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Koinonia 28-11-2013 - 隆Lleg贸 el momento de poner manos a la obra! - Carta Pastoral con las conclusiones de la Asamblea Pastoral del Pueblo de Dios - Anexo I - Anexo II


Nuestra Diócesis

Carta Pastoral a todos los fieles de la Diócesis de Nuestra Señora del Buen Viaje, presentando las conclusiones de la Asamblea Pastoral del Pueblo de Dios

¡Llegó el momento de poner manos a la obra! Finalmente, el Plan de Pastoral Orgánica propuesto por Mons. Luis Guillermo Eichhorn, que comenzó a gestarse en 2005 cuando asumió la conducción de la Diócesis, está listo. El Sr. Obispo lo presentó como Documento ante el Consejo Pastoral, durante la reunión plenaria del pasado 23 de noviembre. Consta de tres partes: - La Carta Pastoral - Anexo I: Objetivos pastorales - Anexo II: Sugerencias para comenzar a trabajar en cada parroquia.

Documento original en WORD

Para ver el video clik en la imagen o aquí. (Nuestras producciones en Vengan y Vean, a través de Todos Uno TV, los jueves a las 22.00 hs.) http://www.livestream.com/todosunotv Próximamente, a través de FM 91,9 RADIO CORAZÓN


Los Objetivos constituyen lo expuesto por el pueblo fiel moronense en el documento de trabajo previo y en las conclusiones de la Asamblea del Pueblo de Dios 2013. Mons. Eichhorn sólo modificó las repeticiones y les dio un orden más orgánico y sistemático. Dada su importancia, recategorizó algunos objetivos que figuraban como simples metas, y luego de su análisis, al observar que faltaban dos aspectos fundamentales para un plan de pastoral orgánica diocesano, agregó otros dos objetivos (objetivos incluidos): La Caridad y las Comunidades Educativas.

Como lo expresa el título, la carta es un pedido a la Diócesis para poner manos a la obra. Para Alina Saumench, quien ha sido Secretaria del Consejo Pastoral por dos periodos, fue una alegría compartir y ver el compromiso de nuestra Diócesis en querer salir a las periferias existenciales, desde cada lugar de trabajo. “Ha habido un gran compromiso de parte del pueblo de Dios que participó en las distintas instancias de este itinerario de pastoral orgánica, que ha sido novedoso para la Diócesis y animado desde su comienzo por Mons. Luis Guillermo. Con mucho esfuerzo y tiempo dedicado, las comunidades, las instituciones, las áreas, los movimientos, todos, fueron respondiendo a la animación que hizo el Sr. Obispo, quien acompañó al Equipo Coordinador de Pastoral sin imponerse. Por eso, las conclusiones representan la voz del pueblo que peregrina en Morón, cuya opinión y decisión se respetó”. De la Asamblea surgieron dos objetivos prioritarios: Los jóvenes y la familia. “El Sr. Obispo exhorta, entonces, a que estos pedidos que surgen del pueblo fiel no dejen de atravesar a todas las actividades de la Diócesis”, subraya la Sra. Saumench.


Dicha exhortación, aclara el Pbro. Osvaldo Nápoli, Delegado de Pastoral, es para la totalidad de los objetivos presentados que deben iluminar todas nuestras acciones. Si dichas actividades se las lleva a cabo sin considerar al Documento, este pierde su gracia. Por eso, es importante la animación del Consejo Pastoral y de los agentes más comprometidos en ayudar a encontrar los mejores caminos para su implementación, para concretizar su alma. “En las próximas actividades y celebraciones dejémonos inspirar por el Documento. Que nuestros próximos acontecimientos estén impregnados por los objetivos del Plan Pastoral que representan la vida de la Iglesia Diocesana. Somos un pueblo entorno al Obispo, no actuemos separados. En el Documento late lo que el Pueblo de Dios ha querido y el Sr. Obispo lo asumió y promulgó”.

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Luis Guillermo Eichhorn Por la Gracia de Dios y de la Santa Sede Obispo de Morón Carta Pastoral a todos los fieles de la Diócesis de Nuestra Señora del Buen Viaje, presentando las conclusiones de la Asamblea Pastoral del Pueblo de Dios. Confesamos a Jesucristo como nuestro único Señor y Salvador. Desde esta profesión de fe queremos renovar nuestro compromiso como cristianos bautizados: ser verdaderos discípulos misioneros para llevar este anuncio a todos los hombres de nuestra diócesis: “¡Esta es nuestra fe, la Fe de la Iglesia, la que nos gloriamos de profesar”!; queremos ser fieles al mandato que Jesús nos dio antes de su ascensión al Cielo: “Vayan por


todo el mundo, anuncien la Buena noticia a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará…” (Mc 16,1516ª).

