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REVISTA NÚMERO 2. ABRIL-MAYO DE 2016

LUGARES

Nos sumergimos en los mercados de abastos, continentes de mucho más que alimentos.

ENTREVISTA

RUTAS

Jean-François Clouet habla del legado y el presente de una familia de viticultores en Champaña.

Laño y Ribadavia, dos destinos cargados de magia e historia que nos va a encantar descubrir.


La gente hace el mercado. Sus interacciones, anhelos, expectativas y satisfacciones. Su convivencia en un espacio y tiempo concretos. Un mercado de los de toda la vida es más que un lugar para la transacción comercial. Un mercado es un pedazo de vida. Nos encantan los mercados, con ese aire tan auténtico y único. Por eso disfrutamos tanto organizando y viviendo nuestro particular mercado mayor, El Alma de los Vinos Únicos, evento que sucede cada dos años en Burgos en estas fechas primaverales. Con una foto de la última edición de El Alma, que tuvo lugar hace justo un año abrimos el segundo número de la revista LagarClub. Esperamos que disfrutéis de sus páginas como si de un paseo por un vibrante mercado se tratara.


E S C U C HAR

VE R

Låpsley, una voz del futuro

Clásicos del pop español

Hace un mes, Låpsley sacó su primer disco, Long Way Home. Pocas veces la publicación del primer trabajo largo de un artista ha concitado tanta expectación mundial. Pero es que Holly Lapsley Fletcher es un caso aparte. Nacida en 1996, la cantautora británica se dio a conocer en abril de 2014 con su maqueta Monday, grabada en su propio estudio casero. Fue un éxito fulgurante que la catapultó a los principales festivales y programas de radio de un país, el Reino Unido, especialmente exigente en materia musical. Ahora, con este LP, Låpsley lleva a la cúspide su electrónica de vanguardia, cálida y enigmática a un tiempo.

Cuatro nombres capitales para entender una época clave de nuestro desarrollo cultural. Cuatro aportaciones que han marcado el acervo visual de la España contemporánea. Hemos visto en repetidas ocasiones las obras de Eduardo Arroyo, Equipo Crónica, Equipo Realidad y Luis Gordillo, pero siempre es buen momento de revisar su trabajo, de volver a disfrutar de imágenes que ya son iconos. La exposición reúne 40 obras creadas entre 1960 y 1980, dos décadas que cambiaron el mundo del arte.

COMER

Esos bares de mercado donde se sabe cocinar

REFLEJOS DEL POP Museo Carmen Thyssen Málaga Hasta el 4 de septiembre www.carmenthyssenmalaga.org


LEER

DESCUBRIR

Vuelve la gran literatura

Dos ferias y 1.000 kilómetros

Esperamos con ganas la pronta aparición en castellano de Brújula, la novela con la que Mathias Énard ganó, a finales del año pasado, el premio Goncourt, seguramente el más prestigioso en lengua francesa. Y mientras esperamos, merece la pena recomendar vivamente toda la obra literaria de este escritor afincado en Barcelona. Su gran tema de fondo es la historia, la cultura y la geografía de Oriente Medio, y sus siete novelas están trufadas de aventuras en ciudades como Estambul, Damasco y Teherán. Entre la ficción apasionante, la crónica de actualidad y la gran literatura viajera, Énard se erige en uno de los autores necesarios en esta Europa que hoy parece carente de memoria y empatía.

¿Por qué no reclamar un puente aéreo de urgencia entre Ribadavia (Ourense) y Falset (Tarragona) el fin de semana del 29 de abril al 1 de mayo? Esas fechas, ambas poblaciones coinciden en celebrar sendas ferias de vino que se están posicionando entre las más vivas e interesantes de nuestra geografía vinícola. Falset, capital del Priorat y del Montsant, y Ribadavia, capital del Ribeiro: dos lugares vitivinícolas distantes y casi opuestos, unidos por estas celebraciones primaverales.

