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SAN MIGUEL DE TUCUMAN, DOMINGO 28 DE OCTUBRE DE 2012

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Los cuentos de Vidas breves, de Fabián Soberón, ofrecen un notable elenco con el cual el lector puede entablar un diálogo despojado de falacias.

Chris Marker llevó a la pantalla grande su reflexión sobre la fotografía, el movimiento, la quietud y el catastrófico endiosamiento de la velocidad.

5 a SECCION

ENTREVISTA CON ABELARDO CASTILLO

ES SIEMPRE UN POCO IMAGINARIA ◆

“ LA MEMORIA Por Por Ezequiel Mario Martínez PARA LA GACETA - BUENOS AIRES

Es uno de los grandes narradores

PERFIL

de habla hispana. Para muchos,

Abelardo Castillo nació en Buenos Aires, en 1935, pero su lugar en el mundo es San Pedro (provincia de Buenos Aires). Fundó y dirigió las míticas revistas literarias El Grillo de Papel, El Escarabajo de Oro y El Ornitorrinco. Es autor de ocho volúmenes de cuentos, cuatro novelas, cuatro ensayos y cuatro obras de teatro. Entre sus libros pueden mencionarse Las otras puertas (Premio Casa de las Américas), El evangelio según Van Hutten, El que tiene sed (Premio Municipal), Crónica de un iniciado (Premio Nacional Esteban Echeverría), El otro Judas (Premio Festival de Teatro de Nancy) e Israfel (Premio Internacional de la Unesco). Obtuvo el Premio Konex de Platino como el mejor cuentista entre 1989 y 1993. Recientemente recibió el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores.

el mayor cuentista argentino vivo. Acaba de publicar la edición definitiva de sus cuentos completos y hace poco se cumplió medio siglo de la primera edición de Las otras puertas y El otro Judas, sus dos grandes obras. En esta entrevista exclusiva habla sobre sus textos, la influencia de la filosofía y la ruptura con la tradición literaria. “El verdadero escritor es aquel que está inmerso en una tradición y al mismo tiempo en confrontación con ella”, afirma Castillo.

a nueva edición -definitivade sus cuentos completos, Los mundos reales, es una manera de celebrar la obra de este gran narrador argentino. Recientemente galardonado con el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de escritores, cumpliéndose además 50 años de la primera publicación de dos de sus grandes obras -Las otras puertas y El otro judas-, Abelardo Castillo es parte del canon de la narrativa argentina. Sus cuentos -concebidos y construidos meticulosamente como un orfebre- reflejan, continúan y rompen con la mejor tradición cuentística de este país. Las tramas de lo real atravesadas por atmósferas oníricas, lo cotidiano despojado de toda familiaridad. Los pliegues y contornos de una prosa literaria que envuelve, la reflexión filosófica, y el pensamiento lúcido emergen de su obra. Como afirmó Leopoldo Marechal, “el secreto de Abelardo Castillo estaría en esa difícil y abnegada vocación existencial”. Porque eso es Castillo, así es su obra: voluntad y afirmación existencial. Universos dentro de mundos.

L

- Abelardo, ¿por qué los mundos reales?

- Los mundos reales son para mí la descripción de lo que llamamos el mundo real. No existe un mundo real sino un mundo que, si no existiera, tornaría pobre la existencia. El mundo de los sueños, el mundo de la locura o de los deseos inconfesables es un mundo tan real como el universo de esta conversación o la percepción que tenemos de esa mesa, o bien de la televisión que está allí sobre ese escritorio. Por eso los mundos reales: nunca pude hacer -ni quise hacerla- una diferencia entre la literatura fantástica y la literatura realista. Para mí la ficción -por el mero hecho de ser ficción- ya ingresa en el mundo imaginario. Es tan ficcional La Divina Comedia, de Dante Alighieri, como Los asesinos,

de Hemingway -que es un cuento supuestamente realista-, como los cuentos realistas de Gorki, como los cuentos fantásticos de Borges. Entre varios de los títulos que yo tenía para darle un título general a mi libro de cuentos estaba Los mundos reales, y es además el que le gustaba a mi mujer, Sylvia (Iparraguirre). Por eso la dedicatoria: mis cuentos son para Sylvia porque ella fue quien les dio el nombre. Pero la explicación filosófica es la que te acabo de dar. Para mí, el mundo de los sueños -los que se sueñan de noche- es muy fuerte. No sé si es más real esta conversación que una pesadilla que he tenido la noche pasada… O como decía un amigo mío: ¿por qué mi portero va a ser más real que un sueño?

- ¿Existen entonces fronteras entre la ficción y la realidad? - Yo no las encuentro con mucha precisión. La frontera entre la ficción y la realidad no es algo que se pueda determinar a priori. Hay algunos que la tienen mucho más corrida hacia lo que llamamos la fantasía. Por ejemplo, ¿hasta dónde llegaba la realidad en Poe, en Dino Buzzati o en Borges? - En tus cuentos se percibe la sensación de que recordar e imaginar actúan como sinónimos… - Lo veo así en general, existencialmente. Yo creo que la memoria es siempre un poco imaginaria. Por ejemplo: lo que nosotros llamamos nuestra biogra-

fía, la vida que hemos vivido, es un relato donde lo imaginario y lo fantástico intervienen de una manera que muy pocos pueden apreciar en su verdadera dimensión. En general, nosotros decimos que cuando fuimos chicos nos pasó tal cosa y fuimos de tal manera; eso lo creemos, lo sentimos y sobre eso hemos construido nuestro yo. Sin embargo, eso que decimos que fuimos es un relato que puede ser de una tía, de tu propia madre, y que lo asumís e internalizás como propio. En realidad, vos no lo viviste así. Pero te han asegurado que cuando eras chico hacías tal cosa y vos incorporás a tu recuerdo una historia que es ajena. La memoria tiene un enorme componente imaginario. Sobre la relación entre memoria e imaginación estructuré Crónica de un iniciado. Este es el trabajo sobre una memoria que tal vez sea falsa, hasta que el personaje decreta que esto ya ni importa. Que todo lo que él imagina ya sucedió. No importa si sucedió históricamente, fácticamente, porque lo que él imagina se transforma en un suceso cierto. Ya es real aquello que imagina que sucedió. Pero esto no es sólo en literatura o a la hora de escribir un cuento; yo lo vivo así de manera permanente. Continúa en la página 3...


