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SAN MIGUEL DE TUCUMAN, DOMINGO 5 DE AGOSTO DE 2012

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Paloma Jorge Amado revela por qué lleva el apellido y el nombre de su padre y cómo se hizo escritora por él.

Se fue el narrador del país profundo, de la frontera y de la oralidad norteña. Héctor Tizón fue el Rulfo argentino.

5 a SECCION

EROTISMO PARA MADRES

Cincuenta sombras de Grey es un fenómeno editorial y social. Encabeza las listas de best sellers en la Argentina y en el mundo. Al mismo tiempo es, como reza la tapa del primer volumen de la trilogía, “el libro del que todo el mundo habla” y que muchas mujeres se atreven a exhibir a pesar de su controvertido contenido. Pero, ¿hay algo nuevo detrás de este fenómeno?

500 páginas con escenas sexuales de alto voltaje ◆

Por Inés Páez de la Torre

PARA LA GACETA - TUCUMÁN sta particular historia de amor –primera de una trilogía, debut de su autora como novelista- nació como un “fan-fiction” de la saga Crespúsculo, que luego cambió los nombres de sus personajes y tomó vida propia. Es evidente que los editores no tardaron en darse cuenta de que se trataba de oro en polvo. No se equivocaron: desde su aparición figura entre los libros más comprados –y lo que es más asombroso, leídos- con traducción en decenas de países y derechos cinematográficos vendidos. Las mujeres son sus principales admiradoras.

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Está escrito en primera persona. La que nos habla es Anastasia Steele, una joven estudiante de literatura. Es la típica heroína norteamericana: de original belleza, inteligente, valiente y decidida, pero inexperta y llena de inseguridades en su relación con los hombres. Anastasia por casualidad tiene que entrevistar al enigmático Christian Grey, un joven y exitoso empresario. Su atractivo físico es irresistible. Además es sofisticado, culto, caballero, con sentido del humor y millonario. Casi un “príncipe azul”, excepto por sus singulares preferencias sexuales: el

sadomasoquismo y la dominación. Llevado por un deseo incontenible, Grey le propone a la virgen y cándida Anastasia, ser su Amo. James nos ha entregado más de 500 páginas habitadas en su mayoría por escenas sexuales de alto voltaje. Algunas bastante provocadoras, que van introduciendo al lector –y a Anastasia- en las prácticas del sexo duro. Aunque dicen que “Cincuenta sombras…” ha inaugurado un nuevo género en literatura: “mommy porn” (“porno para mamás”), no se puede decir que

POR E.L. JAMES

Por Carmen Perilli

PARA LA GACETA - CALI (COLOMBIA) ara Carlos Monsiváis, la cultura mediática se alimenta de los componentes del melodrama: sexo y violencia, de los cuales se demanda dosis cada vez más altas. En la televisión, el cine y la literatura abundan los cuerpos violentados y, si el forense reemplaza detective en la ficción policial, no extraña vampirismo y pornografía campean en las historias de amor. Cincuenta sombras de Grey es una fan fiction, un texto que comenzó en un blog de una lectora de la saga Crepúsculo que jugó a transformar a los protagonistas vampiros en amantes sadomasoquistas. La afluencia de seguidores la transformó en millones de ejemplares, nuevas entregas, adaptaciones al cine, venta de objetos sexuales, etcétera. La novela no se aparta de la trillada pero no por ello menos efectiva fórmula del folletín y la novela de aprendizaje salvo por la presencia del sadomasoquismo. La trama repite una historia de amor tradicional: Cristian Grey, rico, poderoso, inteligente, buen mozo y enigmático atrae a Anastasia Steele, joven, ingenua, virgen, apocada, intelectual, estudiante de literatura inglesa. El argumento de la novela recuerda a Jane Eyre y Ann cita continuamente a Tess of the D’Urbervilles, de Thomas Hardy. El amor es el centro del mundo de las pasiones femeninas. No se puede dejar de observar la obsolescencia de un modelo tradicional de mujer, así como la asimétrica relación entre los sexos. La heroína, que admira las novelas inglesas decimonónicas, cae en las redes del moderno “Adonis”, un ordenado ejecutivo cuyas tenebrosas ”sombras” , que se revelan hacia la mitad del libro, no eluden la previa firma de un contrato de confidencialidad. La ficción amorosa se torna un desagradable recuento de lugares comunes de un sadomasoquismo domesticado: ojos vendados, látigos, manos atadas, etcétera, en el “cuarto rojo del dolor” del Amo. Si, como señala Guillermo Cabrera Infante, Corín Tellado puede considerarse una inocente pornógrafa, E.L. James también puede recibir ese calificativo. Su prosa, adjetivada y simple, se aleja de cualquier intento de revuelta, salvo por los debates suscitados en los medios. Un libro diseñado “para mujeres” (al menos para algunas) según la autora, de dudoso buen gusto y tono subido, que narra una simple historia de amor decepcionado y que no trepida en apelar al efectismo ni abandona las sendas de una moral convencional. © LA GACETA

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Carmen Perilli – Doctora en Letras, profesora de la UNT, investigadora del CONICET.

Inés Páez de la Torre – Psicóloga, sexóloga, columnista de LA GACETA.

FRAGMENTO DE CINCUENTA S0MBRAS DE GREY

Una fórmula trillada y efectista ◆

tenga valor literario: la narración ofrece todos los lugares comunes de cualquier novela erótica. Pero hay que reconocer que las 500 páginas se leen de un tirón. Será la campaña publicitaria, la curiosidad (un cartel en la tapa nos advierte: “sí, este es el libro del que habla todo el mundo”), o que James ha tocado un punto clave de las fantasías femeninas. © LA GACETA

El libro en números 31 millones son los ejemplares que vendió la trilogía.

