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Acompañamiento Pastoral

Ahora por grupos — Formación específica La formación general podría ser suficiente para que cada miembro de esta comunidad se vea interpelado y se cuestione tareas muy prácticas en su visión de la vocación, de la misión, del entendimiento de la Biblia y de su misma historia como participación en la gran historia de la Salvación. Pero pensamos que se pueden dar pistas para un segundo momento de profundización misionera. La formación recibida nos serviría para plantearnos este tema en relación con el ministerio que desarrollamos en nuestra vida (fuera o dentro de la Iglesia). Si es este tu caso, lo primero que tienes que plantearte es qué cuestiones siques teniendo después de haber terminado su lectura concienzuda y atenta. Tú mismo tratarás de buscar respuesta, sabiendo que los sacerdotes estarán siempre disponibles para atenderte.

Una vez hayan aparecido las preguntas resueltas o se hayan formulado preguntas que deben ser contestadas, puede venir bien juntarse compañeros de misión para plantearse algunos aspectos más prácticos o más concretos de esta formación. Los grupos serán de servicio, de celebración, o de enseñanza o de acercamiento y vivencia de la comunidad.

Comenzamos santiguándonos y rezando un Padrenuestro

Traeremos escrita nuestra intervención. El objetivo de lo escrito es doble: •

Por una parte vemos en qué medida este tema nos aprovecha como grupo a los evangelizadores, a los que hemos disfrutado esta formación

Por otra parte traemos escrito en qué medida la tarea y/o las personas a las que servimos, pueden beneficiarse de esta formación. Y si pensamos que hay algo en lo que deberíamos profundizar.

Planteamos las cuestiones que tenemos, interrogantes o aspectos en los que necesitamos más claridad. Si ocurriera que no está el cura ahí y necesitáis aclarar, no dudéis en llamar a cualquiera de los curas para que se acerquen.

¿Qué aspecto misionero podríamos hacer que tenga que ver con nuestra vocación o misión, pero más allá de los destinatarios, horario o rutina establecida?

Para un cuarto momento... Traeremos todo escrito. Por todos los medios procuraremos no alargarnos en nuestra exposición y siempre respetaremos lo que el otro dice, sin juzgar (a la persona nunca), ni cuestionar y, salvo que sea obligatoriamente necesario, sin responder ni entrar en un debate personal entre dos o tres. Se trata de compartir nuestra vivencia de la fe. Después de leer un texto bíblico comenzamos la lectura de lo que nos ha sugerido la formación común, o la específica o la oración… o cualquiera de estas preguntas:  ¿Qué criterios tengo claros para no confundir lo que Dios me dice de lo que yo pienso, siento o quiero?  ¿Leo con frecuencia la Palabra de Dios para conocer su lenguaje? ¿Me resulta fácil entender lo que está escrito en los libros de la biblia? ¿Me resulta fácil situarme dentro del texto sabiendo que Dios me habla?  ¿Más allá de la biblia escucho a Dios en mi propia historia? ¿Compartirías algo que pueda ayudar a los hermanos a interpretar la presencia de Dios en tu historia y el conocimiento de su voluntad para ti?  ¿Tienes facilidad para compartir estas cosas? ¿Quieres hacerlo?  ¿A qué te llama el Señor en este momento de tu vida?

1. Octubre 2017

A. Un concepto de Historia El Dios de Israel es el Dios que se manifiesta en la historia y la vuelve historia de Salvación. Para Israel el tiempo no es fundamentalmente el transcurso de segundos y minutos, sino una oportunidad de encuentro con el Dios que nos ama y nos salva. Te propongo tres detalles para que avances en esta manera de entender la “historia”.

ÉXODO 33 18 Entonces, Moisés exclamó: «Muéstrame tu gloria». 19 Y él le respondió: «Yo haré pasar ante ti toda mi bondad y pronunciaré ante ti el nombre del Señor, pues yo me compadezco de quien quiero y concedo mi favor a quien quiero». 20 Y añadió: «Pero mi rostro no lo puedes ver, porque no puede verlo nadie y quedar con vida». 21 Luego dijo el Señor: «Aquí hay un sitio junto a mí; ponte sobre la roca. 22 Cuando pase mi gloria, te meteré en una hendidura de la roca y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23 Después, cuando retire la mano, podrás ver mi espalda, pero mi rostro no lo verás». •

¿Se puede ver la gloria de Dios? ¿Cuándo?

