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DIE BRÜDER GRIMM Alumnos de 1º BAC de Alemán

SEMANA DA LITERATURA DE TRADICIÓN ORAL

Departamento de Alemán / Biblioteca


ÍNDICE Biografía / Biographie – Los hermanos Grimm / Die Brüder Grimm / Os irmáns Grimm……………………………………………………………………..…………….. 3 Los cuentos / Die Märchen / Os contos ……………………………………………….

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El diccionario de la lengua alemana / Das Deutsche Wörterbuch / O diccionario da lengua alemá …………………………………………………………………………….. 8 La gramática de la lenguas alemana / Die Deutsche Grammatik / A gramática alemá …………………………………………………………………………………………...

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Anécdotas / Anekdoten / Anécdotas ……………………………………………… ...

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Selección de cuentos / Märchenauswahl / Selección de contos..................................... 13 La Muerte Madrina / Der Gevatter Tod………………………………………………… 13 La Bella Durmiente / Dornröschen……………………………………………………… 17 Madre Nieve / Frau Holle……………………………………………………………….. 22

ALUMNOS/AS PARTICIPANTES Ada Iglesias Carballo (B1ºE) Ángel Doval Fernández (B1ºC) Ángela Fernández Cofán (B1ºE) Antonio Reverter Valeiras (B1ºC) Carmen Sotelo de la Vega (B1ºE) Manuel Martínez Conde (B1ºE) Marta Mejía Orbán (B1ºE) Miguel López Gómez (B1ºE) Noa López Blanco (B1ºE) Sabela García Benito (B1ºB) Sonia Pacios Cambio (B1ºD) Víctor Ruído Vázquez (B1ºE) @Departamento de Alemán (Elisa Álvarez Fernández) / Biblioteca do IES As Lagoas OURENSE – Novembro 2011 1


BIOGRAFÍA - LOS HERMANOS GRIMM Jacob Ludwig Karl Grimm (1785-1863) y Wilhelm Karl Grimm (1786-1859) eran dos hermanos nacidos en Alemania, que tenían como profesión el estudio de la filología y el folclore. Debido a ello, recorrieron su país y fueron hablando con los campesinos, con las vendedoras de los mercados, con los leñadores, para aprender de ellos. Jacob y Wilhelm Grimm recogían historias de los lugareños, además de estudiar la lengua y su uso, el antiguo folclore de la región, etc. Iban de acá para allá, interrogaban a la gente, les pedían que buceasen en su memoria en busca de los cuentos que les contaban de pequeños, y tomaban notas inmediatamente. Con sus investigaciones de las tradiciones y de la lengua alemana ellos defendían a su país. Los Grimm obtuvieron de una mujer llamada Pastora la mayor parte de las historias que luego recopilaron como Cuentos para la infancia y el hogar, en dos volúmenes, 1812-1815. Y la colección es aumentada en 1857, y conocida como Cuentos de hadas de los hermanos Grimm. Cuentos infantiles y caseros, en 1812. Estos dos hermanos recrearon las historias de los campesinos, y las contaron con gracia y gran sencillez, y lograron que los niños del mundo entero apreciaran la belleza y la maravilla de sus cuentos. De esta manera, hicieron conocer preciosas historias: Hansel y Gretel, Blancanieves, La pequeña vendedora de cerillas, Juan Sin Miedo, y muchas más. El trabajo científico más importante de Jacob Grimm es la Gramática alemana (1819-1837).que ha ejercido gran influencia en los estudios contemporáneos de lingüística. se trasladaron a Berlín, en calidad de miembros de la Real Academia de las Ciencias. Allí comenzaron su más ambiciosa empresa, el Diccionario alemán, un complejo trabajo (del que editaron solamente el primer volumen) que ha requerido muchas colaboraciones y no se concluyó hasta comienzos de la década de 1860.

BIOGRAPHIE - DIE BRÜDER GRIMM Jacob Ludwig Karl Grimm (1785-1863) y Wilhelm Karl Grimm (1786-1859) waren zwei Brüder, die in Deutschland geboren sind. Sie studierten Philologie und Volkskultur. Deshalb sind sie durch ganz Deutschland gereist, um mit den Marktverkäufern, den Holzfällern zu sprechen, und von ihnen zu lernen.

Landleuten,

den

Jacob und Wilhelm Grimm sammelten Geschichten von den Landleuten, und studierten die Sprache und ihren Gebrauch, und die alten Volkstraditionen, etc. Sie wanderten durch Deutschland, sprachen mit den Leuten, baten sie sich zu erinnern, welche Märchen sie von klein an gehört haben. Sie notierten alles. Sie verteidigten Deutschland mit ihren Studien von den deutschen Traditionen und der

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Deutschen Sprache. Die Grimm Brüder bekamen von einer Person die meisten der Geschichten für ihre Kindermärchen. Die Märchen wurden 1812-1815 in zwei Bänden veröffentlicht. 1857 kamen mehr Märchen dazu. Der Titel war "Kinder- und Hausmärchen". Einige Beispiele sind: Hänsel und Gretel, Schneewittchen, Das Mädchen mit den Schwefelhölzern und Hans im Glück. Ihre wichtigste wissentschaftliche Arbeit ist die deutsche Grammatik (1819-1837), die auch heute noch sehr wichtig für die Linguistik ist. Sie zogen nach Berlin als Mitglieder der Akademie der Wissentschaften. Dort begannen sie mit dem Deutschen Wörterbuch.

BIOGRAFÍA - OS IRMÁNS GRIMM Jacob Ludwig Karl Grimm (1785-1863) e Wilhelm Karl Grimm (1786-1859) eran dous irmáns nacidos en Alemaña, que tiñan como profesión o estudo da filoloxía e o folclore. Debido a iso, percorreron o seu país e foron falando cos campesiños, coas vendedoras dos mercados, cos leñadores, para aprender deles. Jacob e Wilhelm Grimm recollían historias dos aldeáns, ademais de estudar a lingua e o seu uso, o antigo folclore da rexión, etc. Ían de acá cara alá, interrogaban á xente, pedíanlles que mergullasen na súa memoria en busca dos contos que lles contaban de pequenos, e tomaban notas inmediatamente. Coas súas investigacións das tradicións e da lingua alemá eles defendían ao seu país. Os Grimm obtiveron dunha muller chamada Pastora a maior parte das historias que logo recompilaron como Contos para a infancia e o fogar, en dous volumes, 1812-1815. E a colección é aumentada en 1857, e coñecida como Contos de fadas dos irmáns Grimm. Contos infantís e caseiros, en 1812. Estes dous irmáns recrearon as historias dos campesiños, e contáronas con graza e gran sinxeleza, e lograron que os nenos do mundo enteiro apreciasen a beleza e a marabilla dos seus contos. Deste xeito, fixeron coñecer preciosas historias: Hansel e Gretel, Blancanieves, Xoan Sen Medo, e moitas máis. O traballo científico máis importante de Jacob Grimm é a Gramática alemá (1819-1837) que exerceu gran influencia nos estudos contemporáneos de lingüística. Trasladáronse a Berlín, en calidade de membros da Real Academia das Ciencias. Alí comezaron a súa máis ambiciosa empresa, o Dicionario alemán, un complexo traballo (do que editaron soamente o primeiro volume) que requiriu moitas colaboracións e non se concluíu ata comezos da década de 1860.

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LOS CUENTOS La labor de los hermanos Grimm no se limitó a recopilar historias, sino que se extendió también a la docencia y la investigación del lenguaje. En 1803 los hermanos Grimm conocieron en la Universidad de Marburgo (Hesse) a los románticos Clemens Brentano y Achim von Arnim, quienes despertaron en ellos el interés por los cuentos tradicionales. Jacob y Wilhelm empezaron a recopilar y elaborar los cuentos de la tradición oral en el entorno burgués de Kassel, marcado por el carácter de los hugonotes. Fue justamente de una mujer proveniente de una familia de hugonotes de quien obtuvieron gran parte de las historias recogidas en su libro Kinder- und Hausmärchen dos volúmenes publicados en 1812 y 1815. La colección fue ampliada en 1857 y se conoce popularmente como Cuentos de hadas de los hermanos Grimm. Su extraordinaria difusión ha contribuido decisivamente a divulgar cuentos como Blancanieves, La Cenicienta, Hänsel y Gretel, La Bella Durmiente, La fuente de las Hadas o Juan sin miedo. Un aspecto controvertido de este éxito es que en muchos lugares su versión escrita ha desplazado casi por completo a las que seguían vivas en la tradición oral local. Los textos se fueron adornando y, a veces, censurando de edición en edición debido a su extrema dureza. Los Grimm se defendían de las críticas argumentando que sus cuentos no estaban dirigidos a los niños. Pero, para satisfacer las exigencias del público burgués, tuvieron que cambiar varios detalles de los originales. En 1812, los hermanos Grimm editaron el primer tomo de Cuentos para la infancia y el hogar, en el cual publicaban su recopilación de cuentos, al que siguió en 1814 su segundo tomo. Las primeras colecciones se vendieron modestamente en Alemania, al principio apenas unos cientos de ejemplares al año. Las primeras ediciones no estaban dirigidas a un público infantil, en un principio los hermanos Grimm rehusaron utilizar ilustraciones en sus libros y preferían las notas eruditas a pie de página, que ocupaban casi tanto espacio como los cuentos mismos, en sus inicios nunca se consideraron escritores para niños sino folcloristas patrióticos Sería a partir de 1825 cuando alcanzarían mayores ventas, al conseguir la publicación de la Kleine Ausgabe de 50 relatos con ilustraciones fantásticas de su hermano Ludwig. Esta era una edición condensada destinada para lectores infantiles. Entre 1825 y 1858 se publicarían diez ediciones de esta Pequeña Edición. A mediados del siglo XIX, en algunos sectores de América del Norte la colección de cuentos era condenada por maestros, padres de familia y figuras religiosas debido a su crudo e incivilizado contenido, ya que representaba la cultura medieval con todos sus rígidos prejuicios, crudeza y atrocidades. Los adultos ofendidos se oponían a los castigos impuestos a los villanos. Un ejemplo se puede ver en la versión original de Blancanieves, a la malvada madrastra se le obliga a bailar con unas zapatillas de hierro ardiente al rojo vivo hasta caer muerta.