20 millones solamente en Estados Unidos.

9 millones son los dólares que pagó Universal por los derechos cinematográficos.

4 millones son los ejemplares que vendió en Estados Unidos en el primer mes.

90.000 son los ejemplares que vendió el primer fin de semana en una sola cadena de librerías.

40 son los países en los que se publicará en los próximos meses.

Empujo la puerta, tropiezo con mi propio pie y caigo de bruces en el despacho. Mierda, mierda. Qué torpe… Estoy de rodillas y con las manos apoyadas en el suelo en la entrada del despacho del señor Grey, y unas manos amables me rodean para ayudarme a levantarme. Estoy muerta de vergüenza. Tengo que armarme de valor para alzar la vista. Madre mía, ¡qué joven es! - Señorita Kavanagh -me dice tendiéndome una mano de largos dedos en cuanto me he incorporado-. Soy Christian Grey. ¿Está bien? ¿Quiere sentarse? Muy joven. Y atractivo, muy atractivo. Alto, con un elegantísimo traje gris, camisa blanca y corbata negra, con un pelo rebelde de color cobrizo y brillantes ojos grises que me observan atentamente. Necesito un momento para poder articular palabra. - Bueno, la verdad… Me callo. Si este tipo tiene más de 30 años, yo soy bombera. Le doy la mano, aturdida, y nos saludamos. Cuando nuestros dedos se tocan, siento un extraño y excitante escalofrío por todo el cuerpo. Retiro la mano a toda prisa, incómoda. Debe de ser electricidad estática. Parpadeo rápidamente, al ritmo de los latidos de mi corazón. - La señorita Kavanagh está indispuesta, así que me ha mandado a mí. Espero que no le importe, señor Grey. - ¿Y usted es…? Su voz es cálida y parece divertido, pero su expresión impasible no me permite asegurarlo. Parece ligeramente interesado, pero sobre todo, muy educado. - Anastasia Steele. Estudio literatura inglesa con Kate… digo… Katherine… bueno… la señorita Kavanagh, en la Estatal de Washington. - Ya veo -se limita a responder. Creo ver el esbozo de una sonrisa en su expresión, pero no estoy segura. - ¿Quiere sentarse? -me pregunta señalándome un sofá blanco de piel en forma de L. Su despacho es exageradamente grande para una sola persona. Delante de los ventanales panorámicos hay una mesa de madera oscura en la que podrían comer cómodamente seis personas. Hace juego con la mesita junto al sofá. Todo lo demás es blanco -el techo, el suelo y las paredes-, excepto la pared de la puerta, en la que 36 cuadros pequeños forman una especie de mosaico cuadrado. Son preciosos, una serie de objetos prosaicos e insignificantes, pintados con tanto detalle que parecen fotografías. Pero, colgados juntos en la pared, resultan impresionantes. - Un artista de aquí. Trouton -me dice el señor Grey cuando se da cuenta de lo que estoy observando. - Son muy bonitos. Elevan lo cotidiano a la categoría de extraordinario -murmuro distraída, tanto por él como por los cuadros. Ladea la cabeza y me mira con mucha atención. - No podría estar más de acuerdo, señorita Steele -me contesta en voz baja. Y por alguna inexplicable razón, me ruborizo.


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LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 5 DE AGOSTO DE 2012

LANZAMIENTOS / LA GACETA LITERARIA / LOS MAS LEIDOS / LA GACETA LITERARIA / CRÍTICA DE LIBROS / LA GACETA LITERARIA

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Una particular exégesis de los Redonditos de Ricota

o v e d a d e s

una gran parodia narrada con un humor brillante y delirante

¡ACABEMOS YA CON ESTA CRISIS! Paul Krugman

BLOG.ETERNACADENCIA.COM.AR

NOVELA

$ 79

CRÍTICA (272 PÁGINAS)

“Naciones ricas en recursos, talento, y conocimientos los ingredientes necesarios para alcanzar la prosperidad y un nivel de vida decente para todos- se encuentran en un estado de intenso sufrimiento”, plantea el Nobel de Economía. Y responde a “la” pregunta: ¿cómo salir?

LA OMISIÓN Gabriela Massuh

$ 96

ADRIANA HIDALGO EDITORA (394 PÁGINAS)

La omisión cuenta el abismo que se produce cuando en un matrimonio de larga data uno de los cónyuges muere y quien sobrevive descubre con estupor que la vida de su pareja de toda la vida ocultaba un secreto que modifica no sólo el presente sino también el pasado.

LACAN, FRENTE Y CONTRA TODO Élisabeth Roudinesco

$ 59

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA (124 PÁGINAS)

La autora evoca episodios sobresalientes y recorre senderos desconocidos para revelar una cara oculta del único maestro del psicoanálisis de Francia. Muestra otro Lacan: uno de los márgenes, de los bordes, confrontado con sus excesos, con sus objetos, con sus paradojas.

GESTIÓN CULTURAL PARA EL DESARROLLO Bruno Maccari y Pablo Montiel

$ 119

ARIEL (248 PÁGINAS)

Los autores reunieron en esta obra una serie de reflexiones y experiencias con el objetivo de ilustrar, desde diversas ópticas, cómo la cultura puede colaborar en procesos de desarrollo humano, social, económico, e incluso institucional u organizacional.

SALUD ELE-MENTAL. CON TODA LA MAR DETRÁS Fernando O. Ulloa

$ 75

LIBROS DEL ZORZAL (224 PÁGINAS)

Además de su vasta experiencia como operador en la producción de salud mental, Ulloa deja conceptos clave de la psicología social como la Numerosidad Social, entre otros. Y propone una reconceptualización de la salud mental, desde (y con) la propia voz de su autor.

