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SAN MIGUEL DE TUCUMAN, DOMINGO 13 DE ENERO DE 2013

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El filósofo Fernando Savater transcribe sus charlas con estudiantes secundarios de España en su libro Ética de urgencia.

Gyula Kósice abrió un museo, reunió su obra de diferentes períodos y se reivindica como un protagonista del espacio.

5 a SECCION

A CIEN AÑOS DE SU NACIMIENTO Cuando era chico no podía

PERFIL

dibujar bien, pero luego revolucionó el mundo del

Jackson Pollock nace en Wyoming, Estados Unidos, en 1912. Desarrolla una técnica, que ya tenía antecedentes, a la que denominan dripping, que consiste en un goteado de pinturas sobre enormes telas ubicadas en el piso. Encuentra en este estilo una forma de expresión que marca su vida. Influyen en él las pinturas de los indios y el muralista mejicano David Alfaro Siqueiros. Se casa con Lee Krasner, pintora de talento que abandona todo por él. La célebre Peggy Guggenheim le cede una casa de campo en Long Island. Abandona la bebida aunque siempre el alcohol está presente en su vida. En Long Island trabaja obsesivamente con su visión particular del dripping. Las obras y las muestras se suceden, su fama e influencia también. Desde chico, está aquejado por una enfermedad cuyo nombre no se aclara. Algunos dicen que es bipolaridad, otros que responde a trastornos neurológicos. Muere en 1956 en un accidente automovilístico en el que se esconde, dicen los psicoanalistas, un suicidio involuntario y esperable. En 2006, una pintura de Pollock, “Número 5”, se vende en 140 millones de dólares, la cifra más alta pagada por un cuadro hasta ese entonces. El record fue quebrado el año pasado por “Los jugadores de cartas”, de Paul Cézanne, por el cual la familia real de Qatar pagó 250 millones de dólares.

arte. Murió prematuramente, a los 44 años, pero dejó una obra de extraordinaria trascendencia. Uno de sus cuadros, “Número 5”, fue comprado en 140 millones de dólares en 2006, batiendo el record mundial de ventas. ◆

Por Asher Benatar

PARA LA GACETA – BUENOS AIRES s un chico, nueve o diez años, está en la clase de arte de una escuela de Wyoming, quiere expresarse a través de la pintura, del dibujo, pero las líneas se le niegan, sólo obtiene temblores, ansiedad, manos que se niegan a obedecer, que ni siquiera pueden seguir, en el papel de calcar, el decidido trazo de una línea. Algo funciona mal en ese cuerpo. Pero él no se declara vencido, apela a su tenacidad y comienza a buscar un lenguaje que le permita mostrar su interior. Con el tiempo, Wyoming se convierte en New York, Pollock se mete en la pintura, vence obstáculos, adopta un estilo que ya existía pero le da un sesgo que llama la atención, destruye lo ya instituido, y lo hace mediante marañas cromáticas que además de reflejar el caos, lo modifican, le dan un orden, lo alinean con la geometría fractal, le dan un sentido en el que el caos cede paso al orden, un orden especial que no deja de lado las obras que el caos ha producido. Ha cambiado sus herramientas, ya no son caballetes ni pinceles, es el piso, al que Pollock necesita para que otorgue dureza a la tela horizontal, son palos, espátulas, cucharas, recipientes agujereados, llenos de pintura, que gotean los colores, que los depositan sobre las telas enormes, que dibujan trazos afiligranados o manchas rotundas. Son hilos, regueros, pequeños estallidos coagulados, frondas, una escueta marejada de color llegando hasta las costas de la tela y cubriéndola por completo. Todo eso inaugura lo que fue llamado expresionismo abstracto, lo que se plasma en la tela mediante el action painting y el dripping, obras obtenidas en el transcurso de una especie de danza en la que el artista, metido literalmente en su obra, caminándola, modificándola, destruyéndola y rehaciéndola, se deja llevar por el azar y al mismo tiempo lo niega, lo relega a la condición de un mero recurso domeñable a voluntad. Al observar las fotografías de Pollock mientras trabaja, se advierte una actitud corporal olvidada de sus limitaciones, el artista convertido en atleta o en bailarín, el artista dejando paso a su inconsciente y desplazándose a su compás dentro de ese mundo que él mismo está creando y que poco a poco se llena de color y de una forma donde el concepto de composición ha desaparecido. Caminando sobre la extensa superficie de la tela, Pollock desplaza a voluntad el recipiente agujereado, deja gotear la pintura -siempre industrial-, esmalte sintético a veces metalizado -influencia del mu-

