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SAN MIGUEL DE TUCUMAN, DOMINGO 19 DE AGOSTO DE 2012

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“Afirmar que los sindicatos son la columna vertebral del peronismo actual me parece un disparate”, dice el historiador inglés Daniel James.

En su primera novela, Alejandro Dolina afronta la incomodidad de reinventarse y consigue, con Cartas marcadas, un desborde de creatividad.

5 a SECCION

ENTREVISTA A ZOÉ VALDÉS

“Fidel Castro es un producto extraordinario de marketing” ◆

Por Marcelo Gioffré

PARA LA GACETA - PARÍS

La reconocida escritora

PERFIL

cubana, hoy exiliada en

Zoé Valdés nació en 1959, en La Habana. Se exilió en París en 1995, año en que apareció La nada cotidiana, uno de sus títulos más célebres. Al año siguiente, su novela Te di la vida entera fue finalista del Premio Planeta y se convirtió en un best seller. La novela El todo cotidiano y el ensayo La ficción de Fidel son los últimos de los 22 libros que lleva publicados y que la han hecho merecedora de una decena de destacados premios literarios. Publica sus artículos en Le Monde, Le Nouvel Observateur, El País y El Mundo, entre otros medios.

París, habla de su infancia y de su salida de la isla, de su polémica con escritores y de la influencia del castrismo en Hugo Chávez, Evo Morales y Cristina Kirchner. También

- ¿Cuál era tu relación con los grandes escritores cubanos: Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas? - Yo empecé a escribir a los 17 años y, como vivía en la Habana vieja, tenía relación con muchas personas que ya tenían un nombre. A Reinaldo Arenas lo conocí de muy joven. Pero no podía leerlo. El libro de Reinaldo, Celestino antes del alba, se agotó y no hubo más. Recién lo empecé a leer después de que salió Antes que anochezca, que me lo mandaron desde afuera de Cuba, y con muchos problemas porque estaba prohibido. Con Alejo Carpentier fue distinto porque era un hombre apoyado por el régimen.

ataca los mitos del régimen: “Si hoy tú dices que hay buena educación en Cuba, sos un colaboracionista”.

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os encontramos un sábado a la mañana en el mítico café Les Deux Magots, frente a la iglesia de Saint-Germain-des-Prés. Cuando llegué, ella ya estaba sentada a una mesita, en una esquina. Cuando permanece en silencio parece tímida, casi inexpresiva, quizás porque sus ojos tienen un leve rasgo oriental, pero no bien comienza a hablar ciertos resortes internos se activan como si operara un milagro. Poeta y novelista muy fecunda, vive exiliada en París junto con su marido, un reconocido cineasta. Como en Des Magots había mucho ruido, caminamos dos cuadras por la Rue Bonaparte y nos trasladamos hasta el jardín del hotel Des Marronniers, en las entrañas de la Rue Jacob, a pocos metros de donde vivió Richard Wagner. Allí, a la sombra de los castaños, iniciamos el diálogo.

- ¿Llegó Carpentier a hacer alguna autocrítica de su participación? - No, no, pero era un hombre discreto, a diferencia de Nicolás Guillén, que escribía todos los días un poema en Granma a favor del castrismo. - Pero uno podría pensar que El siglo de las luces es contrarrevolucionario, en el sentido de que insinúa que toda revolución termina disipándose. - Es probable. Era un hombre muy erudito y muy inteligente. Conocí mucho a su viuda. Nunca iban a admitir su anticastrismo, que no creo tampoco que lo tuvieran. Vivían de manera muy cómoda, vivieron poco en Cuba y cuando vivieron allí le facilitaron todo para que se hiciera la casa. - ¿Y Cabrera Infante? - Lo conocí mucho ya en el exilio. Lo había leído antes, dentro de Cuba. Y cuando salía de viaje, las pocas veces que salí de Cuba, me provocaban para que hablara mal de Guillermo. Me pasó en Colombia. Mi decisión fue siempre decir: “Es un gran novelista, no lo conozco personalmente y no hablo mal de los escritores que están en el exilio”.

- Naciste junto con la revolución. ¿Cómo fue tu relación con Cuba de niña? - Sí, yo nací el 2 de mayo del 59 en la Habana vieja, y allí viví hasta que ya era adulta. Y la relación con la vida era la relación de cualquier niño nacido en el 59: se pasó de una vida normal a una vida militarizada. No había independencia en la educación, no había libertad. - ¿Cuándo tomaste conciencia de que eso era una dictadura? ¿Fue con el caso Padilla? - No, en el momento del caso Padilla yo era muy joven y no tenía nada que ver todavía con el mundillo cultural. El pueblo no se enteró del caso Padilla. Fue poco a poco. Yo pertenecía a una familia donde mi abuela era de origen irlandés y mi abuelo de origen chino. Mi abuela iba a la iglesia y tenía sus creencias, por eso yo fui llevada a la iglesia desde muy niña y cuando en la escuela se enteraron de que éramos católicos empezaron los primeros

problemas. Por ejemplo, cuando a los siete años me iban a dar la pañoleta de pionero comunista, me retiraron de la fila y me dijeron que no podía ser pionera comunista porque era católica. Allí empezó todo de manera inconsciente. Yo no tenía conciencia en ese momento de que era un acto humillante e injusto. Recuerdo que el director de la escuela, Jesús Escandel Rey, amigo de Julio Antonio Mella, el comunista asesinado en México, me dijo: “Ustedes de quién quieren ser hijos, ¿de Dios o de Fidel?” Y mi abuela, que estaba allí en el acto, me hizo una seña con dos dedos y yo dije: “De los dos”. Esa respuesta a él lo di-

