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FUGA

EL ARQUETIPO DEL PENSAMIENTO DE UN ESTUDIANTE

El impacto en la obra de H.R. Giger

¿Quién es el Monstruo? Manifestaciones y alteraciones de la identidad en la dimensión virtual

DISEÑO Y PRODUCCIÓN Martín Amaru Vásquez Díaz


El impacto en la obra de Las artes se caracterizan por revolucionar, poner de cabeza y reconfigurar una inquietud que lleva a una respuesta en el interior del espectador. Siempre han sido objeto de polémica y estupor, por su carácter rupturista que deriva en un desarrollo estético-social de contexto. La artes visuales calan muy hondo en las mentes de los observadores, ya que es una representación de visiones simbólicas, metafóricas y abstractas halladas en los universos internos de los autores y que, de algún modo, representan nuestro mundo y sociedad. En el siglo XX un grupo de artistas pictóricos desarrollo un estilo que marcó un antes y un después en la historia del arte: El Surrealismo, definido y teorizado por Andre Breton donde combina el arte con el psicoanálisis y representa –mediante diversas técnicas como por ejemplo el automatismo- los paisajes simbólicos y abstractos del subconsciente, considerados como las inquietudes, deseos, ansiedades, etc. Lo interesante es lo que ocurre en la segunda mitad del siglo XX, porque florece de entre una vasta generación del 20’ y el 40’ un nombre que, a pesar de no conocerse por su desarrollo en el Surrealismo, produce un quiebre en términos visuales. En la década del 60’, Hans Giger ya desarrollaba una obra considerada en dicho siglo como horrida, siniestra y a la vez deslumbrante. Hablo de él porque soy una gran admiradora de su trabajo y me sorprende su universo biomecánico, dotado de mensajes cargados de sensaciones inefables. Otro punto interesante es que mi generación –y desde aproximadamente las generaciones del 1990 en adelanteno ve algo más que lo sorprendente y freak de su obra. En cambio, hay varias generaciones hacia atrás que al enfrentarse con esta obra, las cosas no volvieron a ser iguales, al menos no en ese instante de contemplación.


H.R.Giger He oído demasiado sobre reacciones de impacto, nervios y otros. Entonces me formulé y vuelvo a formular esta pregunta: ¿Por qué la mayoría de estas personas experimenta ciertas sensaciones y/o emociones de carácter negativo en reacción a una obra de Giger? Suena algo riesgoso pero la repuesta la reduzco a un solo término: Terror. Pero no es un terror cualquiera, como aquella sensación mientras vemos una película de Stanley Kubrick donde todo es mera empatía con un caso hipotético. Este es real, fue una vivencia que paso frente a los ojos de estas personas, convirtiéndose en heridas incorporadas a la compleja psicología del ser humano. Para explicar mi respuesta a esta interrogante voy a utilizar los conceptos de emoción y trauma, relacionados con el tema a tratar. Dando cuenta de las estructuras subyacentes de la obra en general, relacionando el conjunto de elementos que nos llevan a construcciones conceptuales que derivan en una definición superior a aquella. Posterior a este análisis estructural, mi intención es ir tras ese “resto” que logra vislumbrar esta obra, a partir de una deconstrucción desde la perspectiva del observador, ya que el arte sin un espectador, no es nada. Entonces tenemos que este impacto se da por el terror que remite a una experiencia vivida. Pero no se da por la abstracción visual o las proporciones grotescas, sino que por los elementos gráficos y subliminales que aluden a estos hechos ocurridos en ese siglo a nivel mundial y que, plasmados en ciertas proporciones y posiciones, generan

“Entonces tenemos que este impacto se da por el terror que remite a una experiencia vivida. pero no se da por la abstracción visual o las proporciones grotescas, sino que por los elementos gráficos y subliminales una exacerbación de la idea transmitida y la reconfigura constantemente en el hallazgo de más imágenes. Por otro lado, este terror se da en el observador a partir de la sensación que esta imagen le provoca, lo que genera un estado mental propicio para derivar en emociones, en este caso, negativas. No obstante, este estado mental en específico es posible en una fracción del total de espectadores de la obra de Giger, son quienes pertenecen a generaciones testigo de los hechos más lúgubres, insólitos e inhumanos ocurridos durante el siglo XX, por lo que voy directamente a señalar que el origen de este impacto está contenido en el trauma. Primero que todo, debemos dirigirnos específicamente al ámbito pictórico para poder entender como los elementos que conforman su obra se pueden relacionar, en su totalidad con la realidad, al analizar la estructura presente en cada una de sus pinturas. Lo importante ahora es como dar cuenta de dicha estructura subyacente. La respuesta ante esto es señalar los tópicos

visuales que se repiten en ellas para luego reunirlas en una totalidad que nos revelaría el hecho o conjunto de acciones que remiten a la realidad. Entonces a partir de esto tenemos que dichos tópicos visuales más recurrentes son los siguientes: Figuras antropomórficas con rasgos demacrados, tanto el rostro como el resto del cuerpo que, por lo general, se muestra mutado en terminaciones mecánicas o falta de miembros.; sondas de hospital, jeringas, compartimientos blindados, incrustadas en dichas figuras antropomórficas, y formando parte del fondo;balas, misiles, cañones y bayonetas; relieves y detalles que hacen referencia a compartimientos blindados de munición bélica; figuras con cascos, con especies de chalecos de metal que intenta imitar al cuero; cráneos con formas alargadas y terminaciones angulares, dotadas en momentos con cables; vigas de metal con forma de vertebras; figuras femeninas, hipersexualizadas, de las cuales entran y salen figuras fálicas de la boca y genitales .Generalmente presentan placas de metal en vez de ojos, como también expresiones de resignación y frialdad o placer sexual; monolitos fálicos o con forma de tentáculos. Ya teniendo claro esto último, debemos establecer una relación con los elementos que, en conjunto, hacen alusión a un conjunto de acciones o un hecho concreto que se da en la realidad: Armamento pesado, armas de fuego y municiones; escenarios similares a un búnker o un tanque; enfermedad, mutilación, sufrimiento; violencia física y sexual. Entonces: ¿En qué instancia


de la realidad se dan dichos rasgos? La instancia en la que se dan estas acciones, escenarios y consecuencias son: La guerra, conflictos bélicos o dictaduras militares. Y es precisamente quien vivió este tipo de acontecimientos ese porcentaje de observadores a los que me refería anteriormente, aquellos que experimentaron mayor impacto ante las múltiples obras que este autor trae a la vida, aquel impacto de encontrarse frente a imágenes que reviven experiencias traumáticas de las que provienen ciertas emociones.

nas expuestas a un mismo evento que reaccionen de manera idéntica, pues la capacidad de la persona para hacer frente al evento traumático está asociada a un importante número de factores, tales como: su sistema de creencias, experiencias previas de trauma, crónica de las experiencias estresantes, nivel de apoyo social, la percepción de su capacidad para hacer frente al evento, los recursos internos ( mecanismos de adaptación), la predisposición genética y otros factores de estrés en su vida en el momento del evento”(2).

Es importante para el análisis entender qué es la emoción y el trauma. La emoción ha sido muy difícil de definir en términos universales, ya que ha sido definida de muchas maneras diferentes a través del tiempo, entonces la definición más general es que las emociones « Según Aristoteles, son provocadas por la manera de juzgar los eventos, en relación a lo que cuentan para nosotros: objetivos, intereses, aspiraciones, etc. (...) La emoción es social y producida siempre en estrecha relación con el lenguaje y comunicación. La mente es de carácter social y es necesariamente compartida»(1). Nosotros tenemos concepciones de las cosas, cuyo desarrollo es posible a partir de la formación de valores en nuestra crianza y del entorno mismo que nos genera tantas dudas y reflexiones. Es natural en el ser humano que, ante un factor externo que nos pueda hacer daño, entremos en estado de alerta, aquel estado mental de donde se origina el miedo en primera instancia; lo que sigue -que se aprende en el momento- es que, al persistir dicho peligro la mente humana se ve sometida a un estrés muy grande del cual se generan respuestas emocionales diversas en las personas. Al enfrentarse, entonces, con una imagen que asemeja dichas experiencias vuelve a despertar un trauma dormido. El trauma psicológico es “una consecuencia a la exposición a un acontecimiento abrumador e ineludible que supera la capacidad de afrontamiento de una persona. Algunos han planteado que no habría dos perso-

