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Contenido Contenido..............................................................................................2 Sinopsis ................................................................................................3 Prólogo ................................................................................................4 Capítulo 1 .............................................................................................7 Capítulo 2 ...........................................................................................21 Capítulo 3 ...........................................................................................31 Capítulo 4 ...........................................................................................43 Capítulo 5 ...........................................................................................57 Capítulo 6 ...........................................................................................67 Capítulo 7 ...........................................................................................75 Capítulo 8 ...........................................................................................88 Capítulo 9 .........................................................................................102 Capítulo 10 .......................................................................................118 Epílogo ............................................................................................127 Siguiente libro: Blackmailing the Billionaire ...................................................129 Prólogo ............................................................................................130 Sobre la Autora: “Melody Anne” .............................................................132 Créditos: ...........................................................................................133

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Sinopsis George Anderson perdió a su esposa hace cinco años, y luego su familia se vino abajo. Él tiene que hacer un cambio drástico para reunir a su familia de nuevo. Él se reúne con su hermano gemelo Joseph Anderson, y los dos hombres hacen planes para hacer de casamenteros con los difíciles hijos de George. George obtendrá nietos y a su familia reunida de nuevo. Trenton Anderson está furioso con su padre, cuando el hombre decide trasladar la empresa de Chicago a Seattle. Llega a Seattle y conoce a Jennifer Stellar y las chispas vuelan inmediatamente. Él decide que le gusta lo que ve y de inmediato comienza a perseguirla. Jennifer tuvo una tragedia horrible, y perdió a su hermana y cuñado en un accidente automovilístico. Ella tiene la custodia temporal de su sobrina, y tiene que hacer lo que sea necesario para obtener la custodia total. Ella consigue un buen trabajo con Trenton, y parece que no puede resistirse a los avances del hombre, a pesar de que continuamente lo intenta. Tanto Trenton y Jennifer son obstinados y encantadores, y junto con sus hermanos y los primos de Trenton, te enamorarás nuevamente de los Anderson.

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Prólogo Traducido por Alyshia Cheryl Corregido por Auroo_J

—Bueno hermano, seguramente has estado muy ocupado en los últimos años —dijo George Anderson. —No sé lo que quieres decir —respondió Joseph, pero sin evitar un brillo en sus ojos azules. —Los dos sabemos que te entrometiste para poder tener todos esos nietos tuyos —dijo George un poco malhumorado. —Bueno, si no te hubieras empeñado en irte a ver el mundo, entonces tal vez tendrías un montón de nietos propios —dijo Joseph a su hermano. —He venido a ti por ayuda. Esos chicos míos nunca van a sentar cabeza, y tú obviamente has tenido un gran éxito. Por favor, ¿puedes ayudarme con mi propia prole obstinada? —preguntó George. Joseph se había cansado de esperar a que sus hijos encontraran novias y le dieran nietos, así que él tomó el asunto en sus propias manos y encontró buenas compañeras para sus chicos. Ellos todavía no tenían ni idea de sus sigilosas intervenciones. Sus tres hijos se habían casado hace un par de años, y ahora era un abuelo feliz. Sintió lástima por su hermano, sabiendo que estaba sintiendo la misma sensación de vacío que había sentido hace unos años. —Nada me daría más placer que ayudarte —dijo Joseph, haciendo que George se relajara. —Sé que con tu ayuda conseguiré nietos balanceándose sobre mis rodillas en cualquier momento. La vida ha sido difícil para mí desde que perdí a mi hermosa esposa Amelia —dijo George. Cuando George perdió a su esposa, con la que estuvo casado cuarenta años, se fue a explorar el mundo. Había sido incapaz de permanecer en la casa que había compartido con ella durante la mayor

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parte de su vida. Se habían casado a los dieciséis años de edad y no sabía vivir sin ella. — ¿Estás sintiéndote mejor? —preguntó Joseph. No podía imaginar perder a su Katherine. Ella era la luz de su mundo. Sin su esposa e hijos, la vida no sería digna de ser vivida. —Me tomo las cosas con calma. Si tuviera algunos nietos para distraerme lo haría más fácil. Desde el fallecimiento de su madre, los chicos se han vuelto distantes, con los demás y conmigo. Me temo que si algo no cambia pronto, nos separemos —dijo George con un brillo sospechoso en sus ojos. Joseph les consiguió una copa a cada uno, dándole tiempo a su hermano para que recobrara la compostura. Vertió bourbon en cada copa antes de volver a las sillas junto al fuego, donde estaban sentados. — ¿Por qué no te quedas conmigo, aquí? Puedes buscar un lugar y trasladarte a Seattle. Creo que lo que necesitamos es un nuevo comienzo. Sé que podemos conseguir que tus hijos te sigan. Vamos a arreglar esto George, confía en mí —ofreció Joseph. George miró a Joseph, considerando su oferta. Había vivido en Chicago durante toda su vida adulta y le daba un poco de miedo pensar en mudarse, pero el cambio podía ser bueno para él. Chicago lo llenaba de recuerdos deprimentes de su difunta esposa. — ¿Sabes qué, Joseph? Creo que voy a seguir adelante y hacerlo. Todavía tienes una casa de huéspedes, ¿cierto? —preguntó. —Tú eres más que bienvenido a permanecer allí durante todo el tiempo que quieras, o podrías vivir en la casa principal. Hay demasiado espacio en esta gran casa antigua —le dijo Joseph. —Ésta es tu casa con Katherine, prefiero quedarme en la casa de huéspedes hasta que encuentre un lugar… no me llevará mucho tiempo. Ahora, ¿qué planes tienes para mis chicos? —preguntó. —Dime todo acerca de mi sobrina y sobrinos. Cuanto más sepa de ellos, es más probable que encuentre a las parejas suficientemente buenas que no sean capaces de resistirse —dijo Joseph. Los dos hermanos se sentaron junto al fuego hasta las primeras horas de la mañana para hacer

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planes. Para cuando terminaron de hablar, Joseph sabía lo que iba a hacer con su sobrino mayor Trenton. —Ah, realmente se siente bien volver a ser casamentero. Estaba un poco triste porque se acabara con Mark —dijo Joseph con una mirada de suficiencia en su rostro—. Pero no te atrevas a decirle a Katherine o estaré compartiendo la casa de huéspedes contigo. Los dos hermanos rieron bastante, antes de finalmente ir a la cama. Joseph estaba esperando con impaciencia los próximos meses. No le importaría las pisadas de grandes sobrinos corriendo alrededor de la casa, junto a sus nietos.

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Capítulo 1 Traducido por Pily y Jhos Corregido por Auroo_J

—Su padre está en la línea uno, Sr. Anderson, — dijo su asistente por el intercomunicador. Trenton suspiró. Él no había hablado con su padre en meses y no podía entender que quería. —Gracias, ya lo tengo, — respondió. Se tomó un momento para aclarar sus pensamientos antes de descolgar el teléfono. Sabía que iba a necesitar la totalidad de su ingenio antes de tomar la llamada. —Hola Padre, ¿qué puedo hacer por ti? — Le preguntó con frialdad. —¿Es esa la manera de hablar con tu padre?,— Preguntó. Trenton podía escuchar el dolor a través de la línea telefónica y se encogió. Su madre había sido el pegamento que mantenía unida a la familia y desde lo que le había pasado apenas había hablado con su padre o hermanos. Él no sabía si aún le recordaban. Solían estar cerca, pero se habían retirado cuando su madre murió. Tenían que proteger sus corazones del dolor insoportable, de alguna manera. Ella estaría tan decepcionada de ellos. —Papá, apenas hemos hablado en los últimos cinco años. ¿Por qué cambiar nada, ahora?, — preguntó Trenton. —Puedo ver que esto va a ser más difícil de lo que imaginaba. Voy a ir al grano, entonces. He mudado la sede corporativa a Seattle. Los trámites se terminaron hoy. Si todavía deseas estar en la empresa tendrás que reubicarte. Tienes treinta días para tomar tu decisión, antes de que tus oficinas no estén disponibles para ti en Chicago, — dijo George. Trenton se sentó en su escritorio en estado de shock. Nunca se había quedado sin palabras antes, pero las palabras de su padre en realidad lo dejaron sin palabras. La línea quedó en silencio durante unos instantes, mientras que ninguno de los dos dijo nada. —¿Por qué hiciste eso? — Trenton finalmente preguntó con rabia en su voz. ¿Cómo se atrevía su padre a tratar de controlarlo? Había llevado la

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corporación por su cuenta durante los últimos cinco años, cuando su padre se retiró abruptamente. El hecho de que su padre todavía tenía suficiente control para poder trasladar las oficinas nunca había sido un factor, por como él siempre había estado en silencio. Trenton triplicó sus ganancias durante su reinado como presidente de la corporación y valían miles de millones de dólares. Muchas vidas dependían de ellos para ganarse la vida. No vio lo que su padre ganaría moviendo las oficinas corporativas. La mayor parte de su actividad se llevaba a cabo a nivel internacional y su oficina en casa no era significativa, pero Trenton se había criado en Chicago y no tenía ganas de irse. —Ya era hora de un cambio. He permitido que nuestra familia se alejara, pero he terminado con eso. Sigo siendo el jefe de esta familia y esto es lo que he decidido. Te conozco bien, hijo mío, y sé que al segundo de dejar el teléfono llamaras a tus abogados para ver si se puede poner un alto a esto. Voy a tratar de ahorrarte algo de tiempo, la respuesta será no. Puedo estar en silencio en la sociedad, pero todavía tengo ciertos derechos y si lees a través de la documentación, uno de esos derechos es contar con las oficinas corporativas donde quiera que elija, siempre y cuando le dé al actual presidente un mes de antelación. Así pues, aquí está tu aviso. Si consultas con tu asistente, un fax se ha enviado, por el que se te informa el traslado y el nuevo edificio. Nos vemos el próximo mes, — dijo George. Desconecto la llamada y dejó a Trenton sentado con el teléfono pegado a la oreja, hirviendo de rabia. —Andrea, ven aquí, ahora, — gritó a su intercomunicador. Su ayudante entró corriendo en la habitación, un poco agotada. Tenía los papeles de su padre en la mano, sabiendo que él los querría. Los dejó sobre la mesa y dio un paso atrás para que él los leyera. —Se puede ir, — la despidió. Ella salió rápidamente. Sabía que podía ser un jefe obstinado a veces, pero él sentía que era justo. Si sus empleados hacían bien su trabajo, no tenían nada que temer. Sólo que no toleraba errores o dejadez, si fracasaban, no había una segunda oportunidad.

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Trenton pasó el resto de su tarde confirmando lo que dijo su padre. Parecía que el viejo tenía razón. No había manera de que pudiera detener el movimiento. Tenía suficiente dinero propio para poder decirle a su padre que se vaya al infierno, y empezar de nuevo, pero no había trabajado en la corporación para que le pagaran, lo hizo porque había estado en su familia durante más tiempo de lo que había estado vivo y estaba orgulloso de esto. Bajó la cabeza en un raro momento de debilidad. Sabía que no podía dejar de hacerlo. Sabía que estaría jugando en manos de su padre, pero él se mudaría con las oficinas corporativas. También sabía que significaba una gran cantidad de nuevo personal y un infierno de un montón de dolores de cabeza. Se fue a casa, bebió un whisky doble, luego sacó su teléfono. Tenía que llamar a sus hermanos, algo que no había hecho en más de un año. Cada uno de ellos trabajaba en diferentes áreas de la corporación e iban a estar tan enojados con su padre como él. Su padre lo podía hacer moverse por todo el país, pero no iba a conseguir la reunión familiar feliz que estaba esperando. Trenton estaba furioso y haría que su padre lo supiera.

—¿Estás seguro de que hemos hecho lo correcto? — Pregunto George a Joseph. —Estoy seguro. El primer paso en este proceso es conseguir que los chicos estén juntos, otra vez. No podemos emparejarlos si no están aquí, ¿verdad?, — Preguntó Joseph. —Trenton ha estado distante en los últimos años, pero nunca lo he oído hablarme con tanta frialdad, antes. Yo sé que perder a su madre fue difícil para todos nosotros, pero nunca debí permitir que se separaran tanto. No puedo creer que este sea el mismo chico que solía adorar la tierra que yo pisaba, — dijo George con tristeza. —Te garantizo que, Hermano, por estas fechas el próximo año, Tú y tus muchachos van a estar juntos otra vez, y las cosas volverán a la normalidad. No puedo decir que he pasado por lo que estás pasando, pero nada atrae más a la familia que ver los rostros de otros miembros de su

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familia. Solían estar cerca de sus primos y todos vamos a tener ese vínculo de nuevo. Sólo espera y confía en mí, — Joseph le tranquilizó. —Siempre he confiado en ti, — dijo George. —Bueno, eso es porque soy mucho más viejo y más sabio, — dijo Joseph, mientras hinchaba el pecho. —Eres exactamente tres minutos mayor, así que no me vengas con eso de nuevo, — dijo George con una sonrisa. —Hey, esos tres minutos me dieron un mundo de conocimiento. —Sí, creo que te dieron un mundo de arrogancia, al igual que a tu sobrino mayor, — dijo George. Podía sentir que las cosas iban a salir bien. Su familia estaba empezando una verdadera reparación.

—¿Qué él hizo qué? — gritó Max en el teléfono, haciendo que Trenton lo sostuviera lejos de la oreja. —Él dijo que era hora de un cambio por lo que está mudando las oficinas a casa en Seattle. Ahora tenemos veintisiete días antes de la inauguración oficial en Washington, — repitió Trenton. —Tienes que estar bromeando. ¿Podemos detener esto? Obviamente se ha vuelto loco, — dijo Max, pero no había mucho empuje en su voz. Los dos sabían que no había nada malo con las capacidades mentales de su padre. —Ya lo he comprobado en todas direcciones hasta el domingo y no hay nada que podamos hacer. Estuve tentado de hacerle un farol y llamarlo urgentemente, y decirle que iba a dejar la corporación, — amenazó Trenton. Max sabía que no había manera de que esto sucediera, al igual que él sabía lo mismo de sus hermanos. Habían sido inseparables una vez, pero desde su duelo por la pérdida de su madre se habían ido por caminos separados. Sin embargo, cada uno tenía un amor por la empresa en común, aunque estaban involucrados en una variedad de diferentes áreas.

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—Parece que nos estamos moviendo al hermoso Noroeste, entonces, — dijo Max. Estaba enojado, pero no tanto como su hermano. Viajaba mucho por el trabajo así que él no estaba en casa lo suficiente como para estar muy molesto. Además, no había pasado tiempo con sus primos en años y los extrañaba. Nunca lo admitiría a su padre, sin embargo. El anciano estaba haciendo su camino, y no necesitaba saber que Max no estaba molesto por ello. —Sí, casi no puedo esperar, — dijo Trenton sarcásticamente. —¿No has llamado a Bree y Austin todavía? — Preguntó Max. —No, te he llamado primero y pensé que podríamos hablar con cada uno de los otros, — respondió. —Suena como un plan, voy a llamar a Austin, — dijo Max rápidamente con la risa en su voz. —Caramba, gracias, — contestó Trenton. Él sabía que la llamada a su hermana, Brianna, iba a ser larga. Su hermana era obstinada e independiente, y no le gustaba que le dijeran qué hacer. Él sonrió, sin embargo, cuando pensaba en lo que ella iba a decirle a su padre. George tendría un rapapolvo en su oído tan pronto como Bree colgara el teléfono con Trenton. Trenton se sentó, sintiéndose mejor después de hablar con su hermano. Él y Max habían estado cerca en el pasado y extrañaba hablar con él. Trenton no se había dado cuenta, pero el plan de su padre ya estaba trabajando. Había llevado a los hermanos a acercarse, aunque fuera para unirse en su contra.

Jennifer le gritó a la pantalla de su ordenador y luego miró a su alrededor con culpa. Ella odiaba los ordenadores y deseaba que nunca se hubieran inventado. Eran la peor creación posible y estaba dispuesta a tirar la suya por la ventana. Había tomado clases y pasó horas y horas para aprender las habilidades básicas de la computadora, ya que era

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imposible tener cualquier tipo de trabajo decente sin saber cómo ejecutar una de las malditas máquinas. La Compañía Temp en la que trabajaba le había dado la posición en las Oficinas Corporativas de los Anderson y ella había estado allí durante dos meses. Era un sueño laboral hecho realidad y esperaba que se convirtiera en un puesto permanente, porque todo el mundo sabía que los empleadores de los Anderson eran leales hasta la médula. Los Anderson eran geniales con sus empleados, pagaban mejores salarios que otras empresas, ofrecían grandes beneficios, y eran excepcionalmente familiares. Permaneció sentada, argumentando con su ordenador, agradeciendo que nadie se acercara y le oyera porque estaba segura de que sonaba como una mujer loca. Para el momento de su hora de almuerzo estaba a punto de echarse a llorar. Su jefe lentamente había estado agregando más trabajo, y estaba segura de que era una prueba, y si era, estaba fallando miserablemente. —Señorita Stellar, ¿podría subir a la planta superior? El jefe quiere hablar con usted, — preguntó una voz por encima de su intercomunicador. —Sí, me estaba preparando para la hora del almuerzo, así que puedo ir, — respondió ella. Jennifer rompió en un sudor frío. Iba a perder su trabajo, no había otra razón para que ella fuera llamada a las oficinas principales. Nunca había oído hablar de que nadie hubiera sido llamado a la oficina de Lucas Anderson. Él era el presidente de la empresa y, aunque lo veía con regularidad, caminando por los pisos, nunca llamó a alguien de su posición en las oficinas corporativas. Ella no entendía por qué él la despediría personalmente, sin embargo. Normalmente, el hombre a cargo de su división haría eso. Ella apretó el botón del ascensor y esperó nerviosamente. Sabía que los proyectos informáticos habían sido una prueba, y su fracaso era inaceptable. No era demasiado orgullosa para mendigar. Estudiaría día y noche si eso era lo que hacía falta, porque no era sólo en sí misma en quien tenía que pensar.

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—¿Estás seguro de que ella es la indicada? — Le pregunto George a Joseph. —Oh sí, estoy cien por ciento seguro. Siempre tomo mi tiempo para conocer quien está trabajando aquí. Lucas se hace cargo de la presidencia desde años atrás pero todavía me gusta mantener la parte del personal. Tengo un montón de orgullo por saber que ofrecemos más que otras corporaciones. En especial compruebo a los empleados temporales para considerar si o no se ajustaran bien para un posición permanente. Jennifer es absolutamente terrible cuando se trata de computadores, pero es increíblemente brillante, entusiasta, y dispuesta a trabajar duro, — respondió Joseph. —¿Cómo eso la hace material para esposa, sin embargo? — pregunto George. —Ah, deberías dejarme terminar, — dijo Joseph. — Ella vino a nosotros a través de mi agencia de temporales favorita, e hice alguna búsqueda sobre ella. Perdió a su hermana hace seis meses por un conductor ebrio, que es en especial una tragedia porque su hermana y cuñado tenían una niña, que tiene cuatro años de edad. Parece como si Jennifer no tiene más familia, pues sus abuelos y padres han fallecido. —¿Dónde está la niña? —Jennifer ha estado criándola desde el accidente, y estoy seguro que no es fácil para ella. La niña asiste a la guardería, aquí, — respondió Joseph. —Oh, esto podría significar una nieta instantáneo,— dijo George con deleite. —Sabía que estarías feliz por eso. Ella es una lengua de fuego y demasiado adorable para las palabras. Me he vuelto bastante apegado a ella, desde que paso un montón de tiempo allí abajo con ella. Mis nietos vienen algunas veces así pueden jugar, — le dijo Joseph. —La Señorita Stellar está aquí, — la secretaria les dijo a través del intercomunicador. —Envíala hacia acá, — respondió Joseph. Ambos hombres se sentaron de nuevo y esperaron por Jennifer. Cuando ella abrió la puerta pudieron ver el temor en su rostro, aunque ella estaba haciendo un gran

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trabajo en tratar de ocultarlo. Pareció sorprendida de ver a Joseph y George allí, en lugar de a Lucas. —Hola Sr. Anderson, dijeron que necesitaba verme. —Sí, gracias por venir, Señorita Stellar. Adelántese y tome asiento, — le dijo Joseph. — Este es mi hermano, George Anderson. Él está moviendo sus oficinas corporativas a Seattle y necesita de una variedad de nuevo personal. Una de esas posiciones es para administrador ejecutivo del Presidente y nos gustaría saber si podrías estar interesada. Habría un pago significantemente alto y beneficios añadidos. Jennifer no podía creer lo que estaba escuchando. Pensó que estaba perdiendo su trabajo y no solo le estaban ofreciendo una posición permanente sino uno mejor que eso. Quiso disparar un sí, pero su consciencia nunca le permitió dejar salir sus deficiencias. —Estoy honrada que piensen en mí. Si, seré más que feliz de aceptar la posición, pero tengo que ser honesta con ustedes. Estoy luchando con el sistema de computadora que he estado usando. Puedo escribir cerca de cien palabras por minuto y hago todas las funciones básicas, pero las solicitudes más complicadas están dándome problemas. Por favor ahora, estoy más que dispuesta de pasar cada minuto libre que tenga para aprender, sin embargo, — les dijo entusiastamente. —Bueno, la buena noticia es que no tendrás que lidiar con ningún programa que estés usando actualmente. Estarás escribiendo un montón, y atendiendo reuniones, además habrá algunos viajes involucrados, — le dijo George a ella. Jennifer estaba emocionada y luego se desinflo, de nuevo. ¿Cómo podía viajar? No tenía a nadie que cuidara a Molly, y además de eso, no podía estar fuera por periodos extensos de tiempo y dejarla atrás. Molly acababa de perder a sus padres y hasta hace poco consiguió no ver más a su mamá y papá. —Sabemos que recientemente has tomado la responsabilidad de tu sobrina y lamentamos vuestra perdida. Tenemos excelentes programas aquí ofreciendo cuidado de niños, — dijo Joseph como si pudiera leer su mente. —¿Cuánto tendría que estar lejos?

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—En promedio, cerca de tres o cinco días al mes, — dijo George. Eso no es tan malo, razono Jennifer. Sería capaz de suministrar mucho más para su sobrina con la nueva posición. Tendría dinero para comprar artículos que ella necesitaba, también como sería capaz de permitirse tomar su lugar, pasar tiempo de calidad juntos. —Lo tomare, — dijo con entusiasmo. —Eso es genial. Comenzaras la próxima semana, entonces por ahora conseguirás un poco de tiempo, pagado por supuesto, — le dijo George. —Oh, olvide preguntar ¿dónde están las nuevas oficinas? — pregunto. —Van a estar aquí. Solo hemos comprado el edificio de al lado y conectaremos los edificio creando una pasada aérea. Hasta que la construcción esté terminada, estarán utilizando del piso veintidós al veinticuatro. Tu estarás estacionada en el piso veinticuatro así podrás utilizar todavía la guardería, aquí, — dijo Joseph. —Oh, eso es maravilloso, — les dijo Jennifer a ambos hombres y rápidamente hizo su salida. Jennifer tomo el elevador abajo a su piso y lentamente camino en su oficina. Miro alrededor con asombro. Había ido arriba temiendo lo peor y se alejó sintiéndose mejor de lo que había hecho en seis meses. —Felicitaciones, Srta. Stellar. Estoy feliz que recibieras una promoción, — su jefe la abordo, sonando sincero. —Gracias, Sr. Barry. —He disfrutado trabajar contigo, y extrañaremos tenerte como parte de nuestro equipo. Si quieres ubicar tus posesiones en una caja y etiquetarlas, puedo enviarlas a tu nueva oficina. No tienes que preocuparte sobre embalarla a casa y de regreso otra vez, — ofreció. —Eso sería genial, gracias. —No hay problema, cuando termines puedes tomarte el resto del día. Joseph me dijo la posición es efectiva inmediatamente y el acaba de enviar a un remplazo temporal,— dijo antes de salir.

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Jennifer no había traído demasiados objetos personales al trabajo y no le tomo mucho poner sus pertenencias en cajas. Estaba emocionada de recoger a su sobrina temprano. Con el hermoso clima, sería capaz de sorprender a Molly con una tarde en el parque.

Jennifer se sentó en una banca, observando a Molly jugar en el resbaladero con un par de otros niños. Molly acababa de comenzar a dormir por la noche. Su pobre sobrina tuvo pesadillas por meses y Jennifer supo que era porque ella tenía problemas de abandono, como cualquier niño tendría cuando sus padres desaparecen repentinamente. Molly todavía tenía círculos debajo de sus ojos, pero ni de cerca tan mal como había estado hace unos pocos meses. —¡Cuidado!, — alguien grito. Justo cuando Jennifer volteo en la dirección de la voz, sintió el dolor en su cuello y miro abajo con estupor al frisbee yaciendo junto a ella. Llevo su mano a su cuello y estaba sorprendida de sentir un poco de sangre. Quien sea que haya arrojado la cosa, debía realmente haberlo tirado. —Lo lamento por eso. ¿Estás bien? — un hombre pregunto. Ella levanto la mirada y perdió su respiración. Santa mierda, el tipo estaba estupendo. De alguna forma no podía conseguir que ninguna palabra pasara por su garganta cerrada. Nunca había tenido problemas hablando con hombres atractivos, y no tuvo esa desgarradora respuesta detente-entu-camino a un hombre desde que era una adolescente. Su cabello oscuro y corto estaba desordenado alrededor de sus mejillas sonrosadas. Tenía gotas de sudor cayendo de su frente y los más penetrantes ojos azules que hubiera visto. Su mirada siguió una gota de sudor a su pecho desnudo y su corazón comenzó a latir demasiado rápido. El hombre tenía que ser un modelo, con su pecho definido, y abdominales de lavadero. Los músculos de su brazo parecían como si estuviesen flexionando, aunque estaban completamente relajados. Siguió sus abdominales a sus pantalones deportivos antes de darse cuenta que sus ojos se había movido a un área que no debería mirar.

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Ella sacudió su cabeza arriba para mirar a su rostro de nuevo y observo como una sonrisa coqueta se extendió a través de sus facciones de una forma conocedora. Se quedó quito y silencioso mientras ella se lo comió con la mirada. Ella endureció sus hombros, irritada de haber estado inmediatamente hechizada por él. Odió ser otra típica mujer, que pensaban que solo la apariencia importa. Era más probable que fuera algún deportista estúpido, que pensaba con una cabeza diferente de la que tenía sobre sus hombres. Se dio cuenta que nunca le contesto. —Estoy bien, solo estoy feliz que no hayas golpeado a ninguno de los niños, — expreso y se volteó actuando como si el no estuviera allí. Trenton miro la parte posterior de la impresionante y extraña morena con un poco de sorpresa. Él estaba sin duda acostumbrado a la mirada apreciativa que le había dado, pero no a la repentina actitud desdeñosa que le siguió. Tampoco estaba acostumbrado a la atracción inmediata que sintió hacia ella. No era su característico tipo. No podía tener mucho más de cinco pies de altura, y su cabello era castaño oscura y aturdidores ojos verdes eran lo opuesto a rubias de piernas largas con pechos más grandes que cerebros por las que normalmente iba. Podía jugar con ella y luego caminar lejos sin que nadie saliera herido. Nunca recogió a una mujer en el parque, mientras estuviera el compromiso, del tipo hasta-que-la-muerte-nos-separe y el nunca tomaría un viaje al altar. Debería contar sus bendiciones que ella claramente no estaba interesada en él, pero la había lastimado, y no podía irse hasta saber que estaba bien. —Déjame ver tu cuello, ¿de acuerdo? — pidió, cuando se inclinó junto a ella y movió su cabello fuera de su camino. Estaba aliviado de solo ver un pequeño corte, nada que necesitara puntos. Estuvo asombrado de sentir que su cabello era como seda y de repente tuvo imágenes de el extendido en su almohada. Jennifer aspiro otra bocanada de aire cuando su mano toco su piel. Casi salto fuera del asiento al pequeño movimiento de sus dedos corriendo contra su cuello. Lo descarto por estar demasiado cansada. —Estoy bien, en serio, — dijo, necesitando que él retirara sus manos, desde que estaba haciendo cosas divertidas a su estómago. No

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tenía tiempo para un hombre en su vida, pero si lo hiciera no sería un hombre como el tipo ante ella. Seria con un tipo ordinario que no paraba mujeres en su camino. —Wow, Trenton, solo llevas en la cuidad un día y acabas de atacar a una mujer desprevenida, — otro tipo dijo mientras corría hacia ellos. Jennifer miro hacia él y luego su cabeza se sacudió de nuevo alrededor cuando se dio cuenta que era Lucas Anderson. Nunca lo había visto usando algo que no fuera un caro, traje a la medida, y podía ver porque su esposa estaba enamorada de él. Lucas era maravilloso, pero mientras que el hombre, Trenton, supuso, hacía que su estómago se agitara, Lucas no hizo nada físico en ella. Se imaginó que era porque sabía que estaba casado, además conocía a su esposa, que era en verdad una mujer adorable. —Bueno, sabes cómo es esto, cualquier excusa para conocer a una mujer atractiva, — respondió Trenton y Jennifer sintió su boca caer abierta. Nunca nadie se había referido a ella como atractiva, y odio admitir que sus palabras la hicieron resplandecer un poco. —Pareces conocida, y antes que creas que es alguna línea cursi, no lo es. En verdad me pareces conocida, — dijo Lucas. Ella tuvo que aclarar su garganta antes de ser capaz de hablar claramente. —Trabajo para usted, Sr. Anderson, o bueno lo hacía hasta mi ascenso hoy. Mi nombre es Jennifer, — finalmente respondió. —Correcto, lo siento. Estoy acostumbrado a ver a todos en las oficinas que fuera en el parque me saca de entorno, — le dijo con una sonrisa de infarto. —No hay problema, me tomo un momento reconocerlo también,— dijo con una sonrisa genuina. Él era un hombre fácil para hablar, haciéndola sentir cómoda, a diferencia de su compañero. —Hey, basta de coquetear, eres un hombre casado,— le gruño Trenton a Lucas. Jennifer sintió su rostro llamear con vergüenza. —Yo… no estaba coqueteando. Creo que su esposa es maravillosa,— tartamudeo y envió una mirada hacia Trenton.

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—Ignóralo, Jennifer. Solo esta celoso porque obviamente tienes mejor gusto que hablar con un ogro como él, — dijo Lucas con la misma sonrisa amistosa. Estaba agradecida por sus palabras, porque su vergüenza disminuyo. —De cualquier modo, Lucas. Eres afortunado de ser un hombre casado, o me gustaría demostrarte después que todas la damas ni siquiera notarían tu existencia cuando caminamos juntos en una habitación,— dijo Trenton. Jennifer observo a los dos hombres burlase del otro y supo más allá de sombra de duda que todas las mujeres en cualquier habitación estarían disparándose a sí mismas para conseguir a cualquiera de ellos. Estaba agradecida de estar demasiado ocupada para relaciones o ella podría haber estado en la línea con ellas. —Lo siento sobre golpearte con el Frisbee. Pero si me das tu numero puedo llamar y estar seguro que estés bien, después,— dijo Trenton con la sonrisa más seductora que jamás había presenciado. Tuvo que invocar un poco de fuerza de voluntad para rechazarlo. —Estaré bien, lo prometo. Tengo que irme, por lo tanto tengan un buen rato,— dijo, echándolo fuera. Se levantó y camino al otro lado del campo de juegos, recogió a su sobrina, y rápidamente salió. Estaba molesta por el calor que sintió en sus mejillas, y la forma que el hizo a su estómago estremecer. No tenía tiempo para hombres y aunque una parte de ella deseaba poder haber coqueteado, sabía que hizo lo correcto. Además, nunca lo vería de nuevo, de ninguna forma.

