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SAN MIGUEL DE TUCUMAN, DOMINGO 18 DE NOVIEMBRE DE 2012

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Tomando elementos de la realidad, Luisa Valenzuela arma en la ficción un rompecabezas sobre la infancia de Perón: ¿nació en Cerdeña?

Un decálogo acerca de la trascendencia de Joaquín Ezequiel Linares y de su obra, no sólo significativa, sino también recibida sin restricciones.

5 a SECCION

ENTREVISTA A

CÉSAR PELL

Por Daniel Dessein

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES

“Hay que identificar las oportunidades que presenta la suerte”

El pasado martes, en Buenos Aires, recibió el Konex de Brillante, el premio multidisciplinario más destacado de nuestro país. Horas después concedió a LA GACETA Literaria esta entrevista en la que hace un recorrido por los momentos clave que forjaron su extraordinaria trayectoria. La casualidad hizo que su abuela encontrara a su abuelo para engendrar a su padre, el retraso del correo quizás desvaneció la posibilidad de que César Pelli se quedara en la Argentina. Pero fue, fundamentalmente, una combinación de trabajo, tenacidad, perspicacia y talento lo que lo convirtió en uno de los grandes arquitectos del mundo. -En una entrevista reciente afirmó que nadie es profeta en su tierra y que, en su caso, la prueba es que no tiene ninguna obra en Tucumán. ¿Es una crítica? ¿Un anhelo? -No, es nada más que un comentario. Tomo las cosas como vienen, nunca me hice problema por lo que no es.

-Hay escenas intermedias. Un profesor de la Universidad de Illinois había sido socio de una firma en la que conoció a un arquitecto que luego sería socio de Eero Saarinen. Este último le pidió que le recomendara a alguien para el estudio. Por la recomendación de ese profesor de Illinois, yo llegué al estudio de Saarinen. Luego DMJM me ofreció ser director de diseño y empecé con proyectos propios. Gruen me identifica allí y me proponen ser socio de la firma. Se trata de una serie de escalones difíciles de planear. El proyecto del MOMA me lleva a abrir mi propio estudio, donde hubo dos o tres trabajos clave. El proyecto del World Financial Center nos colocó en la vidriera como candidatos a realizar trabajos de gran escala.

-¿Se puede remediar? -Casi se remedió hace más de diez años. Julio Miranda, siendo gobernador, fue a verme a Nueva York para que hiciera un centro cultural en El Bajo. También estaba José Alperovich, que era en ese entonces ministro de economía. Pero, bueno, vino la crisis y no se pudo avanzar. Me hubiera encantado hacer ese trabajo.

-En medio de esos escalones vuelve, en 1960, a enseñar a Tucumán. ¿Pensó en quedarse? - Lo pensamos pero no mucho tiempo. Era una época más tranquila y prometedora del país. Me presenté a un concurso para un centro municipal, en San Francisco, Santa Fe. No me contestaron nada. Hace poco me enteré que hubo un retraso en el correo que hizo que mi proyecto no llegara a tiempo al concurso.

-¿Cómo se explica que San Miguel de Tucumán sea una ciudad arquitectónicamente pobre habiendo tenido, a mediados de siglo, un Instituto que, junto con la Facultad de Arquitectura de Harvard, fue uno de las dos escuelas más de avanzada del mundo? -Por un lado, creo que no hubo suficientes oportunidades para los arquitectos que se formaron allí. Por otro lado, hay que tener en cuenta que los arquitectos aislados no pueden hacer las ciudades. Es necesaria una voluntad social y política. También un clima económico. Son hipótesis que arriesgo; me fui muy joven como para hacer un diagnóstico certero. También puedo señalar que lo que aprendíamos en ese entonces, que me fue muy útil en Estados Unidos, no era fácil de aplicar en Tucumán. No había recursos para los proyectos que se generaban. Además, en 1952 esa escuela extraordinaria se acabó. Duró pocos años. Lo cierto es que la arquitectura de Tucumán es muy pobre y es una pena. -En 1952 muere Eva Perón, de quien el rector Horacio Descole era un protegido y beneficiario de vastos fondos que posibilitaron la notable expansión de la UNT. -Sí, claro. Lo que absorbió muchísimo dinero, y fue un gravísimo error, fue el proyecto de la Ciudad universitaria. Tenía que ver con el lema “Argentina potencia”. Pero el Instituto de Arquitectura no necesitaba muchos fondos. Eramos unos 60 estudiantes. Hoy hay alrededor de 3.000. La Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires tiene 20.000, el doble de lo que tiene la Universidad de Yale en todas sus carreras. -Este martes, cuando recibió el Konex, agradeció que su madre le marcara el camino. -Marcó el camino de mi vida. Era educadora y creía que era bueno adelantar a los chicos en la escuela. Estuve adelantado dos años en el colegio y, aunque me trajo problemas para integrar equipos deportivos y para ser tenido en cuenta por las chicas, me dio margen para equivocarme a la hora de elegir una carrera universitaria. -¿Cuándo llegó su abuelo italiano a la Argentina? -Llegó alrededor de 1890. Había dejado a su esposa en Carrara, con un hijo chiquito y embarazada. Nunca le escribió. Mi abuela, después del nacimiento de su segundo hijo, tomó un barco a Buenos Aires para encontrar a su marido. No tenía idea de donde estaba pero, finalmente, lo encontró en Tucumán. Tuvieron más hijos; el último fue mi padre. O sea que estoy acá por una increíble casualidad. -¿Su primera casa estaba en la calle Rioja? -Sí, cuando estuve en LA GACETA me regalaron una copia de mi partida de nacimiento. Después vivimos en la calle Ayacucho, frente a lo que se conocía como la “plaza de los burros”, donde tuvo lugar la Batalla de Tucumán. De hecho en mi casa, cuando estaban haciendo los cimientos, encontraron una

