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SAN MIGUEL DE TUCUMAN, DOMINGO 17 DE JUNIO DE 2012

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Clorindo Testa sostiene que todo estilo responde al tiempo que se vive y afirma que lo más atractivo de una ciudad es el cambio.

Oliverio Najmias destaca que el trabajo de César Pelli, con trazos elegantes y medidos, intenta “completar” y nunca “imponer”.

5 a SECCION

EL REGRESO DE

César

PELLI ◆

Después de 12 años, el

reconocido arquitecto volvió a su provincia, invitado por LA GACETA, para compartir sus experiencias con los tucumanos. Marcas, presencias y recuerdos

locales siguen acompañando al arquitecto que ha dejado su huella en los más diversos puntos del planeta.

Por Daniel Dessein

PARA LA GACETA - TUCUMÁN

ésar Pelli llega al aeropuerto de Ezeiza desde Nueva York. Es el domingo 10 de junio. No visita la capital porteña desde octubre, cuando disertó en la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires. Aparece en la puerta de arribos, distinguiéndose, como muchos de sus rascacielos, por su imponente altura. Camina con firmeza, contradiciendo los años que registra su documento pero no su cuerpo. Me saluda con cordialidad y lanza la primera de las carcajadas que suelen acompañar a la mayoría de sus frases. Lo que más me sorprende, mientras conversamos, es una sucesión gestos que revelan una profunda modestia en un hombre con una trayectoria tan monumental como algunos de sus edificios. En una sola de sus 500 obras, en las Petronas, entrarían apretados todos los habitantes de Tucumán. En tres días vuelve a su provincia natal, después de doce años e invitado por LA GACETA, a dar una charla que ha titulado Mi trabajo. “En 2000 recorrí los

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Valles Calchaquíes con mi esposa y uno de mis hijos. Fui a Belén, Londres, Fuerte Quemado y Cachi. Después pasamos por Tucumán por dos días, antes de regresar a Buenos Aires, y solamente alcancé a visitar a tres amigos que ya murieron”, recuerda. Le cuento que su visita ha generado un enorme entusiasmo en la Facultad de Arquitectura de la UNT, institución derivada de la Escuela de Arquitectura de la que egresó hace más de seis décadas, integrando una de sus primeras promociones. “Los profesores venían de Buenos Aires. Eduardo Sacriste, Jorge Vivanco, Horacio Caminos, Alberto Le Pera. El rector de la universidad era Horacio Descole. Era una época fantástica. Eramos nada más que 60 estudiantes en toda la facultad y eso nos permitía tener un contacto muy estrecho con nuestros profesores. Salíamos, conversábamos, comíamos juntos y terminamos siendo amigos”, rememora con cierta melancolía. Continúa en la página 4...

PERFIL César Pelli nació en Tucumán en 1926, se recibió de arquitecto en la UNT y viajó con una beca, en 1952, a Estados Unidos, donde se convertiría en uno de los mayores arquitectos del mundo y en el más reconocido diseñador de rascacielos. Muchos de los edificios más altos y emblemáticos de varias ciudades del planeta llevan su sello. Como las Petronas, de Kuala Lumpur, que con sus 452 metros son las torres gemelas más altas del mundo. Rechaza encerrar su obra dentro de un estilo. Cree que las cualidades estéticas de un edificio deben derivar de las características específicas de cada proyecto, como la locación, su propósito y la tecnología empleada en la construcción. Afirma que cada edificio debe contribuir a renovar la ciudad en la que se emplaza. “Los edificios son el escenario en el cual discurre el drama de la vida”, decía, en una entrevista publicada en este suplemento el año pasado.

Un romántico de la tecnología ◆

Por Julio Middagh

PARA LA GACETA - TUCUMÁN esde hace años pertenece al séquito de los excepcionales. Sus hijos arquitectónicos están en Nueva York, Kuala Lumpur, California, Hong Kong, Miami, Milán, Tokio, Hawaii, Bilbao, Osaka, New Haven, Buenos Aires, Londres, Tokio. Una carrera prolífica que no esta exenta de polémica. Ejecutó más de 500 proyectos, unos 300 en su país de adopción. Recibirlo en Tucumán es una situación asombrosa. Nos brinda sensaciones de profundo orgullo. Es un misterio que reside en su persona por su origen, su obra y trayectoria. Su nombre está consagrado en el tiempo. Las personas, las culturas, necesitan participar del éxito del que alguna vez se fue y que el mundo reconoció. Tucumán no es la excepción. Esto sucedió por los importantes edificios en lugares distinguidos, cuyas imágenes luego se hicieron parte del cine, la televisión, la literatura. Pelli posee la existencia indudable de un artista contemporáneo. Su presencia es universal. Es sensible a las calidades visuales de la tecnología arquitectónica, a la escala, a la jerarquía de los espacios, al uso del color y a la cultura de cada sitio. Un artista que dedica su obra

