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Texto Argumentativo:

La Violencia contra la mujer en México PAULA ARELI HERNÁNDEZ GAONA Lic. en Comunicación Multimedia Grupo: B111X Comunicación Escrita Prof. Grisel Medina Trabajo Final Fecha: 19 de Mayo del 2010


Violencia contra la mujer en MĂŠxico La violencia de gĂŠnero es un acto repulsivo, cobarde, inhumano que va en contra de los derechos humanos. La soluciĂłn para acabar con esto, es alzar la voz y promover el respeto y la igualdad entre seres humanos.


VIOLENCIA CONTRA LA MUJER EN MÉXICO ¿Existe la igualdad de derechos entre el hombres y mujeres en México? Si analizamos un poco las estadísticas recientes sobre la violencia contra la mujer en México, la respuesta es negativa. A pesar de la tan comentada liberación femenina y de la lucha por la igualdad entre sexos, sigue habiendo en México un alto índice de violencia de género como lo indican las estadísticas. En febrero del 2005, durante el 2º Foro de Sexualidad organizado por la Universidad Autonoma de México (UNAM), se dio a conocer que en nuestro país, el 52% de las mujeres sufren agresiones físicas,aparte de ser maltratadas sexual, emocional y psicológicamente. En la mayoría de los casos el agresor es la pareja o un familiar cercano. Por otra parte, vista desde otros países la violencia contra el sexo femenino en México está representada por lo que ha ocurrido en Ciudad Juárez, donde desde hace mas de 10 años se reportan raptos, desapariciones, abusos sexuales y asesinatos en serie, todos ellos impunes, ya que hasta ahora no se sabe quién o quienes son los responsables de tales atrocidades. Lo que es peor, toda esta violencia no es algo nuevo en nuestro país, puesto que en nuestra sociedad machista, la mujer siempre ha sido vista como un objeto de consumo, sujeta a los deseos del hombre, sumisa, obediente, hacendosa, hogareña y aguantadora, pues se dice que sólo vino al mundo a sufrir y a servir. Pero esas afirmaciones son falsas, porque todos los seres humanos sin distinción de sexo, edad, orientación sexual, religión y nivel social tenemos los mismos derechos, y por esta razón, nadie tiene por qué soportar malos tratos o violencia. En estas páginas expongo mi punto de vista sobre este hecho tan lamentable, que sufren muchas mujeres en mi país, con la esperanza de que algún día termine tanta injusticia e impunidad, esperando también que ya no se queden calladas y que alcen la voz en contra de esos agresores, que no sólo impiden el crecimiento del sexo femenino, sino de la sociedad en México.


La violencia es el uso intencional de la fuerza ejercida sobre una persona para obligarla a hacer algo que no quiere, o para causar lesiones, daños psicológicos o incluso la muerte. Los actos violentos se dividen en dos categorías, según la relación entre la víctima y el agresor: la violencia doméstica, que es la que ocurre entre personas que comparten lazos de parentesco o consanguinidad; y la violencia social, la cual ocurre entre personas que no comparten esos lazos. La violencia doméstica o de pareja se refiere a cualquier comportamiento de una persona dentro de una relación íntima que causa daño físico, psicológico, emocional o sexual a su pareja. Este comportamiento incluye: agresiones físicas (como abofetear, patear, golpear con los puños o algún objeto, etc); maltrato psicológico (intimidación, denigración, humillación, etc); violencia sexual (como obligar a tener relaciones sexuales o algún acto que la mujer no quiera); y diversos comportamientos dominantes, como aislar a una persona de su familia o amigos, vigilar sus movimientos, encerrarla bajo llave, mantener la relación mediante chantaje, etc. Según las estadísticas oficiales, provistas por el Director de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México, las principales causas de la violencia doméstica contra la mujer son, por mencionar algunas: no obedecer al esposo, contestarle mal, no tener la comida preparada a tiempo, no atender de manera adecuada el hogar o a los hijos, preguntarle por cuestiones de dinero o sentimentales, salir sin permiso, negarse sexualmente y sospechas de infidelidad de la mujer. Los agresores siempre justifican esa violencia, diciendo que ellas son las que provocan todo por su comportamiento, que sólo están poniendo límites en su relación, o lo que es más ridículo, dicen que les pegan porque las quieren, pues si no las quisieran no les pegarían. Pero todo esto no surgió de la noche a la mañana; tiene su origen en un México patriarcal, en donde el hombre era el señor de la casa, a quien todos debían someterse, temer y obedecer, y la mujer solo estaba para cuidar la casa y educar a los hijos. Es por esto que seguimos en una sociedad en la que el clásico borracho puede llegar a su casa a la hora que quiera, pidiendo de comer y si la mujer está de malas, le reclama o no tiene la comida lista puede recibir además de insultos unos buenos cinturonzazos. Una sociedad en donde el hombre puede tener sus aventuras, pues al cabo “está reafirmando su hombría”, pero si la mujer tan solo se porta amable con algún extraño ya es considerada una cualquiera. Un país en donde se ve mal que una dama gane más que su marido, o que se postule para puestos u oficios antes ocupados exclusivamente por el sexo masculino. Esta sociedad machista no sólo fue fomentada por los señores, sino por mujeres que educaban y preparaban a sus hijos para mandar mientras que a sus hijas las enseñaban a obedecer y ser serviciales.