Seguramente la cocina de los bares de mercado, insuperable en su vocación de pureza y funcionalidad, ha sido uno de los factores clave para la eclosión de la moda de los gastromercados. Frente a esa tendencia, nos quedamos con la seguridad de las barras más tradicionales, como la del Pinotxo, en La Boqueria de Barcelona. Sirven, entre otros platos fijos, unas sublimes habitas de Santa Pau salteadas con chipirones. Gente de todo el mundo peregrina hasta aquí, con el riesgo de tener que esperar horas: el Pinotxo no acepta reservas. Al fin y al cabo, es solo un bar de mercado. BAR PINOTXO Mercat de la Boqueria, 460-470 Barcelona Tel. 93 317 17 31 pinotxobar.com


“La pinot noir es nuestra identidad” Jean-François Clouet encabeza hoy la bodega André Clouet, pequeña casa que cultiva y elabora champagne en la localidad de Bouzy, en la cara sur de la Montaña de Reims, en el corazón de la Champaña. Hablamos con él acerca de la historia y el presente de un proyecto familiar identificado plenamente con el legado ancestral de la viticultura de la pinot noir y encuadrado en la historia convulsa de una de las grandes regiones vinícolas del mundo.

¿Cuál es el origen de la casa André Clouet? Mis antepasados provienen de las artes gráficas. Ese era su oficio, y su destreza y calidad les llevó a convertirse en los impresores oficiales del rey de Francia en los siglos XVII y XVIII. Tal cargo conllevaba títulos y propiedades y así es como los Clouet pasaron a engrosar la capa social de la pequeña nobleza. Originarios de Champaña, poseían algunas tierras y algo de viñedo aunque no es hasta 1741 cuando empiezan a vinificar sus primeros vinos, pocos años después de la muerte del mítico Dom Pérignon. ¡Nuestra vieja cava excavada en los suelos de yeso aún guarda algunas de las primeras botellas de la familia! ¿Cuándo comienzan los Clouet a elaborar champagne? Nuestros primeros espumosos, entre ellos las primeras botellas de champagne rosado, fueron producidos y comercializados entre los años 1770 y 1790. El nombre de mis ancestros se encuentra entre los primeros elaboradores de champagne. André Clouet: ¿quién era? Era mi abuelo y fundó la actual bodega. El viñedo y la casa del pueblo de Bouzy, nuestra sede, procedían de la parte de su mujer, mi abuela. Tras volver de la Segunda Guerra Mundial, André empezó a vinificar las uvas de Bouzy. Destacaba, sobre todo, por ser un viticultor excepcional y produjo una selección masal de pinot noir extraordinaria, reconocida por la Asociación Vitícola de Champagne como una de las mejores de la historia. Por desgracia falleció prematuramente, en 1953, en un accidente de tractor. Dejó huérfanas a dos hijas de 4 y 7 años. Yo soy hijo de la mayor de ellas. A partir de ese trágico suceso, la explotación vuelve a ser gestionada de nuevo por mujeres, igual que lo había sido durante las guerras mundiales. Y tú, Jean-François, ¿cómo empiezas? Evidentemente siempre he vivido en primera persona el ambiente de la vitivinicultura. Cuando era niño la región y el sector estaban dominados por el oligopolio de las grandes casas. En este contexto, mi familia tan solo era

