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crítica

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«Sólo deseo que no nos pase como en esa Guerra Civil que tanto odiamos, y que seamos capaces de apreciar la cultura de verdad. Está en nuestras manos. » P 4

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Año III. Número 3. Segundo trimestre. Curso 2010-2011

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la imagen...

…va de un beso

Fotografía: «Amar en tiempos revueltos», de ©Isidoro Martínez Sánchez .

«Leyendo la realidad a través de esta fotografía, observamos a la gente pasando y al amor buscándose un hueco para existir.» Rosendo Sánchez Fernández. 1º CH Felipe Párraga Valera. 1º CH

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n esta imagen, tomada en Murcia durante la manifestación de funcionarios del 12 de enero, apreciamos una multitud de personas, todas caminando unidas con un objetivo común, con carteles y pancartas; excepto dos, que encuentran su propia intimidad, presentes en la reivindicación pero ausentes, por un instante, de todos los demás a través de un beso. ¿Podríamos encontrar similitud entre esta fotografía y aquella otra, llamada Kiss after war, donde un marinero besaba a una enfermera, acabada la Segunda Guerra Mundial? Sin duda, existe esa conexión. Y es que hay cosas que no cambiarán nunca.

Lo cierto es que en ocasiones sientes la necesidad de compartir con alguien ese momento, ya sea por estrés, dolor, sufrimiento en general, o simplemente porque te encuentras en una situación eufórica y vivaz, donde sientes un deseo impetuoso de liberar tus emociones con alguien, aunque sólo sea unos segundos. Pero para realizar este tipo de situaciones, como dar un beso, que es algo privado y personal, tienes que hacer un parón, ausentarte de la realidad y dejar que la vida colectiva fluya por otro lado. Leyendo la realidad a través de esta fotografía, observamos a la gente pasando, como la vida pasa, y al amor buscándose un hueco para existir. Y es que como bien se manifiesta en la imagen, el amor, vivido en la intimidad o en la vía pública, siempre ha sido cosa de dos.

¿Qué es Kiss after war? El 15 de agosto de 1945, Glenn McDuffie, un marine, selló, con un impulsivo beso dado a la enfermera Edith Shain, el fin de la Segunda Guerra Mundial. La foto fue tomada en Times Square por Alfred Eisenstadt para la revista Life, y desde el primer momento se convirtió en uno de los símbolos más populares de la época. La imagen representa el momento de euforia posbélica que se vivió y que, nueve meses después, dejó un saldo, de 233.000 bebés en EE.UU.

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opinión

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EDITORIAL

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esde el Renacimiento, los españoles tenemos un especial apego a las ruinas. Si bien es verdad que, como todo lo de aquella época, la moda provenía de Italia, hay que reconocer que el genio hispano la supo sublimar y adaptar de manera precisa e incomparable. Aquel «Superbi colli, et voi, sacre ruine» («Soberbias colinas, y vosotras, sagradas ruinas»), que escribiera Baldasare di Castiglione, se transformó, Lope, Góngora y Quevedo mediante, en algo que superó con creces el tópico literario y pasó a formar parte de nuestro, por llamarlo de alguna manera, genoma cultural. ¿Qué vemos desde entonces en unas ruinas? Advertimos el paso del tiempo, la instantánea anticipada de lo que quedará de nosotros. También observamos la grandeza devastada de antiguas formas de vida, y, sobre todo, la sorprendente paradoja de que su destrucción resulta necesaria para que exista la memoria. Si estamos especialmen-

te inspirados, podemos descubrir además que, tras los techos derrumbados, los cascotes de piedra o los cristales rotos de las ventanas, se esconde un rumor que nos llega a producir cierto desasosiego, como una leve presión en el estómago que termina conduciéndonos irremediablemente al desengaño, gesto tan de andar por casa, tan español siempre. E incluso podemos sorprendernos añorando un pasado que jamás hemos vivido pero que creemos indisolublemente unido a nosotros. La imagen del Palacete de la Fuente de la Higuera es bastante significativa al respecto. A punto de cumplir noventa años, sus ruinas provocan sentimientos encontrados a quien las contempla. Por un lado, el sobrecogimiento ante la imparable apisonadora de Cronos. Por otro, la evidencia de que nuestro secular gusto por las ruinas continúa hoy más vivo que nunca. Acaso sirva esto último para explicar esa historia