Al superar la etapa del efecto, entramos directamente en la dimensión de este observador en especial, aquel que tiene un juicio y una reflexión escondida, un resto discursivo que es importantísimo dentro de la relación obra/ espectador, ya que es la repuesta de un planteamiento en el que la imagen interpela constantemente sin resultado. Solo queda el silencio y el horror en el rostro. Pero esto no se da por azar, es el periodo en el que vivió dicho sujeto el que provoca tal repuesta, su contexto y sus experiencias en aquel espacio temporal “¿Con que contamos? Con el instante presente…y las narraciones sobre nuestro pasado o re-presentaciones (…), recordadas e imaginadas como construcciones afectivas…pero en el instante presente. La vida consciente humana está caracterizada de un modo central por su temporalidad e historicidad (…) La experiencia sensorial y afectiva en el ser humano es mediada desde el inicio del lenguaje por las narraciones respecto a nuestro pasado”(3) ya que aquella época influyo de tal manera producto de la lucha entre moral/ética y crisis. El siglo XX en su principio fue una era netamente moralista, donde solo cabía el principio Logocentrico de lo bueno y lo malo, sin posibilidad de hechos, causas y efectos con explicaciones claras. Pero con el estallar de guerras, dictaduras militares y crisis esta lucha comenzó a ejercer cada vez más presión, lo que termino por colapsar: lo peor ya había ocurrido

como podría venirse peor, la moral y la ética no tienen fundamento si las mismas potencias que lo promocionan no la acatan. Los más perjudicados fueron los civiles, quienes no murieron de maneras terribles, vivieron para observar todo el caos y el desastre, donde solo algunos deciden contarlo y queda un gran porcentaje de ciudadanos que lo reprime pensando todavía en la idea de la moral y los valores, donde aquello se transforma en un trauma y les persigue para toda la vida si no logran superarlo. Entonces, al enfrentarse dichas personas a una obra de este autor, donde todo aquello que vieron en esos oscuros acontecimientos está plasmado de manera gráfica y subliminal, esta misma es la que dentro de la psique humana comienza a deconstruir la condición de terror que esta le produce. Claramente a partir de esto puede darse en el lector de este ensayo una idea en contra de lo que defiendo, que quizás aquella no es la intención, pero permítanme citar al propio autor de estas obras, donde explica una parte importante y que por supuesto, refuerza mis argumentos. “Está tocando los límites, el miedo es un fuerte impulso, hay un enorme poder en él. La muerte es algo... en lo que no estoy interesado, pero sí en el sufrimiento, tengo más miedo de sufrir que de la muerte. El sufrimiento es un espacio misterioso de donde emerge el miedo. Lo subterráneo es lo misterioso, lo inconsciente, lo oscuro, lo engañoso, lo fascinante, tocando los límites.” (4). Por lo que podemos ver claramente que el objetivo se cumple cuando en una persona, al contemplar su obra, establece un dialogo entre el universo del autor y su universo interior a través del terror que le evoca. A partir de esta idea es que me tomo la libertad de decir que la realidad ha sido plasmada en su obra, ya que estas generaciones afectadas por estos hechos pueden hallar la realidad en esta. Verán el miedo que sintieron y volverá a la vida en unos segundos, para luego generarse el recuerdo, la reflexión, la historia detrás de esta persona. Si se

(1) (6): Simone Belli (México) .Construcción y Deconstrucción Social de una emoción: tecnociencia, amor y performance.2010 (2) (3):Luis Cruz Villalobos ( Chile). Posibles deconstrucciones del trauma. Una aproximación posmoderna.2012


instala un gran cuaderno y un lápiz donde los asistentes de alguna de sus exposiciones escriban lo que sintió y qué le evocó al ver sus obras los resultados serían impresionantes. El recuerdo del sufrimiento es el terror como tal, ya que de este emerge el miedo. “Giger ahonda en nuestros miedos más recónditos, materializándolos con perturbadora elegancia para hacernos reflexionar y advertirnos acerca de los posibles peligros de nuestra futura evolución biológica como raza. Para entender este universo tan particular es importante, además, tener en consideración que  el padece terrores nocturnos,y que ese trastorno del sueño ha marcado e inspirado profundamente toda su obra, concebida inicialmente como una forma de terapia artística. Como el propio artista ha expresado en alguna ocasión, “yo sólo pinto aquello que me asusta”.” (5). Si el propio autor de las pinturas y esculturas plasma aquello que le aterra ¿Que nos hace pensar que otras personas no verán lo mismo o de lleno, se reencontraran con el sufrimiento vivido en otro tiempo? Es algo inevitable ya que todos tendremos, al fin y al cabo, algo en común.

podría realizar una deconstrucción, una fundamentación en lo histórico y así recategorizar otra vez su obra en términos visuales a partir de los diversos perfiles psicológicos que pueden participar de observador. Esta labor jamás llega a su fin y en este ensayo me he centrado en esta variable que llama mucho mi atención ya que aquellas situaciones no las viví en carne propia pero los testimonios comenzaron a salir a la luz, logrando compensar la oscuridad del paso lento que se generó en su momento, en un segundo un artista visual, Hans Giger, nos hace recordar que hay ciertas estructuras sedimentadas en nuestra discursividad y nos invita a analizarla, a comprenderla y superarla. “Todo pasa por poder vivir realmente las emociones en el espacio intersubjetivo(…) Hemos entendido que las emociones no son algo fijo, definido y estático, sino que están en constante evolución, cumplen continuamente un proceso de iteración, a través del lenguaje natural y subjetivo”.(6)

Pero, de todos modos, esto no es algo que resuelva una problemática más allá de la pregunta formulada, ya que a partir de esto podemos recategorizar más allá de nuestras concepciones actuales y remontarnos a ciertos casos y fenómenos psicológicos dados a partir de la experiencia traumática colectiva e individual. Como tampoco logra abarcar todo un total de aquel resto por el que se podría sostener la resolución a mi pregunta, la deconstrucción no logra abarcar dicho espectro producto de la subjetividad misma del modo de analizar las cosas que tenemos todos los seres humanos, me refiero a que no solo personas de estas generaciones se impactarían con la obra de Giger, es posible que personas de todas las edades y generaciones puedan experimentar este drástico impacto y que esto se deba a diversas razones con las que (1) (4) Hans Giger (Suiza): H.R.Giger: Walking with Giger Short Film.2014 (2) (5) Luis Rodriguez. (…): H.R.Giger: El Surrealismo biomecánico de un visionario. 2011

Fuentes http://www.redalyc.org/ pdf/342/34215492005.pdf http://www.sye.uchile.cl/index.php/ RSE/article/viewFile/18216/19340 https://www.youtube.com/ watch?v=7KlSX_C51DE http://gabinetelynch.blogspot. com/2011/07/hr-giger-el-surrealismobiomecanico-de.html Por: Constanza Navas 4° Medio “B”


¿QUIÉN ES

EL MONSTR Daniela Quinteros – Mariana Vásquez. Salir de las apariencias para alcanzar las esencias. Giles Deleuze.

La literatura, específicamente el género de terror, ha sufrido una serie de transformaciones a lo largo de los años, producto tanto de los cambios de paradigma como de las monstruosidades que han ido ocurriendo en el tiempo. Sin embargo, es posible encontrar ciertos elementos comunes a lo largo de su historia, elementos que tras la modernidad han sufrido un cambio a nivel de definición. ¿Qué aspectos de las obras de terror se han visto influenciados por Kant y por el post-estructuralismo? Es la pregunta que el ensayo a continuación pretende contestar. En nuestra opinión, lo que ha cambiado corresponde a la identidad del monstruo y la fuente del terror, temas que serán separados, investigados y analizados a fin de argumentar nuestra postura. Como base para desarrollar las ideas se utilizarán los libros Frankenstein, de Mary Shelley, Dolores Clairbone, de Stephen King, Narraciones Extraordinarias, de Edgar Allan Poe y El llamado de Cthulhu, de H. P. Lovecraft. Las fuentes de apoyo serán los textos Cuatro lecciones sobre Kant, curso dictado por Deleuze, Lo siniestro, de S. Freud y Breve introducción a Jacques Derrida y la deconstrucción, por Everardo Reyes García. Frankenstein, obra ícono de la literatura moderna, muestra un modelo de pensamiento basado en ver al hombre como un dios omnipotente, dispuesto

a cualquier sacrificio para lograr su objetivo. La vida y muerte de un hombre no son más que un bajo precio que se paga por la adquisición de los conocimientos que yo pretendo obtener…1. La mentalidad moderna se ve reflejada en aquellas palabras, mentalidad en la cual existe una meta definida; un proyecto que se trasluce en sus actitudes. Todo aquello que entre en la categoría de “deseable” se vuelve aceptado y pedido, todo lo que no entra en dicha categoría se vuelve despreciable. Así lo explica Deleuze, hablando en uno de sus cursos sobre Kant: Yo puedo definir un conjunto en función de lo que excluye, y con relación a lo que excluye.2 Todo lo que quede fuera del conjunto será discriminado y mal visto, como el monstruo, como la parte que vuelve a los humanos débiles ante un Dios todo poderoso. Afuera queda la vulnerabilidad, la irracionalidad que tan mal vista se encuentra en esa época; afuera, en el monstruo, mismo que Frankenstein debe destruir para poder ser libre. Es


