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19 de enero 2013 • Número 64 Directora General: Carmen Lira Saade Director Fundador: Carlos Payán Velver Suplemento informativo de La Jornada

TEMA DEL MES

Pág. 18 ¿QUIEREN SEGUIR SIENDO CAMPESINOS LOS CAMPESINOS?

RESERVA EL TRIUNFO

VOLVER DEL FIN DEL MUNDO

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19 de enero de 2013 El desapego al manual agroecológico no significa, sin embargo, que los ñhú no preserven e intercambien las semillas criollas, no conserven la fertilidad de los suelos mediante la rotación entre cereales y leguminosas y ateniéndose al ciclo largo monte-maíz-potrero-monte, no practiquen sistemáticamente el policultivo: maíz, frijol, calabaza, chile, tomatillo, camote…, todo lo cual les proporciona una sólida seguridad alimentaria. Los otomíes de Texcatepec no aplican la receta pero sin duda saben lo que hacen.

Suplemento informativo de La Jornada 19 de enero de 2013 • Número 64 • Año VI

LLEVANDO LA CONTRARIA

COMITÉ EDITORIAL Armando Bartra Coordinador

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Luciano Concheiro Subcoordinador Enrique Pérez S. Lourdes E. Rudiño Hernán García Crespo CONSEJO EDITORIAL Elena Álvarez-Buylla, Gustavo Ampugnani, Cristina Barros, Armando Bartra, Eckart Boege, Marco Buenrostro, Alejandro Calvillo, Beatriz Cavallotti, Fernando Celis, Luciano Concheiro Bórquez, Susana Cruickshank, Gisela Espinosa Damián, Plutarco Emilio García, Francisco López Bárcenas, Cati Marielle, Yolanda Massieu Trigo, Brisa Maya, Julio Moguel, Luisa Paré, Enrique Pérez S., Víctor Quintana S., Alfonso Ramírez Cuellar, Jesús Ramírez Cuevas, Héctor Robles, Eduardo Rojo, Lourdes E. Rudiño, Adelita San Vicente Tello, Víctor Suárez, Carlos Toledo, Víctor Manuel Toledo, Antonio Turrent y Jorge Villarreal.

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Diseño Hernán García Crespo

PORTADA: Josefina Morales

La Jornada del Campo, suplemento mensual de La Jornada, editado por Demos, Desarrollo de Medios, SA de CV; avenida Cuauhtémoc 1236, colonia Santa Cruz Atoyac, CP 03310, delegación Benito Juárez, México, Distrito Federal. Teléfono: 9183-0300. Impreso en Imprenta de Medios, SA de CV, avenida Cuitláhuac 3353, colonia Ampliación Cosmopolita, delegación Azcapotzalco, México, DF, teléfono: 53556702. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio, sin la autorización expresa de los editores. Reserva de derechos al uso exclusivo del título La Jornada del Campo número 04-2008-121817381700-107.

Soİa I. Medellín Urquiaga, Mauricio González González y Milton Gabriel Hernández García fueron coeditores en este número del suplemento

ace un mes hablábamos aquí de los nhú de Texcatepec: de cómo corrieron a los caciques, de su agricultura milpera y del riesgo que supone el que hoy uno de cada diez esté viviendo en Estados Unidos. Porque es cierto que migrando conoces mundo y las remesas alivian carencias e incrementan los haberes familiares, pero preocupa la ruptura de la cadena generacional ocasionada por el alejamiento quizá definitivo de muchos jóvenes. Y es que las estrategias campesinas son de largo plazo, de modo que en tiempos de vacas gordas se crea patrimonio productivo para subsistir cuando enflaquen, y con la migración y desapego de los hijos, esta visión de futuro se hace borrosa. Pero hoy no hablaré de migraciones sino de ciertos usos y costumbres agrícolas, económicos y políticos que encontré en Texcatepec y que cuestionan la imagen de los campesindios que hemos ido construyendo algunos de los que pretendemos acompañarlos en su andar. Hay una visión muy socorrida de lo que deben y no deben hacer las comunidades en resistencia. Por ejemplo: debieran abstenerse de emplear agroquímicos en sus cultivos, en lo económico han de ser autónomos y no gestionar recursos públicos y en lo político lo indicado es autogobernarse por usos y costumbres y no meterse con los partidos ni en las elecciones. Pero a los nhú de Texcatepec les dio por ser políticamente incorrectos, de modo que en casi todo se apartan del canon. Veamos. En la sierra se “hace milpa”, sistema de cultivo que de arranque embona bien con los principios de la agroecología. Sin embargo los otomíes no hacen mucho caso de las recetas con que los agentes externos promueven esa práctica. Por ejemplo, a raíz de la emigración, hay escasez de brazos y se elevaron los jornales, de manera que las familias optan por los manejos agrícolas ahorradores de mano de obra. Así, en cuanto a las labores, la quema sigue siendo habitual y consideran que abandonarla, además de resultar muy trabajoso, traería plagas y fauna dañina. En lo tocante a los agroquímicos, consideran que en ciertas tierras, sobre todo las altas y pobres, el uso de fertilizante es indispensable si se quiere tener cosecha. Y específicamente en lo que respecta a los herbicidas, me informaron que casi todos los aplican, pero cuando –escandalizado– les dije que el Gramoxone era muy dañino, de plano se burlaron de lo atrasado de mi información. Y es que los milperos otomíes conocen bien los muy diversos productos disponibles y emplean aquellos que consideran menos tóxicos y compatibles con las siembras asociadas. Finalmente la socorrida recomendación de entreverar en la milpa, leguminosas que hacen suelo, conservan la humedad y nitrogenan, es mayoritariamente rechazada porque el trabajo aumenta mucho y entre las plantas se ocultan las serpientes. “El ‘nescafé’ cría vívoras”, dicen.

En la región es largo el obituario de proyectos productivos con financiamiento público que fracasaron y algunos de aquellos que antaño los promovían quedaron escamados. Sin embargo hace un par de años los miembros del Comité de Defensa Campesino (CDC) y de la Unión Campesina Zapatista (UCZ), dos organizaciones hermanas que marchan juntas, decidieron volverlos a gestionar. Y es que en tiempos de elecciones, tanto locales como estatales y nacionales, la derrama clientelar de recursos fiscales se hace torrente y, pese a que CDC y UCZ no son corporativas, en las asambleas la gente comenzaba a preguntarse: “¿Por qué los panistas y los priistas reciben recursos públicos para proyectos productivos y nosotros no?”. Sensible a la demanda, la directiva evaluó los pros y los contras, apercibió a los campesinos de los peligros que entraña entrar en ese terreno, diseñó criterios para minimizar los riesgos y emprendió la gestión de proyectos cuyo sentido primordial es la subsistencia y no tanto el negocio o el mercado. Dos años después están en marcha 14 pequeños emprendimientos asociativos, algunos de ganado mayor, otros de puercos, una panadería, una tienda de ropa…, que fueron financiados con recursos de diferentes fuentes, sobre todo de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indios (CDI). Los proyectos fueron seleccionados por las comunidades en asamblea y de manera participativa, para evitar que fuera motivo de división el que en un primer momento unos recibieran apoyos y otros no, y para garantizar que su gestión sea transparente. El trato con la CDI es tortuoso, sus normas barrocas y el papeleo una monserga. Por si fuera poco, la gestión de proyectos económicos asociativos palanqueados con financiamiento del gobierno es un terreno resbaladizo. Pero las necesidades existen y la gente tiene derecho a los recursos públicos. Ahora que estuve ahí, pude ver las porquerizas en construcción, comer el buen pan que hacen las cooperativistas, mercar un par de rojos paliacates en la tienda de ropa y, sobre todo, pude ver a la gente sonriente y orgullosa de sus nuevas actividades. Les puede salir cola, cierto, pero vale la pena correr el riesgo. Los campesindios de la región comenzaron a participar ordenadamente en las elecciones municipales hace unos 20 años, tiempo después de que en 1983 se agruparon en el CDC y en 1986 en la UCZ. Su propósito es que ocupen las alcaldías personas identificadas con el pueblo, no con los caciques, y para lograrlo han impulsado sus candidatos por medio de partidos de oposición como el PRD y el PT.

dieron en las dos últimas elecciones, en la más reciente por apenas cuatro votos. Según me dijeron se proponen recuperarla. En el municipio tepehua de Tlachichilco también ha ganado la izquierda en dos ocasiones por medio de candidatos postulados por el PRD, y en el municipio nahua de Zontecomatlan han llegado a la alcaldía candidatos campesinos registrados por el PT. En términos generales los alcaldes progresistas lo han hecho bien y la experiencia electoral ha sido positiva. Sin duda hay riesgos. Al operar por el sistema de partidos, las elecciones dividen a los pueblos entre adherentes de uno u otro instituto, cuando algunos indianistas desearían que la perversa “política” no tocara la impoluta unidad comunitaria. Sin embargo lo cierto es que, cuando menos en esta región, los alineamientos en torno a las diversas opciones partidistas sólo transitoriamente se ponen en primer plano y, por lo general, las tensiones que provocan son manejables, de modo que pasados los comicios la comunidad restaura su cohesión en torno a los problemas compartidos, la fiesta, la costumbre… Que algunos serranos de la Huasteca sean contreras y una parte de sus prácticas agrícolas, económicas y políticas se desvíe del canon, no resta méritos a los principios de la agroecología, ni cuestiona la validez de la autosostenibilidad económica, ni pone en entredicho las virtudes de la autonomía india. Interpela, sí, al integrismo con que, desde fuera, se predican ciertos valores. Y es que los agroquímicos –bien usados– son compatibles con la sostenibilidad ambiental, el acceso a los recursos públicos no necesariamente invalida la autogestión y está visto que las comunidades indígenas organizadas y cohesivas pueden interactuar con los partidos políticos sin morir en el intento. Sin duda emplear agroquímicos, recibir recursos públicos y aliarse con los políticos profesionales conlleva el riesgo de contaminar el entorno, caer en el clientelismo y partidizar la vida comunitaria. Pero para muchos es un riesgo necesario. Y los que piensan que las comunidades organizadas no lo van a poder manejar es porque en el fondo confían muy poco en los campesindios. Además de que es muy fácil llamar a desyerbar manualmente, sin que el convocante tenga siquiera que agacharse; es muy cómodo alertar contra los efectos corrosivos del dinero del mal gobierno mientras se disfruta del gasto público que se concentra en las ciudades; es muy sencillo satanizar la participación electoral cundo cuando no se vive en pueblo chico, donde el día a día depende de las veleidades de un alcalde. *** Me despido de los otomíes de Texcatepec, que nos han acompañado en dos entregas del suplemento, con la remembranza de un amanecer que resultó mágico: Porque estuve en su tierra, ahora entiendo a qué se debe que los ñhú avecindados en el Bronx regresen a Pericón. Es que ahí los cerros hablan. Tantas y tan encontradas son las cumbres que rodean el poblado, que durante la fiesta de Todos los Santos el eco multiplica los tronidos de los cohetes, en una telúrica conversación que se aleja rebotando por las cañadas…

En el municipio otomí de Texcatepec los candidatos de CDC registrados por el PRD ganaron cinco veces sucesivas la alcaldía y sólo la per-

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el son huasteco,

mÚsica de amor que invoca poblados, flores y devociones La música es mi fortuna de alegría estamos rodeados del huapango eres la cuna desde los antepasados Huasteca, cómo haces una dividida en seis estados

mi corazón no te olvida oye ay la la lay, la la lay la la la conƟgo quisiera estar todos los años de mi vida oye

Yo le monté a un burro flaco y no me pudo tumbar mi abuelita grita, Chamaco, no lo vayas a quebrar después, de dónde yo saco otro burro de planchar

Ay la la lay, la la lay la la la si me ves en el panteón no me vayas a llorar oye ay la la lay, la la lay la la la rézame con devoción para poder alcanzar oye ay la la lay, la la lay la la la para poder alcanzar

La malagueña

El gusto. 40 años de son huasteco es una antología, “la más amplia en términos de número de tríos y años de grabaciones incluidas”, que fue publicada por Discos Corasón en 2011, con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta); este libro, que incluye dos CDs, da secuencia a La antología del son de México (1985) y a El caimán (1994), de la misma empresa disquera. Entre los textos que incluye El gusto, está “Que me enƟerren con huapango”, de Eliazar Velázquez, “quien describe el son huasteco y las andanzas de los músicos que los interpretan. He aquí algunos fragmentos de este texto:

“En la Huasteca, región que comprende parte de los estados de San Luis Potosí, Hidalgo, Veracruz, Tamaulipas, y en menor medida Puebla y Querétaro, el huapango o son huasteco define un género poéƟco musical, de baile zapateado, y la fiesta donde se consagra perpetuamente. Esta tradición, perteneciente al gran árbol del son mexicano, amalgama de modo fino y misterioso danzas, música y recursos literarios de origen hispano, con la cultura originaria de esta Ɵerra prodigiosa, hecha de diversas sociedades indígenas, migraciones, conquistas, tropelías, resistencias, y del cruce azarozo de mundos porteños y de sierra adentro.

“En la actualidad, los conjuntos huapangueros ejecutan violín, guitarra quinta o huapanguera y jarana. Se disƟnguen por el vigor de sus interpretaciones y por su virtuoso manejo de los instrumentos y por las figuras de su canto que, entre otros recursos, hace uso del ‘falsete’, que consƟtuye una de las caracterísƟcas singulares. Su poéƟca combina versos de anƟgua factura con improvisaciones. Mediante quinƟllas o sextetas octosílabas, seguidillas y ocasionalmente décimas, los trovadores describen senƟmientos amorosos, invocan poblados, devociones, flores, otorgan voz y senƟmiento a los animales terrestres, maríƟmos y oponen a la muerte la certeza del instante desbordado. “El Ɵempo ha ido decantando un repertorio de sones ‘mayores’–en su mayoría anónimos– que se volvieron clásicos y que con su sola insinuación desatan pasiones y brillos en la mirada (peteneras, malagueñas, bejuquitos, gustos, llorares, azucenas, aguanieves, huerfanitos, conchitas…). Se Ɵene noƟcia de que por lo menos desde finales del siglo XIX, múlƟples generaciones de huapangueros han abrevado en este mananƟal primigenio para trazar sus propias veredas desde su respecƟva sensibilidad serrana o de la planicie, todos iluminados por esa misma luz de luna que dio origen a esa tradición, al mismo Ɵempo tesƟgo y fundadora de una manera de senƟr la Huasteca”. La antología incluye otros textos de Mary Farquharson, Eduardo Llerenas y Juan Jesús Aguilar.

A conƟnuación transcribimos algunos sones contenidos en esta antología:

Qué bonitos ojos Ɵenes debajo de esas dos cejas si ellos me quieren mirar pero si tú no los dejas pero si tú no los dejas ni siquiera parpadear

La rosita arribeña

Malagueña salerosa besar tus labios quisiera y decirte niña hermosa que eres linda y hechicera que eres linda y hechicera como el candor de una rosa

Ayer en la mañanita me dijiste unas cosas me diste con tus manitas un ramillete de rosas a pesar de estar marchitas todavía están olorosas

Si por pobre me desprecias yo te concedo razón yo no te ofrezco riquezas te ofrezco mi corazón te ofrezco mi corazón a cambio de mi pobreza

Eres una bella rosa del jardín de Napoleón y como eres muy hermosa te traigo en el corazón como virgen milagrosa

El llorar

El caballo

Ay la la lay, la la lay la la la contento voy a cantar aquí lo estoy demostrando oye ay la la lay, la la lay la la la yo he venido a este lugar a cantarles el huapango oye ay la la lay, la la lay la la la a cantarles el huapango que lo nombramos Llorar oye

De mi caballo me aburro que no le puedo montar si la panza le apachurro siento que se va a quebrar les hablaba de mi burro el que uso pa’ planchar

Ay la la lay, la la lay la la la ya me cansé de llorar una esperanza perdida oye ay la la lay, la la lay la la la si no estás en mi lugar

Sembré matas de café para regarlas con el hielo me dicen que con usted derechito voy al cielo quién sabe si llegaré nomás ese riesgo llevo

de mis culpas el perdón oye Ay la la lay, la la lay la la la la mujer es el encanto en el valle donde estamos oye ay la la lay, la la lay la la la y nosotros por lo tanto al verla llorar lloramos oye ay la la lay, la la lay la la la al verla llorar lloramos para consolar su llanto oye

El gusto Cantando el gusƟto estaba cuando me quedé dormido cuando me quedé dormido cantando el gusƟto estaba cuando tu mamá me hablaba yo me hacía el desentendido para ver si me dejaba otro raƟto conƟgo Ay Huasteca tan hermosa que nunca podré olvidar que nunca podré olvidar ay, Huasteca tan hermosa me paso horas deliciosas contemplando tu palmar y tus mujeres hermosas son más bellas que un cantar Date gusto vida mía que yo me daré otro tanto que yo me daré otro tanto date gusto vida mía no vaya a ser que algún día el gusto se vuelva llanto el gusto se vuelva llanto y llores por la vida mía


Cuechtlán revisitado

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19 de enero de 2013

IMPACTOS DE LA ACTIVIDAD MINERA Carlos A. Rodríguez Wallenius Profesor Investigador de la UAM Xochimilco El aumento en la exploración y explotación de los minerales está provocando una serie de tensiones y conflictos en las comunidades campesinas de la región, pues cerca de 60 por ciento del territorio huasteco corresponde a ejidos y comunidades agrarias, aunque debajo de su terrenos se ubican concesiones mineras.