DESNICHADORES Pedro Lipcovich

lirante con el cual reírse hasta la hilaridad.

La poética redonda

LA CUADRATURA DE LA REDONDEZ ARIEL MAGNUS (Interzona – Buenos Aires)

El filólogo cuarentón Atila Schwarzman está de novio con una joven fanática e incondicional de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Con ella presencia aquel mítico recital en el estadio Chateau Carreras del 4 de agosto de 2001, a la postre la última presentación en vivo de la banda. Luego de eso, su joven novia lo abandona, por yeta. Entonces Schwarzman, chiflado y obnubilado por la poética del Indio Solari, se propone llevar adelante una interpretación “total y definitiva” de todas las canciones de los Redondos: se convierte en “redondólogo”. Enloquece; es internado en un manicomio y, tiempo después, muere. Cinco de sus discípulos recuperan su obra y la corrigen, anotan, comentan y glosan. ¿Cómo le llega esto a Magnus? Un virus entra en su computadora; la lleva a reparar y, al volver a su casa, encuentra en la PC un archivo nuevo, extraño. Teme que sea otro virus; no se decide a abrirlo; al fin lo hace y, con lo que se encuentra, es con la obra de Schwarzman (editada por sus discípulos en formato digital que, ahora, gracias a Magnus, llega al papel). Lo cierto es que La cuadratu-

QUIMERA. Con valentía, Magnus corre el sensato peligro de encarar una lírica única en la letrística de la música nacional y de la poesía argentina. ra de la redondez. Interpretación anotada de las canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, de Ariel Magnus, es un continuo juego de citas

(falsas, verdaderas), personajes apócrifos, intertextualidades varias; un espacio borgeano, si se quiere; una gran parodia narrada con un humor brillante y de-

Es que resulta por lo menos extraño releer el discurso de Solari -el poder críptico de su poética, lindante con lo indescifrable pero a la vez tan asimilado por el inconsciente colectivo, que lo ha llevado a ser único en el mundo de la canción y de las letras- en contraste con las dislocadas interpretaciones de Schwarzman. Para él, “Ñam fri frufi fali fru” habla de cómo alimentar a un bebé; “Jijiji”, del casamiento; “Vencedores vencidos”, del peronismo; “La bestia pop”, de cine; “Música para pastillas”, de una guitarra eléctrica; “Motorpsico”, de un jugador compulsivo; “El infierno está encantador”, de la infidelidad. “Colón es el primer ricotero”, por querer demostrar que la Tierra es redonda, y todo “¡Bang! ¡Bang! Estás liquidado” versa sobre vendedores ambulantes. Y así. Hay en La cuadratura de la redondez -entre tantas otras cosas-, el peligro sensato que corre Magnus, su valentía para encarar esta tarea paródica de una lírica única no sólo en la letrística de la música nacional, sino también de la poesía argentina, la obra de una banda que editó 11 discos y que hoy es “la biblia auditiva de varias generaciones de argentinos”. Sólo los versos ricoteros permiten que un libro así sea posible. Hecho, acaso, para un público respetable. © LA GACETA

HERNÁN CARBONEL ◆

BAILE CON SERPIENTES Horacio Castellanos Moya

$ 92

TUSQUETS EDITORES (176 PÁGINAS)

En un Chevrolet de los años 50 vive Jacinto, indigente hosco que despierta la suspicacia de los vecinos. De pronto, muere degollado en una reyerta. y del interior del auto emergen peligrosas serpientes que, sumidas en su frenesí de destrucción, siembran un terror imparable.

EL TEATRO DE SOMBRAS Michel Ende

$ 71

MACMILLAN (40 PÁGINAS)

La anciana Ofelia pasó su vida ayudando a los actores a memorizar sus parlamentos. Un día, una sombra decide acompañarla. Y a esa se suman otras. Pero el dueño de la pensión donde vive se cansa de tanta compañía. Y ella forma un teatro que sorprende a chicos y grandes.

TEATRO – LA GRANADA – LA BATALLA Rodolfo Walsh

$ 45

EDICIONES DE LA FLOR (128 PÁGINAS)

En ambas creaciones puede verse lo que liga estas obras con los 60: la experimentación a que son sometidas las convenciones teatrales (concepción del espacio escénico, tensión dramática, personajes) sorprende en un autor identificado más como narrador que como dramaturgo.

EL TRISTE FIN DE POLICARPO QUARESMA Lima Barreto

$ 75

MARDULCE (312 PÁGINAS)

Clásico de la literatura brasileña del siglo XX. Mezcla de Quijote y Cándido, Policarpo vive obsesionado por aplicar sus lecturas para modernizar una realidad siempre adversa. Y así revela la tensión entre tradición y progreso, realismo y vanguardia, ficción y política.

NO MIRES ABAJO William Sansom

$ 75

LA BESTIA EQUILÁTERA (176 PÁGINAS)

Sansom es un notable constructor de accidentes. En este libro, una mujer conduce al cuarto oscuro del misterio en una Roma fantasmagórica. Un hombre que busca aventura en Niza casi no puede sobrevivir a la felicidad. Y un bombero queda subyugado por el derrumbe de un edificio, mientras los alemanes bombardean Londres.

DE GUERRA Y DE AMORES: POEMAS 1939-1944 Y OTROS ESCRITOS ÍNTIMOS Carlos Gorostiza

$ 45

EDICIONES COLIHUE (92 PÁGINAS)

El poemario indaga con profundidad el sentimiento humano. Y en una reveladora entrevista con su alter ego de 20 años, el autor presenta de modo original sus actividades artísticas y políticas durante los años en que se consagró a la escritura de estos versos.

