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LA CASA DE LAS GENTES BALBOA UNA MIRADA A LA CULTURA TRADICIONAL

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LA CASA DE LAS GENTES BALBOA Autor: Domingo Gonzรกlez Vรกzquez Propietario: Ayuntamiento de Balboa C/ Campo de la Feria, nยบ 1 24525 Balboa

LEร“N

info@ayuntamientodebalboa.org lacasadelasgentes@gmail.com

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CONTENIDO

Balboa................................... 4 Domingo................................ 6 La Casa de las Gentes................ 8 Domingo y la cultura tradicional.. 10 FotografĂ­as............................. 19

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BALBOA El municipio de Balboa es la cabecera de los pueblos del valle de mismo nombre y se sitúa en el extremo noroeste de la comarca del Bierzo y, por tanto, también de la provincia de León. Su límite con la provincia de Lugo, lo convierten en una zona mestiza donde la variante local del idioma gallego es la lengua predominante. Situado en la zona sur de la Sierra de Ancares, comparte con los pueblos de ese entorno una cultura ancestral que se ha mantenido, para bien y para mal, gracias al aislamiento al que le sometían las condiciones orográficas y climatológicas. Para bien porque todavía hoy son muchos los rastros que nos quedan de una cultura tradicional que sabía pertrecharse de las herramientas que garantizaban la supervivencia en un duro ambiente nada propicio para el desarrollo. Para mal porque esa falta de desarrollo abocó a los hijos e hijas de estas tierras a abandonarlas en busca de la prosperidad de las ciudades. En la década de los años ochenta del pasado siglo, cuando parecía que ya habían sido suficientes las sucesivas emigraciones que desde finales del siglo XIX y a lo largo del siglo XX empujaban a la despoblación, todavía se produjo una significativa marcha de pobladores. Es a finales de esa década cuando el grupo de jóvenes existente que decidió quedarse en la tierra de sus antepasados toma conciencia de la incertidumbre que se abre para esta deshabitada y bella tierra que regala su vista, pero no sus frutos. 4


La unidad de acción de estos jóvenes toma forma en la Asociación Cultural “Carocos”, cuya labor más significativa fue el impulso colectivo para la restauración de la hoy llamada Palloza de Canteixeira, imponente espacio donde el tiempo parece haberse detenido. En aquellos comienzos, a esta obra se añadieron iniciativas públicas que sirvieron para consolidar los numerosos surtidores que dan lugar a las fuentes de agua que acompañan desde siempre a los habitantes del valle, y así conocieron las artes tradicionales de colocación de la piedra. Las nuevas construcciones habían de seguir las maneras de los oficios ancestrales, por lo que contactaron con aquellos viejos artesanos que no abandonaron el lugar y que eran depositarios del saber popular, aprendiendo junto a ellos las antiguas maneras de trabajar.

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DOMINGO La prolífica obra constructiva y escultórica de Domingo de Canteixeira se esparce en el entorno natural donde reside, invitándonos a un recorrido fascinante entre viejos valles y montañas de abundante y variada vegetación. Siempre partiendo de la cultura tradicional, de sus herramientas, sus materias y usos, su obra se expande para hablarnos de la condición humana en una tierra que hay que trabajar duro y día a día para conseguir la supervivencia. Su manera de crear y recrear significativos espacios pertenecientes a la cultura tradicional, como son las pallozas, las cantinas y los molinos, y la ambientación que otorgan sus esculturas, nos retrotraen a otros tiempos y otras maneras de entender nuestro papel en la vida. La dignificación que hace de lo rural subraya la recia belleza de lo sencillo y proporciona una nueva vida a objetos tradicionales que han ayudado decisivamente a la supervivencia de los hombres y mujeres de esta tierra. De esa cultura tradicional forma parte principal el reciclaje, y en la obra de Domingo toma especial protagonismo, convirtiéndose ambos aspectos en valores sociales más allá de la pura estética, por otra parte tan interesante. Es así que el reciclaje de los elementos (contraventanas trabajadas en relieve, tapas de arcón convertidas en mesas...; en definitiva, viejos útiles en nuevos contextos), tan arraigado en la cultura popular, cobra con Domingo un nuevo sentido: los objetos de madera toman una nueva vida, una mayor dignidad que los rescata de su humildad y que nos recuerda de donde venimos. 6


Sus espacios han significado un extraordinario revulsivo a la hora de recabar el interés del público, impulsando de manera crucial el turismo rural en el valle. No sólo por la estética artística de los lugares, sino también por las nuevas funciones sociales que acogen: bar, restaurante, actuaciones..., o simplemente el estar, el sentirse cobijado bajo el teito de una palloza. A todo ello aún se le añade otro valor importante: visitar los lugares donde se ubica su obra significa recorrer un hermoso itinerario de turismo rural entre valles y variadas arboledas.