Conscientes de que somos Iglesia, comunidad de los discípulos del Señor, continuación y prolongación del misterio de la Encarnación, de una nueva presencia evangelizadora de Jesús en este tiempo que nos toca vivir (cf. EN 14), queremos asumir hoy este desafío: que nuestra Diócesis de Nuestra Señora del Buen Viaje, sea una auténtica Iglesia misionera. Atendiendo a la propuesta del Documento de Aparecida de la Misión Permanente (paradigmática) en la que toda la estructura y el estilo eclesial de vivir la fe sea esencial y manifiestamente misionero: queremos ser una Iglesia que salga al encuentro de todos los hombres, mujeres, niños, jóvenes, ancianos… Con todos tenemos que compartir la riqueza de nuestra fe, nuestra experiencia de encuentro con Cristo resucitado; y hacerlo como Iglesia, como comunidad de hombres/mujeres nuevos, revestidos de Cristo (cf. Col 3). Nos dice el Documento de Aparecida (159): <La Iglesia, como ‘comunidad de amor’, está llamada a reflejar la gloria del amor de Dios que, es comunión, y así atraer a las personas y a los pueblos hacia Cristo. En el ejercicio de la unidad querida por Jesús, los hombres y mujeres de nuestro tiempo se sienten convocados y recorren la hermosa aventura de la fe. “Que también ellos vivan unidos a nosotros para que el mundo crea” (Jn 17,21). La Iglesia crece no por proselitismo sino “por ‘atracción’: como Cristo ‘atrae todo a sí’ con la fuerza de su amor”. La Iglesia “atrae” cuando vive en comunión, pues los discípulos de Jesús serán reconocidos si se aman los unos a los otros como Él nos amó (cf. Rom 12,4-13; Jn 13,34-35)>. El desafío es claro y concreto: no se trata de “hacer de misioneros”, o “programar una acción pastoral determinada”, sino de ser verdadera Iglesia, que de por sí, por vivir la comunión en el amor es misionera: nuestra mayor riqueza es Cristo y queremos compartirlo, con nuestro testimonio de vida, y si es necesario, también con las palabras. Esto requiere una verdadera conversión personal y pastoral: <La conversión personal despierta la capacidad de someterlo todo al servicio de la instauración del Reino de vida. Obispos, presbíteros, diáconos permanentes, consagrados y consagradas, laicos y laicas, estamos llamados a asumir una actitud de permanente conversión pastoral, que implica escuchar con atención y discernir “lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias” (Ap 2,29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta> (DA 366). <La conversión pastoral de nuestras comunidades exige que se pase de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera. Así será posible que “el único programa del Evangelio siga introduciéndose en la historia de cada comunidad eclesial” con nuevo ardor misionero, haciendo que la Iglesia se manifieste como una madre que sale al encuentro, una casa acogedora, una escuela permanente de comunión misionera> (DA 370). Las conclusiones de la Asamblea Pastoral del Pueblo de Dios y las del 1º Congreso Misionero Diocesano, nos orientan hacia una renovación profunda: una pastoral orgánica diocesana con decidida impronta misionera.


He asumido los objetivos, metas, estrategias, actitudes y acciones que se proponen en la Asamblea y los propongo a toda la Diócesis: quiero que sean puestos en práctica, de acuerdo a las posibilidades de cada comunidad y decanato. En el Anexo I de esta carta se presentan los mismos. Intentando ser fiel a lo expresado en cada grupo de trabajo, redacté los objetivos y metas con mayor claridad y los ordené en forma orgánica y sistemática, para una mayor practicidad a la hora de trabajarlos en las comunidades. Yo, asumiendo mi responsabilidad en la conducción pastoral de la diócesis, convertí algunas metas en objetivos, pues son importantes en todo proyecto pastoral, incluso añadí los dos últimos, pues no podían faltar y en las conclusiones de la Asamblea solo se hacía una referencia tangencial a ellos. Es lo que propongo ahora a toda la Diócesis, para que aunando trabajos y esfuerzos en pos de objetivos comunes, logremos caminar en la construcción de una verdadera pastoral orgánica: esta es fruto de consensos, de colaboración, de unidad de criterios. Las conclusiones de la Asamblea del Pueblo de Dios nos facilitan el camino. Queda ahora la tarea de los Decanatos y de las comunidades parroquiales, así como de las Asociaciones, Movimientos, Nuevas Comunidades, Áreas pastorales, etc., hacer las opciones necesarias en los objetivos y metas, y proyectar, planificando en forma participativa, las acciones concretas, teniendo en cuenta


las actitudes y estrategias correspondientes. Es momento de compartir, de ayuda mutua, de solidaridad entre las comunidades; es tiempo también para planificar juntos, entre parroquias, acciones comunes. A los sacerdotes y diáconos permanentes, nos corresponde acompañar, iluminar, alentar esta tarea, y también asumir ciertas concreciones pastorales que dependen mucho de nosotros (criterios comunes para la administración de los sacramentos, para la iniciación cristiana, para el trabajo con las instituciones educativas, etc.); recordemos que si no nos involucramos personalmente en las propuestas pastorales diocesanas, terminamos frenando el impulso y entusiasmo de nuestras comunidades, marginándonos de la vida diocesana. Muchas veces se han propuesto actividades y proyectos, y muchas veces cayeron en el olvido o en el descuido; esto es una rémora que dificulta nuestro trabajo pastoral, por el peligro de caer en “más de lo mismo”: no dejemos pasar este momento. La Iglesia hoy, está urgida a salir al encuentro, a ser solidaria, a dialogar con los hombres que conviven con nosotros en esta gran urbe. Si el Papa Francisco hoy nos habla de una Iglesia “hospital de campaña”, de “misión paradigmática”, de diálogo y encuentro, de Iglesia pobre para los pobres ¡no podemos quedarnos maravillados por lo que dice, sino que debemos asumir nuestra parte de responsabilidad, ya! Exhorto a todos, a asumir con alegría, entusiasmo y generosidad estas propuestas que hoy pongo en sus manos. Por último, quiero subrayar algunas propuestas. En los objetivos, el primero de todos es de índole netamente espiritual: sin vida espiritual intensa, alimentada con la Palabra de Dios y la Eucaristía (fuente y culmen), no habrá acción pastoral fructífera (DA 180: Todas las comunidades y grupos eclesiales darán fruto en la medida en que la Eucaristía sea el centro de su vida y la Palabra de Dios sea faro de su camino y su actuación en la única Iglesia de Cristo). El objetivo misionero es de prioridad absoluta: la Iglesia está en estado de misión permanente. Hay dos áreas que tienen objetivos propios: juventud y familia: nunca debemos dejar de lado la atención de éstas, y toda acción pastoral, transversalmente, debe llegar a ellas. Propongo en el Anexo II un instructivo que puede ayudar a la puesta en práctica de los objetivos. Pongo en manos de María Santísima, nuestra Madre del Buen Viaje, todo este trabajo que estamos realizando: que Ella lo haga fecundo y que interceda por nosotros, para que esta, su Diócesis, responda así a las necesidades de nuestro pueblo y a lo que la Iglesia toda nos está pidiendo. Dada en Morón, a los 18 días del mes de noviembre de 2013.

