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1 HACIA EL FRATERNALISMO MIGUEL DÍAZ ROMERO © 2014 “El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por la avaricia de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del Valle de la Oscuridad. Porque él es el verdadero guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. ¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquéllos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡Y tú sabrás que mi nombre es Yaveh, cuando mi venganza caiga sobre ti! Llevo años diciendo esto, y cuando alguien lo oía es que iba a morir. No había pensado mucho en lo que significaba, simplemente creía que era un rollo que le soltaba a alguien antes de pegarle un tiro, pero esta mañana vi algo que me hizo pensar dos veces. Ahora se me ocurre que tal vez significa que tú eres el hombre malo, y yo el recto, y que el señor nueve milímetros es el pastor que me protege en el valle de la oscuridad. O tal vez tú eres el hombre recto, y yo el pastor, y que este mundo es injusto y egoísta. Me gustaría pensar eso, pero ese rollo no es la verdad. La verdad es que tú eres el débil y yo la tiranía de los hombres malos. Pero me esfuerzo, Ringo, me esfuerzo con toda intensidad por ser el pastor.” Jules Winnfield (Samuel L. Jackson); Pulp Fiction. Escrita y dirigida por Quentin Tarantino.

1. CONTEXTO: EL MUNDO COMO GOBIERNO DEL MAL. “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el dragón, la serpiente antigua que se llama diablo y Satanás, el cual engaña el mundo entero; fue arrojado a la Tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.” [Ap. 12: 7-9] 1.1. EL GOBIERNO DEL MAL. Para contextualizar el nacimiento del Fraternalismo, debo comenzar con este epígrafe tan sugerente. Como se aprecia en los anteriores versículos de la Biblia (versión Reina-Valera 1960), el diablo fue exiliado a la Tierra, donde él y sus demonios ejercen su terrible poder hasta que, en el Juicio Final, sean juzgados junto con los hombres. Esto se puede tomar literalmente desde la fe cristiana, y metafóricamente desde un punto de vista meramente filosófico. Pero en ambos casos, y echando un breve vistazo a la realidad inmediata, no me cuesta mucho afirmar que es la verdad: la guerra, la corrupción, el terrorismo, el fanatismo, la mentira, etc.; están a la orden del día y no sólo nos rodean sino que, de algún modo, incluso nos gobiernan. El Fraternalismo, por el momento, nacería como respuesta contraria a este “Gobierno del Mal”, basándose en lo opuesto al propio Mal, que es el Bien; por lo que el Fraternalismo sería una forma o método de “Gobierno del Bien”. El mundo también puede verse como un gran teatro trágico-cómico: su visión es la de un escenario donde diversos actores representan sus roles. Es decir, una gran ficción donde nada es lo que parece y todos mienten para continuar con la tragicomedia infinita en que se ha convertido la realidad que quieren representar, aunque ésta no sea, Este texto está incluido en “El buen pastor”; obra literaria que a día de hoy están leyendo las editoriales para su próxima publicación. Y confeccionado con la corrección de las entradas filosóficas publicadas en lafuriaylatristeza.blogspot.com