-¿La ineficiencia del correo argentino hizo que la Argentina se perdiera a Pelli? - Quizás. Lo mismo me pasó en Turquía. El correo turco retuvo el proyecto que había enviado y nunca llegó al concurso. -¿Tiene muchos proyectos perdidos? - Hay muchísimos proyectos que no pude realizar pero no pienso mucho en eso. Así es la vida. Algunos de los más queridos no se hicieron. Por ejemplo, en DMJM hice uno para construir un conjunto enorme de viviendas sobre una montaña. El hijo del cliente, que era campeón de tenis, le pidió a su padre las riendas del negocio y lo llevó a la quiebra. Así se acabó nuestro proyecto. -Ha dicho más de una vez que el Pacific Design Center, que ya le ha llevado 42 años de construcción, no le permite morirse. ¿Hay un afán de trascendencia en su trabajo? -Debe haber algo de eso pero no es importante para mí.

LA SONRISA DEL MAESTRO. César Pelli en la charla con LA GACETA.

-¿No piensa en la muerte? -No.

PERFIL

Su nombre figura en la mayoría de las nóminas que la prensa generalista o especializada confecciona cuando arma los “top five” de arquitectos de la actualidad a nivel mundial. Ha dejado marcas ostensibles en las más diversas ciudades del mundo. Eso lo convierte en el más global de los tucumanos de todas las épocas. O en miembro titular de una hipotética selección de argentinos sobresalientes que abarcara todas las disciplinas. Pero es también, o sobre todo, uno de los grandes artistas de su tiempo. Muchos de sus edificios pueden compararse, por su estética y la emoción que generan en millones de personas, con las mejores canciones de Bob Dylan, las grandes pinturas de Jasper Johns, las más brillantes películas de Francis Ford Coppolla o las novelas emblemáticas de García Márquez. Todo plano vital, como el de cualquier arquitecto, no puede prever ventanas que cierran mal pero sí la resistencia de la estructura que le da solidez. Resistiendo las adversidades, pensando siempre en algo más grande, poniendo quizás inconscientemente un ladrillo sobre otro, César Pelli forjó una de las trayectorias más extraordinarias de la arquitectura y del arte contemporáneos. bala de cañón seguramente española. Mi hermano Carlos todavía la tiene. -En la conferencia que dio en Tucumán, organizada por LA GACETA, una estudiante le preguntó cuál era la clave de su éxito. Y usted respondió “suerte”. -La respuesta es acertada -es necesaria la suertepero pude haberla ampliado. Hay que identificar las oportunidades que presenta la suerte. También es cierto que el trabajo y la tenacidad, nutridas por cierta perspicacia, son esenciales. Uno de los proble-

mas de los arquitectos tucumanos es la falta de oportunidades. Yo tenía muchos compañeros con talento y pocos pudieron desplegarlo. -Borges afirmaba que las vidas de los hombres se definen en unas pocas escenas clave. El ingreso al Instituto de Arquitectura, la beca en Estados Unidos, el paso por el estudio Saarinen y por las firmas DMJM y Gruen, el proyecto de la embajada de Tokio, el decanato en Yale y la expansión del MOMA, el World Financial Center, las Petronas. ¿Falta alguna?

-¿Y en los fracasos, en el pasado o en lo que no fue? -No extraño lo que fue o los lugares en los que viví. Ni Tucumán, ni Los Angeles, etc. Sí extrañaba LA GACETA cuando me fui. Sobre todo las graciosísimas “Cartas a mi Ñaña” de Miguel Hynes O’ Connor. -¿Hay un gran proyecto pendiente? -El pintor puede quedar paralizado frente a la tela blanca. Lo bueno de la arquitectura es que nos traen los desafíos y los arquitectos debemos afrontarlos, no inventarlos. Los proyectos nacen con sus límites. Cuánto podemos gastar, en qué terreno se construirá el edificio, para qué debe ser útil, cuándo debe estar listo, qué códigos municipales lo regirán. -¿Por qué dijo que lo más importante de las Petronas es el espacio que hay entre las dos? - Es una idea que surge de una cita que me hizo conocer mi maestro Eduardo Sacriste en Tucumán. Es una cita de Lao Tse que repetía Frank Lloyd Wright: “La realidad de una vasija no está en sus paredes de arcilla sino en el espacio que éstas contienen”. La realidad de las Petronas está en el espacio que hay entre ellas. © LA GACETA


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LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 18 DE NOVIEMBRE DE 2012

ENTREVISTAS / LA GACETA LITERARIA / LANZAMIENTOS / LA GACETA LITERARIA / LOS MÁS VENDIDOS / LA GACETA LITERARIA

ENTREVISTA A PABLO DUMIT

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o v e d a d e s

EL LEGADO FILOSÓFICO DE SAMUEL SCHKOLNIK Nicolás y Natalia Zavadivker (Comp.)

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FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS - UNT (324 PÁGINAS)

El volumen rescata las principales ideas y líneas de investigación en la obra del filósofo tucumano, que fue colaborador de LA GACETA Literaria. Contiene 12 ensayos suyos, un conjunto de artículos de especialistas que hablan de su obra, y dos entrevistas al pensador.

FEDERICO EN SU BALCÓN Carlos Fuentes

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ALFAGUARA (304 PÁGINAS)

“Desde su balcón en el Hotel Metropol, Nietzsche, que regresa a una edad moderna con sus viejas dudas y culpas, interroga a Nietzsche en el otro balcón. Carlos Fuentes, desde el suyo, interroga a Carlos Fuentes que se asoma al otro”, presenta el escritor Sergio Ramírez.

