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Sim贸n Villalobos Parada

Edad Oscura


Edad Oscura © Simón Villalobos Parada. Derechos de esta edición: Marea Baja Ediciones. Serrano Nº 415 of. 22, Santiago. Texto compuesto en tipografía ‘Adobe Garamond Pro’ Primera edición, 2010. Impreso en Chile.


Edad Oscura

Mis amigos pasan horas y horas frente a la pantalla tengo ganas de que lleguen los ovnis Jorge Teillier Yo debĂ­a proteger lo que soy, aunque todas las cosas saben hacerse notar Rosamel del Valle


I

Ahora que estoy buscando pero quizás en un sitio reducido recuerdo la historia de un amor magnificado por la carencia, la historia de una carencia con una pausa o edad oscura en medio la oscuridad donde el propio cuerpo se olvida o sintetiza en la materia continua la oscuridad guarda un destello dentro la saturación como una esfera flotando o una ventana hacia el día entero en una sala blanca por donde el cuerpo desfila cortado y aunque se rompa o se abra hará el signo de su distancia o una parte suya cruzada por la sombra un fierro metido en el abdomen Yo creí en una escritura que saliera de su asignación, que fuera movimiento puro, ejercicio, magnitud y no un estado en que las cosas ensayen su presencia convencional no la radiación sobre algún punto haciendo el fantasma que calza despacio la bulla de una canción negra conforme al panorama regular de una generación que es mentira no un conjunto de cuerdas que tiran de las palabras como un órgano ni sus reveses en las manos que comparten los cabestros no un circuito impaciente que lleve el corazón a las cosas con la miseria que arrastra un recurso, un medio y un fin con sus razones y vencimientos

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Y ahora el diario escribe sus enmiendas fija los muros que lo fuerzan imagina al mar entrando en la sala imagina el borde que marca con su altura el cuerpo brillante en el alud sangrando, desvelado en cada gesto que emerge y se recubre con la justicia de la inundación encima y encadenando ese brillo a la caída general de la provincia: un bar resumante de su propio ruido y girando una casa quinta con los familiares disgregados en la carne que se abre de uno y otro por los rincones una sonrisa para esta catástrofe te pido: la estuvimos esperando todo el invierno y esta noche cruza sobre nosotros Las anotaciones de donde asomara el poema resistían esa caída a nivel personal, señalaban entre la multitud los muros de un cuerpo inandido derramando su veneno en un cuadrado de asfalto una y otra vela en las veredas encendidas de Santiago una calle iluminada que se deja pasar a gran velocidad la sigo girando el rostro contra el vidrio esta ciudad con una llama en el hocico la tronadura que sufre y descansa, a pesar de su belleza la avenida sola no es buena señal, volvíamos el viento que azota adentro fue apagándonos casa por casa Por qué resulta necesario historiar algo en un sentido puro a esta hora de la pureza de lo indeterminado hay un objeto sumergido, se sabe están las aguas turbias, no han parado de moverse ni un segundo y hurgarán las manos 8


una hoja deshaciéndose al tacto la tierra girando o suspendida en alguna forma la tierra en un foso de mar como una mano vacía Los cables hacen cruces con los postes al fondo pasan personas estableciendo una escala con sus cuerpos se desdibujan como un marco moviéndose sobre el paisaje o una botella volteada que avanza una radio toca a alguien que grita el viento trae y esconde el sonido encajonado con el cerro Una piedra arrastrada por un vidrio la otra mano sangrante que atraviesa como sentido una piedra arrastrada por un vidrio que apenas lo marca en su resistencia no ven las manos su par que avanza este umbral notorio pero desenlazan un trayecto: una cae, la otra la abraza Las astillas metidas en la carne los dedos en la arena con el hueco de una cosa adentro, un órgano desecho, una marca de sangre la tomé por la espalda y fui manchando mis brazos por sacarlos del conjunto levantándose, teñían la sala como una polvareda volteada en ristre trazando líneas rojas como si entrase un sol desde el fondo como si mi cuerpo fuese un carbón abierto, una piedra que estallara sobre una cuerda tensa hacia atrás

