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la

Ermitapoética

laermitapoetica#2. DavidDomínguez. VíctorMontesdeOca. ChrisCabrera. EugenioMontejo. Ago.2011


Fotografía Contraportada Ado Arte

Fotografías págs. 5 y 52 Manuel Eduardo González

Fotografía pág. 33 y 47 Daniela Martínez Delgado

Fotografías págs. 48 y 50 Yaknel Elorza

Caracas, Venezuela Agosto 2011


Diseño y realización

la

Ermitapoética

Dirección Daniela Martínez Delgado

Portada Yaknel Elorza 2011


David Domínguez

pág. 6

Victor Montes de Oca

pág. 20

Chris Cabrera

pág. 34 FOCO

Eugenio Montejo

pág. 50

Segundo número de una ermita que hace culto a lo creativo. ¿Cómo trabajamos con el espacio de un poema, comprendiendo la distinción entre llenar una hoja y hacer emerger la palabra?. Los tres jóvenes autores que presentamos en este número no sólo saben hacerlo, sino que abren una puerta a un pensamiento articulado y profundo, probablemente oscuro, en donde lo creativo hace llama.

La Ermita Poética.Editora


David Do David Domínguez ¨La poesía no espera, por tanto, la transimisión de un mensaje y, en un sentido real, no precisa de comunicación (o al menos no en los términos comunes del lenguaje). Desde el punto de vista estético, la sensibilidad, al abrir sus piernas lascivas ante todo aquello que agite sus trémolos, se extiende hacia (desde o en) la experiencia poética si y sólo si ésta prescribe la oportunidad de parir, en el propio fluir empírico, la apertura de sus mundos posibles¨.


omínguez

z;

FIEBRE La muralla conforme a la línea reinventa la suerte; tenta a la arena a erigir bajo la tierra un sacrilegio a su concepción. Qué ironía mitigar las horas con el tedio cóncavo de todas las entrañas pintando llagas que se comen el filo de los dedos. Si los muros yacen enterrados como tumbas que abrigan cadáveres de gusanos, no nos quedaron más que los rigores de la escafandra; la escatología de algún

siempre.


APOLOGÍA ONTOEPISTEMOLÓGIK DEL PRINCIPIO INDUBITABLE DEL MÉTODO CUANTITATIVO ¡Cuántas substancias nos esperan amiguito! ¡Cuántas vagarán mi sangre hasta la corteza arbórea de mi cerebro! ¡Cuántas aventuras alucinantes! ¡Cuántos verbos vacíos! ¡Cuántos techos por caerse! ¡Cuántos desmayos y vómitos y billis! ¡Cuántos chapuzones en las lagunas de la materia gris! ¡Cuántos colores dilatados en mis córneas, en mis pupilas! ¡Cuántas hendiduras abrirá mi vagina! ¡Cuánta sed promoverá mi deseo por ver rotas mis propias tempestades! ¡Cuántas otras luchas indignas para luego reírlas con las soberbia de la superación!

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¡Cuántas rehabilitaciones y quiebres y gatos ciegos como malos presagios e hipnosis! ¡Cuánto nos anuncia la demolición de un edificio! ¡Cuánto nos tomará erigirlo sobre un pantano! ¡Cuántos cuantos nos esperan amiguito! ¡Cuántos restos de tu viejo yo habrás dejado para ver a David en un rincón quemando los pulpos de su cuarto!

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MONO SIN LOGOS ¿Quién pude haber sido antes de morir hambriento tras bambalinas? Fui yo quien cayó de los teatros quien inmoló su verbo a los fantasmas desnudos que no me dejan, jamás, tregua. ¿Cuántas veces nadé ese charco si ya llevaba esta barba, este rostro, y ningún cielo? Mutilé mi sonrisas de infancia por las grietas de la culpa que ostentaba el crecer. Si me viste caer y escalar olvídame, ya he escupido otro portal de rosas, a través de mi amnesia.

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Para degollar la sobriedad hace falta un poco más que humo y campanas disonantes, hacen falta otras bicicletas y duendes y hadas, y las siete muertes pequeñas, y triángulos de orgasmo, y más y más penetración y puertas que concluyan con el ayuno del asco y agujas y verbos y todo lo que aún no amé.

