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Laberinto

David Toscana Bellas letras página 2 Owen Sheers El hombre sombra página 3 Anitzel Díaz ¿El arte es un agente de cambio? página 5 Víctor Núñez Jaime Cuando el Nobel es periodista página 8

N.o 492

sábado 17 de noviembre de 2012

Performance en tránsito

Niña Yhared Página 4 FERNANDO CASTILLO, EL GATO NEGRO, 1929

Creadores critican a la UNAM

El lamentable caso de la colección Blaisten Avelina Lésper Página 6

MILENIO


02 b sábado 17 de noviembre de 2012

MILENIO

antesala DE CULTO

ESPECIAL

Bellas letras

Juan Emar

Del mundo como circo

TOSCANADAS ESPECIAL

David Toscana dtoscana@gmail.com

D

e vez en vez aparece alguna ociosa convocatoria para elegir la palabra más bella del español. En algún lugar leí que era “cristal”, en otro, “Querétaro”, y cuando se abre la selección al público ignaro, suelen ganar palabras como “madre”, “cielo” o “vida” porque los votantes no piensan en la belleza de la palabra sino en el concepto. ¿Pero en qué consiste la beldad de una palabra? ¿En su mero sonido? ¿O también en su grafía? Si se toma en cuenta el sonido, habrá que ver que las palabras no suenan igual si las pronuncia alguien con buena voz o un gangoso, una mujer sensual o un frío locutor, un cubano o un chileno. En el segundo caso, no es lo mismo una palabra en Garamond que con artística caligrafía; no será igual con tinta negra que con algún tono amarillento. Acaso puedo suponer que en cuanta encuesta se haga, nunca ganará un monosílabo, aunque algunos futboleros piensen que “gol” es la gran cosa, y los religiosos voten por “dios”. Tampoco ganaría un multisílabo, ni aunque votaran los desparangaricutirimicuarizadores. Es difícil pensar en palabras bellas por sí mismas. Por lo general, la belleza se encuentra en la encadenación de varios vocablos. Es más fácil pensar en palabras desagradables. Lo primero que viene a la mente son los nombres. Si una muchacha dice “Me llamo Ergastulondia”, la suma de esas trece letras se vuelve un tanto repulsiva. La palabra “estufa” no provoca ni atracción ni rechazo. Pero la cosa cambia si conocemos a una vecina que se llame Estufa Saldívar.

Lobsang Castañeda b lobsang_cs@hotmail.com

Si se trata de vocablos feos, hay que consultar a los médicos o anatomistas. Lo que podría ser una bella escena erótica en manos de un novelista, ellos la echarían a perder con términos como: glande, prepucio, epidídimo, uretra, vestíbulo vulvar. ¿Qué sería para ellos una situación amorosa sin mencionar las glándulas parauretrales de Skene? Ahí donde mi pobre corazón sentía una pena muy grande, muy grande, para ellos sería cosa del endocardio, miocardio y pericardio. Allá donde el buen Gutierre de Cetina hablaba de los ojos claros, serenos, de un dulce mirar, el oculista vería retinas, escleróticas y humores acuosos. Quizás el peor nombre de un fragmento del cuerpo lo tengan las trompas de Falopio. Con tantos anatomistas italianos de apellidos más agraciados, tuvo que ser el buen Gabriel Falopio quien las bautizó. Si un tal doctor Rossi se le hubiese adelantado y hubiese cambiado la trompa por un sinónimo, hoy se les podría conocer como los conductos de Rossi o los rossiductos. En fin, mejor que los literatos no pierdan el tiempo con las palabras bellas así como los músicos no se preguntan si hay una nota más hermosa que otra. Podrá haber quien tenga colores favoritos, pero no es tema para los pintores. En el mundo de las palabras, no existe la belleza aislada, pero sí la fealdad. Ningún hombre ha conquistado una mujer pronunciando palabras supuestamente bellas de manera reiterada y desconectada; así sean “flor” o “anillo” o “boda”. En cambio se me ocurren muchas del lado antiestético que por sí solas enfrían, apagan o matan una relación. La belleza necesita al menos un verso; la fealdad sabe andar sola. L

Á

lvaro Yáñez Bianchi (Santiago de Chile, 18931964) nació aburrido, repleto de insolencia, asfixiado por una sociedad injusta y mediocre que lo encolerizaba, pero no cansado. De lo contrario no hubiera reconstruido la realidad con muecas grotescas y chistes crueles, con trucos de magia y risas de manicomio, sino dirigido sus rabietas de escritor incomprendido y adelantado contra la prolongada hiperactividad del mundo circundante o contra aquel “mal del ímpetu” retratado escrupulosamente por Iván Goncharov, otro maniático. Ferviente admirador y difusor de las vanguardias europeas, pintor, dibujante, columnista y crítico de arte, Yáñez Bianchi fue también caprichoso, lúdico, rousseliano y sombrío, tanto que extrajo su nombre de guerra de la dislocación morfológica de la expresión francesa J´en ai marre (“estoy fastidiado”, “estoy harto”) que por bondades de la lengua devino Jean Emar, que se castellanizó, a su vez, como Juan Emar. Seducido por los dislates de la realidad, Emar publicó tres novelas cortas en 1935 (Miltín 1934, Un año y Ayer) y un volumen de cuentos (Diez) en 1937. Luego se esfumó, aparentemente silenciado por la nula recepción de su obra, aunque dedicaría el resto de sus energías a una empresa narrativa monumental, Umbral, que en el momento de su muerte sumaba ya 5 mil páginas. La obra de este “Kafka chileno” (Neruda dixit) está marcada con el signo de la locura. Sus libros son retablos de madera hueca que solidifican hechos cotidianos que se vuelven inquietantes por azares del destino. Con el humor negro a flor de labios, sus personajes realizan o presencian actos circenses

EX LIBRIS

que van de lo insignificante a lo maravilloso y de lo maravilloso a lo terrorífico, pasando siempre por el tamiz de la especulación lúcida y descabellada al mismo tiempo. Es, en efecto, el mundo como entretenimiento lo que le interesa a Emar. Es la belleza de las flores podridas que aún desprenden su perfume lo que rubrica todo su arte. En Ayer, por ejemplo, el lector atestiguará no solo el paseo matutino de un matrimonio por San Agustín de Tango, sino la historia de un hombre a punto de ser guillotinado, o el canto de los monos fundiéndose con los rayos del sol en una armonía perfecta o el combate entre un avestruz y una leona en el zoológico, o una penetrante reflexión sobre el verde y el rojo de la mano del pintor Rubén de Loa, o un estupendo ensayo sobre el miedo. En Un año, por su parte, encontrará no solo un dietario confeccionado a partir del primer día de cada mes sino las instrucciones para convertirse en un fonógrafo humano, o el lento y perseverante festín de una polilla devorando los Cantos de Maldoror, o una salvaje invectiva contra Dios. Pero es, sin embargo, en Diez donde la exaltación emariana llegará a su paroxismo. Respondiendo a una estructura piramidal (cuatro animales, tres mujeres, dos sitios y un vicio), todo confluirá en la crueldad absoluta, en el espectáculo máximo de la tortura, tal y como ocurre con los dipsómanos preocupados por el show que más tarde ofrecerán a la concurrencia. Dipsómanos que saben que para que en verdad duela y valga la pena tendrán que acrecentar, a la par, la cantidad y la potencia del alcohol consumido. L Los hijos de Pasifae bEKO

BITÁCORA PSICOTRÓPICA

Xavier Velasco

Somos lo que deseamos; he ahí nuestra cojera.

MILENIO b LABERINTO b Dirección: José Luis Martínez S. Edición: Alicia Quiñones Coedición: Roberto Pliego Arte y diseño: Salvador Vázquez Mejía


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LABERINTO

antesala

El hombre sombra

Einstein en Bellas Artes

Traducido por Andrés Neuman, el trabajo del poeta galés que se presentará en la FIL de Guadalajara propone instantáneas de la vida y el amor A SALTO DE LÍNEA

POESÍA

ESPECIAL

Owen Sheers

Aún no mi madre

A

yer encontré una foto tuya con diecisiete, sujetando un caballo y sonriendo, aún no mi madre. La ajustada gorrita ocultaba tu pelo y tus piernas tenían la altura de un varón. Lo sujetabas por el cabestro, tu mano estaba un puño por debajo de su inmensa mandíbula. Los árboles al viento, inmóviles al fondo. El cielo granulado por la antigua película. Pero lo que realmente me atrapó fue tu cara, la mía. Pensé, por un instante, que era yo. Hasta que vi el abrigo de mujer, ceñido en la cintura, los pantalones anchos y la fecha arañada en una esquina. Eso me confirmó que eras tú con diecisiete, sujetando un caballo y sonriendo, aún no mi madre, aunque yo claramente ya era tu hijo.

Cosecha

S

para S.

entados a la sombra del castaño nos tomó por sorpresa la caída de castañas: minas en miniatura hundiéndose entre hojas, golpeando nuestra espalda y nuestros hombros. Empezaste a atraparlas, estrujando sus secretos, y te quedabas con las que podías apretándolas bien contra tu vientre, como si hubieras sido apuñalada y estuvieras sangrando castañas por la herida. Cuando se acumularon demasiadas me confiaste unas pocas, que retuve: puñado de nudillos en mi puño. Pero con mi sudor opacaba su brillo, desde un marrón intenso a un pardo tenue, y cuando te las devolví me dijiste que siempre sería de ese modo: porque yo soy un hombre, y tengo manos ácidas. Traducción del inglés de Andrés Neuman

O

riundo de Gales, Owen Sheers (1974) es poeta, narrador, ensayista, guionista, dramaturgo y colaborador de diarios como The Guardian y la revista Granta. Ha sido galardonado con premios como el Eric Gregory y el Young Writer’s Awards concedido por la revista Vogue. En 2000 publicó The blue book, su primer libro de poesía, y en 2004 The dust diaries, libro de viajes ambientado en Zimbabwe y con el que ganó el Premio al Mejor Libro Galés en 2005. En narrativa, Sheers publicó Resistencia (Alfaguara), su primera novela, recibida por la crítica inglesa como “un debut de inusitada madurez”, traducida a ocho idiomas y llevada al cine en Londres el año pasado. Sheers, quien se ha sumado a la tradición literaria británica, llegará a México a la FIL de Guadalajara para presentar El hombre sombra (El Tucán de Virginia, 2012), traducido por el también narrador y poeta argentino Andrés Neuman. De dicho libro, con selección de su autor y traductor, provienen los poemas que aquí presentamos.