Luis Guillermo Eichhorn Obispo de Morón

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ANEXO I OBJETIVOS Y METAS DE LA ASAMBLEA DIOCESANA DEL PUEBLO DE DIOS I- OBJETIVOS PRIORITARIOS (Señalados por la Asamblea). 1. Vida espiritual. Mística. Objetivo I: Renovar nuestra vida espiritual (personal y comunitaria) desde la asidua lectura orante de la Palabra de Dios la vivencia de la Vida nueva que el Señor resucitado nos infunde dándonos su Espíritu (Gracia) y la experiencia concreta de vida comunitaria. Que esta espiritualidad sea la fuente que alimenta e impulsa nuestra tarea evangelizadora y el servicio de caridad.


Metas: 1- Brindar en cada comunidad, movimiento, institución, etc. periódicamente y en forma permanente espacios y tiempos para que los fieles tengan la oportunidad de renovar o reiniciar su vida de fe y su participación activa en las comunidades, a través de la experiencia de recibir el Primer Anuncio (kerygma) evangélico, en forma explícita y planificada. 2- Crear espacios, y revisar los ya existentes, para la formación y profundización de la fe y la vida espiritual (retiros, cursos, jornadas, etc.). 3- Revitalizar el sentido de la participación consciente, activa y plena de los fieles en la Eucaristía (dominical) y suscitar desde ella la conciencia comunitaria y evangelizadora de la comunidad, y como fuente de la vida espiritual, recordando que es el lugar privilegiado para la catequesis del Pueblo de Dios Estrategias, actitudes y acciones: 1- Crear conciencia de la necesidad de fortalecernos con la escucha de la Palabra de Dios. 2- Que toda actividad y reunión comience siempre compartiendo un momento de Lectura Orante de la Palabra de Dios; que sea un momento de oración y encuentro, revisando nuestra vida a la luz de la Palabra, encontrando en ella caminos de conversión, y de compromiso, para practicarla, y así “edificar sobre roca”. 3- Formarnos, renovarnos y profundizar en el conocimiento no sólo intelectual, sino también experiencial, de las Sagradas Escrituras. 4- Buscar caminos de renovación personal desde el encuentro con Jesucristo. 5- Afianzar el compromiso con la comunidad desde una espiritualidad de comunión, en la cual nos aceptemos y conozcamos como hermanos, sin discriminaciones. 6- Tener una actitud positiva frente a los problemas, con la convicción de poder superarlos por compartir la misma fe. 7- Crear grupos de oración y organizar jornadas de oración breves y periódicas, facilitando la participación de la gente que tiene múltiples ocupaciones. Atender a los chicos para que los padres puedan participar. Fomentar y enseñar a orar. Formar grupos/comunidades en torno a la lectura orante de la Palabra. Organizar y promover las peregrinaciones a santuarios. Promocionar y perseverar en la oración por las vocaciones a la vida laical, consagrada y diaconal o sacerdotal. Aprovechar las celebraciones de fiestas (por ej.: patronales), motivando la participación y con una catequesis que ayude a profundizar su sentido y significado. Superar actitudes individualistas, recuperando el sentido de unidad con los hermanos, fruto del Espíritu Santo que forma la comunidad. Fomentar la realización de retiros espirituales, entusiasmar, con amabilidad, y alegría a participar en ellos; Brindar formación a través de charlas, cursos, talleres, etc., sobre espiritualidad; ser una Iglesia celebrativa, que dé testimonio alegre de amor y comunión.


2. Comunidad evangelizadora. Misión. Objetivo II: Tomar consciencia de la misión que Cristo nos legó a todos, para que transmitamos en toda actividad y en todo ambiente, y a todos los hombres y mujeres, sin exclusión, el Evangelio del amor de Dios a todas sus criaturas. Toda actividad pastoral debe estar impulsada por el espíritu misionero y la construcción de la comunidad. Metas: 1- Tomar conciencia de la índole misionera de la Iglesia y que todos somos discípulos misioneros, desde nuestro bautismo y del mandato mismo de Jesús (cf. Mt 28, 16-20): nuestra Iglesia diocesana está en estado de misión permanente. Motivar e impulsar en todos los fieles, en especial a los agentes pastorales, esta vocación misionera, animándolos a asumir actitudes y tareas misioneras como prioridad urgente. 2- Que nuestras parroquias asuman el desafío de la conversión pastoral, a tenor de lo que indica el Documento de Aparecida en el Nº 365 y 370, dejando la pastoral de mero mantenimiento y asumiendo decididamente una pastoral misionera, para llegar con el mensaje de Jesús Resucitado a todos los rincones y sectores de la parroquia.


3- Promover y participar activamente en la misión diocesana permanente, multiplicando los grupos misioneros y trabajando en forma coordinada decanal y diocesanamente para un trabajo misionero más integral y orgánico, coordinado y articulado. 4- Asegurar el proceso de evangelización integral, entendido tanto como hecho ocasional o como un proceso: Primer anuncio misionero (kerygma), Catequesis de iniciación cristiana, Integración en la comunidad. 5- Promover en las comunidades educativas la acción misionera: escuela misionada y misionera. 6- En la acción misionera, atender a los más alejados: salir a las periferias existenciales actuales y nuevos escenarios de vida (culturales, sociales, geográficos, etc) iluminando con el testimonio de vida, la Palabra de Dios, con la ternura de Jesús, para que ellos experimenten su amor.