reciente a la que la mayoría de los españoles asistimos impávidos y cómplices, y que desemboca en el abismo económico ante el que nos encontramos. En la contemplación de la “Casa de Don Fabio” se halla lo que hemos sido y lo que, sin duda, habremos de ser. En su fachada, en la crónica de su abandono, de su desvalijamiento, aparece inscrito el relato del expolio de España. Y uno no puede evitar preguntarse entonces por qué demonios nuestro país se esfuerza tanto en destrozar, en dejar morir lentamente aquello que es bello y pertenece al pasado, aquello que se supone debería ser amado y cuidado con más esmero. La respuesta, por supuesto, no se hace esperar: porque, como nación, sólo hemos sabido construir para poder luego contemplar cómo todo se convierte en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

TRIBUNA CARTA A MARÍA Arturo Pérez-Reverte

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ienes catorce años y preguntas cosas para las que no tengo respuesta. Entre otras razones, porque nunca hay respuestas para todo. Y además, he pasado la vida echando la pota mientras oía a demasiados apóstoles de vía estrecha, visionarios y sinvergüenzas que decían tener la verdad sentada en el hombro. Yo sólo puedo escribirte que no hay varitas mágicas, ni ábrete sésamos. Esos son cuentos chinos. De lo que sí estoy seguro es de que no hay mejor vacuna que el conocimiento. Me refiero a la cultura, en el sentido amplio y generoso del término: no soluciona casi nada, pero ayuda a comprender, a asumir, sin caer en el embrutecimiento, o en la resignación. Con ello quiero sugerirte que leas, que viajes, y que mires. Fíjate bien. Eres el último eslabón de una cadena maravillosa que tiene diez mil años de historia; de una cultura originalmente mediterránea que arranca de la Biblia, Egipto y la Grecia clásica, que luego se hace romana y fertiliza al occidente que hoy llamamos Europa. Una cultura que se mezcla con otras a medida que se extiende, que se impregna de Islam hasta florecer en la latinidad cristiana medieval y el Renacimiento, y luego viaja a América en naves españolas para retornar enriquecida por ese nuevo y vigoroso mestizaje, antes de volverse Ilustración, o fiesta de las ideas, y ochocentismo de revoluciones y esperanzas. O sea, que no naciste ayer. Para conocerte, para comprender, lee al menos lo básico. Estudia la Mitología, y también a Homero, y a Virgilio, y las historias del mundo antiguo que sentó las bases políticas e intelectuales de éste. Conoce al menos el alfabeto griego y un vocabulario básico. Estudia latín si puedes, aunque sólo sea un año o dos, para tener la base, la ma-

dre, del universo en que te mueves. Da igual que te gusten las ciencias: ten presente -como siempre recuerda Pepe Perona, mi amigo el maestro de Gramática-, que Newton escribió en latín sus Principia Matemática, y que hasta Descartes toda la ciencia europea se escribió en esa lengua. Debes hablar inglés y francés por lo menos, chapurrear un poco de italiano, y que el estudio del gallego, del euskera, del catalán, que tal vez sean tus hermosas y necesarias lenguas maternas, no te impida nunca dominar a la perfección ese eficaz y bellísimo instrumento al que aquí llamamos castellano y en todo el mundo, América incluida, conocen como español. Para ello, lee como mínimo a Quevedo y a Cervantes, échale un vistazo al teatro y la poesía del siglo de Oro, conoce a Moratín, que era madrileño, a Galdós, que era canario, a Valle-Inclán, que era gallego, a Pío Baroja, que era vasco. Rastrea sus textos y encontrarás etimologías, aportaciones de todas las lenguas españolas además de las clásicas y semíticas. Con algunos de ellos también aprenderás fácilmente Historia, y eso te llevará a Polibio, Herodoto, Suetonio, Tácito, Muntaner, Moncada, Bernal Díaz del Castillo, Gibbon, Menéndez Pidal, Elliot, Fernández Álvarez, Kamen y a tantos otros. Ponlos a todos en buena compañía con Dante, Shakespeare, Voltaire, Dickens, Stendhal, Dostoievski, Tolstoi, Melville, Mann. No olvides el Nuevo Testamento, y recuerda que en el principio fue la Biblia, y que toda la historia de la Filosofía no es, en cierto modo, sino notas a pie de página a las obras de Platón y Aristóteles. Viaja, y hazlo con esos libros en la intención, en la memoria y en la mochila. Verás qué pocos fanatismos e ignorancias de