FOTO: Archivo

Veamos los impactos que se presentan en la región Huasteca, especialmente en los estados de San Luis Potosí, Veracruz, Hidalgo y Tamaulipas, donde hay una actividad minera relevante.

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a región Huasteca, que abarca parte de los estados de San Luis Potosí, Veracruz, Hidalgo, Tamaulipas, Puebla y Querétaro, es una zona rica en distintos recursos naturales como agua, bosques, petróleo, etcé-

tera. Son relativamente escasos los yacimientos de minerales metálicos (como el oro, la plata o el cobre), aunque existen minerales no ferrosos como el manganeso o no metálicos como el caolín o la fosforita, que tienen concentraciones importantes.

El repunte a nivel mundial en los precios de los minerales después del bache del 2008 al 2010 (producto de la crisis financiera) ha incentivado la exploración y explotación de dichos recursos y la región de la Huasteca no ha sido

la excepción. Por poner algunos ejemplos de los minerales de la zona, el precio del manganeso se incrementó 55 por ciento desde 2010, y la fosforita 110 por ciento en el mismo periodo.

En la Huasteca Potosina, la actividad minera se concentra básicamente en la región de Tamazunchale-Xilitla, en la que se extrae fosforita, la cual es un insumo para la elaboración de fertilizantes. Ahí en los municipios de Xilitla y Aquismón operan minas de la empresa Fosforitas de México. Por su parte, en la Huasteca Veracruzana, se encuentran yacimientos con alto contenido de caolín, el cual se utiliza para la fabricación de porcelanas, insumos para la elaboración de medicamentos y como agente adsorbente. De hecho, los municipios de Huayacocotla y Zacualpan cuentan con 80 por ciento de las reservas nacionales de caolín. En estos

Veracruz

FRACTURAS DEL PROYECTO PETROLERO PALEOCANAL DE CHICONTEPEC Mauricio González González ENAH/Cedicar

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os habitantes de la Huasteca meridional vieron cómo a mediados de la primera década de este siglo, la presencia de técnicos, contratistas y directivos de Petróleos Mexicanos (Pemex) arreció. Región de por sí atravesada históricamente por la explotación petrolera que desde finales del siglo XIX vio florecer empresas norteamericanas, inglesas y holandesas. Esta tendencia encontró límite con la expropiación cardenista, mas la extracción continúa hasta nuestros días con vaivenes que fluctúan en intensidad. Durante el sexenio de López Portillo hubo un descubrimiento que agitó la avaricia de algunos empresarios y funcionarios públicos: el Paleocanal de Chicontepec, yacimiento cuya vastedad requeriría de aproximadamente 16 mil pozos. El proyecto se canceló por inviabilidad en los años 80’s; no obstante, Felipe Calderón lo revivió como uno más de sus artefactos de legitimación que, a la manera de su “guerra antinarco”, tiene costos de vida.

La gente del norte de Veracruz recuerda que primero comenzaron los “tronadores”, trabajadores que hacían explosiones de exploración en algunos terrenos que eran pagados a quienes los usufructuaban

sin incluir autoridades ejidales o municipales, siempre y cuando no hubiera problema alguno que hiciera necesaria tal mediación, modus operandi que niega las cualidades colectivas y comunitarias

de la gran mayoría de esas parcelas. Tales detonaciones anunciaban algo que no sólo hizo que más de un colado doméstico se viniera abajo. La implementación de una técnica que actualmente está a debate en diversos países por sus funestos efectos fue el siguiente paso: el fracturamiento hidráulico (fracking, en inglés, como se le conoce normalmente). Esta operación, patentada en los años 40’s por Halliburton, útil para romper formaciones rocosas que impiden el flujo de gas e hidrocarburos, requiere de perforaciones e inyección de gran cantidad de agua, lubricantes y arena. Se calcula que un pozo necesita de ocho a 30 millones de litros de agua, dependiendo de las condiciones geológicas del yacimiento, inyectados a gran presión junto con arena gruesa y lubricantes que minimizan la fricción del agua, anticorrosivos y estabilizadores. Parte de estas sustancias son recuperadas, parte no, las cuales quedan en el subsuelo y

en la superficie, lo que hace que no sólo los mantos freáticos sean afectados, sino también cauces y, por supuesto, los terrenos en que estas técnicas se efectúan. Nada hay de extraño entonces cuando escuchamos a pobladores del municipio de Venustiano Carranza, en Puebla, denunciar enfermedades del ganado que abreva cerca de los pozos. De sobra se sabe que muchas de esas sustancias son tóxicas y otras más cancerígenas. Los estudios sobre su impacto en la región apenas están en curso, el deterioro lleva ya más de un lustro. Sin embargo, el negocio va y la fractura es múltiple. En 2010 el entonces director general de Pemex, José Suárez Coppel, afirmaba que la apuesta petrolera nacional era Chicontepec, teniendo por meta 60 mil barriles diarios para finalizar ese año, lo que consiguió dos años más tarde. No obstante, los contratos incentivados se consolidaron sin contratiempo alguno, sólida vía


En la Huasteca Hidalguense hay importantes yacimientos de manganeso, de hecho la Unidad minera de Molango está ubicada en uno de los diez yacimientos más grandes del mundo, que es propiedad de Compañía Minera Autlán. En esta zona ya han ocurrido movilizaciones campesinas en protesta por la contaminación que genera la minera en 26 ejidos y comunidades de los municipios de Molango, Lolotla y Tlanchinol. En la Huasteca Tamaulipeca es donde hay más presencia de minerales metálicos, por ejemplo, en el municipio de Llera de Canales se tiene plomo y zinc, los cuales están en explotación en la mina Las Fortunas, enclavada en la reserva de la Biosfera El Cielo. Por otra parte, ante los incrementos del precio de la plata, el cobre y el plomo, se han intensificado los proyectos de exploración, como en el municipio de Aldama, donde la empresa canadiense Formation Capital Corp impulsa el proyecto El Milagro. Cerca de ahí está el proyecto El Hijo, de la Minera General Rodolfo Fierro. Por su parte, en el

para garantizar la operación de trasnacionales en la extracción petrolera de México, a contrapelo de la defensa que amplios sectores de la sociedad han sostenido sobre ello y de los intereses territoriales de los pueblos originarios, de raigambre campesina.

Se calcula que un pozo necesita de ocho a 30 millones de litros de agua, dependiendo de las condiciones geológicas del yacimiento, inyectados a gran presión junto con arena gruesa y lubricantes que minimizan la fricción del agua, anticorrosivos y estabilizadores Y si en los últimos años la producción ha aumentado, caballito de batalla de ideólogos extractivistas, sus resultados no se acercan ni por mucho a lo prometido, por ejemplo, sólo aumentó 21.6 por ciento en el primer bimestre de 2012 respecto del año anterior, lo que está lejos, muy lejos del millón de barriles diarios previsto para 2014. Más aún, las fisuras re-

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municipio de Llera de Canales se investiga la existencia de minerales de plata y plomo en el proyecto El Cabrito de la empresa Cascabel.

Veracruz

El aumento en la exploración y explotación de los minerales está provocando una serie de tensiones y conflictos en las comunidades campesinas de la región, pues cerca de 60 por ciento del territorio huasteco corresponde a ejidos y comunidades agrarias

María del Carmen Romero Ramos y Victor Manuel Romero Ramos

Como se puede observar, en las distintas zonas de la Huasteca hay un creciente interés por sus recursos mineros, sobre todo los vinculados a grandes yacimientos de manganeso, caolín o fosforita. Además, las empresas están teniendo cada vez más interés en los relativamente escasos minerales metálicos como la plata, el plomo y el cobre.

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Así, las empresas mineras se están convirtiendo en esta región en la punta de lanza de formas de acumulación que despoja de sus recursos a las comunidades campesinas, que destruye su territorio y lo contamina, un proceso que ya ha mostrado su crudeza en otras regiones del país.

velan franco manejo oneroso. En febrero de 2012 la Auditoría Superior de la Federación (ASF) emitió un dictamen negativo al proyecto Aceite Terciario del Golfo (nombre oficial del Paleocanal de Chicontepec) después de la revisión a la Cuenta Pública de 2010, pues del monto invertido desde 2002, es decir, 93 mil 810 millones 345 mil pesos, sólo se obtuvieron 63 mil 483 millones 709 mil 900 por comercialización de crudo y gas, resultando una pérdida de 30.4 centavos por cada peso invertido. La razón económica y productiva aprieta la viabilidad del proyecto, pero la razón de los legítimos poseedores de la tierra aún está invisibilizada. Pemex ajustará la estrategia del proyecto petrolero, pero el condicionamiento de las comunidades huastecas no está previsto. Alejandro Nadal ha señalado la contribución del fracturamiento hidráulico al cambio climático; Antonio Gershenson no cesa de denunciar el negocio velado y sus efectos sobre la soberanía nacional; diversas organizaciones y varias comunidades se han pronunciado en contra de las afectaciones a cuerpos de agua y parcelas ¿Qué se necesita para suspender y reorientar este proyecto? ¿Escucharon?...

EL LATIR DEL CORAZÓN ANTE LA EXTRACCIÓN DE HIDROCARBUROS EN COATZINTLA

FOTO: María del Carmen Romero

municipios se ha desarrollado una experiencia de explotación campesina del mineral, mediante la Unión de Ejidos Caolineros “Rafael Hernández Ochoa” (Unicaolín), que integra a cinco ejidos. Además, se han ubicado yacimientos de estaño en la zona de La Lagunilla del municipio Huayacocotla.

Cuechtlán revisitado

oatzintla, “lugar de la pequeña viborita”, es un municipio totonaca. Ubicado al norte de Veracruz, tiene alta relevancia por su concentración biológica y cultural. Desde el siglo pasado, su corazón late con gran intensidad debido a la riqueza que posee en el subsuelo, capaz de mover economías de países enteros, y que ha atraído a agentes externos. Pemex es uno de los que extraen esta riqueza, con efectos de daño ecológico y pérdida del conocimiento local, lo cual pareciera no importar; finalmente es la paraestatal la que viola la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección del Ambiente (LGEEPA). Los años 40’s marcaron el auge productivo de la extracción de hidrocarburos en la zona, siendo una década más tarde cuando la producción tendió a decaer, dejando desempleo, migración, deforestación y pérdida del saber local. Esta zona era un lugar propicio para el cultivo de la vainilla (especie endémica de la región), la cual es polinizada por el campesino junto con la abeja melipona. La contaminación generada por los quemadores ha interrumpido los procesos de polinización y de maduración de la vainilla.

La actividad petrolera afecta en todas sus fases operatorias: el ruido producido en la instalación de baterías ahuyenta la fauna nativa; la contaminación en lagos, ríos y arroyos ha logrado la constante extinción de especies locales; la introducción de las carreteras, que inicialmente habrían significado un ideal de progreso, sólo ha beneficiado a las empresas que logran agilizar su transporte (los pobladores se quejan del aumento en el número de accidentes). Además, la mayoría de los derrames que los habitantes describen se deben a fallas en el manejo de residuos. Cambio en las actividades productivas. Gran parte de los jóvenes se han visto en la necesidad de alternar el trabajo campesino con el de empleo en las empresas subcontratadas por Pemex, por ser la respuesta inmediata al desempleo y a los efectos causados por la contaminación en la zona. Los pobladores consideran a Pemex como principal agente contaminante de sus terrenos, debido a los constantes “micro derrames” causados por fallas humanas, ordeña clandestina de ductos o por desastres naturales como las inundaciones. A partir de esto, ocurre una disminución en la producción de sus cultivos: “la tierra ya no da como antes”, dicen ellos. Por esto, se ha incrementado el uso de agroquímicos.

Don Juan comenta: “Lo que pasa es que la tierra está enferma, está cansada, es como cuando tú te enfermas, necesitas medicina, así nosotros también le echamos medicina, la andamos viendo, así yo la cuido, y así uno anda buscando a ver cómo, qué se le va a hacer, cómo hacerle pa’ que se dé mi maicito y todo lo que yo siembre”. De esta manera, considerando que las afectaciones han sido mayores que los supuestos beneficios de la paraestatal en la comunidad, resulta necesario poner límites a las actividades de la industria petrolera. Dar a conocer a la población los derechos que poseen es importante, ya que la ausencia de conocimiento hace factible que las afectaciones causadas por Pemex queden impunes, y que los campesinos carezcan de medios para defender sus tierras. Resulta indispensable implementar nuevas técnicas que apoyen al campesino a contrarrestar los efectos causados por la contaminación de los hidrocarburos, evitando el extremo del uso de agroquímicos, pues de otra forma en un futuro éstos no sólo causarán la pérdida de conocimiento, sino que los despojará de los elementos indispensables para su sobrevivencia.

FOTO: Archivo

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Cuechtlán revisitado

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San Luis Potosí

TRASNACIONALES DE LA ELECTRICIDAD EN COMUNIDADES INDÍGENAS Jessica Itzel Contreras Vargas

De las 24 plantas que hay en el país a cargo de PIE, nueve están en la Huasteca. Son empresas como Iberdrola y Mitsubishi las de mayor expansión. Su presencia en la región responde a negocios que buscan aumentar ganancias económicas, olvidando aspectos sociales y culturales de los pueblos que son involucrados en la ejecución de Proyectos de Infraestructura Eléctrica.

La construcción de este tipo de obras en pueblos indígenas ha generado diversas problemáticas dentro de la dinámica social y cultural de los mismos, dado que no se tiene conocimiento ni respeto sobre cómo estas poblaciones viven entre sí y con su entorno. En el caso de los nahuas de Cuixcuatitla, la Central de Ciclo Combinado Tamazunchale 1 (CCC-T1) configuró un escenario de confrontaciones, sobre todo en lo referente a su forma de organización social, ya que se implantó un orden de convivencia diferente con su territorio, pues afectaron tierras de cultivo por el paso de un gasoducto.

la región y de otras partes del país fueron despedidos, al final sólo se necesitó mano de obra especializada. El periodo de “jale” no fue suficiente, según los pobladores, y las oportunidades de tener un beneficio económico por la obra disminuían al paso de la construcción, siendo esto una de las principales decepciones.

Según la Comisión Reguladora de Energía, la Comisión Federal de Electricidad en el año 2010 pagó a PIE cerca de 143 mil millones de pesos, cifra que para el 2011 ascendió a 168 mil 789 millones

Además, el uso de un discurso sobre “trabajo y progreso” por parte de empresarios y funcionarios de los tres niveles de gobierno, generó en los habitantes una serie de expectativas sobre el bienestar familiar; les dijeron que “se tendría trabajo en la comunidad, por lo mismo se esperaba el retorno de familiares migrantes”. Tal información no fue específica en cuanto al tiempo en que se podría ser contratado, y conforme avanzaban las obras, los trabajadores de

FOTO: Archivo

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a presencia de Productores Independientes de Energía (PIE) ha aumentado desde la modificación a la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica en 1993, la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el impulso a la iniciativa de reforma energética en materia de petróleo e hidrocarburos de 2008. Según la Comisión Reguladora de Energía, la Comisión Federal de Electricidad en el año 2010 pagó a PIE cerca de 143 mil millones de pesos, cifra que para el 2011 ascendió a 168 mil 789 millones. Estos montos representan una serie de negocios que dejan importantes ganancias a las empresas extranjeras involucradas.