SAM NO ES MI TÍO Aileen El-Kadi y Diego Fonseca (editores)

MR. GWYN Alessandro Baricco

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ANAGRAMA (184 PÁGINAS)

Jasper Gwyn es un escritor. Vive en Londres y ama la vida. Pero, de repente, tiene ganas de parar. Quiere cambiar de perspectiva. Le servirá de cómplice una muchacha que va recogiendo, con rabiosa devoción, lo que de a poco se torna “el misterio de Mr. Gwyn”.

EL SENTIDO DE UN FINAL Julian Barnes

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ANAGRAMA (192 PÁGINAS)

Cuatro compinches se prometen, en la adolescencia, una amistad eterna. Pero cuando la vida de uno sufre un vuelvo trágico, los otros tres le dan la espalda. Todo se reactualizara, muchos años después, con la carta de un abogado, y un manuscrito que no llega a su destino.

CUNA DE GATO Kurt Vonnegut

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LA BESTIA EQUILÁTERA (250 PÁGINAS)

Jonás investiga que hacían los norteamericanos más destacados el día que se arrojó la bomba atómica sobre Hiroshima. La respuesta está en una isla del Caribe. Y Jonás aprenderá sobre el poder, el horror, la estupidez y las mentiras que contamos mientras esperamos el fin.

EL INQUISIDOR Patricio Sturlese

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SUMA DE LETRAS (480 PÁGINAS)

El inquisidor general de Liguria interroga con salvajes tormentos a un brujo veneciano. Rastrea la última copia del libro prohibido: el Necronomicón. Pero la aparición de una joven será el inicio de un laberinto de misterios y el inquisidor se embarcará hasta el Nuevo Mundo.

LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO Donnela y Dennis Meadows - J. Randers

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TAURUS (456 PÁGINAS)

Edición 2012 del estudio de los 70 de científicos del MIT convocados por el Club de Roma. A partir de un modelo informático, crearon proyecciones de la evolución mundial y mostraron las consecuencias del crecimiento sin control. Hoy, otra vez, actualizan datos.

UNA CUESTIÓN DE PRINCIPIOS Ronald Dworkin

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SIGLO VEINTIUNO EDITORES (496 PÁGINAS)

¿Es posible que en algunos casos sea correcto violar la ley? ¿Es legítimo que los jueces decidan según sus convicciones? ¿Es lo mismo justicia social que igualdad económica? El autor indaga los problemas de la teoría del derecho que más desconciertan a las democracias.

EL APRENDIZ DE LO ETERNO Gastón Abel Calvi

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FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS - UNT (60 PÁGINAS)

Poesía con profundo trasfondo filosófico es la que se encuentra en este volumen que da inicio a la Colección Poesía Joven. “La profundidad reflexiva asoma (...) para mostrar los límites del mirar humano”, destacan en el Prólogo Amira Juri y Cristina Bosso.

NI EL SEXO NI LA MUERTE: TRES ENSAYOS SOBRE EL AMOR Y LA SEXUALIDAD André Comte-Sponville

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PAIDÓS (320 PÁGINAS)

“Todos podríamos decir que somos amantes: no porque seamos los únicos que tenemos relaciones sexuales, ni los únicos que amamos, sino porque el sexo y el amor, para nosotros, son problemas que es preciso afrontar o superar, sin confundirlos ni reducirlos el uno al otro”.

KAMIKAZES - LOS MEJORES PEORES AÑOS DE LA ARGENTINA Reynaldo Sietecase

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AGUILAR (328 PÁGINAS)

Entre el ensayo, la historia y la crónica de la década “K”, Sietecase recrea la pelea con los medios y el Campo, la relación con los sindicatos y la “opo”, el karma de los vice, La Cámpora, el “modelo”, YPF, el aval a las mineras y la confrontación permanente.

“Los poetas seguimos ocupando nuestro pequeño gran lugar en la vida” - Su infancia transcurrió junto al prestigioso Ernesto Dumit. ¿Encuentra puntos de contacto entre la obra plástica de su padre y su obra poética? - Claro que sí. He crecido a orillas de una obra artística enorme y es imposible que aquello no me atraviese. Es y fue muy fuerte; en mi escritura hay una búsqueda de traducirme a partir de lo sonoro y de lo visual. Todo lo visual se instrumenta desde la percepción que me dejó la plástica, y del mundo de lo simbólico de la obra de mi padre. - ¿Cuándo comienza a sentir la poesía? ¿Qué evolución técnica observa en su obra y cuáles fueron las lecturas que más lo influyeron? - Creo que las primeras tensiones se producen cuando aparece en mí la necesidad de expresarme, tal vez desde la pubertad. En la escritura encontré un cauce para todo. No sabría identificar mis propias evoluciones técnicas, si acaso las hubiera. En todo caso podría decir que mi impronta expresiva ha madurado conmigo y al modificar el enfoque sobre algunas cuestiones se habrá ido modificando también la forma del abordaje. Mis grandes marcas a distintas edades y puestas en desorden han sido y son Vallejo, Dalton, Gelman, Hernández, Salinas, Pizarnik, Buarque, Spinetta, Benedetti, Whitman, y compañeros de ruta. - ¿Se vende poesía? - Tengo una sensación ambigua, porque venderse por sí sola no se vende mucho, pero yo vendo lo mío, y conozco a poetas que venden lo suyo. A nivel de las editoriales no es un gran negocio. Para el plano en el que nosotros nos movemos, vender poesía es otra cosa. Es entregarla desde diferentes lugares y formas y que la gente la consuma; muchos amigos lo hacen. O sea, se divulga poesía y, entonces, se consume poesía. - ¿Considera que el poeta ocupa en la actualidad el lugar del intelectual, o es otro concepto teñido de prejuicios?