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pueblo y cabra de campanario sobreviven a una visita paciente a El Escorial, a una mañana en el museo del Prado, a un paseo por los barrios viejos de Sevilla, a una cerveza bajo el acueducto de Segovia. Llégate a la Costa de la Muerte y mira morir el sol como lo veían los antiguos celtas del Finis Terrae. Tapea en el casco viejo de San Sebastián mientras consideras la posibilidad de que parte del castellano pudo nacer del intento vasco por hablar latín. Observa desde las ruinas romanas de Tarragona el mar por el que vinieron las legiones y los dioses, intuye en Extremadura por qué sus hombres se fueron a conquistar América, sigue al Cid desde la catedral de Burgos a las murallas de Valencia, a los moriscos y sefardíes en su triste y dilatado exilio. En Granada, Córdoba, Melilla, convéncete de que el moro de la patera nunca será extranjero para ti. Y sitúa todo eso en un marco general, que también es tuyo, visitando el Coliseo de Roma, la catedral de Estrasburgo, Lisboa, el Vaticano, el monte San Michel. Tómate un café en Viena y en París, mira los museos de Londres, descubre una etimología almogávar en el bazar de Estambul o una palabra hispana en un restaurante de Nueva York, lee a Borges en la Recoleta de Buenos Aires, sube a las pirámides de Egipto y a las mejicanas de Teotihuacán. Si haces todo eso -o al menos sueñas con hacerlo-, conocerás la única patria que de verdad vale la pena. El autor cede este artículo expresamente a “La Bulla” para su publicación. ©Arturo Pérez Reverte. XLSemanal. 12.11.2000. www.perezreverte.com


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opinión/reportaje COLUMNA REVERTIANA

COFFEE & BOOKS

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unes por la mañana. Primera hora. Caras de sueño, de aburrimiento y pánico. Ojeras. El profesor se dispone a soltar un rollo que ha preparado minuciosaPilar Mercader Quesada. 4º C mente. Una lástima, la verdad. De las treinta y tantas personas allí presentes podría asegurar que ni siquiera dos han escuchado atentamente el largo monólogo. Después viene el “¿ha quedado claro?”, y su correspondiente respuesta: un “sí” rotundo que rompe el silencio sepulcral de la mañana.

Ahora, póngase en el puesto del alumno. El más duro, sin duda. Tiene que madrugar, ha dormido poco. Es lo que ocurre cuando se trasnocha viendo la telebasura. Y una taza de café no es suficiente para sustituir las horas de sueño. Comprenda usted que las aulas no son lo suficientemente confortables para el estudio. Imagínese: seis horas sentado, quieto, absolutamente inmóvil en una silla de madera dura como la piedra. Viendo pasar a otras seis personas, cansadas también, nadando en mares de letras, o de números. Y yo, desde la quinta fila, en mi océano de dudas. Algo que realmente me encanta son las llamadas a mi casa para que pueda salir del centro, o de la cárcel, como crea conveniente llamarlo. El “¿es usted la madre de…?” me empieza a fastidiar. Que a nadie se le ocurra darse a la fuga; la policía le traerá inmediatamente de vuelta. Y si tienes un dolor terrible de cabeza, difícilmente te

permiten tomar una pastilla. Es tanto el cariño que nos tiene usted, querido profesor, que es capaz de aterrorizarnos como nadie más sabe. Examen sorpresa, amonestación colectiva, expulsión. Por no hablar de los retrasos. ¿Cuántas veces llego tarde? Una de cada cien. Pero si usted tiene un imprevisto y llega después de la hora, ni se te ocurra decir nada, que estarás faltando el respeto. ¿Y para qué hablar de nuestro futuro? Aquel tan oscuro que ni siquiera los videntes se atreven a predecirlo. Suponiendo que el ser humano es la pirámide de la sabiduría, si no tenemos una buena base, la que usted debió darnos, todo se irá a pique. Poco a poco desaparecerán el lenguaje, la ciencia, nuestras costumbres y tradiciones. Nada será importante, triunfará la sinrazón. Y entonces usted, estimado profesor, recordará lo bien que se vive entre café y libros.

