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Fernando miraba a Daniela bailar sola en el centro de la pista, moviéndose sensual al ritmo de la música. El alcohol que tenia en sus venas empezaba a surtir efecto. Con pasos lentos entro a la pista. No pensaba en nada, estaba perdido en sus caderas. Al estar frente a ella sintió un deseo incontrolable de abrazarla, pero solo se limitó a sonreír. Daniela lo ignoro, pero inconscientemente deseaba estar entre sus brazos. Fernando la tomo por la cintura y la pego a su cuerpo, ella no puso resistencia. Se rozaban los labios y comenzaron a sincronizar sus cuerpos al ritmo de la música. Se leían los pensamientos, la sangre se aceleraba y en un momento se encontraron solos en la pista. Se besaron despacio sin dejar de moverse, se tocaban con deseo, juntaban sus vientres que ardían de manera incontrolable. La melodía termino y una carcajada se escuchó de entre los invitados. Fernando y Daniela volvieron a la realidad. El Uñas, (un delincuente muy temido de su colonia y el novio de Daniela) entro a la pista con una cerveza en la mano. ¿Te diviertes con mi reina? Dijo el Uñas de manera burlona. Fernando no contesto y trato de salir de la pista, pero el Uñas le cerró el paso. -Te hice una pregunta marica. -No quiero problemas, ¿está bien?, ya me voy. -Tú no vas a ningún lado hasta que me contestes.- Daniela trato de calmarlo, insistiéndole que lo dejara ir, pero sabía que no lo iba a conseguir. Fernando en ese momento estaba en peligro de muerte. -Sí, me estaba divirtiendo.-Dijo Fernando encarándolo. Daniela cerró los ojos esperando una tragedia. -Tiene huevos el mariquita.-Al terminar la frase, El uñas reventó la botella de cerveza en el rostro de Fernando, pedazos de vidrio se incrustaron en su ojo desgarrándoselo por completo, en ese momento comenzó a llorar sangre. -No llores mi reina.- Dijo el uñas mientras le enterraba la botella rota en la espalda. Daniela le suplicaba que lo dejara, pero el Uñas estaba fuera de control. Lo pateo con brutalidad, el pobre chico ya respiraba sangre, cayo inconsciente desangrándose en el suelo. Cuando ya no se movió, dejo de golpearlo. Daniela estaba bañada en lágrimas, los asistentes se quedaron mudos viendo la brutal golpiza, el Uñas tomo el rostro de Daniela con sus manos cubiertas de la sangre de Fernando. -Ahí está tu bailarín,- Le dijo mientras la besaba, Daniela sintió ganas de vomitar al sentir su aliento con sabor a sangre y cerveza. El Uñas se burló y se abrió paso entre la gente, un profundo silencio se escuchó en aquel salón. Solo se escuchaba el llanto de Daniela. Fernando vivía solo, no había a quien avisar lo que le había ocurrido. Daniela lo llevo a un hospital y lo cuido hasta que recobro el conocimiento. Perdió el ojo izquierdo y quedo marcado con varias cicatrices en el cuerpo.


Daniela se pasaba todo el tiempo junto a él. Cuando lo dieron de alta, instalo un sofá frente a su cama para no perderlo de vista. Por las noches se quedaba fascinada viendo el ritmo pausado de su respiración, le parecía como un ángel herido. Poco a poco se fue quedando prendada de su imagen, ya no estaba tranquila si no estaba junto a él. Fernando despertó y vio a Daniela dormida frente a él, ella sintió que se levantaba y fue hacia el asustada, Se aferró a ella, que lo recibió y guardó todo el dolor que su ser contenía. Los días pasaron y para Daniela se convirtió en un habito atender a Fernando. Se sentía culpable por lo que le había sucedido, pero era algo que iba más allá de la culpa, en verdad disfrutaba estar con él. Le hacía de comer, lo cobijaba antes de dormir y cuidaba su sueño todas las noches. Para Fernando más que una tragedia era una bendición lo que le sucedía, así podía estar con ella casi todo el día. Había estado enamorado de Daniela desde hacía tiempo, iba a los bailes de la colonia solo para verla. No se imaginaba que era la novia de un loco. Ese día la vio bailar sola y con las cervezas que traía encima se dio valor para acercársele. No pensó que iba a pagar tan caro su atrevimiento. Al paco del tiempo Fernando se curo y regreso a su vida diaria, al uñas ya no se le vio mas por la colonia y Daniela se quedo a vivir con el, ya nopodia estar en ningun otro lugar si no era con Fernando. Despues de tres meses en una tarde lluviosa Fernando miraba constantemente por la ventana. Comenzaba a preocuparse por Daniela que no parecía por ningún lado, la desesperación lo hizo presa generando imágenes que le trituraban los pensamientos, cuando por fin vio salir de entre las sombras, volvió a respirar. Al verla entrar noto que su rostro presentaba varias heridas. -Que te paso en la cara? Dijo Fernando al ver el rostro herido de Daniela. -El Uñas regreso, me sigio hasta aca y me dijo que fuéremos al hotel y al mandarlo al demonio, se enojo y pues ya ves. -Ese hijo de perra. -No intentes nada Fernando por favor, ya ves lo que paso la ultima vez. -Si, pero no soportar que te este acosando y estar siempre viviendo con el meido de que te vaya a hacer algo. Fernando golpeo la pared con furia, se dejo caer de rodillas y se llevo las manos a la cara, comenzó a llorar por la desesperación. Cuando cerro los ojos nuevamente llego la imagen del Uñas pateándolo con brutalidad, nunca lo habían lastimado y humillado de esa manera. Un mes en coma y la vista de su ojo izquierdo le costo el enfrentamiento. Después de salir del hospital ya no tuvo una noche tranquila, siempre estaba el Uñas acechándolo en sus pesadillas. -Vamonos de aquí, lejos de ese sujeto y de todo esto.


