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Leyendo con perros

Antes de empezar con las sesiones deberíamos hacer unas cuantas visitas al centro para que nuestro perro pudiera reconocer el terreno tranquilamente, se familiarizara con el entorno y fuera conociendo a los educadores y las personas con las que se pudiera cruzar. Esas visitas también nos permitirán elegir un lugar aislado de ruidos y distracciones para leer con los niños y crear el ambiente adecuado. Ahora ya tenemos todo listo para que los niños pongan en práctica todo lo aprendido y conozcan a nuestro perro. El primer día podemos dedicarlo simplemente a “estar” juntos. Hablar con los niños sobre lo que le gusta a nuestro perro mientras le dejamos que se mueva libremente por la habitación, puede ser una buena manera de empezar. Los perros siempre deben ir acompañados de sus dueños, así se sentirán más seguros y confiados y nosotros podremos estar atentos a sus señales para reconocer cuanto antes cualquier signo de ansiedad o de estrés y poder redirigir la situación. Las sesiones de lectura tienen que ser cortas, de unos 20 minutos, para que ni el niño ni el perro se cansen y se aburran. Si nuestro perro quiere levantarse un ratito y darse un garbeo para olisquear un rato, ¿por qué no permitirlo? Si está a gusto no tardará mucho en volver a tumbarse a nuestro lado y podemos aprovechar esos pequeños incisos para comentar cosas del libro que estemos leyendo. Si vamos a hacer más de una sesión el mismo día, deberíamos dejar tiempo entre ellas para darnos un paseo relajado, dejar que el perro olisquee a sus anchas y haga sus necesidades.

Referencias TA Intermountain Therapy Animals: www.therapyanimals.org. Perros y letras (programa READ en España): www.perrosyletras.com

Un equipo R.E.A.D. está formado por un perro y su dueño. Ambos tienen que cumplir una serie de requisitos y ser evaluados cada dos años por instructores autorizados por ITA para ser reconocidos y registrados oficialmente como R.E.A.D.

De vez en cuando podemos intercalar alguna actividad más lúdica para que niños y perros se diviertan juntos o hacerla al terminar la sesión de lectura como refuerzo. Podemos enseñar a los niños a preparar “juguetes perrunos” escondiendo bolitas de pienso en cajas de cartón o papel de periódico para que los perros se entretengan rompiéndolas y tengan que usar su nariz para encontrar el premio. Esconder objetos para que los perros los busquen o hacer ejercicios de rastreo, son juegos tranquilos que gustan a la mayoría de perros y les ayudan a relajarse y “desconectar”. Así, poco a poco, iremos logrando que la relación entre niño y perro se vaya creando de una forma relajada y natural y casi sin darnos cuenta habremos conseguido todos los beneficios que leer con perros aporta a los niños y que nuestro perro disfrute tanto como ellos.

Revista de Adiestramiento en Positivo Nº 17 - Mayo 2015

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Rap17  

Revista de adiestramiento en positivo. RAP17 de mayo de 2015. Michele Pouliot 15 aniversario de Kns ediciones Leyendo con perros C...

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