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Los 210 cuentos de la colección de los Grimm forman una antología de cuentos de hadas, fábulas, farsas rústicas y alegorías religiosas. Hasta ahora la colección ha sido traducida a más de 160 idiomas. Los cuentos y los personajes hoy en día son usados en el teatro, la ópera, las historietas, el cine, la pintura, la publicidad y la moda. Tras la Segunda Guerra Mundial y hasta 1948 estuvo prohibida la venta de los cuentos de los hermanos Grimm en la zona de ocupación inglesa, ya que los ingleses los consideraban como una prueba de la supuesta maldad de los alemanes durante la guerra.

DIE MÄRCHEN Die Arbeit der Brüder Grimm beschränkte sich nicht nur darauf, Geschichten zu sammeln, sondern auch pädagogische und sprachliche Forschungen. Im Jahre 1803 trafen die Brüder Grimm an der Universität Marburg (Hessen) die Romantiker Clemens Brentano und Achim von Arnim, die in ihnen ein Interesse an Märchen geweckt haben. Jacob und Wilhelm begannen Geschichten der mündlichen Überlieferung zu sammeln und stellten sie zusammen. Diese waren von einem straken Hugenotten Charakter geprägt. Es war eine Frau aus einer hugenottischen Familie, die viele der Geschichten für das Buch Kinder-und Hausmärchen zwei Bänden (1812 – 1815) erzählt hat. Die Sammlung wurde im Jahre 1857 erweitert und ist im Volksmund als Märchen der Gebrüder Grimm bekannt. Seine schnelle Verbreitung hat dazu beigetragen, dass Geschichten wie Schneewittchen, Aschenputtel, Hänsel und Gretel, Dornröschen, Der Ursprung der Feen oder Hans ohne Angst weit verbreitet wurden. Ein umstrittener Aspekt dieses Erfolges ist, dass in vielen Orten ihre schriftliche Version die noch lebende lokale mündlicHe Überlieferung ersetzt hat. Die Texte wurden dekoriert und manchmal von Auflage zu Auflage wegen ihrer extremen Härte zensiert. Die Grimms wehrten sich gegen diese Kritiken mit dem Argument, dass ihre Geschichten nicht an Kinder gerichtet seien. Aber wegen den Anforderungen der bürgerlichen Öffentlichkeit mussten viele Details der Originale geändert werden. Im Jahre 1812 bearbeiteten die Brüder Grimm den ersten Band der Geschichten aus Kinder- und Hausmärchen, wo ihre Sammlung von Kurzgeschichten veröffentlicht wurde, gefolgt im Jahr 1814 von einem zweiten Band. Die ersten Kollektionen wurden nicht so sehr in Deutschland verkauft, zunächst nur ein paar hundert Exemplare pro Jahr. Die ersten Ausgaben wurden nicht an Kinder gerichtet. Die Grimms weigerten sich zunächst Abbildungen in ihre Bücher zu bringen und bevorzugten wissenschaftliche Notizen als Fußnoten, die fast so viel Platz wie die Geschichte selbst in Anspruch nahm. In ihren frühen Schriften wurden sie nie als Autoren für Kinder in Betracht gezogen, sondern eher als patriotische Volkskundler. Im Jahr 1825 werden höhere Umsätze erreicht, als die Kleine Ausgabe von 50 Geschichten mit fantastischen Illustrationen von ihrem Bruder Ludwig veröffentlicht wird. Dies war eine gekürzte Fassung für Kinder. Zwischen 1825 und 1858 wurden zehn Ausgaben dieser kleinen Ausgabe veröffentlicht.

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In der Mitte des neunzehnten Jahrhunderts wurden in einigen Teilen Nordamerikas die Geschichten von Lehrern, Eltern und religiösen Figuren wegen ihrer rohen und unzivilisierten Inhalte verurteilt, da die mittelalterliche Kultur mit all ihren starren Vorurteilen, Grausamkeiten und Gräueltaten gezeigt wurde. Die Erwachsene waren entsetzt von den Sanktionen, die die Bösewichte verhängten. Ein Beispiel ist in der ursprünglichen Version von Schneewittchen zu sehen, wo die böse Stiefmutter gezwungen wird, mit heißen Eisenschuhen zu tanzen, bis sie tot umfällt. Die 210 Geschichten über die Grimm-Sammlung bilden eine Anthologie von Märchen, Fabeln, rustikalen Farcen und religiösen Allegorien. Bisher wurde die Sammlung in über 160 Sprachen übersetzt. Die Geschichten und Charaktere werden heute in Theater, Oper, Comic, Film, Malerei, Werbung und Mode präsentiert. Nach dem Zweiten Weltkrieg und bis 1948 war der Verkauf der Geschichten der Gebrüder Grimm in der britischen Besatzungszone verboten, weil die Briten sie als Beweis für den angeblichen Übel der Deutschen während des Krieges betrachteten.

OS CONTOS O labor dos irmáns Grimm non se limitou a recompilar historias, senón que se estendeu tamén á docencia e a investigación da linguaxe. En 1803 os irmáns Grimm coñeceron na Universidade de Marburgo (Hesse) aos románticos Clemens Brentano e Achim von Arnim, quen espertaron neles o interese polos contos tradicionais. Jacob e Wilhelm empezaron a recompilar e elaborar os contos da tradición oral na contorna burguesa de Kassel, marcado polo carácter dos hugonotes. Foi xustamente dunha muller proveniente dunha familia de hugonotes de quen obtiveron gran parte das historias recollidas no seu libro Kinder- und Hausmärchen dous volumes publicados en 1812 e 1815. A colección foi ampliada en 1857 e coñécese popularmente como Contos de fadas dos irmáns Grimm. A súa extraordinaria difusión contribuíu decisivamente a divulgar contos como Blancanieves, A Cincenta, Hänsel e Gretel, A Bela Dormente, A fonte das Fadas ou Juan sen medo. Un aspecto controvertido deste éxito é que en moitos lugares a súa versión escrita desprazou case por completo ás que seguían vivas na tradición oral local. Os textos fóronse adornando e, ás veces, censurando de edición en edición debido á súa extrema dureza. Os Grimm defendíanse das críticas argumentando que os seus contos non estaban dirixidos aos nenos. Pero, para satisfacer as esixencias do público burgués, tiveron que cambiar varios detalles dos orixinais. En 1812, os irmáns Grimm editaron o primeiro tomo de Contos para a infancia e o fogar, no cal publicaban a súa recompilación de contos, ao que seguiu en 1814 o seu segundo tomo. As primeiras coleccións vendéronse modestamente en Alemaña, ao principio apenas uns centos de exemplares ao ano. As primeiras edicións non estaban dirixidas a un público infantil, nun principio os irmáns Grimm rehusaron utilizar ilustracións nos seus libros e preferían as notas eruditas ao pé de páxina, que ocupaban case tanto espazo 6


como os contos mesmos, nos seus inicios nunca se consideraron escritores para nenos senón folcloristas patrióticos. Sería a partir de 1825 cando alcanzarían maiores vendas, ao conseguir a publicación da Kleine Ausgabe de 50 relatos con ilustracións fantásticas do seu irmán Ludwig. Esta era unha edición condensada destinada para lectores infantís. Entre 1825 e 1858 publicaríanse dez edicións desta Pequena Edición. A mediados do século XIX, nalgúns sectores de América do Norte a colección de contos era condenada por mestres, pais de familia e figuras relixiosas debido ao seu cru e incivilizado contido, xa que representaba a cultura medieval con todos os seus ríxidos prexuízos, crueza e atrocidades. Os adultos ofendidos opúñanse aos castigos impostos aos viláns. Un exemplo pódese ver na versión orixinal de Blancanieves, á malvada madrastra obrígaselle a bailar cunhas zapatillas de ferro ardente a lume vivo ata caer morta. Os 210 contos da colección dos Grimm forman unha antoloxía de contos de fadas, fábulas, farsas rústicas e alegorías relixiosas. Ata agora a colección foi traducida a máis de 160 idiomas. Os contos e os personaxes hoxe en día son usados no teatro, a ópera, as historietas, o cine, a pintura, a publicidade e a moda. Tras a Segunda Guerra Mundial e ata 1948 estivo prohibida a venda dos contos dos irmáns Grimm na zona de ocupación inglesa, xa que os ingleses considerábanos como unha proba da suposta maldade dos alemáns durante a guerra.

