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SAN MIGUEL DE TUCUMAN, DOMINGO 1 DE SEPTIEMBRE DE 2013

3 La reunión de los cuentos de Héctor Tizón confirma su idea de que la Puna misma era un espacio de ficción.

4 Jorge Fernández Díaz asegura que el destino se permite ser novelesco, fantástico, bizarro e increíble.

5 a SECCION

Tiempos modernos La lengua y la generación del pulgar Hay que dominar el sistema lingüístico para modificarlo. Pensar que las técnicas estrechan, empobrecen o dificultan la lengua es una torpeza estimativa. Todo arranca de la pobreza y la vulgaridad expresivas de los usuarios de dichas técnicas ◆

Por Pedro Luis Barcia

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES eemos y oímos en muchos sitios hablar, abusivamente, de que los muchachos han creado “una lengua del chat”, o una “lengua de mensajes celulares” 1, o “una lengua del tuit”. No hay tal cosa: la expresión verbal del chat, del mensaje celular y del tuit son la lengua común, alterada, abreviada, maltratada, jibarizada, a lo sumo, con la incorporación ocasional de emoticonos y otros recursos gráficos, pero es la lengua de todos. De lo que debemos hablar es de la lengua en el chat, de la lengua en los mensajes celulares, en el tuit, para referirnos al tratamiento particular y, la mayoría de las veces, destrato que de la lengua se hace en estas formas útiles e interesantes de comunicación. Por otra parte, repetir esa falacia de que los muchachos están “creando una nueva lengua”, acentúa en ellos las tendencias libertarias frente a las normas, pues vale como decirles que están operando creativa y fundacionalmente de nuevas realidades lingüísticas. Es creativo el que conoce las reglas del idioma y sabe cómo superarlas. Hay que dominar el sistema lingüístico para modificarlo. La ignorancia no perfecciona sino que destruye cualquier aparato. Ni siquiera hay abreviaturas universales en los medios digitales. Las propuestas por compañías de comunicación han fracasado. Cada tribu electrónica tiene su repertorio convencional. Las modificaciones que los medios digitales de comunicación estimulan se generan en dos tipos de causas: las involuntarias y las intencionales. Sintéticamente, las razones de las irregularidades o anomias que del uso de la lengua muestran los nuevos medios podrían sintetizarse en las siguientes:

L

1.- La mala educación lingüística que reciben y portan nuestros adolescentes. Esta es la fuente que merece prioritaria atención, condicionante de la forma de manejar la lengua, y nada tiene que ver con intencionalidades posteriores. Se trata, pues, de un haber pasivo, y padecido por el muchacho, muy difícil de remontar. Es el principal factor condicionante de la libertad expresiva. Responsables: familia y escuela. 2.- La velocidad. En la respuesta rápida radica uno de los estimulantes atractivos y uno de los desafíos más influyentes del chateo (cibercharla o texto escritoral), en las modificaciones de la expresión lingüística en el esfuerzo por aproximarse a la conversación oral en tiempo real. 3.- La economía temporal que los lleva a una economía expresiva condicionante. Más que por el gasto, que con el avance técnico se ha hecho mínimo, cuanto porque se ayuda así a la velocidad que este tipo de comunicación exige. 4.- El espacio. Condiciona el escrito. El usuario debe adaptarse al soporte, por ejemplo, la pantalla del celular con sus 160 caracteres, espacios incluidos. O los 140 del tuit. Es un nuevo lecho de Procusto: se corta por la cabeza o por los pies para que quepa. 5.- El ludismo, o gusto por lo que supone entretenimiento y juego al escribir de la manera peculiar en que se lo hace. 6.- La pertenencia a una “tribu urbana electrónica”, con fuerte sentido de pequeña comunidad diferenciada de las restantes, que incita a subrayar ciertas diferencias lingüísticas. 7.- La actitud de rebeldía frente a lo establecido, con sus consecuentes acciones sostenidas de ruptura respecto del sistema lingüístico común. 8.- El sabor del distanciamiento de la lengua de los adultos, al escribir en una forma diferente, por momentos críptica, en un código propio del grupo, al que no tienen acceso inmediato los demás. Quedan afuera los dinosaurios de la especie humana 9.- La ley del tobogán, del menor esfuerzo o de la cuesta abajo. Este dejarse ir sin retenciones (sintaxis, acentuación signos ortográficos, espacios, etcétera) lo que gratifica una sensación de libertad al deslizarse por el plano inclinado. Continúa en la página 4...

FOTO: FOTOLIA

Cultura y arte en un presente crítico Hoy tratamos de salvarnos de la exageración de la técnica, y de sus consecuencias ecológicas, hasta el punto de que el mayor filósofo de este ciclo indicó en su testamento que “la tarea fundamental es controlar la tecnología”. ◆

