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PALABRAS Y CANTO

Es un trabajo poético-musical, de matices fundamentalmente didácticos, que recoge poemas de la lírica tradicional de los siglos (XVI-XVII), anónimos unos y otros de poetas conocidos de la época: Luís Milán, Cervantes, Horozco, Valdivielso,, F.M. de Samaniego...intercalando algún poema de poetas contemporáneos como Goytisolo, Agustín García Calvo o Alfonsina Storni... Musicados e interpretados por el compositor y cantante y con la ayuda inestimable de dos excelentes músicos: Puri Santamaría (voz, coros y percusión) y los arreglos de Ricardo Urrutia (guitarra española), los poemas ambientan, con lenguaje mordaz, jocoso y picaresco, en su mayoría, la poesía cancioneril de aquel tiempo (Renacimiento con reminiscencias de la Edad Media), con sus contenidos variados: amorosos, campestres(canciones de alborada), picarescos, eróticos espirituales..., buscando, de un lado, la voz emocionada y el divertimento del otro. "Palabras y canto" es un intento loable y muy interesante de acercar la cultura poética y el espíritu vivencial de la época, a este siglo demasiado frío, despersonalizado y tan lleno de desamparos.


BLAS DE OTERO CAMPO DE AMOR (Canción) Si me muero, que sepan que he vivido luchando por la vida y por la paz. Apenas he podido con la pluma, apláudanme el cantar. Si me muero, será porque he nacido para pasar el tiempo a los de atrás. Confío que entre todos dejaremos al hombre en su lugar. Si me muero, ya sé que no veré naranjas de la China, ni el trigal. He levantado el rastro, esto me basta. Otros ahecharán. Si me muero, que no me mueran antes de abriros el balcón de par en par. Un niño, acaso un niño, está mirándome el pecho de cristal.

[Figúrate una fuente] Figúrate una fuente en un valle verde (bis) balbuceando lo mismo, siempre diferente. Figúrate una fuente en un valle verde (bis) hecha de frases fugitivas y corrientes. Figúrate una fuente en un valle verde (bis) es un espejo que anda vaivén de peces. Figúrate una fuente en un valle verde (bis) verdad que humilde brota mientras sucede. Y mentira parece que no la escuchen (bis) los que de verdad entienden de fuentes de poesía y palabras corrientes…


Calle Miguel de Unamuno En Bilbao hay una calle que la dicen de Unamuno, aunque somos muy beatos y también un poco brutos, hemos querido poner los herejes en su punto, que no digan malas lenguas que si cultos, que si incultos, que aquí de cultos tenemos casi tantos como fútbol, desde la misa mayor al rosario minúsculo, y habemus nuestros ministros y en la ONU hablaba uno, en fin, como ven ustedes que no se queje Unamuno. Que ha habido unanimidad, más o menos, para el busto que su tormentosa villa va a erigir, por hacer bulto y borrar lo de las letras que borró en el instituto. De todas formas, ya saben que, aunque no me gusten mucho su poesía —a pesar de lo que dicen algunos—, ni tampoco sus ideas —son de lechuzo—, me adhiero con todo el alma (ya salió por fin el humo, pero la mía es mortal, de esa ya ni me preocupo) pues decía que me adhiero, igual que un cartel al muro, a la estatua y a la calle, Calle Miguel de Unamuno. ________________________

El mar suelta un párrafo sobre la inmensa mayoría Yo soy el mar que no sabe leer el mar amarrado a la tierra revolviéndome con rabia echando espuma pataleando contra las costas torturado día y noche sin revelar nunca el secreto que en su ignorancia creyeron los hombres me fue confiado. Yo hablo adelantándome a las maravillosas palabras de los poetas a las mentirosas ondas de los mercaderes a los estereotipados teletipos mercenarios


yo estoy sordo me río de los falsos redentores yo predico con olas que imponen pánico a los ricos distingo las estrellas a simple vista ésta no ésta no ésta sí Yo soy el mar desamarrado recuperando de tiempo en tiempo la tierra que en el principio me arrebataran.