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Estoy buscando una intensidad que las cosas han perdido por sus costados estoy sacrificado en todo pero las cosas las cosas, las cosas: siquiera heridas ni nada sino las cosas por ejemplo quietas en la perspectiva que la corriente arrasa

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II

Suena el mar si se detiene y da la luna en medio del foso como un eclipse, la figura vista desde el agua los sesgos que iluminan el fondo a través del cuerpo vulnerado El destello de las palmas unidas sobre la carne las costuras que bordean la piel, soltándose como una bolsa que recibe la corriente, en otro extremo cerrándose como una red o una mascada Todas las cosas se han perdido hasta recuperar sus hilos, regaron las ropas al escapar forcejeando, ahora toman el mapa con sus líneas como quebradas que alimentaran pequeños centros, aberturas de agua en el vientre, cuerdas que sostienen sus partes cuando se inundan. Hicieron un mapa donde seguían desapareciendo hacia adentro las cosas, sonando vidrios que chocan, cimientos que ceden las mesas donde debieran permanecer disgregadas Un temblor claro retrocede el cuerpo antiguo lo he estado esperando, como debiera decir: la persistencia del pedal bajo una línea creciendo de nada su estela encuentra el espacio que envuelve Golpeé mis hombros a su vez contra el vértice y se abrió la sangre bajo el revestimiento otro muro concreto 11


el vacío entremedio con su aire tibio me fue secando, partiendo las manos quitando las pieles una a una cortadas de pronto como un vidrio puesto fuego El ruido disperso por los extremos de la cuerda, sus puntas ondean tomadas por la corriente las hebras abiertas como llamas que se dejan caer, se ovillan retrocediendo Un estanque que el viento arrasa hace nudos blancos, abajo apaga el aire, quiebra sus bordes y otra vez se detiene como la boca acomodaticia pace con sus labios en torno Las vetas de la carne en las manos por ejemplo en los dedos, los cantos que ceden con las uñas la piel girando por contenerse Un reflejo golpeándose contra una pared opaca no desaparece ni se destruye se vuelve un órgano que el cuerpo lastra pequeños túmulos que desgarran su peso al levantarse la trizadura que avanza al contacto de la piel va derramando al cuerpo fuera como una bolsa rota

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Una gota y otra gota y otra sobrepuesta sobrepuestas las gotas, ennegrecidas en sus junturas girando como un cartón sobre las llamas dobla su altura al quebrarse las cabezas encajadas las cervicales extendidas y el rostro descansan en el suelo la cruz de las piernas distintas, cavadas, plegándose Que es no ver nada y prometer que uno está presente en ese recinto conmovedor y que estarán las personas con uno, como marcas se arrastran por la carne un amor reunido donde la ceguera lo revele y logre persistir como centro la quebrazón en que un tallo anida cortado su igualación: la inversión de una herida sanando los gestos indescriptibles de estas maneras salvo por lo voluptuoso de sus esfuerzos vibrando sobre una misma sofocación una misma abertura o pasadizo

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III

Se rindiese y arrodillara, volteándose mostrara las manos quemadas por residuos las comisuras llagadas por el muro, diera el rostro todavía con el fusil en la sien, con un collar de sangre diera el rostro parecida a nuestros reflejos o lo que ellos pudieran ser incompletos parecida a una figura de pesebre con las saltaduras blancas por los sitios que ha ocupado parecida a la grasa en las ventanas se rindiese y volteara como una triza desencajándose en las frentes de la multitud Me quede viendo como salían con sus ropas en llamas comenzaron a juntarse en medio como un gran incendio todo lo que duró el saqueo hacían el interior que el fuego alberga volvieron luego a sus casas con paladas de carbones ardiendo puestas en las esquinas de los cuartos alumbraron varias noches tiznaron las paredes como la sombra de un cuerpo que hubiésemos estado velando una hilera de muros con rondas de gente entremedio como jardines bordean la calle Una alarma suena suspendida en la luz eléctrica mi cuerpo avisa su desorden 14


