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La Guardarraya Revista de literatura

Pere Quart

Un patriarca de la poesĂ­a catalana Sergio RamĂ­rez Premio Cervantes 2017 Entrevista


CORRESPONSALÍAS Mar Russo

CORRESPONSALÍAS

LA GUARDARRAYA

LA GUARDARRAYA

Dirección

Carlos Ernesto García

Consejo asesor

Blanca Omar Lara Vázquez Daisy Zamora Hugo Mujica Roberto Arizmendi Roberto Rivera Vicencio Christian Formoso Winston Morales Chavarro Miguel Ángel Zapata Corresponsales Mar Russo (Estados Unidos) Blanca Vázquez (México) Samuel Trigueros (Honduras) Lucía Alfaro (Costa Rica) Jonatán Reyes (Puerto Rico) Ángel Herrera (Colombia) Ramiro Caiza (Ecuador) Elí Urbina (Perú) Taty Torres (Chile) Gisela Galimi (Argentina) Matías Mateus (Uruguay)

Colaboran en este número Editorial: C&Duke Edición: Número 3, Abril 2018 Arte y diseño: Grecia Espinoza Contacto: info.laguardarraya@gmail.com

Periódico colaborador Día a Día News Los Ángeles (CA) EE. UU

Xavier Roig Fonseca

Lucía Alfaro Araya

Carlos Ernesto García

Miguel Carcasona

Raúl Velasco Sánchez

Ena Columbié

Daniel Mordzinski

David Hevia

Gisela Galimi

Eva C. Vásquez

Agradecimientos Rubigraf Rubeo

Ctra. de Sant Cugat, 10 08191 Rubí, Barcelona La Guardarraya Revista Literaria

@LaGuardarraya

issu.com/laguardarrayarevistaliteraria


Sumario

4/

PERSONAJE PERE QUART (1899-1986) UN PATRIARCA DE LA POESÍA CATALANA...................................................4 POR XAVIER ROIG FONSECA

12 /

20 /

POESÍA CAMILA CHARRY NORIEGA (COLOMBIA)............................................14 JONATÁN REYES (PUERTO RICO)...........................................................15 JOSÉ INIESTA (ESPAÑA).............................................................................16 HUGO FRANCISCO RIVELLA (ARGENTINA).......................................17 PILAR FRAILE (ESPAÑA).............................................................................18 FABIO ANDRÉS DELGADO MICÁN (COLOMBIA)................................19 CAFÉ LITERARIO POESÍA EN LA POESÍA: UNA TAUTOLOGÍA QUE SUMA SENTIDO POR GISELA GALIMI

21 /

ENTREVISTA SERGIO RAMÍREZ

LO PRIMERO QUE UNO TIENE QUE HACER, PARA SEGUIR ESCRIBIENDO, ES QUITARSE LA CORONA................................... 22 POR CARLOS ERNESTO GARCÍA Y RAÚL VELASCO SÁNCHEZ

27 /

SEMBLANZAS SHIRLEY CAMPBELL .................................................................................28 COSTA RICA - POR LUCÍA ALFARO ARAYA

MARTA DOMÍNGUEZ ALONSO ..............................................................32 ESPAÑA - POR MIGUEL CARCASONA

LIZETTE ESPINOSA ...................................................................................36 CUBA - POR ENA COLUMBIÉ

CARMEN TRONCOSO ..............................................................................40 CHILE - POR DAVID HEVIA

44/

RESEÑA TOMAMOS LA PALABRA

MUJERES EN LA GUERRA CIVIL DE EL SALVADOR (1980-1992) POR EVA C. VÁSQUEZ

45/

NARRACIONES MAITE NÚÑEZ ESPAÑA...........................................................................................................46 RUBENSKI MÉXICO.........................................................................................................50

53 /

OTROS ACENTOS AHMAD YAMANI EGIPTO..........................................................................................................60 HILAL KARAHA TURQUÍA.......................................................................................................61 MICHAEL AUGUSTIN ALEMANIA.....................................................................................................62 MIAO-YI-TU TAIWÁN..........................................................................................................63 3


Personaje

PERE QUART (1899-1986) Un patriarca de la poesía catalana

Pere Quart, seudónimo poético de Joan Oliver Sallarès1, nació en Sabadell, importante ciudad industrial cercana a Barcelona, a finales de 1899, en el seno de una familia de fabricantes y terratenientes de la alta burguesía. Cursó sus primeros estudios en los Escolapios y, más tarde, la carrera de Derecho en la Universidad de Barcelona. Poeta, prosista, autor teatral y traductor excelente al catalán (entre otros, de Molière, Chejov, Brecht, Goldoni, Claudel, Beckett, Beauvoir, etc.), su obra y trayectoria vital representa una crítica mordaz y una clara

oposición a su clase social de origen y los valores que representa, desclasándose de la misma2. La derrota de la Guerra Civil Española (1936-1939) y la dura experiencia del exilio transformaron la actitud de nuestro escritor que, sin abandonar el cultivo de la ironía (que bordea a veces el sarcasmo), se lanza abiertamente a la denuncia de una realidad que no le gusta nada. Regresado del exilio en 1948, se convierte en una voz crítica al servicio de la resistencia contra la dictadura de Franco, de acuerdo con su ideología progresista.

1 Pedro (Pere) es su segundo nombre de pila y él fue el cuarto de sus hermanos. En su juventud utilizó este seudónimo en los artículos que escribió en el “Diario de Sabadell” en contra de la dictadura de Primo de Rivera, padre de José Antonio Primo de Rivera, el fundador de Falange Española, partido político de ideología fascista.

2 Cuando el Parlamento de Cataluña aprobó, en marzo de 1934, la Llei de contractes de Conreu (Ley de Contratos de Cultivo), Joan Oliver cedió a los aparceros del Vallés (comarca donde se integra la ciudad de Sabadell) todas las tierras que le habían correspondido por herencia.

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La Guardarraya

De este modo, a través de su vida y de su obra – escrita en un catalán vivo e inteligible, que fluye con toda naturalidad– conocemos la historia, las convulsiones que ha vivido Cataluña a lo largo del siglo XX y que no son pocas: la proclamación de la Segunda República en 1931; la aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña en 1932; las tensiones sociales y políticas entre el Estado y el Gobierno de Cataluña; la suspensión del Estatuto de Autonomía catalán y el encarcelamiento de los miembros de su Gobierno; la victoria del Frente Popular en las elecciones generales de 1936; el Alzamiento del general Franco y el estallido de la Guerra Civil española; la abolición del Estatuto y del Gobierno catalanes; la victoria de Franco; la desesperanza del exilio de más de 100.000 catalanes; el proceso de españolización de Cataluña y la persecución de la lengua y cultura catalanas; el retorno del exilio; las dificultades de la resistencia contra la dictadura para recomponer la cultura catalana y –acabada aquélla– la decepcionante nueva situación social y política del país...

la dictadura franquista, junto con su amigo, el también escritor Salvador Espriu. En cuanto a su poética, Joan Oliver –que es quién mejor conoce al poeta– en Poesia de Pere Quart, de 1949, afirma: ”La poesía de mi amigo Pere Quart es sobre todo aséptica.(...) Bajo la aparente salud, circulan humores agrios y corrosivos.(...).(Es) una poesía hecha de eliminaciones y de ahorros...”. Y en su Obra de Pere Quart, de 1963, continúa: “(…) ha roto las cadenas de la formalidad. Esta liberación ha sido, en efecto, un acto de fuerza... El impulso fue múltiple: necesidad de confesiones íntimas, resentimientos concretos o difusos, resquicios de una envidia siempre encarnizadamente combatida, conciencia de un fracaso justo e injusto a la vez, dolor personal, vergüenza y rabia por cuenta propia y por cuenta ajena, desengaño cósmico a escala del hombre… Al fin y al cabo, estos poemas son como una carta a los amigos o una conversación casera con ellos…” Profundicemos un poco más en su poesía. Pere Quart se estrenó como poeta con la publicación de Les decapitacions (“Las decapitaciones”) en 1934. Se trata de un libro muy original, simple e irónico, diferente a toda la poesía existente entonces en Cataluña, llena de licencias y libertades poéticas. Cada poema es una decapitación, erigiéndose en una especie de verdugo que corta todo aquello superficial, en todas las expresiones posibles (trágica, cómica, ridícula, irónica, satírica, lírica…), aportando un aire fresco nuevo. En muchos de estos poemas la subversión literaria conduce a la subversión moral. Es una poesía comprometida con el afán de conseguir una literatura catalana moderna y comparable a la europea. En nuestra selección incorporada al final hemos escogido la Decapitació V.

La mayoría de sus poemas fueron escritos bajo el peso de la derrota de Cataluña y del exilio, y son fruto de la añoranza de todo lo perdido y de la patria. En el poema El freu (“El estrecho”) retoma el episodio del retorno de Ulises, asociando la travesía a un viaje que le aleja físicamente y penosamente de su país

Y es que, comprometido con la realidad de su tiempo, Joan Oliver/Pere Quart vivió en permanente rebelión: contra su propia clase social –la burguesía–; denunciando, con su voz insolente, el capitalismo salvaje y el consumismo; la alienación de la TV y del futbol; el fin de las ideas y de la ética; la relajación de las conciencias en la comodidad… No es pues nada extraño que en los años 60, por su actitud cívica y su compromiso ético, se convirtiera en un punto de referencia para toda una generación de jóvenes (la nuestra) y en uno de los intelectuales más admirados y respetados de los últimos años de

La Oda a Barcelona data de 1936. Escrita en los inicios de la guerra civil española, se trata de poesía comprometida política e históricamente. Los acontecimientos que vive una Barcelona revolucionaria empujan al poeta a cantar, en un tono épico, la construcción de la utopía colectiva que exige la solidaridad de todos. Es un poema de denuncia y agitación social, donde de hecho

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Personaje analiza las diferentes ideologías enfrentadas dentro del bando republicano, surgidas después de la derrota inicial, en 1936, del alzamiento militar del general Franco:

Maragall, donde el animal es víctima mansa de una pedrada. Pere Quart, con ingenio, ironía y talante iconoclasta provoca la reflexión crítica y la rebelión enojada y socarrona del animal: su vaca no tolera que la ordeñen, manda al carajo a quien le manosea las ubres, enviste… Recogemos este poema en nuestra selección al final.

Pero hay hijos tuyos que desertan: aquellos a quienes halagaste demasiado. enguantados, repeinados, patriotas, !ah, ah! No te reconocen sin tu aire de monja remilgada. Te maldicen (…)

A su regreso, a Pere Quart, ya no le queda el consuelo de su Cataluña soñada. En el contexto de la dictadura franquista (y con la censura establecida), la escritura se hace un acto necesario: hay que dejar constancia del naufragio, combatir el escepticismo y rebelarse.

En este poema habla de la Barcelona burguesa que contempla con estupor la Barcelona proletaria que se apodera de la ciudad. En el poema, Pere Quart enumera los pecados secretos que la revolución ha evidenciado, convirtiéndose en un escritor comprometido en la lucha contra el fascismo por la supervivencia de Cataluña. Es, pues, poesía de guerra donde exalta y reflexiona, en un estilo rápido y nervioso, de versos libres, sobre los acontecimientos de Barcelona y acaba con una visión esperanzada del futuro y unas recomendaciones:

Estas actitudes fueron modificadas per la doble experiencia de la Guerra Civil española y el exilio, en sus próximos libros, los más dolidos y elegíacos. Durante la guerra, Pere Quart permaneció siempre en la zona y bando republicano. Después de la derrota de la Republica, pasó a Francia, y posteriormente emigró a Chile, donde durante 8 años fijó su residencia de exiliado3. En 1947, antes de regresar a Cataluña, publicó en Chile Saló de tardor (“Salón de Otoño”). La mayoría de sus poemas fueron escritos bajo el peso de la derrota de Cataluña y del exilio, y son fruto de la añoranza de todo lo perdido y de la patria. En el poema El freu (“El estrecho”) retoma el episodio del retorno de Ulises, asociando la travesía a un viaje que le aleja físicamente y penosamente de su país:

Trabaja. Calla. Desconfía de la historia. Suéñala y rehazla. Vigila el mar, vigila las montañas. Piensa en el hijo que llevas en las entrañas. El segundo libro poético, Bestiari (“Bestiario”), de 1937, Pere Quart lo dedica a su perro. Esta muestra de poesía epigramática, se caracteriza también por una sutileza irónica, el compromiso con su tiempo, el escepticismo y un tono moralizador. Si en los bestiarios tradicionales a las bestias se les atribuyen los defectos y vicios de los hombres objeto de la sátira, el poeta –a quien nunca han gustado las fábulas– restituye a los animales su pureza original, libres de les taras morales que el hombre les atribuía, evidenciando la manipulación de esta atribución. En ocasiones, llega incluso a cederles la palabra, dándoles todo el protagonismo. Este es el caso del poema Vaca suïssa (“Vaca suiza”) Se trata de una clara parodia del poema “La vaca ciega”, de Joan

Yo, mientras, cruzo el estrecho, pie desnudo dentro de una barca que se llena de agua teñida por la sangre de los que sufrieron sin pensamiento de amor ni de odio la última pena... En este contexto, Pere Quart construye una ficción equiparable a la realidad, una patria ideal para poder así sobrevivir a la espera del retorno, mitigada por el sueño y mantenida por la añoranza. La experiencia de la guerra civil y del exilio de 3 En Santiago de Chile escribió más de una treintena de obras de radio-teatro, todas de carácter antifascista.

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La Guardarraya los intelectuales vencidos, le dicta las desoladas, bellísimas e intensas Corrandes d’exili (“Coplas de exilio”), en forma de canciones populares breves, de 4 o 5 versos, con rima consonante regular. Con un tratamiento lírico interiorizado, elegíaco, que se ajusta a la tragedia personal pero que la transciende, estas coplas llegan a ser símbolo de la derrota nacional, el inicio de un “tiempo mutilado” para un pueblo .En ellas está presente la huída del país por la frontera pirenaica, cuando la guerra ya se estaba perdiendo y el exilio forzado de Cataluña. A pesar de la diáspora, el poeta no renuncia a la utopía: con la nostalgia como muleta, la patria futura se le figura “completa”. Vemos unas cuantas de estas coplas en nuestra selección.

los sueños destruidos, la Cataluña de la postguerra solo puede ser una tierra de naufragios. Se trata de un libro desolado que refleja la crisis de la dignidad colectiva de un pueblo y también la suya personal. A la situación anodina de la postguerra, de estropicio general del país, se une su precaria situación personal, la muerte de su esposa y de su madre… En ésta situación, la poesía de Pere Quart destila un cristianismo muy peculiar, muy suyo – también insatisfecho e iconoclasta– que se hace patente en su poema Noè (”Noé”), donde el personaje se convierte en el símbolo de todo este cúmulo de desgracias –y también de la desorientación del repatriado– y que clama al cielo el fin de la lluvia y el sol de la misericordia:

La sátira de la sociedad y la política oficiales de la dictadura, el rechazo de una estética de evasión, la denuncia de una sociedad capitalista y consumista basada en la desigualdad, el desenmascaro de las mentiras que rodean al hombre…: todo eso le vincula con el realismo histórico.

“Es cierto que eres Tú quien hace y deshace las cosas; y por amor a ti soportaré lo que haga falta. Sólo quería decirte –y sé por qué te lo digo– que este país no está para tanta lluvia, y con el lodo nada se arregla: cría mosquitos y origina fiebres. Habrá que rehacer los cultivos y afanarse. Somos cuatro gatos mal avenidos y se me viene encima una montaña...”