Trenton la observo alejarse con un poco de asombro. Él nunca había sido rechazado por una mujer. No estaba seguro que le gustara la sensación. Normalmente tenia a las mujeres rellenando cualquier bolsillo disponible que tuviera con sus números, y todavía el pequeño escupefuego de una mujer lo encontró impresionante e irritante a la vez, lo ignoro completamente y se alejó sin siquiera mirar atrás. —Oh, acabas de ser quemado gravemente, Primo. Supongo que las mujeres de Seattle tienen mejor gusto que las de Chicago.

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—Ella me ha intrigado. Tendría que perseguirla, pero afortunadamente trabaja para tu compañía así que seré capaz de encontrarla,— dijo Trenton, saboreando la reacción de ella cuando la contactara de nuevo. —Dijo que fue promovida y no trabaja más para mí. Demonios, no conseguimos su apellido para siquiera ser capaz de encontrarla,— dijo Lucas. —Oh, la encontrare. Ha sido una largo tiempo desde que una mujer tuvo al máximo mi interés como esa,— Trenton dijo. Lucas miro a su primo con una enorme sonrisa. Conocía esa mirada demasiado bien, cuando él y sus hermanos habían luchado con dientes y uñas para aferrarse a su soltería, solo para terminar persiguiendo a sus esposas. Su primo estaba al acecho, y Lucas casi sintió simpatía por la misteriosa Jennifer. —De acuerdo, suficiente de beber los vientos por la chica, se supone que debemos estar divirtiéndonos. Estarás de regreso al trabajo muy pronto y no tuvimos suficiente tiempo juntos en los últimos años,— le dijo Lucas. Trenton estuvo de acuerdo, y regresaron a su juego. Pero la misteriosa Jennifer permaneció en su mente y Lucas pateo su culo por todo el campo. Estuvo agradecido cuando su hermano Max se presentó para ayudarlo.

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Capítulo 2 Traducido SOS por tresmetrossobreelcielo y PaolaGP Corregido por Judyher

Jennifer estaba repleta de una nerviosa excitación mientras subía en el ascensor hasta el piso veinticuatro. Había adorado la semana libre con su sobrina. Había sido bueno para las dos. Molly finalmente había entendido que no iba a dejarla. Habían mirado los álbumes de la familia y por primera vez desde que su madre y padre murieron, Molly los miró con una sonrisa, en lugar de lágrimas. Estaban haciendo un buen progreso y Jennifer sabía que de a poco y ayudándose mutuamente sanarían. Ella siempre extrañaría a su hermana, solo que sabía que Molly había perdido a su madre, pero las dos se tenían la una a la otra y esto era un nuevo enfoque. Era algo que le daba esperanza. La familia era lo más importante, y siempre que pudieran estar juntas, todo estaría bien. La campana en el ascensor sonó y pisó en suelo desconocido. Se acercó a la recepción, mirando a su alrededor con asombro. Había pensado que habría cajas por todos lados, pero parecía que el área se había establecido hace años. — Hola, soy Jennifer Stellar, la nueva asistente ejecutiva del Sr. Anderson. No estoy segura de donde está mi oficina, — le dijo a la señora detrás del mostrador. — Es tan bueno conocerte al fin, Jennifer. Espero que no te importe que te llame por tu nombre. Nuestro jefe siempre nos ha permitido ser un poco informales. Mi nombre es Nancy, y vine con el Sr. Anderson desde Chicago. Voy a enseñarte tu oficina, — dijo la mujer. — Lo informal siempre es bueno, así que no me importa. Es un placer conocerte a ti también, Nancy, — dijo Jennifer. Nancy le hizo dar la vuelta a la esquina y abrió una puerta. A Jennifer le encantó el lugar. — Es hermoso, — suspiró. — Si tiene que hacer cambios, estoy segura de que al Sr. Anderson estaría de acuerdo con ello. Le gusta que sus empleados se sientan cómodos, ya que estamos mucho por aquí, — le dijo Nancy.

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— Es una oficina preciosa. Estoy segura de que no voy a tener que cambiar nada. — Te voy a dejar instalarte. Vamos a almorzar juntas esta semana para conocernos mejor, — dijo Nancy, y con el asentimiento de Jennifer, se fue. Jennifer caminó por la gran habitación y se acercó a las enormes ventanas para apreciar la vista. Era impresionante y estaba encantada al ver el famoso edificio de Space Needle. Finalmente se apartó de la vista, y se sentó. Su asiento era lujoso, y se moldeaba a los contornos de su cuerpo, aplicando presión donde era necesario. Una risita se le escapó antes de que pudiera detenerla. Sonrió y giró su silla en círculos, dejando salir su niña interior. Trenton caminó a través de las puertas que conectaban con el sonido de una risa, entonces se detuvo en seco. Dando vueltas en una silla, a pocos metros de él estaba la chica del parque. Su rostro se iluminó de alegría y era tan impresionante que tuvo que luchar contra el deseo de no tirar de ella desde la silla y aplastar sus labios sobre los de ella. Se alegró de que todavía no lo hubiera notado. Le dio tiempo para controlar sus rasgos. Una vez que él mismo se había controlado se aclaró la garganta para alertar a la de su presencia, y esperó hasta que ella se volvió. Pensaba que iba a ser muy divertido. Jennifer se volvió al sonido y miró con horror. Sus pies estaban todavía fuera de la tierra y su silla dio la vuelta otra vez, antes debía lograr calmarse lo suficiente para poner sus pies en el suelo y dejar la silla. Miró al hombre frente a ella, sin saber qué decir. ¿Qué estaba haciendo en su puerta? Su boca se abrió cuando empezó a sumar dos más dos. Había estado en el parque con Lucas Anderson y tenían rasgos similares. Ellos debían estar relacionados de alguna manera. ¿Trabajaba para la compañía? ¿Iba a tener que verlo todos los días? — ¿Qué... qué estás haciendo aquí? — Preguntó, en realidad no quería oír su respuesta. — Estoy en el trabajo, ¿y tú qué estás haciendo aquí? — Regresó.

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— Yo... Acabo de empezar hoy, — tartamudeó. Quería saber donde trabajaba, pero no creía que fuera capaz de pronunciar las palabras. — ¿Y cuál es tu puesto?, — preguntó con una sonrisa. — Soy la asistente ejecutiva del presidente, — afirmó con una sonrisa confiada. Se sentía mejor ahora que el shock iba desapareciendo. Sus palabras salieron como un reto. Estaba orgullosa de su nueva posición. — No lo has conocido todavía, ¿verdad? — Le preguntó, tratando de parecer sorprendido, como si fuera superior a él. — Sí, en la entrevista. George Anderson es un hombre increíble, y me siento orgullosa y emocionada de estar trabajando para él, — dijo. Al instante le había gustado tanto George como Joseph Anderson. Siempre se había sentido cómoda con las personas mayores, ya que parecían mucho menos críticas. — George no es el presidente, — dijo, haciendo estallar su burbuja. Sus cejas se fruncieron y ella lo miró como si estuviera loco. Tenía que estar tratando de engañarla. George era el que la había entrevistado. Trató de recordar su entrevista, palabra por palabra, pero no lo recordaba diciendo en realidad que él era el presidente. — Por supuesto que lo es, — dijo ella, pero no tan segura. — Créeme, sé que no lo es. Se retiró hace años, y a pesar de que sigue siendo el accionista mayoritario de la empresa, es solo un socio silencioso, que trata más con situaciones personales y del detrás de escena de los problemas, — le dijo. Trenton se encontró disfrutando de su confusión, y observó cómo ella trataba de entender lo que le estaba diciendo. Ella todavía no había encajado todas las piezas. Él estaba encantado de encontrar que la fiera del parque era su asistente. Se encontraba feliz de estar en Seattle. Estaba con sus primos, que amaba, había hablado con sus hermanos más en el último mes que en los últimos años, y estaba intrigado por una mujer. Las cosas estaban mejorando para él.

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— Bueno, entonces, ¿para quién estoy trabajando? — preguntó, perpleja. Se acercó y se inclinó sobre su escritorio, dándole una mirada confiada. Él alzó las cejas y esperó a que se hundiera un poco — Eso no puede ser, — ella apenas logró susurrar cuando empezó a entenderlo. Le respondió con una enorme sonrisa de gato de Cheshire y vio como sus ojos se abrieron y su rostro palideció. Se preocupó por un momento de que se fuera a desmayar. Tuvo que sostenerla, sin embargo, se recompuso rápidamente, y para su alivio, su color regreso. Su expresión cambió de shock a desafiante y tuvo que luchar por no sonreír. Se dio cuenta de que iba a ser un reto y nunca había sido capaz de resistirse a un desafío. — Supongo que debería presentarme formalmente, Jennifer. Soy Trenton Anderson, presidente de Anderson United Corporation, — dijo, mientras extendía la mano. Tenía curiosidad por ver si ella la tomaría, o rehuiría. No la había vuelto a ver, sin embargo encontró decepcionante si no lo hacía. — Encantada de conocerlo oficialmente, Sr. Anderson. Como usted sabe, soy Jennifer Stellar, y estoy deseando trabajar aquí, — dijo mientras tomaba su mano. Ella sintió electricidad disparando por su brazo a partir de su contacto, y esperaba que no notara el temblor viajando a través de su cuerpo. Tendría que controlarse, porque no había manera de que ella se permitiera sentirse atraída por su jefe. — No somos formales en la oficina. Puedes llamarme Trenton, — dijo, sosteniendo su mano por mucho más tiempo del que se considera adecuado. — Prefiero mantener las cosas en el trabajo totalmente profesionales, Sr. Anderson, — dijo, tirando su mano de la de él y rompiendo el contacto visual. Trenton estaba decidido a romper sus defensas, pero tenía tiempo de sobra para hacerlo. — Eso va a estar bien por ahora, hasta que se sienta cómoda, — dijo, a sabiendas. Jennifer se alejó. Tenía que poner un poco de distancia entre ellos, y recobrar la compostura.

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— Estoy perfectamente cómoda, pero prefiero mantener las cosas en el trabajo profesional. De esta manera, no se sobrepasan los límites, — dijo un poco con altivez. Parecía divertido por su forma correcta y formal. — ¿Siempre eres tan discutidora? Puede que le funcione bien cuando no esté tratando de complacer a su jefe, — le dijo con una sonrisa casi malvada. Ella contuvo el aliento ante su amenaza velada, antes de entornar sus ojos. No era una mujer débil y si pensaba que podía hacerla temblar de miedo, o abatirla con sus exigencias arrogantes, se iba a ver con algo que no se esperaba. — Créame, nunca he tenido ningún problema para dejar a mis anteriores jefes contentos, — dijo, con la cantidad justa de doble sentido para hacer que sus ojos se entrecerraran. Se apartó de él por un momento para ocultar su expresión. Que piense lo que quiera de esa declaración. Trenton estaba en silencio atónito. No sabía si estaba mintiendo o no, pero puede que no sea la niña inocente que primero había pensado que era. Si ella era una mujer de mundo, entonces no tenía sentido de culpabilidad. Esa idea no le gustó como debería haberlo hecho. — Bueno, Jennifer, ciertamente no me siento muy complacido en este momento, — Trenton, finalmente, le dijo. Ella lo miró en estado de shock por unos momentos. Le sorprendió que él no la llamara mentirosa. No estaba dispuesta a jugar con él, nunca más. — Tenemos que ir a trabajar, — finalmente dijo ella. Él alzó las cejas hacia ella, una vez más. — Es sólo que no quiero perder el tiempo de la corporación con los brazos cruzados, sin hacer nada, — dijo como si hablar con él fuera una completa pérdida de su tiempo. — Por supuesto, tienes razón, — le dijo, y su tono era todo negocios. Se sorprendió por el cambio completo en su voz. Se fue de caliente y coqueto, a la de empresario frío en cuestión de segundos. Estaba agradecida por fin había entendido la indirecta y se echó para atrás, pero al mismo tiempo sentía una especie de perdida. Estaba empezando a no entenderse a sí misma. El resto de la tarde Trenton fue completamente profesional y Jennifer se quedó tan absorta en su trabajo que el tiempo pasó volando. Se

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sorprendió cuando Nancy entró en su oficina y le dijo que su día había terminado. Ella recogió sus cosas rápidamente, y se fue por el ascensor con Nancy, antes de dirigirse al centro de cuidado de niños. El rostro de Molly se iluminó cuando entró en la sala, que lleno su corazón de alegría. — ¿Te divertiste hoy?, — Preguntó Jennifer. — Sí, Tassia y Katie estaban aquí y me encantó jugar con ellas. Tuvimos una fiesta de té, con té real y chocolates y hasta nos pusimos bonitos sombreros. — Le dijo Molly en un torrente de palabras. — Eso suena muy bien, Molly. Me alegro de que jugar con sus amigas. — Le dijo, feliz de que su mostrando signos de felicidad, de nuevo. Había pasado desde que Molly se había permitido ser feliz y una niña debería estar deprimida.

te hayas divertido sobrina estuviera demasiado tiempo de cuatro años no

— Perdona, ¿eres Jennifer? — preguntó alguien antes de que ella que salió del edificio. — Sí, ¿cómo puedo ayudarle? — Mi nombre es Emily Anderson, y nuestras niñas se han vuelto muy cercanas durante los últimos meses. Tassia va tener una fiesta de cumpleaños este fin de semana, y me gustaría invitar a Molly a una fiesta de pijamas. Me encantaría que estuvieras allá, también, y que te quedarás durante la fiesta para que supieras donde está, pero realmente me encantaría te nos sumaras — dijo Emily. La primera reacción de Jennifer iba a decir que no. Molly no había pasado la noche con nadie desde el accidente y ella quería seguir abrazándola con fuerza, pero también sabía que tendría que estar fuera durante unos días a la vez con su nuevo trabajo, sería una buena idea para ver cómo Molly iba a hacer cuando ella estuviera hasta tarde trabajando. — Me encantaría llevarla, pero vamos a esperar y ver si se queda en la noche — Jennifer acordó — Me alegro de oír eso, no puedo esperar hasta el fin de semana — dijo Emily.

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— Si quieres me das las instrucciones para llegar y a qué hora, y estamos allá. Las dos mujeres intercambiaron números telefónicos y direcciones y Jennifer salieron del edificio, se sentía bien acerca de su día. Había tenido un comienzo difícil, descubriendo que su jefe era el sujeto-demasiadosexy-para-su-confort del parque, pero tendría que superar su atracción, ya que no podía llegar a ninguna parte. Las relaciones, o incluso el sexo casual, iban y venían, pero un buen trabajo y amistades son raros de encontrar, y no iba a dejar que se arruinara. Durmiendo con su jefe, no importa lo devastadoramente hermoso que fuera, sería un gran error del que se arrepentiría el resto de su vida. — ¿Estás lista para volver a casa? — preguntó a Molly, mientras que le hacía cosquillas en el vientre. — Sí, ¿podemos tener la pizza para la cena? — Molly le preguntó entre risas. — Yo diría que esta noche es perfecta para pizza. Ha sido un día vale la pena celebrar. — dijo a Molly, quien le siguió dando mucho besos y cosquillas. Caminó hacia su coche con una sonrisa en su rostro y con un paso acompasado.

Trenton no estaba en tan buen estado de ánimo como Jennifer. Se obligó a permanecer lejos de ella durante el día. Estaba bien con el hecho de que la hubiese encontrado tan pronto y estuviese trabajando para él, pero al mismo tiempo pensaba en que el destino no estaba a su favor. Sabía que no había manera que de fuese capaz de dejar sus manos fuera de ella. Era demasiado atractiva para que lo pudiera hacer. No recordaba que hubiese querido tomar a una mujer en sus brazos tan desesperadamente, y su actitud era un reto que no podía resistir. Él no había sido cuestionado por una mujer, nunca. Debía transferirla a otra división para que pudiera librarse de su culpa, pero la quería muy cerca de él. No estaba dispuesto a transferirla, al menos por el momento. Él no era un adolescente, que no podía controlarse

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y no haría nada que ella no quisiera, pero él no estaba por encima de la seducción. Sonrió ante la idea. — Claramente estas a un millón de millas de distancia, muchacho. — dijo su padre, sacándolo de sus pensamientos Se dio la vuelta sorprendido por la interrupción. No se había dado cuenta de que su padre había entrado sigilosamente y lo interrumpió — Hola padre, ¿Qué estás haciendo aquí? — se preguntó, logrando controlar sus rasgos y el tono. — Quería ver cómo te estás instalando. — dijo George. Trenton no se perdió la mirada de dolor en los ojos de su padre. Trató de bloquearlo, pero todavía se sentía culpable por ser tan irrespetuoso. — Prefiero estar en Chicago, pero es eficiente. — Sé que apreciaras el movimiento en poco tiempo. Será agradable para ti y tus hermanos tener a tus primos cerca. — No tengo un montón de tiempo para socializar, mover la oficina central de una corporación lleva mucho trabajo. — Trenton dijo, sin querer hacerle las cosas fáciles a su padre. — Siempre hay tiempo para la familia. Metí la pata después de lo que le pasó a tu madre, y estoy tratando de hacer lo correcto — George dijo, siendo ser honesto con su hijo. — ¿Podemos dejar de lado los resentimientos? — Han pasado muchas cosas. — dijo Trenton no tan seguro por el dolor en la cara de su padre. — Lo sé, y lo siento mucho, en serio. Amé muchísimo a tu madre y me desgarrado perderla. Sé que me alejé de todos ustedes, pero estoy tratando de hacer lo correcto. Espero que perdonen a un anciano por tener el corazón roto. Te dejo solo por ahora, pero quería decirte que tu primo Mark hará una fiesta de cumpleaños para su hija este fin de semana. Me encantaría contar con tu presencia. — dijo George. Le dio una palmadita en la espalda, y luego se dirigió hacia la puerta. Trenton miró por la ventana y respiró. Había sido demasiado duro con su padre y tal vez era hora de una segunda oportunidad para todos ellos.

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Tendrían que darle tiempo al tiempo, y ver cómo funcionaba. Su padre solía ser su héroe. Se dio cuenta de que él culpó a su padre por la muerte de su madre. Sabía lógicamente su padre no podía haber evitado que la muerte suceda, pero su corazón se había hecho tanto daño, había necesitado alguien a quien culpar. También se daba cuenta de que no podía continuar castigando a su padre por algo fuera de su control. Al ver el dolor en los ojos de su padre le hizo daño. Trenton sacudió la cabeza, tratando de aclarar los pensamientos deprimentes. Recogió sus cosas y salió. No estaba de humor para estar solo, así que llamó a su hermano, que por suerte estaba en la ciudad, y se encontraron con una cerveza y un poco de conversación. Se levantó su ánimo. — ¿Cómo te estás asentado en la lluviosa Seattle? — preguntó Max. — No es tan malo como pensé que iba a ser, pero no hay manera que lo admita frente al viejo — dijo Trenton. — ¿Estoy detectando que ya has conocido a algunas mujeres locales? — Max se burlaba de él con un contoneo de cejas. — Bueno, me causaron un revoltijo desde que llegué, — dijo, pero su mente estaba sólo en una mujer en particular. — Sí, pero me gustaría que mi padre hubiera tenido la idea de mudarse a algún lugar cálido como California o Florida. Las mujeres llevan mucho menos ropa allí. — dijo Max con una sonrisa. — Estoy de acuerdo. — dijo Trenton, pero sin su habitual énfasis. Estaba empezando a sentirse vacío de tener una mujer diferente todas las noches. Empezó a pensar que una relación podría ser interesante, sobre todo si la mujer no lo aburría. Tenía una sensación de Jennifer no lo haría. — ¿A dónde fuiste? — Preguntó Max. — Lo siento, fue un largo día en la oficina. ¿Cuándo saldrás? — Tengo que ir a Alaska el próximo mes. Voy a estar allí de vez en cuando durante el próximo año. Cuando terminemos la instalación y sabes

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que me gusta ver cosas de primera mano. Seattle se siente como el trópico en comparación con allá arriba. — Siempre se pueden hacer ángeles de nieve. — se rió Trenton. — No, gracias, no cuando es como cincuenta grados bajo cero en un día promedio. Estoy sorprendido de la cantidad de personas que quieren pasar una gran cantidad de meses allá. — dijo Max. — Ya sabes cómo son los científicos, que no necesitan otra persona. Nada más un microscopio. — dijo Trenton. — Hey, la especialización de mi título es en biología, no hay necesidad de ser insultado. Además, sabes que las chicas inteligentes reprimen mucho; y cuando la se sueltan liberan todo. — dijo Max con una mirada lasciva. — Suena como si tuvieras mucho conocimiento sobre eso. — bromeó Trenton. — Me atasco en lugares remotos, a veces. — dijo Max. Los dos continuaron bromas acerca de su elección en compañeras, y sin ni siquiera darse cuenta de que estaban haciendo, volvieron de nuevo a la fácil camaradería de años atrás.

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Capítulo 3 Traducido por Auroo_J y Nanami27 Corregido por Auroo_J

Jennifer se detuvo en la casa grande, sintiéndose muy impresionada. Era bastante lejos fuera de los límites de la ciudad de Seattle y ella casi se perdió un par de veces en su coche. Viniendo por el largo camino de entrada, casi se dio la vuelta, pensando que tenía que haber tomado el camino equivocado. Por fin llegó a la casa y se sentó en su coche, sintiéndose intimidada. Su pequeño Honda, que era un coche perfectamente bueno, parecía que estaba completamente fuera de lugar cuando estaba rodeado por los otros vehículos de lujo. Molly estaba saltando en sacarla del coche. El grito de aturdido silencio y lentamente nerviosismo, sintiéndose ridícula

su su se por

asiento, esperando a Jennifer para sobrina, finalmente, la sacó de su bajó del vehículo. Ella sacudió su haberse sentido intimidada.

—Tía, quiero salir, — su sobrina gritó, perdiendo la paciencia por haber estado atrapada en su asiento de seguridad durante tanto tiempo. —Lo siento, cariño, — le ofreció y rápidamente le desató. Molly trató de despegar por las escaleras, pero Jennifer la agarro de la mano y se dirigió lentamente hacia la parte superior de la escalera y llamó al timbre. —Buenas tardes—, dijo una mujer. —Debe estar aquí para la fiesta, valla directamente a través de la casa y por la puerta trasera. —Gracias, — Jennifer respondió y tuvo que correr para mantenerse al día con Molly mientras se marchaba en la dirección del patio trasero. —Viniste. Estoy tan contenta —, dijo Emily, cuando entraron por la puerta. —Gracias por invitarnos, — Jennifer le dijo. —Adoro a Molly, ella es una gran niña. Me olvidé de decirte que trajeras un traje de baño para ella, pero tenemos un montón de ropa de

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baño adicional. Si no te importa, ella puede cambiarse con Tassia e ir en la piscina con los otros niños—, dijo Emily. —Eso suena muy bien. ¿Tienen chalecos salvavidas adicionales? —Sí, por supuesto que sí, también los chicos están tomando turnos, dos a la vez, siendo socorristas así que no hay ninguna posibilidad de que los niños se pueden lastimar—, le aseguró Emily. —Tengo trajes de baño adicionales para los adultos, también, así que ¿por qué no te cambias también? Es muy raro un día caliente, y si no quieres enfrentarte a la piscina con los niños, puedes disfrutar de la bañera de hidromasaje. —Gracias, eso suena bien—, dijo Jennifer. Se cambió rápidamente y no pasó mucho tiempo para que ella comenzara a disfrutar de la fiesta. Nunca antes había conocido a una familia tan rica que era tan sensata. —Espero que estés disfrutando, — George dijo mientras se sentaba a comer algo. —Estoy teniendo un tiempo maravilloso. No puedo creer cuántas personas están aquí —, le dijo. —He echado de menos estar aquí. La familia es muy importante. He perdido a mi esposa hace algunos años, y desaparecí por un tiempo, pero se siente bien estar en casa de nuevo —, le dijo. —Lo siento por su pérdida. No lo sabía, — Jennifer le dijo, sintiendo empatía. —Han pasado varios años, y aunque yo siempre la echaré de menos, estoy avanzando en este momento, pero gracias. ¿Cómo te trata el trabajo? —Es maravilloso. Sigo tan ocupada durante cada día que es hora de irse antes de darme cuenta. No me gustan los trabajos en los que se sientan alrededor, mirando el reloj. —Bueno, eso es genial. Sé que va a seguir siendo así. Voy a buscar algo de comida y encontrar a mi hermano, ahora —, dijo antes de apretarse entre la multitud. Jennifer charlo con varias personas y luego se puso muy acalorada y decidió tomar un baño. Se zambulló en el agua y se topó con lo que parecía una pared de ladrillo. La dejó sin aliento, y ella se hubiera hundido en el agua si los brazos fuertes no la hubiesen agarrado y levantado.

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—Gracias—, se atragantó. Se dio cuenta de que estaba mirando a un pecho masculino muy sexy. Era duro, definido, y tenía agua goteando, y temía que lo reconocía. Sus ojos lentamente viajaron hasta la piel bronceada hasta que llegaron a los ojos de su jefe. Ver su increíble cuerpo era una cosa, pero tocarlo no era bueno para su presión arterial. Sintió un nudo en el estómago, a diferencia de lo que nunca había experimentado antes, y hubo un dolor instantáneo en su esencia misma. Se dio cuenta de que ella estaba en la lujuria con Trenton. Se quedó inmóvil durante unos momentos mientras observaba sus ojos dilatarse y que su cabeza empezaba al inclinarse hacia delante. Ella volvió en sí, justo a tiempo y lo empujo lejos. No podía besar a su jefe, sobre todo delante de toda su familia, en una piscina, donde su cuerpo estaba apenas cubierto. Sus ojos se estrecharon ante su rechazo, y luego lucieron, fascinados, como poniendo persianas en su lugar, no permitiendo que un solo pensamiento se mostrara en su expresión. —Parece como si estuviera disfrutando, Jennifer, — dijo, y el sonido de su voz áspera hizo que un escalofrío le recorriera la espalda. —Es Srta. Stellar, y lo estoy, gracias—, le corrigió antes de nadar lejos. No podía mirar su cuerpo por más tiempo - que estaba enviando al suyo propio a toda marcha. Rápidamente se encontró con ella y la atrajo a sus brazos. Ella se quedó sin aliento ante él, pero no era capaz alejar su mirada. Estaba perdiendo una batalla interna para mantenerse luchando contra su atracción hacia él. —Estás en una reunión familiar, ¿no crees que la formalidad es un poco excesivo? —, gruñó. —No, no lo hago, Sr. Anderson—, enfatizó. — Ahora, si me suelta, me estaba preparando para salir de la piscina. — Se miraron el uno al otro durante unos momentos, mientras que Jennifer contuvo el aliento. Ella tenía miedo de su propia reacción si fuera a besarla en realidad, porque lo que le hacía a su cuerpo con un toque simple, o una mirada, era suficiente para empezar a hervir el agua a su alrededor. No podía imaginar lo que pasaría si sus labios se conectaban en realidad. —Lo haré por el momento, pero al final dejarás de huir de mí. Obviamente hay algo entre nosotros, y estoy muy interesado en explorarlo.

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— Él la soltó y ella nado los pocos metros a la escalera. Su distancia la hacía sentirse mucho más valiente, así que se volvió y le dirigió una mirada desdeñosa. —No tengo ni idea de lo que está hablando, porque no es mi tipo. Ahora, le agradecería si usted desea mantener sus manos y pensamientos para sí mismo —, dijo. Sus ojos se estrecharon y él se abalanzó hacia ella. Jennifer no se quedó para que él fanfarroneara. Rápidamente salió de la piscina, cogió una toalla, y encontró un grupo de personas entre las que esconderse. —Sé que eres una invitada aquí, pero ¿te importaría ayudarme con algunos aperitivos para los niños? Es casi la hora de su maratón de películas —, preguntó Emily. —Me encantaría ayudarte, — Jennifer le dijo con entusiasmo. Ella haría cualquier cosa para evitar encontrarse con Trenton nuevo, porque el hombre era demasiado letal para su propio bien. Las mujeres entraron en la cocina, donde dos mujeres ya estaban trabajando. —Jennifer, estos son mis cuñadas, Amy y Jessica, y chicas, esta es Jennifer. Está trabajando para Trenton, — Emily presento a todas. —Te he visto en las oficinas antes. Es genial conocerte oficialmente —, dijo Amy con calidez. —A ti también, esta fiesta ha sido increíble. Apenas he visto incluso a Molly, que está teniendo un gran momento—, respondió Jennifer. —Confía en mí, ella ni siquiera sabrá que existes, siempre y cuando todos los niños estén jugando juntos. Ellos tienden a tener mucha diversión juntos —, dijo Jessica con una cálida sonrisa. Las cuatro mujeres pasaron una hora preparando una gran variedad de golosinas para los niños y colocándolas en el estudio. —Bueno, creo que voy a seguir adelante y marcharme ahora—, dijo Jennifer. Molly estaba más que contenta de quedarse a dormir y no había necesidad de que ella se quedara por más tiempo. —Oh, no te puedes ir todavía. Ahora que los niños se acomodaron, es el momento para la diversión adulta. Mi marido acaba de encender una hoguera y tenemos bebidas y aperitivos establecidos —, dijo Emily. Ella no

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le dio a Jennifer la oportunidad de protestar, la agarró del brazo y la llevó afuera. Estaba empezando a oscurecer y se dio cuenta de que varias personas se habían marchado mientras estaban en la casa. Todavía había un gran grupo de gente alrededor, pero no tantas como lo había sido antes. Ella no vio a Trenton por ningún lado. Estaba aliviada y, sin embargo, decepcionada. Sabía que no podría involucrarse con él, pero no podía negar que la hacía sentir cosas que nunca nadie la había hecho sentir. Trenton vio como Jennifer volvió a salir de la casa y dejó escapar el aliento que no se había dado cuenta que estaba sosteniendo. Estaba decidido a estar a solas con ella esa noche, y estaba agradecido que no se había ido a su casa. Ella no iba a lanzar un desafío y luego huir, sin darle la oportunidad de responder al mismo. Cuando las mujeres constantemente se lanzaban refrescante finalmente ser el que haga la persecución.

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Poco a poco tomó un trago de su cerveza y miró a las mujeres que se encontraban junto a la fogata. La fiesta había disminuido y era principalmente sólo familia la que quedaba. Con los niños en la casa, el ambiente oscuro era íntimo y perfecto para la seducción. Él comenzó a hacer lentamente su camino hacia el grupo, convencido de que había un espacio vacío al lado de Jennifer. —¿Dónde has estado, Trenton? Pensamos que habías escapado, — Mark dijo cuándo Trenton se sentó. Notó que el cuerpo de Jennifer se tensó al instante, y tuvo que reprimir las ganas de deslizarse aún más cerca de ella. —Fui a dar un paseo, y vi algunos de tus caballos, son hermosos—, respondió. Mark sonrió con orgullo. Amaba a sus caballos, y cualquier persona que los alagara terminaba el número uno en su libro. A medida que la familia siguió charlando y riendo juntos, Trenton se sintió aliviado de que Jennifer comenzara a relajarse. Cada vez que ella inocentemente rozaba contra él era como el fuego por sus venas.