2 valga la redundancia, la realidad verdadera o real. Me refiero a la hipocresía con que quienes dirigen los designios del mundo: Autoridades, instituciones económicas y comerciales, corporaciones, etc.; desean plantear a la masa, en la que yo me incluyo, su realidad para mantenerse en el ejercicio del poder. De este modo podría afirmar que el mundo es un teatro reinado por la hipocresía; representada esta por un tipo de “sociedad”, la sociedad globalitaria contemporánea, a la que podemos atribuir adjetivos como consumista, elitista, ultra competitiva e incluso inclemente. Una vez descrito el tipo de sociedad que ha puesto en práctica el Gobierno del Mal, cabe afirmar que el Fraternalismo nace como respuesta combativa a este tipo de sociedad. Frente a la falsedad, la ignorancia, la mentira, la coacción de las libertades, que imperan en la sociedad; el Fraternalismo crea una opción cuyos adalides sean la ética, la paz, el buen rollo, las buenas formas, la cooperación, la generosidad, etc. El Fraternalismo es la práctica total y sin excepciones de la sinceridad existencial en contraposición a la representación de la tragicomedia de los estamentos que controlan los designios del mundo. La puesta en práctica de esta sinceridad se reduce a ser uno mismo; realizar una profunda introspección del ego para lograr el conocimiento del propio ser; su lugar fuera del mundo hipócrita y malévolo; no hacer daño a nadie; tratando a todos con respeto y como a uno mismo; no juzgando a nadie; etcétera. Para quien no crea que esta sociedad está tan manipulada como yo pretendo afirmar, he de referirme a dos tipos de libertad cuya represión parece estar en boga actualmente: las de pensamiento y de expresión. Sin la primera, la segunda no puede existir. La libertad de pensamiento es la que, entre otros asuntos, nos hace soñar con lograr vivir en un mundo mejor, más justo, más pacífico, más real… y ésta se traduce, cuando intentamos lograr materialmente esa vida y ese mundo, en libertad de acción y de expresión: soñamos, actuamos, compartimos o expresamos tal o cual experiencia. Todos somos libres de elegir dentro de nuestras circunstancias (España, Siglo XXI, lugar de trabajo, familia); pero muchas veces me pregunto si soy libre de pensamiento – base, repito, del resto de libertades – hasta donde yo supongo. Como algo molesto, al hacerme esta pregunta, inmediatamente pienso en política. La sociedad en que vivo condiciona mi libertad por encima de los propios sentidos; y no sólo por el “aquí y ahora”; sino porque los controladores del Sistema se empeñan en recordarme que sí soy libre, pero sólo hasta donde ellos me lo permiten. Otra vez deseo que se mire alrededor: podemos hacer, pensar, escribir y decir cuanto deseamos… pero si nos dejamos llevar por los medios de comunicación (manipulados y con efecto manipulador) perdemos un poquito de libertad. Si hacemos caso a la publicidad, dejándonos guiar por el consumismo en el rebaño, también llamado “pensamiento cero”: bebe este refresco, cómprate este coche, firma esta hipoteca… perdemos otro poquito de libertad. Y así desde otros frentes que van esquilmando, desde la más tierna niñez (pídele un regalo a Papá Noel y disfrázate sólo en Halloween) nuestra capacidad de libertad total. Mantenerse al margen de las modas, las marcas, las tribus urbanas, los movimientos políticos, la prensa rosa… es muy difícil. Pero todo esto coarta la libertad de un modo u otro. La libertad por tanto sólo es alcanzable mediante la premisa de que uno se conoce bien a sí mismo; tanto que cualquier polución condicionante de la sociedad no le Este texto está incluido en “El buen pastor”; obra literaria que a día de hoy están leyendo las editoriales para su próxima publicación. Y confeccionado con la corrección de las entradas filosóficas publicadas en lafuriaylatristeza.blogspot.com


