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El duende Puck viajó a la comarca transparente serespi La comarca transparente, como debéis saber, es muy parecida a cualquier comarca, es decir, es una región en la cual hay costumbres similares, un idioma común y quizás un gentilicio que reúne y describe a sus habitantes. La diferencia respecto de las demás es que en la comarca transparente todos se ven, sean visibles o invisibles. Eso produce situaciones curiosas, tales como grupos reunidos conversando animadamente pese a pertenecer a historias diferentes. Total, nada importa, es el territorio de la Imaginación y ése es el común denominador allí. Entre todos ellos, corretea Puck, el duende travieso. Saluda a unos y otros con alguna de sus sonrisas y esos sus ojos pícaros, que centellean al mirar. Indudablemente, está lleno de energías y es una verdadera chispa en los grupos en que participa. Se le ve conversar con Alicia, Tom Sawyer y Mowgli, que ríen alborotados al escuchar la narración de una de sus bromas. Le encanta timar a los ambiciosos, vanidosos y egoístas - son sus blancos predilectos – y contra ellos, especialmente, dirige sus hirientes chanzas. Efectivamente, viajó desde la isla de Gran Bretaña, donde vive, a esta maravillosa región transparente, atraído por lo que había oído de ella, especialmente lo referido a que los personajes de todas las obras escritas para los niños – las más puras, según muchos – moraban allí. Y pudo conocerlos. Allí charló con Etelredo Preston, con Peter Pan, con Cenicienta y con Blancanieves - ¡qué bellas eran! – con Gulliver, con el Gato con botas, con el hada Campanita y tantos otros personajes que en ese lugar tenían vida y realidad. Y Puck continuaba bromeando, a veces zahiriendo a los demás, pues era ése un impulso que no podía controlar. Incluso perdió algunos amigos por los efectos de sus punzantes bromas. Pero los días de las bromas del duende Puck estaban contados, y su fin estaba próximo. Unos pocos días después, se le vio reunido con dos niños de gran pureza: Ami, el niño de las estrellas, y el Principito. De ahí en adelante, fueron frecuentes las tardes en que charlaban, Puck les preguntaba cada vez más cosas y ellos le respondían serena y dulcemente, con la inocencia y el bien dirigiendo sus palabras. Obviamente, el interés creciente de Puck en las respuestas que le daban los ahora sus amigos, no le daba tiempo para realizar sus chanzas ni para fijarse en quienes pudieran ser el blanco de sus bromas; en verdad, el duendecillo estaba fascinado por la bondad de los niños quienes, transparentemente, le hacían saber sus opiniones acerca de todo: Dios, el Universo, la Vida, los Hombres, eran los temas más recurrentes. Y el duendecillo, con sus cientos de años vividos – miles, según algunos – aprendía de Ami y del Principito lo que no había podido obtener de su interacción con la gran cantidad de adultos, hombres y mujeres, que había conocido. Estas conversaciones cambiaron la vida, el sentimiento y el pensamiento de Puck que, a partir de su estadía en la comarca transparente, fue otro, más reflexivo y en armonía con el bien y la bondad, que ahora podía reconocer en los demás. No hubo más travesuras, sino una vida llena de juegos y diversión sana y bien intencionada, como le aconsejaron sus dos grandes amigos. Volvió, por fin, el duende Puck a la isla de Gran Bretaña, donde se dedicó a proteger a los niños de los peligros que pudieran amenazarlos. Aún lo hace…

El Duende Puck Viajó a la Comarca Transparente  

aportación de Sergio Espinosa al Concurso de Cuentos