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santiago

- agosto 2017 - 3er núm.

Entrevista a Catalina Saavedra

“Los animales son necesarios para la vida”

Entrevista a Carolina Arredondo

“Es increíble cómo los animales te roban el corazón” Entrevista a Ignacio Fritz:

“El talento no llega a cada rato, es esquivo como un felino”

distribución gratuita

Agosto: especial gatos


Editorial Por Juan Calamares

Revista “La gata de Colette” Agosto de 2017 / Publicación bimestral Editor: Juan Calamares Directora: Pamela Gaete Fotografías: Sofía Garrido Corrección de estilo: Eglé Vera-Cardozo Diseñadora: Constanza F. contacto@lagatahoracia.cl http://www.lagatahoracia.cl +56 2 3264 4928

La historia de la domesticación del gato es reciente. Se remonta, según fuentes, a no más de 4.500 años, cuando el gato entró en los graneros egipcios para alimentarse de las plagas. La fecha varía: lo que no varía es el hecho de que fue el gato quien se dejó domesticar pues, luego de limpiar los graneros, llegó a las moradas de nuestros ancestros en búsqueda de refugio y, de paso, se dejó mimar. Ese fue el comienzo de la historia del gato doméstico: un pequeño ser, a veces arisco, a veces cariñoso, pero siempre encantador. Un ser de ojos redondos y expresivos que se ha paseado por nuestras casas durante gran parte de nuestra historia. Hablar de la historia del gato es difícil; aquí tres hitos fundamentales: Primero: el gato (como el perro, como el caballo y como todos los animales de granja, tan cruelmente masacrados) ayudó a construir nuestra civilización, higienizando los almacenes de trigo y en recompensa se lo protegió, se lo consideró un miembro más de la familia, se le brindó honores funerarios y se lo incluyó en el panteón de aquella cultura luminosa que fue la egipcia. Segundo: el gato fue cazado, quemado, incluso juzgado y cuasi exterminado durante la edad media, en la cual se lo relacionó con unas inexistentes brujas. A causa de este crimen, cincuenta millones de personas murieron por la peste bubónica, enfermedad transmitida por la rata, que el gato bien pudo haber evitado sin problemas, de no ser porque había sido quemado por la Inquisición. Tercero: finalmente, el gato (que no el humano) hizo las paces con nosotros, esta vez entregándose en cuerpo y alma a nuestro cuidado, como un niño salvaje aburrido de ser cazador. Y, como sostenemos en La gata de Colette, inspiró el buen hacer de creadores, pintores, escritores, escultores, poetas, cineastas, bailarines e incontables generaciones de artistas que disfrutaron de su compañía silenciosa y que, muchas veces, se rindieron ante su imagen llena de simbología. Hoy vivimos la época del gato meme, del gato divertido, del rey de internet, pero también es la época del gato compañero que se ha vuelto fiel y amoroso y que devuelve con creces el amor que se le brinda. En este mes de los gatos les dedicamos un número especial, un número lleno de aquel espíritu presente en el más pequeño de los felinos de la creación, un número de actrices y escritores, de cine, de libros y arte. Un número, como todos los que llevamos hasta la fecha, lleno de magia.

CONTENIDOS Literatura: Un petirrojo merodea en El jardín secreto 4 Cine: El gato de Cassandra 5 Fotorreportaje: SEO2 6 Fotorreportaje: Jorge González 8 Derecho animal 9 Reseña: Los escritores y sus mascotas 10

Opinión: Las divas son gatos Entrevista a Ignacio Fritz Entrevista a Catalina Saavedra Fotorreportaje: Lucy Cominetti Entrevista a Carolina Arredondo Fotorreportaje: La casa de la gata Horacia Adopciones

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LITERATURA

Un petirrojo merodea en El jardín secreto de Frances Hodgson Burnett

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Ser niño y vivir en un mundo diseñado por adultos no es fácil. Quizás por eso, las mejores historias infantiles siempre han tenido un trasfondo atroz, que puede incluir la miseria, la muerte, el abandono o la locura, y no precisamente en forma de alegoría. En la novela Pinocho de Carlo Collodi, por citar un ejemplo, se nos muestra a un muñeco diferente al tierno protagonista de la animación de Disney: es sarcástico, flojo e insolente, incluso con Gepetto, su creador. Otro tanto vemos en cuentos de Charles Perrault u Óscar Wilde, narraciones catalogadas de infantiles pero en las que no falta el asesinato, el crimen o la traición. El jardín secreto de Frances Hodgson Burnett, se enmarca dentro de una tradición literaria que pone como énfasis la mirada de los niños sobre la adultez, como en David Copperfield (Charles Dickens), Tom Sawyer (Mark Twain) o Un capitán de quince años (Julio Verne), en el que se contrasta la rigidez y parquedad de los adultos, frente al mundo de los niños, impregnado de magia, colores y matices. El jardín secreto cuenta la historia de Mary Lennox, una niña no deseada que nace en la India en una misión del gobierno inglés: su padre es diplomático y su madre una mujer frívola de alta alcurnia. Al poco andar del libro, la pequeña queda huérfana y, sin nadie que vele por ella, es enviada a Inglaterra, país que solo conoce de oídas, y en el que será acogida en una enorme y desolada mansión por su tío Craven, hombre oscuro que sus criados describen como triste y jorobado. La niña escucha de boca de los adultos que la rodean comentarios nada halagüeños sobre su propia persona; opiniones sarcásticas que la descalifican por su figura tosca y poco agraciada, y que cuestionan su comportamiento, tachado (y con razón) de arrogante y engreído. Pero el tono lúgubre y misterioso del libro se disuelve con el descubrimiento de otros personajes, como Dickon, un Huckleberry Finn a la inglesa, niño medio salvaje que se hace acompañar de animales y otras criaturas, y Colin, niño taimado y enfermizo que pasa los días encerrado en la soledad de su cuarto. Y por supuesto, la irrupción casi por casualidad de un jardín oculto, vedado a la entrada de cualquier visitante. ¿Qué lleva a que un paraje

tan bello se mantenga bajo siete llaves? Es lo que debe descubrir el lector, misterio que no tiene nada que ver con una intriga policial ni con algo sobrenatural, sino más bien con las vicisitudes de la vida, con sus avatares y desaciertos. Una figura importante de El jardín secreto, que literalmente se plantea a partir la mitad del libro y que por diversos motivos se nos puede escapar de la vista, es el petirrojo, pequeña ave de pecho colorado, que muestra el camino a la protagonista Mary, y que entre muchas cosas simboliza el paso del otoño (que es cuando se inicia la obra) hacia la primavera, el fin de la infancia y el comienzo de la pubertad, y el restablecimiento de la familia. No es casualidad que el petirrojo para los ingleses sea un ave mítica que simboliza la entrega de buenos mensajes, y que también tenga una reminiscencia trágica en el cristianismo, pues según la leyenda, este habría quedado con el pecho herido y teñido de sangre al intentar quitar los clavos de Cristo. La novela, escrita en 1910, reúne los tópicos tan manidos como el cultívate a ti mismo dando paso a una metáfora del jardín mucho más poderosa y sugerente que toda esta literatura basura new wave tan en boga. En El jardín secreto se nos muestran las diferencias de clases sociales, y la fractura casi insondable entre la percepción de los mayores y la soledad de los infantes. La prosa de Frances Hodgson Burnett bebe de la mejor tradición inglesa; no abusa de barroquismos ni se engarza en sentimentalismos baratos para transmitirnos sensaciones, y sus descripciones, que podrían ser naturalistas, no están exentas de suave poesía: «Aquella bóveda parecía altísima, y los pequeños nimbos se asemejaban a aves blancas que flotaban con las alas extendidas bajo el azul cristalino. El viento soplaba desde el páramo en suaves aunque amplias ráfagas, y traía un aroma desconocido, una fragancia indómita, definida». Leer las páginas de El jardín secreto es respirar y encontrarse con una bocanada de aire de la antigua campiña inglesa, y de sopetón, en medio de una página, con la sombra de un pequeño petirrojo.

