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SAN MIGUEL DE TUCUMAN, DOMINGO 5 DE MAYO DE 2013

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La Feria del Libro transcurre entre la diversidad de la industria y el recelo de escritores y lectores ante lo masivo.

De las situaciones límite de su vida, Jorge Estrella rescata mensajes y filosofía que plasma en su último libro.

5 a SECCION

Dos grandes de España en la Argentina ENTREVISTA A ROSA MONTERO “Necesitas una libertad absoluta para escribir, para bailar y para hacer bien el amor” LA GACETA

INTENSA. “Hay que aprender a vivir con plenitud”, ratifica Montero a LA GACETA. - ¿Cómo surgió La ridícula idea de no volver a verte, tu último libro? - El libro habla de la vida y, claro, también de la muerte, algo ineludible para hablar de la vida. Cuando mi editora me pidió que leyera el diario de Marie Curie para escribir un prólogo, se dispararon toda una serie de reflexiones que estaban presentes dentro de mí, pero que recién se plasmaron cuando me puse a escribir el libro. La relación con el deseo, el procesamiento de la pérdida, qué hacer con el envejecimiento, cómo lidiar con los mandatos paternos, qué hacer con el tiempo, cómo vivir el presente sin hipotecar nuestra vida con planes irrealizables o con metas lejanas, cómo aprender a vivir mejor. Vivimos esperando que lo bueno llegue mañana pero la vida es esto que pasa ahora, esta entrevista aquí en Buenos Aires. Hay que aprender a vivir los momentos con plenitud. - Un científico de la época decía que el gran descubrimiento de Madame Curie fue el radio y que el gran hallazgo de Pierre Curie fue encontrar a su mujer. - Sí, pero incluso Madame Curie pudo perder su rumbo también al lado de Pierre porque, aunque era muy abierto para la época, Marie debía encargarse de las tareas de la casa, de la crianza de sus hijas, además de su labor científica. Solamente una voluntad de hierro y una enorme capacidad de sacrificio hicieron posible que Madame Curie alcanzara sus objetivos. Mientras avanzaba con el libro, descubrí que detrás de su biografía había una vida y una lucha tan poco conocidas como extraordinarias. Me pareció que era una historia que servía para reflejar los obstáculos que enfrentan las mujeres y también para plasmar los grandes dilemas de toda vida. Uno de los grandes problemas de la mujer es que siempre ha vivido en los deseos

de los otros y nunca en el propio. ¿Cuántas mujeres perdieron sus destinos por no seguir sus deseos? - ¿Por qué Madame Curie nunca pudo aceptar los daños que generaba el radio en su marido y en ella? - Marie trabajó junto a su marido en la investigación pero la idea luminosa de medir la radiactividad, de concebirla como una cualidad del átomo, fue suya. Ninguno de los dos pudo aceptar los perjuicios del radio. Les resultaba imposible pensar que ese descubrimiento que deslumbraba a la humanidad, que parecía una panacea, el fuego de los dioses traído por dos Prometeos para salvar al mundo, podía dañar. Si Pierre no hubiese muerto atropellado por un carro, habría muerto por los efectos del radio, que ya estaba destrozando su cuerpo. Marie solamente llegó a admitir “inconvenientes” en la manipulación del radio. No pudo aceptar los males que acarreaba, como una madre que no puede ver los defectos de un hijo.

Son dos de los autores más leídos, reconocidos y traducidos de habla hispana. Dos de las estrellas internacionales de la Feria del Libro de Buenos Aires de este año. En estas entrevistas, los escritores españoles hablan sobre sus últimos trabajos y también acerca de la literatura y la vida. “Vivimos esperando que lo bueno llegue mañana, pero la vida es esto que pasa ahora”, dice Rosa Montero, conductora del programa Dictadoras y autora de La ridícula idea de no volver a verte. Javier Cercas, autor de la flamante novela Las leyes de la frontera, sostiene que la búsqueda de la verdad sabiendo que ésta es siempre inasible- es el gran tema de sus libros.

Las novelas son siempre un ‘y si’: y si Cervantes no hubiese sido quien fue y hubiese consumido su vida leyendo novelas... JAVIER CERCAS A PROPÓSITO DE LA LITERATURA

- Su relación con sus hijas fue dura. - No era una santa. A su hija mayor, Irene, la entregó a la ciencia y la hija aceptó el sacrificio. Ganó un Nobel y murió por los efectos de la radiactividad. Eva, su otra hija, se salvó porque enfrentó a su madre.

La libertad - En tu libro Instrucciones para salvar al mundo, uno de los protagonistas debe lidiar con la muerte de su esposa víctima del cáncer. ¿Escribirlo te ayudó a procesar lo que tuviste que enfrentar luego? (Un mes después de publicada la novela, a su pareja le diagnosticaron un cáncer del que murió meses después) Continúa en la página 3...

Uno de los grandes problemas de la mujer es que siempre ha vivido en los deseos de los otros y nunca en el propio ROSA MONTERO A PROPÓSITO DE LA VIDA

ENTREVISTA A JAVIER CERCAS “Quien cree poseer la verdad es un fanático o un idiota” ◆