Trabajar en la obra del proyecto tampoco fue fácil, pues hubo contrariedades en cuanto a las formas de organización laboral. Se trataba de dos formas de trabajo que no siempre correspondieron con las formas de organización social, por un lado el trabajo asalariado e individual y por el otro un trabajo colectivo

San Luis Potosí

EL CONFLICTO SOCIOAMBIENTAL EN CERRO DE SAN PEDRO Mario Martínez Ramos, Héctor David Covarrubias Rendón, Carlos Covarrubias Rendón y Tonatiuh Hernández Correa

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el intento de regular la explotación minera artesanal. Dichas rebeliones llegaron a la capital potosina, en barrios ocupados por los indígenas nativos, a excepción de aquellos habitados por tlaxcaltecas.

Estas tensiones –que pudieran partir desde el descubrimiento del mineral en el Cerro de San Pedro en 1592, o incluso antesson subyacentes a las geografías semidesérticas y están inscritas en la Gran Chichimeca, la Tierra Nómada en términos de Fábregas Puig. Frontera entre cultivadores y cazadores complejos, que obligó a formular tecnologías especiales de colonización, disímiles a las hechas en el centro y sur del país. Formas que fraguan preguntas clave para comprender la actual región, entre otras, la presencia tlaxcalteca, el rancho,

FOTO: Archivo

a construcción del territorio y del desarrollo, por parte del capital y los pueblos en la zona conocida como Cerro de San Pedro, área metropolitana de la capital de San Luis Potosí, se podría comprender bajo una serie de tensiones y disputas entre el espacio lineal, universalizante y el lugar, compenetrado de diversidad, de localidad, atravesados por la corta y larga duración histórica.

la hacienda, la villa, el presidio y la misión. La presencia del poder colonial en esta zona se dio a raíz de los

hallazgos de la riqueza mineral. Dicha explotación está plagada por la discontinuidad, bajo periodos de bonanza y declive, que provocaron el abandono del lugar

hacia 1622. En 1699 resurge por la extracción de plata sosteniéndose hasta 1736. En 1767, en un periodo de declive minero, se gestaron “los tumultos”, originados por

En 1816 renace el lugar con la instalación de la mina Victoria. En 1925 con la política agraria atada a la norma fundante de 1917, se dota de ejido a Cerro de San Pedro. Se intentó hacer la reconversión de la actividad minera a una de producción agrícola, sin embargo, el proceso se estancó con la llegada de la compañía minera estadounidense Asarco en 1928, que duró hasta 1948. Ante ello, la mayoría de sus habitantes y ejidatarios, se trasladaron a otros territorios, principalmente al municipio potosino de Charcas, y a Parral, Chihuahua. Con la reforma a leyes agrarias y mineras de finales del siglo XX, se propició la llegada al país de empresas mineras, en el caso que nos ocupa la Minera San Xavier (MSX).


sin horarios ni exigencias determinadas por “códigos ni leyes de trabajo”. Esto provocó entre contratistas y trabajadores varias quejas y demandas laborales que tenían un trasfondo cultural. Por ejemplo, un habitante comentó: “no dejaron siquiera pedirle permiso a la tierra o al agua para que no se enojaran cuando la estaban revolviendo”. Esta era la explicación que los trabajadores locales tenían con respecto a los accidentes que padecieron algunos empleados de la obra. Para los contratistas no era válido y lo único que se debía hacer “era cumplir con los horarios y reglamentos que exigía la ley del trabajo, pues ésta así era y ellos no la habían inventado”, lo demás desde su perspectiva no tenía importancia. También hubo quejas por falta de pago de horas extras y por incumplimiento de acuerdos referentes a servicios de comedor, transporte, horarios de almuerzo, entre otros. Este tipo de situaciones coexistían con una serie de faltas a las faenas y a las normas de convivencia local, había más de dos mil trabajadores foráneos que no conocían las reglas de la localidad. Aumentaron las peleas, demandas y quejas no sólo en contra de los de “afuera”, también de los mismos de Cuixcuatitla quienes pensaban “que por tener dinero con eso podían resolver los problemas, se les hacía fácil pagar, todo lo que-

Casi paralelamente, a finales del siglo XX, se da el regreso de antiguos habitantes de Cerro de San Pedro, los cuales son los fundadores del movimiento de resistencia al actual proyecto minero. Una de sus primeras acciones fue la constitución del Patronato Pro Defensa del Patrimonio Histórico y Cultural de Cerro de San Pedro. Estos sujetos han resignificado su territorio, presente en su memoria colectiva; en consonancia con la movilización social han tejido audiencias dentro y fuera del país y lazos con diversos suje-

La presencia del poder colonial en esta zona se dio a raíz de los hallazgos de la riqueza mineral tos emergentes. Posteriormente formaron un frente compuesto de ambientalistas, académicos, artistas, sindicalistas y estudiantes enriquecidos con la precisión de los argumentos históricos, culturales, ambientales y jurídicos. Entre sus herramientas de lucha destaca el uso alternativo del de-

Cuechtlán revisitado rían arreglar con dinero”. Las corruptelas aumentaron y el dinero poco a poco fue tomando mayor relevancia con respecto a las formas de atención y proceso de resolución de conflictos en el ejido, afectando las formas de organización local. A más de cuatro años de que se inauguró la CCC-T1, las opiniones respecto al impacto que dejó la obra coinciden en que fue un proyecto que benefició sólo a los “ricos españoles”. Otros ejidatarios opinan que incitó la afectación de tierras y problemas de convivencia. Sin embargo, reconocen que este tipo de eventos permitió que “algunos”, quienes aún tienen algún apego a la tierra, reconozcan la importancia de seguir viviendo en comunidad. Otros, como los migrantes y jóvenes sin tierra opinan que la central dio la oportunidad de sacar dinero, ya sea como trabajadores o con la renta de solares, “el que quiso aprovechó, el que no, se lo tomó todo y perjudicó al ejido”. La controversia entre generaciones aún persiste, pero la labor de las autoridades ejidales ha sido demostrar que mantener su organización comunitaria permite hacer frente a este tipo de proyectos, que como sucedió en Cuixcuatitla, tienden a minimizar e ignorar las prácticas culturales de los pueblos que se ven inmersos en Proyectos de Infraestructura Eléctrica.

recho; de internet, y la implementación de alternativas económicas y culturales, que van desde la organización de festivales, protección de naturaleza endémica, pequeños proyectos productivos e incluso restauración de casas con valor histórico. Se podría advertir que la creación del territorio y de otras nociones del desarrollo desde el lugar, por parte de estos actores, se ha dado en un marco de resistencia multivariada histórica y coyuntural, abierta y carente de dogmatismos, en tanto a formas diversas de resignificar el pensamiento y la acción colectiva, presente en sus distintas escalas, enclaves para futuros proyectos societales que lo hacen parte de nuevos actores en resistencia sobre el actual territorio conocido como Latinoamérica. Acciones colectivas contra-hegemónicas, en tensión y disputa con la crudeza del actual capitalismo neocolonial, junto a sus síntomas más evidentes de crisis civilizatoria, la construcción hegemónica del territorio y del desarrollo y su nueva tecnología expoliadora tanto del ser humano como de la naturaleza, representada entre otras, en grandes proyectos mineros a cielo abierto.

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San Luis Potosí

LEGISLACIÓN Y EJERCICIO DE DERECHOS INDÍGENAS Agustín Ávila Méndez Programa de Agua y Sociedad, El Colegio de San Luis

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ara comprender la importancia de este artículo, es necesario destacar antes que nada que el 94 por ciento de los indígenas potosinos, que representan el 15 por ciento de la población estatal, hablantes del náhuatl, huasteco (teenek) o pame, residen en la porción huasteca de esta entidad. La experiencia potosina de reforma indígena se ha distinguido en el plano nacional como el esfuerzo local más acabado en el ejercicio de los derechos indígenas por: 1) haber elevado estatalmente los derechos otorgados por encima de los concedidos a escala federal en la reforma constitucional del 2001, al reconocer a las comunidades indígenas la calidad de sujetos de derecho público, personalidad jurídica y patrimonio propio, así como la existencia de la policía comunitaria, entre otras cosas; 2) haber generado los instrumentos que permiten hacer exigible y aplicable el ejercicio de derechos, al identificar y reconocer legalmente a los titulares de derechos colectivos, es decir, a las comunidades, las cuales entonces al disponer del instrumento para acreditar ante cualquier juzgado titularidad, cuentan con la potestad concreta para hacer exigibles las normas jurídicas establecidas, y 3) haber generado una lógica y una mecánica de aplicabilidad inmediata y en buen grado autoejecutable que no requiere necesariamente de una burocracia, la cual invariablemente deviene en tutelaje y paternalismo. En lo sustancial, se descriminalizaron las prácticas sociales, políticas y jurídicas de las comunidades, al darles validez legal a todas aquellas compatibles con los derechos humanos y los derechos de las mujeres. Por otro lado, la reforma deviene como resultado de la modificación o emisión de disposiciones legales a la legislación secundaria en cascada y con coherencia jurídica para definir ámbitos de competencia. Esta reforma ha logrado efectos de impacto local y nacional. Se puede citar como ejemplo el cambio en las reglas de operación para definir a los elegibles para recibir fondos de desarrollo e infraestructura. Efectivamente,

el reconocimiento legal de cada comunidad, instaurado mediante un Padrón Estatal de Comunidades Indígenas, obligó a que la Secretaría de Hacienda modificara a partir del 2010 la elegibilidad. Pasó de involucrar sólo a las localidades donde más del 40 por de habitantes son hablantes de una lengua indígena, a esas y a las “comunidades indígenas reconocidas por cada gobierno estatal”, Así se elevó de 310 a 389 el número de comunidades elegibles para recibir financiamiento vinculado al desarrollo indígena.

la existencia de un sistema de gobierno y sus reglas de comportamiento como evidencias de que las comunidades cuentan con los elementos propios de un sujeto de derecho público Esta situación de cambio de reglas para modificar la elegibilidad ocurre hasta hoy en San Luis Potosí y Querétaro; en este último estado se replicó en algún grado la metodología del padrón de comunidades indígenas generada en el Colegio de San Luis, a partir de la cual se ha establecido puntualmente quiénes son los derechohabientes de la ley. De ahí es que ahora el registro estatal de las comunidades a partir de la auto adscripción, y no de un porcentaje de hablantes de lengua indígena, se ha convertido en demanda indígena nacional. Esta reforma se puede resumir como el reconocimiento legal de las prácticas autonómicas de las comunidades indígenas que son vigentes y compatibles con los derechos humanos. Entonces resultó que una reforma modesta y de consenso, que sólo se propuso reconocer legalmente lo que ya existía, ha sentado sólidas bases para mantener y consolidar el ejercicio histórico de la autonomía comunitaria, y con ello, posiblemente sin plena conciencia, los legisladores potosinos dieron un paso fundamental, y como dicen los médicos, una acción fulminante, de efectos inmediatos para descriminalizar las prácticas autonómicas de las comunidades. En los hechos todo ello significó entonces instaurar

un cuarto nivel de gobierno, eso sí sin llamarle de esa manera. Pasaron siete años para lograr la identificación y el registro legal de las 389 comunidades encontradas. No obstante, es de reconocerse que son todas las que están, pero no están todas las que son; los medios son disponibles y los interesados en su caso deberán tomar sus decisiones y encaminar acciones. La tarea debe proseguir. La elaboración del padrón de comunidades indígenas tuvo una duración cercana a los cinco años, pues se realizó directamente en campo, donde comunidad por comunidad y en acuerdo con sus autoridades y asambleas, se validaron los datos recogidos, entre ellos su propia definición de auto reconocimiento.

FOTO: Victoria Pickering

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Paralelamente se acompañó de una inicial y débil intención por recuperar, en el ejercicio, la existencia de un sistema de gobierno y sus reglas de comportamiento como evidencias de que las comunidades cuentan con los elementos propios de un sujeto de derecho público, decantado gracias a una sorprendente y fundamental participación comunitaria que se encargó de recuperar su historia, su mapa comunitario y sus maneras de proceder en ese difícil arte que es la convivencia. Con ello entonces es de anotar que reforma constitucional, ley reglamentaria y padrón de comunidades han sido en buena medida resultados de la movilización comunitaria cotidiana, misma que en los 80 años pasados les permitió recuperar sus tierras y su patrimonio.


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Cuechtlán revisitado

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Puebla

UNITONA: DEFENDER EL TERRITORIO, DEFENDER LA VIDA

FOTO: Archivo

Blanca Alejandra Velasco Pegueros* y Milton Gabriel Hernández García** * ENAH **ENAH/CEDICAR

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a Unidad Indígena Totonaca Náhuatl (Unitona) es una red de organizaciones nahuas y totonacas de la Sierra Norte de Puebla que desde hace 13 años ha venido luchando por los derechos de los pueblos indígenas y por la defensa de la biodiversidad y la espiritualidad del maíz nativo frente a las amenazas transgénicas, entre otras causas.

lación de capital, caracterizadas por el despojo, se expresan en la región en la voracidad capitalista de la minería, así como en el control y la privatización del agua por medio de plantas hidroeléctricas, sustentadas en las políticas de control del territorio y de desplazamiento forzado que se pretenden materializar en las Ciudades Rurales Sustentables o Centros Integradores de Servicios.

Referente de lucha en la defensa del territorio, junto con otras organizaciones de la región, hoy día la Unitona se enfrenta a los intereses de empresas nacionales y extranjeras que intentan despojar a las comunidades indígenas de su modo de vida, históricamente configurado en torno a una espacialidad delineada culturalmente. Las modalidades contemporáneas de acumu-

En la Asamblea General de Unitona, celebrada el 4 y 5 de enero pasados, en Zapotitlán de Méndez, la directiva de la organización denunció que existe una avalancha de proyectos mineros y de presas hidroeléctricas en diferentes municipios como Ahuacatlán, Zacatlán de las Manzanas, Olintla, Bienvenido H. Galeana, Xochitlán, Zautla, Ixtepec, Ixtacamaxtitlán y Tetela de Ocampo. En algunos se verifica un avance significativo en el proceso de implementación y en otros casos, se sabe sólo de las concesiones que se han dado a diferentes empresas como Frisco, Comexhidro y Grupo México, entre otras. Para la Unitona, existe una clara correlación entre los proyectos mineros, hidroeléctricos y de reubicación territorial, cuyos efectos serán irreversibles en la transformación del espacio, en la conservación de la biodiversidad y en la identidad cultural de los pueblos originarios de la región: “Todo tiene qué ver, las mismas hidroeléctricas, las mismas mineras van a provocar un éxodo de población donde estos centros integradores de servicios o ciudades rurales van a ser centros receptivos de esa gente que está migrando de sus lugares de origen. O sea, lo que se mira a profundi-

dad es una catástrofe territorial de toda la región, porque en el fondo lo que se observa en términos del concesionar los ríos, pues es la privatización del agua (…) y con las mineras es toda la contaminación porque hacen grandes huecos en las poblaciones (…) toda la pérdida de biodiversidad y de la parte también espiritual, porque el río para los pueblos no simplemente es un río, sino que es algo que representa vida para la gente. Aparte de que hay centros ceremoniales que representan mucho para la espiritualidad de los pueblos. Todo eso está en riesgo y es donde los pueblos precisamente en su preocupación, pues luchan porque no se lleven a cabo esos proyectos, porque lo que representan es la pérdida o la exterminación de los pueblos como indígenas”. La Unitona y otros actores que aglutinan a diferentes fuerzas políticas de la región, como el Consejo TiyatTlalli en Defensa de Nuestro Territorio, han identificado las estrategias que siguen las empresas promotoras del “desarrollo” en la zona. El mecanismo consiste en llegar a los líderes comunitarios por medio de sus operadores, prometiendo mejoramiento en los caminos, en los servicios de educación y de salud

CODHHSO: DERECHO A VIVIR CON TRANQUILIDAD

FOTO: Zapateando

Comité de Derechos Humanos de las Huastecas y la Sierra Oriental (Codhhso)

también el derecho a tener un ambiente sano, todo esto ya sabemos”.