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“He hecho mucho mas de lo que soñaba y no me queda nada pendiente, excepto diseñar el próximo proyecto”, afirma César Pelli, un pragmático a ultranza y un habitante del mundo. Ha logrado trascender construyendo sus ideas en sitios muy diversos, con un estilo que es la calidad constructiva, el detalle tecnológico, el funcionamiento perfecto. a los demás en un acto de generosidad elocuente. Fumihiko Maki, el distinguido arquitecto japonés, lo definió como “un romántico de la tecnología”, en 1971. Hoy, 41 años después, afirmo la vigencia de la definición. Cada nuevo proyecto contiene exquisitos detalles tecnológicos. Su arquitectura de sentido común es exaltada por encima de lo prosaico, y se convierte en un medio que vivifica la ciudad. “Tengo dos hijos a los que adoro por igual; y de no haber sido así, jamás les hubiera hecho saber que los quiero de manera diferente. Lo mismo ocurre con mis obras”, confiesa. Todas le producen sensaciones de afecto equilibrado. Su ge-

nio está bañado por la flexibilidad e independencia de cualquier estilo. Ama New Haven, Buenos Aires o Venecia. Sostiene que “la calidad del edificio es secundaria a la calidad del total en una ciudad”. Admira a los ingleses por los cuidados espacios verdes y se preocupa por la falta de estos en las ciudades argentinas. Egresado en 1949 de la Escuela de Arquitectura de la UNT, siempre reconoció el privilegio de haber recibido las enseñanzas de Calcaprina, Caminos, Cavagna, Sacriste, Tedeschi, Vivanco. Su visión pregona el concepto “arquitectura es 90% transpiración, 10% inspiración”. Hizo una vocación del trabajo, el esfuerzo y la constancia. A la par de la profesión

siempre ejerció la docencia académica. La constante mención y reconocimiento de aquel importante momento también contribuye a sumar al orgullo que sentimos por él los argentinos y los tucumanos en particular. Es sencillo, amable y modesto. Su vivienda, en New Haven, tiene 97 años. Es de un estilo simplificado colonial inglés, frente a un parque, cerca de un río y una montaña. El lugar más importante en su casa es la cocina por todo lo que allí sucede. En Tucumán inició la construcción de la casa de sus padres que no pudo terminar por viajar a Estados Unidos. También hizo una casa de veraneo en Salta para sus suegros.

Sin desconocer la situación del continente, expresa que el problema y la solución de la vivienda social en Latinoamérica son políticos. “Luego los arquitectos podemos contribuir”, añade. La manera de abordar sintéticamente la problemática es parte de una visión objetiva y concreta. Repite hasta el cansancio que “en arquitectura uno tiene que tener algo que decir pero, además, hay que resolver un problema”. Y afirma: “Uno debe amar la arquitectura, o algún aspecto de ella, porque es una carrera que trae muchas desilusiones. Pero si uno la ama, también trae muchas alegrías y muy profundas”. “Tato” es un hombre de carcajada fácil y contagiosa. Este sobrenombre dentro del entorno familiar marca otra de las características del origen tucumano y la tradición de poner apodos. Es una persona como cualquiera de todos nosotros pero también es una persona diferente. De eso se trata. © LA GACETA Julio Middagh - Arquitecto, urbanista, consejero ejecutivo del Colegio de Arquitectos de Tucumán.


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LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 17 DE JUNIO DE 2012

ARQUITECTURA / LA GACETA LITERARIA / CÉSAR PELLI / LA GACETA LITERARIA / ARQUITECTURA / LA GACETA LITERARIA / LA GACETA / ARCHIVO

César

PELLI Según pasan los años

1926 Nace en Tucumán. 1949 Se recibe de arquitecto en la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán. 1952 Gana una beca para perfeccionarse en la Universidad de Illinois. 1954 Trabaja con Eero Saarinen durante 10 años. Diseña, entre otros, el proyecto de la Terminal de TWA en el aeropuerto John F. Kennedy, de Nueva York.

SEVILLA. La Torre Cajasol -más conocida como “Torre Pelli”- es más alta que la Giralda, el campanario de la catedral, lo cual generó controversias. Pero el arzobispo apoyó la construcción. “Dijo que si hubieran frenado este tipo de emprendimientos en el pasado, probablemente hoy no tendríamos la Giralda”, relató Pelli.