Por Mónica Cazón

PARA LA GACETA - TUCUMÁN

Hijo del destacado Ernesto Dumit e influido por su pintura, Pablo desarrolló una obra poética que se plasmó en diversos libros y en canciones de artistas como Mercedes Sosa. También dirige la Casa Dumit, espacio en el que se exhibe la obra de su padre y en el que tienen lugar múltiples talleres, obras teatrales y presentaciones literarias.

PERFIL Pablo Dumit nació en Tucumán, en 1969. Es poeta y fundador de Casa Dumit, un espacio dedicado a la divulgación y a la formación artística en diversas disciplinas. Es autor de cuatro libros de poemas. El más reciente es Tu cuerpo hecha una sombra que cura la mirada. Algunos de sus poemas fueron incluidos en diversas antologías y en trabajos discográficos de Mercedes Sosa, Lucho Hoyos y Topo Encinar.

COSTUMBRES POR PABLO DUMIT soy un poeta acostumbrado a fieros padecimientos amorosos /debiera poner al sol mis animales /limpiar la casa /escupir menos crueldad… insistir con la sonrisa que me cuelga de la mano/ soy un hombre sentado como poeta /debiera escribir otra canción /resistirme a las menciones /acostarme con vos/ sin vos… otras cosas… soy un hombre dentro de un poeta o un poeta dentro de una caja… /el tórax o demás lugares donde golpeás / e intento responder… - Casi siempre que se conceptualiza sobre naves que exploran la subjetividad, se lo hace con algo de prejuicio. Seguramente los poetas seguimos ocupando nuestro pequeño gran lugar en la vida, desde el cual intentamos “tergiversar” las cosas. Yo no me considero un intelectual. Probablemente no tenga

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a n k i n g TUCUMAN

FICCION

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CINCUENTA SOMBRAS DE GREY E. L. James CINCUENTA SOMBRAS MÁS OSCURAS E. L. James UN FINAL PERFECTO John Katzenbach BAILA, BAILA, BAILA Haruki Murakami CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS E. L. James

NO FICCION

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CORAZÓN DE REY Sergio “Maravilla” Martínez AGILMENTE Estanislao Bachrach KAMIKAZES Reynaldo Sietecase 26 PERSONAS PARA SALVAR EL MUNDO Jorge Lanata ENCUENTROS Gabriel Rolón

una respuesta lineal para esta pregunta. - La música y la poesía están íntimamente ligadas a su vida. - La primera parte de mi acercamiento a la poesía estuvo vinculado a la canción. Fue muy elemental, escuchaba canciones mucho

antes de empezar a leer. Igual no aprendí música, sólo me dediqué a escribir. En el camino apareció la lectura y la escritura de verso libre, pero también aparecieron los amigos músicos con quienes hicimos varias decenas de canciones. Debo destacar que el trabajo con la cancionística es diferente al de la escritura de verso libre. Mi caso tiene que ver con aquella primera formación y con mi melomanía. El aporte de los poetas a la canción no es otro que lo poético, la metáfora, la “tergiversación”. - Usted vivió en Buenos Aires casi 17 años. ¿Los escritores del interior necesitan del beneplácito de la capital? - No, nunca creí en ello. Al comienzo podía parecer que sí, que en “Baires” estaba todo; pero eso cambió por la tecnología y además no es lo que hace a los escritores. Además, la movida cultural de algunas provincias es muy fuerte y Tucumán es una de ellas. - ¿Nos cuenta la historia de Casa Dumit y qué proyectos tiene para mantener el lugar que consiguió? - Casa Dumit nace de la necesidad de mantener al alcance de todos, la obra y el legado artístico de mi padre, a lo que le sumo un viejo proyecto de generar un espacio artístico multidisciplinario y amplio en su visión de las vertientes artísticas, abierto, diverso. Eso es el Espacio Cultural del Esperancero - Casa Dumit. Allí conviven talleres de teatro, danza, tango. Funciona como casa museo, contiene una muestra permanente y rotativa de la obra de Ernesto Dumit (por las mañanas pueden hacerse visitas acompañadas, tanto particulares como delegaciones turísticas y colegios, acordándolas con anticipación). Durante el año se exhiben diversas obras de teatro, ciclo de títeres en vacaciones y el ciclo de lecturas Letras del desmayo, que nos ha permitido la visita de exponentes de las letras de otras provincias y referentes locales. También conforman la grilla algunos recitales. © LA GACETA

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FUENTE: REVISTA Ñ

Los protagonistas de esta antología son migrantes que ya no pertenecen a ninguna tierra sino a todas. Los 22 cronistas que participan se propusieron narrar América y desordenar los discursos oficiales que hablan de las relaciones entre la América Latina y la de los EEUU.