3 afecte en absoluto. Y el Fraternalismo es una herramienta barrera de esta polución, puesto que una de las condiciones del ser fraternalista es el auto-conocimiento; y uno de los objetivos del ser fraternalista es la ruptura con los clichés manipuladores de la sociedad y sus cánones preestablecidos. 1.2. LA DOCTRINA DEL PASADO. El Fraternalismo nació para abolir prejuicios y dotar al ser humano de algo nuevo en lo que creer, por lo que cambiar, y que poner en práctica en su rutina diaria para ser más feliz o, simplemente, tratar de sentirse realizado como individuo. El detonante fue el descubrimiento de la fuerza que tienen los prejuicios en las personas que forman la sociedad actual; y a esta fuerza se le llama “doctrina del pasado”: es cualquier predeterminación política, religiosa, social o cultural que encadena a la práctica de la filosofía para impedir que tal se desarrolle de forma completa. Descubrí la doctrina del pasado al darme cuenta de que la gente (la masa adoctrinada por los prejuicios que han aprendido desde niños y que han adoptado de manera sistemática) no podía concebir una afirmación como la siguiente: “yo soy creyente y de izquierdas”. Analizando el pasado español, vemos que es una dictadura de cuatro décadas de duración, fecundada por una Guerra Civil y de corte nacional-católica o fascista, de derechas. El folklore de la dictadura se ha estado retroalimentando de unos clichés que no tienen por qué ser ciertos, y que dan una idea subjetiva y partidista de sí mismo y de “lo demás”, de manera absolutista y sin dejar lugar para el contraste. De este modo, según esta doctrina del pasado, ser creyente es ser estrictamente católico; y ser un buen católico y un buen creyente conlleva la aprobación sin fisuras de la moral fascista o de derechas. Por lo tanto, el condicionamiento y la predeterminación son totales, y éstos no permiten la afirmación que los contradice: “yo soy creyente y de izquierdas”; puesto que parte del prejuicio siguiente: “todos los rojos son ateos”, asunto que no es cierto a nivel objetivo peo sí desde el punto de vista de la doctrina del pasado. Esto es sólo un ejemplo del encadenamiento y la ceguera que produce en la filosofía del individuo tal doctrina; y la prueba de que sí se puede ser creyente y de izquierdas la encontramos en las mismas Sagradas Escrituras: “Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se repartía a cada uno según su necesidad.” [Hch. 4: 34-35] Por todo esto, afirmo que todo prejuicio invocado por un pasado subjetivo puede ser refutado por una contradicción práctica que sea más cierta que tal prejuicio; y añado: todo prejuicio debería ser refutado por una idea superior al mismo, rompiendo con el pasado, con el fin de que avancemos como sociedad y como individuos. Y, para romper con toda doctrina del pasado, se me ocurrió la primera definición de “Fraternalismo: es el medio por el cual todos los individuos de una sociedad, manteniendo la propiedad de cuanto les pertenece porque Dios se lo permite, deciden voluntariamente compartir los objetos, los pensamientos e incluso la voluntad.” 2. PRECEDENTES: REVOLUCIÓN PACÍFICA Y HERMANDAD UNIVERSAL.

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4 Dos precedentes del Fraternalismo son Lennon y Gandhi1; el primero por concebir una “Hermandad del Hombre”, y el segundo por concebir y poner en práctica el concepto de “Revolución Pacífica”. Tanto uno como otro imaginaron y, de algún modo, hicieron posible con sus ideas revolucionarias un mundo más próximo al fraternalista de lo que era antes de ellos. El Fraternalismo tiene como fundamento obligatorio la ruptura con la tradición, convirtiéndose en una revolución. Pero no una revolución violenta e instantánea como a las que la política nos tiene acostumbrados, sino una revolución del pensamiento y de la acción, que reprenda a la tradición y acabe con ella. Me refiero a la tradición de forma general, y es que la tradición se me antoja como arma de la doctrina del pasado. Y para hacer más entendible el tipo de revolución al a que me estoy refiriendo, expongo los siguientes ejemplos: Como arquetipo fraternalista siempre hay que tener en cuenta a Ntro. Sr. Jesucristo, quien rompió con la tradicional estructura familiar judía al afirmar: “mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos” [Mr. 3: 34] Dirigiéndose a sus seguidores y anteponiendo tal fraternidad a la sanguínea. Lennon dijo al ser nombrado ‘sir’ del Imperio Británico: “No puedo creer que me condecoren. Yo creía que era necesario conducir tanques y ganar guerras”. La esencia del Fraternalismo está en esta frase: un pacifista que jamás empuñó un arma era condecorado como un militar por el supuesto buen testimonio de lo que un buen inglés debía ser ante y para el mundo. Gandhi dijo una vez: “La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo. Me dice que no tema a este mundo sino que avance llevando en mí nada más que temor a Dios”. El “mundo entero” es la tradición, lo establecido, la doctrina del pasado, la verdad dominante y errónea; y enfrentarse a ese mundo sólo con “el temor de Dios” es una revolución y una ruptura. Estos tres arquetipos, que habrá muchos más, del Fraternalismo se enfrentaron a la tradición, burlándose de la doctrina del pasado, y construyendo un cimiento para el ideal que afirma que el Fraternalismo es el medio por el cual los individuos de una sociedad deciden voluntariamente compartir todo cuanto poseen, piensan, e incluso la misma voluntad. La preexistencia del Fraternalismo está de sobra probada. Incluso teorías como la ley de atracción: que recibimos consecuencias positivas de los pensamientos positivos que irradiamos, e ídem en el caso de los negativos, apunta a esa preexistencia. Si yo me comporto de modo fraternal con el resto de mis semejantes, éstos también lo harán volviéndome igual trato. El uso de la filosofía práctica y no profunda ni enredada (como lo era hasta que se ha puesto, en nuestros días, al servicio del ser humano, del hombre de a pie), es el caldo de cultivo perfecto para que el Fraternalismo fecunde y se expanda; igual que lo ha hecho, por ejemplo, la ley de atracción; entre los hombres para que vuelvan a ser hermanos. La filosofía se presenta, previa a cualquier idea novedosa o no que mana de ella, como un escudo o armadura ante el poder establecido que pretende que no actuemos, 1