La arquitectura y la pintura

1964 Trabaja en el estudio Gruen Associates, en California. 1969 Diseña el Palacio Municipal de San Bernardino, California. 1972 Diseña la Embajada de Estados Unidos en Tokio. 1977 Es nombrado decano de la Universidad de Yale, cargo que ejerLA GACETA / ARCHIVO

Es probable que la arquitectura haya sido el primer arte visual en reconocer la transformación de nuestro tiempo y en modernizarse. Pero la práctica de la arquitectura y la función social de los edificios no sufrieron un cambio significativo similar al de la pintura. Muchos arquitectos han envidiado la renovada energía de la pintura y de los pintores y han tratado de emularlos de diversas maneras. ◆ esde hace unos cien años, el arte visual más activamente independiente ha sido la pintura. En siglos anteriores, la pintura reflejaba las obras y las apariciones de la presencia divina y su impacto en la vida humana. Santos y héroes, reyes y obispos eran todos enviados especiales de Dios, a diferencia de los seres humanos comunes y corrientes. Ellos, sus allegados y sus obras eran dignos de ser retratados y venerados y por consiguiente, el medio que lo hacía posible fue también exaltado. Durante el Renacimiento se produjo un cambio significativo. El artista obtuvo prestigio y llegó a ser más importante que la obra creada. Los temas sagrados, heroicos y principescos continuaron legitimando a la pintura, pero el artista podía asimismo elegir otros temas que también eran aceptados como arte. Ese cambio fue crítico. Desde fines del siglo XVIII, el sistema religioso, aristocrático y jerárquico que respaldaba y legitimaba a la pintura fue debilitándose y ya para la Primera Guerra Mundial había perdido el status elevado. Además, durante el siglo XIX, con la invención de la fotografía, la pintura perdió su monopolio como registro de imágenes. De las artes, la pintura fue la más amenazada y algunos críticos predijeron el final de la pintura de caballete. Sin embargo, la pintura se reinventó a sí misma como un lente mágico que permite ver aquello que de otro modo sería invisible. Probablemente, la recreación del significado de la pintura comenzó a fines del siglo XIX con la obra de varios artistas, especialmente la de Cézanne, y fue, para nuestros fines, completada por Picasso y Braque antes de la Primera Guerra Mundial. Este logro, la gran calidad de las obras creadas y el amplio apoyo teórico que obtuvo le otorgaron a la pintura una nueva y bien merecida preeminencia entre las artes visuales. A los pintores famosos se les comparaba con los chamanes y ganaron más autoridad que nunca. El éxito de la pintura fue ayudado porque sus productos son portátiles y pueden ser vendidos, coleccionados y expuestos, adaptándose muy bien al capitalismo democrático. Los pintores, quienes en otros tiempos trabajaban básicamente por encargo –como aún hoy lo hacen los arquitectos– comenzaron a trabajar por especulación, con la esperanza de que en un futuro se venda su obra. La vida de los pintores jóvenes se hizo cada vez más difícil e incierta, pero el poder y la riqueza de museos, galerías, publicaciones, escritores, coleccionistas, vendedores de arte

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LA GRAN MANZANA. El World Financial Center, en New York.

cerá hasta 1984. Funda su estudio en New Haven y se encarga de la ampliación del Museo de Arte Moderno de Nueva York. 1981 Diseña el Centro Financiero Mundial para la ciudad de Nueva York. 1987 Diseña la Torre del Carnegie Hall, en Nueva York. 1990 Diseña las oficinas centrales de la NTT, en Tokio. 1991 El Instituto Americano de Arquitectos lo distingue como uno de los 10 arquitectos vivos más influyentes. Cuatro años después le otorgará la medalla de oro de la institución, galardón que se sumará a los más de 200 que recibió a lo largo de su carrera. Entre otros reconocimientos, será nombrado miembro de la Academia Americana de Artes y Letras, de la Academia Nacional de Diseño, de la Academia de Arquitectura de Francia y de la Academia Internacional de Arquitectura. Es el único arquitecto que recibió el Connecticut State Arts Award. 1993 Diseña el Edificio República (Buenos Aires), el primer edificio inteligente de la Argentina. 1998 Se inauguran las Torres Petronas. Durante cinco años serán los ediLA GACETA / ARCHIVO

JAPÓN. El Museo Nacional de Arte, en Osaka.

ficios más altos del mundo. Hoy siguen siendo las torres gemelas más altas. Por su diseño, Pelli recibió el Premio Aga Kahn de Arquitectura. 1999 Publica uno de sus libros más destacados: Observaciones para jóvenes arquitectos (Monicelli Press). 2003 Se inaugura el Centro Financiero International Two, en Hong Kong. 2004 Diseña el edificio de Goldman Sachs, en New Jersey, y la Torre de Cristal, en Madrid. 2005 Se inaugura el Edificio YPF, en Buenos Aires. 2007 Comienza a construirse la Torre Iberdrola, hasta 2009 la más alta de Bilbao, y la Torre Cajasol, la más alta de Sevilla. 2009 Se construye el Centro Costanera, en Santiago de Chile, el edificio comercial más grande de América latina. 2012 Recibe su decimotercer doctorado honoris causa, en esta oportunidad otorgado por la Universidad Nacional de Córdoba. Diserta en Tucumán en el marco de la celebración de los 100 años de LA GACETA.