Por Marcos Rosenzvaig

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES LANACION.COM.AR

SORPRESIVO. Cercas afirma que todo lo que sabe de moral lo aprendió del tenis. - ¿A qué edad comenzaste a sentir ese desarraigo que te convirtió en escritor? - Yo vivía en un pueblito llamado Ibahernando, y por ese entonces mis padres habían decidido vivir en Cataluña. Tenía cuatro años cuando llegué a la estación de Gerona. Lloviznaba. Salía de un lugar donde vivía muy protegido, éramos como los ricos del pueblo, y de golpe me enfrentaba a una lengua extraña, a mezclarme con una multitud de gente humilde, y esa imagen de desamparo, de soledad, es la que no pude quitarme durante toda mi vida, y puede que ese desabrigo me haya convertido en escritor. Y si me hubiese quedado, tal vez hubiese sido veterinario como mi padre, o un señorito, de esos que no hacen nada. - ¿El “y si” es un modo de narrar, una manera de pensar la novela? - Las novelas son siempre un “Y si”; y si Cervantes no hubiese sido quien fue, y hubiese consumido su vida leyendo novelas de caballería en un pueblucho de la Mancha, qué hubiese ocurrido. Y si en vez de ser un chico timorato y pedante yo hubiese cruzado la frontera del río y me hubiese unido a una banda de delincuentes, pues entonces allí empieza la novela. - ¿Por qué nos seduce la vida de los maleantes? Pienso en Robin Hood; en El Padrino, basado en la novela de Mario Puzo; y en Zarco, de Las leyes de la frontera. - No lo sé, y si lo supiera, a lo mejor no hubiese escrito esta novela. El personaje Zarco es un avatar del mito universal, del adolescente fuera de la ley, del Billy the kid. Hay un director belga que entendió muy bien eso y esa es la razón por la que lo autoricé a hacer la película. ¿Qué nos seduce? Durante mi adolescencia estábamos ro-

deados de estos delincuentes juveniles. Yo los miraba con una especie de fascinación y de miedo. Así fue como se creó una subcultura impulsada por la gráfica y la televisión. - ¿Tu encuentro con Zarco, el noble delincuente, fue a través de los medios de comunicación? - La imagen inaugural de la novela fue un prototipo de delincuente precoz llamado Juan José Moreno Cuenca, “El vaquilla”, porque arremetía como una vaquilla. Todo el mundo lo conocía en España y aún lo recuerdan. - Un fracaso o una antigua ilusión, algo pendiente en el imaginario. - Yo quise ser tenista. Camus decía que todo lo que sabía de moral lo había aprendido jugando al fútbol. A mí me pasó algo similar, sólo que en el juego del tenis. Me resigné a ser escritor cuando llegaron las novelas y las aventuras amorosas. Desde la televisión, Illie Nastase hacía fácil aquello que parecía difícil. Escribir bien consiste en eso, que parezca fácil. Lo dijo Horacio: Ars est celare artem, el arte verdadero oculta el artificio. Hay que trabajar mucho para que no se perciba el trabajo. Lo contrario es el estilo vanidoso que siempre está demostrando lo difícil que es escribir. - ¿Por qué la novela y no otro género? - La novela es un género de enormes posibilidades. Es el género de la modernidad y el de la ironía. La ironía es Don Quijote, un personaje ridículo, grotesco, trágico y noble. El rey de los hidalgos, señor de los tristes, decía Rubén Darío. La ciencia de Descartes y la ironía de Cervantes crean la modernidad. Continúa en la página 4...


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LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 5 DE MAYO DE 2013

/ LANZAMIENTOS / LA GACETA LITERARIA / LOS MAS LEÍDOS / LA GACETA LITERARIA / EVENTOS / LA GACETA LITERARIA

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o v e d a d e s

MAMÁ. VIDA BREVE DE SOLEDAD H. RODRÍGUEZ Fabián Soberón

SIN

CULIQUITACA EDICIONES (80 PÁGINAS)

El escritor y periodista tucumano, colaborador de estas páginas, conjura el fantasma de lo inevitable al darle sentido a la celebración de la vida. La brevedad aludida se asocia a un presente que se continúa en la vida de la madre y se proyecta en la vida del nieto.

Una Feria que refleja a la industria La edición número 39 de la Feria del Libro de Buenos Aires nuevamente trae la potencia de sus números y los debates acostumbrados

PEQUEÑOS COMBATIENTES Raquel Robles

$ 120

ALFAGUARA (160 PÁGINAS)

La autora de Perder (Premio Clarín de Novela) revisa con Pequeños combatientes la guerrilla de los años 70 y los trágicos tiempos de la dictadura militar, desde la mirada de los hijos de los militantes y la vida cotidiana de quienes sufrieron las desapariciones.

RIMBAUD EN JAVA: EL VIAJE PERDIDO Jamie James

$ 91

LA BESTIA EQUILÁTERA (160 PÁGINAS)

El autor, crítico y novelista, pesquisa los hechos del viaje de Rimbaud por Asia. A partir de conjeturas sobre lo que el poeta pudo haber hecho, reconstruye y recrea ese periplo del siglo XIX. Hay una inquisición exhaustiva acerca de lo que Oriente significó para el poeta.

LA YEGUA Enrique Medina

$ 95

GALERNA (208 PÁGINAS)

Una fisicoculturista y un escritor, en diálogo virtual y ligados por la necesidad de narrarse (y de narrar para sustentarse vivos en el mundo de las videollamadas), intercambian discursos donde los cuerpos se transforman en textos y en relámpagos de felicidad.

EL PERRO DEL PEREGRINO Liliana Bodoc

$ 60

ALFAGUARA (152 PÁGINAS)

Un peregrino salva a un cachorro arrojado a las aguas del Tiberíades, en el Nazareth dominado por Roma. Con ayuda de la lavandera, el hombre da un nombre al perro: Miga de León. Desde entonces, uno y otro van juntos: comparten el pan, la alegría y el miedo. TODO UN ESPACIO DE EXHIBICIÓN. Los escritores y los lectores siguen mirando con desconfianza la masividad y la naturaleza del fenómeno de la feria.

Compilación de los mejores escritos de Shakespeare sobre el poder en todas sus formas: en el amor, en la guerra, en la política y en la familia. Muestran, con sutileza filosófica y agudeza psicológica, cómo los hombres se manipulan y dominan mutuamente.