El Codhhso es una organización solidaria que ha participado en procesos jurídicos comunitarios y mantiene una campaña permanente de denuncia ante cualquier tipo de violación a los derechos fundamentales.

El Comité de Derechos Humanos de las Huastecas y la Sierra Oriental (Codhhso) se conformó el 26 de mayo de 1992, producto de la lucha agraria de los pueblos indígenas en la Huasteca. Principalmente se ha enfocado al registro de testimonios sobre los numerosos agravios acaecidos contra campesinos y comu-

Muchos de los indígenas privados de su libertad están en esa circunstancia por cometer supuestos delitos que en su gran mayoría se vinculan a las condiciones de pobreza en que viven. Casi ninguno cuenta con recursos para tener un abogado que los defienda o para pagar la fianza que se les asigna. Aunado a

Casa de Codhhso, Tecoluco

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os derechos humanos para nosotros no son solamente aquellos que hacen respetar nuestra vida, sino que imponen el respeto a vivir con tranquilidad, que respetan nuestros recursos y tradiciones. Dicen los muchachos en la región: “ya sabemos qué son los derechos humanos. Todos tenemos derechos a tener vida, a tener salud, educación, al vestido, la vivienda, pero

nidades indígenas de la Huasteca hidalguense y veracruzana, presentados a las Comisiones de Derechos Humanos estatales y ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), así como a organismos internacionales, buscando castigo a los responsables y algún tipo de resarcimiento a las familias de los afectados. Por otro lado, no deja de hacer frente a abusos contemporáneos, por ejemplo la esterilización forzada que se practicaba hasta hace menos de una década en la Sierra Oriental.

Desde los años 90’s, hemos documentado más de 200 asesinatos en la región vinculados a la lucha por la tierra, junto a diversas violaciones a derechos humanos ello está el desconocimiento casi total de sus garantías, otorgadas por la Constitución Política, lo que nos hizo ver la necesidad que tienen los indígenas de la región de conocer sus derechos para que, en todo momento, puedan defenderse. Desde los años 90’s, hemos documentado más de 200 asesinatos en la región vinculados a la lucha por la tierra, junto a diversas violaciones a derechos humanos: desapariciones forzadas, maltrato y discriminación, esterilización femenina sin consentimiento, así como excesos cometidos por cuerpos policiacos estatales y por el Ejército Mexicano. Por medio de talleres, formamos una Red de Monitores en Derechos

Humanos, lo que ha implicado la constitución de una estructura organizativa paralela que abarca varios municipios de Hidalgo y Veracruz. La Red de Monitores surgió como una necesidad impulsada a partir de 2003 para ampliar la zona de atención y tener mayor presencia en la misma. Los talleres empezaron en ese año y finalizaron en 2006. Una de las líneas de acción a la que últimamente hemos enfocado diferentes esfuerzos es la relacionada con el derecho al desarrollo. Derecho negado a las comunidades y violado en casi todas las formas de intervención


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Se han dado ya en el pasado inmediato dos interesantes procesos de resistencia contra estos proyectos de muerte. Uno en la comunidad de Tlamanca, del municipio de Zautla, donde la población expulsó organizadamente a los trabajadores de una minera china. Otro digno ejemplo en esta lucha por la defensa de la vida lo constituye el municipio totonaco de Olintla, donde la población impidió la entrada de la maquinaria que sería destinada a la construcción de una hidroeléctrica. La moneda está en el aire: la persistencia de un histórico modo de vida campesino-indígena que se sustenta en la producción y reproducción de la vida humana y del ecosistema, o la imposición de la lógica de acumulación que vive de la muerte de todo aquello que cosifica en este inmenso mar de mercancías que es la sociedad capitalista.

estatal en la región. Ante ello, se impulsa el “autodesarrollo”, que si bien no niega del todo apoyos gubernamentales, sustenta su fuerza en la socialización del trabajo y sus excedentes: en la faena, la organización cooperativista y la capacitación a pobladores. Como Comité, vemos todas las necesidades que se tienen a nivel regional. En los años recientes la cuestión ecológica ha ocupado nuestra atención. Un medio ambiente sano es un derecho que tenemos como pueblos. Desde hace más de cuatro años hemos realizado investigaciones que tienen que ver con los problemas que trae consigo el proyecto petrolero Paleocanal de Chicontepec, y estamos trabajando con el equipo del relator especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, para mantenernos alerta y detener cualquier daño que afecte las fuentes de agua de las comunidades o las parcelas de los campesinos de la región. Tenemos los ríos, tenemos los manantiales, tenemos los montes que generan humedad para la siembra, pero si la gente no se prepara, no sabrá cómo defenderse. El monte y todo lo que es verde se está destruyendo, hay que protegerlo.

¿QUÉ PASA CON LOS HUASTECOS DE TAMAULIPAS? NO SOMOS LOS INDÍGENAS QUE LOS ANTROPÓLOGOS QUIEREN ESTUDIAR Jacobo Castillo Cervantes

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o nos han visto. Al parecer no somos parte de esa Huasteca “espectacular”, pintoresca, donde trabajan los estudiosos de la región. Ha de ser que somos mestizos (aunque las lenguas ancestrales tuvieron representantes hasta principios del siglo XX) y los vestidos que portan nuestras abuelas no tienen la gracia de una blusa chiconera o un quexquemetl potosino, sino la de la toalla con la que se cubren del sol. O nos creen “norteños”, aunque el bagaje cultural norestense es bastante diferente del nuestro. Ni siquiera aquellos que dicen representarnos, esos de los bailes académicos de huapango, nos voltean a ver, porque lo mostrado en sus eventos se parece a todo menos a nosotros. Si ven, a veces, la Planicie Huasteca deforestada a mediados del siglo XX, antes de ser colonizada por migrantes del centro del país, produce una importante cantidad de granos y alimenta al ganado. Y sin duda, ven la urbe tampiqueña, enriquecida también por migraciones de todo el orbe. Cierto, gran parte la Huasteca de Tamaulipas está poblada por migrantes llegados en épocas recientes a un medio ecológicamente alterado. Parece así que no hubiera una identidad. Sin embargo, no se puede hablar de una identidad huasteca como tal porque las hay muchas y muy diversas en una región tan vasta. Tenemos ejemplos de ello en los estados de San Luis Potosí y Veracruz, donde están muy próximas las áreas pobladas con migrantes recientes y las de población ancestral. En ambos existen muchos lugares hoy mestizados pero que conservan una identidad propia profundamente arraigada, aun después de perder la lengua antigua. Lo mismo pasa en nuestro estado. En Tamaulipas, en los valles de la Sierra Madre Oriental (Ocampo, Llera, Gómez Farías, Antiguo Morelos, Nuevo Morelos, incluso zonas aledañas de El Mante y Xicoténcatl), hay comunidades donde la gente ha estado arraigada por muchas generaciones, en algunos casos desde que las habitaron pueblos como los pisones, los janambres, los pames, y desde luego, los teenek. Quien escuche una conversación campesina la encontrará plagada de teenekismos. Sabrá, por ejemplo, que la madera de chijol es especial para horcones, pero un aquiche bien cortado puede dar una viga; que los chéncheres hacen su nido en troncos viejos, mientras los tulinches invaden nidos ajenos; o que las hojas del chacloc remedian

FOTOS: Jacobo Castillo Cervantes

y en general en las condiciones de vida de las comunidades. Al respecto, señalaron los integrantes de Unitona: “La experiencia que tuvimos es que llegan a los líderes de las comunidades, como son los doctores, maestros, misioneras, sacerdotes y personas que tengan algo que ver con la comunidad; de allí les plantean el proyecto de hidroeléctrica. En este caso tenemos la experiencia de Ahuacatlán, donde el discurso que se dio es que va a ser para beneficio de la comunidad, que traen además proyectos alternativos para el pueblo”.

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muchos males, y las del chicleque son tan suaves que sirven para el aseo personal; o que el palmar provee lo mismo palmitos para comer que techo para sus casas, y material para artesanías como canastas, muebles, o sombreros. También verán que, por la orografía y una densidad de población relativamente baja, no en todos lados operaron las compañías desmontadoras (aquí se ubica la Reserva de la Biosfera El Cielo). En la masa forestal serrana, no tan vasta como antes, aún se obtiene chile, miel, palmilla, varas y madera para construcción, entre otros bienes, cuyo conocimiento y administración recae en los viejos que aún saben los secretos del bosque. Los mismos viejos son agricultores y conservan celosamente las dos clases de maíz criollo. Dicen que ese maíz es el que debe comer la gente, y no el traído de lejos, que es para animales. Siembran sus milpas a estaca, con bestias, o con tractor, y en ellas hay calabaza borrada y de castilla, frijol de varias clases y teja, no lejos de las matas de plátano, mango, aguacate y cítricos, entre muchos otros cultivos. En un cañón entre estas montañas existe una pequeña cueva, donde desde tiempos perdidos en el recuerdo colectivo, va la gente a pedir el agua en “la seca”; llevan las danzas de a pie, de a caballo y guadalupanas, tocan los minueteros y cantan los alabanceros para honrar a la imagen que mora ahí, en el Contadero. Hay comunidades donde cada Semana Santa los demonios festejan la Pasión y Muerte de Jesucristo, y son devueltos ritualmente al infierno cada Sábado de Gloria. Incluso, quedan en la memoria de algunos ancianos ciertas celebraciones de Carnaval hoy perdidas.

Y no faltan, aunque sean muy sobrios, los arcos de las ofrendas con tamales, pan y frutas endulzadas, para recibir a los que ya se fueron, entrando noviembre. Se han formado muchos estereotipos sobre toda la Huasteca que no siempre corresponden a la realidad. Pero en el caso de Tamaulipas, somos mucho más de lo que se muestra en los escenarios o se mira por la ventana del autobús. Quizá ya llegue el momento de vernos de otra manera.

No somos indígenas que los antropólogos suelen estudiar, pero quien se interese en analizar lo que pasa con los mestizos de Tamaulipas, y la Huasteca en general, conocerá nuestra riqueza cultural y caerá en cuenta que la contribución a la zona, va más allá de la dominación política y social. Hemos convivido con los que nos precedieron en diferentes ámbitos y maneras , incluso sufriendo a veces problemáticas muy similares. Somos, al fin y al cabo, también parte de esta gran región.


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Veracruz

EL CURANDERO NO TE VA A CURAR, TE VA A CURAR DIOS

FOTOS: Gustavo Omar Meneses Camacho

Gustavo Omar Meneses Camacho

Trabajo de campo en Zapotal, congregación de Tecomate, municipio de Tantoyuca Veracruz. 2007

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unos 440 kilómetros de la capital de Veracruz, al norte del estado, y como parte de la región cultural de la Huasteca, se localiza el municipio de Tantoyuca, el cual en 2007 estaba constituido por 29 congregaciones, integradas por cuatro o cinco localidades cada una. Con una población de 97 mil 949 habitantes, 47 por ciento eran hablantes de huasteco.

El embate modernizador coloca a estas comunidades de la Huasteca Veracruzana en una lógica opuesta totalmente a su historia, pero a pesar de ello persiste la reinvención de sí mismas. Pueblos y comunidades indígenas son protagonistas de su propia historia, son ellos los que crean, transmiten y garantizan la continuidad de los procesos culturales que dan vigencia, significado

y función a cada práctica de su vida cotidiana, reforzando así su identidad y diferencia respecto de los otros. Uno de los puntos relevantes de la riqueza cultural de los pueblos y las comunidades indígenas es su cosmovisión, la cual se puede identificar en los conocimientos acerca de la naturaleza, el uso de los recursos naturales (calendario agrícola, plantas, animales, usos y aprovechamiento); el cuerpo (salud, enfermedad, muerte, gestación y crecimiento), y la salud, como en el caso de la medicina tradicional (síndromes de filiación cultural, parteras y curanderos). La medicina tradicional entre los huastecos puede ser entendida como un sistema de conocimientos, creencias y prácticas terapéuticas que se han heredado de generación en generación. Es resultado de un proceso históricocultural en el que persisten y predominan los conocimientos indígenas de la región. La eficacia del sistema de salud practicado por los huastecos se puede observar en el diagnóstico que realizan los curanderos, quienes a partir de tres elementos son capaces de identificar la causa de los síndromes de filiación cultural, a saber: el maíz, el agua bendita y la oración. Con siete granos de maíz se barre a la persona que presenta algún padecimiento haciendo una oración, posteriormente se echan los granos de maíz en un vaso con agua bendita. ¿Por qué son siete granos? En 2007, Don Juan era uno de los

curanderos al que recurrían los huastecos para atenderse de la envidia, y explicaba que: “Nosotros tenemos cinco sentidos: ver, escuchar, sentir, oler y el gusto, los otros dos granos van a decir que es lo que tiene usted. Hay que ver cómo está, tengo que ver cómo estás, qué es lo que piensas, es una consulta, el maíz es una consulta”. Cada grano es un sentido, “cuando uno tiene todos sus sentidos no te pasa nada, no te enojas, tienes paciencia, estas completo… calmadito…; cuando te falta un sentido o dos, te enojas y uno está enfermo”. Los otros dos maíces son la consulta, son los que van a decir al curandero qué tiene el cuerpo del paciente. Cuando una persona está enferma de envidia no se siente bien, no puede dormir, no tiene ganas de comer. “La envidia es una enfermedad caliente, entonces ahí es cuando necesita bajarse la temperatura, necesita limpiarse o bañarse”. Un elemento importante es la oración: “(…) al comenzar hay que pedirle a Dios que te proteja, que te dé luz y ya después se nos da la curación pero espiritualmente. Luego dicen que el curandero es el que te va a curar. No, el curandero no te va a curar, te va

a curar Dios. Porque el curandero va a pedirle a Dios que te ayude, te proteja. Así lo hacemos… Dios mismo te da el entendimiento”. Otro de los malestares identificados por los huastecos es el susto o espanto, en este, las personas que lo padecen, hablan en la noche o se mueven mucho cuando duermen. Los granos de maíz rojo y el agua bendita nuevamente son el instrumento para diagnosticar al paciente: “Si los granos quedan parados al echarlos al vaso con agua, la persona está bien pero si quedan acostados en el fondo no tiene sombra, si flotan o hacen remolino tampoco.” En los dos últimos casos el curandero puede ver dónde dejo el paciente su sombra. Estos ejemplos permiten conocer el tipo de enfermedades de filiación cultural que abruman a los huastecos, las creencias como imperativo de su salud, el método diagnóstico, la oración a cargo de los curanderos y la fe de las personas han hecho de su medicina tradicional, un sistema eficaz vigente que se ha venido amalgamado desde hace más de 500 años.


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CHIKOMEXOCHITL, “SIETE FLORES”: COSMOVISIONES NAHUAS SOBRE EL MAÍZ Rafael Nava Vite Coordinador regional de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI) Sede Grandes Montañas ocasiones los tordos buscan la manera de alimentarse de las semillas.

EXPAXOCHITL, “TERCERA FLOR”.

Kema mohyawalotia. Esta etapa está relacionada con el proceso de crecimiento de la planta; es el momento en que los milcahuales lucen por su verdor. En algunas comunidades, ciertas familias realizan un ritual denominado miltlakualtilistli, “ofrenda a la milpa”.

NAHPAXOCHITL, “CUARTA FLOR”.

Kema mimiliwi. La palabra mimiliwi se deriva de miltik, “enrollado o envuelto”, y es la etapa en que se está formando el jilote y que la planta está a punto de espigar.

FOTO: Rafael Nava Vite

MAKUILXOCHITL, “QUINTA FLOR”.