Historias y encuentros para lograr otra realidad TESTIMONIO ELARGENTINOWEB.COM.AR

TE INVITO A CREER MANUEL LOZANO (Sudamericana – Buenos Aires) Tomando un café con amigos se acercó un chiquillo de la calle a dejarnos una estampita a cambio de unas monedas; ante nuestra negativa recogió las estampitas y junto a ellas -con un rápido pase de manos-, se llevó el celular que estaba sobre la mesa. Comentando el hecho, mi hijo dijo algo que me hizo pensar: “él pudo llevárselo ante sus narices porque ustedes no lo miraban”. Esta anécdota personal me sirve para darle el peso, y la vitalidad de la propia experiencia, al mensaje que domina el libro: despertar la capacidad de “ver” al prójimo al que no miramos como tal. Pero verlo en serio, en su desnudez humana, en su indigencia espiritual, en su extrema necesidad del otro. Contrariamente a la primera impresión que recibe el lector, este no es un libro de autoayuda; es un libro que despierta conciencias,

POR UN LUGAR MEJOR. Lozano dirige Red Solidaria y despierta conciencias. alerta sobre la existencia del otro en estado de necesidad extrema, tanto, que, como en el caso narrado, sale a convocar la fibra religiosa para obtener –siquiera– una mirada. En un mundo intensamente comunicado, como el nuestro, todavía existe gente totalmente marginada, no ya de la educación o el alimento sino, incluso, de la mirada de su prójimo. Manuel Lozano -actual Director de Red Solidaria- escribe en pri-

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a n k i n g TUCUMAN

FICCION

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CINCUENTA SOMBRAS DE GREY E. L, James CARTAS MARCADAS Alejandro Dolina JUEGO DE TRONOS George R. R. Martin EL ENIGMA SPINOZA Irvin D. Yalom CINCUENTA SOMBRAS MÁS OSCURAS E. L, James

NO FICCION

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EVITA, JIRONES DE SU VIDA Felipe Pigna ENCUENTROS Gabriel Rolón BIENVENIDO DOLOR Pilar Sordo LOS HIJOS DE LOS DÍAS Eduardo Galeano CONFIANZA TOTAL Verónica y Florencia de Andrés

mera persona. Con un relato sencillo, sin adjetivos, puramente descriptivo, cuenta día a día, en cada capítulo, el inmenso placer y el esfuerzo, al mismo tiempo, de lograr que el otro vea. Sí, sólo que vea, porque cuando se ve profundamente a nuestro alrededor no sólo se descubre la pobreza y el abandono, resultado de ella, sino que se encuentra la fuerza para ayudar –a veces, en las cosas más sencillas–, a niños, ancianos y jóvenes que no

tienen un lugar en la sociedad. La indigencia, que es más que la pobreza, nos castiga con su exposición obscena en las calles, en las plazas, en las escuelas olvidadas de los gobernantes, pero no hacemos nada. Manuel Lozano nos convoca a creer para crear un mundo mejor. Por cierto en el libro no se habla de nada de esto; no hace teoría, es más, ni siquiera pide mucho, sólo nos invita a acercarnos a la Red Solidaria, –o a cualquier otra de las organizaciones no gubernamentales–, hechas a puro pulmón, amor, tolerancia y profunda conciencia de las necesidades del otro. En la narración se van enlazando experiencias de gestos solidarios: en hospitales, en las catástrofes climáticas, en los barrios carenciados, en las escuelas alejadas del mundo. Habla de maestros, estudiantes, gente común y corriente a la que sólo los une una creencia. ¿Y en qué creen? En lo que ya hemos olvidado: mirar al otro como ser humano semejante a mí. © LA GACETA

CRISTINA BULACIO ◆

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FUENTE: REVISTA Ñ

El corazón de la novela es el discurso que cuenta la historia del Taubicí, un joven (acaso famoso anarquista) que organiza, en los yerbatales de Misiones, la “religión de la madera”. Así, funda una ciudad que es mezcla de colonia libertaria y de secta mística.

LIBRERIAS EL ATENEO, EL GRIEGO Y LA FERIA DEL LIBRO

$ 75

EL CUENCO DE PLATA (176 PÁGINAS)

a n k i n g ARGENTINA

FICCION

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CINCUENTA SOMBRAS DE GREY E. L, James CARTAS MARCADAS Alejandro Dolina FESTÍN DE CUERVOS George R. R. Martin JUEGO DE TRONOS George R. R. Martin EL ENIGMA SPINOZA Irvin D. Yalom

NO FICCION

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EVITA, JIRONES DE SU VIDA Felipe Pigna ENCUENTROS Gabriel Rolón LOS HIJOS DE LOS DÍAS Eduardo Galeano ALMA Y VIDA Diego Borinsky ARTIGAS Pacho O’Donnell


LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 5 DE AGOSTO DE 2012

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EC NR TI TRI EC VA I SS TDA ES L/I BLRAO SG A/C ELTAA GL AI TCEERT AA R ILAI T /E R HA OR MI AE N/A JCERSI T /I C LA AS GD AE C EL TI BA R LO IST E/R AL RA I AG A/ C E NT AT R LE I VT IESRTAA RS I A/ /L A C RG IATCI EC TA AS LDI ET E LR I AB RR I OA S

