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MITOS Y LEYENDAS

Este libro hace parte de una investigaci贸n realizada por: Janeth Jaramillo J Natalia Marulanda V Ana Orrego O Tomado de: http://mitosyleyendas.idoneos.com/ http://www.google.com/images?hl=es&q=mitos+y+leye ndas&wrapid=tlif129986061515410&um=1&ie=UTF-8&source =og&sa=N&tab=wi&biw=1596&bih=659

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MITOS Y LEYENDAS TABLA DE CONTENIDO LA CANDILEJA........................................................................................ 4 LA MADRE MONTE.................................................................................. 4 LAS BRUJAS............................................................................................. 5 EL DUENDE.............................................................................................. 6 EL MANDINGAS....................................................................................... 7 EL TUNJO DE ORO.................................................................................. 7 EL DORADO.............................................................................................. 8 EL HOMBRE CAIMÁN................................................................................ 10 LA LLORONA............................................................................................. 11 LA PATASOLA............................................................................................ 12 El Mohán.................................................................................................... 14 La Madre de Agua..................................................................................... 14 El Hojarasquín del Monte..................................................................... 15

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LA CANDILEJA MITO

Se aparece en el Huila en las noches oscuras en forma de tres estrellas de fuego que se desplazan a gran velocidad y que producen un ruido macabro. Generalmente persigue a los padres alcahuetes, a los maridos infieles y a los borrachos. Dice la Leyenda que había una señora que tenía dos nietos a los cuales mimaba demasiado, les daba gusto en todo y les celebraba todas sus picardías. Un día los nietos ensillaron a su abuela como a una mula y montaron sobre ella por toda la casa. La abuela falleció y fue condenada a pagar su irresponsabilidad en la crianza de sus nietos, viajando por el mundo en forma de tres llamaradas que simbolizan el alma de la abuela y la de sus dos nietos. A menudo su luz se confunde con la de las guacas, haciendo correr a quienes la observan con el fin de marcar el tesoro para después desenterrarlo;

Sin embargo, dicen los vaquianos que la luz de la Candileja es roja, mientras la de las guacas es amarilla.

Para ahuyentar la candileja, las personas deben enfrentarla con machetes, gritándole groserías e insultándola por alcahueta. Generalmente se aparece en las casas solitarias o abandonadas, cerca a las guacas y en los ríos crecidos.

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LA MADRE MONTE MITO

Mito de origen indígena presente en casi todas las regiones de Colombia. Es la deidad que cuida los montes y las selvas, por lo que persigue a los cazadores, pescadores y aserradores de los bosques. Su figura es la de una mujer de gran corpulencia con manos largas y huesudas, todo el cuerpo cubierto de hojarasca y una cabellera de musgos y melenas que cubren su rostro, dejando ver solamente sus grandes colmillos y ojos brotados y encendidos. Acostumbra vivir en las profundidades de los montes y cuando hay tempestades aterra con sus gritos y quejidos penetrantes.

Hace perder a los niños y los esconde debajo de las cascadas en las montañas. También persigue a los hombres que andan en malos pasos haciéndolos perder en el monte. Para

ahuyentarla,

cuando se le encuentra de frente, hay que insultarla, no mostrarle miedo y lanzarle latigazos. El humo del tabaco, o una medalla bendita impiden que aparezca. La Madremonte es la deidad tutelar de los montes y las selvas antioqueñas y el Viejo Caldas y, según los campesinos, rige los vientos, las lluvias y todo el mundo vegetal. A veces aparece como una mujer musgosa y putrefacta, enraizada en los pantanos, que vive en el nacimiento de los riachuelos y cerca de grandes piedras. Generalmente


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aparece en zonas de marañas y maniguas y sus bramidos y gritos infernales se oyen en noches tempestuosas y oscuras (Ocampo López 1996: 183-6). Tomás Carrasquilla describe así a la Madremonte en su novela La marquesa de Yolombó: “Aquí, la Madremonte, musgosa y putrefacta, que al