LOS POLLOS NO TIENEN SILLAS Copi

$ 95

EL CUENCO DE PLATA (128 PÁGINAS)

“Si se quieren simbolismos, claves, reparto de roles sociales, es fácil, cómodo, empobrecedor -dice Juan Sasturain-. La gorda sentada ‘era’ la burguesía, el poder, la sociedad, lo que se quiera. Copi nunca dijo que sí ni que no. Para eso está lo dicho y lo dibujado”.

MARXISMO Y CRÍTICA LITERARIA Terry Eagleton

$ 79

PAIDÓS (164 PÁGINAS)

Reedición de una obra que surgió del fermento de ideas revolucionarias de los 60 y los 70. Poco después, el clima cultural del que este libro extrajo su fuerza original se había alterado drásticamente. Pero “esa teoría cultural de izquierda nunca se fue del todo”.

or un lado, los 45.000 metros cuadrados de su predio, los 1.500 expositores y los más de 3.000 actos, el millón de libros expuestos y el millón de visitantes. Por otro lado, la mirada desconfiada de la mayoría de los escritores -excepto si participan en alguna mesa redonda- y de los lectores consuetudinarios frente a la masividad y la naturaleza del fenómeno. Lo cierto es que la Feria es básicamente un espacio de exposición que refleja la diversidad de la industria editorial y accesoriamente un ámbito de exhibición y análisis de productos específicamente literarios. Por eso, replicando lo que ocurre en los catálogos editoriales y en las grandes librerías, los libros periodísticos o de

P

$ 75

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA (53 PÁGINAS)

Una reina maligna separa a la princesa Elisa de sus 11 hermanos, a los convierte en cisnes. A ella la destierra hasta que cumpla 15. Cuando Elisa regresa al Palacio, la reina la hechiza para que su padre no la reconozca. Pero Elisa logrará reencontrarse con los suyos.

NO VIENEN AVISPAS Luis Thonis

$ 60

LEVIATÁN (124 PÁGINAS)

Exploración de ritmos del lenguaje sobre un tópico de toda la literatura, desde las plagas bíblicas a la poesía: “La avispa es tan estúpida que si se la corta en dos, continúa viviendo, tarda dos días en comprender que está muerta. Continúa agitándose. Más que antes”.

PEQUEÑA ECOLOGÍA DE LOS ESTUDIOS LITERARIOS Jean-Marie Schaeffer

$ 67

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA (128 PÁGINAS)

El autor se propone demostrar que esta supuesta crisis de la literatura esconde, en verdad, una crisis más real, que es la de los estudios literarios y el objeto con el cual éstos fundan su legitimidad: la representación erudita y normativa de “La Literatura”.

HUÉSPED DEL OCASO Carina Paz

$ 49

VINCIGUERERA (72 PÁGINAS)

“Quizás de eso se trate este oficio de madurar en luz / la tácita penumbra. Quizás debamos apretar los puños sin indagar en qué arteria la noche / elevó su aguijón aciago, alinear los astros inclinados hacia lo perdido, abrazar la muerte. Fundirse en la barbarie de ser otro con la sangre irrepetible del que fuimos”.

ras. Las estrellas internacionales de la Feria de este año son los españoles Rosa Montero y Javier Cercas (entrevistados para este número), la colombiana Laura Restrepo y el español Arturo Pérez-Reverte (también serán entrevistados por LA GACETA Literaria en los próximos días), el mexicano Juan Villoro (que escribió el año pasado en este suplemento), el norteamericano John Katzenbach (a quien entrevistamos en 2010) y el poco accesible Premio Nobel sudafricano J.M. Coetzee. © LA GACETA

LA DIRECCIÓN

El encanto y la inmediatez de lo cotidiano RELATOS TRES REGRESOS JORGE ESTRELLA (Ente Cultural de Tucumán)

LOS CISNES SALVAJES Hans Christian Andersen

autoayuda -y sus creadores- tienen mayor presencia que las novelas o los poemarios. Las editoriales se ahorran entre un 30% y un 50% que, fuera del ámbito y de los días que dura la Feria, termina en las arcas de las librerías. Constituye, además, una oportunidad para captar la atención de quienes no suelen ingresar nunca a estas últimas ni tener contacto con los libros. También es un lugar apropiado para encontrar títulos que la rotación y el espacio limitado de las librerías suelen desplazar rápidamente. Lo que suelen valorar los lectores recurrentes es la posibilidad de escuchar a sus autores preferidos. Particularmente a las figuras extranje-

El título del libro alude al relato homónimo -uno de los veinte cuentos y narraciones- que componen la obra. Es el último del libro, pero lo consigno primero porque -verídico o ficcional- hay allí un potente mensaje de filosofía y de vida del autor. El protagonista atraviesa situaciones límites que la llevan casi a perderla. Su lucha para superar obstáculos le permite sobrevivir. De esos “regresos” trata el cuento. El primero de ellos, se produce en el cerro Cachi, a 5.500 metros de altura, cuando el narrador tie-

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ne 25 años. El segundo, en un tren que une París con Frankfurt. Y el más reciente, en el cerro Minas, en una senda que une Anfama con Tafí del Valle. El mayor encanto de estos “regresos” se encuentra en las conclusiones. Allí aflora el filósofo brillante que todos conocemos, el que discurre sobre el sentido de la vida. Otro tanto ocurre con su cuento Laberintos tucumanos, donde la reflexión sagaz y racional se entrecruza con evidencias edilicias y de otro tipo que pocos parecen advertir Allí asoma la ironía del autor y su fino humor. O en Los días y en La vida, ajena de sí misma, donde indaga la relación tiempo-espacio-existencia. El común denominador de los cuentos, muchos de los cuales fueron publicados en LA GA-

a n k i n g TUCUMAN

FICCION

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VENGANZA DE SANGRE Wilbur Smith CINCUENTA SOMBRAS DE GREY E. L. James LA FURIA DE EVITA Marcos Aguinis LA RIDÍCULA IDEA DE NO VOLVER A VERTE Rosa Montero AMOR Isabel Allende

