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n MAR DEL PLATA n DOMINGO 5 DE SETIEMBRE DE 2010

MIGUEL REPISO (REP)

“Tengo simpatía por el demonio pero no soy peronista, soy dibujante” POR NATALIA PRIETO np@lacapitalmdq.com.ar

El creativo dibujante presentó su nuevo libro en la ciudad, a la que viene con frecuencia debido a que se siente cómodo, “como un vecino más”, y donde tiene amigos. Además, en una plazoleta del centro local está uno de sus murales. Dibujo, tecnología, amigos e historietas, en un diálogo con LA CAPITAL. -La tapa de “200 años de peronismo” hace pensar en Mar del Plata. -Remite a Mar del Plata (piensa). Y sí, debe ser eso, porque aparte un lugar paradigmático del peronismo es Mar del Plata. Cambió la ciudad, se volvió una cosa popular y que los gorilas huyeron. Dejaron sus vestigios pero pasó a ser la ciudad “Mar del Grasa” en ese sentido, por culpa del peronismo. Eso se ve mucho en los dibujos que se hicieron en esa época, por ejemplo José Luis Medrano, que hace muchos dibujos sobre el aluvión zoológico que viene acá, gracias a los sindicatos y todo eso. Definitivamente es Mar del Plata, el Perón de la tapa, que está haciendo una casita rosada de arena, ese Perón niño es un Perón que está en una playa que no está abarrotada de gente y en esa época no estaba abarrotada de gente. Ahora que lo pienso, quizás sea Perón del ‘44, soñando con la Casa Rosada. -¿Argentina es peronista? -Es un país peronista y antiperonista. Luego siempre peronista, es como los que somos ateos, agnósticos o los católicos: existe a qué adherir o contra qué pelear. Es importante siempre la base esa, no es que estamos en la nada. Hay algo y alguien toma decisión, definitivamente, este es un país peronista. En 1810 ya era peronista. Lo que pasa es que en 1810 estaban Moreno, Castelli y Belgrano y el antiperonismo era Saavedra y toda su gente que fue la que ganó. Siempre termina ganado el partido del ajuste acá. Esperemos que se revierta eso, pero la verdad que en el sentido peronista del tema, vendría a ser el partido de la inclusión y el reparto, brutalmente dicho. No soy maniqueo, pero básica-

A pesar de sus trabajos en TV y radio, lo que más disfruta es hacer libros y murales. mente la propuesta es esa. El otro partido es conservador, que quiere un país que sea de Europa. El otro es uno que se va a ir haciendo, industrialista, y el otro es agroexportador. -¿Vos te considerás peronista? -Tengo simpatía por el demonio

pero no soy peronista. Soy dibujante, necesito libertad, no puedo estar en un club catalogado, sobre todo porque no creo que haya peronistas. Perón, para mí, se llevó el peronismo ni bien muere. Esa es la teoría de mi libro. Cuando hablo

en mi libro de los 200 años de peronismo me refiero de 1945 a 1974, no hablo del después. -¿O sea que hubo solo peronismo con el lider vivo? -Luego hay posperonismo y puede haber neoperonismo, se po-

Las 8 preguntas para Mempo Giardinelli (*)

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¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario y cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer? -No sé si los llamaría “errores”, pero me molestan las historias mal contadas y más aún si encima son pretenciosas; me irrita la poesía sin talento; me aburren las novelas aburridas. Y desdichadamente hay demasiado de todo esto.

Mempo Giardinelli nació en Resistencia, Chaco, en 1947. Es dueño de una obra abundante, con varias novelas, entre las que se destacan La revolución en bicicleta (1980), Qué solos se quedan los muertos (1985), Santo Oficio de la Memoria (1991), Imposible equilibrio (1995), El cielo con las manos (1981 y reeditada recientemente), entre otras. Algunos de sus libros de cuentos son Vidas ejemplares (1982), Cuentos-Antología Personal (1987). También escribió ensayos, cuentos infantiles y numerosas antologías. Su obra ha sido traducida a veinte idiomas y ha recibido numerosos galardones literarios en todo el mundo, entre ellos el Premio Rómulo Gallegos 1993. En 1996 creó su fundación para el desarrollo de la lectura y el libro (www.fundamgiardinelli.org.ar)

dría decir que los viejos militantes pueden ser peronistas porque han vivido ese peronismo y han tenido ese sueño. Los que vinieron después son post o neoperonistas, alContinúa en página 4


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EN EL RINCÓN El taxista POR SEBASTIÁN CHILANO

Cuando lo vi venir, no lo pude creer. Llamé a Celso, que estaba dormido con la cabeza apoyada sobre el mostrador del bar, y lo hice salir a la calle. –No lo puedo creer –me dijo. Así confirmé que era él. Venía caminando por la mitad de la calle, a las tres y media de la madrugada, sin zapatos y agarrándose la cabeza. Cuando notó que lo mirábamos se acercó hacia nosotros. –Señor ministro… –empezó a decir Celso, pero se interrumpió a mitad de frase. –¿Qué le pasó? –pregunté. –Me robaron –dijo mirando el pañuelo de seda que apretaba contra la frente–. Me robaron dos veces: en el Casino y en la calle. –Entre, entre, por favor, entre –pidió Celso. Nos hicimos a un lado y el Diablo pasó al interior del bar. Se sentó en una de las banquetas de la barra. –¿Le preparo un café con leche? –ofreció Celso. –No tengo plata para… –Invita la casa, señor ministro –dijo Celso. –La próxima vez –dijo el Diablo. Me senté a su lado. Celso calentó la leche y la sirvió junto con el café en una taza. Una sola taza para el Diablo. Nada para Celso ni para mí. –¿Y ustedes? Cuando el Diablo terminó de tomar su café con leche estaba helado. Se pasó tanto tiempo hablando que podría haber hecho un viaje hasta Los Acantilados y volver con tiempo para escuchar el final de la historia. Habló de los agentes de la SIDE, habló de todos los números y las apuestas que había hecho, detallando las probabilidades de ganar en cada tiro, cuanto hubiese ganado en el mejor de los casos y cuanto perdió cada vez que la suerte le fue esquiva. Cuando se cansó de hablar, dijo que agradecía el café y que no se olvidaría del buen gesto. –Pero ahora necesito ir al aeropuerto –agregó. Si me hubiese negado a llevarlo, Celso hubiese comprado un auto con tal de complacerlo. Pero no me negué. Lo llevé hasta el auto y lo hice sentar atrás. Donde van los pasajeros. Bajé la bandera cuando puse en marcha el auto y el tacómetro empezó a contar las fichas. El Diablo me miró por el espejo, pero no dijo nada al respecto, sólo me indicó la ruta. –Vamos por Champagnat. Con lentitud fui conduciendo entre calles mudas y autos perdidos hasta llegar a la avenida. –Ahora más despacio –pidió el Diablo. Me hizo detener un par de veces, para conversar con los travestis. Conversar amablemente. No pidió precios ni nada. Sólo les preguntaba como iba el negocio, si tenían problemas con la policía y cosas así. Después me indicó seguir hasta el aeropuerto. –No tengo plata para pagarle el viaje –me dijo cuando estacioné en el aeropuerto. –No importa. Con que no se lleve mi alma es suficiente. El Diablo me sonrió. –Veo que sos inteligente. Pero no te preocupes. No pienso llevármela. Ni tampoco la de tu amigo Celso. No soy así. Esta noche me basta. Tengo dos almas de agentes de la SIDE, cuatro de crupiers, dos de ladrones y tres de travestis. Es más que suficiente para una noche en Mar del Plata. Pero otro día no te descuides. Se bajó del auto cerrando la puerta con suavidad, silbando una canción que me resultó conocida. (Continúa la próxima semana)

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BIBLIOTECA MUNICIPAL DE ESCRITORES MARPLATENSES

La ficción local ya tiene su lugar Funciona en 9 de Julio entre Independencia y Salta. Contiene obras de teatro, poesía, novelas, libros de cuentos y también revistas literarias y ensayos que hayan sido gestadas por autores locales. A quién se considera escritor marplatense.