«Don Fabio quería recrear un pequeño paraíso» Ana María Gil Valera. 2º AC

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Recibidor del Palacete de Fuente de la Higuera. Fotografía de Ana María Gil Valera.

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odos conocemos el Palacete de la Fuente de la Higuera o también Casa de Don Fabio, ya que su imponente figura en el campo de Bullas siempre ha estado presente a lo largo de nuestra vida. Siempre nos hemos preguntado qué hace un palacio tan magnífico en ese estado de abandono, y ello, además, nos ha hecho imaginar numerosas leyendas y suposiciones acerca de él. Pero, ¿cuál es la verdadera historia? Yo me propongo en este artículo arrojar un poco de luz sobre el misterio. Empezaré hablando del original propietario del palacete, Don Fabio Carreño Marsilla. Nació en el 1901 y murió 77 años después. Se casó con Doña Irene Marín de Cuenca oriunda de Cehegín, y emparentada con Don Blas Rafael Marsilla, propietario de la conocida para nosotros Casa de Don Pepe. Fabio Carreño descendía por parte de madre, Doña Juana, de la misma familia que Francisco Melgares de Aguilar, quien compró la finca de la Fuente de la Higuera, por el año 1614, a Joaquín María Fernández de Córdoba, Conde de Sástago. Originalmente y en ese año existía ya un edificio solariego en el mismo sitio que el actual palacete. Don Fabio era un erudito en lo respectivo al arte y ese antiguo edificio siempre le provocó especial atención, por lo que, cuando muere su padre en el 1920 y hereda la casa, se dedica a recorrer España captando elementos arquitectónicos para reconstruir el edificio. Su hija Rosario nos ha contado que su padre sentía un especial cariño y tenía muchísimo capricho en esta casa. A su vuelta, Don Fabio le entregó todos los apuntes a un arquitecto amigo suyo, del cual se desconoce su nombre ya que el proyecto se empezó antes de la apertura del Colegio de Arquitectos de Murcia, y por lo tanto no está registrado. Sin duda consiguió lo que » sigue


reportaje

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Fachada del Palacete, absolutamente abandonada a su suerte. Fotografía de Ana María Gil Vera.

El palacio se enmarca en el estilo arquitectónico denominado ecléctico pero centrándose en el neonazarí, que predominó en la Región ”

« pretendía, y en 1925 terminó la reconstrucción. Se esmeró en todos los detalles, desde cristales de Bohemia, porcelanas de Sajonia, maderas nobles y mármoles de Carrara, hasta la comodidad más avanzada de la época, instalando cuartos de aseo con retrete, calefacción central y un sistema de aislamiento térmico en las paredes. Eran también muy peculiares los formalismos exigidos al servicio tanto en formas como en vestimenta, propios del siglo XV. Don Fabio quería con esto recrear un pequeño paraíso para él, así que hizo instalar numerosas fuentes, lagos artificiales y jardines frondosos y muy verdes con cierto aire tropical, queriendo cautivar no solo la vista sino también el olfato y el oído. Trajo además numerosos animales para hacer más creíble ese oasis dentro de la aridez de nuestra tierra. El palacio se enmarca en el estilo arquitectónico denominado ecléctico pero centrándose en el neonazarí, un estilo que predominó sobre todo en nuestra Región a finales del siglo XIX y que se encuentra en edificios como el Casino de Murcia. Se dice que Don Fabio intentó plasmar el estilo de