John Lennon, filántropo inglés fundador del grupo The Beatles y músico; “Mahatma” Gandhi, abogado hindú que lideró la independencia de la India del Imperio Británico.

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5 que no pensemos, que no seamos libres, etcétera. Extraernos del rebaño se daría como una cadena de favores: a través de la base fraternalista que habla de compartir los pensamientos y la evolución humana sin acepción de personas, con la idea de que hay una energía con entidad propia en los pensamientos positivos, nos contagiemos unos a otros de este conocimiento y así destruyamos el rebaño que otros han creado para nosotros, cual Anillo Único para someternos y atraparnos en la Oscuridad. 3. LA BELLEZA INFINITA. Si el mundo es el Gobierno del Mal; si el tinglado que las clases dirigentes han montado es infalible en su papel idiotizante; si el rebaño cubre todo el orbe de la Tierra; si estamos constantemente predeterminados y condicionados por la doctrina del pasado; y en este mundo se premia más la competición, el elitismo, la envidia, el consumismo, etcétera… ¿cómo es posible que florezcan pensamientos positivos, nuevos, e idealistas que contrarresten todo este teatro trágico? ¿Son espontáneos, nacen por iluminación divina? ¿De dónde vienen…? Yo creo que tiene que haber “algo” que exista bien fuera, en el medio hostil, o bien dentro, en nuestro espíritu o nuestra mente, que nos impulsa a rebelarnos y a soñar con ser aquellos que en el fondo deseamos ser… sin importarnos lo difícil o utópico de nuestros sueños… y actuar en consecuencia, creando ideas como el Fraternalismo. A este “algo”, en American Beauty, la película de Sam Mendes, le llaman “fuerza benévola”; y yo me he inspirado en ella para rebautizarla como “belleza infinita”. Este concepto aparece en estas dos frases del magistral guión: “Ese fue el día en que me di cuenta de que hay una vida entera detrás de las cosas y una fuerza increíblemente benévola que quería decirme que no hay razón para tener miedo… nunca.” “Cuando ves algo así… es como si Dios te estuviera mirando a los ojos por un segundo. Y si tienes cuidado, puedes verlo a Él. – ¿Y qué ves? – Belleza.” Creo con firmeza que esa fuerza benévola, plena de belleza, que hay detrás de cuanto nos rodea si nos detenemos a mirar bien, y reflexionamos un segundo en ello, existe. Existe de verdad y los hay quienes le llamamos Dios, otros Bondad, otros Armonía… tiene tantos nombres como lo desees: es una belleza infinita que nos salva de ser bestias, cuya consideración y descubrimiento, su sentimiento dentro de nosotros, nos caracteriza como seres humanos y, por tanto, nos evita ser marionetas, borregos o cualquier otra cosa que no seamos nosotros. Y, si somos sinceros con nosotros mismos, basando nuestra revolución fraternalista individual en tal belleza o fuerza benévola, nos convertiremos en hombres y mujeres libres. Dijo Dante que los lugares más ardientes del Infierno están reservados para los que, en épocas de crisis moral, se mantuvieron indiferentes. Estamos en una de esas épocas y el Fraternalismo se alza también para abolir esa indiferencia: para que el ciudadano medio despierte, se plantee cosas de su mundo que nunca antes le habían creado incertidumbre; para que aprenda a volver a ser humano y, mediante su puesta en práctica constante, no vuelva a sentirse dominado o engañado por quienes manejan los hilos de su sociedad. 4. EL FRATERNALISMO.