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oncepto resistido, a veces soslayado, el del escritor marplatense suele despertar inmensos comentarios entre quienes escriben y entre quienes son lectores. Connotaciones y polémicas aparte, el gentilicio es útil para delimitar la enorme -y desconocida- producción literaria de esta ciudad, aunque los autores no hayan nacido en estas costas. Con más de un año de funcionamiento, la Biblioteca Municipal de Escritores Marplatenses agrupa libros de cuentos, poesías, novelas, obras de teatro, ensayos literarios y revistas de literatura gestadas por ciudadanos nativos que viven aquí, o bien por vecinos que, a pesar de haber nacido en otras latitudes, adoptaron a Mar del Plata como su hogar. La clave para empezar a desentrañar esto de “escritor marplatense” es el nivel de involucramiento del autor con su comunidad, indica la bibliotecaria Mónica Roca, encargada del espacio que se emplaza en 9 de Julio 3276, en el interior del centro cultural de Smata. “Es problemático lo de escritor marplatense -arranca-. Sería más fácil si fuéramos guaraníes y viviéramos en Misiones. Considero que un autor marplatense es toda aquella persona que interactúa con la comunidad marplatense, no sólo al que es nativo. Hay casos de marplatenses que, aunque viven en otros lugares, siguen mandando material a esta ciudad, y hay marplatenses que nacieron acá pero hicieron toda su vida y su carrera en las letras en otra parte y su obra no es considerada como marplatense. Y hay otros que viven acá desde hace 10, 15 ó 20 años y que de inmediato se integraron a la vida cultural local. A ése lo considero autor marplatense”. Para ejemplo, alcanza con mencionar los casos de Victoria Ocampo, Alfonsina Storni o, más cerca en el tiempo, Osvaldo Soriano y Ricardo Piglia. Aunque Ocampo tuvo su residencia de veraneo en el barrio Los Troncos y Storni se haya suicidado en La Perla, ninguna de las dos mujeres puede considerarse como escritora marplatense, indica la bibliotecaria. Es que toda su obra pasó por alto el latir local. Y lo mismo ocurre con Soriano y Piglia, ambos nacidos en Mar del Plata. Roca menciona una anécdota que pinta la situación: “Trabajé ocho años en el

Mónica Roca, encargada de la Biblioteca de Escritores Marplatenses. Bibliobús (colectivo con libros que visitaba diversos barrios de la ciudad). Un año que se hizo la Feria del Libro en Buenos Aires tomamos todos los libros de Soriano y se los llevamos para que los firmara. Hicimos la cola en la feria, cuando se enteró de que estábamos paralizó la cola, nos recibió porque éramos marplatenses y nos confesó que una vez se perdió en el centro, recordó que estaba parado en Independencia y Luro y que no sabía para donde estaba el mar. Tuvo que preguntar en un quiosco. El había nacido en Mar del Plata, pero se había criado en La Pampa, ni él mismo se consideraba un marplatense”. “Para el imaginario colectivo -sigueSoriano,Victoria Ocampo y Alfonsina Storni son escritores marplatenses, de hecho es el material de lectura que muchas veces vienen a pedir, pero yo les aclaro que son personas que sólo han tenido un vínculo con la ciudad y que existe un mundo, una comunidad de escritores locales ya fallecidos, jóvenes, vigentes, que se acaban de retirar o que están produciendo que nutren la cultura marplatense”. Entre los autores cuyos libros llenan los estantes de esta biblioteca, se encuentran, entre otros, los de Enrique Borthiry, Manuel García Burgos (un escritor que produjo su obra entre 1930 y 1940), Carlos y Oscar Balmaceda, Juan Carlos García Reig, Leticia Pichot (en literatura infantil), Graciela Ovejero, Marta Carlomagno, Raquel Guidi, Luis María

Sobrón, Aurora Olmedo, Cristina Galli y muchísimos nombres más. Lejos de ser un espacio muerto, la biblioteca fue apropiada por muchos autores, quienes se reúnen para debatir, para leer a otros colegas o para interactuar con los lectores en ciclos que denominaron “tertulias literarias” y que suelen organizarse los domingos. Y en septiembre (entre el 10 y el 24), se organizará la Fiesta del Libro Marplatense con múltiples actividades. Asimismo, la biblioteca desarrolla sus clásicas funciones: recibe donaciones de libros y ofrece a los cientos de textos que posee en préstamos que se extienden durante quince días. Sólo hace faltar llevar el carnet de socio de otra biblioteca municipal para que se realice el primer préstamo o bien acercar el documento de identidad y una foto carnet para empezar el trámite. Todavía falta que los profesores de literatura locales y los mismos alumnos conozcan los servicios de este lugar y los aprovechen. “El año pasado vinieron chicos de escuelas a armar una antología de autores locales, algo muy interesante”, cuenta Roca y anuncia que también se organizan visitas guiadas a instituciones educativas. (Sólo hay que concretar el día al teléfono 495-7234 o al correo electrónico bibescritoresmdp@gmail.com). Además de todas estas funciones, la biblioteca es también un ámbito para entrar en contacto con una porción de la discutida- identidad local.

Mucha poesía Los libros de poesía constituyen el material más numeroso de esta biblioteca. “Es prácticamente lo que más se publica y además se lee bastante, sobre todo entre los mismos poetas”, cuenta Roca, que entiende que esta abundancia de poetas obedece a que “Mar del Plata da a la persona espacios para conectarse con sus emociones”.

Las 8 preguntas para Mempo Giardinelli

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¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una película, una canción o cualquier otra obra de arte?

-En general no suelo identificarme con lo que se narra en los libros. Soy la clase de lector que no espera encontrar reflejos, identificaciones ni lecciones de vida en la literatura.


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Los treinta años de “Flores robadas en los jardines de Quilmes” El siguiente es un extracto del prólogo de la edición aniversario de editorial Planeta, del libro “Flores robadas de los jardines de Quilmes”, de Jorge Asís.

En la frontera de los 30 años, me sentí -34 años atrás- en condiciones de encarar un precipitado balance generacional. Escribí “Flores robadas en los jardines de Quilmes” entre noviembre de 1975, y octubre de 1978. Entre las virulencias del final de Isabel y la consolidación del Proceso de Videla. La pasión por la cronología me induce a registrar que 1979 entero lo pasé entre rechazos honorables. Los que, simultáneamente, me fortalecían. Las editoriales “no podían” publicarme las “Flores”. Debía entenderlo. Sin embargo los rebotes elegantes trascendían. Y -reitero- me enaltecían. Evoco, incluso, alguna ironía de Carlos Marcelo Thiery, compañero en la redacción de Clarín (que inspirara un posterior libro fatídico): “Asís se obstina en encerrarse a escribir libros que nadie nunca le va a editar”. Pero se creaba, paulatinamente, el marco propicio. La favorable expectativa. Mientras tanto, asomaba la levedad de una apertura respiratoria. Evoco aquel sarcasmo de un texto que felizmente nunca publiqué: “¡Vendrá Viola y seremos felices!”. Cuesta aceptar, hoy, que el traspaso del general Videla hacia el general Viola representaba, para la época, un avance. Como una rendija. Desde donde se perfilaba la luz (pero no debo caer en la traición de exagerar. Nunca escribí con mayor libertad interior. Sin urgencias. Tenía la certeza de saber que nadie esperaba mis textos). Para la trágica frivolidad del momento histórico, entre los escasos iniciados que habían tenido acceso a las “Flores”, la novela era calificada de “dura”. Imposible de ser editada. Thiery, en definitiva, tenía razón. Debo aceptar también que la victimización me resultaba gratificante. Sobre todo para aquellos que me creían víctima (en adelante traté de apartarme de todo aquello que pudie-

ra parecerse a la queja. Aquel que se queja, en la Argentina, pierde, en especial en materia de consideración interior). Pero por intermedio de Jorge Lafforgue, en febrero de 1980, el original -las dos carpetas de “Flores”- desembocó entre los mármoles de la Editorial Losada. Debo renovar, aquí, como siempre que tengo la oportunidad, el agradecimiento hacia dos formidables escritores muertos. Pertenecían a ”la Casa”. A Losada. Suelo emocionarme al evocar aquel apoyo de Beatriz Guido, narradora hoy menos frecuentada por la proverbial estupidez de la vida literaria. Y de mi eterno amigo Elvio Romero, “el poeta de los inventos”. La tirada iba a ser de recatados tres mil ejemplares. Pero de pronto apareció Hugo Levin, de la Distribuidora Galerna (cuya editorial también la había explicablemente rechazado). Con su intuición comercial. Sorprendió Levin con la compra anticipada, antes que el libro saliera, y en firme, de mil ejemplares. Entonces Losada, pese a la cintura de mármol, decidió hacer cinco mil. En julio de 1980, después que me entregaran los primeros diez ejemplares, partí -envia-