Por Pablo Rumel Espinoza. Autor de las novelas Hamellion, Atentado Celestial, entre otras.


CINE

El gato de Cassandra (Až přijde kocour, Checoslovaquia, 1963) dirigida por Vojtěch Jasný.

La tradición del surrealismo es universal e intemporal, es como fantasía ya que la fotografía y la banda sonora son algo que se debe celebrar y recordar siempre. El terreno de oníricas y basta una sola escena como ejemplo… los sueños y de las pulsiones más puras siempre quedan en En la noche inaugural el circo se llena de humo y evidencia y hay tantas obras que podríamos reseñar que espejos. Diana, la acróbata y objeto amoroso del profesor, sería hasta tedioso. Pero… ¿las hay con gatos? Sí, la hay. cuelga a cierta altura en el trapecio con un leotardo rojo No las conozco todas pero hay una en particular que deseo y un aire de misterio. Mokol, el gato de anteojos que mostrarles. Se trata de El gato de Cassandra, una película hasta entonces era solo un rumor, es entregado a la joven checoslovaca de 1963, dirigida por Vojtěch Jasný, director artista. Y Diana hace lo impensable: remueve los anteojos que abandonó su país luego de los sucesos de la Primavera de colores y el caos entra al escenario. Hacía una noche de Praga, y terminó en Estados Unidos haciendo clases en bella y sin nubes, pero el gato los mira fijamente a todos. la Universidad de Columbia en Nueva York, en la que su La fuerza de su mirada saca a relucir la verdadera alma compatriota Milos Forman también fue profesor. El gato de las personas y la gente del pueblo se colorea. Los de Cassandra fue galardonada con el Premio Especial del verdaderos amantes ya no tienen excusa para ocultar Jurado en Cannes el mismo año de su estreno. el amor. Los infieles son repudiados en su amarillo A un pueblo pequeño, representado, entre otros, amanecer, pero están finalmente libres. Los azules, por Robert, un profesor de escuela, y Oliva, un viejo ahora que se conocen, se pueden asociar y repudiar al extravagante con un pasado largo, llega un circo de mundo por las fallas propias. Solo una única figura gris, antaño, de aquellos que están más cercanos al teatro que borgiana, queda en el fondo de colores: un flaco que al espectáculo. Es un circo de variedades itinerantes que con un gesto deprimente acepta que su vida ha sido así, es recibido por el pueblo con entusiasmo y que esa misma monótona. Por sobre todos, flota una sinfonía llena de noche se presentará. Previamente, de boca de Oliva, caos. Cada quien baila el ritmo que le tocó. Satisfechos conocimos la historia de Mokol, un gato atigrado con o conformes, que no es lo mismo, se reúnen en manadas lentes de sol, que una vez había llegado al pueblo. El poder a celebrarse. Los que aún la mirada del gato no les ha del gato es que, sin sus lentes, su visión puede revelar, en alcanzado, huyen. Nadie quiere que su yo privado sea códigos de colores, a las personas cómo realmente son. público. La estampida hacia la salida deja damnificados y La gente toma el color de su emoción primaria: el azul furibundos. Lamentablemente, las represalias cambiarán es para los envidiosos, el amarillo es para los infieles a todos en el pueblo, y ya nadie se reconocerá a menos y el rojo es para los amantes más puros. El peor color que alguien comience el proceso de aceptación. es el gris: una persona que no tiene emoción definida La película es un triunfo de su director, premio que y que ha vivido toda su vida dentro de lo cotidiano sin comparte con el compositor Svatopluk Havelka y el avanzar nunca. Oliva cuenta que la gente del pueblo director de fotografía Jaroslav Kučera. Es un trío ganador estaba tan furiosa por verse expuesta que persiguió al que creó un filme arrebatador en belleza y mensaje. La animal hasta matarlo. mirada del gato es penetrante y también alcanza a los Alguien ha tratado al filme como un mensaje político espectadores. Sus ojos verdes y sus lentes de colores son naif, desprovisto de dientes. El tiempo se ha encargado de icónicos. Eso sí, no puedes elegir el color que quieres desmentirlo. El año 1963 suena a un universo muy lejano adoptar, como le pasa a un personaje de la película. En ahora, al otro extremo del mundo, pero su mensaje, de la mayoría de los casos, desconocemos el propio color que una sociedad sana no puede estar basada en mentiras, de nuestra alma. sigue igual de vigente. Por último, es igual de válida

Por Luis Saavedra (Puente Alto, 1971). Editor del fanzine Fobos, de literatura fantástica, participa de los Grupo Poliedro y Erizo, colectivos de fantasía y ciencia ficción. Ha sido traducido al francés, italiano e inglés.

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FOTORREPORTAJE

Fotografías por Sofía Garrido

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SEO2

(Cristian Borquez Sarrat)

Popular MC chileno, artista en solitario con una dilatada trayectoria y ex miembro de Makiza. Ha colaborado en infinidad de proyectos y grupos nacionales, tales como Bitman & Roban, Hermanos Brothers, Demosapiens, Javiera y los Imposibles y Los Tres, Sonido Ácido. Aquí junto a su gato Megatrón


FOTORREPORTAJE

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FOTORREPORTAJE

Fotografías por Sofía Garrido

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Jorge González, ídolo del rock, autor de algunas de las canciones más emblemáticas de la música chilena. Ha tenido muchos gatos como Pirulo o Leonardo, que en realidad era hembra y tan bonita que bautizó como Leonardo di gatio. Siempre hubo gatos en los estudios donde grabó y siempre compartió con ellos como lo demuestra el arte de su disco “Mi destino” o el video de “Carita de gato”. Por eso afirma: “Los gatos están relacionado con mi carrera, con mi creación”. Aquí lo tenemos junto a Marino.

