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SAN MIGUEL DE TUCUMAN, DOMINGO 19 DE FEBRERO DE 2012

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“Drácula” de Bram Stoker es “un libro para el verano” en la recomendación de Melina Moisé y el placer de la lectura

En su más reciente obra “Corriéndose al Interior”, Ari Paluch expone preguntas y respuestas para alcanzar la paz interior

5 a SECCION

ENTREVISTA A ARIADNA CHAVES

LAde losM USA pintores ◆

Julio R. Estefan

PARA LA GACETA - TUCUMÁN

Deslumbró y fue retratada por dos de los más grandes pintores argentinos y por uno de los mayores artistas de Tucumán. Antonio Berni, Lino Spilimbergo y José Nieto Palacios fueron seducidos por la belleza de la tucumana que transformó esas experiencias en poemas. Esos textos la convirtieron en una de las autoras destacadas de la provincia. En esta entrevista habla de algunas de esas experiencias y de los libros que surgieron de ellas

riadna Chaves me abre las puertas de su casa con genuina generosidad. Es una buena anfitriona y le gusta recibir visitas. Por supuesto, ella es el centro de atención de quienes nos acercamos hasta su domicilio en el oeste de San Miguel de Tucumán. Es una figura de la literatura tucumana que ha sabido ganarse un lugar destacado entre los escritores de su generación y que, con humildad, sabe reconocer entre ellos a sus mentores y amigos: Guillermo Orce Remis, Horacio Descole, Manuel Corbalán, Antonio Palacios, Arturo Álvarez Sosa, Leonor Vasena, entre otros. La casa ocupa buena parte de su tiempo, repartido entre el jardín, que cuida personalmente, y las tareas domésticas que, confiesa, a veces la agobian demasiado. Comenzamos nuestra charla, totalmente distendidos, alrededor de su escritorio, donde las fotografías rescatan fragmentos de su pasado, mirándonos displicentemente bajo el vidrio que las cubre.

A

Retrato de Ariadna Chaves realizado por Antonio Berni.

- Naciste en Tucumán… - Sí, en la calle Congreso 553. Hasta hace poco todavía estaba allí la casa donde nací. Recuerdo que la puerta tenía cristales de Bruselas, simplemente porque no había en la Argentina… Era una casa preciosa… - Sin embargo, pasaste tu infancia en el Chaco por el trabajo de ferroviario de tu padre. - Así es. Me deben haber llevado a los cuatro o cinco años. Y allí, en el campo, me senté una noche a mirar las estrellas y entonces me di cuenta que quería desaparecer, quería que me absorbiera el cosmos. Lloraba. Y sólo pensaba que quería desaparecer. Recuerdo que estaba sentada en una silla chiquitita, me levanté de la cama y me senté bajo la bóveda azul del cielo, que en el campo y en las noches del Chaco santiagueño, era extraordinaria. Y allí sentadita en esa silla chiquitita, quería deshacerme, confundirme con el cosmos. Yo no conocía aún la palabra cosmos, pero miraba el cielo, lloraba, y quería desaparecer, que me llevaran las fuerzas celestiales. ¡Qué misterio! No es literatura, eh, es real. - ¿Y usaste todos estos elementos en tu primer libro? - No, en realidad no. Mi primer libro de poesía representa, ante todo, la pasión. A mi niñez aún la tengo que rescatar. Desde que he venido a esta casa me dedico a la construcción, y a cuidarla. Pero todo eso continúa en mí.

PERFIL

Ariadna Chaves nació en San Miguel de Tucumán. En su provincia realizó estudios de Filosofía y Letras y ejerció la docencia. Recibió numerosos premios por su obra. Dentro de ella cabe mencionar a los libros Las otras tierras, Intemperie y La Flor al dueño. Sus textos aparecieron en diversos diarios y revistas de nuestro país y forman parte de distintas antologías, entre las que merece destacarse la Antología de la poesía Argentina, con selección y prólogo de Raúl Gustavo Aguirre.

- Cuéntame de tu primer libro, ¿cómo nació? - Canciones de la víspera apareció en abril de 1951. La edición estuvo a cargo de Violetto, una de las imprentas más importantes de Tucumán en ese entonces. Trabajaron a destajo: en un mes estuvo listo e inmediatamente salió a la venta. - ¿Tenían algún canal de distribución? - No sé, pero recuerdo que llegó hasta Rosario. Varias crónicas se hicieron eco del lanzamiento. Hizo capote entre los estudiantes de la Facultad de Filosofía. Los muchachos andaban con este libro bajo el brazo, porque era un libro de amor, audaz para la época. Y ellos recitaban de memoria los poemas. Te imaginarás que