Por Abel Posse

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES uriosa contradicción de desasosiego social y espiritual en el apogeo de una civilización que se prefiere tecnológica. Parecía que después de la ebriedad tecnológica, el tema de nuestro tiempo es el vacío espiritual, “los hombres huecos” del poema de Eliot… Iniciamos el siglo comprobando el desmoronamiento de las utopías y filosofías madres, plasmadas en el siglo XIX, confrontadas en el siguiente centenario y hoy en franca implosión. De ambas quedan remiendos y ruinas con las que nos tropezamos, según supo escribir Julius Evola en su famosa Revuelta contra el mundo moderno: el capitalismo liberal-democrático, desde Adam Smith hasta sus realizaciones imperiales y el marxismo socialista. Un supuesto combate entre libertad y justicia. Dos valores que aún no encontraron su síntesis. El capitalismo creó imperios tecnológicos, islotes de opulencia y continentes de pobreza. El comunismo, en sus dos imperios, la URSS y China, naufragaron en una ideología absolutista que desembocó en formas dictatoriales y en un fracaso en la esencia misma del materialismo dialéctico marxista: en la capacidad productiva y la batalla por el bienestar en libertad. Ambas ideologías se vivieron como panaceas. Ambos fracasos parecen unirse hoy en la síntesis perversa del capitalismo financierista, como una derrota final, en la tradición de “humanismo” que proclamaron por separado y hasta con amenazas mutuas de apasionada destrucción nuclear. Valga esta digresión para señalar en qué medida el mundo del Espíritu (como se decía antes) queda marginado por esos materialismos estériles. Creíamos que la tecnología nos salvaba con sus excursiones lunares o microscópicas, pero el misterio del Ser permanece inalterado. Hoy tratamos de salvarnos de la exageración de la técnica, y de sus consecuencias ecológicas, al punto que el mayor filósofo de este ciclo indicó en su testamento que “la tarea fundamental es controlar la tecnología”. Y hasta que “Ahora sólo un dios podrá salvarnos”. Peligra el hombre que hemos sido, peligra la cultura, la educación, las academias, los libros, la individualidad y su “libre albedrío”, peligra la palabra. La literatura del siglo apenas pasado fue una rebelión, desde Rimbaud y los novelistas rusos, todos comprendieron la decadencia: Joyce, Nietzsche, Kafka, Céline, Arlt, Borges, Hermann Broch, Faulkner, Rulfo, Musil, Lezama Lima, Nabokov y muchos otros de este nuevo siglo de oro literario. Es un corpus de libertad creadora admirable y un formidable grito en el desierto. Grito hecho arte. Advertencia en obra, desde los comienzos de la desertificación cultural-espiritual y esa “pesadilla de aire acondicionado”, como calificara Henry Miller a nuestra modernidad. Fue una magnífica realización de cultura crítica. Ahora hay que pensar de nuevo el mundo, elaborar certezas y grandes horizontes. La creación literaria, en su sentido más válido y profundo se va recluyendo en catacumbas, la calle está ganada por el mercantilismo cultural de temporarios objetos de consumo. Es el signo de este ciclo. Pero también el desafío más grande: pensar y proponernos un mundo en el que queramos vivir. Todo creador deberá decidir entre la catacumba de la verdadera creación y la alienación política y mercantilista. Argentina es un caso excepcional de ese señalado factor fundacional de la cultura. Desde 1853 se plasma una voluntad política de reconocimiento de la educación como motor de todo progreso y como la mejor “inversión” desde el punto de vista estrictamente económico. La Constitución Nacional recoge esa orientación, cuya plasmación corresponderá a una dirigencia de excepción, que ubicará a nuestro país al frente de Iberoamérica y merecerá una distinción por su compromiso creativo y educacional reconocida mundialmente. La relación del educador Sarmiento con el dos veces presidente Roca, fue una inédita confluencia de educación y poder. Se vivía con entusiasmo transformar un pueblo inerte, analfabeto, en una verdadera ciudadanía capaz del progreso y del desarrollo de la personalidad: un pueblo de individuos. El arma de la educación sostendría la civilización del hacer. Continúa en la página 3...

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LITERARIA DOMINGO 1 DE SEPTIEMBRE DE 2013

LANZAMIENTOS / LA GACETA LITERARIA / LOS MAS LEÍDOS / LA GACETA LITERARIA / ENTREVISTAS / LA GACETA LITERARIA

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ENTREVISTA A ROBERTO ESPOSTO

“Abel Posse dice que es un marginal de la literatura argentina”

o v e d a d e s

SAN MARTÍN. GENERAL VICTORIOSO, PADRE DE NACIONES Miguel Ángel De Marco

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EMECÉ (344 PÁGINAS)

De Marco realiza una ajustada y documentada síntesis de la vida de quien está en el bronce por la gravitación de lo que hizo, sobreponiéndose a sus humanas falencias y debilidades, y no por haber carecido de ellas.

Acaba de publicar uno de los

FONTANARROSA Y LA PAREJA Roberto Fontanarrosa

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PLANETA (120 PÁGINAS)

En esta colección de humor gráfico, el lector se encontrará con el genial estilo del Negro Fontanarrosa al servicio de algunos temas inevitables a la hora de reír (respecto de uno mismo o de los otros): los políticos, los médicos, el sexo, la inseguridad...

ensayos más lúcidos sobre la obra del autor de Los perros del paraíso. Aquí repasa la relación

CUENTOS DOS VECES CONTADOS Nathaniel Hawthorne

entre la vida y la obra del

BUENOS, LIMPIOS & LINDOS Vera Fogwill

escritor, la presencia de la muerte en sus libros y sugiere un itinerario de lectura para el que quiera introducirse en la

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SEIX BARRAL (392 PÁGINAS)

La protagonista es una heroína rockera, poeta, madre, que trabaja en el Registro Civil. Por una ironía de la ficción, está confinada en una especie de coma. Muda, paralizada, incapaz de pedir ayuda, tiene un extraño poder: lo comprende, lo sabe todo. Y todo lo cuenta.

Y MATARAZO NO LLAMÓ… Elena Garro

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MARDULCE (200 PÁGINAS)

Centrada en un caso policial, narra la historia de un pobre tipo llamado Eugenio Yañez, y de un crimen político ejecutado por el Estado. Garro retoma la larga tradición del antihéroe, pero para darle una vuelta de tuerca cargada de inteligencia y de una prosa precisa.

LA GRAN MARIVIÁN Fernando Aramburu

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TUSQUETS (288 PÁGINAS)

En Antíbula, país dominado por un partido colectivista, la muerte de una gran actriz como Marivián, el rostro del régimen, merece funerales de Estado y grandes elogios en la prensa. Pero un periodista se propone desvelar la verdadera biografía de la seductora mujer...