EL DICCIONARIO DE LA LENGUA ALEMANA Deutsches Wörterbuch es el diccionario más grande y completo de la lengua alemana. Jacob Grimm (1785-1863), con ayuda de su hermano Wilhelm (1786-1859), comenzó a trabajar en el 1838. El primer volumen se publicó en 1854: a distancia de un siglo (1960), la obra se finalizó. El rey de Hannover abolió la constitución. Los hermanos Grimm querían ser fieles a la constitución, por lo que perdieron el cargo de bibliotecarios. La editorial Weidmann, les propuso que creasen un diccionario de lengua alemana. Wilhelm era científico, porque sabía que sería la menos de sus obras de investigación científica, aunque lo aceptó. J. Grimm era un historiador que, además, odiaba a los gramáticos normativos. Su diccionario fue por esto histórico.

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Das Deutsche Wörterbuch Das Deutsche Wörterbuch ist das größte und umfassendste Wörterbuch aller deutschen Wörter. Jacob Grimm (1785-1863), mit seinem Bruder Wilhelm (1786-1859), begannen die Arbeit 1838. Das erste Buch wurde 1854 veröffentlicht, aber die Arbeit wurde 1960, fast 100 Jahre später, entgültig abgeschlossen. Der König von Hannover schaffte die Verfassung ab. Die Brüder Grimm wollten weiterhin die Verfassung, weil sie deshalb ihre Arbeit als Bibliothekare verloren haben. Der Verlag Weidmann schlug ihnen vor, das Wörterbuch zu schaffen. Wilhelm war ein Wissenschaftler, deshalb wusste er, dass es eine die niedrigste seiner wissenschaftlichen Forschungsarbeiten sein würde, aber er akzeptierte das. J. Grimm war ein Historiker, und er hasste die normativen Grammatiken. Dieses Wörterbuch wurde aus diesem Grund dann Geschichte.

O DICIONARIO DA LINGUA ALEMÁ O Deutsche Wörterbuch é o dicionario máis grande e completo da lingua alemá. Jacob Grimm (1785-1863), con axuda do seu irmán Wilhelm (1786-1859), comezou a traballar no 1838. O primeiro volume publicouse en 1854: a distancia dun século (1960), a obra finalizouse. O rei de Hannover aboliu a constitución. Os irmáns Grimm querían ser fieis á constitución, 8


polo que perderon o cargo de bibliotecarios. A editorial Weidmann, propúxolles que creasen un dicionario de lingua alemá. Wilhelm era científico, porque sabía que sería a menos das súas obras de investigación científica, aínda que o aceptou. J. Grimm era un historiador que, ademais, odiaba aos gramáticos normativos. O seu dicionario foi por isto histórico.

LA GRAMÁTICA DE LA LENGUA ALEMANA El primer volumen estudió las leyes de los cambios vocálicos y consonánticos. El segundo los fundamentos de la etimología moderna. Los defensores de la filosofía clásica( latín, griego y hebreo) no tenían interés en estudiar alemán y otras lenguas porque las consideraban inferiores.

Die Deutsche Grammatik Das erste Buch analysierte die Gesetze des Lautwechsels bei Vokalen und Konsonanten in der deutschen Sprache. Das zweite, das Fundament für die moderne Ethymologie. Ddie Vertreter der klassischen Philologie (Latein, Griechisch und Hebräisch) hatten kein Interesse daran, weitere Sprachen näher zu untersuchen, da sie diese als barbarisch ansahen.

A GRAMÁTICA DE LINGUA ALEMÁ O primeiro volume estudou as leis dos cambios vocálicos e consonánticos. O segundo os fundamentos da etimología moderna. Os defensores da filosofía clásica (latín, grego e hebreo) non tiñan interese en estudar alemán e outras linguas porque as consideraban inferiores.

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ANEKDOTEN Jakob und Wilhelm begannen Märchen der mündlichen Tradition in Deutschland zu sammeln. Sie haben beigetragen, Märchen wie “Schneewittchen”, “Aschenputtel”, “Hänsel und Gretel” oder “Hans im Glück” zu verbreiten. Die Texte wurden manchmal zensiert, weil sie sehr hart sind. Die Grimms verteidigten sich gegen die Kritik: die Märchen sind nicht für Kinder. Sie haben viele Details verändert. Zum Beispiel die Mutter von Hänsel und Gretel ist eine Stiefmutter geworden, weil die Kinder im Wald zurückzulassen nicht mit dem traditionellen Bild der Mutter der Epoche korrespondiert. In einigen Regionen in Nordamerika wurden die Märchen von Familienvätern, religiösen Persönlichkeiten und Lehrern verboten. Der Inhalt war unzivilisiert und hat die mittelalterliche Kultur repräsentiert. Die ersten illustrierten Bücher wurden von englischen Editoren verkauft. Die Brüder Grimm haben Kinder als Publikum entdeckt und sie haben die Märchen weniger hart gemacht. Ihre Bücher wurden nach dem zweiten Weltkrieg bis 1948 verboten. Im 20. Jahrhundert wurden die Märchen berühmt, weil die Literatur für Kinder ausgebreitet wurde. Einige Märchen wurden durch Walt Disney zu Kinofilmen gemacht.

ANÉCDOTAS Jakob y Wilhelm empezaron a recopilar y elaborar los cuentos de la tradición oral en Alemania.Su extraordinaria difusión ha contribuido decisivamente a divulgar cuentos como "Blancanieves", "La Cenicienta", "Hänsel y Gretel" o "Juan sin miedo". Los textos se fueron a veces, censurando de edición en edición debido a su extrema dureza. Los Grimm se defendían de las críticas argumentando que sus cuentos no estaban dirigidos a los niños. Tuvieron que cambiar varios detalles de los originales. Por ejemplo, la madre de Hansel y Gretel pasó a ser una madrastra, porque el hecho de abandonar a los niños en el bosque, esto no coincidía con la imagen tradicional de la madre de la época. En algunos sectores de América del Norte la colección de cuentos era condenada por maestros, padres de familia y figuras religiosas debido a su crudo e incivilizado contenido, ya que representaba la cultura medieval con todos sus rígidos prejuicios, su crudeza y atrocidades. Los adultos ofendidos se oponían a los castigos impuestos a los villanos. Un ejemplo se puede ver en la versión original de Blancanieves, a la malvada madrastra se le obliga a bailar con unas zapatillas de hierro ardiente al rojo vivo hasta caer muerta. Los primeros libros ilustrados fueron hechos por los editores ingleses. Una vez que los hermanos Grimm descubrieron a su nuevo público infantil se dedicaron a refinar y suavizar sus cuentos.