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En busca de

Jackson Pollock ralista mexicano David Alfaro Siqueirosy va venciendo al azar, deja de lado las reglas de la estética que el tiempo ha consagrado, desarrolla una obra totalmente opuesta a la del artista intelectual porque con esa forma tan particular de pintar, la obra surge sin ayuda del pensamiento y lo que obtiene no representa ninguna realidad. Otros artistas ya han goteado la pintura, se han afanado por encontrar formas alternativas para cubrir el lienzo, pero ninguno ha encontrado la llave de la creación. Pollock sí. Lo diferente es su extraordinario talento, al que suma la maestría que va adquiriendo, el dominio que ejerce sobre las man-

chas, que van exactamente donde él quiere. Resulta casi irónico: Pollock, que no sabía dibujar, ahora ejerce un control absoluto sobre la técnica de su lenguaje. “Cuando se trabaja dejando de lado el inconsciente, emergen figuras limitadas”, dice. Para salirse de esa limitación chorrea la tela como si el propio inconsciente estuviera fuera de su cuerpo.

La madrina La primera reacción del público y de la crítica es vacilante, pero al cabo del tiempo se convierte en entusiasta, en especial a partir de un reportaje publicado por la revista Life, en 1949, en el que se incluye

una foto de Pollock apoyado sobre una de sus obras, pantalones tejanos y un cigarrillo colgando de sus labios. Hay en esa fotografía algo muy yankee, una expresión casi insolente, y el público se identifica con la sensación de triunfo que emana de ella. Eso también siente Peggy Guggenheim, “zarina” de las artes plásticas, un nombre extraordinariamente influyente dentro de ellas. Es así como se convierte en su protectora, le brinda alojamiento, le otorga una mensualidad para que pueda desarrollar su talento sin tener inquietudes económicas, lo arropa con su nombre y con sus influencias y cifra en él las esperanzas de liderazgo ar-

UNA REACCIÓN ESCATOLÓGICA

EL INVENTOR DE LA NADA

En 1942, Pollock tenía que entregar una tela de dos metros por ocho al Museo Guggenheim. El día anterior trabajó 15 horas seguidas y cuando lo terminó advirtió que se había equivocado en la medida. Peggy Guggenheim envió a Marcel Duchamp para que asistiera a Pollock en su problema. Éste, con buen tino, aconsejó cortar los 20 centímetros que sobraban. Esa noche, en la reunión que PG organizó, Jackson Pollock, probablemente borracho, se acercó al hogar que estaba en el salón de estar y orinó en él.

Se cuentan numerosas historias con respecto a qué fue lo que inspiró a Pollock su técnica de goteo. Se dice que disolvió en exceso y por accidente la pintura; que surgió cuando, colérico, lanzó una brocha contra la pared; y, entre otras cosas, cuando, también colérico, dio una patada a un recipiente de pintura. En realidad, Pollock no inventó nada: el dripping ya había sido probado sin éxito por numerosos artistas.

tístico para su país, situación que los Estados Unidos nunca ha tenido, habiendo debido contentarse siempre con seguir obedientemente a las vanguardias europeas. Y su esfuerzo rinde frutos: el estilo se difunde por todo el mundo y halla adeptos en Europa, inclusive origina el auge de movimientos paralelos como el tachismo, en el que se destaca George Mathieu (1), artista cuya obra, resuelta en bellísimos grafismos tiene, por su forma de realizarla, ciertos lejanos puntos de contacto con la de Jackson Pollock. Alguien dijo que en este estilo lo que importa es el proceso o acto de pintar más que el contenido. No obstante esa afirmación, que dejaría librado el expresionismo abstracto a una puesta en escena, la obra titulada “Número 5”, de Pollock, fue vendido en 140 millones de dólares, el precio más alto pagado por una pintura en toda la historia (2), pero Pollock no pudo ver ese desatino tan común (y sospechoso) en el siglo XXI: 60 años antes, una borrachera y su Oldsmobile descapotable lo apartaron de la pintura y de la vida a la incomprensible edad de 44 años. © LA GACETA Asher Benatar – Artista y escritor. NOTAS: (1) Uno de los fundadores del tachismo (borrón, mancha, en francés), estilo emparentado con el expresionismo abstracto. Estuvo en la Argentina en 1958 y pintó ante el público, en el Museo Nacional de Bellas Artes, en aproximadamente una hora y media, una tela muy bella en la que primaban los grafismos con tendencia oriental. (2) Alude a la pintura “Número 5 de 1948”, realizada en madera de 2,44m x 1,22m. Predominan en la obra los colores castaños, amarillos y negros. Fue vendida en 2006 por el magnate de la industria discográfica cinematográfica David Geffen. El dripping de Pollock desplazó a “El grito” de Munch como la pintura más cara.