ENTREVISTA A

PALOMA JORGE AMADO

“Quería continuar escribiendo, pero no podía” BLOGLADOB.COM.BR

Por Alejandra Crespín Argañaráz PARA LA GACETA - BUENOS AIRES

A 100 años del nacimiento de Jorge Amado (se cumplen el próximo viernes), la hija del autor de Doña Flor y sus dos maridos habla sobre los últimos años de su padre, de la relación con su madre y de la profunda amistad que tuvo con Pablo Neruda. Paloma, consejera de la Fundación Jorge Amado, lleva el nombre y apellido de su padre por la decisión paterna de que todos sus hijos, aunque fuesen mujeres, lo portaran. - ¿Cómo es que tu padre siempre quiso que llevaras su nombre aunque nacieras niña? - Es una cosa muy difícil de contar. En general me preguntan “¿por qué cambiaste tu nombre y te pusiste Jorge Amado?” Mi padre eligió poner Jorge a todos sus hijos, yo pienso que por motivos afectivos. Tanto él como mi madre tuvieron un primer matrimonio. Mi madre se separó en 1946 y en Brasil no había divorcio. La separación se llamaba desquite y una mujer que se desquitaba era una cualquiera; lo hizo porque era una mujer adelantada a su tiempo, aunque fue muy difícil. Tiempo después fue a vivir con mi padre. A los hijos nacidos de esa situación se los llamaba “hijos espurios”. “Yo respeto las buenas leyes, las malas no las respeto –decía mi padre-, entonces no tendré hijos sin padre; el nombre del padre estará no sólo en el apellido sino también en el nombre”. - ¿Cuándo supiste que te dedicarías a escribir? - Jamás había pensado que podría escribir. Lo sospeché la última vez que hablé con mi padre, quien estuvo muy mal los últimos ocho años de su vida. Hasta los 80 estuvo muy bien. Nunca había ido al médico. Hasta que tuvo un infarto casi mortal con 82 años y, al mismo

tiempo se quedó sin la visión central, algo muy triste para un escritor. Las dos cosas lo deprimieron, se quedaba meses sin hablar con nadie. Y una vez dijo que quería continuar escribiendo pero que no podía. Murió el 6 de agosto de 2001. Un año antes tuvimos una larga charla y me dijo “eres muy perezosa, no me digas que no escribes por mí, porque no quieres que te comparen; debes hacerlo, hay que escribir” y en ese momento pensé que podía ser escritora. Ahora empecé a estudiar para escribir un guión. Es como si yo entrara a la literatura por otro camino. Es una historia de amor. - Tus anteriores libros son sobre el arte de la cocina. - Empecé con los libros de cocina a partir de la obra de mi padre. Le dije que haría una investigación en su obra para ver qué comen sus personajes. Leí todos sus libros pero concentrándome en los alimentos. - Jorge Amado tenía como amigos a Nicolás Guillén, Pablo Neruda, Pablo Picasso. ¿Cómo eran esas relaciones? - La que tenía con Neruda y con Guillén era un tipo de amistad y la que tenía con Picasso, otro. Picasso fue su compañero de lucha por la Paz y estaban siempre jun-

EL MANDATO PATERNO. Paloma recuerda una charla que tuvo con su padre, un año antes de que él muriese: “Me dijo ‘eres muy perezosa, no me digas que no escribes por mí, porque no quieres que te comparen; debes hacerlo, hay que escribir’ y en ese momento pensé que podía ser escritora”. tos pero fue, sobre todo, en una estancia en París. Neruda y Guillén fueron como hermanos de mi padre por toda la vida. Antes de morir, Neruda había escrito Confieso que he vivido, su libro de memorias, y estábamos en plena dictadura militar en América latina. Matilde (su esposa) salió de Chile con los originales y se los dio a mi padre para ver si los publicaba, con el respeto que se tiene a un hermano. Y el día que salió, llegó la policía para ver si estaba allí la viuda de Neruda. Para nosotros Neruda era divertido; había ido a

¿Y quién se va a olvidar de Héctor Tizón ? ◆

Por Rodolfo Alonso

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La Puna se ha quedado menos sola. Nunca se va a olvidar de él. Tizón le ofreció tocantes libros trabajados por su vida, que fue produciendo con la misma morosa y honda serenidad con que sabía conversar tan sabrosamente. tas novelas podían escribirse en ese lapso. Bien sabemos que el tiempo no sólo suele resultar elástico, sino también mañero y engañoso. La eternidad puede ser un instante, y el tiempo arrastrarse y sobrarnos como para que imaginemos tener que matarlo. Ahora, a la distancia, me alegra enormemente no sólo

Lorca de ediciones Aguilar. Yo ya hablaba español y entonces conté en el colegio que mi padrino era Neruda y que iba a mi casa. Las

“Neruda era divertido; había ido a Brasil muchas veces y enviaba un telegrama que decía ‘Comadre, camarones, Neruda’, por el que sabíamos que llegaba”. Guillén como Neruda, para mí, eran mis padrinos. Cuando yo tenía 17 años, mi padre me regaló las obras completas de García

maestras se pusieron “locas” y Neruda les escribió una carta felicitándolas por su trabajo. Allí aprendí algo que mi padre me en-

señó: “la gente importante es muy sencilla, no es prepotente”. - ¿Qué libro de tu padre te resulta más entrañable? - Me encanta Los viejos marineros, un libro sobre el sueño, sobre un hombre muy simple que sueña ser un gran comandante de barco. Es una historia sobre cómo un sueño puede ser tan fuerte que puede cambiarte la vida. © LA GACETA Alejandra Crespín Argañaráz – Profesora en Letras, periodista cultural.