“de agricultores”, y así se encargaban de recordármelo siempre en el colegio los estudiantes procedentes de las familias relacionadas con esas grandes casas. De joven mi aspiración era llegar a ser négociant, alguien que dominara el arte de mezclar vinos de diferentes procedencias para conseguir un gran champagne. Tenía un acusado complejo de inferioridad: veía a los pequeños viticultores –mi familia entre ellos– como gente muy rústica, con poco mundo. Pero un buen día mi madre me dijo que había algo mucho mejor que mezclar: poseer y cuidar la mejor viña de Bouzy. Así se inicia todo. Claro, en aquel momento empecé a entender mi misión: cultivar y elaborar el mejor pinot noir. Esa es la identidad esencial de nuestro champagne André Clouet. ¿Qué quieres expresar con él? Fundamentalmente, la personalidad de la uva pinot noir. Siempre digo que nuestro champagne es el más “negro”, el más tinto de los blancos, y la idea es sublimar el pinot noir de la región de la Champaña, puro y sin maquillajes. Esa personalidad es la herencia de 2.000 años de evolución y adaptación hasta alcanzar una conjunción absoluta entre el clima, los suelos, el toque humano y las costumbres y tradiciones. ¿Cómo es la viña de Bouzy? Es el viñedo más solar de la Champaña. Una suave ladera arenosa de siete grados de pendiente orientada al mediodía. Un pequeño paraíso para la producción de la variedad pinot noir: ¡tiene la exposición, el suelo y el clima idóneos! ¿Qué relación tienes con este lugar? Es mi gran jardín. Siempre he tenido la impresión que los suelos de Bouzy son magnéticos, que tienen un gran poder de atracción sobre mí. 1911. ¿Qué significa esta fecha? Es la fecha que da nombre a nuestro champagne de prestigio. La pequeña historia cuenta que ‘un día de 1911’ mi familia descubre en el rincón más escondido de su peque-


“Nous sommes petits, mais notre ego est grand.” Para Jean-François Clouet, la clave del éxito de una pequeña bodega es tener una personalidad muy fuerte.

ña bodega unas botellas que contienen un líquido maravilloso. Ese mismo año pasa a la gran historia por la célebre revuelta de los viticultores frente a un sistema dominado por los ‘négociants’. Una etapa convulsa que puso las bases de nuestros derechos como pequeños viticultores-elaboradores. En los últimos años se ha vuelto a hablar de otra revolución de los pequeños. Sí, y hemos vuelto a recuperar el espíritu de nuestros mayores de asumir la independencia con todas sus consecuencias, buenas y no tan buenas. Esa independencia es un largo camino y una enseñanza que está en la propia historia de la Champaña. ¿Cómo ha sido esa historia? La realidad es que esta región ha estado durante muchos periodos en el primer plano de los acontecimientos históricos. El nombre de Champaña proviene del latín Campania, por la similitud que los romanos consideraron que tenía con la fértil región italiana de Campania, cuya capital es Nápoles. Otra conexión con el mundo clásico es el nombre de la ciudad de Reims, que se cree proviene de Rómulo y Remo, los fundadores legendarios de Roma. Posteriormente, nuestra zona fue un importante condado, fundamental para entender la génesis militar y popular de las primeras Cruzadas, en los siglos XI y XII. Y ya en la época de oro de la monarquía francesa, con toda la sucesión de reyes de nombre Luis, muchos ministros y cortesanos procedieron de aquí. Estos vínculos contribuyeron seguramente a la temprana popularidad del champagne entre la aristocracia y las clases altas. Pero al lado de los momentos de brillo hay que hablar de los episodios dramáticos, como la guerra franco-prusiana de 1870 y las guerras mundiales que, sobre todo la primera entre 1914 y 1918, dejaron una terrible huella. La Champaña se recuperó, siempre lo ha hecho, porque la gente de todo el mundo, tras las guerras y los desastres, quiere volver a sentir la alegría que tan bien simboliza el champagne.


Champagne y guerra

En medio de esta fotografía de 1916, las mujeres de la familia Clouet–la niña de las coletas es la abuela de Jean-François– posan rodeadas de soldados franceses. Todos ellos murieron en el frente pocos días más tarde. “Se entiende así –afirma Jean-François– por qué en Champaña hay tantas Viudas.”


Mercados, “la verdadera y única realidad” “El sábado por la mañana es el mejor momento de la semana: vamos al mercado.”

Unos conservan orgullosos su antiguo lustre, otros se transforman con más o menos acierto y algunos más languidecen rodeados de barrios deprimidos, a la espera de rehabilitaciones milagrosas. Los mercados de abastos viven en España una realidad desigual. Mientras tanto, la idea misma del mercado, su imaginario y su percepción como lugar de intensa y subyugante actividad, tiene mejor prensa que nunca.