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LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 28 DE OCTUBRE DE 2012

LANZAMIENTOS / LA GACETA LITERARIA / CRÍTICA DE LIBROS / LA GACETA LITERARIA / LOS MÁS VENDIDOS / LA GACETA LITERARIA

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“Lugar siniestro este mundo, caballeros”

o v e d a d e s

PORTEÑOS, PROVINCIANOS Y EXTRANJEROS EN LA BATALLA DE TUCUMÁN C. Páez de la Torre (h) - S. Peña de Bascary

ELGRANOTRO.COM

$ 99

EMECÉ – (512 PÁGINAS)

En la ya bicentenaria Batalla de Tucumán, el ejército de Belgrano derrotó a los realistas que lo doblaba en número: triunfó la independencia. Esta obra rescata las biografías de muchos de sus heroicos protagonistas.

DON QUIJOTE, PARA COMBATIR LA MELANCOLÍA Francoise Davoine

$ 136

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA (472 PÁGINAS)

La autora afirma que la locura de don Quijote explora los traumas de Cervantes y le permite dar una inscripción a la epopeya de sus guerras y su esclavitud en Argel. Las sucesivas crisis del caballero andante son un modo de completar su proceso catártico.

NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD Marcela Serrano

$ 89

ALFAGUARA (200 PÁGINAS)

Una escritora ha desaparecido, y el caso es asignado a una detective de 54 años, divorciada. Las pistas son los tres hombres que tuvo la desaparecida: su marido, un esquivo escritor y un guerrillero. Y la última frase que dejó: “Me siento como una princesa en un minarete”.

TU Y YO Niccolo Ammaniti

LA VIDA TAL CUAL ES Nelson Rodrigues

$ 119

ADRIANA HIDALGO EDITORA (434 PÁGINAS)

Rodrigues es el gran dramaturgo, narrador y cronista brasileño, identificado con Río de Janeiro. Su prosa evoca los barrios donde convivían los suegros con sus yernos y nueras, los primos y las tías. Barrios con una “fenomenología del espacio” y capítulos de pura pasión.

BELLA MARÍA DE MI ALMA Oscar Hijuelos

$ 149

SUMA DE LETRAS (496 PÁGINAS)

Sin educación, analfabeta y pobre, pero de una belleza deslumbrante, María García y Cifuentes consigue armarse una vida como bailarina y modelo en los clubes nocturnos de la ciudad, en los años anteriores a la revolución castrista: allí sabrá qué es el verdadero amor.

TEMAS DE SALUD MENTAL Carlos Iriarte Bosco

SIN DATOS

EDICIÓN DEL AUTOR (120 PÁGINAS)

El autor, psiquiatra y docente de su especialidad en la UNT, considera que en otras áreas de la medicina -no sólo en psiquiatría- es necesario entender el conflicto humano que origina la pérdida de la salud y que convierte a la persona en paciente.

EL PENSAMIENTO ECONÓMICO DE ALBERDI Federico A.M. Lannes

$ 25

PUBLICACIÓN DEL AUTOR (128 PÁGINAS)

“Así como Domingo Faustino Sarmiento fue el primero en señalar el advenimiento de la sociedad industrial (plantea Pedro J. Frías en el prólogo), Juan Bautista Alberdi fue el primero en pensar el devenir argentino como la ciencia económica bien aprendida”.

ESTADO Y SOCIEDAD EN EL MUNDO ANTIGUO José Luis Romero

$ 83

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA (372 PÁGINAS)

Compilación de tres ensayos del historiador argentino, que documentan las relaciones políticas y las doctrinas nacionalistas que imperaban en la oligarquía romana durante el siglo II, y las ideas revolucionarias que proclamaban el statu quo de las clases dominantes.

HACIA UNA NUEVA SOCIOLOGÍA CULTURAL Claudio E. Benzecry (Compilador)

$ 80

UNIV. NACIONAL DE QUILMES EDITORIAL (336 PÁGINAS)

En los últimos 20 años, la sociología de la cultura ha sido objeto de reinvención y encierra hoy una enorme diversidad de lenguajes conceptuales, orientaciones y prácticas de investigación. Benzecry propone una guía para recorrer el laberinto y aprender del recorrido.

LOS VASCOS EN LA ARGENTINA – FAMILIAS Y PROTAGONISMO Las Familias Vascas en la Argentina

$ 300

FUND. VASCO ARGENTINA JUAN DE GARAY (1200 PÁGS.)

Fruto de un estudio particular, en la obra se encuentran más de 5.000 familias historiadas desde su llegada al país (y 25.000 apellidos), ubicadas geográficamente por localidades. Incluye un CD con más de 80 artículos de especialistas en cada rama del quehacer social.

SIN DATOS

DOÑA JUANA AZURDUY DE PADILLA – LA GENERALA Martha Salas MARTHA SALAS EDICIONES (200 PÁGINAS)

En la pluma de Salas, Juana Azurduy, la guerrera de a caballo, “la Mamacita”, “la de túnica escarlata”, gana en profundidad psicológica, ya que muestra la complejidad de su espíritu y el contacto con los caudillos, con Belgrano y con Padilla.

PARADIGMÁTICO. “Castillo escribe cuentos, sistemas cerrados, y no meros relatos en los que no se pasa del recorte arbitrario de una situación”, elogió Cortázar.