Escena de Einstein on the beach

Braulio Peralta

el gremio periodístico por que la hayan distinguido en el género de entrevista: iba más allá de Y ahora qué harán los eso, sin duda. México necesita, críticos de Alfredo Bryce le urge, reporteros de cultura de Echenique; omitirán que esa calidad. Un lujo ser su amigo acaba de publicar una novela y hermano. que roba a la sirvienta el título, 3. No me perdí el montaje Dándole pena a la tristeza? Es operístico en Bellas Artes de verdad que el autor irrita con sus Einstein on the beach, dirección declaraciones pero, ficcionista de Robert Wilson y música de su propia realidad, ya lo hace de Philip Glass. Una chulada personaje literario. El escándalo minimalista de antropología cobra visos de cuento o novela. teatral (es de 1976). Un hito de No gustó mi punto de vista la escena que regresa como publicado aquí por asumir nuevo porque el público lo hace que el autor merece el premio de hoy, vital, aunque cansado de la FIL de Guadalajara. Sigo (dura cinco horas). Mares de pensando que es un premio bien tinta teórica sobre la historia dado (aunque debió declinar del montaje. Ecos de Meyerhold a tan vergonzoso sigilo). El y la supermarioneta del actor, asunto de los plagios pertenece reminiscencias a la pintura de a los tribunales del Perú y sus Edward Hooper, entre otros; demandantes. Y un agregado: se le compara con Brecht para los académicos los (pero exageran). Un montaje escritores nunca han sido serios donde el uso —y abuso— del en nada, mientras no respeten tiempo es fundamental para las notas al pie de página que compenetrarse en el summum se requieran. La seriedad de la del arte escénico. Y de cierto academia nada tiene que ver esnobismo, sin duda (no todos con la locura escritural. Y ya, entienden: no hay nada que me callo. Me aburre el tema entender). Un experimento y puedo caer en autoplagio al operístico que provocó adeptos repetirme como el resto con sus e influencias (Gurrola y De argumentos. Tavira, en algún momento). 2. Adriana Malvido tiene, Fue tal la trascendencia mínimo, tres libros sólidos para de la pieza que terminó en merecer un Premio Nacional trilogía (Satyagraha, una de de Periodismo, por trayectoria: ellas). Había venido en 1999, Nahui Olin, la mujer del sol, El con Persephone, al Festival joven Orozco. Cartas de amor Internacional Cervantino (me a una niña y Los náufragos de aburrió). Innegable capacidad San Blas. Más de treinta años lumínica y arquitectura visual de compartir su labor en el sin límites que posee el artista periodismo. Publicará en breve plástico —eso es— Robert un libro esclarecedor de la cultura Wilson. Y Glass, bueno, es maya, La reina roja de Palenque. Glass. Creadores de ayer y hoy. Debería existir un Nacional de Periodismo por trayectoria en Coda periodismo. Porque Adriana La reunión de intelectuales con Malvido lo que ha realizado en Enrique Peña Nieto causó más unomásuno, La Jornada y ahora desasosiego que tranquilidad Milenio es serio, investigado, bien al medio cultural. A esperar el escrito. No fue gratuito el gusto en humo blanco. L braulioperalta@yahoo.com.mx

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arte INGRID CRUZ

Poderosa Afrodita en Los Ángeles, California

Performance en tránsito El más reciente proyecto de la artista mexicana consistió en 28 performances realizados en diferentes países. En estos actos, en los que la constante es el lenguaje corporal, estuvieron presentes la crítica social, la palabra y la violencia CRÓNICA Niña Yhared (1814)

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na mujer camina vestida con un traje de lechugas por el Hollywood Boulevard, en dirección al teatro Kodak. En esta acera conviven los nombres de las estrellas de Hollywood, turistas y también personajes bizarros como Wonder Woman, Elvis, Superman y el Hombre Araña. Una niña afroamericana pregunta asombrada “Who is she? Is lettuce girl!”. Sonrientes, los automovilistas sacan fotos con sus celulares; una patrulla de Los Angeles County se detiene por un momento, toma una fotografía y continúa su marcha. La mujer lechuga porta un letrero que dice: “Powerful Aphrodite” (Poderosa Afrodita). Poderosa Afrodita fue un performance que realicé en 2009, como parte de una residencia artística en la galería LACE (Los Angeles Contemporary Exhibitions), en el contexto de la muestra I feel different, curada por Jenifer Doyle. Fue el primer performance de la serie Bitácora mujer, que hoy es un archivo de 28 performances, fotografías, textos, poemas, documentos y videos. Me gusta ir llenando este diario de viaje con apuntes, bocetos, caligrafía y borroneos, donde la constante es el lenguaje del cuerpo. En mi libro blanco dibujo metáforas, trayectos, planes y experiencias vividas en cada lugar. Hasta el momento he realizado performances en Estados Unidos, España, Alemania, Reino Unido y México, como parte de la Bitácora. Una aventura creada por medio del arte efímero. Debo decir que mi particular intención al comenzar este proyecto fue hacer una investigación, teórica y práctica, sobre las artistas de performance en México y otras latitudes, teniendo como coordenada principal la utilización del cuerpo en distintos contextos artísticos y épocas. Es decir, me interesaba cartografiar desde mi cuerpo y establecer diálogos artísticos con mujeres artistas emergentes, con inquietudes similares, y poder trabajar con ellas. Una mujer rubia, vestida de blanco, y una morena vestida de negro. Sus cuerpos están unidos por una sola trenza, que anuda sus cabellos. Territorio. Arizona. Tierra de nadie. Frontera entre México y Estados Unidos. La rubia lava con leche palabras escritas en las piernas de su compañera. Palabras en inglés, escritas espontáneamente, que dicen: Beauty, Violence, Struggle, Exile, Hope, To both sides. La morena lava, purifica con sus manos todo el cuerpo con leche. El líquido blanco,

que solo producen las madres, cura las heridas causadas por la secular violencia y el dolor. Las artistas están separadas y unidas, diversas y dependientes. Forcejean, yendo en direcciones opuestas, jalándose por las cabezas, imbricadas, enmarañadas, ajenas y doloridas. Al final, una cascada blanca las cubre borrando viejos insultos y nuevas rencillas. Blanco y negro, Black and white, en una sola imagen, muestra la dicotomía entre dos países contrastados, alude a la migración y codependencia entre México y Estados Unidos. Como artista invitada al Festival Arizona Between Nosotros, en el verano de 2011, creí pertinente crear una postal que reflejara el imaginario y la violencia que viven las mujeres migrantes al cruzar cualquier frontera en el mundo. La pieza se realizó en IMFOCULTA, CECUN, de Nogales, Sonora; en el MOCA, Museum of Contemporary Art, de Tucson, Arizona; y en ALAC, Arizona Latino Arts & Cultural Center, en Phoenix, Arizona. Con la participación de la estadunidense Megan Amber Cox, trabajé para construir una sola imagen de dos mujeres en contraste. Durante varios días, las dos recorrimos muchos kilómetros por carretera y cruzamos varias veces la frontera en ambas direcciones; también visitamos el desierto de Arizona. Caminamos y nos preguntamos cómo debíamos construir cada pieza. El idioma y la escritura siempre estuvieron presentes, ella escribiendo en mi cuerpo en inglés y yo en español en el suyo. Una versión de este performance se llevó a cabo en el Museo Universitario del Chopo, en la Ciudad de México, como parte de la presentación del libro Primer Encuentro Nacional de Performagia, en septiembre de 2011. En esta ocasión, algunos asistentes escribieron sobre mi cuerpo acerca de la violencia que se vive en México y también sobre la violencia hacia las mujeres en nuestro contexto. Solo recuerdo muchas

manos arremolinándose en mi cuerpo, buscando un espacio de piel para escribir. También tengo presente al tatuador El Foco, con su rostro completamente dibujado, sus perforaciones, pintando un ojo en la palma de mi mano. La Bitácora mujer crece, se expande, abruma lo escrito, los estímulos recibidos. Consigno cada pieza, de repente leo a las teóricas del performance feminista, sobre teatro, semiótica, a Antonio Prieto Stambaugh y su texto “Performance y teatralidad liminal: hacia la represent-acción”. Como una deportista preparo mi cuerpo, hago maletas para un viaje de tres meses por Europa. De nuevo migro y mi diario se escribe al paso de las horas. Bitácora, arte y conexión. Cruzo fronteras, el Atlántico, migrando, para entender qué pasa con el cuerpo de una mujer, para descifrar los secretos atávicos. Otros idiomas, los mismos gestos. Multiculturalidad. Me sitúo en otro contexto para mirarme, para saberme. Solo llevo mi cuerpo, y la escritura, la caligrafía y el dibujo, también son mis aliados. La serie Bitácora mujer ha trasformado mi particular enfoque del performance y ha convertido mi trabajo en un arte expandido que se relaciona con diversas artes, como multimedia, video y arte sonoro. Recorrí muchas millas para poner en diálogo mis pensamientos. Ahora me gusta decir que el performance se hace cuando cruzas umbrales con el cuerpo, cuando creas metanarrativas, pero también cuando te enfrentas contigo mismo. Con mi cuerpo hago imágenes abiertas a la interpretación.

Bitácora mujer ha trasformado mi enfoque del performance y ha convertido mi trabajo en un arte que se relaciona con diversas artes En Barcelona encontré un contexto fresco de arte emergente, también conocí a investigadoras como Judit Vidiella, Mayte Garbayo y María Ruido. Esta última escribió un libro sobre la performancera cubana-estadunidense Ana Mendieta. Hice los performances México blanco y Blanco Mediterráneo, que además presenté en La Tabacalera, de Madrid. En España comencé la Bitácora mujer en video, con zambullidas en el Mar Mediterráneo, tomas subacuáticas y videopoemas inspirados en mis libros El banquete de las ninfas (CANTE, 2010) y Estaciones del deseo (Navachiste Ediciones, 2004), realizados con DocuMentalidades, de Gonzalo Marcuzzi. El viaje continuó para realizar proyectos en colaboración:Ephemeral body a performance project, en Liverpool, Reino Unido, con la artista de performance Lorena Rivero de Beer; Transparencias (Transparencies), con la mexicana Lala Nómada, en Berlín; y Les voy a contar mi vida, en homenaje a Esther Ferrer, en Artium, Vitoria Gasteiz (País Vasco). Una mujer se coloca en un espacio completamente blanco. Ella también está vestida de blanco y, por medio de luces y sombras, su cuerpo se va cubriendo de palabras. Toma un pincel y escribe, palabras-cifra, sobre loza blanca. Muestra los signos al público y después lava los platos manchados y los seca con sus cabellos. Historia de mi piel es un performance donde pude unir dos pasiones: el dibujo y la caligrafía. También donde me he dado el gusto de experimentar con tecnología, con multimedia, video y creación de audio con talentosos artistas mexicanos y extranjeros. Este performance, que hasta la fecha cierra la Bitácora mujer, se presentó en Barcelona, en mayo de 2012, como parte del Festival Rip Off III, invitada por la artista de Tijuana Melina Peña, y en el Kabaret Obert, en la Asociación Cultural La Papa. En verano hice una nueva versión con mis alumnos del taller “El Cuerpo del Artista, sus límites y extensiones”, que desde hace tres años imparto en el CANTE, del Centro de las Artes Centenario de San Luis Potosí. La James Madison University, Virginia, de Estados Unidos, me invitó a presentar una versión especial de Historia de mi piel, a finales de septiembre. Como “artista invitada” también di varias conferencias sobre Bitácora mujer, que ustedes ya conocen. Este libro aún no termina. En este momento, querido lector, comienza el verdadero viaje. L


