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3.- El Lazarillo de Tormes La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, más conocida como Lazarillo de Tormes, es una novela española anónima, escrita en primera persona y como una sola y larga carta, cuya edición conocida más antigua data de1554. En ella se cuenta de forma autobiográfica la vida de un niño, Lázaro de Tormes, en el siglo XVI, desde su nacimiento y mísera infancia hasta su matrimonio, ya en la edad adulta. Es considerada precursora de la novela picaresca por elementos como el realismo, la narración en primera persona, la estructura itinerante, el servicio a varios amos y la ideología moralizante y pesimista. Lazarillo de Tormes es un esbozo irónico y despiadado de la sociedad del momento, de la que se muestran sus vicios y actitudes hipócritas, sobre todo las de los clérigos y religiosos. Hay diferentes hipótesis sobre su autoría. Probablemente el autor fue simpatizante de las ideas erasmistas. Esto motivó que la Inquisición la prohibiera y que, más tarde, permitiera su publicación, una vez expurgada. La obra no volvió a ser publicada íntegramente hasta el siglo XIX. Se conservan cuatro primeras ediciones distintas de la obra, las cuatro del año 1554, impresas respectivamente en Burgos, Amberes, Alcalá de Henares y Medina del Campo. Las más antiguas parecen ser las de Burgos y Medina. De la edición de Amberes se conservan siete ejemplares distintos, en tanto que sólo hay uno de cada una de las otras tres ediciones. El ejemplar más recientemente descubierto es el de la edición de Medina del Campo, que apareció en 1992 emparedado en una casa de la Plaza de Nuestra Señora de Soterraño de la localidad pacense de Barcarrota. No obstante, es muy probable que existiese una edición más antigua, de 1553 o 1552, cuyo éxito generase las cuatro simultáneas ediciones posteriores. Históricamente se han postulado varios autores para el Lazarillo de Tormes. En 1605 el fraile José de Sigüenza de la Orden de San Jerónimo atribuyó la autoría de esta obra al también jerónimo fray Juan de Ortega. Por la época en que se publicó Lazarillo, Juan de Ortega era General de los Jerónimos, lo cual explicaría que el libro apareciese sin autor. La autoría de fray Juan de Ortega y la necesaria discreción del anonimato por su condición de General de la Orden fue defendida con firmeza por Marcel Bataillon con cuyos argumentos ha coincidido el periodista José Delfín Val. En 1607, en el catálogo de escritores españoles Catalogus Clarorum Hispaniae scriptorum, que fue redactado por el flamenco Valerio Andrés Taxandro, se dice que Diego Hurtado de Mendoza. Otros autores del siglo XVII, así como el Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española (1726-1739), mencionan esta atribución, que alcanzó cierta fortuna, sobre todo en el siglo XIX. En marzo de 2010 apareció en prensa que la paleógrafa Mercedes Agulló descubrió en unos papeles de Diego Hurtado de Mendoza la frase, lo cual le llevó a escribir un libro postulando una hipótesis seria sobre la autoría del Lazarillo, que fortalecida por otros hechos y circunstancias apunta sólidamente en la dirección de don Diego. A finales del siglo XIX un artículo del hispanista Alfred Morel-Fatio, cuya propuesta fue desarrollada después por Manuel J. Asensio, relaciona al autor de Lazarillo con el círculo erasmista de los hermanos Valdés. Siguiendo esta hipótesis se ha atribuido la obra a Juan de Valdés o a su hermano Alfonso. Esta última atribución cobró fuerza en