“Cuando a los siete años me iban a dar la pañoleta de pionera comunista me retiraron de la fila y me dijeron que no podía serlo porque era católica”. virtió mucho, era un hombre muy abierto para la época, se rió y él mismo me puso la pañoleta de pionero. Ese fue el primer momento. Después mi padre cayó preso y no se podía decir en la escuela que estaba

preso. Mi padre tenía dos mueblerías, él daba antes del 59 dinero para los brazaletes del movimiento 26 de Julio, y cuando empiezan las contradicciones de todos los que habían apoyado a Fidel, a finales de los 60, empieza a participar en unas pequeñas células que el castrismo llamaba contrarrevolucionarias, pero que no eran activas, no eran terroristas. Entonces mi padre fue denunciado, y fue denunciado por su propia madre, mi abuela, que era muy revolucionaria, que se había convertido al castrismo de manera fulminante. Mi padre pasó cinco años y algunos meses en la cárcel, sin ser juzgado.

- ¿Cómo fue tu salida de Cuba? - Reinaldo Arenas fue el más lúcido de todos; él se dio cuenta enseguida de que había que irse. Mi idea siempre fue, y en eso coincidíamos con Guillermo (salimos casi a la misma edad, 34 y 35 años), que había que hacer las cosas dentro de Cuba. Yo decía: no seré disidente por plantilla, pero en lo que yo trabajo en lo que esté en desacuerdo lo diré. Yo dirigía la revista Cine cubano y empecé a tener enfrentamientos con el régimen. Continúa en la página 3...


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LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 19 DE AGOSTO DE 2012

LANZAMIENTOS / LA GACETA LITERARIA / LOS MAS LEÍDOS / LA GACETA LITERARIA / ENTREVISTAS / LA GACETA LITERARIA

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ENTREVISTA A DANIEL JAMES

o v e d a d e s

MEMORIAS Y REPRESENTACIONES Daniel Feierstein

$ 89

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA (209 PÁGINAS)

Primer volumen de la trilogía Sobre la elaboración del genocidio, que analiza las consecuencias de las prácticas sociales genocidas desde la experiencia argentina. Ejes: memorias y representaciones de la violencia estatal, problemáticas del juicio y niveles de responsabilidad.

MEMORIAL DE LA PUNA Héctor Tizón

$ 79

ALFAGUARA (112 PÁGINAS)

La Puna -dice Tizón- no es sólo un desierto lunar cálido y frío, es una experiencia: allí se viven intensamente el silencio, la soledad, el desamparo. Y los seres humanos se miran a sí mismos como en un espejo, enfrentados a la razón de existir, a su destino más elemental.

EL CARTÓGRAFO DE LISBOA Erik Orsenna

$ 114

TUSQUETS EDITORES (336 PÁGINAS)

Un cartógrafo, un rinoceronte, un fabricante de viudas, una maestra de aves, una prostituta, Marco Polo, fray Bartolomé de Las Casas y unos perros que comen indios son algunos de los personajes que surgirán en este relato de la fabulosa aventura del descubrimiento de América.

UNA SALVA DE PORVENIR Roberto Fernández Retamar

$ 77

COLIHUE (232 PÁGINAS)

La experiencia íntima y la reflexión, la turbulenta historia humana -la Revolución Cubana, en primer lugar- y el infinito universo de la cultura, los afectos y la serena celebración de la vida: nada de lo humano le resulta ajeno a esta obra de Fernández Retamar.

EL ESPÍRITU Y LA LETRA Marcelo D. Boeri – Nicole Ooms (comp.)

$ 78

COLIHUE (256 PÁGINAS)

Un homenaje a Alfonso Gómez-Lobo, es el subtítulo de esta obra. El tributo es para un docente cuya obra se centra principalmente en la filosofía e historia griegas, en la ética de la ley natural, en determinados problemas de lógica y semántica, y en temas de bioética.

HEIDEGGER Y ARISTÓTELES Franco Volpi

$ 83

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA (209 PÁGINAS)

Volpi se propone demostrar que Aristóteles constituye una presencia generalizada que impregna toda la obra heideggeriana. Dicha presencia se configura en una confrontación que tiende a la apropiación y asimilación radical del patrimonio de la ontología aristotélica.

EL 68 URUGUAYO Vania Markarian

$ 70

UNIV. NACIONAL DE QUILMES EDITORIAL (170 PÁGINAS)

Mientras el mundo se centraba en el Mayo Francés, en Uruguay tomaba las calles un movimiento mucho más amplio conceptualmente. En aquel 68 uruguayo, lo cultural y lo político se fundían en la búsqueda de un cambio que llegara hasta las raíces del sistema.

CAZADOR DE SIGNOS Alfredo Veiravé

$ 55

EDIT. DE LA UNIVERSIDAD DE MAR DEL PLATA (210 PÁGS.)

La obra poética de Veiravé es insoslayable para entender el panorama de los últimos años de la poesía argentina y latinoamericana. Esta antología anotada cuenta con un estudio crítico a cargo de Mariela Blanco, autora de El ángel y la mosca.