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arte

Los márgenes de la estética contemporánea ENSAYO SALLY MANN / CANDY CIGARETTE, 1989

Sylvia Navarrete

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Lo marginal sigue siendo un modelo de creación? Para el colectivo Raqs Media, basado en Delhi, “la cuestión ya no es ‘periodizar’ la contemporaneidad ni erigir una cómoda valla blanca en su derredor, sino encontrar atajos, trampillas, antecámaras y pasadizos secretos entre el ahora y cuanto está en otro lugar (elsewhere) o acaso en otro tiempo (elsewhen)”.1 La primera incongruencia del arte actual es su clasificación, que dispara una descalificación automática. En efecto, designa una categoría más estética que cronológica: si su corte factual arranca en 1960, la postura normativa privilegia cierto arte en sintonía con las tendencias del día (uso de tecnologías de punta, parodia de repertorios del pasado, empalme de disciplinas, soportes y materiales...). El término se vuelve peyorativo en bocas que lo vomitan con odio estéril, dado que ningún tronco común permite reconocer lo “contemporáneo” tal cual lo alucinan sus adversarios. Es un género en sí —como antaño la pintura de historia— que segmenta la oferta cultural, monopoliza las carteras de instituciones públicas y mercado privado, jerarquiza tasas y reputaciones, dialoga con las elites, la crítica y la teoría. Lo legitima un cenáculo del cual se condena a quedar fuera a los outsiders trasnochados. Unos y otros, cortesanos y plebeyos, se marginan mutuamente con olímpico desdén. El arte ha de ubicarse hoy en la tensión y la inminencia, en “ese estar entre afuera y adentro, ser libro u obra artística y ser mercancía, exhibirse en museos y en un organismo de derechos humanos, enunciarse como autor y dudar de su poder”,2 sostiene García Canclini. De órbita descentrada, derriba muros físicos y virtuales, y emerge en focos latinoamericanos, asiáticos y africanos que surten narrativas y circuitos subalternos, ayer llamados underground, hoy nómadas y migrantes, sin emular discursos hegemónicos ni pretender la cohesión.

Ojo: precariedad social y cruel desarraigo no compaginan con frenesí del jet lag, aunque este sea el ideal de conceptuales viajando con laptop y pintores interviniendo recintos in situ. Para recorrer las antípodas, solo mandan becas y patrocinios. ¿Acaso otro mito de la globalización será la no competencia de Nueva York, Berlín o Londres, y las escenas vernáculas? Mientras nuevos ricos invierten en Rusia y China, la especulación engulle capitales que rara vez acreditan la carrera de recién egresados de las escuelas de arte. Quizás el negocio perpetúe la vieja polarización Norte-Sur, aun cuando lo producido en otras latitudes pugne por no ser un simple nicho del turismo a gran escala, ni un mero “subcampo” de la historia que se está escribiendo, dispersa, fragmentada y a trompicones, dentro y fuera de la academia.

Se acusa al arte de todos los males, y encima de contradictorio: le falta sustancia, es hipertrofiado, alterna vulgarización, pose intelectual, espectáculo y trivialidad. ¿Pero no anidará su potencial en esa paradoja? “Lo contemp oráneo como un desmadre cacofónico nos inspira enormes esperanzas”.3 Una de sus apuestas es justamente improvisar caóticos modos de convivencia entre obras, contextos, autores y receptores. Se le objeta que propicie situaciones más ambiguas que recíprocas; cada vez más, se exhorta a no sobrevalorar la estética relacional, porque la colaboración no siempre procura la interlocución concreta, ni la acción colectiva se torna fuerza solidaria. La estética está quedando a la zaga de la sociología y la antropología. Pero no olvidemos que la creación, aunque emancipada del régimen de las Bellas Artes clásicas, queda supeditada a la experiencia estética en la medida en que sorprende, irrita, seduce, aburre... No resulta cosa fácil dirimir si una obra es provocación inteligente, tomada de pelo o estrategia comercial. ¿El pacto de comprensión se resarciría al dar cabida a las contingencias de la belleza, la historia, la memoria, las ramificaciones de la vida, la abyección...? En suma, el atributo “más contemporáneo” del arte es trabajar en aquel umbral donde se desfasa a sí mismo y maltrata nuestra capacidad de aceptación: integra lo que no es considerado arte, reta los estatutos jurídicos de las instituciones, dinamita el imperativo de autenticidad, expolia los valores morales (religión, civismo, democracia, derechos humanos). De orden moral es la típica indignación del público, que no soporta instalaciones hechas con papel de baño (Gabriel Orozco), ni fotos de niños desnudos (Sally Mann), ni máquinas que fabrican caca (Wim Delvoye), ni performanceros con sida que le avientan sangre y esperma... En esos límites tenues, en esas tensiones entre lo lícito y lo prohibido, al borde de la difamación se mueve el arte, ayer como hoy, suscitando tremendas disensiones entre el sentido común (los profanos) y el mundo de los entendidos. Habrá crisis del arte, pero más aún en nuestras representaciones de la experiencia estética y del lugar que ocupa el arte en la vida. Todo apunta a deducir que, pese a los parámetros banalizadores de la época, la idea de margen y su práctica afortunadamente no han caducado. L ¹ Néstor García Canclini, La sociedad sin relato. Antropología y estética de la inminencia, Katz, Buenos Aires, 2010, p. 245. ² Néstor García Canclini, op. cit., p. 245. ³ J. Aranda, B. Kuan Wood y A. Vidokle, “What is contemporary art'”, p. 8.

ARTES VISUALES MUAC

Ahí donde hay escombros Anitzel Díaz

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ás de 115 mil casas han sido abandonadas debido a la violencia en Ciudad Juárez. En la sala 9 del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) se encuentra una de ellas. Fue el escenario de un hecho violento y de amenazas del crimen organizado. Teresa Margolles toma esta casa y la convierte en un grueso rectángulo de tierra compacta que cruza de pared a pared la sala del museo. La casa hace el tránsito de norte a sur como si se tratara de un ritual; aunque está deshabitada, debe tratarse con respeto. Finalmente, es demolida en la Ciudad de México. Envuelta en luces tenues, la intimidad se rompe cuando el espectador descubre la historia detrás de la pieza: la casa seleccionada forma parte de una zona conflictiva en una colonia de interés social que se desarrolló en torno a la industria de la maquila con la promesa de bienestar para las familias. La violencia se ha convertido en tema central del arte contemporáneo debido a la cotidianidad con que se presenta. Propicia una reflexión moral que no deja de ser estética. No es solo una denuncia. Cuando a Picasso, frente al Guernica, le preguntaron “¿Quién hizo esto? ¿Fue usted?”, respondió: “No, ustedes lo hicieron”. El artista no vive la violencia, solo la representa, y Teresa Margolles la sumerge en el vacío devastador como resultado del abandono y el deterioro, como resultado del miedo. Teresa Margolles (Culiacán, Sinaloa, 1963) formó parte del grupo de artistas (performanceros) de SEMEFO (acrónimo de Servicio Médico Forense) sobre los cuales corrían varios mitos urbanos. El grupo trabajó en torno al recuerdo y la muerte (el cadáver), muchas veces de manera

Imagen de la exposición La promesa

repugnante. Durante su carrera artística Margolles ha convivido con la muerte mediante fotografías, videos, performances e instalaciones, tocando temas como la corrupción, la desigualdad, el narco y la descomposición social asociada a la violencia. Su obra ha evolucionado: lo que antes chocaba ahora seduce, aunque si se mira más de cerca una joya, una burbuja, un escombro, estallará invariablemente la realidad, siempre más oscura que la pieza. La promesa tiene un marco conceptual claro: la muerte y la violencia. A pesar de que la muerte no es explícita en esta pieza, se siente presente. La violencia se siente en la destrucción continua de la pared. Cada día, como parte de la exposición, uno o dos voluntarios colaboran moviendo los restos desgajados de la pared para ocupar poco a poco la superficie de la sala. Es una pieza más conceptual

que estética. No se puede solo mirarla: hay que escarbarla. Hay que pasar una hora en soledad entre sus escombros sintiendo lo que nadie quiere explicar cuando sale. “Hay algo, una presencia, una esencia. Es irracional”, dice un voluntario del performance. Estos, los voluntarios, se convierten por una hora en parte de la pieza. Una figura en soledad acompañada de su sombra. Soledad, oscuridad, polvo. Restos. En el Centro de Documentación Arkheia se encuentra el archivo completo de la investigación de Margolles: desde la lenta desaparición de la casa hasta documentación periodística sobre los últimos tiempos en Ciudad Juárez. Así Margolles nos comparte su visión acerca de la política, la sociedad y las experiencias personales, y pide una respuesta emocional. Nos incita a responder a la pregunta ¿puede el arte ser un agente de cambio? L


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Adiós a la colección

Blaisten El 31 de octubre, la colección Andrés Blaisten abandonó las salas del Centro Cultural Universitario Tlatelolco. El hecho ha generado numerosas reacciones. Recogemos algunas de ellas, que por unanimidad lamentan esa decisión Avelina Lésper

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a salida de la colección Blaisten de las instalaciones del Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT) ya es un hecho y aún no tenemos ni la reacción del doctor José Narro, rector de la UNAM, ni un plan para ese espacio que demuestre que la decisión no fue solo la exhibición de fuerza de un grupo (el de la doctora Teresa Uriarte, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM). El pronunciamiento del doctor Narro es importante para explicar por qué salió de las instalaciones del CCUT un acervo que la UNAM no posee y no tiene forma de sustituir. Pero mientras él decide si habla o no, algunos destacados creadores del país expresan aquí su desacuerdo con esa inesperada determinación, y el coleccionista Andrés Blaisten afirma que la decisión afecta al público mexicano.

¿Por qué? Gilberto Aceves Navarro Pintor ¿Por qué van a sacar de ese museo la colección de mi amigo Andrés Blaisten? ¿Cuántos museos tiene la UNAM? ¿Seis, siete? ¿No son demasiados para exponer lo mismo? Yo siempre he estado fuera de esos museos, pero lo que están haciendo me parece demasiado.