do por el diario-, hacia Roma. Por mi cuenta, y como siempre que pude, pasé después a París. Conste que sin la hegemonía cultural del celular, ni la dependencia comunicacional de la notebook. Desde una cabina del Boulevard Saint Germain, a la que debía ponerle monedas de cinco francos, me entero que “Flores”, en la Argentina, era best seller. Puedo mentir y afirmar que no podía creerlo. Pero estaba seguro que la iba a embocar. Las ediciones, en adelante, se multiplicaban. De repente, era el protagonista infatuado del “fenómeno Asís”. Me enfrentaba a la imprevisibilidad del éxito que deseaba. Y que esperaba. Lo había construido con paciencia oriental. El éxito finalmente iba a condicionar, a través de sus derivaciones, mi literatura. O que sea dicho sin el menor efectismo dramático. Tal como lo había diseñado, iba a condicionar mi vida. La respuesta, favorablemente masiva, de los lectores, contrastaba severamente con la adversidad, casi general, de las críticas. Las admiraciones me capitalizaban. Pero crecía, con superior magnitud, la fervorosa denostación. La conjunción interminable de impugnadores. Podía amontonarlos, desde mi provocativa altivez, en clasificaciones imaginarias. Si a los 30 años me sentí en condiciones de encarar un balance, anticipo que a los 64 años me siento preparado para redactar mis memorias. Son 45 años de literatura, periodismo y política. Pasaron ediciones innumerables. Distintas editoriales. Colecciones de bolsillo. Pero 30 años después, “Flores” -independiente de míinsiste. Merece, acaso, después de tanto tiempo, que pueda ser leída como lo que es. Literatura. Narrativa. Ejercicio del lenguaje (”mi distrito es la palabra”). La novela que signa el precipitado balance generacional de la época que, aún, nos paraliza. Aparte de haber condicionado, para siempre, la existencia del personaje polémico que la escribió. Al que, su prestigio, paradójicamente suele jugarle en contra de su obra. Pero aquel autor, Jorge Asís, tanto en primera o en tercera persona, fue racionalmente feliz al escribirla. Como lo es hoy, después de 30 años, al sentirla irreverente, divertida, desopilante, conmovedora. Viva”.

Enciclopedia de la comunicación científica y tecnológica Encyclopedia of Science and Technology Communication Susanna Hornig Priest (Editora) SAGE Publications, Inc. 1144 páginas, 1ª edición, 2010

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a prestigiosa editorial SAGE Publications de los Estados Unidos, lanzó en julio una enciclopedia que aborda infinidad de temas vinculados a la comunicación de la ciencia y la tecnología. La colosal obra, dividida en dos tomos, trata prácticamente todas las disciplinas científicas y tecnológicas, pasando por biografías de destacadas figuras de la historia y la ciencia, científicos que se destacaron como divulgadores, descubrimientos, organizaciones internacionales y reconocidos referentes de la especialidad. Apartados temáticos específicos que fueron asignados a más de un centenar de colaboradores y expertos provenientes de todas las latitudes del planeta. La cuidadosa edición está a cargo de Susanna Hornig Priest, distinguida profesora

de periodismo y medios en la Universidad de Nevada, con sede en Las Vegas, Estados Unidos. Antropóloga, socióloga y doctora en ciencias de la comunicación, Priest investiga el rol de la ciencia en la cultura actual, su manifestación en los medios masivos y el compromiso público en las políticas científicas. Es autora de varios libros de periodismo e innumerables artículos en revistas especializadas, además de desempeñarse como consultora de organizaciones y publicaciones académicas. La propagación de la información científica ahonda la brecha informativa entre el público que accede y aquéllos que no lo hacen. Las maravillas de la ciencia y la técnica, no exentas de potenciales amenazas y riesgos para la sociedad, llega de diversas formas a una audiencia diversificada y estratificada. Mientras los medios de prensa en el mundo experimentan una reorganización económica sujeta a los vaivenes de la economía internacional y las modernas herramientas que impone Internet, la sociedad tiene formas de vida crecientemente dependientes de la

ciencia y la tecnología. Así, la comunicación de la ciencia se incrementará y representará una marcada actividad en la formación y el compromiso del ciudadano. Como introducción al tema para los estudiantes, para el académico o el profesional en la materia, esta consumada enciclopedia aporta una importantísima e imprescindible compilación de materiales ordenados temáticamente. La obra presenta útiles estrategias y recursos para los comunicadores de la ciencia, entre las cuales se destacan controversias propias y teorías de especialistas en el campo filosófico y sociológico. La comunicación de la ciencia implica conocer disciplinas variadas que abarcan la historia y el contexto político, elementos de epistemología, filosofía y sociología de la ciencia; por supuesto sin dejar de lado las técnicas propias de la comunicación y el periodismo. Y he aquí el desafío que la publicación se propone enfrentar: amalgamar los temas básicos de ciencia con aquellos concernientes a estudios de la comunicación pública de la ciencia.

Editan las obras de Cooke, las polémicas de Jauretche y los cuentos de Allan Poe Ediciones Colihue acaba de lanzar al mercado auspiciosos libros como las obras completas de John William Cooke, “Las polémicas” de Arturo Jauretche y los cuentos completos de Edgard Allan Poe. Artículos periodísticos, reportajes, cartas y documentos (1947-1959), tomo IV de las Obras Completas de John William Cooke, acaba de ser publicado por Colihue. Precedido de un análisis temprano del proyecto de gestión peronista (año 47) se suceden artículos, entrevistas, disertaciones, cartas y ensayos escritos en un tiempo particularmente aciago de una vida que, en general, no fue fácil ni tranquila. Se trata del período que va desde el ‘54 hasta el ‘59, cuando el general Perón le encargó, luego del bombardeo a Plaza de Mayo, la reorganización del Movimiento, donde primaba el espíritu de descorazonamiento y desbande, luego vienen los años donde la tarea encomendada al más alto nivel fue la de la “resistencia peronista”, misiones todas asumidas con el costo de la persecución, la cárcel y el destierro. Años donde ya no exponía sus ideas como brillante diputado, sino en reuniones clandestinas, mensajes cifrados, volantes mimeografiados y citas fugaces. Cooke fue abogado y profesor universitario. Con la llegada del peronismo al poder y con tan sólo 25 años fue electo diputado nacional en 1946. Su labor parlamentaria, signada por una solidísima formación cultural y por una mirada aguda de la realidad social y política, dio cuenta de su postura anticapitalista y antiimperialista. En otro aspecto, en la colección “Las polémicas”, que consta de cuatro tomos en total se reúnen algunos de los mejores escritos de Arturo Jauretche, intelectual y político argentino insoslayable, integrante del grupo Forja y autor de “El medio pelo en la sociedad argentina” y “El manual de zonceras argentinas” entre otros. Seleccionados, introducidos y comentados por Norberto Galasso, Jauretche aborda en ellos los temas irresueltos de la revolución nacional, a través del debate con algunas de las figuras resonantes de la historia política e intelectual argentina. Sus críticas, elaboradas con agudeza y gracia, con ese estilo típicamente “jauretcheano”, nos advierten sobre aquellos vestigios del pensamiento colonial que impiden un mejor conocimiento de nuestra realidad y un mayor crecimiento como país. Por último, se encuentran en las librerías los cuentos completos de Edgar Allan Poe, con traducción, introducción y notas de Rolando Costa Picazo. Edgar Allan Poe es un escritor clave del siglo XIX, tanto por sus temas como por su estilo, el autor de textos como “La caída de la casa Usher”, “Ligeia”, “El entierro prematuro” o “El gato negro” (incluidos en esta edición) no solamente reformuló la poética del relato breve y sentó las bases del género policial y de ciencia ficción, sino que también influenció a toda la literatura moderna, especialmente el simbolismo francés y el esteticismo inglés. Su obra (que abarca registros que van desde el terror gótico hasta la sátira literaria) es una rara mezcla de exaltación imaginativa y lógica estricta. En ella la descripción de estados mórbidos y personajes perturbados y vengativos se combinan con tramas rigurosas, construidas según los preceptos de una teoría que concibe el trabajo literario como una lúcida actividad consciente y premeditada.

Alejandro Manrique

Las 8 preguntas para Mempo Giardinelli

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¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus obras?

-Quizás de Osvaldo Soriano, ¿no? Pero no hay cuidado, no está en mis planes.


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“Tengo simpatía por el demonio pero no soy ...”