QUIÉN ES LÁZARO BÁEZ Lucía Salinas

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PLANETA (208 PÁGINAS)

El empresario polirrubro nacido en Corrientes, y criado en Santa Cruz, nunca explica cómo pasó de ser un empleado bancario a transformarse en rico y poderoso. Pretende que eso siga siendo su secreto. De que eso no ocurra se encarga Salinas, periodista santacruceña.

Y ASÍ SUCESIVAMENTE, AL INFINITO Paolo Virno

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FONDO DE CULTURA ECONÓMICA (280 PÁGINAS)

El filósofo italiano Paolo Virno considera la articulación entre la antropología y la lógica para componer la singularidad de un sujeto atravesado por la incertidumbre y por las posibilidades potenciales, que son susceptibles de abrirse al infinito.

LA HIJA DE MARX Clara Obligado

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GALERNA (224 PÁGINAS)

¿Qué habría ocurrido si el hijo ilegítimo que tuvo Karl Marx hubiera sido una mujer? Eso trata de responder esta novela erótica, pero también relato histórico sobre los revolucionarios rusos exiliados a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, y sobre las utopías políticas.

VINDICACIÓN DE LOS DERECHOS DE LA MUJER Mary Wollstonecraft

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TAURUS (160 PÁGINAS)

Esta apasionada declaración de independencia de la mujer, escrita por Mary Wollstonecraft, hizo añicos el estereotipo de la dama dócil y ornamental, anticipando una nueva era de igualdad y consagrando a su autora como fundadora del feminismo moderno.

NOMBRE EN CLAVE: VERITY Elizabeth Wein

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ALFAGUARA (408 PAGINAS)

Cuando la joven Verity es arrestada por la Gestapo, está segura de que no saldrá con vida: es una agente secreta capturada en territorio enemigo. Los interrogatorios nazis le dan una única opción: tiene que revelar la misión. Pero su confesión no será convencional... La historia de cómo acabó así empieza con su amiga Maddie.

IGOR, EL PÁJARO QUE NO SABÍA CANTAR Satoshi Kitamura

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FONDO DE CULTURA ECONÓMICA (40 PÁGINAS)

Igor ansía cantar en el inicio de la primavera. Pero el día llega y... ¡canta horrible!, según le dicen otras aves. Decide estudiar música, pero no consigue el objetivo y decide alejarse. Tras varios días, llega a un sitio donde su vida cambiará: ahí encontrará las respuestas a sus dudas acerca de si es un mal cantante, o no.

literatura de Posse. - ¿Cómo llegaste desde Australia, donde vivís desde chico, a la obra de Abel Posse? - Leí declaraciones suyas en una nota del suplemento cultural de Clarín en las que decía que la literatura latinoamericana estaba impulsada por una búsqueda de nuestras raíces y de nuestra situación en el mundo. Eso me tocó particularmente, siendo un argentino en Australia que no sabía del todo de dónde venía, quién era ni adónde podía ir. - ¿Cómo se relaciona la vida de Posse con sus libros? - La literatura de Abel Posse es filosófica, particularmente profunda, exigente para el lector. Hay un gran cambio que se produce después de la publicación de sus dos primeras novelas. Ese cambio está relacionado con su vida itinerante por su carrera diplomática. Después de su primer destino, que es Moscú, se establece en Lima. Allí redescubre América y encuentra una nueva voz, que es la que aparecerá a partir de su novela Daimón, en 1978. En una entrevista de hace varias décadas, Abel Posse dice que es un marginal de la literatura argentina. Y lo que ocurre es que escribe como los escritores cubanos, hay en su prosa una celebración de la vida, un estilo diferente al de sus compatriotas. Otro punto de quiebre en su vida y en su obra se produce con la muerte de su hijo, en 1982. También hay una tensión entre el hombre público –el diplomático, el político, el autor de textos periodísticos- y el escritor. El primero elogia la tradición liberal, los padres fundadores; el segundo cuestiona duramente a la modernidad. - En el libro marcás las turbulencias que generó en parte del mundillo cultural argentino la aparición de Los cuadernos de Praga, la novela de Posse que tiene como protagonista al Che Guevara. - Sí, generó una gran irritación que se plasmó, por ejemplo, en la mezquina crítica que se publicó en Página/12. Decía: “un escritor que puede ser sospechado de muchas cosas menos de ser, haber sido o llegar a ser un izquierdista acaba de dar a luz una novela sobre el Che Guevara”, como si fuera patrimonio exclusivo para escritores alineados con determinadas posiciones ideológicas. Lo cierto es que Abel Posse llena, a través de la ficción, un hueco que dejan todas las biografías del Che. Qué hi-

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Roberto Esposto nació en Córdoba y a sus siete años se instaló con su familia en Australia. Se doctoró en Literatura latinoamericana en La Trobe University de Melbourne. Actualmente es profesor de Lengua española y Estudios culturales latinoamericanos en la Universidad de Queensland. Es autor de Peregrinaje a los orígenes, uno de los estudios más amplios de la obra de Abel Posse. Acaba de publicar en la Argentina Abel Posse. Senderos de un caminante solitario (Biblos).

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INFIERNO Dan Brown

- En la novela se describe a Guevara como un suicida que, desde chico, quiere huir de las limitaciones del asma. - El Che lidia con la muerte desde chico. Cuando se hace grande sabe que puede morir en cualquier momento, asfixiado o por una bala. El libro muestra cómo, cuando se va de Cuba, el Che es un personaje demasiado incómodo para los Estados Unidos y para la Unión Soviética. Eso le da un tinte cervantino muy fuerte a la novela. Es una suerte de loco que incomoda al mundo.