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LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 13 DE ENERO DE 2013

/ CRÍTICA DE LIBROS / LA GACETA LITERARIA / RECOMENDACIONES / LA GACETA LITERARIA / CRÍTICA DE LIBROS /

UN LIBRO p a r a

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v e r a n o

EL MARINO QUE PERDIÓ LA GRACIA DEL MAR ◆

Por Alfredo Ygel *

EL ESCRITOR EN SU DIMENSIÓN ORAL. Ética de urgencia permite conocer las siempre interesantes opiniones de Savater sobre cuestiones de candente actualidad. u autor es Yukio Mishima, el célebre escritor japonés. No sólo la producción de Mishima es apasionante, sino que su vida es digna de una novela. El 25 de noviembre de 1970, el escritor nominado tres veces al premio Nobel de Literatura, junto a su secretario y amante, realizan el seppuku, el suicidio ritual de los samuráis, interrumpiendo una existencia donde la creatividad, el erotismo y la muerte estuvieron presentes todo el tiempo. En esta breve novela escrita en 1963, el autor nos propone, en su inconfundible prosa, la trama dramática de los adolescentes en su lucha por independizarse del mundo adulto, allí cuando el segundo despertar sexual se ha presentado como un rayo invadiendo su cuerpo y sus sueños. A través de Noboru, el joven protagonista, Mishima ofrece un relato que transmite la pesada atmósfera familiar de encierro incestuoso del adolescente, quien vive junto a su madre viuda. El muchacho descubre en la pared de su cuarto, donde es encerrado todas las noches, un pequeño agujero por donde espía la alcoba de su madre y vive la explosión de la sexualidad a partir de la desnudez materna. Pero también ese agujero le permite mirar el mar a través de la ventana descubriendo el horizonte más allá de la casa familiar. Asimismo el autor nos muestra el intento desesperado del joven por liberarse de los adultos a través de su inserción en una banda de adolescentes rebeldes cuyos códigos de conducta los llevan a la violencia como modo fallido de autoafirmación. Así el clan prepara un plan siniestro que desembocará en un desenlace trágico Como metáfora de la pérdida de los ideales producida en Japón tras la derrota de la Segunda Guerra Mundial y la adopción de la forma de vida americana, el autor introduce a un declinante marino, de quien la madre de Noboru se enamora hasta que deciden casarse. El marino renuncia a la gloria de sus sueños juveniles perdiendo la gracia del mar a cambio del confort del casamiento y de la vida en tierra. Con habilidad narrativa, Mishima nos conduce con crudeza por las constelaciones psíquicas de los personajes para mostrarnos cómo la pérdida del lugar por parte del adulto impide a los jóvenes la salida para la conquista de nuevos mundos. Borges nos decía que leer y escribir eran formas accesibles de la felicidad. La lectura de esta novela, en playas paradisíacas o en el cualquier lugar que construyamos para estas vacaciones, aún con cierto sabor amargo que queda al final, seguramente dejará a quien la lea la agradable sensación de felicidad que depara un buen libro.

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Charlas de Savater con alumnos del secundario Internet, el terrorismo y la democracia son algunos de los temas tratados

FILOSOFÍA ÉTICA DE URGENCIA FERNANDO SAVATER (Ariel - Buenos Aires) Es un acto digno de imitar que dos colegios secundarios españoles hayan decidido invitar a Fernando Savater a brindar una serie de charlas a sus alumnos, y también que el filósofo español haya aceptado gustoso ese convite. El libro que nos ocupa es la transcripción de esas breves conferencias, en las que el autor del exitoso Ética para Amador vuelve a mostrar su capacidad para hacer reflexio-

nar a un público adolescente, que contra lo previsto- no se muestra indiferente ante cuestiones filosóficas o de interés público. Los temas abordados son diversos, aunque en general el volumen gira en torno a asuntos morales y políticos de interés actual, tales como la legislación en Internet, el resguardo de la intimidad, el terrorismo, la democracia y los derechos animales. Las charlas, expresadas en un lenguaje accesible y coloquial, son sucedidas por preguntas de los jóvenes oyentes, que llevan a Savater a saltar de un tema a otro, lo que es usual en una conversación pero un poco desconcertante en un libro. Se alternan comentarios superfluos y cir-

FICHA

FRAGMENTO “Poco después de su descubrimiento, Noboru empezó a espiar a su madre por las noches, en especial cuando le había sermoneado o regañado. En cuanto se quedaba solo, encerrado en su habitación, sacaba el cajón silenciosamente y se ponía a mirar, siempre fascinado, los preparativos de su madre a la hora de acostarse. Pero jamás lo hacía cuando su madre se había mostrado dulce. Descubrió que, aunque las noches aún no eran sofocantes, su madre antes de acostarse, acostumbraba a quedarse sentada unos instantes completamente desnuda. Era terrible cuando iba a mirarse en el espejo de la pared, porque se hallaba colgado en un rincón del cuarto que el no podía ver. A los 33 años, el cuerpo delgado de su madre, estilizado gracias al tenis semanal, era muy bello. Normalmente se acostaba luego de humedecer su cuerpo con agua perfumada, pero a veces se sentaba frente al tocador y miraba durante unos minutos su perfil en el espejo con los ojos vacíos, como agotados por la fiebre, y los dedos perfumados hundidos entre los muslos. Noboru, entonces, se ponía a temblar, pues tomaba por sangre el amasijo carmesí de las uñas de su madre”