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LA CASA DE LAS GENTES La despoblación vació inexorablemente los pueblos y con ello el polideportivo municipal de Balboa fue perdiendo uso y aspecto. La tarea de reciclaje no era fácil para un creador que basa su obra en materiales primarios y básicos (madera, hierro, piedra); en líneas y formas naturales, orgánicas. En definitiva, se enfrentaba a una mole de acero y hormigón, cuya demolición era impensable por el alto coste que representaba. El reto era pues apoderarse del espacio, reciclarlo y llevarlo a su terreno, superando las enseñanzas de la artesanía y acercándose al arte, y creando una obra sugerente que pudiese referenciar los valores culturales de la tierra. En esta impresionante transformación de un pabellón deportivo, es significativa la inestimable ayuda de un grupo de trabajadores de estos valles, avezados también en las labores de la madera y la piedra, que han madurado y profesionalizado su manera de trabajar, paralelamente a Domingo. El resultado es en la actualidad un espacio cultural en el medio rural que ocupa unos 2.800 m2 y que pretende ser una alternativa que evite la desculturización de una sociedad que inexorablemente tiende a desaparecer y que pueda ser un lugar de reflexión sobre las aportaciones de la cultura tradicional y su traslación al momento que nos toca vivir.

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Para ello contamos con la tecnolog铆a que nos ha de ayudar a la compilaci贸n de ese saber. Necesitados como estamos de respuestas a los problemas de nuestro ca贸tico mundo, en ese saber probablemente podamos encontrar soluciones para algunas cuestiones de nuestro incierto tiempo.

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DOMINGO Y LA CULTURA TRADICIONAL La riqueza de la obra de Domingo de Canteixeira permite ser contemplada de múltiples maneras: Su trabajo técnico, en la búsqueda de la mejor línea que pueda dar la madera y la variedad de esta materia prima. Su impulso expresionista, vitalista y desgarrado. Sus personajes, sus animales, sus influencias artísticas, sus temas... Todas esas miradas conforman una obra abierta que se puede interpretar desde múltiples ángulos. Uno de los más sobresalientes e interesantes es, sin duda, la relación que mantiene su obra con la cultura tradicional y los valores que supone. De ella no sólo extrae las herramientas y la manera de trabajar los elementos, sino también la filosofía (en realidad, el sentido común: el saber popular) que provoca la materia prima en sí y la cultura que lo rodea. A lo largo de su abundante obra de ámbito social (pallozas, molinos, cantinas...) y sus respetuosas -con lo tradicional- intervenciones y creaciones, ha dejado patente su conexión con un mundo rural en vías de extinción. LA CASA DE LAS GENTES (un moderno armazón de hormigón y acero) no sólo no es una excepción a pesar de ese condicionante, sino que presenta una variada inclusión de elementos populares que toman, con la impronta de su mano, una dignidad insospechada hasta ese momento. Domingo recupera en sus espacios elementos para 10


nuestro vivir actual, formas y estructuras cuyo origen duerme en la noche de los tiempos. Dignifica los objetos propios de la cultura tradicional y les confiere una nueva vida a la vez que no olvida su procedencia y nos recuerda de donde venimos. Esos utensilios son incorporados al espacio de LA CASA en la tradición popular del reciclaje y por ello pueden ser presentados en dos sentidos: el reciclaje estético y el reciclaje funcional. El reciclaje -no podía ser de otra manera- está instalado en la médula ósea de la cultura tradicional desde tiempo inmemorial. Por ello, ahora que la civilización actual necesita más que nunca de él, el planteamiento de Domingo resulta de un alto valor pedagógico. El reciclaje principal, el de mayor envergadura, ya lo supone el propio encargo de la obra en sí: la reutilización de un polideportivo en desuso que no cubría las necesidades para las que fue construido. Un espacio realizado en materiales modernos de 1.600 m2 que Domingo casi duplica, desfigurando su contorno inicial y jugando con los elementos constructivos que, teóricamente, suponían un gravamen importante por su naturaleza y su imposibilidad material para ser demolidos. Un lugar construido con materiales nada frecuentes en su quehacer habitual (acero, hormigón...) que Domingo integra/anula y hace suyo con una enorme fuerza creativa. Su trabajo abarca una doble vertiente en el edificio: obra estructural y obra escultórica, que redondea con su planteamiento del entorno inmediato. En ese exterior, destacan diversos elementos constructivos de origen tradicional, además de la Palloza de Balboa, excelente trasposición de la vivienda tradicional a las funciones 11


de lugar de encuentro y restauración, están el hórreo, el puente sobre el río y el pendello instalado junto a la Casa. En este sentido -el aspecto externo de la construcción- destacan dos acciones que intentan recuperar una figura general del edificio más orgánica, lejos de la geometría cartesiana. Ambas contribuyen a presentar un edificio de perfil más orgánico, rehuyendo la desaborida configuración original de un cubo, un polígono regular tan alejado de la estética tradicional. Dichas acciones son:

La ELIMINACIÓN DE LA COLUMNA que apuntalaba la cubierta en la esquina de la

entrada. Su desaparición provoca el giro de la antigua fachada que ahora cambia su eje de visibilidad y se abre hacia la entrada del conjunto (puente-playa fluvialpalloza-pendello), además deshace la figura regular del contorno del edificio al montar el nuevo marco de la puerta de la CASA que se sitúa ahora en chaflán. De esta manera la nueva fachada es la unión de dos laterales que, visualmente, se convierten ahora en uno, ofreciendo la impresión de ser una fachada corrida.