UNA ARQUITECTÓNICA PARA LA CIENCIA W. Balzer – C. U. Moulines – J. D. Sneed

“El eje fundamental entre las masas y Perón fue siempre el sindicato, no el partido”

l sindicalismo ha tenido un rol clave en el escenario político de la Argentina de los últimos 60 años. Actor de poder fundamental, las organizaciones sindicales siempre tuvieron un papel relevante en las condiciones económicas, sociales y laborales de los trabajadores a lo largo de la historia. Abordar su génesis resulta imprescindible para comprender la identidad política de la gran mayoría de los trabajadores argentinos. Es decir, indagar cómo se forjó históricamente el vínculo entre el movimiento obrero y la ideología peronista. No sólo comprender los elementos discursivos y prácticos de los trabajadores, sino entender el proceso histórico que permitió y materializó la identificación de estos con el peronismo. Preguntarse por qué se plasmó un tipo específico de organización sindical en la Argentina y no otro, la relación de estas organizaciones y el Estado, cómo se estructuraron históricamente las relaciones entre las bases y las dirigencias sindicales, cómo se constituyó un esquema ideológico-político que -más allá del devenir de la historia- parece mantenerse inalterable. Estas cuestiones aborda el reconocido historiador británico Daniel James en su ya clásico Resistencia e integración. El peronismo y la clase trabajadora argentina (Siglo XXI editores). A través de los propios actores, desde documentos, diarios y entrevistas el autor reconstruye los rasgos de la clase obrera en la Argentina y sus lazos de identidad con el peronismo. De visita en el país por un trabajo de investigación que viene desarrollando junto con Mirta Lobato sobre la historia de la comunidad de Berisso, dialogamos con James sobre estos temas.

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Por Ezequiel Mario Martínez

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES

El reconocido historiador británico reedita en la Argentina Resistencia e integración, libro fundamental que articula el análisis socioeconómico con las experiencias y prácticas que permitieron el surgimiento de una particular cultura de los trabajadores argentinos. “Afirmar que las organizaciones sindicales son la columna vertebral del peronismo actual me parece un disparate”

$ 150

UNIV. NACIONAL DE QUILMES EDITORIAL (500 PAGINAS)

Este libro es acerca de la estructura del conocimiento, en el que la ciencia empírica es ejemplo paradigmático. En él se brinda una manera de describir varias “partes” de la ciencia y del modo en que estas son incorporadas a una estructura altamente compleja o “arquitectónica”.

LOS SEÑORES DEL JAGUAR María del Rosario Andrada

$ 30

VINCIGUERRA (96 PÁGINAS)

“La voz que construye la palabra poética en Los señores del Jaguar ahueca la tierra para traernos el dolor y la excitación. Lejos de cumplir con lo correcto y lo establecido, Andrada arriesga y su palabra transita caminos que nos instalan en un tiempo sin tiempos”.

OBREROS Y EMPLEADOS EN VÍSPERAS DEL TERCER REICH Erich Fromm

$ 125

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA (431 PÁGINAS)

Es la primera investigación empírica del Instituto de Frankfurt y una de sus producciones científicas más complejas e importantes. En 1929, cuando se inicia la investigación, Fromm era colaborador del Instituto, responsable de los trabajos sobre la “autoridad”.

LAS ESTRATEGIAS DEL PODER DEL YRIGOYENISMO 1890-1916 Salvador Cabral

$ 40

EDITORIAL DUNKEN (256 PÁGINAS)

¿Cómo pudo ser que un desconocido militante popular del alsinismo se transformara en dos décadas, sin hablar en público, sin escribir libros ni artículos políticos, sin ocupar el teléfono ni mostrarse en actos públicos, en líder indiscutido de las multitudes argentinas?

- ¿Se podría afirmar que la ideología y la conciencia peronista se termina de consolidar durante el período de la llamada “resistencia”? - Lo que se consolida son ciertas vertientes latentes y presentes en el peronismo previo al 55. Claro que existen varios peronismos. Yo no puedo definir a ese peronismo obrero articulado con esas capas de militantes surgidos durante la resistencia como “el verdadero peronismo”. El peronismo alberga a un conjunto amplio de expresiones que interpelan a su vez a distintos grupos sociales. Ahora, las condiciones que rigen luego del golpe del 55 favorecen al florecimiento de ciertos elementos ideológicos y ciertas experiencias obreras que vienen de la primera época peronista, pero que estaban en constante tensión con otros elementos del peronismo. Dicho grosso modo, con la proscripción del peronismo político de toda expresión institucional se abre el campo al surgimiento de esos elementos que tienen su espacio idóneo en el propio universo del trabajo, en la fábrica. El peronismo mantiene cierta capa político-dirigencial, pero el peronismo político después del 55 se restringe a ciertos grupos nacionalistas, algunos diarios, periódicos etcétera, sin una expresión orgánica. De hecho, el peronismo del período 46-55 tampoco lo tuvo: el eje fundamental entre las masas y Perón fue siempre el sindicato y no el partido. Todo el aparato institucional-político era muy secundario. Las condiciones después de septiembre del 55, en contra de las intenciones de los militares, permiten que el peronismo obrero florezca.

PERFIL

Daniel James estudió en las universidades de Oxford y Londres. Fue profesor en las universidades de Cambridge, Yale y Duke. Actualmente enseña Historia Latinoamericana en la Universidad de Indiana. Ha publicado, entre otros libros, la colección de ensayos The Gendered Worlds of Latin American Women Workers y Dona Maria’s Story: Life History, Memory and Political Identity.

