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TUHISTORIA | 3 L A

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VIAJE A SANTIAGO DEL ESTERO Las familias que perdieron a sus pequeños hijos en 2007 y 2008 aseguraron que ocurrieron “cosas raras”. Iniciaron causas judiciales para que se determinen los motivos de los decesos. Las autoridades santiagueñas salieron a respaldar la seguridad de la vacuna, pero los abogados de los familiares insisten en vincular las muertes de bebés con la inoculación LA GACETA / FOTOS DE JOSE INESTA

GRAN DOLOR. Alvaro fue papá hace unos meses; sin embargo, nada puede compensar el vacío en su vida.

INOLVIDABLE. Lucía recuerda que su pequeña era la alegría del hogar y no puede creer que la haya perdido.

“No quiero seguir viviendo con esta angustia”

“Nunca imaginé que era un experimento”

El bebé de Alvaro Ovejero esperó varias horas para ser atendido y falleció

Lucía Belén Castillo perdió a su hija de un año después de un extraño episodio

Sobre la pared del comedor de la familia Ovejero está la postal del dolor. En un cuadro, con un impecable traje de lana celeste y sus cachetes rosados aparece Gabriel Jeremías Ovejero. Había nacido el 22 de mayo de 2007. Fue tan esperado que su papá, Álvaro Ovejero (33), pasaba el día llenándolo de mimos. “Era tan feliz”, recuerda. Su voz, pausada y alargada, apenas puede enhebrar las primeras palabras. “No se cómo pasó esto”, dice. Su bebé también fue uno de los pequeños captados para el ensayo de las vacunas Glaxo en Santiago del Estero. Al poco tiempo de haber sido inoculado, falleció. Gabriel pesó 3,400 kg al nacer. Todo marchaba bien hasta que comenzó a tener problemas bronquiales, al mes y medio. Estuvo dos veces internado. Mientras estaba en el hospital, los papás recibieron la primera oferta para que el bebé formara parte del estudio de vacunas denominado Compas, que realizó un laboratorio europeo en Argentina. “No quería saber nada. Lo habían pinchado tanto por sus enfermedades; me negaba a que le pusieran otra aguja”, recuerda. Los agentes sanitarios del barrio Juan Felipe Ibarra, donde vive la familia (al oeste de la capital), insistieron y lo convencieron. “Una de las médicas del protocolo me habló de los beneficios de la vacuna, me dijo que ya estaba

aprobada. Pero nunca nos manifestaron que era un experimento. Si me lo hubieran dicho, ni loco lo exponía”, apunta. En la vivienda de los Ovejero el calor se hace más intenso mientras el horno trabaja a full para poder cumplir con todos los pedidos de pizzas que tienen. Clau-

Jamás se hizo un estudio previo para saber si mi hijo estaba en condiciones de ser vacunado. Nos engañaron, nos arruinaron la vida

ALVARO OVEJERO PAPÁ DE UN BEBÉ QUE MURIÓ EN 2007

dia, la esposa de Álvaro, prefiere no hablar sobre el tema. Hace unos meses, el matrimonio tuvo un bebé. Sin embargo, el papá admite que nada puede compensar el gigantesco vacío que hay en sus vidas. “Cuando lo vacunamos a Gabriel empezó a tener broncoespasmos. Lo llevamos al hospital de Niños porque estaba muy molesto y esperamos más de tres