Dice la Leyenda que la Madremonte “castiga a los que invaden sus terrenos y pelean por linderos; a los perjuros, a los perversos, a los esposos infieles y a los

vagabundos. Maldice con plagas y pústulas los ganados de los propietarios que usurpan terrenos ajenos o cortan los alambrados de los colindantes. A los que andan en malos pasos, de pronto les hace ver una montaña inasequible e impenetrable, o una maraña de juncos o de arbustos difíciles de dar paso, borrándoles el camino y sintiendo un mareo del que no se despiertan sino después de unas horas, convenciéndose de no haber sido más que una alucinación, una vez que el camino que han trasegado ha sido el mismo”.

chismografía entre vecinos y personas conocidas. Hubo muchos lugares donde fundaron sus escuelas bien organizadas, dirigidas por las brujas viejas que iban dejado la profesión a causa de su edad y su gordura. Enseñaban a las jovencitas a volar, a preparar menjurjes y a aprenderse de memoria los rezos para su transformación. Cuando alguna bruja tenía que cumplir la misión de visitar una residencia para chuparle la sangre a alguno de sus huéspedes, se oía el aleteo de un ave luminosa que caía pesadamente sobre el limatón de la casa que en su mayoría era de palma o paja, de allí en forma de pava o gallina entraba a las vigas, y finalmente caían al suelo o piso de la habitación para localizar a la víctima que iban a chupar.

LAS BRUJAS MITO

bañarse en las cabeceras de los ríos, envenena sus aguas y ocasiona

calenturas

y

tuntún, llagas y carate, ronchas y enconos. Tampoco tiene contra, la maldita” (1974: 120-1). Los campesinos y leñadores que la han visto, dicen que es un monstruo con figura de mujer, cubierta de hojas frescas, plumas y musgo verde.

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En el Huila son famosas las brujas, especialmente las de la Inspección de la Jagua, Municipio de Garzón. Según sus pobladores, de día las brujas son jóvenes bellas que han vendido su alma a Satanás, y de noche se convierten en aves grandes y negras, similar a las pavas, y salen a volar en los alrededores en busca de personas, seleccionadas de antemano, para chuparle la sangre. Las brujas se reúnen en un peñón de las afueras denominado “el peñón de las brujas”, a altas horas de la noche para recibir órdenes del Diablo y contarse chismes. Según Dicen: “Las brujas del Tolima Grande no le causan la muerte a las personas. Sus maldades van implicadas con la hechicería cuando refiera a los males de amor o a la

Muchas personas aprendieron a capturarlas de varios modos: cuando oyen el aleteo sobre la cumbrera de la casa, alguien grita dentro: “sábado, día de la virgen vení mañana por sal”. Al siguiente día indefectiblemente llega la mujer a pedir en préstamo una porción de sal. Otra forma es la


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de pegar en todo el aposento, granos diminutos de mostaza para que mientras el ave se entretiene picoteando, los habitantes de se apresten a

la casa amarrarla.

tercera fórmula es la de engarzar en las vigas unos calzoncillos volteándoles una manga. Así la bruja llega a voltear juntas mangas y los pantaloncillos siguen trocados; repite la operación, hasta que

EL DUENDE MITO Es un singular espanto que camina con los pies volteados emitiendo un chillido aterrador. Se dedica a fastidiar las familias de los campesinos hasta que los desespera y los hace emigrar hacia las ciudades. La se

mayoría dedican

de veces a cambiar

las cosas de su lugar o esconderlas. El duende habita en cuevas ubicadas en barrancos, en donde acostumbra esconder a los niños para hacerles comer excremento de caballo o enloquecerlos. Por las noches se dedica a tirar piedras a los techos de la casas, a perseguir a las muchachas en edad de tener novio, a hacerle trenzas a los caballo o a tocar guitarra. Precisamente una de las maneras de ahuyentarlo es colocándole una guitarra destemplada a media noche y así dejará en paz a la familia. Dice la Leyenda que el duende es un ángel expulsado del cielo debido a su envidia hacia Dios, y fue condenado a vagar por los campos asustando a las personas. Cuentan que “a las jovencitas que tienen novio