los rasguños que consume mientras vuelve enceguecido no la historia pasando sobre él ni el testimonio de nada sino esta bulla que desborda y anega como una venda o una mordaza las amarras en pies y manos ahora suena flotando y está vacío como una línea en el suelo mientras la cruzo y voy quedando atrás cada vez Los números borrados de tus murallas, ciudad una negativa constante, un llenado de trizas en cada ventana un movimiento constante de separación hacia adentro se agolpa en los monitores, la imagen de esa misma calle cubierta por la sospecha siempre saber quién es, quién es, qué pasa Camina la ciudad abandonada con sus ojos y sus manos y sus ropas que son eslabones bellísimos del cuerpo bestias resplandeciendo en una caja de cadenas satura las calles, va tomando las casas y crece el rumor las cortinas cerradas sin embargo se agitan y a ratos dejan entrever, defensores y ofendidos corren por los cuartos buscando salidas

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IV

Este razonado desajuste de lo real que intenta establecerlo mientras embiste esta desilusión una bolsa llena de sopa que estalla se derrama por los cantos por los muebles y se empoza con el reflejo de un rostro que se asoma a beber Entre la doble vía el bandejón donde la gente descansa viendo pasar los autos un manto de granos quietos al borde del pulso en cada esquina las casetas lucen un guardia tras el mostrador, las nuevas franquicias asolando estos salones de comensales hambreados, encaramados unos sobre otros cubren la mesa como un lienzo hundido en el fango fuerzan sus posturas, se mezclan e impacientan, se rechazan zafándose y comienzan a rodar como laderas desovan los estancos se abren por el valle cuesta abajo va a retroceder con el mismo impulso de sus ocupaciones el mecanismo entero juntará todo lo que haga fuego, moneda y munición su cuerpo a la deriva va transar todos sus fueros se va a quebrar como un adicto 16


V

El animal quebrando las cenizas en torno como si fuese el fuego quien lo despierta el tizne en su cara la piel formada en la quemadura la voz que da vuelta por los claros como una aguja retrocediendo una aguja que hundida desaparece sobre estas brazas que desvestimos Una ventana roja erecta entre las luces flota en el manto del cerro una boca un aura una boca trasega la noche y la enciende el filo de la hoja que enfría los contornos y los va sangrando adormecidos Una jaula se agita en la madrugada entre los barrotes sus alas se queman al tocarse cantando La noche pasa áspera estalla de par en par rasga mis facciones, escurre por las vetas los rincones del cuarto y mi rostro es esta herida abierta que restriego contra ti Este sueño que lleva tu nombre este duelo por vencerse en la agonía y seguir siendo con el lastre de pobrezas que nos siguen 17


el lastre de vanaglorias por todas estas derrotas yo me condeno, yo me sigo mรกs allรก mientras insisten las miradas que lo seguro es ahora hay que cazar la recompensa, las migajas de sintaxis y beneficios las palabras puestas en la bocas como un alcohol liviano sanando la piel nueva afinadas en el tono impotente de la renuncia, de la protesta y el descontento las palabras hieren las orillas de la lengua pero la dejan llena de un sabor empalagoso que nos va aquietando