LIBRERIAS EL ATENEO, EL GRIEGO Y LA FERIA DEL LIBRO

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ALFAGUARA (320 PÁGINAS)

a n k i n g ARGENTINA

FICCION

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CINCUENTA SOMBRAS DE GREY E. L. James CINCUENTA SOMBRAS MÁS OSCURAS E. L. James UN FINAL PERFECTO John Katzenbach BAILA, BAILA, BAILA Haruki Murakami EL HOMBRE DE GRIS Jorge Asís

NO FICCION

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AGILMENTE Estanislao Bachrach CORAZÓN DE REY Sergio “Maravilla” Martínez ENCUENTROS Gabriel Rolón KAMIKAZES Reynaldo Sietecase 26 PERSONAS PARA SALVAR EL MUNDO Jorge Lanata


LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 18 DE NOVIEMBRE DE 2012

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/ CRITICAS DE LIBROS / LA GACETA LITERARIA / ENTREVISTAS / LA GACETA LITERARIA / CRITICAS DE LIBROS /

Conversando con Luisa Valenzuela

En su última novela arma un rompecabezas perfecto del nacimiento y la infancia de Perón. “Como si hubiese jugado al destino en una mágica apuesta logré conservar hasta hoy el origen de mi nacimiento como un profundo secreto.” Con este epígrafe, Valenzuela abre La máscara sarda, libro que nació en Cerdeña, el día de Carnaval cuando le dijeron que allí había nacido el General ◆

Por Marcos Rosenzvaig

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES LA GACETA / ARCHIVO

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l nacimiento de los héroes es tan especial como incierto. Hay un enigma, pero no a resolver, porque la necesidad del mito en los pueblos es más fuerte que la supuesta verdad. La infancia de Perón reposa en la incertidumbre. ¿Acaso nació de madre tehuelche el 7 de octubre de 1893 en Roque Pérez? ¿El 8 de octubre de 1895 en Lobos? ¿O en Mamoiada (Cerdeña) y se llamó Giovanni Piras? La memoria se confunde con la leyenda y esta, a su vez, con dichos, escritos, fábulas. Moisés fue encontrado por la hija del faraón en una cesta que flotaba en los juncos del Nilo; Jesús nació de una virgen, bajo una estrella de Oriente; Edipo fue exiliado para morir en el monte. Y si continuamos en el espiral ascendente de los mitos modernos argentinos, nos damos cuenta que el lugar del nacimiento de Evita fue “Junín” y para otros “Los Toldos”, y que el de Carlos Gardel aconteció en Toulouse, Montevideo o Buenos Aires, y aunque la historia oficial consigna y dé razones para establecer la patria francesa, el mito reclama lo oculto, el misterio, lo insondable. Así también aconteció con la infancia y el nacimiento de Perón. Luisa Valenzuela es una auténtica viajera. Esa clase de personas que confían en la intuición para cambiar en un instante el rumbo del viaje. Ella estaba escribiendo un libro sobre máscaras -entrar en su casa es toparse con más de 100 de ellas- y que el viaje a Cerdeña en febrero de 2012 era una instancia más para el conocimiento de la cultura sarda. “Sucedió que desbordada por los carnavales de la Mamoiada, un día, apenas llegada, el presidente de una de las dos asociaciones de Mamuthònes e Issohadores -las máscaras más representativas de la isla- entre medio de la algarabía de embozos, cantos y música me dijo: ‘si usted es argentina debería saber que Juan Domingo Perón nació aquí, por eso ese hotel se llama La Rosada. La historia cuenta que un emigrante sardo de principios del siglo XX, en el más absoluto secreto, logró convertirse en otro’”, relata Valenzuela. Inmersa en el carnaval, subyugada por ese universo de magia y de ritos ancestrales, percibió de golpe que esas máscaras ocultaban algo: el nacimiento de Perón.

El mito acerca de la identidad de Perón

NOVELA LA MÁSCARA SARDA LUISA VALENZUELA (Seix Barral – Buenos Aires)

La máscara sarda, de Luisa Valenzuela, recientemente editada por Seix Barral, construye una historia ficcional perfecta basada en elementos de la realidad, en donde todos los caminos justifican el origen, la infancia y hasta el descenso fallido en Ezeiza de Juan Domingo Perón. La novela transcurre dos días antes de su regreso a la Argentina. El ex presidente está cansado, enfermo, durmiéndose en el sillón. A su lado, López Rega le habla al oído como solo el demonio lo hace para ganar la conciencia de los moribundos. Así intenta manejar sus sueños. López Rega cuenta con una carta escondida y poderosa: estar al corriente del secreto de su nacimiento. Su verdadero nombre es Giovanni Piras, emigrante de Mamoiada (Cerdeña); llegó al país a los 17 años y terminó, a instancias de Juana Sosa, tomando el lugar de Juancito Sosa, su hijo muerto, para llegar a ser Juan Perón. Luisa Valenzuela encuentra en Juana Sosa, segunda madre de Perón, un personaje de una fuerza avasallante, alguien que puede

“De manera mágica, la realidad histórica argentina y la mitología sarda se combinan a lo largo de la novela, como forma de justificar el perfecto ensamblaje de los orígenes de Perón”.

Profundo secreto La noticia la llevó a investigar. Adquirió libros, recortes periodísticos de 1950, documentación que a todas luces acreditaba el nacimiento de Perón. En un primer momento pensó en escribir un artículo, luego supo que había algo más grande: una novela, La máscara Sarda. “Como si hubiese jugado al destino en una mágica apuesta logré conservar hasta hoy el origen de mi nacimiento como un profundo secreto.” Con este epígrafe tomado de Yo, Perón de Enrique Pavón Pereyra, Valenzuela abre su novela, y estampa, de este modo, en el imaginario popular el secreto de su origen. “Si el origen es claro -agrega la autora- sos un ser humano, pero si este deambula en las oscuridades sos un mito, un Dios, una deidad encima de la instancia humana.” La novela comenzaba a perfilarse aunque carecía de argumento. La primera idea fue crear múltiples realidades paralelas; en una de ellas Perón nacía en Cerdeña. Pero esta idea la abandonó rápidamente y en su lugar volvió a instalarse la figura de López Rega, alguien que Valenzuela conocía desde su novela Cola de lagartija. Cuando regresó de Cerdeña a Buenos Aires, esta viajera impenitente, suspendió compromisos con universidades en California y decidió abocarse a su proyecto. “Unos cólicos me obligaron a suspender el via-