AMORES PROHIBIDOS Florencia Canale DULCE ENEMIGA MÍA Marcela Serrano CINCUENTA SOMBRAS DE GREY E.L. James RAYUELA - 50 AÑOS Julio Cortázar

- ¿Qué camino de lectura le sugerirías a quien no conoce la obra de Posse y decide emprender su lectura? - Si quiere leer algo sobre la Argentina, La reina del Plata. Si le gustan los personajes insólitos y extraordinarios, El largo atardecer del caminante. Los cuadernos de Praga es una de las novelas más intrigantes y complejas. La primera novela que leí yo fue Daimón, una novela a la que en su momento se elogió tanto como a Cien años de soledad. © LA GACETA

- La muerte tiene una presencia muy fuerte en su obra.

TUCUMAN

NO FICCION

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- ¿Cuál es el análisis que hacés de El inquietante día de la vida, la novela más tucumana de Posse? - La novela se publica durante la crisis de 2001 y me parece interesante el contraste entre la Argentina del momento de la publicación con la Argentina promisoria que describe el libro. El protagonista pertenece al clan de los Posse, familia patricia que reina en la “República del Azúcar”. La novela evoca el período del auge dorado argentino (1870 a 1929) y también la prosperidad de esa provincia que era una especie de metáfora del país.

zo Guevara en Praga, adonde llega enfermo desde el Congo y después de haber pasado por El Cairo.

a n k i n g

FICCION

- A partir de El largo atardecer del caminante (1992), los protagonistas de sus historias se hallan en la antesala de la muerte: Eva Perón, Guevara, Felipe Esteban, etcétera. Cuando muere el hijo y Noche de lobos son crónicas-novelas del viaje de descenso al averno para contar lo indecible.

PERFIL

CLASES DE LITERATURA Julio Cortázar PEP GUARDIOLA Guillem Balague LA TRAMA DE MADRID Juan Bautista Yofre EL JESUITA Sergio Rubín ECONOMÍA A CONTRAMANO Alfredo Zaiat

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a n k i n g ARGENTINA

FICCION

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INFIERNO Dan Brown CINCUENTA SOMBRAS DE GREY E.L. James CINCUENTA SOMBRAS MÁS OSCURAS E.L. James AMORES PROHIBIDOS Florencia Canale EL CAMINO DE IDA Ricardo Piglia

FUENTE: REVISTA ADN

Nathaniel Hawthorne es justamente reconocido por la singularidad de sus alegorías y simbolismos, y por su insólita capacidad de escrutar la psicología y la moral humanas. Sus escritos, de atmósfera enigmática, llevaron a Borges a compararlo con Melville y Kafka.

LIBRERIAS EL ATENEO, EL GRIEGO Y LA FERIA DEL LIBRO

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EL CUENCO DE PLATA (256 PÁGINAS)

NO FICCION

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CLASES DE LITERATURA Julio Cortázar ÁGIL MENTE Estanislao Bachrach ECONOMÍA DESCUBIERTA Tomás Bulat EL LARGO CAMINO HACIA LA LIBERTAD Nelson Mandela EL JESUITA Sergio Rubín


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LITERARIA DOMINGO 1 DE SEPTIEMBRE DE 2013

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ENSAYOS / LA GACETA LITERARIA / CRITICAS DE LIBROS / LA GACETA LITERARIA / ENSAYOS / LA GACETA LITERARIA /

Cultura y arte en un presente crítico ... Viene de la página I. Con su pasión de gran escritor y educador Sarmiento logró lo que los políticos no imaginaban. Fue el astuto creador o definidor de nuestra nacionalidad. Nos habíamos arrancado del desierto, creamos una etnia sobre el baldío. Las masivas corrientes inmigratorias europeas, tal como se las programara en la Constitución, produjeron la heteróclita raza que hoy somos los argentinos. Catalanes que no se entendían con gallegos o vascos, italianos del sur agreste y xeneizes, alemanes, judíos, centroeuropeos… Cada uno en su familia, en sus casas como bastiones para hacer su América. Babel de idiomas, de razas, de estilos, hilvanada por la minoría autóctona y criolla. ¿Cómo plasmar una Nación? Sarmiento transformó la educación obligatoria, gratuita y laica en verdadera arma fundacional. Todos los padres eran irremisiblemente distintos. Pero todos los niños serán iguales y la Patria y su inminente riqueza se haría en las escuelas más que en las calles y en los hogares. En dos décadas a partir de Sarmiento-Roca ocupábamos en el mundo el lugar de Brasil de hoy. Los chicos se hicieron argentinos en torno a esas banderitas que se izaban cada mañana, desde La Quiaca hasta la Patagonia, desde Cuyo al Río de la Plata. Enseñamos patria, Nación y sentimiento de destino grande. Nunca quisimos ser un país más, sino un país de optimización y de una calidad de vida que en sólo tres décadas empezó a figurar entre los más fuertes y atrayentes “para todos los hombres de buena voluntad del mundo”. Nos creamos una poética de “lo argentino”: riquezas naturales, respeto de los próceres, voluntad de grandeza, culto de coraje. Nos mitologizamos para ser. Y lo logramos. Lo que denominamos “crisis” es el nihilismo anunciado por Nietzsche en los umbrales del siglo XX en el cual todavía estamos. Es esa decadencia occidental descrita por Spengler, Toynbee, Chaunu y tantos otros pensadores. Produce una subcultura de crisis, un demoníaco y polifónico LA GACETA / FOTO DE HECTOR PERALTA (ARCHIVO)

La Puna, ese desierto lunar cálido y frío, como experiencia todos los cuentos del hombre que supo pintar su tierra mejor que nadie PULSODELMUNDO.COM.AR