- ¿La experiencia de integración que tuvo el sindicalismo en el sistema político argentino respondió a una lógica propia o bien esto se dio en la mayoría de las sociedades capitalistas modernas? - Mi primera respuesta a esta pregunta sería que no, no es único en la Argentina. El

capítulo del libro donde abordo el período del vandorismo sostengo que si existió un proyecto vandorista y este tuvo su ideología. Muchos de sus elementos fundamentales son los que uno puede esperar de cualquier experiencia capitalista moderna. Cualquier organización sindical, dentro de un sistema capitalista medianamente funcional, llevaría adelante más o menos la misma estrategia que implementaron los vandoristas -la llamada “burocracia sindical”- para lograr la plena institucionalización del sindicalismo como actor de poder permanente. Ahora, con ciertas diferencias: el sindicalismo en la Argentina se termina de consolidar bajo un marco institucional mucho más frágil e inestable en comparación con otros países que tuvieron procesos parecidos. Otra clave distintiva del proceso argentino fue que el movimiento sindical llegó a tener un nivel de representación política muy importante. La responsabilidad política que deben y tienen que asumir forzosamente los dirigentes sindicales implica una gran oportunidad, pero también una serie de posibilidades negativas. En un contexto institucional endeble como el argentino en las décadas del 60 y 70 llega un momento donde el avance del sindicato llega a un techo que le marcan claramente los poderes fácticos. Es decir, los militares y sus aliados civiles. Más allá de este techo no están dispuestos a ceder ni a negociar. - Más allá de los cambios de época y las distintas metamorfosis que sufrió el peronismo a lo largo de su historia, ¿cómo se explica que -a 60 años de su surgimiento- siga siendo la identidad política de la mayoría del movimiento sindical en la Argentina? - Para contestar esto yo haría algunas preguntas. Para ello uno tendría que tener las respuestas a ciertas preguntas. Una de ellas sería saber cuál es el peso de la tradición simbólica del peronismo en las dirigencias sindicales actuales. Otra -relacionada con la primera- consistiría en indagar sobre el cambio del peso relativo de los sindicatos en el movimiento peronista, por lo menos de Menem a la fecha. Cualquier análisis que se haga del peronismo como movimiento debe tener en cuenta estas variables. Afirmar hoy que las organizaciones sindicales son la columna vertebral del peronismo actual me parece un disparate. ¿Cuál es el poder real del sindicalismo hoy en la Argentina? Obviamente ha habido un nivel de recuperación importante de los sindicatos durante los últimos años. La tasa de sindicalización ha subido muchísimo, casi un 24% desde 2003. Ahora, la estructura sindical se ha modificado. El peso de los gremios vinculados a los servicios y a los gremios del Estado ha ganado poder dentro del movimiento sindical. El líder de la CTA pertenece al gremio de ATE, por ejemplo. Otra pregunta interesante sería saber cuál es el impacto a largo plazo luego de dos décadas -tal vez tres, si nos remontamos a los 80- de desindustrialización. El mundo del trabajo es un universo que ha cambiado mucho. A pesar de esto, el nivel de sindicalización en la Argentina es bastante respetable y sigue muy por encima de la media a nivel mundial, inclusive por arriba de los Estados Unidos y de Francia. En términos comparativos, la “densidad sindical” en la Argentina es muy respetable dado el retroceso a nivel mundial del sindicalismo. © LA GACETA


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LITERARIA DOMINGO 19 DE AGOSTO DE 2012

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/C R CI TRI ICTAI SC ADS E DLEI B LRI OB SR O/S L/A LGAA CGEAT CA E TL AI T EL RI TA ER RI AA R/I A C R/ I TEI NC TA RS E DV EI S TL AI BSR O/ S L /A LG AA CGEATCAE TLAI T LE IRT AE R IAAR I /A C/ R CI TRI I CT AI CS A SD E D EL I BL IRBORSO S/

Historias de Dolina con vencedores y vencidos una obra que podría pasar inadvertida solamente por obra del prejuicio, del despiste, de la necedad o de la incapacidad de afectación

NOVELA CARTAS MARCADAS ALEJANDRO DOLINA (Planeta - Buenos Aires) Alejandro Dolina (Baigorrita, provincia de Buenos Aires, 1944), fue operario de Entel y estudiante de Historia y de Derecho. Ha sabido trabajar como publicista, periodista y guionista. Si buscamos las precisiones de Wikipedia, es definido como escritor, músico, poeta, conductor radial. También es vastamente conocida su afición por el tango, la literatura y la filosofía. En los ciclos televisivos La barra de Dolina y Bar del Infierno incursionó en la actuación, canta, compone y si por caso hiciéramos una compulsa callejera, sería calificado, sin más, como todo un humorista. Y razón no les faltaría. Para muchos, además, es considerado un intelectual de raza, amén de que en 2001 tuvo el selecto honor de ser nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. Será acaso por tan copiosa y pasmosa multiplicidad de oficios y dones que Dolina gusta de reconocerse, “humildemente, un artista”, y será por eso que Cartas marcadas (su primera novela) goza de una suerte de fuegos artificiales de la creatividad. Pero conste, una creatividad entendida como el modo genuino y radical de hacer que una cosa

empiece a existir. Es decir: a salvo de platos de segunda mano, inspiraciones a media cocción y emulaciones más o menos afortunadas, Dolina se abocó a la ímproba tarea de desandar sus propias huellas, pero no para reverberar cómodamente sino más bien para afrontar la incomodidad de refundarse. Esto es, refundar sus intuiciones, sus devociones y, por qué no, sus aprensiones, llevarlas al máximo de su tensión, atravesarlas como quien sabe atravesar la noche de sus desvelos y, en el mejor de los casos, tal como es un hecho, alumbrar una obra a buenas con sus más íntimas peticiones de principio. Una obra, Cartas marcadas, que podría pasar inadvertida sólo por prejuicio, despiste, necedad o simple y llana circunstancial incapacidad de afectación (desde luego que es absurda la idea de que un libro deba agradar per se). Y eso porque se nos presenta un Dolina crecido y expandido, metódico sin obsesión y minucioso sin excesos; un Dolina que ofrece sus criaturas para que sean queribles como se quiere, buena o mala, la compleja intensidad de lo más propio de lo humano, de la humanidad químicamente pura.