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Tras la Segunda Guerra Mundial y hasta 1948 estuvo prohibida la venta de los cuentos de los hermanos Grimm en la zona de ocupación inglesa, ya que los ingleses los consideraban como una prueba de la supuesta maldad de los alemanes durante la guerra. En el siglo XX su fama creció gracias a la generalización de la lectura infantil. El cine de animación ha aprovechado este hecho para llevar a la pantalla algunas películas animadas que parten de cuentos de los Grimm; así, Walt Disney produjo en 1937 la película Blancanieves y los siete enanitos, y en 1950 La Cenicienta, si bien esta película se basa también en la versión del cuento que escribió el francés Charles Perrault (16281705). Más o menos en la década de 1980 se lanzó y se transmitió una serie de animé japonesa que recopilaba los cuentos de los dos escritores alemanes. ANÉCDOTAS Jakob e Wilhelm empezaron a recompilar e elaborar os contos da tradición oral en Alemaña.A súa extraordinaria difusión contribuíu decisivamente a divulgar contos como "Blancanieves", "A Cincenta", "Hänsel e Gretel" ou "Xoan sen medo". Os textos fóronse ás veces, censurando de edición en edición debido á súa extrema dureza. Os Grimm defendíanse das críticas argumentando que os seus contos non estaban dirixidos aos nenos. Tiveron que cambiar varios detalles dos orixinais. Por exemplo, a nai de Hansel e Gretel pasou a ser unha madrastra, porque o feito de abandonar aos nenos no bosque, isto non coincidía coa imaxe tradicional da nai da época. Nalgúns sectores de América do Norte a colección de contos era condenada por mestres, pais de familia e figuras relixiosas debido ao seu cru e incivilizado contido, xa que representaba a cultura medieval con todos os seus ríxidos prexuízos, a súa crueza e atrocidades. Os adultos ofendidos opúñanse aos castigos impostos aos viláns. Un exemplo pódese ver na versión orixinal de Blancanieves, á malvada madrastra obrígaselle a bailar cunhas zapatillas de ferro ardente a lume vivo ata caer morta. Os primeiros libros ilustrados foron feitos polos editores ingleses. Unha vez que os irmáns Grimm descubriron ao seu novo público infantil dedicáronse a refinar e suavizar os seus contos. Tras a Segunda Guerra Mundial e ata 1948 estivo prohibida a venda dos contos dos irmáns Grimm na zona de ocupación inglesa, xa que os ingleses considerábanos como unha proba da suposta maldade dos alemáns durante a guerra. No século XX a súa fama creceu grazas á generalización da lectura infantil. O cine de animación aproveitou este feito para levar á pantalla algunhas películas animadas que parten de contos dos Grimm; así, Walt Disney produciu en 1937 a película Blancanieves e os sete enanitos, e en 1950 A Cincenta, aínda que esta película baséase tamén na versión do conto que escribiu o francés Charles Perrault (1628-1705). Máis ou menos na década de 1980 lanzouse e transmitiuse unha serie de animei xaponesa que recompilaba os contos dos dous escritores alemáns. 11


SELECCIÓN DE CUENTOS / MÄRCHENAUSWAHL

La Muerte Madrina

Un hombre muy pobre tenía doce hijos; y aunque trabajaba día y noche, no alcanzaba a darles más que pan. Cuando nació su hijo número trece, no sabía qué hacer; salió a la carretera y decidió que al primero que pasara le haría padrino de su hijito. Y el primero que pasó fue Dios Nuestro Señor; él ya conocía los apuros del pobre y le dijo: “Hijo mío, me das mucha pena. Quiero ser el padrino de tu último hijito y cuidaré de él para que sea feliz.” El hombre le preguntó: “¿Quién eres?” “Soy tu Dios.” “Pues no quiero que seas padrino de mi hijo; no, no quiero que seas el padrino, porque tú das mucho a los ricos y dejas que los pobres pasemos hambre.” El hombre contestó así al Señor, porque no comprendía con qué sabiduría reparte Dios la riqueza y la pobreza; y el desgraciado se apartó de Dios y siguió su camino. Se encontró luego con el diablo, que le preguntó: “¿Qué buscas? Si me escoges para padrino de tu hijo, le daré muchísimo dinero y tendrá todo lo que quiera en este mundo.” El hombre preguntó: “¿Quién eres tú?” “Soy el demonio.” “No, no quiero que seas el padrino de mi niño; eres malo y engañas siempre a los hombres.” Siguió andando, y se encontró con la muerte, que estaba flaca y en los huesos; y la muerte le dijo: “Quiero ser madrina de tu hijo.” “¿Quién eres?” “Soy la muerte, que hace iguales a todos los hombres.” Y el hombre dijo: “Me convienes; tú te llevas a los ricos igual que a los pobres, sin hacer diferencias. Serás la madrina.” La muerte dijo entonces: “Yo haré rico y famoso a tu hijo; a mis amigos no les falta nunca nada.” Y el hombre dijo: “El prócimo domingo será el bautizo; no dejes de ir a tiempo.” La muerte vino como había prometido y se hizo madrina. El niñito creció y se hizo un muchacho; y, un día, su madrina entró en la casa y dijo que la siguiera. Llevó al chico a un bosque, le enseñó una planta que crecía allí y le dijo: “Voy a darte ahora mi regalo de madrina: te haré un médico famoso. Cuando te llamen a visitar un enfermo, me encontrarás siempre al lado de su cama. Si estoy a la cabecera, podrás asegurar que le curarás; le darás esta hierba y se pondrá bueno. Pero si me ves a los pies de la cama, el enfermo me pertenecerá, y tú dirás que no tiene remedio y que ningún médico le podrá salvar. No des a ningún enfermo la hierba contra mi voluntad, porque lo pagarías caro.” Al poco tiempo, el muchacho era ya un médico famoso en todo el mundo; la gente decía: “En cuanto ve a un enfermo, puede decir si se curará o no. Es un gran médico.” Y le llamaban de muchos países para que fuera a visitar a los enfermos y le daban mucho dinero, así que se hizo rico muy pronto. Ocurrió que el rey se puso malo. Llamaron al médico famoso para que dijera si se podía curar; pero en cuanto se acercó al rey, vio que la Muerte estaba a los pies de la cama. Allí no valían hierbas. Y el médico pensó: “¡Si yo pudiera engañar a la Muerte siquiera una vez!

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Claro que lo tomará a mal, pero como soy su ahijado, puede que haga la vista gorda. Voy a probar.” Cogió al rey y le dio la vuelta en la cama, y le puso con los pies en la almohada y la cabeza a los pies; y así, la Muerte se quedó junto a la cabeza; entonces le dio la hierba y el rey convaleció y recobró la salud. Pero la Muerte fue a casa del médico muy enfadada, le amenazó con el dedo y dijo: “¡Me has tomado el pelo! Por una vez, te lo perdono, porque eres mi ahijado; pero como lo vuelvas a hacer, ya verás: te llevaré a ti.” Y al poco tiempo, la hija del rey se puso muy enferma. Era hija única, y su padre estaba tan desesperado que no hacía más que llorar. Mandó decir que al que salvara a su hija le casaría con ella y le haría su heredero. El médico, al entrar en la habitación de la princesa, vio que la Muerte estaba a los pies de la cama. ¡Que el muchacho habría recordado la amenaza de su madrina! Pero la gran blleza de la princesa y la felicidad de casarse con ella le trastornaron tanto que se desechó a todos los pensamientos. No vio las miradas encolerizadas que le echaba la Muerte, ni cómo le amenazaba con el puño cerrado: cogió en brazos a la princesa y la puso con los pies en la almohada y la cabeza a los pies, le dio la hierba mágica, y al poco rato la cara de la princesa se animó y empezó a mejorar. Y la Muerte, furiosa porque la habían engañado otra vez, fue a grandes zancadas a casa del médico y le dijo: “¡Se acabó! ¡Ahora te llevaré a ti!” Le agarró con su mano fría, le agarró con tanta fuerza, que el pobre muchacho no se podía soltar, y se lo llevó a una cueva muy honda. Y el médico vio en la cueva miles y miles de luces, filas de velas que no se acababan nunca; unas velas eran grandes, otras medianas y otras pequeñas. Y cada momento unas se apagaban, y otras se estaban encendiendo otra vez; era como si las lucesitas estuvieran brincando. La Muerte le dijo: “Mira, esas velas que ves son las vidas de los hombres. Las grandes son las vidas de los niños; las medianas son las vidas de los cónyuges, y las pequeñas las de los ancianos. Pero hay también niños y jóvenes que no tienen más que una velita pequeña.” - “¡Dime cuál es mi luz!” dijo el médico, pensando que era todavía una vela bien grande. Y la Muerte le enseñó un cabito de vela, casi consumido: “Ahí la tienes.” - “¡Ay, madrina, madrina mía! ¡Enciéndeme una luz nueva! ¡Por favor, hazlo por mí! ¡Mira que todavía no he disfrutado de la vida, que me van a hacer rey y me voy a casar con la princesa!” - “No puede ser,” dijo la Muerte. “No puedo encender una luz mientras no se haya apagado otra.” - “¡Pues enciende una vela nueva con la que se está apagando!” suplicó el médico. La Muerte hizo como si fuera a obedecerle; llevó una vela nueva y larga. Pero como quería vengarse, a sabiendas tiró el cabito de vela al suelo, y la lucecita se apagó. Y en el mismo momento, el médico se cayó al suelo, y dio ya en manos de la Muerte.