Jorge González y su gato Marino


DERECHO ANIMAL

Homenaje a los grandes felinos que viven y mueren en los zoológicos-enciclopedias de Chile y el mundo El mes de Agosto es el mes de los gatos, ¡de todos los gatos! y por lo mismo he querido rendir un modesto homenaje a los grandes felinos que han pasado por el Zoológico Metropolitano y que han terminado sus vidas violentamente, a manos del ser humano. La mayoría de ellos traídos desde otros zoológicos del mundo, intercambiados por otros animales, los que a su vez también han tenido un muy triste e inmerecido destino. Este ejercicio de la memoria por la dignidad animal se centra en los felinos del Zoológico Metropolitano por ser este recinto una institución del Estado de Chile, dependiente del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), a través del cual se ve reflejado, para bien o para mal, lo que nuestro país entiende como “vínculo con la naturaleza y relación con otros seres vivos”. Ellos son: Roldán, un león macho que muere de un shock cardiopulmonar provocado por una septicemia originada en una infección hepática, cuestión, al parecer, frecuente en los animales en cautiverio que comen carne cruda (década de los 90). Chinga, puma macho que huye de su jaula, traspasando todas las barreras de seguridad y que, finalmente, fue capturado en un procedimiento de persecución por multitud de personas y exceso de dardos tranquilizantes ­—que no le hacían efecto— lo cual estresó al felino al punto de provocarle su muerte (2002). Pampa, tigre de bengala, llegó de intercambio desde Buenos Aires, a cambio de unos ocelotes, pudúes y guacamayos rojos. Fue sacrificado luego de atacar a su cuidador por falla en los protocolos de seguridad al momento de alimentar a los animales (2012). El Manolo y La Flaca, dos leones africanos, macho y hembra, nacidos en el Zoo, con aproximados 22 años de edad. En el mes de mayo, un suicida desnudo se introduce en los hábitats de los felinos perturbándolos, aferrándose a ellos. Luego de varios minutos en que no fue posible extraer al individuo del cubil donde había sido arrastrado por los leones, se procedió a sacrificarlos con arma de fuego (2016). Se trata de muertes de individuos con conciencia de sí mismos, seres a cuyo respecto la ciencia reconoce igual capacidad de sufrir que el ser humano, se trata de historias que se interrumpieron violenta e injustamente; seres que en vida fueron tratados como objetos fungibles en el mercado humano de la exhibición y el canje de animales.

Estos hechos, en su momento, causaron gran conmoción pública, profusamente cubiertos por la prensa nacional e internacional, se levantaron voces en contra del zoológicos, cuya administración -todas y cada una de las veces- se ha deshecho en explicaciones, reconociendo “falla humana”, cursando los sumarios del caso y las sanciones administrativas correspondientes. También, reforzando las “medidas y protocolos de seguridad”. Pero la causa de fondo, del por qué se producen estos episodios, una y otra vez, en todos los zoológicos del mundo, es por una razón mucho más poderosa que la “falla humana” y se llama instinto animal, y se encuentra en el ADN de cada espécimen enjaulado. Lo cierto es que los zoológicos son instituciones anacrónicas que nacen de un afán enciclopedista del siglo XVIII, en la época en que se pretendía reunir todo el conocimiento humano en grandes compilaciones o tratados. El zoológico es una proyección de la enciclopedia en materia de animales; mientras más especies, mejor es la exposición. Sin embargo, en el siglo XXI, el conocimiento que tenemos de los animales, proporcionado por la ciencia, justamente, nos debe llevar a cuestionar la dinámica de los zoológicos-enciclopedia. Hoy contamos con una Declaración de Cambridge* y muchos etólogos (especialistas en comportamiento animal) tienen serias dudas de que un zoológico (aún los del primer mundo) pueda proporcionar condiciones suficientes que respeten y consideren las necesidades propias de cada especie y también de cada individuo dentro del grupo (necesidades especie-específicas). Es justo y necesario pensar, aquí y ahora, en un cambio profundo en la forma de concebir los zoológicos. *Declaración de Cambridge: 7 de Julio de 2012 renombrados científicos de todas las naciones se reúnen en la Universidad de Cambridge y declaran «La ausencia de un neocórtex no parece impedir que un organismo experimente estados afectivos. Evidencia convergente indica que los animales no humanos poseen los substratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de estados conscientes, así como la capacidad de exhibir comportamientos deliberados. Por consiguiente, el peso de la evidencia indica que los seres humanos no son los únicos que poseen los sustratos neurológicos necesarios para generar conciencia. Animales no humanos, incluyendo todos los mamíferos y pájaros, y muchas otras criaturas, incluyendo los pulpos, también poseen estos sustratos neurológicos».

Por Florencia Trujillo

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OPINIÓN

Los escritores y sus mascotas

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Kant, el filósofo alemán, señaló en alguna oportunidad que «se puede juzgar el corazón de un hombre por su trato a los animales». La cita me hace sentido al recordar la relación de algunos escritores con las mascotas que compartieron o comparten con ellos la soledad que acompaña a la creación literaria. Muchos escritores y poetas han establecido relaciones perdurables con los animales, las que seguramente fueron o son el origen de interesantes diálogos y confesiones. En la década de los 80 del siglo pasado solía visitar al poeta Rolando Cárdenas y en ocasiones debía quedarme en su departamento hasta el fin del toque de queda. Para pasar la noche ocupaba un sofá de tres cuerpos y al amanecer despertaba cubierto por una cálida manta de siete gatos. Eran los gatos que el poeta mantenía en su departamento y de los cuales, uno de los más queridos era Temuquín, al que Rolando y su compañera Eliana habían recogido de pequeño en la estación ferroviaria de Temuco. Otro poeta, Jorge Teillier me sorprendió una tarde al llegar a mi casa y decirme: murió mi hijo. Enseguida, y antes de que pudiera imaginar una tragedia en su descendencia, sacó una foto de su chaqueta y me mostró la foto de Pedro, el gato que solía acompañarlo en su cuarto de trabajo. En su poema Días de ocio en la ciudad que fue, Teillier confiesa: «Nadie me entiende sino el Gato Pedro / Le daré unas botas para que llegue a la Ciudad que Fue / Y deje de dormir frente a la chimenea que en el Molino encienden en plano verano/ En el Sur Profundo tendrá que cazar ratones/ Y vivir con colores propios». Luis Sepúlveda suele escribir en Facebook sobre sus punzantes diálogos con su gato Comandante Yo Yo, algo similar a lo que hace en Punta Arenas el narrador Óscar Barrientos Bradasic con sus gatos Apolo y Aramis. Y seguramente si nos ponemos a investigar encontraremos a muchos escritores chilenos amantes de sus mascotas, como lo fue Ernest Hemingway, que llegó a tener en su casa a más de cincuenta gatos. O el caso de Truman Capote y su gato Charlie a quien cuando el escritor salía de viaje no dejaba de enviarle por correo cartas,