COMPILACIÓN CUENTOS COMPLETOS ABELARDO CASTILLO (Alfaguara – Buenos Aires)

La edición definitiva de Los mundos reales, del mayor cuentista vivo de la Argentina, reúne en sus 496 páginas un universo de crueldades Él estaba cumpliendo el Servicio Militar Obligatorio. Y ese 24 de diciembre iba a tener que celebrar con nadie, porque el cuartel estaba lo suficientemente lejos de su casa como para que pudiera viajar a pasar la Navidad con los suyos y regresar al día siguiente. El regimiento estaba casi vacío y su superior le dejó una botella de sarcasmo para que brindara. Lejos de condolerse por la solitaria velada que le esperaba al conscripto, le recomendó, de puro mal nacido nomás, que fuera a la ciudad, que tomara al primer borracho que encontrara, que lo invitara a cenar y que, tras hacerle pasar la noche más feliz de su vida, lo asesinara. Apenas se fue el milico, Abelardo Castillo tomó papel y lápiz y escribió ese relato terrible que forma parte de sus Cuentos completos, compilación excepcional que acaba de reeditar Alfaguara. El director de la mítica Ornitorrinco, primera revista literaria de la resistencia cultural durante la última dictadura, rememoró hace años esa vivencia en una entrevista, cuya lectura recordé hace cinco años frente a la vidriera que tenía entre las Novedades ese volumen.

TUCUMAN

FICCION LA EMOCIÓN DE LAS COSAS Ángeles Mastretta CINCUENTA SOMBRAS MÁS OSCURAS E. L. James CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS E. L. James EL ÁNGEL ROTO Gloria V. Casañas

Crueles son las mujeres, como Virginia, que un día ya no volvió, y como María Fernanda, que usa el recuerdo de la otra como verdades que son sablazos, en Los ritos. Como Erika de los pájaros, con ella misma y con su hombre de pies ensangrentados. Como la mujer del Patrón, con él, con don Antenor, que la buscó para tener ese hijo que tan perramente quiso. Como Asumpta con su hermano, aquella vez, cuando él volvió, en La que espera. Crueles son los niños, como el dueño del juguete con su muñeco con cara de idiota, en Conejo. Y como la pequeña Carolina, en la cartita que le escribe al Niñito Dios, después de haber escrito la de su hermanito, Matías, porque él se lo pidió. Cruel es Castillo consigo mismo, en El cruce del Aqueronte, que aunque forma parte de esta antología antológica, es el segundo capítulo de su segunda novela, El que tiene sed. Allí relata descarnadamente lo que el alcoholismo llegó a hacer con él.

¿Qué es la crueldad? No es un marido que levanta un hacha sobre la cama en la que duerme plácidamente su esposa, bien dispuesto a matarla, sino lo que sigue al hecho de que ese hombre se arrepienta. Crueldad es que ella, en adelante, duerma cada noche tranquila, y hasta sintiéndose segura, con el tipo que estuvo a un movimiento de ultimarla. Las panteras y el templo es, entonces, sólo una de las muestras de lo que la inspiradora crueldad hace escribir a Castillo. De hecho, el título de su segunda obra, nada menos que Cuentos crueles (1966), es el que más acabadamente ensarta las creaciones del autor de El Evangelio según Van Hutten, que nació en San Pedro, Buenos Aires, en 1935. Crueles son los hombres, como los que protagonizan La madre de Ernesto, cuando quieren disfrutar de la indignidad de ella. O como el señor Sprach, cuando habló a sus compañeros de trabajo para anunciarles que todos debían morir. O como el amigo de Hernán, en El marica. O como el señor Milman (que no era Milman) con su hijo (que sí era su hijo), en Macabeo. O como Anselmo Arana con el nicoleño al que le quito la hombría y la mujer a fuerza de golpizas. Cruel es la vida con Laura, en

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CINCUENTA SOMBRAS DE GREY E. L. James

Ellas, ellos, él

Fronteras de realidad

a n k i n g

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Capítulo para Laucha. Y con los hermanos Iglesias, corajudos y peronistas, en Los muertos de Piedras Negras. Y con Marcial Palma, un compadrito linchado a mano limpia por un cajetilla. Y con el hombre que quiere arreglar Una estufa para Matías Goldoni. Y con los soldados que están En el cruce. Y con el que vive al lado de ese enorme edificio blanco, lleno de gente que no ve, y que todo el tiempo golpea las paredes.

Entonces, presentaba un significativo escarabajo de oro caminando por su tapa. En esta cuarta edición, el libro que acaba de publicarse exhibe la estética propia de la colección Obra reunida, en la cual se han publicado recientemente, también, los cuentos (completos, reunidos o seleccionados) de William Faulkner, Julio Cortázar, Hebe Uhart, Marguerite Yourcenar, Vladimir Nabokov, Juan Carlos Oneti y Rodolfo Fogwill, entre otros. Pero mantiene intacta su crueldad. Porque la crueldad es la que hilvana el rosario de historias del mayor cuentista vivo de la Argentina.

NO FICCION

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ÁGILMENTE Estanislao Bachrach 26 PERSONAS PARA SALVAR AL MUNDO Jorge Lanata ENCUENTROS Gabriel Rolón MUJERES TENÍAN QUE SER Felipe Pigna BIENVENIDO DOLOR Pilar Sordo

Ineludiblemente humana En un par de posfacios, Castillo revela que escribió, siempre, convencido de que todos sus cuentos debían pertenecer a un solo libro, este libro, que él pergeñó antes de cumplir 18 años. Los mundos reales, precisamente, es el subtítulo que le da a este volumen un nombre verdadero y mucho más pro-

fundo que el de Cuentos completos. Sus 496 páginas siguen siendo paradigmáticas. Hay, entre la tapa y la contratapa, un universo de cuestiones que convive con un universo de respuestas. No hay lugar aquí para lugares comunes como los de que toda compilación total implica un intrínseco desnivel, porque reúnen grandes obras junto con creaciones de mediana calidad. Puede tomarse el índice y entrar al libro por donde se quiera. Salir es otra cosa. Porque toda esa crueldad hecha ficción, esta crueldad tan ineludiblemente humana, es lo que hace que que estos cuentos sean Los mundos reales. “Castillo escribe cuentos, es decir, sistemas cerrados, y no meros relatos en los que habitualmente no se pasa del recorte arbitrario de una situación”, describe Cortázar, en una cita que puede leerse en la contraportada de este ejemplar.