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Elotes que representan a Chikomexóchitl en el ritual de elotlamanilistli, en Cacahuatengo, Ixhuatlán de Madero, Veracruz

l maíz ha estado presente en la cultura nahua de la Huasteca desde hace miles de años. Su cultivo en la región lo ha convertido en el alimento fundamental de la dieta y la fuente principal de energía; con él se preparan una variedad de alimentos que casi siempre se hacen acompañar de otros productos tanto en el consumo como en el cultivo. De los productos que generalmente se asocian con el maíz, destacan el frijol, chile, ajonjolí, tomate, camote, plátano y cacahuate. En las milpas es común observar otros productos que acompañan al maíz, tales como el epazote, la hierbabuena, el quelite, el xonacate o cebollina, la calabaza y el pipián, entre otros. Chikomexochitl es el ritual dedicado al maíz como elemento sagrado, y es el maíz en sí mismo. Por medio de este ritual, se suplica a los elementos de la naturaleza –el agua, el viento, el fuego y la tierra– que favorezcan las siembras que se cultivan en las milpas. También se hacen ruegos para que la familia y la comunidad tengan suficiente alimento durante el año y vivan en paz y seguridad, pues se considera a Chikomexochitl como la hacedora, protectora y sustentadora de la vida. Chikomexochitl significa “siete flores”, nombre que está compuesto

por la voces chikome,“siete”, y “xochitl, ”flor”, ambas de gran carga simbólica en las comunidades nahuas de la Huasteca. A continuación se realiza una descripción de las siete etapas de desarrollo del maíz, según información proporcionada por el profesor jubilado Atalo Cruz Reina, quien es hablante de la lengua náhuatl y originario de la comunidad de Ayotochco, que significa “Lugar de armadillos”, perteneciente al municipio de Ixhuatlán de Madero, Veracruz.

ACHTOWI XOCHITL, “PRIMERA FLOR”.

Kema mowitzmalotia. Esta primera etapa se presenta después de que la semilla de maíz ha permanecido durante tres días bajo tierra y le brota el primer embrión en forma de aguja, lista para salir a la superficie de la tierra.

OMPAXOCHITL, “SEGUNDA FLOR”.

Kema koponi. La palabra koponi significa “brotar de la tierra” o “abrir en pétalos”. Se denomina así a la etapa en que al maíz le brotan las primeras hojitas sobre la superficie de la tierra. Es un periodo en que las milpas requieren de mayor cuidado, pues en la mayoría de

Kema xiini o xitini. En esta etapa de desarrollo, la planta se abre en forma de flor para después dar pie a la formación del jilote o xilotl.

CHIKUASENXOCHITL, “SEXTA FLOR”.

Kema xilotia. Es el momento en que a la mata le brota el xilotl, “jilote”, mismo que más tarde se convierte en elotl, “elote”.

CHIKOMEXOCHITL, “SÉPTIMA FLOR”. Kema tzonkalkawani. La palabra tzonkali significa “cabello” y kawani “crecimiento”, en esta última etapa de la flor al jilote le crecen los cabellos dando forma al elote. Los nahuas de la Huasteca consideran que el maíz tiene un cuerpo que se asemeja a la de una persona, pues tiene yolotl, “corazón o semilla”; mahtli, “brazos”; tlankochtli, “dientes”, y tzonkalli, “cabellos”. Además, don Teófilo Jiménez señala que si la mata de maíz únicamente da flores o pequeñas mazorcas, entonces es tlakatl, “hombre”, y si da más de un elote, significa que es siwatl, “mujer”. Por otra parte, se considera que el cuerpo humano está hecho de maíz, tal y como don Teófilo Jiménez menciona: ni sintli eli tonakayo, pampa tlan ax onkaskia sintli amo tiitztoskiah, “el maíz es nuestra carne, porque si no hubiera maíz no existiríamos”. El maíz debe recibir buenos cuidados, así como el cuerpo los recibe, porque no hay personas que maltraten a su cuerpo, por tal razón, el maíz debe de recibir los cuidados necesarios para su buen crecimiento.


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HUITZITZILIN, UNIDOS POR LA CULTURA

FOTO: Aidee Balderas

Aideé Balderas Medina DGCP-CONACULTA

Huitzitzilin (palabra en idioma náhuatl que en español significa

Uno de los ejes rectores de este grupo es fortalecer la identidad

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de sus habitantes en torno a lo huasteco. Para lograrlo tienen diferentes frentes de acción, entre ellos destacan los talleres de huapango, danza de la Malinche, bordado, clases de náhuatl, la Fiesta Huasteca, el encuentro de niños y jóvenes huapangueros conocido como Chiquihuapangueada, la misa huasteca y la fiesta de los elotes.

y Daniel Santiago. Ellos ofrecen con mucha dedicación su tiempo y su conocimiento sin recibir remuneración económica. De hecho ningún integrante del grupo recibe retribución monetaria alguna. Los gastos del grupo son solventados con la venta de artesanías, donaciones voluntarias, rifas y apoyos de alguna fundación o institución pública como el Instituto Veracruzano de la Cultura, entre otras. Como resultado de estos talleres de música se han formado algunos tríos de jóvenes y señoritas, entre los que destacan Los Cantores del Son y Son de Luna Nueva. El éxito de los talleres ha sido tal que Huitziztilin atiende a niños no solamente del municipio de Tepetzintla sino también del de Tantoyuca.

Todos los fines de semana los jardines de la casa de doña Antonia se llenan de música y más de 30 niños vuelan como mariposas a ritmo de huapango. Los maestros de vocalización, violín, jarana y guitarra quinta huapanguera son don Fernando Méndez, Julián Cuervo, Yuyultzin Pérez, Luis Miguel

FOTO: Archivo

l municipio de Tepetzintla, Veracruz, está ubicado al norte del estado y forma parte de la Huasteca veracruzana. Sus habitantes, como muchos otros de la región, cuentan con pocas ofertas culturales. Frente a este escenario poco alentador surge el grupo Huitzitzilin. Unidos por la Cultura.

chupa rosa o colibrí) se forma en el año 2000 con un grupo de amigos que desea ofrecer actividades culturales a los vecinos de Tepetzintla y de las localidades más cercanas. Con el paso del tiempo, el entusiasmo, el trabajo y las necesidades se han incrementado, por tal motivo el grupo decide constituirse como asociación civil. La capitana del barco es doña Antonia Vera Baltazar, quien navega las intempestivas aguas de la cotidianidad y junto con un grupo de apasionados voluntarios, busca crear alternativas reales desde la comunidad y para la comunidad.

Mi región está completa de belleza y tradición. Aquí todo se respeta no nos gusta la traición por eso es que mi Huasteca no tiene comparación.

Para mostrar el resultado de las actividades que se realizan durante todo el año, se organiza La Fiesta Huasteca, la cual abre sus puertas a la participación de los huapangueros de toda la región. Se escoge una temática, por ejemplo la paz, el agua, la mujer, la tierra, etcétera. El tema sirve como pie para que los poetas y trovadores improvisen versos. Las actividades inician con un sabroso desayuno que ofrece la comunidad; desde las ocho de la mañana van llegando las cazuelas repletas de platillos propios del lugar: enchiladas de pipián, de chile seco y de ajonjolí; bocoles; hongos silvestres; zacahuil; jacubes con frijoles y cueritos de puerco; palmito con camarón, y una gran variedad de tamales. Mientras los invitados se deleitan con un rico café con piloncillo, la banda de viento anuncia que es tiempo para compartir. Este año la fiesta ha llegado a su emisión número 12 y tuvo como sedes Tepetzintla, Copaltitla y Tecomate.

Frente a la situación de violencia que actualmente esta viviendo el estado de Veracruz, Huitzizilin ofrece alternativas reales para fortalecer el sentido y el trabajo comunitario, promueve valores de respeto ycontribuye a la formación de niños y jóvenes tepetzintlecos y tantoyuqueros Un acierto de los muchos que ha tenido el trabajo de Hutzizilin ha sido formar a los niños de manera integral, de tal modo que en un futuro cercano ellos puedan desempeñarse también como promotores, ya que la organización de la Chiquihuapangueada recae directamente en los alumnos. Esto les permite saber el trabajo que implica una fiesta en todos los ámbitos. Frente a la situación de violencia que actualmente esta viviendo el estado de Veracruz, Huitzizilin ofrece alternativas reales para fortalecer el sentido y el trabajo comunitario, promueve valores de respeto ycontribuye a la formación de niños y jóvenes tepetzintlecos y tantoyuqueros. Según palabras de doña Antonia, “si un niño agarra una jarana , tenemos la confianza que no agarrará un arma”. Hago un reconocimiento a todos los integrantes del grupo Huitzizilin, en especial a doña Toñita Vera que frente a la adversidad, centra su corazón y su energía en busca de alternativas que permitan la construcción del mejor de los mundos posibles.


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EL KATINIKAASPAHUN: PARA QUE NO FALTE AGUA EN EL MUNDO Claudia Guerrero Robledo

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Nos encontramos en Tecomajapa, comunidad con aproximadamente 600 habitantes, ubicada dentro del municipio de Zontecomatlán, al norte del estado de Veracruz. Su idioma es el tepehua y la gente que lo habla se dice a sí misma masipikní, “gente o dueños del cerro”. El grupo entoligüístico tepehua cuenta en la actualidad con alrededor de 10 mil hablantes distribuidos en aproximadamente 29 localidades de los estados de Hidalgo, Puebla y Veracruz. Uno de los costumbres más importantes en Tecomajapa es el katinikaaspahun, “la fiesta del cerro”, el cual tiene como finalidad pedir lluvia. Se lleva a cabo una vez al año, inicia alrededor de las diez de la mañana del martes posterior al 15 de agosto y termina al día siguiente, aproximadamente a las tres de la tarde. Este ritual de tipo agrario es de los llamados “costumbres grandes”, por su duración y porque es realizado en lo alto del Tempexquite, el Cerro patrón de Tecomajapa, Cerro dador de vida, pues es de este sitio de donde provienen todas las especies vegetales comestibles que existen sobre la Tierra: “todo lo que se come en el mundo lo dio el cerro”, “el cerro nos da vida y es el que nos mantiene”, “el cerro está mal acostumbrado y si no se le hace la ofrenda no falta que cosa pueda pasar”, escuchamos constantemente decir a los habitantes de este poblado.

FOTO: Eric Castaneyra Rebollo

on las dos de la mañana, en lo alto del cerro Tepexquite se espera el momento adecuado, el sacrificio de las aves se acerca, los hombres aguardan ansiosos el momento más importante de este acto de reciprocidad con los no humanos: el momento en que los Cerros “pintaran” con la sangre de las aves el porvenir de la comunidad. El fresco de la madrugada se empieza a sentir, el violín y la huapanguera no han parado de entonar sones de costumbre desde la mañana anterior. El negro de la noche reaviva el resplandor de las estrellas, en este momento no hay ninguna duda de que los Cerros vecinos han llegado a presenciar el acto...

Del lado sur de la galera son enterradas en el suelo siete varas alineadas de las cuales se sujetará una manta que tendrá que quedar bien tensa a modo de pantalla, pues en ella se espera que las aves sacrificadas “brinquen” y “pinten” con su sangre. Los Cerros han llegado del este, no se sabe el momento ni la hora exacta en la que han cruzado el arco con flores construido para darles entrada, lo cierto es que en el instante mismo del sacrificio no hay duda de que están presentes. La galera de papatla está a su máxima capacidad, humanos y no humanos se han dado cita para presenciar el acto en que el futuro será revelado por medio de la sangre de las aves: se trata de un guajolote, una guajolota y un ga-

llo, los cuales serán colgados de las patas para darles muerte. Tal episodio inicia con el guajolote. Un hombre toma con ambas manos la cabeza del animal, tira con gran fuerza y no dejará de hacerlo hasta que la cabeza sea arrancada del cuerpo; logrado esto, se liberan de inmediato las patas del ave para que ésta caiga y, ya sin cabeza, “brinque” hacia la manta y “pinte” con su sangre algún “dibujo” que posteriormente será descifrado por los asistentes. El mismo procedimiento es usado para dar muerte a las otras dos aves. Entre los “dibujos” que dejaron los Cerros, está la Sirena, se dejó ver también un ave, para algunos un guajolote, para otros un

pato, las espigas de las plantas de maíz y nubes cargadas de agua, imágenes que fueron vistas con beneplácito, pues son indicio de bienestar y buen augurio para el porvenir del pueblo.

Libro: Picar piedra. Iniciativas ciudadanas frente a la violencia. Autores: Varios. Editor: Fundación Heinrich Böll Stiftung México, Centroamérica y el Caribe.

Después del sacrificio de los animales, los músicos continúan tocando toda la noche, la mayoría de los asistentes se retiran, poco a poco la galera va quedado vacía, los hombres se van perdiendo en la oscuridad de la noche, regresan a sus casas con la tranquilidad que les da el saber que el Cerro no los abandonará a su suerte, un año más les proveerá de buena lluvia y por lo tanto de buena cosecha. No se olvida de ellos, les seguirá dando vida y los seguirá manteniendo, tal como lo ha venido haciendo desde la época de los “antiguos”.

Libro: Barcos sobre el agua natal. Antología de poesía hispanoamericana desde el siglo XXI. Autores: Varios. Coordinación y selección: Jocelyn Pantoja y Rafael Saravia. Editores: Literal y Leteo.

En este ritual sólo participan hombres, quienes inician la subida al Cerro alrededor de las cinco de la tarde. Después de una serie de ofrendas dirigidas al Maíz y al Agua, llega el momento en que las aves son sacrificadas, la galera se va llenando cada vez más, ninguna mujer se hace presente.

FOTO: Jesus Eduardo Arteaga Flores

A partir de las 11 de la mañana, en lo alto del Cerro un grupo de hombres construye la galera donde se llevará a cabo el costumbre: estructura hecha de troncos amarrados con bejuco y cubierta toda de hojas de papatla.

Película: Café rebeldía. Director: Jan Braunholz


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Veracruz

EL PROYECTO INTERCULTURAL DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA Guillermo Garrido Cruz y Jaime Mondragón Melo

La Universidad Veracruzana Intercultural (UVI) Huasteca se localiza a orillas de la cabecera municipal de Ixhuatlán de Madero. Cuenta con nuevas y prácticas instalaciones cuya arquitectura está enfocada hacia el desarrollo y la diversidad cultural, así como a la sustentabilidad, particularmente en el consumo del agua. Hoy día se construye un sistema de tratamiento de aguas residuales.

La UVI Huasteca atiende en igual proporción de género a alumnas y alumnos, originarios de comunidades nahuas, ñuhús (otomíes), tepehuas, totonacas, teenek (huastecas) y mestizas del mismo municipio de Ixhuatlán de Madero, y de los adyacentes: Chicontepec, Benito Juárez, Tantoyuca, Ziltaltépec, Tlachichilco, Texcatepec, Ilamatlán, Zontecomatlán, Tepetzintla y Zacualpan. En ocasiones también se han matriculado jóvenes de zonas alejadas, del estado de Hidalgo; la Ciudad de México, o la ciudad de Huauchinango, de la Sierra de Puebla.

FOTO: Universidad Veracruzana Intercultural

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l proyecto Intercultural de la Universidad Veracruzana (UV) se desarrolla con el esfuerzo de la Dirección de la Universidad Veracruzana Intercultural (DUVI) en Xalapa, y sus cuatro sedes: Huasteca, Totonacapan, Grandes Montañas y Las Selvas. En sus inicios, en 2005, la DUVI ofreció dos licenciaturas: gestión y animación intercultural, y desarrollo regional sustentable. En 2007 esta oferta se sintetizó en la licenciatura en gestión intercultural para el desarrollo, que abarca cinco orientaciones a manera de especializaciones derivadas de un tronco común: derechos, sustentabilidad, lenguas, salud y comunicación.

zonas y regiones que son parte de las comunidades con menos bienestar social de México. Asimismo, hay un sentido de revitalización lingüística desde la articulación con los conceptos de multiculturalidad e interculturalidad, cuando se propone que la relación universidad-localidades se haga a partir de los idiomas pertinentes en el contexto, como un eje del desarrollo local y del empoderamiento de los sectores menos protegidos en las relaciones intercomunitarias.