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CONTRA LA MECÁNICA DE FLUIDOS Armósferas de dados girando al sincompás de un pulso entre blanca, fusa, semicorchea... ¿qué más da? Silente es su cadencia menstrual, porque admite en el fluir ventanas y portales, de voragine, pureza y excesos. No me considero promotor de atrocidades ni me juzgo a mí mismo encausador de la bondad. Admito, no obstante, que en cierta sinergia esferológica (micro, macro o lo que sea) juegan diversidad de máscaras [disonantes y mi yo ha sincopado al verso, ya no tendido frente a la sirena si no sireniado de mar.

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LA RED Algo de interior derramado en los restos de tu sangre, ese presagio de ciudades desbordadas de cannabis y sexo. Es un río de asco, sin duda, ese asco de no verme sino figurado ¿alguna red nos sacó de la distancia? ¿o es el agua el único cristal que ahogó mi pureza? he destrozado mi afán épico, me han conquistado los labios de otra mandrágora; si fui un fiel monje del cristal es que nunca me había atravesado un líbido en acecho.

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CORONA DE PAJA (o lalo´s) Las frías alcobas de tu piel siempre albergaron el invierno. El hilo que conjugó todos los telares trasnochados de mi enfermedad, estaban escritos

[ antes que tu máscara,

en mi carne. ¿y qué vago espejo guarda el polvo de los sintagmas? ¿sobre qué caído rey reposan las deudas más ilustres de su dominio? ¿acaso signan su corona la culpa, el resentido, el castigo, la redención? ¿acaso vaga como fantasmas indigentes, monarca único de las extensiones de su piel? Cuando amanezca será tarde amiga, pero nos quedará la noche sobre tu terraza, danzando con sus hilos nuestros trajes lunares amolados en el mar. 14


¿quién nos será tiniebla para aguardarlo embriagados en la oscuridad? Cierto afán noctambular de hacerte tantas veces eterna, reposa incólume bajos las faldas del pasar.

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PANTEÍSMO ¿Por qué no abastecer las alfombras con los declives cotidianos de la frente? Para forjar un eclipse se precisa las virtudes de una pupila a la disposición del diámetro de un corazón incendiario. Tu ícono entristece y delimita un radio. Te circunda de rostros que equidistan de tu centro. Mas tu mismo te ahogas en la paranoia de ser siempre observado, medido, captado. Deseas romper y violarte la simetría, vapulear la senilidad encuartelada de tus geómetras. Amarías abolir el radio y sumergir el diámetro en una danza de tensiones; diluir el centro en el otro, detonar el sujeto estuprar con todos los hierros el predicado. 16


LA ERA DEL AIRE ¡Déjate ver detrás del aire, profecía continua de las ventiscas pasajeras! Algún buen soneto me regalas, si tu garganta me interna devoto en tu serenata . tu luna vibra el ocaso de aquellas tierras que habitas, es porque yacen insomnes tras su vaga solidez de instantes, porque su ciudad crispa y se dilata sin duetos ni alternancia, porque aunque no he pateado [ sus bulevares sé que te recorre ella a ti.

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LA CIUDAD ROTA Unas luces distantes parpadean vestidas de naranja y blanco lunar. La línea que copula el día y la noche teje un abrigo sombrío centellando en voz ¿a dónde te has ido áspera gruta del malconquistado rostro de una flor? ¿rezas como la montaña cansada en su dolor de rocío y madrugada? ¿qué amarillo afuera nos derrama? 18


PRESAGIO DIAMETRAL Tornasol de discordias lloviznando bajo el claro de mi templo. un fuego carda con sus hilos el silvar peregrino de alguna otra luciérnaga. arpa de juegos discordes lienzo de piel tendido bajo algún río, un grito desnudo nos arrebata con su silencio de corchea [ un día diluído en otro, un ayer y un mañana navegando sin su presente.