Los inspiradores Cortázar, justamente, es uno de los “grandes” cuya influencia atraviesa estos cuentos. También se notan (y se hacen notar en dedicatorias y citas) Jorge Luis Borges, Thomas Mann, Roberto Arlt, Franz Kafka y Edgar Allan Poe. Del oscuro autor de La carta robada, Castillo tomara una confesión para confesarse: “El horror de mis cuentos no viene de Alemania, escribió Poe, viene de mi alma. Más o menos, pienso lo mismo de la literatura”, se sincera el argentino. De su honestidad da crédito la acabada construcción de estos cosmos tan reales como esféricos, a partir de la maldad, la traición, la miseria, la vergüenza, la venganza y el deshonor, entre otros muchos horrendos materiales. Repicará, cuando haya concluida la lectura, una advertencia de Nikolai Gogol: “Lugar siniestro este mundo, caballeros”. De eso se trata la verdadera y única maldición. © LA GACETA

ÁLVARO JOSÉ AURANE ◆

R

a n k i n g ARGENTINA

FICCION

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CINCUENTA SOMBRAS DE GREY E. L. James CINCUENTA SOMBRAS MÁS OSCURAS E. L. James CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS E. L. James HOMBRE DE GRIS Jorge Asís BAILA, BAILA, BAILA Haruki Murakami

FUENTE: CADENA YENNY - EL ATENEO

Encerrado en el sótano para pasar su semana de vacaciones lejos de todos, Lorenzo, de 14 años, se dispone a vivir su sueño solipsista de felicidad. Hasta que un día su hermana Olivia, nueve años mayor, irrumpe y lo obliga a cruzar la línea de sombra.

LIBRERIAS EL ATENEO, EL GRIEGO Y LA FERIA DEL LIBRO

$ 65

ANAGRAMA (134 PÁGINAS)

NO FICCION

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ÁGILMENTE Estanislao Bachrach ENCUENTROS Gabriel Rolón 26 PERSONAS PARA SALVAR AL MUNDO Jorge Lanata CONFIANZA TOTAL Verónica De Andrés BIENVENIDO DOLOR Pilar Sordo


LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 28 DE OCTUBRE DE 2012

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/ CRITICAS DE LIBROS / LA GACETA LITERARIA / ENTREVISTAS / LA GACETA LITERARIA / CRITICAS DE LIBROS /

VIDAS BREVES

entre el cuento filosófico y la silueta indeleble CUENTOS VIDAS BREVES FABIÁN SOBERÓN (Simurg – Buenos Aires) Las Vidas breves de Soberón (foto) parecen homenajear las vidas breves más famosas de la literatura, las de John Aubrey. (Las Vidas paralelas, de Plutarco, que tradujo al inglés John Dryden , parecen, vistas de lejos, de una perfección geométrica un poco exterior al siglo que nos concierne y nos condena). Aubrey, sin embargo, anotaba sin rigor jerárquico menudencias particulares y opiniones muy claras y definidas, algo que les daba una impronta de original presocrático in vitro o con sostén inverosímil. Soberón apunta ya con una gran (pero no menos reciente) sabiduría. Claro que no en vano el desajuste generalizado de las técnicas permite que recrudezca con variadas fortunas la rabiosa infancia. Por suerte. Contribuyen a la perplejidad, que es una especie de música sin orientación que no ahuyenta a quienes ilumina, a pesar del homenaje a la senectud reptil de la sinestesia. Por suerte, el repertorio se ha ampliado. En italiano, Eugenio Baroncelli (1944) ha dado muestras de una versatilidad asombrosa, haciendo equilibrio entre la anécdota y la leyenda, pe-

ro tomando para abrirse paso unos argumentos frágiles y huidizos: la repetición, la fijeza, la semejanza obsesiva. Sus personajes son legión, de Manuel Gálvez (que le merece una dedicatoria) a Paul Wittgenstein (manco destinatario, a su vez, de un concierto de Ravel), pasando por Chet Baker, Coltrane y Django Reinhardt. Los libros que lo registran son tres (espero que por ahora): Libro di candele. 267 vite in due o tre posi. Mosche d’inverno. 271 morte in due o tre posi. Falene. 237 vite quasi perfette. Ya Paul West había impuesto su modalidad única, impresionante en Portable People (1990), pero lo hacía en el idioma de Aubrey, lícita familiaridad con el oficio refinado y urgente del biógrafo inoportuno. En castellano es imposible soslayar a Javier Marías, cuyas Vidas escritas no recuerdo en qué año se publicaron.

Extraño designio La antecedencia puede parecer un requisito de la ubicación y la perspectiva, pero también un recurso para restar méritos. Fabián Soberón se las arregla como hay que arreglárselas siempre en los países invisibles, en las provincias deshojadas de las prioridades cartográficas de quién sabe qué atormentado cronista; sus vidas cumplen un extraño designio: se deslizan con pereza entre el cuento filosófico y la silueta imborrable. En

desconsuela. Estamos en presencia de una órbita que destruye una veracidad equívoca. Y Fabián Soberón una y otra vez deja que ejecute su prodigiosa maniobra sin intimidar a los demás cuerpos celestes. Tal vez porque, de acuerdo con la observación de Cocteau, “los espejos deben reflexionar un instante antes de reflejar las imágenes”. Conducta que con puntual eficacia se desprende del otro libro de Fabián Soberón, titulado con absoluta alevosía: El instante. realidad, los métodos y las modalidades alternativos le pertenecen con tanta soberanía (casi escribí soberonía) que la página que Fabían Soberón estrena impone una especie de régimen novelesco a todo su libro. Esto no quiere decir sino que hay un elenco muy bien elegido, que puede comportarse como si la asistencia cotidiana de personajes rutinarios fuera solo la máscara efímera de la apariencia, el teatro en cuyo escenario se proyectan las sombras de una obra distinta, plagada de enigmas. Por debajo, en la superficie indescriptible que fragua la resistencia y el reciclaje de las ficciones salvadoras, los grandes nombres -o, mejor dicho, los nombres que nos importan- no son actores de reparto. Y con ellos podemos entablar o improvisar un diálogo menos falaz que el que entablamos con prójimos sucesivos, y que muchas veces nos desalienta o