El concepto de interculturalidad de la UVI Huasteca se pone en juego en las actividades estudiantiles de distintas maneras. En principio, hay un enfoque de fortalecimiento de las culturas locales a partir del concepto de desarrollo que se genera en la cotidiana vinculación con las comunidades y los agentes locales desde el primer semestre. Hay también una constante difusión y divulgación de la cultura por medio de actividades formales y extraescolares. Se parte de un firme compromiso de contribuir a conocer, explicar y resolver las problemáticas de estas

Este panorama que se ha planteado ha permitido a las y los egresados insertarse en distintos medios

laborales, tanto en instituciones locales y nacionales enfocadas al desarrollo (Radio Huayacocotla, Tlenkuali, Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, etcétera), como educativas (DUVI, UV) y de gobierno (ayuntamientos regionales). La sede Huasteca de la DUVI tiene retos importantes: entre otros, requiere nuevas estrategias de vinculación para colocar a sus egresados en espacios más adecuados a su perfil y de manera más cercana al egreso. Este problema se relaciona íntimamente con la extensiva emigración

de la Huasteca, y la carencia general de fuentes de empleo. También las lógicas de vinculación, desarrollo y revitalización de la universidad requieren replantearse ante las relaciones locales de poder: el contexto de sede, más que una “región de refugio”, en realidad se construye a partir del férreo control histórico de los recursos (en particular la tierra para pastizales de ganado y sembradíos de cítricos) por manos mestizas. Más allá de la constante construcción académica de conceptos como “interculturalidad”, “multiculturalidad”, o “desarrollo”, el esfuerzo diario de la UVI Huasteca es contribuir a procesos de formación, investigación, vinculación, mediación, y difusión de múltiples y pluriétnicos saberes; a una participación plena de las comunidades de la Huasteca y de México en los espacios nacionales. Se considera imperativo dotar de herramientas y un imaginario sobre la libertad y la equidad, en cuestiones como los medios masivos de comunicación, la producción, la cultura, el arte, la cobertura sanitaria, los derechos humanos y los derechos lingüísticos.

Veracruz

LA ELECCIÓN DE AGENTES MUNICIPALES Daniel Bello López Estudiante del doctorado en Historia y Estudios Regionales en la UV y ex docente de la UVI Sede Huasteca

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como lo establecido en la ley para el nombramiento de sus autoridades (artículos 2, 11, 16, 17 y 18).

urante los talleres de promoción de derechos que realizan en las comunidades indígenas la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI) Sede Huasteca; la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), por medio de su centro coordinador de Chicontepec, y organizaciones sociales, se han detectado varios problemas, como es el desconocimiento de parte de las autoridades municipales y judiciales de las leyes que protegen los derechos indígenas y la violación al derecho de las comunidades de definir sus autoridades de acuerdo con sus formas y mecanismos de elección.

FOTO: Magnus von Koeller

Mediante la exposición dialogada, se abordan los artículos más importantes de la Ley Indígena de Veracruz (8, 9 y 12) que reconocen los derechos para acceder a la justicia y las competencias de las autoridades indígenas para impartir justicia de acuerdo con sus sistemas normativos comunitarios, y los comprendidos en los capítulos I y II, sobre procuración y administración de justicia, y los sistemas normativos indígenas, respectivamente, del título IV. Así

Después de comentar esa ley indígena, los participantes destacan que las comunidades deben mantener la forma en que eligen a sus autoridades y los principales cargos en asamblea comunitaria. Lo anterior ha llevado a revisar la ley orgánica del municipio libre que regula la participación y el gobierno en las localidades. Cada tres años en las comunidades nahuas, teenek, otomíes y tepehuas de la Huasteca Veracruzana, se generan conflictos y movimientos comunitaristas en defensa de sus formas de gobierno y elección de sus autoridades practicadas de manera consuetudinaria y regidas por el derecho propio de las comunidades indígenas, ante una convocatoria que los ayuntamientos emiten para la elección de los agentes municipales, figura reconocida por la ley mencionada, que ejerce la autoridad en las localidades: congregaciones y rancherías de Veracruz. Hay interés en el nombramiento de los agentes y subagentes mu-

nicipales porque los participantes expresan que el ayuntamiento les impone formas diferentes a sus costumbres de nombrarlos en asamblea. El artículo 172 de la ley orgánica menciona tres formas para el nombramiento de autoridades comunitarias: a) Por auscultación, cuando “sólo unos deciden quién es el bueno”; b) por consulta ciudadana en asamblea, lo más parecido a la manera en que las comunidades nombran a sus autoridades, y c) por la vía de elección con voto secreto depositado en urnas. Consideran que el ayuntamiento impone sólo la tercera modalidad, con el registro de fórmulas de propietario y suplente para apegarse a la convocatoria, pero sobre todo para impulsar su proyecto político partidista, sin respetar las formas de elección y derechos de los pueblos. Se ha reflexionado sobre la importancia de que el ayuntamiento escuche a las comunidades para emitir la convocatoria; establezca la consulta ciudadana en asamblea como forma de elegir a sus autoridades, y apruebe nombrar los agentes con reglas que respeten los usos y costumbres: votación a

Para las comunidades queda claro que son ellas las que deben nombrar al agente, al subagente y al juez, en asamblea, y que no sean puestos por el presidente municipal. Así, si son nombrados en asamblea, tienen la misma categoría que el presidente. Son autoridades, no auxiliares del ayuntamiento mano alzada, propuesta pública de candidatos presentes en la asamblea para conocer su anuencia y propuesta, que el registro no sea por fórmula (propietario y suplente) para que el candidato perdedor sea suplente del agente o secretario y así incluir a los vecinos que no votan por el triunfador, pero sobre todo hacer realidad lo establecido en el Artículo 185, que dice: “La elección de agentes y subagentes municipales es un proceso que se realizará en forma indepen-


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EL MAÍZ ES LO NUESTRO Iván Hernández Baltazar

Las lluvias abundantes y el clima cálido de esta zona de la Huasteca permiten dos ciclos de cultivo por año; se siembra en cerros, vegas de río y planicies. Las parcelas para la milpa se van rotando para permitir que los terrenos recuperen su fertilidad; algunas también dejan de sembrarse por varios años para consentir el restablecimiento de la vegetación. De estas milpas se cosecha maíz blanco, amarillo, morado y rojo, además se obtienen varios tipos de frijol, cilantros, tomatillos,

cebollines, ajonjolí, calabaza, chile, camote, yuca y caña de azúcar; se recolectan especias aromáticas, quelites y plantas medicinales. Para hacer milpa, las semillas son indispensables. Cuando algún comunero no cuenta con semilla, siempre hay alguien –algún familiar o alguna persona cercana de la comunidad– que se las aportará; empero, las familias valoran sus propias semillas, y para evitar perderlas existe la práctica de colgar el olote de la mazorcas con algunos granos; este maíz es resguardado hasta que se seleccionan las semillas para la siguiente siembra. Cuando en la milpa hay elotes, hay alegría y fiesta en la comunidad; las mujeres preparan tamales dulces y elotes hervidos que la familia disfruta; posteriormente la milpa se sigue cuidando hasta que las mazorcas son cosechadas y guardadas en las casas, en este momento queda asegurado por al menos seis meses el maíz para tortillas, bocoles, gorditas con hierbabuena, enchiladas y tamales de frijol. Antes de que se ponga el sol, los ladeados caminos de las comunidades se pintan con los vestidos amarillos, verdes, azules y rojos

FOTO: José Lojo

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aíz, tierra y cultura se entretejen en la vida cotidiana de las familias de Oxeloco, Atlalco, Chiatitla, Atlajco, Xochitl, Mangocuatitla, Paraje, Tepehixpa y Tenamastepec, en la Huasteca Hidalguense. En esta región la defensa del maíz se ha vinculado fuertemente con la necesidad de espacio para la milpa. Ya en los 70’s, ante la escasez de alimentos por la falta de tierra para sembrar, las comunidades se organizaron para recuperar las tierras que ancestralmente les pertenecían. “Después de que obtuvimos las tierras sembramos más milpa, así la gente dejó de tener hambre”.

de las mujeres que caminan con el nixtamal y regresan de los molinos con la masa para tortear. En cualquier comida del día, las tortillas se colocan sobre una jícara rebosante, son gruesas, tanto que una equivale a cuatro de una tortillería. Sólo en la eventual pérdida de la cosecha de maíz, las familias se ven forzadas a comprarlo. Un compañero de Tenamastepec durante una comida, dice: “aquí la tortilla se come hasta llenarse”. Mantener este tejido vinculado al maíz es el esfuerzo que ha venido realizado un grupo de comuneros de esta región. Apoyados en el sis-

tema de cargos, han logado una mayor participación en los rituales tradicionales de maíz, donde la música, el baile típico, el copal y las flores acompañan las semillas de maíz en su fiesta y bendición para la siguiente siembra. “El maíz es igual que nosotros, porque cuando cae también le duele”. Este grupo, en coordinación con las autoridades comunitarias, ha logrado acuerdos de asamblea para evitar que se pierdan las especies que acompañan al maíz en la milpa, deteniendo el uso de herbicidas que impiden su crecimiento, deterioran el suelo y contaminan el agua.

diente a cualquier tipo de organización política”.

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Otro aspecto preocupante para las autoridades y representantes indígenas en la Huasteca Veracruzana es el carácter y las funciones del agente y subagente municipal, establecidos en el Artículo 61: “Los agentes y subagentes municipales son servidores públicos que funcionarán en sus respectivas demarcaciones como auxiliares de los ayuntamientos”. Les ha causado preocupación el hecho de que al agente y subagente se les considere servidores públicos, como si fueran trabajadores del municipio sin recibir salario. Comentan que lo importante no es la falta de pago, más bien la falta de reconocimiento a su carácter de autoridad, pues los quieren tratar como empleados.

APICULTORAS NAHUAS DE XOCHIATIPAN

Para las comunidades queda claro que son ellas las que deben nombrar al agente, al subagente y al juez, en asamblea, y que no sean puestos por el presidente municipal. Así, si son nombrados en asamblea, tienen la misma categoría que el presidente. Son autoridades, no auxiliares del ayuntamiento. Por eso los asistentes proponen exponer al congreso local para que se cambie el artículo 61 de la ley orgánica del municipio libre y se reconozca al agente y subagente como autoridades que representan a sus comunidades.

En cuanto al tema del maíz transgénico, las autoridades comunitarias han reaccionado con preocupación. Uno de ellos así lo expresó: “el maíz es lo nuestro, por eso vivimos aquí en la tierra, por eso vivimos en las comunidades y por eso vivimos con todos los animales. Nosotros nos preocupamos mucho por nuestro maíz, nosotros siempre vivimos de nuestro maíz, y si se contamina por el transgénico, qué les vamos a dejar a nuestros hijos, a nuestros nietos”. Esta preocupación fue retomada en las asambleas, donde se han llegado a nuevos acuerdos que prohíben la entrada o siembra de maíz transgénico y se han instaurado medidas que evitan una posible contaminación. Estas comunidades han defendido al maíz, luchando por el espacio para sembrarlo, cuidando la tierra y la vida que en ella existe, sembrando las semillas de la milpa, favoreciendo la elaboración de alimentos del maíz sembrado, retomando los ritos y fiestas en torno al maíz, así como involucrando a la asamblea comunitaria para que logren acuerdos en favor la preservación del maíz. *Los textos entrecomillados son la voz de compañeros y compañeras de la Huasteca.

MUJERES EN BLANCO

Teresita de Jesús Oñate Ocaña Estudiante del doctorado en Desarrollo Rural, UAM-Xochimilco

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eresa es una de las 18 mujeres nahuas de la Huasteca Hidalguense que se han puesto los pantalones –blancos… y el velo y los guantes para apoyar a sus compañeros en el manejo de las abejas africanizadas. En los municipios de la región de la Huasteca Hidalguense cayó la actividad apícola, con reducciones importantes en la producción de miel a partir de la llegada de la abeja africanizada en la década de los 90’s. Pero en Xochiatipan, los apicultores nahuas soñaron a sus abejas. Jacinto, apicultor de Tecopia cuenta que “empezó por un sueño”: llegaban dos enjambres y él los atrapaba. Al día siguiente ocurrió justo como lo soñó. Metió el enjambre en una caja de jabón huasteco y dejó a su esposa cuidándolo para conseguir una caja buena. Para ellos la apicultura es vocación y destino, y lo reciben así como lo hacen las parteras y curanderos. Traen ese tonal y lo deben aceptar. Ellos, los mieleros de Xochiatipan, lograron recuperar la

población de abejas después del arribo de las abejas africanizadas e incluso incrementar notablemente la producción de miel y ahora de polen. Pero las fuereñas trajeron sus dificultades y enredos. Los apicultores nahuas tuvieron que alejar mucho más los apiarios de las casas. Ahora requieren un mejor equipo y materiales para su protección y un adecuado manejo, además que las abejas africanizadas, a pesar de ser más productivas, son mucho más sensibles y exigen más atención y cuidados. Pero quizá uno de los enredos más complicados es que no se encuentran fácilmente trabajadores, “aun pagándoles bien el día”, comenta Jesús, compañero de Teresa. Los piquetes por muy dulces que sean, desaniman a muchos. Por eso, las mujeres que antes esperaban en casa, se decidieron y formaron un grupo para trabajar también las abejas. Ahora trabajan al lado de sus compañeros, aprendieron del manejo y van mejorando en sus conocimientos sobre la apicultura, la producción de miel y el polen.

Las 18 son mujeres nahuas, mayores de 40 años, monolingües en su mayoría o con un español muy básico, sin estudios o sólo uno o dos años de primaria. Viven en las comunidades de Tecopia, Nuevo Acatepec, Cruzhica, Pocantla y Atlajco, todas pertenecientes al municipio de Xochiatipan y forman parte del Grupo de Mujeres de la Asociación de Apicultores Flor de Guayabo. En la asociación, las y los mieleros sólo producen miel orgánica, porque es la que mejor precio alcanza, pero eso implica mayores inversiones y una constante capacitación. Los cajones los hacen sus mismos compañeros con madera de la región, pero no pueden pintarlos ni barnizarlos por los residuos de plomo que de alguna manera llegan a la miel. Eso redunda en un menor tiempo de vida de los cajones. Por esta razón necesitan invertir periódicamente en la compra de tablas de madera para ir sustituyendo los cajones que la humedad y el sol se van comiendo.

La cera es un importante recurso e insumo que sabiamente reciclan con extremas precauciones para evitar –de nuevo–, los residuos tóxicos en la miel que producen. Entre los planes de este grupo de mujeres y hombres nahuas está conseguir una estampadora de rodillo, para poder maquilar ellos mismos su cera y no arriesgarse a contaminarla con parafina u otras mezclas en las tiendas de materiales apícolas. Ellas junto a ellos han encontrado en la apicultura una fuente importante de ingresos, una fórmula para no migrar, para conservar sus ya desgastadas tierras, en fin para construir un mejor futuro para sus familias. Estas mujeres se sienten contentas de pertenecer al grupo y a pesar de que esto les representa una carga más de trabajo, no dejan de ponerse los pantalones y subir a los apiarios para apoyar a sus compañeros y cuidar a sus sayolimej, sus abejas, que a su decir ya se “huastequizaron”.


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¿CAMBIO O PERMANENCIA DISFRAZADA? LA ATENCIÓN A LA SALUD

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Cuando queremos identificar dichos cambios en la Huasteca Hidalguense, advertimos primero

sar la otredad sin el Otro se genera una desvinculación institucional entre la medicina tradicional y la concepción de persona del pueblo que la desarrolla, lo que reduce el concepto complejo de salud a su aspecto bio-epidemiológico, negando su componente sociocultural.

Cuando observamos estos problemas no queda sino preguntar ¿cuál es entonces la diferencia entre las políticas indigenistas y la intercultural?, quizás ésta reside en que la primera podía ser gestionada y desarrollada por el Estado, tal como se realiza actualmente, caso contrario a la visión intercultural que requiere, para su realización paradigmática, una nueva forma de relación en la cual se corresponsabiliza a los pueblos indígenas en la elaboración, el desarrollo, la aplicación y evaluación de las políticas de salud. En ese sentido, el problema inicia en el momento en que es un solo actor el que define la relación, negando la intención de horizontalidad y diálogo propia de una relación intercultural. Corresponde a los pueblos indígenas de México y en específico de la Huasteca Hidalguense profundizar la propuesta intercultural de dicha política y apropiarse como sujetos de derecho de aquellos espacios que por ley les corresponde, tales como el derecho a la autodeterminación y a la participación para actuar junto con el resto de la sociedad en favor de la salud colectiva.