Una decisión incorrecta Antonio Castellanos Basich Escultor La colección Blaisten es de enorme importancia para conocer y entender el patrimonio pictórico que los artistas mexicanos nos legaron, donde se aprecian las expresiones de los pintores que mediante su obra dieron identidad y luz a México. Es un acervo de cultura con la que cuenta el pueblo de México para identificarse con sus raíces e idiosincrasia. Es gracias a la pintura mexicana del siglo XX que se nos reconoce en el extranjero. El mayor mérito de la colección es que esté abierta al público y sea parte de la cultura e información que tanto requiere el pueblo de México en estos tiempos de violencia, desorientación y pérdida de valores de nuestra juventud. Por eso me asombró leer que el rector de la UNAM, en una visita a Michoacán en días pasados, dijera: “El mejor antídoto contra la violencia y desigualdad que sufre el país es invertir en la educación de los jóvenes, así como en ciencia, tecnología e innovación, y aunque ello implique dedicar una cantidad importante de recursos económicos, sería más costoso no hacerlo” (“Sociedad y justicia”, en La Jornada, 26 de octubre de 2012). Entonces, ¿en qué quedamos? La decisión de las autoridades de la UNAM de sacar la colección del CCUT es absolutamente incorrecta. Da la impresión de estar cargada de malévola inten-

ción anticultural y económica. No es difícil pensar que desean deshacerse de esta colección de arte mexicano que con seguridad ya no es redituable a sus intereses y sustituirla por el arte falsario que promueven las galerías internacionales para acomodar a sus “curadores de robotizados artistas”.

Acto indigno Benjamín Domínguez Pintor La colección Blaisten de arte mexicano es una de las más importantes de la República, porque se puede hacer un recorrido por la historia del arte mexicano que va de la pintura novohispana, pasa por el siglo XIX y llega al arte contemporáneo y moderno. Su expulsión del Centro Cultural Universitario Tlatelolco es un acto indigno de una institución tan importante como la UNAM. Ahí les queda esa mancha, para vergüenza. En cambio, la colección Blaisten seguirá teniendo cada vez más importancia para orgullo del arte de México y del arte internacional.

Nuestros dioses antiguos ÁNGEL ZÁRRAGA

Falta de entendimiento Manuel Felguérez Pintor y escultor Sin lugar a dudas la colección Blaisten es de primer orden para mostrar el arte mexicano de la primera mitad del siglo XX. Por otro lado, la UNAM es la universidad más importante del país tanto en enseñanza como en investigación y difusión de la cultura. Por tal motivo lamento profundamente la falta de entendimiento entre estas dos entidades.

Destino incierto Adolfo Mexiac Pintor y grabador Cuando conocí la colección Blaisten, hace unos años, pensé que tenía mucho que no veía una colección tan completa de arte mexicano y con tantos grabadores y obra gráfica. Me parecía que estaba en el lugar más adecuado; mucha gente ha ido a verla. Ahora quién sabe a dónde van a enviarla o qué van hacer con ella. Me gustaría que no saliera de ahí y se quedara de forma permanente. Todo creador, y más los jóvenes, no debería dejar de visitarla.

Una locura Arturo Rivera Pintor La colección Blaisten es importantísima, tiene desde novohispanos hasta pintores jóvenes. La colección debe llamar la atención de los jóvenes estudiantes porque no conocen la historia de la pintura de su país. Lo que enseña el libro 20th century art book, la biblia de los estudiantes, es a todos los gringos y a uno que otro latino. A todos los chavos les preguntas sobre cualquiera de los pintores de México y no saben del

La bailarina desnuda, 1907-1909

informalismo o la neofiguración. Julio Ruelas, Guillermo Meza, Jesús Guerrero Galván, Pablo O’Higgins, el Dr. Atl son esenciales. Es una colección muy grande de buena factura, hay calidad de lo que llaman la tradición y modernidad del arte mexicano. Por eso sacarla es una bestialidad ¿Por qué no les dan a los curadores el Eco, que no sirve de nada? ¿Por qué no les dan el MUCA, que está vacío? ¿Cómo van a quitar una colección que es tan importante? Es una locura lo que está pasando, espacios para prácticas curatoriales les sobran. Es un pretexto porque están en contra de la pintura. Las curadurías contemporáneas son una expresión de lo que sucede mercantilmente. Está bien que tengan un espacio, pero ¿por qué todos? Con dos o tres ideas filosóficas hacen todas las exposiciones y creen que con eso les basta, ¿Y la pintura dónde está? ¿Qué espacios tiene la pintura? Ojalá no sea


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artes SATURNINO HERRÁN

JULIO RUELAS

La domadora, 1897

la doctora [Teresa] Uriarte la próxima directora de Conaculta porque ya nos jodimos seis años más.

Gran muestra del arte mexicano Vicente Rojo Diseñador, pintor y escultor Es una colección importantísima por la escuela de pintura que representa y tenía un lugar ideal para visitarla. La colección tendría que volver a ser pública. Para una educación artística es una gran muestra de lo que es el arte mexicano moderno y confío en que la UNAM tenga una solución y un lugar para que vuelva a exponerla.

Todos pierden Ignacio Salazar Pintor, escenógrafo y diseñador Es una certeza que en los últimos doce años el arte moderno mexicano ha tenido una serie de episodios de indiferencia y falta de criterios por parte del Estado. De igual manera le ha sucedido al denominado arte contemporáneo. En este contexto, me atrevo a decir que solo la colección Blaisten ha logrado conjuntar varios miles de obras de arte moderno mexicano con visión y conocimiento, que puedan honrosamente representar nuestras distintas etapas del desarrollo en las artes visuales, en innumerables museos nacionales y extranjeros. Celebro el propósito de llevar a cabo otras “prácticas curatoriales”, lo cual resulta necesario en el vasto panorama de una mega universidad, solo que para ello se requieren estudios curatoriales que vayan más allá de los caprichos grupales y se sustenten en proyectos serios, inteligentes y académicos, más que en meros propósitos. Con la salida de la colección hemos perdido una oportunidad del todo valiosa: los públicos abiertos que acudieron por miles en el tiempo que permaneció expuesta, los estudiantes que encontraron las raíces de buena parte del arte mexicano, los académicos que pudieron jalar hilos para sus investigaciones y la UNAM misma.

Tristeza Francisco Toledo Pintor, escultor y ceramista Gracias a Andrés Blaisten y su colección conocimos pintores perdidos y olvidados. Hacer esa selección de artistas de esa época fue un acierto. Es una colección con obras muy bellas; en su catálogo hay maravillas.

Desprecio por el arte mexicano

En números

Andrés Blaisten Coleccionista Lo más grave es que esto [la salida de su colección del CCUT] demuestra un gran desprecio por el arte mexicano. Es un reflejo del vacío de poder. En el Estado no hay un ente real que rija a la cultura. Los jóvenes no saben quién es México en el arte, los enormes niveles que hemos alcanzado. Saben lo que se muestra del país: el narco y la violencia. ¿Cómo van a conocer la historia de nuestro arte? Con esta decisión no toman en cuenta las necesidades del público. La Rectoría está permitiendo que intereses particulares actúen en nombre de la UNAM.

Integran la colección Blaisten 400 artistas mexicanos y extranjeros que crearon su obra en México. Posee 8 mil piezas, entre óleos, grabados y esculturas. 40 por ciento de las piezas han sido compradas en el extranjero y repatriadas. En 2002 se inició el museo virtual de la colección Blaisten y en 2005 la UNESCO lo designó el mejor museo virtual de arte de América Latina y el Caribe. El museo virtual recibe más de 20 mil visitas diarias. En 2007 se inauguró el museo del CCUT. Se expusieron de forma permanente 120 piezas, que eran cambiadas periódicamente. Se realizaron 12 exposiciones, 17 publicaciones y eventos y conferencias. 240 mil personas asistieron a la exposición retrospectiva del Dr. Atl.

Esas obras eran una parte de la plástica que desconocían los artistas de mi generación. Observando las obras de Agustín Lazo de la colección, Roberto Doniz, que fue su alumno, me dijo: “Lo conocíamos como un señor muy correcto, y hasta ahora veo la calidad de su obra”. Yo fui coleccionista y hay obras que me interesaba comprar que más tarde me entere que había adquirido Blaisten. Entre su colección de pintura y la de gráfica del IAGO hay comunicación: él tiene pinturas de artistas de los que IAGO tiene obra gráfica. La colección Blaisten es parte importante de la plástica mexicana y me da tristeza saber que ya no está en el CCUT. Debería conservarse en un buen lugar.

Las prioridades del rector Narro Guillermo Tovar de Teresa Historiador del arte y cronista de la Ciudad de México La colección Blaisten es un acervo fundamental como un conjunto coherente de expresiones y formas que reflejan al México moderno a través de la plástica. Si algo ocurrió en México desde la Revolución fue haber sido el escenario de un nuevo “Renacimiento”, como lo llamó Jean Charlot. Esas expresiones y formas son de una riqueza y variedad inusitadas e ininterrumpidas hasta la conclusión del siglo XX. El mundo entero contempló admirado esa creación mexicana, tan original como cosmopolita. Nuestros artistas y literatos convivieron con las grandes figuras de su tiempo y alternaron con ellos en ideas, sorpresas y asombro, enriqueciendo a la humanidad con su legado. La colección Blaisten es una selección y síntesis de este milagroso y creativo acontecer cultural. En cuanto a su salida del CCUT, creo que el responsable final de estos actos erráticos e inexplicables es el doctor José Narro Robles, rector de la UNAM. Hace un mes se presentó en el Auditorio Nacional para entregar unos discos de diamante y oro al grupo

Los Tigres del Norte. La periodista Eva Díaz Moreno señaló que este acto fue una “noche felina” (Pumas y Tigres). El rector expresó: “Solo vengo a decir en nombre de los miles y millones de seres humanos dentro y fuera del país que siguen su música: gracias… gracias por decir lo que pasa en México y lo que queremos que sea… Gracias por lo que nos han hecho sentir, Tigres del Norte”. Textual (“Función”, en Excélsior, 30 de septiembre de 2012). Nadie discute la popularidad del grupo regional. Lo que extraña es que el rector de la UNAM hable a nombre de “miles y millones de seres humanos”. Esto parece indicar que nos encontramos frente a un líder mundial de masas devotas de la agrupación musical, que se convierte en vocero de su sentir y entender. ¿Es esto serio? ¿Lo dice a nombre de la UNAM? Me da curiosidad saber ¿cómo le hizo para conocer ese sentir masivo? ¿Lo hizo para dar a conocer los nuevos “valores estéticos” que desea imponerle a la UNAM? Si esto es así ya me explico por qué no defendió “a gritos” la salida de la colección Blaisten de su recinto, sus acciones, omisiones y nombramientos. Me asustan estos hechos. Me asustan por conocer ahora sus preferencias culturales y artísticas. Me inquietan, por su efervescente y exacerbado gesto megalómano y por su populismo (cree que por ser rector de la UNAM habla por “miles y millones de seres humanos dentro y fuera del país”; entonces imaginemos cuáles serían sus excesos como miembro de un gabinete). Debo decir que muchos mexicanos estamos hartos del populismo como máscara del autoritarismo. Nadie le discute a Narro su excesivo fervor por Los Tigres del Norte (por tratarse de un asunto personal), pero expulsar del CCUT una colección de arte que también despierta el entusiasmo de miles de mexicanos, ya en un plano institucional, me parece algo gravísimo, pues priva con ello a nuestro pueblo de otro tipo de valores y expresiones que también han dicho y dicen lo que pasa en México y lo que queremos que sea. L


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MILENIO

en librerías

La página pautada Mercedes Roffé La ópera fantasma Vaso Roto Ediciones España/ México, 2012 158 pp.