Detrás de una palabra maravillosa Tú, que no me acompañas y sin embargo sé que vives, ¿cómo has ido dejando que mis cabellos se vuelvan grises? Si son más de veintitrés años que te llamaba, ¿por qué no llegaste hasta mí una clara mañana? Me dejaste debatir, solo, aislado en medio de la mar, con lo simple que hubiera sido darme tu paz. Mas hube de forcejear cercado por sombras y sueños, siendo tú la pura realidad perdida a lo lejos. Tú, que no me acompañas y sin embargo sé que vives, ¿cómo has ido dejando que mis cabellos se vuelvan grises? Hoy que encontré el camino abierto, poblado de pasos, ¿querrás dejarme seguir hasta el fin sin asirme la mano? _________________________


CÉSAR VALLEJO POEMAS HUMANOS (1931-1937) La cólera que quiebra al hombre en niños, que quiebra al niño en pájaros azules, y al pájaro, después en huevecillos; la cólera del pobre tiene un aceite contra dos vinagres. La cólera que al árbol quiebra en hojas, a la hoja en botones desiguales y al botón, en ranuras telescópicas; la cólera del pobre tiene dos ríos contra muchos mares. La cólera que quiebra al bien en dudas, a la duda, en tres arcos semejantes y al arco, luego, en tumbas imprevistas; la cólera del pobre tiene un acero contra dos puñales. La cólera que quiebra al alma en cuerpos, al cuerpo en órganos desemejantes y al órgano, en octavos pensamientos; la cólera del pobre tiene un fuego central contra dos cráteres.

LLUVIA En Lima está lloviendo el agua sucia de un mortífero dolor… qué dolor en Lima… en Lima está lloviendo de la vieja gotera de tu amor. No te hagas la que está durmiendo, recuerda de tu trovador; que yo ya creo y comprendo la humana ecuación de tu amor. Truena en la mística dulzaina la gema tempestuosa y zaina, la brujería de tu «sí». Mas, cae y cae el aguacero al ataúd de mi sendero, donde me ahueso para ti… De todo esto yo soy el único que parte. De este banco me voy, de mis calzones, de mi gran situación, de mis acciones, de mi casa, retablo de emociones, de mi número hendido de parte a parte, de todo esto yo soy el único que parte. De los campos elíseos o al dar la vuelta


la extraña callejuela de la luna, mi defunción se va, parte de mi cuna, y, rodeada de gente, sola, suelta, mi semejanza humana dase vuelta y despacha sus sombras una a una. Y me alejo de todo, porque todo se queda para hacer la gran coartada: la mano, el gesto manifiesto, la mirada, mi zapato, su ojal, también su lodo y hasta el doblez incómodo del codo de mi propia camisa abotonada. (París, Octubre, 1936)

ALFONSINA STORNI (cantada por Puri Santa María) Hombre pequeñito, hombre pequeñito, suelta tu canario que quiere volar… Yo soy el canario, hombre pequeñito, déjame saltar. Estuve en tu jaula, hombre pequeñito, hombre pequeñito que jaula me das, y digo pequeñito porque no me entiendes, y no me entenderás. Tampoco yo te entiendo, hombre pequeñito, ábreme la jaula que quiero escapar. Hombre pequeñito, te amé un cuarto de ala, No me pidas más.

AGUSTÍN GARCÍA CALVO CANCIONES Y SOLILOQUIOS LIII Secas están las fuentes del olvido: el corazón, seco; pero te escribo con estos posos de tinta de mí mismo. Salud, amor. El sol es amarillo, sol asombrado de seguir sin ti vivo. Aquí está el banco donde estuve contigo, no sé por qué, ni nunca lo he sabido; tú, que lo sabes, ¿nunca podrás decírmelo? Quiero mandarte por el coche el Domingo un ruiseñor tiritante de trinos, que diga «Amor», preso de oro en hilos «amor, no quiere que estés triste tu amigo»; y sólo tengo


este demonio antiguo de querer ser y querer no haber sido: tan pobre soy que eso es todo lo mío. Por si de algo te sirve, te lo envío. Salud, amor. La sombra del olivo vele tu sueño; pues de tu sueño vivo.