postales y paquetes con huesos. Célebres fueron las relaciones de Julio Cortázar con su gato Teodoro W. Adorno y la de Patricia Highsmith con los varios gatos con los que convivió en su vida. Al respecto llegó a decir que «un escritor no está solo con un gato, pero está lo bastante solo para poder trabajar». Patricia Highsmith, que también era una destacada dibujante y acuarelista, inmortalizó a sus gatos en el libro Dibujos (Zeichnungen, publicado póstumamente en Alemania en 1995). Por su parte, el notable escritor mexicano Carlos Monsiváis participó en la creación de una organización de rescate de gatos vagabundos llamada Gatos Olvidados, y por cierto tuvo gatos en su casa: Posmoderna y Miau Tse Tung, entre otros. Charles Bukowski fue un apasionado de los caballos y un amante de los gatos, de los que en una entrevista comentó: «Es bueno tener un montón de gatos alrededor. Si uno se siente mal, mira a los gatos y se siente mejor, porque ellos saben que las cosas son como son. No hay por qué entusiasmarse y ellos lo saben. Por eso son salvadores». Y si se quiere leer un gran poema sobre gatos, hay que buscar su poema La historia de un duro hijo de puta, gran elogio a un gato de callejón. Pero no solo con gatos vivían o viven los escritores. Virginia Woolf tuvo un perro llamado Flush, y Charles Dickens un cuervo al que llamó Grip the Knowing. Y también estuvieron los que se salieron de la línea, como la escritora Dorothy Parker que mantuvo durante un tiempo a dos crías de cocodrilo en su bañera; o Virgilio, el poeta latino, que tuvo como mascota a una mosca. Y quizás para no ser menos, Charles Baudelaire mantenía una tarántula guardada en un tarro. Historias de escritores con sus mascotas hay por montones. Y por cierto, hay muchas novelas protagonizadas por animales de toda clase. De eso podría escribir en otra oportunidad, porque ahora mi gato Balzac reclama su comida. Y como se sabe: dónde manda gato no manda escritor. Por Ramón Díaz Eterović


OPINIÓN

Las divas son gatos « […] El gato, sólo el gato apareció completo y orgulloso: nació completamente terminado, camina solo y sabe lo que quiere. […]» (Extracto de «Oda al gato», de Pablo Neruda)

Los gatos llegaron a mi vida con forma de mujer, cada polola o fémina que me gustaba poseía un gato o simplemente tenía en su interior una actitud felina, delicada y completa como la que uno percibe en estos pequeños dioses de mirada intensa y andar cuidadoso. Cada una de ellas era en sí perfecta, como lo es un gato: misteriosa, a ratos difícil pero siempre fascinante, como si entenderla no solo implicara un desafío, era en sí una aventura, un misterio que siempre valió la pena descifrar. Por lo mismo no me extrañó ver a Kim Novak en Me enamoré de una bruja (1958) acariciar a un siamés de penetrante mirada azul mientras hacia un hechizo de amor, hechizo que, claramente, no era necesario. ¡¡¡Estamos hablando de Kim Novak!!! Tampoco me extrañó ver a Simone Simon transformada en una gran pantera negra en la película de Jacques Tourneur La mujer pantera (1942), donde se solazaba asustando a otras mujeres simples y carentes de su gatuno y escurridizo andar. Quizás la perfección mujer y gato fue la representación que hizo la bellísima Michelle Pfeiffer de Gatúbela en la cinta de Tim Burton Batman regresa, (1992) donde nunca hemos escuchado un discurso más sexy, onomatopéyico y corto que su «miau» luego de hacer explotar una multitienda. Pfeiffer, Simon, Novak y tantas otras nos han encantado con su felina presencia en la pantalla grande. Parece que algunas mujeres y los felinos tienen cosas en común, una cierta delicadeza que no les resta fuerza, que a ratos hipnotiza y establece una postura orgullosa frente al mundo que los rodea. De hecho, las grandes divas del cine han sido fotografiadas con gatos y no es difícil ver en alguno de ellos el reflejo de estas diosas de la pantalla grande. Imaginen un gato blanco redondo y esponjoso de grandes ojos azules, verdes o amarillos, y piensen ahora en Jean Harlow o Marilyn Monroe. Hagan el mismo ejercicio con uno negro, de pelo corto y mirada intensa e imaginen a Gloria Swanson, Ava Gardner, Joan Crawford, Salma Hayek o quien se les

ocurra y guste. Sigan con uno colorín e imaginen a Rita Hayworth, Bette Davis o Emma Stone. El gato y la diva del cine se llevan bien porque ellas, al igual que los gatos, no quieren ser otra cosa. Los gatos y las divas del cine son ellos mismos desde la cabeza a los pies. Divas y gatos saben qué quieren y no necesitan de otros para satisfacerse. Incluso a la hora del término de sus vidas las divas, como los gatos, desaparecen; son pocos, pocas, los que se quedan. Hasta su fin es mágico, se van, no quieren que los veamos deteriorarse, quedan en la retina bellos, bellas, eternos, eternas, porque a una diva, como a un gato, le debemos eso: sentirlos propios y la vez lejanos, creer que son nuestros, que los conocemos, pero eso no es así, el gato no es doméstico, el gato es él, como la diva es ella per se, se presenta en un lugar y es imposible quitarle los ojos de encima, fascina a algunos, en otros genera envidia, nadie es indiferente a un gato, a una diva, nadie es indiferente a un dios o a una diosa. Por eso cuando se da la imagen de una diva acariciando un gato nos parece perfecto, ahí hay complemento, armonía y pertenencia. Como decía al comienzo, los gatos llegaron a mi vida con forma de mujer, mujeres de contornos sutiles y firmes, de formas redondas o lineales, siempre sinuosas en sus movimientos y seguras de sí mismas, como los gatos. Tenían gatos, los amaban y los aman hasta el día de hoy. Es que ser gato, al igual que ser mujer, genera eso: fascinación y ambivalencia, porque hay incluso aquellos que amando a las mujeres las odian, como odian y aman a los gatos, porque no los entienden, porque no hacen el esfuerzo de verlos, verlas, porque un gato, al igual que una mujer, exige compromiso, rendición incondicional y, por sobre todo, respeto. Quizás por eso, gatos, mujeres y divas del cine establecen una especie de continuo que aún no logramos comprender los hombres, porque, como dice Neruda, somos seres incompletos que queremos dominar lo indómito y eso siempre es imposible. Creemos que ya sea gato, mujer o diva nos pertenecen y no nos damos cuenta que, afortunadamente, nunca han sido nuestros, porque esa independencia absoluta es lo que les hace ser fascinantes, es lo que les completa y es también lo que nos hace entrecerrar los ojos e imaginar a esa diosa del cine que nos encanta acariciando a un gato y sabemos que todo es perfecto, que esa relación es lógica y que nunca dejaremos de admirarla, porque en el fondo —y en la superficie— siempre hemos estado bajo su maravilloso hechizo. Por Jaime Coloma

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ENTREVISTA

“El talento no llega a cada rato, es esquivo como un felino” Entrevista a Ignacio Fritz Por Juan Calamares Fotografía:s Sofía Garrido

El escritor Ignacio Fritz (38) es una de las voces más originales de la literatura chilena actual. Con una mirada crítica al mundo literario chileno contemporáneo, cuenta detalles sobre el lugar de los gatos en su vida y cómo se relacionan con su narrativa. 12

Con siete libros publicados, Ignacio aborda la otredad, lo extraño. Sus primeros relatos fueron publicados a fines de la década del 90 en el suplemento «Zona de Contacto» del diario El Mercurio, cuando él todavía no había cumplido los veinte años de edad. Hoy es un escritor en los márgenes, sobrepasando los límites de la novela tradicional chilena, con una literatura que se rebela frente a lo establecido: «El tema de la rebelión ya lo trataba Jim Morrison en canciones como The End. La rebelión es parte esencial de cualquier sistema. Piensa en la Revolución Cubana y en la Revolución en libertad de Frei. El tema es básico desde que el mundo es mundo», señala. Nos recibe en el estudio de su departamento. Entre libros de literatura de género y clásicos universales, una mirada azul no se pierde ningún detalle de lo que allí sucede. Es el gato Cocoa Kilmer, el gato de Fritz.