A lo anterior le sumamos los problemas generados por la aplicación de políticas asistenciales como Oportunidades, la cual merma la organización y participación voluntaria en las comunidades al condicionar el pago a la participación en actividades de promoción de la salud. Ello desincentiva la participación de aquellos que no reciben el recurso y afecta la corresponsabilidad comunitaria adjudicándosela a los beneficiarios del programa. En cuanto a las prácticas de salud, se observa una negación sistemática del conocimiento de las parteras dándoles sólo el papel de acompañantes y promotoras de salud, lo que a su vez genera la pérdida de sentido cultural del don y responsabilidad que significa ser elegidas por los Señores de la Naturaleza, al tiempo que se desvanece la práctica médica que les acompaña. Asimismo, al pen-

FOTO: Fernando de Santiago Rivero Sánchez

La propuesta contempla transformar la práctica médica en clínicas y hospitales atrayendo a sus espacios la atención del parto vertical, consultorios para médicos

que hasta el momento no se ha podido regionalizar el servicio, ya que las entidades federativas carecen de recursos y un área dedicada al desarrollo de dicha política, lo que trae como consecuencia acciones aisladas y desvinculadas de las verdaderas necesidades de la gente, así como de los propósitos de dicha política. Pequeños avances se pueden observar en las clínicas con carteles escritos en náhuatl, no obstante, los mismos instrumentos de evaluación desarrollados por la Dirección de Medicina Tradicional y Desarrollo Intercultural (DMTDI) de la SSa no son cubiertos adecuadamente en los espacios donde se brinda el servicio, dejando fuera aspectos particulares de la atención médica.

tradicionales, farmacias de herbolaria, así como el reconocimiento de las particularidades culturales de los pacientes en el historial médico y en las estadísticas de salud.

FOTO: Desarrollo y Gestión Interculturales

La nueva política intercultural de la Secretaría de Salud (SSa) ha cambiado la atención médica en la Huasteca Hidalguense? Es la pregunta que surge al aproximarnos a la visión intercultural de la SSa, la cual, a nivel federal y con casos aislados, ha comenzado a concretar avances en la atención materno-infantil así como en ejercicios de recuperación de conocimiento tradicional herbolario. Sin embargo, esto no es una novedad, ya para 1955 el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), junto al Instituto Nacional Indigenista (INI), promovían la recuperación de conocimientos de herbolaria y la legitimación de la medicina tradicional indígena por medio de la legalización de sus practicantes. No es sino hasta nuestros días que la SSA, a partir de las modificaciones a la Ley General de Salud del 2006 y acogiendo las recomendaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), incluye un nuevo eje abocado a la integración de los derechos de los pueblos indígenas a la par del derecho a la salud.

FOTO: Desarrollo y Gestión Interculturales

Fernando de Santiago Rivero Sánchez


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LAS TRASNACIONALES EUROPEAS Y LOS PLAGUICIDAS ALTAMENTE PELIGROSOS

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l pasado 3 de diciembre, con motivo de la celebración del Día Internacional del No Uso de Plaguicidas, más de 125 organizaciones y diez mil personas en el mundo mandaron una carta a los directivos de las trasnacionales Syngenta, Bayer y BASF, exigiéndoles que dejen de vender plaguicidas altamente peligrosos por su impacto en la salud humana y el medio ambiente. Además de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en México (RAPAM), varias organizaciones mexicanas se sumaron a este llamado, como la Sociedad Mexicana de Agricultura Sostenible (Somas), la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), Fronteras Comunes, Huicholes y Plaguicidas y el Movimiento Agroecológico de América Latina (Maela), ver http://action. pan-germany.org/gbr/home.html. La carta fue dirigida a la suiza Syngenta, y las alemanas Bayer Cropscience y BASF, por ser en gran medida responsables de los envenenamientos y problemas ambientales causados por los plaguicidas. Estas compañías son las principales trasnacionales que se benefician de las ventas del mercado mundial; en su conjunto registraron 47 por ciento de estas transacciones en 2012 (seguidas de las estadounidenses Monsanto, Dow y DuPont). La carta fue iniciativa del Pesticide Action Network, de Alemania, y da seguimiento a su informe Plaguicidas altamente peligrosos de la BASF, Bayer y Syngenta. Resultados de una investigación interna-

Las etiquetas de la mayoría de los plaguicidas comercializados en México no dicen nada de los efectos crónicos a la salud, como cáncer, mutaciones, efectos reproductivos, alteraciones hormonales y efectos en el neurodesarrollo

cional (http://www.pan-germany. org/gbr/project_work/highly_hazardous_pesticides.html), donde se indica que estas trasnacionales europeas en su conjunto fabrican 50 plaguicidas altamente peligrosos que en su mayoría no venden o no están registrados en sus países de origen, y sin embargo los comercializan en países de Asia, África y América Latina. En este informe se compara la lista de los plaguicidas altamente peligrosos elaborada por el Pesticide

Action Network con los productos que se ofrecen en las páginas electrónicas de las compañías en su país de origen y en nueve países de Asia, África y América Latina (Brasil y Argentina). En México encontramos 27 plaguicidas altamente peligrosos comercializados por Bayer, BASF y Syngenta que están incluidos en el informe citado. Ejemplos de algunos de los ingrediente activos de tales plaguicidas presentes en México son: en el caso de Syngenta, el herbicida Paraquat (nombre comercial Gramoxone), que no tiene antídoto, no está registrado en su país de origen y se asocia con la enfermedad de Parkinson, o el 2,4-D (Hierbamina, Gesapax), un herbicida que es un probable carcinógeno y puede afectar el balance hormonal. Por su parte, Bayer vende el insecticida Carbarilo (Sevin), que puede provocar cáncer, es un disruptor hormonal y muy tóxico para las abejas; también el insecticida Thiodicarb (Semevin), que es posible carcinógeno, puede dañar el sistema hormonal y es muy persistente en agua y en sedimentos acuáticos. La BASF vende el insecticida Dimetoato (Perfeckthion), que es un posible carcinógeno y muy tóxico para las abejas, y la Permetrina (Talcord), un insecticida que no está autorizado en Alemania, probable carcinógeno, disruptor hormonal y muy tóxico para las abejas, por citar algunos ejemplos. La carta enviada a las trasnacionales es parte de la campaña mundial por la eliminación progresiva de los plaguicidas altamente peligrosos, que se definen

porque tienen una o más de las siguientes características: una gran toxicidad aguda; estar asociados con algún efecto crónico como cáncer, mutagénesis y efectos en la reproducción; estar incluidos en alguno de los convenios ambientales internacionales (Rotterdam, Estocolmo, Montreal), o tener una alta incidencia de efectos adversos severos o irreversibles en la salud y el ambiente. Estos son los criterios determinados por la reunión conjunta de expertos sobre manejo de plaguicidas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el 2008. A estos criterios el Pesticide Action Network añade también los que tienen un efecto dañino en insectos polinizadores como las abejas y los que tienen una acción hormonal potencial, también llamados disruptores endocrinos. Las etiquetas de la mayoría de estos plaguicidas comercializados en México aparecen con la leyenda de ligeramente o moderadamente tóxico bajo la anterior normativa, o con las frases de Precaución, según la normativa vigente actual (NOM232-SSA1-2009), debido a que

consideran sólo los efectos de toxicidad aguda o a corto plazo, pero no nos dicen nada de los efectos crónicos a la salud, como cáncer, mutaciones, efectos reproductivos, alteraciones hormonales y efectos en el neurodesarrollo. Estas características de peligrosidad intrínseca, aunadas a las condiciones sociales de su uso –sobre todo cuando se aplica en fumigaciones aéreas–; la falta de vigilancia de las autoridades de Salud, Trabajo y Ambiente, y la desprotección de los trabajadores agrícolas y de las comunidades expuestas, justifican el llamado para su retiro mundial, y son un recordatorio de la necesidad de un cambio de la política agrícola para impulsar alternativas de control agroecológico de plagas y de aplicar el principio precautorio en el registro de los plaguicidas. El 3 de diciembre, Día Internacional del No Uso de Plaguicidas, es una fecha elegida para conmemorar el fatal accidente de 1984 de la fábrica de plaguicidas de la Union Carbide (ahora propiedad de DuPont) en Bhopal, India, por el que murieron miles de personas y cuyos sobrevivientes aún demandan una atención médica adecuada y la limpieza completa del sitio.

FOTO: Archivo

FOTO: Archivo de proyectos

Fernando Bejarano González Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en México (RAPAM) www.rapam.org


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Día Internacional del Migrante

¿DEVERAS LOS CAMPESINOS QUIEREN SEGUIR SIENDO CAMPESINOS? Armando Bartra

Es verdad que en los años recientes el flujo de los que se van disminuyó hasta equilibrarse con el de los que regresan. Pero aun así, los rústicos siguen migrando, tanto a Estados Unidos como a las ciudades. Además, el que ahora viajen menos no consuela, porque lo que enfrío nuestra calentura migratoria fue la recesión gringa y no la prosperidad mexicana, de modo que en cuanto vuelva a haber jale en el gabacho muchos de los jóvenes ahora en stand by agarrarán camino. Si, como muchos sostienen, el mayor movimiento social del campo mexicano es el movimiento migratorio, algo debiera decirnos esta compulsión peregrina respecto de los deseos profundos y generalizados de los rústicos de por acá, hombres y mujeres de la tierra que, así como están las cosas, hacen todo lo que pueden por abandonarla. Al preguntarse por las grandes reivindicaciones de una clase como la campesina, lo primero a responder es ¿quiénes nacieron campesinos quieren seguir siéndolo? y, si lo quieren, ¿están dispuestos a luchar por ello? Y cuando el desapego por la vida rústica es seña de identidad de las nuevas generaciones rurales, la respuesta no es nada obvia. Con todo, yo apuesto a que sí, a que los labriegos –incluyendo a los jóvenes– quisieran seguir siendo campesinos… siempre y cuando ser campesino ya no fuera cárcel y condena; siempre y cuando mejoraran significativamente las condiciones de vida en el agro o, cuando menos, hubiera expectativas de cambio creíbles, esperanzadoras, en lugar del siniestro porvenir que hoy les aguarda. Para decirlo claramente: los campesinos quisieran seguir siendo hombres y mujeres de la tierra, pero definitivamente no en las condiciones en que hasta ahora lo han sido. Lo digo enfáticamente, los campesinos mexicanos quieren

vivir mejor. Y si a los lectores de filiación pachamámica les disgusta la fórmula, digamos que quieren vivir bien… lo que, quieras que no, significa vivir mejor que como hoy viven. Aspiración que –a diferencia de los que buscan a toda costa ascender en el Sistema Nacional de Investigadores– no significa que los rústicos se hayan adoptado la ideología del progresismo capitalista. Si hace cien años hubiésemos preguntado qué querían los campesinos mexicanos, la respuesta hubiera sido: tierra y libertad, es decir la recuperación de los campos que habían sido suyos, para vivir dignamente de trabajarlos, y el derecho a un autogobierno comunitario libre de jefes políticos. Si lo preguntáramos hoy, seguramente algunos de los bienpensantes que hablan por ellos dirían que quieren soberanía alimentaria, preservación del medio ambiente y dominio sobre sus territorios. Yo no lo creo. Hace un siglo los rústicos tomaban las armas para que la tierra perteneciera al que la trabaja y las comunidades fueran libres, ¿moviliza hoy a las mayorías rurales la lucha por producir alimentos, defender a la naturaleza y preservar sus espacios? Me temo que no. No me malinterpreten. Estoy convencido de que la soberanía alimentaria, el aprovechamiento sustentable de los recursos y la defensa de los territorios, son estrategias justas, y de que habemos muchos, muchísimos, que las reivindicamos, incluyendo este suplemento. Pero aun así me parece que no son lo que antes llamábamos las “demandas más sentidas” de los rústicos, las exigencias que aquí y ahora son capaces de movilizarlos a todos o cuando menos a la mayoría. Dónde queda como bandera rural la soberanía alimentaria, cuando varios millones de los presuntos productores de alimentos se han marchado del campo, unos a las ciudades y otros a Estados Unidos, y muchos de los quedados sólo esperan que allá acabe la recesión para escapar. Dónde queda como demanda compartida la agroecología, cuando la competencia con productos chatarra baratos desalienta el empleo de técnicas sustentables pero caras, laboriosas y menos “eficientes”, y cuando la migración –que se lleva mano de obra y trae dólares– induce a sustituir trabajo por insumos de fábrica. Dónde queda como reivindicación generalizada la defensa del territorio, cuando de los 26 millones de hectáreas de tierras cultivables 12

FOTOMONTAJE: Hernán García Crespo

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l 18 de diciembre fue el Día Internacional del Migrante, y el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) nos recordó que hemos sido los mayores expulsores de población, que tenemos 12 millones de connacionales –el diez por ciento del total– en el exilio socioeconómico, que en el mundo una de cada 18 personas que viven fuera de su país es mexicana… Sabemos también que aunque se marchan cada día más los urbanos, muchos de nuestros trasterrados fueron antes campesinos.

Con la música a otra parte

millones están abandonadas, principalmente por la migración y la poca rentabilidad. Los campesinos organizan ferias del maíz y bancos de semillas criollas, y desde hace años hay una campaña permanente por la soberanía alimentaria llamada Sin Maíz no hay País, que ha movilizado a cientos de miles de personas. Pero esto no significa que la producción campesina de alimentos para abastecer a México sea la reivindicación rural por excelencia. Algunos pequeños productores están revalorando las viejas prácticas de cultivo y exploran alternativas novedosas inspiradas en el ancestral paradigma de la milpa. Pero el que hoy todos los campesinos tengan –o se inventen– un abuelo que levantaba buenas cosechas sin tanta química no quiere decir que la agroecología sea una exigencia masiva y que entre los rústicos el paquete tecnológico de la revolución verde esté en franca retirada. En los años recientes decenas de miles de pobladores se han organizado para evitar que presas, carreteras, parques eólicos, desarrollos turísticos y explotaciones mineras los expulsen de sus territorios, y dado que la codicia de los capitales es insaciable, es de suponer que la resistencia continuará. Pero esto no equivale a que la defensa del hábitat ancestral sea la consigna unificadora de los pobladores rurales, porque de poco sirve haber evitado el despojo si no puedes vivir dignamente en el territorio preservado y –para poner un ejemplo– los guerrerenses que lucharon por evitar la construcción del embalse

La Parota hoy están en un combate aún más difícil por promover el desarrollo en la cuenca pues, con presa o sin presa, la gente se va… Para los mexicanos y el país, es de primera necesidad la recuperación productiva de la agricultura y en particular del sector de alimentos básicos, es urgente sustituir las prácticas ecocidas por otras amables con el medio ambiente y es de vida o muerte detener la predadora privatización de territorios y recursos. Pero no hagamos de estas grandes causas comunes las responsabilidades y banderas unificadoras de los hombres y las mujeres del campo, campesinos que participando –como todos– de las prioridades nacionales, probablemente han definido también prioridades propias, pues tienen pendientes y urgencias específicas. Y la primera, me parece a mí, es achicar la abismal disparidad entre ciudad y campo, reconocer –en serio– el derecho de los rústicos a tener los mismos derechos, servicios y oportunidades de los que, bien que mal, disponemos los urbanos. Y no estoy pensando en OXOs, sino en respeto, justicia, seguridad, dignidad… pero también agua potable, electricidad, vías de comunicación, escuelas, clínicas... Porque, ¿con qué derecho les decimos a los campesinos que deben alimentar al país, preservar a la naturaleza que nos cobija a todos y defender el territorio nacional de sus depredadores, si vivir en el campo es una maldición? Lo que necesitan las comunidades son “escuelas, centros de salud, drenaje, agua potable”, dijo la

chiapaneca Virginia Pérez, una de los transterrados que compareció en el Senado, con motivo del Día Internacional de Migrante. “Pedimos que construyan escuelas”, reclamó Mateo, otro chiapaneco del mismo grupo. Y continuó “Yo no estudié más que la primaria y tenía que caminar todos los días dos horas y media para llegar a la escuela”. “Tuve que migrar a Estados Unidos para tener mejor calidad de vida”, dijo en el mismo evento Raúl Atilano, de Tlaxcala. Los otomíes de Texcatepec, de los que hablo en el editorial de este Suplemento, consiguieron tierra y libertad: corrieron a los caciques, recuperaron el territorio, gobernaron 15 años seguidos su municipio y sus milpas les dan de comer. Sin embargo se van a Nueva York y algunos piensan vender sus parcelas. A ellos las fórmulas: soberanía alimentaria, preservación del medio ambiente y defensa del territorio, les dicen menos que a nosotros. Hoy por hoy su problema mayor es de calidad de vida y falta de futuro para los jóvenes. Porque –es un ejemplo– si vives en Pericón y te enfermas de algo leve chance y te alivies con la curandera o con las medicinas del botiquín, y si es una dolencia más complicada quizá la compañera responsable de salud del equipo de los jesuitas te pueda llevar a que te atiendan en Poza Rica, pero si tienes una enfermedad crónico degenerativa… mejor muérete en casa y pronto, porque atenderte en un hospital es demasiado caro. Y qué decir de los pueblos serranos –no diré nombres– donde mandan las mujeres porque los hombres se fueron y los viejos que quedan se la pasan bo-