NO FICCION

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EL JESUITA S. Rubin y F. Ambrogetti LOS AMORES DE CRISTINA Franco Linder ÁGIL MENTE Estanislao Bachrach SOBRE EL CIELO Y LA TIERRA J. Bergoglio y A. Skorka DESAFIANDO IMPOSIBLES Verónica y Florencia de Andrés

CETA Literaria, es la descripción de la belleza de las montañas del norte argentino. El humor se acentúa en relatos como Cafetín de Tucumán, una narrativa lateral resultante de “parar la oreja” que da cuenta de chistes escuchados en un café. O en Bestiario universitario, narrando casos presuntamente extraídos de sus cátedras universitarias; verdadera antología de las barbaridades que escriben los alumnos. Coincido con las palabras de contratapa de Cristina Bulacio: “Los temas de sus relatos destilan el encanto y la inmediatez de la vida cotidiana… el humor la ternura y el misterio de la vida misma.” © LA GACETA

HORACIO SEMERARO ◆

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a n k i n g ARGENTINA

FICCION

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CINCUENTA SOMBRAS DE GREY E. L. James CINCUENTA SOMBRAS MÁS OSCURAS E. L. James CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS E. L. James LA RIDÍCULA IDEA DE NO VOLVER A VERTE Rosa Montero AMOR Isabel Allende

FUENTE: REVISTA ADN

$ 49

TAURUS (144 PÁGINAS)

LIBRERIAS EL ATENEO, EL GRIEGO Y LA FERIA DEL LIBRO

SOBRE EL PODER William Shakespeare

NO FICCION

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EL JESUITA F. Ambrogetti y S. Rubin LOS AMORES DE CRISTINA Franco Linder ÁGIL MENTE Estanislao Bachrach SOBRE EL CIELO Y LA TIERRA J. Bergoglio y A. Skorka ROMANCES ARGENTINOS DE ESCRITORES... Daniel Balmaceda


LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 5 DE MAYO DE 2013

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CRITICAS DE LIBROS / LA GACETA LITERARIA / CRITICAS DE LIBROS / LA GACETA LITERARIA / CRITICAS DE LIBROS /

Más allá Fragmento de Las leyes de la frontera * ◆ – ¿Empezamos? – Empezamos. Pero antes déjeme hacerle otra pregunta. Es la última. – Adelante. – ¿Por qué ha aceptado escribir este libro? – ¿No se lo he dicho ya? Por dinero. Me gano la vida escribiendo. – Sí, ya lo sé, pero ¿sólo ha aceptado por eso? – Bueno, también es verdad que no siempre se le presenta a uno la oportunidad de escribir sobre un personaje como el Zarco, si es a eso a lo que se refiere. – ¿Quiere decir que el Zarco le interesaba antes de que le ofrecieran escribir sobre él? – Claro, igual que a todo el mundo. – Ya. De todos modos la historia que voy a contarle no es la del Zarco sino la de mi relación con el Zarco; con el Zarco y con… – Ya lo sé, también hemos hablado de eso. ¿Podemos empezar? – Podemos empezar. – Cuénteme cuándo conoció al Zarco. – A principios de verano del 78. Aquella era una época extraña. O yo la recuerdo así. Hacía tres años que Franco había muerto, pero el país continuaba gobernándose por leyes franquistas y oliendo exactamente a lo mismo que olía el franquismo: a mierda. Por entonces yo tenía dieciséis años, y el Zarco también. Por entonces los dos vivíamos muy cerca y muy lejos. – ¿Qué quiere decir? – ¿Conoce usted la ciudad? – Por encima. – Casi es mejor: la de aquella época se parece poco a la de ahora. A su modo, la Gerona de entonces era todavía una ciudad de posguerra, un poblachón oscuro y clerical, acosado por el campo y cubierto de niebla en invierno; no digo que la Gerona de ahora sea mejor –en cierto sentido es peor–: sólo digo que es distinta. En aquella época, por ejemplo, la ciudad estaba rodeada por un cinturón de barrios donde vivían los charnegos. La palabra ha caído en desuso, pero entonces servía para referirse a los emigrantes llegados del resto de España a Cataluña, gente que en general no tenía dónde caerse muerta y que había venido aquí a buscarse la vida… Aunque todo esto ya lo sabe usted. Lo que quizá no sabe es que, como le decía, a finales de los setenta la ciudad estaba rodeada por barrios de charnegos: Salt, Pont Major, Germans Sàbat, Vilarroja. Allí se aglomeraba la escoria.

E

Por Javier Cercas

– ¿Allí vivía el Zarco? – No: el Zarco vivía con la escoria de la escoria, en los albergues provisionales, en la frontera noreste de la ciudad. Y yo vivía a apenas doscientos metros de él: la diferencia es que él vivía del lado de allá de la frontera, justo al cruzar el parteaguas del parque de La Devesa y el río Ter, y yo del lado de acá, justo antes de cruzarlo. Mi casa estaba en la calle Caterina Albert, en lo que hoy es el barrio de La Devesa y entonces no era nada o casi nada, un montón de huertos y descampados en los que moría la ciudad; allí, diez años antes, a finales de los años sesenta, habían levantado un par de bloques aislados donde mis padres habían alquilado un piso. A su modo aquello también era un barrio de charnegos, aunque los que vivíamos allí no éramos tan pobres como solían ser los charnegos: la mayoría de las familias eran familias de funcionarios de clase media, como la mía –mi padre tenía un puesto subalterno en la Diputación–, familias que no eran de la ciudad pero que no se consideraban familias de charnegos y que en todo caso no querían saber nada de los charnegos auténticos o por lo menos de los charnegos pobres, los de Salt, Pont Major,

N T R E V I S T A ... Viene de página 1.