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Der Gevatter Tod

Es hatte ein armer Mann zwölf Kinder und mußte Tag und Nacht arbeiten, damit er ihnen nur Brot geben konnte. Als nun das dreizehnte zur Welt kam, wußte er sich in seiner Not nicht zu helfen, lief hinaus auf die große Landstraße und wollte den ersten, der ihm begegnete, zu Gevatter bitten. Der erste, der ihm begegnete, das war der liebe Gott. Der wußte schon, was er auf dem Herzen hatte, und sprach zu ihm: “Armer Mann, du dauerst mich, ich will dein Kind aus der Taufe heben, will für es sorgen und es glücklich machen auf Erden.” Der Mann sprach: “Wer bist du?” - “Ich bin der liebe Gott.” - “So begehr’ ich dich nicht zu Gevatter,” sagte der Mann, “du gibst dem Reichen und lässest den Armen hungern.” Das sprach der Mann, weil er nicht wußte, wie weislich Gott Reichtum und Armut verteilt. Also wendete er sich von dem Herrn und ging weiter. Da trat der Teufel zu ihm und sprach: “Was suchst du? Willst du mich zum Paten deines Kindes nehmen, so will ich ihm Gold die Hülle und Fülle und alle Lust der Welt dazu geben.” Der Mann fragte: “Wer bist du?” - “Ich bin der Teufel.” - “So begehr’ ich dich nicht zu Gevatter,” sprach der Mann, “du betrügst und verführst die Menschen.” Er ging weiter; da kam der dürrbeinige Tod auf ihn zugeschritten und sprach: “Nimm mich zu Gevatter.” Der Mann fragte: “Wer bist du?” - “Ich bin der Tod, der alle gleichmacht.” Da sprach der Mann: “Du bist der Rechte, du holst den Reichen wie den Armen ohne Unterschied, du sollst mein Gevattersmann sein.” Der Tod antwortete: “Ich will dein Kind reich und berühmt machen; denn wer mich zum Freunde hat, dem kann’s nicht fehlen.” Der Mann sprach: “Künftigen Sonntag ist die Taufe, da stelle dich zu rechter Zeit ein.” Der Tod erschien, wie er versprochen hatte, und stand ganz ordentlich Gevatter. Als der Knabe zu Jahren gekommen war, trat zu einer Zeit der Pate ein und hieß ihn mitgehen. Er führte ihn hinaus in den Wald, zeigte ihm ein Kraut, das da wuchs, und sprach: “Jetzt sollst du dein Patengeschenk empfangen. Ich mache dich zu einem berühmten Arzt. Wenn du zu einem Kranken gerufen wirst, so will ich dir jedesmal erscheinen: steh ich zu Häupten des Kranken, so kannst du keck sprechen, du wolltest ihn wieder gesund machen, und gibst du ihm dann von jenem Kraut ein, so wird er genesen; steh ich aber zu Füßen des Kranken, so ist er mein, und du mußt sagen, alle Hilfe sei umsonst und kein Arzt in der Welt könne ihn retten. Aber hüte dich, daß du das Kraut nicht gegen meinen Willen gebrauchst, es könnte dir schlimm ergehen!” Es dauerte nicht lange, so war der Jüngling der berühmteste Arzt auf der ganzen Welt. “Er braucht nur den Kranken anzusehen, so weiß er schon, wie es steht, ob er wieder gesund wird oder ob er sterben muß,” so hieß es von ihm, und weit und breit kamen die Leute herbei, holten ihn zu den Kranken und gaben ihm so viel Gold, daß er bald ein reicher Mann war. Nun trug es sich zu, daß der König erkrankte. Der Arzt ward berufen und sollte sagen, ob Genesung möglich wäre. Wie er aber zu dem Bette trat, so stand der Tod zu den Füßen des Kranken, und da war für ihn kein Kraut mehr gewachsen. “Wenn ich doch einmal den Tod überlisten könnte,”

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dachte der Arzt, “er wird’s freilich übelnehmen, aber da ich sein Pate bin, so drückt er wohl ein Auge zu, ich will’s wagen.” Er fasste also den Kranken und legte ihn verkehrt, so daß der Tod zu Haupten desselben zu stehen kam. Dann gab er ihm von dem Kraute ein, und der König erholte sich und ward wieder gesund. Der Tod aber kam zu dem Arzte, machte ein böses und finsteres Gesicht, drohte mit dem Finger und sagte: “Du hast mich hinter das Licht geführt, diesmal will ich dir’s nachsehen, weil du mein Pate bist, aber wagst du das noch einmal, so geht dir’s an den Kragen, und ich nehme dich selbst mit fort.” Bald hernach verfiel die Tochter des Königs in eine schwere Krankheit. Sie war sein einziges Kind, er weinte Tag und Nacht, daß ihm die Augen erblindeten, und ließ bekanntmachen, wer sie vom Tode errette, der sollte ihr Gemahl werden und die Krone erben. Der Arzt, als er zu dem Bette der Kranken kam, erblickte den Tod zu ihren Füßen. Er hätte sich der Warnung seines Paten erinnern sollen, aber die große Schönheit der Königstochter und das Glück, ihr Gemahl zu werden, betörten ihn so, daß er alle Gedanken in den Wind schlug. Er sah nicht, daß der Tod ihm zornige Blicke zuwarf, die Hand in die Höhe hob und mit der dürren Faust drohte; er hob die Kranke auf und legte ihr Haupt dahin, wo die Füße gelegen hatten. Dann gab er ihr das Kraut ein, und alsbald regte sich das Leben von neuem. Der Tod, als er sich zum zweitenmal um sein Eigentum betrogen sah, ging mit langen Schritten auf den Arzt zu und sprach: “Es ist aus mit dir, und die Reihe kommt nun an dich,” packte ihn mit seiner eiskalten Hand so hart, daß er nicht widerstehen konnte, und führte ihn in eine unterirdische Höhle. Da sah er, wie tausend und tausend Lichter in unübersehbaren Reihen brannten, einige groß, andere halbgroß, andere klein. Jeden Augenblick verloschen einige, und andere brannten wieder auf, also daß die Flämmchen in beständigem Wechsel zu sein schienen. “Siehst du,” sprach der Tod, “das sind die Lebenslichter der Menschen. Die großen gehören Kindern, die halbgroßen Eheleuten in ihren besten Jahren, die kleinen gehören Greisen. Doch auch Kinder und junge Leute haben oft nur ein kleines Lichtchen.” - “Zeige mir mein Lebenslicht,” sagte der Arzt und meinte, es wäre noch recht groß. Der Tod deutete auf ein kleines Endchen, das eben auszugehen drohte, und sagte: “Siehst du, da ist es.” - “Ach, lieber Pate,” sagte der erschrockene Arzt, “zündet mir ein neues an, tut mir’s zuliebe, damit ich König werde und Gemahl der schönen Königstochter.” - “Ich kann nicht,” antwortete der Tod, “erst muß eins verlöschen, eh’ ein neues anbrennt.” - “So setzt das alte auf ein neues, das gleich fortbrennt, wenn jenes zu Ende ist,” bat der Arzt. Der Tod stellte sich, als ob er seinen Wunsch erfüllen wollte, langte ein frisches, großes Licht herbei, aber weil er sich rächen wollte, versah er’s beim Umstecken absichtlich, und das Stöckchen fiel um und verlosch. Alsbald sank der Arzt zu Boden und war nun selbst in die Hand des Todes geraten.

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La Bella Durmiente

Hace muchos años vivían un rey y una reina quienes cada día decían: "¡Ah, si al menos tuviéramos un hijo!" Pero el hijo no llegaba. Sin embargo, una vez que la reina tomaba un baño, una rana saltó del agua a la tierra, y le dijo: "Tu deseo será realizado y antes de un año, tendrás una hija." Lo que dijo la rana se hizo realidad, y la reina tuvo una niña tan preciosa que el rey no podía ocultar su gran dicha, y ordenó una fiesta. Él no solamente invitó a sus familiares, amigos y conocidos, sino también a un grupo de hadas, para que ellas fueran amables y generosas con la niña. Eran trece estas hadas en su reino, pero solamente tenía doce platos de oro para servir en la cena, así que tuvo que prescindir de una de ellas. La fiesta se llevó a cabo con el máximo esplendor, y cuando llegó a su fin, las hadas fueron obsequiando a la niña con los mejores y más portentosos regalos que pudieron: una le regaló la Virtud, otra la Belleza, la siguiente Riquezas, y así todas las demás, con todo lo que alguien pudiera desear en el mundo. Cuando la décimoprimera de ellas había dado sus obsequios, entró de pronto la décimotercera. Ella quería vengarse por no haber sido invitada, y sin ningún aviso, y sin mirar a nadie, gritó con voz bien fuerte: "¡La hija del rey, cuando cumpla sus quince años, se punzará con un huso de hilar, y caerá muerta inmediatamente!" Y sin más decir, dio media vuelta y abandonó el salón. Todos quedaron atónitos, pero la duodécima, que aún no había anunciado su obsequio, se puso al frente, y aunque no podía evitar la malvada sentencia, sí podía disminuirla, y dijo: "¡Ella no morirá, pero entrará en un profundo sueño por cien años!" El rey trataba por todos los medios de evitar aquella desdicha para la joven. Dio órdenes para que toda máquina hilandera o huso en el reino fuera destruído. Mientras tanto, los regalos de las otras doce hadas, se cumplían plenamente en aquella joven. Así ella era hermosa, modesta, de buena naturaleza y sabia, y cuanta persona la conocía, la llegaba a querer profundamente. Sucedió que en el mismo día en que cumplía sus quince años, el rey y la reina no se encontraban en casa, y la doncella estaba sola en palacio. Así que ella fue recorriendo todo sitio que pudo, miraba las habitaciones y los dormitorios como ella quiso, y al final llegó a una vieja torre. Ella subió por las angostas escaleras de caracol hasta llegar a una pequeña puerta. Una vieja llave estaba en la cerradura, y cuando la giró, la puerta súbitamente se abrió. En el cuarto estaba una anciana sentada frente a un huso, muy ocupada hilando su lino. "Buen día, señora," dijo la hija del rey, "¿Qué haces con eso?" - "Estoy hilando," dijo la anciana,