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A medida que continuaba la noche, pensó por qué ella estaba muy relajada, y gimió de frustración. Ella había consumido demasiado alcohol, y no había manera de que pudiera hacer nada con ella en ese estado. Quería que ella estuviese plenamente consciente de lo que estaban haciendo la primera vez que la llevara a su cama y no atribuirlo a ninguno de los dos estando borracho. —Estoy teniendo un gran momento con todos ustedes, pero estoy agotada. Voy a terminar la noche —, dijo Jennifer, tratando de ocultar un enorme bostezo. —Gracias por venir. Disponemos de una mañana llena de actividades programadas, así que no te preocupes por recoger a Molly hasta mañana en la tarde, — dijo Mark. Jennifer se puso de pie y se sorprendió por la falta de equilibrio en sus piernas. No se había dado cuenta de que había consumido mucho alcohol. Lo único que la salvó de caerse fue un brazo, que serpenteaba alrededor de su cintura. Miró a Trenton y trató de apartarse, pero él no se movió. Le gustaba la sensación de su brazo alrededor de ella, y de repente le sonrió con una sonrisa cegadora. Ella observó fascinada, mientras sus ojos se estrecharon y él respiró profundo. —No me tientes, mujer. Estoy haciendo lo correcto—, murmuró mientras la llevaba por el lado de la casa. Estaba tan oscuro, que estaba agradecida de tenerlo de su guía. —Estoy muy cansada, — dijo con un gran bostezo. —Te llevare a casa y luego te traeré aquí mañana por tu coche—, le dijo. Ella estaba bastante mareada que ni siquiera pensó en discutir. Simplemente le siguió, en lo que parecía un paseo sin fin y luego dejo que la ayudara a entrar en el coche. Rápidamente se dio la vuelta a su lado y antes de darse cuenta estaban conduciendo por la carretera. Ella no podía quitar los ojos de su jefe. El hombre era aún más sexy en el resplandor de la luz de tablero de instrumentos, a pesar de que ella trató de no darse cuenta. —Hueles tan bien—, susurró. Trenton apartó la vista de la carretera para mirarla en estado de shock. La expresión de su rostro la hizo reír y le

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tomó varios minutos para detenerse. — Bueno, lo haces, — ella finalmente logró decir a través de sus labios temblorosos. El intestino de Trenton estaba apretado con la cantidad de control que estaba tomando para mantener sus manos quietas. Él quería a la mujer, mucho, y ella era suya para tomarla. Realmente estaba condenando sus escrúpulos en el momento, mientras el dobladillo de su falda se deslizaba indecentemente alta sobre sus muslos blancos deliciosos. Sus pantalones estaban muy apretados, y su corazón latía con fuerza. Ella podía haber dicho que él olía bien, pero en el pequeño espacio de su carro, su esencia lo estaba conduciendo a la locura. No sabía cómo se las arreglaba para mantener al vehículo en la carretera. —Pienso mucho sobre sexo desde que te conozco —ella arrastró las palabras. El carro se desvió antes de que él pudiera ponerlo otra vez bajo control. Volvió su cabeza y la miró, lo cual la envió a otro ataque de risas. Él presionó su pie en el gas, necesitando salir del vehículo antes de que hiciera algo realmente estúpido, como tirar de ella y tomarla ahí mismo, a un lado de la carretera. —Eres muy afortunada de que sea un hombre honorable —gruñó él. Finalmente llegó hasta su casa y comenzó a tener segundos pensamientos. No quería dejarla sola en su casa en su condición actual, pero iba a tener un tiempo de mierda para dormir, sabiendo que ella estaba bajo su techo. Se bajó de su carro y dio la vuelta para el lado del pasajero, luego gimió cuando se dio cuenta de ella se había quedado inconsciente. Miró hacia el cielo, rezando por la fuerza que iba a necesitar para lograr pasar las próximas horas. —Jennifer, estamos aquí, despierta —dijo, mientras sacudía sus hombros. Ella no se movió. Intentó de nuevo antes de rendirse. Metió sus manos y la tiro a sus brazos. Pesaba casi nada, en absoluto. Tan pronto como la apretó contra su pecho, ella se acurrucó más profundamente y suspiró. Trenton literalmente se sacudió con la restricción que estaba tomándole no lanzarla sobre su cama y tomarla. Sudor estaba perlando su frente y cuello, y sus dientes estaban apretados firmemente. Trató de no respirar su aroma, pero no pudo evitarlo. La sensación y el aroma de ella

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estaban haciéndoselo más duro y tuvo un momento difícil subiendo las escaleras. La puso sobre la cama y ella todavía no se movió. Le quitó los zapatos supo que era tan lejos como su resistencia le permitiría ir. Ni siquiera iba a intentar quitarle alguna de sus ropas. Trenton miró a Jennifer por unos momentos, admirando lo hermosa que era, especialmente con la guardia baja. Ella se acurrucó más profundamente en su cama y gimió. La visión de su sedoso cabello regado sobre la almohada estaba haciéndole reconsiderar sus razones para marcharse. Con un suspiro, se dio la vuelta y se marchó. Se dirigió directamente hacia el baño y se metió en la ducha. Se quedó allí hasta que el agua era una avalancha de hielo, causando que sus labios se volvieran azules. Luego se arrastró fuera, temblando, y se lanzó rápidamente encima un pantalón de deportes. Volvió a su habitación, diciéndose a sí mismo que debería encontrar otro lugar para dormir, pero ella estaba tan tentadora, recostada en su cama. Sabía que no podían hacer el amor en su condición actual, pero no había nada malo con sentir su cuerpo presionado contra el suyo. Si pudiera conseguir ir más allá de la dureza de su cuerpo, entonces quizá realmente dormiría. Se subió junto a Jennifer y luego gimió cuando ella inmediatamente lo buscó. Se volvió hacia él, envolviendo la pierna por encima de la suya y lanzó su brazo alrededor de su cadera, a solo unos centímetros de distancia de su tensa erección. Su cabeza se presionó contra su hombro y pudo sentir su cálido aliento sobre su piel desnuda. Sabía que debería haberse puesto una camiseta, pero infiernos, se había puesto un pantalón de deporte, cuando normalmente dormía desnudo. Así eran las cosas, el pantalón de deporte se sentía como lija contra su tenso miembro. Jennifer suspiró en sueños y se movió un poco más cerca antes de que finalmente se estableciera. Trenton estaba asustado de moverse un centímetro. Quería darle la vuelta tanto que estaba haciendo que todo su cuerpo estallara en sudor, incluso después de la ducha fría. Después de quince minutos de tumbarse a su lado, finalmente se relajó y sintió sus ojos hacerse pesados. Su cuerpo cálido corriendo a

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través de él y la sensación de ella presionada contra él era más agradable de lo que jamás admitiría. Él envolvió su brazo alrededor de ella y finalmente se dejó ir.

Jennifer estaba teniendo el mejor sueño de su vida. Esperaba no despertar. Su vida había estado llena de tanto estrés y merecía ser egoísta por un ratito. En su sueño, estaba con Trenton y él era todo lo que había imaginado, y más. —Eres muy hermosa. No puedo resistirme a ti —le susurra él. —Sí, por favor —ella le ruega. Sus manos llegan alrededor de su cuerpo y siente su camiseta siendo quitada. Al aire fresco toca sus pechos adoloridos y sus oscuros pezones rosados se aprietan a picos duros. Necesita que la toque ahí, para aliviar el dolor. Finalmente, sus manos se acercan a sus pechos, sus pulgares frotando sobre los picos doloridos, y ella gime en voz alta en exquisito placer. Arquea la espalda al aire, empujándose a sí misma arriba, más alto contra él. Necesita más, pero no puede entender qué es. Él presiona sus caderas contra las suyas, y ella puede sentir la longitud de su erección presionando contra su dolorido núcleo. Su único pensamiento es que hay demasiada ropa entre ellos. Necesita sentirlos presionarse juntos, piel contra piel, sin nada entre ellos. —Por favor, Trenton, por favor —ruega de nuevo. Lo necesita tanto que siente que morirá si él no se apresura y la toma. Puede ser desenfrenada tanto como quiera, es un sueño después de todo. Ha tenido varios sueños sobre su jefe, pero ninguno había parecido tan real. Se siente como si sus manos estuvieran por todo su cuerpo. —No puedo parar —él gruñe, lo que la hace sonreír. Ella de ninguna manera quiere que deje de hacer nada. Siente como si se va a derrumbar allí mismo, en su sueño, si él se retira. Lo siente quitar la última de sus ropas, las últimas barreras manteniendo su piel de la suya. Gime en voz alta cuando él finalmente siente su cuerpo desnudo presionando con el de ella.

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—Ahora, te necesito ahora —gime ella. Él está recostado sobre ella y puede sentir su erección presionando contra su húmedo calor. Está tan caliente por él, y lo quiere dentro de ella. Sus manos están agarrando su cabeza, y finalmente él lleva su boca a la suya. Él la besa tan profundamente, que no sabe cómo las sábanas no se prende en fuego debajo de ellos. No puede recordar alguna vez haber tenido un sueño tan vívido. Se siente tan viva, tan bien. Lo necesita dentro de ella. Él mueve su cabeza por su garganta y pecho, y luego toma uno de sus ardientes pezones en la boca, chupándolo con suavidad. El tirón de su boca en su pico sensible, envía una onda de emoción por todo su cuerpo, directamente a su calor resbaladizo. Más, quieres más. Como si él pudiera sentir su urgencia, se mueve de regreso por su cuerpo y toma su boca una vez más. Estira su mano hacia abajo y desliza un dedo dentro de su cuerpo, sintiendo que está más que preparada para su entrada. Él gime en su boca ante el calor y humedad que viene de ella. —Abre tus ojos. Quiero mirarlos cuando te tome —jadea él mientras la cabeza de su erección está posicionada en su entrada. Ella siente dolor mientras espera que empuje hacia adelante. Está tan cerca, pero demasiado lejos. No quería abrir los ojos. Si los abría, entonces el sueño terminaría y se despertaría, dolorida y sola. Sacude su cabeza con un no y lo atrae más cerca, cerrando sus labios juntos, de nuevo. Él es incapaz de resistir su urgencia y en una embestida, está enterrado profundamente dentro de su cuerpo.

Los ojos de Jennifer se abrieron de golpe por el coque de sus cuerpos conectados. Varias cosas sucedieron en los próximos segundos. No podría detener lo que estaba pasando, incluso si pudiera haber reunido el poder de voluntad para hacerlo. En primer lugar sabía que no estaba soñando, sino realmente haciendo el amor con Trenton, el hombre que había anhelado desde el momento en que lo había visto por primera vez, y en segundo lugar, que estaba haciendo el amor por primera vez, alguna vez, y dolió lo suficiente para despertarla. El dolor se desvanecía tan rápidamente como el placer tomó lugar. Trenton pudo sentir la tensión en su cuerpo y sintió el estremecimiento de dolor de ella cuando su larga erección rompió a través

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de su barrera. Estaba avergonzado de que pudiera ser tan estúpido y descuidado. Ella estaba agarrándolo con fuerza y a pesar de que realmente podía morir, sabía que tenía que salir de ella. Estaba equivocado, muy equivocado, por tomarla de esa manera y tenía que recompensárselo. Empezó a retroceder, cuando ella, repentinamente se apoderó de él con los brazos fuertemente y envolvió las piernas alrededor de su espalda. Ella arqueó las caderas y se movió debajo de él. Sabía que iría directamente al infierno, pero no podía encontrar algo en él que le importara. Comenzó a mover sus caderas lentamente dentro y fuera de su cuerpo, tomándose su tiempo, sintiendo su estrechez acomodarlo. Su cuerpo temblaba de la cantidad de control que le tomaba deslizarse lentamente a lo largo de su resbaladizo pasaje. Ella estaba tan estrecha, mojada, y caliente, y se ajustaba a su alrededor como un guante. Su humedad los hizo que se deslizaran fácilmente juntos, como si hubieran sido creados exclusivamente para sí. Ella gritó mientras él empujaba profundamente dentro de ella, sus cuerpos se presionaron justo, con fuerza. La miró a los ojos, rodando de placer. La visión de sus labios rosados, húmedos y apenas entreabiertos, enviaron temblores a través de sus entrañas. Sus pezones puntiagudos se frotaban contra su pecho, la fricción haciéndolo sacudirse. Ella era impresionante, y era completamente suya, ya que ningún otro hombre podía reclamarlo. Movió sus caderas, y barrió su lengua por su labio inferior, amando su dulce sabor. Ella tiró de su cuello, acercándolo más, convirtiendo el beso de lento y sensual, a caliente y apasionado. Él se perdió en su última gota de control, y la agarró por las caderas, con fuerza. Empezó a empujar dentro y fuera de ella, rápido. Tomó su cadera con una mano, manteniéndola fuertemente contra él. Usó su otra mano para sostener su cuello para que pudiera seguir besándola, largo y profundo, sin riesgo de que se separaran. Golpeó dentro y fuera de su carne tierna, necesitándola más de lo que nunca había necesitado a alguna mujer. Ella, repentinamente echó la cabeza hacia atrás, desgarrando sus labios entreabiertos, mientras todo su cuerpo se tensaba contra él. Ella gritó, mientras el sudor perlaba su frente.

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Él sintió su núcleo blando completamente su mente.

aferrarlo

en

convulsiones

y

perdió

Él golpeó un par de veces más dentro de ella y soltó su propio grito mientras una liberación que destrozaría la tierra lo sacudía de pies a cabeza. Bombeó en su cuerpo apretado, pensando que nunca habría un fin para el placer. Ambos cayeron en la cama cuando los orgasmos finalmente menguaron. Estaba tan exhausto, por la forma tan intensa de hacer el amor, que apenas tuvo fuerzas para rodar de encima de ella. Se las arregló para hacerlo así, y la tomó en sus brazos. Él cayó rápidamente de regreso en un profundo sueño. Jennifer sabía que debía separarse de Trenton. Sabía que lo que habían hecho estaba mal. Simplemente no podía averiguar exactamente por qué. Estaba tan cansada que no pudo mantener sus ojos abiertos. Decidió que descansaría por unos momentos y luego se levantaría y averiguaría exactamente dónde estaba.

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Capítulo 4 Traducido por Julieta9678 Corregido por Judyher

Jennifer se despertó y no podía moverse. Ella entro en pánico por un momento, preguntándose qué podría estar sujetándola abajo. Poco a poco abrió los ojos y se encontró mirando fijamente a Trenton, que estaba mirándola con una sonrisa enorme. — Buenos días, — él murmuró sexy. — ¿Qué está pasando? — Preguntó ella, tratando de liberarse. — Estamos despertando después de una noche muy satisfactoria, — dijo mientras apretaba su cuerpo contra el suyo. Ella sintió su excitación evidente e inmediatamente se apartó, aunque ella quería presionarse más cerca. — Yo no quería hacer esto, — dijo ella, y él la soltó. — ¿Estás seguro de que no estábamos peleando hace unas horas? — dijo mientras sus ojos se estrecharon. Tenía las manos en su espalda, lo que la hacía perder el hilo de sus pensamientos. Tenía que mantenerse fuerte y no olvidar que fue y mucho menos quién era ella. — Yo pensé que era un sueño, — murmuró ella y su rostro se puso rojo brillante. — ¿Así que sueñas conmigo a menudo? — le preguntó. — Tengo que levantarme, por favor, déjame ir, — ella jadeó. Él acercó sus labios a los de ella y la besó suavemente, fundiendo su fuerza de voluntad para no existir. Luego la soltó y ella se deslizó lentamente lejos. No era una cosa fácil de hacer. — ¿Puedes por favor, salirte? — Preguntó. Tenía que salir de la cama, pero de ninguna manera quería que viera su piel desnuda. — Nunca en la vida, — le dijo.

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Se sentó en la cama, la manta de dormir peligrosamente bajo su estómago. Ella podía ver el rastro de pelo sexy desapareciendo debajo de la manta. También podía ver su evidente excitación empujando para liberarse de las mantas. Se quedó unos instantes, agarrando la manta con fuerza contra su pecho. Miró alrededor de la habitación y vio su ropa esparcida por el suelo. No podía apartar las mantas porque entonces, él estaría sentado en la cama desnudo, y ella no pensaba que tuviera la fuerza de voluntad para no saltar sobre él. Con la cabeza bien alta por fin salió de la cama, cogió su ropa lo más rápido posible y se metió en el baño. Podía sentir el dolor en su cuerpo por el uso de músculos que nunca había utilizado antes. Ella sintió la humedad entre sus muslos, dando prueba de lo que había hecho en medio de la noche. Ella se miró en el espejo y se sorprendió por algunos moretones leves en algunos puntos de su cuerpo. Ella no podía creer que había dormido con su jefe. Siempre había pensado que las mujeres que lo hacían, eran como vagabundas, y ahora ella se había unido a sus filas. Vio la ducha como una invitación y decidió que no podía vestirse sin saltar en ella primero. Ella se encogió cuando vio la evidencia de su virginidad lavándola. Ella esperaba que él no lo hubiera notado. ¿Cómo iba a explicar que seguía permaneciendo virgen durante tanto tiempo? Ella quería que su primera vez fuera el resultado de algo especial, y luego los años pasaron rápidamente y se desvaneció, y pronto ni siquiera volvió a pensar en ello. Ella empezó a pensar mucho en ello una vez que había conocido a Trenton. Ella sacudió la cabeza para aclarar los pensamientos. No podía hacer nada al respecto, así que no había necesidad de hacer hincapié en algo que no podía cambiar. Ella se dijo a si misma que se diera una ducha rápida, pero con el lujo de chorros pulverizados, roció sobre su cuerpo dolorido y se olvidó de la rapidez y simplemente disfruto del masaje de agua. Jennifer no supo cuánto tiempo permaneció allí, pero ella nunca se perdería el agua caliente y, finalmente, pasó a un cuarto de gran tamaño, sintiéndose un poco mejor. El calor había aliviado el malestar en los

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músculos y se sentía limpia una vez más. Odiaba ponerse su ropa sucia, pero no tenía otra opción. Decidió que debía salir del baño con tanta dignidad como pudiera reunir, e insistir en llamar a un taxi. Ella no quería pasar más tiempo de lo necesario con su jefe. Lo mejor sería simplemente alejarse lo más pronto posible para que pudieran regresar a un ambiente normal de trabajo. Por supuesto, que iba a ser difícil teniendo en cuenta que nunca antes había visto un jefe, o a cualquiera de sus colaboradores para el caso, desnudo. Ella nunca se retorcía debajo de cualquiera de ellos en el placer. Sólo de pensar en hacer el amor de nuevo con él, la llevó a mojarse de nuevo. Su cuerpo traidor todavía quería a Trenton, aunque su mente sabía que no iba a suceder. Ella volvió a entrar en el dormitorio, agradecida de que estuviera fuera de la cama. Se quedó mirando la ropa de la cama arrugada y sintió calor en sus mejillas. Ella no podía creer que hubiera pensado, ni por un momento, que su experiencia sexual había sido un sueño. Nunca había sentido el tipo de calor que le había traído un par de horas antes en uno de sus sueños. Incluso pensar en cómo se había sentido, le daban ganas de hacerlo todo de nuevo. Sus pezones se erizaron y su núcleo creció caliente y pulsante. Decidió salir de allí. Ella salió por la puerta y se encontró en un pasillo grande. Vio que terminaba a su izquierda por lo que se volvió a su derecha y lo siguió a una esquina. Ella encontró una enorme escalera y comenzó su descenso, donde se encontró en un vestíbulo grande. Olía a café y caminó en esa dirección. Cuando ella olió una bocanada de tocino, su estómago gruñó. Miró a su alrededor, agradecida de que no hubiera nadie cerca. Ella se estaba muriendo de hambre, pero debería conseguir comida después. Tenía que encontrar un teléfono y conseguir salir como los demonios de allí. Entró por una puerta y encontró a una anciana de pie junto a una estufa. Había tocino, huevos, papas y un poco de cosas de otra índole para cocinar. El estómago de Jennifer rugió tan fuerte que la mujer se volvió con una sonrisa. — Suena como si tuvieras hambre, — dijo. Ella comenzó a acumular comida en un plato y lo puso sobre la barra del desayuno en frente de

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Jennifer, y ella perdió toda su determinación. Unos pocos minutos extras en la casa no podían dolerle, y ella no creía en el desperdicio de comida, así que ella podía comer también. Entonces podría hacer la caminata de la vergüenza de la casa. — Gracias, — dijo, y se hundió en el plato como si no hubiera comido en meses, en comparación con la noche anterior. — Esto es muy bueno, — murmuró entre bocado y bocado. La mujer debe haber añadido algunas especias especiales porque esas no eran patatas ni huevos ordinarios. El tocino era grueso y crujiente, tal y como a ella le gustaba y las galletas prácticamente se derretían en la boca. Antes de que ella se diera cuenta, el plato estaba vacío y ella estaba gimiendo con un vientre lleno. — Estoy siendo muy grosera. Mi nombre es Jennifer y muchas gracias por la comida, estaba espectacular, — Jennifer finalmente dijo. — No ha sido grosera en nada. Soy Sandy, y es muy bueno tener a alguien que disfrute de mi comida. Me canso de las niñas flacas apenas comiendo lo que prepararnos, — dijo la mujer. Jennifer sabía que no era una típica hembra. No le importaba si ella pesaba una libra o dos de vez en cuando, porque trabajaba duro y hacia ejercicio a menudo y ella sabía que iba a desvanecerse con el tiempo. Se negaba a ser una talla cero típica, por la sociedad. — Bueno, estaba delicioso y yo sólo desearía poder comerme algunos más, pero nada de eso se quedaría abajo — Jennifer le dijo con una sonrisa. — ¿Puede usted indicarme donde hay un teléfono, por favor? — Hay uno en el foso, que es la primera puerta a la izquierda, — Sandy le dijo. — Muchas gracias, fue genial conocerte, Sandy, eres una cocinera excepcional, — Jennifer le dijo antes de que ella se dirigió hacia la guarida. No tenía idea de que Trenton estaba en la esquina y que escuchaba toda la conversación. — ¿Qué necesitas un teléfono? ¿Para qué?, — le preguntó, lo que la hizo dejar caer el teléfono y casi saltar de una milla al aire. El corazón le latía con fuerza cuando ella se volvió para mirarlo.

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— Voy a llamar a un taxi, — dijo finalmente y se volvió hacia el teléfono y empezó a marcar la información. Ella estaba realmente indignada cuando Trenton tomó el teléfono de su mano y lo colgó de nuevo. — ¿Qué crees que estás haciendo? — le espetó. — No necesitas un taxi. Te dije anoche que te llevaría de vuelta al rancho en mi coche, — le dijo. — No quiero ir contigo, así que si usted es tan amable, de devolverme el teléfono, voy a organizar mi propio transporte, — le dijo con su voz más altanera. — Vas a venir conmigo. Ahora, deja de actuar como si tú fueras una especie de víctima. — ¿Qué le dio?, ni que estuviera tan buena. — Y además no recuerdo que me dijeras que no anoche, — le espetó. — Yo no estoy actuando como una víctima, pero tengo que ser muy clara al decir que ha sido una cosa de una sola vez. No tengo deseos de conectar con mi jefe o de saltar sobre su regazo cada vez que mueve el dedo, — espetó. Ambos se miraron, de pie a pocos centímetros de distancia, con tanto enojo y luchando contra la pasión y la necesidad de agarrar al otro. — Puedo tener sexo en cualquier momento que desee. Yo no necesito perseguir a una mujer que, evidentemente, se hace del rogar. No te preocupes por mí saltando detrás de ti en las oficinas. — Finalmente rompió. Jennifer sintió como si hubiera recibido una bofetada a través de la cara. Ella sabía que él era un hombre sexy. La mayoría de las mujeres se sentiría orgullosa de estar en su brazo, pero ella no era como las otras mujeres. Ella decidió hacer caso omiso de su declaración. No le gustaba el endurecimiento en el estómago al pensar en él con otra mujer justo después de que había estado con ella. — Ya he terminado con esta conversación, — dijo, y luego se volvió a caminar fuera de la habitación. Pensó al infierno con la llamada telefónica ella se iría a pasear y llamaría del teléfono público más cercano. No valía la pena quedarse con él y luchar contra sus propias emociones, también.

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Lo oyó dar un sonido ahogado un segundo antes de que ella sintiera que su mano le agarraba el brazo. Giró a su alrededor, golpeando su cuerpo contra el suyo. Respiraba pesadamente y sus ojos estaban disparando dagas hacia ella. — Eres una mujer tan frustrante. No importa lo mucho que te duela, siempre y cuando consigas dar la última palabra, podrías saltar de un acantilado, con tal de que la otra persona no tenga la oportunidad de responder. Aprenderás rápidamente que yo no soy un tipo ordinario, yo no recibo bien las órdenes, y además me encanta un reto, — dijo, con los labios solamente a la mitad de una pulgada de los suyos. Podía sentir el calor de su cuerpo y la media pulgada que muy bien podía haber sido una milla. Ella quería que él estuviera más allá de cualquier cosa. Ella temblaba de necesidad y por el triunfo en sus ojos podía decir exactamente cómo se sentía. El triunfo se desvaneció rápidamente, sin embargo, cuando cerró la brecha, dándoles a la vez lo que querían. Sus labios no tardaron y seductoramente la besaron, eran urgentes y llenos de deseo. Ella respondió con una pasión que la hubiera sorprendido si ella pudiera pensar con claridad. Trenton la soltó tan rápido como él la había agarrado y dio varios pasos hacia atrás. Los dos estaban respirando con dificultad mientras se miraban el uno al otro a través de la habitación. Ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder. — Vamos, te llevaré a tu coche, — dijo finalmente, y luego la agarró del brazo y la condujo hasta el garaje. Jennifer pensó en luchar contra él, pero decidió no hacerlo. Su expresión daba un poco de miedo y ella no estaba dispuesto a provocarlo más allá de lo que ya lo había hecho. El viaje al rancho estaba en silencio. Tomó toda la fuerza de voluntad de Jennifer pero ella se negó a mirar por encima del hombre que invadió sus pensamientos tanto como él invadió su espacio durante la semana. Ella no sabía cómo había continuado trabajando para él, pero no podía dejar de lado el trabajo. Llegaron al rancho y ella saltó del coche rápidamente y vio cómo se alejaba Trenton, escupiendo gravilla en una cáscara, fuera inmaduro. Ella

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lo vio salir y suspiró para sus adentros. Sabía que se estaba mintiendo a sí misma al negar su atracción por él, pero no podía aceptar que ella lo quería. Ella no quería a cualquier hombre, pero sobre todo a él. Era demasiado confiado, guapo y arrogante para su gusto. Ella prefería los hombres que eran amables, amorosos y comprensivos. Desde luego no quería estar con alguien que la agarrara y la besara hasta dejarla sin aliento, sin su permiso. Ella sólo tendría necesidad de recordar este hecho una y otra vez. Ella subió las escaleras y se podía oír a los niños antes de que ella llamara a la puerta. Sonrió para ella, feliz de que su sobrina hubiera encontrado un poco de alegría en la vida una vez más. Llamó a la puerta y esperó a que respondieran.

El mes siguiente en el trabajo pasó volando para Jennifer. Ella se aseguró de que nunca estuviera a solas con Trenton por cualquier longitud de tiempo. Sintió sus ojos en ella constantemente y estaba desmoronando su muro de defensas, el cual ella estaba muy orgullosa de haber acumulado. Ella estaba haciendo nuevos amigos, haciéndola darse cuenta de que podía hacer frente a la tensión entre ella y Trenton. Ella no quería renunciar a su puesto de trabajo. Hubo un par de padres solteros que trabajaban allí, que habían sido invaluables al dar sus consejos e ideas. Ella había sido lanzada a la paternidad, y aunque no estaba quejándose, sabía que tenía mucho que aprender. — Oye, Jennifer, un grupo de nosotros, va a jugar una partida a un club esta noche. ¿Quieres venir con nosotros? — Uno de sus nuevos amigos, Tracy, preguntó. — Eso suena perfecto. Molly va a pasar la noche con un amigo, así que tengo la noche libre. ¿Dónde hay que ir? — Vamos al club nuevo, que hay a través de la calle Segunda. Viste pantalones ajustados, — dijo Tracy con una sonrisa. Jennifer se sonrojó y Tracy le dio un guiño grande antes de que se fuera, riéndose todo el camino.

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Trenton estaba sentado en su oficina, hirviendo. No había sido capaz de sacarla de su mente y ella estaba pensando en disfrutar de un club. Él quería llamarla a su oficina y recordarle lo bien que estaban juntos. Se las arregló para permanecer sentado, apenas y pretendió terminar el trabajo. Al final del día, cuando vio a Jennifer salir de la oficina con algunas de las otras mujeres, sonriendo y riendo, tomó la decisión de ir a algún club de los suyos. Trenton salió de las oficinas con una expresión de enojo en su rostro, mientras todos sus empleados tomaban rumbo contrario, en lugar de atreverse a hablar realmente con él. No se dio cuenta, porque todo lo que tenía en su mente era un empleado en particular que lo estaba volviendo loco. Trenton llegó a casa a cambiarse su traje favorito por un par de jeans y camiseta. Él no quería parecer un hombre rico en la noche. Quería verse como un tipo normal y corriente, demostrarse a sí mismo que aún había mujeres que se colgaban por él. No necesitaba la atención de una mujer obstinada. Se dirigió al club, al que nunca había estado antes, y aunque eran solamente las diez de la noche, el club ya estaba lleno de gente, más de lo que le gusta. Se dirigió a la barra y pidió un trago. Él estaba sintiendo que necesitaría unos veinte de ellos esa noche, pero sólo podía obtener uno. Tenía que ser capaz de conducir más tarde. Se apoyó en la barra para ver detenidamente la habitación y no tardó mucho en encontrarla, incluso en el concurrido club. Sus entrañas se apretaron y se sintió realmente agarrar la barra para no apresurarse hacia ella y arrancarla de los brazos del chico con el que estaba. El chico había tirado de ella con fuerza contra él y tenía la cabeza echada hacia atrás en la risa. Él la hizo girar hacia fuera y rápidamente la empujó de nuevo y Trenton quería arrancársela al hombre en pedazos. Justo cuando estaba a punto de perder la batalla con él mismo y correr por ahí, una rubia se frotó contra él, presionando sus pechos medio expuestos a su lado y riéndose. — Lo siento mucho, — dijo la rubia con otra risita molesta. — No es un problema, — le dijo, a pesar de que en realidad era irritante para él. ¿Qué pasaba con él? La hermosa mujer se estaba tirando

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hacia él y no podía importar menos. Ella era mucho más de su tipo que Jennifer, pero él quería hacerla a un lado y salir corriendo hacia su asistente. Demonios, había llegado al club en primer lugar para demostrar que podía encontrar a otras mujeres atractivas. — ¿Puedo invitarte a un trago? — Ofreció él y le dio su sonrisa de millones de dólares. Ella en realidad se desvaneció de su atención. — Eso suena muy bien, guapo, — susurró ella antes de frotarse aún más cerca. Apretó los dientes y juró por lo menos tratar de ligar con la rubia. Jennifer apretó los dientes cuando el hombre, que le había pedido bailar, tiró de ella con fuerza en contra de él. Él era precioso, con un cuerpo que estaba segura tomaba muchas horas en un gimnasio, y una sonrisa que enviaría más mujeres al fracaso total del corazón. Sus amigas la habían empujado a bailar con él, cuando él se lo había pedido, a pesar de que realmente no había querido. La canción parecía no tener fin y era sin duda la colocación de todas las señales de que quería llevar la danza al siguiente nivel. Él era lindo y entretenido, pero tuvo que fingir su entusiasmo, porque no sentía absolutamente nada por él. Estaba aterrorizada de que su jefe hubiera establecido el estándar tan alto que ella ya no se sintiera atraída por alguien más. Eso no iba a funcionar para ella. Ella había estado con Trenton hace más de un mes en las oficinas y él estaba constantemente en su mente. Ella había soñado con él y él iba a volver a ella en sus sueños por la noche, también. Él consumía sus pensamientos y sueños en un espacio tan corto de tiempo. Hizo todo lo posible por ignorarlo y había hecho bien en mantener las cosas en el plano profesional, pero eso sin duda era lo que la hacía tener una gran cantidad de estrés, y en su cuerpo una gran cantidad de dolor. La canción terminó, y con una sonrisa, Jennifer se soltó del hombre y se dirigió a su mesa con sus amigos. Él siguió detrás de ella y le tomó toda su energía seguir siendo agradable, sin dejar de hacerle saber que ella no estaba interesada en nada más.