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Victor Mon VIctor Montes de Oca ... ¨Asombro, sublimación, nomadismo, experimento, conceptualización y caracterización; parece ser el algoritmo de un proceso creativo¨.


ntes de Oca Aún de suyo… Vivo y de pie En sangre y fe Como lagartija en la pared Que se ensortija …Y no cesa Aún de suyo… Como indígena que especta Y anfibio observa Su hermandad celeste …Nocturno siempre …Y se presta para nuevas lenguas Constelación… Iru Kapu Arewae Puroru Sapo lácteo y ancestral Y aún ante el cristal …Yo Novato…


Salat al Eid Se ve con dolor, el horizonte parir el sol Buscando cobijo en el aliento, cruza un silbido campesino Llanto de tripas diestras en inanición Apasionada canción, rezo frotado al Corán Ulular que disemina el vértigo al abismo de abismos Una rueda mística y milenaria donde se me ha permitido entrar Carne de cordero en el suelo, de cuclillas y sin necesidad de implementos Me han ofrendado en un momento tenso, la somatización de un estigma africano.

Ser peón versado entre victimas de la precariedad Expatriados por la distribución desigual; Me hace vulnerable, me apuñala de responsabilidad Soy un ancla cenital, un tercer ojo dilatado al firmamento Quedo más vacío que el más fiel instrumento Sólo soy otro recolector, que siglo tras siglo ha llenado la carreta Alá me observa, me mueve; soy marioneta, pero al mismo tiempo testigo in situ

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La orden que mueve mis manos está flotando en el espacio No responde a ningún dato, no es tipografía de historia baldía Oído atento, hurgo donde nadie sospecha Ninguna hueste humana es indiferente al buen trato Sus olores alterados, su evidente flagelo de sobreviviente hereditario Convierte la carne en masacre, venas ajenas al hielo sacro

Sufro cada elemento Bucólico es un adjetivo demasiado manso; El agreste huerto solo agrede al peón La grava afilada devora mis sandalias Las ramas dentadas sangran mis alfabetas palmas Que hoy, a voluntad y contra todo pronóstico Aferran con espinas dos inocentes naranjas.

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Cuando la ficción desborda la realidad Pescarás en un río, personaje narrativo Desterrado de un proverbio Zen Tu ira escondida será semilla Brotará en nudo, dará fruto a una teoría Ensayo, rémora de novela, la más voraz del ancho mar Tú, metáfora ficcional, metamorfoseada en humano Tan sólo pescarás un cuerpo putrefacto Flotando desde la asfixia de otras manos Quedarás enredado La pesca con facsímil es un arte milenario Un universo necesario fue construido para tu engaño Los cimientos submarinos, la ilusión y el enigma Desde el Eco de un Dios que es un simple escribano Ahora espera ver, un ejército de símbolos despertar Lo literario emergiendo a la realidad Ese río se desborda del papel a tus dígitos Ese occiso flotante ya hiede a vómito cíclico E incluso, si fue leído hace diez años Recordarás al instante Lo rápido que un proverbio se convierte en relato policiaco 24


Inducción al lecho

Me auto-induje al menor agujero que era mi lecho Orbité cientos de millas por su cuerpo Mis brazos y piernas emergieron por costados No había gravedad, pero yo flotaba hacia adentro Me volví triangular, y exploté en fibrillas Y en cada ángulo de sábanas quedó Una metástasis abierta

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Tácito contra Héctor- Edora ¨Tácito contra Héctor-Edora, es un juicio que se lleva a cabo entre el escritor del relato y los lectores hipotéticos. El escritor se reconoce como Dios creador y omnipotente del universo que le compete; la diégesis de su propio relato. Es por esto que se presenta como domador absoluto de la existencia del lector, pues lo entiende como personaje, pero pronto comprende que por el contrario, es el lector el que fácilmente puede destruirlo con la sola decisión de no leerlo. Entiende entonces que su muerte es inefable, y que su condena está cerca. Busca aliarse con el lector, único posible salvador, pero es inútil; ambos están condenados. El universo real y el universo diegético se entrelazan constantemente, pero el punto y final da muerte al segundo y pone en entredicho al primero¨.