“HUMILDEMENTE, UN ARTISTA”. La primera novela de Dolina exhibe una creatividad entendida como el modo genuino y radical de hacer que una cosa empiece a existir. En la cerrazón de Flores, epicentro de los hechizos, así como en las otras geografías en cuestión, se tejen y destejen historias de dudosa veracidad y más reales que la propia realidad.

Historias, en fin, en las que tanto vencedores como vencidos se ofrendan a un destino cuya ambigüedad se evapora como más tarde o más temprano se evapora lo que fue, lo que aspira

a ser, lo que pudo haber sido y no fue. Como se evapora la vida misma. Historias, las de Cartas marcadas, las de este Dolina auténtico, de este portentoso Dolina, llama-

das a ser seguidas con la hipnótica mirada del niño capturado por el truco del mago. © LA GACETA

WALTER VARGAS ◆

“Fidel Castro es un producto extraordinario del marketing” ... Viene de la página I. Ahí empezaron las contradicciones con Alfredo Guevara, que dirigía el instituto de cine. Yo ya conocía a Alfredo Vega, mi tercer esposo, y decidimos que la opción era irse y denunciar lo que estaba pasando o caer presos. Porque en Cuba no hay otra solución. Todas las personas que pasan seis meses, un año máximo, haciendo oposición y no tienen que ir al exilio ni caen presos, pues te tienes que hacer la pregunta de qué ocurre con ellos, porque está visto que en 53 años es lo que pasa siempre. - ¿Cómo es entonces el caso de Leonardo Padura, que ha escrito libros muy críticos, como El hombre que amaba los perros, pero sigue viviendo tranquilamente en Cuba? - Yo tenía como principio no hablar de los escritores que siguen viviendo en Cuba, así como cuando vivía en Cuba no hablaba de los que estaban en el exilio. Pero fue Padura quien rompió esa decisión que yo había tomado, porque en una declaración a un periódico español dijo que yo había sido funcionaria cubana y que había salido por avión de Cuba. El fue mucho más funcionario que yo, estuvo muchos más años que yo ligado a la Uneac, la unión de escritores y artistas de Cuba, con modelo soviético, como el segundo de la Uneac. Creo que Padura es un fenómeno en el que yo tengo mucho que ver, puesto que a partir de la publicación de La nada cotidiana, que es la novela que me hizo conocida mundialmente, ellos se dieron cuenta de que podían utilizar a los escritores, sacarlos en contra de los escritores que estaban en el exilio y al mismo tiempo hacer dinero con ellos. Se ha visto en las últimas declaraciones que ha hecho Padura que no es independiente, puesto que lo mismo lo ves en una mesa dentro de Cuba defendiendo el castrismo que cuando sale afuera lo ves con otro lenguaje y en sus novelas hay una cierta crítica permitida. Han cambiado las cosas, pero sigue siendo una dictadura de la que él es un representante. El no quiere que los Castro se vayan, quiere que eso cambie un poquito para poder seguir viviendo como vive.

La ficción de Fidel - Uno de tus libros se llama La ficción Fidel, ¿por qué? - Es un ensayo novelado. Fidel,

creo, es un producto extraordinario de marketing, que es la revolución cubana, que fracasó en la vida real pero que triunfó mundialmente. Ahora, cuando venía para aquí el taxista, cuando le dije que era cubana, enseguida dijo: “¡Ah, la revolución…!” El gran de negocio de Castro es producto de una ficción. - ¿Y el caso del Che? - Forma parte de ese producto de marketing. Cuando Castro saca aquella carta personal del Che, a partir de ahí forma el personaje que lo beneficia a él. Si te fijas, en esa carta lo importante es Fidel, sólo al final menciona brevemente a la familia. Esa carta lo que quiere decir es que el Che no era nadie sin Fidel. - Algunos dicen, respecto del Che, que también Jesucristo o Espartaco fracasaron, de modo que lo importante es el éxito simbólico, no lo concreto. - El problema es que todos los días en Cuba los niños en la escuela tienen que jurar la bandera y decir: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”. Mientras que los niños del mundo tienen millones de modelos a escoger los niños cubanos tienen uno solo: el Che desde el punto de vista metafórico y Fidel y Raúl desde el punto de vista real. - ¿Sos escéptica respecto del poscastrismo? - Las secuelas culturales del castrismo son serias. Va a costar trabajo volver a aceptar que en el mundo hay derechos y que hay deberes. Porque si tú eres militante, de izquierda o revolucionario, en Cuba puedes ir por encima de los demás, eso está muy enraizado. Aparte el “sálvese quien pueda” propio de los regímenes totalitarios. - En los años 70 las soluciones violentas en Latinoamérica eran hijas de la revolución cubana, que se exportaba. En los 2000, en la misma zona, la idea es articular sociedades dicotómicas, divididas de modo tajante. ¿Ves en Chávez, en Evo Morales o en Cristina Kirchner rasgos sacados del modelo cubano? - Sí, muchos. Todos son discípulos de Fidel Castro. Salvador Allende fue muy incómodo para Fidel. Porque en la época en que Castro exportaba la ideología de las guerrillas surge un hombre de izquierda que gana de manera democráti-