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19 de enero de 2013 rrachos… Esto no es “feminización” y “envejecimiento”, esto son chingaderas. Más que la explotación laboral y el saqueo de sus recursos, lo que jode y aleja de la tierra a los campesinos es la exclusión: el que ni su producción, ni su trabajo, ni su vida valgan para un carajo; el que sean una excrecencia, un molesto estorbo; hombres y mujeres prescindibles, redundantes, sobrantes. Y la exclusión es peor en los jóvenes a quienes se les robó el futuro. Para enmendar esta injusticia habrá sin duda que reanimar la agricultura. Pero el campo es mucho más que el sector agropecuario de la producción. Así como a nadie se le ocurre que para hacer vivibles las ciudades basta con fomentar las actividades económicas que ahí se ubican, pues es evidente que el desarrollo urbano incluye vivienda, transporte, electricidad, abasto, agua potable, drenaje, escuelas, salud, parques, deporte, seguridad pública, conectividad, cultura…, nadie debiera sostener –ni siquiera por omisión– que con fomentar la producción agropecuaria se desarrolla el campo. Cierto, la calidad de vida rural requiere soporte productivo, y sin crecimiento económico ambientalmente sano, redistributivo y en los rubros socialmente necesarios, la deseable equidad para el campo no sería sostenible. Pero también es verdad que si no mejoran pronto los servicios rurales, lo que en poco tiempo no habrá son campesinos. Después de la reconversión neoliberal de Salinas, debiéramos saber que en las condiciones de mercado que prevalecen es suicida para los pequeños agricultores apostar a la competitividad como vía única de emancipación. “¿No querían que los tratáramos como productores y no como pobres? –dijo el tecnócrata–. Pues no se quejen y pónganse a producir. Y si fracasan es que de plano merecían ser pobres”. “¡Sí, Chucha!”, dijo el otro. El Día Internacional del Migrante, los mexicanos de la diáspora reivindicaron el derecho a no emigrar; el derecho a quedarse en su terruño, a permanecer en su país; el derecho a que cambiar de horizontes sea vocacional y no compulsivo. Y esto se traduce en el derecho a una vida digna y esperanzadora en los lugares de origen de los peregrinos. Mientras este derecho no se haga efectivo, las nuevas generaciones seguirán desertando. Y si los jóvenes se van, convocar a la soberanía alimentaria, la preservación de la naturaleza y la defensa del territorio será –literalmente– predicar en el desierto. Un pacto nuevo y más justo entre la ciudad y el campo es lo que reclaman los campesinos. Lo demás importa, pero vendrá por añadidura.

Argentina

ASESINATOS EN EL CAMPO EN POS DEL AGRONEGOCIO Darío Aranda Periodista e investigador argentino

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n Argentina se produjeron siete asesinatos de campesinos e indígenas en sólo tres años. El caso más reciente: Miguel Galván, 40 años, integrante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía Campesina), víctima de un sicario que le cortó el cuello con un cuchillo. El trasfondo de la represión: el modelo agropecuario, que pretende aumentar un 60 por ciento la producción de granos y avanzar sobre territorios donde viven y trabajan campesinos e indígenas. El gobierno nacional no condenó ninguno de los asesinatos y en el Congreso Nacional está congelado desde hace un año un proyecto de ley para frenar los desalojos campesinos. El Consejo Plurinacional Indígena (CPI) llamó a frenar el modelo extractivo y exigió respetar los “derechos humanos” de las pueblos originarios. Javier Chocobar, Sandra Ely Juárez, Roberto López, Mario López, Martíres López y Cristian Ferreyra. Todos campesinos e indígenas asesinados en los tres años recientes. A la triste lista se sumó el 10 de octubre Miguel Galván, integrante del Mocase-VC. Desde mediados de este año su familia había comenzado a recibir amenazas de Paulino Riso, conocido en la zona por ser fuerza de choque de empresarios agropecuarios que pretenden hacerse de territorios de campesinos e indígenas para sembrar soya y maíz transgénicos. El Mocase-VC, una de las organizaciones referentes de la lucha campesina de Argentina, había emitido el 16 de septiembre un comunicado premonitorio: “Se podría haber evitado, va a volver a ocurrir”, fue el título. El movimiento campesino recordó que, previo al asesinato de Cristian Ferreyra (noviembre de 2011), había alertado sobre la violencia en el norte provincial. “Habíamos denunciado con anterioridad lo que terminó ocurriendo. Se podría haber evitado. Y denunciamos que hoy, septiembre del 2012, estamos viviendo en el mismo escenario de muerte y violencia”, advirtió la organización tres semanas antes del nuevo asesinato. Como una tragedia anunciada, el Mocase remarcaba: “Comprometemos nuevamente a las autoridades nacionales y provinciales, hagan todo lo que se tenga que hacer, para que cualquier conflicto vinculado a la tierra tenga resolución civil, constitucional, y que salvaguarde el derecho de los más olvidados”.

En marzo de 1996, cuando el gobierno de Carlos Menem aprobó la soya transgénica con uso de glifosato, la oleaginosa ocupaba seis millones de hectáreas. En 2003 ya abarcaba 11 millones. En el más reciente ciclo, el Ministerio de Agricultura celebró que llegue a 19.8 millones de hectáreas, el 56 por ciento de la tierra cultivada de Argentina. El Plan Estratégico Agroalimentario (PEA), programa presentado en 2011 por la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, planifica llegar en 2020 a las 160 millones toneladas de granos (un 60 por ciento más respecto de la actual cosecha). El “corrimiento de la frontera agropecuaria”, eufemismo técnico para graficar la avanzada del agronegocio sobre regiones campesinas e indígenas, multiplicó los conflictos en todo el norte de la Argentina. Sólo en Santiago del Estero, el gobierno provincial contabilizó –en los cuatro años pasados– 600 conflictos por tierra. La Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf) –un colectivo que reúne a organizaciones no gubernamentales, organizacio-

nes sociales y técnicos– realiza relevamiento de conflictos. En el más reciente procesamiento de datos, de agosto de 2011, había contabilizado (para la zona del norte del país) 244 casos: 209 exclusivamente de disputas por tierras, 25 ambientales y diez mixtos. Todos los conflictos por tierras obedecen al corrimiento de la frontera agropecuaria. La superficie en disputa alcanza 11.4 millones de hectáreas y son afectadas un millón 600 mil personas. “La raíz de los conflictos de tierra se encuentra en la disputa por el uso y control del espacio territorial a partir de la imposición de una cultura sobre otra. Por un lado, el agronegocio, donde la tierra es un espacio para producir y hacer negocios, y por el otro la cultura indígena y campesina, donde la tierra constituye un espacio de vida”, denuncia la Redaf en su informe. No es casualidad que el grueso de los conflictos (89 por ciento) se iniciaron a partir del 2000: “Coincide con el impulso del modelo agroexportador, favorecido por las condiciones del mercado internacional para la comerciali-

zación de la soja, que trajo como consecuencia la expansión de la frontera agropecuaria”. El 17 y 18 de noviembre se reunieron en Buenos Aires organizaciones indígenas de todo el país, entre las cuales estaban el Consejo Plurinacional Indígena (espacio de articulación nacido en el Bicentenario argentino -mayo de 2010). Apuntan de lleno al modelo extractivo (agronegocios, minería, petróleo). “Nunca habíamos tenido tantos derechos reconocidos en normas nacionales e instrumentos internacionales ratificados por el Estado. Sin embargo vivimos una alarmante etapa de negación y exclusión. Nuestra realidad es un tema de derechos humanos. Sin embargo, la relación que propone el Estado con los pueblos indígenas es solo desde un enfoque de pobreza. Nos visibilizan solo como objeto de asistencia o de planes de emergencia, cuando somos sujetos de derechos políticos y territoriales”, denuncia el documento que golpea de lleno en una de las banderas del gobierno kirchnerista: los derechos humanos y la vulneración sistemática en lo que respecta a pueblos indígenas.


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VOLVER DEL FIN DEL MUNDO

VIAJE A LA RESERVA DE LA BIOSFERA EL TRIUNFO Lorena Paz Paredes

A la travesía nos apuntamos 12 campesinos de La Frailesca; tres chilangos; una chilanga –yo–, y un japonés, el Señor-Ito, que ha vivido más años en México que en su país natal. De los foráneos, íbamos un par de oenegeneros, un fotógrafo con arnés capaz de trepar árboles, un posible comprador de café y un barista de Coyoacán; de la docena de caficultores locales, unos son de la

complexiones, pesos, estaturas, expectativas... Cuando salimos, sólo las ganas de ir a la Reserva nos unificaban. Pero la inmersión en la montaña nos movió el piso, nos abismó cada quien en lo suyo. Luego compartir el asombro acabó por hermanarnos. Así los diferentes nos hicimos uno: la güera y el tzeltal, los jóvenes y el abuelo, los del campo y los de la ciudad, traspasados todos por un mismo vértigo. Juan José Vázquez, de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas, fue nuestro guía, maestro y chofer. En una destartalada camioneta nos llevó desde Jaltenango hasta la comunidad de Santa Rita, en la zona de amortiguamiento de la Reserva. Y de ahí, seguidos por una

Helechos prehistóricos

asociación Triunfo Verde, otros de Cesmach y otros más de La Comon, entre ellos un trío de jovencísimos tzeltales observadores de aves. Vaya que era un grupo disparejo: una sola mujer y hartos varones; un adulto más que mayor y varios jóvenes muy jóvenes; bastantes chiapanecos, unos cuantos defeños y un oriental; además de la diversidad de idiomas maternos, edades,

Detrás de las nubes, el mar

recua de tres mulas que llevaban el agua, los víveres y las mochilas, caminamos en fila india por estrechos y empinados senderos que nos iban familiarizando con paisajes, sonidos, olores, texturas... Cuando preguntábamos por el tiempo que iba a tomar el ascenso, Juan José contestaba con evasivas, pero la subida a la sierra duró cinco horas. Cinco horas trepando

por una vereda que serpenteaba ladera arriba, cada vez más arriba, hasta llegar sudando y sin resuello al pequeño y mágico llano que se ubica en la llamada zona núcleo, en el mero corazón de El Triunfo, que junto con El Ovando, El Quetzal, El Venado y La Angostura conforma esta Reserva; una de las pocas regiones donde se conserva, intacto, el alucinante bosque de niebla y el último reducto de selvas perennifolias de México. Primero subimos entre pinos, encinos y liquidámabar, una espesa vegetación de ramas entrelazadas que atrapan y filtran la luz del sol. Pasamos también bajo árboles poderosos como el llamado Mano de Danta, y siempre rodeados de bromelias, que no sólo recubren ramas y troncos caídos sino que tapizan el camino mezclándose con las bellotas y los aguacatillos. En el último tramo flotamos en el bosque de niebla pisando musgos y flores blancas, arropados por el frescor de los prehistóricos helechos arborescentes y de árboles como el Montón, y el Mezcal también conocido como Rompehacha o Corazón de fierro, un gigante que puede alcanzar más de 70 metros. El campamento, al que llegamos en el ocaso, está ubicado en un vallecito cruzado por un río, planicie que hace muchos años fue desmontada para sembrar, y al que hoy está regresando la vegetación del acahual. Un cartel con la imagen del quetzal nos da la bienvenida, y minutos después una cena con tortillas recién hechas, la calidez de la plática y las camas de un dormitorio colectivo donde caemos rendidos. El Triunfo abarca 119 mil 117 hectáreas de la Sierra Madre y toca varios municipios: Ángel Albino Corzo, Montecristo de Guerrero, Siltepec, La Concordia y Villa Corzo en la vertiente frailesca; Pijijiapan, Mapastepec y Acacoyagua en la vertiente Costa. “Así

FOTOS: Lorena Paz Paredes

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on motivo de un foro sobre café y cambio climático en Jaltenango, Chiapas, convocado por la organización Triunfo Verde, visitantes fuereños y foristas locales emprendimos un “viaje mágico y misterioso” a la Reserva de la Biosfera El Triunfo.

Ramas que atrapan la luz

se llama la Reserva –cuenta Juan José– porque cuando no había caminos de la costa al interior, la gente tenía que arriar sus mulas desde Mapastepec, o Tapachula o Arriaga, y cruzar el cerro para salir al otro lado... Era un triunfo llegar. Y se le quedó el nombre: El Triunfo”. En 1972 la zona se decretó área natural y típica del estado de Chiapas para la preservación del quetzal y del rarísimo pavón cornudo, que deveras tiene un cuerno. Luego, en 1990, pasó a ser área natural protegida federal por iniciativa de don Miguel Álvarez del Toro. La Reserva alberga 11 de los 18 tipos de vegetación que existen en Chiapas, con una flora de tres mil especies, y cobija el 22 por ciento de la fauna del país. Pero la tala y las quemas siguen amenazando. “La culpa no es sólo de los talamontes –insiste nuestro guía–, sino también de gente sin conciencia, sin aprecio por la naturaleza y por lo que les da... Por eso es bueno estar aquí, para ver, para sentir, para aprender”. No le falta razón a Juan José, en unos pocos días los visitantes aprendimos a mirar, a oler, a tocar con ojos, oídos y manos diferentes. El silencio atronador del bosque y la inmensa soledad de la selva nos enfrenaron a nuestras pequeñas, minúsculas vidas. Y no era un sentir citadino, una vivencia exclusiva de quienes caminamos sobre banquetas. A los cafetaleros de la frailesca, impuestos al campo pero que nunca habían estado en la Reserva, esa vastedad los traspasó tanto como a los chilangos. Y alguno, como Marino, un caficultor de Laguna del Cofre, se dejó embrujar por ella y cada noche aseguraba haber visto “manadas de jabalines”, y una vez hasta sorprendió a la danta cuado bajaba a lamer la sal que le dejan las cocineras. ¿Será?

Y es que adentrarse al Triunfo te trastorna; es como un viaje a los bosques de Avatar: un estallido de colores, formas, sonidos nacidos en una naturaleza no tibia y acogedora sino pura, dura, violenta. También es una inmersión en la naturaleza de adentro, del alma. Pero siendo una vivencia íntima no es solitaria, sino solidaria: un éxtasis en bola, una catarsis en montón. Atrapados por la magia, seguimos las huellas del tapir y sentimos su calor a la orilla del camino; compartimos el pan con las zorritas grises; siguiendo a los observadores de aves, caminamos en silencio total y conteniendo la respiración hasta percibir murmullos, cantos y aleteos; perseguimos sin éxito al esquivo pavón y al invisible quetzal; sorprendimos el hogar del Guardabarranca, un pajarito que anida en las orillas del sendero, igual que su primo el Mot mot, espiamos al Saltapared que se cobija en los desfiladeros y al Hojarasquero que anda en el suelo y se refugia en troncos huecos. Y mientras buscábamos las pequeñas guaridas, nos sorprendieron parvadas de aves migratorias que relampagueaban en el cielo. Daba susto saber que mientras silenciosos caminábamos entre la niebla, más silencioso que nosotros nos seguía el jaguar, moviéndose en círculos a prudente distancia. Por el sendero de la montaña sólo remontamos las nubes, pero por el de la costa divisamos la delgada línea del océano Pacífico y en plena selva nos volvimos náufragos. También aprendimos jugando a ser plagas, huracanes, sequías; nos hicimos lluvia, sol y viento; representamos el papel de árboles derrumbados y de necios retoños; hicimos de talamontes y de guardabosques simulando la eterna batalla. Estuvimos juntos en el fin del mundo y regresamos con alas.

NO. 64 CUECHTLAN REVISITADO  

Hace un mes hablábamos aquí de los nhú de Texcatepec: de cómo corrieron a los caciques, de su agricultura milpera y del riesgo que supone el...