2002 debido a las investigaciones de la profesora Rosa Navarro Durán, que se basa sobre todo en el cotejo de la obra con los diálogos conocidos de Alfonso de Valdés, el Diálogo de Mercurio y Carón y el Diálogo de las cosas acaecidas en Roma. Se trata de una novela de autoformación, de estructura aparentemente simple, pero en realidad muy compleja; es una carta destinada a vuestra merced, tratamiento que implica alguien con superior condición social, y está motivada por "el caso", hecho del cual éste ha oído hablar, y cuya versión personal pide a Lázaro, parte implicada en él, le explique . Así que debe ser una especie de confesión y el personaje es un alto dignatario eclesiástico, quizá el Arzobispo de Toledo que ha oído los extraños rumores que circulan sobre la extraña conducta sexual del Arcipreste de San Salvador, como llegamos a saber al fin del libro, según los cuales éste estaría amancebado con la mujer de Lázaro. El Lazarillo se ha relacionado con las siguientes obras: El asno de oro Cuarto libro del esforzado caballero Reinaldos de Montalbán Proceso de cartas de amores Cuentos folclóricos Confesiones de Agustín de Hipona El Lazarillo de Tormes es una obra artística de primer orden; lo es por su originalidad, su valor humano, su trascendencia literaria y cultural, su estilo y su lenguaje: un castellano clásico modélico, flexible y expresivo, sutilmente irónico, donde abundan las geminaciones y los isocola y donde no se desprecian y se ponen al mismo nivel el castizo refrán y la cita culta. La desproporción entre la materia y su elaboración por parte del autor se inclina marcadamente en esta última, pero sin denotar, y en eso consiste uno de sus méritos, el esfuerzo que debió suponer. Gran parte del material e incluso de los personajes son de origen folclórico y tradicional; hay cuentecillos y facecias tomados del rico acervo popular. La obra, sin embargo, crea sus propios precedentes y contiene, asimismo, una variada panoplia de técnicas narrativas: la suspensión, de la que hará un inteligente uso Cervantes, como en el episodio del buldero; o la gradatio narrativa en ascensión hacia el anticlímax, como en el caso del ciego o el clérigo de Maqueda. Entre fortunas y adversidades, Lázaro evoluciona desde su ingenuidad inicial hasta desarrollar un instinto de supervivencia. Es despertado a la maldad del mundo por la cornada de un toro de piedra, embuste con el que el ciego le saca de su simpleza; después rivaliza en astucia con él en diversos célebres episodios como el de las uvas o el jarro de vino hasta que se venga devolviéndole la cornada de piedra con otro embuste, que le vale al cruel ciego descalabrarse contra un pilar.


3.1.- Características del Lazarillo de Tormes Esta obra presenta una serie de rasgos que la diferencian de las demás y que son característicos de esta obra: El protagonista es el pícaro, categoría social, procedente de los bajos fondos que, a modo de antihéroe, su vida es completamente opuesta a la del caballero. Su línea de conducta está marcada por el engaño, la mendicidad, la astucia, la trampa ingeniosa, el robo... y todo por dinero ya que desea ascender de clase, algo que nunca consigue. Vive al margen de los códigos de honra propios de las clases altas de la sociedad de su época. Su libertad es su gran bien. La obra tiene un carácter autobiográfico. El protagonista narra sus propias aventuras, el pícaro nos cuenta su paso de la niñez a la madurez, y al proyectar el autor su personalidad sobre un personaje ficticio, esto le permite exponer con mayor libertad sus propias ideas. Se da una doble temporalidad. El pícaro aparece en la novela desde una doble perspectiva: como autor y como actor. Como autor se sitúa en un tiempo presente que mira hacia su pasado y narra una acción, cuyo desenlace conoce de antemano. Consta de una estructura abierta. El pluralismo de aventuras que se narran podrían continuarse; no hay nada que lo impida, porque las distintas aventuras no tienen entre sí más complicación argumental que la que da el protagonista. También tiene carácter moralizante. Muchos críticos piensan que la única finalidad de las novelas de este género era hacer reír a los lectores, ya que el humor está presente en todas las novelas y las situaciones cómicas se suceden por doquier, pero cada novela picaresca vendría a ser un gran "ejemplo" de conducta indecente que, seguidamente, resulta castigada. La picaresca está muy influida por la retórica de la época, basada en muchos casos en la conducta descarriada de un individuo que, finalmente, es castigado o se arrepiente. Y carácter satírico. La sátira es un elemento constante en el relato picaresco. El protagonista deambulará por las distintas capas sociales, a cuyo servicio se pondrá como criado, lo que le permitirá conocer los acontecimientos más íntimos de sus dueños. Todo ello será narrado por el pícaro con actitud crítica. Sus males son, al mismo tiempo, los males de una sociedad en la que impera la codicia y la avaricia, en perjuicio de los pobres que pertenecen a las capas más bajas de la sociedad.

3.2.- Tema e intención del Lazarillo de Tormes En el Lazarillo encontramos burla y humorismo, pero también detectamos una crítica social y religiosa hacia la época del momento que engloba toda la obra dando la visión sobre la sociedad de algún escritor de aquellos tiempos. La novela nos da una visión amplia de la sociedad de ese momento, de las penurias de los pobres, la dureza de la justicia con estos, las miserias morales de los eclesiásticos, la falsedad, etc. El autor se manifiesta contrario a ideas y costumbres de la época, motivo por el cual, quizá, no dio a conocer su nombre, y por eso la obra ha llegado anónima a nosotros.