- No lo sé, es muy difícil de contestar. La coincidencia me dejó helada. Cuando me tocó vivir una situación tan parecida a la que había descripto en el libro, me di cuenta de que algunas cosas las había previsto y otras no. Pero no sé si escribirlo me ayudó a sobrellevar la situación. Pero sí puedo decir que la lectura y la escritura, el arte en general, buscan rescatar a la vida del horror y del sinsentido. El arte es la manera más pura que ha encontrado el ser humano para soportar la vida. - Desde que escribiste Historia de mujeres, hace más de dos décadas, la situación de la mujer ha cambiado mucho. ¿Cuántos resabios quedan del machismo que relegó históricamente a la mujer? - La situación cambió mucho en Occidente. A principios del siglo XX las mujeres no podían ir a la universidad, no votaban. Pero hoy seguimos viviendo en una sociedad llena de sexismo y las mujeres también participamos de esos códigos. Esto ocurre en todos los planos. En el hogar, en la relación con los hijos, en el trabajo, en la política. La violencia de género sigue siendo un flagelo muy extendido y suele ser consecuencia de las frustraciones laborales del hombre. Cuando intentas avanzar en ciertos terrenos, aparecen las señales que indican que eres una intrusa. Lo que le pasó a Madame Curie constantemen-

te en su vida sigue ocurriendo, aunque en otra medida. Cuando empecé a trabajar como periodista, poco después del final del franquismo, fui acentuando mi costado racional. Tenía que hacerlo para obtener cierto respeto dentro de un mundo regido y diseñado por hombres. Recién a mis 39 años pude liberarme, parcialmente, de esa mirada de los otros para poder abrirme al plano de la imaginación a través de la literatura. Recién ahora intento dejar mis viejas aspiraciones de grandeza literaria para conseguir la libertad para escribir y decir lo que quiero. - ¿Tu último libro es el que te hizo sentir más libre? - Sí, es el libro en que me sentí más libre. Creo que el camino de la madurez literaria pasa por la libertad. Muchas veces nos cuesta identificar los barrotes de nuestras jaulas. Todos los años en que no lograba plasmar lo fantástico en mis libros, no fui consciente de esa limitación. Debemos librarnos de la mirada exterior, de las expectativas absurdas, del brillo del mercado. Y dejarse fluir y atravesar por las historias que tienes que contar. Necesitas una libertad absoluta para escribir, para bailar y para hacer bien el amor.

Dictadoras - ¿De qué se trata Dictadoras, el programa que conduces y que

Germans Sàbat y Vilarroja. Ni por supuesto de la gente que vivía en los albergues. De hecho, estoy seguro de que la mayoría de la gente de Caterina Albert jamás pisó los albergues (no digamos la gente de la ciudad). Algunos quizá ni siquiera sabían que existían, o fingían no saberlo. Yo sí lo sabía. No sabía muy bien lo que eran, y nunca había estado allí, pero sabía que estaban allí o que se decía que estaban allí, como una leyenda que nadie había confirmado ni desmentido: en realidad, yo creo que para nosotros, los chavales del barrio, el mismo nombre de los albergues evocaba la imagen épica de un refugio en tiempos inhóspitos, y estoy seguro de que tenía un aliento prestigioso de novela de aventuras. Por todo esto le decía que en aquella época vivía muy cerca y muy lejos del Zarco: porque nos separaba una frontera. – ¿Y cómo la cruzó? Quiero decir: ¿cómo un chaval de clase media se hace amigo de un chaval como el Zarco? – Porque a los dieciséis años todas las fronteras son porosas, o al menos lo eran entonces. Y también por casualidad. Pero antes de contarle esa historia debería contarle otra. – Adelante.

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transmitirá la señal de cable Todo Noticias (TN) en la Argentina a partir del 18 de mayo? - La idea fue de Eliseo Alvarez, el productor, y consiste en enfocar las relaciones de cuatro dictadores (Hitler, Stalin, Mussolini y Franco) con sus mujeres. Ese enfoque revela, en buena medida, cómo los dictadores se relacionan con la sociedad. Muestra cómo la vida doméstica es un espejo de la escena política. Eliseo y yo nos sumergimos en las biografías de los personajes y a partir de allí fuimos pensando en los escenarios y en posibles entrevistados. Así nos conectamos con historiadores, biógrafos e incluso descendientes directos de los dictadores. - ¿Cómo sobrellevan descendientes directos de los dictadores la carga de sus apellidos o de la figura de sus ascendientes? - El más fascinante es el nieto de Stalin, que es director de teatro en Moscú, hijo de Vasili Stalin. Nos contó cómo su padre vivía aterrorizado por su abuelo. Y no era para menos; Stalin asesinó a muchos de sus parientes. En el nieto hay una contradicción interesante. Por un lado, afirma que su vida profesional fue gravemente afectada por la marca de su abuelo y, por otro, hay en él una admiración solapada por el personaje. Un caso muy distinto es el del nieto de Franco, quien reivindica fuertemente a su abuelo.