Al final, sin embargo, la realidad desmentirá la ficción del poeta, el engaño, y evidenciará un país empobrecido, postrado y humillado. Al llegar a Barcelona en 1948, Pere Quart fue detenido y encarcelado durante casi tres meses, saliendo de la cárcel sin ser juzgado. Al salir, su situación personal es lamentable: dificultades económicas, sus amigos o habían muerto o estaban exiliados, se le hace el vacío desde determinados medios literarios, el ambiente político era francamente hostil... Puede encuentrar trabajo en una editorial barcelonesa, como corrector de estilo y de galeradas, convirtiéndose –como él mismo cuenta– en un escritor de “fin de semana”, no solo para sobrevivir económicamente, sino también para sobrevivir como escritor, como poeta. Todo ello queda plasmado en su nuevo libro, Terra de naufragis (“Tierra de naufragios”), Premio Ossa menor de 1955. Un libro medio escrito en lenguaje cifrado para poder expresar así su oposición a la dictadura de Franco y que, por lo tanto, hemos de leer entre líneas. Reproduce el retorno y el reencuentro con su país, del todo irreconocible: con

A su regreso, a Pere Quart, ya no le queda el consuelo de su Cataluña soñada. En el contexto de la dictadura franquista (y con la censura establecida), la escritura se hace un acto necesario: hay que dejar constancia del naufragio, combatir el escepticismo y rebelarse. Lo vemos en los versos finales de su poema El guany (“”La ganancia”): Pero he ganado poco a poco, deprisa, meollo de añoranzas, pereza acobardada y una medida rasa de incertidumbres donde busca brotes tiernos la desganada fe. Pere Quart recupera, poco a poco, su fe en el hombre. Su siguiente libro, Vacances pagades (“Vacaciones pagadas”), Premio Ausiàs March 1959 –publicado el 1960, coincidiendo con La pell de brau (“La piel de toro”), de Salvador Espriu– es fruto de esta esperanza, proporcionada en parte por el contacto con los jóvenes comprometidos con 7


Personaje la lucha contra el franquismo. Los universitarios redescubren su obra y la valoran. Este libro abre un nuevo camino de denuncia, recupera la sátira y la actitud moralizadora y ofrece un testimonio crítico de la realidad cotidiana que continuará en sus libros posteriores4. Al mismo tiempo, el poeta participa en la lucha contra la dictadura, llegando a ser un símbolo del compromiso cívico5. En aquellos años tristes, en los que a la carencia de libertades públicas se une la falta de guías que ayuden a la juventud a enlazar con el pasado, Pere Quart es considerado como un patriarca y se siente apreciado. Su obra será una de les más importantes durante la década de los 60.

denuncia de una sociedad capitalista y consumista basada en la desigualdad, el desenmascaro de las mentiras que rodean al hombre…: todo eso le vincula con el realismo histórico. En el poema Vacances pagades que da título al libro confiesa su desasosiego interior ante la situación y el estado de Cataluña, reproduciendo el movimiento de idas y venidas, la alternancia de partida y retorno (el poeta llega a marchar del país hasta 4 veces y otras 3 deshace el camino), evidenciando la dolorosa experiencia del exiliado en su propia patria, la desposesión de su sueño, la distancia abismal entre la Cataluña soñada y la real. Al poeta ya solo le queda una frontera para descansar (“la línea negra de la muerte”), pero aún se sirve de una última ironía: visitar allí a un Dios que, lejos de ocupar su jornada laboral socorriendo (ni que sea un poco) a sus maltrechos hijos catalanes, resulta que también pasa una temporada de “vacaciones pagadas”.

Su actitud crítica contra la situación social y política del país, le llevó a rechazar la Creu de Sant Jordi, concedida en 1982 por el Gobierno de Cataluña. Este hecho fue considerado “políticamente incorrecto” y le reportó la marginación y ser ignorado o infravalorada su obra. Pere Quart dejó de interesar y su poesía fue relegada y olvidada, a pesar de ser uno de los autores más importantes de la literatura catalana del siglo XX.

En el poema Ja és hora que se sàpiga (“Ya es hora que se sepa”), Pere Quart construye el yo a partir del juego formal, evidenciando la fuerza del lenguaje que emplea, la expansión del diálogo y la recuperación de su tono humorístico y protestatario. Ambos poemas los incluimos en nuestra selección final. Su nuevo libro de 1968, Circumstàncies (“Circunstancias”), último del que hablaremos, va precedido de unas “Notas provisionales sobre poesía”, firmadas por Pere Quart. En ellas sostiene que la supuesta sencillez o inmediatez de la poesía es un engaño: que una palabra sea o no poética no depende de sí misma, sino del trabajo de ordenación de las palabras en el proceso poético. Partidario de un lenguaje sencillo y claro, basado muchas veces en expresiones coloquiales, concluye que “todos los vocablos del Diccionario son poéticos”.6

Este libro, unitario, es como un balance donde el poeta contempla su historia personal y poética desde la madurez. Los poemas son críticos con la sociedad y la historia, con la naturaleza y el destino del hombre en un mundo delirante y absurdo. En ellos el yo del poeta es un yo colectivo, múltiple, familiar (a ello contribuye el verso libre y la supresión de una pauta métrica sistemática). La sátira de la sociedad y la política oficiales de la dictadura, el rechazo de una estética de evasión, la

En el libro retoma el hilo de la reflexión autobiográfica. Lo comprobamos en su celebrado poema Tirallonga dels monosíl·labs (”Retahíla de los monosílabos”) en el que, cuando Dios le pregunta “¿Y tú, qué quieres?”, él responde

4 Circumstàncies (“Circunstancias”), de 1968: Quatre mil mots (“Cuatro mil palabras”), de 1977, y Poesia empírica (“Poesía empírica”), de 1981. 5 Su oposición al franquismo le lleva a participar activamente en actos de rechazo al régimen de Franco (la constitución del Sindicato Democrático de los estudiantes de la Universidad de Barclona, SDEUB, en 1966, en los Capuchinos de Sarriá, que provocó su paso por los calabozos de la policía; o ser sancionado con multas en el homenaje de Catalunya al Doctor Jordi Rubió o por su participación en el Primer Festival Popular de Poesia Catalana, celebrado en el Price de Barcelona (templo del boxeo), en 1970.

6 En dichas Notes afirma: “Quizás por razones circunstanciales, hoy por hoy, encuentro más poesía en una simplísima canción de Raimon que en una densa y savia elegía de Carles Riba. Lo confieso con no poca nostalgia.”

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La Guardarraya

exponiéndole todos sus anhelos. Desde los más elementales y básicos (un poco de hambre y un poco de pan; un poco de frio y un poco de fuego, etc.) hasta los más transcendentes (un poco de suerte, y un poco de muerte y un poco de Dios). Puntualizando al final, eso sí: Ei, si pot ser (“Si puede ser, claro”). Pere Quart recibió varias distinciones en su vida, entre otras el Premio d’Honor de les Lletres Catalanes en 1970. Después del restablecimiento democrático, muerto Franco a fines de 1975, fue siempre incómodo para el establishment, las clases políticas e intelectuales dominantes. Su actitud crítica contra la situación social y política del país, le llevó a rechazar la Creu de Sant Jordi, concedida en 1982 por el Gobierno de Cataluña. Este hecho fue considerado “políticamente incorrecto” y le reportó la marginación y ser ignorado o infravalorada su obra. Pere Quart dejó de interesar y su poesía fue relegada y olvidada, a pesar de ser uno de los autores más importantes de la literatura catalana del siglo XX. Seguramente por este motivo, en sus últimos libros se vuelve sentencioso y moralista, casi filosófico, evidenciando su vertiente sarcástica y paródica y su escepticismo profundo. A su muerte, siguiendo sus deseos, fue enterrado a escondidas de todos, sin coronas ni ceremonias, en Sabadell, su ciudad natal.

Xavier Roig Fonseca Lector de poesía Tarragona (Cataluña), febrero 2018

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Personaje

Para que nos perdone la guerra, que la ensangrienta, que la estropea, antes de pasar la frontera, me acuesto y beso la tierra y la acaricio con la espalda. * * En Cataluña dejé el día de mi partida media vida adormecida; la otra mitad vino conmigo para no dejarme sin vida. * * Hoy en tierras de Francia y mañana más lejos tal vez, no me moriré de añoranza sino de añoranza viviré. * * Una esperanza deshecha, una pesadumbre infinita. Y una patria tan pequeña que la sueño completa.

DECAPITACIÓN V Antonio, maestro peluquero, ha sorprendido a su mujer en amorosa pelea con un tercero. Y la cabeza le corta con la navaja, gritando: –¡Traidora! ¡Infiel! Y pensando: –Bonita y barata obtengo así una cabeza modelo para el escaparate. VACA SUIZA Cuando yo me empeño en una justa causa al igual que mi Tell soy adusta y arrogante: ¡Basta, se acabó! ¡Id al carajo vos, cubo y taburete de madera! Mi sangre no alimenta a la niña flaca ni se amanceba con el café maloliente. Vos no sois quién para magrear a una vaca, ¡ni un ángel que bajase expresamente!.

YA ES HORA DE QUE SE SEPA

Contáis aún con la indefensa cabra, que ha tenido siempre el alma de esclavo. ¡A mí no me ordeña ni quien venga con sable! Tengo cuernos y como un toro acometo.

Pido la palabra previa para decir –¡y que de una vez se sepa!– que yo soy Yo, que soy el Centro y el Arbitro.

Pues, ya lo sabéis! He tomado la decisión, la he mugido por collados y hondonadas, y no esperéis que me desencamine la golosina de un manojo de alfalfa.

Que todos vosotros, todos, –yendo bien las cosas– sois mis coterráneos: parientes, vecinos, acreedores míos, prójimo mío propiamente dicho; que todos los demás, todos, buenos y malos –amarillos y negros, antípodas, gitanos– son, todo lo más, y aún gracias, mis contemporáneos.

Que yo misma, de no ser tan ignorante, en letra clara contaría el hecho. Hubo una vez una vaca ciega: ¡yo soy la vaca de la mala leche! COPLAS DE EXILIO Una noche de luna llena atravesamos la cordillera, lentamente, sin decir nada... Si plena era la luna también lo era nuestra pena. * *

Sabed que: cuando os veo, de hecho, os suscito, os resucito; y al pensaros os doy una esperanza.

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La Guardarraya

Pero si os pierdo de vista, mientras os olvido u os ignoro, dormís el sueño de los justos, como suele decirse. No pasáis de potencias en el sentido más triste de la palabra.

que me rechaza. Herbaje, pedregal: signos de amor disueltos en la vergüenza. ¡Oh tierra sin cielo! Pero miradme: he vuelto otra vez. Solo, casi ciego de tanta lepra.

Ya lo sé. Muchos esperáis con impaciencia el día de cantarme el responso. No os precipitéis, por favor: en el mejor de los casos, cuando yo muera, todos, todos, buenos o malos, no seréis más que mis supervivientes.

Mañana vuelvo a marcharme –ésta vez no os engaño–. Sí, sí: me voy a gatas como el tatarabuelo, por el atajo de los contrabandistas hasta la línea negra de la muerte. Salto entonces dentro de la tiniebla ardiente, donde todo es extranjero. Donde vive, desterrado, el Dios antiguo de mis padres.

VACACIONES PAGADAS He decidido marcharme para siempre. Amén. Mañana volveré porque soy viejo y tengo los pies muy doloridos, hinchados por la gota. Pero pasado mañana volveré a marcharme, rejuvenecido por el asco. Para siempre jamás. Amén. Pasado mañana no, al otro, volveré, paloma de raza mensajera, estúpido como ella, aunque no tan recto, ni blanco tampoco. Envenenado de mitos, con las alforjas llenas de blasfemias, huesudo y chupado, y legañoso, príncipe desposeído hasta de su sueño, Job de poca monta; con la lengua cortada, castrado, pasto de piojos. Tomaré el tren de las vacaciones pagadas. Agarrado a los topes. La tierra que fue nuestra herencia, huye de mi. Es un chorro entre las piernas

(Las traducciones son del autor del artículo)

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Poesía

Arde Babel

Autora: Camila Charry Noriega Nº de páginas: 76 Encuadernación: Nomos impresores Editorial: Universidad Externado de Colombia, Colección de poesía Un libro por centavos Año de edición: 2017 Lengua: Castellano ISBN: 978-958-772-742-5

Camila Charry Noriega (Bogotá, Colombia, 1979). Profesional en estudios literarios y aspirante a maestra en Estética e Historia del Arte. Ha publicado los libros Detrás de la bruma, El día de hoy, Otros ojos, El sol y la carne y Arde Babel. Ha participado en diversos encuentros de poesía en Colombia, América y Europa. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, rumano, polaco, portugués e italiano. Trabaja como profesora de literatura española.

Perdíamos la gracia y el verano

Jonatán Reyes

Autor: Jonatán Reyes Nº de páginas: 67 Encuadernación:  Rustica Editorial: Fedora Ediciones Año de edición: 2017 Lengua: Castellano ISBN: 13: 978-1546546818

(San Juan, Puerto Rico, 1984). Poeta y editor. Ha publicado varios libros, entre ellos: Filmina (finalista del Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador, 2016), y Perdíamos la gracia y el verano (2017). Parte de su poesía ha sido publicada en diversas revistas internacionales de literatura y poesía, de países como, Colombia, Argentina, Venezuela, España, Grecia, Italia, Brasil, Ecuador, Estados Unidos, Chile, Bolivia y México. Su poesía ha sido traducida al italiano, griego, inglés y portugués.

El eje de la luz

José Iniesta

Autor: José Iniesta Editorial: Renacimiento Nº de páginas: 72 Año de edición: 2017 Lengua: Castellano ISBN: 978-84-16981-96-0

(Valencia, España, 1962). Poeta, licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia. Entre sus libros publicados están Del tiempo y sus castigos (1985), Cinco poemas (1989), Arder en el cántico (2008, Premio Ciudad de Valencia Vicente Gaos), Bajo el sol de mis días (2010, Premio Poesía Ciudad de Badajoz), Y tu vida de golpe (2013), Las razones del viento (2016), y por último El eje de la luz (2017).

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La Guardarraya

Hugo Francisco Rivella

(Rosario de la Frontera, Argentina. 1948). De una vasta obra poética y musical. Participó en Encuentros Literarios realizados en Colombia; México, Cuba, Ecuador, Chile, Bolivia. Ha compuesto canciones con  Carmen Guzmán, Ramón Navarro, Chato Díaz, Mario Díaz, Rubén Cruz. A publicado los siguientes libros: Caballos en la Lluvia -, Zona de Otros Días - Las Yeguas y las Rosas – Poemas en la Lengua de un sonámbulo – Una rosa en las garras del jaguar - La Hora del Relámpago.  Integró algunas antologías poéticas.

Poemas en la lengua del sonámbulo

Autor: Hugo Francisco Rivella N° de páginas: 80 Editorial: Ediciones Letras y Biblioteca Córdoba Año de edición: 2016 Lengua: Castellano IBSN-978-987-3699-05-4

Falta

Pilar Fraile

Autora: Pilar Fraile Nº de páginas: 80 Encuadernación: Rústica Editorial: Amargord Año de edición: 2014 Lengua: Castellano ISBN: 978-84-16149-76-6

(Salamanca, España, 1975). Es una de las escritoras más innovadoras del panorama castellano actual. Sus libros investigan las relaciones problemáticas entre los valores del pasado y el presente y la conexión entre individuo y comunidad. Ha publicado cinco volúmenes de poesía, un ensayo de materiales para la ficción y un libro de relatos. Su trabajo más reciente es la novela Las ventajas de la vida en el campo (Caballo de Troya, 2018). Su obra ha sido traducida a varias lenguas, especialmente al inglés donde su trabajo ha sido ampliamente antólogo y publicado.

Fabio Andrés Delgado Micán

Lógicas vitales

Autor: Fabio Andrés Delgado Micán Nº de páginas: 76 Encuadernación: Rústica Editorial: Babilonia Colección Poesía Año de edición: 2018 Lengua: Castellano ISBN: 978-958-48-1380-4

(Soacha, Colombia). Estudió Ciencias Sociales en la Universidad La Gran Colombia. Ha publicado en una serie de revistas de poesía (Chile, Colombia, España, Argentina, México, Bolivia). Participó en el XIX y el XXI Encuentro Internacional De Poetas De Zamora Michoacán México año 2015 y 2017, invitado a La Juntada De Poetas Del Sur En Argentina y El VIII Encuentro De Escritores En Goya Argentina, La II Juntada De Poetas Del Sur En Santa Cruz De La Sierra Bolivia. Autor del poemario Asma  (2015) y participó en la antología de poesía latinoamericana y sucede que no podemos callarnos (2016).

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Camila Charry Noriega

La voz de Camila Charry en el contexto de la poesía colombiana ejerce una poderosa atracción. No se solaza en intimismos ni vaguedades. Sus tratos con la llamada realidad no son los de la simple crónica, sus palabras son herida y sutura a la vez, preguntas por lo que se esconde -o se queda- a orillas del lenguaje. Sus poemas son una carga de profundidad. Nada de arrullarse a sí misma. Un país escindido, la precisión de sus imágenes y un forcejeo por habitar las palabras, fundan una región donde arden las voces de Babel. Juan Manuel Roca

LA BELLEZA

CANCIÓN DE LA ABUELA

De lo bello nos conmueve su feroz manera de palpar la herida que es el hombre.

Mi abuela canta en el balcón, su voz no me conmueve es rancia y está vencida por el viento. Todos deben escucharla, dice que está loca y que tiene derecho a cantar.

Esa es la belleza; a la intemperie aceptar de ojos abiertos la vastedad de lo que llega. Voluntad ciega que nos eleva fuera de los signos, que nos iguala al parto de las cosas llamadas a durar apenas el instante en que se duelen pero cantan.

Su canción es parecida a un salmo y por eso la desprecio; le grita desde el balcón al panadero: -¡arroja el pan a los gusanos!-. Está loca, dice que un dios alucinado olvidó, entre tanto, dar a su palabra la veracidad del fuego que quema lo que toca.

LO DESAPARECIDO Ahora que ha bajado la marea nombramos estos huesos pulidos por la lengua de la sal. Son vértebras que el oleaje no sorteó y brillan sobre la arena calcinada.

Los caminantes y yo misma descreídos la miramos, su voz lo ocupa todo incluso hace arder el pan que tiembla entre el barro, vivo, renovado al acervo de las fieras.

Lejos, en el litoral, la carne flota resplandece también, pero su claridad es la de una flor crepuscular que aprecia del fondo la certeza de lo desaparecido.

