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un instante de rock en sucre

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ra por el año 98 cuando conocí al Julio, se hacía llamar El Negro. Este individuo cantaba y tocaba la guitarra, era fanático del rock nacional, y estaba enojado con la sociedad. Yo (Nano) también tocaba la guitarra y cantaba, nos conocimos por amigos de amigos, y con esos amigos decidimos hacer una banda llamada Amnesia (teníamos como 14 años, creo) En el bajo estaba el Gustavo, en la batería el Tico (Walter), yo en la guitarra, y en la voz el Negro. Juntos éramos pura dinamita, según nosotros, el único gran detalle era pues que no teníamos ni batería, ni bajo, ni micrófono, sólo teníamos guitarras acústicas, pero ni siquiera eran nuestras, eran de parientes de cada quién. Al pasar el tiempo, el Negro y yo nos dimos cuenta que no sería posible crecer como banda si seguíamos ensayando en tales condiciones de instrumentos. El bajo se tocaba en otra guitarra, y la batería en pedazos de cajas de cartón (era muy limitante). Y así transcurrían los días, hasta que alguien escuchó nuestras plegarias, y encontramos un lugar donde ensayar con verdaderos instrumentos eléctricos. El dueño se llamaba Gualberto, parecía un tipo vivido, tocaba un poco de todo, pero sus fuertes eran el teclado y la guitarra. Su lugar de ensayo era casi al frente de la casa donde ensayábamos (ahora sé que la casualidad no existe), y, al escuchar música en la casa de enfrente, no dudamos en tocar y preguntar si nos podría prestar o alquilar el lugar. Él nos dijo que nos cobraría 25 bs por hora. Como era buen tipo, nos daba todo el estudio, no nos faltaba nada en la vida… eso sí, la batería era eléctrica, pero a nosotros no nos importaba, la cosa era seguir componiendo y ensayando algunos temas que nos gustaban. Fueron mis primeros pasos con la guitarra eléctrica y los efectos, y para todos era como descubrir la magia pura. El Negro tenía pues sus cd’s y casettes originales de bandas como Llajwa, Loukass, Coda 3, Wapb´s, Lapsus, etc. Esos grupos eran la banda sonora de nuestros días…, bueno, también de nuestras primeras escapadas de casa y nuestros primeros tragos y cigarros. Poco a poco, y con el trascurso del tiempo, el Negro y yo fuimos cambiando a los amigos por músicos, como cada uno cambia sus prioridades (a veces una banda se convierte en una reunión de amigos más que en un ensayo de música). Fue así que conocimos al Viejo Vladi, el tipo más artista que conocí hasta entonces. Tocaba de todo un poco, escribía y tocaba la guitarra increíble, además, como era un “viejo lobo de mar” en el tema de la música y las bandas, no tuvo otra que juntarse con nosotros, adolescentes y enfermos por hacer música. El Viejo, aparte de guiarnos por el buen camino, nos llenaba pues de historias de las bandas pilares del rock en Sucre. Además, él había formado parte de ese otro momento musical, bandas como Viuda Negra, NTN o LLajwa eran mencionadas todo el tiempo, a parte de su propio camino musical. Ya la banda formada, comenzamos a componer y a grabar. Psiquis era el nombre del grupo, y a mí me faltaban 3 años para terminar el colegio, y ya estábamos grabando nuestro primer disco que titulaba Demencia Consumada, mientras organizábamos conciertos en los aniversarios de colegios con otras bandas de todo tipo. Nunca nos dimos cuenta que era una época tan especial en Sucre, donde bandas como La Logia ya la estaban rompiendo, y muchas otras estaban a punto de formarse o más bien definirse, como por ejemplo La Chiva, El silencio, Maldita Jakeca, Baél, Judas Letal, El Parque, Intemporal, Cicuta, etc. Había un ambiente ideal para las bandas. Todos nos prestábamos cosas como amplis, guitarras, bajos y hasta músicos. Los conciertos eran llenos de los propios integrantes de bandas y de sus amigos. Luego los festi-

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LaCarne Magazine Bolivia N5  
LaCarne Magazine Bolivia N5  

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