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Andrés Romero

La economía de México en picada. Por el desorden y la violencia, hubo una economía mexicana entre 1910 y 1920 predominantemente, aunque no sólidamente, capitalista, con regiones desigualmente desarrolladas, como el Noroeste, el Distrito Federal y el Golfo. La producción de petróleo y henequén registró un continuo auge todo el decenio. Las condiciones de producción variaban de región a región y de año a año. La violencia golpeó los distritos del norte y del sur centrales, sobre todo a lo largo de las vías férreas, en las zonas mineras, ganaderas, algodoneras y azucareras. Las zonas menos afectadas fueron la costa occidental y al extremo sur, la costa del Golfo y Yucatán, y mucho menos la Ciudad de México. Al empezar el decenio, muchas minas tuvieron que cerrar, pero a la llegada de la Primer Guerra Mundial aumentó de tal modo la demanda que las compañías grandes pudieron soportar el alza de los costos y seguir operando con utilidades. La agricultura se debilitó en territorios de Norte central y en Yucatán, se debilitó el peonaje y se expandieron los mercados libres de trabajo. Hubo el intento de formar confederaciones nacionales de transportes, artes gráficas, electricidad y textiles. Al promulgarse la nueva constitución en el año 1917, y con los Estados Unidos envueltos en la guerra mundial, la economía mexicana inició una recuperación más dependiente que nunca de los acontecimientos en el país del norte. Andrés Antonio Romero Rivera

Sectores primarios, su pésima producción. Los cambios más notorios en el uso de la tierra tuvieron lugar en las regiones CentroNorte, donde la hierba invadió los campos de cultivo; en el Noreste, donde se emprendió el cultivo de siembras comerciales como el garbanzo y el algodón, y en el Centro-Sur, donde los cultivos comerciales cedieron su lugar a la hierba o al cultivo de subsistencia: maíz y frijol. Durante 1915, las cosechas fueron pésimas en todo el país y


Andrés Romero

se redujo cerca de la mitad el volumen de producción agrícola normal. Hubo grandes pérdidas en la exportación de azúcar y arroz, y los rebaños de ganado mayor, cabras y ovejas registraron una merma. Andrés Antonio Romero Rivera

Vías, vías y más vías férreas. A finales de 1876 asumió el poder general Porfirio Díaz y con la colaboración de su ministro de fomento, el general Vicente Riva Palacio, se dedicaron con entusiasmo a impulsar la construcción de caminos, ferrocarriles y telégrafos. Se construyó un ferrocarril por cuenta exclusiva del gobierno, y todo el personal que intervino en la obra, ingenieros, empleados y operarios, fue mexicano. Se inauguró con sus 51 kilómetros de vía angosta, (0.914) metros). El servicio se inició el primero de enero de 1880, y pronto empezó a transportar diversos productos para exportación por el puerto de Veracruz, lo mismo que mercancías de importación con destino al estado de Oaxaca. Cuando inicio el primer gobierno de Díaz, en 1876, el ferrocarril contaba con 630 km. de vía construidos y en 1880 contaba ya con 1,073.5 km. Después de 1913, los ferrocarriles estaban destruidos o seriamente deteriorados. Andrés Antonio Romero Rivera

Mercados inmediatos y aumento de petróleo en la industria mexicana. Las plantas industriales sufrieron pocos daños físicos, y aunque la lucha armada les cerraba el camino a mercados lejanos, les ampliaba los mercados inmediatos. La dificultad del transporte provocó una grave recesión en casi todas las zonas industriales del centro y del norte en 1913, y en la ciudad de México durante los dos años siguientes. Aumento también, en forma incipiente, el uso del petróleo y de la fuerza hidroeléctrica para generar energía, pero la Revolución impidió que los industriales


Andrés Romero

mexicanos aprovecharan la oportunidad de la Primera Guerra Mundial para sustituir las importaciones. Andrés Antonio Romero Rivera

Finanzas sin autoridad. En 1914 el sistema bancario se había derrumbado; para 1915-1916 no había autoridad financiera, lo cual obligó a improvisar en materia de créditos y permitió que los constitucionalistas, por su control de los más grandes centros comerciales, libraran sus más duras campañas militares a poco costo. En resumen, la información obtenida por historiadores y economistas, es que los costos de producción subieron en todo el país, pero no por las mismas razones en todas partes, ni por el mismo tiempo, ni en la misma proporción. El desarrollo de la economía era ya desigual, y la Revolución repartió todavía más desigualmente las fuerzas productivas entre los distintos sectores y las distintas regiones. Andrés Antonio Romero Rivera


Economía en méxico redacción (2)