¿Qué tienen los mercados de abastos para irradiar un inagotable poder de atracción? ¿Por qué suscitan tanta admiración? ¿Por qué consiguen muchos de ellos esquivar decadencias anunciadas y seguir contando con la confianza irrenunciable de un público fiel? ¿Qué hace que su papel como institución comercial y social siga vigente, vivo y desplegando un gran magnetismo?

Dos ejemplos muy actuales retratan fielmente la altísima consideración que han alcanzado muchos mercados españoles. Son casos extrapolables a otros entornos, especialmente de cultura mediterránea. 1. En las principales ciudades turísticas, las plazas de abastos se han convertido en uno de los principales focos de interés. En guías y en webs especializadas, figuran entre las primeras recomendaciones. Los casos de Barcelona, con su emblemático mercado de La Boquería, y de Valencia, con el espectacular Mercado Central, ilustran un fenómeno que arroja beneficios pero que también provoca tensiones; el turismo nunca es inocente. 2. Estamos viviendo una eclosión de los llamados gastromercados. Son espacios enfocados a la experiencia gastronómica, que se instalan en antiguos mercados reformados para apropiarse de un valor intangible: el pedigrí que da el hecho de ocupar el lugar donde estuvo el mercado de toda la vida. Ambos ejemplos están muy ligados a una forma de consumo efímera y superficial. Son interesantes para observar tendencias pero en realidad no explican – sino que se aprovechan de– la verdadera esencia de los mercados.

Los mercados permanecen porque la gente, los vecinos, siguen usándolos regularmente para varias finalidades. Comprar víveres es la más evidente, pero no la única. Los mercados sirven para relacionarse, para construir identidad y para cumplir diferentes funciones simbólicas que son fundamentales en la vertebración de su entorno social inmediato. A diferencia del mero uso turístico puntual, estas funciones se dan con naturalidad, de forma continuada y a largo plazo. El antropólogo barcelonés Joan Manuel Cabezas López, que ha estudiado a fondo los mercados como espacios de convivencia, define así este pulso: “Algunas zonas y algunos ámbitos de nuestras sociedades están configurados por territorios geométricos, grises, sujetos a ritmos programados y a cadencias dictadas por una racionalidad jerárquica, utilitarista, inerte. En cambio, los mercados destilan un espacio lleno de movimiento, una superficie vibrante, hecha de las aportaciones de miles de actores sociales que cumplen su papel de forma espontánea, a menudo sin darse cuenta. Es decir, de la mejor forma posible para que el dinamismo sea real y no un sueño virtual, opaco y distante.”


El gran teatro “Aquí en el mercado te tratan bien y no te engañan. Hay confianza, y eso no tiene precio”. La confianza sustenta la buena fama de los mercados, que para mucha gente representan un lugar al margen de la competitividad estricta, de la economía descarnada. El mercado sería un refugio donde las relaciones comerciales aún son suavizadas y, a la vez, engrasadas y potenciadas por el factor relacional. Como en un pasado idealizado o como en un escenario donde cientos de figurantes se van pasando el protagonismo de la narración. Un travelling continuo que a veces, por su singular combinación de gentes, de sensaciones y de humor, parece una película de Fellini, entre lo orgánico y lo surrealista. El espacio y el tiempo del mercado son atravesados por un acentuado sentido de la representación. Ya suelen decir clientes y placeros de cualquier ciudad que su mercado es como un gran teatro del mundo. Otro de los aspectos fascinantes es la saturación de códigos. Y la paradójica armonía que consiguen alcanzar. El más evidente de estos códigos es el conjunto de herramientas de la venta: los disposición de los productos, los letreros y precios, la forma de los propios puestos... Todo ello conforma un mundo colorista y sugestivo. Los sonidos y movimientos, las conversaciones, los gritos y gestos, la imaginería, los rituales... Es el mercado una salsa concentrada, sabrosa y maleable. Sus ingredientes, los mil significados que se entrecruzan en cada fracción de tiempo. Como entorno de comunicación e intercambio, el mercado una continuación de la calle, un espacio público abierto por definición. Y, en este sentido, un contrapunto –amable y “humano”– a una sociedad cada vez más llena de barreras, controles, tecnologías de vigilancia, prohibiciones. En el mercado, todo el mundo puede entrar. La consideración vale muy especialmente para los segmentos de población menos visibles, menos influyentes. Personas mayores, mujeres ancianas, inmigrantes y niños son actores