NUEVA GENERACIÓN DE JÓVENES ARTISTAS EN EL AUDITORIUM

Continuación de página 1 go que utiliza las banderas del peronismo clásico pero que las tiene que aggiornar. Yo soy, en ese sentido, me siento un libre pensador, con algunas adhesiones y muchas contras. ¿Cómo puedo estar adherido a un movimiento donde está aplicada también la derecha? -El movimiento contempló corrientes como el menemismo, el duhaldismo, ¿ahora el kirchnerismo. -Metés a todos en la misma bolsa, a mí me pasa eso. Me pasa lo mismo con cantar el Himno Nacional en un estadio. ¿Cómo puedo cantar el Himno dónde capaz mi enemigo está cantando? Yo necesito decidir con quién estoy cantando el Himno. Es como ir a Bariloche y cantar una que sepamos todos con unos fachos. Esas generalidades a mí me sacan de quicio. No puedo creer esas cosas pero en este país se utilizan y si no cantás terminas siendo un amargo o subversivito. RUTINA CREATIVA -¿Qué te inspira a la hora de dibujar? -Tengo que pensar en tal día. Para venir a Mar del Plata adelanté hasta la tira del lunes. El lunes cuando llegue al estudio pensaré la tira del martes. ¿Qué me inspira? Es muy variado porque, por ejemplo, voy en un colectivo y escucho algo y eso me dispara una idea. Al no seguir personajes no tengo un compromiso con mi personaje que tengo que situarlos siempre. Si tengo una idea para personaje, hago uno de los personajes. Ahora, si veo una situación, como lo de los 33 mineros, los dibujo. Es tan rico el mundo en cuanto a temas, que a veces se extraen de la realidad cotidiana o de alguna noticia o de mis estados de ánimo e introspección, algo que descubrí con “El Culpo”. Ese personaje ya va solo, pero para ir a el debo hacer profunda introspección. Al principio no era profunda, porque era lo más básico, pero si quiero renovar el tema de la culpa tengo que meterme cada vez más, sino hago siempre el mismo chiste. -¿Y qué es la culpa para vos? -La culpa tiene muchas situaciones negativas pero también es necesaria para seguir socializando, porque si no serias un psicópata. Entonces tengo que jugar con esa dicotomía, en la cual el personaje parece nefasto pero también necesario y tierno. No es un monstruo total, es necesario, sin culpa nos estaríamos despedazando. A la culpa la exacerba el catolicismo, las religiones, pero en dosis necesaria es la responsabilidad. Lo que pasa es que las situaciones son tan complicadas, las relaciones se complican con la culpa y lo que hay que percibir es qué te sirve de ese sentimiento. Es un personaje catártico, que me sirve a mi y a otros. -¿Te identificás con los personajes? -Va pasando el tiempo, tengo pedacitos de Gaspar, Luckas, los bebés, ninguno es mi totalidad. El que más me simpatiza, el más libre, es el niño azul. Es el nonato, aquel que no nació todavía, y lo está descubriendo todo. Siempre me sorprende. VARIEDADES -¿Cóm o es tu r utina la bora l? ¿Cómo te llevás con la tecnología?

Rep dice que puede dejar de hablar, pero no de dibujar. Uno de sus famosos murales está en la plazoleta de La Rioja y San Martín.

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Marina Fages y su proyecto multidisciplinario de arte

Con Luz Propia (Fotografía de autor)

Belleza POR DIEGO IZQUIERDO diegoizquierdoblogspot.com

“El Portal Bonaerense” es el nombre de la muestra con que Marina Fages, una joven artista que encarna un proyecto multidisciplinario de arte, desembarca en Mar del Plata como parte de una novedosa y singular propuesta integral que contempla, diseño, imagen y música. POR MARCELA LISTORTI

H Historieta nacional Hasta fin de mes, se desarrollará en la ciudad la 2ª Edición del Día de la Historieta Nacional con muestras colectivas y distintas actividades que se desarrollarán tanto en la Villa Victoria (Matheu 1851) como en el Centro Cultural MDQ (San Luis 1752). La muestra colectiva y permanente está compuesta por las exposiciones de Enrique Breccia, Salvador Sanz, Javier Rovella, Max Aguirre, Tute, Juan Sáenz Valiente, Miguel Reo, Gustavo Sala, Ariel Olivetti, Lucas Nine, Quique Alcatena, Marcelo Borstelman, Diego Agrimbau, Pablo Lizalde, Valentín Lerena, Pedro Sanna, Humberto -Llego tipo 11 al estudio, prendo la radio, preparo mate, prendo la computadora para mails, utilizo muchos los mails, me simplifican la vida y la complican también. Ahora hacés muchos más dibujos por la comodidad de traslado. A la tecnología la uso para scannear y para pintar a veces. Pero no lo uso como tableta, dibujo con plumín sobre papel. A veces, según el dibujo, lo pinto con la máquina. Si necesito colores brillantes los obtengo con la computadora, no me entrego a ella sino que la utilizo como una herramienta más. -Te n é s u n a t i r a d i a r i a e n Página/12, dibujás para el programa de TV de Pablo Feimann, haces radio, libros y murales, ¿cuál es el medio que preferís? -Las dos cosas que más me gustan son hacer libros, me da mucho placer, me gusta ir y defenderlo después, y los murales. Eso me ha cambiado la vida. Puedo pasar lo de la TV, tienen que ver otras personas en el medio, pero en el mural y en los libros no hay camelo. -¿Cómo definís al nuevo libro “200 años de Peronismo”? -Es un libro de revisionismo gráfico. Hay libros de revisionismo histórico, éste es gráfico. La historia argentina está llena de imágenes que hizo el vencedor, hicieron blancos a los morochos, eliminaron al negro, situaron en un paisaje inexistente tal batalla, los próceres están pulcros hasta el final, y hay

Miranda, Gabriel Luque, Andrea Jen, Nicolás Colacitti, Santiago Maisonnave, Iñaki Echeverría, Diego Garavano, el editor Lautaro Ortiz y las publicaciones independientes “La baba”, “Abiertamente rock” y “Troche y moche”. La misma está abierta a todo el público, con entrada libre y gratuita. Además, debuta en la ciudad la exposición “Ida y vuelta”, una retrospectiva de la Revista Fierro. Asimismo, en Villa Victoria se desarrollarán las celebraciones del Día de la Historieta Infantil, oportunidad en la que se presentará “El Fascinante Mundo de la Historieta”, una serie digrandes zonas de ausencias gráficas. Me meto en esos lugares que necesitaron revisar. Perón y el peronismo es todo en blanco y negro, increíble, le metí color porque el peronismo es una situación vital y mortal también. -¿Cómo ves a la historieta argentina? -La historieta es mi potrero, es como la madre que me parió aunque el tiempo me fue llevando a otros lugares. Asimismo, siempre voy a volver, es un mundo que me abriga, que domino, que me sale fácilmente, y por eso me escapo. Hoy soñé con historietas. Es el mundo de la infancia y juvenil, pero no mío, sino que vas a las inauguraciones y ves muchos chicos y jóvenes. Es como el rock, algunos sobreviven. -¿Sos autodidacta? -No me defino, esa palabra la utilizan los demás. No estudié con un profesor particular, soy un eslabón más de una larga cadena de aprendizaje. No existiría sin Quino, sin Caloi, sin Oski. No hay que confundir autodidacta con “autistadidacta”, el marciano que aparece y genera su propia escuela. Yo elegí mis propios maestros y maestras. Tenés que elegir, hacerte pelota, sufrir mucho para aprender. QUERER HACER -¿El dibujo es tu vocación? -Y sí, voy a terminar mi vida dibujando por más que haga infidelidades, tipo la radio, la tele, alguna vez cine o algo