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Jonatán Reyes

El pan se corta como se cortan los dolores. O como se cortan los versos que no se pintan para quedar bonitos. Persiste esa extrañeza en la poesía de Jonatán Reyes que rebasa el sentido. Como en Mallarmé, las palabras son tanto antes autónomos como unidades de contenido como igual son parte de una sintaxis mayor que, al final, ampara sabiduría. Misterio. El sol se cae. Elidio La Torre Lagares

SIGNO DE JULIO

EN UN OCASO CUALQUIERA

La sed de julio fue un alivio la bifurcación en el tiempo donde la danza nunca ocurrió la retrospectiva, la delicada arruga como una orilla de un labio muerto o de una ruina que crea una memoria donde se forma otra raza de elementos

En el patio, a contrasol hay un tendedero de ropa funesto en él cuelgan tres trajes, dos de ellos fermentados de mar y epilépticos el otro, deforme por la radiación que lo traspasa es una historia incompleta en el gentil oscilar de su tela

fingiendo una condición humana en medio del efluvio de la ceniza perdíamos la gracia y el verano

son fantasmas que palpitan y riegan el espesor de la materia sin temor a su deformidad como el traje de la derecha más cercano al alba con su secuencia negra entre la cadencia de todo lo que se perdió

RUMOR DE LA BAHÍA Míranos allí, fermentados entre la madrugada y sus escalofríos el alba nos humedece con su leche casi ceniza y nos sacude con ese glamour que tienen las cosas que se pudren

la unión de todas esas arrugas y declives hacen la simetría perfecta ya no hay pasado ni tejido que nos habite lo mórbido es la única belleza que tiene sentido como ese cuarto traje que ignoramos desolado y digital que el viento dejó bajo la sombra del guayabo lleno de un fulgor extraño, bebiendo del suelo los temblores

míranos allí, espectros y déjennos allí, errantes mordiendo el barro para saciar el germen con nuestra sed constante alimentándonos de todo lo que duele 15


José Iniesta “Cantar es la manera/ de encender una luz/ en la cueva profunda de la carne, / la sola soledad, mi compañía.” Son los versos que podrían definir la poética de José Iniesta en su libro El eje de la luz (Renacimiento, 2017), donde con una palabra limpia y desnuda aspira a la pobreza, y busca el equilibrio entre emoción y pensamiento, entre los paisajes del mundo y el alma. Travesía, sin duda, de amor y entrega desde lo más cotidiano, para alcanzar el sentido de ser y estar con la sola luz de las palabras.

LOS ACANTILADOS Ya nada nos retiene en este cuarto. Hemos salido fuera y nos alcanza el látigo del mundo en pleno rostro, y es gozo y es fervor la maravilla de no saber decir tanta belleza, de aprender al final en los acantilados la escritura del mar contra las rocas, la lección de unas nubes sin deseos, el vuelo sin palabras de los pájaros.

ciudades donde amamos, estaciones, la calle de mis muertos, sus abrazos, la sed y los ardores, las nevadas, la luz alborotada en las cosechas. Qué ilimitado todo, qué distancia. Es un sueño pasar, y me deslizo remoto por la rampa de ser sueño. Mi esfuerzo pedalea a ningún lado, atraviesa paisajes en la niebla, pero pretende un sol que jamás sea esquivo e ilumine sin daño al corazón, mi viejo corazón enamorado.

EN LA BICICLETA Mientras gira la rueda del instante se desvela la tierra en su armonía. Qué júbilo avanzar en equilibrio mientras mece la brisa de la tarde la rama de ser vida en nuestro rostro. Hoy huele el mundo a marzo y azahar donde se abre mi pecho a su respiración, y está cantando clara el agua en las prisiones de una acequia. Hoy soy el movimiento, nada cambia. Acaricia mi huída de lágrimas y vinos la feraz superficie de la tierra, y voy dejando atrás lo que es del aire, el oro de las vidas que perdimos: una lumbre sin humo en otra casa,

MADRUGADA DE MAYO A José Mateos La casa se despierta. Es mayo y madrugada, los días donde somos de los cielos. Y has salido al jardín, y lo respiras con voluntad de ser donde esclarece, aquí donde la vida se ilusiona con los actos humildes que no pretenden nada: contemplar el granado florecido, la lanza del ciprés lanzada al aire, el jazmín que presagia en el tapial el olor de los días, intenso y delicado.

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Qué vastedad encierra nuestro pecho. En el mismo lugar, todo es distinto. ¿Por qué me hace llorar en una esquina esta belleza antigua del patio amanecido, y siento que soy yo entre las cosas, y el fuego del minuto se hace eterno? DE NOCHE EN EL JARDÍN A Agustín Pérez Leal Mi vida se apacigua en el jardín. Hay algo de la noche en las palabras que escribo sin presura en el papel, y una dicha serena que se expande sin deseos me obliga a sus dictados. No existe la frontera. Se diluye sin daño mi existir en el aire y las estrellas si anhelo darle voz y darle luz a la cueva profunda del presente, al vuelo de mi amor en este patio tan mío que lo entrego a su posarse. Aquí todo se da,

me lo han robado en estas soledades del amigo. Estar sentado aquí es una fiesta de profunda nostalgia y estupor. La noche está callada y nos escucha.


Hugo Francisco Rivella

Es un libro cuya escritura exhibe madurez en el uso de recursos poéticos y un manifiesto conocimiento de autores y obras con las que el autor construye un universo imaginario y personal, revelando equilibrio entre pensamiento, sensibilidad y forma. Susana Cabuchi - Francisco Colombo y Hernán Jaeggi (Jurados del Premio Literario de Córdoba. Poesía 2016)

CANCIÓN NEGRA a Esmeraldas, ese pueblo que amo Teo, Antonio, Vania, Miguelito

“Café con leche, sí, pero con más leche que café” dice W. R. Wright              Pasó el mundo ante mí, estaba todo negro.   Negra la luz del patio. Negra la rosa negra. Negros tus ojos negros. Negra tu piel de ébano. Negro el muerto colgado en la canción de  Abel Meeropol  y Billie Holiday cantando en una espesa cantina de Harlem. Violeta Parra andaba entre negros bailando, y más al norte, en Esmeraldas, era negra la selva, negra la libertad, negros los negros que bebieron los grandes papagayos, el guayacán, la noche, el mar como una sombra de cigarras. Bob Marley bebe el fuego en el río Copajira. Negro el amor, sus huellas, la muchacha con peces en los ojos. Fueron negras las cadenas para atrapar el agua. Negra el alma del negro. Invisible. Sin alas como la esclavitud. Vendo esta negra: “Doña Josefa Caballo vende marido y muger con una hijita de pechos como de edad de un año”. Oidores y virreyes, notarios, fundidores, obispos, capitanes llevan de sombra a un negro.   Pasó el mundo ante mí todo de negro.

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Pilar Fraile Indagación sobre la posibilidad de la mirada y el conocimiento desde distintas ópticas. Puesta en cuestión de nuestra idea acerca de lo real. Poesía de alto voltaje formal.

el ojo de cristal extensible enfoca niños que abren una manzana y comen su corazón sanguinolento excitados por los pitidos comen como si fueran manos y ojos un plato mineral para sus rodillas estriadas y sus manos antiguas enfoca su luz negra. su boca abierta viva de moluscos cenital el aullido de los vientres abiertos bermellón el corte raudal de sus gargantas

los niños naciendo en el fluido verde. una mujer considera tirarse desde el octavo y el combustible late en los depósitos a punto de ser ala. detrás de las papilas la sal las primeras letras. flechas que apuntan a la nervadura. los niños dejando de ser niños a punto de tensar el arco de trepar por la pupila por las cuencas de abrir la ventana al ángel ciego

antes de la pregunta el animal doble estaba subido en el borde. no dejéis de grabar dijo y luego las algas como manos la cicatriz dorsal los cuerpos llegando a la playa. no podemos enfocarlo. no con esta luz. las ballenas habían llegado antes. habían dejado sus esqueletos cunas gigantescas en la arena. después los insectos masticaron hasta hundirse masticaron los huesos y el vacío de los huesos

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Fabio Andrés Delgado Micán Un poemario donde se deslizan en sugestiva coexistencia los temas eternos y los cuatro elementos, pasando del ímpetu a la quietud, del tiempo de hoy a los tiempos remotos, de la vida cotidiana a la existencial, de la condición humana a la animal y vegetal. En el trayecto se dibuja el mapa del paso de los días que contiene los ancestros y el origen,  el amor, los caminos, las formas de los árboles y de las aguas, el canto y el silencio, en fin, la vida desplazándose en su mano a mano con la muerte entre gratificaciones, fracasos y miserias.

LUGAR DE ORIGEN El eucalipto se cuelga de los amaneceres a donde van los pájaros. El campesino desanda los caminos, silba entre la cebada una canción para sus hijos. Su mujer se acomoda los cabellos con esas manos de pan que llevan consigo la esperanza. La vaca lame al ternero. Él mama la leche con los ojos cerrados. Una tropa de gallinas escarba la tierra, mueve sus alas como intentando un vuelo. La plaza tiene el olor del jengibre. Las abuelas desgranan arvejas, mazorcas y habas, sonríen en el rostro la evidencia de los años, algo ya cansadas. Un río de mariposas oscuras como un río de cenizas espera ese perfume de las flores mojadas, estallar en los parpados de la brisa, esa que es mensajera de las albas. Es aquí mi lugar de origen, en estos arbustos parieron mis raíces. Las piernas de mi madre se abrieron

al compás de la luz de mis ojos. Nacieron mis sueños en los labios de mi abuela recitando universos de palabras. Luego la arena cubrió los pinos, el barro penetró las aguas. La herida es ahora una llaga, sangra en el rostro de las máscaras. Mi lugar de origen se ha marchado, sus huellas las atrapó el asfalto. Yo recojo las semillas de los años, con las manos moribundas, ásperas y rasgadas.

LOGICAS TIVALES IV Dios que siempre fue verbo se hizo carne en la manzana de Eva más luego en el puñal de Caín y en la cruz de Jesús redentor. Así Dios mismo nos cerró el paraíso e hizo del mundo una hermosa incertidumbre.

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Café Literario

Poesía en La Poesía: una tautología que suma sentido Por Gisela Galimi

en pleno barrio de San Telmo en la ciudad de Buenos Aires, entrando al bar a tomar un café o una cerveza lenta y sabiendo que en ese espacio por donde el tiempo parece detenido transitó la generación de poetas de los 60, a partir de 1982 cuando las mesas tenían chapitas con nombres de escritores argentinos memorables y el aura del lugar se completaba con un piano. Creado por el poeta Rubén Derlis quiso ser desde el primer día un lugar de encuentro de la cultura porteña. A esta primera esquina, que estuvo luego cerrada por 26 años, su nuevo dueño le anexó la sala Tuñón y, en el primer piso, una tercera sala en homenaje a Derlis, donde se realizan ciclos y lecturas. Y la sala principal la montó tal cual la fue antes, con el mismo mostrador de madera, los 120 retratos de autores locales y las antigüedades.

L

En esos primero años eran habitués artistas como Horacio Ferrer (poeta y letrista de tango que conoció allí a su mujer, la artista plástica Lucía Michelli, Isidoro Blaisten, Miguel Briante y Marikena Monti. Ahora, reabierto por Pablo Durán y Laura Carro, se volvió espacio de turismo como parte del circuito de bares notables de Buenos Aires.

Entonces el asunto solo puede resolverse así: llegando hasta la esquina de Bolívar y Chile

Pero los locales sabemos que allí hay una biblioteca a disposición del público, una muestra de artes plásticas que va variando mes a mes, música en vivo todos los martes, y se organizan actividades ciclos poéticos, talleres de poesía y presentaciones de libros. Aunque Derlis cuenta en secreto que lo único que no han logrado reconstruir del original es los ventiladores y la salamandra que tuvieron en los primeros años, la Poesía sigue teniendo la misma atmósfera para los poetas de hoy, bajo el manto de la poesía de siempre.

a utilización de la tautología en el lenguaje se considera como una carencia de recursos lingüísticos, ya que la frase que se formula no aporta información relevante que cambie la percepción que el oyente tenía con anterioridad: “Soy lo que soy”. Pero cuando hablamos de un bar de poesía que se llama La Poesía y el bar tiene aspecto de bar bien bar, en la zona más clásica de bares de Buenos Aires, la tautología se convierte en una repetición que roza con la hipérbole. Dicho en otras palabras, el bar y la poesía se convierten en un concepto único y nuevo. Son palabra poética.

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Sergio RamĂ­rez


Entrevista

Lo primero que uno tiene que hacer, para seguir escribiendo, es quitarse la corona. Entrevista: C arlos Ernesto García Raúl Velasco Sánchez Fotografía: Daniel Mordzinski

Ramírez y de la historia política de Nicaragua, así como fotografías y material gráfico e impreso. Su obra ha sido traducida a más de 20 idiomas.

(Masatepe, Masaya, 5 de agosto de 1942). Escritor, periodista, político y abogado nicaragüense, fue vicepresidente de Nicaragua durante los años 1985-1990; En 1960 funda la revista experimental literaria «Ventana», encabezando el movimiento literario del mismo nombre junto a Fernando Gordillo. En 1964 se gradúa como doctor en Derecho, recibiendo la Medalla de Oro como mejor estudiante de su promoción. En 1968 y 1976 es elegido secretario general de la Confederación de Universidades Centroamericanas (CSUCA), con sede en Costa Rica. Sergio Ramírez inicia su carrera literaria como escritor de cuentos: «El estudiante» (1960) y tres años después publica una recopilación de «Cuentos». En 1970 aparece su primera novela, «Tiempo de fulgor», alternando, hasta hoy día, la narrativa con el ensayo y el periodismo. En Nicaragua, en 1977, encabeza el grupo opositor de «Los Doce» integrado por intelectuales, empresarios, sacerdotes y dirigentes civiles, en apoyo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en lucha contra el régimen del dictador nicaragüense Somoza. Dos años después forma parte del gobierno de Nicaragua junto a Daniel Ortega, retirándose de la política en 1996 para dedicarse a la literatura. Como editor, funda en 1978 la Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA) en San José (Costa Rica) y en 1982 la editorial Nueva Nicaragua. Desde 1999 da clases en diferentes universidades de EE.UU., México, Perú, España y Chile. Un año después de su graduación empieza a colaborar en prensa, dirigiendo publicaciones como «Carátula» y «El libro azul», del Centro Nicaragüense de Escritores. Su obra narrativa ha sido merecedora, entre otros, de los diferentes Premios: el Rómulo Gallegos (Venezuela, 1978); el Alfaguara (España, 1998); el José María Arguedas (Cuba, 2000), el José Donoso (Chile, 2011) y el Carlos Fuentes (México, 2014). La universidad de Princeton custodia una colección de sus manuscritos, correspondencia personal, literaria y política, papeles y documentos relacionados con la carrera política de Sergio

Carlos Ernesto García/ Raúl Velasco Sánchez.- Desde aquel primer galardón recibido por Sergio Ramírez a los doce años y el Premio Cervantes que recibirá en abril hay toda una vida llena de historias, palabras y relaciones. ¿Cuáles rescataría del naufragio? Sergio Ramírez.- Bueno, yo no veo mi vida como un naufragio. Veo mi vida como una sucesión de hechos continuos, muy dispares, muy diferentes. Creo que todas las vidas así son. Yo no me quejo de esta diversidad, me afligiría la monotonía. Siempre puse mi brújula en ser escritor, pero la vida me llevó por caminos diferentes, de manera que rescato de este depósito de memorias, momentos dramáticos en mi vida como la tarde del 23 de julio de 1959 cuando un pelotón de soldados de la guardia nacional disparó contra una manifestación de estudiantes en la que yo participaba donde hubo cuatro muertos en las calles de León, y más de 60 heridos. Fue algo que definió mi vida a partir de entonces. Luego el triunfo de la revolución el 19 de julio de 1979. Nuestra entrada a la plaza al día siguiente puedo decir que es un momento mágico. Después el momento en que me anunciaron que gané el Premio Alfaguara, después cuando me anunciaron que había ganado el Carlos Fuentes, el Premio Carlos Fuentes, y ahora con lo del Premio Cervantes que ha sido otro momento de suspensión de la incredulidad -como en las novelas- y que es el que todavía estoy viviendo. CEG/ RVS.- Es conocida su relación con algunos de los grandes autores del llamado “Boom” de la literatura latinoamericana. Especialmente con Carlos

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La Guardarraya

Fotografía de archivo

La visión de “Rayuela” que no era política. Creo que fruto más notable de esa visita fue el cuento “Apocalipsis de Solentiname” donde ya se muestra la preocupación que él tenía por la situación de América Latina, las dictaduras militares, la represión, los desaparecidos, y el asesinato de Roque Dalton, ejecutado por sus propios compañeros de clandestinidad en la lucha salvadoreña.