Estrategias, actitudes y acciones: 1Salir al encuentro de los hermanos en forma permanente, dialogando con él cara a cara, para anunciar y compartir la fe. Sin discriminar ni rechazar a nadie. Y consolidando vínculos cada vez más fraternos. 2Tener en cuenta los tres ejes del COMIDI: ENCONTRÁNDONOS, ABRIÉNDONOS, SALIENDO, y el sentido de la misión paradigmática. 3Salir al encuentro en especial de las familias más alejadas. 4Que la actitud y la acción misionera transmitan alegría, esperanza, amor; paciencia, servicio. 5Que la misión tienda a crear pequeñas comunidades en las casas, y en otros lugares o ambientes donde todos se encuentren con los hermanos en la oración, la Palabra de Dios, el compartir la vida y la participación eucarística. 6Tener el sentimiento y actitud de Jesús. 7Proponer el Evangelio, aceptar al otro tal como es, ver al hermano, tener fe en la fuerza de la Palabra de Dios que se proclama y anuncia; visitar, acompañar, acercarnos en actitud fraterna, facilitando la participación. 8Aprovechar, asumir y articular acciones misioneras con Movimientos, Asociaciones, Comunidades, que lo hacen por carisma propio. Salir, ir casa por casa, por todos los donde nos movemos: trabajos, aulas, gimnasios, clubes, llegar a todos, facilitar su acercamiento e integración en las comunidades, formar grupos en torno a la Palabra de Dios, lectura orante, hacer visitas con imágenes (de la Virgen, del Santo Patrono, etc.) que sean verdaderamente evangelizadoras, misioneras. Que los Decanatos asuman la promoción y la acción misionera. Realizar eventos misioneros-kerygmáticos en las plazas o lugares donde habitualmente concurre la gente.

3. Jóvenes: Evangelizados y evangelizadores. Objetivo III: Dar verdadera prioridad a la pastoral de jóvenes, atendiendo a sus intereses, necesidades y proyectos, incertidumbres y problemas, creando espacios para ellos en nuestras comunidades, donde puedan crecer y compartir la Vida cristiana y así discernir el camino (vocación) hacia el que Dios nos llama. Metas: 1- Que haya una opción fuerte y comprometida para con la pastoral de jóvenes. Plantearse cómo llegar a ellos, como romper las barreras culturales, acercándose a ellos con delicadeza, amor y ternura. 2- Que el equipo diocesano de pastoral de jóvenes integre y anime subsidiariamente toda la realidad de la juventud diocesana, respetando la diversidad y riqueza pastoral de cada parroquia, como territorio geográfico pastoral. Señalando la urgencia del encuentro en y con la periferias 3- Escuchar las inquietudes y necesidades de los jóvenes. 4- Salir al encuentro y ocuparnos de los jóvenes en situaciones de vulnerabilidad (adicciones, situación de calle, los que ni estudian ni trabajan, sexualidad desordenada, con falta de oportunidades, boliches, vagancia, etc.). 5- Que en cada grupo-comunidad de jóvenes, se propicie y cultive una profunda vida espiritual centrada en el encuentro y amistad con Jesús resucitado, en un proceso de maduración y crecimiento en la fe. Que toda la pastoral de jóvenes tenga una impronta vocacional. 6- Propiciar espacios de lectura orante en los grupos de jóvenes. 7- Facilitar la participación juvenil en la liturgia eucarística de la comunidad, adecuando el estilo celebrativo a la cultura joven.


8- Integrar a los jóvenes, en el más breve plazo a la Juntas Parroquiales. Brindar espacios de participación a los grupos o comunidades de jóvenes en las diversas áreas pastorales, incentivando su actitud de servicio y de contacto con la realidad. 9- Favorecer espacios de desarrollo y formación para los jóvenes (asociaciones, movimientos, grupos, etc.), integrándolos desde su diversidad en la vida y actividad de la comunidad. Que se sientan protagonistas de su propio desarrollo. Sustentar espacios de formación, brindando herramientas para ello. Acompañar su proceso de maduración en la fe. 10- Generar proyectos y eventos pastorales, en el marco de un proceso concreto, para facilitar el encuentro, la vivencia cristiana, y entusiasmar a los jóvenes (asambleas, congresos, encuentros, campamentos, etc.). 11- Que los Movimientos y Asociaciones que trabajan con y para los jóvenes se sientan parte de la Iglesia diocesana, integrándose activa y eficazmente en su vida y acción pastoral., en proyectos globales de la Diócesis 12- Crear un Consejo Diocesano de Jóvenes, con una participación activa y eficaz que represente a todos los Sectores / Áreas /Decanatos , de la pastoral de Jóvenes 13- Que haya una Aceptación, por parte de los adultos, de las características, estilos y modos de ser de los jóvenes de hoy: valorarlos en sus riquezas y potencialidades, alegría, amistad, servicio, solidaridad, idealismo, etc...

Estrategias, actitudes y acciones: 1- Salir al encuentro de los jóvenes, comprendiendo sus códigos, cultura, lenguajes, formas de expresión, escuchando sus inquietudes, propuestas, expectativas, problemas, interrogantes y cuestionamientos. 2- Creando vínculos en los espacios donde se encuentran: Eventos deportivos, artísticos, etc.. Realizar convivencias y retiros. 3- Tener en cuenta la realidad de los matrimonios jóvenes. 4- Que la pastoral de cada Decanato fomente, coordine, se haga cargo de la pastoral de jóvenes. 5- Buscar la participación de los jóvenes en la vida de las comunidades, en los espacios pastorales, con una comunicación fluida con los adultos; darles lugar incluso en las Juntas o Consejos pastorales. 6- Aceptación, por parte de los adultos, de las características, estilos y modos de ser de los jóvenes de hoy: valorarlos en sus riquezas y potencialidades, alegría, amistad, servicio, solidaridad, idealismo, etc.. 7- Acompañarlos en sus itinerarios de formación y crecimiento, desde una actitud de confianza hacia ellos, con diálogo, atención, escucha: acercarnos a ellos. 8- Asegurarles su participación en la Liturgia, especialmente la Eucaristía dominical. 9- Generar espacios para el diálogo y el encuentro: escuchar al joven, valorarlo, buscar su promoción. 10- Crear espacios comunitarios para jóvenes, para fomentar la oración, la espiritualidad y en especial la práctica de la Lectura Orante. 11- Incentivar la participación de los jóvenes en los diversos eventos misioneros diocesanos, parroquiales o comunitarios y en acciones humanitarias y solidarias. 12- Motivando esta Área a organizar campamentos, fogones, eventos deportivos, encuentros; crear una página Web para comunicación en la pastoral de jóvenes; realizar talleres de formación para asesores y líderes de jóvenes (para sacerdotes, religiosos/as, diáconos y laicos), brindar a los jóvenes espacios de formación. 13- Promoviendo y animando la participación de los jóvenes –tanto de los colegios como de las comunidades parroquiales– en la Pascua Joven.