dáctica ideada por el grupo organizador de Banda Dibujada y la presentación especial de Diego Garavano. Asimismo, el 18 de septiembre a las 9 se llevará a cabo la jornada para docentes sobre historietas en el aula, trabajándose sobre el lenguaje propio de la historieta, a partir de dos modalidades: - Seminario intensivo: “La Historieta: escritura dibujada y dibujo escrito”. - Taller de lectura: “De la palabra al cómic”. Esta Jornada tendrá entrada gratuita, pero necesita previa inscripción en rrbculturalvisitas@gmail.com que se parezca a la literatura. Dibujar es lo más puro mío. Me puedo quedar mudo, puedo prescindir de la palabra, pero no puedo dejar de dibujar. Es como uno es también, podés ir a los mejores hoteles, comer los mejores comidas, pero terminas en tu barrio comiendo churrasco. La cultura careta trata de meterte en la alforja cosas que no sos vos. Vos sos dos o tres cositas, nada más, después andás histeriqueando por ahí. -¿Cuál es tu relación la ciudad? Acá tenés uno de tus murales (NR: En la plazoleta de La Rioja y San Martín). -Quizás es el mural más importante. Si bien el dibujo es mío, es de un colectivo de trabajo, sin la escuela de cerámica no hubiese hecho ese mural. Quizás sea el único que perdure y perdure más allá de mi muerte. Los que hago en todas partes son sobre maderas o pared o sobre papel o ahora en Frankfurt sobre tela, pero en exteriores no garantizo que vayan a durar. Este sí, está muy bien pensando sino la sal ya se lo hubiese morfado. A Mar del Plata vengo porque tengo amigos y gente con la cual no me tengo que andar presentando, soy como un vecino más. Y empecé a venir más a partir de Franga (Marcelo Franganillo). Hay dos o tres ciudades en el país en las que me siento así: Mendoza, Rosario y Mar del Plata, como en un barrio más de Buenos Aires. Con otras no me pasa, no encuentro la gente con la misma sensibilidad.

abitualmente permeable a toda expresión novedosa del arte, el Foyer del Teatro Auditorium ofrece las obras que Marina Fages expondrá hasta el 15 de septiembre y tuvieron su origen a partir de la producción creativa, la exhibición, el intercambio y la interacción. Reconocida por su talento en el diseño y la música a pesar de su juventud extrema, Fages no duda en definirse sencillamente como “dibujante”. Si bien reconoce que las artes visuales son lo que más la atraen, el dibujo representa su síntesis, su oficio y su modo de vida. “Fuera de mi trabajo cotidiano, la pintura es lo que me gusta fundamentalmente y la música viene después”, en referencia a su destacado rol dentro de la banda El Tronador, donde compone, pone su voz a los temas y se acompaña con la guitarra. Sus presentaciones son así de abarcativas. Una artista integral con un mensaje único y diversas vertientes y modos de expresión. Según Fages “la mediatización y el internet tienen mucho que ver con esta nueva generación de artistas globales, que transmiten su idea o discurso a través del dibujo, la pintura, el diseño y la música”. “Creo que todo esto tiene que ver y responde básicamente a la sobreestimulación a la que fue sometida nuestra generación joven desde muy chicos”, explicó con naturalidad la artista que no obstante aclaró que en su caso particular “todo surge primero por el diseño y recién después, en una etapa posterior, llega a la música”. Con respecto al mensaje que en su caso pretende transmitir al público que se acerque a ver su muestra o a escuchar su música, Fages consideró que “si bien creo no tener un mensaje único y claro, pretendo dar una visión optimista y positiva de la vida y el universo, porque es lo que me hace sentir bien”. En diálogo con LA CAPITAL, explicó que “la experimentación y la improvisación” son el eje de esta movida cultural de la que ella se siente parte activa. Con una sólida formación musical desde muy niña y una posterior formación universitaria en diseño e imagen, Fages forma actualmente parte de “Marder”, un colectivo artístico conformado por jóvenes creativos de Mar del Plata y Buenos Aires. En Marder “conformamos un grupo de improvisación en el que se realizan actividades donde el eje fundamental es la experimentación”, dijo y agregó: “Lo mismo ocurre con la música donde trabajamos sobre sets resultan ser obras únicas e irrepetibles”. Ante una consulta sobre cuáles son sus influencias a la hora de desarrollar su arte, esta joven artista porteña respondió que no suele mirar lo que ocurre fuera de las fronteras del país. “Me influencio por amigos y otros artistas de Buenos Aires. Me movilizan motivos generacionales. Casi todos los que estamos en esta movida comenzamos dibujando animales y ahora nos vamos volcando hacia una temática más cósmica”. Reveló que para un artista “es muy difícil ser absolutamente original. Actualmente todos es-

B tamos influenciados por el universo y la temática espacial, mayoritariamente venimos del animé. Creo que nos vamos contagiando, retroalimentando y supongo que tiene que ver con la etapa de la historia que nos tocó vivir”. L a m u e s t r a q u e e x p o n e e n e l Te a t r o Auditorium conformada por siete obras inéditas se llama “El portal bonaerense” porque “me gusta mucho la provincia de Buenos Aires. Me encanta viajar hacia el interior y salir de la ciudad”. Sobre sus obras pintadas en óleo sobre tela, relató que comenzó pintando “animales muy realistas, pero luego fui incorporando elementos que provocaron una mutación y el ingreso a otra dimensión. Creo que pude generar un estilo propio donde la música complementa el dibujo”, consideró. Explicó que sus trabajos “ahora tienen mucho colorido. En una etapa anterior trabajaba sobre una paleta restringida, pero ahora estoy vinculada a una visión calórica. Mis obras dejan de ser nocturnas para transformarse en diurnas”. Tras una etapa de adolescencia alejada del mundo del arte Fages retomó hace un año con la actividad. “Tengo mi propio taller y galería que me vinculó al circuito artístico y el contacto con pintores fue una experiencia increíble que me atravesó e in-

sertó definitivamente en este ambiente”. En Mar del Plata, paralelamente a la presentación de la muestra grabó un nuevo trabajo musical con El Tronador, durante un recital electroacústico que ofreció en el Café del Teatro Auditorium. “En la Argentina no es difícil ser artista, lo difícil es vivir del arte”. Es complicado trabajar y tener tiempo disponible para invertir en una actividad que a uno le guste”. “El Tronador” se especializa en pop folk punk de montaña. Los responsables de esta particular mezcla artística son Chac de Lassaletta en contrabajo, Marina Fages en voz y guitarra, Lucy Patané en banjo y guitarra de 12 cuerdas, Mene Savasta Alsina en melódica y caja norteña y Santiago RS Martínez en sintetizador. Simultáneamente Fages se desempeña haciendo storyboards en publicidad donde dibujó de más de 80 comerciales, y también dirige videoclips para bandas nacionales. En julio de 2009 expuso por primera vez su obra en Club Provincia, y luego en el Centro Cultural General San Martín junto al artista marplatense Maximiliano Aduki, en Cobra Libros y recientemente una muestra individual en el Centro Cultural Recoleta, titulada “Brigada Trueno”.

elleza, aquello que produce esa sensación..., ese placer más allá de lo racional, de lo que puedo comprender, pero ¿para qué entender algo bello?, aquello que me da esa emoción en mi cuerpo, busco esa belleza para mí. Busco belleza en la simplezas; no, no es vanidad, no busco paganas sensaciones como las que da el viento del este. Siento la belleza en el tiempo, en la nostalgia de lo acontecido, en las marcas impresas en la piel, en el brillo de

los ojos, en los pies pisando la arena, en el roce del cuerpo con el mar, en las formas de una fruta, en el sentir del viento en el rostro, en la pasión de vivir, en el salto a lo que no se conoce, en una sonrisa, en una lágrima. Belleza en las simplezas. ¿Qué es más sublime o más banal que esto? cosas tan cotidianas y tan comunes belleza en cosas tan simples, simples, simplemente simplezas, simplemente belleza.

Las 8 preguntas para Mempo Giardinelli

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¿Cuál es el mejor diálogo que recuerda entre dos personajes de ficción?

-Son varios. Los de Ernest Hemingway, Daniell Hammett y Raymond Chandler en general; los del Viejo Jeeter en “El camino del tabaco”, de Erskine Caldwell; y los de Soriano en prácticamente todas sus novelas.

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Si le permitieran ingresar en una ficción y ayudar a un personaje, ¿cuál sería y qué haría? -Me encantaría ayudar a Eva, inolvidable personaje de la novela de Ja-

mes Hadley Chase del mismo nombre, que es tan fría y calculadora como bella y atractiva. Escrita en 1945 en Inglaterra, es una de las mejores obras de Chase.