COMPILACIÓN CUENTOS COMPLETOS HÉCTOR TIZÓN (Alfaguara – Buenos Aires)

Hay relatos, aparentemente pequeños, que resultan ser grandes. Tal vez sea porque esconden historias enormes, de silencio y de dolor, resueltas con ligeras pinceladas. También hay relatos que se vuelven descomunales, a pesar de transcurrir en un espacio apenas provinciano, por la proximidad nostálgica que suelen tener algunos sentimientos universales. Leer los cuentos de Héctor Tizón, en su totalidad y por orden, como lo plantea esta edición, es abordar el tren a un costado de los rieles, para viajar de Jujuy a Jujuy, poniéndole el color de la aldea a los temas del mundo. Casabindo, Cochinoca, Rinconada, Salinas Grandes, Yala, más algún pueblo inventado o irreconocible, son el espacio donde los personajes, muchas veces enmudecidos, viven estas historias. Es la Puna, sin más vueltas. Es la frontera lingüística, más que geográfica o histórica, donde el paisaje se divide o se continúa hacia la América colonial, a través del “dulce habla de las criadas”, o hacia las ciudades cosmopolitas. Y es en esa encrucijada donde Tizón define el origen de su cultura, altoperuana, no pampeana, y da trazos definitivos al paisaje donde se moverán los protagonistas de sus historias. “La Puna, el gran desierto lunar, cálido y frío, más que un lugar geográfico es una experiencia” confiesa el autor en algún ensayo, abonando la idea de que ese territorio es también un espacio de la ficción. Desde Ligero y tibio, como un sueño, primer cuento publicado por el autor, hasta Los árboles, el

LA CUESTA DE LIPÁN. Desde Purmamarca se atraviesan panorámicas sobrecogedoras de la desértica Puna Sur. Se cruzan las Salinas Grandes hasta divisar el antiguo pueblo de Susques. último, 46 historias hilvanan en este libro un tiempo recreado desde la memoria. Pero también este volumen incluye cuatro cuentos aparecidos en otras publicaciones (revistas y antologías), más tres relatos inéditos y algunos textos donde el autor reflexiona sobre su propia literatura.

La historia misma Si bien Tizón escribió varias novelas, algunas de ellas muy reconocidas (Fuego en Casabindo, La casa y el viento, La mujer

de Strasser, Luz de las crueles provincias, entre otras), es en la narración breve donde el autor abre y cierra su mundo con total naturalidad, en espacios muchas veces opresivos donde la parquedad del diálogo es la rúbrica para cerrar cada historia. Y para abrir otras, también, como pantallazos cinematográficos en función de otro devenir, de otro tempo narrativo. Este libro voluminoso, que termina resultando breve, se abre con un excelente y muy bien do-

cumentado estudio de Leonor Fleming sobre la obra y la vida de Tizón. Allí desentraña la narrativa de ese abogado (a la postre, juez), que concretó buena parte de su producción en el exilio (al igual que su admirado Sarmiento), y que supo pintar su propia tierra como ninguno, convirtiéndola no en el telón de fondo para sus historias, sino en la historia misma. © LA GACETA

ROGELIO RAMOS SIGNES ◆

Imaginativos textos ¿Por qué y cómo con ecos borgeanos estudiar literatura? LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA (ARCHIVO)

ENSAYO PEQUEÑA ECOLOGÍA DE LOS ESTUDIOS LITERARIOS

La palabra poética podrá arrancarnos de la inundación prosaica del discurso político ideológico, del chatting infinito y del folletín cotidiano que tomamos por la realidad. Ersatz que exige de los creadores un compromiso grande de repuesta, sin resignaciones. Una respuesta hacia la dimensión mayor de ese complejo que llamamos con comodidad “cultura”. Exige anagogía (y hasta su correspondiente política anagocrática), ir hacia arriba, buscar la altura. Para librarnos del activismo errático de los señalados “hombres huecos” de Eliot, hoy consumidores de subcultura mundializada por vía audiovisual. Fascismo tecnotrónico. La palabra poética en el más alto sentido clásico podrá arrancarnos de la inundación prosaica del discurso político-ideológico, del chatting infinito y del folletín cotidiano que tomamos por “la realidad” y hasta como inevitable configuración de destino. El lenguaje nos rescatará del prosaísmo convencional, de la palabra que oculta y anestesia. Experiencias como la de Borges, Rulfo, Lezama Lima, Nabokov, Musil, Hermann Broch, demuestran un camino de retorno a lo esencial. Hegel inauguró su cátedra de estética de la Universidad de Berlín con una frase cargada de premoniciones:”Para nosotros el arte, por el lado de su destino supremo, es cosa del pasado”. No invitaba a la resignación, llamaba a un renacimiento. (Por lo menos Hölderlin, su compañero de estudios, lo concretó en obra genial…) Hoy la cultura, la tarea de los creadores, exige una dimensión de grandeza como en Homero, Shakespeare, Dante, Nietzsche. Cultura exige responder como dique, freno, renovación, katejón (según la palabra de San Pablo y San Agustín) capaz de detener la inundación de nihilismo en la que se abisma un Occidente que requiere una urgente recreación de sus dimensiones y tradiciones espirituales. © LA GACETA Abel Posse – Miembro de la Academia Argentina de Letras. Premio Rómulo Gallegos, máximo galardón de las letras latinoamericanas.

JEAN-MARIE SCHAEFFER (Fondo de Cultura Económica Buenos Aires)

CONSTRUCTORA. Mopty urde sus relatos con elementos de lo cotidiano.