Por Por César Pelli *

y artistas ha crecido enormemente. Esta red tiene tanto peso que casi ha logrado apropiarse del nombre “arte” para la pintura y sus artes más afines, el arte de los museos (como era de esperar, actualmente algunos artistas desafían los límites físicos de los museos con sus trabajos). Con algunas salvedades, el mundo del arte ha sido muy bueno para la pintura y otras artes visuales. También ha sido beneficioso para la arquitectura. Sin embargo, promueve conceptos so-

artístico brinda una nueva visión del arte, la vida o el mundo. Esta es la razón de pintar un nuevo cuadro. El propósito y la validez de la arquitectura se justifican de otras maneras más básicas. La invención es fundamental en la arquitectura, como en todas las artes, pero la búsqueda ilimitada de novedad en la arquitectura, especialmente de la novedad prescrita, está dañando nuestras ciudades. Consistencia estética: Un pintor persigue una visión interna cuadro

OKLAHOMA. El centro de convenciones de Tulsa: una “arena” multiusos.

MADRID. Los 259 metros de la Torre de Cristal se inauguraron en 2009.

NUEVA YORK. Carnegie Hall Tower tiene 60 pisos y 231 metros de alto.

bre la naturaleza del arte que no son del todo adecuados para la arquitectura. Muchos de estos conceptos han sido adoptados sin cuestionarse por la cultura arquitectónica y no han sido debidamente asimilados. Creo que debemos replantearlos. Libertad artística: para los pintores contemporáneos, esta condición puede ser un ideal, pero es un objetivo confuso para los arquitectos. Un arquitecto libre es un arquitecto desempleado. Novedad e invención: Estas cualidades son primordiales en la pintura, en la que cada objetivo

tras cuadro. Sin embargo, para el arquitecto –cuyos proyectos existen para fines diversos, en climas diversos, para satisfacer a personas diversas y para formar parte de entornos diversos– la consistencia estética es cuestionable. La consistencia estética también es importante cuando la obra completa de un pintor se presenta en una exposición. Las retrospectivas se han convertido en un modo de celebrar y evaluar toda la obra de un pintor. Los edificios de un arquitecto nunca podrán exponerse uno al lado del otro en un museo o en cualquier sitio. Permanecerán

cumpliendo su propósito donde fueron construidos. El libro de arte, como catálogo o monografía crea mayor confusión. Para la obra de un pintor, un libro de imágenes es un facsímil de una exposición, y una fotografía, por imperfecta que sea, puede reproducir un cuadro entero. Para un arquitecto, la monografía crea la falsa impresión de que la relación estética entre los diferentes edificios de un arquitecto es importante y a su vez, le resta importancia a la relación fundamental entre un edificio y su lugar. La consistencia que importa es la que apreciamos en los edificios de una ciudad, no en las obras desperdigadas de un arquitecto. Propiedad: Hoy en día, los cuadros son propiedad de los pintores, lo cual no era el caso en épocas anteriores. Es por eso que los pintores pueden vender sus obras y son los únicos con autoridad para opinar sobre las cualidades de sus cuadros. La arquitectura, en cambio, tiene muchos propietarios. El arquitecto la concibe pero el propietario legal es el cliente, el cual puede venderla. El edificio también pertenece a las personas que lo usan, a la ciudad o vecindario del que forma parte y a sus ciudadanos. Todos pueden opinar sobre las cualidades del edificio porque todos tienen que convivir con él. La legitimidad de la preservación histórica se basa en esta percepción extendida de los derechos de propiedad. Colecciones: La colección de cuadros, a diferencia de las colecciones de edificios define el arte de un período con sus mejores exponentes. Todos los demás cuadros –la gran mayoría– pueden ser ignorados. Las ciudades son nuestras colecciones arquitectónicas y han sido formadas por las obras de arquitectos buenos, malos y regulares. Todas son importantes. Arte: por último, muchos arquitectos y críticos han aceptado el concepto de que “arte” es lo que hacen los pintores y los escultores y que las formas similares a las de la pintura o la escultura son por lo tanto más “artísticas” que las formas arquitectónicas. Esto surge a raíz de un infundado sentido de inferioridad por parte de la arquitectura. La arquitectura sigue siendo la más rica y la más robusta de las artes visuales. Si alguno de nosotros desea usar formas que derivan de otras artes, estamos en todo nuestro derecho. Pero cuando usamos dichas formas, el valor de éstas no proviene del arte en el que se originaron sino de la arquitectura que logran, juzgadas como arquitectura. * Fragmento del libro Observaciones sobre la Arquitectura (Ediciones Infinito, 2000).