La evolución de los humanos, paso a paso ANTROPOLOGÍA MODELO PARA ARMAR MARTÍN CAGLIANI (Siglo Veintiuno Editores – Buenos Aires)

Por suerte, de arriba abajo, solazándose, la relación del autor con las palabras le permite encontrar en cada situación de relato un océano de escenas. No es raro que haya encontrado en un género en apariencia más respetuoso, menos lírico -la entrevista- el pretexto solícito para no invadir jamás un espacio que, ajeno, empieza a pertenecerle en cuanto Fabián Soberón insinúa sus preguntas. Esta relación con las palabras es simétrica a la que mantuvo -y mantiene- con las imágenes. En estos acomodamientos que permiten asomarnos a una especie de mecánica de exploraciones sin resultado anterior, el punto decisivo es una curiosidad sin límites, una condición virtuosa que los lectores nunca terminaremos de agradecer. © LA GACETA

El libro intenta mostrar, mediante un lenguaje breve, ameno y de divulgación, las peripecias biológicas que condujeron la evolución humana desde 4,4 millones de años atrás hasta su estado actual. Para ello, Martín Cagliani toma algunas herramientas, como la lengua y su formación coordinada con la laringe y el hueso hioides que condujeron al lenguaje oral. El autor sostiene que “andar bípedo, manos hábiles, aparato fonador complejo, visión y oídos también complejos y un cerebro muy desarrollado, hacen del ser humano lo que es: un animal capaz de producir cultura” (página 21). El volumen de 120 páginas tiene el mérito de resaltar la evolución orgánica y sus distintas herramientas en el ser humano como proceso histórico inconcluso, descifrable desde los fósiles encontrados, en una dirección hacia la complejidad que nos caracteriza como especie. El lector no encontrará una discusión sobre los problemas filosóficos involucrados en la teoría de la evolución. Y no siempre la precisión deseable en algunas de sus descripciones, como la importancia y morfología del bipedismo, por ejemplo. Pero el volumen despertará el interés, entre quienes no están familiarizados, por la mirada biológica sobre nuestra condición humana. © LA GACETA

LUIS CHITARRONI ◆

JORGE ESTRELLA ◆

Acomodamientos

Formaciones culturales y espacios de vida intelectual LA GACETA / ARCHIVO

TESIS EN BUSCA DE UN CAMPO CULTURAL PROPIO SOLEDAD MARTÍNEZ ZUCCARDI (Corregidor – Buenos Aires) En busca de un campo cultural propio. Literatura, vida intelectual y revistas culturales en Tucumán (1904-1944) es una rigurosa investigación elaborada por Soledad Martínez Zuccardi y defendida como tesis de doctorado en 2010, en la Universidad de Tucumán. El lector encontrará en este estudio la exhaustividad de quien se preocupó de rastrear valiosa documentación existente en bibliotecas privadas y públicas, en archivos de diarios; además, accederá a conocer otros aspectos de las principales formaciones culturales de Tucumán a través de la correspondencia y de materiales inéditos consultados, pertenecientes a las familias de los intelectuales cuya labor se describe y analiza a lo largo de cuatrocientas páginas. Es significativo el valor de los testimonios recogidos de personas ligadas a la esfera intelectual y de figuras prominentes consustanciadas

UN CAMPO LITERARIO ESPECÍFICO. En 1985, los ex integrantes del grupo La Carpa (Carola Briones, Raúl Aráoz Anzoátegui, Elvira Juárez, Sara San Martín, Omar Estrella, Julio Ardiles Gray y Nicandro Pereyra) inauguraron la Semana de la Poesía Abierta, organizada por la Municipalidad capitalina. con la cultura: Raúl Aráoz Anzoátegui, Julio Ardiles Gray, David Lagmanovich, Vicente A. Billone, quienes ya no están entre nosotros. La autora supo captar sus miradas y entrevistarlos en el momento indicado. Asimismo, es

justo destacar que la investigación da a conocer fuentes que la crítica precedente no había tenido en cuenta o había trabajado de modo fragmentario. La importancia de este libro radica en su sistematicidad y en

la continuidad de la labor iniciada por otros críticos. En especial, en lo concerniente a una concepción de cultura en la región, que comienza en Tucumán con el denominado salto modernizador, las celebraciones del centenario,

la creación de la Universidad, el papel precursor emprendido por el modernista Ricardo Jaimes Freyre al fundar la Revista de Letras y Ciencias Sociales; así también las afinidades y diferencias de este proyecto, considerado eli-

tista y conservador, en la revista Sustancia, que posteriormente digiera Alfredo Coviello. El complejo proceso de formación de un campo literario específico en el noroeste argentino (interpretado a la luz de postulados de Pierre Bourdieu, Raymond Williams, entre otros) contribuye al afianzamiento de la vida cultural y literaria. Esto se refleja en revistas culturales, en la literaria Cántico y en las actividades artísticas y poéticas de La Carpa. Los proyectos mencionados muestran que, en las primeras décadas del Siglo XX, el ámbito cultural tucumano comienza a diferenciarse de otras esferas de la vida social y a organizarse institucionalmente para constituir un campo intelectual que, al promediar la centuria, se complejiza y pugna por democratizarse, exhibiendo fracturas que suponen la emergencia de un campo específicamente literario. El libro inaugura nuevas perspectivas en los estudios sobre literatura escrita en Tucumán y más allá de sus fronteras, considerando a la región y a los hacedores de su cultura como principales focos de interés. © LA GACETA

