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Alysse Volkov

Alysse Volkov Damabell Fiioreee Apolineah17 July Styles Tate Florbarbero

Carolina Shaw Kariza Vi JackieC Annie D Lizi_0696

Aleja E Elii Evanescita Alessa Masllentyle Ahtziri29 Meeny

Alessa Masllentyle

Alessa Masllentyle ConiML Andrea95 Alysse Volkov

*Andreina F* Nyssa Elizabeth Scarhood

Alysse Volkov

Jane

Marieta16 Lucero Rangel Pily Paltonika


Sinopsis Prólogo Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9 Capítulo 10 Capítulo 11 Capítulo 12 Capítulo 13 Capítulo 14 Capítulo 15 Capítulo 16 Capítulo 17 Capítulo 18 Capítulo 19 Capítulo 20 Capítulo 21 Epílogo Where I Belong Playlist Escena Extra Siguiente Libro Sobre el Autor


uando regresa a Alabama para un verano de diversión con su mejor amiga de la infancia, Tessa, sólo hay una cosa manteniéndola al borde. Una persona que haría cualquier cosa para evitar. . El idiota más grande del mundo. Mia lo odia con una furia y no tiene ningún deseo de volver a verlo otra vez. Cuando decide comenzar su verano con una explosión y, finalmente, regalar su tarjeta V, ella, sin saberlo, la entrega al tipo que sobresalía en hacerle la vida imposible, aprendiendo una valiosa lección en el proceso. Siempre consigue el nombre del chico con el que te vas a casa. Ben no puede conseguir sacar de su cabeza a la chica con la que pasó una noche. Cuando ella lo deja a la mañana siguiente, piensa que nunca la volverá a ver otra vez. Hasta que la ve recostada en la piscina con su hermana. Mia está determinada a odiar Ben, a pesar de que no lo puede olvidar. Ben está decidido a demostrar que no es el mismo hombre que solía ser. ¿Qué pasa cuando la única persona que deseas que nunca existiera se convierte en la única persona que no te puedes imaginar estar sin ella?

Alabama Summer #1


Traducido por Carolina Shaw Corregido por Alessa Masllentyle

enjamin Kelly era la pesadilla de mi existencia. Su burla fue implacable, siempre asegurándose de señalar todas y cada una de mis inseguridades cada vez que estaba a su alrededor. Y porque era la mejor amiga de su hermana, Tessa, me hallaba siempre a su alrededor. —Tienes comida pegada en los frenillos. Eso es tan asqueroso. Tal vez deberías dejar de comer ya que estás gorda de todos modos. —Qué asco. ¿Qué es eso en tu cara? Parece como una segunda cabeza. —Dios, ¿puedes siquiera ver alguna cosa sin esos anteojos, cerebrito? ¿Cuántas veces correrás con esas cosas? —Mia Corelli es la chica más fea que he visto. ¡Oh, lo siento, Mia! No podía verte sentada justo al lado mío. Lo odiaba con furia. Convencida de que su único propósito en la vida era romperme hasta dejarme siendo nada. Y lo logró en más de una ocasión. Sin embargo, nunca lloré delante de él. Nunca le di esa satisfacción. Sólo me quedé allí, guardando mis lágrimas para cuando me encontrara sola. Tessa siempre me defendía, lanzándole cada insulto que podía pensar a él. Y me sentía agradecida por ello, porque no tenía en mí darle lo que se merecía. Mi réplica de comentarios ingeniosos era tan patética comparado con los de Tessa. Así que sólo di un paso atrás y dejé que lo arreglara. ―Estás celoso de que los dientes de Mia serán más rectos que los tuyos, perdedor. ¿Por qué no consigues esa brecha gigantesca fijada antes de que alguien patee un gol de campo a través de él? —¿Qué es eso en tu cara, Ben? Dios mío, es horrible. Oh, no importa. No hay nada en tu cara. Es sólo como te ves. —Por lo menos Mia no es tonta como tú, Ben. Si sales de octavo grado, eso sería un milagro.


—Ben Kelly tiene el pene más pequeño del mundo. Tiene que sostenerlo con un par de pinzas cuando mea. Sus comentarios ingeniosos debieron callarlo temporalmente, pero cuando encontró su voz nuevamente, esta era frecuentemente usada para decir algo en contra de mí. Yo era la cerebrito, la torpe mejor amiga de su hermana, que se convirtió en su saco de boxeo favorito durante cinco agotadores años. Crecí volviéndome un poco dura y esto fue utilizado para mi tormento, pero mis inseguridades estaban siempre allí. Nunca me dejó olvidarme sobre ello. Era el engendro de Satanás, el idiota más grande del planeta, y lo odiaría por el resto de mi vida. Benjamin Kelly era la peor cosa jamás antes vista de Alabama. Y si nunca lo viera otra vez, eso estaría bien conmigo.


1 Traducido por Damabell Corregido por *Andreina F*

o tengo que ir. Si es demasiado para ti, puedo quedarme aquí. Realmente no es un gran problema, tía Mae. —Cerrando la habitación de mi madre, entro por el pasillo hasta la cocina detrás de mi tía—. Realmente. Lo digo en serio. Sólo porque ella lo está haciendo bien no significa que sea una buena idea para mí salir del estado. Mi tía colocó su mano en mi hombro, apretándolo suavemente. — Necesita un descanso de todo esto, dulce. Has estado cuidado de ella todos los días, las veinticuatro horas durante los últimos nueve meses. Todo el mundo necesita tiempo para sí mismo. —Inclina su cabeza, su expresión ablandándose con una sonrisa—. Quiere que te diviertas, Mia. Ve a disfrutar del verano y déjamelo todo a mí. Suspirando, niego con la cabeza, no estoy completamente comprometida con la idea de irme. —¿Y si se pone muy enferma y no estoy? ¿Qué pasa si me necesita? —El pensamiento de mi madre llamándome, mientras estoy a cuatro horas de distancia es suficiente para cancelar todo el viaje. Amo a mi tía, pero soy la que ha estado aquí. Soy la que ha estado haciendo todo por ella desde que cayó enferma. Está acostumbrada a mí, no a Mae. Conozco la mirada que pone cuando se siente muy mal pero no quiere admitirlo. Sé cómo llevarle la comida cuando se niega. Yo. No necesito un descanso, y mucho menos todo el verano fuera. —Si algo pasa, incluso el más mínimo cambio en su estado, te llamaré. —Sus manos se posan en mi cara, con su pulgar acariciando la piel de mi mejilla—. Prométeme que no dejarás que tu preocupación te impida tener un verano increíble con Tessa. —Simplemente no sé si es el mejor momento. No ha tenido su fuerza por mucho tiempo.


