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Acompañamiento Pastoral

VII. Abril 2018

A. Introducción La única manera de acercarnos al misterio de la resurrección de Jesús es desde el testimonio creyente de sus discípulos. Trataremos de contemplar primero a la experiencia bíblica de los apóstoles, el lenguaje bíblico que lo narra, el contenido de la noticia del resucitado y posteriormente a la experiencia de los discípulos que no convivieron con el Cristo prepascual (los santos y los mártires y tú que recibiste la vocación de seguirle).

B. Noticia de la resurrección Los enemigos han mandado crucificar a Jesús por manos impías. Los discípulos han huido. Cristo mismo ha gritado su “derrota” al Padre. El mensaje de Jesús estaba tan asociado a su persona que su “causa” no podía seguir adelante tras su muerte. No estamos sólo ante un “fracaso privado”, sino ante un descrédito religioso.

Otras lecturas necesarias: • 1Co 15,3-5 • Rm 1,3; 10,9; Flp 2,611; Rm 10,5-8; Ef 4,712; 1Pe 3,18-22

Ante este panorama, nadie puede prever la reacción posterior, pues los cobardes discípulos pregonan la resurrección del maestro aun a costa de su vida. Si alguien busca prueba, no existen, sólo testimonios de apariciones, un sepulcro vacío (que en un corazón increyente puede resultar un dato ambiguo por ser interpretado como un robo de cadáver...) y una noticia revelada: Dios ha resucitado a Cristo acreditándolo ante el pueblo. Este mensaje nos llega por el kerygma (una confesión de fe litúrgica, fija y breve) y por historias pascuales (más extensas y asociadas los encuentros a Galilea y los relatos del sepulcro a Jerusalén).


C. La forma del mensaje El Kerygma aparece

como fórmula citada por Pablo, por Pedro y en el libro de los Hechos. Son textos repetidos en los años 40, con disposición estrófica, solemne (litúrgico). Por eso tenemos claro que se trata de fórmulas e himnos en tiempos muy cercanos a a la resurrección de Cristo. Son confesiones de fe obligatorias y públicas de las primeras comunidades cristianas y con un uso asambleario y litúrgico, quizá con relación con las sacramentos de bautismo y eucaristía. Las Historias Pascuales se hallan al final de los

cuatro evangelios, son más extensas, los protagonistas son distintos a Pedro (clave en el Kerygma), y se habla del hallazgo del sepulcro vacío con una problemática por diferencias esenciales entre autores. Los cuatro hablan de mujeres que van la mañana de Pascua al sepulcro (para Mc y Lc son tres mujeres distintas, para Mt son dos y para Juan una). También es distinto el motivo de la ida al sepulcro y la reacción posterior. Además se habla de un solo ángel (Mt y Mc), o de dos (Lc y Jn) y la tarea angelical es también diversa. ¿Será que no son sólo relatos históricos? Ungir a un enterrado al tercer día no es costumbre de nadie. Que sólo de camino se pregunten quién les moverá la piedra… son medios estilísticos. En consecuencia afirmamos que los evangelios anuncian la resurrección y más tarde se apunta al sepulcro como signo histórico de esta fe (por lo que el sepulcro vacío no es un relato histórico sino un testimonio de fe). Incluso podría ser un vestigio de un culto temprano en la tumba o junto a ella.. Ser signo histórico no es prueba. En la primitiva iglesia tienen más importancia los testimonios con carácter de confesión de fe de los encuentros con el Resucitado. No se pueden armonizar salvo en que Cristo se apareció tras su muerte a determinados discípulos y ese encuentro inicia la misión.

D. El testimonio Puesto que el relato es una confesión de fe, no podemos separar contenido y forma. Los hechos históricos (en especial el sepulcro vacío) ayudan como indicio de la fe (nunca como prueba de la fe). Más que los “hechos”, importa la prueba de credibilidad existencial que prestan a su fe los testigos de la resurrección . Ahora

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E. Contexto de resurrección •

F. El Cristo vivo •

Creemos en el Cristo vivo, el hombre nuevo que llega a tu historia pidiéndote un cambio, porque a vino nuevo odres nuevos. Abierto como estás a su vida por el bautismo, tu experiencia del resucitado se hace a través de la Iglesia, en tu vida sacramental, la vida de oración y la respuesta a la vocación que él mismo te lanza.