GUILLERMO SILES ◆

“LA MEMORIAES SIEMPRE UN POCO IMAGINARIA” ... Viene de la página I. - ¿Cuánto influyó la filosofía -Sartre, el existencialismo, Schopenhauer- en tu obra? - En rigor, el primer filósofo que yo leí fue Soren Kierkegaard. Todavía quedan rastros de eso en mis cuentos. La primera cita de Las otras puertas es de Kierkegaard. Ya en el posfacio de El otro Judas -obra de teatro que escribí a los 22 años- yo cito el primer libro de Kierkeggard, El concepto de la angustia. Fue el primer filósofo con el que yo me sentí comprometido existencialmente. Y aún hoy lo siento. Existen pasajes de sus diarios que me son tan familiares como si me hubieran sucedido a mí. Luego leo Sartre -que también me influyó mucho-, en paralelo a Schopenhauer. Empecé a leer a estos autores muy tempranamente, comenzando la adolescencia, a los

14 o 15 años. Te imaginarás que en San Pedro no tenía mucho para hacer (risas). Más tarde, con un año de diferencia, leí toda la obra de Nietzsche. Con ganas de leerla, no de hojearla. Otro filósofo que ha influido mucho en mí es Kant. Tengo una reverencia muy grande por el pensamiento de este gran filósofo alemán. Cuando leo a Kant, muchas veces siento que fue uno de los pocos filósofos que verdaderamente pensó. Construyó un sistema de pensamiento que está funcionando permanentemente. Crítica de la razón pura es una de las obras fundamentales de la humanidad, así como el libro de Copérnico sobre el universo, o El Capital, de Marx, o los Diálogos, de Platón tomados en su totalidad. Porque hay filósofos y filósofos. A Platón, a quien actualmente estoy releyendo, no lo leo por sus ideas sino por la cercanía que tenía con la

literatura. Hay toda una filosofía que comienza con el poema sobre el Ser de Parménides- que está muy cercana a la literatura. El último de esa línea fue Sartre, que insertó en su novelística su pensamiento filosófico. A veces son más aclaratorias ciertas reflexiones que hace sobre la existencia o sobre el Ser en sus obras de teatro que en El Ser y la Nada. Ahora, existe otra filosofía -como la de Aristóteles o Hegel- que no está tan cerca de la literatura, es decir, que no pretende estar cerca de una prosa literaria o de la poesía. - ¿Entonces filosofía y literatura se atraviesan? - Creo que entre el pensamiento filosófico y la escritura literaria hay una línea muy tenue de división ¿Como leer a Faulkner, a Dostoievski, o a Thomas Mann por fuera de la reflexión filosófica? Hay que

abordarlos desde el pensamiento porque fueron pensadores. Ahora, sí hago una distinción entre filósofo y pensador. Un escritor puede ser un pensador; un filósofo es un profesional del pensamiento, no un señor que se recibe de licenciado en filosofía. Un doctor en filosofía es un doctor en filosofía, un profesor en filosofía es un profesor… pero ninguno de ellos, salvo casos excepcionales, es un filósofo. Un filósofo es alguien que piensa. - ¿Te sentís parte de una tradición literaria representada por Borges, Arlt y Cortázar? - Me siento parte de una tradición literaria que va más allá… que empieza en hombres como Sarmiento, que pasa con algunos de los escritores de la generación del 80 del siglo XIX y que en este siglo afinca en hombres como Arlt, Marechal o Borges. Tampoco puedo

dejar afuera a Horacio Quiroga, un gran escritor muchas veces menospreciado por la crítica. Me siento dentro de esa tradición, que en definitiva es la tradición de la literatura nacional. Allí metería también a Mujica Láinez, que me parece un novelista fundamental. La casa es una novela excepcional, fundamento de nuestra literatura. Creo que la literatura de un escritor se hace dentro de una tradición, pero rompiendo a su vez con esa tradición. Si lo único que hace es continuarla, su literatura es nula porque ya está escrita. Ahora, si lo único que hace es romper esa tradición sin tenerla en cuenta, lo único que hace es una literatura casual y en general a eso se le llama vanguardia. Como decía un novelista español: “todo cambia, todo cambia… menos la vanguardia” (risas). El verdadero escritor, en mi modesta opinión, es aquel que está inmerso en una tradición

y al mismo tiempo en confrontación con ella. En la misma tradición están Borges, Marechal, Arlt, y no existen tres escritores más disímiles. Pero los tres están en el marco de la literatura argentina, dialogando y discutiendo entre sí... o con los demás. - ¿Por qué crees, como afirmaste alguna vez, que “una obra es una empresa de reforma de uno mismo”? - No mi obra, sino el acto de corregir. En realidad eso yo lo tomo de Paul Valéry, poeta que corrigió durante toda su vida El cementerio marino. Trabajó en ese poema desde que empezó a escribir. El decía que la corrección de un texto no es meramente una corrección gramatical o literaria; es una empresa de rectificación de uno mismo. Así lo creo. © LA GACETA


4 n el contexto de una nueva edición de Ch.ACO, la Feria de Arte Contemporáneo de Santiago de Chile, que se acaba de cerrar, y que se desarrolló en la vieja Estación Mapocho con las naturales limitaciones que presenta un país con tradiciones bastante conservadoras, los invitados visitamos infinidad de muestras (como la de Magdalena Correa en el MAC Quinta normal), casas de artistas (como la muy pintoresca de la inquietante fotógrafa Paz Errázuriz), inauguraciones (como la de la nonagenaria Matilde Sánchez, una artista geométrica y cinética, en la Fundación Telefónica) y colecciones particulares. Pero hay dos exhibiciones que, ensambladas y en tensión, me parecen particularmente ricas para formularnos preguntas y abrir eventualmente un debate. Me refiero a la del MAVI, el Museo de Artes Visuales, situado en uno de los lugares más lindos de Santiago: la Plaza Mulato Gil de Castro, en el barrio de Lastarria, por un lado; y la llamada Colección Televisiva, que se expone en el espacio Matucana 100. Dentro de la muestra Artistas de América del Sur, el MAVI plantea un debate entre la artista chilena Livia Marín y el artista paraguayo residente en Bolivia Joaquín Sánchez. Marín construye instalaciones íntegramente diseñadas y trabajadas por ella, aun en los aspectos artesanales. Ella toma objetos industriales de consumo masivo, muchas veces importados de China, por ejemplo lápices labiales, y los convierte en objetos únicos y preciosos. Ejerce sobre ellos una ardua tarea de escultora. Uno por uno los fractura, los rompe y resignifica bajo un paradigma artístico y los devuelve a su masividad pero ahora dentro de