– No se la he contado a nadie; bueno, a nadie salvo al psicoanalista. Pero a menos que se la cuente no entenderá cómo y por qué conocí al Zarco. – No se preocupe: si no quiere que lo cuente en el libro, no lo contaré; si lo cuento y no le gusta cómo lo cuento, lo suprimiré. Ese era el trato, y no voy a romperlo. – De acuerdo. ¿Sabe? Siempre he oído decir que la infancia es cruel, pero yo creo que la adolescencia es mucho más cruel que la infancia. En mi caso así fue. Yo tenía un grupo de amigos en Caterina Albert: el más íntimo era Matías Giral, pero también estaban Canales, Ruiz, Intxausti, los hermanos Boix, Herrero, algún otro. Todos teníamos más o menos la misma edad, todos nos conocíamos desde los ocho o nueve años, todos hacíamos vida en la calle y todos íbamos a los Maristas, que era el colegio que quedaba más cerca de casa; y por supuesto todos éramos charnegos, salvo los hermanos Boix, que eran de Sabadell y entre ellos hablaban catalán. En resumen: yo no tenía hermanos, sólo una hermana, y no creo que exagere si digo que en la práctica aquellos amigos hicieron durante mi infancia el papel vacante de hermanos. Pero en la adolescencia dejaron de hacerlo. El cambio empezó casi un año antes de que yo conociera al Zarco, cuando a principios del curso anterior llegó al colegio un nuevo compañero. Se llamaba Narciso Batista y repetía 2.º de BUP. Su padre era presidente de la Diputación y jefe de mi padre; nos conocíamos de habernos cruzado un par de veces. Por eso, y porque la casualidad de los apellidos nos sentó en el mismo pupitre (en la lista de clase Cañas iba a continuación de Batista), yo fui su primer amigo en el colegio; gracias a mí se hizo amigo de Matías, y gracias a Matías y a mí se hizo amigo del resto de mis amigos. También se convirtió en el líder del grupo, un grupo que hasta entonces nunca había tenido un líder (o yo no había sido consciente de que lo tuviera) y que quizá lo estaba reclamando, porque el sentimiento esencial de la adolescencia es el miedo y el miedo reclama líderes con que combatirlo. Batista contaba un par de años más que nosotros, era físicamente fuerte y sabía hacerse escuchar; además, tenía todo lo que podía desear un charnego: de entrada, una familia sólida, rica y catalana (aunque se consideraba muy española y despreciaba todo lo catalán, no digamos lo catalanista, sobre todo si venía de Barcelona);

R O S A

también, un gran piso en el ensanche, un carnet del Club de Tenis, una casa de verano en S’Agaró y otra de invierno en La Molina, una Lobito de 75 cc con que moverse por ahí y un local para él solo en la calle de La Rutlla, un antiguo garaje destartalado donde pasar las tardes escuchando rock and roll, fumando y bebiendo cerveza. Hasta aquí, todo normal; a partir de aquí, nada. Quiero decir que en sólo unos meses la actitud de Batista hacia mí cambió, su simpatía se convirtió en antipatía, su antipatía en odio y su odio en violencia. ¿Por qué? No lo sé. Muchas veces he pensado que simplemente fui el chivo expiatorio que inventó Batista para conjurar el miedo esencial del grupo. Pero repito que no lo sé; lo único que sé es que en muy poco tiempo pasé de ser su amigo a ser su víctima. La palabra víctima es melodramática, pero prefiero el riesgo del melodrama que el de la mentira. Batista empezó a burlarse de mí: aunque su lengua materna era el catalán, se reía de que yo hablase catalán, no porque lo hablase mal, sino porque despreciaba a quienes hablábamos catalán sin ser catalanes; se reía de mi físico y me llamaba Dumbo, porque decía que tenía unas orejas tan grandes como las del elefante de Disney; también se reía de mi torpeza con las chicas, de mis gafas de empollón y de mis notas de empollón. Estas burlas se volvieron cada vez más feroces, yo no acerté a frenarlas y mis amigos, que de entrada sólo las reían, terminaron sumándose a ellas. Pronto las palabras no bastaron. Batista se aficionó medio en serio y medio en broma a pegarme puñetazos en los hombros y las costillas, algún bofetón; perplejo, yo contestaba riendo, jugando a devolver los golpes, tratando de quitarle seriedad a la violencia y de convertirla en broma. Eso fue al principio. Luego, cuando resultó ya imposible disfrazar la brutalidad de diversión, cambié la risa por las lágrimas y el deseo de escapar. Batista, insisto, no estaba solo: él era el gran matón, el origen y el catalizador de la violencia, pero el resto de mis amigos (con la excepción ocasional de Matías, que a veces trataba de frenar a Batista) se convirtió por momentos en una jauría. Durante años quise olvidar aquella época, hasta que no hace mucho me obligué a recordarla y me di cuenta de que algunas escenas las llevaba todavía clavadas en la cabeza como un cuchillo en las tripas.

M O N T E R O

- ¿Qué características comunes tienen los dictadores que estudiaste en la relación con las mujeres? - El de Franco es un caso especial. Los de Hitler, Stalin y Mussolini tienen muchas similitudes. Los tres eran pedófilos. Stalin tuvo hijos con una niña de 13 años. Hitler tenía relaciones con una chica de 15. Mussolini era un violador: decía que las mujeres y las masas estaban hechas para ser violadas. Un rasgo común en sus mujeres es que todas quisieron suicidarse: algunas lo hicieron. Por ejemplo Geli, la sobrina y amante de Hitler, se suicidó a los 23 años. Nadia, la mujer de Stalin, también se suicidó. Al igual que Eva Brown. Clareta Petacci, la amante de Mussolini, intentó suicidarse dos veces. Otro punto común es que todas son una suerte de fans rockeras, idolatran a sus hombres, viven vidas vicarias. - ¿Por qué se diferencia el caso de Franco? - Carmen, su mujer, es una figura decisiva en la construcción del dictador. Franco era un hombre que había sido maltratado por su padre, acomplejado, feo, con una voz aflautada que era motivo de burla para sus camaradas. La mujer que tenía detrás, diciéndole “tú puedes, tú debes”, explica al personaje. Creo que sin su presencia -empujándolo, alimentando su ambiciónno hubiese existido el Franco, dictador. © LA GACETA

* Mondadori

PERFIL

Rosa Montero nació en Madrid, en 1951. Estudió Periodismo y Psicología. Trabajó en el diario El País, donde dirigió El País Semanal. Es autora de 13 novelas y de 14 libros periodísticos y de relatos. La hija del caníbal fue el libro más vendido en España durante todo 1997. Su obra fue traducida a más de 20 idiomas. Entre otras distinciones, ganó el Premio El Mundo, el Nacional de Periodismo, el Grinzane Cavour y el Primavera.


