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Centre d’Interpretació de la Ciutat des de la Barraca

#0 julio 2016

La Bomba — Familias Soriano Villanueva y Salinas Gil


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Carta del abuelo materno, Antonio.


Una vez salió en 1942, volvió a su pueblo de Huelma en Jaén; fue cuando conoció a mi padre, pues había nacido en septiembre del 36 y él se fue en julio a la guerra. Una vez acabada y en su casa la cosa no mejoró, pues apenas le daban trabajo por ser rojo, y empezaron a moverse por los pueblos de la provincia pero poca cosa, y fue cuando decidieron embarcarse en la aventura de dejar su tierra y venir a Barcelona. Cogieron el tren para venir a Barcelona y cuando llegaron a la Estación de Francia no los dejaron entrar, los echaron para atrás y los montaron en el tren de vuelta con la frase: “¡Iros a vuestro pueblo andaluces!” pero como el abuelo conocía un poco Barcelona por haber estado en alguna escapada de la guerra, al llegar a Sitges, cuando paró el tren, se bajaron por detrás y se escondieron y al llegar la noche empezaron a andar dirección a Barcelona. Tardaron tres días, según me contó mi padre. Sólo andaban por la noche. Por el día se escondían y se metieron en el Somorrostro que era el Harlem barcelonés y ahí estuvieron unos meses escondidos tanteando a ver qué hacían. Después a las barracas de Montjuïc, otros meses en la barraca de un amigo del abuelo; pero eran pequeñas y aguantaban mientras se buscaba algo. Era lo que había, se echaban una mano entre amigos, pero lo mismo había 20 personas en una barraca. Ya empezó a trabajar el abuelo y algún paisano le dijo que había en la Bomba barracas y para allí fueron y se instalaron en la calle Vaquería nº 5. Lo que no sé es cuánto le costó, pero sí que la compró.

Tengo buenos recuerdos de mi abuelo Juan y esa barraca, cuando venía de trabajar y paraba en el bar Serra en la bajada del metro y allí estaba yo con mi abuelo José que le gustaba jugar al ajedrez y le decía: “Pepe, me bajo al niño” y hacíamos la ruta, bajábamos por la calle Pareto y tenía sus bares preferidos: el Montferry, el Siete Puertas, etc. para acabar en el Fortunato y cuando me dejaba en casa mi madre le pegaba la bronca porque olía vino. También de las verbenas de San Juan, que cogía un barreño para preparar una sangría y nos ponía a trabajar a todos, a buscar hielo, pelar la fruta y cuando estaba hecha decía “Que nadie la toque hasta que no este fría” y allí había para todos, grandes y chicos, no había distinción de edad. En fin, que para lo que había pasado, siempre tenía la sonrisa puesta y le iba la fiesta un montón. En el año 63 murió mi abuela Dolores, al año de tener al pequeño, Juan. Al parecer, después del parto cogió cáncer y paso un año fatal; al final, ni la morfina le hacía efecto. En año 70 o 71 al abuelo lo atropelló un coche cuando iba para la barriada, en la Gran Via, entre la Femsa y la Carbonera. El coche se subió por la acera para no esperar porque estaba entrando un camión en la Femsa y murió en el acto. Allí se quedaron el Pepe y mis tías Manolita y Sara un par de años hasta que se fueron a vivir a un piso de Isabel la Católica y Juan se fue con mi tía Leónida que ya se había casado. Narciso Soriano Salinas, 2016.

En esa barraca llegaron los abuelos Juan y Dolores, mi padre Narciso, que era el mayor, el Paco, Leónida y Manolita y allí nacieron Sara, Pepe y Juan, toda una familia numerosa. La barraca era alargada con un patio por delante, tres habitaciones y el comedor y una pequeña cocina. Al poco tiempo mi padre empezó a trabajar e iban un poco mejor; entró a trabajar con 13 años en la Fundición Torras, engañando en la edad ya que la edad mínima para contratos eran los 14. Pero ya no lo echaron, estaba de pinche y lo mandaban por las tardes al colegio para aprender a leer y escribir pues no había ido al colegio nunca. En esta empresa se jubiló con 64 años. En una verbena de la barriada conoció a mi madre, que era de la otra calle, la

Juan Soriano (4º por la izquierda) en el Bar Montferry, hacia 1969.