Fuentes y Julio Cortázar, este último, próximo a esos primeros años de la revolución sandinista. ¿Qué significó para usted compartir tiempos e ideales con intelectuales como ellos? SR.- Bueno, yo conocí en el sentido literario a Cortázar temprano, en los años 60 cuando empecé a leer sus cuentos, que siempre me parecieron admirables, “Bestiario”, “Todos los fuegos, el fuego” y, curiosamente, lo comencé a leer a la par que empecé a leer los cuentos de Borges. De manera que a pesar de que uno fue el maestro del otro, en mi mente entraron de manera paralela. Luego la aparición de “Rayuela” significó el símbolo de mi generación, la generación de los años 60. El símbolo de rebeldía, el símbolo de desobediencia que estaba expresado también en la rebelión de los estudiantes en las calles de París en el 68 y luego en la rebelión de los estudiantes en México, cuando se dieron los acontecimientos de la masacre de la plaza de Tlatelolco. Y esto junto con la música de Los Beatles, de los Rolling Stones, de la figura de Martin Luther King. Todo esto: la resistencia contra la guerra de Vietnam… Todo esto era un todo, y Julio Cortázar para mí representaba la parte de ese todo. Y no porque “Rayuela” fuera un libro político, que no lo era. Era un libro simplemente ácrata, anárquico, no tenía propuestas sino rupturas. Luego en 1976 cuando nos conocimos personalmente ya estaba el fermento de la lucha para derrocar a la dictadura. Lo acompañé a visitar Solentiname, cuando él llegó a Costa Rica a dar una serie de charlas al Teatro Nacional. Y cuando fuimos a Solentiname ya ese fermento de rebelión estaba presente y él mismo comenzaba a transformar su propia visión política.

Luego la aparición de “Rayuela” significó el símbolo de mi generación, la generación de los años 60. El símbolo de rebeldía, el símbolo de desobediencia que estaba expresado también en la rebelión de los estudiantes en las calles de París en el 68 y luego en la rebelión de los estudiantes en México, cuando se dieron los acontecimientos de la masacre de la plaza de Tlatelolco. Y esto junto con la música de Los Beatles, de los Rolling Stones, de la figura de Martin Luther King. Todo esto: la resistencia contra la guerra de Vietnam… Todo esto era un todo, y Julio Cortázar para mí representaba la parte de ese todo.

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Entrevista CEG/ RVS.- ¿”Te dio miedo la sangre”, “La marca del zorro” y “Adiós, muchachos”, por mencionar unos pocos, son novelas que se enmarcan directamente dentro de lo que podríamos llamar “novela testimonial”. ¿Ha pensado en algún momento volver a estos escenarios? ¿Por qué?

SR.- Es que no se puede escapar del horror. El horror está presente. Vivimos en Centroamérica en los años 80 el horror de una guerra triple en Guatemala, El Salvador, en Nicaragua; no se escapó Honduras, no se escapó Costa Rica, que se volvieron retaguardia de esta guerra para los contras; la insurrección de Somoza sacudió toda Centroamérica, la guerra de la década de los ‘80. Se firmaron los acuerdos de paz de Esquipulas parecía que venía una época de reconstrucción, de paz, de estabilidad democrática y si alguno de esos objetivos se ha conseguido, como es la democracia electoral en la mayoría de los países, mal que bien, porque no siempre se elige con sabiduría, esto ha venido a ser sustituido por otro tipo de violencia que es el de las pandillas juveniles, ya mezcladas con el narcotráfico, mezcladas con el crimen organizado, el debilitamiento de los estados en favor del narcotráfico y del crimen organizado, la inmigración forzosa de tantos centroamericanos a la frontera con Estados Unidos, otro verdadero drama, pues todo esto que sí, llamémoslo legítimamente el horror, pues no puede dejar de permear la escritura de alguien que está pendiente de la suerte de Centroamérica. Siempre he creído que la novela es el mejor instrumento que hay para relatar la historia.

SR.- Yo diría que entre “La marca del zorro”, que es un libro testimonial, porque lo que hice fue sentarme con el comandante Francisco Ribera, que me contara las hazañas de su vida, en la insurrección y que me contara su vida desde niño, su pobreza, como se va transformando políticamente, un aprendiz de zapatero, hasta volverse un verdadero genio militar a los 23 años de edad, se tomó tres veces la ciudad de Estelí, y “¿Te dio miedo la sangre?” que sí es una novela con una distancia considerable. En “¿Te dio miedo la sangre?” lo que quería era producir la atmósfera oscura de Nicaragua bajo la dictadura somocista. No me interesaba el dictador como figura mítica, sino el peso que la dictadura ejercía sobre gente común y corriente: el cantinero, miembros de tríos musicales, concursos de belleza… Y narrar la frustración de las rebeliones fracasadas contra la dictadura, que no fructificaba ninguna. Entonces ese era el ambiente de “¿Te dio miedo la sangre?” contemplado desde Alemania, donde yo escribí durante 2 años esta novela. Yo diría que en ambos libros el denominador común es Nicaragua, porque el terreno que yo he pisado literariamente, que he frecuentado más, es el de Nicaragua. Obviamente porque es el que mejor conozco.

CEG/ RVS.- Usted afirma que “la mayor revolución es mirar al mundo con los ojos del otro”. ¿En esta época en la que parece que de tanta lucha sólo quede un jardín de rosas marchitas, qué papel podrían jugar hoy en día los intelectuales en los procesos de cambio?

Pertenezco a esa generación que parece en vías de extinción, que podemos llamarla del intelectual comprometido, es decir la del intelectual que no se calla, como Carlos Fuentes, como José Saramago, que a su vez vienen del gran ejemplo de Voltaire que en el siglo XVIII creó este sentido del intelectual que quería decir a su vez, preocupado por los asuntos públicos.

SR.- Yo creo que eso depende del criterio de los intelectuales. Pertenezco a esa generación que parece en vías de extinción, que podemos llamarla del intelectual comprometido, es decir la del intelectual que no se calla, como Carlos Fuentes, como José Saramago, que a su vez vienen del gran ejemplo de Voltaire que en el siglo XVIII creó este sentido del intelectual que quería decir a su vez, preocupado por los asuntos públicos. Entonces yo diría que cumplo un doble papel: el papel como escritor que trata de reproducir un mundo imaginario basado en la realidad que me circunda en mis novelas y el papel de ciudadano que es el de opinar libremente sobre lo que no me gusta, sobre lo que siento que debo señalar como incorrecto, sobre los atentados contra la democracia, contra la libertad de expresión, sobre el resurgimiento del autoritarismo… Es decir, para eso yo tengo una voz y creo que es mi deber tenerla.

CEG/ RVS.- Las últimas décadas han dejado una estela de muerte y barbarie en Centroamérica provocada por una escalada de violencia que a ojos del mundo pareciera imparable. ¿Cómo sublima un escritor su convivencia con el horror? ¿Cómo escapa de esa influencia en su obra?

CEG/ RVS.- Cualquiera diría que, cada vez de forma más desvergonzada, las verdades de la política 24


La Guardarraya racial, lucho contra la discriminación, de raza, de género, pero esto no hace tolerable para mí la represión contra las formas de expresión literaria. Me parece que es absurdo, es un puritanismo al revés; es suprimir las expresiones de Mark Twain cuando se refiere a los negros en el siglo XIX o considerar que “Matar a un ruiseñor” es una novela racista, que a mí me parece todo lo contrario, son criterios particulares de personas que se creen con la autoridad oficial para ir a una biblioteca y sacarlas de ahí. Entonces, esa libertad uno no se la puede conceder a nadie. Uno no puede delegar en nadie, sus derechos de leer y por lo tanto, esto es lo mismo por lo que se sacan en lo que se llama los estados del cinturón de la Biblia en los Estados Unidos, son por las mismas razones por las que se saca de la biblioteca aquellos libros que niegan el creacionismo y proclaman la evolución. Es lo mismo, solo que desde dos lados completamente contrarios.

se muestren impunemente cargadas de absurdas mentiras, en contrapunto con esas otras mentiras que usamos los escritores para mostrar una verdad. ¿Considera que la política puede ir de la mano de la literatura o viceversa? SR.- Pues yo diría que la política como expresión de poder y la literatura, son contradictorias. Pertenecen a dos terrenos distintos. Desde que existe una política oficial hay una propaganda oficial. Es decir, el Gobierno defiende todo lo que hace, como correcto. El papel del escritor es crítico. El escritor no puede aceptar verdades consumadas, verdades permanentes. Todo está sujeto a revisión. Y las páginas de una novela son el mejor campo de libertad que puede existir para dilucidar contradicciones, no resolverlas, pero por lo menos exponerlas. Una novela no sirve para hacer propuestas de solución política, sino para hablar de las verdades de lo que ocurre y en eso, es contradictorio. Es decir, la política que está llena de mentiras oficiales. La novela, está llena de mentiras creativas, que es diferente.

CEG/ RVS.-El feminismo ha irrumpido en este nuevo milenio con una fuerza renovadora producto de una larga lucha por conquistar sus derechos. En su última novela “Sara” enmarca a su protagonista en una sociedad opresora y esclavista, dominada por los hombres. ¿Considera que se ha vuelto más feminista con el paso de los años?

Nos proclamamos sociedades modernas pero no lo somos. Es un barniz de modernidad que es apenas una leve cáscara que cubre por debajo los prejuicios de una sociedad rural, brutal, basada siempre en los valores del patriarcado.

SR.- Soy defensor de la libertad, defensor de la igualdad y por lo tanto de los derechos de la mujer. Si a eso se llama feminismo, pues estamos de acuerdo ¿No?, y me parece que es un campo en el que se ha avanzado muchísimo. Sobre todo porque la sociedad patriarcal esconde todos los prejuicios en contra de la mujer y les da algún tipo de justificación retórica. Hay que tomar en cuenta que quizá el peor de estos males es la agresión contra la mujer por razones de sexo. Es decir, por razones de género. No solo la agresión diaria de rebajar a la mujer en su condición humana y en la igualdad de sus derechos sino, la agresión física como lo venimos viendo en Centro América con la cantidad de feminicidios que se comenten. Este es el extremo del patriarcado, de esa filosofía o de ese modo de ser de la sociedad patriarcal que no se ha borrado. En Centroamérica y en muchos lugares de América Latina. Nos proclamamos sociedades modernas pero no lo somos. Es un barniz de modernidad que es apenas una leve cáscara que cubre por debajo los prejuicios de una sociedad rural, brutal, basada siempre en los valores del patriarcado.

CEG/ RVS.- Recientemente se ha retirado de algunas bibliotecas y escuelas públicas de Minessota dos obras capitales de la literatura universal como “Matar a un ruiseñor” de Harper Lee y “Huckleberry Finn” de Marck Twain acusadas de racistas. Se pudiera pensar que estamos asistiendo al resurgimiento de un nuevo puritanismo, vestidos con ropajes políticamente correctos. ¿Dónde diría que se encuentra la frontera entre la vida y la obra de un autor? ¿Y en su caso concreto, ha sufrido alguna vez el rechazo de algún colega por su ideología? SR.- Creo que la intolerancia no tiene color político, no tiene color ideológico, y aunque hay que reconocer que la intolerancia ha venido contra las ideas de cambio, contra las ideas renovadoras, también existe del otro lado. Es decir, yo obviamente defiendo, porque está en la esencia de mi pensamiento y de mis valores éticos, defiendo la igualdad

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Entrevista Un texto cuando se vuelve retorico, cuando quiere ser pedagógico fracasa. Pero ver con sentido de ironía, con sentido de humor el mundo, enriquece la ligereza de la novela. Pero claro, no solo el humor ¿no?, enriquece esa ligereza. La hermana gemela, o la otra cara de la moneda del humor, es la melancolía. CEG/ RVS.-Ha manifestado en ocasiones que <<el verdadero aire que debe circular en una novela es el del humor, sobre todo si se quiere contar una tragedia>>. ¿Existe algo más transgresor que la risa? SR.- Creo que no, la risa es un remedio para la seriedad. Es lo que decía Italo Calvino, que la novela tiene que gozar de un estado de ligereza, y la risa aligera la pesadez de un texto. Un texto cuando se vuelve retorico, cuando quiere ser pedagógico fracasa. Pero ver con sentido de ironía, con sentido de humor el mundo, enriquece la ligereza de la novela. Pero claro, no solo el humor ¿no?, enriquece esa ligereza. La hermana gemela, o la otra cara de la moneda del humor, es la melancolía. Entonces, se tiene que crear este equilibrio entre humor y melancolía que son los dos sentimientos que para mí, tienen que quedar en el alma del lector una vez que cierra un libro.

Fotografía de archivo

aspirar, dónde encontrar la motivación para seguir escribiendo? En otras palabras: ¿Qué historias le quedan por escribir? ¿Qué futuras intrigas reserva para sus lectores? SR.- Lo primero que uno tiene que hacer para seguir escribiendo es quitarse la corona y escribir con la cabeza desnuda ¿No? Las coronas son circunstanciales y realmente no hacen la obra literaria. Son reconocimientos que yo recibo con alegría pero no creo que un premio resuelva las exigencias de mi carrera de escritor. Las exigencias de mi carrera de escritor la satisfacen nada más el hecho de seguir escribiendo y que es lo que yo pienso seguir haciendo. Y siempre creer que el mejor libro de uno, no está escrito todavía. Cuando uno se conforma con está escrito y dice, bueno como ya premiaron mi obra está completa, y ahora cualquier cosa que escriba, ya no va a abonar nada a lo que ya escribí, es un acto de soberbia perjudicial para la creación literaria. De manera que, el deber de un escritor es seguir escribiendo siempre.

Lo primero que uno tiene que hacer, para seguir escribiendo, es quitarse la corona y escribir con la cabeza desnuda ¿No? Las coronas son circunstanciales y realmente no hacen la obra literaria. Son reconocimientos que yo recibo con alegría pero no creo que un premio resuelva las exigencias de mi carrera de escritor. Las exigencias de mi carrera de escritor la satisfacen nada más el hecho de seguir escribiendo y que es lo que yo pienso seguir haciendo. CEG/ RVS.-Tras la concesión del Premio Cervantes se podría decir que ha llegado a la cumbre de su carrera –a no ser que todos recibamos con alegría su reconocimiento con el Nobel-. ¿En cualquier caso, cuando uno llega a la cumbre a qué pueda

Carlos Ernesto García

Poeta y escritor salvadoreño Director de La Guardarraya

Raúl Velasco Sánchez Poeta y escritor español 26


La Guardarraya

SEMBLANZAS SHIRLEY CAMPBELL Costa Rica Por Lucía Alfaro Araya MARTA DOMÍNGUEZ ALONSO España Por Miguel Carcasona LIZETTE ESPINOSA

Cuba Por Ena Columbié CARMEN TRONCOSO

Chile

Por David Hevia

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Semblanzas

Shirley Campbell

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La Guardarraya

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Shirley Campbell: una mujer rotundamente libre …porque me acepto rotundamente libre, rotundamente negra, rotundamente hermosa.

de la asociación para el Desarrollo de la cultura afro costarricense, además es una de las fundadoras del Grupo Cultural y de desarrollo afrocostarricense DADISI. Activista del movimiento afrodescendiente en América Latina, ha asistido como profesora invitada a diferentes universidades en Estados Unidos, Jamaica y varios países de Centro América, así mismo participa periódicamente como conferencista sobre temas relacionados con la mujer negra y las poblaciones afrodescendientes.

Shirley Campbell Barr, es una mujer costarricense y descendiente de jamaicanos por tercera generación, estudio teatro y creación literaria en el Conservatorio de Castella. Es Antropóloga graduada de la Universidad de Costa Rica. Obtuvo un posgrado en Feminismo Africano en La Universidad de Zimbabwe en Harare y una maestría en Cooperación Internacional de la Universidad Católica de Santa María Fundación Cultural y de Estudios Sociales (CIES). Castellón (España), Arequipa (Perú) 2004. Cuenta con tres poemarios y decenas de poesías y artículos publicados en revistas, antologías y periódicos en diversos países. Sus trabajos han sido traducidos al inglés, al francés y al portugués.

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Campbell se ha desempeñado gran parte de su vida como consultora independiente en las áreas de género, VIH/SIDA, salud reproductiva y derechos humanos. Durante muchos años en Brasil y ahora en Panamá, y antes en otros países, esta mujer, rotundamente sensible, con el ejercicio de sus luchas civiles contra la discriminación y por el rescate de los valores de las minorías étnicas, se ha convertido en un ejemplo de vida. Ello y su representativa poesía, le valió el homenaje que el Grupo Literario Poiesis le hiciese el pasado 8 de marzo en San José, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

En su poesía, con imágenes sensuales en un lenguaje coloquial, a veces narrativo y conciso, se develan los temas trascendentes del ser humano: nacimiento, vida y muerte, migraciones, religión y la familia entre otros.

De sus publicaciones destacan: Desde el Principio fue la Mezcla. Costa Rica: IDELA, 2007. Rotundamente Negra. San José, Costa Rica: Ediciones Perro Azul, 2006. Recientemente reeditado y ampliado por Editorial Torremozas de España. Naciendo. San José, Costa Rica: EUNED, 1988 y está incluida con una selección de su obra en el poermario Palabras indelebles de Poetas Negras: EUNA, 2011.

Campbell se concibe rotundamente libre, en un siglo en el que no todas las mujeres pueden gritarlo de forma abierta al mundo, de esta manera reivindica su negritud y hurga en la historia de sus pueblos primigenios para cantarse a través del poema, en tanto mujer de una comunidad minoritaria, recogiendo en sus textos la riqueza cultural de sus antepasados, rescatando y luchando en acción y palabra por los derechos de su etnia, con conciencia de género. Lo cual, la convierte, sin proponérselo, en una mujer emblemática, que lleva por bandera su piel y su rotunda voz por donde quiera que pase.