MÁS CANCIONES Y SOLILOQUIOS 176 Te miraba danzar, Berila Lena: derramaban tus brazos sombras de rosas por el suelo. De tu cintura a tus rodillas, Berila Lena, música de hermosura ondeaba como un velo. [Te miraba danzar, Berila Lena, sobre los labios del mar gavión a vela. Te veía crecer, Berila Lena, tu piel de niña encendiendo el atardecer.] De pronto me han mirado tus ojos de entre el pelo. Y por el aire ha venido tu sonrisa a herirme al vuelo. Cuando pienso que tienes que morirte, Berila Lena, me pasa el corazón una espada de hielo. Te miraba danzar, Berila Lena…

TASIO MIRANDA HISTORIAS DEL TREN De raíles, de piedras y de viento

se mueve este motor gris y viejo del recuerdo. De vapores y de grasas empapando aquellos hierros de prisas y de sueños se nos fue escapando el tiempo En tu fuego, corazón rojo vivo del carbón, te canto hoy. Y en cada paso de andén de estación en estación los ojos del viajero mirando estaban adentro En tu fuego, corazón rojo vivo del carbón,


te canto hoy. Y cada cual haciendo destino en este o aquel edificio y tú siempre acompañándonos con el traqueteo continuo En tu fuego, corazón rojo vivo del carbón, te canto hoy. Y hay caminos y distancias y paisajes repetidos días buenos, días malos cuánto contigo aprendimos En tu fuego, corazón rojo vivo del carbón, te canto hoy. Y es el gozo y la certeza que tú acercas imposibles cuando ves que ellos se besan tanto tiempo sin decirse Y es por tu fuerza, corazón rojo vivo del carbón, te canto hoy. Y es también grande el dolor de perder lo que se amó tú te llevas lo mejor y él se queda con la voz De tu fuego, corazón rojo vivo del carbón, que imagina dice adiós...

QUÉ MÁS ME DA Qué más me da El aire de tormenta que trae la tarde Qué más me da Si nunca me alcanzarán Ni el látigo del rayo ni su voz Aunque a mi lado estallen Y me quieran tumbar Qué más me da Qué más me da Que el mundo gire loco Y en los corazones Haya tanto polvo por limpiar Qué más me da Que los sueños anden tan cojos Y los gritos de los listos me puedan tumbar Qué más me da


Qué más me da Que la noche alardee de estrellas Si su luz no es de verdad Qué más me da La gente y sus chismes Y el tiempo que pierden Viviendo cara a los demás Qué más me da Qué más me da La tiranía que me llega de tus ojos Tirando a matar Que más me da Que intentes con un beso del diablo Poderme comprar Qué más me da…

FÉLIX Mª DE SAMANIEGO (s.XVIII) EL CURA Y LA DEVOTA Cierta viuda, joven y devota cuyo nombre se sabe y no se anota, padecía de escrúpulos, de suerte, que a veces la ponían a la muerte. Un día que se hallaba acometida de este mal que acababa con su vida confesarlo dispuso al confesor, que dejarse dentro miedos es peor. Y así dijo: -Padre, yo me acuso de que ayer porque soy muy guluznera, sin acordarme de que viernes era, quité del pico a un tordo con abuso un cañamón que yo le había dado por verle a mi estómago contento y me lo comí yo y por tal pecado, sobresaltada la conciencia tengo de que el bicho quede un poco enteco y mi voluntad de hierro a palo seco y no hallo a mi dolor consuelo alguno al recordar que quebranté el ayuno. Díjola el Padre: -Ay, mi tierna hija no con melindres hoy usted me venga ni por vanos escrúpulos se aflija cuando tal vez otros pecadillos tenga. Entonces la devota de mi historia después de haber revuelto su memoria dijo: -Pues es verdad, que la otra mañana me gozó un fraile de muy buena gana y, en un momento, con las bragas caídas,


once descargas me tiró seguidas y porque está algo gordo el pobrecito que fatigóse y marchó con gran pena de no haber completado la docena, y oyendo el cura tamaño desparpajo un brinco dio y soltó dos buenas coces y salió por la iglesia dando voces diciendo: -Carajo, pues vaya negocio que a punto estuvo de ganarlo y con elogios. ¡Echarla once y no seguir por gordo! ¡Eso sí que es cañamón y no el del pobre tordo! MATROMONIO INCAUTO Un tejedor tenía de poca edad dos niños inocentes con los cuales dormía por ser tan corto en bienes de fortuna que allí no había más cama ni más cuna. Una noche de frío se arrimó la parienta a su pariente por gozar del estío, pues a todo casado se permite que cuando tenga frío se lo quiten. Empieza la faena y tan a pechos tomóla y tal brinca y tal se bambolea que al sacudir los pies el burro en celo dio con los chiquitines en el suelo. La madre que lo nota, de la cama se vuelve aunque rendida, de volver la pelota, y al levantar a sus hijos adorados los encontró a los dos descalabrados. Les pone balsamina y a la cama los vuelve cariñosa cada cuala su esquina diciéndoles que aquello ha sucedido porque estaba su padre algo bebido. Antes que amaneciera sintió el amigo ganas de más coles, y con su compañera se entregó a los placeres reiterados sin echar cuenta en los descalabrados. El niño mayorcito que notó de la cama el movimiento, dijo al otro, muy quedito: -Agárrate al colchón, pronto, muchacho, Mira que vuelve padre a estar borracho.