de igual rango que los consumidores de alto poder adquisitivo, vendedores, turistas o jóvenes gourmets. En el mercado no importa tu identidad ni tu condición, sino aquello que haces. No importa quién eres, sino qué te pasa. Y lo que pasa es, muchas veces, sumamente enriquecedor. El mercado como lugar y escuela de socialización, de acompañamiento, de adaptación y de aprendizaje. Todo esto sucede en las plazas de abastos. De una punta a otra del país, con sus peculiaridades, sus climas, sus costumbres. En ese evocador foro clásico que es el mercado de Cádiz, los olores de la Bahía son tan auténticos y privativos como universales las voces de las pescateras que anuncian las acedías y pijotas. El aristocrático Mercado de La Esperanza, en pleno centro de Santander, exhibe en sus puestos la combinación única de mar y alta montaña que solo se da en la costa cantábrica; mientras, bajo sus techos habitan ritmos que reconoceríamos en cualquier plaza. Qué decir del Mercado de Vegueta en Las Palmas, de aires exóticos y acentos suaves. O del Mercado Central de Zaragoza, que semeja una enorme y antigua estación de trenes. Como muchos otros mercados de España, su arquitectura se inspira en la del parisino Les Halles, que a finales del siglo XIX marcó un hito constructivo por el uso del hierro colado. En el coqueto Mercado de Verónicas, en Murcia, la huerta y las carnes de secano permiten imaginar una cocina propia de gran intensidad. Como en casi todas partes, sus puestos guardan un pequeño rincón para la estatuilla protectora de San Pancracio, esa que cuando no entra dinero algunos placeros ponen de cara a la pared.

“¿Qué pasa en el mercado? Pues pasa la Vida. La vida en común, la vida de la colectividad, la vida compleja, plural, dinámica, a veces problemática (¿hay algo que no lo sea?), la vida del día a día. El quehacer cotidiano. La verdadera y única realidad.” joan manuel cabezas lópez

‘el mercado, espacio de convivencia’ ed. diputación de barcelona, 2012


LOGROÑO MERCADO DE SAN BLAS

La huerta coqueta Es especial por... “Este mercado es muy de colores, muy presumido”, resume una vendedora. Tiene razón: en los puestos de verdura se despliega la espléndida riqueza de la huerta riojana. El dato histórico Se asienta donde antes estuvo la iglesia de San Blas, derruida en 1837. La fachada del mercado, con sus dos altas torres, tiene algo de edificio religioso. Una sensación La luz, la verticalidad y una escala confortable y acogedora benefician el aspecto de puestos y productos. Un color Los cuatro que componen la bandera de La Rioja: amarillo, verde, blanco y rojo. Se dice que están inspirados en los productos de la ribera del Ebro. Un plato Un primero y un segundo: cardo con almejas y patitas de cordero.

Un vino El Reserva de Bodegas Muga, de Haro (DOCa Rioja). Distinguido, sedoso, envolvente y capaz de mantener el recuerdo del carácter fresco del viñedo de la Rioja Alta .


MÁLAGA MERCADO DE ATARAZANAS

Boquerones nazaríes Es especial por... La puerta monumental es un vestigio de los antiguos astilleros del reino nazarí de Granada, y data de finales del siglo XIV. El dato histórico En un ejercicio historicista coherente con la poderosa presencia de la puerta nazarí, en 1879 el arquitecto Joaquín Rucoba diseñó el mercado en estilo neo-árabe, aunque aplicando a gran escala vidrio y hierro. Una sensación Hay una armonía impactante: entre el exotismo y la geometría, entre el bazar y el ideal decimonónimo de higiene y apertura. Un color El azul plateado de las escamas de un boquerón. Un plato La moraga de sardinas, un asado que condensa toda la simplicidad y el instinto exquisito de la cocina de mar.