RESEÑA Enzia Verduchi

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or más de treinta años Mercedes Roffé ha desarrollado una obra poética delicada, ha decantado el lenguaje para verterlo en libros como El tapiz de Ferdinand Oziel (1983), Cámara baja (1987), La noche y las palabras (1996), Canto errante (2002), Las linternas flotantes (2009), entre otros. En una entrevista realizada por Edwin M. Lamboy, la autora señala sobre el lenguaje y el entrecruzamiento de culturas: “Tengo la sensación de que ese contacto con el judeo-español, a través de la comunidad, me ha hecho tener una especie de vivencia casi cubista de la lengua: una percepción simultánea de realidades y estados de lengua que no sería habitual ver confluir al mismo tiempo, en el mismo lugar”. De esa “vivencia casi cubista de la lengua”, surge el lenguaje y el ritmo de Mercedes Roffé, una voz propia, que en el libro La ópera fantasma halla su más alta definición. El título del libro proviene de Ghost opera (1994) del compositor y director de orquesta contemporáneo chino Tan Dun, quien persigue la creación de una “música que se pueda ver y colores que se puedan oír”, una “música orgánica” donde confluyan las tradiciones operísticas de Oriente y Occidente. Esta respiración construida con pautas, con sonidos cotidianos en comunión con el entorno y los ecos de la naturaleza, no la retoma ni interpreta la autora. Roffé la reelabora a partir de las sensaciones que se traslucen de la obra de Tan Dun. La ópera fantasma está compuesta en dos tiempos: “Aproximaciones a la boca del rey” —que a su vez se subdivide en tres secciones: “El lago (Chances are)”, “Definiciones mayas” y “Situaciones: eventos y conjuros”— y “La ópera fantasma”, que le da nombre al libro, estructurada en dos secciones: “Teoría de los colores” y “El pájaro de fuego”. La primera parte abre con un epígrafe de Octavio Paz que sostiene que “el poeta llega al borde del lenguaje. Y ese borde se llama silencio, página en blanco”. En “El lago (Chances are)”, el lenguaje se ciñe y surge, nace nuevo, de la hoja pautada brota cada vocablo. El silencio es el lenguaje y la grafía es el tiempo. Mientras que en “Definiciones mayas”, que toma su título y estilo de los textos en An epoch of miracles: oral literature of the yucatec maya (1983), del etnólogo Allan Burns, recoge la sencillez de la imagen y ahonda en el ritmo: Se dice, por ejemplo, después de pensar o decir algo que se sabía pero se pensaba que no hacía falta decir o pensar o incluir y entonces alguien pregunta por esa parte o cosa o persona que no se ha dicho o pensado, nombrado o incluido y así como si la pregunta de la persona se refiere a algo,            [persona o cosa que no, se contesta “—Tampoco”. “Situaciones: eventos y conjuros” remite a las instalaciones de Salomón LeWitt, a esa suma infinita de intersecciones numéricas, líneas ilimitadas que se conjugan en los muros de Drawing series, una especie de destino circular: invitad gente. invitadlos a todos. a una fiesta. una gran fiesta. y si el enfermo no quiere salir de la cama, dejadlo, que no salga. y que haya música y bailes, y cantos y pasteles. y si el enfermo no quiere bailar, dejadlo, que no baile. y si el enfermo no quiere cantar, dejadlo, que no cante. y si el enfermo no quiere comer, dejadlo, que no coma, que no beba. pero que haya ruido en la casa. y mucha gente. y que se cuenten cuentos y memorias, y fábulas y acertijos y si el enfermo no puede o no quiere decir nada, dejadlo —que no hable, que no ría, no recuerde. Esta subdivisión de La ópera fantasma es quizá la más arriesgada, pues oscila entre lo íntimo y lo impersonal. En la segunda parte del libro se cumple la propuesta de Tan Dun, aquello de que la música se pueda ver y los colores se puedan oír. “Teoría de los colores” y “El pájaro de fuego” no son solo un breve homenaje a los pintores influidos por el fauvismo y por los Nabis, sino que el color habla en su maridaje con la luz, y el sueño en su complicidad con la música. Esta conjugación del color-luz-sueño-música es la esencia de La ópera fantasma, el movimiento detrás de lo inmutable se va develando de manera exquisita. Mercedes Roffé va re-bautizando el mundo, vibra con su enumeración, hasta llevarnos a las hendiduras de su apuesta, la conjunción de los sentidos, de una obra total que se traduzca —como ella misma definió— en “una percepción simultánea de realidades”. L

Cuando el Nobel es periodista RESEÑA EDGAR ROSSANO

Víctor Núñez Jaime

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ario Vargas Llosa tenía 15 años cuando comenzó a ser reportero en el periódico La Crónica de Lima, Perú. Empezaba a correr la década de 1950 y eran, dice, “los tiempos del periodismo prehistórico”. El director del diario llegaba todos los días a trabajar montado en una mula y la Redacción no podía ser más modesta: mesas y sillas apolilladas, viejas y ruidosas máquinas de escribir, hojas de papel desperdigadas. Vargas Llosa, que todavía era Marito o Varguitas, se encargaba de las notas policiacas. El suyo era el mundo de la noche, los bares, los burdeles, las calles llenas de malandros. Una vez asesinaron a una prostituta en el Hotel San Pablo del barrio limeño El Porvenir. El reportero fue en busca de los detalles del suceso y cuando logró esquivar a los policías que rodeaban el cadáver se topó con la muchacha apuñalada. “Fue el primer muerto que vi y me quedé impresionado. Además, los policías hacían bromas sobre esa mujer con demasiada naturalidad, sin ningún pudor. Experiencias como esas me marcaron mucho. Tanto que tal vez sin ellas no hubiera podido escribir una novela como Conversación en La Catedral. He de reconocer que muchos de los personajes del libro nacieron de experiencias periodísticas de ese tipo”, contó el pasado mayo en Madrid, en una conferencia con motivo del tricentenario de la Biblioteca Nacional de España. Ahora, aquel ex reportero que recibió el Premio Nobel de Literatura en 2010 publica su obra periodística en tres tomos. Piedra de toque es la compilación de sus columnas escritas a lo largo de cincuenta años (1962-2012). Son cientos de artículos en los que aborda asuntos políticos como las dictaduras o las revoluciones, problemas sociales, temas artísticos y culturales, reseñas literarias, semblanzas… Es, afirma el autor, “una autobiografía política e intelectual que escribí, prácticamente, sin darme cuenta”. Si su columna (publicada actualmente en varios periódicos del mundo) y esta antología se llaman así es porque un día el autor encontró en el diccionario que la piedra de toque sirve para medir el valor de los metales “y me gustó para medir el valor de las cosas de la actualidad”. Quizá la importancia de estos tres volúmenes resida en que constituyen el reflejo de la “evolución ideológica” y de los “asuntos propios” de Vargas Llosa. Comienza a escribir desde la izquierda: a favor de la Revolución cubana y de la descolonización de África. Después transita hacia “posiciones más liberales”, como él mismo las califica. Defiende el aborto, el matrimonio homosexual, la legalización de las drogas. En lo económico, ya se sabe: siempre ha sido más “conservador”. Perú y España, sus dos países, acaparan la mayoría de sus reflexiones. No se olvida, nunca, de América Latina y de Europa. Se fija en las acciones de los principales líderes mundiales: Margaret Thatcher, Nelson Mandela, Barack Obama. Y jamás hace a un lado a los escritores y sus obras: los maestros y los contemporáneos. Pero antes de ser columnista, el narrador que quiso ser presidente de Perú trabajó en la radio. Y de esa etapa también guarda

El autor de La casa verde

Mario Vargas Llosa Piedra de toque Galaxia Gutemberg/ Círculo de Lectores Madrid, 2012 3 tomos recuerdos de experiencias que, más tarde, afianzarían su literatura. “En una ocasión, recibí el mismo día dos teletipos: uno, en el que los soviéticos ponían en órbita el primer satélite, y otro, en el que Tegucigalpa celebraba la llegada del alumbrado público. Es un hecho muy literario, ¿no?”, dijo en la presentación de Piedra de toque. Todas las mañanas, después de hacer ejercicio, Mario Vargas Llosa lee los periódicos con sumo detenimiento porque “son una fuente extraordinaria de temas”. Tiene en su mesa de trabajo un periódico inglés, uno francés y uno o dos españoles. Y los lee desde el principio hasta el final “como un maniático de la letra impresa”. Gracias a esto, dice, su esfuerzo se centra luego en “comentar algún suceso de actualidad que me entusiasme, irrite o preocupe, sometiéndolo a la criba de la razón y cotejándolo con mis convicciones, dudas y confusiones”.Es que el periodismo es para él “esa brújula que nos permite encontrar caminos y direcciones en el laberinto en el que nos sume la historia cotidiana”. Debido a ello, agrega, “no hay mejor manera de medir el grado de libertad de un país que consultando su prensa”. El periodismo también le enseñó a investigar. Se sienta a escribir un libro solo después de haberse sumergido en decenas de libros y archivos, de haber viajado y conversado con “gente que sabe” de los temas y las épocas de las que se ocupa. Escribir artículos, reconoce, le da una destreza o mayor facilidad para hacer sus libros y, sobre todo, vitalidad para contar: experiencias. Quizá por eso echa de menos sus años de reportero. Quizá por eso hay momentos en que la nostalgia lo invade. “Cuando empecé era una profesión bohemia, que se ejercía dentro de una pecera de humo de cigarrillo. Y los periodistas eran gente que trabajaba hasta altas horas y luego salían directamente a pecar. Estaban en el límite entre lo decente y lo indecente, la vida pública y las catacumbas... Hoy eso ha cambiado mucho. Son profesionales liberales y las redacciones se parecen más a una farmacia suiza que a lo que yo conocí”. L


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LABERINTO

en librerías

Hablar solos

El hijo de Míster Playa. Una semblanza de Roberto Bolaño Andrés Neuman Alfaguara México, 2012 179 pp.

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lena, Mario y Lito son una familia normal. A Mario las enfermedades le acortan el tiempo de vida, así que decide hacer un viaje con Lito, como su padre lo hizo con él alguna vez. Lito tiene diez años y sus padres le han dado la bienvenida al mundo de los adultos: “Ya eres un hombre”, le dice Mario. Mientras los hombres de la casa emprenden este viaje, quizás el primero y el último que tendrán, Elena, profesora, enfrenta su soledad a través de los libros. En ellos encuentra un análisis de su vida y de sus andanzas. Elena, en contra de sus ideas moralinas, se sumerge en una catártica aventura amorosa, que la hará cambiar su condición como mujer y quizá como profesional. Hablar solos, la novela más reciente del escritor Andrés Neuman, nos envuelve en la lucha que emprende cada personaje entre el Eros y el Tánatos; una historia llena de contrastes, como la vida misma.