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El abuelo Juan luchó del lado de la República, en la Quinta del Biberón, y se pegó casi tres años en el frente del Ebro. Cuando acabó la batalla del Ebro fue apresado y estuvo durante tres años en la cárcel, primero en Teruel y después en Burgos pasando frío y hambre; era el tiempo normal de reclusión.

Acequia. Se hicieron novios y tuvieron un noviazgo de la época: 5 o 6 años. Se casaron jóvenes, él con 23 y ella 22, en la Iglesia de Santa Eulàlia y a los 10 meses nací yo. Se quedaron a vivir en la barraca de mi otros abuelos. Mi abuelo José les dio su habitación que era más grande.

Familia Soriano Villanueva

La familia Soriano Villanueva llegó a la barriada sobre el año 1948 después de pasar necesidades y desplazamientos tras la Guerra Civil.


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Boda de Consuelo Salinas y de su hermana Julio. De izquierda a derecha: Narciso Soriano, Consuelo Salinas, Pilar Montoro, José Salinas. Calle Acequia frente al número 54.

Consuelo Dolores Salinas Gil frente a la FEMSA, a la entrada de la Bomba, con Narciso Soriano y su prima Maribel Salinas en brazos.

Entrada de la calle Vaquería. En primer plano a la izquierda, Juan Soriano. Hacia 1970.

Primera Comunión de S su mujer Ramona Villan (hijo de Dolores Villanue Narciso Soriano. Calle V

María Dolores y Narciso Soriano en la escuela de la calle Acequia. Hacia 1968.


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Elvira Gil (hermana de la abuela de Narciso Soriano) frente al número 54 de la calle Acequia. 20 de marzo de 1960.

Casa de Juan Soriano en el número 5 de la calle Vaquería el día de la Primera Comunión de Pepe, Narciso, Juan, Sara y María Dolores Soriano. Hacia 1967.

Sara Soriano. De izquierda a derecha: Cristobal Villanueva (hermano del abuelo), Miguel y nueva (hermana del abuelo), Dolores Villanueva (abuela de Narciso Soriano), Juan Soriano eva), Manolita Soriano, Pepe Soriano, Consuelo, Dolores, Leónida Soriano, Juan Soriano y Vaquería, 5. Hacia 1964/65.

En las escaleras, de izquierda a derecha: Julio Salinas (con Maribel Salinas en brazos), Leónida Soriano, Manolita Soriano, Pepe Salinas y Narciso Soriano. A pie de calle de izquierda a derecha: Pilar Montoro, Sara Soriano, Pepe Soriano y José Salinas. Bautizo de Juan Soriano, Iglesia de Santa Eulàlia.