Tía Mae emite una mirada indicándome que no se rendirá. —Este es el momento perfecto. Y como he dicho antes, quiere que vayas. Si tratas de quedarte en casa ahora, me temo que no sólo conseguirás una bronca de mi parte. Sonrío y asiento estando de acuerdo. Mi mamá disfruta imponiéndose cuando lo merezco. Es severa pero dulce al mismo tiempo, siempre siguiendo un castigo con un abrazo. —Está bien, voy a salir. Pero tienes que prometerme que me llamarás si hay algún cambio. Siquiera el más mínimo. —Lo prometo. —Deja caer su mano y pasa alrededor del mostrador, indagando en la pila de platos que se han acumulado en el fregadero. Voy a quedarme con Tessa en casa de sus padres durante el verano mientras que ella la cuida. Tengo un montón de recuerdos de la casa, teniendo en cuenta el hecho de que prácticamente viví allí durante cinco años. Siempre iba después de la escuela, me quedaba allí hasta que mi mamá me llevaba a casa. Tessa era como la hermana que nunca tuve, y cuando mi abuela enfermó, y tuvimos que mudarnos a Fulton, Georgia, el verano antes de noveno grado, lloré durante semanas. Nos mantuvimos en contacto con los años, y ahora voy a pasar todo el verano con ella como antes. Y mientras que su hermano se quede tan lejos de mí como sea posible, va a ser el mejor verano de mi vida. Benjamin Kelly. El idiota más grande del mundo. Me dirijo a mi habitación, necesito terminar mi último embalaje. Tessa me espera mañana en algún momento por la tarde, pero no voy a esperar hasta entonces para entrar en Alabama. Hay algo que quiero hacer antes de empezar mis vacaciones de verano. Algo que he querido hacer durante mucho tiempo. Si voy a pasármelo bien este verano, tengo que soltar todas mis inhibiciones. Esto no será el verano de complejos o timidez. No soy la misma chica que dejó Ruxton hace nueve años. Esa chica ha estado fuera durante mucho tiempo. Los frenos salieron en primer lugar, seguido por el peso y las gafas que fueron intercambiadas por contactos. Mi cabello ya no es un desastre salvaje de rizos ahora que he aprendido a manejarlo. Mi piel se aclaró en décimo grado, y no fue el único gran cambio ese año. Mis pechos llegaron, y definitivamente son mi mejor atractivo si puedo decirlo. Y con la ayuda del equipo de voleibol en el que ingresé en la escuela secundaria, mi cuerpo se ha apretado y se quedó de esa manera. La nueva Mia Corelli va a soltarse y experimentará durante todo un verano lo que Alabama tiene que ofrecer. Pero para hacer eso, tengo que manejar algo primero. Y eso va a ser esta noche. Agarro mi teléfono, replegado sobre mi almohada después de empujar mis maletas en el suelo.


Yo: Todo empacado. Te llamaré cuando esté en el camino. Tessa: ¡OMJD1! ¡Estoy tan emocionada! ¡Tu culo es mío por todo el verano! Hace tanto que he planeado esto para nosotras. :) Yo: ¡Oh, sí! No puedo esperar a llegar allí y relajarme en la piscina durante tres meses. Tessa: Eso no es todo lo que vamos hacer. Nos estamos encontrando una cosa para jugar por el verano. A ti te rodearán penes si es necesario. Jesús, Tessa. Yo: Bueno, hay una imagen. ¿Hablando de pollas, por casualidad tu hermano estará fuera del país por el verano? Tessa: No te preocupes por Ben. No lo veo tanto, así que tú tampoco. Y además, ya le he advertido. Si te molesta, le daré una patada en sus bolas. Yo: Sólo después de que yo lo consiga primero. :) Tessa: Esa es mi chica. Este verano va a ser ¡¡¡Increíble!!! ¡Nos vemos mañana! Yo: ¡Nos vemos!

No sé ni el nombre del bar en el que estoy sentada actualmente. Pero no creo que importe. Fue el primero que vi cuando bajé por la salida de Ruxton y parecía bastante prometedor. Un bar parece ser el lugar perfecto para lo que voy a hacer, o al menos intentar. No quiero enfrentar otro verano como una virgen. Especialmente cuando mi mejor amiga no es tímida sobre sus conquistas sexuales. Si me voy a mantener con ella este verano, tengo que dejar mi virginidad y rápido. Tessa no tiene ni idea de que mantengo mi tarjeta V, y realmente no quiero aparecer mañana saludando alrededor como una especie de bandera de abstinencia. Así que, con la ayuda de mi atuendo no virgen, voy a regalar esta noche mi tarjeta a uno de estos afortunados esta noche. —Aquí tienes, cariño —dice el camarero, colocando una bebida color púrpura brillante delante de mí—. Del tipo con la camiseta negra en el extremo de la barra.

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Abreviatura para la expresión: ¡Oh, mí jodido Dios!


Envuelvo los dedos alrededor del vidrio y miro a lo largo de la barra, a los ojos del hombre que me invitó a la copa. Es caliente. Muy caliente. Increíblemente caliente. El tipo de calor que te hace pensar, no hay manera en el infierno en que este tipo me esté mirando. Con el cabello corto oscuro y ojos que son lo suficientemente brillantes para verlos en la tenue iluminación. Le envío una sonrisa antes de apartar la mirada para tomar un trago de mi copa. Sabe delicioso, como la frambuesa y coco. Tomo otro sorbo y miro atrás de la barra, pero el hombre ya no existe. Una oleada de decepción inunda mi cuerpo. —Mierda. ¿A dónde fue? —pronuncio bajo mi aliento ya que mis ojos buscan en la atestada barra. ¿Quién le compra una bebida a una chica y luego se va antes de sacar provecho? ¿No vio la gigantesca flecha fluorescente señalándome, diciendo:¿Esta chica quiere tener un polvo contigo? Condénenlo. Maldita sea, era buen material para entregarle mi tarjeta V. —¿A dónde fue quién, bebé? Aclarando mi cabeza, me encuentro con los ojos del atractivo comprador de bebida, que reclama el taburete al lado mío. Jadeo suavemente, permitiéndome un momento para asimilar el picor que recorre contra mi brazo. Sus brillantes ojos grises son encapuchados por sus oscuras cejas, y mi atención se dirige hacia sus labios ya que se enroscan en una sonrisa. Ésos. Labios. Santo Infierno. Son un camino al infierno, si tuviera el coraje saltaría sobre ellos. Miro hacia atrás a sus ojos con una sonrisa. —Oh, um, a ti en realidad. Quería darte las gracias por la bebida. Es realmente bueno. ¿Qué es? —Pasión púrpura. No, ¿huracán púrpura? —Tiene el ceño fruncido. Sonrío, tomando otro sorbo—. No lo sé. Una bebida púrpura de chica. Te veías con mucha sed desde donde estaba así que pensé que te ayudaría. Arqueo la ceja. —¿¡Oh!? ¿Y cuánto tiempo has estado haciendo esa observación? Ríe, una de las risas más dulces que he escuchado, antes de responder—: Tiempo suficiente para ver que también estás sola aquí, lo que me sorprende. Miro mientras le hace señas hacia el camarero, admirando el modo en que los músculos en su brazo se doblan cuando mete la mano en su bolsillo y saca su billetera. —¿Por qué te sorprende? Y, ¿estás aquí por tu cuenta o tu novia está en el baño? —Mi tono está tomándole el pelo, y veo su labio enroscarse en la esquina mientras absorbe mis palabras. Es mejor que este tipo no tenga una novia. Podría usar mi deliciosa bebida si lo hace. Su cuerpo se vuelve hacia mí, extendiendo su mano hacia mi brazo. —Eres realmente muy caliente, eso me sorprende. Y no te llevaría a mi