Savater no hace propiamente divulgación, en el sentido de que no “baja” las ideas de los grandes filósofos, sino que piensa en primera persona. Cada tanto atisba asuntos de hondura, como cuando señala que a medida que aumenta nuestro nivel de vida nos cuesta más sentirnos satisfechos y se va perdiendo nuestra capacidad de tolerar las molestias y complicaciones. Nno se trata del mejor libro de Savater, pero tiene la virtud de revelar una dimensión oral de este filósofo y de reflejar sus siempre interesantes opiniones sobre asuntos de actualidad para un público amplio. © LA GACETA

NICOLÁS ZAVADIVKER ◆

El combate de la Vuelta de Obligado

* Psicoanalista, miembro del Grupo de Psicoanálisis de Tucumán, profesor de la Facultad de Psicología de la UNT.

Título: El Marino que perdió la gracia del mar Autor: Yukio Mishima Género: Novela Editorial: Alianza Año de publicación: 1963 Páginas: 174

cunstanciales con reflexiones sobre cuestiones cruciales de nuestro tiempo e incluso sobre asuntos esenciales, como la felicidad, la libertad y el sentido de la política. Por momentos hace su aparición en los textos el librepensador que es Savater, un hombre que piensa sin ajustarse a ningún dogma en particular y que no teme asumir posiciones políticamente incorrectas. Así, por ejemplo, sin la demagogia tan común entre quienes se dirigen a adolescentes, se queja de que los indignados españoles no expresen ninguna propuesta política superadora, afirma que Internet debe ser regulado, defiende a la Unión Europea y sostiene que Julian Assange es un sinvergüenza.

ELMENSAJERODIARIO.COM.AR

HISTORIA LA GRAN EPOPEYA PACHO O’DONNELL (Aguilar - Buenos Aires)

Escribir historia supone, como toda actividad intelectual con pretensiones científicas, seguir estrictamente un protocolo, un método, ciertas reglas y determinados procedimientos en los cuales la actitud crítica es lo esencial. A su vez, divulgar para el gran público el resultado de la tarea de los historiadores, sobre cualquier temática, también implica atenerse a ciertas normas, entre las cuales, un conocimiento actualizado sobre el estado de las investigaciones constituye uno de los principios fundamentales. La Gran Epopeya no guarda ninguna de estas reglas. Con un discurso, plagado de adjetivos, detenido en los años 60 -década de apogeo del heterogéneo movi-

POSTURA. O’Donnell presenta a Rosas como encarnación de la soberanía. miento conocido como “revisionismo histórico”- y desconociendo las investigaciones que se realizaron en los últimos 40 años, el autor ofrece una apología, sin matización alguna, de la figura de Juan Manuel de Rosas. Así transcurren 98 capítulos con citas de fragmentos, frases, ideas y expresiones de actores de la época (Alberdi, San Martín, Darwin, Aráoz de La Ma-

drid, entre otros) y de los principales exponentes del revisionismo como José María Rosa y Manuel Gálvez, a fin de retratar el espíritu personal y público de “El Restaurador”. El esquema que ofrece O’Donnell es simple y hasta maniqueo: Rosas sería la encarnación de la soberanía nacional y el combate de la Vuelta de Obligado constituiría el punto culminante de su

lucha contra el “imperialismo”, así como su tenaz “oposición a la enajenación de parte del territorio nacional”. Esta interpretación sería respetable y los lectores deseosos de aprehender las claves de nuestro pasado podrían considerarla si no se tratara de un elemental panegírico, un género reñido con el pensamiento crítico, condición sine qua non para que una obra sea histórica. La Gran Epopeya no es, entonces, un libro de historia como la conciben los historiadores con formación profesional. Tampoco es un buen texto de divulgación en la materia. A nuestros ojos se trata de una compilación de información proveniente de fuentes y bibliografía de muy diversa índole, calidad y fiabilidad, intercalada con ideas, opiniones, comentarios y afirmaciones desordenadas -y un tanto caprichosas- de un “psicoanalista devenido en historiador vocacional”. © LA GACETA

MARÍA PAULA PAROLO ◆


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SUGERENCIAS / LA GACETA LITERARIA / SUGERENCIAS / LA GACETA LITERARIA / SUGERENCIAS / LA GACETA LITERARIA