ENTREVISTA

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JC: ¿Cómo llegan los gatos a tu vida? IF: Mi primer gato se llamaba Leono, nombre que le puse en honor a líder de los Thundercats. Lo tuve en 1987 y era un siamés que había sido de un señor que trabajaba en el juzgado que mi padre dirigía en esos años y que terminó suicidándose, dejándolo solo. No sé por qué ese hombre tuvo que tomar esa decisión tan rotunda, ni cómo llegó el gato a manos de mi viejo, pero el tema es que Leono era un siamés muy especial. En los días de lluvia se ponía a ver por la ventana con una actitud melancólica. Tal vez extrañaba a su dueño. JC: ¿Te acompañaba en tu escritura? IF: Era un compañero. Un día, se perdió y fue muy triste perder a ese animal melancólico. Ahora recuerdo que ese señor se lanzó de un edificio... JC: Esa melancolía está en la mayoría de tus textos. ¿Crees que somos un reflejo de nuestros animales? IF: En esa época yo escribía mis primeros cuentos con personajes de animales, como las fábulas de Esopo. Leono fue mi primer siamés, y eso fue hace treinta años. Era la época de Pinochet y el gato era mi héroe. JC: Imagino que en esas fábulas ya estaba el germen de lo que vendría después. IF: Me daba la impresión de que Leono quería su libertad, y en mi casa, adentro, se sentía preso, como todos los

presos que hubo en esos años. El tema es que, en lo medular, el gato llegó a mis manos producto de un suicidio, y el tema del suicidio ronda todos mis libros. Incluso mi ídolo literario, Hemingway, se mató en 1961. El gato fue una metáfora que luego sería parte esencial de mi narrativa: la muerte puede ser simple o compleja, depende de nuestro propio prisma cultural. Mishima se suicidó por honor, pero era Japón y allí el asunto es diferente Luego llega Cocoa, el regalón de Ignacio: «Era el gato más vivaracho de una camada que había en la comuna de Independencia». Es un felino de miraba despierta y ojos redondos, un gato que trepa las estanterías de Fritz buscando un lugar para acomodarse entre tanta literatura. Llegó a su vida el 2008. Su nombre, Cocoa, proviene de la novela de Jorge Amado Cacao, libro que estaba leyendo cuando conoció al gatito. Su apellido, Kilmer, proviene del actor americano Val Kilmer, más conocido por ser Batman en Batman por siempre (1995). JC: ¿Se puede ser escritor y estar casado con el sistema? IF: Como decía Bolaño, la literatura es un oficio de canallas. La mayoría quiere comulgar con el poder, escribir sin rebelarse y siguiendo un statu quo en el que el


ENTREVISTA

público siga dormido y sin cuestionarse absolutamente nada. Las novelas que hoy se publican en Chile tratan de expresar lo que sucedió con Pinochet, pero tratan los temas embozadamente. La gran novela negra no ha sido escrita todavía en Chile, y probablemente nunca se escriba mientras las editoriales solo quieran vender sandías caladas. JC: ¿Qué representa para ti la literatura fantástica? IF: El realismo chato me parece muy rudimentario como para que yo quiera explotarlo. El género fantástico, de terror, policial y de ciencia ficción me abrió nuevas posibilidades, me dio un abanico interminable de ideas por tratar. El tema es que no tengo demasiada energía para realizar mis historias; de hecho, hace como tres años que no escribo una novela y creo que ha sido porque en Chile el tema de la literatura de ciencia ficción es mal mirado; prefieren obras sensibleras e introspectivas, una cosa aburrida, según mi opinión. Yo apelo por la historia, mientras más excéntrica y alejada de la realidad, mejor. Mi lector es un freak que se siente prisionero en este mundo digital y vigilado.

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Fritz señala que la narrativa fantástica en cierta forma lo mató: hace quince años fue tildado de enfant terrible, lo que ciertamente es un elogio, pero Ignacio considera que se esperaba de él una producción universal y ultramanida, lo que actualmente no realiza con la literatura de género. Los que decían que era una promesa pensaban que haría todo lo que se acostumbra a escribir en Chile, o sea un realismo ligado a la academia. JC: Tus novelas retratan mundos oscuros, lejos de toda esperanza, mundos paralelos donde el mal se manifiesta. ¿Es deber del escritor reflejar esos mundos? IF: El mal y la literatura son como uña y carne. Cualquier escritor está ligado a lo demoníaco, a la enfermedad. Es un Oficio de Tinieblas, como decía Camilo José Cela. Puedes mostrar el mal, y si ese mal está relacionado con el mundo real, mucho mejor. JC: En ese sentido, tu última novela La indiferencia de Dios (2016) describe una realidad alternativa pero se queda con la posibilidad más terrorífica. IF: El terror puede ser tratado con una base real o ficticia. En mi caso la base es ficticia, pero con


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componentes reales. Si te hablara como Hemingway, diría que el escritor debe relatar la vida en su esencia, sin subjetividades, aunque la objetividad no existe en un cien por ciento. Si te hablara como Bradbury, te diría que lo de Hemingway es otra volada. Prefiero a Philip K. Dick y sus mundos entreverados: es una película con más opciones. JC: ¿Qué opinas sobre los grupos que se forman entre escritores, sobre las camarillas literarias chilenas? IF: El panorama chileno es difícil de explicar. El mundillo literario está pegoteado, como que cada escritor quiere juntarse con otro, sobre todo si abordan las mismas temáticas. Se forman grupos y para mí eso es fatal. Easton Ellis nunca se juntaba con Douglas Coupland,

y eso que eran contemporáneos, y no creo que se alabaran mutuamente y todo eso que ocurre aquí con pseudoescritores jóvenes que Bolaño odiaría porque pensaría que son unos lambiscones, unos funcionarios de la literatura, ligados al poder de tal o cual editor de moda que no se arriesga a nada y así mantener la inercia mental de la gente. De ahí que la rebelión es importante, sobre todo si en la actualidad todo el mundo pasa gato por liebre, ya que estamos hablando de gatos. JC: Hablas del gato como una metáfora, ¿crees que el gato puede ser una metáfora del oficio de escritor? IF: El talento no llega a cada rato, es esquivo como un felino. Puede que en ese sentido el gato sea la

representación de lo que se necesita para llevar una vida digna, con clase. Algo que la sociedad chilena ha olvidado por el sistema neoliberal. Todo el mundo se endeuda. Tiempo para la lectura y la reflexión, solo se da en ciertos casos. Ver matinales y mujeres en pelotas es lo que ocurre todos los días. Cocoa salta al regazo de Ignacio Fritz y se acomoda y cierra los ojos. Con este gesto, el gato parece demostrar su total apoyo a las palabras de su padre.