Entre otros trabajos se desempeñó como profesora en el Conservatorio de Castella, ha organizado talleres de creación literaria en Costa Rica, El Salvador y Honduras, dirigiendo programas culturales a través

La poeta que también se concibe rotundamente hermosa nos dice que “sin embargo, no es siempre lo mismo la piel que se lleva desde el principio y la piel que se carga con conciencia. La piel, el color, llegan contigo, están

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Semblanzas ahí, son. La conciencia de negra la vas construyendo en el camino. La vas cimentando con la vida.”

Nos dice Campbell que desde niña se vislumbró como una mensajera de su progenie, donde los temas que desarrolla en su obra han evolucionado con ella hasta la mujer que es hoy, evolución en la que no solo ha tenido que vencer la discriminación de la otredad, sino también sus propios prejuicios.

En su poesía, con imágenes sensuales en un lenguaje coloquial, a veces narrativo y conciso, se develan los temas trascendentes del ser humano: nacimiento, vida y muerte, migraciones, religión y la familia entre otros. Los hijos son un vocativo importante como elemento didáctico para heredar su cosmovisión y el respeto por lo que se es, en esencia y forma, en esa búsqueda de rescate contra la enajenación y las imposiciones desde el eurocentrismo, que prevalece en las sociedades latinoamericanas. Su poema Rotundamente Negra ha sido objeto de diversos reconocimientos y estudios en América Latina y el Caribe y se ha constituido en emblema de muchas organizaciones afrodescendientes, poema que la poeta percibe como un canto de amor para todas las mujeres negras.

mi padre, durante los primeros días de escuela, me había enseñado a defenderla con orgullo. Al regresar de la escuela y relatar los apelativos de los que éramos objeto, solía decirnos: contesten: “soy negra y con mucho orgullo”. Destacamos entre la familia de la poeta, una gama de artistas y profesionales en las diferentes disciplinas, de gran valía para la sociedad costarricense, entre ellas su hermana Epsy, economista, exdiputada, quien recientemente se constituyó en la primera mujer afordecendiente en ser electa para el cargo de Vicepresidenta de una Nación de América Hispana. Cuando leemos la poesía de Shirley el corazón nos da un vuelco y la conciencia no deja de inquietarnos. En mi caso, cuando la conocí personalmente descubrí que tuve la suerte de encontrar algo más profundo que la poesía, encontré la esencia de una mujer hermosamente negra, rotundamente solidaria, rotundamente libre.

Nos dice Campbell que desde niña se vislumbró como una mensajera de su progenie, donde los temas que desarrolla en su obra han evolucionado con ella hasta la mujer que es hoy, evolución en la que no solo ha tenido que vencer la discriminación de la otredad, sino también sus propios prejuicios. Pero esta tarea también tiene el privilegio de contar con unos padres que supieron entender que lo que determina al ser humano no es el entorno sino la inmanencia. Así nos cuenta:

Lucía Alfaro Araya San José, Costa Rica. 7 de marzo de 2018

Temprano en mi vida entendí que tenía la capacidad de escribir. Apareció así como una urgencia de decir, de contar, de relatar. En el taller de creación literaria en el Conservatorio de Castella, empecé entonces a garabatear palabras que, con la ayuda de otros, se fueron convirtiendo en poemas. En algún momento no sé cuando, empecé a sentirme poeta. Ya para entonces tenía la piel negra, traía esta piel desde el principio y

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La Guardarraya LIBERADA

DESCUBRIMIENTO

Yo ya no busco razones para mi piel no busco más excusas ni explicaciones /para la redondez de mis nalgas o la natural cadencia en mi andar... no justifico ya mi natural agrado /por los tambores o la necesidad de mi cuerpo de danzar al ritmo que le tocan...

Descubrí en mi sangre de pronto a una abuela a una hembra y una hilera larga de madres cantando y una tierra negra sembrada por ellas y entonces crecí y me hice grande como las estrellas y me hice larga como los caminos. Me entendí mujer una mujer negra.

Hace ya tiempo que dejé de explicar antepasados que justifiquen mis labios o mi extraordinaria nariz o la hermosura incólume que me acompaña /desde tiempos inmemoriales no justifico más mis sincretismos ni mis pasiones, ni mi sensualidad yo ya no otorgo razones para mi ser. Me convertí en mí misma me aprendí soy yo. Tengo certeza de mí misma y de los míos no necesito autorizaciones para ser no pido ya permisos para vivir. Hoy disfruto con sobrada elegancia mi negrura la llevo con honor, con garbo y distinción la paseo por parques, mercados y plazas por escenarios, anfiteatros simples coloquios /y grandes conferencias con placer me colma el alma el discurso y la vida. Ya no intento disimularla en mi cabello en mi tez o en mis distinguidas alocuciones …la aprendí de memoria desde adentro, con historia /y desde el centro del alma. Por eso, ya no preciso de razones para ser porque me descubrí limpia brillante victoriosa incólume probada bendecida batallada negra ya no, no preciso razones hoy soy yo liberada.

ROTUNDAMENTE NEGRA Me niego rotundamente a negar mi voz mi sangre y mi piel y me niego rotundamente a dejar de ser yo a dejar de sentirme bien cuando miro mi rostro en el espejo con mi boca rotundamente grande y mi nariz rotundamente hermosa y mis dientes rotundamente blancos y mi piel valientemente negra y me niego categóricamente a dejar de hablar mi lengua; /mi acento y mi historia y me niego absolutamente a ser de los que se callan de los que temen de los que lloran porque me acepto rotundamente libre rotundamente negra rotundamente hermosa.

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Semblanzas

Marta DomĂ­nguez Alonso 32


La Guardarraya

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El secreto que anuda entre las ramas

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(Unas pinceladas sobre la poeta Marta Domínguez Alonso)

Marta Domínguez Alonso (Zaragoza, España, 1981), es licenciada en Filología Hispánica y Máster en Periodismo y Comunicación digital. Actualmente ejerce como profesora de Lengua y Literatura. Autora de los poemarios Historia transida y poesía renovada (Ediciones En Huida, Sevilla, 2012) y Una hoguera en los párpados (Ed. Olifante, Zaragoza, 2015), ha sido incluida en varias antologías, entre ellas Noreste (Ed. Eclipsados, 2004, Zaragoza), donde se reunió a los jóvenes poetas que, surgidos al calor de la revista universitaria Eclipse, irrumpieron en el panorama literario zaragozano a comienzos de siglo. También participó en volúmenes colectivos como Los Borbones en pelota y Amantes, ambos publicados por Olifante, o en La Mística, en la misma editorial, que reúne un conjunto de ensayos sobre poesía mística. Poemas suyos han visto la luz en revistas como Turia, entre otras, y ha colaborado en radio y prensa, con reseñas y artículos de opinión. Ha sido invitada a numerosos recitales y festivales poéticos a lo largo de la geografía española, como el Encuentro de Escritoras Aragonesas Brioleta en Yésero (Huesca) o el III Encuentro de Mujeres Poetas de Piedrahita (Ávila). Junto al pintor Miguel Ángel Domínguez coordina las actividades culturales en el espacio de arte Espacio Huecha, un lugar de encuentro y difusión del arte y la literatura, sin ánimo de lucro. En el prólogo a la mencionada antología Noreste, Nacho Escuín describía a Marta como “Poetisa por instinto (…) vive la literatura con una enorme pasión.” Acertaba el poeta y profesor turolense. Oscuros o luminosos, en sus versos late la energía seminal de quien siente la poesía como algo inmanente a su ser, un fatum ineludible (“Lo único que sé es la palabra”). La pasión con que se entrega a ella no le impide mantener la cabeza fría (“Palabra – eso sí -/cortada por los cantos/ y a destajo”), consciente de que el trabajo del poeta, además de asimilar el corpus de quienes le precedieron, consiste en un permanente “socavar la tierra / buscando el verbo”. Una labor, por fortuna, nunca coronada por el éxito (“Quiero buscar la belleza y no la encuentro / aspiro al culto de los astros que no poseo”), ya que el artista, cuando cree haber alcanzado el cénit, en realidad entona su

canto de cisne. Un esfuerzo, en cualquier caso, que apacigua la conciencia: “Me he vaciado por dentro / y estoy tranquila”, confiesa en su último libro.

Desde el punto de vista temático, su poesía puede estructurarse en tres niveles: el personal, el social y el metaliterario. Tres territorios definidos, pero no impermeables, pues en bastantes poemas se conjugan dos, o incluso las tres categorías.

Desde el punto de vista temático, su poesía puede estructurarse en tres niveles: el personal, el social y el metaliterario. Tres territorios definidos, pero no impermeables, pues en bastantes poemas se conjugan dos, o incluso las tres categorías. Tren del pasado sería un epítome de esa distribución permeable: al modo de esos dibujos que cambian según el ángulo de enfoque, la evocación de un tren antiguo deviene un símbolo de escape del miedo que la atosiga y, al unísono, una reflexión sobre las certezas de una época asociada a la infancia, contrapuestas a la actual donde, como afirma Bauman, todo parece líquido e inestable. A su vez, con un simple símil entre los pasillos huidizos y los versos, puede interpretarse como una reflexión sobre su trayecto lírico. En Marta se aprecia un fuerte influjo barroco, entendido como la capacidad de aunar densidad y potencia en un marco expresivo liviano, al modo de la música de Bach. Consigue la densidad mediante el uso de referencias culturalistas – no meros juegos ornamentales, sino enlaces a los mitos de nuestro inconsciente colectivo - y con la constante presencia de metáforas. Algo que, dicho sea de paso, le proporciona un sello distintivo respecto al modus operandi de bastantes colegas coetáneos. En la poética con la que, aún estudiante, se presentó en Noreste afirmaba: “Concibo la literatura como el medio a través del cual apelamos a la gama de emociones comunes al hombre, así los temas remiten a lo universal y cotidiano, la soledad, el temor a la 33


Semblanzas y cruda distopía. Pero la curiosidad primigenia (“Como niño que coge el mar por la orilla y lo levanta / para ver el interior del mundo inhabitado”), el afán de alcanzar y superar los límites del conocimiento impuesto, lógico, pervive en el impulso que nutre sus versos. También esa sombra negra que, de cuando en cuando, asoma: “Por evitar salir del paréntesis entre dos nadas / avanzo cada día diez nudos a mi muerte”. Una sombra negra ahuyentada por el amor. No el simple sexo furtivo de una noche, el del “compadreo de falos que se tiran faroles”, que cosifica a la mujer, sino el hallazgo del compañero que equilibra la existencia: “Al final, me quedo en el amor / única balanza que me salva”.

“ muerte, el amor…, reflejado a partir de un revestimiento metafórico o de otros juegos conceptistas.” A la maduración lógica por el paso del tiempo se le sumará el acopio de experiencias vitales e intelectuales – estudiante en La Sorbona, una larga temporada en Argentina y varios años en Andalucía – lo que, sin renunciar al revestimiento metafórico, conllevará un adelgazamiento y una mayor claridad en la expresión (“La luz verdadera que se posa en la mente / en los momentos de certeza/ha de pintarse con trazos comunes”) a la par que una profundización en esas temáticas antes establecidas, con una cierta acentuación del pesimismo. Marta es también poeta existencial, tanto en la meditación sobre sus contextos – individual y colectivo - como en la angustia íntima ante una cotidianidad huera: “Así es la vida / un inmenso holograma / pura apariencia que se despliega / (en el vacío)”. Parafraseando a Sartre, busca su esencia a partir de la existencia. Una esencia no sólo personal, sino también lírica e histórica. Indaga su sitio en el mundo, como ser humano y como ciudadana, mientras lo describe (“yo soy sólo escribiente / de la obra de la vida”) y aspira, en esa búsqueda, a lograr el fuego prometeico de la poesía; no su propia voz, ya definida, sino esos registros que, en los grandes bardos, alcanzan lo universal a partir de los rasgos que perfilan su particularidad. Por ello, en sus poemas, se enfrentan constantes dialécticas entre la fuerza interior de quien persevera y la inseguridad de haber errado la senda, entre Eros y Tanatos, entre utopía

En Marta se aprecia un fuerte influjo barroco, entendido como la capacidad de aunar densidad y potencia en un marco expresivo liviano, al modo de la música de Bach. Consigue la densidad mediante el uso de referencias culturalistas – no meros juegos ornamentales, sino enlaces a los mitos de nuestro inconsciente colectivo - y con la constante presencia de metáforas.

Este breve retrato de Marta Domínguez Alonso y de la obra que, hasta la fecha, nos ha entregado he pretendido fundamentarlo en sus propias palabras, porque la verdad del poeta se halla en sus versos, no en las interpretaciones de los exégetas. Respecto al futuro de un valor todavía joven, vaticino que proseguirá su fértil tránsito, como ella misma avisa: “No obstante, hay argumentos, aún / hay esquinas que llaman mi palabra / (pero yo no la encuentro) “. Aunque en ocasiones aflore el temor a la impotencia creadora (“la infinita raíz del silencio / enhebra su hilo en mi garganta.”), ese instinto pasional por lo lírico, unido a sus propias incertidumbres (“De todo lo difícil elijo el verso, / lo imposible de asir, / lo lastimero”) serán el abono para que sus lectores tengamos la certeza de que “un tacón sigue rompiendo / la conciencia vacua de la niebla”, y nos solacemos con sus resultados. Miguel Carcasona. Zaragoza (España). 18 de marzo de 2018

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La Guardarraya INTITULADO Hay aluminio bajo la nieve, vamos a verlo, expectantes. Ahora tocaremos fondo con barcazas en los pies hundiéndose en la nieve veteada. Vamos a trazar caminos de lodo con pincel sufriente, y estupor del que nada espera. Inmersos somos en turbina de vendaval hediondo. Ahora juntos tocaremos fondo -el pastel de Europa se desmigaja en un cuenco de porcelana china-. Veo desde el pozo enmarcado por la nieve una ventana que ya es un futurible. Y veo caminantes sonámbulos subordinados a señores de maletín gris, tanto o más que el art Decó de Nueva York. Ahora todos tocaremos fondo bajo cuervos con alas paralelas al encorvado pico, ojos desorbitados, garras alambradas. Somos ya caminantes sonámbulos cruzando una pasarela de billetes falsos, Allí en la solana imaginaria hemos hundido el pie en la nieve hasta los dientes.

AMAPOLA MUTILADA Amapola mutilada, soy, por las horas de bares y aguardiente. Mondadientes, pareces, al explorar las muescas caninas donde amuelo mis iras. Compadreo de falos que se tiran faroles bajo un sol maleante y castigador, donde un cristo con senos de metal pone espinas y traza el camino del calvario. Camino de senos cuesta abajo que recorren por no reír, escándalo borracho, tierra adentro.

SIN MEMENTO MORI Toco mi cicatriz -no es una cruzun eje de coordenadas que surca mi vientre, símbolo túmulo que pese a todo me ha librado de las larvas. Ignoro cómo puedo caer en el vértigo eclipsado en el vacío -el más existencial, el único existenteahora cuando dentro albergo tu semilla.

Una hoguera en los párpados, Zaragoza, Olifante 2015 35


Lizette Espinosa 36


La Guardarraya

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Lizette Espinosa, la obsesión por el verso

La poesía abierta y pura como el amor y como la libertad, no puede imponerse por decreto, ella escoge y si la dejas ser independiente e insubordinada, se entrega y se fija dentro del poeta mientras viva. Tal vez sea infortunada esta inclinación, porque el tormento del cual se alimenta su savia y que persigue a quien la carga, es constante, y el portador llega a ser irrecuperable para la vida “normal”, pero cuando se ama profundamente el verso, el infinito es la recompensa. Eso es lo que sucede con Lizette Espinosa, una vate de emoción introspectiva que trata de conciliarse con el mundo y sus circunstancias letales a través de la poesía.

que arrastran un antiguo pesar/ El mar trae rumores que golpean la puerta… Su transparencia y discreción la hacen conseguir amigos a mansalva, por eso la buscan también los poetas para que colabore con sus versos. El primer libro en el que participa es, Pas de Deux: Relatos y Poemas en escena (Snow Fountain Press, 2012) junto a otras tres escritoras; libro que fue merecedor del Primer Lugar de Poesía en el International Latino Book Award 2014, que organiza Latino Literacy Now, en California. Aunque Espinosa asegura —como casi todos los escritores— que sus primeros poemas son impresentables, en ese cuaderno encontraremos ya magníficos versos, como estos del poema “A destiempo”, donde dice: mis pies han olvidado andar/ sin el peso de los miedos. Otros dos libros compartidos son del sello “El ángel editor”: Rituales (2016) y Por la ruta del agua (2017). Rituales es un libro cooperado con la también poeta ecuatoriana Ana Cecilia Blum. En los poemas de Lizette se siente fresca la nostalgia por la ciudad natal, La Habana, la nostalgia por la tierra, pero también está presente su obsesión por el tiempo y los lugares. Por la ruta del agua, es su último poemario publicado, una recopilación de sus libros y algunos poemas inéditos, que comparte espacio con, Híbrida cíclica, del escritor y académico Alex Lima, también ecuatoriano —Lizette y ese país en la mitad del mundo poseen un idilio indeleble— Aquí, en esos poemas nuevos, Ramillete de manos contra la piedra viva/ donde la sábana deja su memoria/ el olor de sus muertes bajo el agua., hay otra poesía que se venía germinando, donde el agua como fuente vital adquiere un protagonismo esencial. Siempre el agua, limpiando los desechos, corriendo con el tiempo, guardando la carroña.