MEMORIA CONFUNDIDA CON LEYENDA. La infancia de Perón reposa en la incertidumbre: así se construyen mitos. je, y es que la novela comenzaba a ser escrita con mi propio cuerpo. Perón tenía problemas de próstata, yo de panza; la novela traía su propia curación en la planta de molle, tan sarda como Argentina. La escribí en tres meses, como poseída y con una inmensa felicidad”. La envidia de López Rega y su ambición al poder resultaron un motor para el desarrollo del personaje dentro de la novela. En una oportunidad Valenzuela supo de una cena de Perón con Cámpora y Stroessner en el Paraguay; supo también que López Rega entró en el momento en que Stroessner le preguntó en quién iba a delegar la presidencia. Perón le contestó que en Cámpora, y López Rega, que ya se imaginaba en el poder, debió haber mascullado su envidia y su odio, mu-

cho más cuando Perón lo despachó diciéndole: ¿Usted ya cenó, verdad, Lopecito? Un libro de Jorge Semprún, Viviré con tu nombre, morirá con el mío, despertó en la autora el armado de esta ficción, un rompecabezas perfecto del nacimiento y la infancia de Perón. Vivir con el nombre de otro y morir con el de él fue evitar el castigo más cruel que puede infligir Yaveh a un hombre: borrar su nombre del libro de los vivos. No sólo no lo borró, sino que además ganó la posterioridad para siempre, dejando una marca imborrable en el alma de los argentinos. © LA GACETA

enterrar en silencio a su hijo para adoptar uno nuevo, transfiriéndole a éste todas sus expectativas de grandeza. Mientras Perón descansa, dos días antes de regresar, el cadáver de Evita se encuentra en el piso superior de la casa. Isabelita está en los pisos de abajo, y El Brujo, que se dice Guardián de las Siete Llaves Seretas que abren los Siete Sellos del alma, intenta convencer al general Perón de que rememore su infancia; induce a Isabelita a aspirar los efluvios de la carne de Evita; bajo el disfraz del mayor lacayo del universo maquina los escalones del poder, como si su ascenso fuese una escalera sombría al cielo. De manera mágica, la realidad histórica argentina y la extensa mitología sarda se combinan hábilmente a lo largo de la novela, como forma de justificar el perfecto ensamblaje de los orígenes de Perón. Edipo exclama ¡Debo descubrir quién soy y de dónde vengo! En la novela, Perón lo sabe, pero está obligado a ocultar su pasado, dando así origen al mito, como una forma de procurar sentido a un mundo que no lo tiene. © LA GACETA

Marcos Rosenzvaig – Novelista y dramaturgo tucumano. Su última novela es Madres (Luxemburg, 2012).

MARCOS ROSENZVAIG ◆

Una historia con muchas lagunas LA GACETA / ARCHIVO

BIOGRAFÍA LA COMPAÑERA EVITA NORBERTO GALASSO (Colihue – Buenos Aires) Cuando asistí, en julio pasado, al teatro Ideal de Buenos Aires, donde Norberto Galasso hizo la presentación de este libro, me encontré con el autor diciendo que Evita “llega al mundo cargando sobre las espaldas tres humillaciones. La de ser hija adulterina, la de ser pobre y la de ser mujer”. Galasso identifica el origen de Evita con esa “marca humillante” que llevará toda su vida: la de ser mujer. “Gran parte de este libro está basado en los testimonios de quien fue de Evita su confesor: el padre Benítez, con quien tuve la oportunidad de entablar una gran amistad”, afirma Galasso.

UNA MUJER EMBLEMÁTICA. Galasso repite la historia contada y no investigada y asocia el origen de Evita a la “humillación” de ser mujer. Y agrega: “he tratado de hacer algo más objetivo, basándose siempre en documentación”. No logra ese cometido con mi libro

Ave María Eva, que está citado y figura en la bibliografía de La compañera Evita. De haber investigado en la documentación

de los libros de sesiones del Congreso, podría haber encontrado que Evita no hizo nada por la ley del voto femenino.

Ningún senador o diputado peronista la nombra y, en cambio, sí mencionan a muchas mujeres que lucharon por esa causa.

Galasso repite la historia contada y no investigada, con muchos errores. Desde quién era la mujer legitima de su padre, Juan Duarte, a la farsa de su renunciamiento; pasando por su enriquecimiento como amante de Perón, su nula participación en la defensa de los Derechos Humanos o el caso de la millonaria herencia que fue disputada entre el ex presidente y la madre de Evita durante 16 años. Lo que se destaca en el libro es el permanente ataque a la oligarquía. En la última página, el autor dice que “sus despojos reposaran en el aristocrático cementerio de La Recoleta”. Ya no es más el oligárquico cementerio donde Evita está muy cerca de Aramburu y bien lejos de Perón. © LA GACETA

ALFREDO R. LANUSSE ◆


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LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 18 DE NOVIEMBRE DE 2012

Joaquín Ezequiel Linares (1927-2001) Diez razones para fundamentar una trascendencia LA GACETA / ARCHIVO

Es uno de los pintores argentinos

sensibles en que juegan y se articulan procesos de memoria, estados intermedios de la fantasía, invenciones y aún componentes oníricos. Por ello su obra, como huella digital, observa siempre y por encima del aporte iconográfico, un aura de envolvente dramatismo.