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— Gracias por el baile, cariño. Me encantaría volver a hacerlo. ¿Puedo invitarte a un trago?, — Le preguntó en lo que supuso era su voz más seductora. La cual no hizo nada por ella. — Agradezco la oferta, pero estoy aquí con mis amigos. Que tengas una gran noche, — le dijo y se alejó, actuando como si no existiera. Debe de haber sido por ello, por lo que un minuto más tarde Tracy le miró como si estuviera loca. — Oh, Dios mío, Jennifer, estaba completamente caliente y lo volaste totalmente, — dijo, casi en tono acusador. — No estoy interesada en hombres así, además no he venido esta noche en busca de un chico, que sólo quieren relajarse y pasar un buen rato, — le dijo a su amiga con su mejor sonrisa. Ella estaba tratando de actuar como si a ella no le importara. — Estás loca, pero está bien, — dijo Tracy y luego por suerte cambió la conversación a otros temas y el tiempo empezó a pasar rápidamente. Ella bailó un par de veces más con otros hombres, que habían hecho perfectamente claro que estaban buscando a alguien para ir a casa, y no les importaba quién fuera. Ella estaba lamentando su elección de la ropa. Se estaba haciendo tarde y había bebido un poco de demasiadas margaritas, ya que su última pareja de baile la dejo por el suelo, se sentía mareada y estaba teniendo un momento difícil aplazando sus avances. — Necesito sentarme, — ella trató de decirle. — Estás bien, — dijo, y tiró de ella con fuerza contra él. Había una pared de gente a su alrededor y ella no pudo desenredarse de sus brazos. Estaba empezando a conseguir sentirse un poco asustada y ya no fingía estar teniendo un buen momento. — Necesito que me suelte, ahora. Quiero volver a mi mesa, — le dijo ella en una voz tan firme como ella pudo. Él la ignoró, y sus manos comenzaron a explorar su cuerpo. Ella estaba a punto de llorar, cuando ella se dio cuenta de cómo las mujeres podían ser tan fácilmente violadas a la intemperie. Nadie le prestaba la más mínima atención a ella, o a la situación. Ella siguió empujándolo, pero no lo afectaba. Él estaba agarrando su trasero, y tirando de ella hacia su cuerpo. Se sentía sucia y violada y

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quería dejar el club de inmediato. De repente, el hombre la dejó ir y voló hacia atrás con una expresión de asombro en su rostro. Ella miró la cara enojada de Trenton y se sorprendió al verlo allí. Ella no sabía qué decir. — La señora dijo que quería que la dejara ir, te sugiero que te vayas, ahora, — dijo Trenton y el poder en su voz debía de haber asustado al hombre porque él se fue rápidamente, sin dar una mirada hacia atrás. Ella estaba tan agradecida por su interferencia que ni siquiera cuestiono lo que estaba haciendo allí, ni sus métodos de manos altas. — Gracias, Sr. Anderson. Él no escuchaba la palabra no, — dijo, y se volvió para regresar a su mesa. Ella quería salir y sus amigas parecían estar pasando un buen momento, por lo que parecía que iba a tener que coger un taxi. Ella no sabía dónde había ido Trenton pero eso no importaba. El grupo dijo que se quedara, pero explicó que había conseguido un dolor de cabeza y tenía que irse. Tracy se ofreció para salir con ella, pero ella estaba teniendo un gran momento y no había necesidad de ello. Jennifer le dijo que no y se dirigió a la parte delantera del club. Salió a la acera, y se sorprendió por la calle vacía. Había unos cuantos coches aquí y allí y varias personas dando vueltas pero no pudo ver a un taxi en cualquier parte. Se dio la vuelta y decidió caminar por un tiempo, esperar para despejar la cabeza. — Oiga, señora, ¿está buscando una dirección?, — preguntó un tipo espeluznante, enviando escalofríos por su espina dorsal. Cómo fue tan estúpida para caminar en el centro de la ciudad de Seattle en el medio de la noche. Culpó de su estupidez a demasiadas margaritas. Ella sacudió la cabeza y camino un poco más rápido. El tipo empezó a seguirla, haciendo sugerencias crudas, empezando a asustarla. Miró a su alrededor para ver algún lugar seguro a donde ir, pensando que podía ser más sabio que dar la vuelta y tratar de volver al club. Ella podía entrar y pedir que llamaran a un taxi. De repente, su brazo fue atrapado y estaba a punto de gritar, cuando se dio la vuelta y vio a Trenton. Ella nunca había sido tan feliz de ver al hombre. — ¿Qué demonios estás haciendo aquí, vagando por las calles? — Exigió. — Me doy la vuelta por un minuto y te has ido. ¿No sabes lo que podría sucederte por aquí a estas horas de la noche? — Su tono de voz al instante la puso en el borde. Ella no era una adolescente que necesitara

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regaños. Claro, había tomado una decisión estúpida, pero era un adulto y si quería tomar decisiones estúpidas por su cuenta y tiempo, no era de su incumbencia. — Estoy buscando un taxi, no es que sea asunto tuyo, — arrastrando las palabras le contesto a él, sorprendida por su propia voz. — Tú me vas a dar un ataque al corazón. No sé por qué me molesto en preocuparme por ti, — hervía y la tomó del brazo, conduciéndola en la dirección opuesta. Trató de dar un tirón a su brazo, pero él tenía un buen agarre. — Yo puedo caminar por mi cuenta, — gruñó ella. Él la miró como si ella no fuera realmente capaz de hacer cualquier cosa por su cuenta y siguió caminando, arrastrándola a lo largo de ella, a su lado. Se detuvo e hizo clic en un botón y entonces ella estaba siendo sacudida en el interior de su coche. Ella se quedó tan estupefacta por su conducta que ella permanecía inmóvil, dándole tiempo para llegar a la puerta del conductor. Cuando encendió el coche y lo sacó a la calle, ella salió de su shock. — Tú idiota arrogante, yo no le pedí dar un paseo, ni le pedí su ayuda. Puedes dejarme salir de este auto y voy a llamar a un taxi, — ella gritó, mirando a un lado de su cabeza. — Puede que no hayas pedido mi ayuda, pero es obvio que la necesitas. Tú no puede manejar alicorada y es el principal candidato para las noticias de mañana si no llegas a casa a salvo. No me puedo imaginar cómo lograste mantenerte con vida tanto tiempo, — respondió con una voz extrañamente tranquila. Ella estaba más irritada por el tono de voz que por otra cosa. Él estaba hablando con ella como si fuera un niño y ella no lo apreciaba. — ¿Qué estás haciendo aquí? — Exigió ella, renunciando a la idea de él dejándole fuera del vehículo. — No es que sea asunto tuyo, pero soy humano y me gusta salir de vez en cuando, — dijo en el mismo tono. — No pensé que sabía cómo quitarse el traje y mezclarse con la gente común, — dijo ella, sabiendo lo inmaduro que ella sonaba, y la tenía sin cuidado. Sabía que su lengua era prolifera cuando bebía.

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— Sé exactamente qué hacer cuando me quito el traje, — dijo él y la mirada en sus ojos le hizo saber su exacto significado. Ella decidió mantener la boca cerrada durante el resto del trayecto. De repente se encontró con que se habían detenido en su apartamento y ella también trabajó en tratar de conseguir quitarse el cinturón de seguridad sin ayuda, para poder alejarse de él antes de que ella dijera o hiciera cualquier otra cosa. Trenton salió del coche y se acercó a abrir la puerta antes de que hubiera terminado. Se levantó tambaleante en sus piernas y sosteniendo su cabeza alta, empezó a caminar hacia la puerta. Él la agarró del brazo y la llevó allí. — Yo no necesito tu ayuda. Voy a entrar muy bien por mi cuenta, — le espetó ella. — Obviamente, necesitas mi ayuda, y no voy a dejar a una señora sola tarde en la noche sin asegurarme que está encerrada dentro, sana y salva, — dijo, todavía con demasiada paciencia. Ella estaba irritada, parecía tan capaz de mantener la calma cuando sus propias emociones estaban por todo el lugar. Ella dejó caer las llaves en su prisa por abrir la puerta y sólo suspiró, se agachó, las agarró y luego abrió la puerta en unos momentos. Ella extendió la mano por las llaves, pero él coloco su mano justo en la espalda y la llevó dentro. — Yo no necesito que entres conmigo, — espetó antes de desplomarse en el sofá, demasiado cansada para discutir con él más. Él la ignoró y se dirigió a la cocina y pronto ella pudo oler la preparación de café. El cual olía celestial pero ella no quería tomar una taza hasta que se fuera. — Bebe esto, — dijo, y se dio cuenta de que ella iba a la deriva, mientras que se inclinaba contra la parte posterior de su sofá. Ella se sorprendió de que pudiera relajarse con él en su casa, lo suficiente como para quedarse dormida. — Tal vez, no quiero hacerlo, — dijo, a pesar de que ella realmente quería el líquido calmante. Alzó la frente y con un suspiro, reconoció y tomó la copa, tomando un sorbo largo. Eso fue lo que le gustó, y lo que le

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irritó a ella. Él era más observador de lo que ella le había dado el crédito correspondiente. Se quedó allí y tomó un sorbo de café mientras terminaba su tasa. Entonces, se acercó y se lo quitó de sus dedos. Ella contuvo el aliento, sabiendo que no estaba a la altura de la lucha contra él. Su cuerpo traidor ya estaba reaccionando a su cercanía y ella lo quería. Se agachó sin decir una palabra, la arrastro fuera del sofá y en sus brazos, donde devoro sus labios. La besó lo suficientemente largo para que sus rodillas se ablandaran y sus entrañas se fundieran. Estaba lista para que él se hiciera cargo de ella. Estaba cansada de luchar con ella y él. Ella envolvió sus brazos alrededor de su cuello, tirando de él más cerca y le acarició la espalda, el envío piel de gallina a lo largo de su piel, haciéndole hervir la sangre. Entonces, tan repentinamente como comenzó el beso, coloco distancia y la volvió a colocar de nuevo en su lugar. Camino hacia la puerta. — Cierra la puerta después de que salga, — fue todo lo que dijo antes de que él se hubiera ido. Se quedó inmóvil durante varios momentos, sorprendida de que él la hubiera besado con tanto calor y luego se fuera. Por último, se aclaró lo suficiente para echar las cerraduras en su lugar, y regresó a su habitación, dejándose caer en la cama. Se quitó los zapatos, dejando su ropa, tendida en la cama, con dolores articulares y una necesidad de él más de lo que alguna vez había necesitado algo. Él la cambiaba más de lo que un hombre debería ser capaz pero al parecer ella no tenía el mismo efecto sobre él, porque él había sido capaz de irse sin una segunda mirada. Jennifer siguió dando vueltas durante varias horas, antes de caer dormida. Ella estaba agradecida de que el día siguiente fuera sábado o ella habría tenido que llamar haciéndose la enferma, porque necesitaba un par de días antes de que pudiera enfrentarse a su jefe de nuevo. El hombre era muy potente y ella estaba descubriendo cuán débil era a su alrededor.

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Capítulo 5 Traducido por Pily y Jhos Corregido por Auroo_J

Trenton esperó hasta que oyó hacer clic a las cerraduras y luego se dirigió a su coche. Debería recibir una medalla por alejarse, porque era la cosa más difícil que había hecho. Había estado dispuesta y lista para él, pero sabía que le hubiera odiado tanto a él como a sí misma en la mañana y que había hecho lo correcto. Condujo a su hogar y se sirvió un whisky doble antes de subir las escaleras hacia su habitación. Tomó una larga ducha y se metió en la cama, donde sabía que se iba a dar vueltas durante horas y horas. No podía conseguir sacarla de su cabeza y esto realmente lo estaba molestando. Ninguna mujer había tenido alguna vez su atención tanto tiempo como ella. Tomó la decisión de perseguirla. Sabía que después de haber tenido una breve aventura pasaría de ella y sería capaz de seguir adelante con su vida. Demonios, eso sería bueno para los dos y las cosas podrían volver a la normalidad. Le encontraría una nueva posición dentro de la empresa para que no se quedara sin un trabajo y podría volver a dormir por la noche. Tenía un largo viaje de negocios por delante y pensó que era el tiempo perfecto para poner su plan en movimiento. Le hizo saber el lunes por la mañana sobre el viaje. Se sintió mejor una vez que tenía un plan. Todo saldría bien, a pesar de que una parte de su cerebro trató de decirle que estaba loco. Optó por ignorar la parte más racional de su cerebro y se centró en el placer en su lugar. Finalmente se quedó dormido y ella invadió su pensamiento, incluso allí.

Jennifer entró a trabajar el lunes por la mañana y sabía que tenía mal aspecto. Casi no durmió durante el fin de semana y sabía que su rostro mostraba los resultados. Estaba frustrada de que Trenton tenía tanto poder sobre ella que afectara su sueño.

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Tan pronto como se sentó y apretó el ordenador, su timbre sonó y fue llamada a la oficina de Trenton. Enderezó los hombros, mantuvo la cabeza en alto, y se dirigió a su oficina. Esperaba que su rostro se viera profesional. Cuando Jennifer entró en su despacho Trenton notó que parecía agotada. A pesar de que parecía que había dormido aún menos que él, todavía estaba impresionante. El viaje sería una gran cosa para los dos, aunque le tomaría un tiempo darse cuenta de ello. —Tengo un viaje de negocios previsto para finales de esta semana y necesito que vengas conmigo, — le dijo, yendo directamente al grano. Ella abrió los ojos y lo miró estresada. —¿Hasta cuándo vamos a estar fuera? — Preguntó. No quería dejar a su sobrina durante demasiado tiempo. —Si las cosas van bien, no nos llevará una semana, si las cosas no salen según lo planeado, entonces podría tomar hasta tres semanas, — dijo, y sus ojos se abrieron aún más. —Yo n... no puedo estar fuera durante tanto tiempo. Tengo que cuidar a mi sobrina, — le dijo. De ninguna manera quería perder su trabajo, pero no podía dejar a su sobrina durante tres semanas. Molly pensaría que había sido abandonada de nuevo. —Tengo entendido que tienes a tu sobrina, pero como te dijeron cuando te entrevistaron para esta posición hay una cierta cantidad de viajes. Te necesito conmigo en este viaje. Ya he arreglado el cuidado de la niña y ella está acostumbrada a mi primo, así que estará bien. Tu computadora portátil también viene equipada con una cámara de vídeo, para que puedas verla en la noche si quieres, — le dijo. Se había preparado para sus argumentos y ya se había ocupado de ellos. —Si voy a ir en este viaje, entonces necesito un par de días libres para estar con Molly para que pueda explicarle lo que está pasando y que no entren en pánico, — le dijo. La presión bajo por su espina dorsal. —Está bien. Puedes trabajar desde tu casa el resto de la semana. Lleva tu computador contigo, y si hay algún documento que necesite ser

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transportado voy a enviar un vehículo, — le dijo. — Sin embargo, puedes terminar hoy en las oficinas. —Gracias, — contestó y salió rápidamente de su oficina. Trenton se sentía muy bien consigo mismo. Nunca había deseado que una semana terminara tan rápido. No podía esperar a tenerla para sí mismo por una o dos semanas. Se echó hacia atrás en su silla y sonrió.

—Tía te quiere mucho y vamos a hablar todas las noches con la cámara que te mostré, está bien, — dijo Jennifer a su sobrina. Estaba trabajando duro para no dejar salir las lágrimas. Estaban de pie fuera de la compañía de jets y afortunadamente Emily había acordado llevar a Molly al aeropuerto privado para decir adiós. —Voy a estar bien, tía. Voy a jugar con mis amigos, — dijo Molly, pero Jennifer podía ver que estaba un poco asustada porque su tía se iba. —Te voy a traer un montón de regalos, también, — Jennifer le dijo, por último antes de dejarla ir. —Me gustan los regalos, — dijo Molly, con entusiasmo. —Ya lo sé, cariño. Ahora sé una buena chica con Mark y Emily, ¿de acuerdo? — preguntó. Molly estuvo de acuerdo y antes de darse cuenta ya estaba abordando el avión y saludando a su sobrina por la ventana. Emily llevó a Molly a su auto y desaparecieron. De repente, Jennifer se dio cuenta de que estaba sola con Trenton y el latido de su corazón se disparó. Ni siquiera sabía a dónde iban, o lo lejos que estaba. Había estado tan concentrada en su sobrina, que nada más le importaba. Miró a su alrededor en el jet de lujo con temor. Era más lujoso que cualquiera que hubiera visto. Tenía hermosas alfombras suaves, cómodas sillas, sofás y un salón que llevaba a otras áreas. Había volado en un par de jets comerciales en su vida, pero ni siquiera se podían comparar.

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—¿Quieres echar un vistazo? No vamos a estar fuera hasta dentro de unos quince minutos, — dijo Trenton. —Eso sería genial, — respondió. Quería ver cómo vivían los ricos. Él le dio un tour y se sorprendió de que tal cosa existiera. Había varias habitaciones en la parte trasera de la aeronave, una con una gran mesa y sillas a su alrededor, además de una enorme pantalla de televisión, otra con una cocina bastante decente. Había increíbles olores saliendo de allí, asegurándole de que comerían bien en el vuelo. Al llegar a la sección de dormir, podía sentir como sus mejillas se calentaron por la enorme cama en la habitación principal. Incluso tenía un cuarto de baño, más grande que el de su apartamento. No veía cómo podrían encajar en el jet. Eran grande, pero no tan abrumadores desde el exterior. Pensó que dormiría en la sala de estar, si es que el vuelo era demasiado largo, porque no había manera de que ella compartiera la cama con él. Esperaba que no se convirtiera en un problema. —¿Hacia dónde vamos? — Preguntó finalmente. —Tengo negocios en Austria. Se trata de un vuelo bastante largo, pero en la comodidad del jet no debería ser un problema, — respondió. Tuvo que contener el grito que quería escapar. Parecía que estaría probando la comodidad del sofá, después de todo. Ya era tarde así que no llegarían hasta algún momento del día siguiente. No tenía ni idea de la hora que los pondría en Austria. —El capitán ha pedido que se pongan el cinturón de seguridad, Sr. Anderson. Ha conseguido el visto bueno para el despegue, — dijo una mujer. Jennifer se sentó rápidamente y se abrochó el cinturón tan apretado como ella podía hacerlo. Odiaba la parte de despegue y aterrizaje del vuelo. Estaba bien, una vez que estaban en el aire, eso es, por supuesto, a menos que hubiera turbulencias. Odiaba la turbulencia, y si el jet golpeaba uno de los bolsillos de aire y caía, comenzaba a entrar en pánico.

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Se sentó tensa, agarrando el brazo de su asiento hasta que estuvieron a salvo en el aire y la azafata regresó y les ofreció bebidas. Pidió algo fuerte y se deslizó en el baño para tomar un par de fuertes pastillas para el sueño. Quería dormir durante el vuelo y despertar una vez que aterrizaran. Volvió a salir y tomó un sorbo de su bebida y luego algo con un olor celestial se colocó delante de ella. Metió la mano en el aperitivo, amando lo que fuera. No estaba acostumbrada a comer esa comida increíble y pensó que podría acostumbrarse a ella. —Bueno, parece que estas disfrutando de la comida, — dijo Trenton con una risita. Se sonrojo y pensó: 'qué diablos' no le importaba si él pensaba que era un cerdo. —Tengo que averiguar cómo lo hicieron. Es tan bueno, dijo. ¿Tienen la receta? —Yo podría preguntar, — dijo en tono divertido. No le importaba lo que él pensaba, estaba acostumbrado a las cosas buenas de la vida, pero ella siempre había tenido que trabajar duro por todo lo que le pasó. Era una gran cocinera y sabía que sería capaz de llegar muy cerca del mismo sabor. Más platos se sirvieron y parecía que cada uno era mejor que el anterior. Cuando se presentó el postre, su estómago ya estaba lleno hasta el tope, pero estaba goteando el rico chocolate y no podía rechazarlo. Sus pastillas para dormir estaban pateando y podía sentir el peso de sus ojos. No iba a durar mucho más tiempo. Terminaron de comer y después de una taza caliente de café se colocó delante de ella. Olía delicioso y se dio cuenta de que debía haber un trago de ron en el mismo. Sabía aún mejor de lo que olía. Terminó la taza y apoyó la cabeza contra el asiento. Ella no iba a durar mucho tiempo, pensó alegremente. —Tenemos que trabajar un poco antes de que llegue la noche, — dijo Trenton, mirando a su ordenador portátil. Murmuró algo y luego dejo que la niebla cayera sobre ella y pronto estaba profundamente dormida, sentada recta en la silla.

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Trenton levanto la mirada y se dio cuenta que Jennifer estaba fuera y no solo tomando una siesta, sino realmente fuera. Diablos, él probablemente no habría sido capaz de conseguir ningún trabajo hecho, de ninguna manera, cuando estaba demasiado ansioso por que realmente comenzara el viaje. Tenía una tonelada de trabajo por terminar, pero también había planeado un montón de romance. La quería en su cama todas las noches, y sabía que iba a tener que cortejarla. La azafata vino de nuevo y la despidió por la noche, puso su portátil lejos, y se inclinó y levanto a Jennifer en sus brazos. Ella inmediatamente se acurruco contra él, haciendo a su cuerpo crecer duro y sus labios relajarse con una sonrisa. No creía que fuera a ser difícil seducir a su sexy asistente. La llevo de regreso a la habitación y la acostó en la cama. Quito sus zapatos y pantalones y dejo el resto de sus ropas en su lugar. Indudablemente no iba a violarla dormida. Después de meterla en la enorme cama, decidió que era demasiado temprano para dormir, así que fue a la cabina principal y trabajo en algunos papeles por unos cuantas horas. Cuando su mente siguió desviándose a Jennifer, en su cama, finalmente se rindió y se unió a ella. Yacio allí por un par de horas, con su cuerpo presionado contra el suyo, simplemente disfrutando la sensación de ella en sus brazos. Podía conseguir acostumbrarse a ella compartiendo su cama. Ese fue el último pensamiento que tuvo antes de que el sueño finalmente lo superara.

Trenton despertó con Jennifer presionada apretadamente contra él y fue increíblemente difícil de extraerse a sí mismo de su cálido cuerpo. Estaba adolorido y duro y no quería nada más que voltearla sobre su espalda y sumergirse en su invitador calor, pero incluso aunque como de grandioso seria, las consecuencias no lo valían. La quería caliente y dispuesta, y la quería consciente. Camino fuera a la cabina principal y trato de hacer algún trabajo pero se rindió después de releer la misma línea por décima vez. No estaba feliz de que esta mujer tuviera demasiado control sobre sus emociones y su cuerpo. Lo hacía sentir débil y ninguna mujer debería tener ese control.

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Supo el instante en que entro en la cabina, incluso aunque su cabeza estaba inclinada contra el asiento y sus ojos estaban cerrados. No solo podía oler su aroma, que permanecería con él por el resto de su vida, sino que podía sentirla. —¿Cómo conseguí llegar allí atrás? — pregunto, cuando tomo asiento transversal de él. —Te lleve, te estaba congelando, — respondió sin levantar la mirada. —Oh, uh, gracias, — murmuro. La azafata camino dentro, rompiendo el silencio incómodo. —¿Les gustaría algún desayuno? — pregunto ella. —Eso sería genial,— dijo Trenton. Jennifer estaba famélica y feliz que el dijera sí. —¿Qué les gustaría beber? —Adoraría algún café, extra dulce y también un gran vaso de leche, — dijo Jennifer. —Café negro, — agrego Trenton y luego la azafata fue a conseguir sus órdenes. Regreso rápidamente con sus bebidas y algunas pastas, que Jennifer engulló. Trenton la observo con una sonrisa en su rostro. —Tenemos unos cuantos días antes que las reuniones comiencen. Compramos algunas tierras allí cerca de un año atrás y están desarrollando un nuevo resort. Todo estaba bien hasta hace una semana, cuando algunas compañías lanzaron algunos ajustes de última hora en los trabajos, tratando de decir que habían factores ambientales a considerar. Hicimos nuestra investigación antes de incluso comprar la tierra y son todas cortinas de humo de personas tratando de conseguir más dinero de nosotros. Esto podría llevar un tiempo, pero tengo un sentimiento que será resuelto rápidamente, — le informo Trenton a ella. Jennifer sintió un estremecimiento viajar por su columna al mirar a sus ojos. No querría ser su enemiga, o estar en el lado equivocado de trato de negocios con él. No se había convertido en el tiburón corporativo que era por dar marcha atrás. No sabía que decir, cuando ni siquiera sabía en realidad como había conseguido el trabajo en primer lugar. Ella carecía enormemente del factor frio requerido por su tipo de posición. No podía

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fanfarronear su camino fuera de nada, terminaría perdiendo una compañía de millones por ceder en temas. —¿Así que, que vamos a hacer? — finalmente pregunto. —Vamos a reunirnos con mis abogados, que han estado trabajando en este incesante y luego poner el plan que he creado en marcha. He estado yendo sobre las quejas toda la semana y hay muchos vacíos en los reclamos y deberíamos ser capaces de llegar a un acuerdo mutuo,— le dijo a ella de forma casual. Ni siquiera parecía estar al menos preocupado. —¿Porque necesitabas que viniera? —Hay un montón de trabajo que hacer Jennifer. Te dijeron que había un montón de viajes involucrados cuando te entrevistaron,— le recordó. —Lo sé,— espeto. Afortunadamente, la azafata apareció con el resto de sus desayunos así que fue capaz de romper la mirada que envió en su dirección. Él tal vez sería su jefe y ella quizás tenía un horrible enamoramiento por él, pero él pronto descubriría que ella no era fácil de pisar. Terminaron su comida y antes de un suspiro el capitán estaba anunciado que aterrizarían pronto. Jennifer odiaba aterrizar peor que despegar. Era especialmente malo cuando la aeronave rebotaba en la pista. Agarro el apoya brazos de su asiento y comento a jadear. Estaba luchando contra el pánico cuando Trenton se movió al asiento de la derecha junto a ella. No dijo una palabra, pero su mano se apodero de las suyas y sintió el pánico fluir y pudo respirar de nuevo. La asombraba como el simple gesto era capaz de confortarla demasiado. Ella no alejo sus manos, o incluso reconoció que estuviera allí. Simplemente dejo que su toque la relajara. El jet toco tierra más suavemente de lo que había experimentado antes, y dejo ir al aliento que ni siquiera sabía que había estado reteniendo. —No tienes nada de qué preocuparte, ya sabes, — dijo Trenton con una sonrisa y ella miro hacia él con sorpresa. Había olvidado que estaba allí por un momento.

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—Sé que una persona es más probable que muera en un accidente de auto que en accidente aéreo, pero hay algo terrorífico sobre estar tan alto y en el aire en algo que pesa demasiado, — dijo con una sonrisa autodespreciándose. —Hay muchas personas que temen volar, solo estoy acostumbrado a eso, que ya ni siquiera lo noto más, — le dijo a ella.

tan

—Suertudo,— dijo ella, no queriéndolo decir. Había preferido permanecer en suelo solido todo el tiempo si pudiera salir con la suya. —Tan pronto como lleguemos a la terminal, nos dirigiremos al hotel. Tenemos un montón que hacer antes que las reuniones oficiales comiencen,— le dijo a ella, de regreso en los negocios. —Estoy lista,— respondió, aunque sintió como si estuviera por encima de su cabeza. Salieron del jet y fueron llevados a un hermoso hotel. El rento una enorme suite con dormitorios múltiples, una gran sala de estar, y una cocina completa. Había una mesa preparada para que trabajaran, así que inmediatamente se sentaron y sacaron cajas llenas de papeles. Ella paso el resto de la tarde escribiendo notas y archivando cosas hasta que sintió que su cerebro estaba completamente frito. Se preguntó si el hombre incluso haría un llamado a terminar el trabajo. Cuando sus ojos se sintieron como si bolsas de arena hubieran sido derramadas directamente en ellos, el todavía parecía completamente despierto y con muchas ganas de seguir. El finalmente levanto la mirada, y noto su cansancio, y decidió terminar esa noche. Trabajaron tan duro durante los días siguientes. Sus abogados entraban y salían, dándole más papeles y recogiendo páginas que había modificado. Jennifer rápidamente dejo de intentar averiguar de lo que estaban hablando y simplemente hizo su trabajo asignado. Miraba con nostalgia fuera de las ventanas de las hermosa suite, queriendo tan desesperadamente explorar la cuidad que nunca pensó que incluso conseguiría visitar, pero en el horario de trabajo de Trenton no había tiempo. Esperaba conseguir al menos un día antes de que tuviera que regresar.

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Había estado paranoica acerca de compartir la suite pero él no había parecido ni un poco interesado en sexo, así que su paranoia era por nada. Como una cuestión de hecho, comenzó a sentirse un poco frustrada cuando se acostaba en su propia habitación, todas las noches, sintiéndose adolorida, como si estuviera perdiendo algo. —Jennifer, necesitamos irnos,— espeto Trenton sacándola de su ensoñación. —Estoy lista,— respondió, recogiendo los archivos que necesitan. Había sido una tortura pasar demasiado tiempo sola con Trenton y ayudaría estar en una habitación llena de personas. No tenía ninguna duda que el iría a su manera porque no se perdía cualquier cosa en su búsqueda de perfección. No había un simple ‘t’ que no estuviera cruzada, o una ‘i’ que no estuviera punteada. Parecía ser impecable. Llegaron al lugar de la reunión y fue aparente en cuestión de minutos quien estaba a cargo. Por supuesto, las cosas terminaron yendo a su manera, y el horario inmediatamente volvió a la pista. Camino fuera de la reunión con un mejor humor del que le hubiera visto antes. —Eso ajustara las cosas por unos cuantos días, pero hay algunas otras cosas que necesitan ser completadas antes de dirigirnos a casa. La próxima reunión es el Miércoles,— le dijo a ella cuando se dirigían de regreso al hotel. Era tarde y ella estaba cansada pero también emocionada. Iba a conseguir explorar la asombrosa cuidad.

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Capítulo 6 Traducido por Auroo_J y Corregido por Auroo_J

Tenía tres días, tres preciosos, maravillosos días para explorar todo lo que fuera posible. Quería ver todo y sabía que iba a ser la típica turista molesta, pero no le importaba. Ella nunca había estado fuera del país antes y no podía esperar para explorar el hermoso país de Austria. El día comenzó como una fresca mañana fría con cielo despejado. Estaba disfrutando de un desayuno fresco divino en el lujoso hotel, preparado por el personal. Fue la selección de la norma europea de fruta, yogur, granola, distintos tipos de carnes y quesos, pan, huevos, salchichas y té caliente lleno de crema y azúcar. Jennifer pensó que iba a terminar ganando por lo menos diez libras en su viaje porque la comida rivalizaba con lo que nunca había comido antes. Normalmente para el desayuno tenía suerte de tener una rebanada de pan tostado y unas cinco tazas de café extra dulce. No sabía de qué se trataba de unas vacaciones, recortar el trabajo, que le daba ganas de comer mucho, pero con el gusto de los alimentos originales puso delante de ella, que no le importaba, ella seguía comiendo y se dijo que haría ejercicio extra-largo cuando llegara a casa. Jennifer habló con el personal la noche anterior y se enteró de que tenía suerte de estar allí en el invierno. La región era ciertamente hermosa en cualquier época del año, pero había una transformación mágica en el final del otoño. La tierra se transformaba en un lugar de ensueño directo de las páginas de libro de cuentos para niños y había magia por doquier. Ella terminó su desayuno y se fue a su habitación para vestirse. No podía contener la emoción y tenía que salir rápidamente antes de ir Trenton cambiara de opinión y terminara haciendo que se quedara a trabajar en su lugar. Jennifer se vistió extra cálida en pantalones de lana, un suéter pesado y muy abrigador, junto con las botas blancas que Trenton le había dado para el viaje. Ella había querido tanto decirle dónde podía meterse sus regalos, pero sabía que tenía que vestirse apropiadamente con su

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empleo en un viaje de negocios y todo, se había enamorado locamente de las botas. Eran preciosas y cómodas, y se negaban a saber lo mucho que le costaron, porque entonces se sentiría demasiado culpable de usarlos. Por una sola vez, decidió que ignorancia era definitivamente dicha. Ella salió de su habitación y se detuvo en seco, diciéndose a sí misma que no tenía nada de que sentirse culpable. Ella no había estado escabulléndose, le había dicho que no podía hacer más trabajo durante tres días, así que no había nada malo con su salida. Él no era su padre y ella no tenía que informarle de todos sus movimientos cuando no estaban trabajando. Trenton estaba de pie en la sala de estar mirándola, sin embargo, y se sentía como si hubiera hecho algo malo. Ella le devolvió la mirada, molesta de que pudiera hacerla sentir mal, sobre todo cuando no había dicho una sola cosa con ella, sin embargo. —¿A dónde te escabulles? —No estaba escabulléndome a ningún lugar, dijiste la última noche que pasamos en un punto muerto durante unos días, así que voy a explorar la ciudad—, dijo ella a la defensiva. —¿Tienes alguna idea de dónde ir? —Oh, sí, he hablado con el personal del hotel y me dieron un mapa y me dijeron algunos puntos turísticos, — dijo con entusiasmo, olvidando que estaba irritada con él en su entusiasmo por explorar. —¿Estabas pensando en simplemente salir y hacer que me preocupara por ti? —, Dijo en una voz exasperada. —No hay razón para que te preocupes por mí. Soy una mujer adulta y estás cortando mi pequeña cantidad de tiempo, por lo que puedes regañarme cuando vuelva. Quiero irme, ahora, — le dijo y se dirigió hacia la puerta. Ella lo oyó gruñir algo en voz baja y luego la empujo contra la puerta. —Eres tan jodidamente frustrante—, dijo antes de bajar la cabeza y sus labios devoraran los suyos. Ella empujó contra él, aterrorizada por el calor encendido al instante en su estómago. La tenía apretada contra la puerta y en cuestión de segundos perdió la voluntad de luchar contra él.