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ARQUITECTURA / LA GACETA LITERARIA / CLORINDO TESTA / LA GACETA LITERARIA / ARQUITECTURA / LA GACETA LITERARIA

E N T R E V I S T A

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C L O R I N D O

T E S T A

“Una de las cosas más atractivas de una ciudad es el cambio” Uno de los grandes arquitectos y pintores argentinos habla sobre sus inicios, su obra y acerca de algunos debates controvertidos dentro de la arquitectura. “Todos los estilos responden al tiempo en el que se vive”, afirma. También habla sobre su colega César Pelli. ◆

Por Asher Benatar

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES GENTILEZA DE CLORINDO TESTA

- ¿Cuándo se sintió arquitecto? - Cuando gané el concurso para el edificio de la Cámara de la Construcción, que fue mi primera obra de importancia. Habían pasado cuatro o cinco años desde el momento de recibirme. Más o menos por la misma época realicé mi primera exposición de pintura. Me había invitado Franz Van Riel, a quien había conocido en Europa. Yo desde chico era aficionado al dibujo. Con el tiempo fui obteniendo las cosas que quería y pasé al óleo. Durante muy poco tiempo probé con el naturalismo. Pasé al informalismo, estilo que nunca abandoné. (Apoyados contra las paredes hay muchos cuadros. Me llama la atención el hecho de que muchos de ellos no presentan demasiado colorido). Sí, no tienen mucho color. De hecho, ésta es sólo blanco y negro. Hay una larga serie de ese tipo.

gentiles en todo momento. No hubo sobreactuación en cuanto a sus responsabilidades. Eso no quiere decir que desconocieran la importancia espiritual de lo que estaban haciendo.

- ¿Se arrepiente de haber aceptado alguna obra de arquitectura? - Mal puedo arrepentirme de algunas de mis obras ya que casi todas ellas las gané por concurso. Me gusta presentarme a ellos. Se gana y se pierde, pero en todo su desarrollo me divierto mucho. Esto es muy importante: divertirse con lo que uno hace. Si, ya sé que no es demasiado común, pero a mí me ha tocado esa suerte.

- ¿Le gusta Gaudí? - Me gusta. Fue un artista muy personal, y esos recursos personales eran tan marcados que nadie continuó con su obra. Fíjese que no tuvo seguidores ni imitadores.

- ¿Qué opina de las construcciones cada días más altas? - Para nada estoy en desacuerdo. Todos los estilos responden al tiempo en el que se vive y yo no tengo el menor inconveniente en adaptarme a mi época. Me gustan las torres que parecen inacabables en su altura. - Pero parece que no le ha tentado entrar en esa competencia. - No he entrado en esa competición porque nunca me han pedido algo de ese tipo, pero le aseguro que si hubiera un concurso para hacer una construcción de varios cientos de pisos, yo intervendría. - Usted alguna vez dijo que un edificio debe ser evaluado diez años después de inaugurarse. ¿Sigue creyéndolo? - Sigo encontrándolo atinado. No sólo porque en 10 años pueden cambiar ciertas concepciones sino también porque ese lapso da la oportunidad de ver cómo puede envejecer la obra encarada, es decir, si se han tomado todos los recursos para que su vejez sea digna. - ¿Choca con sus comitentes o su prestigio lo libera de esos choques? - No, raramente choco. Pero más que por mi presunto prestigio, como usted dice, eso se debe a que la gente que acude a mí sabe cuál es mi forma de trabajar, mi estilo, cuáles son las cosas para las que estoy más capacitado. Además, soy de la idea de que cada uno, en la medida de sus posibilidades, debe vivir como realmente quiere, y ¿quién soy yo para doblegar una voluntad que tiene que ver con el estilo de vida al que aspira? - ¿Entonces el arquitecto no tiene que tener un estilo? - Por supuesto que debe tenerlo, pero adaptándolo a lo que se le pide. Es decir, obtener lo que el comitente quiere utilizando sus propias convicciones artísticas y profesionales. Si un señor me pide un baño de un metro y medio por un metro y medio, le señalaré los inconvenientes que esa extravagancia puede traerle y, luego, lo que resulte de la consiguiente negocia-

- De usted se dijo que estaba 20 años adelantado a su época. ¿Está de acuerdo? ¿La Tumbona sería un ejemplo? - Lo tomo como gentileza. En cuanto a La Tumbona, la gente cree que esa casa fue hecha para el núcleo familiar pero no es así. Ésa, la de Ostende, fue por un pedido. - Concibe una actitud de diseñar y no construir? Me refiero a Amancio Williams. ¿Lo considera un teórico? - Es un teórico, pero eso no quita que haya podido realizar viviendas. De hecho las ha realizado. Yo lo considero un gran arquitecto.