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Codornices

Grandes libros, pequeños lectores La Piedra Azul. Jimmy Liao (Texto e ilustraciones) México: Fondo de Cultura Económica. 2006 POR ELENA STAPICH Integrante de la ONG Jitanjáfora

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ertenece a la colección Los especiales de A la orilla del viento y podría considerarse un libro-álbum, en la medida en que gran parte del relato está a cargo de las imágenes. Se cuenta una historia en la que, como en el antiguo mito, lo que es separado busca volver a unirse, más allá del tiempo, del espacio y de las dificultades. El relato es circular y termina como había empezado: “Pasaron diez mil años, mil años, cien años, diez años y un año más…”. El lector no puede menos que identificarse con la piedra (o con un fragmento de ella), ya que, llevando al extremo el animismo y la personificación, se nos cuenta que la piedra azul sentía “Un arranque de profunda nostalgia, capaz de partir el cielo y la tierra…”. Relato no exento de cierto llamado a la conciencia ecológica, pero que, afortunadamente, no cae en el didactismo y, en cambio, roza lo poético: la piedra era “como una ballena que perdió su océano”. El personaje sufre muchas transformaciones sin alterar su identidad, pero esa identidad está dividida. Impulsada por el deseo de volver, la piedra corre una aventura que la lleva, a través de episodios que se encadenan, de vuelta al añorado origen y a la unidad primitiva. PARA CONTAR EXPERIENCIAS

La ONG Jitanjáfora, Redes Sociales para la Promoción de la Lectura y la Escritura, convocó a participar de las X Jornadas “La literatura y la escuela”, que se realizará los días 20 y 21 de agosto de este año en Mar del Plata. La convocatoria está abierta a docentes, profesores y demás integrantes de la comunidad educativa para que presenten ponencias que reflejen experiencias áulicas, con la idea de ser leídas o comentadas durante las jornadas. Para mayor información, los interesados podrán consultar la página web www.jitanjafora.org.ar o enviar un correo electrónico dirigido a grupojitanjafora@yahoo.com.ar

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POR ALEJANDRO J. RAMÓN

La mujer se sentó en la sala de espera, era el lugar más fresco. En medio de la calma un rastro de humo melancólico se abría paso a tientas por el cielo. “Qué razón tan poderosa pudo haber, qué justificativo, para que no nos hayamos visto por tantos años. Ninguno, al fin y al cabo no estábamos tan lejos. A decir verdad nunca me lo propuse realmente. Siempre surgía algo más importante. Excusas, sólo excusas. Mamá tiene el mismo olor a jabón amarillo, los mismos ojos, las mismas manos. Recién en el cementerio me di cuenta de lo chiquitita que está. Puede que la pena la haya reducido. Cuando la vi sentada junto al cajón, pensé que la vejez se había apoderado de ella de un golpe. No, ha sido de a poco, lo que ocurre es que no fui testigo. Cuando me abrazó sentí que era a mí a la que se le habían venido los años encima. Allí tomé conciencia de haber salteado unos cuantos. Papá estaba tan distinto que me costó reconocerlo. Tanto tiempo pasó que ni llorar pude, y me avergüenzo. Pobre viejo, murió orgulloso de habernos legado “su reputación”. De qué vale si no podremos usarla. Se fue y me lo perdí. Mis hijos también se lo perdieron, se quedaron sin el único abuelo que podían disfrutar. Al otro los nietos le molestan. Tal vez, aprovechen a la abuela, aunque lo dudo. Ya están grandes para querer venir. Se aburren. Envejecí más que las otras chicas. La “producción” lo disimula. Todo influye. Parece que no, pero el trabajo, siempre corriendo, la separación… Ellas llevan una vida más pausada. Hasta comen juntos todos los días. Al medio día y a la noche. Mis sobrinos casi no se acercaron. No me conocen. Quizás desconfíen de la tía “aporteñada”, de la ropa, del perfume, del maquillaje. No están acostumbrados. Los demás, distantes. Me encuentran parecida pero no igual. Deben dudar si soy o no soy. Quizás sientan algo de envidia. Creerán que trabajar en el centro, andar siempre empilchada, hacer las compras en el shopping, ver vidrieras en Alvear, es lo máximo. Soy yo la que los envidia. Si este tren sigue retrasándose llegaremos para las calendas griegas. Con las cosas que tengo que hacer...”. Un joven se paseaba sudando bajo la resolana. La mujer y él eran los únicos que aguardan. Ellos y el empleado que atisba desde su escondite, tras la reja de la boletería. “Y esta carrindanga que no acaba de llegar. Quisiera dormirme y despertar en casa. Quién sabe cuándo podré volver. Estaré lejos para viajar a cada rato. A don Aitor se le nubló la vista cuando le dije que me iría. La tristeza se le notaba a la legua. Es lógico, después de trabajar tantos años con él. No tuve otra alternativa. Hebe dice que aquí siempre seré un dependiente de tienda y que el que no tiene ambiciones es como un muerto que camina. Lo ha repetido tantas veces que me ha hecho sentir como un idiota. Tal vez lo sea por no querer perderla. Las ciudades grandes, con mucha gente, me dan miedo. A decir verdad toda esta aventura me da miedo. A veces creo que es por un capricho. Aunque pensándolo bien, quizá no lo sea. Ella quiere que progrese, que cambien las cosas. No llego a entender qué es el progreso ni por qué tienen que cambiar las cosas. Cómo haré para vivir sin el pueblo, la familia, los amigos. Podré hacer nuevos, aunque no será lo mismo, los del colegio son como los socios fundadores. Y el olor. Cada lugar tiene el suyo. He estado en otros y huelen distinto. Los ruidos también

son diferentes. Uno se acostumbra y cuando faltan los extraña. No recuerdo cuál profesora dijo que la patria no es el mapa, la bandera o el himno, sino el sitio y los afectos de la infancia. Esto será como un exilio para mí. Primero iré a lo del tío para que me oriente”. Repechando dolorosa la mancha oscura fue agrandándose desde el horizonte. La mujer salió de la sala y caminó en silencio hasta la línea de sombra que proyectaba el techo sobre el andén. El joven esperó cerca del cartel que, en letras blancas sobre fondo negro, decía: CODORNICES. Descendió un pasajero que llevaba un paquete bajo el brazo y en la otra mano una trajinada maleta con etiquetas de lejanísimos aeropuertos, luchando contra el olvido. La mujer subió al coche de primera clase que se detuvo frente a ella. El joven, con aspecto atildado y expresión aburrida, huía en segunda clase. La locomotora lanzó un espléndido resoplido, a continuación otros menores y el estertor de tres impulsos fallidos. Tras el sacudón inicial, el monstruo echó a andar con desazonante parsimonia y dos horas de demora. El auxiliar de estación le alcanzó algo al maquinista. Luego cerró la oficina y desapareció sin aspaviento montado en su bicicleta. Se detuvo en la casa de Hortensia. Al asomarse le anunció su llegada. Después volvió a pedalear apurado sobre la calle cubierta de polvo seco y grueso. En un santiamén el pasajero se encontró solo, en medio del andén, ante los dos bancos vacíos y la campana con la cuerda inmóvil que colgaba del badajo. Nada más. Todas las puertas cerradas. Comenzó a caminar. Había escuchado

tantas cosas, tantas veces, que sería capaz de encontrar la casa sin ayuda, de recorrerla a ciegas, de reconocer a amigos y parientes. Dónde estarán todos, se preguntó. Quizá tras las paredes. Tras las ventanas. Viéndolo por las hendijas de los postigos entornados. Sólo un niño vio a lo lejos y a cuatro perros cruzando la plaza al trote. Y los pájaros. Encontró la tienda de don Aitor y siguió. Cómo lo recibirían. Hubiese deseado sentarse a descansar. Tenía la boca seca y la frente mojada. Era mejor llegar de una vez. Y la puerta se abrió. Qué hacía él con su acento extraño, con el paquete, frente a esa anciana enlutada y austera. Su padre no le advirtió que se quedaría mirándolo de ese modo, con los ojos turbios y apagados, perdidos en una maraña de arrugas. No supo qué decir. Lo tomó del brazo y entraron. Le acariciaba los cabellos sin hablar. Un par de lágrimas sufridas resbalaron lentas hasta la tierra. Después apareció la tía Hortensia que lo cubrió de besos. También lloraba. Tampoco habló. ––Bueno, ya está bien tía –dijo el hombre, pero ella no podía parar. ––Esperamos treinta años. –Ella hizo una pausa larga y cuando estuvo algo más compuesta continuó diciendo. –Mañana lo haremos. Es domingo. Podrán venir todos. ––Él siempre quiso que fuera bajo el algarrobo del fondo. ––Sí, allí será, bajo el algarrobo. La mujer quitó el envoltorio del paquete y dejó la urna con las cenizas de su hermano esperando sobre el cristalero, en el comedor. No pasará ningún tren hasta dentro de dos días. Hace mucho que en Codornices no pasa nada. Sólo arriban los que se fueron.