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Sus manos, que habían estado presionadas contra su pecho, de repente agarraron su camisa con fuerza, tirando de él aún más cerca de ella. Nunca había querido a un hombre como ella quería a Trenton, lo que debería preocuparla, pero no había espacio para nada más, excepto la pasión que sus labios abrieron un camino de anhelo por su cuerpo. Él se apartó de ella, tan rápido como la había agarrado, y dio un paso atrás. Los dos estaban respirando con dificultad, ambos estaban juntos con recelo, ambos tratando de conseguir el aliento bajo control. —No quería a que eso sucediera en este momento, sólo me empujas más lejos que cualquier otra persona. Nosotros empezamos con el pie izquierdo esta mañana. Me gustaría mostrarte personalmente la zona. He estado aquí muchas veces antes y siento que estarías más segura conmigo, — dijo, poniéndose rápidamente a sí mismo bajo control. Jennifer miró a Trenton con recelo. Él no se había disculpado con exactitud, pero él parecía genuino. No podía entender por qué elegiría llevarla alrededor a los lugares turísticos. Además del beso, no había mostrado mucho interés en ella por un tiempo. Ella tendría más tiempo con él, sin embargo, por lo que decidió aceptar su oferta. —Si realmente no te importa—, comenzó y él asintió con la cabeza. —Bueno, en ese caso, me gustaría tener un guía, pero no más besos—, dijo con firmeza. Él le dio la primera sonrisa auténtica que había visto de él en mucho tiempo. La dejó sin aliento con su brillo. —Eso va a pasar después—, prometió. Sus ojos se abrieron, pero rápidamente consiguieron ponerse bajo control. Ella sabía que él era un hombre típico y tenía que llegar la última palabra por lo que lo dejó pasar. Ella no quería que hubiese alguna posibilidad de que su paseo se arruinara. —Bueno, si vas a ser mi guía, entonces quiero hacer las cosas bien. No quiero la experiencia del hombre rico. Quiero visitar realmente, como cualquier persona común y corriente. Quiero viajar en el metro y tomar los buses. Me niego a llevar chofer —, dijo. De inmediato se puso rígido, como si le estuviese pidiendo cometer algún tipo de delito. —No hay manera de que podamos hacer eso. Hay problemas de seguridad, y es simplemente estúpido —, espetó.

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—Bueno, entonces que tengas un buen día, me voy por mi cuenta — , dijo Jennifer y se volvió hacia la puerta. Ella preferiría pasar el día con él, pero ella se negó a ceder en su último punto. —Muy bien, vamos a prescindir del chofer, pero insisto en tener dos hombres de seguridad acompañándonos. Ni siquiera sabrás que están ahí. Los guardias vienen, vengas conmigo o no—, dijo mientras soltaba otro suspiro de frustración y se pasaba la mano por el pelo. Se dio cuenta de que él revolvió su pelo mucho a su alrededor. Descubrió que se estaba metiendo bajo su piel. La hacía sentir poderosa de una manera que nunca había sentido antes. —Bueno, mejor nos vamos, entonces, — dijo ella, sonriendo con una sonrisa enorme camino antes de abrir la puerta y prácticamente saltando fuera. Rápidamente se encontró con ella y le pasó el brazo por el suyo. Él tenía razón, rápidamente se olvidó de los hombres de seguridad cuando salieron a las calles muy frías. Estaba tan emocionada que le echó los brazos y le dio vueltas, haciendo que varias personas se dieran vuelta y los miraran como si hubieran perdido un par de tornillos. Encontraron rápidamente el metro y se dirigieron al centro de la ciudad de Viena. Jennifer estaba prácticamente saltando en su asiento y se negó a reconocer el mal humor de Trenton a su lado. Parecía que no le gustaba viajar en el metro. Le resultaba estimulante. Sabía que era un gran lugar para ver a la gente real. —Ve cuan increíble es este lugar, realmente confían en los demás. Ellos saben que no van a robar un paseo y no tienen que dejarlo fuera —, dijo, señalando el sistema de honor del metro. No había torniquetes para mantenerlos fuera, sólo tenías que comprar tu boleto y subir al tranvía. Si alguien llegaba y pedía ver tu boleto y no tenías uno, entonces habría consecuencias graves, pero no revisaban en cada viaje y una persona deshonesta podría correr el riesgo. Trenton encontraba el entusiasmo de Jennifer difícil de resistir. Ella estaba emocionada por las cosas más simples y aunque estaba menos que encantado de estar en la cresta en el metro, estaba contento de estar con ella, y la búsqueda de su alegría era contagiosa. Ella sonrió a todas las personas que pasaron y fue rápidamente correspondida con una sonrisa.

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Se alegró de que hubiera decidido no dejarla salir de su vista, o ella podría haber terminado siendo llevada por un hombre local muy inteligente. —Oh, esta es nuestra parada—, dijo, y se levantó para dirigirse a la puerta. Apenas tuvo tiempo de agarrar su mano. Miró por encima del hombro a sus guardias y les dio una mirada exasperada. Uno de ellos en realidad tuvo el descaro de sonreír, antes de que él fuese capaz de enderezar sus labios. Trenton sabía que probablemente era una alegría para sus guardias verlo literalmente ser llevado de un lugar a otro por el jalón de una mujer, que era como un tornado en sus pies. Él los miró una vez más antes de perseguir a Jennifer. Oyó una risita detrás de él y pensó que no había manera de que fuera uno de sus guardias, no se atreverían. —Este es el mayor mercado de Navidad en Viena, Madge me habló de él, así que date prisa, no quiero perderme de nada—, dijo Jennifer, ya que hizo su salida del metro. Había un enorme mercado al aire libre con todo tipo de cabinas. —Este es el mercado Rathus de Navidad y se abre una semana antes que los demás. Ella me dijo que fuera a una posición Punsch y puedo conseguir una taza especial recuerdo para llevar a casa—, dijo. —¿Por qué tienes que llevar una taza de café a casa? —Porque es algo para recordar el viaje—, respondió ella. Le compró a cada uno una bebida caliente, que tenía un piquete de alcohol que necesitaba desesperadamente para sobrevivir el día. Él obedientemente siguió su taza en vez de girar de nuevo en el depósito minúsculo. Le dejo tener la taza para que pudiera tener un conjunto. Cuando le entregó la taza, ella actuaba como si fuera un verdadero tesoro. Demonios, había regalado diamantes, con mucho menos reconocimiento. No podía entender cómo algo tan simple podría emocionarla tanto. Descubrió que le gustaba su entusiasmo. Ella comenzó a arrastrarlo de un lugar a otro y, sorprendentemente, se estaba divirtiendo. Ella estaba tan feliz que era imposible no contagiarse. El mercado tenía una variedad de alimentos y puestos de artesanía y parecía decidida a parar en cada uno.

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Compró adornos de Navidad, velas, juguetes, alimentos y guantes. Ella le dijo que tenía que conseguir un montón de recuerdos para la gente en casa. No estaba gastando una enorme cantidad de dinero, pero pronto llevaba varias bolsas grandes. Miró a sus hombres de seguridad y cuando se acercaron, él se las entregó. Ella iba a protestar, pero él le dijo que los artículos serían dejados en el coche, donde estaban a salvo y eso pareció calmarla. Él se estaba aburriendo en el mercado y comenzó a conducirla hacia la salida. Por supuesto, tenía que hacer ooh y aah sobre los árboles que bordean las calles con paquetes que cuelgan de sus ramas, junto con miles de luces iluminadas. Le habría encantado haber visto de niño en la mañana de Navidad. Demonios, pensó que probablemente no estaría tan emocionado. —Tengo algo que mostrarte que creo que te gustará—, Trenton le dijo. —Suena muy bien para mí—, ella estuvo de acuerdo, seguro que conocería mejor que nadie los lugares interesantes para visitar. —¿Sabes algo acerca de los famosos Hapsburgs, que eran la familia real de Viena?,— preguntó. —No he oído nada de ellos—, le dijo ella, comenzando a ponerse más emocionada. No había nada como una familia real. —Bueno, entonces, deja que te enseñe su palacio, — dijo, y rápidamente la llevó allí. Se unieron a un grupo de turistas y se encontró cautivada al pasar de una habitación a otra. —Normalmente, es necesario hacer reservaciones con por lo menos un par de meses de antelación, pero resulta que tengo algunas conexiones—, le dijo con su sonrisa arrogante. Ella estaba, por una vez, agradecida de su riqueza, porque no hubiera querido perder la oportunidad de conocer el palacio. —Esto es genial, gracias, — dijo, mirando a su alrededor con asombro. Llegaron a ver a los caballos de Viena de la Escuela Española de Equitación actuando, y ella estaba fascinada por su precisión y la facilidad con la que se manejaban los caballos. Luego se sentaron y escucharon el

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coro de niños de Viena, que había comenzado originalmente como un grupo de músicos de la corte que había sido seleccionado personalmente para entretener a la familia real. Jennifer sintió como si hubiera vuelto atrás en el tiempo, y estuviese sentada en el palacio real, siendo entretenida. Era notable y la llevó de regreso a sus días como una niña, deseando ser una bella princesa a punto de ser rescatada por su príncipe azul. Miró a Trenton y pensó que sería un impresionante príncipe, cabalgando en su corcel. Ella no pudo reprimir el escalofrío que recorrió todo su cuerpo. Estaba agradecida que estaba obsesionado con los artistas, porque sabía que su corazón debía de haber estado en sus ojos. Entraron en la Biblioteca Nacional, con su increíble arquitectura. Estaba sorprendida por el impresionante detalle, mientras caminaba por la habitación. Las edades de los libros en la sala la aturdieron. Había tanta historia en un lugar tan importante y sabía que estaría feliz acampando en la biblioteca durante semanas, o incluso meses, en fin. Había estantes del piso al techo de los libros encuadernados en cuero, algunos de los cuales datan de principios del siglo XVI. Entre los libros de incalculable valor había impecables piezas de arte, algunas grandes, otras discretas, globos históricos, estatuas y pinturas de valor incalculable. El día se deslizaba rápidamente lejos y se sentía como si apenas había visto nada. Rápidamente se la llevó al Museo de la Porcelana y la plata que estaba lleno de los cubiertos y vajilla real. Al mirar en las diversas piezas de la exposición se dio cuenta de la familia real había comido desde esos mismos platos y utilizado esos tenedores y cucharas. No podía imaginar cómo elementos tan delicados habían sobrevivido a través de los años. —Todo es tan notable—, le susurró a Trenton. Él veía todo a través de sus ojos y tuvo que sonreír. Estaba tan acostumbrado a la riqueza y las cosas buenas, que tenía un tiempo difícil apreciando los tesoros delante de él, pero si él lo miraba a través de sus ojos, todo era diferente. Descubrió que no quería que el día terminara. Su felicidad estaba haciendo algo a su interior y trató de distanciarse. Él estaba tratando de convencerse a sí mismo que sólo estaba jugando al guía de turistas, así

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que estaría agradecida más tarde esa noche, pero sabía que se estaba enamorando de ella en formas que no tenían nada que ver con el sexo. Ella era impresionante, llena de vida, leal a la familia y tenía tal pasión. Negó con la cabeza, mientras mentalmente enumeraba sus virtudes. Estaba seguro de que era la romántica ciudad de Viena y que sería capaz de pensar con claridad otra vez una vez que llegaran a casa. —Tenemos que darnos prisa si quieres ver el Tesoro Real, — le dijo, cuando estaba viendo alguna intrincada porcelana.

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Capítulo 7 Traducido por Xhessii y Auroo_J Corregido por AriannysG

Trenton contuvo la respiración cuando vio a Jennifer salir de su habitación. Había visto el vestido en un espectáculo de moda un par de semanas antes del viaje y sabía que estaba hecho para ella. Lo compró inmediatamente, sin saber si tendría la oportunidad de dárselo, pero sabiendo que nadie más que ella podría usarlo. Tenía razón. El vestido flotaba sobre su cuerpo, acentuando la perfección de su figura exquisita. Ella tenía hermosos senos redondos, que rogaban por el toque masculino, rogaban que él los tocara, su delgada cintura y sus caderas redondas gritaban sexo. El vestido caía por el frente y él sabía que por atrás era bajo y no podía esperar a llevarla a la pista de baile y correr sus manos por su piel desnuda. Las sandalias altas de tiras hacían que sus piernas parecieran que eran largas sin fin y él tenía visiones en su cabeza de ellas envueltas alrededor de su espalda. Estaba pensando que le dejaría los zapatos cuando más tarde le estuviera haciendo el amor. La necesitaba tanto, su cuerpo estaba en un estado constante de excitación y se sentía incómodo. Ella estaba increíble y lo que la hacía mejor era el hecho de que no era consciente del poder de su visión. Se mordía el labio inferior mientras él la examinaba lentamente, y la mirada nerviosa en sus ojos le dijo que ella no sabía si él la aprobaba o no. No podía creer que no se diera cuenta de su belleza. Estaba acostumbrado a mujeres que sabían alardear de sus atractivos, y en cómo mantener feliz a un hombre. Eran buenas jugando esos juegos, y sabían cómo obtener lo más que podían de su amante. Trenton tenía la sensación de que Jennifer nunca había jugado ninguno de esos juegos en su vida. —Solo usaré el vestido y los zapatos esta noche. Estoy segura que son demasiado caros para que los tenga —le dijo ella mientras él continuaba examinándola. Por alguna razón esa afirmación lo enojó. Él

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había elegido el vestido y los zapatos para ella, y no le gustaba que un regalo le fuera echado de nuevo en su rostro. —Lo siento, pero son tuyos. El color no va con mi tono —dijo con un tono burlón y levantando su ceja. Ella lo miró por un momento y luego se giró y agarró su chaqueta. Él casi tuvo un ataque cardiaco cuando vio su trasero redondo tan cerca de él. Tuvo que agarrarse de la silla enfrente de él para detenerse de ir y agarrarla. Ella estaba sorprendente, y quería exhibirla por la hermosa ciudad. Los complacería a ambos mucho más que si solo la llevaba a la cama, pero no había terminado con su seducción. Esta noche sería algo que ella siempre recordaría. —Esta no es una discusión. También, tengo algunos accesorios para que uses —le dijo, cuando tuvo su temperamento bajo control. Caminó hacia adelante, y abrió un estuche con un imponente collar de zafiro y diamante y con aretes a juego. Sus ojos se abrieron y él podía ver su pulso latiendo visiblemente en su cuello cuando ella lo miró sorprendida. Antes de que tuviera tiempo para protestar, él giró su cuerpo y le puso el collar. Ella puso su mano contra su cuello, sintiendo los fríos zafiros y diamantes descansando allí. Él estaba disfrutando su reacción. No estaba acostumbrado a mujeres que eran tan modestas cuando recibían un regalo. Oh, actuaban sorprendidas, pero la codicia brillaba fácilmente en sus ojos. —No puedo usar esto. ¿Qué pasa si se rompen, o si los pierdo? No hay manera de que me ponga esos aretes. ¿Sabe cuántos pares he perdido? —dijo y dio un paso atrás. Él la siguió como si ella fuera su presa, hasta que ella estuvo contra la pared. Tenía su cabello levantado en un sexy moño en la cabeza, con algunos mechones enmarcando su rostro, así que tuvo un acceso fácil a sus delicados lóbulos. Sin decir otra palabra, él tomó los aretes colgantes del estuche y puso el primero y luego el otro en sus lóbulos. Ella lo miró, mientras sus manos temblaban. Los aretes tenían un broche especial, así que eran difíciles de perder, y él vio como ella trató de quitárselos antes de quedar frustrada de por qué no podía abrirlos. —Dije que no quería usarlos.

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—Acéptalos… Te miras asombrosa, combinan con el vestido. Además, si ni siquiera puedes encontrar la manera de quitártelos, ¿Cómo los vas a perder? —la cuestionó. Ella lo miró una vez más, pero finalmente se rindió de quitarse las joyas. —Bueno, voy a estar estresada toda la noche si se pierden —dijo enfurruñada. —Mantendré un ojo en ti —le dijo riéndose. —Bueno, los usaré por ahora, pero sólo porque quiero irme y porque perdemos tiempo —le concedió y caminó por la puerta. Quería irse, no pelear con Trenton sobre lo que podía o no usar. —Eso suena bien para mí —dijo, un poco irritado porque ella era terca. A él le gustaba el hecho de que ella no era codiciosa, pero él se había tomado el tiempo de elegir cosas lindas, y ella podría apreciar un poco el hecho y ser menos enojona por la situación. La condujo fuera de la habitación hacia un bonito restaurante, donde una vez más él ordenó su comida. Su única petición era intentar algo diferente de la vez pasada. Ella quería probar los platillos locales mientras era posible antes de que tuvieran que irse y ella no había encontrado algo que no amar inmediatamente. El momento cumbre de la noche fue cuando la llevó a un concierto donde tocaban Mozart y Strauss. El primer acto fueron las composiciones de Mozart, en exclusiva, y ella era hermosa con sus ojos llenos de lágrimas. Trenton estaba ahí para darle un pañuelo, pero estaba tan cautivada por la música que no se pudo girar a decir gracias, solo lo tomó y limpió sus ojos y nariz. También hubo un solista que tocó, junto con los músicos y los bailarines de ballet, agregándole magia. Una estupenda cantante de ópera interpretó con mucho poder en su voz y la habitación hacía eco con sus palabras. El entreacto llegó demasiado pronto y ella se giró hacia Trenton con ojos ansiosos. —No puedo creer lo rápido que pasó. Espero que la segunda mitad sea más larga. —Ciertamente es un gran espectáculo, pero hay un gran número de espectáculos en los Estados Unidos con igual calidad —le dijo él a ella.

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—Nunca antes había ido a un espectáculo como este. Había escuchado de ellos, claro, pero nunca pensé que sería el tipo de persona que acudiría a uno. Pensé que era para los ricos y famosos, y más sobre ser visto, que existe en realidad una belleza pura —le dijo ella. Él se sentó, un poco incómodo. Él acudía a la mayoría de los espectáculos con nada más que otro encuentro de negocios. Era un buen lugar para ver y ser visto y había cerrado muchos negocios después. Su puro disfrute de la música y la belleza a su alrededor era humilde. —Estoy contento de que lo disfrutes —dijo finalmente, y por la mirada en sus ojos, ella sabía que él era una de esas personas de las que acababa de hablar. Él no dejaría que su crítica lo afectara de alguna manera, pero sorprendentemente lo hizo. Él fue y consiguió bebidas y una botana cuando se sentaron de nuevo, compartiendo un palco con otras personas, mientras esperaban que la segunda mitad iniciara. Como Jennifer no hablaba alemán, ella escuchó, pero para su sorpresa, no se miraba incómoda de ser excluida de la conversación. Las luces parpadearon y ella se giró hacia adelante, una vez más completamente llamando la atención de él y de las personas, enfocándose en la cortina que se levantaba delante de ella. La música de Strauss llenó la habitación y Jennifer estuvo una vez más hipnotizada. Su música la llevó a otra dimensión. La música tenía el poder de llevarla a un nuevo mundo y cuando terminaba ella era tirada de nuevo en la realidad. Estuvo sorprendida por las lágrimas que caían por sus mejillas y por los silenciosos sollozos que escapaban de sus labios. Todo el espectáculo estuvo hermoso incluso cuando no fue capaz de controlar sus emociones. No quería ver la mirada en el rostro de Trenton, al menos no hasta que se recompusiera. —¿Te gustaría ir al camerino? —le preguntó él. Sus ojos se agrandaron con placer. Ella nunca pensó que sería capaz de conocer a la gente que hacía música tan hermosa. Ni siquiera podía hablar, así que simplemente asintió.

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Él la condujo por el pasillo y rápidamente llegaron al camerino, donde ella estaba rodeada con gente, que reía y visitaba, todos parecían estar animados después de una actuación fabulosa. Uno de los cantantes de ópera, un hombre muy guapo, estaba dándole a ella mucha atención, la cual ella no notaba, hasta que Trenton puso su brazo a su alrededor y le dio una mirada al hombre, haciéndole saber que estaba más que tomada. Un poco más tarde en la noche, ella bebía una copa de champaña, y se encontró sola y el hombre nuevamente se aproximó a ella. —Si quieres huir de ese hombre bruto, puedo sacarte por la puerta trasera —sugirió él, lo cual hizo que su rostro se volviera rosa y una risa escapó de sus labios. Era halagada por un hombre tan talentoso que la hallaba lo suficientemente atractiva para querer huir con ella. Estaba tentada, solo para mostrarle a Trenton que ella no le pertenecía. Ella le dio una sonrisa, cuando repentinamente fue agarrada por detrás. —La mujer está tomada —dijo la voz de Trenton por detrás, mientras sus brazos se deslizaron alrededor de su cintura y la atrajo con fuerza hacia él. Ella se sorprendió por su comportamiento, ya que nunca antes lo había visto actuar tan posesivamente. De todos modos, no era como si estuvieran en una cita de verdad. Ella era su empleada y simplemente le estaba mostrando la ciudad en un viaje de negocios. No le dio tiempo a decir nada más, solo la condujo hacia la puerta, donde estaban sus guardias, y la guío fuera hacia su coche esperando. Ella se deslizó, sintiéndose un poco zumbada y totalmente eufórica por la noche maravillosa. Incluso el mal carácter de él no le hizo nada por su gran estado de ánimo. —Eso fue increíble. Estoy segura que voy a tener que ir a los espectáculos en los Estados Unidos. Sé que no voy a llegar a tener unos asientos tan buenos, pero no creo que vaya a importar si estás en los palcos de lujo o en la última fila. La música es tan poderosa que llegará hasta los confines del teatro —le dijo. Él se dio cuenta de su mano una vez más, que acariciaba las joyas, como lo había hecho durante toda la noche. A él le importa un bledo las piezas caras y se encontró aún más frustrado de que todavía ella estaba preocupada por eso. Él tiró de ella en el coche y cerró sus labios en los de ella, quitándoles a ambos el

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aliento. El conductor se detuvo en su hotel y de mala gana la soltó, ninguno de los dos dijo una palabra en el largo viaje en ascensor hasta el último piso. Entraron en la habitación y ella se quitó la chaqueta, quedándose delante de él con el vestido que le había estado molestando durante toda la noche. Él sirvió a cada uno una copa y le entregó una. Ella ávidamente bebió de la copa. Él tragó de una sola vez, con los nervios fritos. —Muchas gracias por otro día maravilloso, señor Anderson —dijo, y se volvió hacia su habitación. Él la miró en estado de shock. Ella casi se le escapó porque él estaba tan sorprendido por sus palabras. Finalmente consiguió el equilibrio justo cuando ella salía a través de su puerta e irrumpió después de ella, antes de que tuviera la oportunidad de cerrar la puerta y la cerradura. Demonios, habría roto la puerta de todos modos, con el estado de ánimo que tenía. —¿Cómo diablos me puedes llamar Señor Anderson después de los últimos días que hemos tenido? —gritó. Ella lo miró un poco sorprendida y dio un paso atrás. Poco a poco, la siguió, sin dejar que su presa estuviera fuera de su vista. —U… Usted es mi jefe —tartamudeó, viendo el enojo que le había causado y rápidamente se retiró. Él la siguió hasta que sus rodillas golpearon la cama y ella no tenía adonde más ir. Ambos respiraban pesadamente mientras él se paraba a unas cuantas pulgadas de distancia. —Jennifer, creo que hace tiempo pasamos las formalidades, y lo sabes. Es solo tu manera de crear distancia y estoy harto de eso —gruñó y no le dio oportunidad de responder. La tomó en sus brazos y golpeó sus labios con los de ella, todos sus días de frustración se acabaron con un largo beso. Por un momento, ella se paró anonadada en sus brazos, y luego su cuerpo explotó más grande que cualquier volcán en erupción. Envolvió sus brazos alrededor del cuello de él, y le regresó el beso tan apasionadamente como él lo hacía con ella. Ella no podía tener suficiente de él y descubrió que había demasiada ropa en el camino.

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Sabía que quizás se arrepentiría de la decisión en la mañana, pero ya no le importaba. Estaba cansada del dolor y solamente se estaba mintiendo. Lo quería. Él bajó la cremallera de su vestido y lo dejó caer en un montón en el suelo, dejando que ella se parara delante de él con nada más que un pedazo de tela que cubría su feminidad, y una liga muy sexy y los tacones. Sus manos bajaron y subieron por su esbelto cuerpo, deteniéndose en sus curvas, para moldearlas con sus manos. Sus manos quitaron su chaqueta y le quitaron su corbata. Ninguno de ellos tenía paciencia para lidiar con sus botones, y las manos de él bajaron y rompieron la camisa hasta que las manos de ella pudieron rozar su poderoso pecho, tan suave y tan duro bajo su toque. Él gimió en la boca de ella, cuando sus dedos rodearon sus pezones y los apretó, rodeando su forma. Ella quería probarlo y se movió hacia su cuello, su piel sabía tan bien como olía. Fue más abajo y rodeó su pezón endurecido, pellizcándolo gentilmente, causando que él gimiera. Él levantó su cabeza, uniendo sus labios de nuevo en otro beso abrasador. Ella se agachó y desabrochó sus pantalones y se los bajó a las caderas, junto con sus calzoncillos. Su pequeña mano agarró su erección palpitante, que aprovechó su tacto suave. Ella frotó su pulgar sobre su cabeza lisa y gimió en su boca de nuevo. Él se apartó de ella, sabiendo que se vendría en su mano si no se detenía. Tenía que caer en sus pliegues calientes, y sabía que no iba a durar mucho más tiempo si ella seguía acariciándolo. La lanzó sobre la cama, rápidamente siguiéndola, y pasó su lengua por la suave columna de su garganta. Ella sabía a fresas y algo más que no podía describir. No le tomó mucho tiempo para llegar a las exuberantes montañas de sus pechos y rápidamente chupaba el pezón endurecido en su boca, lo que la hizo arquear su espalda de la cama, empujándose a sí misma más en su cara. Ahuecó sus pechos, masajeándolos con la boca y las manos, haciéndola gritar de placer. Entonces, arrastró su boca por su vientre plano, rodeando la pequeña abolladura en su naval, disfrutando de la sensación de su cuerpo. Por último, se dirigió a su lugar más sagrado,

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agarrando sus caderas con las manos, hundiendo el rostro en su calor húmedo. El primer saboreo hizo a su propia erección saltar dolorosamente. Sus gemidos de placer casi lo enviaron sobre el borde. Le pasó la lengua por sus pliegues rosados, luego chupó su endurecido nudo en la boca, saboreándola y complaciéndola de una manera que nunca había disfrutado complaciendo a cualquier otra mujer. —Por favor, Trenton —rogó, arrastrando los dedos por su pelo. Él sabía lo que ella necesitaba, porque él también lo necesitaba demasiado. Deslizó sus dedos dentro de ella, apretando los dientes por su humedad. Estaba más que preparada para él. Poco a poco se abrió paso por su cuerpo, arrastrando sus labios a lo largo de sus curvas, una vez más, hasta que su boca tomó la de ella con tanta hambre que les quito a ambos la respiración. Agarró sus muslos, tirando de ella de par en par para su fácil acceso. No necesitaba nada más de insistencia, sus piernas giraban alrededor de su espalda y su cabeza rodó de nuevo en éxtasis cuando se hundió completamente en ella en un movimiento rápido. Estaba tan cerca de la orilla, cuando se retiró y se hundió en ella otra vez se tiró en la cama y gritó cuando la explosión pasó a través de su cuerpo sensible. Él la miró en estado de shock cuando su orgasmo siguió pasando a través de ella, agarrando su cuerpo una y otra vez con la fuerza de su placer. En lugar de enviarlo al borde, su placer parecía calmarlo. Frenó sus movimientos, impulsando a su placer. Se deslizó dentro y fuera de su cuerpo, disfrutando de la forma en que su calor se apoderó de él con fuerza. Cuando ella dejó de temblar, y sus ojos se abrieron, apresuró sus movimientos. Su boca tembló, mientras lentamente comenzó a acariciar las llamas de su cuerpo, una vez más. Él empujó en sus brazos, con ganas de ver el balanceo de sus pechos mientras empujaba dentro y fuera de su cuerpo, amando los temblores que sacudían su cuerpo continuamente. Estaba colorada y jadeante, y se sentía poderoso y masculino mientras ella lo tomaba en su interior. Alargó la mano hacia delante, rozando su cabello húmedo de sus ojos, detrás de sus dedos por el lado de su cara. Era tan íntimo, sintió

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que la emoción brotaba en su interior. Poco a poco, se inclinó hacia adelante, teniendo que besarla. Pasó la lengua por sus labios hinchados, saboreándola, antes de abrir la boca lentamente, mientras su cuerpo ya estaba abierto para él. Ella suspiró en su boca, antes de chupar su lengua profundamente dentro, y enredando su lengua con la suya. Perdió todo pensamiento mientras sus lenguas se enredaron entre sí, y el último de su control se rompió. Él comenzó a empujar rápidamente dentro y fuera de su cuerpo sumergiéndose profundamente en su interior. Sintió el calor construyéndose, y su cuerpo se tensó. Su cuerpo se tensó, mientras ella gritaba con su segundo orgasmo. De repente disparó su propia liberación dentro de ella, y gritó con el placer que era tan intenso que pensó que su corazón podría detenerse. Ella lo agarró con su cuerpo, extrayendo hasta la última semilla de él mientras sus piernas permanecieron firmemente envueltas alrededor de su espalda. Sus uñas se clavaron en sus hombros y su boca sobre su suave cuello, ambos estrechándose durante mucho tiempo. Parecía que nunca se detendría, pero finalmente su cuerpo se relajó y se soltó de él, como si al instante se debilitara. Ella trató de apartarse de él, pero él no se lo permitió. No iba a permitir que ella se apartara de él, nunca más, no hasta que hubiese terminado con ella. Él no creía en la eternidad, pero sabía que lo que tenían era especial y se negaba a dejarla marchar. —No vas a alejarte de mí, de nuevo —dijo, inclinando la cabeza en alto por lo que no tuvo más remedio que mirarlo. Sus ojos redondeados mientras inclinaba la cabeza y tomaba sus labios con los suyos en un beso suave, sus ojos fijos en los de ella todo el tiempo. Ella cerró sus ojos, sintiendo que el momento era demasiado íntimo, estaba demasiado expuesta. No quería que él viera el amor que ella sentía por él. Era su secreto para guardarlo y no podía compartirlo con él. Él golpeó su cadera, haciendo que sus ojos se abrieran de nuevo, y la miró con satisfacción. Ella se movió para liberarse de él, no le gustaba la cantidad de poder que tenía sobre ella. —Te lo dije, no te alejaras de mí otra vez, y lo decía en serio, así que deja de tratar de pelear conmigo —dijo con una sonrisa de satisfacción.