La entrevista que casi fue ◆

Por Mónica Cazón

PARA LA GACETA - TUCUMÁN

PARA LA GACETA BUENOS AIRES os años nos permiten, a veces, algunos privilegios. No es de los menores, a mi humilde entender, haber podido asistir a la realización de los amigos. Hace ya ciertos años, en la misma entrañable Maimará (donde nació Jorge Calvetti) la lluvia nos inclinó a refugiarnos, con Héctor Tizón, en uno de los dos únicos boliches del pueblo. Afuera, sobre el frente de adobe, un pequeño cartel ingenuamente rústico seguía rezando Los Naranjos. Adentro, en un ámbito que como el rayo y sólo por un instante me sugirió a Macondo, porque nadie confunde a la Quebrada, mientras entre las sombras que iban prosperando a nuestro lado veíamos las pesadas gotas de la tormenta chorreando, desde un cobertizo de caña, contra la luz de un farol colgado en la pared del patio, alrededor de una jarra de vino dialogamos una eternidad. O más bien yo lo escuché hablar a él, que lo hacía magníficamente, con ese tiempo fraternal y hondo que también solía regalarnos, por ejemplo, desde la galería de su casa en Yala. Entre tantas fecundas palabras suyas, hubo algunas que me quedaron vivamente grabadas, que me impactaron bien a fondo. Tizón mencionó entonces una fecha redonda en el tiempo futuro, un mojón en el devenir, digamos equis años, y de inmediato calculó cuán-

Brasil muchísimas veces y enviaba un telegrama que decía “Comadre, camarones, Neruda” por el que sabíamos que llegaba a casa. Tanto

que Tizón haya podido ofrecernos -y ofrecerse- esos hermosos, tocantes libros trabajados por su vida que fue produciendo desde entonces, con la misma morosa y honda serenidad con que sabía conversar tan sabrosamente, sino también que esos libros hayan conseguido el auténtico milagro, y aún en tiempos áridos y ácidos, de hacerse carne con la apasionada atención de muchísimos lectores. Los mismos que encontraron en Tierras de frontera, por ejemplo, bajo la forma de papeles y escritos tantas veces de circunstancia, surgidos y forjados con la misma intensa expresividad del transcurrir, o como en ese reciente Memorial de la Puna que él mismo calificó de último, algo así como la frescura de verde y agua en una siesta, muchas otras verdades del escritor y el hombre. Esas que Héctor Tizón solía entregarse y entregarnos, cuando charlaba morosa y largamente entre amigos, junto con la creciente oscuridad del crespúsculo en su tierra, mientras caía la noche y se abría la confianza, con todo el tiempo del mundo para la projimidad, las historias y la fábula. Se están yendo los míos, mis cercanos mayores. Y me quedo más solo. Pero eso sí, encendido de recuerdos fecundos. © LA GACETA Rodolfo Alonso Poeta, traductor y ensayista.

an Salvador de Jujuy es una ciudad tranquila y tradicional. Cuando se recorren sus calles se puede sentir la historia de la gente. Y Yala es un pueblo en donde la naturaleza quedó fusionada entre los cerros jujeños y algún frío paisaje europeo. La mañana es perfecta y, en ese momento, no podía suponer siquiera, el largo camino que recorrería esta entrevista. Era aproximadamente comienzos de mayo cuando hice contacto con la filóloga Flora Guzmán, esposa de Héctor Tizón, y acordamos esperar un mes, hasta tanto el doctor terminara con su recuperación. En aquella oportunidad charlamos largamente gracias a una cordialidad poco usual, pero propia de los jujeños. Así pasó el tiempo, comunicándonos telefónicamente cada tanto, hasta que el 1 de julio, Héctor Tizón tuvo en sus manos la entrevista de LA GACETA Literaria, pero ya su salud no le daba tregua. El 24 de julio del 2012, en el Centro Cultural Virla de San Miguel de Tucumán, dentro del marco del Julio Cultural Universitario, el poeta Ramos Signes, en un evento organizado por la Asociación literaria “David Lagmanovich”, sin saber este desenlace, le rendía un homenaje. No es casual el cariño, el respeto y la admiración que los tucumanos profesamos a Tizón. Ha muerto Héctor Tizón y en algún rincón quedaron las preguntas que LA GACETA Literaria le hizo hace unos días. Lo que no quedará atrás es su obra: prolífica, aguda, impecable. © LA GACETA

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Mónica Cazón – Escritora, coordinadora de la Asociación David Lagmanovich.


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LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 5 DE AGOSTO DE 2012

Héctor Tizón

Fue uno de los más relevantes escritores de habla hispana. Muchos pensaron que podría ser candidato al Nobel. Fue el Juan Rulfo argentino; el narrador del país profundo, de la frontera y de la oralidad norteña.

UN VIEJO SABIO l juez y escritor de Yala conoció a André Malraux en México, y conversó una noche con el brillante intelectual francés. Héctor Tizón lo recuerda como “ceremonioso y formal, pero enérgico”. Nuestro escritor le preguntó por Jean Paul Sartre, militante del Mayo Francés y crítico del gaullismo, donde Malraux militaba. Sin pensarlo demasiado, Malraux le respondió algo que podría decirse de muchos intelectuales argentinos: “El señor Sartre es un filósofo, pero en política es un adolescente”. La cita está en la página 117 de El resplandor de la hoguera, un pequeño gran libro crepuscular de Alfaguara, donde Tizón ejerce la memoria y la sabiduría. Y donde dice cosas así: “En la adolescencia no fui más joven que ahora, sino más viejo. Y, por añadidura, lo que más recuerdo

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de aquellos años es el viejo rencor de ser joven. De no ser nadie, de no tener cuerpo propio, ni pasado, ni estilo, ni acento, de consolarme sólo con las metáforas de la vida”. Es una reflexión que, sin pretenderlo, desnuda las razones de la virulencia y el resentimiento de algunos miembros de las nuevas generaciones de escritores, dispuestos siempre al parricidio y al desdén, y a romper para diferenciarse y para acallar ese rencor que todos nosotros -incluso Tizón- teníamos dentro cuando éramos imberbes... Para hablar de Dios, Tizón elogia el carácter narrativo de los niños, que son capaces de detener el tiempo, hacerlo retroceder y avanzar, y de ver seres que son invisibles para el adulto: “El niño los ve y los aparea y acopla a la realidad tangible, a la de nuestras manos y ojos. La