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LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 5 DE MAYO DE 2013

El arte de fingir dolor Fragmento de La ridícula idea de no volver a verte * ◆

Por Rosa Montero CAJONDEHISTORIAS.COM

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omo no he tenido hijos, lo más importante que me ha pasado en la vida son mis muertos, y con ello me refiero a la muerte de mis seres queridos. ¿Te parece lúgubre, quizá incluso morboso? Yo no lo veo así, antes al contrario: me resulta tan natural, tan cierto. Sólo en los nacimientos y en las muertes se sale uno del tiempo: la Tierra detiene su rotación y las trivialidades en las que malgastamos las horas caen sobre el suelo como polvo de purpurina. Cuando un niño nace o una persona muere, el presente se parte por la mitad y te deja atisbar por un instante la grieta de lo verdadero: monumental, ardiente e impasible. Nunca se siente uno tan auténtico como bordeando esas fronteras biológicas: tienes una clara conciencia de estar viviendo algo muy grande. Hace muchos años, el periodista Iñaki Gabilondo me dijo en una entrevista que la muerte de su primera mujer, que falleció muy joven y de cáncer, había sido muy dura, sí, pero también lo más trascendental que le había ocurrido. Sus palabras me impresionaron: de hecho las recuerdo aún, aunque tengo una confusa memoria de mosquito. Entonces creía comprender bien lo que quería decir; pero después de experimentarlo lo he entendido mejor. No todo es horrible en la muerte, aunque parezca mentira (me asombro al escucharme decir eso). Pero este no es un libro sobre la muerte. En realidad no sé bien qué es o qué será. Aquí lo tengo ahora, en la punta de mis dedos, apenas unas líneas en una tableta, un cúmulo de células electrónicas aún indeterminadas que podrían ser abortadas muy fácilmente. Los libros nacen de un germen ínfimo, un huevecillo minúsculo, una frase, una imagen, una intuición;

“Sólo en los nacimientos y en las muertes se sale uno del tiempo: la Tierra detiene su rotación y las trivialidades en las que malgastamos las horas caen sobre el suelo como polvo de purpurina”. y crecen como zigotos, orgánicamente, célula a célula, diferenciándose en tejidos y estructuras cada vez más complejas, hasta llegar a convertirse en una criatura completa y a menudo inesperada. Te confieso que tengo una idea de lo que quiero hacer con este texto, pero ¿se mantendrá el proyecto hasta el final o aparecerá cualquier otra cosa? Me siento como ese pastor del viejo chiste que está tallando distraídamente un trozo de madera con su navaja, y que cuando un paseante le pregunta, “¿qué figura está haciendo?”, contesta: “pues, si sale con barbas, San Antón; y, si no, la Purísima Concepción”. Una imagen sagrada en cualquier caso. La santa de este libro es Marie Curie. Siempre me resultó una mujer fascinante, cosa que por otra parte le ocurre a casi todo el mundo, porque es un personaje anómalo y romántico que parece más grande que la vida. Una polaca espectacular que fue capaz de ganar dos premios Nobel, uno de Física en 1903 junto con su marido, Pierre Curie, y otro de Química, en 1911, en solitario. De hecho, en toda la historia de los Nobel sólo ha habido otras tres personas que obtuvieron dos galardones, Linus Pauling, Frederick Sanger y John Bardeen, y sólo Pauling lo hizo en dos categorías distintas, como Marie. Pero Linus se llevó un premio de Química y otro de la Paz, y hay que reconocer que este último vale bastante menos (como es sabido, hasta se lo dieron a Kissinger). O sea que Madame Curie permanece imbatible. *Seix Barral.

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DEFINICION. “El arte, y la literatura en particular, son armas poderosas contra el Mal y el Dolor”, dice Rosa Montero.

Un recorrido por los temas centrales de la vida MISCELÁNEA LA RIDÍCULA IDEA DE NO VOLVER A VERTE ROSA MONTERO (Seix Barral - Buenos Aires)

El último título de Rosa Montero es un texto nada convencional, híbrido, difícil de clasificar. La fascinante historia de Madame Curie, la descubridora del radio y ganadora de dos premios Nobel, se alterna con reflexiones de la autora sobre las más diversas cuestiones.

N T R E V I S T A

... Viene de la página 1. La novela es un género que absorbe, devora, fagocita lo que tiene a su alrededor, y va mutando a medida que devora. Y por eso está siempre en transformación y crisis permanente. Es un género infinitamente maleable y libre, y sobre todo es el género de las preguntas. La novela es el arte que mejor las protege y que mejor las formula, de la manera más compleja posible; si da respuestas, lo hace de forma parcial, con ambigüedades o de manera esencialmente irónica. Yo era un chico que leía novelas, y lo que acabo de hacer es una intelectualización de la novela.

La edad del miedo - Los ojos de un niño que fuimos nos miran en silencio. Se apagan, no sin dolor, paulatinamente, en el tiempo. ¿Cuánto hay de Gafitas en vos y cómo vivís esa pérdida? - Gafitas vive una edad donde reina el miedo. La adolescencia es una edad de frontera. En el momento en que dejé de ser un niño católico se me acabaron todos los asideros. Entonces me dije: de ahora en más me protegeré con las palabras, me protegeré contra las agresiones de los otros. Cuan-

do logré asirme al territorio de las palabras entonces comencé a soñar con ser escritor. Escribir fue un modo de hacerme valer ante los demás. El personaje tiene rasgos circunstanciales míos, vive donde yo vivía y estudia en el mismo colegio. Nunca me recuperé del miedo, la soledad y la incompetencia vital, eso me llevó a ser escritor. La literatura es una defensa contra las ofensas de la vida, dice Pavese. - ¿Y esa defensa se sostiene en el purismo de la verdad? - La verdad existe, pero quien cree poseerla es un fanático o un idiota. La verdad hay que buscarla sabiendo que es inasible. Mis libros hablan de eso. La verdad es la búsqueda de la verdad. - En la novela, aunque los personajes cambian en el transcurso de sus vidas, no cambian su esencia. ¿Pensás que en la vida de las personas reales sucede lo mismo? - Tiendo a creer en la existencia y no en la esencia. Hay un núcleo que parece irreductible, que es el yo. No sabemos qué es ese yo. Yo no sé lo que es el yo. Montaigne decía que hay tanta diferencia entre yo y yo mismo como entre yo y los demás. No somos uno, somos multitud, y nos vamos transfor-