II- OBJETIVOS NECESARIOS PARA LA PASTORAL DIOCESANA (En las conclusiones de la Asamblea aparecen como metas). 4. La Pastoral orgánica: integración y participación eclesial. Objetivo IV: Como Iglesia, cuerpo vivo y orgánico, integrarnos verdadera y realmente entre nosotros (equipos, asociaciones, movimientos. Comunidades, etc.). Coordinación y articulación orgánica. Metas: 1- Que en cada parroquia haya un Consejo Pastoral y una Junta Parroquial que, en espíritu de comunión y participación, proyecte y planifique la actividad pastoral. Y en pos de los objetivos y metas señalados por la Asamblea Diocesana Del Pueblo de Dios –celebrada entre el 31 de agosto y 1º de septiembre del 2013– que anime a la participación de todos los fieles y agentes pastorales, e integrándose activamente en el respectivo Decanato para coordinar y articular las actividades comunes. 2- Propiciar que los Decanatos sean espacios de integración e intercambio pastoral, de coordinación y ayuda subsidiaria, de experiencia vivencial de espiritualidad de comunión fraterna, con la indispensable


presencia, participación y acompañamiento de los pastores (sacerdotes y diáconos), para que junto con los fieles laicos, agentes pastorales y personas consagradas, cada uno desde su carisma y ministerio , aporten para el crecimiento y/o maduración de la Iglesia diocesana y el cumplimiento de su misión. 3- Reanimar y renovar el sentido y la práctica de la vida comunitaria, encarnando una auténtica espiritualidad de comunión, haciendo de nuestras parroquias una verdadera “comunidad de comunidades”

Estrategias, actitudes y acciones: 1- Ser comunidades participativas y comprometidas, donde todos puedan integrarse, sintiéndose verdaderamente miembros corresponsables en la Iglesia. 2- Ser una Iglesia que, como madre, engendre, inicie y acompañe la vida de fe y su crecimiento –de los fieles y de las comunidades– hacia la madurez cristiana: formadora de cristianos adultos en su fe, asumiendo con decisión el replantea renovador del proceso evangelizador propio de la iniciación cristiana y de todo el itinerario catequístico. 3- Ser comunidades que vivan la fe con alegría y entusiasmo, donde se reciba cordialmente a todos, respetando y valorando a cada uno, donde se viva con espíritu fraterno, donde se escuche y se acompañe, en continua actitud de diálogo y encuentro. 4- Que todos los fieles participen en la elaboración y ejecución de los diversos proyectos pastorales decanales y parroquiales flexibilizando las estructuras de comunión y participación, y desarrollando especialmente los servicios de la comunidad. 5- Salir, escuchar, organizar acciones comunes en el Decanato, crear grupos parroquiales de formación para agentes pastorales en distintas áreas, articular las acciones entre distintas instituciones, asociaciones y movimientos, crear conciencia ecológica, instalar un “estilo de asamblea” en las comunidades y Decanatos, participar en actividades solidarias; propiciar un funcionamiento ágil, eficaz y apropiado de los Decanatos. Compromiso de estas, concurrir, participar; que en cada Decanato funcionen las áreas pastorales en comunicación con los equipos diocesanos logrando acciones comunes en sentido subsidiario, planificar acciones concretas, estimular la participación en eventos diocesanos, crear equipos diocesanos para la organización de eventos decanales y/o diocesanos.

5. La comunicación en la pastoral y la pastoral de la comunicación social. Objetivo V: Que en la Diócesis se establezca un sistema fluido y eficaz de comunicación social que favorezca el compartir noticias, la organización y coordinación pastoral, y el intercambio de experiencias entre las comunidades. Tener presencia en los medios de comunicación locales. Metas: 1- Con agilidad y dinamismo, buscar y utilizar los medios más eficaces y asegurar la comunicación interdiocesana, procurando una real interacción con los interlocutores. 2- Crear un clima de conocimiento mutuo, de intercambio de experiencias, para establecer contactos y comunicación entre las comunidades y las diversas áreas pastorales, favoreciendo así la coordinación pastoral y la difusión de ideas, proyectos, realizaciones pastorales. 3- Estar presente en los medios de comunicación con noticias diocesanas que sean siempre “buenas nuevas” que anunciar. Estrategias, actitudes y acciones: 1- Facilitar la comunicación pastoral en la Iglesia diocesana, aprovechando los modernos medios informáticos, sin descartar el material impreso (papel), que para algunos es la única forma de acceder a la información. 2- Incentivar la integración de las comunidades mediante una comunicación fluida, ágil y eficaz. 3- Aprovechar los medios de comunicación diocesanos (página Web del Obispado, Boletín Koinonia, etc.) para la información e intercambio de experiencias. 4- Estimular la participación activa (un ida y vuelta) en las comunicaciones, invitando a todos a participar (laicos sacerdotes, etc.). 5- Desarrollar el registro digital de los sacramentos y la red informática pastoral por Internet; crear espacios en redes sociales, en especial para jóvenes; crear en las parroquias carteleras dinámicas y/o virtuales (murales o por Internet, Facebook, etc.) que sean eficaces, que informen e inviten a los diversos eventos: que no tengamos que depender de los “avisos parroquiales” al final de las Misas, que muchas veces saturan la atención de los fieles y exceden su capacidad de retener lo anunciado.