ese edifico en el palacete. El cuerpo de la escalera principal está decorado con azulejos de estilo nazarí y acompañado por una baranda que no hace sino aumentar ese vivo colorido con el que nos recibe el palacio y que tanto nos recuerda al de los Baños de Archena. Además del edificio principal, la casa tiene ampliaciones para las cuadras y las viviendas del servicio permanente. Con esto nos damos cuenta de la importancia de Don Fabio, quien, como se suele decir, no era ningún pelagatos. Participó activamente en la sociedad y en la política de Bullas, siendo entusiasta y emprendedor pero muy religioso, lo que le otorgaba cierto aire conservador. No sólo le inspiraba un interés artístico la construcción de la casa. Si calculamos bien, observamos que cuando Don Fabio adquirió el edificio tenía 19 años, y como a cualquier joven le gustaban sus noches de juerga. Una de ellas le llevó a tener la primera disputa con su entonces prometida Doña Irene, lo que les llevó al distanciamiento, propio de un matrimonio de conveniencia, que se acrecentó después por las distintas ideas sobre los estudios de su hijo mayor. Contrariamente a lo que cree mucha gente, la casa no fue un regalo para su esposa por la boda sino, como hemos dicho antes, un sitio para disfrutar de su independencia juvenil. Después de la boda, la casa se convirtió en residencia de verano pero se utilizaba muy poco tiempo al año ya que, desde esa disputa, Doña Irene pasaba

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Tras 1936 la casa fue yendo a menos por el nulo cuidado que se le prestaba”

el tiempo en la mansión con desagrado e indiferencia. El servicio, sin embargo, se mantenía todo el año, dándole trabajo a la gente de Bullas y La Copa. En el 1936 se desata la Guerra Civil española y con ella el odio a la clase aristocrática por su abuso de poder. La familia Carreño tiene que huir de Bullas junto con muchas otras familias adineradas, y la casa queda totalmente desprotegida sirviendo de morada al Frente Popular y a otros grupos políticos durante los años de la guerra y posguerra. Como pasaba frecuentemente en la época, la pobreza y el analfabetismo no apreciaron su valor, y la casa fue yendo a menos por el nulo cuidado que se le prestaba. Las fincas lindantes fueron ocupadas por numerosos vecinos de Bullas y La Copa cuando la única forma de sobrevivir era alimentándose de los propios cultivos, estando el hambre asomando detrás de cualquier helada o tormenta inoportuna. Cuando la familia llegó a Bullas entre finales de los 40 y principios de los 50, no tenía ni ganas ni dinero para arreglar una casa de verano. Sin embargo, Don Fabio participó con la Iglesia creando una beca para seminaristas » sigue


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crónicas

Es una pena que la casa se encuentre en este estado y que nadie se preocupe por restaurarla”

« con difícil situación económica. De esas becas fue beneficiario Don Miguel Guirado Béjar, sacerdote retirado al que le agradezco la información prestada y la amabilidad con la que me atendió. El matrimonio tuvo siete hijos, que son por orden de nacimiento: Francisco, Amancio, Joaquín, Alfonso, Rosario, Juan y José. Todos viven y han estudiado, menos la única hija. Francisco y Amancio fueron agrónomos del Estado, siendo este último el encargado del proyecto y la construcción del Pantano de Azud en Ojós. Joaquín, Juan y José son abogados y Alfonso, farmacéutico ya retirado. Sin embargo fue Rosario quien heredó el palacete y las fincas de alrededor. Lo último que sabemos es que su hija vendió la casa y las fincas que todavía conservaba a una multinacional sueca que alimentó la esperanza durante algunos años recientes de la restauración de la casa y la construcción de viviendas de lujo y un campo de golf. Pero desde hace unos años no se sabe nada y se desconoce a qué manos pertenece. A causa de esto, recientemente se ha vuelto a despertar la atención sobre ella y ha sufrido una destrucción mayor, siendo despojada de todo, hasta de la baranda de la entrada, y saqueadas las numerosas vidrieras de colores de las ventanas y las esculturas alegóricas. Es una verdadera pena que la casa se encuentre en este lamentable estado y que nadie se preocupe por restaurarla, ya que otorgaría interés cultural a nuestro pueblo y, con él, cierto prestigio. Esperemos que el Ayuntamiento de Bullas aprecie el potencial del Palacete de la Fuente de la Higuera, conocido y abandonado por todos, y le dedique un poco de su atención. Por último, quiero agradecer a Juana, del Archivo Municipal, la atenta e incondicional ayuda prestada, sin la que no hubiera sido posible la elaboración de este artículo, dada la desinformación generalizada que hay sobre el tema. Yo sólo deseo que no nos pase como en esa Guerra Civil que tanto odiamos, y que seamos capaces de apreciar la cultura de verdad, dándole importancia a asuntos como este. Está en nuestras manos.●