casa si tuviera novia. —La vieja Mia podría haberse sorprendido por su iniciativa, pero la nueva Mia está mirando al cielo, agradeciendo a Dios por poner este hombre hermoso, que no pierde el tiempo, en este planeta y en este bar esta noche. El dedo se detiene en la parte superior de mi mano y comienza a frotar mi piel allí suavemente—. Es decir, si deseas ir a mi casa. O en la tuya. No me importa. Juego para cualquier lugar en el que me vaya a poner entre tus piernas. —Su sonrisa se extiende y dos hoyuelos masivos aparecen en cada mejilla. Oh, Dios mío. Es adorable. —Definitivamente cortaste toda la persecución. Se encoge de hombros. —Sé lo que quiero, y he estado mirándolo los últimos veinte minutos. Me gusta este tipo. Y no sólo porque es muy bueno con las palabras e irrebatible como el infierno. Hay algo acerca de su carácter lúdico que está atrayéndome hacia él. Es fácil hablar y no me hace sentir incómoda en absoluto. En todo caso, me siento más sexy de lo que nunca me había sentido, Tessa estaría orgullosa de esta Mia. Cruzo una pierna sobre la otra, ganando su atención cuando el ruedo de mi vestido superior se desliza hasta mi muslo. —¿Estar entre mis piernas requiere cambiar ubicaciones? No pareces el tipo de persona que rehúye del sexo en público. Definitivamente no. Parece el tipo de chico que me tomaría en cualquier momento, en cualquier lugar y no importa cuáles son las consecuencias. Hay un nerviosismo que definitivamente está golpeando todos mis puntos calientes. Sonríe antes de inclinarse y rozar sus labios contra mi oído. —No lo soy, pero eventualmente se cerrará el bar, y no pienso parar lo que voy a hacer hasta que ya no pueda tomar tu cuerpo. Me estremezco al pensar y muevo mi mano en su muslo, flexiona los dedos y siento que sus músculos se contraen contra mí. Girando mi cabeza, puse mis labios hasta su oreja y lo imité. —¿Serias amable conmigo? Nunca he hecho esto antes —le susurro—. Pero Dios, quiero esto. Quiero que me hagas venir. —Me inclino hacia atrás y me encuentro con sus ojos brillantes, notando las motas de color azul que se destacan contra el gris—. ¿Crees que puedes manejarme? Juro que escuché un gruñido sordo en su garganta mientras su mano hacía senderos en mi brazo y agarra la parte posterior de mi cuello debajo de mi cabello. Es posesivo, como si me reclamara aquí delante de todo el mundo. Y ya sé que suena loco, pero quiero que ser poseída por este hombre. Quiero entregarme a él completamente y una gran parte de mí no quiere que sea suave. No me importa que pueda doler. Quiero que me lleve. Agarra mi barbilla con su otra mano y jala mi cabeza, con nuestros labios juntos por el menor contacto. Me gusta más a cada instante, gimo cuando su boca deja la mía. Veo su labio moverse nerviosamente en respuesta a mi desesperación.


Me tiene y lo sabe. —Voy a joderte hasta que te consumas —afirma contra mi boca, la otra mano alrededor, rastrillando a través de mi labio inferior con su pulgar. Puedo abrirla y se desliza en mi interior, con sus ojos mirándome con un nuevo calor cuando araño mis dientes a lo largo de su piel y muerdo con la menor cantidad de presión. Los músculos de su cuello contrayéndose y se desliza, arrastrando su pulgar hacia abajo, ahora mojando mi cuello—. ¿Tu lugar o el mío, bebé? Me voy a perder si no puedo entrar en tu interior pronto. Lamo mis labios, probando el rastro de whisky que dejó en ellos de nuestro breve beso. —Tuyo. No tengo un lugar. —¿Estás de paso? —pregunta con sus cejas levantadas. Todavía nos sentamos así cerca uno del otro, prácticamente el uno encima del otro, y me siento segura. Protegida. Como que podría confiar en él completamente. —Sí, se podría decir. —Terminé con el resto de mi bebida y me paré, indicando que estoy lista para ir donde ambos queremos ir. No puedo sentarme más en este bar con él tocándome y no perder la cabeza. Se pone de pie y mis ojos hacen una doble toma. Maldita sea, es muy guapo. No podía notarlo desde su posición sentada, pero el hombre tiene un torso que continúa durante días. Amplio y construido, definitivamente trabaja afuera y a menudo, con este tipo de físico. Su cintura estrecha cabe perfectamente en un par de jeans, y sus piernas son largas y musculosas. Sólo puedo imaginar lo que parece detrás de él. Me aferro y miro hacia arriba, a su cara—. Yo podría seriamente escalarte como un roble. —¿Ah sí? Creo que me gustaría verlo. —Su respuesta alegre me hace reír y estoy tirando rápidamente por la muchedumbre y por la puerta. El dulce aire de Alabama sopla mi cabello en mis hombros—. ¿Quieres seguir conmigo o debo volver aquí para conseguir tu auto? Depende de ti. —Se detiene una vez que hemos llegado al medio del estacionamiento, mi mano sigue agarrándolo firmemente. No quiero sacarlo para obtener mi auto. No quiero estar lejos de él por un segundo, porque sólo tenemos esta noche. Así es como funciona, o por lo que he escuchado. No es que sepa lo que estoy haciendo aquí. Sin embargo, tendría más sentido que fuéramos por separado. Además, si es un psicópata, puedo necesitar una escapada. Aprieto su mano, mira debajo de sus pestañas. —Te sigo, pero voy a tener que sentir tus labios primero. No pierde el tiempo. Es como si pensáramos lo mismo, porque antes de que pueda moverme, incluso ligeramente, para afirmar mis deseos, está sobre mí. Sus labios trabajan los míos, nuestras lenguas acariciándose contra el otro con un solo propósito. Estos no son besos de burlas. Estos son los de te quiero ahora, y si no llegamos pronto a la cama, serás tomada aquí. Nunca he sido besado así. Nunca. Podría hacerlo durante horas. Incluso días