Esa sociedad basada en el machismo es errónea, por lo tanto es hora de arrancarla de raíz, porque si seguimos así, la violencia seguirá en aumento, y ya no sólo será a nivel familiar o doméstico, sino que invadirá nuestras calles, de una forma en la que todo parecerá normal, en una manera en la que no nos vamos a escandalizar o a caer en cuenta hasta que sea demasiado tarde. El machismo y la violencia puede y debe acabar, mejorando la crianza en el hogar, dando un buen ejemplo, fomentando el respeto y educando de igual forma a los hijos. Recientemente vi en televisión el testimonio de una señora que en su juventud se fue a vivir con su pareja, aún cuando él desde el noviazgo ya empezaba a agredirla con comentarios hirientes y empujones. Después de un tiempo viviendo juntos las agresiones eran cada vez más frecuentes y más hirientes hasta que un día la discusión llegó a un nivel tan fuerte, que él la apuñaló, estando ella embarazada de su primer hijo, provocandole heridas muy profundas no sólo a ella sino al bebé, que murió al mes de nacido por las secuelas de los golpes que recibió su mamá. Es triste saber de casos como el que acabo de mencionar o de otros tantos donde la mujer es brutalmente golpeada mientras las autoridades no hacen nada por “falta de testigos” o de casos donde el hombre pone cara de mártir, jura que nunca volverá a pasar, ella inocentemente le cree y lo perdona, la relación aparentemente mejora por un tiempo, pero luego él vuelve a maltratarla, a golpearla, a humillarla y ese círculo vicioso se repite hasta que desgraciadamente ella muere debido a esa violencia o hasta que él se va y la deja con el corazón y la autoestima destrozada, en medio de una depresión profunda, a veces imposible de superar. Lo más sorprendente es que los hijos de esos agresores, a pesar de que juran que nunca actuarán como su padre, repiten el patrón con su pareja una vez que crecen; hacen su vida pero los daños que les quedan no pueden ser reparados, a menos que tomen terapia psicológica, por lo tanto el daño y ese circulo vicioso se vuelve generacional. Por esta razón es urgente combatir este fenómeno, fomentando en la escuela la igualdad de derechos entre seres humanos, haciendo más programas y propaganda en contra de la violencia; y lo más importante, teniendo desde el hogar una familia equitativa y equilibrada en donde se les enseñe también el respeto hacia los demás y hacia ellos mismos. El maltrato no sólo es físico, sino psicológico y emocional, lo que es más difícil de superar, porque un golpe, en el mejor de los casos, cicatriza y ya no se ve, pero el golpe al ego, al amor propio y a la dignidad no se borra tan fácilmente; las secuelas que deja a nivel emocional y psicológico han sido las causas del aumento de suicidios en la población femenina en los últimos años, debido a la depresión y al daño ocasionado por la violencia.


En 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, declarando que la violencia contra el género femenino es una prioridad de la salud pública. En México, 67 de cada 100 mujeres mexicanas, de 15 años en adelante han sido victimas de algún tipo de violencia en su vida, ya sea en su relación de pareja o en el espacio laboral, familiar o escolar, desde casos tan sencillos como insultos, hasta situaciones más graves como acoso sexual, violaciones, humillaciones o chantajes, como casos donde los maestros piden a las alumnas que tengan relaciones sexuales con ellos porque si no, las reprueban, o jefes que no valoran a las trabajadoras despidiendolas cuando se embarazan, discriminandolas pagandoles menos e imposibilitandolas a subir de puesto. Pero tristemente, la violencia se manifiesta principalmente dentro del ámbito familiar con gritos, humillaciones, desprecios y golpes. Las mujeres soportan esa violencia principalmente por miedo; miedo al qué dirán, a no poder mantener solas a sus hijos, y miedo a la soledad. También en muchos casos, las mujeres no denuncian esta violencia ni dejan al marido porque tienen la esperanza de que él algún día cambie, o porque son tan inseguras que piensan que realmente merecen ese trato y se sienten incapaces de seguir su vida sin un hombre a su lado, haciendo caso al dicho “Más vale malo por conocido que bueno por conocer”. Las mujeres son las principales víctimas de las violaciones de los derechos humanos, al ser agredidas física, sexual y psicológicamente, a veces desde la niñez, lo que genera traumas muy difíciles de superar. Esos traumas, frustración y enojo crecen cuando se ve la impunidad en las autoridades y cuando la misma sociedad justifica esas agresiones diciendo que el hombre de por si es violento por lo que no se le debe provocar. Por esto, considero importante que haya mas campañas de concientización, más centros de atención a la mujer, donde con ayuda de terapias psicológicas trabajen en su autoestima, para poder exigir el respeto que se merecen, y se animen a denunciar y exigir justicia. La violencia contra las mujeres no respeta fronteras geográficas, culturales o económicas, ni mucho menos complexión, educación o edad. Los hombres que violentan a la mujer en alguna forma, no la agreden por el hecho de considerarla fea, o porque ella se haya equivocado, por ser una “mala madre” o una pésima ama de casa; la golpean o agreden porque tienen un severo daño psicológico que les hace maltratar a la mujer, simplemente por el sólo hecho de ser mujer, porque dentro de ellos sienten placer al ser malvados con ellas, tal vez desquitan algún trauma de su niñez, o desquitan sus frustraciones, pero por las razones que sea, no tiene justificación alguna y debe ser un acto penado por la ley, pues es un delito hecho con alevosía y ventaja.