Cristo sigue haciéndose encontradizo con los hombres, se deja encontrar. Es más, Jesucristo, además, nos ha prometido su presencia todos los días, hasta el fin del mundo. y se nos ha dado como “derecho” a todos los bautizados por pura gracia. Esa llamada comienza con el bautismo, aunque puede estar inducida anteriormente (en adultos) por el atractivo y el amor que suscita. Esa llamada es tan inesperada, sorprendente y magnífica que la respuesta que el hombre hace siempre es valorada como algo insignificante, y a pesar de eso, imprescindible en el diálogo de la gracia divina y la respuesta humana. Es necesario encontrar herramientas de discernimiento en la respuesta a esa llamada y en coherencia con la vida nueva de Cristo, la vida bautismal.

El resto de sacramentos entran al hombre en la dinámica de la presencia de Cristo resucitado que preside su Iglesia, la cuida, la hace comunidad de hijos, ofrece el don del arrepentimiento y el perdón, provoca la misión, el servicio en la iglesia doméstica y en el sacerdocio ministerial, cura y se hace presencia, banquete y sacrificio.

El signo de la caridad, la predicación de la Palabra en todos sus ámbitos y los signos de unidad en medio del mundo como nueva fraternidad son también signo de la presencia de Cristo realizando el Reino en nuestro mundo, asumiendo esta corporeidad mundana a su carne gloriosa .


Ahora por grupos — Formación específica 

Comenzamos santiguándonos y rezando un Padrenuestro

Traeremos escrita nuestra intervención según nos valgan las preguntas para un diálogo en común.

Planteamos las cuestiones que tenemos, interrogantes o aspectos en los que necesitamos más claridad. Si ocurriera que no está el cura ahí y necesitáis aclarar, no dudéis en llamar a los curas para que se acerquen.

¿Qué aspectos nos parecen interesantes para la gente de nuestro tiempo? ¿En qué medida ayuda este capítulo a tu formación cristiana práctica? ¿En qué podría ayudar a la fe de tus destinatarios habituales? ¿Interpretan así ellos la resurrección? ¿Hay alguna novedad?

¿Qué cuestiones plantearán tus destinatarios habituales sobre este tema en los que aún necesitas más formación?

¿Qué importancia tiene este capítulo no para la inteligencia… sino para tener más fe, para acercarte más a Dios y para que otros se acerquen más a Dios? ¿

¿Qué aspecto misionero podríamos hacer que tenga que ver con nuestra vocación o misión, pero más allá de los destinatarios, horario o rutina establecida?

Para un cuarto momento... Traeremos todo escrito. Por todos los medios procuraremos no alargarnos en nuestra exposición y siempre respetaremos lo que el otro dice, sin juzgar (a la persona nunca), ni cuestionar y, salvo que sea obligatoriamente necesario, sin responder ni entrar en un debate personal entre dos o tres. Se trata de compartir nuestra vivencia de la fe. Después de leer un texto bíblico de la primera página comenzamos la lectura de lo que nos ha sugerido la formación común, o la específica o la oración… o cualquiera de estas preguntas:  ¿Qué luz me ofrece este texto para encontrarte con Cristo resucitado en tu vida y saber cómo responderle? ¿Qué aspecto te ha interpelado más? ¿Por qué?  ¿Cómo me deja saber que Dios en la resurrección asume la vida de su Hijo y llama a toda la creación a participar de su ser?  ¿Le da esta verdad esperanza a tu vida? ¿Qué otras esperanzas te despierta esta fe en el Dios que resucitó a su Hijo y te llama a vivir esta vida desde esa nueva carne glorificada?

07 resurrección, pascua de jesús  
07 resurrección, pascua de jesús  

Vamos a rezar con el misterio de la resurrección de Jesús desde el alcance que tiene dentro de la comunidad apostólica.

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