ENTREVISTA

Entrevista a Catalina Saavedra Por Juan Calamares

“Los animales son necesarios para la vida”

Fotografías por Sofía Garrido

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ENTREVISTA

Catalina Saavedra (49) es una de las más destacadas actrices chilenas. Es una profesional de las tablas, el cine y la televisión quien, con casi veinte años de carrera, brilla nacional e internacionalmente. La artista es también una amante de los gatos y en exclusiva nos habla de su carrera y de su relación con los felinos. Al entrar a la casa de Catalina Saavedra vemos afiches de películas como La comunidad, Tiburón, La vida me mata, Hierro 3 y Gatos viejos, película de Sebastián Silva en la que la actriz compartió escena con Alejandro Sieveking y Bélgica Castro —entre otras glorias del cine chileno. Es una casa acogedora, amplia, ubicada en segundo piso de una propiedad, con un gran ventanal, en cuyo sillón nos espera la gata Anita, bautizada así por el hijo de Catalina en honor a la cantante Anita Tijoux, y su amiga Guapa, una perrita chascona y menuda que nos observa atentamente. JC: ¿Cómo es Anita? CS: Es súper independiente. No es de esas gatas a las que le gusta estar en brazos. Una anécdota: cuando era pequeñita se atoró con un cartílago de pollo y tuve que llevarla de noche al veterinario. Llegué al veterinario y al abrir la puerta salió un perro. Anita enloqueció y como no la solté me mordió y arañó. Cuento corto: tuve que dejarla en la clínica para que le sacaran el pollo atorado y a los dos días mi dedo índice se había transformado en una vienesa. ¡Ahora fui yo la que tuvo que ir a urgencias! Esto fue un viernes y me dejaron hospitalizada hasta el lunes, con antibióticos a la vena. Al salir del hospital tuve que ir por la Anita, que ya se había recuperado de su atoramiento. Quinientas lucas me salió la gracia, pero nos salvamos las dos. JC: ¿Antes de Anita tuviste más gatos? CS: Sí, Lola, por Lola Flores. Solo puedo contar que fue muy feliz, que vivió harto y que murió en el hogar de una vecina con Alzheimer que, en sus delirios, encerraba en su casa a los gatos del barrio. Y fue Anita quien recibió a Guapa, la perrita que llegó a casa de Catalina después del terremoto del 2010. Quizás

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alguien se había enterado de la pérdida de su anterior perra y por eso se la dejaron en el patio. Era cachorra y llevaba una cinta de papel en el pelo. «Fue un regalo» nos dice Catalina y agrega: «Se lleva muy bien con Anita, son amigas. Debe ser porque se conocieron chicas y por eso aprendieron a estar juntas. Nunca tuvieron problemas. Ellas expresan una gran humanidad». JC: Creciste en Valparaíso y luego estudiaste con Gustavo Meza. ¿Cuál fue tu primer trabajo importante en el teatro?


ENTREVISTA

CS: Ojos rotos, sobre un texto de Almudena Grandes, que adaptó María Izquierdo. Ese fue el primer gran trabajo en puesta en escena y difusión. JC: ¿Y luego llegó Las brutas? CS: Sí, de Juan Radrigán. Un texto hermoso, lleno de poesía, al que no es necesario cambiarle ni siquiera una coma. Es durante esta época que Catalina comienza su trabajo en televisión. Destaca la teleserie Amor a domicilio (1995) y luego la serie del mismo nombre. Fueron diez años intensos durante los cuales se dio a conocer popularmente. Cuando pudo desligarse de la televisión, comenzó su trabajo en el cine. JC: ¿Cómo empezaste en la gran pantalla? CS: Mi primer trabajo fue en Hasta en las mejores familias (1994) de Gustavo Letelier. Era una comedia en la que trabajé con Gloria Benavides. Éramos dos nanas. Recuerdo que durante la filmación íbamos a un negocio y comprábamos marraquetas y las comíamos sin nada en nuestro camarín piñuflo... pan pelao con Gloria Benavides. Nunca lo olvidaré. 18

Este no sería su único trabajo como nana, pues a fines del año 2009 llegaría La nana, multigalardonada película que significó un salto a la estratósfera para la actriz y para el cine chileno. La nana es una película trascendente, un film en el que «Sebastián Silva quería hablar de una nana que había tenido, que era precisamente así», señala la actriz. Un film de costumbres, con una puesta en escena desnuda, basada en la potencia de las actuaciones, que mostraba una incómoda realidad. «Fue en Sundance donde comenzó todo. Nosotros no estábamos preparados para esa reacción. Ahí empezó la bola de nieve» recuerda Catalina y nos cuenta que Robert Redford, actor legendario y creador del importante festival de cine independiente, se paseaba por el festival como si nada. Pero acota que es un festival para los directores, para el cine; no para las estrellas. Agrega: «Lo bueno de trabajar con Pedro Peirano —guionista de La nana— y Sebastián Silva es que ellos buscan proyectos de calidad. Comienzan algo y lo terminan, sin pensar en el éxito comercial del producto. A la gente en el extranjero le llamaba la atención la realidad que presentaba la película. Que existiera este tipo de personaje en Chile, y que tuviera ese trato les parecía curioso. Nosotros no habíamos visto las connotaciones políticas que podía


ENTREVISTA

tener la película y en el extranjero nos hicieron notarlas». Gracias a su éxito a nivel mundial, la actriz fue invitada a formar parte del jurado de la edición número 32º del Festival de Cine de Moscú que se llevó a cabo en junio del 2010. En diciembre del mismo año, el crítico Peter Bradshaw del diario The Guardian destacó a la actriz como una de las mejores del año, compartiendo cetro con actrices como Rachel Weisz, Isabelle Huppert, Kristin Scott-Thomas, Kim Hye-ja, Jennifer Lawrence, Annette Bening, Lesley Manville, Marina Hands y Marissa Gibson. JC: Luego vienen proyectos televisivos como Ecos del desierto (2013) de Andrés Wood, sobre la vida de la abogada de derechos humanos Carmen Hertz. Dada su temática, ¿fue una experiencia dura? CS: Fue una gran experiencia y sí, con momentos muy duros. La escena en que Aline Kuppenheim y yo entramos al centro de detención de la CNI fue intensa. Nosotros no somos de esas actrices que se quedan con toda la carga del personaje adentro, pero esa escena fue rara de filmar. Quedamos cargadas. JC: Posteriormente vino Bala loca (2016) de Gabriel Díaz. CS: Sí, aunque más que hablar de esa experiencia, puedo hablar de lo que significa la calidad de las series que se hacen. No sólo las que mencionas, sino también Geografía del deseo (2004), entre otras. Son series con un carácter educativo que llevan el sello del

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Consejo Nacional de Televisión y cumplen altos estándares. JC: ¿Y cómo es hacer cine en Chile? CS: Hacer una película o una serie es un trabajo increíble, de gran esfuerzo. Yo, que estoy hace años en esto, aún no comprendo muy bien los tejemanejes, el porqué algunas producciones no llegan finalmente a su público. JC: Para terminar, ¿qué piensas acerca de los animales y los artistas? ¿Son una compañía ideal?

CS: Más que compañía de artistas, diría que son compañía para las personas. Cuando uno llega a casa, ellos están ahí, y por eso uno siempre se siente bienvenido. Los animales son necesarios para la vida. Guapa escucha la charla y Anita duerme. Por el amplio ventanal de la casa de Catalina entran los magros rayos sol de una tarde nublada de invierno, rayos que Anita aprovecha para continuar con su siesta.