Por Jorge Fernández Díaz

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES única realidad posible es la realidad de los niños”. Tizón asegura, a la vez, que Dios hizo al mundo en su propia niñez. Que ahora Dios ya es adulto, serio, justo y prudente. Y se lamenta: “Ya no sirve a los hombres, o nos comprende demasiado. Dios ya no juzga. Está viejo, fatigado y aburrido”. El problema del tiempo no queda fuera de sus reflexiones. Recuerda que Miguel Brascó se hizo una promesa muy difícil de cumplir, pero del todo justa: “No hablar en adelante con imbéciles. Se pierde tiempo, se desperdicia la vida”. Piensa el jujeño que “cada día es una síntesis de la vida”. En las mañanas se siente eufórico e inocente, y capaz de todo. Hacia el mediodía está reposado y reflexivo. Y en los atardeceres se apodera del viejo escritor una tristeza melancólica: “Esta sensa-

ción, me parece, habrá llevado a los hombres a inventar la luz eléctrica”. Tizón siente finalmente que la vida no es una ciencia experimental sino una aventura perpetua, y que los hombres se dividen en exploradores y colonizadores. Confiesa que su generación no puede dar lecciones políticas: “Fuimos insensatos porque combatimos sin más, sin un previo aprendizaje de la lucha, y no pocas veces azuzados por falsos conductores o por ideólogos que confundieron la felicidad con la catástrofe”. Sin embargo, a manera de testamento ideológico, el juez de Yala, el hombre que muchos piensan podría ser candidato al premio Nobel de Literatura, el extraño abogado y novelista que vivió con los ojos y retrató la frontera y la puna, llama a no tomar en serio a los mercenarios del

nuevo orden mundial, “ni aceptar que no hay más salida que la de engordar a los gordos”. Y también llama a poner en tela de juicio los dogmas y catecismos de los economistas del sistema. La vejez puede opacar y envilecer. Puede vivirse como un resentimiento y como una impunidad. También como un lento e intrascendente deslizar hacia la nada. Pero hay algunos hombres para los que la vejez es un resplandor. El resplandor de la hoguera de la pasión y la inteligencia que tuvieron y mantienen. Tizón tiene esas chispas cegadoras de los viejos sabios. © LA GACETA Jorge Fernández Díaz - Escritor, periodista, secretario de redacción del diario La Nación.

E N T R E V I S TA A H É C T O R T I Z Ó N *

“Para escribir basta con tener en claro lo que se quiere decir” - En El resplandor de la hoguera, su último libro, usted afirma que en el pasado fue un lector omnívoro, pero que hoy es muy selectivo. ¿Qué títulos encabezan su lista de libros sabios? - Quevedo, por toda su poética y por la Vida del buscón Don Pablos; Miguel de Cervantes, sólo por Don Quijote; el Dr. Johnson, por Vida de Poetas; Heródoto, por sus Nueve libros de historia; la Ballena Blanca, de Melville. - Al final de su libro, usted realiza una advertencia acerca de los peligros que representa seguir el catecismo de los “economistas” del sistema. ¿Cómo analiza la crisis que hoy vive el mundo? - Aún no han cesado los desastres de la hecatombe provocada por el catecismo de los economistas. Pero es evidente que no aprenderemos la lección, ya que los Estados más encumbrados han resuelto indemnizar a quienes han provocado el incendio. - En Tierras de Frontera, usted caracteriza a los escritores de provincia como “narradores furtivos, aguafiestas perturbadores de la larga y embotante siesta que nos asfixia”. ¿Cuán difícil es escribir en el interior y cuánto incide en

la escritura de un autor su marco geográfico? - Creo que cuando usted dice “escribir” se refiere a publicar. Para lo primero basta con tener en claro lo que se quiere decir y buscar pacientemente la mejor y más decente forma de decirlo. Lo segundo es más complicado, puesto que está de por medio la “industria cultural”, centralizada en Buenos Aires en lo que a nuestro país se refiere. La industria cultural -en el caso de la edición de libros- tiene los mismos principios que los que se usan para hacer ropa interior o chorizos. En cuanto al marco geográfico, a mi juicio, es de mucha importancia respetarlo, nos guste o no, bajo el riesgo de producir una obra para turistas extranjeros, que nadie sabe qué es eso. - ¿Qué autores encabezarían su antología personal de autores del Noroeste? - Fundamentalmente los poetas Raúl Galán, Jorge Calvetti, Santiago Sylvester, Aráoz Anzoátegui. Pero me olvido involuntariamente de otros que me mandarán al cadalso. © LA GACETA * LA GACETA Literaria, 7 de diciembre de 2008.

PERFIL Héctor Tizón nació en 1929, en Rosario de la Frontera. Después de diversos destinos a causa de su carrera diplomática, se radicó definitivamente en Yala, a doce kilómetros de San Salvador de Jujuy. Allí escribió y fue miembro de la Corte Suprema de la provincia. En su obra sobresalen novelas como Luz de las crueles provincias, Fuego en Casabindo, Extraño y pálido fulgor, La mujer de Strasser y El hombre que llegó a un pueblo. Sus artículos y ensayos fueron recopilados en Tierras de frontera y en No es posible callar. Sus relatos, en tanto, fueron reunidos en Cuentos completos. El resplandor de la hoguera es la autobiografía que publicó en 2008. Colaboró en LA GACETA Literaria. Uno de sus últimos artículos fue Italo Calvino en Yala (1/6/97). Murió este lunes en Jujuy.