RUO? así como el mensaje de la obra se vuelve que el monstruo, el terror, encarna aquello que se queda fuera del conjunto, o justo en el límite de él; la parte oscura de aquella dicotomía que configura la realidad. Es esto lo que cambia, viéndose exacerbado actualmente. La maldad se interioriza al igual que el miedo; y entonces, el monstruo está adentro, el monstruo que es bueno y malo a la vez. O al menos, humano. Stephen King habla al respecto en uno de sus tantos libros: A veces eso es terrible y a veces da risa, pero casi siempre es como lo demás en la vida: es las dos cosas al mismo tiempo3 es lo que comenta la protagonista de la novela, explicando así que ya no hay malo y bueno, sino alguien o algo que encarna ambas características a su vez, más o menos balanceadas según cada caso. Lo monstruoso se vuelve el hecho de notar que alguien, a pesar de tener características humanas, es capaz de tales atrocidades. Es, entonces, necesario admitir que la antigua y cómoda dicotomía se


vuelve obsoleta. Lo bueno y lo malo se contaminan entre sí, crean algo que no es ninguno, que no tiene categoría. ¿Dónde queda aquello, lo que está en el límite? Reyes explica que la imposibilidad de encontrar la “categoría correcta” se debe al modelo que se ha visto replicado, el logocentrismo nos prohibiría pensar nuestra historia y evolución desde otro punto de vista que no sea el nuestro: la lengua del otro, la cultura del otro, y en general todas las formas de alteración4. Hoy en día, la literatura de terror ha sufrido cambios respecto a la existente en el siglo XIX, fue la fuente del miedo lo que sufrió la mayor transformación. El terror, antes encarnado en un monstruo horrible, ahora viene encarnado en forma del propio hombre. Antes, en libros como Frankenstein, el terror provenía de la pérdida de aquello que les hacía humanos. Comprobé cómo la belleza del hombre y su armonía se descom-

ponían hasta convertirse en desechos despreciables.5 El temor de saber que nada es etéreo, perfecto, que también aquello que fue hermoso se convierte en algo abominable quitaba el sueño a los hombres y mujeres de aquella época. En estos relatos, la conciencia de los hombres está fuera de sí; perseguidos por fantasmas de culpa y aspectos inculcados por una sociedad enferma. Su humanidad se pierde, dando lugar a un psicópata o un esquizofrénico. Deleuze comenta cómo el exterior define al objeto: (….) la noción misma de apariencia remite a una defectuosidad fundamental en el sujeto.6 Lo horrible del ser creado por Frankenstein es su exterior, su apariencia es lo que le impide ser humano y le vuelve algo temido. ¿Terror? A la apariencia, a lo físico, al dolor encarnado en los ojos del monstruo, pero era el contorno general lo

que la hacía más particularmente horrible.7 Hoy en día se habla, en cambio, de un miedo que proviene de una fuente distinta, de un terror que proviene del interior y que asusta por saber que es propio: Tal vez tomé un poco de su miedo y lo hice mío.8 Ahora tomar conciencia de ello es lo que asusta, sólo cuando el mensaje es interiorizado comienza a tomar sentido. Antes no era necesario meditarlo, las horribles apariencias estaban allí y se prestaban para un temor rápido y simple. Ahora, el terror ingresa de un modo más lento y meditado. Ya no se tiene miedo de lo terrorífico en sí, sino el mensaje tiene una vez decodificado. Reyes explica el pensamiento de Derrida al respecto: El hecho de tomar conciencia de lo que pensamos impli-


ca una duración que nos afecta y nos transforma9. Sólo tomar conciencia produciría el impacto y la posterior respuesta, de otro modo, nos volveríamos indiferentes ante ello. Esa es la magia del terror actual, perseguir en las noches, volver al lector paranoico. Producir que incluso la cosa más mundana se vuelva atemorizante. Es entonces cuando se puede preguntar bajo qué condiciones las cosas familiares pueden tornarse siniestras, espantosas10, idea que anteriormente era imposible de pensar siquiera. Lo familiar era bueno; lo no familiar, malo, atemorizante. No existían los caminos de ida y vuelta que, en cambio, sí existen hoy en día. En el siglo XIX, los límites y las leyes se ven trazados por hombres, mismos que luego luchan contra sus propias reglas. Lo que la sociedad espera de cada uno era un importante eje respecto a cómo comportarse o qué hacer. ¿No tenemos una inclinación constante, a despecho de nuestro buen juicio, a violar la ley?11, enuncia Poe en uno de sus escritos, contrastando así con la idea de hombre de bien que buscaba la sociedad. Es fácil encontrar entonces un patrón respecto a quienes protagonizaban las novelas de terror antiguas; si no eran seres abominables, entonces se sentirían obligados a seguir las leyes previamente dictadas. Nuestro deber era continuar por el camino trazado junto con los demás, y aprender a considerarnos felices hasta que la muerte nos lleve también con ella, 12 se comenta en Frankenstein, dando cuenta de la visión respecto al deber que existía en aquellos años. Deber dictado por una sociedad, que castiga con miedo y desprecio ante la ruptura de cualquiera de sus leyes. Dentro de las novelas de esta época, los deseos humanos se ven condenados por la ley, ley que se encarna en los otros, el terror nace como el castigo por romper las reglas. Sin embargo, actualmente algo diferente ocurre respecto a la noción de deber: éste se ve subyugado por los deseos de los hombres. Y también juro una cosa: si Dios me diera una segunda oportu-

nidad, lo volvería a matar, aunque eso me valiera el infierno y la condenación eterna…que tal vez lo vale.13 Más importante es la satisfacción personal que cualquier otra cosa, más significativo para sí que cualquier otro posible costo que le hagan pagar a quien ha cometido la infracción. Es la falta de conciencia sobre el crimen quien les permite volverse ajenos al delito, si éste no entra en su propia definición de trasgresión, no hay culpa. Bastemos para decir que mi noción de objeto está hecha de tal manera que si yo encuentro algo que no se deja atribuir las categorías, yo diría que no es un objeto.14 Se vuelve entonces a lo primigenio de la racionalidad: lo que regula se vuelve la conciencia propia; lo terrorífico viene a ser el saber que se depende de sí mismo, que el límite ahora se encuentra en el interior de cada uno. No hay peor castigo que aquel que se auto-perpetúa, cavando su propia tumba, es el pensamiento que se presenta como la conciencia de uno mismo.15 Finalmente, es posible encontrar en el género de terror un retrato de la mentalidad imperante en la época; es por ello que a medida que la mentalidad cambia, consigo cambia el terror y la fuente que éste tiene. Cambia su identidad, su intensidad, pero no así su definición; una vez que hay consenso, el terror aparece como el recuerdo de aquello que intentamos negar, o de aquello que no tenemos. A veces, se alza como una prueba de lo desconocido, más sutilmente terrorífico a causa de la imposibilidad de establecer su origen16. Otras, como las consecuencias de nuestras acciones. El miedo ante el castigo es una de las cosas que ha movido civilizaciones enteras, sociedades que se alzan sobre la base del terror. Sin embargo, al final en del día no importa su origen, sino lo que produce. Al final, la adrenalina sigue subiendo por nuestros cuerpos y nuestras pupilas siguen dilatándose. Al final la vida se queda sin los colores brillantes. Al final todo se ve gris, como un vestido muy lavado.17

REFERENCIAS. Deleuze, G. (1978) Cuatro lecciones sobre Kant. Recuperado el 19 de Octubre de 2014 de http://www.philosophia.cl/biblioteca/Deleuze/ lecciones.pdf Freud, S. (1919) Lo siniestro. Recuperado el 27 de Octubre de 2014 de http://www.ucm.es/ data/cont/docs/119-2014-02-23-Freud.LoSiniestro.pdf King, S. (1993) Dolores Claiborne. (1era ed.) Santiago: Grijalbo. Lovecraft, H. (1926) El llamado de Cthulhu. Recuperado el 13 de Octubre de 2014 de http:// iestmoza.educa.aragon.es/depart/dlengua/ biblioteca/hallowen/imagenes/La_llamada_de_ Cthulhu.pdf Poe, E. (1842) Narraciones Extraordinarias. (1era ed.) Madrid: Club Internacional del Libro. Reyes, E. (2005) Breve introducción a Jacques Derrida y la deconstrucción. Recuperado el 26 de Octubre de 2014 de http://hipercomunicacion.com/pubs/derrida-decons.html Shelley, M. (1816) Frankenstein, o el moderno Prometeo. (4ta ed.) Santiago: Andrés Bello. 1 Shelley, M. Año 1816. Página 29. 2 Deleuze, G. Año 1978. 3 King, S. Año 1993. Página 68. 4 Reyes, E. Año 2005. 5 Shelley, M. Año 1816. Página 58. 6 Deleuze, G. Año 1978. 7 Lovecraft, H. Año 1926. 8 King, S. Año 1993. Página 59. 9 Reyes, E. Año 2005. 10 Freud, S. Año 1919. 11 Poe, E. Año 1842. Página 55. 12 Shelley, M. Año 1816. Página 48. 13 King, S. Año 1993. Página 63. 14 Deleuze, G. Año 1978. 15 Reyes, E. Año 2005. 16 Lovecraft, Año 1926. 17 King, S. Año 1993. Página 3


Manifestaciones y alteraciones de la identidad en la dimensión virtual ¿De qué hablamos cuando nos referimos a la identidad?, o ¿a qué nos referimos cuando hablamos de la identidad? Desde que nacemos, nos vemos circunscritos en una gran cantidad de categorías, categorías que encierran otras categorías, cuyos significados a su vez categorizan aún más nuestras vidas. Dichas categorías son el nombre, el apellido, el sexo, la edad, el género, el lugar de nacimiento, la clase social, etc.