RECOMENDADOS HISTORIAS DE PERDEDORES, QUE PIERDEN HASTA CUANDO VAN GANANDO RELATO LA CASA PIERDE JUAN VILLORO (Alfaguara – Buenos Aires)

La editorial Alfaguara reeditó recientemente La casa pierde, el volumen que reúne diez relatos del talentoso y premiado escritor mexicano, publicados originalmente en 2000. Una decena de narraciones donde los protagonistas son perdedores. Incluso, cuan-

do van ganando. Lo testimonia Campeón ligero. Y el boxeador al que lo noqueó no un retador sino un periodista: un amigo que le asestó la revelación de un secreto demoledor: al final, el pugilista era inocente. Mal que le pesara a su esposa, una consagrada administradora de sexo. Lo muestra La estatua descubierta. Y Maura, esa belleza que lastima, literalmente. Y el escultor que de tanto fracasar se hizo embajador de su país. Y los jabones negros, en los cuales no se puede confiar. Lo aúlla Coyote. Y la aventura, la hazaña, el triunfo y el trofeo de un hombre, que pueden convertirse, sin escalas, en situaciones indignantes para otros, y en escándalos avergonzantes para otras. Lo exhibe Anillo de cobalto. Y el productor que compró el amor de una actriz joven, que cuando no hace alfarería se va para quedarse a trabajar largo en la ciudad. Y la primera mujer de él, que lo visita más como amor viejo que como viejo amor. © LA GACETA ÁLVARO JOSÉ AURANE

LAS VIDAS DE LOS OFICIALES DE LA HISTÓRICA BATALLA DE 1812 HISTORIA

El libro reúne las historias de vida de los oficiales que, actuando a las órdenes del General Manuel Belgrano, condujeron y proPORTEÑOS, PROVINCIANOS tagonizaron la gloriosa batalla Y EXTRANJEROS EN LA de Tucumán, el 24 de septiembre BATALLA DE TUCUMÁN de 1812. El capítulo “Los heCARLOS PÁEZ DE LA TORRE (H) Y SARA PEÑA DE BASCARY chos” (Págs. 3 a 30), referido al (Emecé - Buenos Aires) sostenimiento de la revolución de mayo de 1810, el Ejército del norte, el Exodo jujeño, la Batalla de Tucumán- y a sus vísperas con tratativas-, la devoción a la Virgen de la Merced y la victoria, resulta particularmente conmovedor . No fue tarea fácil para los autores precisar quiénes fueron aquellos oficiales de Manuel Belgrano. Tomaron como base los 49 nombres consignados por el general en el parte de batalla. Esta nómina se incrementó con las menciones que consignan las planillas de estado de la revista “Ejército auxiliar de las provincias interiores” (así se denominaba al Ejército del Norte). Fechadas en Jujuy y en 1813, dan cuenta de los oficiales que asistieron a las acciones de Tucumán y Salta. En suma, se trata de un libro con un doble mérito. Es una valiosa obra histórica y, al mismo tiempo, un notable homenaje. © LA GACETA

HORACIO SEMERARO

LA SAGA DE LOS 16 MILLONES DE EJEMPLARES VENDIDOS NOVELA

El centro de la novela es la antigua pugna por el poder, por el Trono de Hierro. Es la lucha que libran las casas nobiliarias por el JUEGO DE TRONOS dominio de los Siete Reinos de PoGEORGE R. R. MARTIN niente, el continente imaginario, (Plaza & Janés – Madrid) similar a la Europa del medioevo donde transcurre la historia. Las diferentes Casas se relacionan entre sí del mismo modo que lo hicieran los pueblos a lo largo de la Historia: mediante la guerra. Además, el uso y abuso del poder, la administración del miedo, las desmesuradas ambiciones, las vengativas celadas, la intriga, el cinismo siempre eficaz, la traición, la astucia, la lujuria, son los instrumentos con los que los muchos personajes de la novela juegan el crucial juego. Es una lucha relatada con un agregado de fantasía y maravilla muy sutilmente dosificado, y entrelazado con una destreza inusual en esta clase de novelas. Sueños premonitorios, misteriosos seres que viven en el norte, más allá del Muro, veranos que duran ocho años, dragones nacidos de una princesa, son algunos de esos componentes fantásticos que se entretejen con hechos y personajes tangibles, familiares, de una realidad palpable. Quizá radique aquí la razón del éxito mundial de esta saga: en el equilibrio de esos componentes de distintos estilos y formas de la literatura que son combinados con maestría por el siempre efectivo George R. R. Martin. © LA GACETA CÉSAR DI PRIMIO