Las 8 preguntas para Mempo Giardinelli

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¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles?

-Los libros no deben robarse. Bajo ninguna circunstancia cabe aprobar la sustracción de nada ajeno, libros incluidos. Me molesta muchísimo el supuesto “permiso” que tanta gente suele darse a este respecto.


Novela del escritor y periodista local Fernando del Rio Un joven que busca el sentido de su existencia, ingresando en una hermandad. Un médico que experimenta el tambaleo de su vida profesional y matrimonial. Una enfermera que, presa del miedo y del prejuicio, sucumbe en la trama del chisme y de una religiosidad pacata. Estos son algunos de los personajes que construyen esta singular novela, atravesada por “efectos de pequeñas causas”. Fernando del Rio nació en Mar del Plata en 1972 y desde su adolescencia trabaja en el diario LA CAPITAL, y en esta novela propone a cuatro personajes en busca de no dejar de satisfacer a las fuerzas superiores que rigen sus vidas. “Como en el acto de ordenar un rompecabezas, el lector reubica las acciones, los sentidos, los vocablos, colocados ingeniosamente gracias a una escritura cuidadosa, arquitecta de los signos, que la lectura irá relevando como pistas orientadoras. Las microhistorias se enlazan e iluminan en un tejido complejo, y a la vez, armonioso”, reza la contratrapa del libro editado por Ediciones B y que compone la colección “Clase B”. Las voces de los personajes -que

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n Lecturas

Fuente: Cámara de Libreros del Sudeste de la provincia de Buenos Aires

Libros más vendidos de la semana Ficción: ”Blanco nocturno” ”La venganza de los patriotas” ”El rey blanco”

Ricardo Piglia Miguel Bonasso Gyorgy Dragomán

Anagrama Planeta Del nuevo extremo

Felipe Celesia y Pablo Waisberg Francis Mallmann Daniel Gutman

Aguilar Vergara y Riba Sudamericana

Ed Jimena Busefi Mario Sampaolesi

Desde la gente Ediciones del Arbol Ediciones del Dock

$59 $69 $59

No ficción: ”Firmenich. La historia jamás contada del jefe montonero” ”Siete fuegos. Mi cocina argentina” ”Sangre en el monte”

$69 $139 $59

Recomendados: ”Monoambientes. Micro relatos del noroeste argentino” ”Contra el revés del cielo” “Malvinas”

$18 $38 $30

Fragmento de “Sangre en el monte”, de Daniel Gutman (Editorial Sudamericana) identifican sus diversas concepciones socioculturales-, así como la estructura en la que la novela las enmarca, arrojan al lector a un mundo literario que ha sabido trazar las correspondencias entre el fondo y la forma. Del Rio es autor del libro de cuentos Botellones de Aire, premiado en 2008 en el Concurso Literario Osvaldo Soriano, y junto a Sebastián Chilano publicó “Furca, La Cola del Lagarto”, una novela experimental que forma parte de una trilogía, cuyo segundo episodio se presentará en los próximos meses.

Algunos se inquietaron pero nadie se sorprendió aquella noche en Santa Lucía, cuando se vio a cuarenta o cincuenta militares rondando las calles de tierra del pueblo. Era el 20 de septiembre de 1974 y, desde que se sabía que los guerrilleros acampaban en las sierras del Aconquija y solían bajar a las poblaciones de la zona, no era la primera vez que llegaba el Ejército. Cincuenta kilómetros al sudoeste de San Miguel de Tucumán, en el comienzo de la ruta que sube serpenteando por los cerros hacia los Valles Calchaquíes, Santa Lucía tenía en esa época menos de

setecientas casas. Por encima de todas ellas, en el centro mismo del pueblo, se erguía un colosal edificio de ladrillos a la vista con los vidrios de sus ventanas rotos y el techo de chapa oxidado: el ingenio azucarero, que desde 1882 les había dado trabajo a casi todos los habitantes del pueblo, había sido cerrado en 1968. Desde entonces, Santa Lucía parecía un pueblo abandonado por la mano de Dios. Las casas estaban despintadas y la basura se acumulaba en las esquinas. Muchos de los habitantes se habían ido corridos por el hambre y los que se quedaron

sobrevivían como peones rurales, como empleados públicos o como podían. La desocupación, dicen las publicaciones de la época, superaba el cincuenta por ciento. El único policía que estaba esa noche de guardia se llamaba Hermenegildo Medina, aunque todos lo conocían como Polenta. El fue el primero en el pueblo que supo que los visitantes, aunque vestían uniformes verde oliva y llevaban armas, no eran militares. Apenas salió de la comisaría a ver qué pasaba se encontró con un grupo de hombres que lo apuntaban con fusiles FAL y metralletas.

Manual de Manejo de Barreras Medanosas Las barreras medanosas de Buenos Aires fueron originalmente terrenos indómitos donde ni siquiera los indios ingresaban debido a la escasez de agua potable. Pioneros forestadores lograron transformar algunos sectores para dar lugar a poblaciones que en poco tiempo se pusieron de moda como villas balnearias. Actualmente este proceso continúa: nuevos loteos se proponen a partir de sectores forestados, mientras que las más viejas están tomando dimensiones de ciudades costeras. No obstante, los médanos litorales son vulnerables a la ero-

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a casa editora perteneciente al Grupo Z, Ediciones B, apuesta en setiembre a la diversidad en sus novedades y por ello es que se destacan libros de investigación periodística, revisionismo histórico, asesoramiento espiritual y literatura argentina de ficción. El título más impactante del mes es “Cristina - De Legisladora combativa a presidenta fashion”, de Sylvina Walger. Sylvina Walger, una de las intelectuales más rigurosas, contundentes y admiradas de la Argentina, analiza

sión, contaminación, a la presión turística. Se recopiló información sobre estos problemas particulares de las barreras medanosas, se plantean recomendaciones y sobre todo se pretende dar pautas de manejo costero que no repitan errores ya cometidos. Federico Ignacio Isla es doctor en Ciencias Naturales del Museo de La Plata (UNLP). Es investigador del Conicet y profesor de la UNMdP. Desde su graduación cumple actividades en el Centro de Geología de Costas (CGCC). Realizó cursos de especialización en Estados Unidos y España. Es

miembro de comités editoriales de revistas de Argentina, España, Brasil y Estados Unidos. Fue director del CGCC y decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Carlos Lasta es licenciado en Zoología y doctor en Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata, con especialización en Gestión Ambiental y Gerenciamiento Costero. Biólogo Pesquero en el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep, Argentina) en el Area de Manejo, Evaluación y Desarrollo de Pesquerías

Costeras del litoral argentino. Es investigador responsable de varios proyectos de ordenamiento costero, en particular para el Partido de La Costa de la Provincia de Buenos Aires, donde se ha establecido el Centro de Estudios de Recursos Costeros, que aborda áreas de Investigación y Transferencia, Educación Ambiental y Formación de Recursos Humanos. Ha sido director provincial de Recursos Naturales del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) de la provincia de Buenos Aires.

Las novedades de Ediciones B en su nuevo libro los años políticos de esta abogada platense cuya figura ha ido mutando desde la combativa y temperamental legisladora Fernández a Cristina, la Presidenta, la mujer contenida e irritable –pero fashion– que, según dicen, cumple las órdenes de su marido. Y Walger la describe con la agudeza y la ironía con que retrató los frívolos 90, los años menemistas en los que campeaban la ostentación y el desparpajo de la “pizza con champán”. Otro título es “XX/XX, Diario de

una lesbiana precoz”, de Ayelén Angélico, que es la historia de una chica de pueblo, menudita, amable, simpática, linda y con rasgos de nena, que aprendió a ser mujer mientras transitaba la adolescencia, porque fue allí donde conoció el secreto de su felicidad, que era hallar la manera de ser ella misma, con determinación y madurez. De Gustavo Dalmazzo, “El primer dictador, Uriburu y su época” repasa aquel momento de la historia política argentina. El 6 de setiembre de

1930 el general Uriburu derrocó al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen y se convirtió en el primer dictador del siglo XX argentino. Durante los diecisiete meses que duró su gobierno practicó la censura y la persecución política de adversarios y también de antiguos amigos. Finalmente, “Los Hijos del Divorcio, Guía de tenencia compartida”, de Julio Trucco, puede significar de gran ayuda a muchas personas atravesadas por ese tipo de conflicto. ¿Cuántos padres y madres actuales en

situación de divorcio destruyen sin quererlo el psiquismo de sus hijos al inculcarlos contra el otro progenitor? ¿Al utilizarlos como armas para vengarse, como rehenes de guerra, como jueces, como aliados o espías? Todo divorcio implica una situación traumática que es necesario atravesar con el menor costo de dolor posible. Por eso este libro se propone como una guía para hallar nuevas soluciones al tema de la tenencia. Aporta luz actualizada desde la psicología y la jurisprudencia sobre el tema.