Tácito contra Héctor-Edora Victor Montes de Oca Yo te conozco. Sé quien eres. Puedes tener muchos nombres o hacerte llamar por innumerables apodos. Puedes contar con una batería de credenciales, fichas de identidad e incluso mutar tu cara con la facilidad que ofrece un disfraz, un corte de cabello o una visita al cirujano. Has descubierto que después de todo, ante tu fundamentado temor, yo estoy detrás de cada paso, de cada acción y pensamiento que realizas ahora. Soy dueño de tu presente, controlo tus dominios. Has pensado por escasos instantes que soy una farsa, un ardid literario; y has descubierto luego que estabas en lo cierto y en lo falso, así como es cierto y falso que yo estoy en tus manos, y tú estas en las mías. Puedo llamarte desde ahora Héctor, sí, Héctor. También Edora, puesto que eres hombre y eres mujer. Puedo considerarte niño, niña, anciano, anciana; pero la verdad es que tu vida dura un sólo día. Y digo día para establecer un régimen aceptable de tiempo. Sé que entiendes mi idioma, eso lo sé bien. Te afecta extrañamente la crónica y la misiva, la primera persona y el tiempo presente; pero más aún ese tú inmerso. Tácito. Podrías llamarme Tácito.

...

Vamos a un mismo ritmo, estamos en cierto modo encadenados. Esperamos la muerte, el fin. Siameses y solos temiendo el caer de la hoja. Lo cruel de esta antesala al

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patíbulo, es que conocemos muy bien al Verdugo, y a la vez nos es tan ajeno, tan lejano y esquivo. El Verdugo no es Héctor ni Edora, mucho menos Tácito. Lo vimos bañarse en el río, lo vimos descender la colina empedrada, rodando bajo las botas y rebotando sobre los cráneos. Nunca creíste que llegaría el día en que necesitases conocerme, no para salvarte ni para conocer el significado de las palabras, sino para sumergirte. Somos dos en la antesala, y sin embargo somos cuatro. ¿Urge asomar la posibilidad de que acaso seamos uno? Uno en la fuerza y la debilidad. Tú tan voluble, pero con la determinación de acabar con todo, anarquista irónico en potencia, jerárquico ante todo. Yo con el báculo del significado, tu con el don del nacimiento. Poderosos no son los ricos, sino los dueños. Eres piedra angular y yo soy escultor. Sin embargo tú, ¡Oh tú, materia prima! Puedes rebotar mi cincel a placer, puedes mellar mis primitivas hojas fundidas, aún destruyendo mi ars, mi maestría en la fragua.

Has llegado hasta aquí, pero yo he llegado primero. Y el temido dobla ya la esquina. Tres instantes consecutivos. Ahora ves como es cierto y falso que tres entidades pueden contenerse en una. Tú eres presente ¿Vas a develar tu identidad? No para mí; yo ya he visto tu rostro en los arabescos de esta pulpa entintada. No para él; para él eres uno más. Uno más que no admira su oficio, que no mella su hoja, ¡Oh, esa hoja no la podrás nunca mellar! Ni Héctor ni Edora ni Tácito son nombres para aquel que podemos llamar Samson. Samson no sabe leer. Su oficio es permitir la caída. ¿Viste ya en tu pasado? Tú, Héctor-Edora. Tu turbia distracción sutilmente se vierte en temor. Pretendes hacer algo, buscas en la celda tus posibilidades. Te verás diminuto intentando. Cuando llega la hora nadie está preparado, y tu vida apenas se contiene en un día. Ya está abierta la celda, está abierta desde hace tiempo. Tu turbia distracción ha vuelto a poner el énfasis en los reflejos. 28


Ya caminas, estas de pie. Mírate caminando. Vienes a mí. No entiendes que estoy detrás de tus pasos. Te aferras al reflejo de otro arabesco. Soy tu traductor desde que tu distracción se turbó de miedo. Miedo a verte en los arabescos. Miedo a que Samson te vea en ellos y tú no puedas verlo. De hecho no puedes. Samson es su propio arabesco, y dado que no sabe leer, ni él mismo puede verse. Es un ser sin reflejo. El único ser sin reflejo quizá. Tus miedos son fundamentados, mis palabras son pozos de tinta. Tú sabes a qué me refiero. Encromancia. Cometes de nuevo el error al que tu naturaleza se inclina. Me ves. Incluso si te vieras, verías sólo tu arabesco. Sigues caminando, viéndome, viéndote, oyendo las botas del Verdugo al golpear los pasillos. No te sumerges. Samson es un punto y final. Mi ars no puede ayudarte. Jamás estuve aquí para ayudarte. Tus infinitas caras, tus mutables personalidades y esos cientos de nombres que te adjudicas nada importan a la hoja que se dejará caer sobre ti.