Rubens. El maestro de las sombras Mark Lamster Tusquets México, 2012 402 pp.

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eter Paul Rubens —dice Lamster— definió visualmente el poder del Barroco. Su estilo, exuberante, colorido, sensual, sedujo a los hombres y mujeres más poderosos de su época, a los que retrató “no necesariamente como eran, sino como esos personajes deseaban que se vieran”. Alto, bien parecido, con un conocimiento enciclopédico, dominaba seis idiomas y paseaba con autoridad por las cortes europeas. Nació en 1577 en Flandes, bajo el dominio del imperio español. La guerra por la independencia destruía ciudades como Amberes y Rubens dedicó largos años a lograr la paz en la región a través de la diplomacia, una faceta con frecuencia ignorada, aun cuando fue —más que ninguna pintura— su proyecto más ambicioso. Fue diplomático pero también espía, un hombre discreto que sabía moverse entre las sombras para tejer alianzas encaminadas a crear una confederación de naciones, como lo muestra este libro.

pliego16 Fundación para las Letras Mexicanas Número 14 México, 2012 80 pp.

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a Fundación para las Letras Mexicanas edita anualmente pliego16, una publicación que muestra los trabajos de los jóvenes escritores que han sido becados en el área de ensayo, narrativa, poesía y teatro. En su edición más reciente, destacan los trabajos de Edgar Yépez y Luis Fernando Lugo, quienes abordan a un artista plástico. El del primero es un estudio crítico sobre la obra del mexicano Gabriel Orozco. Ahí se analizan piezas polémicas como Caja de zapatos vacía o la famosa “ballena” instalada en la Biblioteca Vasconcelos, en la Ciudad de México. El texto de Lugo conforma una especie de perfil a partir del estadunidense Andy Warhol. A caballo entre la ficción y la biografía, el narrador mexicano recrea pasajes de la vida de este polémico autor. Erick Alonso, Rodrigo García Bonilla, Fabiola Eunice Camacho, Jorge Vega Marrot y Fabián Cuéllar forman parte de las propuestas literarias de pliego16.

Mónica Maristain Almadía México, 2012 256 pp.

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oberto Bolaño nació el 28 de abril de 1953 en Santiago de Chile y murió en Barcelona el 15 de julio de 2003. Autor de novelas como Los detectives salvajes y la monumental 2666, fue uno de los fundadores del movimiento infrarrealista en la Ciudad de México, donde vivió varios años a partir de 1968. La periodista Mónica Maristain fue su amiga e interlocutora a través de Internet. En una ocasión, Bolaño le propuso: “¿Por qué no hacemos una entrevista, ligera, levísima, frívola incluso —son las que más me gustan— casi póstuma”. La hicieron y fue la última; se publicó en la edición mexicana de Playboy el mismo mes de su muerte. En su nuevo libro, Maristain recoge las voces de familiares y amigos, de algunas de las mujeres que amaron y fueron amadas por Bolaño para crear un documento que revela al escritor solidario y riguroso pero también a la persona oculta tras la fama y la leyenda.

El rey del pulque Mario Ramírez Rancaño UNAM/ Quinta Chilla Ediciones México, 2012 256 pp.

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l pulque tiene sus defensores y sus detractores. En el primer caso, los argumentos se relacionan con aspectos ligados a la salud; en el lado opuesto, la satanización tiene que ver con cuestiones más de índole moral (aunque es una bebida de baja gradación alcohólica, se le ha asociado a disturbios de tipo social). El rechazo a beberlo tanto entre los exquisitos como en las clases media y baja, a pesar de que el autor no lo mencione, se debe a que presuntamente en su elaboración participan residuos fecales. El libro de Ramírez Rancaño, cuyo subtítulo es Ignacio Torres Adalid y la industria pulquera, es ante todo un libro de historia. Se detiene en este personaje del Porfiriato porque fue uno de los artífices de la industria y destaca la importancia de los Llanos de Apan para su desarrollo. También se detiene en la cruzada moral de los constitucionalistas que provocó que la industria decayera.

Revista de la Universidad de México Nueva época/ Núm. 105/ Noviembre 2012 112 pp.

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n un merecido homenaje a la doctora Clementina Díaz y de Ovando, quien falleció el 18 de febrero de este año, se publican en este número las palabras pronunciadas por el doctor José Narro, rector de la UNAM, en la presentación del libro póstumo de la investigadora emérita del Instituto de Investigaciones Estéticas, Escenarios gastronómicos. Banquetes y convites (1810-1910), en el que ofrece una vasta y valiosa documentación que permite “reconstruir la historia social, económica y política de México con base en [la] información aparentemente inocua” de las notas sociales de los periódicos capitalinos en el siglo XIX. Participan también de este homenaje Vicente Quirarte y José Pascual Buxó. En otros materiales, Gonzalo Celorio recuerda a Miguel Ángel Granados Chapa, de quien también se ocupa Vicente Leñero en su columna, y Edgardo Bermejo ofrece un panorama de la obra del Nobel chino Mo Yan.

Paisaje de los instantes

RESEÑA Claudina Domingo caballitodetroya@hotmail.com

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n Satori (Premio Iberoamericano de Poesía Jaime Sabines para obra publicada 2012), el también artista plástico León Plascencia Ñol se concentra en el paisaje de los instantes. En este sentido, su poesía se puede considerar deudora de la tradición poética mexicana que se conduce entre la reflexión ontológica y la disposición a efectuar descripciones absolutas, plásticas, de su objeto poético. Por este camino se llega a un interesante reducto en el que las palabras sirven como colores de una paleta que en sus puntos más luminosos no solo consigue acercar la materialidad visible al lector, sino que por extensión de su intención e intensidad genera sensaciones casi físicas en quien, a través de las palabras, se comunica con el universo poético del autor. Dice Plascencia Ñol en un poema de “Pentimento” (la primera de las tres secciones de este libro): “Hay palabras que nunca dijiste. Como la lluvia en los álamos temblones y los pinos. Estoy en la montaña: es la herida roja”. Poeta consciente de sus recursos y destrezas, León Plascencia evade la cursilería sin abandonar el discurso amoroso mientras conforma textos elegantes, rítmicos y plásticos que poseen una cadencia espaciosa a la vez que fluida, tanto en la página como en su música. De nuevo en “Pentimento”, serie de poemas escritos en Corea del Sur, leemos esta intención que transporta una cosmogonía de carácter orientalista a la naturaleza: las páginas adquieren la forma de ventanas o balcones y ante ellas el poema “sucede”. La palabra se trueca en color o textura que crea un paisaje mínimo (el paisaje del instante) en el que la voz poética no se encuentra allí tanto para nombrar como para dibujar un “paisaje trascendente”. Sin embargo, a fuerza de

León Plascencia Ñol Satori Era México, 2012 86 pp. persistir, esta poética corre el riesgo de superar la plenitud e instalarse en la repetición; a fuerza de sucederse unas a otras en su perfección, estas láminas parecen instalarse en la inmovilidad. Otros dos poemas largos conforman este libro: “La cordillera” y “Satori”. Describen acontecimientos poéticos suscitados en el autor en dos espacios distintos: el primero en Bogotá y el segundo en la Costa Alegre de Jalisco. En ellos se citan el paisaje, el amor, la memoria, el tiempo, sitios a los que eventualmente la poesía tiene que llegar o por los que cruza: “En medio de la plaza/ cientos de palomas comen de la tarde,/ vuelan a la iglesia/ diluyendo muy despacio/ lo descifrable”. En su poesía de largo aliento, Plascencia Ñol maneja un ritmo compuesto por el asimiento y el desasimiento de versos, una poesía poblada de breves pero frecuentes instantes amalgamados de manera casi invisible por el sentido de la lírica y la elegancia literaria. Satori nos recuerda que la poesía es el instante en el que nos sumergimos cuando el mundo vuelve a ser primigenio y absoluto y que el poema es ese hilo que uno lanza entre ella y nosotros, buscando recuperarla para la superficie donde tenemos que buscar los acontecimientos poéticos entre las palabras. Así, el poeta dice: “Todo el mediodía es esto:/ un sol vertiginoso/ la ola detenida, el aire sobreexpuesto/ a tanto amor, las olas y la espuma, la fi na/ huella que los cuerpos dejan”. L


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MILENIO

música ESPECIAL

En la pantalla Tras quince años de investigación, en su más reciente libro Eduardo Contreras Soto revela aspectos desconocidos de Silvestre Revueltas ENTREVISTA Verónica Díaz

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n el campo de la música fílmica y escénica de Revueltas “se suelen cometer más errores e inexactitudes que en cualquier otro. Por ejemplo, La noche de los mayas y Redes son de los títulos revueltianos más ejecutados en concierto y más grabados, y es evidente que gozan del favor del público, aunque pocos se detengan a reflexionar en que sendos directores de orquesta prepararon estas suites —con muchas modificaciones sobre los originales— varios años después de la muerte del compositor”. La aclaración forma parte del libro Silvestre Revueltas en escena y en pantalla, de Eduardo Contreras Soto, recientemente editado por los institutos de Bellas Artes y Literatura del INBA y el de Antropología e Historia, que será presentado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Contreras Soto es, desde 1987, investigador del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez, pero también es dramaturgo y director de teatro. Ello le ha permitido conducir una profusa investigación en torno a uno de los compositores que más aprecia, de quien ya había publicado una biografía, Silvestre Revueltas: baile, duelo y son, en 2000. “Hay un interés personal —explica Contreras Soto—. Para mí es muy interesante ver cómo se daba este tipo de colaboración de Revueltas; conocer al hombre de escena. Además, su música es de una originalidad incuestionable, es una gran aportación, tiene una identidad, una personalidad y una calidad sobresalientes. Es la obra de un artista admirado no solo en México sino muy reconocido a nivel mundial; es uno de los tres compositores que cualquier persona reconoce como de los más importantes de México y que se ejecuta y graba constantemente”. El libro da cuenta y analiza las piezas de las que el investigador tiene registro, nueve para cine: Redes de Fred Zinnemann y Emilio Gómez Muriel; ¡Vámonos con Pancho Villa! de Fernando de Fuentes y El indio de Armando Vargas de la Maza; El signo de la muerte, La noche de los mayas, Los de abajo y ¡Que viene mi marido!, las cuatro dirigidas por Chano Urueta. Creó también la música para un documental sobre la construcción de los ferrocarriles de Baja California y la de La bestia negra de Gabriel Soria. Respecto al teatro, participó en Troka y El renacuajo paseador de las compañías infantiles de la SEP; Los caballeros, de Aristófanes, del teatro de la UNAM; Upa y Apa o Mexicana de International Shows y de la Dirección de Bellas Artes de la SEP; así como en La coronela, del Ballet de Bellas Artes. “En varias ocasiones, y muy en especial a lo largo de 1939, la música fílmica fue el único sustento real de Revueltas”, escribe Contreras Soto respecto a las complejas condiciones de las cuales surgieron obras de la calidad de Redes o de El renacuajo paseador, que él identifica como los momentos más brillantes de estas colaboraciones.