Identificando nuestra postura con uno de los postulados del existencialismo, aseguramos que ninguno de estos conceptos debiese significar esencialmente algo, puesto que el existencialismo “niega una esencia a prior, sino que el propósito, la identidad y el sentido deben ser buscados y encontrados luego de la existencia misma y no a priori” . Sin embargo, cada una parece definir de cierta manera u otra, nuestras vidas, debido al –como mencionamos anteriormente- significado que les es adjunto. Dicho significado cambia según la tradición histórica particular de las distintas culturas y según las variaciones del desarrollo de cada cultura específica, lo que deja en claro que la identidad, tanto colectiva como individual, entendida como el conjunto de categorías que pretenden definirnos, es meramente un constructor social. Por ejemplo, nuestra sociedad occidental sitúa en primer lugar de relevancia al hombre blanco heterosexual, lo que edifica nuestra sociedad desde una perspectiva machista y patriarcal, donde la figura del hombre es la encargada de proveer, de tomar decisiones, como si su condición atrajera consigo una autoridad incuestionable, pilar de nuestra sociedad. A se vez, el rol de la mujer se reduce a la subordinación de su identidad ante la identidad masculina, encargada de los cuidados domésticos y familiares, como sinónimo de debilidad e insuficiencia. Sin embargo, en algunas culturas orientales o incluso occidentales ancestrales, matriarcales, la figura de la mujer se impone como el origen de la vida, como la sabiduría, la orga-

En este ensayo no pretendemos responder estas preguntas, sino problematizar sobre el tema con respecto a uno de los factores más transversales e incluso indispensables de los últimos años. La Internet. ¿Qué sucede con nuestra identidad tras la Internet y las redes sociales? nización de la tribu o aldea y a pesar de que sus laboras también se desenvolvían mayoritariamente en el área doméstica y de crianza, estas actividades eran admiradas y consideradas fundamentales, no así para el caso de nuestra sociedad occidental moderna. La figura del hombre también se enmarcaba en el proveer para las comunidades, en la recolección y caza de alimentos, en la protección del colectivo y en la fuerza, sin embargo, la apreciación cultural de dichas características no era tan indispensable o motivo de supremacía por sobre la figura femenina (entendiendo lo masculino y lo femenino según el paradigma correspondiente a tales tradiciones y culturas). La distinción entre estas categorías demuestra un ejemplo de cómo los roles asumidos cambian según su contexto social, cultural e histórico. Es de este modo cómo nos damos cuenta de que la identidad es en sí algo como una “supercategoría”. La identidad ha sido siempre uno de los temas más relevantes en la historia del pensamiento, puesto que responder a la pregunta qué somos o cómo somos, significa también responder a una inevitable

serie de otras preguntas como cuál es nuestra actitud ante el mundo, si es posible cambiar lo que somos, qué es lo que podemos ser, hasta qué punto somos responsable o logramos incidir en lo que somos; en definitiva, qué hacemos con esto que somos, esto que al parecer jamás ha sido puesto en duda, esto que nos define a pesar de que no pudimos elegir conscientemente cómo queríamos ser definidos. Nuevamente, relaciones esta reflexión con la corriente existencialista, que señala que “hemos sido arrojados a la existencia” . En este ensayo no pretendemos responder estas preguntas, sino problematizar sobre el tema con respecto a uno de los factores más transversales e incluso indispensables de los últimos años. La Internet. ¿Qué sucede con nuestra identidad tras la Internet y las redes sociales?, ¿por qué nos vemos tan ciertamente atraídos hacia el mundo virtual?, ¿existe algo ahí, para nosotros, que logra compensar ciertas falencias o incomodidades que tienen que ver con nuestra identidad?


Durante los últimos años, la Internet ha sido parte fundamental del desarrollo global en el mundo, podría incluso afirmarse que es una de las principales causas de tal desarrollo. La Internet y su flujo indiscriminado de información convierten dicha información en una especie de bien acumulable, que ha desplegado culturalmente la ‘necesidad’ de información. ¿De qué modo?, pues precisamente a través de las redes sociales, a través de nuestra participación individual en el mundo virtual. Hacemos de nuestra identidad parte de la información. Puede decirse que tenemos intención o necesidad de hacer de nuestra identidad parte del mercado informático que

existe, nos permite exponernos ante el resto. Sin embargo, ¿necesariamente nos exponemos de una manera determinada, de modo según “creemos que somos”, antes o fuera de la Internet o redes sociales? No, no necesariamente. Es más, el dispositivo virtual nos permite, podría decirse incluso que nos alienta a manifestarnos de modos distintos, más acercados a lo que se ‘desea ser’ en vez de lo que, según se cree, ‘somos’. En el concreto cado de Facebook, por ejemplo, nuestro perfil (llámese perfil a los contenidos o fotos publicadas, declaraciones, acontecimientos, etc.) es nuestra imagen virtual, nuestra identidad virtual. En la vida ‘real’, los gestos y las conversaciones y relaciones están siempre teñidas por nuestras historias personales, nuestros lapsus o desvaríos, nuestras torpezas y vacilaciones, porque en el contexto real nos es casi imposible construir a consciencia una imagen que no esté parcialmente (al menos) afectada por nuestro pasado o por el resto. Por el contrario, en el mundo virtual cada publicación, cada comentario, cada intervención

puede ser planificada cuidadosamente en beneficio de la imagen virtual que deseamos transmitir, pues tras una pantalla se está en seguridad, no así ante el grueso de la gente- Esa podría ser una de las cuestiones fundamentales que dan pie para dichas manipulaciones de la identidad: la seguridad de estar en casa, tras una pantalla, donde nadie puede tocarte ni herirte. La seguridad, sobre todo, de poseer control sobre la imagen virtual –que cada vez se impone más y más como la imagen anterior a la real, debido a la atribución de importancia cada vez más fuerte a las redes sociales que a las relaciones personales no virtuales-, de tener consciencia de ella, de poder disponer de esa imagen como un suplemente de la imagen, ciertamente incontrolable, de la llamada realidad y consiguientemente, la seguridad de validarte virtualmente como tal imagen ante las otras personas. Decimos incontrolable por lo que señalamos anteriormente, porque nuestra imagen real se ve teñida e influenciada siempre por nuestra historia y por la apreciación ajena, además del entorno en el que nos desenvolvemos, todos factores que en Internet son meramente informativos y prescindibles, y no definitivos. Esto resulta importante enfatizarlo: en la dimensión virtual informática, debido a su propio carácter informático, toda información se hace desechable; la clase social, el sexo, la edad, etc., todo es mutable, todo está sujeto a cambios: de este mismo modo, siendo nuestra imagen virtual una recopilación selecta de información, también se convierte en desechable, en una imagen que puede mutar eclécticamente sin mayores repercusiones, empresa difícil de lograr con la imagen real, mucho más estática y definitiva (cita imagen). “La realidad virtual nos va a permitir entrar y navegar dentro de la imagen. Antes la imagen servía para transformar el mundo; ahora la imagen virtual es el mundo.”3 Para ahondar un poco más en el tema, o mejor dicho para aclarar ciertas ideas, ¿cuál es la importancia de lo que llamamos ima-


gen? Pues la importancia de la imagen (o la importancia que le otorgamos a la imagen), aseguramos se relaciones con las dinámicas mercantiles que hoy imperan en el mundo. Los conceptos de la publicidad, la competitividad, las letes que rigen el sistema económico global están impuestos gravemente en nuestra manera de comportamos. De este modo, la manipulación de la imagen de la que tanto hablamos puede tener su causa en que nos es necesario hacer de nuestra dimensión visible y presente para el resto, un objeto publicitario y rentable. Las redes sociales son el facilitador que nos permite hacernos publicidad de nosotros mismos, de acentuar nuestras mejores características, suprimir las peores, incluso cultivar nuevas para así acabar con un modelo bien diseñado, ideal para cada quien, de lo que nos acomoda realmente ser. Las características sujetas a modificación y su grado de modificación dependerán de las prioridades publicitarias de cada usuario. De este modo, con nuestra imagen virtual hecha a medida, nos internamos en el mercado informático y de cierto modo nos colocamos en vitrinas, invitamos al resto a que nos conozca y nos preste atención de esta manera que elegimos, así como nosotros también estudiamos las fabricaciones de las otras personas. Esa es la importancia de la imagen, que es el dispositivo que nos sitúa en esta feria de identidades. “La constitución de nuestra identidad tiene lugar desde la alteridad, desde la mirada del otro que me objetiva, que me convierte en espectáculo. Ante él estoy en escena, experimentando las tortuosas exigencias de la teatralidad de la vida social.”4 Es así como, luego de que la imagen virtual se asienta cada vez con más fuerza, se observa una gama de fenómenos que conocen luz. Por ejemplo, dicha libertad de poder hacer de la imagen virtual prácticamente cualquier cosa, da paso a que los usuarios tras las pantallas prefieran (consciente o inconscientemente) desplazar su “identidad real” hasta que la “identidad virtual” termina por tomar completamente el lugar en la personalidad de cada quien. También