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y cuando éste está de visita, las fastidian con órdenes o secretos malignos al oído, que el pobre joven se indigna y termina por no volver a ver a su adorada. Si no esta presente el muchacho o pretendiente,

dice que es un “Demonio”. A los adultos que se encuentran en mal económicamente o muy enfermos, se les dice que se los va a llevar “El Putas”, “El diantre” o “El Patas”.

las perturban en la casa con órdenes y consejos, hasta que las enajenan para que no se verifique el matrimonio. Durante el sueño, estos espíritus les ocasionan pesadillas, las llaman a un lugar conocido, hasta que las tornan sonámbulas. Así han encontrado varias vagando lejos de su residencia, que van o vienen por determinado sitio, sin darse cuenta ellas de tal acto. Hasta que alguno de la familia o conocido la encuentra en estado de subconciencia.”amanece, y al despertar, los

EL TUNJO DE ORO MITO

El tunjo es una estatuilla en oro, utilizada por el diablo para apoderarse de las almas de los codiciosos y avaros. Por lo general se presenta al caer la tarde, en las orillas de los caminos, en forma de un niño llorando desconsoladamente.

dueños de casa la capturan. Las brujas viejas, que no volvieron a volar se dedicaron a la hechicería, a la cartomancia y a la superstición: leen la ceniza del tabaco y del cigarrillo, interpretan el cuncho del café; venden el elíxir de la vida y del amor; preparan pomadas. etc..”

EL MANDINGAS MITO Nombre dado en el Huila a las diversas manifestaciones del diablo. Siempre es mentado en la mayoría de familias, dándole diferentes nombres. Cuando se requiere asustar a un niño para que no se ausente de su casa se le dice: “si te vas, te llevara el mandingas”, para que se porte juicioso se le dice “Se lo va a llevar el Coco”. Después cuando se está más grande y se porta mal, se le

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Si uno lo ve, tiene que aligerar el paso sin hacerle caso, ésto es señal de que no se es avaro y tiene salvada el alma.

“Muchos dicen que lo han visto tarde la noche, de a caballo a la manera de un potente hacendado fumándose un tabaco gigante. En otras ocasiones es un hombre buen mozo, simpático, atractivo y chistoso. En las casas de juego es el tahúr que nunca pierde y se las sabe todas. Con los codiciosos es el rico benefactor que les pinta halagadoras ganancias y a media noche les llena las arcas con pesadas bolsas de oro. Hace muchas obras y milagros, pero nunca deja de pedir algo en cambio.”

Los avaros y codiciosos se abalanzan al niño, el cual suelta una enorme bocarada de fuego diciendo: “papá , mira yo tengo ñentes..”. El modo de atraparlo es untando el dedo pulgar con saliva y dibujando en su frente la señal de la santa cruz, inmediatamente el niño se convierte en un muñeco de oro. Este muñeco debe ser guardado en un lugar seguro y debe ser alimentado con semillas de árboles para que defeque barras de oro. Esta es la fortuna pasajera del avaro ya que su alma inmediatamente pasa a ser propiedad del diablo.


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EL DORADO LEYENDA

En el hermoso país de los Muiscas, hace mucho tiempo, todo estaba listo para un acontecimiento: la coronación

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del nuevo lipa, gobernador y cacique. La laguna de Guatavita, escenario natural y sagrado del acontecimiento, lucía su superficie tranquila y cristalina como una gigantesca esmeralda, engastada entre hermosos cerros.

Las laderas, con tupidos helechos, mostraban botones dorados de chisacá, chusques trenzados como arcos triunfales, sietecueros y fragantes moras. El digital, como un hermoso racimo de campanitas, matizaba de


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morado el paisaje; el diente de león, cual frágil burbuja, arrojaba al viento sus diminutos paracaídas para perpetuar el milagro de su conservación, y los abutilones de colores rojos y amarillos sumaban al concierto de belleza natural, el diminuto y tornasolado colibrí, su comensal permanente. Gran agitación reinaba en Bacatá, vivienda del lipa; la población

entera asistiría al singular acontecimiento en alborozada procesión hasta la laguna sagrada portando relucientes

joyas de oro, esmeraldas, primorosas vasijas y mantas artísticamente tejidas, para ofrendar a Chibchacum, su dios supremo, a la diosa de las aguas, Badini, ya su nuevo soberano. Las mujeres habían preparado con anticipación abundante comida a base de doradas mazorcas y del vino extraído del fermento del maíz con el que festejaban todos los acontecimientos principales de su vida.