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LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 28 DE OCTUBRE DE 2012

¿Hay un arte sin artistas? ◆

Por Marcelo Gioffré

PARA LA GACETA - SANTIAGO (CHILE)

La serie Colección televisiva, expuesta en el centro cultural chileno Matucana 100, elimina al artista. Se le preguntó al público qué imágenes vistas en televisión les quedaron grabadas y, a partir de las respuestas, se conformó un gabinete de pantallas en las que conviven escenas de El Chavo del Ocho con personajes de dibujos animados, estrellas de rock y escenas de protestas estudiantiles. una instalación, en el marco de una exhibición museística. En cambio, Joaquín Sánchez toma elementos producidos artesanalmente por el pueblo, por ejemplo corazones de terracota o de tejido hechos por indígenas bolivianos. Lo artesanal está a mitad de camino entre lo industrial y lo artístico, no tiene la escala de masividad de lo industrial pero tampoco es único como lo artístico. Los selecciona y los incrusta sin intervenirlos en la obra de arte. Marín toma elementos industriales y opera sobre ellos para introducirlos en la obra. Sánchez selecciona elementos artesanales del pueblo y los coloca dentro de la obra sin más intervención que el lugar en que los ubica. En todo caso, en ambos proyectos es el propio artista el que decide qué toma, si lo interviene o no, en qué contexto lo sitúa y qué posición le asigna.

Preguntas cruciales La muestra de Matucana 100, en cambio, va más allá: elimina al ar-

EL EXPERIMENTO. tista. El proyecto se inició Un equipo de yendo a casas aledañas al artes visuales museo y preguntándole a categorizó el los vecinos si estaban dis- material recibido puestos a prestar sus por el público y obras de arte. Las reslo presentó en puestas fueron más o me- varias secuencias.

nos coincidentes: replicaban, perplejos, que no tenían ninguna obra de arte en sus casas. Los equipos no se desalentaban y pedían, entonces, que les entregaran lo que más se

pareciera a una obra de arte. Algún vecino alcanzaba un dibujito hecho por la hija mayor; otro, un trozo de graffiti; otro, un póster de un cantante popular; otro, un muñequito de plastilina. Y así se construyó una exposición: el curador seleccionó, cribó y reunió con criterios de afinidad temática. Pero con Colección televisiva, el equipo de artes visuales de Matucana 100 dio un segundo paso. Comenzó preguntándole, ya no a los vecinos sino al público en general, qué secuencias de imágenes vieron alguna vez por televisión o cine que les quedaron grabadas. Así los espectadores debían seleccionar 60 segundos de YouTube y enviar el link por correo. Matucana 100, con todo ese stock de imágenes recibidas procedió a categorizar el material por simpatías temáticas (por ejemplo, revueltas estudiantiles encabezadas por la marxista Soledad Vallejos con un sketch de El Chavo del Ocho donde hay una puja entre jóvenes y adultos) y presentarlos, en siete secuencias cura-

toriales sucesivas, en un gabinete de pantallas de 14 metros de largo por seis de alto, con 11 imágenes emparentadas simultáneas. Es decir que en el experimento de Matucana 100 ya no hay intervención, como en Livia Marín, tampoco hay selección por un artista como en Joaquín Sánchez, sino sólo un curador poroso que pide, recibe y ordena. De un lado podría pensarse que con estas experiencias se culmina un proceso de democratización del arte; del otro, que se obtura al verdadero artista, sustituyéndolo por técnicos y ocultándolo, quién sabe con qué propósitos. El arte se convierte en este planteo en una suerte de ingeniería popular manipulada por el curador. En cierta música de rock actual suele suceder que el ensamble de ingenieros, el trabajo de laboratorio es más relevante que la creación en sí del compositor. Esto nos enfrenta a ciertas preguntas cruciales: ¿Hay un arte sin artistas? ¿Cualquier cosa puede ser arte, la vida es arte y, por ende, cualquier manifestación popular puede elevarse a una condición artística? ¿Es que al dejarse de lado lo estético y centrarse en lo conceptual se produce una torsión crucial en el terreno del arte? ¿Es el curador el nuevo artista? ¿Es el ingeniero que mezcla en una computadora el nuevo artista? ¿O se ha transgredido un límite y producido un forzamiento, una ortopedia inadecuada y esterilizante? En la confusa frontera entre el genial Marcel Duchamp, el artista más influyente del último siglo, y un impostor hay aun un peligro mayor a legitimar al impostor: desconocer el genio de Duchamp. © LA GACETA Marcelo Gioffré – Escritor y periodista.

A 50 años del estreno de La Jetée l 29 de julio pasado, en París, a los 91 años, el mismo día de su cumpleaños, murió el gran cineasta francés Chris Marker. En sus orígenes, a fines de los 50, perteneció al grupo neovanguardista de la Rive Gauche (cercano a la Nouvelle Vague), formado por Alain Resnais, Marguerite Duras y Alain Robbe-Grillet. La obra de Marker consta de más de 40 títulos, todos bastante difíciles de conseguir, aunque en la web se pueden hallar varios. A veces considerado difícil o hermético, su estilo ha sido asociado al de grandes autores como Akira Kurosawa o Andrei Tarkovsky, sobre quienes a su vez hizo trabajos. La obra maestra de Marker es, sin duda, La jetée. Su estreno, hace exactamente 50 años, le granjeó un reconocimiento internacional que aún no ha mermado. La idea es simple y genial. Hacer una película a partir de fotografías, con una fuerte voz en off que guiara la narración, y una trama paranoica de ciencia ficción. Terry Gilliam, 33 años después, siguiendo la adaptación de David Webb Peoples (uno de los mejores guionistas norteamericanos), la convertiría en la inspiración de su propia obra maestra: Doce monos (con Bruce Willis, Madeleine Stowe y Brad Pitt).