POR DENTRO. Las líneas armoniosas del interior de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Ganó el concurso para el nuevo edificio hace cinco décadas.

PERFIL Clorindo Testa se recibe de arquitecto en la Universidad de Buenos Aires. En 1952 presenta su primera muestra individual de pintura. En 1961 obtiene el Premio Nacional de Pintura del Instituto Di Tella y cuatro años después el Premio Arte de América en la Bienal IKA, de Córdoba. En 1962 gana el concurso para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Es autor, como arquitecto, del Centro Cívico de Santa Rosa, el ex Banco de Londres y América del Sud, el Balneario La Perla, el Buenos Aires Design Center y el Centro Comunitario de la Sociedad Hebraica Argentina. Desde 1975 integra el Grupo CAYC, con el cual obtiene, en 1977, el Gran Premio de la Bienal de San Pablo. En octubre de 1994, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, se realiza una exposición retrospectiva de sus obras. El Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires presenta, en 1999, la exposición Clorindo Testa. Pintor y arquitecto.

- ¿Le gusta la arquitectura del siglo XVIII o XIX? - Sí, para su época tiene cosas muy logradas. - ¿Y si ahora, en 2012, se construyera un edificio con ese estilo? Me refiero a las columnas, a las mansardas. - Me parece un disparate. Eso se debe a que la gente no tiene criterio, es gente que cree que el máximo de cada una de las cosas tiene domicilio en París. Y no es así, de una vez por todas tienen que darse cuenta de ello. Y es gente a veces culta, sobre todo informada, pero creo que deberían tomar conciencia de que los edificios, ahora, no están hechos para gente que usa pelucas empolvadas. Y en pintura pasa lo mismo.

POR FUERA. El edificio: mitad enterrado, mitad elevado. La planta baja es continuidad de la plaza, que no se interrumpe.

SOBRE PELLI

ción, trataré de proyectarlo de la forma más eficiente posible. Si una señora quiere ese baño con medidas de cinco por cinco metros porque le gusta ensayar ballet en ese ámbito, trataré de obtener algo razonable y el resultado lo volcaré en un proyecto en el que todo sea armonioso. Dentro de las soluciones que me son más afines, trataré de que esta señora pueda bailar en ese lugar. - ¿Proyectó muchas casas? No muchas, 10 o 12. Una de ellas fue en Pinamar, para uso nuestro durante los veranos. Supongo que debimos de habernos sentido cómodos con el resultado porque la mantuvimos durante 10 años, más o menos. - ¿Le costó desprenderse de ella? No, yo creo que todas las cosas cumplen un ciclo y, en lo posible, es conveniente respetar su duración.

- ¿Barcelona sería distinta si a Gaudi no lo hubiera atropellado ese tranvía? - Tendría más puntos demostradores de una gran personalidad, como lo tiene ahora, pero no crea que Gaudí construyó tanto. Muchos creen que Barcelona es una especie de catálogo Gaudí. No son tantas las obras encaradas por él, pero sí lo suficientemente imaginativas como para destacarse y convertirse en íconos.

“Hace mucho tiempo que sigo con mucha atención su trabajo. Es, sin duda, uno de los grandes arquitectos del mundo. Las Petronas me gustan muchísimo, no dejan de impactarme las fotografías que las registran. Son una suerte de afirmación de lo que es la arquitectura actual. Me parece intrascendente la polémica de aquellos que critican la irrupción de las torres en las ciudades. Creo que la arquitectura debe responder a las necesidades de su tiempo y no a las del pasado”. - ¿Que opinión le merecen, particularmente, los proyectos que son arquitectura y escultura moderna? - Me gustan mucho. Y si se refiere al Guggenheim de Bilbao, le digo que la obra de Gehry me parece excelente, con un gran sentido artístico. - Háblenos del entorno. Hay gente que opina que al edificio del Banco de Boston (actual Banco Hipotecario) le falta cielo abierto, más verde.

- El entorno es un componente importante de la arquitectura. Si el banco tuviera mucho cielo y verde, grandes espacios libres, el proyecto habría sido encarado en forma totalmente distinta. El entorno del (ex) Banco de Londres son edificios y gente casi podríamos decir enajenada por sus actividades. No habría sido lógico rodearlo de un paisaje bucólico o idílico. Lo proyecté de esa manera porque su dureza coincide espiritualmente con la dureza de lo que espiritualmente alberga un banco.