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VI

Esta sala blanca por donde resbalo y debo salir de golpe o debo entrar reuniendo cosas que saco de mis bolsillos Esta insatisfacci贸n que muerde la postura cuando descansa el cuerpo sobrando en lesiones precisas por el d铆a como un tallo se engrosa y oblicua contra una piedra el list贸n que erosiona el arco al moverse y al fin lo traspasa de lado a lado el cielo entonces se desliza por el umbral y afuera se diluye como un pesado bulto de espigas enlazadas las manos pero al separarse el paisaje quebrado, una calle o las gentes trizadas al cinto desencajadas levemente sus piernas y el torso, esta idea de quedarse fijo siguiendo sus partes por los labios de los cortes hasta desprenderse, esta quietud llena de ruido y movimiento al interior, esta idea de consumirse en la sima de un espejo golpeado las paredes adentro se multiplican como una red atascada entre las puntas

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VII

Una aureola de luz eléctrica un cilindro que arrastra el sonido rodando sus orillas si me recuesto en su interior y quedo atento como una piedra que el agua gasta o como la piedra que rompe la superficie y perdemos de vista en el cauce si espero oculto de pronto suena como si gritasen todos a un mismo tiempo La noche detenida bajando del cerro mueve los árboles como una vena cortada en mi puerta, un cubo de sangre suena como si todos gritasen Las ropas enredadas entre las piedras y el desnivel el acorde de las aguas, el golpeteo obstinado, la línea que escapa tensa desde un destello impreciso, este día enceguecido, este trayecto un reflejo se abre contra los bordes aparecen luces a lo lejos, las sigo girando el rostro contra el vidrio tal vez duren otra hora antes de perderse al fondo como rasguños que se envuelven y dejan llevar bajo este ruido que la corriente esparce Ahora que recorro su vacío por las vías que cruzan el descampado recuerdo la historia de una amor magnificado por la carencia la historia de una carencia con una pausa o edad oscura en medio 20


la oscuridad tejĂ­a una misma piel sobre las cosas un cuerpo que atado a mi cuerpo lo iba salvando recuerdo su contacto rodeĂĄndome desbordaba los muros abarcaba las calles y la noche entera

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Pu単o


Debo estar seguro de mi amor cuando todo desapareció quedarme atento a las huellas de su retirada por seguirlo la tierra se estría y en medio quedan rastros húmedos de sus cortes avanzando que he llegado donde estoy sin pensar la detuve por el brazo y marcó tres sesgos con sus uñas cayendo mi amor, estoy deshecho o por lo menos nunca salí de en medio de la gente extraño pensar, creer dónde ayer estuve entre ellos, andaban aprisa grupos de dos se rompían y mezclaban en la pista se movían en círculos con sus codos defensivos y esta ceguera que giro hacia ti, esta falsa herida voluptuosa Si la aprietas el tamaño de la mano es el corazón, me decías y no alcanzaba mi voz de vuelta, iba cayendo despacio la sangre abierta entre nosotros elevándose, esta mancha que dispersan los cuerpos al pasar, encendida entre las luces Debo seguir su vista dónde irá, romper esta armazón apercibida, este molde a patadas con la marea que empuja a un mismo sitio inventariado que he llegado donde estoy sin entender un paso adelante cada vez un golpe y otro las orillas de la multitud me rajaron la espalda mientras la buscaba ahora voy boqueando al fondo de esta miseria una bestia que suelta sus trozos y ya ni recuerda, extraño creer pensar que se astillen en la carne, eso veo extraño revisar, contar sus marcas 25


Piénsalo, un puño entre el torso y tu muslo doblado un puño en la espalda cuando se arquea y tu brazo lo contiene piénsalo, una piedra mordida por el fuego la sangre tiznada en las venas, donde no cabes cierto un puño como una caja donde la voz se golpea rodando al sitio en que estuvieras

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Índice

Edad Oscura I ........................................................................................ II ........................................................................................ III ........................................................................................ IV ........................................................................................ V ........................................................................................ VI ........................................................................................ VII ........................................................................................

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Puño......................................................................................

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La presente edici贸n de Edad Oscura se imprimi贸 durante el mes de Febrero del a帽o 2010 con un tiraje de 35 e j e m p l a r e s .



Edad Oscura de Simón Villalobos