El golpear a una mujer es un acto de cobardía, eso no demuestra hombría ni superioridad, tampoco el hecho de ser un Don Juan o un Casanova hace más hombre a un varón, sino el hecho de ser respetuoso y defensor de los derechos de todo ser humano, ya que nadie tiene por qué ser victima de una agresión, no sólo es injusto, sino que no es de hombres, no es de humanos. A veces al ver a los animales, pienso que ellos son más civilizados que nosotros, ya que no son violentos por pasatiempo, no matan porque les caiga mal otro animal, ni se agreden entre ellos a no ser por algún motivo de supervivencia; incluso como pareja son más considerados que muchos humanos, y como manada ni se diga, ahí si se ve la solidaridad, creo que el ser humano tiene mucho que aprender de los animales, los cuales no se pasan la vida peleando por tonterías, ni intentando demostrar superioridad, ni nada, simplemente se dedican a vivir en paz. Ya para concluir este texto, quiero decir que rechazo todo tipo de violencia, no sólo contra la mujer, sino contra cualquier ser vivo. Es triste ver cómo nos estamos acabando el mundo, y cómo nos estamos acabando los unos a los otros, por diferencia de ideas, de religión, de razas, por ambiciosos, por querer ser “mejores”, o a veces por el sólo hecho de estar peleando. El ser humano es una creación divina, como tal merece ser tratado con cuidado; hombres y mujeres tienen los mismos derechos, ni ella es inferior ni él superior, físicamente tenemos diferencias, pero somos de la misma especie, estamos hechos para complementarnos, no para vivir peleándonos. Estoy en contra del feminismo y del machismo, porque ambos se van a los extremos, ni el hombre podría vivir sin la mujer ni la mujer sin el hombre; de lo que estoy a favor es de la igualdad de derechos, porque todos merecemos ser tratados con respeto y todos merecemos justicia. El llamado sexo débil, en realidad ha demostrado a través de los años ser fuerte, cosa que podemos comprobar cuando vemos a una mujer administrando su dinero, luchando por sus hijos y saliendo adelante cuando el marido las deja. Las mujeres son dignas de respeto y de admiración; deben ser valoradas y amadas, ya que todos venimos del vientre de una mujer y estamos con vida gracias a los cuidados que nos dio cuando éramos pequeños. Para finalizar, quiero enfatizar que todo lo expresado en este texto pretende defender la postura en contra de la violencia de género, por ser un acto repulsivo, cobarde, inhumano y en contra de los derechos humanos. Pienso que si todos reflexionáramos y alzáramos la voz en contra de este suceso, la vida en México sería mucho mejor, pues estaríamos más cerca del primer mundo y del progreso.


Mientras no nos pongamos de acuerdo y empecemos a respetar a los demás, no podremos encaminarnos hacia un futuro mejor como país; así que es preciso empezar a fomentar el respeto hacia todo ser humano, sin importar sexo, orientación sexual, ideologías, religión o nivel social. Todos merecemos lo mejor de la vida y tenemos los mismos derechos, así que empecemos a luchar por ellos, combatiendo la injusticia y la violencia.

Bibliografía Ramírez, Cedillo y González, Ciro E. (1985). Nueva Dinámica de la Vida Social. México: Editorial Herrero SA. Reyes Martínez, Daniel (1981). Educación Civica I. México: Servicios Pedagogicos, S.A. de C.V. Vidales Delgado, Ismael (1980). Civismo Primer Grado. México: Editorial Limusa. Corsi, Jorge. La violencia hacia las mujeres como problema social. España: Fundación Mujeres. Estrella Peñamedrano, Jorge. (2007). Violencia en la Pareja ¿Causa o Efecto?. Revista Violeta, Nuevo León, México: Instituto Estatal de las Mujeres. Mueren en México 30 mujeres diario por causas violentas. (En Línea). http://www.eluniversal. com.mx/notas/317461.html (Mayo, 2010) Violencia contra las mujeres en cifras. (En Linea) http://www.treintadetreinta.org/2008/11/violencia-contra-las-mujeres-en-cifras.html (Mayo, 2010) Violencia contra la mujer, la realidad en México. (En Línea) http://www.legrandjournal.com.mx/noticias/violencia-contra-la-mujer-la-realidad-en-mexico (Mayo, 2010) No Violencia contra las Mujeres. (En Línea) http://www.elporvenir.com.mx/notas.asp?nota_id=267466 (Mayo, 2010) Hablemos de la violencia contra la mujer (En Línea) http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/73107 (Mayo, 2010)


Violencia contra la mujer