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y movió su cabeza. "¿Qué es esa cosa que da vueltas sonando tan lindo?" dijo la joven. Y ella tomó el huso y quiso hilar también. Pero nada más había tocado el huso, cuando el mágico decreto se cumplió, y ellá se punzó el dedo con él. En cuanto sintió el pinchazo, cayó sobre una cama que estaba allí, y entró en un profundo sueño. Y ese sueño se hizo extensivo para todo el territorio del palacio. El rey y la reina quienes estaban justo llegando a casa, y habían entrado al gran salón, quedaron dormidos, y toda la corte con ellos. Los caballos también se durmieron en el establo, los perros en el césped, las palomas en los aleros del techo, las moscas en las paredes, incluso el fuego del hogar que bien flameaba, quedó sin calor, la carne que se estaba asando paró de asarse, y el cocinero que en ese momento iba a jalarle el pelo al joven ayudante por haber olvidado algo, lo dejó y quedó dormido. El viento se detuvo, y en los árboles cercanos al castillo, ni una hoja se movía. Pero alrededor del castillo comenzó a crecer una red de espinos, que cada año se hacían más y más grandes, tanto que lo rodearon y cubrieron totalmente, de modo que nada de él se veía, ni siquiera una bandera que estaba sobre el techo. Pero la historia de la bella durmiente "Preciosa Rosa", que así la habían llamado, se corrió por toda la región, de modo que de tiempo en tiempo hijos de reyes llegaban y trataban de atravesar el muro de espinos queriendo alcanzar el castillo. Pero era imposible, pues los espinos se unían tan fuertemente como si tuvieran manos, y los jóvenes eran atrapados por ellos, y sin poderse liberar, obtenían una miserable muerte. Y pasados cien años, otro príncipe llegó también al lugar, y oyó a un anciano hablando sobre la cortina de espinos, y que se decía que detrás de los espinos se escondía una bellísima princesa, llamada Preciosa Rosa, quien ha estado dormida por cien años, y que también el rey, la reina y toda la corte se durmieron por igual. Y además había oído de su abuelo, que muchos hijos de reyes habían venido y tratado de atravesar el muro de espinos, pero quedaban pegados en ellos y tenían una muerte sin piedad. Entonces el joven príncipe dijo: -"No tengo miedo, iré y veré a la bella Preciosa Rosa."El buen anciano trató de disuadirlo lo más que pudo, pero el joven no hizo caso a sus advertencias. Pero en esa fecha los cien años ya se habían cumplido, y el día en que Preciosa Rosa debía despertar había llegado. Cuando el príncipe se acercó a donde estaba el muro de espinas, no había otra cosa más que bellísimas flores, que se apartaban unas de otras de común acuerdo, y dejaban pasar al príncipe sin herirlo, y luego se juntaban de nuevo detrás de él como formando

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una cerca. En el establo del castillo él vio a los caballos y en los céspedes a los perros de caza con pintas yaciendo dormidos, en los aleros del techo estaban las palomas con sus cabezas bajo sus alas. Y cuando entró al palacio, las moscas estaban dormidas sobre las paredes, el cocinero en la cocina aún tenía extendida su mano para regañar al ayudante, y la criada estaba sentada con la gallina negra que tenía lista para desplumar. Él siguio avanzando, y en el gran salón vió a toda la corte yaciendo dormida, y por el trono estaban el rey y la reina. Entonces avanzó aún más, y todo estaba tan silencioso que un respiro podía oirse, y por fin llegó hasta la torre y abrió la puerta del pequeño cuarto donde Preciosa Rosa estaba dormida. Ahí yacía, tan hermosa que él no podía mirar para otro lado, entonces se detuvo y la besó. Pero tan pronto la besó, Preciosa Rosa abrió sus ojos y despertó, y lo miró muy dulcemente. Entonces ambos bajaron juntos, y el rey y la reina despertaron, y toda la corte, y se miraban unos a otros con gran asombro. Y los caballos en el establo se levantaron y se sacudieron. Los perros cazadores saltaron y menearon sus colas, las palomas en los aleros del techo sacaron sus cabezas de debajo de las alas, miraron alrededor y volaron al cielo abierto. Las moscas de la pared revolotearon de nuevo. El fuego del hogar alzó sus llamas y cocinó la carne, y el cocinero le jaló los pelos al ayudante de tal manera que hasta gritó, y la criada desplumó la gallina dejándola lista para el cocido. Días después se celebró la boda del príncipe y Preciosa Rosa con todo esplendor, y vivieron muy felices hasta el fin de sus vidas.

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Dornröschen

Vor Zeiten war ein König und eine Königin, die sprachen jeden Tag: "Ach, wenn wir doch ein Kind hätten!" und kriegten immer keins. Da trug sich zu, als die Königin einmal im Bade sass, dass ein Frosch aus dem Wasser ans Land kroch und zu ihr sprach: "Dein Wunsch wird erfüllt werden, ehe ein Jahr vergeht, wirst du eine Tochter zur Welt bringen." Was der Frosch gesagt hatte, das geschah, und die Königin gebar ein Mädchen, das war so schön, dass der König vor Freude sich nicht zu lassen wusste und ein grosses Fest anstellte. Er ladete nicht bloss seine Verwandte, Freunde und Bekannte, sondern auch die weisen Frauen dazu ein, damit sie dem Kind hold und gewogen wären. Es waren ihrer dreizehn in seinem Reiche, weil er aber nur zwölf goldene Teller hatte, von welchen sie essen sollten, so musste eine von ihnen daheim bleiben. Das Fest ward mit aller Pracht gefeiert, und als es zu Ende war, beschenkten die weisen Frauen das Kind mit ihren Wundergaben: die eine mit Tugend, die andere mit Schönheit, die dritte mit Reichtum, und so mit allem, was auf der Welt zu wünschen ist. Als elfe ihre Sprüche eben getan hatten, trat plötzlich die dreizehnte herein. Sie wollte sich dafür rächen, dass sie nicht eingeladen war, und ohne jemand zu grüssen oder nur anzusehen, rief sie mit lauter Stimme: "Die Königstochter soll sich in ihrem fünfzehnten Jahr an einer Spindel stechen und tot hinfallen." Und ohne ein Wort weiter zu sprechen, kehrte sie sich um und verliess den Saal. Alle waren erschrocken, da trat die zwölfte hervor, die ihren Wunsch noch übrig hatte, und weil sie den bösen Spruch nicht aufheben, sondern nur ihn mildern konnte, so sagte sie: "Es soll aber kein Tod sein, sondern ein hundertjähriger tiefer Schlaf, in welchen die Königstochter fällt." Der König, der sein liebes Kind vor dem Unglück gern bewahren wollte, liess den Befehl ausgehen, dass alle Spindeln im ganzen Königreiche vebrannt werden. An dem Mädchen aber wurden die Gaben der weisen Frauen sämtlich erfüllt, denn es war so schön, sittsam, freundlich und verständig, dass es jedermann, er es ansah, lieb haben musste. Es geschah, dass an dem Tage, wo es gerade fünfzehn Jahr alt ward, der König und die Königin nicht zu Haus waren, und das Mädchen ganz allein im Schloss zurückblieb. Da ging es allerorten herum, besah Stuben und Kammern, wie es Lust hatte, und kam endlich auch an einen alten Turm. Es stieg die enge Wendeltreppe hinauf, und gelangte zu einer kleinen Türe. In dem Schloss steckte ein verrosteter Schlüssel, und als es umdrehte, sprang die Türe auf, und sass da in einem kleinen Stübchen eine alte Frau mit einer Spindel und spann emsig ihren Flachs. "Guten Tag, du altes Mütterchen", sprach die Königstochter, "was machst du da?" "Ich spinne", sagte die Alte und nickte mit dem Kopf ."Was ist das für ein Ding, das so lustig herumspringt?" sprach das Mädchen, nahm die Spindel und wollte auch spinnen. Kaum hatte sie aber die Spindel angerührt, so ging der Zauberspruch in Erfüllung, und sie stach sich damit in den Finger. In dem Augenblick aber, wo sie den Stich empfand, fiel sie auf das Bett nieder das da stand, und lag in einem tiefen Schlaf. Und dieser Schlaf verbreite sich über das ganze Schloss: der König und die Königin, die eben