en la Facultad era considerada una “diosa”. A partir de entonces ya no podía estudiar. Todo ese mundo de bohemios y artistas que comencé a frecuentar no me permitía estudiar. A veces entraba a clases, tarde, con un vestido rojo, de una tela que se ajustaba al cuerpo y que llegaba hasta debajo de rodilla… Te imaginas, ¡ahí nomás se interrumpía la clase! Me reía, me divertía con los relatos de mis compañeros cuando entraba a la facultad. Pero ya había publicado un libro y, para ellos, era famosa. - ¿Qué relación existe entre tu primer libro y el pintor Carlos Castillo? - Se llamaba Carlos Santor Castillo, le decían “Tocho” y en Perú fue un pintor muy importante. Él fue mi primera pasión. Un día me vio con una rosa roja y me pidió que posase para terminar “Yerma”. Y le dije que sí. Iba todos los días a su taller, que estaba en el parque 9 de Julio, donde ahora está la Casa Municipal de Cultura. Tenía una habitación donde me cambiaba, me ponía una bata verde y debajo… ¡nada! Luego, salía al taller, me sentaba en una banqueta y dejaba caer la bata. Me quedaba dura. No movía ni un pelo. Y él hacía su trabajo en el lienzo. Al principio, sólo se dedicaba a pintar, pero, con el tiempo fueron apareciendo otras intenciones. Por supuesto que yo no accedía y me mantenía firme en mi negativa. Una tarde me invitó un whisky, luego otro… y nos terminamos una botella. Creyó que así me iba a doblegar, pero no, y él, quizá como sintiéndose herido en su orgullo, me dio una tremenda bofetada y me corrió del taller. No volví en un mes, aproximadamente. Cuando lo hice, fui directamente a la pieza donde me cambiaba, me desnudé, entré al taller, le pedí que se tendiese en la cama que había allí y, sucedió lo que tenía que suceder. Por eso digo que fue mi primera pasión. El libro está inspirado en toda esa experiencia. - ¿Y después qué sucedió? - ¡Quería que me fuese con él! Me pidió que fuera a la estación del ferrocarril y que, si había decidido acompañarlo, llevara mi valija. Me presenté con una rosa en la mano y una botella de grapa. Sin equipaje. Y así supo que no lo acompañaría. El tomó la rosa pero rechazó la grapa. Volví a mi casa en compañía de Nieto Palacios. Era tarde, de noche y llovía intensamente. Volvimos caminando y en el camino Nieto abrió la botella de grapa. Él estaba acostumbrado, pero yo no. Sin embargo, nos tomamos la botella entera antes de llegar a mi casa. Nos sentamos en el umbral y nos quedamos hasta las cuatro de la mañana. ...pasa a pág. 4


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LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 19 DE FEBRERO DE 2012

LANZAMIENTOS / LA GACETA LITERARIA / ENTREVISTAS / LA GACETA LITERARIA / LANZAMIENTOS / LA GACETA LITERARIA

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UN LIBRO

o v e d a d e s

p a r a

CARTAS 1- 1937-1954 Julio Cortázar

$ 169

ALFAGUARA (600 PAGINAS)

Con curiosidad permanente, Cortázar da cuenta de todos los aspectos de su actividad como escritor, de sus desvelos políticos y sus vaivenes personales. Hace el balance del día, opina sobre lo que lee, lo que escucha, lo que ve, y relata sus andanzas como traductor.

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UN POLICIAL GRIEGO ◆

Por Carmen Perilli*

v e r a n o

EL VAMPIRO ORIGINAL ◆

Por Melina Moisé*

CARTAS 2 - 1955-1964 Julio Cortázar

$ 169

ALFAGUARA (680 PAGINAS)

El autor de Rayuela no cesa de asombrarnos con su humor, su lucidez y una inusual coherencia entre vida y obra. Nada queda afuera: la Argentina de provincias, Buenos Aires, París, Cuba, Nicaragua, el “boom” de la literatura, la amistad, el amor, la muerte.

CARTAS 3 - 1965-1968 Julio Cortázar

$ 169

ALFAGUARA (688 PAGINAS)

Organizada en cinco volúmenes que abarcan un período comprendido entre 1937 y 1984, la presente edición de la correspondencia cortazariana es una versión corregida y muy aumentada respecto de la publicada en el año 2000.

LOS DUEÑOS DEL MUNDO Eduardo Sacheri

$ 47

ALFAGUARA (144 PAGINAS)

Eduardo Sacheri convoca a sus amigos, mediante una interesante amalgama entre la ficción y la realidad. El fútbol, las carreras en bicicleta, los rompeportones en Navidad y las tensiones entre barras; carnavales, personajes ilustres y algunos mitos del barrio.

LAS CONQUISTADORAS – PRESENCIA DE LA MUJER ESPAÑOLA EN AMÉRICA DURANTE EL SIGLO XVI Teresa Piossek Prebisch

$ 40

EDICION DE LA AUTORA (78 PAGINAS)

Dejaban patria y familia que quizá no volverían a ver jamás, para atravesar el temible océano rumbo a un mundo nuevo en todo sentido.

LA BALSA DE MALVINA Fabián Daversa

$ 89

SUMA DE LETRAS (288 PAGINAS)

Esta es la historia de Malvina, hija de un ex combatiente, y su fantasma, pero también es la historia de un país que aun hoy busca completar su identidad con las dos piezas que le faltan: las Islas Malvinas. La búsqueda de la identidad no tiene fin.

LA IMPORTANCIA DE TENER CIERTA MOVILIDAD Lucía Casasbellas

$ 45

OLMO EDICIONES (108 PAGINAS)

Desfila por este libro un cortejo de desahuciados. Hay personajes que podrían perder sus cualidades en caso de enamorarse, una chica que se blinda y preserva de los desengaños dentro de una caja china. Casasbellas es recolectora de serenas diatribas e imágenes insólitas.