6. La formación inicial y permanente de los agentes pastorales. Objetivo VI: Fortalecer y profundizar nuestra formación y capacitación para ser mejores discípulos misioneros (cf. DA cap 6) Metas: 1- Poner en marcha la Escuela de Formación Permanente de Laicos. Crear en todas la parroquias grupos integrados en la Escuela Diocesana de Formación Permanente de Laicos, que convenientemente acompañados desarrollen en las parroquias las actividades formadoras correspondientes. 2- Crear espacios de formación permanente para sacerdotes, diáconos permanentes y consagrados/as. Estrategias, actitudes y acciones: 1- Invitar, estimular, motivar a todos los miembros del Pueblo de Dios (laicos, consagrados, sacerdotes, etc.), a la formación: que todos sean conscientes de la necesidad de la formación permanente. 2- Propiciar espacios de formación para laicos y consagrados, sacerdotes, etc. en conjunto, ya que “La vocación al discipulado misionero es con-vocación a la comunión en su Iglesia. No hay discipulado sin comunión” (cfr. DA 156) 3- Que a cada fiel cristiano se le cuestione sobre la necesidad de formación y brindar espacios concretos para ello.

7. La Catequesis de Iniciación Cristiana y el Itinerario Catequístico Permanente. Objetivo VII: Emprender con decisión la renovación del proceso de iniciación cristiana, tanto de adultos como de niños, en un proyecto y un marco pastoral adecuado, que lo sostenga y le dé un horizonte de continuidad en el itinerario catequístico permanente. Metas: 1- Asumir decididamente la necesaria renovación de la Catequesis de Iniciación Cristiana de adultos y de niños y jóvenes, dándole continuación, en la iniciación de los adultos, a través de un itinerario permanente.


2- Que cada comunidad planifique un proyecto pastoral para adultos, niños y jóvenes y familias que dé marco y orientación a la tarea catequística de iniciación, dándole así un marco y horizonte para la integración y participación en la vida de la Iglesia. 3- Atender a los lineamientos de la C.E.A. y de la Junta Diocesana de Catequesis para ir dando pasos concretos en el proceso de renovación de la catequesis, en el marco de las conclusiones del III Congreso Catequístico Nacional. 4- En profunda coordinación con el equipo (o grupos) misionero, formar grupos o pequeñas comunidades que sean fuente, cauce y meta de la catequesis de adultos, en un itinerario permanente. 5- Que la catequesis de iniciación cristiana de adultos tenga como características el ser catecumenal, litúrgica y comunitaria, y anime al compromiso misionero y apostólico de los fieles laicos. Que en cada comunidad haya periódicamente momentos y espacios para un Primer Anuncio del Evangelio (kerygma) a los adultos, que sea el comienzo de una re-iniciación en su vida de fe, su maduración en ella y su compromiso en la Iglesia y en el mundo.

Estrategias, actitudes y acciones: 1- Formación de catequistas, sacerdotes, diáconos y consagrados/as para esta tarea primordial en el proceso de evangelización. 2- Repensar y evaluar profundamente nuestra situación catequística en lo que hace a la Iniciación Cristiana de adultos, principalmente, y también de niños: nuestra pastoral comunitaria, los objetivos de la catequesis, sus métodos. Estudiar profundamente el proceso kerygmático-catecumenal. 3- Organizar y participar en espacios kerygmáticos específicos para adultos, en articulación con la Animación Bíblica de la Pastoral en los Talleres de Lectura Orante de la Palabra.

8. La familia y la pastoral familiar. Objetivo VIII: Asumir con decisión la pastoral familiar a nivel diocesano, decanal, parroquial y educativo, como integradora de toda otra actividad pastoral, revalorizando el Sacramento del Matrimonio, tanto en la catequesis como en la predicación, resaltando su valor sacramental y teológico, la espiritualidad propia de la vocación al matrimonio y a la familia: que se anuncie y se viva el “evangelio de la familia”. Metas: 1-Proyectar una pastoral familiar evangelizadora que acompañe desde su formación a las familias, que tienda a integrarlas en la vida comunitaria, fomentando su participación y la formación de pequeñas comunidades de familias, en sus propias casas, en torno a la Palabra de Dios, la oración, la revisión de vida y el compartir. Que atienda a toda la realidad familiar y no sólo al matrimonio. 2-Que la preparación al Sacramento del matrimonio sea más profunda y completa, resaltando los valores teológicos y espirituales del matrimonio y de la familia, acentuando la renovación de la vida cristiana de los contrayentes. 3-Que la preparación a los sacramentos del bautismo y del Matrimonio sean una ocasión para un primer anuncio evangelizador que tienda a renovar la vida cristiana de las personas, que prevea un seguimiento y acompañamiento pastoral, misionero y catequístico luego de la celebración sacramental. Aunar criterios pastorales y métodos a nivel diocesano y decanal. 4-Unificar criterios y métodos, tanto catequísticos como pastorales, tanto a nivel diocesano como decanal, en todo lo que se refiere a la preparación, celebración y acompañamiento de los nuevos matrimonios. 5-Que la acción misionera llegue a todas las familias: salir, buscar, invitar con cordialidad, respeto y delicadeza. 6-Crear ámbitos (de tiempo y lugar) en nuestras comunidades para que las familias puedan encontrarse, compartir momentos de amistad, de evangelización, de vida espiritual, de celebración y festejo. 7-Atender el acompañamiento y la evangelización de los divorciados y parejas en nueva unión, favoreciendo su integración en la vida de la comunidad y su actividad pastoral, sin ningún tipo de discriminación, brindándoles espacios para compartir junto con las demás familias. Estrategias, actitudes y acciones: 1-realizar convivencias (encuentros, retiros, jornadas, etc.), con metodologías adecuadas, para todas las familias, sin discriminación, para compartir la vida, las expectativas, las experiencias, y sobre todo para el anuncio de la Buena Nueva de la familia. 2-Conformar un Consejo Diocesano de Pastoral Familiar, que evalúe la situación y realidad familiar diocesana, oriente e ilumine la acción pastoral, animando a las comunidades a una acción eficaz, presidido por el obispo. Que integre la pluralidad de situaciones familiares.