Le decía Daniela mientras lo abrazaba con fuerza -Pero a donde iremos, no tenemos dinero, además por vayamos no pasara mucho tiempo para que nos encuentre. -Fernando, tengo miedo. Los dos se abrazaron y dejaron desbordar su llanto como un par de niños asustados, se fueron a la cama sin separarse. Después de hacer el amor Fernando miro al vació y susurro entre la oscuridad de la habitación. -Vamos a matarlo. -¿Que dices, como crees? -Ya debe muchas, estoy seguro que nadie llorara su muerte, solo así podremos estar en paz. -Como dices eso Fernando, no podemos contra el. -No lo se, tengo que pensar, pero ese infeliz se tiene morir y yo lo quiero matar. Le dio un beso en la herida que le había hecho el Uñas y se recostó sin cerrar los ojos, ideando como deshacerse de su enemigo, mientras Daniela repasaba en sus pensamientos detenidamente las palabras de Fernando. Al otro día Daniela servia el desayuno. -¿Pensaste en lo que dije anoche?. -Si, pero no podemos hacerlo solos. -Eso si. -Necesitamos ayuda, hay muchos que lo odian y que también querrán verlo muerto-.Dijo Daniela al dar un sorbo a la taza de café. -Tiene que ir a su muerte por su propia voluntad. -Tengo una idea. Daniela se levanto de la mesa y fue a un buró a sacar una agenda, hizo varias llamadas para después volver a la mesa con Fernando. -Pues ya esta, le llame al señor Ordóñez, hace medio año asalto su tienda y mando a su hijo al hospital cuando le reclamo en un baile, me comunico con su sobrino y dijo que viene mañana en la noche para ponerse de acuerdo con nosotros. También hable con la señora García, violo a su hija en una fiesta, fue a la policía y lo detuvieron, pero al mes lo soltaron. Creo que alguien lo protege , por eso no le hacen nada. Me dijo la señora que el novio de su hija esta buscando un encuentro con él y me aseguro que esta dispuesto a ayudarnos.


-Bien. Al día siguiente se reunieron, Fernando les explico lo que tenia planeado y todos estuvieron de acuerdo, después de la cena sus invitados se fueron, quedaron de verse al otro día en la noche para ejecutar el plan. Se fueron a dormir, pero ninguno pudo conciliar el sueño. -¿Tienes miedo? Le pregunto Fernando mientras la abrazaba por la espalda. -Mucho. -Todo va a salir bien , ya veras. -Eso espero. Volteo hacia él y lo abrazo con fuerza, poco a poco se fue quedando dormida, Fernando no la soltó en toda la noche, estaba aterrado, se quedo con los ojos abiertos mirando al vació, imaginando lo que podría pasarles si fallaba. Al día siguiente Daniela se puso el vestido que le gustaba al Uñas cuando salía con él. Se paro frente al espejo para maquillarse. Fernando la observaba con detenimiento, se acordó que con ese vestido la conoció en aquella fiesta, bailando sola en medio de la pista, le parecía la visión mas hermosa que había visto en su vida, hasta que el Uñas apareció. -Te ves hermosa. -Gracias. Daniela volteo hacia él y lo abrazo con ternura, busco lentamente sus labios hasta que se quedaron prendados en un beso. -Ten cuidado. -Tu también. -Ya me voy, los espero. Fernando tomo su navaja y salió de la casa para dirigirse al lugar acordado, atrás de él llego un auto tocando la bocina y Daniela salió a su encuentro. Llegaron a casa del Uñas. Daniela descendió del auto y toco la vieja puerta, le temblaba todo el cuerpo, se asomo el hermano que estaba emborrachándose con sus colegas. -Hola José ¿esta el Uñas? La miro con desconfianza, aun en su estado tenia un instinto de animal, así que lo negó. -Esta dormido, ¿que paso?