Lo siento irradiando por todo mi cuerpo, tintineos de cada terminación nerviosa. Nuestras manos están todavía entrelazadas, la presión de su agarre se intensificó con el beso. Lame a lo largo de mi labio inferior lentamente, terminando el apasionado abrazo en el que nuestras bocas son tan felices de estar. Bueno, al menos mi boca, de todos modos. —Coco —susurra contra mi boca. —¿Umm? Su labio se acurruca en la esquina. —Sabes como a coco. Jodidamente amo el coco. —Sonríe abiertamente, mueve la cabeza hacia una camioneta—. Esa es mía. Sigue cerca detrás de mí, bebé. No me gustaría perderte. —Eso sería una vergüenza. —Estoy bromeando, caminando hacia mi jeep rojo cereza que está estacionado a sólo unos pocos coches del suyo—. Odiaría que está noche terminara después de sólo un beso. Sus ojos se estrecharon en mi matrícula. —Un excelente beso, sin embargo, Georgia. No puedo mantener la sonrisa en mi cara mientras sale fuera de su lugar de estacionamiento y sigo de cerca detrás de él. Estamos solos en la carretera momentáneamente antes de llegar a las carreteras secundarias de Alabama a las que solía estar tan encariñada. Tessa y yo íbamos en cuatrimotos en carreteras como esta, y he pasado muchos veranos caminando por los senderos de tierra, recogiendo flores silvestres. Pero la chica que hizo esas cosas hace tantos años actualmente está siguiendo la camioneta negra por estos caminos. Este es territorio desconocido, totalmente nuevo para mí, y mi estómago está empezando a hacer volteretas en previsión de lo que va a suceder.


2 Traducido por Kariza & SOS por AlysseVolkov & Fiioreee Corregido por *Andreina F*

u mano encuentra la mía de nuevo mientras lo sigo dentro de su casa, y no pierde tiempo caminando directamente hacia arriba de las escaleras y dentro del dormitorio. No está lejos detrás de mí, y le siento en el momento en que pongo mi pie derecho en la alfombra. Sus manos acarician mis brazos, áspero contra suave, mientras me quedo volteada lejos de él, siento su aliento en mi cabello. Mi pulso comienza a retumbar en mi cuello mientras toma todo mi cabello sobre un hombro. Presiona sus labios a lo largo de la línea de mi cuello e inclino la cabeza para darle el acceso que ambos queremos que tenga. Oh Dios. Cierro mis ojos y lo siento. En todos lados. Incluso cuando apenas esta tocándome, lo siento sobre todo mi cuerpo. El cruce donde mis muslos se encuentran está pulsando y mis pezones están tan duros que sólo podrían rasgar a través de mi vestido. Jesús, esto es intenso. Sus labios trabajan de mi cuello a mi oído y lo lame antes de morderlo. Me estremezco y lo hace de nuevo. ¿Quién hubiera pensado que me gustarían un poco las mordidas? Me gira entre sus brazos, enganchando su boca en la mía. Su lengua barre en mi boca y gimo, agarrando su cabeza para sostenerlo hacía mí. Su cabello es suave contra mi palma y corro mis dedos a lo largo de la base de su línea de cabello. Siento su deseo por mí presionando contra mi estómago, y no es un deseo pequeño. Gracias, Jesús. Gime en mi boca y succiona mi lengua, sus manos vagando por toda mi espalda. Las planta firmemente en mi culo, se inclina y me levanta del suelo con un movimiento rápido. Mis piernas instintivamente se envuelven alrededor de su cadera mientras me carga sobre la cama, dejándome caer en medio de ella. Corro mi lengua por mi labio superior, probando su boca en la mía. Estoy lista. Tan lista. Si no me toca de nuevo pronto, podría sólo mendigar por ello. A él probablemente le guste eso.


—Cristo, eres tan sexy. Mírate. —Mira hacia mí, sus ojos ardiendo mientras me estiro en la cama debajo de él—. No tienes ni idea de lo cerca que estaba de ponernos al lado de la carretera y tomarte justo ahí. Eso hubiera sido divertido. ¿Sexo en una camioneta? Tengo que poner eso en mi lista de cosas por hacer. —Tal vez la próxima vez —contesto, pero sé que no habrá una próxima vez. No con este chico de todos modos. Probablemente nunca lo veré de nuevo y tengo que estar bien con eso. Mis ojos se agrandan cuando se saca la camiseta con una mano. Oh, vaya. Su pecho desnudo es un espectáculo para la vista. Ancho, con un poco de pelo oscuro en el medio, es todo un hombre y no me siento ni un poco avergonzada de las miradas que estoy haciendo. Debe estar en todas las carteleras alrededor de toda la ciudad. Es musculoso, cada corte visible desde mi punto de vista. Su hombro derecho está completamente cubierto con tatuajes, que se extienden hasta el codo. Y créeme cuando digo que los tatuajes nunca se han visto mejor. Seis, no, ¿paquete de ocho, tal vez? La V. Esa más maldita gloriosa V que lleva lo que realmente quiero que se esconde bajo sus pantalones. Se deshace de sus pantalones y sus pantalones caen al piso, dejando a una impresionante erección presionada contra sus bóxers. Mi boca se hace agua instantáneamente. Quiero comérmelo. Se pone de rodillas al pie de la cama y me levanto sobre mis codos para verlo mejor. Estoy a punto de preguntarle qué es lo que está haciendo cuando mis pies son jalados hacia él. Y ahora estoy muy consciente de lo que planea hacer. Le ayudo y escucho un pequeño sonido de diversión mientras mis piernas caen sobre sus hombros. —Necesito probar este coño. —Sus manos alzan mi vestido para revelar mis bragas de encaje. Mi par favorito de hecho. Sentí que perder mi virginidad requería algo más que mis bragas estilo cachetero—. ¿Te quieres venir en mis labios, nena? Jodido infierno, si quiero. ¿Quién en su sano juicio diría que no a eso? —Uhmh. —Es todo lo que puedo darle en este momento. Mi cerebro está teniendo dificultades para formar un pensamiento completo mientras anticipa su boca sobre mí allí. Gruñe, profundo y gutural, deslizando su mano por mi muslo hasta que siento sus dedos corriendo arriba y abajo por el encaje. Estoy temblando y apenas está tocándome. —Tan mojado y caliente. —Presiona su cara entre mis muslos e inhala, su gemido vibrando contra mi cuerpo—. Maldición, hueles bien. Sin embargo, apuesto a que tu sabor es mejor. Mis bragas son removidas y su primera lamida casi me lanza como cohete fuera de la cama —Santa mierda. Eso es… Guau.