Chimenea del que fuera uno de los salones. Fotografía de Ana María Gil Vera.

El escudo de los Carreño En el salón principal encontramos el escudo heráldico de la familia Carreño. Don Fabio era hijo de Francisco Jesús Carreño Góngora. El apellido Carreño proviene de Asturias, siendo una donación de Alfonso III el Magno en el 905, aunque ya era conocido desde el siglo IX por un gran caballero llamado Alonso Carreño. El escudo es concedido en la Reconquista, durante 1229, a Álvaro de Carreño por su importante ayuda en la conquista de Úbeda y Baeza. El águila simboliza los hombres valerosos; las flores de lis, la ascendencia francesa, y las aspas de oro son las cruces de San Andrés, día en el que ocurrió la batalla. Las ruedas de carro hacen referencia a la

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manera con la que Alonso Carreño derrotó a los musulmanes en una batalla: se escondieron dentro de unos carros, sobre los cuales se colocaron víveres, haciendo creer que eran provisiones para los musulmanes, así entraron en el campamento y vencieron. La familia Carreño ha estado emparentada con familias tan importantes como los Alas (Clarín), y han trabajado como ayudantes personales para reyes como Enrique II de Trastámara. Se cree que en el siglo XVII llegó esta familia a Bullas, representada por Don Lope Carreño Bernard, quien lideró la secesión del municipio.


crónica/crítica

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Cine Paraíso Los alumnos del instituto cogemos el relevo. Alfonso Valera Martínez. 2º AC

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ras la clausura del “Cineclub La Zona”, un grupo de estudiantes disgustados por las medidas extraordinarias tomadas por los profesores, decidimos reabrir el cine del instituto, bajo el nombre de “Cine Paraíso”. La iniciativa ha sido llevada a cabo por un par de alumnos, Ana Gil y un servidor, encantados con el cine ya visto anteriormente en el instituto. Espero que, después de que nos marchemos a la universidad, re-

tomen esta iniciativa mis compañeros más jóvenes, que el espíritu que nos mueve a hacer estas cosas se herede, y sean ellos quienes continúen sorprendiendo al profesorado como nosotros lo hicimos en su día. Ahora, sin la presencia de los profesores, somos nosotros, los alumnos, los que decidimos dónde, cuándo y cómo poner las películas. Si te gusta una película y quieres que la gente la vea, no hay más que decirlo. Ahora bien, existen ciertas condiciones. Eres tú quien tiene que elaborar

A la izquierda, Mario Vargas Llosa recoge el Premio Nobel de Literatura de manos del Rey de Suecia.

Título: Travesuras de la niña mala Autor: Mario Vargas Llosa Editorial: Alfaguara. Madrid, 2006 ISBN: 9788420469959 Páginas: 376 Precio: 18,50 €

Mercedes Sánchez Fernández. 2º AC

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ravesuras de la niña mala fue publicado en el 2006. Su autor, Mario Vargas Llosa, ha destacado tanto en el ámbito político como en el literario, y también ha colaborado con periódicos como El País. Junto a otros como García Márquez, constituye una de las principales figuras que se dieron a conocer en el ámbito hispanoamericano de los años sesenta, sobre todo a partir del llamado boom. Nacido en Arequipa (Perú) en 1936, Mario Vargas Llosa, miembro de la Real Academia Española, atesoraba ya todos los