Sin embargo, el tono general de la novela con el que realiza estas críticas es un tono suave, considerado irónico y de comicidad. La temática del Lazarillo de Tormes es moral: una crítica acerba, incluso una denuncia, del falso sentido del honor y de la hipocresía. La dignidad humana sale muy malparada de la sombría visión que ofrece el autor, nihilista y anticlerical. La vida es dura y, tal como aconseja el ciego a Lázaro en la obra, "más da el duro que el desnudo"; cada cual busca su aprovechamiento sin pensar en los otros, por lo que, como se dice al principio de la obra, arrimándose a los buenos "se será uno de ellos": esto es, para ser virtuoso hay que fingir ser virtuoso, no serlo. Posee una intención satírica, las clases de la sociedad son criticadas una a una, a través de las cuales deambula el protagonista poniéndose al servicio de un elemento de cada clase social. De esta manera, el pícaro protagonista, hace frente a la hipocresía que demostraba cada uno de sus poderosos dueños, a los cuales critica por no dar ejemplo de lo que deberían ser. Una parte importante a destacar en este libro es la sátira anticlerical, en donde se puede ver el materialismo y la falta de caridad cristiana, la cual es el pecado más imperdonable de todos, y es representado por el clérigo que aparece en el segundo tratado. También se hace mención a otras anormalidades, las cuales están representadas por otros dueños. El Lazarillo plantea la valoración de la virtud personal frente al linaje, es decir, el mérito de los que, siendo personas pobres, consiguen ascender socialmente sin haber heredado nada de nadie. Las conclusiones sobre este tema son ambiguas, ya que Lázaro, el protagonista, al final del libro asciende socialmente pero no moralmente. En definitiva, la intención del autor sobre el Lazarillo fue dar importancia literaria a la vida de un insignificante personaje, el cual busca recuperar el tiempo, lo que le permite al autor poner de manifiesto su visión antiheroica, anticlerical y nihilista (doctrina filosófica que sostiene que la vida carece de significado objetivo, propósito o valor intrínseco ) del mundo, y de la misma manera, hacer una crítica a la sociedad, fundamentalmente a la nobleza y al clero.

3.3.- Estructura del Lazarillo. Estructura general. La novela “Lazarillo de Tormes” está constituida por tres técnicas estructurales, las cuales son: abierta o lineal, epistolar y circular o cerrada. Quien comienza a leer este libro sin antes haber tenido en cuenta el prólogo, puede pensar que su autor ha usado la técnica lineal, puesto que Lázaro, nos comienza a narrar su vida desde su nacimiento hasta el momento en que mejora y deja de ser un miserable, terminando la novela cuando Lázaro inicia otro tipo de vida más llevadera, por este motivo, por terminar el libro cuando podía seguir contándonos muchas cosas, se dice que emplea técnica lineal, al no haber un hecho que la cierre. De esta novela podemos decir que está dividida en siete tratados o capítulos, de los cuales los tres primeros son los más extensos y lentos por lo cual ocupan buena parte del relato. Lázaro como niño, en edad de formación, desde el punto de vista del narrador es