ocurre que ciertas personas optan por separar drásticamente ambas dimensiones de su vida y bifurcan sus relaciones con el resto de la gente, sobre todo incluso mantienen en secreto dicha fractura y logran acabadamente vivir con las dos identidades. Por otra parte, también se pueden identificar casos en que la seguridad y comodidad experimentadas al navegar virtualmente con esta identidad virtual, ocasione múltiples confrontaciones internas en los usuarios, quienes algunas veces temen esta ‘separación’ de su persona, pues temen desconocer “quiénes son realmente” y no saben cómo lidiar con esta doble manifestación de su identidad, que se les presenta como una disputa. Aquí es donde localizamos otro punto de discusión. Pues bien, estamos tan acostumbrados a pensar desde siempre que nosotros asistimos a la vida real, con nuestra imagen real, con nuestra identidad real, con nuestros conocidos y amigos reales, que ante esta nueva dimensión virtual también solemos asumir que nuestra identidad, imagen y conocidos virtuales, al no ser parte de lo “real”, son “ficticios”. A medida en que avanzamos en la reflexión sobre estos temas se hace cada vez más imposible escribir real o virtual sin comillas. A pesar de que reconocemos la separación entre lo que vivimos diariamente y lo que sucede en la Internet, se hace importante destacar que creemos que ninguna dimensión es, de por sí, “real” o “más real que la otra”. ¿Por qué debemos satisfacernos o conformarnos con una única identidad?, ¿por qué tales manipulaciones de nuestra imagen deben suponer una ‘separación’ de nuestra personalidad?, ¿acaso en una persona no caben más manifestaciones, incluso contrarias manifestaciones, de la identidad? Posiblemente existen líneas directrices estáticas quizás, que son el eje de nuestros fustos y disgustos o motivaciones, reacciones, etc., pero si con distintos grupos de personas nos comportamos notoriamente de diferentes formas, ¿por qué no puede ser posible que en una persona se demuestren más de una alternativa identitaria? Algunos dirán

que tal práctica se asemeja más a un trastorno psíquico de la identidad, pero sólo porque se asume que la persona luchará consigo en intentará siempre que una identidad o personalidad domine por sobre las otras, ¿pero y si no es así?, ¿realmente es necesaria la disputa interna?, ¿no podemos conciliar las dimensiones que más nos acomoden, aunque sean distintas, y así construir nuestra identidad sin represiones culturales, sociales, intelectuales o médicas?, ¿no sería interesante atrevernos a quebrar las estructuras impuestas de la identidad para así desempeñarnos de modos que ahora nos son negados, modos que resultan impensables tal vez, pero que de todas maneras no son imposibles? Como la corriente post-estructuralista señaló, “ahora que las estructuras de las sociedades han sido develadas, no basta con conocerlas sino que deben ser cuestionadas y transformadas”5

Como conclusión, invitamos a la necesaria reflexión de este tema e invitamos a la libre distorsión de nuestra imagen, invitamos al uso de la Internet y las redes sociales o cualquier herramienta disponible que nos embarquen en el proceso adaptativo o desadaptativo de nuestra identidad, invitamos a deconstruir la identidad, entendiendo la deconstrucción como “el desmontaje de las estructuras para luego reorganizarlas y otorgarles formas y significados diferentes”6, y que los resultados funcionen o fracasen hasta que cada quien se sienta satisfecho. Denunciamos que los elementos y las instituciones de la vida moderna se encargan de limitarnos y reducir nuestras alternativas de desenvolvernos en el mundo, con nosotros y con la gente que nos rodea, es por eso que aportamos por la revolución personal que significa desatenderse de cualquier categoría impuesta, para luego volver a ellas o eliminarlas parcual o absolutamente, con tal de que cada individuo pueda construirse en plenitud, según sus preferencias y comodidades. Bruno Cassano e Isadora Fuentealba


“La determinación biológica del género

es una constr


En este texto hablaremos sobre la determinación del género –rol que toman los humanos dependiendo de su sexo biológico en base a la dicotomía macho-hembra, hombre-mujer.-Según la ciencia y como esta se ve influenciada por las estructuras subyacentes que construyen la sociedad, quien dicta roles y relaciones entre los humanos. Para esto nos basaremos en las posturas estructuralistas y post-estructuralistas del siglo XX.

rucción social” En este texto hablaremos sobre la determinación del género –rol que toman los humanos dependiendo de su sexo biológico en base a la dicotomía macho-hembra, hombre-mujer.-Según la ciencia y como esta se ve influenciada por las estructuras subyacentes que construyen la sociedad, quien dicta roles y relaciones entre los humanos. Para esto nos basaremos en las posturas estructuralistas y post-estructuralistas del siglo XX. La concepción de género – una estructura social – que afecta intrínsecamente a la determinación binaria del sexo biológico humano. La ciencia contemporánea reconoce dos sexos femenino (hembra) y masculino (macho), basado en la combinación de los cromosomas X e Y. Sin embargo existe un gran número de personas llamadas intersexuales, que la combinación de sus cromosomas y sus características morfológicas y físicas no coinciden con ninguno de los tipos de sexo admitido social y científicamente, teniendo por ende un sexo diferente a hembra o macho. Es decir, por ejemplo, personas tienen cromosomas XY, se desarrollan toda su vida con órganos “femeninos”, otras que poseen cromosomas XXY, desarrollan características tanto “feme-

ninas” como “masculinas”. La ciencia tiende a patologizar esta condición, buscando como solución cirugías y tratamientos hormonales para hacer caber a estas personas en un sexo preestablecido “Consideremos la oposición intersexual a la extendida práctica de realizar cirugía coactiva a los neonatos y niños con anatomías indeterminadas o hermafroditas con el fin de normalizar los cuerpos. Este movimiento ofrece una perspectiva crítica sobre la versión de lo «humano » que requiere morfologías ideales y la constricción de normas ideales. Al resistirse de la cirugía coactiva, la comunidad intersexual hace un llamamiento para que se comprenda que los niños de condición intersexual, son parte del contínuum de la morfología humana y deben ser tratados desde el supuesto de que sus vidas son o serán no sólo viables, si no también ocasiones de florecimiento como personas. Así pues, las normas que gobiernan la anatomía humana producen un sentido de la diferencia de quien es humano y quien no lo es, que vidas son habituales y que cuales no lo son.”( Judith Bluter. (2008). Deshacer el género. España: Páidos Ibérica) Por lo cual se ve obligada a buscar nuevos parámetros para reafirmar el dualismo en pos de sostener la estructura del género. Según

“Las normas que gobiernan la anatomía humana producen un sentido de la diferencia de quien es humano y quien no lo es, que vidas son habituales y que cuales no lo son.”

Anne Fausto Sterling, bióloga y filósofa, refiriéndose a el caso de María Patiño, competidora de los juegos olímpicos “Y aunque María Patiño se ajustara a una definición razonable de feminidad en términos de apariencia y fuerza, también es cierto que tenía testículos y un cromosoma Y. Ahora bien ¿Por qué estos rasgos deben ser factores decisivos? El COI puede aplicar la prueba de cariotipo o ADN o inspeccionar mamas y genitales, para certificar el sexo de la competidora, pero los médicos se rigen por otros criterios a la hora de designar un sexo incierto. Se central en la capa-


cidad reproductiva (en el caso de una feminidad potencial) o en el tamaño del pene (en el caso de una presunta masculinidad). Por ejemplo si un bebé nace con dos cromosomas XX, oviductos, ovarios y útero, pero un pene y escroto externos ¿Es niño o niña? Casi todos los médicos dirían que es niña, a pesar de su pene, por su potencial de dar a luz, y recurrirían a la cirugía y a tratamientos y tratamientos hormonales para validar su opción. La elección de criterios para determinar el sexo, y la voluntad de determinarlo, son decisiones sociales para las cuales los científicos no pueden ofrecer guías absolutas” Es decir, que no es posible establecer un parámetro absoluto y fidedigno para determinar el sexo femenino o masculino. Ya que existe muchas maneras de que se desarrollen los cuerpos naturalmente, diferentes al estándar común hembra y macho, siendo esta una separación artificial del cuerpo. Los cuerpos intersexuales no son una combinación de estos dos opuestos, si no, la validación de que los cuerpos natural-

mente tienen grados de acercamiento a lo femenino o masculino, sin ser, uno o lo otro. Existiendo, por consecuencia, una gran gama de sexos, o, ninguna diferenciación clara. Como segundo punto podemos decir que el género se desarrolla mediante una decisión social, ya que este en si se puede formar desde el nacimiento, puesto que es totalmente perteneciente a lo simbólico y no está dictado por lo biológico del cuerpo. A diferencia del sexo, o de la sexualidad que opte el sujeto, estos tres factores influyen en la persona de manera separada, siendo tres elementos distintos que no se condicionan entre ellos. Por lo que el género es una sección de él sujeto completamente influenciable y moldeable por la cultura en que se desarrolla. Un ejemplo claro de esto, es lo ocurrido en la larga historia de Grecia, que siendo un pueblo tan antiguo a adoptado diferentes valoraciones sobre el género, considerando lo moral y lo correcto. Por ejemplo la sexualidad que se valoraba era la homosexual (relación entre dos hombres) ya que la mujer era una per-