Mis muslos sujetan su cabeza con tanta fuerza, que me sorprende que logre mover la cabeza en absoluto. Pero se las arregla, y me está comiendo como si esto fuera lo que vamos a hacer toda la noche. Como que esta es la única forma en que experimentará en mi cuerpo. No puedo quitar mis ojos de encima mientras lo hace y tiene esa mirada de depredador en sus ojos justo ahora, no estoy segura de que me dejará mirar a otro lado aun si lo intentara. Está todo sobre mí, alternando sus movimientos, así que no me acostumbro a nada. Y parece que está disfrutando tanto como yo, haciéndolo con tanto gusto y tarareando en mi contra. Las vibraciones se desplazan a través de todo mi cuerpo, latiendo, latiendo, hasta que estoy tan cerca que no puedo ver bien. Así es como se supone que debe sentirse el sexo oral. Fresco, estimulante. Gracias a Dios que dejé toda mi vergüenza en la puerta porque está explorando cada centímetro de mi coño. Estoy tentada a encerrarlo entre mis piernas y nunca dejarlo tomar aire. Es increíble en esto y sé sin lugar a dudas, que dada la oportunidad, nunca experimentaré nada ni remotamente cerca a esto. Este hombre. ¡Santa mierda! Este hombre de aquí sabe exactamente lo que está haciendo. No me quiero venir tan rápido, pero no hay forma de que pueda frenar la manera en que reacciona mi cuerpo a él. Arqueo la espalda en la cama, gimiendo en voz alta mientras el orgasmo barre a través de mí como una ola. Lame de largo una vez, y después otra vez, asegurándose de tomar cada gota de lo que se ha ganado. —Eres jodidamente hermosa cuando te vienes. —Planta besos gentiles entre mis piernas, con sus ojos clavados en los míos—. Necesito ver eso de nuevo. —Su rodilla está entre mis piernas, dejando caer su mano justo en el lugar que solo él trabajó como si el mundo estuviera a punto de terminar. Gimo mientras me toma con un dedo, deslizándose dentro mientras mantiene los ojos en mí—. ¿Cuándo te lo haces tú misma, sólo te enfocas en el clítoris o jodes tu coño así? La.Pregunta.Más.Caliente.De.Todos.Los.Tiempos. Trago en voz alta mientras desliza otro dedo, aflojándome, preparándome para su polla. —Sólo mi clítoris. No creo que me pueda venir… —grito—, de esta forma. Santa Madre de Dios Sus ojos brillan con picardía. —Desafío aceptado. —Toma mi rodilla con su mano libre y comienza a follarme con los dedos, ignorando completamente mi clítoris. Protestaría si no se sintiera jodidamente increíble. Siento sus dedos curvarse dentro de mí, como si hiciera señas de acercarse, para venir todos juntos. Está frotando un glorioso punto que no sabía que existiera. —¿Que estás… Oh por Dios, yo nunca he, eso es… eres tú? —Estoy jadeando y arqueándome ante su toque mágico. Si empieza a hablar en lenguas no estaría sorprendida en lo más mínimo.


—Es tu punto G, ángel. Te voy a hacer venir en formas de las que nunca creíste posible. —Aprieta hacia arriba en ese punto mientras su otra mano empuja hacia abajo el frente de mi pelvis. No estoy segura si siente el cambio que esta pasándome o si lo ve. Pero sabe exactamente cuando pasa—. Eso es. Dame otro. Jodidamente lo necesito —gruñe y obedezco, dándole exactamente lo que demanda de mí. Trabo mis ojos con los de él mientras mi orgasmo corre a través de mi cuerpo, destrozándome en pedazos post clímax. —Santa mierda. Ven aquí. —Llego a él, viéndolo de pie y sacándose sus bóxers mientras chupa los dedos que se hallaban dentro de mí. Mis ojos se pierden más abajo, abajo, hasta que enfoco en lo que posiblemente pueda dividirme en dos. Es más grande de lo que pensaba. Muy grande—. Oh Mi Dios —dejo escapar, lo que causa que me mire con desconcierto. Los dos nos reímos y me cubro la cara avergonzada—. Lo siento. Ese fue un buen Oh Mi Dios. —Cristo, eso espero. —Se pone un condón y se mueve entre mis piernas—. Vamos a ver si tienes algún Oh Mi Dios para mí debajo de ese vestido. —Sus manos agarran el dobladillo del vestido y me siento, dándole el acceso—. Apuesto a que estas a punto de volar mi jodida mente. Me sonrojo de color carmesí mientras me quita mi vestido. Descansando hacia atrás en la cama, observo sus ojos correr sobre todo mi cuerpo, deteniéndose y ampliándose a medida que caen sobre mi pecho. Oh Dios. Estoy completamente desnuda en frente de este hombre y él sólo está mirándome. Sin embargo, debo dejar de mirarle, después de que volara mi mente en el orgasmo debería dejar que haga conmigo lo que quiera. Con una lengua como esa y dedos por los que daría mi vida, no puedo imaginar cómo de bueno es el resto de su cuerpo. Hablando del resto de su cuerpo. Mis ojos caen en su masiva erección y la necesidad crece en mí como un hambre palpable. —¿Umm, hay algo mal? —susurro mi miedo, al ver sus ojos saltar a los míos, finalmente dejando mis pechos. —Tus tetas son fenomenales. —Sus manos las aprietan y arqueo mi espalda en el colchón, empujándolas más dentro de sus palmas—. Quiero deslizar mi polla justo aquí y cubrirlas todas. —Pasa un dedo por el centro, sus ojos volviéndose picaros—. Apuesto a que te ves hermosa cubierta de mi. Apuesto a que te gustará también. —Jesús. Este chico se destaca en el departamento de hablar sucio. Y nunca pensé que estaría en eso. Pero viniendo de esa boca, esos labios, estoy dentro en el camino al infierno. Nunca había estado tan excitada en mi vida. Se inclina hacia adelante y me presiona contra el colchón, la sensación de él sobre mí es perfecta. Cada parte de su cuerpo está tocándome y no quiero que se mueva. Su erección se empuja contra mi clítoris y gimo mientras choca su boca con la mía. Su lengua gira y profundiza, lamiendo deslizándose en mi boca. Dios, es tan bueno en esto. Siento como que sólo estoy hurgando alrededor