¿Qué significa ver la espalda de Dios?

¿Por qué Moisés podía hablar con Dios así como aparece en el libro del Éxodo y tú no?

Si tú no le puedes ni ver, ni oír, ni nada… ¿cómo hablar de vocación y de cumplir una misión?

1.

A poco que conozcas algo de la Historia de la salvación, reconocerás que el relato de la liberación de Egipto es nuclear. Lo contaban cada noche de Pascua los abuelos a los nietos. Para los judíos la memoria, lo ocurrido es primordial. Dios no ocurre en el concepto, en la idea, en la teoría, Dios acontece en la historia de su pueblo, y especialmente cuando, siendo sólo un grupo de tribus, él lo crea en el desierto y lo establece sobre todos los otros pueblos. Y así la centralidad de la experiencia histórica de la salvación tiene prioridad incluso sobre la idea de creación. El Dios que libera a Israel de Egipto hizo pasar a su pueblo por el mar porque él podía… porque resulta que también hizo el mar.

2.

Y así el judío no tiene un credo como el cristiano, lleno de verdades que podrían ser frías y teóricas colocadas una tras otra... El judío cuando presenta su ofrenda, profesa su fe confesando la memoria histórica de su experiencia religiosa (Dt 26,4-10): 4El sacerdote tomará de tu mano la cesta y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. 5Entonces tomarás la palabra y dirás ante el Señor, tu Dios: “Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí como emigrante, con pocas personas, pero allí se convirtió en un pueblo grande, fuerte y numeroso. 6Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura esclavitud. 7Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestros gritos, miró nuestra indefensión, nuestra angustia y nuestra opresión. 8El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y prodigios, 9y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. 10Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado”. Creemos en el Dios de la historia.

3.

Creemos que Dios toca la historia de los hombres. Y la creación no es una intervención inicial de Dios, aislada de toda su obra. Dios continúa llamando, obrando, salvando en su historia. De manera definitiva acontece en Jesús. Y al estar resucitado prolonga su acción salvadora en la historia de los hombres con el envío de su Espíritu para la misión eclesial.


B. Interpretación de la historia

D. Leer tu historia, conocer Su idioma

Conoces cómo son los Icebergs. Son piezas impresionantes de hielo flotando sobre el océano. Lo que se ve es relativamente grande, pero lo que no se ve, es aún más grande. ¡Que se lo pregunten al capitán del Titanic! Se hundió porque chocaron con algo que no se veía.

El motor de la historia ya es la resurrección. Pero aún no ha terminado nuestro tiempo de misión. También a ti te toca interpretar lo que vives desde los ojos de la fe. Hay que jugar con los tres tiempos anteriores para conocer nuestra vocación y renovar la respuesta a la misión que Cristo nos pide. Es más fácil de lo que parece porque interpretamos continuamente: cada vez que miramos para atrás en nuestra historia y respondemos a “¿por qué me ha ocurrido esto?” “¿qué quieres de mi?” estamos buscando el trozo de “iceberg sumergido” que sostiene la corta visión de los hechos “emergentes” que nos afectan. Te propongo ejercicio práctico para que tu oración tenga mucho de interpretar tu historia:

Para el judío la historia es como el iceberg. Sólo el Dios de fiel y salvador es el que podía elegir a un pueblo, elegir a hombre, llenarles de esperanza, ofrecerles el regalo de una alianza fiel, hacer sentir el perdón y la gratuidad. Pero a Dios no se le ve. En una comparación con el gráfico del Iceberg, la actuación divina correspondería a la inmensa parte de hielo que está bajo el nivel del mar. Lo que se ve, lo que ven unos ojos no creyentes es la parte superior. La historia, el sentido profundo de la historia es la unión de lo que se ve y lo que no se ve. Pues bien, ocurre en la Biblia que se cuenta la totalidad de lo que ocurre, relata la historia en su total interpretación creyente. No cuenta sólo lo que se ve, sino también la verdad que subyace para poder interpretarse bien. ¿No fue Dios quien liberó a Israel de Egipto? ¿El que eligió a su pueblo y lo acompañó de manera fiel? Pues entonces, ¿por qué no se va a poder escribir, así, tal cual que Dios elige a su pueblo, lo saca de Egipto y lo planta en una tierra que mana leche y miel? Por si hay ojos que no lo ven, el autor , inspirado, lo cuenta todo. Por eso el creyente, al leer la historia la interpreta como verdadera historia de fe, que nace de la fe y provoca la fe. No la interpreta como crónicas periodísticas o artículos académicos de revistas científicas históricas. Recordamos, para el creyente, la historia no es una sucesión de instantes sino una oportunidad de encuentro con Dios. Y eso mismo es lo que relata. Al acercarnos a la Biblia, queremos mirar con los mismos ojos creyentes que se escribió. Descubriendo la verdad de fe que revela. Si pretendemos encontrar otro tipo de verdad política o científica… erraremos sin remedio.

1.

C. Memoria, presente y esperanza... MEMORIA: Mira al pasado con agradecimiento, reconociendo el paso de Dios por la vida y por la historia de los hombres.

PRESENTE: Es donde se juega la vida de los hombres, el encuentro con Cristo amando y aceptando a las personas y sorprendiéndonos ante la vivencia de los acontecimientos. Se considera un presente, un regalo, un reto. Nunca una desgracia.

ESPERANZA: Es el motor de la historia, pues Cristo resucitado la guía hacia sí. No hay posibilidad de fracaso porque la Cristo ha resucitado y nos ha regalado el Espíritu que habita en nosotros, es el fruto de su resurrección que lo santifica todo y lo mueve todo a la gloria de la resurrección.

2.

Diariamente, termina el día tratando de observar dónde descubriste la presencia de Dios. Suele aparecer de manera “sacramental” en rostros necesitados, en espacios de alegría que perdura, en una calma que restituye, en crecimiento de sana confianza en Dios y en la comunidad, en deseos de amor más profundo, en ardor por comunicar las alegrías de los profundo (que nunca confundiríamos con meras sensaciones de placer). Usa este examen para agradecer. Busca que tus ojos se vayan acostumbrando a la manera bíblica de interpretar tu historia. Cuando leas cualquier texto comprende lo que dice, mirando las notas de tu biblia. Pero trata de comprender también lo qué te dice a ti ese texto. Qué resonancia especial has descubierto. Sólo hay una norma: lo que te sugiera no puede ir contra Dios, contra Cristo, contra una adhesión más fuerte y libre a la Iglesia y la santidad… Y por último usa el texto para dirigirte a Dios rezándole y llevando a la vida lo rezado.

3.

Trata de interpretar espacios amplios de tiempo. Además de los diarios, mira situaciones vitales que pueden durar semanas, meses o años (por ejemplo una enfermedad, una época de cambio, un año, una etapa distinta). Y dale importancia tanto a los espacios de presencia de Dios (los que has aprendido a agradecer diariamente en el punto 1.) como las huellas de su ausencia. Muchas veces la tristeza por el pecado, por la mediocridad, la falta de decisión son instrumento de Dios que te pide un cambio de rumbo, una vida más auténtica, un lanzamiento hacia un riesgo razonable aún no asumido.

4.

La voz del Señor llega al corazón pero no es intimista. Su voz creó la luz, formó la comunidad, llama para servir (a las cuestiones sobre ideas de los levitas, Jesús responde con la enseñanza del buen samaritano).... Por lo tanto la pregunta vocacional y misionera se iluminan con el acercamiento histórico de la misericordia y el servicio.

5.

El Dios de nuestras horas, es el Dios de la esperanza. La creación entera, y los corazones humanos tienen una dinámica interna esperanzada y universal. El paso de Dios por la historia de Israel y, definitivamente en Jesús, no mantiene tareas, sino que abre creativamente el tiempo a encuentros mas humanos, a misiones más evangélicas, a más éxodo, más misión, más conversión, más novedad desde el Espíritu,…

6.

Y por último, busca alguien que te acompañe en tu búsqueda. El pueblo de Israel interpreta su historia junto a otros. No hay otro camino.

Historia  

Una formación parroquial con la que nos acercamos al Dios que nos llama en la historia, nos habla y nos envía

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