ca, por eso le hace la competencia al proyecto de Fidel. ¿Cómo murió Allende? Todavía está por investigarse: no hay que olvidar que Pinochet estuvo en Cuba y que Castro apoyó a los militares argentinos. Los socialismos populistas tienen mucho que ver con Fidel, han nacionalizado una gran cantidad de cosas, han confiscado tierras y, sobre todo, han quitado la libertad de expresión. Castro en determinado momento pudo haber dicho: “Abandonemos la lucha armada, busquemos otra solución”. Esa solución la han logrado. - ¿Cómo ves el caso de Cristina Kirchner? - Es uno de los casos más difíciles de analizar y sin embargo uno de los más evidentes. Cristina Kirchner heredó el poder del marido, fue elegida en las urnas por esta cosa del populismo, del lenguaje antiimperialista, de la baba ideológica que venden. El país, desde el punto de vista económico, creció a pesar de ellos y ahora lo que estamos viendo es la utilización del poder a su favor, una presión colectiva psicológica que se nota. Y con una cosa a su favor, que en Latinoamérica no la advierten porque son machistas, pero que mundialmente la acompaña mucho a ella: hacer ver que vistiéndose y pintándose como lo hace, como una mamboleta de los años 50, pues lleva los pantalones, eso le da una fuerza extra. A las mujeres, que sabemos lo que significa llegar a conseguir cosas a pesar de ser mujer, nos choca que para ella haya sido tan fácil llegar y al mismo tiempo se aproveche de su condición de mujer.

Polémicas - ¿Tuviste una polémica con la bloguera cubana Yoani Sánchez? - No, ella nunca ha permitido la polémica: ojalá hubiera existido. Yo conozco al esposo de Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar, desde los 18 años y él cree que a Fidel Castro se lo debe combatir desde la extrema izquierda. Cuando ella surgió, la apoyé mucho, tiene mérito, pero la fue viciando el poder de la prensa en que si tú no eres de izquierda tu no vales. Yoani Sánchez se presentó en un acto público en el que estaba Mariela Castro, cuando Yoani ya era muy famosa y casi nadie sabía que Mariela Castro era la hija de Raúl Castro. Entonces yo le mandé un e-mail diciéndole que no

- Le diría que hay otras opciones. Ese no es el mundo de hoy. Aquí en Francia hay manifestaciones todos los días, gente resistiendo al consumismo, los sindicatos en las calles. ¿Por qué no podemos vivir en Cuba de manera normal?

DESDE LA PORTADA. Zoé Valdés, durante la presentación de su libro, cuyo título torna innecesarias las presentaciones. le dé su tribuna a este personaje. Como Yoani no me respondió, lo hice públicamente en mi blog. Después ella saca siete preguntas a Obama y siete a Raúl Castro; bien, no se puede poner al mismo nivel a un presidente elegido democráticamente y a otro que cogió el poder en una sucesión dinástica. Entonces yo estuve en desacuerdo. Ella cita a los escritores oficialistas, a los oportunistas, a Wendy Guerra o a Leonardo Padura, que son los que salen autorizados por el régimen para contrarrestar y silenciar nuestras voces. En Cuba no hay polémica posible, ser polémico es un delito: yo, por ejemplo, no estoy de acuerdo en que Lisardo Sánchez sea el vocero de los disidentes en Cuba, porque él recibió medallas por ser un miembro del aparato represor castrista. - ¿Siguen los asesinatos en Cuba? - Oswaldo Payá1 fue asesinado. Con otro modus operandi, pero siguen. Ya salió que los culpables fueron el que iba manejando el auto, el español, y el sueco; esa gente va a quedar detenida en Cuba un año como mínimo: le están echando la culpa a esa gente. Hay un video de cómo a Payá lo perseguían en Cuba, hace un mes le habían golpeado el carro. Fíjate que Payá muere y no sabíamos que lo perseguían. En cambio, a esta muchacha (por Yoani Sánchez) la persiguen dos minutos en la calle y ella lo saca por Twitter. No se puede hacer de la disidencia un espectáculo. Tú no puedes estar nominada al Nobel y hacer anuncios de lámparas italianas o escribir un artículo en El País, el día siguiente de la muerte de Payá, sobre los paladares de lujo en La Habana. Yo nunca he visto a San

Suu Kyi haciendo artículos sobre los restorantes de lujo en Birmania. Hay que tener un mínimo de respeto por la gente que la apoya, que no es la gente que está en Cuba, porque en Cuba no la conoce nadie, sino por los cubanos que estamos fuera, que hemos hecho que su nombre creciera. - ¿Qué dirías a la gente de izquierda que en Argentina, de buena fe, afirma que Castro ha logrado eliminar el hambre y que la educación y la salud son muy buenas? - Todo eso es mentira, forma parte del producto de marketing. La gente en Cuba tiene hambre, hay ancianos y niños que se mueren de hambre. Hay enfermedades que no se diagnostican, como el cólera, el dengue hemorrágico, la sarna. Las cifras las manipulan y como no hay ningún tipo de revisión y no puede entrar la Organización Mundial de la Salud... No se les puede creer. Y aquel que repite como un papagayo lo que le cuentan no es un ingenuo, no, hoy es un colaborador, un colaborador de un régimen que asesina, que ha asesinado moralmente a un pueblo y que ha destruido una cultura de una gran fuerza, los escritores y pintores cubanos diseminados por el mundo, es muy doloroso. Y no se puede hablar de educación donde lo que único que hay es adoctrinamiento ideológico. No puede haber educación donde no se puede hablar como disidente. Si hoy tú dices que hay buena educación en Cuba sos un colaboracionista. - Y qué le responderías a los que dicen que la contrapartida es el consumismo desbocado, la crisis en Europa o la corrupción del capitalismo.