3-Atender especialmente a la etapa de formación de la familia, y específicamente hacer que la preparación al matrimonio (mediante cursos, charlas, etc.) y al bautismo de los hijos, sea más profunda y completa, con una fuerte impronta kerygmática y evangelizadora, dándoles más tiempo a estos espacios. Así se logrará una renovación en la vida de fe de los futuros esposos, y un redescubrimiento de la vocación propia a la vida matrimonial y familiar. 4-Crear equipos interparroquiales (o decanales) para la realización de estos cursos de preparación a los sacramentos 5-Crear un equipo diocesano de los adultos mayores (dada la tendencia demográfica de la diócesis).

9. Espacios de encuentro, escucha y acompañamiento. Objetivo IX: Que nuestras comunidades sean cada vez más acogedoras, con verdadero espíritu familiar, donde todos “se sientan como en su casa”, lugar donde cada persona pueda vivir, compartir, ser escuchado, ser conocido, sentirse amado y valorado. Metas: 1-Fomentar y participar de espacios y momentos de encuentro (a nivel diocesano, decanal y parroquial, y también en escuelas y colegios) entre laicos, consagrados y sacerdotes, para conocernos, escucharnos, compartirla vida, experiencias y acciones pastorales. 2-Que en estos espacios se viva un encuentro con Dios desde la lectura orante de la Palabra, compartiéndola, profundizándola y proponiendo formas de encarnarla y ponerla en práctica. 3-Que en estos encuentros participen activamente también las asociaciones, movimientos, nuevas comunidades. Estrategias, actitudes y acciones: 1-Que todos los encuentros sean un espacio privilegiado para compartir la Palabra de Dios, y tengan siempre un objetivo claro y preciso, con metodologías adecuadas, aprovechando la riqueza del encontrarnos. En los encuentros, las actitudes de acogida cordial, atención respetuosa de las personas que piensan diferente, clima de alegría y fraternidad, como verdadera comunidad cristiana. 2-Que no sean encuentros aislados, sino que respondan a un proceso con objetivos definidos, aún cuando sean encuentros de espiritualidad y que tengan un seguimiento después de las actividades. Que haya instancias previstas y sustentables en el tiempo para las personas que se van acercando como fruto de esto.

10. La Pastoral Urbana. Objetivo X: Tener en cuenta nuestra realidad y cultura urbana; implementar una pastoral urbana que salga al encuentro del hombre inmerso en esta realidad, con un mensaje evangelizador kerygmático, siendo conscientes de que Dios vive en la ciudad y el hombre y la mujer urbanos lo buscan y necesitan. Metas: 1- Implementar las tareas necesarias para conocer la realidad social, cultural y religiosa de la gente de nuestros barrios, para que el anuncio evangelizador sea verdadera luz para ellos, respondiendo a sus necesidades y expectativas. 2- Abrirnos a nuevas experiencias de organización parroquial y de presencia eclesial en nuestra urbe, adecuando siempre las propuestas a la realidad local. 3- Atender las reflexiones y experiencias del ‘grupo de estudio y reflexión’ que se viene reuniendo desde 2007 y constituir el Equipo Diocesano de Pastoral Urbana que tenga en cuenta las el camino realizado y las sugerencias de la Pastoral Urbana de la Región Buenos Aires (PUBA), participando y compartiendo las experiencias que se van realizando en la región


III- OBJETIVOS INCLUIDOS (Aparecen en las conclusiones de la Asamblea solamente como indicaciones oportunas). 11. La caridad como expresión propia de nuestra Fe. Objetivo XI: Promover la práctica de la caridad para con los pobres y necesitados, tanto individual como comunitariamente, como expresión propia y esencial de nuestra vida de Fe. Metas: 1- Formar a todos los fieles y comunidades, haciendo tomar conciencia de que la caridad es manifestación de autenticidad en la vida cristiana. 2- Consolidar la acción organizada de la caridad tanto en Cáritas Diocesana como en Cáritas parroquiales, para que sean expresión de la caridad de toda la comunidad de manera eficiente, buscando no sólo la asistencia al necesitado sino fundamentalmente su promoción humana integral. 3- Buscar modos concretos de llevar a cabo la tarea indispensable de evangelizar a los pobres, como signo de nuestro amor a ellos y de la presencia del Reino de Dios. 4- Consolidar la acción organizada de los integrantes del Área de la Caridad –especialmente Cáritas y Pastoral Social, junto con otras– animando y acompañando la construcción de la sociedad desde los principios de la Doctrina Social de la Iglesia. 5- Promover el diálogo entre los distintos actores sociales –con apertura pluralista– en orden al estudio de los problemas, sus causas y posibles soluciones, en actitud solidaria y subsidiaria.