Un vino El moscatel MR, que la Compañía de Vinos Telmo Rodríguez elabora en Cómpeta, acompaña perfectamente el profuso recetario de dulces malagueños.


SANTIAGO DE COMPOSTELA MERCADO DE ABASTOS

Flores en el granito Es especial por... Su arquitectura sobria, de potentes muros de granito. Semeja un monasterio medieval, austero e impávido al paso del tiempo. El dato histórico El mercado compostelano lleva funcionando tres siglos en este mismo emplazamiento, aunque el acertado conjunto de edificios actuales fue inaugurado en 1941. Una sensación Ecos del campo gallego, de la sabiduría ancestral del pueblo, de la profundidad del mar. Es un lugar que tiene magia. Un color Verde intenso enmarcado en la piedra gris. Un plato Merluza en caldeirada, si puede ser ligada con el propio vaivén de la barca.

Un vino Un albariño: el Leirana que la bodega Forjas del Salnés, de Rodrigo Méndez, elabora en Meaño, Pontevedra (DO Rías Baixas).


PALMA DE MALLORCA MERCADO DE SANTA CATALINA

Coca de trempó Es especial por... Es el modesto y entrañable corazón de uno de los barrios más vivos de Palma. Y una puerta de entrada a la aún poco conocida gastronomía de la isla. El dato histórico De sabor popular y origen marinero, Santa Catalina es uno de los arrabales más antiguos de Palma. El mercado –también el más antiguo de la ciudad– atestigua la secular actividad comercial de sus calles. Una sensación Entrar en un espacio cotidiano y familiar mientras notas el salitre del cercano Mediterráneo. Un color El característico tono entre ocre y dorado de las casas mallorquinas de piedra de “marès”. Un plato Las cocas que sirven en los bares de la plaza, como la de trempó o la condimentada con sobrasada.

Un vino Gallinas y Focas, un tinto VT Mallorca a base de la variedad autóctona manto negro. Lo elaboran la bodega 4Kilos Vinícola y amadip esment, organización formada por personas con discapacidad intelectual.


RUTAS DE PRIMAVERA

Eremitorios de Laño, la Capadocia treviñesa Las cerca de 100 cuevas artificiales localizadas en las inmediaciones del pueblo de Laño, en el burgalés Condado de Treviño, no tienen nada que envidiar a las de la Capadocia turca. Es uno de los más notables conjuntos de eremitorios, iglesias y necrópolis excavadas en roca de toda la Península. El escenario tiene todos los ingredientes para una sugestiva historia. Hace más de 1.300 años un reducido grupo de seguidores del obispo Prisciliano, condenado por hereje al defender la austeridad y la pobreza de la Iglesia, encontró refugio en este aislado territorio de frondosos bosques. Imbuidos del más puro ascetismo, los priscilianistas sentaron las bases de una vida eremítica. Eligieron para ello las escar-

padas paredes calizas que cierran el vallejo del río Barruntia, ideales para excavar iglesias, celdas y sepulturas rupestres. Por su abundancia, categoría y buena conservación, la zona puede considerarse como un verdadero y único “valle santo”. Son dos los grupos eremíticos. Las Gobas cuenta con 13 cuevas, entre las que destacan dos iglesias de nave única rectangular y contraábside en herradura. En sus paredes, anacoretas visigodos y altomedievales grabaron para siempre sus nombres: Atanasius, Ualerianus, Flainus, Iohannes y Armerius. El segundo conjunto, Santorcaria, se sitúa justo enfrente, al otro lado del río. De sus 18 cuevas artificiales sobresalen dos notables iglesias, varias viviendas y distintos almacenes del siglo IX.

Cómo llegar. A través de la A-1 carretera Madrid-Irún. A la altura de La Puebla de Arganzón, desviarse hacia Treviño. Unos kilómetros más adelante sale la estrecha carretera que enfila hacia Laño. Cuándo ir. Cualquier época es buena, pero en primavera y otoño el paisaje treviñés se viste con sus mejores galas. Dónde comer. Urgora (www.restauranteurgora.net), una casona decimonónica en la que se elabora una creativa y muy sorprendente cocina. Está en el pueblecito de Torre, a pocos kilómetros de Laño. Dónde dormir. Basarte Etxea (T. 945 40 32 38), en Faido, a un paso de Laño pero ya en tierras de Álava, es un caserío con 200 años de historia donde late lo más entrañable y acogedor del mundo rural.