extenso porque debe quedar constante el proceso de formación del muchacho. El relato queda así perfectamente construido sin que quede ningún hilo suelto. El lector que antes de comenzar el libro, leyó el prólogo, pudo darse cuenta de que la acción comienza con un Lázaro de la misma edad que la que tiene al final de la obra y además hablan de lo mismo, empieza con un comentario sobre un “caso” y termina explicando ese “caso”, con lo que se demuestra que en este libro, también se ha usado la técnica circular o cerrada. También en el prólogo podemos constatar que el narrador se dirige a un tercero, tratándole de Vuestra Merced, lo que demuestra que también tiene carácter epistolar, que se acentúa al final de la obra, cuando incluye la fecha y el lugar en que escribe la carta; datos que figuran en el siguiente texto”: Esto fue el mesmo año que nuestro victorioso Emperador en esta insigne ciudad de Toledo entró y tuvo en ella Cortes, y se hicieron grandes regocijos, como Vuestra Merced habrá oído. Pues en este tiempo estaba en mi prosperidad y en la cumbre de toda buena fortuna.”. Estructura particular. -Tratado primero: En este tratado Lázaro, con el ciego, tiene varias vivencias. 1. Toro de piedra: En ella Lázaro recibe una primera enseñanza. Es la de que no se puede fiar de nadie. 1. Jarra de vino: En ésta se ve reflejada la crueldad y brutalidad del ciego. 2. El racimo de uvas: El ciego le da a Lázaro una lección de ingenio. 3. El nabo y la longaniza: Aquí el ciego le da a Lázaro una muestra de la realidad que le va acompañar durante gran parte del libro, el hambre. 4. El poste de piedra: Lázaro le da al ciego una demostración de su aprendizaje. -Tratado segundo: Podemos, claramente, ver dos partes bien diferenciadas. 1. Primera parte: Encuentro con el clérigo. Descripción del clérigo. Esta es claramente de carácter erasmista. 1. Segunda parte: Arca cerrada con una única llave. Calderero. A través del cual puede conseguir una llave. Recuento de panes. Momento en el cual el clérigo hace un recuento de los panes. Ratones. Excusa por parte de Lázaro para justificar la falta de panes. Madero y clavos. Remedio que pone el clérigo la supuesta plaga de ratones. Cuchillo. Lo utiliza Lázaro para imitar las mordeduras de los ratones en los maderos. Ratonera. Artilugio que utiliza el clérigo al ver que el remedio de las tablas no le funcionó. Como cebo utilizaba una corteza de queso prestada por un vecino Culebra. Lázaro al ver el ingenio del clérigo opta por pasar de ratón a culebra Garrote. Debido al miedo que el clérigo tiene a las culebras éste opta dormir con él. Llave. Elemento fundamental que provoca el despido de lázaro por el clérigo. Despedida. Al contrario que con el ciego, ésta no fue voluntaria sino que el clérigo lo echa. -Tratado tercero: En este tratado Lázaro siente una tremenda obsesión por el hambre que pasa, haciendo mucho hincapié en las horas que pasa sin comer. Este tratado tiene una clara estructura de tempo lento. -Tratado cuarto:


Este tratado tiene claros rasgos erasmistas, ya que nos hace una descripción de un fraile que más que seguir la regla dictada por su condición de fraile era él quien dictaba su propia regla. También se ve, en todos los niveles, una clara mejoría en la vida de lázaro. -Tratado quinto: Todo el tratado se basa en dos momentos claves: - Noche: en la posada el buldero y el aguacil tienen una discusión, con el fin de captar la atención de toda la gente allí presente - Mañana: encuentro entre los dos embaucadores en la iglesia, donde simulan “el poder” de las bulas y como consecuencia aumenta el nivel de las ventas. Este tratado fue censurado por su gran crítica erasmista. -Tratado sexto: Por primera vez se ve una clara evolución en el terreno económico de Lázaro. -Tratado séptimo: Lázaro consigue un real empleo. En este tratado se explica el “caso” y demuestra con la fecha y el remite, que este es un texto con una estructura epistolar.

3.3.1.- Argumento. La obra es en realidad una larga epístola que el "autor" envía a un corresponsal anónimo (a quien trata de "Vuestra Merced"). Está dividida en siete tratados y cuenta en primera persona la historia de Lázaro González Pérez, un niño de origen muy humilde; aunque sin honra, nació en un río de Salamanca, el Tormes, como el gran héroe Amadís; quedó huérfano de su padre, un molinero ladrón llamado Tomé González, y fue puesto al servicio de un ciego por su madre, Antona Pérez, una mujer amancebada con un negro, Zaide, que le da a Lazarillo un bonito hermanastro mulato. Entre "fortunas y adversidades", Lázaro evoluciona desde su ingenuidad inicial hasta desarrollar un instinto de supervivencia. Es despertado a la maldad del mundo por la cornada de un toro de piedra, embuste con el que el ciego le saca de su simpleza; después rivaliza en astucia con él en diversos célebres episodios como el de las uvas o el jarro de vino (un modelo de narración clásica) hasta que se venga devolviéndole la cornada de piedra con otro embuste, que le vale al cruel ciego descalabrarse contra un pilar. Pasa luego a servir a un tacaño clérigo de Maqueda que lo mata de hambre, y al que sisa algo de pan de un arca que tiene; el clérigo lo confunde a oscuras (en su boca silba accidentalmente la llave del arca, escondida mientras duerme) y, tomándolo por culebra, descubre el engaño, le da una tremenda paliza y lo despide. Después entra a servir a un hidalgo arruinado cuyo único tesoro son sus recuerdos de hidalguía y de dignidad; Lazarillo simpatiza con él, ya que aunque no tiene nada que darle, por lo menos le trata bien, si bien recurre a esa simpatía que despierta para conseguir que le dé parte de los mendrugos que consigue el muchacho al pedir limosna, ya que él no posee la dignidad de la hidalguía. El patético escudero termina por abandonar la ciudad y Lazarillo se encuentra de nuevo solo en el mundo. Más adelante sirve Lázaro a un sospechoso fraile mercedario, tan amante del mundo que apenas para en su convento y le hace reventar los zapatos. Según Aldo Ruffinato, habría una alusión a las reformas monásticas por entonces de moda, en el sentido de "descalzar" o hacer más rigurosos los estatutos del clero regular, o quizás alusión a actividades sexuales hetero u homoeróticas. Sin embargo, Francisco Rico asegura que