Te queda un consuelo que sé que intuyes. Lo intuyes desde el comienzo, desde el momento que tu distracción se volvió turbia. Se que me miras y ahí está tu error. Usas el reflejo para hallarme, porque mi omnipresente ubicación te desconcierta. Olvidas que omnipresente también significa presente. Ves siempre sólo el arabesco. Nada puedes contra Samson. Pero a Tácito en cambio, desde el comienzo, podrías haberlo matado.

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Psicos copi

¨Psicoscopio, es simbólicamente una crítica al psicoanálisis, abogando más por el “Esquizoanálisis” propuesto por Félix Guatari, e incluso levemente, por la “Psicomagia” de Alejandro Jodorowsky. El caleidoscopio que efectúa la meiosis infinita de la imagen, para la mente simbolista de nuestro personaje, representa inmediatamente la segmentación de la personalidad, la categorización de su ser en momentos históricos que sólo al desencadenar logra comprender¨.

Psi-

coscopio


Psicoscopio

Victor Montes de Oca

Lino Aguilar había vivido en decenas de habitaciones en su etapa de nuevo soltero. Ya estaba acostumbrado a mudarse. El nuevo anexo era espacioso y confortable, justo al final de un interminable pasillo al fondo de un caserón de familia. Su primera visita fue nocturna y apurada. Aceptó de inmediato. Apenas se quejó mentalmente de la pobre iluminación. Una visita sabatina a la ferretería solventaría la situación. Una vez acostumbrado a su nueva morada, notó que justo antes de cruzar el umbral de entrada, sobre las contiguas paredes del pasillo colgaban enormes espejos enfrentados. A menos de la distancia de apertura de sus brazos, cubrían toda su figura en un abisal caleidoscopio. Lino no se sentía a gusto con este espacio infinitamente fragmentado en el que su cuerpo se repetía incesantemente hasta desaparecer del campo visual. Supersticioso como su abuela, mantenía la convicción de que los espejos te roban el alma. Pasaron las semanas y Lino no hacía uso de los nuevos bombillos al regresar a casa, y en la mañana al salir a trabajar, cruzaba el estrecho pasillo convirtiendo en gríngolas sus manos. Todo cambió para el señor Aguilar una noche en que fue interceptado, robado y severamente golpeado por dos delincuentes que lo habían visto salir de un banco. Lino corrió de regreso a su hogar, desesperado, bajo un naciente 31


aguacero. Tenía el rostro sangrante y sentía tal impotencia y rencor que en su carrera rompió a llorar. Entró al pasillo que comunicaba con el anexo y recordó que su llavero le había sido arrebatado junto al maletín. Entonces su dolor se multiplicó en mil pedazos. Se entregó al suelo apretando su abdomen y aullando como sordomudo, dejando salir toda la desgracia contenida en tantos años de soledad. Tal fue el desgarro de su extraño llanto que alertó a la casera, quien primer acto fue accionar el interruptor eléctrico que pacientemente esperaba al inicio del pasillo.

nos intentos por reanimarlo, regresó a su habitación convencida de los efectos corrosivos de la droga, dejando a un Lino Aguilar en plena disección exhaustiva, inmediata y unívoca de toda su humanidad.