FOTORREPORTAJE

Lucy Cominetti Destacada actriz chilena. Ha participado en montajes teatrales, series de televisión y populares películas como Sin filtro (2016, Nicolás López) o Qué pena tu vida (2010, Nicolás López). Junto a dos de sus cuatro gatos: Juana y Bigotes

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Fotografías por Sofía Garrido


CÓMIC

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ENTREVISTA

“Es increíble cómo los animales te roban el corazón”

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Entrevista a Carolina Arredondo

Por Marietta Santi Fotografías: Sofía Garrido


La actriz, reconocida por sus personajes en TV y teatro, adoptó a un gato y una gata que son parte de su familia. En su acogedor hogar, nos cuenta de sus peludos y sus proyectos actorales. A fines del mes pasado, Carolina Arredondo Marzán sufrió de lo lindo en la teleserie Amanda, de Mega, cuando descubrió que el hombre con que se había casado era un cruel abusador. En forma paralela, en la obra El Padre interpretaba a la cuidadora de un hombre mayor afectado por el Alzheimer. Detrás de los personajes, de estos y de los muchos que ha interpretado desde niña, hay una joven que cumplió 31 años en junio, que representa muchos menos, tiene una bella sonrisa y es madre de una adolescente . Hija de dos reconocidos actores, Claudio Arredondo y Carolina Marzán, la recordada Paolita de Los Venegas empezó a actuar muy niña. A los 8 años debutó en la teleserie Rojo y Miel. Luego, cuando tenía doce, fue parte de la aclamada serie Vigías del Sur. Y, a los 15 años, sumó a su currículo Discovery Kids. Pese al talento y la disciplina actoral heredadas, Carolina decidió estudiar teatro en la Universidad Mayor porque le importaba mucho vivir el proceso académico. Actualmente, la actriz vive en un bonito y amplio departamento antiguo con su hija, su pareja y, la razón de esta entrevista, dos bellos gatos: Nerón y Nieves, el primero azul y la segunda blanca, que cumplirán dos años en septiembre. “MI familia de parte de mi mamá no es de Santiago, por lo que ella vivió siempre con muchos animales y cuando se vino a Santiago hizo lo mismo con nosotros.

Siempre llegaba con animalitos a la casa. Recuerdo una grabación de Los Venegas en que se usaron diez pollitos que quedaron solos en el set, mi madre no podía permitir eso y los llevó a la casa”, recuerda. Pese a ese ejemplo materno, reconoce que cuando niña y adolescente no fue muy responsable con los animales. “Me encantaban, como mi familia tenía campo teníamos una yegua, corderos, patos. Tenía mucha a onda con los animales, pero todos en el campo y siempre de lejos”. Todo cambió cuando su hija Amanda recogió una gatita. “No hubo un momento para cuestionarnos, nos ganó el corazón a todos. A partir de ahí comencé a conectar con los animales. Es increíble como los animales te roban el corazón”. Luego llegó otro gato, Juan, que era muy peludo, de color gris, y las acompañaba a todos lados. En una de esas salidas lo atacó un perro: “Fue el primer duelo, una terrible pérdida para la Amanda. Después de eso esperamos un ratito porque quedó un vacío enorme, ya que para mí era como un hijo, se acostaba conmigo, me esperaba en la puerta”. MS: ¿Cuándo llegaron los felinos que te acompañan ahora? CA: Después de 6 meses de la partida de Juan. Buscando por facebook nos entregaron al Nerón, que tenía como mes y medio y estaba lleno de piojos. A la semana

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ENTREVISTA

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siguiente llegó la Nieves, su historia es terrible ya que cuando nacieron, a ella y sus hermanos los pusieron en una bolsa de basura para que se murieran. Cuando traje a Nieves en una cajita, Nerón ya se creía el rey de la casa. Pensé que podían pelear, pero dije la comida los une. Les di alimentos, se pusieron a comer y se abrazaron, se aman. MS: ¿Qué cosa en particular de ellos te atraen? CA: Ellos toman mucho de la personalidad de uno. Nieves, que ya está escondida, es como yo, le cuesta y le carga socializar, se esconde. Nerón es puro amor, ama a todo el mundo, ahora lo llevamos al veterinario porque algo le pasa en sus patitas, las uñas se le caen, además tiene la nariz crecida. Lo mandaron a un especialista felino. MS: ¿Qué rituales tienes con tus mascotas? CA: Nieves comienza a despertarme como a las cinco y media de la mañana, con sus manitos en mi cara, para que les dé comida. Nerón es el que mas come, pero la que hace la pega de pedir es ella. Además, Nieves tiene la costumbre de meterse entre las sábanas y la colcha, es muy chistosa. Entre ellos se aman, pero también son muy celosos. Nerón se pone como una bufanda y Nieves guarda distancia, ella me da vuelta el agua todos los días y cuando uno llega está arriba de todo. Uno también se va adaptando a ellos porque es como tener un hijo, los espacios se transforman. MS: ¿Qué pasa cuando ensayas o repasas texto? CA: La Nieves no me deja. Cuando estudiaba la teleserie dejaba harto texto encima de la cama y ella se paseaba por las hojas. Siempre van donde está uno, si estoy en el escritorio ahí llegan de inmediato

MS: ¿Cómo se llevan con tu pareja? (Ronald Heim, dramaturgo y director) CA: Nerón ama a Ronald, además él tiene barba y eso le encanta. No son celosos, nos dan amor a todos. Al momento de esta entrevista, Carolina había dejado de grabar la teleserie, y preparaba el remontaje de la obra “El Padre”, hasta el 5 de agosto en el Teatro UC. “Hay que ensayar porque es un nuevo espacio, y para es debemos coordinar los horarios de ocho o nueve personas, y eso es complejo. Se supone que debo grabar teleseries este segundo semestre, pero eso lo estoy negociando”, comenta. Como si el teatro y la Tv requirieran poco de ella, también está involucrada en la creación de una serie con continuidad dramática de género paranormal. En el equipo están el cineasta Jorge Olguín, Ronald Heim como guionista, y AGTV, de Pablo Ávila, como casa productora. “Estamos desarrollando un guión. Es primera vez que me involucro en un proceso de creación de una historia”. MS: ¿Por qué paranormal? CA: Porque de los géneros, el terror u horror paranormal, como dice Jorge (Olguín) es súper entretenido. Me pasa con Netflix y con una hija adolescente, que uno está mucho más cercano a lo que comercialmente se está desarrollando como series de aquí hasta el 2019. Son series que generan nicho. MS: Lo pasaste bien haciendo la película de Olguín “Gritos del Bosque?


ENTREVISTA

CA: Lo pasé bien, me reí harto, pero también sufrí, porque estábamos en el sur, con frío. Era noviembre, fue súper esforzado. Jorge sabe mucho de este tipo de cine, es como una enciclopedia del terror. MS: Tu diversidad laboral, ¿a qué motivación responde? CA: Para mí actuar es lo primordial y, cuando no estoy haciendo cosas, me aburro. Sabía que iba a dejar de ensayar y de grabar, por eso me metí fuerte en este proyecto. Soy la que más empujo, nos juntamos tres veces a la semana.