- ¿Cuál sería tu modelo? - No me gusta situarme en modelos pero yo diría que más el liberalismo. La socialdemocracia tiene un pasado muy tenebroso. Pero el problema no son los modelos existentes sino los que el ser humano todavía puede construir. - ¿No extrañás La Habana? - Mucho. Pero no La Habana donde está el castrismo. Toda la Habana está en mi cabeza. - Si se democratizara Cuba, ¿participarías en política? - No. Hay personas más preparadas, sobre todo en el exilio. También hay gente dentro de Cuba, pero que está un poco cansada, pienso en Martha Beatriz Roque, en Vladimiro Roca: los han humillado mucho y para ellos no hubo internet. Ellos se batieron solos. Dos puntos clave de la sociedad cubana, el racismo y el clasismo, son dos puntos que vienen de antes de Castro y que persisten. Fíjate que Cuba es una sociedad mestiza y hemos hablado sólo de disidentes blancos. No hemos hablado de Antúnez, que es un negro que se bate todos los días en las calles con su mujer, que estuvo quince años en la cárcel y que tiene un pensamiento elaborado. No hemos hablado de Sonia Garro Alfonso, negra, que desde marzo, cuando fue el Papa, está en la prisión de Manto Negro; ni de su marido, Raúl Alejandro Muñoz, que está en otra prisión, el Combinado del Este. Pocos conocen a esas personas que podrían participar de un gobierno de transición, si los Castro fueran un poco amables. © LA GACETA Marcelo Gioffré – Periodista, escritor, abogado. Conduce, junto a Juan José Sebreli, el programa Aguafiestas, por la señal Metro. Nota: La version oficial es que Oswaldo Payá Sardiñas (1952) murió en un accidente de tránsito, el pasado 22 de julio. Era la figura más reconocida del sector moderado de la oposición. Nunca quiso salir de Cuba y vivió todo tipo de presiones del régimen castrista.


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LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 19 DE AGOSTO DE 2012

Las sombras terribles de PABLO ESCOBAR ◆

Por Ccarmen Perilli

PARA LA GACETA - CALI (COLOMBIA)

El narcotráfico protagoniza muchas de las telenovelas, películas y libros más populares de Colombia. Pero todavía sigue actuando en la realidad de una sociedad que parece haberse acostumbrado a convivir con la violencia.

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legamos de noche a Cali para participar de un congreso internacional de literatura latinoamericana. Nuestro arribo estuvo lleno de cautela. Desde las primeras horas nos hablan de los enfrentamientos con guerrilleros en el Cauca, cercano a este lugar. De todas maneras, Cali es una ciudad ordenada urbanísticamente, se vive con miedo pero, por ejemplo, los motociclistas están controlados con casco y chaleco. Además, una suerte de transporte modelo atraviesa toda la ciudad con terminales custodiadas. Los principales hoteles fueron construidos por la mafia, en este caso por el cartel presidido por Manuel Rodríguez, enfrentado al cartel de Medellín gobernado por Pablo Escobar. En el programa del congreso abundan las ponencias sobre la narco-literatura y los secuestros de la guerra de las FARC. Crónicas, novelas y películas que trabajan con los textos de la violencia. Pero mi asombro fue enorme cuando descubrí que todas las noches el país se paraliza para ver la telenovela Escobar, el patrón del mal, una ficción basada en La parábola de Pablo, de Alonso J. Salazar, increíble biografía del jefe de los sicarios. Prendo la televisión en el hotel y la novela me atrapa de inmediato. Pablo no careció de algunos de los rasgos del bandolerismo social que señala Eric Hobsbawm, ya que actuó de forma patriarcal en un mundo donde la coca era la fuente del dinero. Su historia puede leerse como una suerte de épica bastarda, que dejó una estela de violencia inaudita. Una suerte de parodia del inglés Robin Hood, ya que se hizo millonario y vivió en una casa con zoológico propio (una hermosa imagen de la disolución de su imperio es la huida de los animales abandonados, descriptos en El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel

Vázquez). Pero vuelvo a la novela. En el episodio, Pablo decide silenciar al director del diario El Espectador, Guillermo Cano, y lo manda a asesinar. Junto con la serie, una increíble cantidad de literatura, cine y periodismo gira alrededor de la historia y mito del narcotraficante. Uno de los más impactante es el documental Los pecados de mi padre, realizado por el argentino Daniel Entel, que logra, a partir de una carta dirigida por el hijo de Escobar a los hijos de Rodrigo Lara Bonilla (político asesinado en 1984 por sicarios de Escobar), una valiente lectura de la historia hecha por el hijo, quien hasta hoy vive de incógnito. Revisión crítica de la relación filial que intenta restaurar lazos entre los hijos y romper la cadena de la sangre. La inseguridad y el miedo que asolan al mundo están metidos en la vida de los colombianos, casi naturalizados, aparecen por todos lados y sus representaciones tienen un efecto extraño: ¿se debe a una acostumbramiento o a una asunción crítica de hechos del pasado que le permitan enfrentar el presente? En estos días los indígenas han enfrentado a guerrilleros y policías planteando su hartazgo. Un documental colombiano deslumbrante de Diego García sobre la obra de la escultora Beatriz González en un cementerio se titula ¿Por qué llorar si ya reí? La sociedad colombiana no parece haber abandonado la risa y la vida corre tumultuosa en la calle. Lamentablemente, en el río de Medellín aparecen cadáveres y nadie se asombra: quizá esto sea peor que la muerte. Ojalá la palabra y la imagen sirvan para sacudir y no para acostumbrarnos a vivir en una sociedad en la que la vida es desechable. © LA GACETA Carmen Perilli – Doctora en Letras, profesora de la UNT, investigadora del Conicet.