sona inferior que tomaba importancia solo en el momento de procrear, no se limitaba el género en solo dos posibilidades (femenino-masculino), si no que existía un tercero, que refería a los intersexuales o hermafroditas, siendo así, se le consideraba con diferentes roles, derechos y obligaciones a los de la mujer y el hombre. Lo cual demuestra que las sociedades pueden son quienes pueden decidir la manera en que se dan los roles. Con el transcurrir de los tiempos las culturas han ido modificando sus maneras de organización, pero siempre teniendo en cuenta las definiciones previas de los conceptos de sexo, género y sexualidad para luego ser aplicados a la futura crianza; tal como lo refiere el Dr. John Money “La expresión rol de género se refiere al papel que desempeña, en la sexuación humana, la biografía social y las conductas que los padres y el medio social desarrollan ante el sexo asignado al recién nacido.” (Money, J., “Hermaphroditism, Gender and Precocity in Hyperadrenocorticism: Psychological Findings”, Bulletin of The John Hopkins Hospital, 96) Pudiéndolo reafirmar luego de hacer una serie de experimentos con pacientes intersexuales en donde los transformaba en una persona “normal” Siendo así, el rol que toma la persona entorno de macho o hembra solo son un tanto de los límites impuestos por la sociedad que son reflejados desde


las primeras culturas, reforzándose en que las hembras (más tarde mujeres) eran capaces de dar a luz, criar, y recolectar, mientras que el macho (hombre) se dedica a la caza; como también se refleja en la actualidad, en el campo del trabajo existen ciertas diferencias entre sexos, en la zona de lo legal, etc. Muchas veces se presenta en los intersexuales una cierta valoración espiritual por parte de tribus y culturas, lo cual no quiere decir que por ser biológicamente así, su género no va a poder considerarse dentro de algún ente si es así deseado “…encontramos el caso de varias culturas indígenas de América del Norte. Generalmente se dedicaban al chamanismo, considerándolos una bendición y dadores de buena suerte. En su mayoría son hombres que adoptan vestimentas específicas o de mujer y que reciben un tratamiento gramatical intermedio.” (Pablo Herrera Pérez, periodista de la universidad de Sevilla y antropólogo, Julio.2014) Son unos de los diversos ejemplos que se pueden encontrar si recorremos la historia y las culturas, y las diferentes estructuras con que enfrenta la sociedad el tema del género y la diversidad. La concepción de género en la sociedad normaliza los cuerpos y conductas en pos de mantener las estructuras subyacentes. Ya que en base a esta concepción los cuerpos van a estar explícitamente sometidos al sistema por medio de la domesticación, la vigilancia y la corrección. “Decir que no puede haber sociedad sin relaciones de poder no quiere decir ni que las que están dadas sean necesarias, ni que de todos modos el ‘Poder’ constituye a una fatalidad que no puede ser socavada en el corazón de las sociedades;

si no que el análisis, la elaboración, el cuestionamiento de las formas de poder, y del ‘agonismo’ entre las relaciones de poder y la intransitividad de la libertad, es una tarea política incesante; y que ésta es la tarea política inherente a toda existencia social. Concretamente el análisis de relaciones de poder exige el establecimiento de cierto número de puntos: 1) El sistema de diferenciaciones que permite actuar sobre la acción de los otros, diferencias jurídicas o tradicionales de estatus y de privilegios; diferencias económicas en la apropiación de riquezas y de los bienes; diferenciación de ubicación en los procesos de producción; diferencias en las destrezas y en las competencias, etc. Toda relación de poder pone en marcha diferenciaciones que al mismo tiempo son sus condiciones y sus efectos”( Michael Foucault . (septiembre 1988). El sujeto y poder. 3, 50, 17.) En otras palabras el género es un sistema de diferenciación (mujer- hombre) que se ocupa se ocupa de establecer los límites de conducta y fisiología apropiada en la sociedad. Cuando el género no alcanza a abarcar el conjunto de manifestaciones sexuales, (resto) intenta incluirla dentro de ella por esto se tiende a modificar los cuerpos intersexuales, los cuales dan cuenta parte del conjunto de estructuras que forman la realidad empírica de la sociedad. Haciendo una comparación de los modos de control de las llamadas sociedades de control y la organización actual Preciado dice “Asistiremos así progresivamente a la miniaturización, internalización, e introversión (movimiento de torsión hacia el interior, hacia el espacio considerado como íntimo, privado) reflexiva de los dispositivos de vigilancia y de control propios del régimen sexo político disciplinario. Lo propio de estas nuevas tecnologías blandas de micro control es tomar la forma del cuerpo que controlan, transformarse en cuerpo, hasta

volverse inseparables e indistinguibles de él, devenir subjetividad. Aquí el cuerpo ya no habita los lugares disciplinarios, sino que está habitado por ellos, siendo su estructura biomolecular y orgánica el último resorte de estos sistemas de control” (Beatriz Preciado . (2008). Testo Yonqui. España: Espasa Calpe.) Los cuerpos son modificados para ser normalizados, pero no sólo los cuerpos también la psique, con cirugías, hormonas, información y todos los medios que gracias a los avances de la tecnología se pueden utilizar para vigilar y “normalizar” con las supuestas excepciones. Sintetizando la determinación biológica del género es una construcción social, ya que la misma idea de la diferenciación binaria del sexo se debe a las estructuras sociales, es posible observar como esta clasificación se ve guiada por la manera en que se organiza la sociedad, donde los roles se basan en gran parte en la dicotomía macho y hembra. Las excepciones a estas reglas se intentan normalizar, y son estas mismas las que nos permiten dar cuenta de las estructuras que dictan roles. A modo de conclusión es posible afirmar que existe una amplia gama de sexos; si bien la determinación científica dicotómica del sexo es totalmente arbitraria y que por consiguiente también el sustento científico de la imposición del género; si fuera factible eliminar toda diferenciación en base a los grados sexuales, aun así, permaneceríamos bajo otras estructuras interrelacionadas que nos dominen y dicten la forma en que nos determinemos como cultura, podría ser la raza, el nivel socioeconómico o nuestra ubicación geopolítica. La organización social que se da por las interrelaciones de poder solo desplazará su sistema de diferenciación y las múltiples estructuras que componen la realidad social.


La Ciencia desde el Lenguaje y la Filosofía Todo axioma o “ley universal” está estructurado a partir y a través del orden que establece el lenguaje. Éste opera desde la razón logocentrista, lo que repercute en las “huellas” de lo inefable que queda de la interpelación al lenguaje. Estos “restos”, por ende, afectan a todo aquel planteamiento basado en el lenguaje; o sea, a toda idea y pensamiento. Estos axiomas actualmente dan explicación a todo aquello que sirve de sustento teórico para lo que ocurre de manera empírica, pero, como las leyes universales no están construidas sobre bases objetivas que contengan en sí mismas la totalidad de aquello sobre lo que se superpone cada uno de los conceptos que derivan de sus ideas centrales, no es posible hablar de “verdades universales”, ya que éstas en muchas ocasiones generan contradicciones con sucesos aparentemente inexplicables que ocurren en el día a día y entre sí mismas. A partir de este problema, daré cuenta de algunos casos en donde se presentan estas ideas como conflicto, las cuales me permitirán denotar la existencia y presencia de contradicciones generadas por la relación que existe entre el lenguaje con la verdad y con el mundo, la cual constantemente genera (o no considera) aquella parte inaprensible del lenguaje. Como medio de análisis utilizaré, primeramente, las ideas estructuralistas, pues son ellas quienes explican el actual comportamiento que engendra en sí el problema; como segundo medio recurriré a las ideas

surgidas en el post-estructuralismo que dan cuenta del error que significa apelar por una única estructura subyacente como posibilidad de entender el presente, estructura que además se encuentra inserta en el entendimiento del lenguaje, considerándose éste como un pensamiento y no como un medio. Dentro de la ciencia y la matemática existen principios teóricos que forman parte de la base de conocimiento. Éstos funcionan como sostén a otros principios para que, de esa manera, toda conjetura realizada tenga bases fundamentales e irrefutables, lo que deriva en que esos nuevos principios son, a su vez, válidos dentro del orden de la lógica utilizada como cimiento. Esto sugiere que, si bien sabemos que el objetivo de las ciencias y la matemática es buscar los conocimientos que más cercanos estén de la verdad, la forma en que operan estas disciplinas es la misma forma que opera en la ampliación de las edificaciones, ya que se cuenta con una estructura original sobre la que se construyen nuevas obras, las que a su vez subyacen para otras construc-