horas para que lo atendieran. Nos decían que sólo los médicos del programa de la vacuna podían verlo. Apenas lo examinaron quedó internado; al día siguiente, el 2 de octubre, murió. Nadie nos explicó nada y no nos querían entregar el cuerpo. Ahí sospeché que algo extraño estaba pasando”, recuerda Ovejero, que entonces estaba desocupado y ahora es remisero. “Según averiguamos, por tratarse de un niño que había estado muy enfermo nunca le deberían haber puesto la vacuna”, detalla. Por eso, iniciaron una demanda judicial contra el laboratorio, los médicos del protocolo y la Provincia. En el medio, según cuenta, recibió varias amenazas. “Inclusive me quisieron ofrecer dinero para llegar a un acuerdo”, detalla, Y agrega: “lo único que quiero es que se haga Justicia para no seguir viviendo con esta angustia”. En los últimos años, Ovejero empezó a investigar y descubrió otras familias que también habían perdido a un bebé en circunstancias parecidas. Hicieron marchas y varios reclamos. Aún siguen esperando respuestas. “Esto tiene mucho trasfondo político; los médicos que hicieron el ensayo estaban protegidos por el Gobierno, no sé si alguna vez se aclarará”, sostiene. Está seguro de que hay muchas más muertes de las que se denunciaron.

La siesta es sagrada en esta tierra donde las “eses” se pegan fácilmente al hablar. Las calles de tierra de los barrios contiguos a la vía del tren, en La Banda, están desolados hasta las 6 de la tarde. La pobreza pega fuerte en estos sectores, donde la mayoría de los jefes de familia son desocupados o tienen empleos informales. En las viviendas, casi todas muy humildes, habitan muchos de los niños que fueron reclutados para el ensayo de una vacuna contra la neumonía y la otitis, desarrollado el laboratorio Glaxo. A la pobreza, a la falta de futuro y de trabajo se sumó en los últimos años otra preocupación cuando se denunciaron algunos casos de bebés que estaban en el estudio y que fallecieron. El temor se multiplicó entre muchos padres, mientras las historias trágicas pasaban de boca en boca. Fue entonces que muchos entendieron lo que sucedía. “Se aprovecharon de la ignorancia de muchos de nosotros y nuestros hijos se convirtieron en conejitos de Indias”, reconoce Alfredo Linares, abuelo de varios pequeños que fueron inoculados en 2007. Todos hablan del sufrimiento de Lucía Belén Castillo, una joven mamá que perdió a su nena de poco más de un año. Lucía aparece con los ojos casi cerrados por la ventana de su casa.

“Vienen por lo de la vacuna, ¿verdad?”, pregunta la joven de 23 años. Camina despacio, lo que le permite su avanzado embarazo de siete meses. “Mi hija era un sol, les llevaba alegría a todos los que la veían”, describe. Julieta Anahí había nacido en julio de 2007. “Nunca se enfer-

El médico de Policía que hizo la autopsia me preguntó si mi hija había estado en las pruebas de vacunas y me sugirió que buscara un abogado

LUCÍA BELÉN CASTILLO MAMÁ DE UNA NENA QUE MURIÓ EN 2008

mó”, recuerda Lucía. Un día, mientras caminaba por su barrio un agente sanitario la interceptó en la calle y le ofreció que su hija fuera vacunada. “Me dieron unos papeles; en ese momento no leí nada. Como era menor porque tenía 18 años, le hicieron firmar el consentimiento a mi mamá. A mi bebé le pusieron vacunas todos los meses, hasta que cumplió nueve meses.

El agente sanitario nos venía a buscar en un remise, nos llevaba al centro asistencial y nos traía de vuelta”, detalla. Despega sus brazos del mantel de hule, se levanta despacio y mira la foto de su pequeña, sonriente en un cuadro. Un rosario rodea la imagen. “Nunca entendí bien de qué se trataba. Creí que era una vacuna del calendario; no imaginé que era un experimento, que la vacuna la llevaría a la muerte”, dice. Pasaron los meses y la pequeña Julieta cumplió un año. “Me vinieron a buscar para recordarme que debía vacunarla. Mi hermano me advirtió que no lo hiciera porque ya habían muerto otros chicos. No le hice caso”, cuenta, y detalla que esa vez le pusieron varias dosis juntas. “Un mes después, pasó algo extraño. Una mañana, se levantó de repente, lloraba mucho. Traté de calmarla y, cuando me acerqué, ya no respiraba. La llevamos al hospital. La médica que la controlaba en el protocolo nos vio pasar y se escondió. Nunca se lo perdonaré”, dice. La autopsia indicó paro cardio-respiratorio. Sin embargo Lucía dudó e inició acciones legales para que se investigue qué pasó con su hija. Sabe que nada ni nadie se la devolverá. Pero al menos, si hay Justicia, cree que podrá disminuir el dolor de encontrar cada día la cuna vacía.