premios importantes de su idioma: del Cervantes al Príncipe de Asturias. Después de años nombrándolo como favorito en las candidaturas al Nobel, el escritor peruano ha visto recompensada una trayectoria que incluye obras como La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965), Conversación en La Catedral (1969), El pez en el agua (1993) y El sueño del celta (2010), cuya publicación coincide con la entrega del Nobel en diciembre del año pasado. En Travesuras de la niña mala, Vargas Llosa presenta una historia de amor entre Ricardo, nuestro protagonista, y la niña mala; una historia intermitente ya que ella siempre acaba abandonándolo por otro que posea mayores riquezas, pues a lo largo de toda su vida luchará por progresar y tener una alta posición social, rodeada de los hombres más adinerados. El enamoramiento por parte de Ricardo tiene lugar en su adolescencia en Perú, pero ella desaparecerá por primera

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los carteles para que la gente esté informada de cuándo va a ser. Deberás escribir una pequeña reseña para nuestra página web (cineloscantos.wordpress.com), donde aparezca el argumento, los actores que han participado, el género al que pertenece, etc. Y, por último, tendrás que presentarla ante el gran público que asistirá a ver tu película. No seremos muy exigentes con los filmes. Podrás poner cualquiera, eso sí, ha de ser bueno. Se admitirá cualquier género y no habrá pegas de ningún tipo. Ya hemos proyectado Blade Runner, Scarface, Cinema Paradiso, y la lista irá aumentado con otras películas que ya os adelanto: Pulp Fiction, Toro Salvaje, El gran Lebowski... Eso sí, no aceptaremos ninguna que acabe en “Movie” ni tampoco las de tipo “Crepúsculo”. Han de ser buenas, que al verlas la gente se quede con ganas de repetir. Con el paso del tiempo esperamos poder hacer semanas temáticas, proyectar durante toda una semana una saga de películas o las mejores de algún director, de algún actor. Además, queremos que los alumnos interesados muestren iniciativa y nos propongan qué hacer. Ya termino diciendo que todos estáis invitados a disfrutar de este espectáculo audiovisual. Garantizo que será una experiencia única, en un ambiente mágico y con una grata compañía.

vez al ser descubierta como una peruana pobre y no como una chilena acomodada, como decía ser. Pasados los años, se vuelven a encontrar en París, y siempre la hallará con un nuevo nombre y hablando con un gracioso acento, dependiendo del país en el que se encuentre. Tras quedarse con lo que pudo de su pareja en Francia, viaja a Gran Bretaña, siguiendo su táctica de mujer ambiciosa, hasta que finalmente, en Tokio, se encuentra con un mafioso, quien la utiliza y haciéndole sufrir todo tipo de depravaciones, sobre todo sexuales. Aun así Ricardo siempre estará dispuesto a ayudarla… En esta novela se crea una tensión entre lo cómico y lo trágico, presentando una dura visión de la vida, como es la de esta niña que crece sin tener nada, pero que, a pesar de su mala fortuna, no se conforma y lucha por tener una existencia más acorde a como ella desea. Es divertido ver la forma en la que alguien es capaz de cambiar múltiples veces de personalidad, rostro… y siempre con la misma finalidad. Es un libro que recomiendo porque, a pesar de ser extenso, desde la primera página te sientes atraído, tanto por su forma de escribir como por el contenido. No es un libro que se detenga en detalles aburridos, sino todo lo contrario; resalta los detalles más excitantes y apasionantes.


café con...

última

Enrique León Carrascosa

«Viajando aprendes que una sonrisa es la misma sonrisa en todos los países»

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os encontramos en una casa de más de 250 años; y no, no es una peli de terror, es la casa de nuestro Willy Fog. Una mansión restaurada por él mismo y en la que vive solo. Y es que nuestro querido maestro es un apasionado del bricolaje. Además, en ella tiene un trocito de cada parte del mundo por donde ha viajado. Sentadas en su salón, tomando unas galletitas con el café, nos disponemos a averiguar un poco más de él. Nació en la década de los cincuenta, en un pueblo de Ciudad Real y, desde entonces, no ha parado de viajar, de enseñar y de vivir. Le hubiese gustado ser arqueólogo, periodista o hacer programas para National Geographic, pero el destino lo eligió como profesor, a pesar de que al principio no tenía ni idea de cómo dar clase. Empezó a trabajar con sólo 22 años en Madrid, y posteriormente en Barcelona. También ha trabajado de camarero, haciendo camas, limpiando cuadras, vendimiando… Todos los empleos que encontraba cuando viajaba los aceptaba sin rechistar. Sin embargo, a él le gusta ser profesor y, como tal, opina que Bullas tiene un especial encanto, sobre todo por los alumnos, con los que mantiene una grata relación. A pesar de ello, no ha renunciado nun-

