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Vera Drake

Mike Leigh

Erresuma batua n 2004 n 132 min n Zuzendaria: Mike Leigh Gidoia: Mike Leigh Antzezleak: Imelda Staunton, Richard Graham, Eddie Marsan, Anna Keaveney, Alex Kelly

Vera Drake , mujer de la clase obrera inglesa, practica, a espaldas de su familia, el aborto a mujeres en el Londres de los años 50. No cobra dinero por sus elementales métodos de interrupción del embarazo, su única intención es la de ayudar a mujeres con problemas. Después de que una de sus pacientes queda a punto de morir tras una de sus intervenciónes, Vera es arrestada, procesada y condenada a treinta meses de cárcel por haber practicado un aborto clandestino. El último de una larga lista, porque Vera llevaba haciéndolo ni se sabe el tiempo, ni ella misma poduede decirlo con certeza, pero la película nos muestra unas cuantas instancias de esa lista, que nos hablan, entre otras cosas, de algunas de las multiples razones que pueden llevar a una mujer a abortar: falta de medios económicos o de un lugar decente donde vivir, tener que ocuparse ya de varios hij@s, haber sido violada... La historia de Vera Drake, es himno a un feminismo no consciente, ni formalizado ni teorizado, pero efectivo y evidente, expresado como solidarida de género y de clase. Lo sería incluso si Vera no tuviese su secreto, pero lo es más porque lo tiene: en el aborto clandestino se expresa la resistencia frente a la dominación masculina y burguesa. Masculina porque la prohibición del aborto supone lamáxima intromisión del patriarcado en la vida de la mujer, al apoderarse del control de su propio cuerpo. Y particularmente burguesa en el sentido de que la prohibición no alcanza a las mujeres de esa clase, como bien muestra el contraste entre los abortos clandestinos e ilegales que practica Vera y el aborto público y legal de la hija de la señora Fowler, que tiene los medios para conseguir que un psiquiatra declare, con una base de lo más inconsistente, que su aborto es procedente. En medio de un nuevo ataque, en pleno 2014, al derecho a decidir de las mujeres, en este nuevo intento de controlar sus cuerpos, el relato que nos cuenta Mike Leigh sobre este personaje de ficción que es Vera Drake en su pelicula y el de otras “Veras” de la historia, merecen ser rescatadas.

(Inglaterra, 1943) zinema-, antzerki- eta telebistazuzendaria da. Ospetsua da antzezleak prestatzeko duen metodoagatik, pertsonaiak zehazterako orduan, sarritan antzezleei uzten die gidoiaren elkarrizketak sortzen. Zuzendariaren eta antzezleen arteko lan horretatik sortu ohi dira behin betiko gidoiak. 1971n egin zuen debuta zineman, antzerki-lanetako bat zinemarako egokituz: Bleak Moments. Filmak ez zuen esperotako harrera izan eta, Leigh zinematik aldendu eta telebistarako lan egiten hasi zen: Hard Labour (1973) edo Home Sweet Home (1982) besteak beste. Urteak pasata, zinemara itzuli zen eta Nazioarteko Kritika Saria irabazi zuen Veneziako Zinemaldian High Hopes (1988) filmarekin. Harrezkero, sari ugari irabazitako filmak egin ditu, horien artean, Naked (1993), Secrets & Lies (1996), edo Another Year (2010).


Sobre el ‘derecho’ al aborto Maite Huarte

(Arabako Emakumeen Asanblada, militante de la Coordinadora por el Derecho al Aborto de Gasteiz)

En estas últimas semanas el gobierno del Estado español ha manifestado que la la reforma de la actual ley del aborto «ley sobre interrupción voluntaria del embarazo y salud sexual y reproductiva» es inminente. En efecto, el actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, de la mano de Rouco Varela y la Conferencia Episcopal, están pergeñando una reforma que amenaza los derechos de las mujeres sobre nuestro cuerpo y sexualidad, así como el control de nuestra capacidad reproductiva, y nos hace retrotraernos a una situación anterior a la que teníamos en 1985. La presión por parte de los sectores más conservadores, retrógrados, machistas y caciques de la Iglesia Católica al actual ejecutivo está siendo más que patente, conminándoles a tomar cartas de manera inmediata en este (y otros) asuntos, y el actual gobierno del PP no duda en responder a estas presiones y hacer suyas las tesis más ultra-católicas, esto sí, en boca del que es el máximo representante de la Justicia, en un país que, según su Constitución, se declara aconfesional. La sarta de barbaridades que Ruiz Gallardón ha ido filtrando en los últimos meses sobre su proyecto de contrarreforma –la última, textualmente, que «el peligro sobre la salud de la madre no debe ser entendido como pretexto»–, nos van helando cada vez más el cuerpo y el alma, y nos obligan a dar una respuesta pública y a enfrentarnos una y mil veces a esta ofensiva medieval, con tufillo a Inquisición, tras la cual está la misma hipocresía y doble moral de la que la Iglesia Católica y los sectores ‘bien pensantes’ lleva haciendo gala durante siglos. Como hace 40 años, las ricas podrán abortar, aquí o en Londres, y las pobres se desangrarán en abortos clandestinos y mal practicados. Nos llama poderosamente la atención cómo desde el PP

se muestra tantísima preocupación por los fetos («la vida de los no nacidos», dicen), cuando a la vez se aplican políticas cada vez más radicales y violentas de recortes de derechos sobre las personas ya existentes y presentes. Tanta preocupación por un lado y tan poca por el otro: por las personas desahuciadas, las paradas, por las viejas y los viejos, las personas sin techo, con algún tipo de diversidad funcional, los niños y niñas maltratados o los que sufren abusos en el seno de la Iglesia o de la sacrosanta familia nuclear. Como escribía Adrienne to de siglo «el texto más profundo de esta ideología que nos intentan imponer no trata sobre el derecho a la vida, sino sobre el derecho a ser sexual, a separar la sexualidad de la procreación, a hacernos cargo de nuestra capacidad procreativa».

Rich hace ya más de un cuar-

Nuestros cuerpos y nuestras vidas son nuestros, no de la Conferencia Episcopal, ni del Opus Dei, ni del ministro Gallardón, son nuestros y los vamos a defender. ‘Geure gorputza, geure erabakia’..

Tras esta contrarreforma no está más que una violencia brutal hacia las mujeres y a nuestra reivindicación de poder decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida sexual y reproductiva. Además, de una defensa a ultranza de la familia nuclear heterosexual como base y sustento de este sistema capitalista patriarcal que nos machaca, cada vez de una manera más evidente. Nuestros cuerpos y nuestras vidas son nuestros, no de la Conferencia Episcopal, ni del Opus Dei, ni del ministro Gallardón, son nuestros y los vamos a defender. ‘Geure gorputza, geure erabakia’..


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