FRAGMENTO DE FUEGO EN CASABINDO

FRAGMENTO DE LUZ DE LAS CRUELES PROVINCIAS

POR HÉCTOR TIZÓN

POR HÉCTOR TIZÓN

“Aquí la tierra es dura y estéril; el cielo está más cerca que en ninguna otra parte y es azul y vacío. No llueve, pero cuando ruge su voz es aterradora, implacable, colérica. Sobre esta tierra, donde es penoso respirar, la gente depende de muchos dioses. Ya no hay aquí hombres extraordinarios y seguramente no los habrá jamás. Ahora uno se parece a otro como dos hojas de un mismo árbol y el paisaje es igual al hombre. Todo se confunde y va muriendo. Los que escucharon hablar a los más viejos dicen que no siempre reinaron la oscuridad y la pobreza, que hubo aquí grandes señores, hombres sabios que hablaban con elocuencia, mujeres que parían hijos de ánimo esforzado, orfebres de la madera, de la arcilla y de los metales de paz y guerra, músicos, pastores de grandes majadas y sacerdotes que sabían conjurar los excesos divinos, gente que edificaba sus casas con piedra. Pero eso ocurrió en otros tiempos, antes de que el Diablo, al arribo de los invasores, desguarneciera la puna arreando a este pueblo hacia los valles y llanuras bajas, donde crece el bosque”.

“Giovanni recordaría durante mucho tiempo que en su aldea sólo unas pocas casas estaban habitadas y sus moradores eran muy viejos o muy tontos, cuyo destino era morir en la indigencia con orgullo o abandonar lo único que habían conocido. Las eras estaban yermas de tanto dar a lo largo de siglos y no valían nada, empequeñecidas, además, por las sucesivas divisiones. Ya no había lugar para una nueva familia. Pero, a pesar de todo, en sus bodas habían alcanzados un capón, cuatro gallinas y un pavo para que comiese hasta el hartazgo toda la gente decente, aparte de los restos sobre los que se abalanzaron los mirones que estaban al acecho al caer la noche y cuando casi todos se habían ido y estaban muy borrachos los que quedaban.”

MEMORIA EN LA FRONTERA éctor Tizón funda una cartografía de la memoria en la frontera, en la que reverbera el “texto silencioso” de los pueblos. Confiesa que su conflicto inicial fue la confrontación entre el habla entrañable de los que criaban y la lengua de la escuela, o sea, la lengua de los libros (Tierras de Frontera). El narrador actúa como el artesano, conjuga alma, ojo y mano. Es cronista que registra palabras, sonidos, colores y paisajes. “A medida que envejezco creo más en el don de la palabra, en las palabras que narran, puesto que si las palabras no sirven para narrar se prostituyen sin haber conocido el amor y mueren” (TF).

H

Las palabras cambian, se tiñen de tonalidades “son como los colores, sirven para que una cosa viva y valga diferente que otra, incluso que otra igual o parecida: ¿Alguna vez han pensado cómo sería el mundo si los colores no existieran? Pero las palabras son aún más poderosas que los colores” (El hombre que llegó a un pueblo). El título de uno de sus cuentos es metáfora de toda su escritura: “El mundo, esa vieja caja de música que tiene que cantar”. El lugar es siempre realidad vivida, imaginada. Una frontera no es lo que detiene sino aquello desde lo cual algo tiende a hacerse presente. El límite puede estar poblado de significación, ser un ho-

rizonte que nos define. Uno de sus personajes afirma: “Todos de alguna manera estamos aquí construyendo un puente. Somos esas personas. Pero también somos otras personas, puesto que toda personalidad es una gran farsa y un montaje” (La mujer de Strasser)… El autor pone en diálogo el mundo oral y la tradición literaria. Quiere reconstruir el tejido cultural desgarrado ya que, por estas regiones, “únicamente hay viejos que parecen saber de la historia del mundo sólo un fragmento, aunque aparentemente no sea el mismo”. (La casa y el viento). El narrador desconfía de su oficio. “Sé que lo que de noche escribo en estos cuadernos no es la verdad. O, al

Por Carmen Perilli

PARA LA GACETA - CALI (COLOMBIA)

menos, no es toda la verdad, sino retazos, trozos de la vida aparente, de mi vida y la de otros, que de pronto vuelve a narrarse, ¿pero acaso la historia no es eso?” (CV). No debemos olvidar “que hay un mundo poblado de cosas, de colores y de sonidos, y que el silencio es también como un sonido” (TF). Su literatura juega con la casa y el viento, dos de las imágenes omnipresentes en la literatura de quien piensa que “La historia de un hombre es un largo rodeo alrededor de su casa. Pero mi casa, junto a las vías, es también sonar de trenes raudos, resoplantes trenes a través de la noche, como una parábola.

La memoria convertida en palabras, porque es en las palabras donde nuestro pasado perdura, y en las imágenes (¿no son las palabras sólo imágenes?)” (CV). Tizón nos demuestra que la búsqueda de la belleza puede no ser infructuosa: “la belleza del mundo en un día como hoy, por ejemplo, es un milagro; la belleza siempre es un milagro. Todo estaba en silencio, pero no un silencio simplemente de ausencia de sonidos, sino algo infinitamente más real que los sonidos. Hay un silencio en la belleza del mundo que es como inaudito y extraño, que nos hace olvidar la suerte y la desdicha y el destino personal” (La belleza del mundo). © LA GACETA


05-08-2012 LITERARIA  

Domingo 5 de agosto de 2012 Literaria LA GACETA

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