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—Ya he terminado, y me gustaría que te quitaras de encima —dijo ella de nuevo en una voz tan altiva como pudo, teniendo en cuenta que todavía él estaba acostado encima de ella con ellos siguiendo conectados de la manera más íntima que podían estar. No estaba contenta con cómo sonaba su voz ronca. —Ahora me estás mintiendo, porque yo desde luego no he terminado, y puedo sentir cada centímetro de tu cuerpo. Tus pezones están duros y presionados fuertemente contra mi pecho. Tu calor es todavía mojado y me rodea con fuerza, y tu pulso late rápidamente debajo de la piel lisa, aquí —dijo mientras mordisqueaba su cuello, haciendo que su pulso saltara. Jennifer maldijo, a él y a ella, por el poder que tenía sobre ella. Se sacudió bajo él, tratando de apartarse, y su lucha provocó que se endureciera en sus pliegues. Sus ojos se redondearon en el intenso placer de él creciendo en su interior. Nunca había sentido algo así, y cuando él, una vez más comenzó a moverse dentro de ella, perdió todo el control. —Maldita sea —dijo con un suspiro sin aliento, antes de que él tomara sus labios con los suyos y la llevara al límite una vez más. Después de que habían terminado, que fue mucho tiempo después, él la envolvió en sus brazos, y ella se quedó dormida con la cabeza apoyada en su pecho, escuchando los latidos de su corazón, y disfrutando de su aroma masculino. Lo que realmente la asustaba era que estar en sus brazos se sentía como estar en casa y que no quería estar en otro lugar.

Los días siguientes pasaron volando en un borrón. Trenton se negó a dejarla apartarse de él. Le hizo el amor varias veces al día y ella respondió cada vez. Él conocía su cuerpo más íntimamente de lo que ella lo hacía. Estaba dolorida de una manera placentera y decidió dejarse llevar y disfrutar de su estancia en Viena. Ella sabía que el mundo real vendría de nuevo a su alrededor y se ocuparía de eso entonces. Ella no podía luchar contra él cuando ella lo quería tanto, ¿Por qué fingir?

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La llevó a Salzburgo y ella estaba muy emocionada recorriendo la zona donde se filmó El sonido de la música. Siempre había sido una de sus películas favoritas y no pudo resistir la tentación de cantar en voz alta en las mismas colinas como Julia Andrews lo había hecho. Trenton, simplemente se rió y la siguió cuando ella tiró de él alrededor de la famosa ciudad. Fueron a las grandes montañas, donde se rodó la apertura de la película y fueron alrededor del lago Fuschl. Incluso permitió que los llevaran en un autobús que los llevó a través de la zona, a pesar de que se quejó y sus guardias no se veían muy contentos con ella, tampoco. Ella sonrió y les dijo que se relajaran y vivieran como verdaderos turistas. Ella incluso se las arregló para conseguir que todo el autobús cantara “Las colinas están vivas” en el paseo alrededor del lago, incluso los guardias no siempre sonrientes. Trenton se asombró de cómo su entusiasmo logró pasar a través de todo el mundo a su alrededor. La nieve siguió cayendo ligeramente a lo largo de los días y ya que no había mucho de ella en Seattle, lo disfrutaba. Cuando ellos estaban esperando el autobús para la vuelta, Trenton estaba mirando a la pureza a su alrededor cuando sintió una bola de nieve que vino de la nada y le dio en un lado de la cara. Se dio la vuelta y miró a Jennifer, con incredulidad. No podía creer que ella se había atrevido a pegarle con nieve. Miró a sus guardias, que lo miraron de vuelta y se encogieron de hombros, diciéndole que estaba solo. Ellos, de ninguna manera, iban a protegerlo de la bola de una chica. Antes de que pudiera encontrar la manera de responder lo golpeo otra vez, justo en la cara, y luego se agachó, riendo tan fuerte que estaba teniendo problemas para respirar. Oyó una risa proveniente de sus guardias y se volvió para mirarlos. Ni siquiera trataban de ocultar su alegría, que lo irritaba. Se estaba volviendo demasiado blando en su presencia. Comenzó a ir hacia ella, quien levantó la vista a tiempo para ver a su mirada amenazante y luego se dio la vuelta y echó a correr, resbalando y deslizándose sobre la superficie helada. No le llevó mucho tiempo para ponerse al día con ella y la levantó en sus brazos y la tiró en un banco

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de nieve blanda. Ella lo miró en estado de shock, a medio camino enterrada en la fría nieve. Cogió un puñado de nieve y lo lanzo contra él, y se agachó por más. Él le abordó antes de que fuera capaz de liberar la bola de nieve y luego luchaban alrededor, ambos mojándose, y su cuerpo se endureció rápidamente ante la sensación de su cuerpo. Él tomó sus labios fríos en los suyos, calentando a los dos al instante. El autobús regresó y él la soltó de mala gana. Ella consiguió disparar una última bola de nieve, antes de correr rápidamente a la seguridad del autobús. Se comprometió a hacerla pagar más tarde. Miró a sus guardias mientras caminaban junto a él, en realidad riendo bajo el aliento. Almorzaron y visitaron la casa de Mozart, llamada Mozartplatz. También fueron a la hermosa plaza Residenzplatz, adornada con una fuente histórica. Le mostró la Catedral de Salzburgo, con su maravillosa belleza e historia. Atravesaron cementerios antiguos y su corazón estaba cargado de tristeza por los niños desconocidos que murieron demasiado jóvenes. Había muchas de las pequeñas tumbas. Otro lugar favorito de Jennifer fue la alta fortaleza en la colina sobre Altstadt, que fue construido para proteger la ciudad. En realidad nunca se utilizó para defenderse de los ataques del enemigo, pero era un lugar muy impresionante. Tuvieron el mejor strudel de manzana en lo alto de la colina. Le resultaba fascinante que el delicioso postre fuese inventado en Austria. Había tanta rica historia en la zona y deseaba que hubiera un tiempo ilimitado para explorar. Tal vez, algún día sería capaz de llevar a Molly allí y llevarla a su alrededor. Después de explorar la fortaleza, finalmente le permitió a Trenton llevarla de vuelta hacia el hotel. Ellos estaban tan agotados que terminaron comiendo en el hotel el resto de sus días de viaje. Trenton se quejó varias veces que nunca había caminado tanto en su vida. Ella no le hizo caso, ya que él estaba, obviamente, en forma increíble. Cuando la parte turística del viaje había terminado y tuvieron que volver al trabajo, Jennifer estaba extremadamente decepcionada. Había

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querido ver mucho más de la región y sabía que necesitaría al menos un mes. Terminaron sus negocios en Viena, para gran satisfacción de Trenton, y pronto llegó el momento de que volviesen a casa. Era triste ver a su viaje finalizar, pero estaba contenta de ver a Molly. Habían estado fuera durante dos semanas, pero se sentían como meses. No podía esperar para sostener su sobrina en sus brazos otra vez. Cuando subieron al jet hacia casa, Trenton parecía ser el que se apartó de ella y aunque su corazón le dolía a la distancia, sabía que era lo mejor. Regresaron a casa y él tuvo que salir de nuevo a la costa este, donde se habría ido por una semana. Se dio cuenta que en realidad lo extrañaba en formas que no creía que nunca serían posibles.

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Capítulo 8 Traducido por Xhessii, Alyshia Cheryl y PaolaGP Corregido por AriannysG

A Jennifer le gustaba Navidad más que cualquier otra época del año. Amaba todo sobre ella: las luces, las decoraciones, la comida y la atmósfera de felicidad casi dondequiera que fueras. Ella sabía que tendía a llevar un poco demasiado arriba las cosas, pero no le importaba, y se negaba a cambiar. Ella fue temprano al trabajo, caminando rápidamente al trabajo, sus brazos estaban llenos y había dos guardias de seguridad detrás de ella, apenas capaces de caminar… Tenían unos contenedores pesados que insistieron en cargar por ella. —Chicos, gracias por la ayuda. En realidad lo aprecio. Hubiera hecho unos cuantos viajes y al final hubiera tenido todo —les dijo mientras ellos ponían los contenedores en el escritorio. —Señorita Stellar, no podíamos dejar que cargara esto usted sola — dijo uno de los guardias, como si él estuviera en contra de la idea de solo imaginarlo. Le hizo feliz saber que todavía había verdaderos caballeros en el mundo. —Bueno, aprecio su ayuda, realmente no hay Navidad sin cientos de decoraciones —dijo ella. —No sé lo que piense de esto el jefe. Él mandó un comunicado, recordándole al personal que las fiestas no eran excusa para la cursilería —dijo un poco cautelosamente el guardia. —Deja que yo me haga cargo del jefe, no lo permitiré que él sea un avaro y arruine mis fiestas —les dijo a los hombre mientras los sacaba de la oficina. Ella inmediatamente se puso a trabajar: colgar decoraciones y luces por toda el área. Trenton iba a estar fuera de la oficina todo el día, dándole mucho tiempo para terminar las cosas. Ella trataría con él cuando él regresara, y por supuesto, tomaría completa responsabilidad de las decoraciones

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festivas. Su enojo valdría la pena cuando ella regresa a su oficina y viera los hermosos colores. Pronto, el personal de otras oficinas empezó a venir. Los nuevos empleados estaban sorprendidos y maravillados por los hermosos colores, mientras sus empleados, los que fueron transferidos de Chicago, le advirtieron a ella que él no estaría muy feliz por eso. Aunque su entusiasmo era contagioso. Pronto, la gente la acompañó poniendo todo tipo de decoraciones. Pronto el personal salió en su descanso para el almuerzo, y compraron más decoraciones y para el final del día todo el piso estaba transformado. Ella se las arregló para terminar todo su trabajo, así Trenton no podría enojarse, pero para el próximo mes ella sería capaz de caminar a su oficina y sentir el espíritu navideño. Ella sonrió y le deseó a todo el personal una Feliz Navidad mientras se iban al terminar el día. Era lunes en la tarde y Molly una vez más pasó la noche con su nueva mejor amiga, ya que no había escuela para ella al día siguiente porque era el día del maestro. Y eso le dio a Jennifer tiempo de terminar el resto de su trabajo. Ella colgó la última rama de muérdago, cuando hubo un sonido de alguien aclarándose la garganta. Ella se giró sintiéndose culpable, pensando que tendría que encarar a Trenton un poco antes de lo que esperaba. Pero su rostro se encendió cuando en cambio miró a George y a Joseph. —Escuchamos sobre las decoraciones y decidimos subir y verlas — dijo George. Ella le dio una enorme sonrisa. —¿Le gustan? —preguntó ella ansiosamente. —Solía verse de esta manera cuando mi esposa todavía vivía. Ella se aseguraba que las fiestas estuvieran rodeándonos y ella mantenía la magia viva. Estoy contento de que la hayas traído de regreso —dijo George con una mirada brillante por las lágrimas. Ella siempre había sido una persona afectuosa y no pudo evitar darle un abrazo. Parecía que él necesitaba uno en ese momento. George aceptó el abrazo y besó su frente. Con las fiestas viniendo y ella solo tenía a Molly en su familia, se sintió como estar en casa, envuelta en los brazos de George. Ella no entendía como Trenton se distanció de tan maravilloso hombre.

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—Jennifer, realmente eres una brisa de aire fresco en nuestra familia, y estoy feliz de que hayas traído todo esto de regreso a nosotros —le dijo él antes de soltarla. —Creo que tendremos que enviarte a los otros pisos para asegurarnos que todo el edificio brille —agregó Joseph. Los ojos de Jennifer se encendieron con el pensamiento. Ella no sabía si él hablaba en serio o no, pero ella amaría decorar el edificio. —Solo diga una fecha y lugar y yo estaré ahí —le dijo ella ansiosamente. —Creo que podremos hacer que el jefe le dé libre el resto de la semana. ¿No crees? —preguntó Joseph. —Yo contaría con eso —dijo George. Ella esperaba que realmente lo hiciera, sería muchísimo mejor que estar sentada detrás del escritorio todo el día. Ella apreciaba su trabajo, pero no la emocionaba tanto como la decoración. —Yo podría trabajar el fin de semana si consigo un lugar para Molly —les ofreció, sin querer enojar a Trenton por tomar libre la semana. —El fin de semana es tiempo con la familia. Nunca esperaríamos que tú trabajaras. No habrá un problema contigo decorando el edificio, nos haremos cargo de Trenton —dijo George, como si leyera su mente. —Bueno, si ustedes creen que no será un problema —dijo ella, aún sonando insegura. —Estamos completamente seguros —agregó Joseph. Los chicos le dijeron que se encontrara con ellos en la tienda departamental para que pudieran comprar las decoraciones que necesitaba, y salieron. Ella terminó el trabajo que ella pensó que necesitaba ser completado y decidió que ella se aseguraría de visitar las oficinas al menos unas horas durante el día para que nada fuera deshecho. Cuando todo el trabajo estuvo listo, Jennifer se encaminó a casa. Ella entró en el apartamento vacío y extrañó a Molly. Era sorprendente cuánto había crecido el cariño a su hermosa sobrina en un corto período de tiempo. Ella miró adelante al final del día cuando ella pasaba la noche con ella.

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Ella amaba los abrazos y los besos que Molly le daba. Pero lo que más amaba de su sobrina era que finalmente parecía estar curada como cualquier niño que pierde a sus padres puede estar. Ellas estaban haciendo una casa real por sí mismas. Ella se fue a dormir, emocionada por decorar el edificio y esperaba que Molly regresara a casa. Ella ya tenía villancicos navideños corriendo por su mente.

Trenton salió del elevador y un jadeo escapó de sus labios. Él miró alrededor a las decoraciones rojas y verdes y se paró silenciosamente mientras se dio cuenta de que villancicos navideños sonaban por los altavoces. Las oficinas se miraban como si Santa hubiera puesto su taller justo ahí. Él caminó por las oficinas, dándose cuenta de que no había una sola área sin tocar, había luces, muérdagos, guirnaldas y campanas. Las decoraciones estaban por todas partes. Él caminó a su oficina y encendió su computadora. Él buscó el comunicado que envió y lo releyó. Él pensó que obviamente sus empleados no podían leer porque el comunicado decía específicamente que él no quería decoraciones navideñas por todas partes. Trenton estaba alistándose para salir apurado por la puerta, convocar a una reunión y despedir a quienquiera que se atrevió a venir con la idea de ignorar su comunicado. Se levantó, caminó hacia la puerta, cuando esta se abrió y su papá y su tío entraron. —Estás aquí lindo y temprano, chico —dijo su papá. —Tengo mucho trabajo que hacer, papá. Este, en realidad no es un buen momento. —Oh, siempre hay tiempo para la familia. Venimos a decirte que te secuestramos a tu hermosa asistente para decorar el edificio, ya que ella hizo un buen trabajo, aquí —dijo Joseph. La cabeza de Trenton giraba rápidamente mientras miraba boquiabierto de su padre a su tío. Él debió saber que Jennifer era la responsable de este

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dolor de cabeza. Ella parecía ser siempre la que lo empujaba hasta el límite. Ellos ciertamente iban a tener que hablar. —¿Dónde está ahora ella? —preguntó Trenton entre dientes. Él no miró la mirada que su padre y su tío se dieron el uno al otro. —Nos encontraremos con ella en la tienda —dijo George. —¿No pensaron en que debían preguntarme si podía prescindir de ella? —dijo él tranquilamente. Los dos hombres lo miraron curiosos, como si no pudieran averiguar por qué él pediría tal cosa. Él tuvo que contar hasta veinte en su cabeza antes de que dijera algo más. Ellos habían llegado de Vienna hace un par de semanas y había tomado todo su bien afilado autocontrol para mantenerse alejado de ella. Ella no había traído a colación el viaje o su deseo aparentemente insaciable de una vez más, y él se encontró con que estaba irritado por eso. Él no quería un poco de apego, con la mujer molesta que colgaba encima de él, pero ella al menos podría mostrar un poco de deseo por él. Desde luego, él no había perdido nada de su pasión hacia ella. Ella entraba en una habitación y su cuerpo respondía al instante. Él no se había hecho ningún movimiento por ella, porque él estaba tratando de mantenerse bajo control, pero se iba rápidamente por la ventana. Ella ciertamente no se estaba derrumbando y él no podía aguantar mucho más. El viaje de Austria no había hecho lo que se suponía que era, sacarla de su sistema. —Bueno, ella hizo un gran trabajo aquí, queríamos que ella decorara todo el lugar —dijo Joseph, mirando perplejo a su sobrino malhumorado. —Lo siento, tío Joseph, tienes razón, ella hizo un gran trabajo y no me importa prestártela. Sin embargo, por favor, sólo llévatela la mitad del día, ya que tiene cosas que hacer aquí también —dijo con los dientes apretados. Su tío, aparentemente, no se dio cuenta de que había algo malo. Él le dio una palmada en la espalda y se fue con su padre. Trenton se sentó en su escritorio, echando humo por la ira, ya que los ancianos habían conseguido otra vez su objetivo, y no sólo eso, sino también llevado a su

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asistente. Quería perseguirla, pero sabía que no sería una buena idea en su estado de ánimo actual. Después del almuerzo, ella llegó caminando a la oficina, usando una loca camisa de vacaciones y sonriendo. Había un pedazo de oropel pegado en su pelo, ella no parecía darse cuenta de eso, y él se obligó a quedarse en su asiento. Quería acercarla a él y marcarla como suya. Iba a tener que hacer algo y pronto, antes de que explotara. —¿No crees que deberías haber hablado conmigo antes de tomar otro trabajo? —preguntó, sorprendido por la calma de su voz. Su sonrisa se desvaneció. —Me dijeron que estabas de acuerdo con esto —dijo un poco inquieta. —No tenía más remedio que estar de acuerdo con eso, con mi padre y mi tío queriendo llevarte lejos de tu trabajo —prácticamente gruñó. —Oh, lo siento, Sr. Anderson, puedo decirles que no puedo terminar — dijo, y su temperamento se fue por las nubes. Allí estaba él, sentado con una erección furiosa, queriéndola más que a cualquiera otra mujer, y ella se atrevía a llamarlo por su apellido. Él salió disparado de su silla tan rápido que salió volando por la habitación, dejándola mirándolo en estado de shock y con un poco de miedo Ella inmediatamente retrocedió, haciendo una carrera hacia la puerta. Sabía cuándo quedarse y luchar, y cuándo retirarse. Él la agarró y arrastró de nuevo hacia su escritorio y la miró, causándole un temblor por su espina dorsal. —Cállate —amenazó, y ella no se atrevió a desafiarlo. Marcó el botón de su secretaria, quien contestó inmediatamente—. Dile a todos que vayan a casa. No me importa en lo que están trabajando, el día ha terminado, puedes contarlo todo como un bono de vacaciones —dijo, y cortó la comunicación. Jennifer estaba sorprendida y un poco asustada por sus palabras. Él la arrastró hasta la puerta, la cerró y luego la recostó sobre el sofá, donde la presionó, jadeando. Ella se sorprendió por su comportamiento. Ciertamente lo había visto enfadado antes, pero él estaba tan controlado, con un fuego ardiendo en sus ojos.

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—Te he advertido que dejes de llamarme por mi apellido. —Fue todo lo que dijo antes de caer al sofá y hacerle olvidar todo acerca de la distancia entre ellos en el último par de semanas. Ella ni siquiera tuvo en cuenta luchar contra él mientras la tomaba en sus brazos. La sorpresa fue consumida rápidamente por la pasión. Él era glorioso enojado, y ella había extrañado la sensación de su cuerpo pegado cerca de ella. Echaba de menos la sensación de su sexo entrando y saliendo de ella. Echaba de menos tocarlo, sin barreras entre ellos. Él le quitó sus ropas y luego las suyas, en un tiempo récord, y estiró su cuerpo sobre el de ella, su piel caliente y brillante en la oficina de poca luz. Él era magnífico. Llevó sus labios a los de ella, empujando su lengua alrededor de los contornos de su boca, haciéndola gritar de placer. Sus manos recorrieron cada centímetro de su piel, tomándose su tiempo en sus zonas más íntimas. Él chupó el pezón hasta que alcanzó su punto máximo en su boca, agitando su lengua alrededor de la superficie dura, de color rosa, lo que la hizo gemir mientras agarraba la cabeza con fuerza contra su pecho. Movió su lengua y ella gimió de frustración. Él la miró, con los ojos brillando de calor inocultable. Él arrastró su lengua entre el valle de sus pechos sensibles, causando que su piel temblara. Su boca se detuvo abajo, pasando mucho tiempo en la superficie blanda de su vientre, causando que su punto más sensible palpitara de humedad. Ella estaba lista para él. Dos semanas podían ser también de dos años. Era adicta a él, sin importar lo mucho que intentara negarlo. Él le daba placer que ella ni siquiera podía imaginar recibir de otro. Él movió su boca por sus muslos, lamiendo y mordiendo en el interior. Sus labios perdiéndose alrededor de su núcleo, acercándose, pero sin tocarla donde ella quería mayormente. Ella quería gritar en su frustración. Ella agarró su cabeza, tratando de guiarlo, sin importarle cómo se volvía audaz en sus brazos. Lo necesitaba para aliviar la presión, como sólo él podía. —Por favor, Trenton, por favor —rogó, en un soplo agitado de aire. Por último, pasó la lengua por sus pliegues calientes, lo que la hizo temblar de placer. La besó íntimamente, teniendo su mente y cuerpo a un nivel totalmente distinto. Arremolinó su lengua a lo largo de su sexo, deslizando

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su lengua arriba y abajo de sus pliegues de seda. Ella se tensó cuando él pasó su lengua por su pezón, enviándola al borde de un orgasmo de infarto. Suavemente sacó su lengua, prolongando su placer, antes de que él mordisqueara su camino de regreso a su cuerpo. Él presionó sus cuerpos juntos, los pezones doloridos a medida que se frotaban contra su duro pecho. Apenas tuvo fuerzas para envolver sus brazos alrededor de su cuello, abrazándolo estrechamente contra ella. Ella lo miró a los ojos con una expresión de satisfacción. Ella le sonrió, llena de alegría. Se inclinó lentamente, mordisqueando sus labios, deslizando la lengua por sus labios. Podía besarlo así todos los días. Él levantó su cadera, y se deslizó sin esfuerzo en el calor de su sexo. Ella estaba más que lista para él. Se detuvo dentro de ella, dejando que el placer viniera, una vez más, cegando su sistema. Ellos encajaban entre sí, perfectamente. Él no podía recordar alguna vez ser más feliz. Ella sacudió sus caderas y él le siguió el ritmo. Se movió rápidamente dentro y fuera de ella, buscando su propio placer. No pasó mucho tiempo para que el cuerpo de Jennifer se viniera una vez más, y juntos se vinieron abajo mientras él soltaba su larga semilla en su interior. Ella se hundió en el sofá, todavía agarrándolo con fuerza, con miedo de dejarlo ir y del momento íntimo final. La giró para acunarla en sus brazos y sus manos acariciaron de arriba abajo su espalda, atrayéndola en un profundo sentido de seguridad. Ellos durmieron la siesta por un período indeterminado de tiempo, y ella se despertó por sus manos errantes. La amó varias veces en el sofá y ella respondió de una manera que le mostró que la distancia que pensaba que había creado había sido sólo en su mente. Después de que ambos estuvieron saciados, totalmente, y empezaron a vestirse, Jennifer se puso de pie, sin saber qué decir o hacer. Ella había disfrutado a fondo hacer el amor y desde luego no se podía quejar, pero se sentía como una persona después de un rollo de una noche. Estaba tan insegura de lo que debía hacer a continuación. —Mi tío tendrá su fiesta anual de Navidad este fin de semana. Vendrás conmigo —dijo él finalmente, haciendo contacto visual. Era una orden, no una invitación. Ella entrecerró los ojos. Él no era capaz de dejar de dar órdenes a su alrededor.

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—Tal vez ya tengo planes. —Mintió. Él la miró, y ella finalmente rompió el contacto visual. Podía sentir sus ojos perforándola y trató desesperadamente de pensar en una excusa para evitar la fiesta, pero a ella le gustaba su familia y la idea de disfrutar una fiesta en la famosa Mansión Anderson de la que había oído hablar tanto. —Voy a enviar un coche para ti y Molly, viste formalmente —dijo, haciendo caso omiso de su otra declaración. Ya que estaba permitiendo que Molly fuera, decidió ir. Ella sabía que su sobrina tendría un buen momento. Estaba un poco preocupada por el vestuario, sin embargo. Ella le había devuelto el vestido que le habían dado en Vienna y lo dejó en su despacho después de que regresaron. Cuando él regresó y lo encontró, él volteó y le dijo que o bien tomaba el vestido de nuevo o él personalmente se lo pondría. Había decidido que era mejor mantenerlo, pero nunca se había comprometido a usarlo de nuevo. Bueno, ella usaría la maldita cosa y sería conveniente para la fiesta, por lo que supuso que podía ceder en esta cuestión y usar el vestido una vez más. Ella se negó rotundamente a llevar las joyas, sin embargo. Él no podía tomar las piezas de vuelta, pero ella las tenía escondidas debajo de una tabla de suelo suelto en su casa, aterrorizada de que alguien robara las piezas caras. Estaba decidida a devolvérselas en algún momento, cuando no tuviera que lidiar con las consecuencias de su ira. Ella salió de la oficina sin decir una palabra más. Ella sabía que no le haría ningún bien y no era el momento de todos modos. Ambos sabían que había perdido su pequeña batalla por lo que bien podría salir con la cabeza alta. Jennifer fue a su casa y le dijo a Molly acerca de la fiesta, lo que extasió a su sobrina por el resto de la semana. Su semana también aprobó gratamente. Decoró todo el edificio con una gran cantidad de ayuda adicional de otros empleados y sintió alegría al caminar en él cada día, escuchando los villancicos través de los altavoces. La fiesta llegó antes de que se diera cuenta y se tomó su tiempo preparándose. Mientras ella deslizaba el vestido hermoso de nuevo, ella se sorprendió de lo bonita que la hacía sentir. Supuso que el dicho acerca de que la ropa formaba a la persona tenía algún mérito, porque se sentía bien en el vestido magnífico y sorprendente feliz.

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Molly parecía adorable en el vestido que Jennifer le compró. El azul del vestido era bonito porque su sobrina había insistido en que combinaran ambos. Jennifer no estaba de acuerdo en usar vestidos que combinaran, pero ella había encontrado un color similar que le gustó a Molly. También había encontrado unos brillantes zapatos que su sobrina amó instantáneamente. Cuando el carro llegó a buscarlas, sus nervios se estaban calmando y ella estaba increíblemente ansiosa. Se sintió aliviada cuando vio que Trenton no estaba en el carro. Lo tomó como un tiempo para calmarse antes de tener que enfrentarse a él. Trenton estaba mucho más que irritado cuando finalmente llegó a la fiesta. Se habían extendido con el negocio y había llegado más de una hora tarde. Había querido acompañar a Jennifer a la fiesta y perder ese pequeño tiempo con ella no lo hacía feliz. Se encontró con la necesidad de estar a su alrededor cada vez más seguido, no lo podía negar. A penas entró en la mansión de su tío se dedicó a buscarla, encontró a Molly sin problemas, estaba con sus sobrinos y Santa. Ella estaba recibiendo una gran cantidad de regalos. Trenton tuvo que sonreír, por como su tío se volvía y arrojaba todo por la borda cuando se trataba de sus nietos, y si se le agregaban algunos, mucho mejor; pensaba el anciano. Todos los niños estaban abriendo regalo tras regalo y gritando de la alegría. Buscó a Jennifer en la multitud pero no era capaz de encontrarla. Estaba a punto de ir a buscarla en otra sala cuando la oyó reír y se volvió en esa dirección. Sentía que la podía encontrar en cualquier lugar y hacer desaparecer a los que estuvieran en medio, cuando por fin el mar de personas que la rodeaban se separaron y finalmente la vio, sintió un nudo de celos profundo en su interior y por primera vez en su vida, quiso quitarle la cabeza a su hermano. Empezó a rodearlos a ambos, quienes se encontraban ausente de él, cuando entraron en contacto visual. La lógica le decía que sabía que su hermano no le iba a quitar a su mujer a pesar de que aún no la hubiese reclamado, él sabía que ella estaba lejos de estar disponible. Tenía la necesidad de dejar claro que ella no estaba disponible. —Buenas noches, bella. — Puso sus brazos a su alrededor, y en frente de todos la besó con todo, olvidó dónde estaba. Sus brazos la envolvieron y

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trazaron alrededor de su cuello atrayéndolo cerca y ella seguía los rítmicos movimientos de su erección en su estómago. Y como comenzó, de repente él la echó hacia atrás, ella gimió, tratando de traerlo de vuelta. Le vio los ojos nublados con frustración en su cara y finalmente ahogó una risita. Jennifer miró con horror la cara burlona de George e inmediatamente sintió el rubor subir a sus mejillas. Enterró su cara en el cuello de Trenton por un momento, tratando de traerse devuelta. Ella nunca había besado a un hombre como lo había devorado a él en la sala. Ella oyó conversaciones a su alrededor y se enfrentó con varias miradas. No estaba segura de que se pudiera tranquilizar quedándose ahí. —Creo que alguien aclaró su punto —dijo Max desde atrás. —Demonios —dijo Trenton, aún sin mirarla. —Permiso, por favor —dijo Jennifer empujándolo para poder salir de la habitación. Ella encontró un baño y se encerró dentro. No sabía qué estaba sintiendo en ese momento, ira o vergüenza. Estaba furiosa porque Trenton decidió reclamarla de esa forma, y avergonzarla de esa forma frente a su familia. Seguro que ellos pensaban que era una hambrienta por el dinero, eso es lo que ella pensaba de las mujeres que dormían con sus jefes. Deseó no haberse puesto el vestido sexy, sentía que estaba mostrando demasiada piel. Se lavó la cara, se puso un poco de maquillaje, enderezó los hombro y salió. Quería agarrar a Molly e irse, pero no le podía arruinar un buen momento. No encontró a nadie mirándola diferente después del beso y comenzó a relajarse, pero igual iba a evitar a Trenton, aún sentía sus ojos puestos en algún lugar de ella. Definitivamente iba a hablar con él después de que disfrutaran la fiesta de Navidad. Trenton veía a Jennifer, queriendo más que nada agarrarla y llevársela hasta una habitación y tirarla en una cana. Normalmente tomaba lo que quería, cuando lo quería; pero su familia le había dicho que hacerlo no iba a disminuir su lucha, entonces controló su frustración y se encontró teniendo un buen tiempo el resto de la reunión.

