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HECHOS DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA CONTADOS POR LOS ALUMNOS


La caída de Roberpierre César Dieste


París, 28 de julio de 1794

Hermano, Trataré de ser breve, pero conciso, en resumirte todo lo que ha pasado en este último mes. Robespierre ha caído. Se acercan días de agitación y de confusión. Primero cayeron los girondinos, después, los heberistas, en marzo de este año, en abril les tocó el turno a Danton y sus seguidores, y ahora le ha tocado el turno a Robespierre. Y yo me pregunto que va a ser de Francia, porque cada vez hay mas tensión e incertidumbre en la República. Yo lo único cierto que sé es que lo detuvieron y lo mandaron a la cárcel junto a dos de sus partidarios... y que después lo guillotinaron, donde una multitud contrariada gritaba cosas como "¡Dictador!" o "¡Asesino!" junto con unos cuantos de sus partidarios. Según un buen amigo mío, con bastante influencia, me comentó que a él y a sus partidarios los enterraron en una fosa común y les echaron cal viva... no te entretendré más. Pero lo cierto es que, ocurriera lo que ocurriese, Robespierre se había ganado muchos enemigos mediante las ejecuciones. Ignoro si en realidad lo hacía porque defendía buenos valores o no, pero esta inflexibilidad le acabó costando parte de su reputación. A esto añadíase que los distintos grupos políticos se desgarraban entre sí, y en el proceso, desgarraban a la propia Francia. Y, hablan algunas voces (algunas) de que tenía pensado un nuevo cambio de gobierno que no convencía a la Convención. De hecho, dicen que tenía pensado hacer una nueva constitución bastante más democrática, aplicando los valores de la Ilustración en la sociedad, pero, lógicamente, siendo más radical en cuanto a lo de ejecutar se refiere. Y creo que con todas estas razones se urdió un complot para acabar con su vida. Porque realmente no creo que esto fuera meramente "casual". Quien fuera que fuese tenía unos propósitos muy especiales. Supongo que serían gente atemorizada ante el Terror y grupos políticos que lo detestaban (algún que otro girondino no confeso, gente partidaria de los que guillotinó Robespierre...), y de hecho han logrado lo que querían: la desaparición del régimen del Terror, la caída de los jacobinos y de Robespierre y la entrada al poder de políticos moderados. Y de hecho, lo han logrado y con creces. Y los cambios, al menos aquí, no se han hecho esperar... aquí ya se están limitando las libertades de un modo muy sutil y cada vez Francia se aleja mas de la democracia. Francia había madurado, pero no era lo suficiente madura como para alojar el sueño idílico de una democracia igual y justa para todos... Le pedí a un amigo mío dibujante que estuvo presente conmigo que hiciera un dibujo para mandártelo de cuando llevaron al señor Robespierre al patíbulo. ¿Ves ese que va vestido de azul? Pues es él. A mi me dijeron que llevaba esa venda porque cuando lo fueron a prender surgieron dificultades y le pegaron un tiro. Y esos que están a su lado son sus más fieles seguidores... Saint-Just y Georges Couthon, creo que eran.

Espero poder viajar a España para verte pronto de nuevo. Seguro que allí las cosas están más tranquilas Fdo. Pierre