LA VERGÜENZA En casa de un labrador vivían Blas y Lorenza (bis), se profesaban gran amor pero él tenía vergüenza y ella tenía rubor (bis). A la aurora en el corral se encontraron en camisa (bis), en encuentro fue casual: cubrióse ella a toda prisa la cosa con el pañal (bis) Turbado Blas desde luego se remanga el camisón (bis) y de vergüenza hecho un fuego tápase con el faldón y como ella quedó ciego (bis) Al huir tropieza Blas con la cuitada Lorenza (bis) y… ¡válgame Barrabás! yo también tengo vergüenza, no me atrevo a contar más (bis).

SONETO DE MANUEL Ardiente una muchacha el otro día en tanto que su madre en misa estaba llena de miedo y turbación dudaba si a su amante Manuel se lo daría. Temiendo si preñada quedaría entre darlo y no darlo vacilaba y el valiente mozuelo la animaba diciendo que al venir lo sacaría. Fueron tan poderosos los ataques que consiguió por fin verla en el suelo y dijo al derramar de los zulaques: -Por Dios, mi Manolillo, no te rajes, que suave es la sustancia del ciruelo, por tu vida, Manuel, no me la saques, y más que llegue la barriga al cielo nunca harta me veré de tanto celo.


(

Fray) LUIS DE LEÓN

Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado. Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado. Y con pobre mesa y casa en el campo deleitoso con sola verdad se compasa, y a solas su vida pasa ni envidiado ni envidioso.

ANÓMIMOS (ss. XVI-XVII) I ¿Para qué, dama, tanto quereros? (bis) Para perderme y vos perderos: muy más valiera no conoceros. No cogerá flores del valle, sino del risco do n´andó nadie; porque, aunque tarde, siempre las halle. II ¿Por qué me besas, amigo, por qué me besas, traidor? Porque dicen que en Francia se usa, por eso te beso yo. ¿Por qué me besas, amigo, por qué me besas, traidor? Que también porque sanase con un beso mi dolor, por eso te beso yo. ¿Por qué me besas, amigo, Por qué me besas, traidor? III ¿Qué me queréis, caballero? Si casada soy, marido tengo. (bis) Casada soy y a mi grado, con un caballero honrado, bien dispuesto y bien criado, que más que a mí yo lo quiero… Casada soy por ventura, mas no ajena de tristura; pues hice yo tal locura que de mí misma yo me vengo…


¿Qué me queréis, caballero? Si casada soy, marido tengo. (bis) (IV) (cantada por Puri Santa María) Lindos ojos tenéis, señora, de los que se usan ahora. (bis) Vos tenéis los ojos bellos y tenéis lindos cabellos que matáis con sólo vellos a quien de ellos se enamora. Y por una vez que los ojos alcé dicen que yo le maté, ansí vaya madre, doncella a la capilla. Lindos ojos tenéis, señora, de los que se usan ahora. (bis) Y aunque al caballero no le di herida dicen que yo lo maté cuando los ojos alcé para quien me los pedía.

JUAN DE SALINAS (S. XVI) Púsoseme el sol, salióme la luna; más quisiera, madre, ver la noche oscura. El que yo quería, madre, no me quiere, y por mí se muere el que me aborrecía. Sin mi luz y guía no quiero otra alguna; más me vale, madre, ver la noche oscura. Que viendo acabada luz tan clara y pura, más me vale, madre, ver la noche oscura.


LUIS MILÁN (S. XVI) Aquel caballero, madre, que de mí se enamoró pena él y muero yo. (bis) Aquel caballero, madre, que va herido de amores, también siento sus dolores porque dellos mismos muero; Porque dellos mismos muero amor que es tan verdadero merece que diga yo: pena él y muero yo.

FRANCISCO DE BORJA (S. XVI) ¿Para qué quiero, madre, flores y esperanzas, si se pierden unas y otras engañan? Madre, la mi madre, ¿para qué queréis que fíe en un tiempo mudable y sin fe, y penas me den flores y esperanzas, si se pierden unas y otras engañan?


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