- El Centro Cultural Recoleta tiene un colorido muy especial. ¿Es influencia suya? - No, Benedit y Bedel intervinieron mucho y con ellos hubo una buena confluencia en lo cromático. Además, en aquella época ya se recurría al color. - ¿Se sintió algo intimidado ante el templo budista que debía proyectar? Digo, por el factor religioso. - No, de ninguna manera, todo fluyó normalmente. Fueron muy

- ¿Es conservacionista? - Considero que hay cosas que merecen preservarse, otras que no. No me parece razonable tomar 100 manzanas y decidir que no deben cambiar por ningún concepto. Una de las cosas más atractivas de una ciudad es el cambio, algo que Buenos Aires tiene de sobra. Es por eso que podemos ver medianeras que iluminan la ciudad. - ¿Actuando como pantallas reflectoras? - Claro. Al haber diferencias de altura por las demoliciones y las nuevas construcciones, se producen diferencias de altura. Aquí en este lugar donde nosotros estamos, no entra un mínimo rayo de sol. Sin embargo tenemos luz de sobra a cualquier hora del día. - ¿Y París, con su línea de edificación tan estricta? - París es una ciudad triste, y eso se lo debe a que no tiene medianeras al sol que iluminen su clima gris. Y aclaro que no estoy negando la belleza de su arquitectura. © LA GACETA Asher Benatar – Novelista, dramaturgo y fotógrafo.


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LOS PERSONALES Y ELEGANTES TRAZOS DE

PELLI

GENTILEZA DE OLIVERIO NAJMIAS

Su obra es por demás abundante y variada, tanto en programas como en escalas. El abanico abarca desde sus inicios en la OFEMPE, en su Tucumán natal, diseñando viviendas de interés social a rascacielos que marcan la iconografía mundial. Sin embargo, su vasta obra no logra opacar esas imágenes que inmediatamente se dibujan en la mente de quien lo piense: torres elegantes y funcionales que completan el skyline de la urbe contemporánea.

ESTRELLAS GEMELAS EN LA CAPITAL DE MALASIA. Las imponentes torres Petronas se elevan hasta los cielos oscuros de la noche de Kuala Lumpur, que sirve de telón de fondo para las majestuosas estructuras diseñadas por un tucumano.

Por Oliverio Najmias

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES LA GACETA / ARCHIVO

“La verdadera arquitectura aparece cuando el hombre siente la necesidad de crear, no sólo un espacio que reúna las condiciones físicas indispensables para protegerse del frío, del calor o de la lluvia, sino que contenga un ‘no se qué’ de aspecto, de forma y proporción que satisfaga su deseo de belleza.” Miguel de Fisac Serna esde la voluntad por sobresalir de las ricas familias del San Gimignano medieval, en adelante, el hombre ha intentado conquistar las alturas para rascar los cielos. El narcisismo del cliente o el afán de mostrar su éxito o

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BUENOS AIRES. El edificio de YPF, en la capital de la República Argentina.

poderío económico llevó a la arquitectura a un colosal desarrollo tecnológico para poder dar soluciones a estos nuevos desafíos; en este proceso, y con el paso del tiempo, algunas interesantes oportunidades fueron apareciendo, y las torres, si bien continúan en el centro del debate, se elevan como una posible solución a varias de las problemáticas de la ciudad contemporánea. Densificar la ciudad con torres de usos mixtos para maximizar la utilización de las infraestructuras que de otra manera quedarían vacantes durante largas horas del día aparece como una de las alternativas más sustentables –lamento la utilización de un término ya por demás bastardeado- para uno de los recursos más finitos del planeta, la tierra. Por otro lado, el punto de contacto entre el cuerpo del edificio que reclama su

LA GACETA / ARCHIVO

autonomía y la trama urbana que inexorablemente atrae con su diversidad la vida pública de los primeros niveles genera una oportunidad, desde hace tiempo ya, para la creación de verdaderas plazas públicas, siendo nuevos polos de desarrollo y revitalización de la vida peatonal y social de la ciudad. Es en este contexto que el trabajo de César Pelli se inscribe, opinando y dando solución a cada uno de estos temas con sus trazos personales, siempre elegantes, siempre medidos, intentando completar y no imponer. Recordando las palabras de Fisac Serna, las obras de César Pelli sin dudas tienen ese no se qué. © LA GACETA Oliverio Najmias – Arquitecto, profesor de la Universidad de Buenos Aires, socio del estudio NOA.

DISEÑO PARA ARGENTINA. El República fue el primer edificio inteligente del país.