GALLITO CIEGO María Isabel Saavedra

$ 60

$ 50

EDICION DE LA AUTORA (112 PAGINAS)

“Minúsculo instante”, “Malvarrosas”, “La brújula extraviada”, son las mínimas constelaciones de microrrelatos que configuran esta obra. “Gallito Ciego” instaura una atmósfera donde casi nada obedece al régimen siempre subestimado de la casualidad.

$ 99

Título: Con el agua al cuello Autor: Petros Markaris Género: Policial Editorial: Tusquets Año de publicación: 2011

FRAGMENTO

LA FERIA DEL LIBRO (128 PAGINAS)

“No me da tiempo a leerlo porque el semáforo se pone en verde y los conductores de atrás empiezan a tocar el claxon. Todos los postes y los trozos de pared que quedaban libres en la avenida están empapelados con el mismo cartel. Paso al carril de la derecha y me paro delante de un poste a la altura del Hospital Hipocrático. Tengo que bajar del Seat para leerlo. En el cartel, enmarcado en rojo, está escrito con gruesas letras negras: «¡no paguéis lo que debéis a los bancos!». El comentarista del noticiario y Adrianí tenían razón, pienso. Pronto habrá manifestaciones en apoyo del asesino y tendremos que sacar a la calle las fuerzas antidisturbios para imponer el orden. No me quedo para leer el resto; con la primera frase me basta. Si pudiera, cargaría el Seat a la espalda y correría calle arriba, para llegar antes al trabajo. En la curva de Ambelókipi, nervioso, vuelvo a detenerme ante un semáforo. Dejo el coche en el aparcamiento de Jefatura y subo como un rayo a mi despacho. Llamo a Vlasópulos y a Dermitzakis y les pregunto si han visto el cartel. —¿Cómo no vamos a verlo, señor comisario? —contesta Vlasópulos—. Han empapelado la ciudad entera. Ni el Partido Comunista es capaz de tal despliegue. A punto estoy de llamar a Guikas cuando se me adelanta Stazakos. —¿Has visto el cartel? —Lo he visto —digo. —Todo tuyo. —¿Qué quieres decir? —El cartel no es cosa de la Antiterrorista ni tiene que ver con los asesinatos. Algún loco ha emprendido una campaña contra los bancos. Encárgate tú, así estarás entretenido. —Y cuelga el teléfono. Trato de no cabrearme y llamo a Guikas, que me invita secamente: —Sube enseguida. Me lo encuentro hojeando los periódicos de la mañana, que están desparramados por su escritorio. —¿Ha visto los carteles? —pregunto. —Ojalá fueran sólo carteles —responde y me tiende un periódico. La primera plana entera reproduce el contenido del cartel. Ahora puedo leerlo tranquilamente”.

Este diccionario además de ofrecer un completo listado de palabras y definiciones tucumanas, también incluye una guía actualizada con los insultos más populares de la comunidad. El humor aflora en cada página.

TAURUS (376 PAGINAS)

Profusamente ilustrado, este libro cuenta la historia de más de doscientas fuentes tipográficas desde su origen y “en algunos casos hasta su muerte”, a través de anécdotas sobre su empleo, sus creadores y sus usuarios.

EL VOCABULARIO DE ROLAND BARTHES Gabriela Simón (directora) Marcela Coll – Laura Raso – Virginia Zuleta COMUNICARTE (192 PAGINAS)

$ 89

FICHA

PEQUEÑO DICCIONARIO ILUSTRADO DE TUCUMANO BASICO Miguel Martín

ES MI TIPO – UN LIBRO SOBRE FUENTES TIPOGRÁFICAS Simon Garfield

Esta obra aborda el pensamiento más difundido del autor, ese que se hace cargo de cuestiones tales como la semiología, el signo, la significación, la literatura, la escritura, el texto, la imagen, el estereotipo, la naturalización.

EN MEDIO DE LA VIDA Eduardo Pocztaruk EDICIONES DEL DOCK (60 PAGINAS)