Lino logró ver y comprender; cada uno de los aspectos de su niñez, el dolor de la separación, su obstinado carácter, su lucha inconsistente por superarse, su profesión frustrada, sus múltiples fracasos maritales, su odio hacia sus hermanos, su amor hacia su abuela, su sexualidad reprimida, su negativa al psicoanálisis, su mitomanía compulsiva, su rechazo a procrear, su leve fanatismo... y por supuesto; Lo que sucedió a continua- su miedo a las multitudes, su ción puede parecer inverosí- miedo a los abismos... mil. Lino Aguilar, hombre de 48 años, varias veces divorciado, de rodillas sobre el suelo, golpeado, aullando, sangrante; miró su rostro a los ojos, a los miles de ojos que cada vez más pequeños y lejanos le expresaban sus infinitos dolores. Y ahí quedó petrificado... La casera, luego de algu-

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Chris C CHRIS

CABRE

RA. .,

¨Los poemas selecciona-

dos pertenecen al poemario inédito Reverberaciones en silencio. La poeta trata con sus obsesiones y con la incapacidad para poder traducir estas reverberaciones al lenguaje poético¨.


Cabrera S Eso

Todo cuerpo yace sobre el cadáver de otro cuerpo Fecunda las cicatrices bajo los trajes de vivo

dejando marcas de muerto mientras respira en tu sombra Todo muerto es absorbido por la voz de otro muerto Perturba la dosis de realidad en los gramos de ficción completando los personajes que aún agonizan dentro de la piel Todo hombre es la búsqueda infinita de sentido de otro hombre Golpea las inhalaciones consumidas por palabras inacabadas en [ una plegaria bautizando espíritus sobre sangre incinerada de lágrimas Todo yo es el yo que dejé de ser cuando me fui y fuiste yo Todo eso es tanto eso que comienza a ser esto Final tras final de un cadáver que no he escrito aún

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Esta noche la palabra se me ha dado como un puñal de presagios que enceguecen precozmente al azar La providencia sangra la espera incandescente de ser un destino en el cual mi nombre se ha teñido ardiente de sueños de oxido escarlata Mis palabras son el olvido de las ambiciones de la mente persiguen a la sustancia que perfora las ilusiones sobre la anatomía de una emoción ahogando de incertidumbres coronarias la visión del ciego que ya vio Desconociendo el giro de las perversiones de la intuición Extranjera al abismo de versos que no llegan a escribirse Exiliada de mi voz Emigrante de mi mismo éxodo 36


Esta noche la palabra se me ha vuelto a ir como el lazarillo engañado por mis ojos viendo lo que no veo sin ver lo que ve sacrificando su visión para ver lo que yo vi sin ver y deja de ver por mí para ver por sí mismo La providencia no rescata su hemorragia

en el azar

de destinos

Persiguiéndome la sustancia que enceguece la ensoñación Apuñalándome la espera el exilio la intuición y por esta noche Sólo por esta noche El verso muere en mí 37


Nominal Yo soy mi sombra peleando con la pretensión de existir.

Estoy en el coma perdido de la vida Soy el retrato sin rostro inerte de movimiento suspendido en un tiempo anterior que flagela sobre sus golpes fragmentando la miopía piadosa de sentido padeciendo las visiones hereditarias huérfana de enfermedades me engendro en un cordón umbilical Aquel noctámbulo de azares predica la partida de un adicto a la trasnochada tinta del suicidio sumergido en una fe agonizante de creencias refugiando la lucubración de nuestro espejo un cuerpo relativo a la nada sigue ahogándose en las llamas quemándose en el agua Crucificando esa parte de la existencia invisible elegimos nunca concebir un nunca en la búsqueda de un cromosoma poético leímos la lápida de nuestros cuerpos… lenguaje opresor de almas venéreas: “cuando somos anónimos encontramos el nombre”

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Nueve coma ocho

A la física del lenguaje y sus terapias

Cayendo en una luna espesa de gravedades escucho el grito de un cirio que se consume en flamas herbáceas ningún sentido aborda a la melancolía de estar viajando entre discursos primitivos relativos a la duda Las verdades ficticias del azar descubren sus víctimas que creían deshilacharse entre mentiras ¿Qué lenguaje no absoluto el del absoluto?