12. Las comunidades educativas como espacios de evangelización. Objetivo XII: Que cada comunidad educativa tenga un proyecto pastoral evangelizador para sus docentes, directivos, alumnos y familias, de tal manera que sean coherentes con su identidad de ser comunidades educativas evangelizadoras y fieles a su pertenencia a la Iglesia Católica. Metas: 1- Profundizar en el concepto de comunidad educativa, su identidad, su vivencia y crecimiento como comunidad de fe y evangelizadora. 2- Que la escuela/colegio sea considerada como lugar propicio para la misión, por su incidencia en la etapa formativa de las personas y su contacto con la realidad familiar. 3- Que la escuela/colegio sea misionera, creando espacios para la evangelización, tanto para los docentes y directivos, como para los alumnos y sus familias: escuela misionera y escuela misionada. 4- Que haya integración y participación pastoral entre la escuela/colegio y la parroquia, con proyectos pastorales concretos y abarcativos, teniendo en cuenta que –los colegios parroquiales– son comunidades dentro de la comunidad parroquial; la planificación pastoral de estas instituciones se debe hacer desde el Consejo Pastoral Parroquial. _________________________________________________________________

ANEXO II Instructivo para la implementación pastoral 1- Es fundamental, que antes de emprender este trabajo de realización concreta de estos objetivos, tomemos conciencia de que somos Iglesia, una familia de hermanos, que queremos asumir nuestra responsabilidad; acercarnos, dialogar, conocernos, sentirnos hermanos y amigos –pastoral del diálogo y del encuentro–. Esto facilita y da sentido al trabajo en conjunto. 2- En cada Decanato y en cada comunidad parroquial y Asociaciones, Movimientos, Comunidades y Áreas pastorales, leer detenidamente y comentar la Carta Pastoral y las conclusiones de la Asamblea del Pueblo de Dios, para comprender su alcance. Se respetarán siempre los “tiempos” y realidad de cada decanato con un criterio de flexibilidad. 2- Elegir, de acuerdo a las necesidades, urgencias, y posibilidades del ámbito donde se proyecta, uno o dos objetivos, -o más, de acuerdo a las necesidades y prioridades de la comunidad– y hacer una planificación con la participación de todos (ver DA 371-3721): definir objetivos, las metas y acciones que nos ayudan a alcanzar dichos objetivos, y programar la ejecución concreta: quién, cuándo, cómo, donde, ¿con qué?, y las pautas de evaluación correspondientes. En la evaluación se pondrá más el acento en los procesos más que en los resultados. Sería óptimo que en la Asamblea Plenaria del COPAS del 5 de abril de

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Documento de Aparecida: 371: El proyecto pastoral de la Diócesis, camino de pastoral orgánica, debe ser una respuesta consciente y eficaz para atender las exigencias del mundo de hoy, con “indicaciones programáticas concretas, objetivos y métodos de trabajo, de formación y valorización de los agentes y la búsqueda de los medios necesarios, que permiten que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura” (NMI 29). Los laicos deben participar del discernimiento, la toma de decisiones, la planificación y le ejecución (Cf. ChL 51). Este proyecto diocesano exige un seguimiento constante por parte del obispo, los sacerdotes y los agentes pastorales, con una actitud flexible que les permita mantenerse atentos a los reclamos de la realidad siempre cambiante. 372: Teniendo en cuenta las dimensiones de nuestras parroquias, es aconsejable la sectorización en unidades territoriales más pequeñas, con equipos propios de animación y coordinación que permitan una mayor proximidad a las personas y grupos que viven en el territorio. Es recomendable que los agentes misioneros promuevan la creación de comunidades de familias que fomenten la puesta en común de su fe cristiana y las respuestas a los problemas…


2014, se presenten los objetivos elegidos, y si es posible, un avance sobre la planificación que se está haciendo en cada Comunidad, Decanato ó Área pastoral. 3- Se propone que al encarar los objetivos se los interrelacione con los otros, o se los agrupe por afinidad. También será oportuno que las distintas Áreas pastorales encaren acciones conjuntas con objetivos compartidos. 4- A través de los representantes del decanato –o del Área pastoral– en el Consejo Pastoral Diocesano, se mantendrá informado al resto de la diócesis sobre la marcha del proyecto. A través de “Koinonia” se mantendrá informada a toda la Iglesia Diocesana. 5- Es bueno instalar la realización periódica de Asambleas (decanales, parroquiales y diocesanas, o por Áreas) donde se evalúe la marcha, y se anime la prosecución del proyecto, así como la participación de todos los fieles. 6- Cuando se crea conveniente, agregar otros objetivos, y así hasta completar todos. A través del decano o delegado, presentar informes en el Consejo Presbiteral y en el Consejo Pastoral. 7- Dado que este es un proyecto de pastoral orgánica, es necesario que toda acción pastoral (patronales, tiempos litúrgicos, eventos, etc.), estén integrados en el proyecto pastoral, resaltando así una pastoral de procesos más que una pastoral de eventos. 8- El COPAS es el animador, que aprestará ayuda subsidiaria en todos los niveles diocesanos, buscando la integración, cooperación y articulación de los proyectos pastorales; el COPAS está al servicio de la implementación de las conclusiones de la Asamblea Pastoral del Pueblo de Dios. 9- Tanto el COPAS, como los equipos de las diversas Áreas, procurarán elaborar subsidios –breves, claros y de fácil utilización– para facilitar la comprensión de ciertos temas importantes y su puesta en práctica.

_________________________________ 1- Documento de Aparecida: 371: El proyecto pastoral de la Diócesis, camino de pastoral orgánica, debe ser una respuesta consciente y eficaz para atender las exigencias del mundo de hoy, con “indicaciones programáticas concretas, objetivos y métodos de trabajo, de formación y valorización de los agentes y la búsqueda de los medios necesarios, que permiten que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura” (NMI 29). Los laicos deben participar del discernimiento, la toma de decisiones, la planificación y le ejecución (Cf. ChL 51). Este proyecto diocesano exige un seguimiento constante por parte del obispo, los sacerdotes y los agentes pastorales, con una actitud flexible que les permita mantenerse atentos a los reclamos de la realidad siempre cambiante. 372: Teniendo en cuenta las dimensiones de nuestras parroquias, es aconsejable la sectorización en unidades territoriales más pequeñas, con equipos propios de animación y coordinación que permitan una mayor proximidad a las personas y grupos que viven en el territorio. Es recomendable que los agentes misioneros promuevan la creación de comunidades de familias que fomenten la puesta en común de su fe cristiana y las respuestas a los problemas…


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