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Todo sería transportado en vasijas de diferentes formas y tamaños, elaboradas con paciencia y esmero por los alfareros de Ráquira, Tinjacá, y Tocancipá y también en cestos de palma tejida. Por fin, llegó el gran día. El joven heredero acompañado de su séquito, compuesto por sacerdotes, guerreros y nobleza, encabezaba la procesión. Sereno cuerpo

y

majestuoso, su de armoniosas

proporciones se mostraba fuerte para la guerra; su piel color canela tenía una cierta palidez, resultado d e l riguroso a y u n o que había realizado p a r a purificar su cuerpo y su alma y así implorar a los dioses justicia, bondad y sabiduría p a r a gobernar a su pueblo. Marchaban al son acompasado de los tambores, de los fotutos y de los caracoles. Lentamente, se iban alejando de los cerros y del cercado de los lipas, para aproximarse a la espléndida laguna de Guatavita. Allí, con alegres cantos, la muchedumbre se congregó para presenciar el magnífico espectáculo. El sacerdote del lugar, ataviado con sobrio ropaje y multicolores plumas, impuso

silencio a la población con un enérgico movimiento de sus brazos extendidos. De piel cobriza y carnes magras por los prolongados ayunos, el sacerdote era temido y reverenciado por el pueblo; era el mediador entre los hombres y sus dioses, quien realizaba las ofrendas y rogativas

y quien curaba los males del cuerpo con sus rezos y la ayuda de plantas mágicas. El futuro Zipa fue despojado de las ropas y su cuerpo untado con trementina, sustancia pegajosa, para que se fijara el oro en polvo con que lo recubrían constantemente. No se escuchaba un solo sonido; era talla solemnidad del momento, que sólo se oía el croar de las ranas, animales sagrados para ellos, los gorjeos de los pájaros y el veloz correr de los venados. El ungido parecía una estatua de oro: su espléndido cuerpo cuidadosamente cubierto con el noble metal, despedía reflejos al ser tocado por los rayos del sol. Cuando hubo terminado el recubrimiento, subió con los principales de la corte sobre una gran balsa oval, hecha íntegramente en oro por los orfebres de Guatavita. La balsa se deslizó suavemente hacia el centro de la laguna. Fue allí cuando,

después de invocar a la diosa de las aguas ya los dioses protectores, el heredero se zambulló en las profundidades; pasaron unos segundos en los que solamente se veían los círculos del agua donde se había hundido; todo el pueblo contuvo la respiración, el tiempo pareció detenerse; por


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fin, emergió triunfal y solemne el nuevo monarca; el baño ritual lo consagraba como cacique. Gritos de júbilo y cantos acompañaron su aparición, y uno a uno, los súbditos arrojaron sus ofrendas a la laguna: figuras de oro, pulseras, coronas, collares, alfileres, pectorales, vasijas huecas con formas humanas, llenas de esmeraldas; cántaros y jarras de barro. El cacique, a su vez, junto con su séquito, realizó abundantes ofrecimientos de los mismos materiales, pero en mayor cantidad.

La balsa retornó a la orilla en medio del clamor general. Tenían ahora un nuevo cacique, quien debería gobernar según las sabias normas del legendario antecesor y

legislador Nemequene, basadas en el amor y la destreza, en el trabajo y las artesanías, en el valor y el honor durante la guerra; en la honradez, la justicia y la disciplina.