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6 4.1. DEFINICIÓN. Soy consciente, porque me interesé al redactar por primera vez la definición, de que el término “fraternalismo” ha sido utilizado por otros con anterioridad. No obstante, yo adopté este término porque me pareció el más apropiado, y quiero decir que el Fraternalismo del que escribo y aquí defino nada tiene que ver con los fraternalismos anteriores a éste. Aclarado esto, la definición de Fraternalismo es como sigue: “medio por el cual todos los individuos de una sociedad, manteniendo la propiedad de cuanto les pertenece porque Dios se lo permite, deciden voluntariamente compartir los objetos, los pensamientos e incluso la voluntad.” Desgranando esta definición, el Fraternalismo es un medio: no es un objetivo del ser humano, sino una herramienta que le ayude a superarse y ser mejor persona de manera objetiva (que es el objetivo del ser fraternalista: la conversión en esta concepción de superhombre); que atañe a todos los individuos: en la sociedad u organización fraternalista (un sesgo del mundo concebido como grupo heterogéneo de diversas sociedades) todos participan y no hay no-fraternalistas adentro; éstos mantienen la propiedad: al contrario que en el comunismo, donde la propiedad es estatal, el Fraternalismo es realista y se da en un mundo capitalista, por lo que cada cual será dueño de cuanto le pertenece y según sus capacidades económicas; en cuanto al permiso de Dios: no es obligatorio que el ser fraternalista sea creyente (de otro modo los fraternalistas se convertirían en fanáticos y eso sería ir en contra de la misma esencia del Fraternalismo), pero sí ayuda que los integrantes de la sociedad fraternalista crean en Dios Padre de Jesucristo en cuanto a que la idea nace de una Hermandad Global Humanitaria, muy próxima a la que hace referencia el Señor en sus Evangelios, y el conocimiento de éstos sirve de base para la puesta en práctica del Fraternalismo; que debe ser voluntario: no se puede obligar a nadie de ningún modo nunca a entrar o participar en la sociedad fraternalista, de otro modo, se iría en contra del libre albedrío y del propio Fraternalismo; que se resume en un hábitat generoso donde todos y todas comparten todo: objetos: de igual forma que los hermanos mayores dejan su ropa a los pequeños, no se prestaría dinero con usura y todos se prestarían de todo entre ellos; pensamientos: las ideas no tendrían por qué estar sujetas a títulos de propiedad consumista sino que, conservando sus autores el copyright de las mismas, se compartan en beneficio del conjunto; y la voluntad: la iniciativa no sería solamente individual, sino colectiva, de la que todos participarían, unidos en pro de lograr un objetivo común o conjunto de éstos. 4.2. FRATERNALISMO PRÁCTICO Y FRATERNALISMO PURO. El Fraternalismo Puro es el que se da en una sociedad que no pertenece al mundo, donde todos los individuos que la integran son seres fraternalistas que se tratan entre ellos como verdaderos hermanos siempre y sin excepciones. El Fraternalismo Práctico es el que los seres fraternalistas que viven en el mundo ponen en práctica a diario, con el fin de hacer de éste un lugar mejor en el sentido ético, humanitario y cívico, para intentar convivir como verdaderos hermanos entre ellos y el resto de personas. El Fraternalismo Práctico es posible y realista. El Puro llegará algún día… pero para que llegue, debemos ponerlo en práctica un poquito cada día; porque tal vez no seamos más felices al hacerlo, o no nos sintamos mejores o realizados, pero nadie podrá condenarnos por no haberlo intentado. Este texto está incluido en “El buen pastor”; obra literaria que a día de hoy están leyendo las editoriales para su próxima publicación. Y confeccionado con la corrección de las entradas filosóficas publicadas en lafuriaylatristeza.blogspot.com