$ 50

Las ficciones policiales, novelas y series, me seducen desde que mi madre puso en mis manos la colección de El Séptimo Círculo, dirigida por Borges y Bioy. En estos últimos tiempos sigo a renovadores del género como Henning Mankell, Andrea Camillieri y Leonardo Padura que la han convertido en la novela social de nuestro tiempo. Mi enamoramiento de la serie del comisario Kostas Jaritos del griego Petros Markaris ha pasado a engrosar la lista. Recomiendo la lectura de toda la serie y en este caso en particular acabo de terminar dos novelas. La última Con el agua al cuello (2011) y, después de revolver librerías, Defensa cerrada (2006). La obra entrelaza el mundo del crimen con la historia de vida, presentada con un distanciamiento brechtiano. La biografía del entrañable Jaritos devorador de diccionarios está llena de humor. Los lectores saboreamos las quejas y los tomates rellenos de mujer Adrianí, los sinsabores de su yerno el médico Yannis y el desempleo de su hija doctorada en abogacía. La cotidianeidad de la familia le permite a Markaris representar la tumultuosa Atenas. Kostas, un policía que conoció la dictadura, toma distancia de la política griega y muestra crudamente un mundo convulsionado por la violenta modernidad en su efímera pertenencia a la eurozona. Los casos de Jaritos están vinculados a las mafias políticas y económicas, a las migraciones forzadas de albaneses y turcos y a la pobreza creciente de la población. Con el agua al cuello comienza con el casamiento de Katerina y se centra en el asesinato de banqueros. Los indignados aparecen como sospechosos principales y la consigna “No paguéis a los bancos” va a despistar al azorado Jaritos. Otra de las notas es el humor, a veces negro, pero que no deja de arrancar la carcajada del lector. Resulta fascinante encontrar una Atenas distante de la Atenas clásica, construida románticamente por el turista. Nos movemos por una Atenas violenta cosmopolita casi infernal. En la literatura policial siempre hay un orden, el de la lógica y la verdad. Nuestro lector de diccionarios Kostas Jaritos, se convierte, por un momento, en el pequeño héroe cotidiano. © LA GACETA * Doctora en Letras, profesora de literatura hispanoamericana de la UNT.

El autor es contador público, poeta y murguero. Escribió obras para espectáculos de murga presentadas en teatro como “Páginas Vacías” y “Sueños, personajes y versos”. Participó en antologías de poesía. En esta obra se condensan más de cuarenta poemas.

La estética gótica se reproduce una y otra vez en los modelos antiguos y medievales del “vampir”, del “chupa sangre”, que ostenta la inmortalidad de la noche acaso como un premio, tal vez como un castigo. La sugestión hipnótica y el erotismo son matices que agrega la personalidad enigmática y ambigua del “muerto viviente”. Bram Stoker publica Drácula en 1897 y con ello adquiere la inmortalidad más allá de lo vampírico. La obra había sido pautada para convertirse en una pieza teatral, sin embargo en su configuración adquiere una dimensión novelesca. Una investigación exhaustiva del autor lo lleva a tomar como basamento histórico a un héroe rumano, Vlad Tepes o Vlad Drakul, enaltecido por su resistencia ante el avance de los turcos en Europa oriental y temido por su inclemente tortura y devastación. Aunque los vampiros estaban de moda en aquella época, el tratamiento que Stoker proporciona a la materia prima es totalmente novedoso. Incorpora la vacilación en la percepción fantástica del personaje y de los hechos a partir del estilo indirecto y la subjetividad de los enunciadores: Harker, un joven jurisconsulto, arriba a un añejo castillo de Transilvania donde habita el Conde Drácula, para realizar una transacción comercial. A través de la perspectiva alterada del forzado inquilino, el lector observará la figura del conde en un juego de dubitación entre lo real y lo imaginario, lo racional y lo irracional. La acción diferida se traslada a Inglaterra, donde Mina Murray, prometida de Harker, y su amiga Lucy intercambian correspondencia. Al género epistolar se suman el diario íntimo, el informe científico, la noticia periodística y el fragmentarismo del onírico; discursos multiformes que focalizarán la dramática acción, nunca explícita por la voz autoral. La épica escena de captura de Drácula, lleva a los héroes románticos al último reducto del vampiro, que marca el inicio y el término del periplo, el Castillo de Transilvania. El Gótico Contemporáneo ha abierto nuevos causes al tratamiento de lo vampírico: se ha otorgado la cotidianidad realista a lo sobrenatural. La propuesta es ir a lo primigenio, Drácula, aquel que sentó las bases de las sagas y crónicas actuales como Entrevista con el vampiro (2005) y Crepúsculo (2009). Y el baile con el vampiro llevará al placer de la lectura. © LA GACETA * Escritora, profesora de Letras.

FICHA Título: Drácula Autor: Bram Stoker Género: Novela Editorial (traducción al castellano): Austral Año de publicación libro original: 1897

FRAGMENTO “-Llegó usted muy temprano hoy, mi amigo. El hombre replicó balbuceando: -El señor inglés tenía prisa. Entonces el extraño volvió a hablar: -Supongo entonces que por eso usted deseaba que él siguiera hasta Bucovina. No puede engañarme, mi amigo. Sé demasiado, y mis caballos son veloces. Y al hablar sonrió, y cuando la luz de la lámpara cayó sobre su fina y dura boca, con labios muy rojos, sus agudos dientes le brillaron blancos como el marfil. Uno de mis compañeros le susurró a otro aquella frase de la “Leonora” de Burger: “Denn die Todten reiten schnell” (Pues los muertos viajan velozmente). El extraño conductor escuchó evidentemente las palabras, pues alzó la mirada con una centelleante sonrisa. El pasajero escondió el rostro al mismo tiempo que hizo la señal con los dos dedos y se persignó”.


LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 19 DE FEBRERO DE 2012

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LANZAMIENTOS / LA GACETA LITERARIA / ENTREVISTAS / LA GACETA LITERARIA / FRAGMENTOS / LA GACETA LITERARIA

POLÉMICA

UNA CARTA DE CORTÁZAR

A propósito de “La mona y la seda” Con referencia al artículo titulado “La mona y la seda”, publicado en LA GACETA Literaria del domingo pasado y firmado por Asher Benatar, me permito emitir otra opinión respecto a la actuación del eximio violinista norteamericano Joshua Bell en una calle muy cerca a la boca de un subterráneo en Washington *. Evidentemente la experiencia llevada a cabo por el músico posee cierta originalidad, pero contrariamente a lo expuesto por el autor del artículo de referencia, creo que la atribución de culpa a los transeúntes resulta al menos injustificada. En efecto: el concertista que se ha lanzado a esta experiencia con toda seguridad que nada reprochó al público que inadvertidamente pasaba por el lugar y no lo reconocía o no pudo apreciar su virtuosismo y la calidad de la obra que en ese momento estaba interpretando. Ello se explica por el simple hecho que desde antiguo los artistas, y en especial los músicos, necesitan un ámbito apropiado para poder desplegar su arte. Y ese ámbito, más allá de los adornos superfluos o prescindibles, debe brindar al público la satisfacción de encontrarse en un lugar adecuado y un escenario que con su majestuosidad complemente la labor del artista. Concurrir a un concierto, obra de teatro, recital, etc. requiere de alguna manera, cierta predisposición, ya que cuando tenemos esa oportunidad nos preparamos para disfrutar del momento que nos brindará el artista; quiero decir que estas manifestaciones tienen algo de ritual y que no está mal que así sea. Los transeúntes o peatones que pasaban cerca de la boca de un subterráneo en una calle en Washington evidentemente no estaban prepaEl violinista Joshua rados para recibir el reBell actuó, como un galo que Joshua Bell, anónimo, durante 45 quizás con la mejor intención, quería brindarminutos en una de las les, porque cada uno calles de Washington. ellos con seguridad habrá salido de su casa para realizar quién sabe qué tareas cotidianas y cuanto de urgencia habrá habido en ellas como para reparar en la presencia de un artista reconocido internacionalmente. Es evidente que no habían salido de sus casas para recibir un concierto y mucho menos -salvo que fuere un experto- reconocer el sonido de un Stradivarius, el que dicho sea de paso no se afina con corcheas sino con notas musicales. El ámbito quizás no sea lo más importante, pero si hubiese elegido una plaza quizás otro hubiese sido la respuesta del público; ahora, si eligió tocar un solo de Werther, de Massenet, en plena calle, muy cerca de la boca de un subterráneo en Washington, debió asumir los riesgos porque no creo que a ningún artista le satisfaga ofrecer su arte mientras el público esté comiendo hamburguesas con papas fritas, el ámbito es otro, y si nuestro virtuoso intérprete eligió generosamente ofrecer su música en una calle con seguridad bulliciosa, eligió mal el ámbito.

JORGE GUILLERMO SORAIRE

Entre febrero y abril de este año, la editorial Alfaguara publicará cinco volúmenes que reúnen más de mil cartas que el autor de Rayuela escribió entre 1937 y 1984, el año de su muerte. El conjunto refleja sus obsesiones literarias, sus ideas políticas, sus crisis emocionales, sus opiniones sobre distintos aspectos de la realidad. Aquí reproducimos una carta dirigida a Victoria Ocampo