«no hay el menor indicio para suponer tal escabrosidad», pues el sentido del texto es una simple abbreviatio o reticencia, procedimiento abundantemente usado antes, como cuando relatando sus aventuras con el ciego, Lázaro dice «por no ser prolijo, dejo de contar muchas cosas [...]», en elipsis que era común para terminar las cartas, teniendo en cuenta que todo el Lazarillo una larga epístola. El tratado quinto es más extenso: narra una estafa realizada por parte de un vendedor de bulas o buldero. Lazarillo sirve al buldero y asiste como espectador, sin opinar, al desarrollo del timo, en el cual finge el buldero que alguien que piensa que las bulas no sirven para nada está poseso por el diablo, cuando en realidad está compinchado o conchabado con él; esto se descubre a posteriori, con una hábil técnica de suspensión. También este tratado sufrió la poda de la censura. Los restantes y breves tratados narran cómo Lázaro se asienta con otros amos, un capellán, un maestro de hacer panderos y un alguacil y se hace aguador. Por último consigue el cargo de pregonero gracias al arcipreste de la iglesia toledana de San Salvador, quien además le ofrece una casa y la oportunidad de casarse con una de sus criadas, con la finalidad de disipar los rumores que se ciernen sobre él, ya que era acusado de mantener una relación con su criada. Sin embargo, tras la boda los rumores no desaparecen y Lázaro comienza a ser objeto de burla por parte del pueblo. Lázaro sufre la infidelidad con paciencia, después de toda una vida de ver qué es el honor y la hipocresía que encubre la dignidad realmente, ya que eso al menos le permite vivir, y con ello termina la carta, un cínico alegato auto justificativo que ridiculiza la literatura idealista del momento. Lázaro afirma que ha alcanzado la felicidad, pero para ello ha debido perder su honra, pues los rumores afirman que su mujer es la amante del arcipreste. Para mantener su posición, Lázaro hace oídos sordos a dichos rumores.

3.4.- Protagonista del Lazarillo. Uno de los elementos más característicos e innovadores de esta obra es el tipo de protagonista que posee, Lázaro, un antihéroe por su origen social, y por el mundo en que se mueve. Un rasgo característico de este personaje es que va evolucionando a lo largo de la obra, según en la situación y en lo que este viviendo en ese momento. En este aspecto, el Lazarillo es la primera novela de aprendizaje, es decir, una novela que narra la historia de un personaje desde la infancia hasta la madurez, y que por consecuencia nos muestra al hombre adulto en el que se ha convertido el personaje según las vivencias anteriores. En el Lazarillo de Tormes se nos muestra una vida de un personaje "haciéndose", puesto que se narra la historia de un personaje (no noble) desde su niñez, para que podamos entender, el por qué de que en el último capítulo ha caído en deshonor. De esta manera, el personaje en cada momento es consecuencia de lo vivido anteriormente. Sin saber lo sucedido anteriormente en otros capítulos no podríamos comprender cómo piensa y actúa en un capítulo concreto. Esta característica es un rasgo típico de la novel moderna. Lazarillo presenta el proceso educativo en un sentido irónico, ya que el Lázaro que escribe es un hombre amoral y materialista, el cual acepta su degradación y en todo momento se siente orgulloso de sí mismo y se pone como ejemplo.


Los diferentes tratados en los que esta dividida esta obra nos muestra el proceso de aprendizaje y nos da a ver el paralelismo que mantiene con la corrupción de su inocencia infantil. En los tres primeros tratados, la educación de Lázaro es progresiva, éste por necesidad aprende a robar y mentir, pero es capaz de sentir piedad y compasión, y puede distinguir el mal y el bien. El protagonista entra en la obra siendo un niño inocente y sale como un verdadero cínico, ladrón y pícaro. Y la culpa no es suya: él aprendió lo que había visto y el resultado no podía ser otra cosa. Sin embargo se produce un abismo moral enorme entre el niño de los tres primeros tratados y el hombre que reflexiona en el último capítulo . Hay un desequilibrio tan evidente en las partes de esta obra, que incluso hay quién considera esta novela una obra inacabada, desarrollada por completo en su primera parte, y esbozada en la segunda.


Lazarillo de Tormes