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Testimonio de lo que fue La jetée es una reflexión narrativa sobre la fotografía y su relación

con el cine, ya que le construye a esa imagen estática un espacio en el devenir. La fotografía hace presente aquí un objeto que realmente existió antes frente al objetivo de una cámara. Es un testimonio único e irrepetible de lo que ha sido y ya nunca será. El presente, captado en una fracción de segundo escurridiza, puede dar fe, en el futuro, de su existencia pasada, como si se tratara de una máquina del tiempo. En este sentido, la fotografía sería una de las primeras hijas dilectas de la ciencia-ficción, ya que permitiría el viaje en el tiempo del objeto inanimado convertido en imagen. La imagen fotográfica, por otra parte, parece haber sellado un pacto con la muerte, sobre todo si consideramos que la reproducción mecánica ad infinitum es una suerte de pobre substituto de la imposibilidad de volver a vivir el tiempo perdido. De ahí su patetismo, al ser un objeto inmóvil que intenta respirar en el devenir de un mundo en movimiento. Dentro del tiempo sin tiempo de la fotografía, como dice Jean-Marie Schaeffer, el movimiento sólo puede encontrar su lugar en las coordenadas espaciales, convirtiéndose así en un pobre espectro de sí mismo. La posibilidad de una narración, por lo tanto, parecería ir a contrapelo de la esencia estática de la fotografía. ¿Qué pasaría, sin embargo, si uno se

Por Marcelo Damiani

PARA LA GACETA - CARACAS

En julio pasado, el día de su cumpleaños, murió Chris Marker, director de la película que inspiró Doce monos. La jetée es una reflexión narrativa sobre la fotografía y su relación con el cine. Una vez que aparece el movimiento -parece decirnos Marker-, nos cuesta demasiado volver a contemplar el aparente quietismo del espacio. Y de ahí a la veneración ciega de la velocidad y sus consecuentes catástrofes actuales, lamentablemente, no hay ni medio paso de distancia. aventurara a poner en relación toda una serie de fotografías con intenciones narrativas? ¿Qué pasaría si todas las imágenes (salvo una) fueran inmóviles, y a su vez, estuvieran arrancadas de su estatismo y puestas en movimiento por medio del montaje? ¿Qué pasaría si la narración se construyera con una materialidad y una lógica diferentes a las que estamos acostumbrados a ver en el cine? Tal vez estas reflexiones pasaron fugazmente por la cabeza de Marker mientras imaginaba La Jetée y la convertía en un puente etéreo entre la fotografía y el cine.

Allí, la destrucción ocasionada por una tercera guerra mundial ha vuelto inhabitable el planeta. En las profundidades de la tierra, los supervivientes apenas sobreviven mientras son utilizados como conejillos de indias por los científicos en jefe. Con el espacio clausurado, la única salida para la humanidad parece pasar por el tiempo. Así, el protagonista de esta historia es elegido para viajar en el tiempo por la fijación que tiene con una imagen de su infancia. Este procedimiento parece ser un eco de The sense of the past, esa novela inconclusa de Henry James

cuyo personaje principal regresa al pasado a fuerza de compenetrarse con la época. La fijación del protagonista de La Jetée, entonces, consiste en una imagen cuyos fragmentos reproducen la presencia de una mujer y la muerte de un hombre en un aeropuerto, una jetée, que en francés remite al verbo jeter, tirar, arrojar, lanzar -a otro tiempo-. El protagonista debe dejar su presente para encontrarse con esa mujer un tanto etérea y remota que habita un tiempo distinto al suyo y que lo acepta como a un fantasma amigable a quien se puede amar antes de su partida. Entonces, la puerta de acceso que los científicos le permiten trasponer, esa imagen fija en el recuerdo del protagonista, es una foto en la mente antes que una foto de su mente. Es quizá por esta razón que una historia que trabaja con el tema del tiempo y su relación con las imágenes y la memoria encuentra en la materialidad fotográfica el medio de su expresión ideal. Así, a manera de barrera infranqueable entre el hombre y la mujer, las manchas de tinta negra que destruyen la impresión de luz de sus cuerpos, no hacen más que preanunciar la fatalidad con la que siempre estuvo signado su encuentro. Sin embargo, hay un momento en que la fuerza de la narración le arranca movimiento a la fotografía, haciendo devenir la ima-

gen estática en móvil. Se trata de una escena en la que el protagonista parece contemplar el reposo de su compañera. El fundido encadenado de distintas fotografías del rostro de la mujer, sumado a una paulatina aceleración del montaje, alcanzan a confabular los leves desplazamientos del entresueño, justo antes de que realmente aparezca el movimiento en un doble parpadeo, como si se tratara del nacimiento metafórico de la mirada.

Clave del futuro Una vez que aparece el movimiento, parece decirnos Marker, nos cuesta demasiado volver a contemplar el aparente quietismo del espacio, y de ahí a la veneración ciega de la velocidad y sus consecuentes catástrofes actuales, lamentablemente, no hay ni medio paso de distancia. La jetée, así, como toda verdadera obra de arte, parece una suerte de clé de l’avenir, una especie de clave secreta del futuro, ya nuestro presente, en la que muy pocos quieren reconocer que la tercera guerra mundial ha sucedido, como en cámara lenta, poco a poco, y que por eso casi nadie se ha dado cuenta, salvo unos pocos espectadores de cine. © LA GACETA Marcelo Damiani – Ensayista, novelista, profesor de Filosofía de la Universidad Maimónides.

28-10-2012 LITERARIA  

Domingo 28 de octubre de 2012 Literaria LA GACETA

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