Familia Salinas Gil

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La familia Salinas Gil llegó a la barriada en año 1951 a la calle Acequia nº 54. Tampoco fue fácil hasta llegar aquí, mi abuelo José también fue republicano y lógicamente fueron los perdedores y se vieron abocados al desamparo y los desplazamientos de su tierra. Estuvo implicado en este bando con cargo de Comisario Político, por lo que lo condenaron a la Pena de Muerte que después de 6 años se la conmutaron y le dieron libertad provisional. Al salir le dieron carta de permiso para poder entrar a Barcelona prohibiéndole volver a Almería, y para aquí se vino con mi abuela. Mi tío Julio, el mayor, y mi madre se quedaron en el pueblo con la tía Elvira, hermana de mi abuela. Se metieron en el piso de su hermana Encarna, en el Clot, un piso de 50 metros en el que había tres familias y donde nació el pequeño Pepe. Al tiempo vinieron mi tío, mi madre y la tía Elvira, que era quien los criaba. Pero aquí había más hambre que en pueblo y el abuelo consiguió que le dieran permiso para irse a Francia mientras se arreglaba algo y allí estuvieron mi tío, mi madre y la tía un par de años en Narbona, en casa del hermano de mi abuela que había salido de España en el 35. Allí fueron al colegio por primera vez y, cosas de la vida, aprendió a leer y escribir en francés antes que en castellano. Cuando volvieron porque se les gastó el visado, como en el Clot eran cada vez más, se metieron en la cárcel de las mujeres que estaba cerca del antiguo campo del Barça en Les Corts. Aquello era como un parquin, se delimitaba la zona con cortinas y allí estuvieron unos meses hasta que salió lo de la barraca de la Bomba y para aquí vinieron a la calle Acequia nº 54. Mis abuelos José y Guillermina, la tía Elvira, mi tío Julio, mi madre Consuelo y Pepe. Aquí ya trabajaban mi abuelo, mi tío y mi madre, con lo que no había para tirar cohetes, pero vivían. Era una barraca pequeña, la entrada con un pequeño patio con el lavabo —allí me bañaban a mi en un barreño— un comedor pequeño y la cocina en la que sólo cabía una persona y se le salía el culo fuera y tres habitaciones y para entrar a casa el reguero, que en el 65 se tapó. Aquí se casaron mis padres y mi tío Julio el mismo día y en la misma iglesia, juntos, para aprovechar. Mi tío se casó con mi tía Pilar que también era de la calle, un poco más adelante. Ellos se fueron a vivir a Bon Pastor pero casi todos los fines de semana los pasaban en la barraca. Había veces que dormíamos de pie, de tantos que éramos (es broma). Y aquí nació mi hermana, en la barraca, el día de San Esteban de 1962, durante la gran nevada. Tuvieron que hacer de matronas la vecina Doña Presenta y mi tía Pilar porque ni los bomberos pasaban de la Gran Vía para traer a la comadrona, y mientras tanto tenían que ir sacando la

nieve del tejado para que no se hundiera porque los tejados eran de cartón-piedra. En la Bomba nació mi hermano José Juan, en el Clínico. Tengo buenos recuerdos de las Navidades, se juntaba toda la familia, jugando con mi prima y ver a los mayores jugando a las cartas. Empalmaban las comidas, de allí no se movía nadie en días. También de estar en la calle casi todo el día con los amigos Juan y Bernardo Gómez. Del colegio-guardería que se montó en la calle Acequia, al que íbamos prácticamente a jugar, porque los mayores iban al Calvo Sotelo en Santa Eulàlia. También cuando acompañaba a mi madre a buscar agua a la fuente, cuando me mandaban al Señor Daniel a comprar y del vecino del al lado que trasformaba los Biscúter en furgoneta o descapotable según la ocasión. De ir con mi abuelo a la playa de Can Tunis (Casantúnes para los bomberos) que se solía bañar muchos días al año porque le iba bien el agua del mar para la soriasis. Fue entonces cuando se reunieron algunos vecinos y decidieron montar una Cooperativa Obrera para buscar pisos, entre ellos Pura y Felipe, mi abuelo José y algunos más. Dado que tenía estudios, mi abuelo hizo de secretario y redactó los estatutos y se encargaba de pedir permisos y trámites burocráticos, cosa que no era una tarea fácil en aquella época, y así fue como lograron montarla y acceder a la compra de pisos. Llegó el gran momento con el sorteo de las llaves del primer bloque de Bellvitge, el bloque Zeus. Se hizo el sorteo en la calle Acequia, en el colegio. Se metieron las llaves en una urna y se iban sacando. Sólo hubo un par de llaves que no se sortearon, la de la Pura y la de mi abuelo. Pura fue al piso 1º por tener al Pepito minusválido, mi abuelo por mayor, y aquí nos trasladamos 12 familias de la barriada y poco a poco, en cuanto la gente se dio cuenta que la cosa era para mejorar, se fueron viniendo primero al bloque azul y en 1974, 75 y 76 el resto al Gornal. Narciso Soriano Salinas, 2016.


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Carnet de trabajo de Consuelo Salinas Gil de la fábrica textil Can Batlló, 1952. L’Hospitalet de Llobregat. Julio de 2016. Edición y diseño gráfico: LaFundició. Impresión: Rotimpres. Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

CICdB #0 La Bomba - Familias Soriano Villanueva y Salinas Gil  
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