LA TELENOVELA QUE PARALIZA A COLOMBIA. Escobar, el patrón del mal, es una ficción basada en La parábola de Pablo, de Alonso J. Salazar.

HOMBRE DE LA ESQUINA ROSADA ◆

Por Marcelo Damiani

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES

En junio se cumplieron 50 años del estreno, en el Gran Cine Plaza, de una de las “Fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real.” Jorge Luis Borges uego de Días de odio (1953) de Leopoldo Torre Nilson (basada en Emma Zunz) y del cortometraje La espera (1958) de Mario David (basada en el cuento homónimo), Hombre de la esquina rosada era la tercera adaptación de Borges a la pantalla grande, confirmando el lugar de interés que ya despertaba su escritura fuera del campo literario. Parece que la idea original fue de Francisco Petrone (tal vez por eso se llevó tan bien con su personaje Real), luego intervino el productor Atilio Mentasti, y la ecuación se cerró con la aparición de Mugica. El guión, de Isaac Aisemberg y Carlos Adén, fue sabiamente enriquecido por Joaquín Gómez Bas y el director. Entre todos resolvieron uno de los problemas clásicos a la hora de adaptar un cuento al formato del largometraje, siempre más afín al de la novela. Así nació la historia fantasmal de Nicolás Fuentes, cuya muerte obligará a su compañero de celda, Francisco Real, a tomar su lugar. La película cuenta el derrotero de este personaje y su conversión, por medio de la palabra, en (el) otro, tema borgeano por excelencia. De esta forma, la historia del cuento recién

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mejores películas argentinas de todos los tiempos: Hombre de la esquina rosada, de René Mugica, basada en el célebre cuento de Borges, y con un elenco de lujo para la época: Franciso Petrone, Susana Campos y Walter Vidarte, entre muchos otros. aparecerá al final, y además, con una justificación mucho más sólida, ya que antes había una pregunta implícita que tenía un aire a falencia estructural: ¿Por qué Rosendo Juárez, siendo un guapo, se niega a pelear con Francisco Real? La película propone varias respuestas. No pelea porque no entiende cómo alguien que está muerto puede ser reemplazado por otro, no pelea porque todo tiene un aire irreal, no pelea porque las circunstancias lo superan, y no pelea porque acaso también vislumbra inconscientemente la forma de salir de ese mundo de guapos donde el que a hierro mata, a hierro muere, y él, en el fondo, ya no comulga con esa vida (y tampoco con ese tipo de muerte). El mismo Borges se hará cargo de está cuestión en Historia de Rosendo Juárez, cuento que por cierto está en diálogo directo con la película, y acaso haya sido inspirado por ella.

Reflejo de otros reflejos Tal vez sea cierto, como han sostenido algunos, que Hombre de la esquina rosa-

DURANTE EL RODAJE. Borges, con Francisco Petrone.

da no es uno de los mejores cuentos de Borges, pero en el pasaje de la literatura al cine Mugica logró una versión notable. Muy pocos espectadores han podido despegarse de su ambientación criollista, y casi nadie reparó en sus méritos metafísicos, una auténtica interpretación del universo borgeano en clave cinematográfica. Así, el tema del doble pone en juego la fuerte relación de su literatura con las claves filosóficas de Schopenhauer. El pensador alemán sostenía que el mundo es la representación de una realidad subyacente a la que daba el nombre de Voluntad. El nacimiento y muerte de todo lo que existe, para él, no era otra cosa que la manifestación de esta entidad. La Voluntad es una unidad que juega a multiplicarse y enfrentar a las formas resultantes. En el film, Fuentes y Real son la actualización de esta unidad. Este procedimiento pone en escena que cuando Rosendo Juárez se niega a pelear, no es sólo porque quizá tema que su oponente

sea invencible o inmortal (y acá resuena el eco de Macbeth, de Shakespeare), sino porque intuye la identidad de los opuestos, la anulación de las diferencias, y por lo tanto, la falsedad del enfrentamiento. Se sabe víctima de una farsa, títere de una fuerza superior. Su decisión de negarse al combate es, en términos de Schopenhauer, negar la voluntad de existir. Cualquier otro continuaría con el juego. Es así que el Oriental tomará su lugar y dará muerte a Francisco Real. Tampoco es casual que el film resuelva este choque entre sombras, insinuando su carácter irreal, como si se tratara de una alusión a la caverna platónica. Sólo somos sombras pasajeras, fantasmas imaginarios con delirios de grandeza, como las imágenes que vemos o creemos ver todo el tiempo, y nadie es ni puede ser nunca real, en especial Francisco Real. No somos más que el reflejo evanescente de otros reflejos que llamamos palabras, relatos o identidad. Es tal vez por eso que Borges, casi sin reparos, terminó aprobando la película, a pesar de que nunca, literalmente, pudo verla. © LA GACETA Marcelo Damiani – Novelista, crítico, profesor de la Universidad Maimónides.

19-08-2012 LITERARIA  

Domingo 19 de agosto de 2012 Literaria LA GACETA

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