Se iniciaron competencias de juegos y carreras; el ganador era premiado con hermosas mantas. Se cantó y se bailó durante tres días seguidos, que eran los consagrados a la celebración. Los sones de los tambores y pitos retumbaban en las montañas y centenares de indígenas seguían el ritmo en danzas tranquilas y acompasadas, o frenéticas y alocadas. Pasados los días de los festejos, de la bebida y de la comida abundante, retornó el pueblo a sus actividades cotidianas: los agricultores a continuar vigilando y cuidando sus labranzas; los artesanos del oro, a las labores de orfebrería; los alfareros, a la confección

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de ollas y vasijas, después de buscar el barro adecuado en vetas especiales; otros a la explotación de las minas de sal y de esmeraldas; y la mayoría al comercio,

pues era ésta su actividad

principal. Las mujeres al cuidado de los hijos, a recoger la cosecha, a cocinar, a hilar ya tejer... Así, en este orden y placidez transcurrirían los días, hasta que una guerra, una enfermedad o la vejez, los privara de su monarca y fuera necesario realizar de nuevo la ceremonia del Dorado para ungir un nuevo cacique. Éste debería continuar gobernando con prudencia y sabiduría al pueblo y su fértil y verde país, rodeado de hermosa vegetación y de cristalinas corrientes de agua... (Tomado mitos y niños de

de Cuentos, leyendas para América Latina.)

EL HOMBRE CAIMÁN LEYENDA En el pueblo del Plato (Magdalena) existe la leyenda del Hombre Caimán, y a su alrededor la fiesta que se hace en su nombre en el llamado Festival del Hombre Caimán, y una plaza y monumento en su homenaje, que son patrimonio cultural de la ciudad.

Cuenta la leyenda que en Plato existió un pescador de nombre Saúl, a quien le fascinaba ver bañar a las jovencitas del pueblo, en el caño “Las Mujeres”


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del río Magdalena. El era muy sensual, pues le gustaba sobremanera ver las partes más íntimas del sexo femenino.

Para estar muy cerca de las jovencitas, el pescador deseó convertirse en caimán. Viajó a la Guajira en donde un piache o chamán le preparó un bebedizo mágico, que echó en dos botellas, el líquido rojo para convertirse en caimán; y el líquido blanco

para que lo a su estado

volviera normal.

El pescador Saúl se frotó el cuerpo convirtiéndose de inmediato en caimán; con ello se preparó para acercarse más a las mujeres del Plato, en condiciones especiales; y para tener el placer de ver sus partes íntimas.

Un amigo de tragos fue su cómplice y siempre estuvo atento para rociarle el líquido blanco, que lo convertía de nuevo en ser humano.

Un día su amigo no lo pudo acompañar, por cual invitó a otro, quien se asustó cuando vio emerger al pescador Saúl en forma de caimán. Del susto dejó soltar la botella con el líquido blanco sobre las piedras. Sin embargo, unas pocas gotas cayeron sobre la cara, haciéndole recuperar únicamente la cabeza, por lo cual el resto del cuerpo quedó convertido para siempre en caimán.

Con

cabeza

de

hombre y el cuerpo de caimán, el pescador Saúl se convirtió en el más macabro terror para las mujeres del Plato, que no volvieron a bañarse en el río, por el temor de encontrarse con el hombre caimán. Por ello para llegar a alcanzar de nuevo la tranquilidad del pueblo del Plato, los pescadores se propusieron cazarlo en los pantanos o pescarlo en el río Magdalena.

La única persona que sabía la tragedia era su madre, quien le colocaba alimentos en determinados lugares, y en algunas ocasiones hablaba con él, quien le pidió insistentemente que buscar al indio piache o brujo en la Alta Guajira, para que de nuevo le preparara la botella del líquido blanco. Ella fue al lugar indicado, pero con gran sorpresa tuvo conocimientos de la muerte del brujo piache; y a pesar de sus contactos con otros piaches, ninguno pudo hacer el líquido blanco. Desesperada ante ello, la madre del Hombre Caimán murió con gran tristeza.

Saúl, «El Hombre Caimán» se abatió tanto por haberse quedado solo con la funesta tragedia, que decidió partir hacia el mar por el río Magdalena y Bocas de Ceniza. Desde entonces los pescadores del Bajo Magdalena, desde Plato hasta el mar, estuvieron pendientes para pescarlo en el río o cazarlo en los pantanos de las riberas. Así se convirtió en una leyenda que se ha trasmitido de generación entre los habitantes del Plato. Textos

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la

tomados

de

www.

memo.com.co sobre los mitos y leyendas de Colombia

LA LLORONA LEYENDA


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Quienes le han visto la describen como una mujer vestida con una túnica sucia y deshilachada, ojos rojizos por el llanto y rostro cadavérico.