Silvestre Revueltas

“Más de la mitad de la importancia de la narración de Redes radica en la música de Revueltas; precisamente ocupa casi la mitad del tiempo de la película, es decir, la mitad de ella no son diálogos sino música acompañando la imagen visual, y no es una mera música de relleno, es una música que añade, enriquece el significado, lo transforma, Sin ella uno sentiría incompleta la película de una manera radical”, señala Contreras. El especialista opina que esta aportación influyó al cine y a la música de autores como Aaron Copland y Alex North. Añade: “No hay que olvidar que esto sucedió en 1935, tres años antes de que Sergei M. Eisenstein colaborara con Sergei Prokofiev en la película Alexander Nevsky, que siempre se ha tomado como un gran modelo de cooperación entre músico y director de cine. Con eso, lo que quiero decir es

que Revueltas es un pionero en la colaboración y el enriquecimiento artístico de la música para cine”. De acuerdo al análisis que hace Contreras en este catálogo de Revueltas, “podemos hallar el manejo de ciertos elementos, presentes en su música en general, pero orientados a conciencia para funcionar de acuerdo con las necesidades de cada obra específica, según la trama, los personajes, los ambientes, las circunstancias”. Pero “lo que hace singular el trabajo de Revueltas con el cine y la escena es lo claro que se revelan sus propósitos para experimentar, probar, jugar, atreverse y sorprender en los manejos eficientes de estos elementos”, explica. Ello quizá se deba a que durante sus años formativos en Estados Unidos trabajó en orquestas de cines y teatros de variedades de Chicago, San Antonio y Mobile, Alabama, entre 1919 y 1928, por lo que al regreso a México en 1928 Revueltas traía consigo la experiencia del ritmo y el tiempo que se requiere para este tipo de composición. Finalmente, para la elaboración de su libro Contreras revisó las partituras autógrafas de Silvestre Revueltas, gracias a la autorización expresa de su heredera, Eugenia Revueltas. Incluye también algunas imágenes, como la de la portada, en la que se observa al músico actuando el papel de un pianista de cantina, en una escena de ¡Vámonos con Pancho Villa! de Fernando de Fuentes. L

atrae, y dispone de la voluntad del oyente. Quizás habría que empezar por su ritmo telúrico. Desde el acorde inicial —iniciático, sería más apropiado decir—, ya la moneda está en el aire. Es un ritmo que en nuestros oídos va creciendo, tornándose cada vez más desquiciante, incomplaciente. Lo segundo es su torrente melódico. Que envuelve al escucha y lo arropa como un manto generoso y fecundo. Hay mucho de espontaneidad y de frescura en las melodías de los Tres romances. En algo recuerdan las de Brahms. Como si Eduardo Angulo se hubiese nutrido de la esencia del compositor alemán. O como si hubiese querido hacerle un homenaje. Toda melodía es inagotable. Esto parece saberlo muy bien Eduardo Angulo. Pero en este caso, no nada más la melodía sino también el ritmo. Porque cuando los romances concluyen, el que oye se descubre silbando aquella música, inoculando ritmo y melodías de esencia personal. Y los Tres romances no se acaban ahí. Angulo no sacrifica la emoción por el prurito formal —que tanto afecta a los enanos de espíritu—. Pero esto no significa que sea negligente o que pase por alto el trabajo más decantado; lo que significa es que no se siente el peso de la música bien hecha,

sino de una levedad que la hace ligera y fácil de digerir. Pocos son los compositores capaces de dominar las exigencias formales en virtud del lenguaje emotivo de la música. Ni siquiera de guardar un balance entre ambas instancias. Como acaece con los escritores, primero está la pose, el alejamiento de la emoción. Naturalmente que el mérito corre a la par de la interpretación. Es de prodigio y maravilla escuchar al Trío Coghlan —para el que precisamente fueron compuestos los Tres romances—. Se advierte que sus integrantes tienen mucho tiempo de trabajar juntos. El ensemble que logran es perfecto. Y acaso es de lo más destacado. Hasta respiran al mismo tiempo. Hay momentos en que parecen un solo músico, y eso es fundamental para que la obra se revele en toda su magnificencia. Habrá que insistir en que un trío de cuerdas no es de las dotaciones más socorridas. Por ahí Mozart y Beethoven dejaron abierta la puerta. Pero aun así no ha sido de los cocteles favoritos de los maestros de la composición. En fin. No queda más que celebrar el advenimiento de este disco. Que en mucho enriquece el acervo de la música de cámara en nuestro país.L

Eduardo Contreras Soto Silvestre Revueltas en escena y en pantalla INBA/INAH México, 2012 461 pp.

EL PAPEL DE LAS NOTAS

Tres romances con el Trío Coghlan Eusebio Ruvalcaba eusebius1951_2@yahoo.com.mx

H

ay obras que de inmediato llaman la atención. Que vienen cargadas de una fuerza interior que se abre paso a dentelladas. Se las escucha y en el acto se incrustan en la memoria de la emoción —que, para quien esto firma, es la única que importa. Tal me aconteció con los Tres romances (Urtextonline) de Eduardo Angulo para violín, viola y violonchelo, interpretados por el Trío Coghlan (Teodoro Gálvez Mariscal, violín; Patricia Hernández Zavala, viola; y Luz María Frenk Mora, violonchelo) en el disco que lleva el nombre de Trióxido de cuerdas. Rubricados bajo la égida de Sor Juana —“serán las cadenas oro y no dorados los hierros”, el primero; “libertad, que aun del Amor ignora la dulce fuerza”, el segundo; y el tercero: “la misma muerte que vivo, es la vida con que muero”—, los tres romances están imbuidos de una tensión dramática que los recorre de principio a fin. No es posible escucharlos y permanecer indiferente. La música


sábado 17 de noviembre de 2012 b 11

LABERINTO

cine Pilar Ortega

“Hice una película sobre el amor por la música” Supersound rescata el espíritu del establecimiento del mismo nombre, punto de encuentro de los adictos al rock y símbolo de la contracultura ENTREVISTA ESPECIAL

¿Cómo se enfrentó a elementos propios del cine, como el eje dramático y la escritura visual? Como absoluta amateur. Pensaba que todo consistía en grabar a unas personas, editar los testimonios y listo. Por supuesto, las cosas no funcionan así. Tomar los testimonios fue fácil; casi todos los entrevistados son personas muy articuladas. El problema surgió a la hora de la edición porque no tenía la más remota idea de cómo hacerlo. Todo lo hicimos entre Manuel Castelltort, Mauricio Hammer y yo. También he de reconocer que, una vez que entendí cómo funcionaban las cosas, todo fue más fácil porque la idea de la película estaba muy clara y solo había que conseguir que las cosas encajaran. Una tienda como Supersound reflejaba cómo era la escena roquera en el DF de los años ochenta. Al hablar de la tienda, sin querer hablamos de una época de la Ciudad de México, de una manera de escuchar música y de la forma en que la gente joven se reunía. En realidad, hice una película sobre el amor por la música. Aquellos eran años en que el rock era contracultural. Cuando jóvenes de veinte años ven la película se sorprenden de la manera en que funcionaban las cosas. Uno se acostumbra muy rápido a vivir bien, pero tarda en acostumbrarse a vivir mal. Pasamos de una época en la que escuchar rock era muy difícil a un presente en el que todo está al alcance de la computadora. Ser joven en los ochenta no era sencillo porque estábamos marginados de muchas cosas, pero también es verdad que existía una inquietud por investigar y ser diferente. Cuando no tienes todo a la mano te esfuerzas más, y eso es lo bonito de la contracultura. También hay ejemplos de las restricciones durante los años ochenta. Todos dábamos por hecho que los conciertos de rock estaban prohibidos, pero los dueños de Supersound intentaron ver qué tan real era esa versión. Organizaron conciertos con bandas mexicanas en el Teatro Ángela Peralta y les fue bien. El problema surgió cuando intentaron presentar a bandas extranjeras. Trajeron a Blue Oyster Cult para tocar en el Palacio de los Deportes, y las autoridades les cancelaron el concierto el mero día, argumentando razones de “buen gobierno”.

Illy Bleeding participó en el documental Supersound

Carlos Jordán gonzalezjordan@gmail.com

E

ntre 1980 y 1993 Supersound fue más que una tienda de discos; fue un punto de encuentro. Acostumbrados a moverse dentro de la marginalidad, los rockeros coincidían ahí para adquirir e intercambiar información acerca de un género que, por políticas de Estado, estaba confinado al anonimato. A fin de recuperar la historia de la tienda, Pilar Ortega, experimentada periodista musical, emprendió la realización de Just like heaven. La historia de Supersound, documental que rescata al establecimiento para reflexionar sobre un tipo de música que durante años fue el principal estandarte de la contracultura.

La mayor parte del documental está conformado por entrevistas. ¿Qué dificultades representa hacer una película que se alimenta de la información testimonial? Una parte importante de cualquier documental es el rescate al menos de imágenes. Cuando descubrimos que no había nada, nos sentimos acabados. El problema era que ya teníamos las entrevistas hechas y necesitábamos encontrar una solución; por eso mandamos hacer las animaciones que nos sirvieron de puente entre tema y tema. ¿Qué lleva a una periodista musical a hacer cine? La intención de hacer algo diferente. En realidad, la película es un experimento que me permitió probar otro lenguaje para contar una historia.