MICRORRELATOS MAÑANA PIENSA EN MÍ ANA MARÍA MOPTY (UNT - Tucumán)

Atractiva, seductora ya desde el título que evoca a la novela de Julián Marías o a las canciones de Valeria Lynch o Paz Martínez, la presente antología está integrada por alrededor de un centenar de microrrelatos divididos en cinco partes según su temática: Duales, Texturas, Historias, Ciudadanos y Existenciales. “La memoria de Ana María Mopty está poblada de lecturas míticas, bíblicas y literarias en las que sin duda abreva su mini ficción”, destaca Elena Pedicone de Parellada en el prólogo. Seguramente también contribuyó el recuerdo de los relatos de infancia, oralidad que pasó al papel desde una imaginativa creación literaria. Epígrafes de César Vallejo, Juan Rulfo, Borges, David Lagmanovich, una sugestiva ilustración de tapa de Julio Estefan, palabras de con-

tratapa a cargo de Francisca Noguerol de la Universidad de Salamanca y de la poeta y narradora Nélida Cañas dan realce al libro. Duales remite a Adán y Eva, a las relaciones de pareja tratadas desde los opuestos o los complementarios. Enfrentados o idílicos, sus microrelatos seducen al lector. En Textura asoma la poesía, las aves, lo etéreo. La metaficción a pleno en microrrelatos como “Género Policial”. En Historias, la intertextualidad deslumbra con su ingenio. El elemento onírico y la especularidad se entrecruzan con reminiscencias borgeanas. En Ciudades, Mopty construye desde lo cotidiano -las multitudes, las obras sociales prepagas, las tormentasimaginativos relatos. En Existenciales, reaparece el elemento onírico pero asociado a la otredad y a la mismidad. En suma, otro notable aporte de la autora al género. Un libro que da vuelo desde su ingeniosa y placentera factura. © LA GACETA

HORACIO SEMERARO ◆

Ante el lamento en torno a la supuesta crisis por la que atraviesa la literatura, Jean-Marie Schaeffer realiza el siguiente planteo: no son las prácticas literarias las que están en crisis (nunca se ha escrito o leído tanto como hoy) sino los estudios literarios, que no han logrado superar con éxito la versión restringida de “La Literatura”, institucionalizada en el siglo XIX por una sociedad que ya no es la nuestra. El autor propone, entonces, reflexionar sobre dichos estudios, cuyo destino considera fundamental para el conjunto de las ciencias humanas y sociales, por cuanto la literatura es una importante realidad de la vida de todos los hombres. Una mejor comprensión de los hechos literarios contribuiría, así, al conocimiento de lo que somos y lo que podemos ser. Schaeffer se detiene en los problemas que a su juicio afectan tales estudios. En primer lugar, la falta de consolidación de los avances individuales de la investigación literaria en un estado del arte común, aceptado y difundido en la comunidad de investigadores. En segundo lugar, la confusión entre normatividad y descripción. El autor entiende que frente al “derrumbe” de “La Literatura”, los estudios literarios manifiestan dos reacciones: la normativa (según la cual la función de la literatura es reproducir valores

culturales; esto abarca, por ejemplo, la construcción de un “contracanon” tal como lo hacen los estudios feministas, poscoloniales o los cultural studies) y la descriptiva (que postula una función estrictamente cognitiva; la descripción es en sí el objetivo de la investigación). Scheaffer considera que si bien ambas funciones son igualmente necesarias y legítimas, confundirlas llevaría a una crisis epistemológica. En tercer lugar, ciertas fallas en la enseñanza de la literatura, sobre todo en el caso de la escuela secundaria, que lejos de fomentar la escritura creativa (fundamental para los adolescentes con sus identidades en proceso de formación), obliga muy tempranamente al comentario analítico de los textos, dejando de lado las evocaciones emotivas tan relevantes en la experiencia de lectura. Filósofo dedicado a la estética y el arte, y actual director de estudios de la École des Hautes Études en Sciences Sociales, Scheaffer reflexiona sobre estos problemas desde una perspectiva más filosófica que literaria. Su estilo, muy analítico, está plagado de razonamientos y de alusiones a los aportes de autores como Hume, Husserl, Heidegger, Austin, Searle, Ricoeur, Gadamer, entre muchos otros. El libro es, no obstante, breve y claro. Resulta de interés no sólo para los profesionales de la literatura y la filosofía, sino para todos aquellos que quieran pensar políticas culturales y educativas, o pensar, simplemente, en cómo propiciar una educación que forme lectores (con todo lo que esta palabra implica). © LA GACETA

SOLEDAD MARTÍNEZ ZUCCARDI ◆


4 La lengua y la generación del pulgar

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LITERARIA DOMINGO 1 DE SEPTIEMBRE DE 2013