pero no se queja. Corro a lo largo de los músculos de su espalda con mis manos, sintiéndolos flexionándose contra mi toque. Su boca se escapa de la mía y se desliza hacia abajo ligeramente—. Tengo que chuparlos, nena. —Tira de mi pezón una vez, dos, y luego lo mete dentro de su boca. —Oh, sí. —Sostengo su cabeza en mi pecho, sin desear alguna vez que se detenga esta maravillosa sensación. Alterna entre ellos, dándole a cada pezón atención igual mientras chupa, gira y muerde. El dolor es suficientemente justo para mezclarse con el placer. Placer intenso. Se siente increíble, pero quiero más. Echo de menos su polla ya que ahora se ha movido por mi cuerpo—. Puedes… oh. Su cabeza se levanta. —¿Puedo qué? —Mantiene sus ojos en mí mientras lame mi pezón izquierdo—. No voy a hacer nada más en este hermoso cuerpo a menos que me ruegues por ello. —Sus manos continuaron su dulce tortura en mi pecho—. Dijiste en el bar que nunca habías hecho esto antes. ¿A qué te referías exactamente? ¿Yendo a casa con un extraño? ¿O lo que estás a punto de rogarme por hacer? Bajo la mirada para encontrarme con su sonrisa. Cristo, es sexy como el infierno y juguetón. Una combinación mortal. Y tiene todo el derecho de ser engreído. Estoy a favor de rogar si se pone dentro de mí. — Um, ambas en realidad. Nunca he hecho nada de esto. He besado chicos y me han tocado un poco, pero esa es toda la extensión de mi experiencia. —¿Estás segura de que quieres hacer esto? Ni siquiera me conoces. Podría comer tu coño un poco más o follarte otra vez con mis dedos. Mi polla no tiene por qué conseguir terminar. Muerdo mi labio juguetonamente. —Tentador. Pero quiero que esto sea contigo. —Nuestros ojos se quedan fijos mientras se sitúa de vuelta entre mis piernas—. Tu solo pareces tan dulce. Me gustaría que mi primera vez sea con un chico dulce. —Muéstrame que quieres esto. —Sosteniéndome con su mirada, comandándome a hacer lo que me está pidiendo—. Muéstrame que quieres que sea el único que tome esto. Alcanzo su polla, deslizando el condón y frotando su longitud. Su gemido vibra a través de todo su cuerpo y lo siento cosquillear en la palma de la mano. —¿Crees que puedes hacerme venir con esto? —susurro mi provocación—. Te apuesto a que puedes. Apuesto que puedes hacer que me venga toda la noche con él. La más grande y dulce sonrisa se extiende por su cara y me desmayo. Me estoy jodidamente desmayando aquí. —Ese es el plan, cariño. Voy a ir lento, pero necesito que me digas si es demasiado para ti. —Coloca sus brazos a cada lado de mi cara, tomando su peso en sus antebrazos. Lo siento en mi entrada y coloca suavemente besos en mis labios mientras se desliza lentamente con un gruñido silenciado. Inhalo


bruscamente y cierro mis ojos fuertemente. Santa mierda, él es grande. Jodidamente grande. Se queda quieto, no entra todo el camino, y dejo salir el aire—. Jesús. Tan malditamente apretado —gruñe y deja caer su frente en la mía—. ¿Estás bien? —Sus preocupadas palabras soplan a través de mi cara—. ¿Quieres que lo saque? Abro los ojos y me encuentro con los suyos. Tengo que seguir adelante. Sé el placer que vendrá después del dolor. —No, no lo saques. Quiero que me folles. Su mano frota ligeramente mi mejilla de la manera más intima. — Bebé, no puedo follarte hasta que estés lista para mí. Te lastimaré si intento hacerlo ahora. —Baja su mano y agarra la mía, moviéndola alrededor de él—. Agárrame y empújame hacia ti. De esa manera, tú estás controlando esto. Asiento una vez, agarrándolo con ambas manos y guiándolo hacia mí. El dolor me golpea otra vez y me tenso. Cada musculo en mi cuerpo se contrae contra él. No puedo parar. Necesito hacer esto. Cierro mis ojos fuertemente mientras tiro de él dentro. Más profundo. Más profundo. Maldito infierno. Mis uñas se entierran en su piel y aspiro una dolorosa bocanada de aire otra vez. —Oh Dios —jadeo. El dolor comienza a cambiar, lentamente desapareciendo hasta quedar en nada. Fijo mi mirada en la suya y muerdo mi labio, viendo su expresión aprensiva. Está tan tenso como yo. No quiere lastimarme. Elegí al chico correcto. Relajo mi cuerpo completamente y empiezo a familiarizarme con la sensación. —Estoy bien —lo tranquilizo, viendo la rigidez de su mandíbula desaparecer y sus ojos iluminarse. Suavemente empuja todo el camino, calibrando mi reacción de cerca. Estudiando mi cara. Sus labios se abren levemente y sus ojos son tan brillantes que parecen iluminar en la oscuridad de su dormitorio. Un gutural profundo sonido escapa de su garganta mientras me abro para él, separando mis piernas tan amplias como pueden ir. —Estoy tan metido en ti, bebé, y se siente tan condenadamente bien. —Roza sus labios contra los míos—. Tan malditamente perfecto —susurra. —Estoy lista para que te muevas —le digo, con seguridad en mi tono. Estoy más que lista. Inclino mi pelvis hacia arriba y envuelvo mis piernas alrededor de su cintura. Lentamente se desliza hacia fuera, manteniendo sus ojos en los míos y observándome de cerca. El dolor ha desaparecido y lo único que siento es puro éxtasis. Júbilo. Maldita euforia. Gimo y levanto mis caderas, instándole más lejos. Oh, sí. Eso se siente bien. Sorprendentemente bien.