Es interesante ver la manera en que Supersound se convirtió en un punto de reunión. A pesar de las dimensiones de la ciudad, pudo erigirse como un punto de encuentro. Ahí coincidieron cualquier cantidad de músicos de rock. La experiencia era fantástica porque te permitía conocer a gente que, de otro modo, nunca habrías encontrado. Era un buen negocio. ¿Por qué cerró? Era un proyecto cultural. Los problemas surgieron cuando llegó el cambio de formato de discos de acetato a CD. Sabíamos que sonaban muy bien, pero no teníamos reproductores. Yo compré compactos antes de tener el aparato para escucharlos. A Supersound le pegó porque la transición en México fue más lenta que en Estados Unidos, de modo que cuando viajaban a conseguir material ya no encontraban Lp’s. Además, los conciertos trajeron pérdidas. La puntilla fue la crisis económica. L

HOMBRE DE CELULOIDE

Primera palabra: no Fernando Zamora @fernandovzamora

G

ael García sabe hacer política. Hoy actúa una película que habla de elecciones difíciles. No son las mexicanas; son las más terribles de América Latina, las elecciones en que perdió Pinochet en un plebiscito que parecía arreglado. Que hay puntos de contacto con todas las elecciones del continente, sobra decirlo. Por eso repito: Gael sabe cómo se hace política: no hay más que recordar nuestra historia. Con talento de la EICYTV de Cuba (Altunaga es asesor de guión), dinero de España y Estados Unidos, el director chileno Larráin recuerda los vicios de nuestra democracia: campañas de miedo, medios cooptados y a la mitad un personaje que se debate entre su puesto en la TV y la posibilidad de participar en algo en verdad importante. No tiene mucho de cine europeo. Ya ha dicho Angelopulos que el cine latino es, ante todo, cine europeo. Lo es porque carece de los presupuestos hollywoodenes, porque tiene que contar historias locales y porque es más heredero de la Nueva Ola y

ESPECIAL

del Neorrealismo que de Hitchcock y de Chaplin. La profundidad de No estriba en un guión bien escrito y bien actuado; en la encarnación de un publicista de medio pelo que con ideas y sin resentimientos pudo sacar de la silla a uno de los dictadores más crueles de nuestra historia. Pinocho (con cariño: sus enemigos) ha perdido el apoyo de Estados Unidos y está obligado a ofrecer un plebiscito. Tiene los recursos, el apoyo de gran parte de la población y sobre todo a los medios. Es aquí que aparece el héroe: Gael es un creativo que tiene que luchar en dos frentes. En uno están los militares de vieja escuela que lanzan amenazas a sus hijos y a su mujer; en el otro, los comunistas resentidos (con razones válidas, sin duda) que quieren usar el plebiscito para llenar las calles de hiel. Gael escoge un camino insospechado. Una campaña de alegría y gozo: un ¡no! De felicidad. En una escena, el equipo de publicistas del “No” preguntan a la señora de limpieza por qué piensa votar por Pinochet. Ella responde: “Mis hijos van a la escuela y viven en paz”. La gente quiere paz y a base de miedo la ultraderecha gana con legitimidad las elecciones. Gael sabe de política y por eso este año trabaja en este filme que habla de una campaña que conjuró, con alegría, los miedos de hombres y mujeres que más que quimeras real-materialistas quieren una paz de carne y hueso. Y aunque suele suceder lo contrario (quienes esgrimen la paz como bandera traen consigo la guerra), el protagonista sabe que a la gente de a pie se le convence con felicidad y

No. Dirección Pablo Larráin. Guión Pablo Larráin. Con Gael García Bernal, Alfredo Castro y Luis Gnecco. Chile, Francia, Estados Unidos, 2012 futuro; con una campaña sin revanchismos ni dimes y diretes: un baile y un jingle pegajoso, con eso basta para lanzar al Pinocho a la calle. El logro de nuestro publicista consiste en mostrar que a un golpe no se responde con otro golpe o con sentimentalismos; se responde con la felicidad de quien sabe que de su lado trabaja el futuro. Ya sabía Piaget que en el desarrollo del niño su primera palabra es la más importante. Y es también alegre. Esta palabra no hay que olvidarla nunca. Es fácil y hay que aprender a decirla: no.L


12 b sábado 17 de noviembre de 2012

MILENIO

varia PO CAMBEROS

ESPECIAL

El payaso Pepe Nacho

Ya estuvo bien de emails ARCHIVO HACHE

Otro mural para Monsiváis GUÍA VISUAL Magali Tercero mtercero2000@yahoo.com.mx

Heriberto Yépez hyepez.blogspot.com

N

o escribiré sobre el “fin” o “crisis” del libro sino de la nueva vejez de otro medio: el email. Se puede alegar que el email apareció en los setenta o antes. Recientemente incluso Noam Chomsky debatía quién y cuándo se inventó el correo electrónico, pero realmente—vocablo cada vez más irreal— se masificó en los noventa, lo que significa que muchas personas ya llevamos dos décadas de imeyleo. Y estamos francamente hartos del email. Justo cuando todos celebrábamos que otra vez hacíamos cartas, y que otra vez la escritura era crucial para la humanidad y bla-bla, de pronto ya todos prefieren subir otra foto más o apretar el botón de “me gusta”, y luego bostezar. No queremos decirlo, suena arrogante —como si recibiéramos muchos emails, y no nos interesara contestarlos— pero el ser humano no puede tolerar tanta obligación virtual. El email ya es una rutina. Otra pequeña burocracia del día a día. Si alguna vez el email nos emocionó —pegados al monitor esperando la llegada del email que cambiaría nuestra vida o, al menos, nuestro weekend de calentura—, veinte años después el email ya no es lo mismo. Envejeció el chat, incluso chocheó el blog y, en general, Internet ya usa bastón. Si aún se puede alegar que las redes sociales tienen su encanto, el email, en cambio, se ha convertido en una carga. Ya muchos prefieren comunicarse por Twitter o Facebook. Bueno, incluso un mensaje por celular es preferible a la monserga de revisar el email.

Con este siglo, nació el sueño de abandonar para siempre nuestra existencia electrónica y tirar la @ al mismo museo donde está el hula hoop, el Atari y el fax. No tener que contestar correos jamás. Ni iniciar cadenas de mensajes que hemos enviado cientos de veces, más o menos con las mismas palabras al inicio, en medio y al final. Sospecho, no obstante, que aunque el email ya perdió su aura, persistirá. Se ha vuelto parte del Trabajo y el Hogar. Ay, el E-mail, otra Vanguardia que se la lleva la Tiznada. Así que ahora muchos no tenemos más remedio que usarlo como usamos el metro o Correos de México: con ganas de no tener nada qué ver con algo tan lento y quitatiempo. Además de oldie, el email es un medio de comunicación hiper-neurótico. Al basarse únicamente en texto plano, sin el tono de la voz que ayude a entenderlo, el sentido de lo dicho es determinado por la expectativa emocional en la pantalla, lo cual facilita mil interpretaciones negativas. Las peores de todas son las que se generan cuando uno no responde un correo, algo que casi todos tomamos como Gran Ofensa. “Tanto que le escribí y no me contesta siquiera con una línea”. Desde hace años, cada vez que termino de teclear mi contraseña y comienza a abrirse mi cuenta, suena en mi mente aquella canción de Cri Cri que dice: “Toma el llavero, abuelita, y enséñame tu ropero”. L

Ú

ltimamente he visto, sorprendida, varios murales donde aparece Carlos Monsiváis (1938-2010). Entre ellos el del andador Puente México del centro de Tijuana. Es obra de Ariana Escudero y, me cuentan, ella sostuvo conversaciones con gente cercana a él para retratarlo antes de la inauguración de 2011. Unos días antes de participar en un festival de nombre perfecto, el tradicional FeLiNo, el X Festival de Escritores del Noroeste, circuló por la red otro mural ubicado en una tortillería de la colonia Roma (Coahuila 164, esquina Jalapa), según informó el escritor Carlos López Beltrán. En este mural figura, además de Monsiváis y otros, el escritor Daniel Sada, cuyo primer aniversario luctuoso es el 18 de noviembre. No sé quién lo pintó pero está muy bien e incluye la sonrisa amable y socarrona de Sada. Un tercer mural es el de la Familia Burrón de Regina, en el Centro Histórico del DF. Esta vez el cronista, ensayista y compilador de A ustedes les consta. Antología de la crónica en México, sostiene un gato entre los brazos. Casi todos sabemos de su afición por estos pequeños felinos, y no extraña que Escudero lo haya citado en el extremo superior: “Soy un gato sin gracia y sin siete vidas”. Tijuaneando Cuando murió el “Monsi”, el también finado Carlos Fuentes dijo: “Carlos Monsiváis no morirá”. ¿Cuánta vida tiene un mural urbano? Esperemos que mucha pues recupera muy bien la facha del cronista. En la pintura de Escudero están Borola Burrón, Cantinflas, Tongolele, una catrina y varios gatos. Del lado izquierdo vemos a tres personalidades de la cultura tijuanense: el gestor cultural y escritor Leobardo Sarabia, director del Festival Tijuana Interzona; el abogado especializado en migración y promotor cultural Pedro Ochoa; y el sociólogo e investigador del Colegio de la Frontera Norte José Manuel Valenzuela Arce, tres amigos que recibieron a Monsiváis desde los años ochenta. Justo en el marco del FeLiNo, Sarabia nos contó al periodista Miguel Ángel Quemain y a mí que adoptó a unos de los gatos de Monsiváis. Olvido su nombre pero, como todos los nombres de sus felinos, era notable. Inesperadamente esta visita a una ciudad fascinante que conozco bien estuvo dominada por Monsiváis. Quemain y Sarabia lo conocieron muy jóvenes, así que escuché historias de primera mano. Como se

Noviembre 2012-marzo 2013 México a través de las causas. Colección Carlos Monsiváis Sala de Exposiciones Temporales del Museo de las Californias Paseo de Los Héroes 9350, Zona Urbana Río, Tijuana acaba de inaugurar la cineteca del Centro Cultural de Tijuana (CECUT), subí a verla. La sala fue bautizada con el nombre del escritor —vemos su firma en realidad— por Carlos Sarabia, responsable de la excelente programación. En la cafetería un letrero nos refiere a la colonia Portales, donde vivió: San Simón 62. “Le habría gustado”, dice el crítico de cine. México y sus causas Hace casi un año el mismo CECUT presentó la muestra Monsiváis en Tijuana, colección de imágenes realizadas desde 1984, cuando se enamoró de Tijuana, por los fotógrafos de esta ciudad fronteriza. También viajó al Museo de las Californias, situado dentro del CECUT, una parte de su colección del Museo del Estanquillo: México a través de las causas, con alrededor de 800 entre ilustraciones, esculturas, documentos históricos, grabados y fotografías. En la Ciudad de México pudo verse en 2010; él mismo inauguró la muestra unos cuatro meses antes de morir, e incluye a Miguel Hidalgo, Francisco I. Madero y Porfirio Díaz, entre otros. “[Esto] es un intento por ser arte […], aunque se incluyen documentos que ustedes bien pueden juzgar instalaciones del pasado, que ya tienen cierta vocación vanguardista”, señaló entonces. Como decía, durante mi estancia escuché historias varias sobre Monsiváis. Me agradó mucho conocerlas pero no sabía que me esperaba otra más, contada por el chofer que me condujo al aeropuerto. Este michoacano con más de veinte años en Tijuana le reprochó al escritor algunas palabras que dijo sobre Tijuana. En esta ciudad, de energía contagiosa e inédita, aunque pocos son hijos de tijuanenses, la mayoría habla muy bien de la ciudad fronteriza donde todos encuentran trabajo. Monsiváis había dicho, eso me contó el chofer, que Tijuana tenía una posición geopolítica y un flujo migratorio privilegiados pero no los aprovechaba civilizadamente. ¿A qué se habrá referido? Por lo pronto, suena muy Monsiváis.L

Laberinto No. 492  

Suplemento cultural de Milenio Diario.

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