que más ha trabajado en torno a la realidad social de su tiempo,

6.- Se juzga a sí mismo, antes que censor, protagonista de su tiempo. El mundo lo conmueve, el mundo de ese mundo lo transporta. Y sabe muy bien la herramienta de que dispone para ejercer su propio juicio, su grito tanto como su canto: desde el muro, la superficie del plano cromático, la materia en el espacio, la aventura lineal. Una aventura en la que están los muertos que se confiesan; pero también, y en qué medida, los nuevos prototipos de una historia que recién comienza.

ahondando en el sentimiento americano y en la reivindicación de los pueblos. Su obra, cualitativa y cuantitativamente importante, no sólo ha sido divulgada y proyectada

7.- No es fortuito que mire hacia atrás la historia del arte, con la sabiduría de que allí está todo lo que debe estar. Y torna a descubrir a los grandes y a aprender de los aciertos y las vacilaciones de esos grandes. Recupera de ellos tanto el sentido del humor como las propiedades de lo trágico. Porque si bien Linares sabe que cualquier creación, sea de donde sea, tiene un mensaje universal y válido en cualquier sitio, es muy diferente la forma de vincularse a ella en los distintos centros culturales. El es americano -lo tiene asumido desde la médula- y debe crear con sentido y pasión americana.

con elocuente significación, sino también -y lo que es tanto más válido- logrado una recepción generalizada, sin parcialidades de públicos, ni restricciones valorativas. ◆

Por J.M. Taverna Irigoyen PARA LA GACETA - SANTA FE

A Jorge Luis Rougés, In memóriam

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rtista de obra densa, calificable como total dada la amplia gama de disciplinas y géneros que abarca, Linares comunica desde los órdenes expresivos precisos con una contundencia clara y a la vez reflexiva. Sin embargo, hay razones para que, aún con todo el potencial que exhibe, su obra haya alcanzado una inequívoca trascendencia. 1.- La formación ocupa un lugar decisivo, dentro de toda la estructura plasticista de su quehacer. Después de su paso por la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Córcova, bajo la dirección del maestro Adolfo de Ferrari, Linares abreva en los grandes, por encima de lenguajes. Le importa la óptica constructiva de Spilimbergo y la fluidez de su línea, tanto como la potencialidad de Goya y de Velázquez. Pero no desestima su admiración por la libertad generadora e invencionista de Picasso. Y el misterio siempre a develar de Ernst, Mondrian, Klee: de cada uno extrae los órdenes rectores que hacen que una forma viva y se incorpore realísticamente a una composición, desde el trasfondo. Porque le atraen tanto la abstracción como los mundos mágicos de lo sugerido; el tiempo y el espacio inabarcable. 2.- Geográficamente es, desde joven, un ciudadano del mundo. Pero, por antonomasia, hombre que ama América, a su gente sufrida y postergada, a sus líderes y a los diversos órdenes que hacen a la paz y a la convivencia. Tiembla ante el Altiplano y carga energía ante la mineral presencia de la montaña. Sabe abrir diálogos.

Sabe escuchar. Y tanto lo hace con sus compañeros del Grupo del Sur, que funda e integra hacia 1957 con Carreño, Cañás, Loza y Morón, como con anónimos protagonistas de lo cotidiano, ante quienes asimila y confronta realidades. En 1971 reside un año en Europa, donde había estado una década antes, becado por el Fondo nacional de las Artes. Al regresar, ofrece al público de su Tucumán de adopción una gran retrospectiva. En 1980, se radica en Europa, donde la Madre Patria lo recibe entre ilusiones y dudas. Mi residencia allí me hizo más consciente de mi aporte al proceso y desarrollo del arte latinoamericano, y son los mismos europeos -críticos, artistas, galeristas- quienes han distinguido a mi obra con tal designación. 3.- La disciplina es su principal fortaleza. El trabajo constituye para él una forma apasionada de la existencia. No crear por crear: expresar confesionalmente los estados; pronunciar las denuncias; dar cuerpo efectivo a los testimonios. El arte en la genuinidad de lo propio, de lo auténtico, de lo que trasciende a través de lo aparentemente matérico. “Mi dibujo nace de mi dibujo y mi pintura nace de mi pintura”, manifiesta. Y en una entrevista realizada por Jorge Luis Rougés en 1972, reconoce, por sobre su metodología de trabajo, que no pinto los personajes con un afán reivindicatorio y menos aún de moralizar; más bien diría que los pinto con solidaridad, ayudándolos a morir definitivamente, a convertirse en leyenda.

4.- Sus series constituyen, dentro de la formidable dimensión e toda una obra, una manera de profundización de la imagen. La singularísima Virreinato del Río de La Plata (1962-1967, con más de 80 pinturas y 60 dibujos); El circo, Los de turno y Oh, América Latina (entre 1967 y 1971, con un centenar y medio de planteos); La larga noche de los generales, Las casas de la Turca, El Jardín de la República, Las grandes familias, Tabarís 1926, Fin de semana en las Termas y El Neo Virreinato, darán continuidad a un mundo funambulesco de mito y leyenda, confrontado por una fustigante realidad. Sobre esas series Linares recapacita y reformula contenidos. No hace crónica. Jamás la rigidez de un discurso o la elocuencia porque sí de una metáfora plástica determinada. Fundamentalmente, el valor de una entrega y de un compromiso, desde ese Macondo mágico y sensual que lo ha hechizado para siempre. 5.- Es esencialmente y por propia determinación un artista figurativo. Artista que se deja impulsar por una idea-madre y, en el desarrollo, descubre y ayuda a descubrir el sortilegio inacabable de las metáforas que pueden surgir de esa idea. El proceso (que es casi una efervescencia, un verdadero crecimiento aluvional de imágenes y de ritmos) exige, de ahí, ciertos encuadres valorativos para una mejor ubicación y un más claro análisis de sus eslabones fundamentales. Así, para Linares, desde la figura humana todo; desde la ausencia del hombre, nada. Entiende su pintura como una manifestación permanente de órdenes