HISTORIAS DENTRO DE HISTORIAS QUE SE SUCEDEN ENTRE BERLÍN Y BUENOS AIRES NOVELA

Un joven estudiante de cine llamado Martín busca hacer una película y encuentra, de manera casual en el reflejo de DINERO PARA un espejo de bar, a un viejo diFANTASMAS rector de cine. Andrés Oribe es EDGARDO COZARINSKY (Tusquets – Buenos Aires) un artista cansado del mundo que decidió ocultarse. Elisa, compañera de estudios de Martín y futura novia, le propone que la búsqueda de Oribe puede ser la trama de la película. Ese pensamiento los regresa al bar, pero Oribe ya no está, desparece, pero deja en el bar seis cuadernos Éxito, como si la escritura a mano fuese un hallazgo arqueológico, un posible testamento destinado a jóvenes cineastas. Esos manuscritos cuentan otra historia que sucede en Berlín y en Buenos Aires, la de Celeste e Ignacio. Ella es una chica de la villa que busca ser famosa, actúa de manera casual en una película de Oribe, y también, de manera casual llega a Alemania, puesto que este director de culto cree más en la gente común que en los actores. Celeste viaja en busca de sus ideales, no protagonizará jamás una película de Fassbinder, a lo sumo llegará a ser estrella de películas condicionadas o amante de un mafioso ruso. © LA GACETA

MARCOS ROSENZVAIG

UN VIAJE EN EL TIEMPO PARA SALVAR A JOHN FITZGERALD KENNEDY NOVELA

Jake Epping es profesor de inglés para adultos (y, según él mismo confiesa, un escritor frustrado) en el instituto de 22/11/63 Lisbon Falls, y acaba de divorSTEPHEN KING ciarse, luego de años de convi(Plaza & Janés – Madrid) vir con una mujer alcohólica. Al, uno de sus pocos amigos, dueño de un carro de comidas rápidas, sufre una enfermedad terminal, y antes de su muerte le hace una confesión y un pedido, insólito y particular: viajar en el tiempo para cambiar la historia y salvar a John Fitzgerald Kennedy de ser asesinado. En la despensa del local está el pasaje: como en Alicia en el país de las maravillas, la madriguera de conejo que lleva a otro tiempo: la mañana del 9 de septiembre de 1958. Poco más de cinco años y dos meses antes de que Oswald entrara para siempre en ese nebuloso terreno de la leyenda. Jake Epping se convertirá en George Amberso (su nombre en el pasado) para vivir en la ciudad de Derry (algo así como la Poisonville de Cosecha Roja, de Dashiell Hammett). Cada vez que Epping/Amberson salga y vuelva entrar de uno y otro plano temporal será un reset, un reinicio: podrán pasar años en el pasado, pero en 2011 habrán sido sólo dos minutos. Será siempre como la primera vez. Hasta que deje de serlo... © LA GACETA HERNÁN CARBONEL

INSPIRADA POESÍA TUCUMANA, MULTIPLICADA POR CUATRO POESÍA

La entonación directa, con elevada emocionalidad, de Carola Briones (santiagueña de nacimiento, pero de prolongada CUATRO POETAS estadía en Tucumán), se centraTUCUMANOS liza en lugares muy concretos y CAROLA BRIONES, CARLOS estados de ánimo generados por DUGUECH, MANUEL SERRANO matices propios de la naturaleza PÉREZ Y ARTURO ÁLVAREZ SOSA (las estaciones, la lluvia, las mo(La aguja de Buffon – Tucumán) dificaciones cromáticas; Serrano Pérez -con marcada influencia de sus lecturas hispanas- recorre las huellas de lo que ha sido consecuencia del quehacer humano en el territorio provincial, por ejemplo, la explotación de los cañaverales; Duguech se interna en la densidad del razonamiento metafísico, en aquellas “sendas perdidas” enunciadas por Heidegger, mientras que la selección íntegra de Álvarez Sosa, poeta de expresividad muy original y elaborada, consistió en versos que describen, de manera aguda y asistida por el atinado tratamiento formal, las características esenciales de nueve signos del zodíaco. Este es el segundo libro que se publica en la colección El pentotal a qué, dirigida por Rogelio Ramos Signes. Un acierto editorial, sin duda, considerando el valorable objetivo de reunir voces de significativo relieve poético. © LA GACETA WILLY G. BOUILLON


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GYULA

KÓSICE, 70 AÑOS DE FERVOR CREADOR ◆

Por J. M. Taverna Irigoyen PARA LA GACETA – SANTA FE

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lguna vez lo he llamado taumaturgo del espacio, como una ubicación casi conceptual de lo que puede imaginar / concebir / descifrar / un artista frente a los márgenes de lo utópico. Pienso que esto es sólo un sesgo analítico de lo que ha llegado a corporizar este artista argentino, trabajador incansable, a lo largo de setenta años de fervor creativo. Hombre que ha expresado, con alto sentido futurológico nuevas visiones del arte, concebido como una herramienta de desciframientos, de afirmaciones y enunciados transcriptores de una realidad vitalizada.