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heimgekommen waren und in den Saal getreten waren, fingen an einzuschlafen und der ganze Hofstaat mit ihnen. Da schliefen auch die Pferde im Stall, die Hunde im Hofe, die Tauben auf dem Dache, die Fliegen an der Wand, ja, das Feuer, das auf dem Herde flackerte, ward still und schlief ein, und der Braten hörte auf zu brutzeln, und der Koch, der den Küchenjungen, weil er etwas versehen hatte, in den Haaren ziehen wollte, liess ihn los und schlief. Und der Wind legt sich, und auf den Bäumen vor dem Schloss regte sich kein Blättchen mehr. Rings um das Schloss aber begann eine Dornenhecke zu wachsen, die jedes Jahr höher ward, und endlich das ganze Schloss umzog und darüber hinauswuchs, dass gar nichts davon zu sehen war, selbst nicht die Fahne auf den Dach. Es ging aber die Sage in dem Land von dem schönen schlafenden Dornröschen, denn so ward die Königstochter genannt, also dass von Zeit zu Zeit Königssöhne kamen und durch die Hecke in das Schloss dringen wollten. Es war ihnen aber nicht möglich, denn die Dornen, als hätten sie Hände, hielten fest zusammen, und die Jünglinge blieben darin hängen, konnten sich nicht wieder losmachen und starben eines jämmerlichen Todes. Nach langen Jahren kam wieder einmal ein Königssohn in das Land, und hörte, wie ein alter Mann von der Dornenhecke erzählte, es sollte ein Schloss dahinter stehen, in welchem eine wunderschöne Königstochter, Dornröschen genannt, schon seit hundert Jahren schliefe, und mit ihr der König und die Königin und der ganze Hofstaat. Er wusste auch von seinem Grossvater, dass schon viele Königssöhne gekommen wären und versucht hätten, durch die Dornenhecke zu dringen, aber sie wären darin hängengeblieben und eines traurigen Todes gestorben. Da sprach der Jüngling: "Ich fürchte mich nicht, ich will hinaus und das schöne Dornröschen sehen." Der gute Alte mochte ihm abraten, wie er wollte, er hörte nicht auf seine Worte. Nun waren aber gerade die hundert Jahre verflossen, und der Tag war gekommen, wo Dornröschen wieder erwachen sollte. Als der Königssohn sich der Dornenhecke näherte, waren es lauter grosse schöne Blumen, die taten sich von selbst auseinander und liessen ihn unbeschädigt hindurch, und hinter ihm taten sie sich wieder als Hecke zusammen. Im Schlosshof sah er die Pferde und scheckigen Jagdhunde liegen und schlafen, auf dem Dach sassen die Tauben und hatten das Köpfchen unter den Flügel gesteckt. Und als er ins Haus kam, schliefen die Fliegen an der Wand, der Koch in der Küche hielt noch die Hand, als wollte er den Jungen anpacken, und die Magd sass vor dem schwarzen Huhn, das sollte gerupft werden. Da ging er weiter und sah im Saale den ganzen Hofstaat liegen und schlafen, und oben bei dem Throne lag der König und die Königin. Da ging er noch weiter, und alles war so still, dass einer seinen Atem hören konnte, und endlich kam er zu dem Turm und öffnete die Türe zu der kleinen Stube, in welcher Dornröschen schlief. Da lag es und war so schön, dass er die Augen nicht abwenden konnte, und er bückte sich und gab ihm einen Kuss. Wie er es mit dem Kuss berührt hatte, schlug Dornröschen die Augen auf, erwachte, und blickte ihn ganz freundlich an. Da gingen sie zusammen herab, und der König erwachte und die Königin und der ganze Hofstaat, und sahen einander mit grossen Augen an. Und die Pferde im Hof standen auf und rüttelten sich; die Jagdhunde sprangen und wedelten; die Tauben auf

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dem Dache zogen das Köpfchen unterm Flügel hervor, sahen umher und flogen ins Feld; die Fliegen an den Wänden krochen weiter; das Feuer in der Küche erhob sich, flackerte und kochte das Essen; der Braten fing wieder an zu brutzeln; und der Koch gab dem Jungen eine Ohrfeige, dass er schrie; und die Magd rupfte das Huhn fertig. Und da wurde die Hochzeit des Königssohns mit dem Dornröschen in aller Pracht gefeiert, und sie lebten vergnügt bis an ihr Ende.

Madre Nieve

Cierta viuda tenía dos hijas, una de ellas hermosa y diligente; la otra, fea y perezosa. Sin embargo, quería mucho más a esta segunda, porque era verdadera hija suya, y cargaba a la otra todas las faenas del hogar, haciendo de ella la cenicienta de la casa. La pobre muchacha tenía que sentarse todos los días junto a un pozo, al borde de la carretera, y estarse hilando hasta que le sangraban los dedos. Tan manchado de sangre se le puso un día el huso, que la muchacha quiso lavarlo en el pozo, y he aquí que se le escapó de la mano y le cayó al fondo. Llorando, se fue a contar lo ocurrido a su madrastra, y ésta, que era muy dura de corazón, la riñó ásperamente y le dijo: “¡Puesto que has dejado caer el huso al pozo, irás a sacarlo!” Volvió la muchacha al pozo, sin saber qué hacer, y, en su angustia, se arrojó al agua en busca del huso. Perdió el sentido, y al despertarse y volver en sí, encontróse en un bellísimo prado bañado de sol y cubierto de millares de florecillas. Caminando por él, llegó a un horno lleno de pan, el cual le gritó: “¡Sácame de aquí! ¡Sácame de aquí, que me quemo! Ya estoy bastante cocido.” Acercóse ella, y, con la pala, fue sacando las hogazas. Prosiguiendo su camino, vio un manzano cargado de manzanas, que le gritó, a su vez: “¡Sacúdeme, sacúdeme! Todas las manzanas estamos ya maduras.” Sacudiendo ella el árbol, comenzó a caer una lluvia de manzanas, hasta no quedar ninguna, y después que las hubo reunido en un montón, siguió adelante. Finalmente, llegó a una casita, a una de cuyas ventanas estaba asomada una vieja; pero como tenía los dientes muy grandes, la niña echó a correr, asustada. La vieja la llamó: “¿De qué tienes miedo, hijita? Quédate conmigo. Si quieres cuidar de mi casa, lo pasarás muy bien. Sólo tienes que poner cuidado en sacudir bien mi cama para que vuelen las plumas, pues entonces nieva en la Tierra. Yo soy la Madre Nieve.” Al oír a la vieja hablarle en tono tan cariñoso, la muchacha cobró ánimos, y, aceptando el ofrecimiento, entró a su servicio. Hacía todas las cosas a plena satisfacción de su ama, sacudiéndole vigorosamente la cama, de modo que las plumas volaban cual copos de nieve. En recompensa, disfrutaba de buena vida, no tenía que escuchar ni una palabra dura, y todos los días comía cocido y asado. Cuando ya llevaba una temporada en casa de Madre Nieve, entróle una extraña tristeza, que ni ella misma sabía explicarse, hasta que, al fin, se dio cuenta de que era nostalgia de su tierra. Aunque estuviera allí mil veces mejor que en su casa, añoraba a los suyos, y, así, un día dijo a su ama: “Siento nostalgia de casa, y aunque estoy muy bien aquí, no me siento con fuerzas para continuar; tengo que volverme a los míos.”