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En este punto se plantea la entrada del Fraternalismo en el universo de lo político. Pues bien, el Fraternalismo debe quedarse en el campo de lo social y lo filosófico, y jamás convertirse en un movimiento político, puesto que la política es para la confrontación y el Fraternalismo para la unión. Por tanto, en cuanto el Fraternalismo se haga político, dejará de ser y se corromperá. Esto me hace pensar que esta idea tendrá más detractores que seguidores, porque toda idea nueva es peligrosa para quienes mantienen y ejercen el poder. Tanto el liberalismo como el comunismo fueron ideas peligrosas que acabaron por corromperse; por ello el Fraternalismo debe mantenerse aparte de toda política. En una sociedad puramente fraternalista no existirán Gobierno, legislación, etcétera… porque no tendrán motivos para existir. 5. BIEN COMÚN. 5.1. DEFINICIÓN. 5.1.1. INTRO. Algunos teóricos afirman que el ser humano sobrevivió en un mundo hostil, siendo él el único “animal” racional con las garras menos grandes y los dientes menos feroces gracias a la asociación, no a la competición. Es decir, que su adaptación al medio, más que gracias a los más fuertes como pasa con la mayoría de las especies, fue debido a que grandes grupos humanos se unieron para adaptarse y sobrevivir… en base a este razonamiento, se me ocurre que el Fraternalismo es el único medio hacia una hermandad universal, y ésta el único modo de supervivencia del Hombre cuando la Historia no pueda repetirse. Cuando no nos quede otra, nos daremos cuenta de que sólo caminando unidos alcanzaremos la supervivencia… y qué mejor unión que la propuesta por el Fraternalismo. Como el Fraternalismo es un medio o herramienta, necesitamos un término o concepto para el fin, y éste es el “bien común”; que viene directamente inspirado por algo llamado “Bien Supremo”. Me explico: el Bien Supremo o Tau’va es algo por lo que lucha el Imperio Tau, propiedad de la compañía Games Workshop Ltd., creadora del juego de batallas fantásticas Warhammer 40k. La sociedad Tau está regida por un sistema infalible de castas, a cada cual se adscribe un número de individuos especializados en una función social: la Casta del Agua – burócratas y diplomáticos; la del Aire – pilotos y transportistas; la del Fuego – guerreros; la de la Tierra – obreros y mecánicos; y la Etérea – dirigentes espirituales y políticos. Estos últimos fueron quienes enseñaron el Bien Supremo al resto quienes, desde entonces y al salir de una guerra civil, luchan por su consecución, convirtiéndolo en un “bien común” para sobrevivir y evolucionar como civilización. Los Tau por tanto son fraternalistas en cuanto a su persecución individual y grupal del bien común. Así, los seres fraternalistas que integren la sociedad fraternalista, habrán de perseguir ese ideal de bien común para mejorar y evolucionar. 5.1.2. PRAXIS. Uno de los objetivos primordiales que los seres fraternalistas deben perseguir desde el comienzo es el Bien Común, entendido como un bien que satisface a todos Este texto está incluido en “El buen pastor”; obra literaria que a día de hoy están leyendo las editoriales para su próxima publicación. Y confeccionado con la corrección de las entradas filosóficas publicadas en lafuriaylatristeza.blogspot.com