Lleva entre sus brazos un bebe. En las noches asusta en las quebradas, lagunas y charcos con sus llantos y alaridos desgarradores y macabros. En medio de sus lloriqueos se le oye gemir: “aquí lo eché, aquí lo eché, ¿donde lo encontraré?”, reprochándose su infanticidio. Cuentan que se les aparece a los borrachos, a los maridos infieles, a los perversos y a los jugadores. Dicen que la llorona era una muchacha campesina que emigro a la ciudad en busca de mejores oportunidades. Ya en la ciudad se ocupó como empleada de servicio en una casa de personas notables, cuyo hijo la embarazó y luego la despidió de su trabajo. No teniendo más camino le tocó devolverse a su casa en el campo donde al poco tiempo

su familia se percató de su estado. Siendo sus padres muy católicos y tradicionales se dedicaron a reprocharla en todo momento hasta lograr desesperarla, al punto que una noche corrió hacia el río y dando a luz a su hijo lo lanzó a la corriente; al caer en cuenta de su error se lanzó detrás del niño gritando y llorando. “Todavía en las noches de luna después de una creciente se oye el llanto de esta mujer, y se puede verle tras el rayo de luna en el agua del río, tratando de alcanzar a su hijo. Dicen que el señor en su gran misericordia tendrá compasión de ella y que algún día lo alcanzará, volverá a la vida y será un gran hombre revolucionario de la sociedad”.

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LA PATASOLA LEYENDA

Es

el más temible de todos los seres mitológicos del Huila. Lleva cabellera enmarañada y tiene una sola pierna en forma de tronco de árbol, que termina en una pezuña. Cuando los cazadores siguen a sus presas, ella borra los rastros; deja en su lugar la huella de su pezuña imitando la del animal perseguido; siempre en sentido contrario al que escapan los animales, con el fin de acercarse a velocidades increíbles para poder atacar a los cazadores. Comentan que la Patasola es el espíritu de una mujer infiel que tenía amores con el patrón de su esposo; cuando el esposo descubrió el engaño mató al patrón con un machete y a ella le cortó una pierna, ella corrió con su única pierna hasta que se desangró y murió. Algunas personas aseguran que se presenta como una mujer bellísima que los llama y los atrae para enamorarlos, pero a medida que avanza hacía la oscuridad del bosque se va transformando en un

monstruo con ojos de fuego, boca inmensa con dientes de felino, y una cabellera de medusa despeinada que cae sobre el rostro para ocultar su fealdad. “En otras ocasiones, oyen los lamentos de una mujer extraviada; la gritan para auxiliarla, pero los quejidos van tornándose más lastimeros a medida que avanza hacia la víctima y, cuando ya está muy cerca, se convierte en una fiera que se lanza sobre la persona, le chupa la sangre, y termina triturándola con sus agudos colmillos.” El único

modo de ahuyentarla es estar siempre acompañado de animales domésticos, principalmente perros. Dice la Leyenda que cuando ella mata a alguien, se sienta contenta a cantar: Yo soy más que la sirena; En Y

el

monte

nadie

Porque

vivo

se soy

me la

sola; resiste

Patasola.

En el camino, en la casa, En el monte y en el río, En

el

aire

en

las

nubes,

Todo lo que existe es mío.


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El Mohán LEYENDA

Antes, mucho antes de trasladarse a vivir a su palacio subterráneo, el Mohán fue un hechicero que convocó tormentas y eclipses. Conocía los secretos de las almas, curaba enfermedades y todos temían sus ojos de azabache cuando en los ritos atraía la lluvia y las cosechas o se transformaba en jaguar que recorría las landas de los ríos para ahuyentar los malos espíritus.

Brujo del agua, el Mohán sin embargo ejerce una feroz tutela de los ríos. Regula las crecientes y complica las atarrayas de los pescadores y en algunas ocasiones su celo llega a ser perverso: voltea las canoas y sumerje a las víctimas en el fondo de las aguas. Los viejos pescadores y barequeros saben todo aquello, por eso le temen. llevan en las mochilas tabaco y están pendientes de cualquier señal de indignación de las olas. Saben que el regreso, que su destino, depende del Mohán.