El Uñas se asomo y al ver a Daniela inmediatamente bajo a su encuentro. A José ya no le importo, era su problema así que regreso a lo suyo. -Que paso mi reina, ya te soltó el mariquita? -Se fue a ver a su mamá, vinieron unos primos del sur y queremos ir al baile, pero nos da miedo ya ves como son los del barrio con la gente desconocida, así que vine a ver si nos acompañas. -Ya sabes que si mi reina, yo te cuido, deja me pongo galán y vamos, por cierto, dile a tu noviecito que ahora si lo voy a reventar, ya estuvo que te pongas tus moños por su culpa. -No esta corazón, además esta noche agradeceré el favor. Daniela acarició la cabeza rasurada del Uñas, este la agarro por la cintura y la beso de forma agresiva, Daniela se contuvo las ganas de vomitar y lo alejo tiernamente, -Tranquilo vamos a echarnos unas cervezas y a ver que pasa, como en los viejos tiempos. Subieron al auto y le ofrecieron un churro de marihuana, lo acepto y empezó a platicar de sus hazañas. Iba el novio de la hija de la señora García junto con un amigo y el sobrino del señor Ordóñez. El Uñas nunca los había visto, pero ellos lo odiaban desde hacia tiempo. No se dio cuenta que se alejaban de la colonia, cuando ya no vio casas empezó a sospechar, trato de sacar su navaja, pero el sobrino del señor Ordóñez lo golpeo en la cabeza con un pequeño extinguidor que tenia en sus piernas, el yerno de la señora García lo inmovilizo mientras su amigo paraba el auto, ahí ya se encontraba Fernando acariciando ansiosamente su navaja. Lo bajaron del auto y entre los cuatro empezaron a golpearlo, el Uñas se defendió, no podían con el, Daniela observaba con miedo como sacaban sus navajas y lo a apuñalaban por todos lados, el Uñas no caía, llevaba ya mas de 20 puñaladas en el cuerpo y seguía de pie tirando golpes, Fernando se abalanzo sobre él, lo tomo de la nuca y le enterró la navaja en el ojo izquierdo reventándoselo por completo. El Uñas cayo gritando de dolor. -¿Te duele hijo de puta?. Fernando le apuñalo el rostro mientras los otros le perforaban el vientre, el Uñas no dejaba de gritar y sus embestidas eran cada vez mas débiles, ya no tenia rostro, era una masa de nervios sangrantes, aun así no dejaba de resistirse. Daniela se metió al carro y prendió la radio, solo deseaba que acabara pronto. Cuando todo quedo en silencio Fernando abrió la puerta y la abrazo, estaba cubierto de sangre, Daniela lo beso y comenzó a llorar en sus brazos. -Ya termino todo mi amor, ya paso. Sus acompañantes subieron al auto, Daniela y Fernando veían el cuerpo del Uñas que aun se movía. Una manada de perros se acercaba, ya habían olido la sangre. Al alejarse pudieron escuchar su ultimo grito cuando un perro le arrancaba a mordidas pedazos de su carne. Llegaron a su casa y despidieron a sus cómplices, su vida a partir de ese momento iba a cambiar, ya estarían tranquilos, se fueron a la cama e hicieron el amor durante toda la


noche, aunque en sus mentes no dejaba de escucharse el ultimo grito del Uñas, ese sonido aterrador no paraba de estrellarse por toda la habitación. A los dos días vieron en el periódico la foto del asesinato, decía que el cuerpo había sido identificado y que la policía estaba investigando. En ese momento se oyó un fuerte golpe en la puerta, Fernando salió a ver que era y se quedo paralizado al mirar lo que tenia enfrente, era la cabeza del sobrino del señor Ordóñez, había sido decapitada de forma brutal, aun tenia expresión de terror, parecía que acababa de ser cortada. Azoto la puerta y fue por Daniela. -Tenemos que irnos de aquí, saben que fuimos nosotros. -!!Sal maldita perra!!. Era la voz del hermano del Uñas, él vio cuando Daniela fue a sacarlo, venia con varios de sus colegas armados, se iban a cobrar lo que habían hecho. Daniela y Fernando estaba paralizados por el miedo, una ráfaga de plomo empezó a destruirlo todo, los vidrios caían como lluvia sobre ellos, Daniela no dejaba de gritar y se aferró a él, sabia que ya estaban muertos. -No podemos contra ellos, no podemos. Daniela que dejo de llorar, había aceptado su destino. -Pero no nos vamos ir solos mi amor-. Dijo Fernando llevando a Daniela hacia la cocina entre los disparos, al llegar todo estuvo en silencio, se escondieron entre la estufa, Fernando rompió las mangueras del gas, tomo unos cerillos y abrazo a Daniela. -Búsquenlos y me los traen, que ya se los cargo la chingada-. Ordenaba el hermano del Uñas. Al entrar a la casa su expresión de furia cambio por una de terror. -¡¡¡¡Puta madre, ¡!!Huele a gas, salgan, salgan¡¡¡-.Trataron de salir a toda prisa, pero la destrucción que habían causado les impedía abandonar la casa. Martín beso a Daniela mientras prendía el cerillo para desencadenar el infierno. La explosión los alcanzo justo en el marco de la puerta, ninguno se salvo, todos volaron en pedazos ante el crepúsculo de aquella mañana que se cubría de sangre.



El Plan