La vacuna es segura, según las autoridades sanitarias Ante la polémica por la sanción al laboratorio Glaxo, que realizó ensayos con niños de Santiago del Estero, el gobierno de esa provincia salió inmediatamente a aclarar que la vacuna que se probó es segura y que de ninguna forma esta causó la muerte de siete chicos de esa provincia, tal como denunciaron sus padres. En conferencia de prensa, el ministro de Salud, Luis Martínez, buscó tranquilizar a los pobladores, después que la Justicia confirmó la multa que se le había impuesto al laboratorio Glaxo por irregularidades en la selección de pacientes. Martínez aclaró que la observación se hizo sobre la manera en que se habían desarrollado los protocolos de investigación. “Eso no significa que la vacuna no sea segura ni que vaya a tener algún efecto nocivo en los niños”, enfatizó el ministro de Salud.

Precisó que la observación que se hizo tiene que ver con que “no se ajustaron todos los mecanismos para llegar a cumplir con el protocolo por cuestiones que tenían que ver con lo administrativo, con el consentimiento informado que debían dar las familias y que en algunos casos no se habrían dado”. Tanto el ministro Martínez como las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación se mostraron complacidos por la decisión de la Anmat: “esto significa que las instituciones están funcionando, que hay regulación, que hay fiscalización y esto hay que festejarlo porque quiere decir que hay política pública que nos protege”. “Esto también nos llama la atención a todas las instituciones que estamos trabajando en la salud pública y a los investigadores a tener en cuenta no sólo los aspectos de la investigación en sí,

DIARIO EL LIBERAL

ACLARACION. El ministro Martínez quiso tranquilizar a la población. sino también hay que cumplir con todos los requisitos administrativos”, dijo en la conferencia. El Ministerio de Salud de la Nación afirmó que la vacuna en cuestión se encuentra aprobada y en vigencia en más de 80 países

entre los que se incluye la Argentina. Respecto de las muertes, también las autoridades nacionales aclararon que no están relacionadas con la vacuna. Sin embargo, los abogados de algunas de las familias que per-

dieron hijos en el marco del ensayo de Glaxo están tratando de demostrar lo contrario. Miguel Torres, que representa a la familia del menor Gabriel Ovejero, solicitó en los últimos días a la Justicia santiagueña que se acumulen todas las causas que tramitan sobre el tema. Hay más de una decena de denuncias en los Tribunales de Santiago y de La Banda. “De esta manera, se podrá ver todos los puntos en común que tienen los casos. ¿Cómo puede ser que la mayoría de los chicos que murieron presentaron los mismos síntomas antes de fallecer? Además, no hay un solo deceso; son varios. Entre los denunciados y los que todavía no se animaron, hay más de 20”, explicitó el letrado. Torres solicitó la imputación de los responsables por la aplicación irregular de las vacunas en Santiago del Estero. Pidió la investi-

gación del laboratorio, de los médicos y agentes de los hospitales que participaron del ensayo y de las autoridades provinciales que permitieron que se realizara el estudio. “Todavía la Justicia no determinó un delito por encontrarse las causas en período de instrucción. Hay acciones legales en los fueros penales y civiles. Pronto se podría determinar si se trató de homicidio culposo o asociación ilícita. Se verá quién tiene más o menos responsabilidad”, comentó. Según Torres, sobran pruebas para determinar que hubo irregularidades, como por ejemplo “colocarles la vacuna a chicos de alto riesgo”. “Engañaban a los padres para que los vacunen y no siempre cumplían con el protocolo que establece como obligatorio la presencia de un testigo antes de firmar el consentimiento”, concluyó.

06-01-2012 TUCUMANOS LA GACETA  

Viernes 06 de enero de 2012 Tucumanos LA GACETA

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