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mando a lo largo del tiempo para convertirnos en otros. Sin embargo guardamos la idea de que tenemos un átomo que es el yo. No lo sé, no tengo respuesta en cuanto al cambio de las esencias. - ¿Cómo se combinan, entonces, en vos la civilidad y el salvajismo interior a partir de la creación de Gafitas y de Zarco? - Somos bestias, salvajes, queremos satisfacer los instintos, los demás nos sobran, pero debemos convivir con los otros y eso produce dolor. Pero ignorar esa bestia es cercenar la posibilidad de convivir con ella, y quizás eso haga más daño del que ya nos hace.

Puntos ciegos - Todos los personajes tienen por lo menos dos personalidades, María, Zarco, Gafitas, una siente el placer de la autodestrucción y la otra tiene que ver con lo social, la educación. La vejez hace que aquella gestada en la juventud quede como suspendida en el tiempo, la irracional, y sólo permanezcan los huesos educados, dispuestos y ordenados a lo largo de la cama. ¿Las leyes de la frontera es una novela existencial? - El mejor poeta de mi generación, Carlos Marzal, piensa que

Hay dos ejes centrales en el libro. La narración del duelo de Curie (su marido murió cuando ella tenía 38 años y una hija de catorce meses) y la del duelo de la propia autora (su pareja murió por un tumor cerebral hace tres años) es uno de ellos. La lucha de Curie, y por extensión la de las mujeres, para esquivar el rol que la sociedad le tenía asignado y la búsqueda de sus más profundos deseos, es el otro. El mandato paterno, el amor, las críticas de sus colegas, el desprecio de la gente, la enfermedad, la maternidad se presentan como des-

J A V I E R yo escribo thrillers existenciales. Un soldado republicano salva la vida de un jerarca fascista en mi novela Soldados de Salamina. ¿Quién delató a la banda del Zarco? No hay una respuesta clara, inequívoca, taxativa, y decidir una cosa u otra cambia el sentido del libro. Quiero escribir una especie de ensayo narrativo que se titule El punto ciego. Todas las novelas tienen un punto ciego a través del que no se ve nada. Esa oscuridad es la manera de iluminar que tienen las novelas, y el silencio su forma de ser elocuente. Don Quijote está loco pero es el hombre más sensato del mundo. Ese es un punto ciego. ¿Por qué el capitán Ahab está obsesionado con la ballena blanca en Moby Dick? ¿Y qué es la ballena blanca? ¿Dios? ¿El diablo? Ese es un el punto ciego. ¿De qué acusan a K... en El proceso? Ese es el punto ciego. No sabemos quién delató a la banda, al menos Las leyes de la frontera no lo revela, ese es el punto ciego. - De todas maneras cuando la leí me imaginé que Tere, mujer que rodea la vida de Gafitas, había sido la delatora de la banda. - Es legítima tu conclusión y debo decirte que sos la primera persona que me lo dice. De todas ma-

víos en el camino de la protagonista hacia su destino. La muerte repentina de Pierre, “la ridícula idea de no volver a verlo”, se convierte en el obstáculo más grande que Marie deberá superar para seguir viviendo. Las reflexiones sobre la escritura aparecen permanentemente. “El arte, y la literatura en particular, son armas poderosas contra el Mal y el Dolor. Las novelas no los vencen (son invencibles), pero nos consuelan del espanto… Narro y comparto una noche lacerante y al hacerlo arranco chispazos de luz a la negrura”, afirma la narradora.

C E R C A S neras, la delación queda en la ambigüedad.

PERFIL

Javier Cercas nació en Ibahernando, España, en 1962. Es doctor en Filología hispánica y fue profesor de las universidades de Illinois y Gerona. Publicó seis novelas. Soldados de Salamina vendió más de un millón de ejemplares). También es autor de un ensayo y de cuatro libros de carácter misceláneo. Su obra ha sido traducida a más de 30 idiomas. Recibió el Premio Nacional de Literatura, el Premio Grinzane Cavour, The Independent Foreign Fiction Prize y el Prix Jean Moner, entre otros.

- El franquismo dejó a cientos de personas a un costado del camino. El liberalismo en España y en el mundo dejará a cientos de miles más. Los indigentes crecen. Querer resolver los problemas del hemisferio norte marginando el otro lado del mundo es un intento estéril. Zarco será un niño de pecho de aquí a 30 años. ¿Cómo imagina “las leyes de la frontera” y esos nuevos personajes en un mundo con cada vez mayor exclusión? - Tu diagnóstico no es optimista. Esperemos que no ocurra, me has pintado un panorama terrorífico. Mi padre recibió un mundo que era una basura. Nadie se salva solo. Para que yo viva bien, los demás deben vivir bien. No se puede vivir amurallado. Los de afuera tomarán las casas. Yo espero que lo tuyo sea optimista y no olvides que un optimista no es otra cosa que un pesimista mal informado. Espero que ese no sea mi caso. © LA GACETA Marcos Rosenzvaig – Dramaturgo, crítico y novelista tucumano. Doctor en Letras de la Universidad de Buenos Aires.


05-05-2013 LITERARIA LA GACETA