LEVANTAMIENTO DE LA VENDテ右 Noelia Arilla


La Vendée, agosto de 1793 Querida familia: Es mi deseo que os encontréis todos bien. Yo, de momento continúo por la costa atlántica en mi viaje hacia Brujas. Estas últimas semanas me he retrasado mucho por las continuas revueltas que hay por esta zona de la Vendée y según cuentan no esta mejor por Bretaña. Como voy a estar varios días esperando que se calmen las cosas después del último enfrentamiento entre soldados republicanos y “contrarrevolucionarios” os cuento un poco lo que me dice la gente de uno y otro bando. Si hablas con un revolucionario te dice que no ha sido un movimiento campesino, sino que ha sido una confabulación de nobles y curas; si le preguntas a un monárquico te dice que ha sido un movimiento campesino unicamente. Después de seis años desde la Revolución Francesa, que como nos han dicho, pretendía poner fin a la desastrosa situación del país quitando los privilegios feudales de los nobles y del clero, por esta región, las cosas siguen sin ir bien. La situación de los campesinos, que como en todos sitios, son los que llevan siempre la peor parte se ha mantenido igual o peor que estaba antes de la Revolución. Con la revolución, según me cuentan, quienes han salido ganando han sido los nobles, que continúan con sus posesiones y sobre todo los burgueses que han comprado más propiedades. Los campesinos siguen trabajando las tierras de los nobles y en el mejor de los casos trabaja las tierras del propietario a cambio de repartir a medias los beneficios de las cosechas. Estos revolucionarios, con su afán de cambiar todo, han llegado a elaborar una constitución civil del clero, que han obligado a jurar a todos sus miembros. Pero, por lo visto, el Papa Pío VI la considera sacrílega, cismática y herética, amenazando a todos aquellos que la juren. Así que,mucha gente católica que al principio apoyaba la revolución, ahora, están en contra. Y, como ya sabéis, Francia mantiene muchos frentes abiertos. A los frentes contra prusianos y austriacos, ahora hay que sumar los que se han abierto contra la coalición que han formado España, Holanda, Nápoles y Gran Bretaña. Así que se necesitaban reclutar Con todo este panorama no nos debe extrañar que esta pobre gente explotara y en marzo se rebelaran contra las exigencias de los revolucionarios. Esta revuelta, a diferencia de otras que se han producido en otros sitios durante este año, no ha sido sofocada por el ejército de la República sino que van avanzando, conquistando ciudad tras ciudad y saliendo victorioso en muchos otros enfrentamientos contra el ejército de la república. Y lo curioso es que en muchos casos, después de una victoria regresan a sus casas, porque este ejército no tiene ambición conquistadora, solo manifiesta su descontento. Un vecino me contó que habían estado a punto de conquistar la ciudad de Angers pero que el ejército se disolvió,


“nos hemos rebelado para no convertirnos en soldados y no es cuestión de convertirse en soldado para restablecer la monarquía en la capital”. Pero la realidad es que la nobleza, que en un principio se mantuvo al margen, al ver que las cosas se desenvuelven de forma favorable para los campesinos han tomado las riendas del ejército y dirigen la insurrección dándole un carácter católico, monárquico y sobre todo contrarrevolucionario. Bueno familia, en cuanto pueda continuar mi viaje intentaré enviaros esta carta, cuando tenga la seguridad de que pueda llegaros. Un fuerte abrazo para todos. Aiur Otxoa

Esta es la carta que mantenía, entre otros enseres, una familia vasca en el granero de su caserío (hoy casa rural ) de Vizcaya. Según cuenta la tradición familiar se trata de un antepasado, tratante de lanas, que se dirigió por tierra a la ciudad de Lieja o Brujas para abrir nuevos mercados. Esta carta despertó mi interés por lo que relata y buscando por internet conocí algo más del levantamiento campesino de la Vendée. Esta carta es de agosto de 1793, pero la revuelta continuó hasta 1795 y aún hubo algunas otras en 1796. La revuelta se convirtió en un asunto muy serio para el gobierno de la revolución y se tuvo que emplear muy a fondo con el ejército. En aquel entonces se habló de “populicidio”, hoy en día no se quiere entrar en debate, pero algunos historiadores hablan de genocidio, otros hablan de “simples crímenes de guerra”. Murieron más de 125.000 personas y aquellas tierras estuvieron despobladas durante más de 25 años


Asesinato del revolucionario Jean-Paul Marat Laura Cambronero


En París, a 14 de agosto de 1793 Excelentísimo señor:

He de comunicarle que el 13 de julio de este mismo año, 1793, Jean–Paul Marat, revolucionario francés, fue asesinado por la revolucionaria girondina Charlotte Corday. Los hechos ocurrieron de la siguiente manera:

Mientras el diputado disfrutaba de un baño para poder aliviar los picores que su enfermedad cutánea le producía (pues el hombre padecía de viruela), al otro lado de la calle en la que se encontraba su residencia, un coche se paró y de él bajó la joven Charlotte Corday, dispuesta a entrar en la morada de Marat. Según me informó la portera del edificio, Charlotte insistió en pasar a la casa, pero ésta se lo impidió; a pesar de todo, la muchacha consiguió librarse de ella y pudo subir hasta su piso. Una vez allí, el ama de llaves de Marat, Albertine, se vio inmersa en una situación similar a la que había protagonizado Charlotte con la portera, solo que esta vez el propio Marat (que estaba al corriente de todo lo que ocurría en la puerta) ordenó a su ama de llaves que le dejara pasar. Según las declaraciones que hizo la propia Charlotte, la situación de la habitación era la siguiente: sobre la bañera y mal colocado, había un tablero cubierto de papeles, cartas abiertas y escritos comenzados. El propio Marat sostenía en una de sus manos un escrito a medio redactar, el cual resultó ser una carta a la Convención, que dejó sobre ese mismo tablero en el momento en que la joven apareció en la habitación. Tras una conversación sobre la situación en Normandía y los refugiados en Caen, un comentario de Marat, en el cual mencionó que todos aquellos sujetos nombrados por la joven acabarían guillotinados en menos de una semana, hizo que Charlotte no soportara más a ese hombre: con gran precisión le hundió el cuchillo que llevaba en la mano en su corazón, pues tomó aquel comentario como el paso que necesitaba para convencerse a sí misma de que, según las propias palabras de la imputada, “ese hombre debía morir”. La joven también declaró que el diputado, sorprendido, exclamó “¡A mí, mi querida amiga!”, las cuales fueron sus últimas palabras.

Detuvimos a Charlotte al poco tiempo de cometerse el asesinato y la trasladamos a la Abbaye, donde procedimos a realizarle un interrogatorio, gracias al cual hemos podido conocer la información sobre el crimen, contada anteriormente. La joven fue ejecutada el pasado 17 de julio.

Firmado: Jefe del cuerpo de policía de París.


La Grande Peur VĂ­ctor Relova


A su Excelentísimo Primer Ministro de Finanzas de Su Majestad Luis XVI, Monsieur Jacques Necker:

Lamento comunicaros que la comitiva que recaudaba los impuestos en el condado de Vivarés fue atacada por un grupo de bandidos de los muchos que proliferan por estas zonas. Os referiré lo acontecido durante los últimos meses, con la intención de que podáis ponerle fin a esta situación de la mejor manera posible. Con las últimas malas cosechas, las hordas de bandidos que saqueaban las cosechas de los pueblos de esta región se intensificaron, los campesinos, aterrorizados y desconfiando de la protección del conde, formaron milicias para defenderse. Pero esos ataques nunca llegaron. En medio de la confusión en la que se halla inmersa la zona, los campesinos pensaron que los bandidos solamente eran rumores que los hombres más ilustres de la zona habían hecho correr para sembrar pánico y confusión, a tanto llega la locura en que se hayan sumidos. En ese momento las milicias campesinas que se encontraban espoleadas por el miedo vieron este tornado en ira, y arremetieron contra castillos y abadías arramblando con cuanto poseían los honrados sirvientes de su majestad. Quemando los archivos y robando las provisiones. Estos mismos grupos de campesinos son los que asaltaron nuestra comitiva anteayer en un camino. Aquí llegan rumores de que en todas partes del reino de Su Majestad se están produciendo incidentes similares, y que por todas partes el tercer Estado se ha alzado en armas contra sus superiores por ley divina, y temo por la prevalencia de nuestra administración. El mismísimo conde de Vivarés sufrió hace no mucho un asalto a su castillo, en el cual el grupo de bandidos incendió antes de ser reprimidos el lugar dónde se conservaban los libros terriers, allí donde se registraban los compromisos y deberes que el pueblo tiene o tenía para con él y su familia. Los campesinos claman por la destrucción del orden establecido por el Altísimo, y me temo que esta vez costará mucho mantener al pueblo bajo sus designios. Siento la brevedad de la misiva pero temo por mi vida, y me temo que la actuación más prudente será abandonar a su suerte a esta gente que muerde la mano que les da de comer. Muerto el perro se acabó la rabia. Atentamente: Monsieur Loufoque, Recaudador de impuestos de la Ferme Générale y servidor de Su Majestad


Hechos de la revolución francesa contados por alumnos