ca al sueño que siempre, desde niño, ha tenido: viajar. Le encanta descubrir el mundo donde ha nacido. Ya lo demostró cuando a los diecisiete años se escapó de su casa para recorrer, durante tres meses, Francia, Suiza y Alemania, haciendo autostop, sin móvil -no existían- ni dinero. Y es que nuestro profesor, en su juventud, fue muy temerario. Y como muestra, este botón: en Jerusalén, con veintiún años, se tomó algunas cervezas de más e iba un poco achispado; se metió entonces donde no se tenía que meter, y al final le llevaron a un callejón, le desnudaron y hasta le sacaron una navaja. ¡Eso sí que es ser temerario, no como los chulitos de hoy día! Él se atreve con todo, y nos ha demostrado que donde hay hambre, no hay pan duro. Y es que ha probado lo más exótico y extraño que podáis imaginar; desde hormigas que saben a kétchup hasta un animal que se parecía a una rata. A nuestro gran experto le pedimos opinión sobre viajes, y nos recomendó la Amazonía, uno de sus destinos favoritos, en el que casi pierde la vida en uno de sus atrevimientos. Resulta que fue a tirarse por un tobogán natural que conducía a una poza. En vez de hacerlo cerca de la caída se arrojó desde mucho más alto y acabó lleno de sangre y moratones. Pero también le gustan destinos algo más tranquilos de Sudamérica, como Venezuela. En cambio, lugares co-

Edita: IES Los Cantos, Bullas. Redacción: Alumnos del IES Los Cantos. Coordinadores: Carmen Marín Martínez y David López Sandoval. Diseño y maquetación: David López Sandoval. Equipo directivo: Ascensión Blaya García, Francisco Javier Talavera Blanco,

mo la India, o gran parte de África, no son de su agrado debido al problema de comunicación con la gente. «Viajando por el mundo -nos dice- te das cuenta de que, a pesar de sus diferencias, todos tienen ganas de ser felices, todos ríen, a todos les gusta que les quieran, todos necesitan amistad, llorar… Y todos tienen hambre o sueño. Eso es igual en todas las culturas y nos hace iguales a todos los hombres. Y aprendes que una sonrisa es la misma sonrisa en todos los países. Eso es muy bonito». Sin embargo, a pesar de todas las expediciones que hemos contado y las que faltan por contar, Enrique no se considera un verdadero Willy Fog. Afirma que no ha viajado tanto como para serlo. Su vida no acaba en los viajes; también le encanta leer, pasear, oír música, el cine, ver museos, cuidar su jardín, sus peces, y hasta el bricolaje. Al final de la tarde, casi cuando nos despedíamos, quiso darnos un consejo a los alumnos de Los Cantos: «Haced lo que os guste, pero no cansaros de estudiar. Viajad, leed, estudiad idiomas… Los buenos alumnos de hoy son mejores que nunca. Cuanto más estudiéis, más libertad tendréis en la vida. Pues lo más importante es la libertad, poder elegir entre un número infinito de opciones. Y no tengáis prisa por empezar a trabajar. Para leer, para estudiar, para viajar, sólo vais a tener la oportunidad ahora».

Cristóbal Robles Jaén, Eva Ros Alburquerque, Nerea Aledo Bernabeu. Actividades extraescolares: José Luis Vila Marín. Impresión: L-Grafic-ellucas (Imprenta). Bullas. Tlf.: 968 652612. Nota: El Equipo directivo y los coordinadores de La Bulla no se hacen responsables de las distintas opiniones vertidas en la revista.

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la bulla ies los cantos

Ana Pedreño Rosique. 1º AC Rocío Valera Sánchez. 1º AH


La Bulla. 2º Trimestre