A VICTORIA OCAMPO SAIGNON, 23 DE JUNIO DE 1965 Mi querida Victoria: Creo que ya en alguna otra carta le pedí perdón por escribirle a máquina. Sé que no está bien, y sin embargo reincido, porque escribir a mano me resulta cada vez más penoso. En todo caso, estoy mucho más presente cuando escribo así, a toda velocidad y tachando de cuando en cuando algún comienzo de frase en el que la máquina se toma libertades excesivas. También tengo que pedirle disculpas por el involuntario retardo de mi respuesta, pero ya verá usted por el encabezamiento que no estoy en París. Nos hemos venido a Saignon, un pueblecito de 200 habitantes, en plena Vaucluse (a unos veinte kilómetros de la fuente donde Petrarca vio por primera vez a Laura), donde encontramos un bastidon que se convertirá en nuestro refugio una vez que hayamos terminado de pintarlo y de ponerle cortinas de paja. Tenemos un jardín que es como un balcón sobre los valles del Luberon. Muy cerca está Gordes, Bonnieux, y casi al lado la torre del castillo del marqués de Sade, en Lacoste (donde, como dice la guía Michelin, se déroulaient les sataniques orgies). Ya ve que no hemos elegido mal para citarnos con el sol, el tomillo y la lavanda. Todo esto es para explicarle que nuestra portera de París, que es un personaje extraordinario, quedó con instrucciones de remitirme cada quince días la correspondencia acumulada. ¿Por qué los quince días se convierten en veinticinco? La noción del tiempo de madame Boivin es inescrutable, y a ello se debe que su carta haya llegado ayer por la tarde. Dándome –y esto es lo primero que hubiera debido decirle– una muy grande alegría. Antes de ver su nombre en el dorso del sobre, ya había reconocido su letra, en especial las t y la f mayúscula. (Debe ser una deformación profesional, pero suelo recordar mejor la letra que la cara o la voz de muchos amigos lejanos; o quizá es una forma de consuelo, puesto que a lo largo de los años las cartas tienden a reemplazar cada vez más la relación directa, tan azarosa entre la Argentina y Europa.) Espero que ya está perfectamente restablecida. Si la operaron en enero y todavía sigue sintiéndose dolorida, me doy cuenta de que no se trataba de algo banal. Si yo fuera tan egoísta como me creo a veces, debería alegrarme de que sus insomnios le hicieron conocer mis cuentos, pero debo tener alguna generosidad, puesto que lamento las circunstancias que la acercaron a mis Armas secretas. Es curioso que yo, cuando estoy enfermo, me vuelvo resueltamente hacia los novelones del siglo ?_?. En un hospital, hace diez años, releí casi todo Dickens; en una clínica, otra vez, llené un montón de lagunas balzacianas. Lo del “opio de Occidente”, después de todo, es más literal de lo que uno piensa; yo estoy muy contento de que mis relatos la hayan distraído, arrancándola por un rato a sus dolores. Y estoy todavía más contento de que hayan sido Las armas secretas, porque en ese tomo están los cuentos míos que todavía prefiero. ¿Cuándo viene a visitarnos a París? Alguien me había dicho que asistiría al coloquio del Columbianum en Génova, y aunque yo no voy nunca a reuniones de escritores (no sirvo para discutir ni para criticar), esperé que después viniese a Francia y pudiéramos vernos. Más tarde supe por otros amigos que usted no había ido a Génova. En este momento mismo entra el cantonnier de Saignon para anunciarme que han matado a Ben Bella. No es una noticia confirmada, pero no me sorprendería que fuese cierta. Cuánta sangre, cuánto odio. Pasada cierta edad, uno tiende a algodonarse cómodamente en cosas como las que comento en esta carta: los mensajes de los amigos lejanos, la lavanda, el sol... Y entonces, precisamente entonces, la fría realidad. Pero en todo caso ese toque de atención servirá como siempre para que cada uno de nosotros siga haciendo lo que cree que debe hacer. Gracias, Victoria, por su carta tan cariñosa y tan suya. Aurora la recuerda con su afecto de siempre, y yo la abrazo muy fuerte,

JULIO CORTÁZAR

TUCUMÁN

Mario Vargas Llosa vive en: 17, rue de Tournon, Paris 6ème.

* Joshua Bell tocó durante 45 minutos en una calle de Washington. De las 1.000 personas que pasaron caminado, apenas cuatro o cinco de ellas se detuvieron a escuchar un concierto por el que, esa misma noche, el público iba a pagar localidades que promediaban los 200 dólares

EPISTOLAR. La correspondencia de Julio Cortázar.

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La ambiciosa propuesta de Ari Paluch preguntas y respuestas para lograr la paz interior

AUTOAYUDA CORRIÉNDOSE AL INTERIOR ARI PALUCH (Planeta - Buenos Aires) La incertidumbre del destino humano junto a la necesidad de mejorarlo en nuestra corta existencia, supone para el autor precisar estados, caminos y llegadas, donde el espíritu, con sus modelos tan pretendidos como inalcanzables, arribe a feliz término. La lucha para lograrlo no será fácil por lo que una numerosa pléyade de virtudes necesitará ser adoptada para su consecución. Así, son introducidos referentes de toda clase y condición para dar solidez a las verdades que se apresuran en develarse. Desfilan El Talmud Babilonio, Dios según Espinoza, principios budistas, el Espíritu Santo en un Curso de Milagros, Albert Eins-

tein, proverbios de Antiguos Cabalistas y hasta una astróloga tratando la reencarnación. Quizá sea importante configurar cómo está pensado o, mejor aún, imaginando el lector al que se dirige el texto. Se trataría de alguien que repite errores relevantes, no por malo pero sí por simplista y poco observador de sí mismo. Se intenta advertirle sobre la pobreza que resulta de sus malas compañías, entre ellas el ya famoso Ego, caprichoso y mezquino, que siempre propone amarse a sí mismo con exclusión de todo otro valor. La eterna lucha de los buenos contra los malos ha configurado la historia argumental del mundo sin que haya, hasta ahora, concluido el último round. Como todo texto que ofrece respuestas debe imaginar preguntas para configurar aciertos. La paz,

ese bien tan preciado, no será alcanzada hasta tanto no se logre comprender que somos canales de luz. Se introduce la figura de la arteriosclerosis espiritual que, igual

“Ya no se trata de decirle a los indecisos qué hacer -advierte el autor-, sino además quiénes y cómo ser”. que con las arterias humanas, bloquea esos canales luminosos inflamados. Frente a esta particular metáfora, algunos lectores no sabrán si llamar al electricista o tomar algún antinflamatorio. Si la sociedad actual construye

mercados polivalentes de consumo, el espíritu exige el suyo. La introspección no lo asegura necesariamente. En la misma distancia sutil en que se sitúan la búsqueda y lo rebuscado, el texto parece decirnos una vez más cuan cerca estamos de la felicidad –la verdadera- aunque ella se esconda como en el juego del Gran Bonete, en el que la apariencia y las pistas falsas determinan su esencia. El texto posee objetivos más ambiciosos. Ya no se trata de decirles a los indecisos qué hacer sino además quiénes y cómo ser. Como muchos ya lo saben, el poder se nutre tanto de la dependencia como de la idealización masiva. © LA GACETA

OSVALDO AIZICZON

AL AIRE. Ari Paluch en la radio, un medio que domina con éxito desde que comenzó su carrera profesional.