ENTREVISTA A JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ

PAGINA12.COM.AR

... Viene de la página I. Comencemos por considerar la pregunta reiterada que nos hacen los periodistas: se cuestiona si el ejercicio del correo, el chat o los mensajes de texto perjudica o afecta al idioma. Los nuevos medios como todo lo que corresponde al campo de la técnica, son indiferentes, en el sentido de que en ellos no hay bondad ni maldad intrínsecas en las técnicas, por supuesto, pues no hay intención ninguna, para la que es necesaria la libertad. Es el uso humano el que carga los recursos técnicos de valores o de antivalores. Demonizar una técnica por el indebido manejo que de ella se hace es, por decir lo menos, irracional. Claro que, cabe advertirlo y se lo debe tener muy presente, las tecnologías modifican las formas de nuestra percepción y el entorno cultural en el que vivimos al que ellas contribuyen a conformar de manera pesante pues constituyen una ecosfera en la que habitamos. Con el tiempo, sus proyecciones en distintos planos de la vida humana se hacen sentir, al modificar básicamente las vías y formas de la percepción, de relación con la realidad y, con ello, del conocimiento. Los nuevos medios son herramientas valiosísimas de las que disponemos y que nos dan enormes posibilidades, impensadas hace pocas décadas. Una tecnolatría, practicada por los “integrados” de Eco, es una inversión de valores, pues se dejan llevar en su discutible “participación” sin sentido de gobierno. En mi provincia, llaman a esto “caminar llevado como enano en manifestación”. Los medios son tales, medios, y, por ello, instrumentales, vías o herramientas de los que el hombre se sirve. Si los medios no están sometidos a la libertad humana, es decir, a la inteligencia respaldada por la voluntad, el hombre invierte su condición de amo de ellos y acaba siendo siervo de elementos cuya naturaleza es ancilar, es decir, servil. La alusión del nombre blackberry a la bola negra de hierro atada al tobillo del negro algodonero, para asegurar su cautiverio, es reveladora. El pibe, siente el celular como una continuación del brazo. Y genera una dependencia que puede llegar a adicción. La libertad, al pozo. El más perfecto sistema de comunicación inventado por el hombre es la lengua. Los nuevos medios potencian y dan nuevas vías de transmisión al sistema lingüístico. No han sido creados para restringirlo, sino para ampliarlo y enriquecerlo. Toda vía tecnológica de comunicación su-pone, es decir pone por debajo, como base, la lengua como sistema. La lengua es la matriz comunicativa por excelencia. Pensar que las técnicas estrechan, empobrecen o dificultan la lengua es una torpeza estimativa. Todo arranca de la pobreza y la vulgaridad expresivas de los usuarios de dichas técnicas. El usuario de los nuevos medios lleva a ellos sus capacidades y excelencias, o bien, sus estrecheces y limitaciones. Será un usuario más o menos aprovechado según el grado del nivel cultural y lingüístico que posea. Si cada uno lleva a la mesa común lo que puede y lo que es, no de otra manera ocurre con los nuevos medios. El que maneja con firme soltura su lengua, lo seguirá haciendo en todos las TIC que utilice. El que es un discapacitado verbal, arrastrará su limitación al uso de los medios tecnológicos de comunicación. Y, más aún, es posible que ciertos rasgos de la tecnología, como la velocidad, reduzcan aun más su limitada capacidad expresiva. Nadie haga responsable de los estropicios provocados en la lengua a las tecnologías, que no son personas, y, por lo tanto, son carentes de responsabilidad. Hay limitaciones, como las del tuit, que generan virtud, y un argentino gárrulo- es decir, un argentino- se ve obligado a elegir, sintetizar, ceñirse lingüísticamente, lo que beneficia su expresión, adensándola. Las antologías de tuits que podemos consultar muestran obras notables de calibración en los del pulgar activo. Es una represa potenciante. Lo bue si bre dos ve bue, di Gra. Por otro lado, el discurso incontenido, liberado, que para algunos ofrece el chateo nunca puede ser pauta de expresión más lograda, sí puede serlo de mayor vivacidad y dinamismo. Por el contrario, el ejercicio continuo de discursos inconsistentes, vacuos, desordenados, asintácticos, no es sino un vicio y no una virtud, porque pueden producir acostumbramiento en el usuario. Y trasponga esos usos a otros discursos. Aquí radica la clave de los desajustes. El escribir “libre de ataduras” –léase: sintaxis, ortografía, puntuación coherencia, etcétera- puede generar, en algunos poco avisados, un resultado negativo. Si un mensaje digital se entiende bien, es suficiente, use o no mayúsculas, puntuación, abreviaturas, etcétera. El riesgo está en que el usuario, cuando cambia de ámbito proyecte en otras situaciones, que no son las de la comunicación digital, los mismos usos. Será, en forma inevitable, condenado socialmente. Es una cuestión de adaptación al medio y al contexto. Quien maneja la lengua no tiene dificultades de adecuación, pues tiene cintura lingüística. La pobreza léxica 2, y, con ella, las repeticiones de vocablos y de expresiones; la carencia de sinónimos; la falta de dominio de las estructuras sintácticas que descoyuntan el pensamiento lógico; la inhabilidad en el uso apropiado de los signos de puntuación; el desconocimiento de las reglas ortográficas, todo esto revela ignorancia y discapacidad en el manejo del sistema de su lengua nativa por parte del usuario. Hay quienes, como decía Lugones, practican “la libertad de no hacer lo que no pueden”. Estos no abandonan el sistema cuando entran en comunicación digital: nunca lo han tenido consigo. © LA GACETA Pedro Luis Barcia - Presidente de la Academia Nacional de Educación, miembro y expresidente de la Academia Argentina de Letras. Notas: 1.- Evito la expresión “mensaje de texto” que es vaga, vacua y no alude a la brevedad que los caracteriza. Prefiero: “mensajes celulares”, que suponen 160 espacios. 2.- Va entrando, incesantemente, a nuestra lengua un considerable caudal de anglicismos referidos a lo digital. Si no son tilingos, y sí necesarios, debemos ir poniendoles la pata encima, y someterlos a nuestra rotunda fonética castellana. Así hicimos con blog, bloguero, tuit, tuitero, guglear, cliquear, y un largo etcétera.