MS: ¿Que fueras actriz estaba escrito o le tomaste el gusto después? CA: No tengo el recuerdo del momento específico de cuando me decidí. Ni a mi papa ni a mi mamá les hacía gracia, pero no recuerdo haberles pedido permiso. Cuando tenía 8 años y mi papa trabajaba en “Rojo y Miel”, yo hacía de hija de Maricarmen Arrigorriaga y Pato Strahovsky. Si metes a tu hija a trabajar en lo que tú trabajas ¿cómo le vas decir que no después? MS: Actuaste mucho antes de estudiar teatro CA: Claro, hice teleseries antes de haber estudiado teatro. Creo que hay un prejuicio con la escuela de teatro de parte de la gente que ha trabajado. Para mí la escuela fue uno de los momentos más gozosos de mi vida, aunque esforzado. Grababa Los Venegas todos los martes y tenía clases ese día. A veces ensayábamos con mis compañeros, que siempre fueron generosos conmigo, hasta la una de la mañana en mi casa, y al otro día teníamos que estar a las diez en la escuela. MS: ¿Por qué necesitabas el proceso universitario? CA: Porque me gusta mucho estudiar, me entretiene, tengo la fantasía de estudiar otra carrera como administración pública, o algo con política. Mi papá es concejal y mi mamá es candidata a diputada, uno también va heredando esas cosas. MS: ¿Pensaste alguna vez en tu adolescencia tener otra profesión? CA: Sí, arqueología, psicología, derecho… Cuando yo tenía 15 o 16 años mi mamá se metió a estudiar psicología. No prosperó, pero yo la veía a estudiar y era entretenido. Eso es lo bueno del teatro: cada proyecto te obliga a estudiar sus textos, investigar a los personajes y su contexto particular, y eso me gusta mucho MS: Siendo conocida, eres cercana y cariñosa con la gente, ¿Cómo surge esa forma de ser? CA: Me cuesta mucho entender que la gente que trabaja en la tele sea vista muy lejana, o diferente. Eso me choca, porque la profesión de uno no es distinta a la de otras personas. Una vez hice un taller con Paulina Urrutia, nos subimos al metro y la gente la miraba impresionada. Cuando uno se distancia de la gente es muy difícil tener un discurso con el cual trabajar. Yo hago clases y me pasa con mis alumnos, los cabros hoy entran a teatro para hacer televisión y esa es una arista que puede ocurrir o no, pero el teatro depende de las garras y ganas que tenga uno. Pienso así porque aspiro a que seamos todos iguales, pero la tele necesita generar otro discurso, que es inalcanzable. Cuando uno está ahí y tiene que jugar ese rol, vive una pugna interna.

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PUNTOS DE VENTA: La casa de la gata Horacia, Julio Prado 765. Pets Groomers, General Jofré 125. Desde regiones: escribir a emilia@fundacionadopta.cl

a 2d .E di ció n

Emilia desaparEce

er, atraviesa la puerefensa, conocerá un ó a los animales en a de nuevos amigos ta lo imposible por ancia y valentía ayuy de paso, también

Juan Calamares es escritor, músico

guionista, editor y miembro activo de Fundación adopta. Ha escrito la saga de

nguido la adorna. En sus aneta o plano, pues tiene he impresionado mucho to, brilla en la oscuridad,

Emilia publicada por Fundación adopta, compuesta por Emilia desaparece

Emilia al rescate, Emilia de las estrellas y Emilio aprende, en colaboración con Alberto Lemus. También es el autor de

su diario de faceboook y trabaja en la

adaptación cinematográfica animada

de Emilia desaparece. Es editor de la revista de cultura y animales La gata de Colette. Y fue

seleccionado para participar de diversas antologías de literatura fantástica y policial como Poliedro 5 (Editoria

Bajo los hielos, 2015) y Espacio austral

JUAN CALAMARES

de nuestros propios mieturas y aprendizajes, de empo y las emociones de e si todos nacemos ciegos ella”. Paulina Urrutia

EMILIA DESAPARECE

Jorge Gonzalez

(Contracorriente ediciones, 2016). En la vida real es el papá humano de Emilia

Juan Calamares

Todas las ventas del libro van en beneficio de Fundación adopta.


FOTORREPORTAJE

La casa de la gata Horacia

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Fotografías: Sofía Garrido

Dirección: Julio Prado 765, Providencia La casa de la gata Horacia es el primer centro para amantes de los gatos de Sudamérica. Un lugar de encuentro para compartir con los gatos rescatados por Fundación adopta, que cuenta con una cafetería, una tienda especializada y un espacio para las actividades que se imparten en compañía de los gatos. Los gatos de La casa de la gata Horacia son los anfitriones del centro. Gatos que han vivido el abandono pero que hoy en día disponen de

un lugar especialmente diseñado para ellos. Ellos son tus compañeros si vas a comer, se acuestan en tus piernas o te observan desde los muchos juegos que ambientan el lugar. También te acompañan en las clases de yoga, en el stretching cat, en los talleres de reiki, literarios, artísticos, de comida consciente o huerto hurbano para niños y adultos, que se dan en el centro. Te ronronean, te abrazan y son muy felices con tu compañía. Todos ellos están en adopción.


FOTORREPORTAJE

Este lugar surgi贸 de la necesidad de crear un espacio de encuentro entre especies, donde se promovieran los valores del respeto, la tenencia responsable y la cultura. Es por eso que en La casa de la gata Horacia se realizan jornadas de adopci贸n y se brinda la oportunidad a artistas nacionales para que presenten su trabajo. En la casa se han lanzado libros, discos, han actuado c贸micos, se han dictado charlas sobre derecho animal, se han realizado cenas a beneficio de causas animalistas y se distribuyen los libros de Emilia y La gata de Colette. La casa de la gata Horacia es un espacio que quiere aportar a los valores del respeto animal en una sociedad que no los considera como semejantes. Un lugar que promueve los valores de respeto y la integraci贸n y en donde todos los que defienden los derechos de los animales son bienvenidos.

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Adopciones Todos los perros son rescatados por Fundaciòn Huella animal. contacto@ fundacionhuellaanimal.cl Los gatos son rescatados por Fundaciòn adopta. contacto@ fundacionadopta.cl

Kiara

1 año / Mediana

Dócil, juguetona, sociable y regalona. Se lleva bien con todo tipo de personas y perros.

China

Juanito

10 meses / Mediana

14 años /Grande

30

Tranquila, cariñosa, tímida y obediente. Se lleva bien con todo tipo de personas, perros y gatos.

Muy cariñoso y tranquilo. Se lleva bien con todo tipo de personas, le gustan los perros de baja energía y puede convivir con gatos.

Lana 2 años

Anfitriona de La casa de la gata Horacia. Simpática y amistosa.

Araw

León

2 años

2 años

Anfitriona de La casa de la gata Horacia. Esterilizada. Rescatada del incendio en Viña del Mar. Muy juguetona.

Anfitrión de La casa de la gata Horacia. Esterilizado.

Juana 7 meses

Anfitriona de La casa de la gata Horacia. Esterilizada. Juguetona. Extrovertida.


Revista julio final1 (1)  

santiago - agosto 2017 - 3er núm. Entrevista a Catalina Saavedra “Los animales son necesarios para la vida” Entrevista a Carolina Arredondo...

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