4 La vida, ajena de sí misma ◆

Por Jorge Estrella

PARA LA GACETA - TUCUMÁN Sentados en torno de la mesa del geriátrico, cada cual vivía como lo hace su propio esófago, registrando

LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 19 DE FEBRERO DE 2012

EL MANDATARIO EN BABIA ◆

Por Raúl Courel

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES

PIETRO KOSÓWKI

ingresos y procesándolos hacia su salida. Arrugadísima, una señora

En materia de lenguaje hay equívocos de

movía infatigablemente sus manos

todo tipo. Las palabras no impiden

como procurando detener algo que

desembocar en lo contrario de lo que

se le acercaba, ¿cuál era su mun-

sugieren. Sobre eso alertaba George Orwell

do? Miradas perdidas vi al sentarme junto a Omar, quien no me reco-

y mostraba que el sentido verdadero de las

noció. Eché una mirada al resto y

palabras no es ajeno a los deseos ocultos

tropecé con un par de ojos atentos:

de quienes las usan

era la única persona que estaba ahí. Esos ojos centinelas me hicieron reconocer al hombre como tal y lo saludé. Me respondió. El resto parecía asumir el tiempo como lo que es: cada instante fugitivo desde la nada hacia la nada, vísceras, pellejos y ojos confinados cada cual en ese presente. ¿Cómo hace la vida para zafar de ese infierno? ¿Cómo inaugura un mundo con desdes y hacias, inicios y fines? Y bruscamente entendí: lo hace viviendo en la superficie de ese mar que es la vida orgánica, en la superflua asignación de propósitos a lo que no lo tiene, en decidir que el aquí es tránsito entre memoria y esperanza. Pero la gente que rodea a Omar está sólo en el aquí, tan cercano de la muerte, de ahí la inmovilidad que muestran en sus sillas, su condición de base de la vida pero sin dar ese salto hacia la superficialidad de “leeré este libro”,

Los reyes de León y Asturias, en la Alta Edad Media, se distraían yendo a Babia a cazar jabalís y a descansar. De allí procede la expresión “estar en Babia”, que se usa para decir de alguien que no está enterado de nada o que es el último en saber. La cuestión es: ¿cómo era posible mantener el poder y estar poco o nada informado? Lo cierto es que estando en Babia los reyes no sólo no la pasaban mal sino tampoco perdían la corona, al menos no por eso. La opción no era ser rey o estar en Babia, ambas cosas podían andar juntas. Más aún, para estar en Babia de maravillas nada mejor que ser rey. No va de suyo, según se puede advertir, qué significa reinar y, si uno se fija, tampoco qué es gobernar. Esto se refleja en la curiosa relación entre los términos “mandatario” y “gobernante”, que son sinónimos a la vez que cargan significaciones opuestas. En efecto, la palabra “mandatario” designa a quien recibe el mandato de otros, que son sus “mandantes”, pero esta acepción no coincide con la de “gobernante”, puesto que éste, como la misma palabra afirma, “gobierna”, “manda”, o sea: es “mandante”, no “mandatario”. En materia de lenguaje hay equívocos de todo tipo. Los lingüistas han observado, por ejemplo, que en egipcio antiguo un mismo vocablo significa tanto “ordenar” como “obedecer”, y que otro sirve para decir tanto “fuerte” como “débil”. Las palabras, notemos, no impiden desembocar en lo contrario de lo que sugerían. Sobre eso alertaba George Orwell

cuando decía que “si el fascismo llegare a Occidente lo haría en nombre de la libertad”, mostrando que el sentido verdadero de las palabras no es ajeno a las intenciones o deseos ocultos de quienes las usan.

Quisquilloso No hay manera de pensar las cosas del mundo sin encontrar ambigüedades como las referidas, por eso nadie se sorprende de que el mandón esté en Babia creyendo que gobierna, cuando en realidad sólo hace caso a tal o cual. Incluso el más autocrático de los tiranos puede no hacer otra cosa que empeñarse en darle el gusto a algún mentor insospechado. Quizá por eso sea tan quisquilloso respecto a si conduce realmente aquello que cree conducir y a si su autoridad es fuerte o no tanto. Finalmente, nunca está del todo a la vista, ni a la del propio mandatario, a quién o a qué obedece realmente. Eso sí, hay ignorancias que matan, como la del califa Ibn Abu Sulaim, que recién supo que había sido siervo de la crueldad después que una cimitarra le cortara la cabeza. “Vine a vivir a una playa lejana para ser finalmente rey de mi propio mundo”, decía el viejo emigrante a la amiga que lo visitaba. Mordaz, ella agregaba: “Sí, pero de un reino grande como un pañuelo”, dando por cierto que más vale un reino extenso que uno pequeño y que es mejor mandar sobre mucha gente que sobre poca. No era el caso del fraile Crisóstomo Enríquez, que no quería gobernar otra cosa que sus ovejas en el campo porque de ese modo lograba alcanzar el

retiro que buscaba. Sin duda vislumbraba que a la mentada “soledad” del poder si algo no le falta es exceso de compañía. A propósito de soledades, el escritor español Gonzalo Torrente Ballester, según cuentan, sostenía que ninguna es peor que la provocada por la creencia de que la gente es idiota. Debía tener razón, porque si el mandamás, con un espíritu tan despectivo, decide

IMPONENTE. Uno de los parajes más bellos de Babia, donde los reyes de León y Asturias solían ir a descansar.

preguntas impertinentes y sus observaciones necias os agua la fiesta”.