Espinosa es una escritora de asilo, inclusa, que va despacio exponiendo la marginalidad de la poesía, porque está creando una base sólida con la que luego pueda sostener todo lo que está dispuesto en su centro para decir; ella es un volcán contenido dispuesto a erupcionar en cualquier momento, ya ha dado muestras de ello.

Espinosa es una escritora de asilo, inclusa, que va despacio exponiendo la marginalidad de la poesía, porque está creando una base sólida con la que luego pueda sostener todo lo que está dispuesto en su centro para decir; ella es un volcán contenido dispuesto a erupcionar en cualquier momento, ya ha dado muestras de ello. Escribe sobre sus relaciones con las diferentes ciudades que conoce, con el individuo, incluso con la materia inerte que tiene frente a sí y de la cual puede adivinar un pasado en las manos del hombre. Una cruz de cerámica/ horneada en Cataluña/ resalta en la pared/ La vida en sus colores/ supera la alegría de la estancia. Nos muestra cómo le afecta la transformación de cada objeto urbano, de cada vida natural; explora las calles, las casas, el mundo subterráneo que nadie encuentra y trata de percibir señales ocultas para luego pronosticar. Es una hacedora de encantamientos, una maga que juega con las horas, Oscurece y la casa se llena de ladridos/ de huellas

Donde se quiebra la luz (Eriginal Books LLC. 2015) es hasta ahora su único libro personal, en el cual el lector puede apreciar sin distracción, el mundo onírico de Espinosa. Son poemas breves, compactos, en los que el lenguaje una vez más tiene un lugar esencial, no por la “belleza” o el rebuscamiento, todo lo contrario, por el despojo de los ruidos, y porque el discurso se 37


Semblanzas

“ ” torna realmente poético, heme aquí de nuevo/ con la boca repleta de mendigos/ que buscan su sombra. Así dice el primer poema del libro, el poema homónimo al título, como avisando que debemos cuidarnos por lo que dirá, porque a nadie le debe y está dispuesta a decir todas las verdades que estremezcan. En este libro vuelve al tiempo, pero con una filosofía más personal y establecida, Aliento de la muerte merodeando/ en la hoja, el bote, la tarde./ Mi sombra junto al banco,/ dando de comer al tiempo/ su dosis de perdón. Ya desde esos versos la poeta toma el mando de su lírica.

afirma en el poema inédito “Extramuros”: Detrás de estas paredes crece el mundo,/ se ensillan los caballos de la muerte,/ y hay árboles/ de los que caen falsos testimonios., uno de los magníficos poemas pertenecientes al nuevo libro en proceso, Humo. Las ideas que atronan en su mente la angustian y a veces, se queja de no ser más estricta con sus versos, los que controla y latiga hasta verlos perfectos. Le obsesiona el camino que conduce al horizonte, Ruedo, lo sé/ el tiempo es otra cosa., por ello vuelve una y otra y otra, para escribir sobre lo que ve, para que quede constancia de la inmensidad que abraza al poeta, y porque la poesía es cosa de este mundo, pero también de otros mundos, donde sólo el vate puede cruzar desde la gota, a la lluvia, y de ella al cauce que se abre por la ruta…

En los poemas de Lizette se siente fresca la nostalgia por la ciudad natal, La Habana, la nostalgia por la tierra, pero también está presente su obsesión por el tiempo y los lugares.

Ena Columbié Miami, 13 de marzo 2018

Muy pocos poetas como ella tienen hoy tanta dedicación y fe en la poesía. Espinosa nunca expresa un origen divino en lo que escribe, pero cuando habla de las imágenes que provocan el verso, se puede sentir una especie de vibración en su voz, un temblor casi imperceptible que ella trata de enmascarar para no delatar la gran pasión de su vida; pero está segura que una mano oculta ha colocado las cosas para que sean vistas por ella, como 38


La Guardarraya PARQUE ALMENDARES

SIMPLICIDAD

Sobre todas las cosas el invierno. Sobre el río que lame el fondo y es el fondo mismo. Sobre todas las cosas el musgo. Aliento de la muerte merodeando en la hoja, el bote, la tarde. Mi sombra junto al banco, dando de comer al tiempo su dosis de perdón.

Muros dóciles bajo una plancha de cinc

reverberante. El perro atado a su bulimia olisquea los huevos que brillan sobre el plato como dos girasoles soñando con las luces de Holanda. (De Por la ruta del agua, 2017) VOTO DE SILENCIO

(De Donde se quiebra la luz, 2015)

Refugiarse en el cuerpo, habitar los cuarteles de la carne, las húmedas mazmorras donde cede el valor. Ser convicto y merced, agua rumiante que ignora el zumbido de Dios en los cristales.

NOSTALGIA La casa en penumbras. Afuera la brisa es un pueblo lejano. El sillón se doblega bajo el peso de un canto Júrame que aunque pase mucho tiempo… -tararea la abuela que desgrana recuerdos a la luz de sus manos.

(Perteneciente al libro inédito Humo)

(De Donde se quiebra la luz, 2015)

ARTE POÉTICA Una cruz de cerámica horneada en Cataluña resalta en la pared. La vida en sus colores supera la alegría de la estancia. Ella deja caer los días en cesto como a papeles viejos. Nada rebota en esa eternidad de falsos muros salvo los pensamientos, cada vez más fugaces, más faltos de cordel. Salvo el eco inusual de las palabras, aquellas que se han dicho en alguna postal no reciclada.

AMANECER Amanecer es lo que sigue, la liquidez se intuye y socava. Las cosas al marchar dejan un rastro de ruidos solemnes un extraño brillo en los recodos una verdad tendida como un muerto. (De Rituales, 2016) DESDE OTRA ORILLA Cruzo el mundo para verme llegar desde otra orilla. Sostengo la mirada a quien tira de mí y apenas reconozco el laberinto, pero soy fiesta en las aguas donde la nave rompe el largo rostro del silencio.

(De Por la ruta del agua, 2017) EXTRAMUROS

Ramillete de manos contra la piedra viva donde la sábana deja su memoria, el olor de sus muertes bajo el gua. Manos grises sobre la mesa blanca, cuenco donde se cuece la gloria de los días. El caldo humeante de los ignorados.

Detrás de estas paredes crece el mundo, se ensillan los caballos de la muerte, y hay árboles de los que caen falsos testimonios. Aquí dentro es templado, la música del cuerpo se gradúa y abrir una ventana puede ser un acto irrevocable. Aunque siembre mil voces esta noche no sé si llenaré con su fruto mis manos. Aquello que no he dicho sigue afuera acordonando calles.

(De Por la ruta del agua, 2017)

(Perteneciente al libro inédito Humo)

(De Rituales, 2016) FLORES MUSTIAS

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Carmen Troncoso 40


La Guardarraya

[ Un canto a mano alzada] Sobreviene un momento donde los versos caen al papel desde una arboleda frondosa, cuyas raíces vuelven a andar, descalzas, por la fértil ruta que traza la voz en cada una de sus ramas. Si se alcanza a tomar aliento, cabe pronunciar el nombre de la responsable: Carmen Troncoso. Ese hálito verbal estalla justo a tiempo para oxigenar la escena de las letras en un registro autoral que dispara la palabra y coge del cuerpo toda la cadencia antes de arrojárnosla. “Un manuscrito a dos aguas/ con letras que se van espesando/ se detiene”. Tal es la arremetida con que la poeta abre los fuegos, haciendo gala de una intensidad sostenida, donde no caben las concesiones al oído facilista, sino el guiño constante a una gramática de la piel. Y es que la hablante lírica ha encontrado, con acierto, que la fisonomía escribe mucho mejor que el lápiz y, por tanto, no titubea en lanzarse ella misma ante la página, de manera que las bellas líneas construidas no se leen, sino se palpan, y en lugar de deletrearse se respiran, pues los poemas que nos obsequia elevan su porosidad en un acto de rebelión implacable e impecable. Eludiendo con destreza la tentación a reducir a ensayos la estrofa, aquí avanza el canto a mano alzada, consagrado a los húmedos imperios de un abrazo sin tregua ni vestido. “Yo desnuda/ no soy la misma./ Estoy tatuada en tu boca”, anuncia la poeta, tan erguida en los “labios de la luna”, que incluso a la distancia escuchamos la hermosa fluidez convertida en flujo y la bella verdad ascendida a realidad. Por ello, nadie que tenga interés genuino en el despliegue reciente de las letras debe sorprenderse al constatar cómo el trabajo escritural de la autora empieza a impregnar con su resuelta tinta los espacios que la cultura ha ido reservando para las antologías de más diverso cuño. Así, como si cada página que contenga los versos de la poeta se convirtiera en un barco de papel, su palabra ha emprendido una travesía que navega ya por las aguas editoriales del Nuevo y del Viejo Continente, encontrando, uno a uno en sus puertos, el eco entusiasta de esa ciudadanía que a fuerza de letras ha ido deshaciendo las fronteras de un mundo que requiere más que nunca avanzar hacia la conquista soberana del territorio literario. Sin embargo, los poemas de Carmen Troncoso no solo se abren de par en par en libros y

revistas, sino que además pueblan -y esto es fundamentalel auspicioso aire en que sueñan mujeres y hombres cuya concurrencia a recitales poéticos hace el quijotesco contrapunto en una sociedad que parece resignarse a la egoísta y previsible rutina del utilitarismo. Y aquí es necesario detenerse a contemplar la arquitectura urbana que han ido dibujando sus versos, porque, en el precioso oficio de la declamación, ella traba lazos indisolubles con unos y otros vates, contribuyendo, de paso, a rearticular el tejido social en virtud del cual la palabra se erige y arroja al ruedo los sonoros andamios con los que el alma desafía a la realidad. En ese trance, la decidida apuesta por la oralidad nos regala también la inequívoca clave musical de sus estrofas, en las que el diapasón dispara sus notas de frente, arrancando tantas posibilidades al pentagrama como aplausos a un público que asoma como el mejor cómplice de su cometido, haciendo las veces de espejo a partir de cuya activa participación los labios de la poeta afinan el vigor del canto mientras las cuerdas vocales tañen el tono que imprime al decir ese sello onírico con el que esta firma de nuestros tiempos comienza a ser conocida y reconocida.

Por ello, nadie que tenga interés genuino en el despliegue reciente de las letras debe sorprenderse al constatar cómo el trabajo escritural de la autora empieza a impregnar con su resuelta tinta los espacios que la cultura ha ido reservando para las antologías de más diverso cuño.

Definitivamente, el mapa de la poesía latinoamericana actual ha comenzado a experimentar transformaciones de relieve, que se visibilizan en tres ámbitos: la fértil consolidación de letras de gran estatura, el ensamble de estilos y un potente liderazgo femenino en lo que respecta al despliegue autoral. Estos tres rasgos característicos de la tendencia contemporánea se reúnen cuando se trata de la destacada poeta chilena, en cuya obra podemos tomar el mejor pulso al estado del arte. Contemplación, exacta sencillez a la hora de forjar las imágenes y un talento de excepción cuando el afán la lleva a transitar de la metáfora a la sinécdoque hablan 41


Semblanzas

con creces de una literata a cuyo permanente viaje acude habiendo reemplazado la maleta y el pasaporte por la sobriedad del detalle y la más auténtica pasión.

“Que tu poesía fresca muerda/ muerda la fruta prohibida/ sin remordimientos/ Será a plenitud/ si lo vivimos/ en las penumbras saladas/ del tiempo”. Que así sea. Que suba el poeta a tu Luna Roja y, “rasgando el cielo/ oblicuo, bermejo”, retrate la desnuda voz sobre la que flamea el incontrolable incendio de tu cabellera. ¿Pincel? Sí, pero también cincel, porque esta rapsoda que llega a altamar sumerge en susurro su canto y lo hace gritar en esa espuma que rompe la ola para esculpir en roca los húmedos textos que dan fisonomía a sus coplas. Estos versos luchan y laten en una propuesta estética que oscila y danza, certera y a destajo, entre la biografía y la historia, entre una mujer y la mujer. Recorrer las líneas que siguen deviene en noble urgencia. Habrá que llegar a pie hasta su palabra, tejida con la boca que desviste una audaz semiología de raíz cutánea. Para leerla hay que besarla.

Contemplación, exacta sencillez a la hora de forjar las imágenes y un talento de excepción cuando el afán la lleva a transitar de la metáfora a la sinécdoque hablan con creces de una literata a cuyo permanente viaje acude habiendo reemplazado la maleta y el pasaporte por la sobriedad del detalle y la más auténtica pasión.

“Sin ser observado/ el lirio perfuma/ los contornos de la noche”, apuntan las líneas de Lirio, en cuya brevedad resurge, fecunda, una creadora capaz de fundir la inmediatez sintética del haiku y el paraje verbal de cepa arabesca. “Acuarela en sus alas”, proclama esta pluma en Al Sur de las Mariposas, y bien podríamos contestar pincel en tus palabras, Carmen Troncoso, que en lugar de hoja blanca escribes sobre una paleta de colores donde se mezcla generosamente tu poesía con los hallazgos de otro vate al que invitas a la fiesta que eres.

David Hevia Poeta y director de la SECH (Sociedad de Escritores de Chile) Santiago de Chile, marzo 2018

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La Guardarraya CASIDA INCONCLUSA

DESEOS TRANSPARENTES

APERTURA NOSTÁLGICA

El aguamarina de mis ojos lame tus palabras navegante consumado

Un manuscrito a dos aguas con letras que se van espesando se detienen en el índice de mi memoria, el camino es intransitable

Si es transparente mi deseo llévame Si mi risa rueda entre tus brazos, llévame

Pulsiones en la pila bautismal me hicieron saltar por los aires agrietando mi costado.

Si mi fresca lengua recorre tu carne vibrando, ola brava fantasma revienta en mí,

No paran de circular por mi cabeza partículas fantasmas que he reciclado

Yo desnuda no soy la misma. Estoy tatuada en tu boca

Sembrar a mi antojo mañanas recién cortadas, sombrea al presente, mutación antojadiza y helada que me rasguña muy adentro. Han sido veintiún mil quinientos treinta y cinco días  de nubarrones silenciosos esculpidos en los charcos Al levantarse los cambios la falda, barbaros invasores atisban y gozan   Mii orgullo encogido ante esas migajas grita: ¡ Oh Destino, deja ya de golpear con tu ola mi pie!

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Reseña

Tomamos la palabra

Mujeres en la guerra civil de El Salvador (1980-1992) Tomamos la Palabra, (Margarita Drago y Juana Ramos, eds., UCA Editores: El Salvador, 2016), es una necesaria recopilación de testimonios que documenta las voces de mujeres quienes han escudriñado recuerdos que van: de lo sublime del idealismo a lo doloroso del día a día de una realidad monstruosamente violenta; de lo esperanzador del porvenir por el que se lucha a lo decepcionante de un presente donde el porvenir ha quedado incumplido; de lo personal de intentar vivir una vida “normal” a la renuncia de lo que parecería normativo para dar prioridad a la lucha colectiva. Las mujeres que nos cuentan sus experiencias de guerra en El Salvador superan los temas de raza, clase social, educación, género y participación política, para dar forma a una narrativa de la lucha y búsqueda de justicia política y social. Revolucionan las nociones de normatividad incluyendo las nociones de roles de género que tradicionalmente forman la narrativa de lo que es la guerra. Toman la palabra para empoderarse en su derecho a subvertir y contarnos sus propias memorias de un conflicto que, de no ser por ellas, parecería estructurado y marcado por el lenguaje y voz de los hombres que escriben la “historia oficial” tan carente de los detalles que dentro de la igualdad de participación obvian las dificultades de: menstruar, parir, amamantar, ser sexual o sexualizada a la vez que se agarra un fusil y se juega la vida. Al testimoniar, inscriben su participación en una guerra en la que crecieron como seres humanos, ciudadanas conscientes y sobrevivientes. Documentan: el miedo y el valor; el aprendizaje y la práctica; la lucha por la justicia y la reivindicación en

la participación activa (incluyendo la lucha contra el machismo y discrimen de género); la consciencia de la labor gestionada por una mejor sociedad; el dolor de las pérdidas (incluyendo las humanas) y las ganancias (incluyendo amores e hijos que también nacieron y murieron a lo largo de la guerra). Tomamos la palabra, es un testimonio de la solidaridad y compromiso que estas mujeres experimentaron a través de sus vivencias y que Margarita Drago y Juana M. Ramos honran al sacarlas del anonimato para que la guerra también sea narrada en voz de mujer.