8 porque les hace evolucionar, afianzarse y expandirse, además de dirigir, como sociedad, hacia el Fraternalismo Puro. Imaginemos entonces a los “individuos compartiendo los objetos, los pensamientos y la voluntad en pro del Bien Común”. Sería esta sentencia la definición más sencilla de Fraternalismo Puro. 5.1.3. EXPANSIÓN. Aparece así la primera controversia del Fraternalismo: su voluntariedad chocaría contra su idea de difusión tomando esta en su sentido de expansión. ¿Cómo expandir el Fraternalismo en el mundo sin obligar a las personas que lo habitan a ser fraternalistas? Para no negarse a sí misma, la sociedad fraternalista debería “convencer”, no “imponer”. ¿Cómo entonces pudiera el Fraternalismo convencer al mundo? A través de lo que en religión se llama “buen testimonio”: si los seres cuya forma de vida es el Fraternalismo Práctico demuestran en su rutina diaria que, viviendo según sus bases y en pro del Bien Común, viven mejor y se sienten más felices; el resto de personas desearán ser fraternalistas también. Ese convencimiento sería el pilar de la difusión y expansión de la sociedad fraternalista, y una vía factible para alcanzar el Bien Común que solicita el Fraternalismo Puro para existir. 5.2. EL SUPERHOMBRE FRATERNALISTA. El superhombre fraternalista es aquel que, asimilando la misión del Fraternalismo Práctico, lucha de forma anónima por un bien colectivo y superior. El ser humano aparece hoy día como un ser muy distante a ese superhombre. Ya que la sociedad global capitalista premia el elitismo, fuerza la competitividad a un nivel brutal y totalmente deshumanizado, y sobrepone los intereses individuales y egoístas a la supervivencia común. Repito que es defendida la teoría de que el ser humano sobrevivió a un mundo lleno de peligros gracias a la asociación, al colectivo tribal y luego político… siendo así, ¿no estará la sociedad de competición actual llevando a la Humanidad a un suicidio global ulterior? Si miramos debajo de la belleza infinita, podemos afirmar que sí. Nietzsche habló de la voluntad de poder; la voluntad de poder es una puesta en práctica de evolución como ser humano en pro de un objetivo existencial. Con esta definición simplista del concepto creado por este genio, me tomo como ejemplo de cambio cada vez a una versión un poquito mejor de mí mismo que, unida esta praxis al esfuerzo y a la responsabilidad de mis actos dentro de una sociedad concreta (mi familia, mi pueblo, España, el mundo), me van definiendo como persona aquí y ahora. Querer es poder, y tener la voluntad de crecer, evolucionar, ser mejores es el punto de partida, por razones obvias, de todo ser fraternalista. “Quiero ser mejor > Puedo ser mejor si practico el Fraternalismo > Yo reconozco mi evolución y los demás también > Me convierto en un ser fraternalista que, ya sin esfuerzo y de forma natural, comparte con el resto de seres fraternalistas los objetos, los pensamientos y la voluntad misma > Soy un superhombre fraternalista.” El superhombre fraternalista, o superhombre Tau como lo llamé la primera vez que pensé en él, se ha convertido gracias a creer en un objetivo individual: “Quiero evolucionar para ser mejor persona” en términos generales; mediante la herramienta Este texto está incluido en “El buen pastor”; obra literaria que a día de hoy están leyendo las editoriales para su próxima publicación. Y confeccionado con la corrección de las entradas filosóficas publicadas en lafuriaylatristeza.blogspot.com


9 del Fraternalismo Práctico y su puesta en marcha en su rutina; al conseguir el Bien Común que, contrapuesto al pensamiento cero y la carencia de auténticos ideales y valores éticos del mundo, visto éste como Gobierno del Mal, nos permita sobrevivir a todos gracias al establecimiento de una hermandad universal. Por ende, apuntar que, una vez todos los seres humanos se conviertan en superhombres Tau, se conseguirá el Fraternalismo Puro; sólo posible en una sociedad fraternalista sin excepciones ni fisuras. 6. MANIFIESTO FINAL. Lo único que me queda por escribir, por el momento en este Abril de 2014, acerca del Fraternalismo es una arenga a las naciones: Soy plenamente consciente, por muy idealista que parezca, que la sociedad fraternalista está muy lejos de ser lograda por los seres humanos actuales; pero, si cada uno de quienes hayan leído “El Buen Pastor” o las entradas sin corregir del blog hace un poco en su vida cotidiana por ser mejor, por compartir, por retomar viejos ideales de llevarse bien con el resto de personas, de no hablar mal ni mentir, de no envidiar ni prestar con usura, de… de todas esas cosas que nos deshumanizan; y trata al resto de seres como si fuesen sus verdaderos hermanos y hermanas, el Fraternalismo Práctico será una realidad silenciosa y anónima al principio; que, expandiéndose en el mundo de forma viral, acabará, algún día y tal vez mis ojos no lo vean, siendo el germen factible del Fraternalismo Puro en un lugar donde no llegue el Mal, y todos los Hombres al fin sean Hermanos. Por tanto, te exhorto a ti, lector@: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. [Lv. 19: 18] Y recuerda… “Escucha hermano la canción de la alegría / El canto alegre del que espera un nuevo día / Ven canta, sueña cantando / Vive soñando el nuevo Sol / En que los hombres volverán a ser hermanos / bis / Si en tu camino sólo existe la tristeza / Y el llanto amargo de la soledad completa / Ven canta, sueña cantando / Vive soñando el nuevo Sol / En que los hombres volverán a ser hermanos / bis / Si es que no encuentras la alegría en esta tierra / Búscala hermano más allá de las estrellas / Ven canta,…”2 FIN

En Caudete, el 30 de Abril de 2014, para el mundo.

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Himno a la alegría: letra de Amado Regueiro R., basada en la 9ª sinfonía de Beethoven, interpretada por Miguel Ríos. (Himno de presentación del Fraternalismo).

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