No es arriesgado afirmar que, en el arte nacional, hay un antes y un después de Kosice. En tal grado, su gesto creador revolucionó actitudes y lenguajes, comportándose como una suerte de generador de aperturas, como un catalizador de vuelcos vanguardistas, como un conquistador de otras dimensiones. Porque en la medida de su formidable capacidad para desentrañar códigos porveniristas, Kósice asume –aún en el plano teórico, que le es tan propio- la actitud de un auténtico protagonista del espacio.

Un pensador del arte Cabe leer sus textos, su poesía madí, sus interpretaciones de una ciudad espacial, para comprender la visión -no sólo estética- de un potente pensador del arte. Porque Kosice es precisamente un artista que actúa y plasma a través de un pensamiento constante, de una filosofía de las formas mutantes, de un cálculo del movimiento, de la energía de la materia. Toda su obra cimentada en el hidroespacialismo, es una empecinada lección de fe. Agua / espacio / movimiento / luz, integran una tetralogía fantástica en que lo real se subsume en lo imaginario y viceversa. Una tetralogía en la que el espacio-tiempo es una dimensión que incita y a la vez transporta al receptor a otras cosmogonías, a naturalezas inexploradas. Es el sentido de lo maravilloso lo que entonces aparece ante los ojos. Lo mágico-maravilloso de una realidad inventada, creada para vivir, para habitar, para trasponer espacios y visualidades. Ciudadano del mundo, Kosice ha vivido el arte compartiéndolo con las más grandes figuras de la contemporaneidad. Artistas, teóricos, historiadores del arte, se han consustanciado en el diálogo esclarecedor, con su postura, con su visionario gesto. Desde Victor Vasarely, Max Bill, Jean Arp, Lucio Fontana, Alexander Calder, Jean Tinguely, Le Corbusier, Alberto Giacometti, Sonia Delaunay hasta Louis Aragon, Otto Hahn, Michel Ragon, Pierre Restany, Giulio Argan, André Malraux.

Desarrollos témporo-espaciales Hace algo más de una década, la megaexposición que exhibió en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta, resumió más de medio siglo de labor regida por permanentes vitalismos matéricos y conceptuales. En ella, en el acuerdo admirable de períodos y etapas, de soluciones y desarrollos témporo-espaciales, Kósice mostró su propio universo sensible en el que caben técnica y arquitectura, cosmos y hombre, naturaleza y artificio. La energía concentrada y la eclosión de los efectos, convivieron entonces en esa suerte de puente alegórico que el taumaturgo construye entre este mundo y el espacio, entre la idea de cosmos organizado y la virtualidad de un

REUNIÓN DE CREACIONES. Kosice ha abierto en Buenos Aires las puertas de su museo, remodelando espacios. Su obra de períodos opuestos puede abarcarse allí con una mirada integradora. Universo nuevo. En la cuidada selección de obras expuestas, estuvo representado tanto el Madí de los 40, con la primera escultura articulada; los marcos recortados y los esmaltes sobre madera, cuanto la posterior irrupción de los desplazamientos de geometrías en aluminio; las obras con luz de neón, las estructuras dinámicas. Y el cinetismo y el hidrocinetismo que, a partir de los 50, muestran a un Kósice en que plexiglas / agua / movimiento / luz / color / aire, pueden modular las más fantásticas construcciones e interpretaciones de la materia animada. (En esos juegos lumínicos y cinéticos

en los que el invencionismo recrea hacia el infinito formas en la materia, Kósice genera auténticas ecuaciones espaciales para que el ojo las resuelva. La fascinación ocupa el lugar del extrañamiento; el impacto futurológico, el de la medida y el orden convencionales).

La ciudad hidroespacial La ciudad hidroespacial de los 70 y su vértigo de utopías, expuestos en dicha megamuestra en grandes planos proyectados, contribuyó asimismo a que las salas se inundaran de otras luces: las que emanan de las pantallas múltiples. En

esos otros escenarios, el artista multiplicó la esencia de sus significados espaciales, proyectándolos hacia un campo inédito del hábitat. Y la eclosión de las grandes estructuras metálicas de los 80 y de los 90, la monumentalidad de aceros y maderas pintadas, los relieves suspendidos en plexiglas, integrando la visionaria coherencia de una fuerza creadora singular y única. Kosice saludó así al nuevo milenio desde esa muestra fundamental. Quedando flotando, por encima de sus imágenes y construcciones, las palabras proféticas: Intentamos liberarnos de todas las ata-