ciones, y así sucesivamente. Strauss lo plantea como “Al conocimiento del pasado le atribuimos la capacidad de permitirnos comprender el presente y ese presente nos sirve para hacer previsiones sobre el futuro”1, o sea, presume la existencia real de eso a lo que anteriormente me referí como “cimientos”, lo que, en sus palabras son los conocimientos del pasado. Esta forma de trabajo, para el estructuralismo, consagra como idea principal sobre la que sustentan su objetivo: conocer cuál es la edificación primaria que subyace a todo lo que existe en el presente, pues, en la relación entre cada elemento surgido a partir de una única base se construye una totalidad, la cual es la estructura que se busca conocer. Así lo plantea el estructuralista Levi-Strauss: “Y cuando nos enfrentamos a fenómenos tan complejos que no permiten su reducción a fenómenos de orden inferior, sólo podemos abordarlos estudiando sus relaciones internas, esto es, intentando comprender qué tipo de sistema original forman en conjunto. Y esto es, precisamente, lo que intentamos hacer en lingüística, en antropología y en muchos otros campos”2. Para aplicar esta idea a los temas de interés, y para dar a entender de mejor manera la relación que existe entre esta forma operacional de entender el mundo y cómo ésta repercute visiblemente en el día a día, otorgaré un ejemplo en el que se aprecia de manera clara la actual visión estructuralista y los errores que ésta trae consigo, que impiden el paso a la aspirada verdad. Dentro de las funciones matemáticas se aprecian los conjuntos numéricos que tienen la función de agrupar elementos según un criterio, delimitándolos del resto de elementos a través de restricciones. Estos conjuntos se pueden expresar como “{1, 2, 3, 4, 5...}” o “{Todos los números naturales menos el 2}” o de la forma en que se desee designar a un conjunto cualquiera de elementos. Así, existen también las uniones e intersecciones entre conjuntos, las cuales unen a todos los elementos de 1. Claude Levi-Strauss 2 Claude Levi-Strauss, Mito y significado 3. Wikipedia, Conjunto vacío

dos o más conjuntos separados en un mismo conjunto y buscan los elementos en común entre dos o más conjuntos, respectivamente. El tema de interés que quiero introducir es el vacío entre conjuntos numéricos, o sea, cuando no hay elementos que coincidan entre dos o más conjuntos. El vacío entre conjuntos será y es siempre el mismo vacío, puesto que “lo único que distingue a un conjunto son sus elementos, y dos conjuntos sin elementos son iguales. Esto nos permite hablar de “el conjunto vacío” y no de “un conjunto vacío”. Dentro de las propiedades de éste, se define que el único subconjunto del conjunto vacío es él mismo, Ac

solo si A=

y el número de elementos o cardinal del conjunto vacío es cero, |

|=0

por lo que se puede hablar de que el vacío es un wwonjunto finito”3. Estas propiedades y características generan una contradicción matemática, ya que, como regla se habla de vacío haciendo referencia a lo que no posee elemento alguno, aquello que “carece de”. Pero acá se demuestra que, como el único

subconjunto que el conjunto vacío puede albergar es él mismo (porque sólo hay un vacío y sólo éste puede ser igual a sí mismo), se llega a la demostración de que A= , o sea, que cualquier elemento puede ser igual a éste, mientras se tenga en consideración que este elemento es único y pertenece a su conjunto. Este problema no radica en una “falsa demostración”, ya que para llegar a esta conjetura sólo bastan los axiomas básicos de la matemática. Acá se plantea una pregunta: ¿son, entonces, los axiomas matemáticos los que están errados? y frente a esta duda comprendo una aclaración: no es posible hablar de un error presente en algún elemento, sino que en la relación entre éstos, en el camino utilizado para llegar de un sitio a otro, pues al caminar se dejan las huellas marcadas en la tierra, se dejan las partículas de polvo flotando en el aire, se cambia de perspectiva, llegando al destino algo diferente a aquello que salió en un comienzo. Ahora bien, tampoco es posible aseverar que estos axiomas son verdaderos, puesto que para ello sería necesario considerarlos como “lo primero”, lo que dio origen y realmente sirvió de base a todo lo que luego creció sobre ellos.


Dejaré esta problemática abierta y pausada para referir otro ejemplo en el que se abarcan ideas que darán paso a otras materias de discusión, las cuales exponen desde otra perspectiva el problema tratado, para luego concluir con un análisis que integre todas las aristas que confluyen en la misma figura. La ciencia ha generado leyes, teorías y conjeturas con el fin de entender los fenómenos que se presentan en el universo. Para ello, basándose en sucesos empíricos, se han construido principios teóricos que les dan explicación y sustento. Los puntos de más estudio dentro de la ciencia son aquellas materias sobre las que poco se sabe y conoce, lo que resulta evidente al considerar el objetivo de ésta. Son estos “puntos ciegos” dentro de la ciencia los que demuestran más claramente las dificultades existentes al momento de estudiar y dar explicación al tema tratado, ya que es posible apreciar el problema y su respectivo análisis, sin dar paso aún a su resolución. Es por esta razón que expondré un caso de este tipo presente en la actualidad, en el que se plantean claramente las contradicciones existentes. Las estrellas masivas (más de dos masas solares), al morir, tienen el potencial de convertirse en agujeros negros, puesto que éstas colapsan y se contraen, generando un campo gravitatorio cada vez mayor al disminuir considerablemente su tamaño pero conservando su masa. Éstos, debido a su elevada fuerza gravitatoria y a su capacidad para curvar la luz, se han explicado según la teoría de la relatividad, y todo principio ramificado de esta teoría se aplica casi perfectamente a la naturaleza de estos fenómenos. Pero también, por otra parte, la mecánica cuántica los ha explicado considerando el comportamiento de las partículas atómicas según el principio de incertidumbre, ya que los agujeros negros emanan ondas de sí, y esto la teoría de la relatividad no lo fue capaz de explicar. Ambas disciplinas se contraponen entre sí, pues, cada una po-

see argumentos que explican distintas aristas de la física presente en los agujeros negros. “Uno de los problemas a los que se enfrentaron los físicos que trataron de aplicar la relatividad general a esos objetos recientemente descubiertos o hipotéticos fue el de hacerlos compatible con la mecánica cuántica. En los últimos años han registrado progresos que alientan la esperanza de que en un plazo no demasiado largo contemos con una teoría cuántica de la gravedad, plenamente consistente, compatible con la teoría general para los objetos macroscópicos”4. Ahora retomaré la idea que dejé pausada y explicaré, en base a los dos ejemplos, por qué los axiomas, si bien no son falsos, tampoco son verdaderos. En ambos ejemplos se exhiben contradicciones generadas a partir de premisas aparentemente verídicas; en el primero el enfoque está en la contradicción que existe entre un axioma matemático y nuestra concepción respecto a un concepto lingüístico, y, en el segundo, se enfatiza la contradicción

4. Stephen Hawking, La mecánica cuántica de los agujeros negros

“Al conocimiento del pasado le atribuimos la capacidad de permitirnos comprender el presente y ese presente nos sirve para hacer previsiones sobre el futuro” respecto a dos ideas teóricas pero demostradas empíricamente. Ahora bien, la pregunta que se desprende de todo aquello a lo que hice alusión anteriormente: ¿por qué se generan estas contradicciones? Y, el camino a seguir para responder esta pregunta es el que nos dirige a las ideas post-estructuralistas de la deconstrucción, o sea, del análisis sincrónico al lenguaje y a los restos que éste deja. Tanto la matemática como las ciencias son pensadas desde la perspectiva humana, la cual


utiliza como medio de pensamiento al lenguaje. Pero insertos en ese marco, las huellas mnémicas dejadas por éste sólo corresponderían a aquello que no somos capaces de asimilar, por lo que no afectaría en mayor medida el resultado. El problema radica en que el lenguaje no sólo se presenta como medio, sino que también como fin y como centro, ya que el pensamiento ocurre a través del orden que supone el lenguaje, pero aquella materia que inspira el pensamiento se asimila también como éste (la matemática y las ciencias son también lenguajes), por lo que los “restos” constantemente dejados son cada vez de mayor trascendencia y afectan cada vez más a lo próximo. Como bien se plantea en las ideas de Derrida: “Si pretenden resolver los problemas sobre las condiciones de la verdad, la posibilidad de conocimiento y la relación entre el lenguaje y el mundo, entonces la relación de su propio lenguaje con la verdad y con el mundo es una parte del problema”5. Ahora, para concentrar este texto en una simple aunque quizás burda pero funcional idea, planteo lo

siguiente: “Un día un hombre camina por la calle, lanza una moneda al aire, y ésta cae al suelo. El hombre, claro está, sigue su camino sin perturbación alguna. Pero, plantéese la situación de que la moneda, para la sorpresa del hombre, no cae. El hombre ve hacia arriba, piensa una explicación “lógica”, pero ve a la moneda subir por el aire.” Esta situación, claramente, no sería posible de explicar mediante la física actual, pues estaría contraponiéndose a los principios básicos de ésta. Sería necesario dar cuenta de una explicación lógica a este suceso, pero para ello existiría la obligación y necesidad de crear nuevos planteamientos básicos sobre los que se puedan acomodar todos los hechos que ocurran en el universo. O sea, se tendría que reestructurar el presente orden, ergo, el lenguaje. Esta conformación de nuevos cimientos significa también la construcción de nuevas edificaciones que tomen en consideración aquello que antes se había obviado. Pero, a pesar de que en la realidad cotidiana las monedas no viajen por la atmósfera, sí hay contradicciones y paradojas, como lo son las presentes en los ejemplos. Éstas, al contemplarlas según la problemática planteada, son igual de ininteligibles que el caso de la moneda, sólo que para dar solución a ellas no se ha considerado necesario reestructurar y conformar nuevas bases y cimientos, sólo se interpelan y modifican las más próximas estructuras, lo cual es una solución que no aparenta ser efectiva si cada día se presenta con más ímpetu la necesidad de nuevas teorías y conjeturas que logren explicar a cabalidad los fenómenos teóricos y empíricos de nuestra realidad. En conclusión, los axiomas o “verdades universales” no son verídicos por la razón de que nacen y se sustentan por el lenguaje, el cual deja “huellas” inaprensibles pues no expresa el pensamiento mismo, afectando el posterior pensamiento resultante. En palabras de Derrida: “Lo ideal sería contemplar directamente el pensamiento. Puesto que esto no es factible, el lenguaje debería ser transparente como fuese posible.