Eva C. Vásquez Prof. Asociada de Español y Estudios Puertorriqueños York College, CUNY New York, 14 de marzo de 2018

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La Guardarraya

NARRACIONES MAITE NÚÑEZ España RUBENSKI México

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Narraciones MAITE NÚÑEZ (Barcelona, España, 1966) Escritora y licenciada en Historia Moderna. Ha colaborado en diversas revistas literarias y en la redacción de textos de todo tipo. Ha publicado cuentos, artículos, crítica literaria, reseñas de libros, etc. en diversas revistas y blogs. También ha recibido un buen puñado de premios literarios, como el Premio Internacional de relato Fermín Tomás de Arteta. En 2015 publicó Cosas que decidir mientras se hace la cena y en 2017, Todo lo que ya no íbamos a necesitar, ambos libros de relato en Editorial Base.

MIOPÍA La lentilla del ojo derecho se le había escondido bajo el párpado superior, así que tuvo que llamar a Tristán para ver si podía ir él a recoger a los niños. —Es que no hay manera de que la lentilla baje —le dijo, parada frente al espejo del lavabo. Sujetaba el teléfono inalámbrico con la mano izquierda. Con la derecha se pellizcaba el párpado como si la lentilla fuera un crío dormilón, uno de esos ejemplares de criatura laxa y perezosa a la que hubiera que espolear cada mañana para que se despertase. Le daba cierto apuro decírselo, porque Tristán siempre había insistido en que dejara las lentillas y se conformara con usar las gafas, como si se tratara de abandonar la bebida o el tabaco. Sí, claro, se decía ella siempre. A Tristán no le gustaban las mujeres con gafas. Olga, la asistente de su bufete de abogados, el zorrón por el que la había abandonado, no llevaba gafas. Tampoco usaba lentillas. Le explicaron los niños que se había operado la miopía. Que la operación la había pagado Tristán. También le habían dicho aquella mañana que acababan de dejarlo. Que Olga se había largado, así que, nada más irse los niños al colegio, había aflorado la alergia nerviosa, aquel tipo de reacción descontrolada y eruptiva que le asaltaba cada vez que sus hijos le contaban alguna noticia sobre su padre. —¿No se te habrá caído al lavabo? —Por supuesto que no. ¿Por quién me tomas? Me hubiera dado cuenta —protestó. Pero mentía. Alguna vez le había pasado. Pensar que la tenía puesta y encontrarla más tarde en un rincón de la pica, encima del jabón, abrazada a la boca del grifo, ondeando como una bandera reseca sobre el asta rugosa del cepillo de dientes. Buscó el estuche de las lentillas, lo enjuagó y volvió a rellenar sus dos cuencos con solución salina. Respiró hondo. En algún momento, la lentilla asomaría bajo el abanico de sus preciosas pestañas, la atraparía con cuidado y la depositaría en su recoveco liso y redondeado, en aquel escueto lecho líquido y reparador. Luego enroscaría la tapa con aquella letra R gigante y en relieve. Qué fácil parecía. Pero qué difícil resultaba todo, se dijo. Cuando Tristán se marchó, había perdido el tiempo 46


La Guardarraya ideando parches, algo con lo que recubrir todas las brechas abiertas. Así fue como obtuvo algunos trofeos, falsas medallas en forma de casquivanas conquistas, hombres con los que salió una, a lo sumo dos veces. Hombres, al cabo, que no eran Tristán. —Quizás se te ha enganchado en el pelo —añadió él. —No, hombre, no. Ahora llevo el pelo corto. ¿Cuánto hace que no me has visto? —No lo recuerdo —admitió él—. Y no sé qué más puedo decirte, Sonia. Ponerse lentillas era una de esas cosas que había hecho por Tristán. Cuando le conoció, ella utilizaba una de esas gafas de culo de vaso, una de esas lentes tan feas que parecían hacerla invisible para los hombres. Así que Tristán —se decía— era un poco responsable de lo que pasara con sus ojos. Abrió el ojo todo lo que pudo y miró hacia abajo. Puso la boca en forma de O, hizo una mueca rara, como de muñeca hinchable; pensó que ayudaría en algo, pero la lentilla no bajó ni un milímetro. Empezó a pensar que, tal como había dicho él, en realidad, no la tenía puesta, y viajaba, huérfana de su gemela izquierda, por alguna tubería inmunda, por alguna cloaca maloliente camino de alguna otra ciudad, como en una metáfora vulgar y putrefacta de sus días sin Tristán. —No te entretengas por el camino —advirtió a su exmarido—. Seguro que los niños tienen muchos deberes. Carla tiene examen de inglés mañana, y Leo lleva un poco flojo el solfeo. Apoyó el abdomen contra la pica del lavabo e inclinó el torso hacia adelante para acercarse lo más posible al espejo. Cerró el ojo izquierdo y se separó los párpados del derecho para examinar mejor el globo ocular. Con un poco de suerte la lentilla díscola volvería por sí misma a su posición correcta. Al menos así había ocurrido en alguna otra ocasión. Con el dedo índice deslizó el párpado superior hacia arriba, con el pulgar aplastaba las pestañas del párpado inferior, como si fuera a maquillarlo con un eye-liner. Pero tampoco ocurrió nada. —No te preocupes. Iré en coche —anunció Tristán—, así que no creo que tarde. —¿En coche? ¿Has dicho en coche? Tristán, por lo que más quieras, ten cuidado —le aconsejó, poniendo en duda su responsabilidad de padre—. Que los niños se pongan el cinturón. —Por Dios, Sonia, descuida. Siempre lo hacen. Deberías despreocuparte un poco. —Oh, mira qué bien. Despreocuparme, dices. Tú, que ves a los niños una vez cada quince días. —Vamos, no vayas por ahí. —No puedo despreocuparme por la sencilla razón de que soy la única que se preocupa por las cosas, por los niños. Siempre ha sido así —dijo con dramatismo—. Lo sabes. Tú no haces nada, y resulta que yo soy la reprobable por ocuparme de todo. Pero no le afeaba su conducta; lo había dicho casi sin pensar, como si le lanzara una llamada de socorro, como el reclamo torpe e infantil de una mujer perdida y sola. —Sonia, te voy a colgar. No te consiento que me hables así. —¿Así, cómo? ¿Tú sabes cuándo le toca dentista a la niña? ¿Sabes las notas que ha sacado Leo en su último examen? Entonces, sí. La lentilla se desplazó levemente debajo del párpado, como si tuviera un corazón propio y le latiera a borbotones. Le pinchó, le lastimó la córnea, como si tuviera aristas, como si en lugar de una lente fuera una lámina de hielo, atroz y vengativa. Intentó reprimir una queja pero no pudo. —Mierda. —¿Sonia?, ¿qué pasa, Sonia? —Nada, nada, no te preocupes. La puñetera lentilla. —A ver, Sonia, ¿por qué te empeñas en usar lentillas? Las gafas no dan tantos problemas. Te las pones, te las quitas y ya está. 47


Narraciones Y ya está, repitió Sonia para sí. Para ella, él, Tristán, era así de simple. Qué había sido del Tristán novelesco y sentimental, el Tristán que le hacía regalos sin que fuera su cumpleaños, ni Navidad, ni su aniversario de boda. —Hay muchas cosas en la vida que pueden dar problemas —dijo. —¿Te vas a poner trascendente ahora? Pensaba que habías llamado para que fuera a buscar a los niños. —Lo siento, de verdad, Tristán —quiso rectificar—. Perdona, pero es que no me gusta depender de nadie. Tenerte que llamar me ha costado un gran esfuerzo. No sirvo para pedir favores. Me pone de mal humor. Antes, recordó, nunca estaba de mal humor. Antes de que Tristán se fuera. ¿Cuánto hacía ya de eso? Podía contar los meses que habían pasado numerando las cajas mensuales de lentillas compradas desde entonces. Los envoltorios se amontonaban en el contenedor del cartón, debidamente fechadas: marzo, abril, mayo…. Tal vez iba siendo hora de bajarlos a la basura. ¿O tal vez no? —Bueno, mira, no puedo entretenerme más —zanjó Tristán—. Recogeré a los niños y te los llevaré a tu casa. Salgo en breve del despacho, no hay problema. —Te lo agradezco, Tristán. ¿Ves qué bien? Podemos hablar como personas civilizadas. —Por supuesto. —Podemos hablar de lentillas, de los niños, de las dioptrías. Podemos hablar de Olga. —No empecemos. —Yo no empiezo nada. No podía abrir el ojo derecho, pero notó que le lloraba. Fue tanteando hasta sentarse en la taza del váter. —Ya está bien, Sonia. Voy a colgar. —Está bien, disculpa. Cambiando de tema, Tristán, había pensado que te quedaras a cenar. Puedo preparar crema de calabacín y dorada al horno. —Lo dijo como si no hubiera habido ese agrio intercambio de palabras anterior. —Mis platos favoritos. Veo que aún te acuerdas. —Claro que me acuerdo. —sus palabras la habían reblandecido como merengue. —No te molestes, Sonia. —Verás, es que a lo mejor te tienes que quedar con los niños en casa. —Lo dijo con la boca pequeña. —¿Quedarme con los niños? —Sí, es que no hay manera de que salga la lentilla. Si sigo así, voy a tener que ir a urgencias. —¿No estarás exagerando un poco? —¿Exagerando? Claro que no exagero. Si vieras ahora mismo cómo tengo el ojo, te espantarías. Se frotó el ojo. Le escoció como si se hubiera echado un vaso de zumo de limón. Luego se levantó apoyándose en el toallero. Intentó abrir el párpado pero no pudo. —¿Has probado a ponerte colirio? El colirio siempre te ha ido bien en estos casos. Le sorprendió que Tristán aún se acordara de ese detalle. Ni ella misma lo había hecho. Lo interpretó como una señal, una de esas contraseñas que abren puertas y ordenadores. No sabía de qué, pero daba igual. Habría que intentarlo. Se agachó y buscó en el armario del lavabo. Apareció la última caja de colirios que había comprado. Apretó el botón de manos libres en el teléfono y lo dejó sobre la pica. Sacó un vial y lo desprecintó. —Buena idea la del colirio, Tristán, voy a ver si lo encuentro. A ver si está por aquí. Echó la cabeza hacia atrás y con la mano izquierda se abrió el ojo todo lo que pudo. Con la 48


La Guardarraya derecha se echó la mitad del contenido de una de aquellas ampollas. Parpadeó varias veces. El colirio inundó el globo ocular, pareció que lo traspasaba, reblandeciéndolo, y que corría hasta llegarle al cerebro. —Pues… no lo encuentro, Tristán, no debe de quedar, qué contrariedad, con lo bien que me hubiera venido…. —Pues sí que es un fastidio. —Me pregunto si podrías pasarte por la farmacia a comprarme una caja. —¿No has dicho que no me entretenga? Volvió a bajar la cabeza. Pellizcó de nuevo el párpado. Entonces sí, la lentilla resbaló, cabizbaja y mansa, hasta colocarse justo sobre la pupila. Sonia soltó un suspiro de alivio. Luego abrió y cerró los ojos varias veces, y su visión volvió a ser la de siempre, el globo ocular anegado por el aquel líquido milagroso y paliativo. —Han abierto una farmacia aquí mismo, a veinte metros de casa. Los niños te pueden indicar dónde está cuando aparques. Así me la traes. Me harías un gran favor. —Está bien, Sonia. Está bien, te la compro. —Ay, gracias, Tristán, de verdad, te lo agradezco mucho. —De nada, Sonia. Salgo ya. En media hora estoy ahí. —Vale, aquí estaré, esperando con mi ojo herido —quisó bromear ella, quitarle importancia. Colgó el teléfono y aderezó su rostro con una media sonrisa tonta y reveladora. Abrió y cerró los ojos varias veces. Comprobó que todo estaba en orden. Se pellizcó las mejillas para darles algo de color, un rubor inocente que maquillara sus intrigas. Luego cogió la caja con las ampollas de colirio restantes y se dirigió a la cocina. Allí, la tiró a la basura, entre los restos de haber limpiado la dorada y las mondas de calabacín. Se ahuecó el peinado con los dedos. Luego miró el reloj y calculó el tiempo, cuántos minutos necesitaría para hacerse un cómplice e hiriente zumo de limón y echárselo con mucho tiento por el ojo.

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Narraciones

RUBENSKI (México, D.F.,1977) Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas, UNAM. Maestría en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana. Ha publicado los libros: La obscuridad es la reina (2003), Coffee Shop Amsterdam (2011), el libro colectivo Perduración de la palabra (Antología de jóvenes poetas), UNAM, (2008). Corredores Salvajes, Ed. Luhu, España, 2016. * Profesor ganador con dos de sus alumnos del primer y tercer lugar en el concurso de poesía “De músico, poeta y loco…”, UNAM, Dirección General de Incorporación y Revalidación de Estudios (DGIRE), 2008. Mención Honorífica con AFLO Arquitectos en el concurso “Rescate a La Merced” patrocinado por el Gobierno del Distrito Federal. México. 2013.

HYDE Todo ha cambiado. Ya no soy el mismo personaje de ayer. Mi piel es la llama, flujo de substancias malignas hundiéndose en el amanecer. Cuervos y laureles de una bestia tenebrosa. Estoy en la cama, observo a mi mujer. Veo los filamentos de su rostro, pienso en la destrucción. Reflexiono: ella está dormida a mi lado, al lado de Hyde. Debería estar asustada; con extremo sigilo salgo de las sábanas y me deslizo del colchón, salgo por la ventana hacia la calle, me pierdo en los callejones pestilentes. Veo palabras y números flotando sobre la avenida, me pregunto por los símbolos detrás de los símbolos, de la noche que escapa a nuestros ojos y es ceniza en la distancia; me concentro en mis músculos y en mis vertebras y salto hacia un balcón sin flores. Ahí encuentro notas escritas en papel. Son cientos, y están por todos lados, incluso en el techo. Son símbolos dobles, esta parece ser la casa de un loco —pienso— y me digo: es extraordinario, el doctor no pudo volver a fabricar la fórmula, y lo he suplantado, sólo queda Hyde, es decir, yo, mientras que el doctor ha desaparecido. Gané la batalla. El juego alquímico me favoreció, y sólo prevalece el maldito, el oculto, una alegoría en la mirada. La metamorfosis psíquica, la transformación de las emociones. La ruptura del fluir de los estados, para centrarse en un foco de comportamiento. Por eso, mi siniestro rostro siempre en él, yo: Hyde. Sí, lo usé a mi antojo, destrozando todo a mi paso. Me revelé. Es libertad extraordinaria ser Hyde e intuyo que el texto me persigue, es mi doble. Soy la tercera alma platónica, aquella que surge del estómago, donde habita el alma maligna y ocurre la transformación total. Desde ahora el doctor ya no existe. Sólo Hyde; uno de los dos tenía que vencer, y preservarse. Hace unos días, tenía dos personalidades. Una dócil y amable, otra altanera y bestial, enfermiza, colérica, nerviosa, de éxtasis constante y una fuerza sobrenatural de los sentidos. Monstruo de luces y de tinieblas. Ahora soy más y más fuerte; sólo yo, Edward Hyde con el testamento a mi favor, además de lujos y encuentros con lo prohibido. Mujeres hermosas desnudan sus pensamientos frente a mí. Nunca me interesó el doctor, en realidad. Yo quiero romper límites: súper fuerza más allá de todo. Soy fuego inteligente. Soy un cambiante. Un Shape-Shifter, otro nombre puede ser Hyde. Lo extraordinario y oculto. El doctor es el asesino. Destruyó su lado humano para convertirse en lo que soy, un ser 50