8.- Es artista que permite que el tiempo entreteja sus leyes. No lo coarta. Así, su pintura, la fortaleza de su dibujo, el juego de sus impresiones gráficas, alcanzan siempre una temperatura inconfundiblemente jalonada por los reconocimientos. Porque toda su obra acuña genealogías que vienen desde muy atrás. El primer premio del Primer Salón de Arte Moderno, en 1959. El Primer Premio del LV Salón Nacional de Artes Plásticas, en 1966. El Gran Premio del Departamento de Artes de la UNT en 1970 y al año siguiente la misma distinción del Salón Nacional de Tucumán. El Gran Premio del LXII Salón Nacional, en 1973. La Bienal de Venecia en 1982. Las muestras en Roma y Milán. 9.- Su producción registra, ineluctablemente, la univocidad de un maestro. Por encima de la naturaleza de periodos, corrientes, disparadores temáticos. Son las voces en el coro que dan a su producción el acorde y la polifonía. Una coherencia total que conmueve, tanto como incita a analizar. Sus más de 100 muestras antológicas y retrospectivas, su siembra en el medio académico del noroeste, su convicción respecto al rol social que cabe a todo artista que se exprese en profundidad, muestran el camino de un hombre hondamente comprometido. Figura paradigmática y quizá aún no debidamente reconocida en su altura, dentro del marco artístico latinoamericano. 10.- Pero por sobre todo, existe en Linares la muy infrecuente capacidad de dar universalidad a lo que supone energía local, voces de autoctonismos, componentes directa o indirectamente vernáculos. La patria le flamea, como España a Picasso. Y ello no es poco argumento para alcanzar trascendencia. © LA GACETA J.M. Taverna Irigoyen - Crítico e historiador de arte. Miembro y ex presidente de la Academia Nacional de Bellas Artes

La Economía según Calígula En la obra de Albert Camus, el emperador romano establecía que todos los nobles desheradaran a sus hijos a favor del Estado y que se los ejecutara de acuerdo a las necesidades públicas. El protagonista no hace más que llevar a sus últimas consecuencias la lógica que hoy convence a casi todo el mundo. ◆

Por Raúl Courel

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES comienzos del siglo XX, Jacques Prévert, con ácida ironía, escribía que “el ministerio de Economía debería llamarse de la Miseria, pues al ministerio de la Guerra no se le llama nunca de la Paz”. Albert Camus pintaba la iniquidad en su Calígula. Allí, con el criterio de que lo primero es el tesoro público, el César resolvía que todos los patricios deshereden a sus hijos y testen a favor del Estado. A renglón seguido, para satisfacer las necesidades generales, ordenaba que mueran, no importaba en qué or-

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den, cuantas personas convenga. “Esas ejecuciones -decía el déspota en la obratienen todas la misma importancia, lo que demuestra que no la tienen”. Y agregaba: “si el tesoro tiene importancia, la vida humana no la tiene... la vida no vale nada, ya que el dinero lo es todo”. Así como la caridad no alimenta las arcas de ningún estado, tampoco el amor es capaz de igualar a los súbditos del imperio, ni siquiera lo es el odio. Estas emotividades no sirven para igualar nada; por el contrario, diferencian y discriminan, simplemente porque el objeto

de amor o de odio, por el sólo hecho de ser tal, nunca es equivalente a otro. Por eso la economía, cuando se reduce a pura contabilidad corta a todos con la misma tijera, no interesando otra cosa que cuánto se paga y cuánto se cobra. Evidentemente, con esta lógica impasible la economía no puede supeditarse al logro de felicidad alguna, ni siquiera a la de vivir, por eso es identificada por Camus con el mal, un mal anónimo y frío que se propone superior a sensiblerías como el amor o el odio. “Yo he decidido ser lógico –asevera el emperador– y co-

mo tengo el poder, veréis lo que os costará la lógica”. “La seguridad y la lógica afirma también– no marchan juntas”. Calígula, considerándose a sí mismo “puro en el mal”, no es un simple loco. Él aplica, en verdad, la lógica económica que convence a prácticamente todo el mundo. Lo hace, eso sí, sin concesiones, avanzando sin vacilar hasta las últimas consecuencias. “Las cosas -dice- no se consiguen porque nunca se las sostiene hasta el fin”. No faltan en nuestros días economistas que suscribirían estas mismas palabras. Sin embargo, el problema

será la imposibilidad de llegar al final debido a los desastres resultantes, que incluyen la destrucción del propio actor principal. El Calígula que describe Camus se queja como el hombre, que sufre porque “las cosas no son lo que deberían ser”, a diferencia de las mujeres, que penan porque el amor nunca alcanza. De espíritu moderno, él no se acomoda a lo factible de este mundo, en el que “los hombres mueren y no son felices”. De esto se trata, si lo posible no alcanza es lógico pedir lo imposible: “necesito la luna -expresa- o la dicha, o la inmortalidad, algo descabellado quizá, pero que no sea de este mundo”. La conclusión de Calígula es obligada: “la utilidad del poder es dar oportunidades a lo imposible”, aunque en ello nos vaya la vida. Si de eso se tratara, y si fuera cierto que los gobernantes contemporáneos sólo van por los carriles que les traza la lógica usual de los economistas, es probable que estemos perdidos. En este caso, habrá que esperar el resultado, previsible, del ovem lupo comittere: confiar las ovejas al lobo. © LA GACETA Raúl Courel – Psicoanalista tucumano, ex decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.


18-11-2012 LITERARIA