Reptando sobre verdades áridas en una luna sin gravedad el nueve coma ocho es sólo otro espejismo

_____________________________ 1 Nueve coma ocho o 9,8 m/s2 es la supuesta gravedad de la tierra. ¿Qué tan grave es?

Que nos hace creer que nos sostiene…

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Cinco A la continuidad discontinua… Esa cosa extraña que llamaron tiempo.

Seis y treinta pe.eme

Un embarazo de aire que espera plantar en un pútrido útero sus respiraciones agónicas titubeantes En un nacer muriendo sin saber

que al morir

seguiremos engendrándonos en una memoria umbilical

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Y dueles, como una mutilación. Luis Pastori.

I Incendié el origen de los dioses en el sonido de la noche Palpité en el aliento dormido del ritmo Con pretexto de sombra me escabullí en un cuerpo desaparecido Y aullé las voces Voces leprosas blasfemas sin rostro que alardeaban en su himno de voces Sin voz Y aullé las voces que una vez me tragaron en el exilio errante de la hoguera Cómo duele aullarse sin lobos y seguir cargando las pieles de una sombra deforme que se asfixia con el humo de su origen

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II Cómo duele aullarse sin lobos Cómo duele hallarse sin vientre inconexo con la noche Cómo duele aullarse sin lobos alborotado de epidemias sonidos de placentas copulando con Eros en un río Cómo duele hallarse sin símbolos carcomido por la inercia de la imagen vomitando la vida biliosa de una metáfora Cómo duele aullarse sin lobos enmudeciendo entre otras bestias desgarrándose sin dientes Cómo duele hallarse sin lenguaje construyendo una Babel sin palabras Cómo duele hallarse sin forma azotado por la mímesis Cómo duele aullarse sin lobos corriendo tras el día infinito solitario en la ausencia Cómo duele hallarse sin tinta ahogado en el dibujo de las sombras Cómo duele hallarse sin voz Hallarse Aullarse Sin lobos

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Trece y dieciocho

Los engranajes parpadean para llorar un gemido de aguja negando los sucesos carnívoros de las máquinas. La arritmia del trópico no nos enseña a contar… murmuraban las aves sin alas que dormían en mi sueño Tres atemporalidades subterráneas emergen del invierno de un volcán alucinado Noche Poesía Espacio ¿Qué es lo atemporal de un número? ¿Una hora puede contar una hora? ¿Cómo se espera la espera? Sólo duermo y despierto en el mismo lugar Sólo vivo y muero en otros… Sólo eso.

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Cuatro a.eme

Tus pesadillas mordisquean el subconsciente de un ser onírico No arranques el lóbulo inferior del sueño… Sanguijuela bípeda que prolonga un discurso sin palabras un vacío inexperto me llena de azares y viajamos por las imprecisiones verbales del lenguaje No eras más que un asunto literario No eras más que un vocablo desgastado por las asonancias No eras más que un verso de azufre y endorfinas Eras el grito apolillado de la madrugada Quizás aún en sueños o en pesadillas no podamos dormir Eres la reverberación infinita de la agonía

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Treinta y uno de marzo. Treinta y uno de abril

Entre noches lúcidas de ficciones Me abandona en un agujero de espacios narcóticos Ni un hallazgo ni un recuerdo reviven el estado de este cuerpo yaciendo cerca de nuestros vacíos ancestrales La noche delira gotas de resurrección te busco entre fantasmas de tu propio tiempo alucinación sórdida de un comienzo

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Cinco

El desierto llora la ausencia del loto

un funeral aborta un hijo de tierra las ciudades tienen sueños corrosivos y tú esperas volar envuelto en horcas cinco años gestándote en una soga umbilical

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FOCO

Eugenio Montejo


Dura menos un hombre que una vela Dura menos un hombre que una vela pero la tierra prefiere su lumbre para seguir el paso de los astros. Dura menos que un รกrbol, que una piedra, se anochece ante el viento mรกs leve, con un soplo se apaga. Dura menos un pรกjaro, que un pez fuera del agua, casi no tiene tiempo de nacer, da unas vueltas al sol y se borra entre las sombras de las horas hasta que sus huesos en el polvo se mezclan con el viento, y sin embargo, cuando parte siempre deja la tierra mรกs clara.

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Arte&Letra


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