—Santa mierda —gruñe, deslizándose hacia atrás lentamente. Se inclina y besa a la esquina de mi boca—. ¿Todavía te duele? —Sonrío contra sus labios y sacudo mi cabeza—. Bueno. Voy a moverme realmente ahora, chica bonita. Sin embargo, no sé cuánto tiempo va a durar. Me estás apretando tanto, Dios maldito, tan ajustado, ángel. —Y luego toma el ritmo, sus caderas chocando contra la mía. Mis pechos balanceándose contra su pecho musculoso y lo beso profundamente, explorando cada centímetro de su boca con mi lengua. La habitación se llena con nuestros gemidos que de ninguna manera son amortiguados. Estoy segura de que las personas en el siguiente estado nos pueden oír. Empuje. Empuje. Empuje. —Oh Dios mío —digo mientras lame y chupa mi pecho. Y sé que estoy cerca. Estoy familiarizada ahora con lo que puede hacer por mí y no hay nada que lo detenga. La acumulación viene de muy dentro de mí y está llegando rápido. Como un reguero de pólvora propagándose. —Estás justo allí, bebé. ¿Estás lista? ¿Cuán jodidamente caliente es que sepa cuando estoy a punto de llegar? Ni siquiera necesito decirle. —Sí. Dios, sí —respondo. Desliza su mano entre nosotros y frota contra mi clítoris. Empujando más duro y más duro, más profundo de lo que creía posible y mi orgasmo rueda a través de mí como una corriente. —¡Oh! —Me estoy viniendo, aprisionando su cuerpo, y esta vez es aún más intenso que los dos primeros. Los dos primeros. ¿Cuán afortunada soy en este momento? Todo mi cuerpo tiembla contra el suyo mientras cavo mis uñas en la espalda y las rastrillo a lo largo de su piel. —Haz eso otra vez —demanda con urgencia. Repito la acción y gime audiblemente, embistiendo contra mí y buscando su liberación. —Bebé, ¡joder! Se retuerce dentro de mí y se queda quieto, relajando su cuerpo contra el mío, mientras ambos lentamente descendemos. Pero no quiero descender. Me gusta esta elevación. No, amo esta elevación. Esta elevación es increíble. Ahora entiendo lo que atrae a los adictos al sexo. Estoy eufórica y completamente usada. De hecho, me podría morir ahora y estar bien con ello. Y me gustaría que en mi lápida se leyera lo siguiente:


Mia Blaire Corelli Amada hija y amiga. Muerte por Orgasmo. Con una “O” mayúscula.

No tenía intención de quedarme dormida. Había planeado sorprender a Tessa después de mi noche increíble con mi extraño, explicando que me sentía demasiado excitada para esperar hasta el día siguiente para abandonarlo. Pero después de cinco orgasmos, cinco, una chica sólo puede tomar mucho antes de que se desmaye. Después de tomar un pequeño descanso para recuperar el aliento, me tomó por detrás, inclinándome sobre la cama, y luego me pidió que lo montara. Me sentía avergonzada en un primer momento. ¿Yo? ¿Tomar las riendas? Entonces lo llevé y me di cuenta de lo profundo que era de esa manera. Tan increíblemente profundo. Creo que esa es mi posición favorita ahora. Además de que le daba el acceso definitivo a mis pechos que parecía disfrutar enormemente. Creo que sus palabras fueron “las mejores tetas que he visto nunca”. Todavía estoy brillando desde ese cumplido. Y luego para rematar la mejor experiencia de mi vida, me sostuvo. Al igual que significaba apenas tanto para él como para mí. Que es donde estamos ahora. Su brazo cubre a través de mi cintura, con su respiración lenta y constante en mi cabello mientras miro el reloj de alarma en su mesita de noche. 10:14 a.m. No puedo creer que me quedé a dormir. En la casa de un extraño. Un completo desconocido. Bueno, no completo. Es el único hombre que conoce mi cuerpo como quiero que lo hagan. Y, dulce Jesús, sí que lo conoce. Además, se sentía natural acurrucarse junto a él y quedarme dormida en su pecho. Era casi íntimo, nuestra experiencia. Era caliente como el infierno, pero también dulce. Era amable con cada nueva posición, constantemente preguntando si me encontraba bien antes de que me llevara a esa profundidad de la pasión, y mierda, me poseía. Y sentí su afecto profundo en mí ser. Pero fingí que no lo hice. Esto no se supone que signifique algo más que una aventura caliente. Su cuerpo caliente estuvo presionado contra el mío toda la noche, nuestras piernas una maraña bajo las sábanas. El embriagador aroma de su perfume llenaba mis pulmones y se convertía lentamente en el único


aire que quería respirar. Nada nunca había olido tan divino. Completas delicias varoniles. Deseé poder mantenerlo. Me deslizo de debajo de su brazo y revuelvo alrededor de la cama, recojo mi vestido y las bragas. Después de vestirme y usar el baño, entro en mis tacones y agarro mi bolso. —Oye. —Su voz sexy de la mañana me llama la atención cuando estoy a punto de escaparme de su habitación—. Ven aquí, niña bonita. — Pone una mano detrás de su cabeza, sosteniendo la otra hacia mí. Se ve positivamente adorable de esa manera, simplemente recién despierto, el cabello que sobresale un poco y sus ojos aún somnolientos. Me acerco a la cama y tomo su mano, llevándola a mis labios para un beso. Sonríe, debilitando mis rodillas con hoyuelos—. Ese es uno de mis movimientos, ¿no es así? —Me tengo que ir. —Voy a liberar su mano, pero aprieta su agarre—. Tienes problemas, ¿lo sabías? Tengo lugares para estar. Su celular suena desde la mesita de noche, lo que le obliga a soltar mi mano con un gruñido de desaprobación. —Quédate conmigo un poco más de tiempo. ¿Cuál es la prisa? —El teléfono sigue sonando en su mano mientras espera mi respuesta. —No puedo. —Me inclino hacia abajo y paso mis labios contra los suyos, el tono de llamada finalmente desapareciendo. Y entonces camino hacia la puerta, lo que es una tarea extremadamente difícil. Cada gramo de mi ser quiere quedarse con este hombre, aunque sea sólo para hablar con él. —Espera, maldita sea. Al menos dime tu nombre. —Su teléfono empieza a sonar de nuevo, después de haber sido ignorado la primera vez. —Gracias por lo de anoche. Nunca me olvidaré de ti. Me permito una última mirada antes de deslizarme fuera de su dormitorio. Sus ojos están tristes, pidiendo incluso, y no puedo seguir mirando o me voy a romper. Me doy vuelta y lo dejo antes de que me debilite aún más. Y sé que nunca lo voy a olvidar. Era increíble, y es exactamente lo que yo quería que fuera mi primera vez. Un hermoso recuerdo. Eso es exactamente lo que va a ser.