© LA GACETA rodearse de sabios, puede hacerse objeto de la advertencia que Erasmo de Rotterdam, con aguda ironía, dirigía a fines del siglo XV a su amigo Tomás Moro: “invitad a un filósofo a un banquete, y veréis que con sus

Raúl Courel – Psicoanalista tucumano, escritor, ex decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.

“me abrigaré porque siento frío”, “mi hermano vino a visitarme, conversemos”. Ni conversaciones, ni abrigos, ni libros, sólo cada víscera cumpliendo su función mecánica, ajena a los sueños que envuelven la vida de los sanos, los jóvenes, los ansiosos o defraudados, sin esa azotea en altura, elaborada a partir

La musa de los pintores (viene de pág. 1)... Me amanecí con Nieto Palacios y él se enamoró de mí. En realidad, Nieto estaba enamorado del batón verde… Bueno, ahí comenzó una relación con Nieto, un tipo medio “loco”, pero ¡qué buen pintor! Aquí no se lo ha valorado… - Noto que, en tus relaciones amorosas, hay una constante con los pintores. - Y no sé. Son coincidencias.

de diástoles y sístoles y colesteroles, pero ajena a ellos. La vida se me patentizó como inventora admirable de algo ajeno a ella misma, superficial pero imprescindible para ser vivida.

© LA GACETA Jorge Estrella - Escritor, doctor en Filosofía, ex profesor de la Universidad de Chile.

- O tienes algo especial con los artistas plásticos. - No. Coincidencias. No sé por qué. No sé por qué apareció Castillo, ni por qué, cuando lo despido, Nieto Palacios, que también era pintor, me acompañó. Y luego apareció Berni… - Volvamos a tu primer libro. - Bueno, cuando se fue el tren, yo me encerré, tres días, viernes, sábado y domingo, tres noches en realidad, y así salió el libro. Le leí los poemas a Nieto y me dijo: Ya, como están los manuscritos, vamos a Violetto, te voy a presentar para que te hagan el libro. No, pero cómo lo voy a pagar. Con el primer sueldo, me dijo. Y así fue. La tapa es de Nieto y también las ilustraciones del interior. El se preocupó. Esa fue su forma de vivir ese amor que no tuvo. Colaborar con esto, porque él sabía que el libro era para Tocho. Puedes leer en el acápite: “No sé si estoy cerca o lejos de las cosas”. Todo es así: no es literatura, es realidad que devino en literatura. - Berni te homenajeó haciéndote un retrato que aparece en la tapa de tu libro La flor al dueño. ¿Cómo fue tu re-

lación con él? - Fue breve pero intensa. Yo había viajado a las Termas de Río Hondo, donde debía encontrarme con Spilimbergo. Él me presentó a Berni y, según Berni, le impactó mi rostro expresivo. Recorrimos Las Termas y, por la noche, me enseñaba el nombre de las constelaciones. El era un apasionado de la astrología. Y así se inició el romance que me marcó para toda la vida. Fueron unos 15 días que vivimos en Las Termas, en una casa amarilla que él alquiló. En una carta que me escribió en 1959, me dice: “Yo creía que el erotismo, como el búho, despertaba sólo de noche…”. Claro, él nunca había hecho el amor de día. En cierta forma, yo lo inicié, en medio del monte, tirados en la tierra entre las pencas y los árboles, bajo el cielo santiagueño. Es lo que pintó después en otro retrato que me hizo y que está en mi estudio. Bueno, después no separamos, quizá porque no estábamos destinados el uno para el otro. Cuando murió, me sentí muy mal. Murió de un modo extraño: estaba en un restaurante comiendo y se atragantó con una presa de pollo o pescado, lo llevaron a un hospital donde le hicieron una traqueotomía, con tan mala fortuna que murió. Con todos los recuerdos en la memoria, Ariadna queda en su casa, pensativa y nostálgica mientras la noche avanza. Me despido hasta otro momento y prometemos concretar una serie de proyectos de la mano de su eterna poesía, de sus versos siempre apasionados y vigentes. © LA GACETA Julio Estefan – Editor y escritor.

ELEGÍA PARA MI MUERTE POR ARIADNA CHAVES Mi cuerpo fue la llama que desató el vendaval. Fui en la corriente cielo arriba, pero su rio me abismó. Un fruto al final que se consume. No se puede morir de tanta muerte si se lleva consigo tanta vida. Reconocerán mis pupilas ese temblor de estrella abierto para el vuelo. No se puede morir de tanta muerte si se lleva consigo tanta vida. * poema inédito


19-02-2012 LITERARIA LA GACETA