La Guardarraya obscuro que escribe estas líneas. Él decidió tomar la fórmula, y me encontró a mí, su tirano. Quien lo terminó por poseer completamente. Evité la muerte del doctor, su suicidio, para usurparlo. Ahora yo controlo el juego, ya no es más un trastorno de bipolaridad. Está más allá de un problema de personalidad múltiple, es la posesión del gemelo negativo sobre el positivo. Alguna vez tenía que ganar; muchos escritores han sufrido esto como yo, entre ellos el propio Stevenson, así como Hemingway y Edgar Allan Poe, quien, además, tenía un doble que lo atormentaba rompiéndole el eje de las cosas. Vivo en las regiones subterráneas que emergen a la luz. Libertad del Ser. Rienda suelta a placeres de todo tipo, al desenfreno del “ello” y de las aventuras que navegan en la inmundicia, en la maravillosa falta de conciencia al desatar el fuego. Imán de Fuerza y Poder. Constelación de manos infinitas que no pueden negar la tercera alma del interior. Además, no soy de fácil acceso como la trastienda, por donde entro al usar mi llave en la novela. Están ahí el laboratorio y los experimentos químicos. De hecho, sino es por Mr. Enfield, Mr. Utterson jamás se hubiera dado cuenta que se trataba de la parte trasera de la casa. Sin embargo, tengo en la novela un departamento en el Soho —el cual, por cierto, cambié su ubicación, ahora que vivo en otro país y hablo otras lenguas—. Digamos que el doctor tenía ojos café cobrizo. Los míos son de un negro absoluto. Y sí, soy más bajo que el doctor, como en la novela y no tengo freno moral, no me importa nada, puedo tundir a palos a una criada o a una señora de la alta diplomacia. Soy lobo de la noche rutilante. Cada estrella es reflejo mío. Soy el hijo rebelde que se vuelca en contra de lo establecido en la Inglaterra Victoriana. Luego, escribí esta historia sobre la bestia salvaje en que me he convertido. El rebelde de la ciudad de plomo. Quiero seguir en la correría, vaciar la madrugada y sus lingotes, justo después de escribir estas páginas. Yo soy Mr. Hyde, el tipo auténtico, el que se deja llevar. El que decidió no ser aceptado por sus conductas ante la sociedad. El doctor no es antítesis de mí, también es mi constitución, mi carne. Yo lo asumí y lo integré: lo absorbí. Soy el Hyde que se desvela sobre la absenta pidiendo tragos y tragos al camarero. Vivo ensimismado en la constelación del humo que emerge de mis pensamientos. Me encuentro en otro extremo de la realidad. Pero ahora yo, Hyde, tengo el control. Soy quien navegó en un barco ebrio descuartizando mis notas y los libros de la biblioteca, donde consumo las horas con óleo en mis dedos. Escribo sobre las paredes y formulo el nuevo caos, la nueva transformación. Un sinfín de anotaciones en puertas y ventanas. Durante la noche, me desquicio y desfallezco en un largo sueño psicótico donde peleo con el doctor. Los dos flotamos en un cielo azul que nos ve golpearnos. Batalla onírica que al despertar sólo puede ganar uno, y siempre soy yo, Hyde, quien despierta sobre el colchón con aliento salitroso, después de toda una noche de desenfreno. Siempre envuelto por la multitud —ocultándome— buscando la ocasión para el crimen. Es decir, largas caminatas por los llanos, lúgubres montes donde encuentro fantasmas. Rutas del parque obscuro con tesoros de sangre. En la espera me volatilizo y encuentro a una pareja. Son jóvenes. Los dos van muy bien ataviados, regresan de una fiesta por su aspecto alcohólico. Camina ella sin zapatos sobre la hierba y él avienta el saco. Se besan y comentan en risotadas situaciones ingenuas. No me perciben en la gruta de la noche. Salto sobre ellos como un viejo comparsa, luego, los lanzo a varios metros. Al caer, truenan sus huesos. Camino hasta sus cuerpos y los arrastro hasta un árbol, donde los degolló sin conmiseraciones. Quedan tendidos en la tierra, con las miradas vacías y una ligera torcedura en los labios. Mientras observo la sangre enciendo un cigarrillo, y doy un salto en la euforia de la liberación. Ahora estoy seguro: mi doble es el texto, —no el doctor—, quien descubre el misterio sobre la supervivencia de Hyde. Recuerdo a mi mujer. Seguro tendrá frío y necesitará tenerme en las sábanas. Seguro me extraña y me desea, después de mi escape furtivo. Por eso, me dirijo al departamento. Ella conoce mi transformación, sabe que soy Hyde ahora, que ha perdido a su querido doctor, y sin embargo, sigue amándome: le excita la violencia de mis actos, la falta de modales, una bestia en euforia constante, pero con esferas contemplativas que son la acción suprema. 51


Narraciones En una gasolinera me cambio, me limpio la sangre, y camino a casa. Abro la puerta del departamento, y me doy cuenta que aún tengo restos del juego. Ella me interroga, entonces le doy una bofetada que la manda al suelo. Entro en la cocina por un whisky. Abro una botella y la bebo en largos tragos. Abro otra, y otra. Por lo menos tres botellas de whisky bebí esa noche mientras mi mujer dormía ya en silencio absoluto. Al desnudarse surge el símbolo, ahí, donde el texto no deja de perseguirme, es la llama de mi transformación, mímesis, mutación brutal de los sentidos. De cómo llegué a ser Hyde y cómo mi mito se esparció en la literatura y en la cinematografía; ya no vivo en Inglaterra, —como dije—me aburrí de ese lugar. Ahora vivo en el trópico y uso un teléfono Apple con FaceTime. Y sólo quedará mi doble textual, ése que no detendrá su paso —así como yo—, y que siempre es una espiral infinita; irá detrás de mí para afirmarme como Hyde, dando paso a la desaparición del doctor. El texto respalda al monstruo. Me da elementos. Es un lugar almático, un talismán. Soy quien acabó con el doctor; siempre estoy ahí donde se levantan las estilográficas rojas, donde se eleva el placer de los suburbios desenfrenados, del caos ardiendo en la madrugada, donde me han llamado hereje y sabio, yo, la bestia tenebrosa que se agazapa en su costado izquierdo, sudando los borbotones de sangre necesarios para encontrar víctimas —cualquiera que estás sean—y atarlas en las sombras, hacerlas polvo. Ser el transgresor, aquel que ha roto su imagen para encontrarse al otro lado del espejo.

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La Guardarraya

OTROS ACENTOS AHMAD YAMANI Egipto HILAL KARAHA Turquía MICHAEL AUGUSTIN Alemania MIAO-YI-TU Taiwán

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Otros acentos AHMAD YAMANI (El Cairo, Egipto, 1970). Reside en España desde 2001. Doctor en Filología Árabe por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado cinco poemarios en árabe y una selección traducida al castellano Ha recibido varios premios, como: Rimbaud (El Cairo 1991), Hay Festival Beirut 39 (Londres 2010) de los mejores escritores árabes menores de cuarenta años, la Beca Vermont Studio Center (EE.UU. 2012) y la Distinción Poetas de Otros Mundos (Madrid, 2015). Ha participado en diversos festivales internacionales y algunos de sus poemas se han vertido a distintas lenguas.

EL GRITO Mi hermana gritó en la noche: ¡Llevadme a casa de mi hermano! Y allí gritó la misma noche: ¡No, no, devolvedme a casa de mi padre! La devolvieron y, cuando estuvo a punto de gritar de nuevo, la noche ya había pasado y los hombres fueron al trabajo. Mi hermana gritó en la noche: ¡Llevadme a casa de mi padre! La llevaron y allí gritó: ¡No, no, devolvedme a casa de mi marido! La devolvieron y, cuando estuvo a punto de gritar de nuevo, la noche ya había pasado y los hombres fueron al trabajo. Mi hermana hace años que no grita ya. Simplemente, camina por la calle, echa un vistazo a cada casa que ve y sueña que está gritando en la noche que se la lleven y la devuelvan, en un recorrido sin principio ni fin. Por este camino anduvo, y vio un cadáver tirado en la cuneta con un agujero en el pecho por el que la sangre /se escapaba a borbotones. Rápidamente, hizo una pasta con saliva y polvo y tapó el agujero.

El cadáver respiró y se puso de pie en forma de esqueleto, le dio un beso y regresó a su lugar. Mi hermana gritó en la noche: ¡Llevadme al camino! Gritó, y la noche se estaba yendo, y los hombres van al trabajo. LA CASA Hizo una casa de arena y la pisoteó. Hizo una casa de cartón y la despedazó con las manos. Hizo una casa de madera y una vela que le calentaba la quemó. Hizo una casa de hojalata con la ayuda de un amigo del barrio que estaba en desacuerdo con él /sobre la propiedad, y las dos familias la destrozaron. Hizo otra de piedra en el límite de la ciudad, y la ocuparon personas armadas. Hizo otra excavada en la montaña y la apisonaron para crear una carretera. Volvió por la noche al lugar donde había nacido y no encontró la casa; solo reconoció a unas pocas palomas que le miraban para que les diera unos granos de alpiste /o un poco de agua.

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Traducción del autor Revisión de Mónica Rebollar


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HILAL KARAHA

(Gaziantep, Turquía, 1977). Poeta, escritora, traductora, madre y doctora. Su obra ha sido publicada en numerosas revistas. Traducida a diversas lenguas, entre sus libros de poesía, destacan: Resumen del Diccionario Propio de un Día (2003), Frente a la Colina (2003), Secreto y Neblina (2004), MomiaTardía (2010), La Noche que rompe la Pasión (2012), Cuarenta Heridas, Cuarenta Parches (2017) y Poemas hacia las Sombras (2017). Además de ser Miembro del PEN turco y de la Sociedad Literaria Turca, es directora de la Asociación de Escritores de Turquía; del Festival Internacional de Poesía y del Frente Poético en Defensa de los Derechos de las Mujeres así como, embajadora del Instituto Internacional para la Paz. Galardonada con importantes premios, en 2017 se convirtió en consejera de publicaciones de las revistas de poesía bilingüe e internacional Absent y Rosetta Word Literatura. Cada año, Hilal Karahan, está al frente de la organización del Festival de Poesía Femenino en Estambul.

POEMAS DEL PURGATORIO 1/

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El tiempo ha terminado... el movimiento recogió apresuradamente las calles para traerloa casa. Dispersos con la mirada, imágenes ... figuras ... esas maldiciones bailando en el espejo de la atención han revivido.   Estar cansado de la confrontación al rencor y la insolvencia, la civilización, este bazar de carroña, desmenuzó las ciudades ¡ehizoquesu polvo volase al cielo!   El universo palideciópor esta furia, se arrodilló sobre su oscura /alfombra de oración, convirtiendo el lecho de la oración /de objetos según comienza:

El tiempo ha terminado... /la tela de la presencia arrugada, percepciones y juicios mezclados entre sí.

El tiempo ha terminado... /tú estabas escondido. Tesoro, deseas ser visto; ni conocido, ni visto. Había mucho secretismo; tanto que lo verías si esperamos con paciencia.   Sacudimos tu delicadeza; estás verdaderamente hecho. A pesar de ello, amamos tu cáscara.

—“Esperemos..., esperemos…: la espera es segura.”

¿Eran los cielos de metal los /que se estaban derritiendo e inundandoen el día /del Juicio Final mediante bolas de fuego y vertiendo frente a los guardianes de la Tierra /como lanas de colores? Temeroso por sus alas, 4/ como un pájaro tonto, el humano, esperando dentro El tiempo ha terminado… /de la jaula del ego, ¿cómo puede ser algo para recordar?   Desconfianza, el hueso MIG rodando dentro del cráneo, los derechos y las creencias echadas a perder.   Traductor: Malak Mustafa Soufi 55


Otros acentos

MICHAEL AUGUSTIN (Lübeck/Alemania, 1953). Actualmente vive en Bremen, donde se desempeña como escritor y editor radial para Radio Bremen, a cargo de programas culturales y de poesía. Ha publicado varios libros de poesía, mini drama y prosa breve. Obtuvo los premios Friedrich Hebbel y Kurt Magnus. Su poesía se ha traducido a distintos idiomas. Es miembro del PEN club irlandés y alemán. En 2004 Jorge R. Sagastume editó en Buenos Aires, parte de la obra de Augustin en español bajo el titulo Un tal Koslowski y otras miniaturas surtidas. En 2015, se publicó en México, Michael Augustin, Los poemas no leen poemas.

En la práctica, la verdad es que, absolutamente nadie lee mis libros, lo cual me deprime tremendamente.

¿QUÉ HACER? ¿Qué debo hacer, alguien pregunta, para estar en uno de sus libros?

HACIA EL INFINITO

Sólo escriba su nombre en él, dice el poeta.

¿Y qué está escribiendo ahora? alguien pregunta. Estoy escribiendo lo que he estado escribiendo desde que estoy escribiendo, dice el poeta.

ENTREVISTA ¿Qué pregunta le preocupa en este momento? alguien pregunta.

Estoy escribiendo /mis últimas palabras.

La suya, dice el poeta.

TIEMPO Por varios años él se ha asegurado estrictamente de ahorrar cada día al menos diez minutos de tiempo, dice el poeta. Como reserva para más tarde, en caso de quedarse sin él, y porque uno quisiera estar allí hasta el final.

AH, LOS LECTORES Mis lectores, dice el poeta, pueden en teoría ser subdivididos en dos grupos principales. Es decir, por un lado los que leen mis libros porque están deprimidos y, por otro lado, los que se deprimen porque leen mis libros.

Traducción: Jorge R. Sagastume

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La Guardarraya

MIAO-YI-TU (Tainan, Taiwan, 1961) es poeta, novelista. Ganó varios premios literarios: premio de poesía contemporánea, de novela y de ensayo. Publicó una colección de ensayos «La Tierra Es Todavía El Jardín» y una colección de poesías: La Añoranza, La Epifanía de pie y El Fantasma Negro. Sus obras literarias han sido traducidas al inglés, español y bengalí. Participó en Festival Internacional de Poesía de Chile, Taiwan, Bolivia y Bangladesh. Ha recibido varios premios literarios en Taiwán y recibió el Premio Literario Kathak 2018.

EN LA TIENDA DE ESQUINA PASAN TRANQUILOS LOS DÍAS En la esquina de un pequeño pueblo, entre ciudades, hay una encantadora tienda que invita a conocer la auténtica vida chilena. Cerca yace un árbol macizo cargado de kiwis, y sus frutos se doran al sol del desierto. Paseo encantada por tal paisaje mientras un anciano,con sombrero de fieltro, me pregunta si soy japonesa.

SON HIJAS DE SIRAYA Son las hijas de Siraya, pero ellas aun no lo saben. Sus ojos, huecos, encuentran a los espíritus ancestrales bajo el árbol de coral , Aun no conversan, Sólo la tatarabuela se comunica en Siraya. Ellas hablan japonés,taiwanés,chino y inglés, pero no pueden hablar Siraya. Se contemplan una a otra, pero son incapaces de articular palabras.

No conoce Taiwán, pero sabe que China es muy popular. Y de nuevo vuelve a narrar la historia de su vida, que ha pasado serena y tranquilamente. Yo también deseo un lugar donde pueda, tranquilamente, pasar mis días sin prisa y diciendo,bien alto, que soy taiwanesa, una auténtica taiwanesa.

La tatarabuela vivía en la época En que las manadas de ciervos /corrían libremente. Le gustaba cantar y arrear las ovejas /en las laderas, solía llevar flores sobre la cabeza; y plantaba jícama en los campos. Parió y crió a sus hijos y a sus hijas en chozas, murió en un bosque despoblado y aislado en donde no encontrarás ni un ciervo. Su sepultura se convirtió en un hermoso monumento.

La sonrisa cálida del anciano acaba borrando mi angustia y poco a poco se va mitigando nuestra cándida charla. Si yo hubiera venido setenta años antes, hubiera sido japonesa. Si él hubiera venido doscientos años antes, hubiera sido español. En este mundo absurdo se mezclan tanto las historias tristes como las alegres. Alzo la cabeza para contemplar el cielo más allá de la tienda de la esquina sin querer ignorar la melancolía azul.

La niña que criaba ovejas dejó de cantar al morir, y ahora nadie puede entender su canción. Incluso sus nietos son incapaces de entender su voz. La hija de Siraya ha perdido su lengua, baila al compás de los pasos colonizadores en la plaza mientras ajena bebe alcohol. Traducido por Khedija Gadhoum 57


¡LECTORES, AL TREN! ESPACIO DE LIBROS

Todo empezó queriendo dotar de espacio físico a mis maletas temáticas. A mi obsesión por llevar más allá de las paredes de la estantería los buenos libros, las maravillosas historias que cada día leo y me llenan de emociones; de ahí nos fuimos animando hasta ofrecer este lugar que ya está en funcionamiento. Un microcosmos que esperamos sea cómplice del trabajo de los editores, ilustradores, escritores, distribuidores, correctores..., de todos los que construyen la cadena del libro, porque éste es un mundo rellenado de pasiones, de voluntariados y de esfuerzo para transmitir la belleza y la riqueza de las historias. Como dice Ariadna Squilloni (editora de A Buen Paso), esta profesión es un estilo de vida. Los que nos dedicamos a ello hemos escogido que sea nuestra motivación para vivir: intentar contribuir al afán de dar herramientas a los lectores para crecer, para ser más tolerantes y tener espíritu crítico. A mí me gusta decir: para abrir ventanas y mirar más allá. Por eso queremos empezar por los más pequeños, puesto que un niño que lee, será un adulto que piensa o, al menos, esto queremos creer. Queremos que sea una madriguera para ilustradores y escritores, una plaza íntima donde enseñar su trabajo, porque hay que explicar que detrás de cada ilustración, de cada párrafo, hay muchas horas de trabajo, de creación y de ejecución.

Por eso hemos hecho una pequeña pero cuidadosa selección; cada librero hace su selección y evidentemente pesan los gustos personales y las apuestas y no están todos, está claro, pero los que hay han sido elegidos con cuidado, y con un amor infinitos. Y habrá más... Nos gustaría ser un pequeño granito de arena para ayudar a que se continúe leyendo y para animar a los que todavía no lo hacen. Comenzamos pues este viaje por la lectura, las ilustraciones y la vida. ¿SUBÍS Al TREN?

Los libros serán siempre los principales protagonistas; exposiciones, presentaciones, charlas, talleres, música o teatro: serán sus compañeros de viaje para llegar hasta vosotros y el medio para ofreceros ilustraciones originales y los libros donde acabarán. Queremos acoger a cualquier amante de los álbumes ilustrados, de la buena narrativa sin edad -los buenos libros no tienen edad- y a todo el mundo que necesite y quiera utilizar los libros como herramienta de trabajo o de recreo y como punto de partida para emprender un camino.

Carrer Magí Raméntol, 3. Rubí www.lectorsaltren.cat Lectors, al Tren


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Revista La Guardarraya Abril 2018  

Edición número 3, Abril 2018

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