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Había estado alejado de sus primos y sus hermanos por un buen rato, y se sentía bien estar cerca de ellos. Se encontró riendo y pasándola buen, sin preocuparse sobre lo que hablaba, o dónde estaba, sabía dónde estaba Jennifer. No lo hacía conscientemente, pero sabía en dónde estaba. La noche pasó más rápido de lo que Jennifer pensó, empezó a bostezar y decidió que era tiempo de llevar a Molly a casa. Su sobrina había tenido un hermoso tiempo, pero era hora de ir a la cama. Fue adonde estaban Joseph y Katherine, les agradeció por un rato espléndido y encontró a Molly durmiendo en el piso de una habitación llena de niños. Sonrió a su delicado cuerpo y soltó una risita por sus amigos. La familia Anderson había sido muy buena con su vulnerable sobrina. —Déjame llevarla por ti —Oyó decir a Trenton, ella saltó sorprendida. No sabía que la había seguido hasta la habitación. —De verdad lo aprecio. Ella puede ser pequeña, pero dormida puede ser bastante pesada. —Trenton cargó a Molly en sus brazos como si no pesara. La cabeza de Molly descansando en su pecho le trajo lágrimas a los ojos. Su pobre sobrina había perdido a su madre y a su padre y merecía unos padres que la amaran. Ella haría lo que fuera por darle todo el amor que merecía. Caminó afuera con Trenton, y disfrutó el frio aire que le tocaba el rostro. Sabía que había tomado demasiadas copas de champán y no había comido casi en la fiesta. Tampoco había comido nada antes de irse y no tenía su carro. —Voy a llamar un taxi —le dijo a Trenton, quien empezó a bajar—. ¿Adónde vas? —preguntó, algo mareada lo siguió. —Te llevaré a tu casa. —No es necesario, puedo tomar un taxi. —Intentó de nuevo, no muy segura de poder manejar el camino a casa con él. Sus hormonas estaban alborotadas y ella tenía poca resistencia justo en ese momento. —Lidia con eso. —Se paró y puso a Molly en el asiento de atrás. Su sobrina estaba tan cansada que no se movió. Él le abrió la puerta del pasajero y esperó a que Jennifer entrara. No se movió ni un poco, considerando que su sobrina estaba atrás.

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Él manejó por calles desiertas y le pareció como si fueran el doble de largo que lo normal con la tensión rondando por el carro. Ella suspiró aliviada cuando aparcaron frente al apartamento. Inmediatamente salió del carro, planeando tomar a Molly y entrar corriendo. Trenton tenía otro plan, sin embargo, cuando chocó con él y tomó a Molly en la puerta. —Yo la llevó —Fue todo lo que dijo, y ella refunfuñó frente a la puerta cuando la tocó con los dedos y todo dentro de ella se sacudió mientras que abría la puerta—. ¿Dónde está su cuarto? —preguntó. Ella señaló el pasillo corto y luego se fue a la cocina. Levantarse en la mañana con una resaca no era una opción, así que se preparó una fuerte taza de café y esperó a que estuviera lista. —No se despertó cuando la dejé en la cama —dijo Trenton, despertándola. No lo había oído regresar a la cocina—. Me vendría bien una taza de café —le dijo, desde que ella no se le ofreció ninguna. —Ok, pero estoy realmente cansada, así que… —dejó las palabras al aire pensando que se iría. Pareció no gustarle ser echado de su casa. Aceptó la taza, apoyándose en el mostrador a poco espacio de ella. Todo su cuerpo era consciente de la presencia de él. No habían estado solos desde ese día en su oficina y sentía de todo corriendo a través de ella, necesitando su toque de una manera que la enfurecía. —Invítame temblando.

a

quedarme.

—le

susurró

seductoramente,

dejándola

—Esa no es una buena idea —dijo ella, agarrando la taza esforzándose en no lanzársela para que se fuera. —Nuestra relación no ha sido una buena idea —le dijo y rápidamente se dirigió hacia ella, sus intenciones estaban claras en sus hermosos ojos. Ella trató de esquivarlo, pero fue inútil en un espacio tan pequeño. Él la tomó en sus brazos y ya su débil resistencia se evaporó cuando sus labios la tocaron. Ella sufría por él de una manera que nunca pensó posible, y cada vez que estaba en sus brazos era un alivio. ¿Qué diferencia haría una noche más? Trenton ni siquiera podía pensar con claridad cuando la trajo hacía sí. Perdió cualquier coherencia que no fuera encontrar una cama y darle uso. Supo que no importaba cuantas veces él la tomara, nunca sería suficiente.

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No creía que alguna vez lo fuera. La levantó en brazos y la llevó hasta la pequeña habitación. Apenas era capaz de quitarse la ropa antes de que él se hundiera profundamente en su acogedor calor. Sus gemidos de placer lo llevaron al borde y la primera vez de esa noche fue demasiado rápida. Hizo que las siguientes dos horas fueran de entero placer, haciéndole lentamente el amor durante la mitad de la noche. Ella estaba sorprendida por el tiempo en que pudo complacerlos a ambos y estaba satisfecha. Tanto Trenton como Jennifer cayeron en un profundo sueño cuando el sol estaba empezando a salir. En ese momento él se dio cuenta que no podía dejarla ir. Pensó que iba a tomar un montón de tiempo convencerla, pero ella era su mujer y se negaba a dejarla ir.

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Capítulo 9 Traducido por Nanami27, Jhos y Pily Corregido por Auroo_J

Jennifer fue despertada por unos golpes en la puerta. Ella abrió los ojos aturdida, aliviada al ver que no sentía un golpeteo bajo sus párpados. Intentó moverse y se encontró clavada en la cama. Volvió la cabeza y la noche fue rápidamente hacia atrás. Trenton estaba mirándola con una sonrisa de satisfacción en los labios. —Buenos días —murmuró antes de besarla suavemente, haciéndola olvidar todo acerca de los golpes, hasta que otro insistente golpeó a su puerta. —Um, tengo que abrir la puerta —dijo, nada buena con las conversaciones la mañana después, teniendo en cuenta que él era el único con quien había tenido una. Saltó de la cama, consciente de su estado muy desnudo. Ella cogió su bata de baño y la aseguró, antes de dirigirse a la puerta principal, consciente de que lo más probable era que parecía un desastre, a pesar de que era ya avanzada la tarde. Se sentía horrible de haber dormido tanto tiempo. La casa estaba en silencio, lo que significaba que su sobrina estaba todavía dormida también. No se sorprendió, teniendo en cuenta toda la emoción de la noche anterior, y lo tarde que había llegado a la cama. Jennifer abrió la puerta hacia la mirada de desaprobación de la trabajadora social de su sobrina. Se preguntó lo que la mujer estaba haciendo allí. —Hola, Sra. Ellis, ¿me olvidé de una cita? —Preguntó ella, mucho más consciente de su propia apariencia desigual. La mujer la miró de pies a cabeza y por la mirada en sus ojos, no la aprobaba. —Tengo algunas noticias para compartir con usted que no podían esperar. ¿Puedo pasar? —La mujer declaró y se abrió paso hacia adelante. Jennifer lo encontró grosero y molesto, pero no podía dejar que su temperamento sacara lo mejor de ella. La mujer era la diferencia de que ella tuviera su sobrina de forma permanente o no, por lo que sería agradable.

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—¿Le gustaría una taza de café? —Ofreció. —Eso sería genial, gracias —dijo ella. Jennifer rápidamente puso una jarra y colocó una taza en frente de la mujer y luego se unió a ella en la mesa. Ella sacó un montón de papeles de su archivo y un sudor frío escapó de la piel de Jennifer. Esta no parecía ser una visita feliz. —Como usted sabe, la custodia de Molly ha sido temporal hasta que se determinara si este sería el mejor ambiente para ella —comenzó la mujer y por su tono de voz, parecía estar diciendo que en realidad no creía que se trataba de un buen ambiente. —Hemos tenido entrevistas con Molly y luego con usted, por supuesto, y hemos llegado a la conclusión de que Molly estaría mucho mejor en un entorno familiar más tradicional. Ella tenía dos padres muy amorosos y no pensamos que pasar a una familia monoparental sea lo mejor para ella —dijo la mujer en el mismo tono frío. Le tomó unos momentos a Jennifer darse cuenta de lo que estaba diciendo, pero cuando llegó, sintió todo el color drenarse de su cara. La mujer le decía que iban a sacar a Molly de su cuidado. —No lo entiendo. Molly está muy bien conmigo. La tengo en la escuela y tengo un buen trabajo, por lo que proporcionar para ella no es un problema. Soy su tía y no creo que vivir con extraños sería bueno para ella —declaró Jennifer. —Nosotros tratamos de tener a los niños con los parientes si eso es lo que es mejor para ellos, pero con sus largas horas de trabajo y el estado de soltera, esto no es un ambiente de vida ideal —dijo la mujer, mirando alrededor de la pequeña habitación y encontrándola defectuosa. Trenton eligió ese momento para entrar en la sala, luciendo sexy como el pecado en su ropa de la noche anterior. Desde luego, no se veía desaliñado como ella. Parecía el confiado empresario que era. Se acercó a la cafetera y se sirvió una taza, y luego se unió a ellas en la mesa. Incluso la trabajadora social snob parecía un poco sonrojada en su presencia, ya que el hombre parecía tener ese efecto en todas las mujeres, sin importar su edad. —Buenas tardes. Soy Trenton Anderson —dijo él, mientras sacaba su mano. La mujer se sonrojó mientras tomaba su mano y Jennifer se sentó allí en estado de shock.

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—Hola, soy Betsy —respondió ella, y la boca de Jennifer se quedó boquiabierta. Ella ni siquiera sabía que la mujer tenía un nombre, y mucho menos que dejara oírlo. Ella envió Trenton una mirada y de hecho él tuvo el descaro de un guiñarle a ella. Tendría palabras para él más tarde, ya que su temperamento estaba empezando a subir. Odiaba el poder que tenía, cuando ella misma, se sentía tan desesperada. —Es un nombre bonito, siento interrumpir, pero no pude evitar escuchar su conversación —él le dijo, haciendo que la mujer se sonrojara de nuevo. —Eso está perfectamente bien, Sr. Anderson —dijo ella. Jennifer tenía la sensación de que si ella fuera la que interrumpiera no habría conseguido una respuesta tan agradable. —Usted no tendrá que preocuparse por el estado de soltera de Jennifer más, ya que ella es mi prometida. Nos vamos a casar a finales de esta semana. Mi padre siempre ha querido una boda de Navidad —le dijo a la mujer. Ella lo miró distraídamente, mientras Jennifer se quedó en estado de shock. No podía creer que le hubiera mentido a la trabajadora social. No era como si ella no descubriría la verdad cuando no se produjera una boda. —Bueno, Jennifer, por qué no me lo dijo —se volvió a Jennifer con amonestación. Jennifer no podía hablar. —Las cosas han pasado tan rápido y sé que ella estaba pensando en llamar de inmediato, como una cuestión de hecho, nos gustaría invitarle a la boda desde que ha estado tan presente en la vida de Molly —dijo él suavemente, tomando la mano de Jennifer en la suya y llevándola a los labios, donde besó suavemente la palma de su mano, enviando una sensación de hormigueo por todo el camino hasta los pies. —Me parece una maravilla, el Sr. Anderson, ¿y van a vivir en un lugar más adecuado para la niña? —Preguntó, ignorando por completo a Jennifer. —Sí, Molly tendrá una bonita casa para correr libremente, con un parque infantil, por supuesto, como todos los niños necesitan —respondió. Jennifer sintió la bilis en su garganta, conforme las mentiras seguían creciendo. No sabía cómo iba a salir de todo esto. Desde luego sabía que iba a estrangular a Trenton, tan pronto como la Sra. Ellis se fuera.

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—Suena perfecto. Vamos a poner un alto en esta transferencia y les daremos el tiempo para hacer las cosas —dijo, mientras se ponía de pie, una vez más, estrechando la mano de Trenton y luego saliendo por la puerta principal. Ni siquiera se había molestado en decirle adiós a Jennifer. Una vez que ella sabía que la costa estaba clara, se volvió hacia Trenton con asesinato en sus ojos. —¿Cómo te atreves a mentirle, tú pomposo, egoísta, arrogante hombre? Cuando esta boda no se produzca, va a pensar que soy una mentirosa, así como incompetente, y se llevará a Molly de mí lado de seguro —ella le gritó, mientras acechaba más cerca de él. Nunca en su vida había querido lastimar físicamente a alguien, pero en ese momento quería golpearlo repetidamente. Trenton vio a Jennifer y sintió que su cuerpo cobraba vida. Su ira era algo impresionante de ver y se encontró queriéndola tanto que le dolía todo el cuerpo. Él sonrió, lo que provocó que los ojos de ella echaran chispas, y su rostro enrojeciera. Estaba fascinado con su reacción y se encontró queriendo empujar sus botones aún más. Ella se acercó a él con su mano levantada. No sabía si ella pensaba golpearlo, o arrancarle los ojos, pero él no le dio tiempo para hacerlo bien. La tomó en sus brazos y la besó con tanto calor, que no sabía cómo ambos no estaban en combustión. Ella luchó con él por unos momentos y luego la ira se volvió rápidamente en pasión y ambos se desgarraron todos el uno al otro. La levantó en el mostrador y se estaba preparando para abrir su bata y hundirse profundamente en su interior, cuando escuchó un ruido detrás de él. Apenas podía girar la cabeza en la bruma llena de pasión, pero estaba agradecido que lo hizo porque Molly estaba de pie en la puerta, con los ojos soñolientos sobre ellos. Jennifer aún no la había visto y seguía aferrándose a él, lo necesitaba para terminar lo que había empezado. Se apartó de ella y ella gimió, sintiendo frío y vacío sin él apretando contra ella. Le llevó un momento, pero finalmente miró y vio a su sobrina, y luego su cara se calentó con vergüenza. Rogó que su sobrina inocente no hubiera visto demasiado. Comprobó con rapidez tanto su ropa como la de Trenton, y se sintió aliviada al encontrar que todo estaba perfectamente cubierto. —Buenos días, Ángel —dijo a través de un nudo en la garganta.

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—Buenos días, tía, tengo hambre —Molly contestó y se sentó a la mesa, actuando como si nada al encontrar a su tía encerrada en los brazos de un hombre en la cocina. —Te voy a hacer unos panqueques —dijo, y rápidamente se puso a trabajar en ellos, contenta de tener algo que hacer para sacar su mente de Trenton y la situación de custodia por unos momentos. Mientras su piel caliente se enfriaba y su mente tenía tiempo para pensar, comenzó a estresarse una vez más, preguntándose qué iba a hacer y cómo iba a salir de su situación actual. Terminó los panqueques y se sentó a la mesa con Molly, bebiendo en la vista de ella. No podía dejarla ir, era tan preciosa para ella y rompería el corazón de ambas no estar juntas. Molly terminó su desayuno y se fue a la sala a ver una película mientras se despertaba. Jennifer finalmente se volvió en Trenton, lista para resolver las cosas con él. —¿Cómo pudiste haber mentido? Ella sabrá que inventaste todo el asunto y luego me culpará por ello. Infiernos, tendré suerte incluso en poder visitar a mi sobrina después de todo esto —terminó en una voz ahogada. —Yo no mentí. He oído tu conversación con ella y me pareció la mejor solución. Nos casaremos y puedes mantener a tu sobrina —dijo en un tono de hecho. Ella lo miró con incredulidad. —No puedo casarme contigo. —Entonces perderás a tu sobrina. —Pronunció las palabras sin emoción, sin romper el contacto visual. Ella se quedó allí, dejando que lo que él dijo se asentara. ¿Podría casarse con un hombre por otra razón que amor? Ella habría dicho que nunca, hace apenas una hora, pero no podía perder a su sobrina y si el matrimonio era la solución para mantenerla, entonces, ¿qué daño podía hacer realmente? Pensó en su conversación sobre matrimonios arreglados hace unas semanas y la forma en que estaba convencido de que todos los matrimonios eran de conveniencia. El matrimonio con él no era más que un contrato. Él no estaba ofreciendo el matrimonio de manera emocional, era puramente de negocios con él.

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—¿Por qué haces esto, no tienes nada que ganar? —Ella finalmente preguntó. —En caso de que no lo hayas notado, somos geniales en la cama. Eso es digno de un anillo de bodas —dijo él y ella se estremeció. Él estaba intercambiando un anillo de bodas por sexo ilimitado. ¿Podía ella en verdad venderse así? No era como si dormir con él fuera un sufrimiento, pero todavía parecía demasiado frio. Tuvo que parpadear lejos las lágrimas cuando pensó sobre ello. Le dio la espalda, mirando fuera de la ventana. —Necesito pensar sobre todo esto. —No hay nada que pensar, Jennifer. O haces esto por tu sobrina, o no. Una boda toma tiempo para planear y ya le dije a la Sra. Ellis que nos casaremos en una semana, así que necesitas decidirte ahora, — dijo, aun en esa voz fría. Estaba empujándola en una esquina y ella no quería nada más que correr lejos. Miro a la sala de estar, a su sobrina, quien estaba demasiado contenta en ese momento. Se había abierto mucho más en los últimos meses y Jennifer sabía que si ella pasaba al sistema de asistencia de adopción se retraería rápidamente de nuevo. Pensaría que su tía la había abandonado. No podía dejar que eso pasara. —Bien, — dijo, apenas sobre un susurro. No podía girarse y mirar hacia él cuándo dijo la sencilla palabra. Él no necesitaba ninguna aclaración, él sabía que había ganado la batalla. —Me encargare de todo, — le dijo a ella y camino fuera de su puerta principal. Se sentía como si acabara de vender su alma al diablo, pero había hecho mucho peor si eso mantendría a su sobrina a salvo. Se unió a ella en el sofá, empujándola cerca, necesitando recordarse que su propia vida no importaba, eso era sobre Molly, quien era su responsabilidad. Trenton dejo la casa sintiéndose culpable sobre empujar a Jennifer a una esquina, pero sabía que no la dejaría ir. No quería darle tiempo para pensar en cualquier otra solución. La quería para ser su esposa, y cuando quería algo, siempre iba detrás hasta que era suyo.

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Jennifer estaba aturdida por como las cosas rápidamente ocurrían después de la declaración de una simple palabra. Consiguió una llamada tardía de Emily Anderson, felicitándola sobre su próximo matrimonio y preguntándole si podía llegar para poder preparar los detalles de la boda. De mala gana acepto la invitación, no queriendo hacer una gran cosa sobre un matrimonio falso, pero tampoco queriendo herir a Emily, quien se había convertido en una amiga para ella. Llego al rancho, donde estaban todas las mujeres Anderson, a lo largo con los hermanos y primos de Trenton. La casa estaba llena de personas y objetos. Había sido invitada a quedarse en el rancho, aunque eso había sido más una orden, así podrían conseguir todo lo que necesitan terminar en el corto periodo de tiempo. Había sido disculpada del trabajo, ella estaba ocupada día y noche para la boda, y no había visto a Trento a solas, ni siquiera una vez. Lo vio aquí y allá pero siempre desde la distancia. Las miradas que le enviaba a ella la atrapaban en llamas sin embargo. Parecía casi tan hambriento de ella como ella lo estaba por él y tenía la sensación que su noche de bodas iba a ser explosiva. Fue medida, encerada, depilada y expuesta a través de cada tratamiento de belleza que podía siquiera posiblemente imaginar, y antes de que lo supiera, su día de bodas estaba allí. Les dijo a todo el mundo repetidamente que no quería una gran boda, pero nadie escucho. Se miró a sí misma en el espejo de cuerpo entero, en una de las habitaciones de huéspedes, del rancho y apenas podía reconocerse. Amaba su vestido, todo blanco, esponjado y lleno con cuentas y encaje. Era un vestido de ensueño y no podía lamentar el vestido de cualquier manera. Su cabello fue barrido de su cuello, sostenido en su lugar por pasadores, cuentas y una tiara brillante. Su maquillaje había sido aplicado por un experto y se sentía hermosa. —¿Tía Jennifer, ya es tiempo? — Molly, que parecía como una versión en miniatura de sí misma, pregunto. —Eso creo, hermosa, — dijo, causando que Molly riera. —Soy una princesa,— dijo Molly y giro en una circulo. Parecía como una pequeña princesa en su vestido blanco y tiara. Se miraba tan hermosa que hizo que la garganta de Jennifer doliera por su hermana quien nunca

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conseguiría ver a su hija crecer. Algunas veces el mundo era un lugar cruel y se prometió nunca dejar el recuerdo de su hermana desvanecerse. Molly la conocería bien. —Sí, eres la princesa más bonita en la tierra, — le dijo Jennifer a ella, que causo que ella riera más, hubo un golpe en la puerta y George paso dentro. —Ambas son creaturas maravillosas, — dijo y Molly le sonrió radiante. —Gracias, — dijo Jennifer tímidamente. Se había encariñado con George. Era un hombre maravilloso, y estaba agradecida de ser parte de su vida. —Estaré honrado de llevarte por el pasillo, desde que tu padre no puede estar aquí, — ofreció, causando que sus ojos se humedecieran, de nuevo. Era todo un caballero y un hombre amable y ella odiaba que no supiera la razón real del matrimonio. —Yo seré la única honrada, — respondió. Le tendió un pañuelo y consiguió componerse a sí misma otra vez, antes de salir fuera del umbral. La boda paso en un borrón y antes de que Jennifer supiera lo que estaba ocurriendo, el predicador estaba pronunciándolos marido y mujer. —… marido y mujer, puede besar a la novia ahora, — dijo y Trenton no perdió el tiempo. La empujo en sus brazos, que no era una tarea fácil, considerando las yardas de tela separándolos, y tomo su boca en un beso apasionado. Se encontró a si misma probando con avidez sus labios y deseando que estuvieran solos. Él no tenía mucho cuando la toco una vez desde la noche después de la fiesta de Navidad, y ella reacciono a él como si estuviera famélica. —De acuerdo, tienen mucho tiempo para eso, después,— alguien grito desde la multitud, haciendo que el rostro de Jennifer se calentara, así que realmente parecía como una novia ruborizada. Trenton, en la otra mano, giro frente a la multitud con una expresión triunfante, causando muchas risas. —No puedo esperar para tenerte sola,— Trenton le susurro, haciendo que su rostro permaneciera en un constante estado de rubor. La llevo por el pasillo y ella estaba abrumada cuando salieron fuera.

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El área había sido transformada, con una enorme carpa establecida con calentadores, una pista de baile, y camareros llevando comida y bebidas, más una banda completa. Era asombroso como la familia lo había logrado en tan poco tiempo. Tan pronto como entraron en la pista de baile, la banda comenzó una canción lenta y Trenton la empujo en sus brazos y el resto del mundo se disolvió lejos. No supo cuánto tiempo se balanceo alrededor de la pista de baile en sus brazos, pero podía haberlo hecho la noche entera. —Es momento de cortar el pastel,— anuncio George e hicieron las cosas obligatorias que un nuevo novio y novia hacían. Ella bailo con unas pocas otras personas, pero Trenton siempre parecía encontrarla rápidamente y llevarla de regreso por sí mismo. Eso la hacía sentir querida y como si fuera una boda verdadera, después de todo. Estaba nerviosa sobre su noche de bodas, como si no supiera como se suponía debía comportarse. Sabía que ciertamente tenían química y estar en la cama juntos no iba a ser un problema, pero estaban todas esas pequeñas cosas de las que estaba insegura. ¿Lo besaba cuando le diera la gana, o podía tocarlo casualmente? ¿Reunirse con él después del trabajo? No sabía cómo estaba esperando que ella se comportase. Realmente la asombraba que quisiera recibirlo a la puerta con una sonrisa y un beso y quería envolverse a sí misma en sus brazos y no solo para hacer el amor. Estaba completamente enamorada de él, cuando él solo sentía lujuria por ella. Ese último pensamiento la asusto más que nada, porque la lujuria eventualmente se desvanecería y estaba aterrorizada de que se cansara de ella. Al menos para ese momento Molly estaría seguramente adoptada por ella y siempre tendría los recuerdos para mirar hacia atrás. —Quiero irme, ahora,— susurro Trenton. Ella asintió con la cabeza, queriendo estar a solas también. Molly iba a quedarse los próximos días con Emily y Mark, así podrían tener una verdadera luna de miel y tenía la sensación que no tendría nada de qué preocuparse sobre ella durante ese tiempo mientras lo más probable era que ni siquiera dejaran su cama, por no hablar de su habitación. —Tengo una sorpresa para ti,— le dijo cuándo la llevo por el pasillo con personas gritándoles y arrojando semillas de ave. Ella cayó en un montón en la parte trasera de una enorme limosina, llena de risas cuando

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se giró en su dirección. Su respiración quedo atrapada en su garganta a la impresionante visión que él era. Su corbata estaba aflojada, junto con los botones superiores de su camisa, y se descubrió a si misma con ganas de alcanzarlo y sentir la gloriosa piel suave de su pecho. Quiso terminar de desabotonar la camisa. Como si él pudiera leer su pensamiento, ella observo los ojos de Trenton, mientras se oscurecieron y luego la empujo sobre su regazo. Ella todavía estaba usando su enorme vestido de boda y tuvo problemas para conseguir situarla pero su boca vino abajo sobre la suya en una demanda y ella fácilmente acepto el desafío, clavando sus dedos a través de su cabello y probando ávidamente los contornos de su boca. No podía creer como de lasciva era en su presencia. La chica reservada y fría era instantáneamente llameada a la vida por la pasión que su toque invocaba. El gruño bajo en su garganta y luego se empujó lejos de ella. Presiono su cabeza abajo en su hombro y ella no pudo evitar sino morder suavemente la piel allí. Sintió una temblor correr a través de su cuerpo y sonrió con satisfacción al ser ella era quien lo causo. —Estoy tratando de componerme y hablarte, — gruño, aunque sus manos estaban corriendo a lo largo de su espalda y caderas, haciéndola retorcerse encima de él y lamer incluso más su garganta expuesta. Él finalmente se rindió y levanto su cabeza para tomar sus labios de nuevo, causándole un estremecimiento y moverse más cerca. Ella no estaba tan enamorada de su vestido más, mientras los mantenía demasiado lejos. Continuaron amándose el uno al otro en la parte trasera del auto y no tenía idea de cuánto tiempo paso pero eventualmente la limosina se detuvo y la puerta se abrió. Ella miro arriba aunque sus ojos llenos de lujuria a la puerta abierta y Trenton de mala gana la soltó. Salió de la limosina y la ayudo a salir. Ella miro asombrada a la enorme casa ante ella, sin tener idea donde estaban. Había esperado ser llevada a algún hotel, o incluso en sus jet privado, para ser llevados lejos. Él había sido muy misterioso sobre su luna de miel. Después de todos sus largos viajes de negocio no hace mucho, no tenía la sensación de ir a cualquier lugar lejos, prefiriendo no estar demasiado lejos de Molly, pero le dejo la decisión a él. No había esperado estar en alguna casa, sin embargo. Tal vez estaban haciendo otra parada.

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Era una enorme casa de tres pisos con largas vigas, cubiertas, y luces brillantes. La puerta principal estaba abierta y un hombre en un uniforme parecía estar esperando por ellos. Tal vez era uno de esos hoteles, que eran exclusivos y parecían como casas, pensó. —Este es tu regalo de bodas. La casa está a tu nombre así que no importa lo que ocurra sabrás que siempre estarás a salvo, — dijo. Le tomo unos cuantos minutos para que sus palabras se hundieran. Él le había comprado una casa como un regalo. Estaba demasiado aturdida que no sabía que decir. El regalo que le había conseguido, que estaba ubicado en su bolsa, parecía tonto ahora. No podía aceptar una casa de él. Podría vivir allí tanto como ellos estuvieran casados, pero cuando el cuento de hadas terminara, no podría mantener el lugar. Todavía estaba abrumada y amenazada que él hiciera algo tan generoso. —Yo ni siquiera sé qué decir. Parece demasiado simple para decir gracias, pero muchas gracias... —dijo con una voz ahogada en lágrimas. Su sincero agradecimiento le llenaba de una calidez incomparable más que cualquier otra palabra dirigidas a él. Una cosa que sabía era que no era codiciosa. Nunca había comprado un regalo tan caro para una mujer, pero ninguna otra mujer lo había merecido. Había pagado cientos de miles de dólares en joyas y las mujeres con las que había estado en el pasado sólo habían visto las piezas con codicia. Jennifer miró a la casa con amor. Esa fue una de las razones por lo que él sabía que nunca la dejaría ir. —¿Quieres entrar? —preguntó con una sonrisa mientras ella sólo seguía mirando el lugar temerosa. Salió de su trance y le sonrió con alegría en su cara. —Mucho —le dijo y luego fue a ponerse al día, se quitó los tacones y corrió escaleras arriba. Saludó al hombre en la puerta, que era su mayordomo y entró en la casa, jadeando de alegría. Durante la siguiente media hora, la siguió mientras ella exploraba cada centímetro de la casa. Quería explorar una habitación y una única habitación, pero no pudo quitarle el placer. Cada cosa nueva que encontró envió deleite en su expresión. Ella incluso le besó un par de veces y tomó toda su fuerza de voluntad para no tirar de ella con fuerza contra él y llevársela a su dormitorio.

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—Oh, Trenton, este lugar es la casa más increíble que he visto en mi vida. Es más que perfecta, simplemente no hay palabras suficientes para expresar lo enamorada que estoy de ella. Voy a perderme, es tan inmensa y la biblioteca es increíble. No puedo esperar para ir a nadar. Quiero seguir explorando, para siempre, gracias —dijo, echándole los brazos al cuello. Trenton no pudo aguantar más y rápidamente tiró de ella con fuerza, presionando sus labios contra los suyos, sin dejar lugar a dudas que era hora de explorar su dormitorio. Sus ojos se dilataron y pasó de la emoción a la pasión en un santiamén. La tomó en sus brazos y prácticamente corrió por las escaleras para llegar a la habitación. Gimió de frustración con todos los pequeños botones en la parte posterior de su vestido, pero no quería romper su traje especial, así que apretó los dientes al descubrir su perfecta piel blanca, lechosa de media pulgada a la vez. Cuando el vestido finalmente cayó al suelo y vio las diminutas briznas de encaje apenas cubriendo su cuerpo perdió el resto de su control y la tumbo en la cama. No le importaba si destruía su delicado encaje porque tenía que tocar su carne y parecía estar tan necesitada de él, por los sonidos que provenían de su garganta. Pasó las manos a lo largo de su sedoso cabello, eliminando poco a poco las pinzas que lo sostenían en su lugar, lo que la hizo suspirar. Lentamente bajó por el arco de su espalda, tocando su piel casi desnuda, lo que la hizo querer mucho más de él, pero le asustaba preguntar. Quería tener la suficiente confianza para tomar y exigirle, pero no podía, así que simplemente disfrutaba de sus caricias, rezando para que no se detuviera. Trenton gruñó bajo en su garganta mientras Jennifer se aplastó contra su duro cuerpo, sintiendo sus pechos suaves aplastarse con él. Rápidamente se arrancó la camisa, necesitando sentir su piel desnuda rozarse junto con la suya. Desengancho su sujetador y luego no había nada para bloquearlo de sentir sus pezones endurecidos a presión en su pecho. Pasó la lengua por la garganta, lamiendo su pulso palpitante e inhalando su aroma. Olía tan bien, que no se cansaba de ella. El olor y el tacto de Jennifer estaban rápidamente enviándolo por encima del borde de la

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cordura. No creía que hubiese lo suficiente, pero moriría muy feliz de poder seguir intentándolo. Ella llevó sus manos a su cuello, acercándolo más. Le encantaba cuando ella tomaba la iniciativa, así que aunque lo mataba, aminoró la marcha y la dejo explorar su piel caliente. Él gimió su aprobación cuando sus manos corrieron por sus brazos y en círculos por su espalda y empujo sus caderas en su vulva. A Trenton le encantaba cada centímetro de su cuerpo voluptuoso, su forma, su textura, su esencia, todo. No podía imaginar estar con otra mujer y rápidamente perdió su decisión de dejarla lentamente explorar. Necesitaba tomarla. Jennifer se quedó sin aliento cuando él la levantó y la arrojó sobre la cama. La mirada en sus ojos casi le hizo tener un orgasmo con su cuerpo sobreexcitado, justo ahí. Parecía casi fuera de control con pasión, mientras arrancaba el resto de la ropa de su cuerpo y se unía a ella en la cama. —Te necesito tanto, lo siento —dijo con los dientes apretados, con una gota de sudor corriendo por su cara. Ella se sorprendió de que fuera capaz de llevar a un hombre tan fuerte al borde de perder el control, y con una audacia que nunca había pensado que podía tener; decidió empujarlo hasta el final. —Yo también te necesito —le susurró, y se movió con rapidez antes de que pudiera sujetarla por debajo de él. Él gimió desaprobando su movimiento, y luego jadeó cuando ella lo empujó y corrió rápidamente la lengua hasta su estómago. —Yo... no puedo... —trató de detenerla, al darse cuenta de sus intenciones. Ella le sonrió y luego se apoderó de su erección palpitante en la mano, frotando el eje grueso, causando que una gota de humedad se derramase fuera de la punta. Echó la cabeza hacia atrás con un gemido de éxtasis cuando su boca caliente le rodeaba la cabeza y ella bajo su cabeza hacia su dolorido pene. Estaba claro, al principio, le agarro firmemente en su pequeña mano, frotándole hacia abajo en el humedecido eje, mientras su boca chupaba la cabeza palpitante, lamiendo arriba y abajo en toda su longitud. Se puso

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más audaz y comenzó a tomarlo más profundo en su húmeda boca, a chuparle a fondo, haciendo que sus caderas se sacudieran en la cama. Trenton finalmente no pudo aguantar más y puso fin a su hacer el amor antes de tiempo. Le agarró la cabeza con las manos y la atrajo hacia su cuerpo, amando la sensación resbaladiza de su sudor cuando sus cuerpos se rozaron entre sí. El aspecto de la excitación pura en sus ojos hizo saltar su erección, casi dolorosamente. La volteó sobre su espalda y cogió sus dos manos en una de las suyas, fijándolas sobre su cabeza. Explotaría si ella pusiera sus manos sobre su cuerpo, incluso una vez más. Su cálido aliento rozó su cara segundos antes de que bloqueara sus labios en los de ella, besándola profundamente, haciéndola retorcerse debajo de él. Con la otra mano, agachó su cuerpo y metió el dedo en su vulva, gimiendo mientras se dio cuenta de que estaba más que lista. Ella empujó sus caderas contra su dedo, gritando de placer mientras sus labios seguían rozando los suyos. Jennifer podía sentir su corazón expandirse tan grande en el pecho que no sabía cómo no se le salía. Lo amaba tanto que parecía ser un dolor constante, más le gustaba su cuerpo, más de lo necesario. Era como si fuera un pedazo de su alma, y ella no sería capaz de respirar sin él. La forma en que su boca se movía a lo largo de ella era tan diferente a cualquier otro beso que jamás había experimentado. Le derritió los huesos, la convirtió en su esclava con un simple golpe de su lengua. Mantuvo su pene en su abertura, burlándose de ella con la punta de su cabeza. Ella empujó sus caderas hacia él, necesitándolo para llenarse, y aun así él no le dio lo que tanto deseaba. —Por favor, Trenton, te necesito —gritó, mirando el triunfo en su expresión y sin importarle que mantuviera un control total sobre ella, porque sabía que era igual. Sabía que no podía haberse alejado de ella por ningún motivo y le daba más confianza de lo que jamás había tenido. Finalmente empujó dentro de ella y no podía pensar en otra cosa, más que en el placer que estaba experimentando. Ella sacudió sus caderas hacia arriba, tratando de no tener más que una escasa pulgada entre ellos.