El regreso de César Pelli ... Viene de la página I. En Tucumán dejó una serie de viviendas sociales, que provienen de la época en que dirigía un organismo público, y unas pocas casas construidas para amigos de las que hoy no queda casi nada. “Fue antes de irme, era muy jovencito y no tenía idea de lo que estaba haciendo”, bromea. “También hice una casa para mis entonces futuros suegros en Campo Quijano, al norte de Salta. En el terreno había unos cimientos de una vieja escuela y la levanté sobre ellos. Esa casa existe pero tuvo muchos agregados que hacen que la versión original sea irreconocible”. Me muestra las fotos que tomó desde el avión. Reflejan un colchón de nubes blancas atravesadas, a lo lejos, por torres de vidrio. Destaca de Buenos Aires la continuidad de sus construcciones, los cafés y los negocios en las bases de los edificios que les dan vida a la ciudad y la diferen-

cian de muchas grandes capitales. Acaba de estar en Francia. “El modelo de Buenos Aires, sin duda, es París”, afirma. Está muy interesado por lo que ocurre en la Argentina. Uno de los proyectos que tiene en marcha en el país es el Centro Municipal de Rosario. Por otro lado, planea iniciar tres torres de viviendas en Mar del Plata y la sede del Banco Macro en Buenos Aires. Pero teme que estas obras puedan frenarse por las restricciones a la compra de dólares que han impactado significativamente en el mercado inmobiliario. “Debe haber miles de decisiones similares, esfuerzos e inversiones que se están posponiendo. Trabajo que debería ser creado y que lamentablemente no se crea”, resume. También me pregunta por Clorindo Testa, amigo de mi padre y uno de los grandes arquitectos argentinos. Recuerda, además, a Mario Roberto Alvarez, otro brillante colega, quien murió hace seis meses.

Le cuento que estuve recientemente en Sevilla, ciudad en la que sobresale la Torre Cajasol, conocida por todos como “Torre Pelli”. El edificio supera la altura de la Giralda, el campanario de la catedral, y eso ha generado una gran controversia. “Cuando algunos sevillanos hablan de modernismo se refieren al siglo XVI. Hay quienes no quieren ningún cambio y esta es una actitud que me resulta muy simpática aunque no la comparto. Hace una semana el arzobispo apoyó la construcción de la torre y eso cuenta mucho en Sevilla. Dijo que si hubieran frenado este tipo de emprendimientos en el pasado, probablemente hoy no tendríamos la Giralda.” “Nadie construye en el mundo como los japoneses”, me dice cuando le pregunto por las decenas de proyectos que tiene en los más diversos lugares del mundo. Me llama la atención esa referencia asociada a un país azotado por sismos. “Con los avances de la ingeniería y con las nuevas tecnologías y materiales

hoy ha dejado de ser un problema. Cuando diseñamos edificios altos pensamos en la protección contra el viento. Esa protección es suficiente para resguardarlos de los sismos. Cuanto más altos son los edificios, menos los afectan los terremotos. Las Torres Petronas, por ejemplo, pueden oscilar unos 30 centímetros. Un ingeniero de estructura que trabaja conmigo suele decirme ‘si viene un terremoto, hay que correr hacia el edificio más alto’.” Dejó Tucumán hace seis décadas pero Tucumán nunca terminó de dejarlo. Un acento en el que pelea el inglés con la tonada de la infancia delata su origen. Los tucumanos siguieron teniendo una presencia relevante en su vida y en su profesión. Amigos como su colega Julio Middagh o comprovincianos que vivían relativamente cerca de su casa, como Tomás Eloy Martínez, quien se instaló en los 90 en New Jersey y con quien tuvo largas charlas. “Me regaló y disfruté mu-

cho sus novelas sobre Perón y Evita. Fue una gran pérdida”, rememora. Vive desde 1977 en New Haven, una ciudad de 120.000 habitantes en la que se localiza la Universidad de Yale. Pelli se instaló allí porque ese año lo nombraron decano de su Facultad de Arquitectura. “Cuando me nombraron decano, vivía en Los Angeles. Un mes después de mi llegada, me encargaron la expansión del Museo de Arte Moderno. No tenía equipo, ni siquiera un tablero de dibujo. Así que tuve que armar rápidamente un estudio”, narra. Hoy trabajan allí más de cien personas. Unos 85 son arquitectos, diez de los cuales son argentinos y uno de ellos tucumano. “Aníbal Bellomío tiene la maravilla de que su esposa hace empanadas puramente tucumanas”, me dice antes de cerrar nuestra charla con una carcajada que transmite la alegría, la vitalidad y la humildad del más destacado de los tucumanos vivos. © LA GACETA


17-06-2011 LITERARIA