PERFIL Gyula Kosice nació en el seno de una familia húngara, en la ciudad de Kosice, en 1924, y llegó a la Argentina, donde se naturalizó, a los cuatro años de edad. Es fundador del Movimiento de Arte Madí, creador de la escultura hidráulica y padre de la Ciudad Hidroespacial. Publicó 15 libros de ensayo y poesía. Intervino en 40 exposiciones individuales y en más de 500 muestras colectivas. Ha sido distinguido con el grado de “Caballero de las Artes y las Letras” por el gobierno de Francia, fue nombrado ciudadano ilustre de Buenos Aires y recibió el premio a la Trayectoria en Artes Plásticas del Fondo Nacional de las Artes y el Premio Konex, entre otras distinciones. Sus obras figuran en museos y colecciones privadas de la América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia.

duras. Integrar todas las artes y poner en circulación la moneda del agua, origen de la vida, fuente energética para la sustentación de las ciudades ocupando el espacio, y aleccionar a las fuerzas gravídicas a favor de una tecnología humanizada. Así, mi planteo es intencionalmente un exceso, con el fin que este esbozo sobre el porvenir de la cultura no sea manipulado como una mera utopía. Tal su pensamiento planetario. Tal su visión porvenirista. Hoy, después de monumentos y nuevas realidades concretadas tras incesantes proyectos, Gyula Kosice ha abierto en Buenos Aires las puertas de su museo, remodelando espacios y pisos del taller porteño de la calle Humahuaca. Desde 2005, su obra de opuestos periodos puede abarcarse en una mirada integradora, bellamente integradora. Entretanto, el Museo de Houston, Texas, exhibe un importante número de sus estructuras lumínicas, incorporadas tras una gestión de Mari-Carmen Ramírez, la destacada curadora y teórica portorriqueña. Y el Centro Pompidou de Paris (en el que Jean Cassou adquiriera hace años trabajos suyos con fin patrimonial), programa para los próximos meses del año una individual del artista, así como, por donación del mismo, la incorporación de una veintena de obras del periodo hidroespacial. © LA GACETA J. M. Taverna Irigoyen - Miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes, de la que fue presidente. Miembro de las Asociaciones Argentina e Internacional de Críticos de Arte.

Suicidio Fragmento de Lanata (Editorial Margen izquierdo) ntre los fuegos artificiales y los estruendos de las cañitas voladoras que anunciaban la llegada de 1998, los motivos de Lanata parecían demasiado obvios para incorporarlos a su balance de fin de año, beber otra copa de champagne, volver a darse un saque de merca y, por fin, dispararse en la cabeza el tiro final. ¿Cómo había llegado hasta ahí? Mil novecientos noventa y siete había arrancado como uno de los mejores años de su vida. Y, sin embargo, estaba termi-

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nando como uno de los peores, para no decir el peor. Si quería ser indulgente con él mismo, Lanata podía incluir, en el haber, su primer intento de desintoxicación en Glens Falls, aquel pueblito cercano a New Jersey donde un experto en adicciones prometía que le haría abandonar su amor a la cocaína. Aterrizó allí el 5 de enero de 1997 con su chica de entonces, la estudiante de cine Mariana Erijimovich. Aquel ensayo terminó en un estrepitoso fracaso, como se comprobará, luego, en detalle. Sin embargo,

Por Luis Majul

el hecho de haber viajado hasta allí bien podía ser considerado como el principio del deseo de curarse de aquella enfermedad. Podía anotar, sin mentir, a 1997, como el año de mayor facturación de toda su vida. Había calculado casi dos millones de dólares entre la radio y la tele. A eso habría que sumarle las regalías de Vuelta de Página, el libro con los artículos

periodísticos de Lanata en El Porteño y en Página, y los editoriales de la radio y de la tele, reunidos en una ediión especial para quioscos, bajo el sello J. L. producciones y asociados. ¿Cómo era entonces que, al final de cuentas, tenía más deudas que dinero en el banco? Se lo había explicado su mánager, Fernando Moya, el mismo que representó a Charly García y Fito Páez, una y otra vez, con una calculadora en la mano y los papeles en la otra: - Jorge, tu problema no es que ganás poco, o que mi porcentaje sobre tu factu-

ración es demasiado alto. Tu problema es el mismo que tienen las estrellas de rock, como Fito o como Charly. Ganás un fangote, pero gastás mucho más. Y lo peor es que te lo gastás más rápido de lo que lo ganás. Lanata, podía, incluso esa noche de balance extremo, engañarse y dar por sentado que había llegado a ser cada vez más popular y al mismo tiempo cada vez más creíble y prestigioso. Pero lo que no podía negar era que, lo que más lo había afectado, era su salida repentina de la tele.


13-01-2013 LITERARIA LA GACETA