Las 8 preguntas para Mempo Giardinelli

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Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Solo dispone de unos segundos para actuar y salvar a tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la voracidad del hongo a otros tres libros. ¿Cuáles serían los sacrificados y cuáles los salvados?

-Es fácil: salvaría segura y velozmente “Don Quijote de la Mancha” y “La Divina Comedia”. El tercero a salvar podría ser “La Ilíada”, “La Odisea”, “La Eneida” o “Gargantúa y Pantragruel”; el que esté más cerca. Y arrojaría cualquier best-seller o libro de autoayuda que se hubiera infiltrado en mi biblioteca, donde no suelen tener cabida.


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En mi periferia POR RAMIRO ALFAYA (*)

Antes de que el tiempo se acuñara en días intenté andar por tus caminos Antes de verte bajar imponente entre montañas intenté subir por tu sendero Cuando tu pelo todavía no se trenzaba Cuando tus ojos todavía no decían nada yo vagaba por tus caminos ahora ya no soy

ya no puedo más mientras caes a mi lado no puedo ni pensar hasta del hablar me despojaste Se agolpan solo a un lado para dejarme pasar antes de que el tiempo se acuñara en días ya no podía ni mirar…

Poema

Sólo un sonámbulo

POR MAURICIO HANKOVITS (*)

POR JOAQUÍN GALINDO (*) (**)

Largas túnicas azabaches, encerrando a erráticas almas en pena.

Diáfanas gotas de rocío como frutos pendían en la intemperie de la catedral de hojas, donde la noche era una boca oscura abriéndose por las ventanas de la túnica verde. Y al desplomarse la hematita carnívora, sobre la húmeda dinastía de erizadas mandrágoras el cielo arrebol fue devorado por el sosiego de cien cuevas abiertas como fauces podridas.

Oscura, profunda cueva apenas clareada por los tímidos haces que en íntima comunión con la sangre púrpura, atraviesan diáfanos prismas rojos.

Al núcleo de las tinieblas ahora me dirijo,

¿Quién es Dios aquí?

con versos que sólo serán más granos en el rojo granero de nuestro fatal destino, enervado por dioses lejanos del oprobio y la desidia. Desde la médula viscosa de la selva,

Las quebradizas yemas crujen. Los deliciosos granos de cereal, recuerdo de tiempos venturosos y ricos se deslizan suavemente por el enervado dedo.

nos contagiamos de las palpitaciones sagradas Si se caen al suelo, ya se habrán olvidado de ser, si es que se puede olvidar, si es que se puede caer siendo nada.

y con lívidos pies prometemos embriagarnos de pasión de lanzas procelosas. Romperemos el prisma que encierra a la rosa y con él las lóbregas cadenas que los demonios acerados entrelazan entre sulfurosos silbidos de plomo que araña. Beberemos de la pócima de nuestro polen de tierra y sentiremos las yemas de la esencia apretar como caricia a la mano nuestros pechos y lianas enredando nuestras venas. Prometemos embeber en nuestra sangre este futuro serpentario, nido de calcáreos pesares con nuestro epitafio como sombra de planeta eclipsando hasta el último día de la última estrella.

La naturaleza se desploma y es engullida por el mismo devorador del hombre, que araña el núcleo de su médula que aprieta su fláccida nuca. Se devora y prescinde de sí mismo, inmortalizando su semblante en áurea figura, sobreviviendo a su propia combustión fatua. Sólo un sonámbulo o sólo un soñador podrá despertar de este triste averno.

(*) Poemas que escribieron estos alumnos del Colegio Arturo Illia en las XI Olimpíadas Nacionales de Poesía

Infierno.2 POR LUCIA5NO W. FRANCO

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ay quienes dicen que no, pero sí. Me refiero a que, por mi omnipresencia, puedo tener acceso a cualquier sitio, incluso a los confines donde reina (y reina es una forma de decir) el Innombrable. Sucede algo que trataré de argumentar al precio de revelar el mayor de los secretos: siempre soy indulgente y bondadoso. O el efecto de la bondad es el perdón. Pero, y es fácil comprender, en el Paraíso no hay destinatarios para el indulto porque no hay infractores, por lo cual mi acto de eximir culpas y evitar castigos puede producirse en un solo sitio: en el Infierno. Y en el Infierno, quien allí more eternamente gozará de los beneficios del fuego después de mi perdón. Revelador, ¿verdad? Lauro Ricatti tenía 14 años y todavía hablaba italiano. Era para él una gran dificultad aprender el español, no por analfabeto tanto como por tímido. Poco se relacionaba con los demás niños y eso lo llevó a ensimismarse en la faena de crear una huerta en la tierra fértil de la nueva casa, a cuyos frutos los comenzó a cambiar por nuevas semillas y herramientas. Al cabo de algún tiempo, antes de alcanzar la mayoría de edad, Lauro tenía un carro que empleaba para llevar verduras, legumbres, hortalizas y frutas a la región. El negocio marchaba bien, hasta que en uno de sus paseos matinales observó que podía incrementar sus ganancias si tomaba los limones del árbol que se inclinaba hacia el camino, como queriendo salirse del campo de los Carmona. Los limones no sólo le dieron dinero sino la confirmación de que robando era menos esforzado el progreso. Le robó limones a los campos vecinos y dinero a sus propios clientes, modificando el calibre de la balanza a contrapeso. Luego intuyó con absoluta certeza que si abría un local en el pueblo y exponía la mercadería la gente compraría de aburrida nomás. Y así fue. Unos años después, también supo con anticipación que si quitaba del negocio a su hermano, sería más rentable para él, y entonces esperó la muerte de su madre, a quien jamás le causaría semejante disgusto. Una vez que la tierra cubrió el cuerpo maltrecho de la viuda Ricatti, Lauro le pidió a su hermano que viajara a Buenos Aires para buscar un lugar en donde expandir las verdulerías. El viaje nunca terminó porque aquel Ford perdió las dos ruedas delanteras y se desbarrancó en los acantilados de Camet. Ayer sábado el único pulmón de Lauro Ricatti no le dio el suficiente oxígeno y lo llevó a una breve agonía en la cama del sanatorio privado que él mismo se procuró con donaciones onerosas durante años. Esperó, aún consciente, que uno de sus tres hijos pasara antes de la noche porque intuía, con el mismo grado de certeza de cuando hacía negocios, que no iba a ver el amanecer. Pero el hijo del medio no lo visitó y en la madrugada comenzó el deterioro final. Allí son las 10.16 de la mañana y Lauro Ricatti saldrá en este mismo momento de su agonía. -¿Estoy dormido? –pregunta. -No, muerto –dice el Innombrable. -¿Y la luz blanca?, ¿Por qué está tan oscuro? -Porque estás en el Infierno. Un llanto acompañado por un grito plañidero se apodera de Lauro Ricatti. -Tranquilizate Lauro –dice el Innombrable. -Eso, tranquilizate –le digo yo. Al escuchar dos voces diferentes Lauro reacciona, pero sigue sin ver. -No quiero estar en el Infierno… Qué Dios me perdone… -Ya te he perdonado –le digo-, pero debes quedarte acá. Otra vez el llanto y Lauro Ricatti que no sabe que en el Infierno están los que, como él, satisficieron en vida los deseos del Innombrable. Y la recompensa no vuelve en forma de ardor sino de orgía, lujuria y promiscuidad. Que ellos hagan lo que quieran.

(**) Poema ganador de la segunda mención de honor en las XI Olimpíadas Nacionales de Poesía

(Finaliza la próxima semana)

Las 8 preguntas para Mempo Giardinelli

8

Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores predilectos. ¿Qué le preguntaría?

-Le preguntaría a Julio Cortázar si quiere ser mi amigo.

5sept  

en mi libro de los 200 años de pero- nismo me refiero de 1945 a 1974, no hablo del después. -¿O sea que hubo solo peronis- mo con el lider v...

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