Las ESCALERAS EXTERIORES incorporadas insisten en esa deformación del cubo

para proporcionar unas líneas más orgánicas y variadas, creando a la vez un mirador sobre el río desde un nuevo punto de vista que no había existido hasta entonces.

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En cuanto a los elementos de reciclaje estético en la CASA, podemos distinguir al menos los siguientes:

El PASO A LA CORTE,

frente a la puerta principal, es lo primero que el visitante observa en el interior y está inspirado en la estructura que nos

introduce,

ya

en

el

interior de una palloza, a la corte

donde

están

los

animales. En este caso no se ha habilitado como puerta pero sus dos paneles horizontales recuerdan inevitablemente a las medias puertas de cualquier corral.

El TECHO DE CAÑIZO (CAÍZO)

es una estructura hecha con varas de avellano y utilizado en la palloza para impedir la volatilización de las chispas producidas por el fuego bajo hacia el teito de paja que en el

techo

de

la

recepción

se

convierte en un singular elemento ornamental del techo del edificio.

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El ENTRAMADO del techo que cubre el Salón de Actos trae a colación una

técnica ancestral de confección de megos (cestos) con tiras de castaño verde.

La BARANDA (balaustre) reelabora la figura de una herramienta utilizada para

graduar el ángulo de inclinación del arado romano sobre la tierra y cuyo nombre es diferente en cada pueblo. En Balboa es llamada Trebilla, pero puede ser también una Teiroa, una Canga, una Tiriruela...

En cuanto a reciclaje funcional nos encontramos con:

El CORREDOR exterior (entrada principal) es una recreación de los

tradicionales, incorporando incluso paramentos de pizarra que permiten la aireación de productos agrícolas sin riesgo de mojarse, con una cubierta izada por maderos.

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El PATIO Y BALAUSTRE que ocupan el centro de la planta baja recuerdan los corredores

de

las

casas

tradicionales, allí donde se ubica entre

las

construcciones

una

superficie central destinada a cubrir diferentes funciones a lo largo del año (aira, subeira...) La estructura que soporta piso y balaustrada está encastrada a la manera tradicional, como se hacía en las pallozas, es decir, sin puntas ni tornillos.

Las VIGAS PRINCIPALES que soportan la planta superior de madera tuvieron

otra vida anterior. Provienen de bateas de mejillones procedentes de la costa coruñesa y la sal marina las ha encurtido. 15


TABLAS ARRUGADAS denomina Domingo a los relieves que practica en piezas de

muebles mayoritariamente de castaño viejo y en los que labra sus historias. Contraventanas, tapas de arcones, mesas..., de significativa antigüedad pero todavía robusta presencia son devueltas a la vida social en forma de cuadros.

Las tablas realizadas con la técnica del COLLAGE resultan muy interesantes

tanto por su constitución, formada por numerosos recortes de madera de diversas procedencias y, por tanto, de diferentes texturas y colores, como por su composición, lógicamente obligada a ser en dos dimensiones pero pudiendo contener diferentes planos y escenas entrecruzadas.

La creación de MOBILIARIO a partir del reciclado aparece tempranamente en la

obra de Domingo, desde que empezó a rehabilitar y crear espacios. Una tapa de arcón puede convertirse en mesa, un caroco de castaño en una estantería, organizar los recortes sobrantes toman forma en una silla, y así sucesivamente hasta conformar variados y sorprendentes muebles auxiliares.

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En este somero recuento de elementos tradicionales sin duda habremos omitido algunos que ahora nos han pasado desapercibidos en razón de los múltiples detalles que encierra su sugerente obra y que se nos irán revelando con el tiempo. Todos ellos tienen en común su origen en la cultura popular y su vocación de trascendencia artística. Domingo se eleva desde lo rural, pertrechado por sus sabios utensilios, desde la artesanía de la que es deudor, para mostrarnos la universalidad de la condición humana cuando se enfrenta a la naturaleza, de tú a tú, en busca de la supervivencia equilibrada, respetuosa con el medio natural.

Domingo nos demuestra una y otra vez que, a pesar de su aparente humildad -o quizá por ello-, en la cultura popular radica la universalidad, como se nos aparece en esta más que probable rayuela que puede ser jugada, de una u otra manera, en al menos medio mundo...

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LA CASA DE LAS GENTES 2010

Texto José Ramón Alonso Giral

Dibujos Marcos Frechilla

Fotografías Raúl F. Barredo, Carlos Alonso y Eugenio Solana

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La casa de las gentes balboa