Ribadavia, entre vinos, leyendas y judíos En un fértil y aterrazado valle a orillas del Avia se descubre la bien conservada Ribadavia. En sus empedradas rúas resuenan los ecos de la judería y del secular trasiego del Ribeiro, vino indisolublemente unido a la historia de la villa. Elaborado ya por celtas y romanos, el prestigio del Ribeiro se extendió con el impulso de los monasterios y del Camino de Santiago. Ribadavia se convirtió en el s. XI en capital del reino de Galicia y pronto se pobló de eclesiásticos, hidalgos y comerciantes, mayoritariamente judíos que se especializaron en el comercio del Ribeiro. El vino, que fue muy apreciado en Portugal, Francia, Italia y especialmente Gran Bretaña, se exportó cuantiosamente a América en el s. XVIII.

Toda esa relevancia pervivió para siempre en un rico patrimonio: el castillo de los Sarmiento, iglesias románicas y góticas y el singular templo de San Xes, con restos prerrománicos. Pero si por es famosa Rivadavia es por su judería, que fue la más poblada de Galicia. Gracias a que muchos de sus habitantes se resistieron a la expulsión de finales del s. XV —abrazando el cristianismo o refugiándose en el vecino Portugal— ha mantenido casi intacta su fisionomía medieval. Sus largas y estrechas calles de casas de granito, forman parte de la Red de Juderías de España. En las bodegas de este viejo barrio se conservaba el preciado Ribeiro elaborado con uvas de las variedades autóctonas treixadura y sousón.

Cómo llegar. Ribadavia está al pie de la A-52, autovía de las Rías Baixas, a unos 30 kilómetros de Ourense. Cuándo ir. Cualquier época del año es buena, pero estaría bien coincidir con la Feira do Viño do Ribeiro (ver pg. 5). Dónde comer. Laias Caldaria (www. caldaria.es), dentro de un balneario donde ya acudía la realiza hace mil años, es un buen lugar para probar lo mejor de la cocina gallega. Y por las calles de Ribadavia es fácil toparse con las afamadas ‘pulpeiras’ que, ante nuestros ojos y en sus grandes potes de cobre, elaboran los mejores pulpos del mundo. Dónde dormir. En el restaurado monasterio cirterciense de San Clodio (www. monasteriodesanclodio.com), en Leiro, a un paso de la prestigiosa bodega del cineasta José Luis Cuerda.


Tres símbolos del desarrollo histórico del mercado internacional del vino Aunque nunca han tenido viñedos –hasta ahora–, los ingleses han sido históricamente los grandes mercaderes del vino. Estos vinos representan las tres principales zonas continentales que los comerciantes de Inglaterra han hecho grandes en los últimos siglos.

Bodegas Juan Piñero FINO CAMBORIO DO Jerez-Xerès-Sherry y Manzanilla de Sanlúcar Desde el siglo XII, los vinos jerezanos ya eran exportados y apreciados en Inglaterra. Este comercio creció aún más a partir del XVI. En el XVII y XVIII numerosos mercaderes ingleses se establecieron en el Marco de Jerez. PVP: 9,70 €

Cristiano Van Zeller PORTO VZ TAWNY 10 AÑOS Porto, Portugal A finales del siglo XVII, las guerras entre Inglaterra y Francia catapultaron las importaciones de vino portugués. Ya en el siglo XVIII, se dio un monopolio británico de facto sobre la producción de oporto. PVP: 27,10 €

Château Villa Bel-Air GRAVES 2011 Burdeos, Francia Burdeos y toda Aquitania estuvieron en manos de la corona inglesa hasta mediados del siglo XV. Esto propició un continuada exportación de vino hacia el mercado británico que alcanzó su cénit en el siglo XVIII. PVP: 19,90 €

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