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Respondió Madre Nieve: “Me place que sientas deseos de regresar a tu casa, y, puesto que me has servido tan fielmente, yo misma te acompañaré.” Y, tomándola de la mano, la condujo hasta un gran portal. El portal estaba abierto, y, en el momento de traspasarlo la muchacha, cayóle encima una copiosísima lluvia de oro; y el oro se le quedó adherido a los vestidos, por lo que todo su cuerpo estaba cubierto del precioso metal. “Esto es para ti, en premio de la diligencia con que me has servido,” díjole Madre Nieve, al tiempo que le devolvía el huso que le había caído al pozo. Cerróse entonces el portal, y la doncella se encontró de nuevo en el mundo, no lejos de la casa de su madre. Y cuando llegó al patio, el gallo, que estaba encaramado en el pretil del pozo, gritó: “¡Quiquiriquí, nuestra doncella de oro vuelve a estar aquí!” Entró la muchacha, y tanto su madrastra como la hija de ésta la recibieron muy bien al ver que venía cubierta de oro. Contóles la muchacha todo lo que le había ocurrido, y al enterarse la madrastra de cómo había adquirido tanta riqueza, quiso procurar la misma fortuna a su hija, la fea y perezosa. Mandóla, pues, a hilar junto al pozo, y para que el huso se manchase de sangre, la hizo que se pinchase en un dedo y pusiera la mano en un espino. Luego arrojó el huso al pozo, y a continuación saltó ella. Llegó, como su hermanastra, al delicioso prado, y echó a andar por el mismo sendero. Al pasar junto al horno, volvió el pan a exclamar: “¡Sácame de aquí! ¡Sácame de aquí, que me quemo! Ya estoy bastante cocido.” Pero le replicó la holgazana: “¿Crees que tengo ganas de ensuciarme?” y pasó de largo. No tardó en encontrar el manzano, el cual le gritó: “¡Sacúdeme, sacúdeme! Todas las manzanas estamos ya maduras.” Replicóle ella: “¡Me guardaré muy bien! ¿Y si me cayese una en la cabeza?” y siguió adelante. Al llegar frente a la casa de Madre Nieve, no se asustó de sus dientes porque ya tenía noticia de ellos, y se quedó a su servicio. El primer día se dominó y trabajó con aplicación, obedeciendo puntualmente a su ama, pues pensaba en el oro que iba a regalarle. Pero al segundo día empezó ya a haraganear; el tercero se hizo la remolona al levantarse por la mañana, y así, cada día peor. Tampoco hacía la cama según las indicaciones de Madre Nieve, ni la sacudía de manera que volasen las plumas. Al fin, la señora se cansó y la despidió, con gran satisfacción de la holgazana, pues creía llegada la hora de la lluvia de oro. Madre Nieve la condujo también al portal; pero en vez de oro vertieron sobre ella un gran caldero de pez. “Esto es el pago de tus servicios,” le dijo su ama, cerrando el portal. Y así se presentó la perezosa en su casa, con todo el cuerpo cubierto de pez, y el gallo del pozo, al verla, se puso a gritar: “¡Quiquiriquí, nuestra sucia doncella vuelve a estar aquí!” La pez le quedó adherida, y en todo el resto de su vida no se la pudo quitar del cuerpo.

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Frau Holle

Eine Witwe hatte zwei Töchter, davon war die eine schön und fleißig, die andere häßlich und faul. Sie hatte aber die häßliche und faule, weil sie ihre rechte Tochter war, viel lieber, und die andere mußte alle Arbeit tun und der Aschenputtel im Hause sein. Das arme Mädchen mußte sich täglich auf die große Straße bei einem Brunnen setzen und mußte so viel spinnen, daß ihm das Blut aus den Fingern sprang. Nun trug es sich zu, daß die Spule einmal ganz blutig war, da bückte es sich damit in den Brunnen und wollte sie abwaschen; sie sprang ihm aber aus der Hand und fiel hinab. Es weinte, lief zur Stiefmutter und erzählte ihr das Unglück. Sie schalt es aber so heftig und war so unbarmherzig, daß sie sprach: “Hast du die Spule hinunterfallen lassen, so hol sie auch wieder herauf.” Da ging das Mädchen zu dem Brunnen zurück und wußte nicht, was es anfangen sollte; und in seiner Herzensangst sprang es in den Brunnen hinein, um die Spule zu holen. Es verlor die Besinnung, und als es erwachte und wieder zu sich selber kam, war es auf einer schönen Wiese, wo die Sonne schien und vieltausend Blumen standen. Auf dieser Wiese ging es fort und kam zu einem Backofen, der war voller Brot; das Brot aber rief: “Ach, zieh mich raus, zieh mich raus, sonst verbrenn ich: ich bin schon längst ausgebacken.” Da trat es herzu und holte mit dem Brotschieber alles nacheinander heraus. Danach ging es weiter und kam zu einem Baum, der hing voll Äpfel, und rief ihm zu: “Ach, schüttel mich, schüttel mich, wir Äpfel sind alle miteinander reif.” Da schüttelte es den Baum, daß die Äpfel fielen, als regneten sie, und schüttelte, bis keiner mehr oben war; und als es alle in einen Haufen zusammengelegt hatte, ging es wieder weiter. Endlich kam es zu einem kleinen Haus, daraus guckte eine alte Frau, weil sie aber so große Zähne hatte, ward ihm angst, und es wollte fortlaufen. Die alte Frau aber rief ihm nach: “Was fürchtest du dich, liebes Kind? Bleib bei mir, wenn du alle Arbeit im Hause ordentlich tun willst, so soll dir’s gut gehn. Du mußt nur achtgeben, daß du mein Bett gut machst und es fleißig

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aufschüttelst, daß die Federn fliegen, dann schneit es in der Welt; ich bin die Frau Holle.” Weil die Alte ihm so gut zusprach, so faßte sich das Mädchen ein Herz, willigte ein und begab sich in ihren Dienst. Es besorgte auch alles nach ihrer Zufriedenheit und schüttelte ihr das Bett immer gewaltig, auf daß die Federn wie Schneeflocken umherflogen; dafür hatte es auch ein gut Leben bei ihr, kein böses Wort und alle Tage Gesottenes und Gebratenes. Nun war es eine Zeitlang bei der Frau Holle, da ward es traurig und wußte anfangs selbst nicht, was ihm fehlte, endlich merkte es, daß es Heimweh war; ob es ihm hier gleich vieltausendmal besser ging als zu Haus, so hatte es doch ein Verlangen dahin. Endlich sagte es zu ihr: “Ich habe den Jammer nach Haus gekriegt, und wenn es mir auch noch so gut hier unten geht, so kann ich doch nicht länger bleiben, ich muß wieder hinauf zu den Meinigen.” Die Frau Holle sagte: “Es gefällt mir, daß du wieder nach Haus verlangst, und weil du mir so treu gedient hast, so will ich dich selbst wieder hinaufbringen.” Sie nahm es darauf bei der Hand und führte es vor ein großes Tor. Das Tor ward aufgetan, und wie das Mädchen gerade darunter stand, fiel ein gewaltiger Goldregen, und alles Gold blieb an ihm hängen, so daß es über und über davon bedeckt war. “Das sollst du haben, weil du so fleißig gewesen bist,” sprach die Frau Holle und gab ihm auch die Spule wieder, die ihm in den Brunnen gefallen war. Darauf ward das Tor verschlossen, und das Mädchen befand sich oben auf der Welt, nicht weit von seiner Mutter Haus; und als es in den Hof kam, saß der Hahn auf dem Brunnen und rief: “Kikeriki, Unsere goldene Jungfrau ist wieder hie.” Da ging es hinein zu seiner Mutter, und weil es so mit Gold bedeckt ankam, ward es von ihr und der Schwester gut aufgenommen. Das Mädchen erzählte alles, was ihm begegnet war, und als die Mutter hörte, wie es zu dem großen Reichtum gekommen war, wollte sie der andern, häßlichen und faulen Tochter gerne dasselbe Glück verschaffen. Sie mußte sich an den Brunnen setzen und spinnen; und damit ihre Spule blutig ward, stach sie sich in die Finger und stieß sich die Hand in die Dornhecke. Dann warf sie die Spule in den Brunnen und sprang selber hinein. Sie kam, wie die andere, auf die schöne Wiese und ging auf demselben Pfade weiter. Als sie zu dem Backofen gelangte, schrie das Brot wieder: “Ach, zieh mich raus, zieh mich raus, sonst verbrenn ich, ich bin schon längst ausgebacken.” Die Faule aber antwortete: “Da hätt ich Lust, mich schmutzig zu machen,” und ging fort. Bald kam sie zu dem Apfelbaum, der rief: “Ach, schüttel mich, schüttel mich, wir Äpfel sind alle miteinander reif.” Sie antwortete aber: “Du kommst mir recht, es könnte mir einer auf den Kopf fallen,” und ging damit weiter. Als sie vor der Frau Holle Haus kam, fürchtete sie sich nicht, weil sie von ihren großen Zähnen schon gehört hatte, und verdingte sich gleich zu ihr. Am ersten Tag tat sie sich Gewalt an, war fleißig und folgte der Frau Holle, wenn sie ihr etwas sagte, denn sie dachte an das viele Gold, das sie ihr schenken würde; am zweiten Tag aber fing sie schon an zu faulenzen, am dritten noch mehr, da wollte sie morgens gar nicht aufstehen. Sie machte auch der Frau Holle das Bett nicht, wie sich’s gebührte, und

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schüttelte es nicht, daß die Federn aufflogen. Das ward die Frau Holle bald müde und sagte ihr den Dienst auf. Die Faule war das wohl zufrieden und meinte, nun würde der Goldregen kommen; die Frau Holle führte sie auch zu dem Tor, als sie aber darunterstand, ward statt des Goldes ein großer Kessel voll Pech ausgeschüttet. “Das ist zur Belohnung deiner Dienste,” sagte die Frau Holle und schloß das Tor zu. Da kam die Faule heim, aber sie war ganz mit Pech bedeckt, und der Hahn auf dem Brunnen, als er sie sah, rief: “Kikeriki, Unsere schmutzige Jungfrau ist wieder hie.” Das Pech aber blieb fest an ihr hängen und wollte, solange sie lebte, nicht abgehen.

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Die Brüder Grimm