“Si cada uno de nosotros dibujara imaginariamente su árbol genealógico, encontraría su propio rostro” ◆

Por Hernán Carbonel

PARA LA GACETA - SALTO (PROVINCIA DE BUENOS AIRES) - En el epílogo de Alguien quiere ver muerto a Emilio Malbrán, usted habla de su amor por las literaturas marginales: el policial, el folletín, otros “géneros menores”. ¿Sigue amando hoy esos géneros, o ya es parte de “aquel muchacho de 25 años”? - Esa clase de novelas forma parte de mi genoma literario. De manera irreflexiva, sin proponérmelo conscientemente, termino escribiendo novelas que aspiran a agregar volúmenes imaginarios a la Colección Robin Hood, a Rastros, a Séptimo Círculo, o que dialogan con las aventuras de Pérez-Reverte o que quieren inscribirse en los relatos para revistas femeninas que hacía Scott Fitzgerald. Salvando, por supuesto, las enormes distancias en cada caso. Puede que fracase, pero mi objetivo siempre consiste en combinar lo popular con lo noble. Mamá es una crónica de sentimientos, La segunda vida de las flores es una novela de amor, Fernández es una indagación sobre el periodismo, El dilema de los próceres es un thriller cultural, Alguien quiere ver muerto a Emilio Malbrán pertenece al género negro, y mis narraciones periodísticas y mis cuentos de ficción desperdigados en tres libros tienen el aliento de la épica y de la intimidad. Desde los 12 años intento ser uno de esos escritores. De todas maneras, no pretendo hacer doctrina con esta estética, como cuando tenía 25 años y creía que la verdadera vanguardia literaria estaba en los géneros populares. Ahora no tengo doctrinas ni certezas, sólo hago lo que puedo. - Sus obras tienen mucho de autobiográfico, el personaje Fernández ha protagonizado muchos de sus libros. ¿Esa idea se le ha impuesto, o la ha utilizado como un vehículo? - Fernández nace con la novela que lleva su nombre. Después de Mamá, yo quería escribir la historia de mi generación. Me propuse narrarlo como una crónica verídica, pero resulta que avanzaba y no contaba detalles importantes para no enemistarme con amigos o con personas conocidas. Un día descubrí que estaba haciendo algo totalmente falso. Y que debía mentir para contar la verdad: es decir, debía ubicarme en la ficción para ser más honesto y verdadero. Tiré todo a la basura, empecé de nuevo, saqué la primera persona e inventé un tal Fernández que vivió una vida equivalente (no idéntica) a la que yo viví. Luego un día me pidieron que Fernández escribiera cuentos de verano en la revista de La Nación. Debían ser cuentos de amor, y tenían que estar

El autor de Mamá cuenta cómo un texto privado terminó convirtiéndose en un best seller con el que se identificaron miles de lectores. También habla sobre la relación entre sus principales libros. Cree que la ficción es más discreta que la realidad. “El destino burla las reglas de la verosimilitud literaria”, afirma. escritos desde la mirada de Fernández, que es un testigo de época. Así nació Corazones desatados. Tuvo muchísimo éxito. Y me quedaron muchas cosas en el tintero; eso me llevó entonces a La segunda vida de las flores. Para mí esos cuatro libros (Mamá incluida) son una sola novela con distintos actos. Tal vez Fernández vuelva, pero lo hará cuando lo necesite. - En Mamá hay una carga emocional muy fuerte. ¿Cómo trabajó internamente esa parte de la historia? - Entrevisté a mi madre durante cincuenta horas, y eso fue un terremoto en

PERFIL Jorge Fernández Díaz nació en Buenos Aires, en 1960. Fue redactor de La Razón, jefe de redacción de Diario del Neuquén, director de la revista Noticias, fundador del suplemento adn Cultura. Actualmente es secretario de redacción de La Nación. Es autor de trece libros, entre los que se destacan Mamá, Fernández, La segunda vida de las flores y Alguien quiere ver muerto a Emilio Malbrán. Entre otras distinciones, recibió el Konex de Platino, la Medalla del Bicentenario y la Cruz de la orden Isabel la Católica.

mi vida. La entrevisté como periodista y como hijo; me enteré de cosas impensadas. Y eso me llevó a mi padre, a quien redescubrí. Y también al árbol genealógico, que hice a conciencia. Me di cuenta que yo era una mezcla personal, física, psicológica, social e ideológica de muchos parientes. Si cada uno de nosotros dibujara imaginariamente ese árbol, encontraría su propio rostro. Fue tan fuerte el encuentro con mi madre, con su historia, que por un momento pensé que todo lo que yo había leído y escrito hasta entonces era sólo un ejercicio para confeccionar esa pequeña novela de 200 páginas. - Mi madre dijo respecto de Mamá: “Es como si este hombre hubiera escrito mi vida”. ¿Lo suelen conmover esas impresiones de sus lectores? - Al principio, yo creía que estaba escribiendo un libro privado, para mí y para mis hijos. Pero Gloria Rodrigué, la legendaria editora de Sudamericana, lo leyó, se largó a llorar y me llamó para decirme que no era la historia de mi madre sino la de miles y miles de inmigrantes. Y que al final, era la historia de miles y miles de mujeres. Fue un éxito de ventas increíble, y no he dejado desde entonces de recibir cartas de lectores de todo el mundo. Lo primero que ha producido Mamá es una profunda e inesperada identificación. - Antonio Dal Masetto suele decir que “la realidad exagera”. ¿De qué manera se trabaja una historia, basada en la experiencia real, en la que no es necesario exagerar, ya que eso está en la realidad misma? - Creo que Dal Masetto tiene razón. Si vos leés mis cuentos de ficción de Corazones desatados y a continuación agarrás mis crónicas de La hermandad del honor te vas a dar cuenta de que la imaginación es más discreta y que la realidad es más increíble. El destino burla las reglas de la verosimilitud literaria. Escribiendo ficción, muchas veces digo: “Esto es demasiado novelesco, no voy a ponerlo”. El destino, en cambio, escribe sin complejos. No sólo se permite ser novelesco; se permite además ser fantástico, bizarro e increíble. - ¿Tiene alguna obra de pronta publicación? - Estoy escribiendo lentamente una novela sobre un país donde todos son corruptos y donde todos dicen tener una buena razón para serlo. ¿Te suena? © LA GACETA

01 09 2013 Literaria La Gaceta  

Domingo 01 de septiembre de 2013 Literaria LA GACETA

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