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Él comenzó a moverse dentro y fuera de ella, pareciendo llegar más y más con cada embestida de gran alcance. Envolvió sus piernas alrededor de su espalda, tirando de él más fuerte, haciendo que realmente tuviera que trabajar para mover sus caderas dentro y fuera de su calor. Le soltó las manos y ella inmediatamente se acurrucó en su espalda, arañando hacia arriba y hacia abajo, tirando de él con más fuerza dentro de ella. Llegó alrededor de las caderas, cambiando el ángulo de su penetración, haciéndola gritar cuando su orgasmo atravesó su cuerpo. Se mantuvo dentro de ella, enviando oleadas de liberación hacia arriba y abajo de su columna vertebral y provocando que la respiración se atrapara en su garganta, y su espalda se arqueara completamente fuera de la cama. Trenton echó su cabeza hacia atrás y gritó mientras golpeaba profundamente dentro de ella, derramando su semilla profundamente dentro de su vientre. Lo agarró con fuerza, incluso después de que el temblor se detuvo, no quería dejarlo ir, porque no quería romper la conexión mágica que habían creado. Tenía tanto miedo de romper el momento y perder la cercanía increíble que compartían. —Te estoy aplastando —susurró con una risa suave y sacó sus manos de su cuello, tirando lentamente. No podía detener el gemido escapando de su boca. Se rió de nuevo y las puso en sus lados, todavía abrazándola. Su mano le apartó el pelo de la cara enrojecida y le rozó suavemente sus labios contra los de ella, haciendo que el gemido se convierta en un suspiro. Sus labios eran tan suaves y apacibles, que provocaron que lágrimas saltaran a sus ojos y rápidamente parpadeó lejos, no quería que supiera lo que estaba emocionalmente invertido en su relación. —Eres impresionante —dijo entre besos suaves, haciendo que un calor se propagara a lo largo de ella que no tenía nada que ver con la pasión, y todo que ver con el amor puro. —Tú eres el que es impresionante —le dijo ella, sintiendo que se ruborizaba. No sabía por qué todavía era tan difícil hacerle un cumplido.

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—Lo siento, eso fue muy duro. Me haces perder el control cuando estoy en tus brazos —dijo, mientras seguía acariciando su cuerpo, causando calor para empezar de nuevo a moverse. —Nunca te disculpes por quererme. Me haces sentir cosas que no sabía que era posible sentir y sé que nunca me harías daño —dijo, refiriéndose a lo que había dicho. Él nunca le había hecho daño físicamente, pero emocionalmente era otra historia. —Bueno, quiero mantener esto, de todos modos —le dijo y luego terminó la conversación manteniendo su promesa y les dio tanto increíble placer hasta altas horas de la noche.

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Capítulo 10 Traducido por Julieta9768 Corregido por Auroo_J

Jennifer se despertó e hizo una carrera loca hacia el cuarto de baño. Afortunadamente, Trenton no estaba allí, como él normalmente se iba mucho antes de que se despertara. El hombre no podía tener más de unas pocas horas de sueño cada noche, pero nunca era menos que perfecto. Después de que su estómago estuviera vacío, comenzó a sentirse un poco mejor y se metió en la ducha para limpiarse y poco a poco se abrió paso por la escalera. Una nueva persona había sido contratada para reemplazarla a ella y su último día, había sido hace ya un par de semanas atrás, y era la primera vez en su vida que tenía sus días libres. Le encantaba el momento que tenía que pasar con su sobrina y vio a Molly florecer aún más durante las últimas semanas, pero no le gustaba que su modo de vida dependiera completamente de Trenton. Lo amaba más de lo que jamás hubiera creído posible y a pesar de que hacían el amor cada noche, sabía que aún quería algo a cambio de ella. Tenía un equipo completo contratado por la casa, por lo que era difícil para ella ser aún capaz de cocinar o limpiar. Lo intentaba cuando tenía la oportunidad. El domingo era su día favorito porque ella había hablado con el personal dándoles el día libre, lo que le permitía preparar su comida y ordenar la casa. —Tía Jennifer, mira mis bonitos panqueques, —dijo Molly cuando Jennifer entró en la cocina. El personal se había enamorado de Molly al instante y la mimaban en cada oportunidad posible. Tenía un gigante panqueque en el plato con una cara sonriente en él, hecho con crema batida y jarabe de fresa. —Eso se ve tan delicioso creo que voy a tener que robártelo, — bromeó con su sobrina. —Voy a compartirlo contigo, —Molly le dijo, tendiéndole el tenedor con una mordida en él. Jennifer tomó el bocado y suspiró dramáticamente, lo que hizo reír a Molly. Comieron juntas el desayuno y luego decidieron ir

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a jugar en el parque. Era raro el día soleado en Seattle y Jennifer iba a sacar el máximo provecho del hecho. Molly estaba teniendo un gran tiempo jugando con otros chicos y Jennifer se sentó en uno de los bancos, luchando contra las náuseas, odiando que ella todavía se sintiera mal. Sabía que estaba embarazada, pero tenía tanto miedo a confirmarlo. Entonces, tendría que compartir su secreto con Trenton y ella no quería hacerlo todavía. Ella quedaría demasiado devastada si no estaba contento con el hecho, ya que no habían hablado de niños. Ella ni siquiera sabía cuánto tiempo pensaban estar casados, y mucho menos si querían hijos. Él era increíble, con Molly, pero eso no quería decir que quisiera tener sus propios hijos, con una mujer que no amaba. Ella sabía que él se preocupaba por ella, a su manera, porque cuando le hacía el amor, él era apasionado y cariñoso, pero él nunca lo decía con palabras y él era distante durante los días. Ella apoyó la cabeza entre las piernas durante unos instantes, tratando de mantener la náusea bajo control. Finalmente se empezó a sentir un poco mejor, agradecida por que no iba a vomitar delante de la gente alrededor de ella. Miró hacia los columpios y no vio a Molly. Miró a su alrededor, por todo el parque, y no la podía detectar en cualquier lugar. Ella saltó desde el banquillo, gritando su nombre, buscando en cada centímetro cuadrado del parque y no pudo encontrarla. Pronto, otros padres se unieron en la búsqueda y después de unos diez minutos, ella sabía que algo iba terriblemente mal. De inmediato llamó a la policía y luego a Trenton, pero nunca dejo de buscar. Trenton llegó tan rápido como la policía y después de que ella le explicara la última vez que había visto a Molly, Trenton la tomó en sus brazos. Ella finalmente se dejó descomponer y sollozó en sus brazos, aterrorizada más allá de lo que jamás se había sentido antes. —No sé qué pudo haber pasado. Aparté la vista por un momento y luego solo no estaba, —le dijo, sollozando incontrolablemente. —Vamos a encontrarla, ella va a estar bien, —dijo con dulzura, mientras trataba de consolarla. Pero ella estaba más allá de ser capaz de ser consolada, sin embargo. Ya había perdido a su hermana, no podía perder a su sobrina, también.

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—Tenemos que encontrarla, no puedo creer que algo le ocurriera a ella, —continuó sollozando. —Esto no es tu culpa, —le dijo, levantando la cara hacia él para que ella no tuviera más remedio que mirarlo a los ojos. Apenas podía hacer contacto visual, sentía tanta culpa y miseria. Ella no le respondió porque no había nadie más responsable, pero ella ya se había culpado. Había dejado que su sobrina saliera fuera de su vista. —Sra. Anderson, no está en el parque. Una pareja de padres dijeron que vieron a un hombre extraño merodeando por la zona del parque y fueron capaces de darnos una descripción. Creemos que es un secuestro y que lo mejor que usted puede hacer, es ir inmediatamente a casa y esperar junto al teléfono. Vamos a enviar al FBI a poner un rastreador en el teléfono, pero creemos que es alguien que le conoce y le exigirán un rescate, —el oficial le dijo. Jennifer miró a través de él, el terror era abrumador. No podía imaginar cualquiera que deseara secuestrar a Molly. No había necesidad, Jennifer era un don nadie, sin nada que dar. Ni siquiera podía poner las piezas juntas de que ella estaba casada con un hombre muy poderoso y que habría gente que le querría atacar por eso. Su cerebro finalmente se cerró y ella se hundió en la oscuridad mientras su cuerpo se negó a enfrentar la realidad.

Trenton juró cuando Jennifer se desmayó en sus brazos. No podía creer que hubiera sido tan estúpido como para no tener una seguridad asignada a ella y a Molly. Sabía que con su cantidad de dinero siempre había gente que le molestaba y que lo tomarían de él si tuvieran la oportunidad. Él tenía una esposa y una hija en quien pensar y no podía creer que hubiera permitido que Molly posiblemente saliera perjudicada. Levantó a Jennifer en sus brazos, llevándola a su coche y se dirigió rápidamente a la casa llevándola a su interior. Estaba empezando a agitarse de nuevo cuando él la tumbó en el sofá y le colocó inmediatamente un trapo en la frente. —Molly, —dijo con optimismo, esperando por un momento que no fuera nada más que un mal sueño.

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—Vamos a recuperarla pronto, —le dijo él y sintió un dolor físico al ver el terror entrar en sus ojos. El deseó haber sido capaz de decirle que todo estaba bien. Ojalá pudiera hacer que todo desapareciera y tener a las dos mujeres más importantes de su vida a salvo. El oficial estaba en lo cierto, ya que apenas habían instalado el sistema de rastreo en el teléfono cuando una llamada entró. Jennifer se sentó en el sofá, temblando, ocultándose en sí misma, con lágrimas silenciosas corriendo por sus mejillas. Trenton quería deshacerse a sí mismo. Estaba tan asustado de que algo le pasara a Molly, pero sabía que uno de ellos tenía que mantenerse fuerte y pendiente de todo. También sabía que Jennifer amaba a Molly más que a su propia vida y estaba lidiando con su terror retirándose. Era la única manera de sobrevivir a la terrible experiencia. —Sólo tiene que responder el teléfono, mantenga la calma, haga tantas preguntas como pueda sin enojar al secuestrador, y deles lo que quieren. Su vida vale más que cualquier cantidad de dinero, —le dijo el agente segundos antes de que él cogiera el teléfono. —Entiendo, —le dijo Trenton y luego cogió el teléfono con un ligero temblor de su propia mano. Él no podía estropear la llamada telefónica. Haría lo que fuera para recuperarla. Cogió el teléfono y habló un saludo cortante en la pieza. —¿Trenton Anderson? —Sí, —respondió. —Tengo a Molly conmigo y por ahora está a salvo, pero si no haces exactamente lo que digo, entonces serás el único responsable de su muerte. ¿Ha quedado claro?, —Preguntó la persona que llamaba. —Entiendo, —dijo Trenton, teniendo que controlar su ira. Oyó la puerta abrirse y dio un suspiro de alivio al ver a su padre, hermanos y primos. Toda su familia había llegado para apoyarlo y a Jennifer. Vio cómo sus primos y sus cónyuges iban inmediatamente al sofá y abrazaban a Jennifer, tirando de ella hacia sus brazos y dejaban que llorara sobre sus hombros. Las mujeres se sentaron a llorar juntas, mientras su familia formaba un círculo, mostrándole una pared de apoyo que casi lo llevó sobre sus rodillas.

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—Me alegro de que no seas un hombre estúpido. Quiero dos millones de dólares en billetes sin marcar, números no consecutivos, — comenzó el hombre. Dio instrucciones del sitio, y un calendario para la entrega. —Si haces lo que te pido, podrás estar con Molly a finales de la tarde, si no, entonces usted va a asistir a su funeral, — el hombre se burló. Trenton quería arrancarle las extremidades al hombre y se asombró de ser capaz de mantener su voz calmada. Trenton colgó el teléfono y sintió la mano de su padre en el hombro. Estaba sorprendido por la comodidad que sentía por el simple gesto. Él bajó la cabeza y respiró hondo varias veces, tratando de controlar su rabia. Él explicó todo a su familia. Miró a Jennifer, que tenía los ojos fijos en él, pareciendo más alerta, pero todavía llena de terror. Caminó hacia el sofá, necesitando mantener a Jennifer en sus brazos. No dijo una palabra, simplemente se sentó junto a ella y la atrajo hacia su regazo. Ella apoyó la cabeza en su hombro y él se pasó las manos por el pelo, ellos necesitaban consolarse mutuamente. —Por favor, tráela de vuelta, — ella finalmente susurró, haciendo que su corazón le doliera con la confianza que puso en él. —Lo haré, —prometió y se prometió a sí mismo que sería una promesa que él se aseguraría de seguir adelante sin importar lo que necesitara. Su padre consiguió el dinero y luego no tardó en salir de la casa, rezando que cuando entrara de nuevo por esas puertas fuera con Molly. Estaba aterrorizado, no por sí mismo, sino por lo que él no había hecho. A él no le podía importar menos el dinero, no significaba nada para él. Él sólo quería que Molly regresara a casa. Cuando ella volviera, él y Jennifer necesitaban sentarse juntos, porque si había aprendido algo de la experiencia, era que Jennifer y Molly eran su familia y ahora no podría vivir sin ellas, ni siquiera un día más. Siguió las instrucciones del juego del secuestrador y pronto estaba esperando en el lugar designado, sosteniendo una bolsa llena con dos millones de dólares. Un niño se acercó a él y le entregó una nota que decía, que le diera la bolsa en la mano y bajara a la cafetería que había a una cuadra. Él hizo lo que decía la nota y rápidamente se dirigió a la tienda.

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Caminó por las puertas y allí en una mesa del fondo estaba Molly, sentada sola, bebiendo un vaso de chocolate caliente. Corrió a la mesa y la tomó en sus brazos. —Tío Trenton, llegas tarde, —dijo mientras tomaba otro sorbo de su tasa. —Lo siento, —le dijo, mientras tomaba su teléfono y llamaba a los agentes, haciéndoles saber que tenía a Molly y podrían ir tras el secuestrador. Ni siquiera importaba lo que pasara en ese momento. Él sólo quería llegar a casa con Molly, de vuelta a los brazos de Jennifer. —Eso está bien, el hombre dijo que esperara aquí por ti, — le dijo ella, y se sintió aliviado por que parecía no darse cuenta de lo que había sucedido. Quería hacerle preguntas pero decidió llegar a su casa y sólo entonces hacerlo allí. Él no se sentiría completamente seguro hasta que estuviera bajo su techo una vez más. —Vamos a ir a casa. Tía Jennifer necesita verte, —dijo, con la voz ahogada, gracias a Dios que ella no se dio cuenta. Se dirigió a su coche y de nuevo a la casa. Mientras caminaba a través de las puertas con Molly en sus brazos, la sala estalló en acción. Jennifer miró hacia arriba, con el rostro manchado de lágrimas estallando en una enorme sonrisa. Saltó del sofá y agarro a Molly en sus brazos y Trenton nunca estuvo más agradecido en su vida de lo que había estado por haber sido capaz de mantener su promesa. Ella miró por encima de la cabeza de Molly, a sus ojos y a su conexión le dedicó una sonrisa totalmente desprotegida y no pudo resistirse a tirar de las dos en sus brazos. Se comprometió a mantenerlas siempre a salvo. —Gracias, Trenton. Muchas gracias, Te amo, —sollozó, lo que lo sacudió hasta la médula. Ella nunca había dicho esas palabras, antes. Él sabía que ella era vulnerable en ese momento, pero sabía que era sincera. Sabía que iban a estar bien. La besó suavemente, con ganas de sentir sus labios suaves bajo los propios, queriendo asegurarse de que el momento era real. Molly rió, rompiendo el hechizo y la besó en la nariz, lo que le causó reír aún más.

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—Tengo que hablar con mi familia y luego vamos a tener una gran cena para celebrar, —dijo Jennifer, besándola de nuevo. Ella le sonrió y llevó arriba a Molly, estaba seguro que para bañarla y comprobar cada centímetro cuadrado de su cuerpo. Se dirigió hacia su padre, necesitaba hablar con él. Justo cuando estaba a punto de tirar a un lado, alguien llamó a la puerta y el agente al que había llamado, dio un paso en el interior con una gran sonrisa en su rostro. —Cogimos el hombre. El idiota se encontraba en un vehículo deteriorado que no arrancaba, así que todavía estaba en la zona. Él es apenas mayor que un adolescente y trato de hacer algo de dinero fácil. La buena noticia es que no creo que tuviera ningún deseo de lastimar a la niña, pero él estará encerrado por un tiempo muy largo y su familia no tiene nada de qué preocuparse, —dijo el agente. —Gracias por su duro trabajo. Voy a dejar que mi esposa lo sepa, — dijo Trenton, estrechando la mano del hombre. Los dejó y Trenton tiró de su padre a un lado, tenía que hablar con él. Se fueron a caminar y como si su padre supiera que necesitaba ordenar sus pensamientos, se dirigió en silencio a su lado. —Papá, he sido muy injusto contigo. Cuando perdimos a mamá, yo no podía soportar el dolor, por lo que me retire del mundo, tú incluido. Yo sabía que no era tu culpa, pero tú eras mi padre y yo te culpaba, y lo siento. Nunca pensé en el dolor que debiste haber estado experimentando, pero ahora con Jennifer en mi vida, no puedo imaginar lo que sería perder el amor de mi vida. Lo siento por alejarme, y lo siento por el dolor con que todavía tienes que vivir en la actualidad, — dijo a Trenton su padre. —Te amo, Trenton. Esas palabras significan más para mí de lo que podrías imaginar. También me retire de todo el mundo, tratando de averiguar la vida sin tu madre. Yo la amaba más que a nada en este mundo. Ella era mi roca, y el pegamento que nos mantenía juntos, pero creo que estamos en vías de recuperación. Creo que estamos siendo la familia que siempre hemos sido. Sólo nos perdimos por un tiempo, —dijo George. Los dos hombres se dieron un abrazo sincero, sintiendo que el dolor comenzaba a desaparecer y que de nuevo las cosas eran como cuando su madre aún vivía. Trenton se sentía completo.

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—Necesito hablar con Jennifer, —dijo y se fue corriendo a la casa. No podía esperar ni un minuto más para mantener a su esposa en sus brazos. Necesitaba gritar su amor a los confines del mundo y necesitaba su perdón por el modo en que la había retenido, ya que nada más importaba si ella no estaba a su lado. Él había tenido tanto miedo de abrir su corazón, que casi había pasado de la relación más grande que pudo posiblemente tener. Él la amaba, ella le dio algo que él ni siquiera sabía que había necesitado hasta que tuvo una parte de su vida. Rápidamente escaló las escaleras y se encontró en la habitación de Molly. Ella debía estar agotada por su día, porque estaba profundamente dormida y Jennifer estaba frotándole la cabeza, mirándola fijamente. Se acercó a ambas y se frotó de nuevo a lo largo de Jennifer. —Estaba cansada así que le di un baño. No hay ni un solo moretón en ella, gracias a Dios. Después de que se bañó ella se durmió al instante. No he sido capaz de abandonar su lado. —ella dijo. —Ella va a estar bien, ahora. Ven conmigo, quiero hablarte, —habló en voz baja. Ella levantó la vista, sorprendida por el tono de su voz y luego a regañadientes se levantó de la cama y lo siguió hacia su habitación. —¿Qué es?, —Preguntó ella con nerviosismo. Tenía miedo que su declaración de amor pudiera haberlo asustado. —Jennifer, hoy ha sido el peor día de mi vida. Nunca he estado tan asustado. Tú y Molly se han convertido en una parte importante de mi vida, y no puedo imaginar estar sin ustedes dos, —comenzó, y luego frunció el ceño preocupado. —Sentimos lo mismo, —le dijo ella con cautela, sin saber adónde la conversación se estaba dirigiendo. —Lo siento por la forma en que he actuado contigo. Me he escondido durante tanto tiempo que no he conocido ninguna otra manera, pero la idea de perder a Molly hoy, me despertó. La amo y me gustaría adoptarla, por lo que ella sería mi hija oficial. Yo también te amo Jennifer, y quiero hacer de este matrimonio una cosa real, —dijo, viendo su cara. A ella le tomó unos minutos entender lo que estaba diciendo y luego le sorprendió a él, saltando a sus brazos.

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—¡Sí, Trenton! Sí, un millón de veces. Te quiero mucho y quiero que esto sea sobre nosotros y nada más, —exclamó, llena de alegría. —También quiero una veintena de más pequeñas Molly corriendo, — dijo con una enorme sonrisa. Sus ojos ensanchados en sus palabras y su corazón a rebosar. —Yo no sé nada de veinte niños, pero creo que podría manejar una más en unos siete meses, —dijo, y esperó a que sus palabras fueran asimiladas. Sus ojos se agrandaron y luego la sorprendió al dejarse caer de rodillas y agarrando la parte inferior de su camisa, levantándola para mirarle el estómago todavía plano. —Es demasiado pronto para mí, no se está notando todavía, — añadió con una risita. —¿De verdad estás embarazada?, —Le preguntó con esperanza brillando en sus ojos. —No me he hecho la prueba, todavía, pero he perdido mis dos últimos ciclos, y he estado enferma todas las mañanas, es horrible. —Gracias, Jennifer. Me has dado mucho más de lo que jamás hubiera imaginado, incluso me quieres. Te amo y te voy a proteger el resto de tu vida, —prometió. La besó con reverencia en el estómago, haciendo que las lágrimas se derramaran de sus ojos. Ella se llenó con más alegría de lo que nunca pensó que podría ser posible. Hicieron el amor lento, dulce y el hecho de que la familia los esperaba, no estuvo en la mente de ninguno durante un buen rato.

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Epílogo Traducido SOS por Auroo_J Corregido por Auroo_J

—Lo hemos hecho muy bien, — dijo George en voz baja, mientras sostenía a su pequeña nieta en sus brazos. Ella sólo tenía dos semanas de vida y era el bien más preciado en su vida. — No puedo creer que tengo dos nietas hermosas en solo un año, — dijo con admiración. —Bueno, nosotros los Anderson nunca hemos sido conocidos por hacer nada a medias, — dijo Joseph, sosteniendo a uno de sus nietos. Ambos serían muy felices de tener a un niño en sus brazos al día durante el resto de sus vidas. — Jennifer es una mujer tan maravillosa y ella ama tanto a Trenton. Desde que ha llegado a su vida, veo a mi hijo feliz y lleno de vida una vez más, — dijo George. Se había vuelto muy cercano a su nuera. Era un verdadero rayo de sol. —Abuelo, es hora de la cena, — dijo Molly, mientras corría a la sala. — Papá dice que van a comerse todo, si no te das prisa, — terminó. Jennifer y Trenton habían adoptado oficialmente a Molly y ella había comenzado a llamarlos mamá y papá un día. No habían hecho una gran cosa de ello, pero George vio la alegría en sus dos caras de que Molly los amara tanto. —Está bien, niña, ya vamos, — le aseguró. Ella salió corriendo delante de ellos. Los dos hermanos entraron en el gran comedor, donde la familia estaba rodeando una mesa enorme. Había risas en toda la sala y los hombres encontraron a su familia con un sentido de la alegría y paz, a diferencia de cualquier otra cosa que habían conseguido nunca en sus muchos años. —Ninguna cantidad de dinero puede reemplazar una gran familia, — dijo Joseph. —Estoy de acuerdo, — dijo George, acariciando a su hermano en la espalda. — Gracias por habernos reunido, una vez más.

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—Entonces, ¿quién es el siguiente? — Joseph preguntó con alegría. No podía esperar para empezar a trabajar en el próximo chico. —Estoy pensando que es hora de Max para establecerse. Desde luego, ha estado viniendo alrededor más desde que nos mudamos, pero todavía no hemos llegado a donde una vez estuvimos, y creo que una buena mujer arreglaría las cosas, — respondió George. —Bueno, entonces, vamos a tener que averiguar un plan después de la cena, — dijo Joseph. Como si Max supiera que estaban hablando de él, levantó la vista y les dirigió una mirada suspicaz. Los chicos estaban empezando a sospechar un poco, ya que todos fueron cayendo tan rápidamente. Si pudieran confirmar sus sospechas, los dos hombres estarían en serios problemas. —Vamos a disfrutar de una buena comida, — dijo George, y luego los dos hombres se unieron a su familia.

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Siguiente libro: Blackmailing the Billionaire Sinopsis Cassandra o Cassie, como todo el mundo la llama, está tratando de conseguir su gran oportunidad en el mundo del periodismo. Ella quiere una entrevista exclusiva con el famoso Max Anderson. Sin embargo, el hombre se niega a devolver sus llamadas. Ella no está dispuesta a renunciar, pero el destino entra en juego y la ayuda. Ella está tomando un paseo una tarde, cuando todo se oscurece. Se despierta en el hospital para descubrir que ha sido atropellada por un coche por nada menos que Max Anderson. Él se ofrece a pagarle, pero sólo hay una cosa que quiere de Max, y eso es obtener su entrevista exclusiva. Max está de acuerdo en la entrevista de Cassie, pero sólo porque ella le intriga. Él quiere pasar tiempo con ella para averiguar por qué no puede sacarla de su mente, tanto de día como de noche. Éste es el quinto libro de la serie de los Anderson. Ven a disfrutar de las aventuras de esta poderosa familia, que tienen en común la riqueza, y pronto el amor.

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Prólogo Traducido por Alyshia Cheryl

—Han sido muy buenos años —dijo Joseph a su hermano mientras compartían una copa de bourbon sentados al lado de un abrigador fuego. —Estoy de acuerdo contigo en eso, hermano. Adoro a mis nietos y no puedo creer lo mucho más cercanos que los chicos se han vuelto desde que nos mudamos a Seattle —dijo George mientras se relajaba en el cómodo sillón. —No puedo creer lo astuto que es tu hijo, Max. Él ha sido capaz de evitar a todas las futuras parejas que hemos enviado en su camino. No he querido rendirme antes, pero no veo qué más podemos hacer —dijo Joseph de mal humor. —Ah, es bueno saber que admites la derrota, Joseph, pero tengo algunos trucos bajo mi manga —dijo George con un brillo en sus ojos. —¿Qué tienes planeado? Antes de que George pudiera decir algo más, Max entró en la habitación y miró a los dos hombres con recelo. Se miraron y luego bajaron la mirada con expresión de culpabilidad. —¿Los he oído a los dos confabular de nuevo? —preguntó Max. —Estamos disfrutando de una buena copa de bourbon, ¿te importaría unírtenos? —le preguntó George a su hijo, recuperándose rápidamente. —No tengo tiempo, hay un problema en el centro de investigación y tengo que salir esta noche —le dijo Max a su padre y su tío. —He oído que hay algunas tormentas en el camino, ¿no crees que deberías esperar? —preguntó George a su hijo. —Sabes que no puedo esperar, papá —dijo Max. Siempre era el primero en precipitarse, aun a riesgo de su propia vida. —Lo sé, pero también sé que no puedo dejar de preocuparme por ti.

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—Llamaré tan pronto como aterricemos. Debería estar en casa a tiempo para Navidad —dijo Max. Max se alegraba de que se hubieran mudado a Seattle. Era bueno pasar tiempo con sus primos, y él no había estado tanto con sus hermanos en años. No iba a admitir a su padre que él había tomado la decisión correcta al obligar a todos a trasladarse, pero se alegraba de que hubiera pasado. Joseph y George miraron mientras Max salía de la habitación, ambos preocupados por él. —Bueno, supongo que tendré que pensar en otra cosa porque él no estará aquí para "accidentalmente” chocar con el último emparejamiento que había planeado que él conociera esta noche —dijo George decepcionado. —Creo que ese chico ha detectado el radar de nuestra intromisión — dijo Joseph con una sonrisa—. Pero somos tercos y no tenemos nada más que el tiempo en nuestras manos. —George estaba de acuerdo. Ellos disfrutaron el resto de la noche, dejando la intriga para otro día.

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Sobre la Autora: “Melody Anne” Melody Anne es la autora de la popular serie Billionaire Bachelors y Baby for the Billionaire. Ella también tiene una serie para jóvenes adultos: Midnight Fire y Moon Midnight —Rise of the Dark Angel. Ella ha estado escribiendo durante años y publicó en 2011. Tiene un título de licenciatura en negocios, por lo que le encanta escribir sobre fuertes y poderosos empresarios. Cuando Melody no está escribiendo, le gusta pasar tiempo con su familia, amigos y mascotas. Vive en un pequeño pueblo que ama, y está involucrada en muchos proyectos comunitarios. Puedes visitar su sitio web en: www.melodyanne.com. Ella responde a todas sus fans. También puedes unirte a ella en Facebook en: www.facebook.com/authormelodyanne, o en twitter: @authmelodyanne. Ella espera con mucho interés tus opiniones y espera que disfrutes de sus historias.

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Cr茅ditos: Moderadoras: Alyshia Cheryl y Auroo_J

Traductores: Jhos Alyshia Cheryl Auroo_J Nanami27 Pily

Julieta9768 PaolaGP Xhessii tresmetrossobreelcielo

Correctores: AriannysG Auroo_J Judyher

Recopilaci贸n y Revisi贸n: Auroo_J

Dise帽o: Auroo_J

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Traducido, Corregido & Diseñado en

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4 the billionaire's marriage proposal