5. Jonathan Cullen sobre Jacques Derrida, Estructura y logocentrismo

La amenaza de opacidad es el peligro de que, en lugar de permitir la contemplación directa del pensamiento, los signos lingüísticos puedan detener la contemplación e, interponiendo su forma material, afectar o infectar al pensamiento”6. Y, es esta opacidad en la contemplación del pensamiento a través del lenguaje lo que, al repetirse constantemente, repercute en contradicciones entre estas ideas y lo que ocurre verdaderamente.

BIBLIOGRAFÍA Claude Levi-Strauss, Catherine Clément. Puf. París, 2002.

1

http://elpais.com/diario/2003/01/11/babelia/1042245552_850215.html Claude Levi-Strauss, Mito y significado, Ed. Alianza, Madrir 1995, pp. 27.28

2

http://www.uv.es/~japastor/mitos/b2-5.htm 3

Wikipedia, Conjunto vacío

http://es.wikipedia.org/wiki/Conjunto_ vac%C3%ADo Stephen Hawking, La mecánica cuántica de los agujeros negros

4

http://mimosa.pntic.mec.es/~sferna18/EJERCICIOS/2013-14/LECTURAS/HAWKING_S_La_ mecanica_cuantica_de_los_agujeros_negros. pdf 5y6 Jonathan Cullen sobre Jacques Derrida, Estructura y logocentrismo

http://www.jacquesderrida.com.ar/comentarios/ culler.htm http://www.astromia.com/universo/agujerosnegros.htm http://www.astromia.com/astronomia/negroagujero.htm http://www.cosmopediaonline.com/an_index. html http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/ ng_magazine/actualidad/8983/los_agujeros_ negros_existen_dice_stephen_hawking_menos_como_los_imaginamos.html http://www.librosmaravillosos.com/agujerosnegros/capitulo11.html http://www.cosmopediaonline.com/an_relatividad.html


Surréalisme Luciana García

Caminaba acelerado por la Avenida principal de París con el cuadro de Dalí que había comprado envuelto en una tela aterciopelada negra. Miró la hora mientras pensaba en el lugar donde pondría su nueva adquisición; “En la sala se vería perfecto, se luciría…”. Sumido en sus pensamientos no se percató de ese impredecible bache que lo hizo tropezar. Al caer, el cuadro lo absorbió repentinamente. Cayó abruptamente en un puente de madera, se levantó demacrado, advirtió al extraño hombrecito gritando, se percató de los singulares colores del cielo y dijo: “Munch”. Al darse cuenta de donde estaba pensó: “Me estafaron

El plan perfecto Camila sala.

Una gota de sudor recorría su frente, sus manos en forma de puños, penetrando su mirada en el reloj, sólo faltan unos minutos para la acción que está a punto de suceder. La gente a su alrededor no sabe lo que se avecina, todo está fríamente calculado, tensión en el aire, no puede haber un error, que Sherlock Holmes no pueda descubrir su plan perfecto, sólo hay una oportunidad para esto, sólo una. Fija su mirada en su única salida, es ahora o nunca. En turba su mano y da paso con aquel inocente objeto, sin imperfecciones, frágil, distante y sin vida. Ya en su bolsillo, escucha unos pasos que se hacen cada vez más presentes. Una mano en su hombro y una voz familiar: -Se nos hace tarde para el almuerzo, ¿Vamos hija? -Está bien mamá-dedicándole una sonrisa. Su mano comprobando si el objeto tan apreciado por cualquier niña seguía ahí. Su objetivo se ha cumplido y ya puede salir tranquilamente de la juguetería.


Hablando con Pelusas Vicente Pereira

El chico vivía en un violín. El chico se sentaba en la madera. Siempre dura. El chico conversaba con las pelusas. Hablaban de sacrificio, falacias, y libertad. No conocía nada más que su violín. El chico recordó el día en que sus padres lo abandonaron. Imaginó que él era otro chico, y al conocerse, se reía de si, de su música, y su sonido. Se sintió bien al reírse de vez en cuando. Vivía en su violín, y conversaba con las pelusas. Un día, miró hacia afuera. Altazor seguía cayendo en su paracaídas, y él seguía conversando con sus pelusas.

Capturando Anahi Sánchez

Fue enviada en busca de problemas, algo tan grave que llegara a las noticias. Sonreía por el trabajo, sus dientes afilados y relucientes le otorgaban una imagen amenazante. Localizó lo que buscaba y corrió en su dirección sin temor al enfrentamiento. Al llegar a una distancia conveniente, disparó y disparó. No le importaba la violencia que se le pusiera enfrente, ella solo actuaba por impulso y conseguía su satisfacción. Mientras portara su arma, sabía que los verdes no se le acercarían y así saldría inmune de esa calle llena de rostros fuertes pero con indicios de temor. Su arma era su escudo y su valor. Su arma; la cámara de una fotógrafa.


¿Una araña se balanceaba sobra la trompa de un elefante? Manuel Valdivia

Desde siempre hemos tejido telas donde un elefante llega a balancearse, al ver que resiste llama a otro elefante, sin embargo los elefantes no entienden lo que significa esa tela, para que las tejemos, ellos solo se balancean sobre nuestra tela, de todos modos si nuestra tela se rompe van en busca de otra, pero el problema no es ese, el problema es que no hacemos nada por defender nuestra tela, nuestra construcción, nuestro trabajo, solo por el miedo a que un elefante nos aplaste, nosotros solo nos movemos a otro lado y tejemos otra tela, sabiendo que algún día llegará un elefante a balancearse, luego la tela posiblemente se romperá con el peso de los elefantes e irán a otra tela, si no se rompe nosotros nos iremos a otro lado, pero ¿por qué tenemos que quedarnos viendo como nuestra tela se rompe?, ¿O irnos a otro lado a intentar tejer una tela en paz?, ¿es éste nuestro destino? me pregunto cuándo llegará el día en que una araña se balancee en la trompa de un elefante.

Zapatilla de cristal. (Catalina Uribe)

Y dieron las doce. Solo la vi alejarse, no miró hacia atrás. Sin siquiera despedirse, ni un beso, ni un adiós. Yo esperaba que volviese, pero no volvió. Entonces fije la vista en la escalera que abría paso a su caminar. Sólo me dejo una cosa, la pequeña zapatilla brillante, la zapatilla de cristal. Producto de eso lo supe, ella quería volver a verme, la zapatilla delataba su profundo pensamiento, reencontrarnos. Corrí en su búsqueda. Pasé por calles y lugares desconocidos para mi persona, pero llegué. Toqué la puerta casi con desesperación, me hicieron pasar y puse pie a pie la zapatilla. Solo faltaba uno, en cuanto mire su rostro, me di cuenta, era parecida a ella, pero los años le pesaban encima. Tome mis cosas, y me fui, en búsqueda de mi princesa.


(Des)Conectado Elisa Colil

Sentado en un corral, apoyado en la cerca que masajea suavemente mi espalda con sus maderas sueltas, disfruto del no haber. No hay ruido, no hay gente, ni aparatos; totalmente vacío, solo yo y mis pensamientos que a estas alturas me cuesta saber si realmente los pienso o me los estoy imaginando. La soledad me afecta. Hay tanto silencio que el ruido se hace molesto. Puedo observarlos a todos, escuchar lo que dicen y ver sus expresiones, ¿será suficiente con ver y escuchar? Estoy drogado por la paz y la simpleza. A través de mis párpados transparentes logro divisar mis brazos que se complementan con las plantas, de mis venas salen flores enchufadas al árbol. Estoy en la media rama. Por el lado pasa corriendo el conejo blanco mirando la hora, pero no en un reloj, si no que en un smartphone, del cual se escucha una extraña melodía parecida al ringtone que tenía antes, cuando estaba vivo, ¿o muerto? Ya no sé. De pronto se oye la música del noticiero del TVN y ahí sale entre las nubes Amaro Gómez Pablo explicando el grave incidente de hoy y de todos los días: muchas personas desaparecen constantemente y de ellos solo se sabe lo que publican en Facebook. Creo que soy uno de ellos.


Revista fuga enseñanza media colegio raimapu 2014  

Revista - Manifestaciones y alteraciones de la identidad en la dimensióm virtual

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