Él supo en una noche premonitoria, en una noche de borrascas e inundaciones, de la llegada de los españoles. Vio también la humillación y los despojos de la Conquista. Por eso, tal vez queriendo perpetuar la memoria de los antepasados, se marchó con todos los tesoros a la entraña de los ríos. Allí permanece, taciturno y remoto entre las piedras, lejos del tiempo, mientras le crecen los cabellos y las uñas y sus ojos desploman la noche. Junto a los monólogos, a los paseos nocturnos sobre el oleaje de las aguas, el Mohán ama la música. Toca la guitarra en las noches de plenilunio y algunos campesinos lo han visto aterrorizados descender en balsa mientras ensaya en la quena una canción desconocida.Embaucador, pajarero pintado de negro y con dientes de oro, el Mohán es un laberinto que puede cambiar de apariencia y aprovechar las brisas de los ríos para la serenata y el vagabundeo por los mercados de los pueblos en donde compra tabaco y aguardiente y conquista a las muchachas.

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Es un ser anfibio que prefiere vivir la mayor parte del tiempo bajo el agua. Allí, en las prdeundidades de los ríos, entre las algas, recorre sus viviendas de obsidiana y de despojos de crustáceos. Allí como una ninfa acuátil, apoyada en un bastón de coral, desteje la red de su amargura. Con la mirada perdida busca a su joven amante indio, al hijo que fuera arrojado a la corriente por el abuelo español que nunca aprobó su amor por el aborigen.

La Madre de Agua LEYENDA

Madre del río, pequeña sonámbula de los silenciosos arrecifes, además de su inclinación por la transparencia, las nubes y los pájaros, la Madre de Agua desea a los niños. Con sonidos de caracol,


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con mensajes de mariposa de cristal, con ramos de flores blancas que alumbran en recámaras de sílice, los atrae hasta el borde del río. Aquellos que han visto los visajes del rostro en los espejos del agua, enferman y sin poder olvidar corren al abismo en busca de los cabellos de oro y del espejismo de la cantora de ojos azules.

El Hojarasquín del Monte LEYENDA Se alimenta de flores y de bayas doradas de los bosques prdeundos. Tronco de guayacán con cabeza de hombre cubierta de chamizos y salvajina, el deicio del hojarasquín es cuidar el bosque y los animales selváticos. Atento al chillido de las golondrinas en los farallones del río, sabe cuando se acerca el depredador de la flora y cuando debe auxiliar al sabanero, anhelante víctima de los perros del cazador. Amante de los vuelos, el Hojarasquín algunas veces se cansa de ser árbol y entonces disputa con los loros, intenta saltar con los venados en las tardes de sol. Los campesinos saben de estos movimientos por la algarabía de los arrendajos y pájaros tijeras, por la inmensa batahola de los samanes con el viento. Amo de las hojas y el rumor de las aves en las montañas, el Hojaraquín muere cuando hay talas o destrucción de los montes. En forma de tronco seco, permanece oculto hasta cuando resurge la floresta.

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Este libro hará que concretemos que los mitos y leyendas son parte de nuestra cultura que forman parte de la vida de los pueblos, razón por la cual, están relacionados con sus creencias y las de otras latitudes. Sin embargo, para tener un mejor conocimiento sobre la vida y las costumbres de nuestros antepasados, es necesario esculcar en su entorno cultural y legado que hemos recibido de ellos, generalmente, a través de la transmisión oral por generaciones. El trabajo nos presenta algunas características de estos mitos y leyendas de tradición oral, contribuyendo al conocimiento de los mismos. El mito es parte de nuestra cultura en el pasado y en el presente Los mitos cuentan hechos sagrados, reales o imaginarios, y muchas veces la explicación de fenómenos que la ciencia no ha podido explicar, o como tendencia del hombre de atribuir sus desgracias a seres con poderes sobrenaturales, esto, enriquecido por la imaginería de cada uno de los pueblos que conforman nuestra geografía, así el mito describe acontecimientos que muchas veces tocan lo sagrado, lo incomprensible, por lo tanto son eternos en el tiempo.

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