3 Traducido por Vi Corregido por ConyML

esucristo, ¿qué? —Mi voz delata mi estado de ánimo. Espero que esta llamada no sea larga. Necesito dormir. Apenas lo hice la última noche, pero valió la pena. Maldita sea si lo valió. —Buenos días a ti también —suelta mi hermana. Es la única que tengo, pero su personalidad es tan llamativa que a veces parece que son veinte—. ¿Qué haces? ¿Estás ocupado? —Su voz se suaviza. La brusquedad se convierte en ese tono que usa cuando quiere algo. —Podría estarlo si no me hubieras interrumpido. —Apoyo mi cara en la almohada que el ángel sin nombre usó anoche. Cristo, ella huele bien. Como a cerezas y crema—. ¿Qué quieres, Tessa? —¿Puedes venir y limpiar la piscina? Cada vez que intento usar esa estúpida aspiradora, se atasca. —La escucho tomar aire y sé que va a continuar—. Por favor, Ben. Está caluroso y cuando Mia venga, quiero poder pasar el resto de la tarde en la piscina. Mia Infiernos Correlli. La chica más molesta que alguna vez existió. Me olvidé por completo de que iba a pasar el verano con Tessa. La última vez que la vi, era una insoportable chica de catorce años. Tessa y ella me perseguían por todo el maldito día, como si fueran cachorros, siempre esperando hacer lo que estaba haciendo. Y el hecho de que prácticamente vivía en mi casa no ayudaba mucho. Siempre estaba cerca. Lanzo la almohada que estaba oliendo hacia el final de la cama. —¿Por qué mierda no te quedas simplemente dentro con ella? No estoy de ánimos para pasar una hora limpiando una maldita piscina.


—Oh, vamos, Ben. Me lo debes y lo sabes. Además, prefiero que tú y Mia eviten los saludos incómodos para que se relaje un poco. —¿Qué significa eso? —Me levanto y comienzo a vestirme, sosteniendo el teléfono con la oreja y el hombro. No sé lo que quiere decir. No serían incómodos. Serían rápidos. Muy rápidos. No tengo ganas de estar mucho tiempo con ellas. —Sabes exactamente a lo que me refiero. Se sentía nerviosa como el infierno por volver, por ti. —El sonido de la puerta corrediza me llega desde el teléfono—. Cristo, hay como cien grados —dice dramáticamente—. Si sólo tuviera un buen hermano mayor que hiciera cosas lindas por mí. Cosas lindas que estarían bien merecidas, teniendo en cuenta la cantidad de favores de último minuto que hice por él este año. —Jesús, bien. —Cierro el cierre de mi short y tomo una remera limpia del armario—. Estaré allí en una hora. Su grito me hace alejar el teléfono a una distancia segura. Lo vuelvo a apoyar en mi oreja cuando su emoción se calma. —Eres el mejor hermano del mundo pero, ¿no puedes llegar un poco antes? Ella ya está en camino. —Una hora. También tengo cosas que hacer, ¿sabes? —Chicas a las cuales dar aventones y con suerte conseguir alguno de sus nombres. Ignoro el gruñido que me da antes de volver a hablar. —Muy bien. Gracias, Ben. Cortando la llamada, guardo mi teléfono en el bolsillo y vuelvo a tomar su almohada. Espera, ¿su almohada? Dios, tengo que frenarme. Es normal para mí traer a mujeres para pasar un rato, pero nunca, nunca, se quedaron a pasar la noche. Sin embargo ella fue diferente. Habría estado dispuesto a amarrarla a la cama si hubiera tratado de dejarme la noche anterior. Inhalo y dejo que su perfume me llene, sintiendo una patada en el estómago. Nunca le había quitado la virginidad a una chica antes. Es intenso. Jamás me hubiera imaginado que lo fuera, no con ese cuerpo y la forma en la que coqueteaba conmigo en el bar. Chupó y mordió mi pulgar como una maldita seductora. Pero su reacción al sexo y la sangre que dejó en mis sabanas, de hecho, me lo confirmaban. Lanzando la almohada al suelo, las tomo y las pongo en el lavadero. Amo esa mancha. No, malditamente la amo. Saber que me dio algo que nadie más tiene. Me dio una parte de ella que pude sostener y no me dejó nada más. Ni siquiera un maldito nombre. Vuelvo a la realidad y me pongo las zapatillas. ¿Por qué no me dijo su nombre? ¿Cuál era el problema? Entiendo todo lo casual de esta cosa. Sin restricciones. Sin expectativas. Pero siempre sé los nombres de las chicas con las que follo, o por lo menos los que ellas me dan. Eso es lo


único que sé de ellas, teniendo en cuenta de que nunca perseguí a nadie luego de una sola noche. Pero ella, maldición, me gustaría pasar muchas noches juntos. Incluso semanas. No fue sólo una simple y asombrosa presa, la mejor que nunca tuve, con esa vagina en la cual podría pasar horas o esas tetas que ocuparán mis fantasías hasta el día en que muera. Fue más que eso. Fue dulce y graciosa, tenía esa risa que me gustaría volver a escuchar. Su rostro se iluminaba cada vez que sonreía. Quiero hacerla reír más, con esa sonrisa hermosa y los labios preciosos que tenía. Y la forma en que me miraba con esos grandes ojos marrones, tan oscuros que me podría perder en ellos. Además, sabía lo que quería ayer en la noche sin siquiera tener que pedirlo. Necesitaba control y me lo dio, pero también empujaba cuando yo lo hacía. Cuando la probé, gritó por más. Mientras la cabalgaba tan fuerte que pensé que se me partiría la columna, exigió más. Se encontró conmigo en la mitad y dio tanto como tomó. Fue una salvaje perfección. Un hermoso caos. Es mi alma gemela de sexo y la dejé ir sin saber su nombre. ¿Por qué mierda? Debí haberla parado y rogarle hasta que me lo dijera. Inhalo la almohada contra la que mi rostro ha estado presionado durante varios minutos. Junto a su coño, es el mejor olor del mundo. Apaga mis sentidos como una droga. Estoy drogándome con ella y me enoja saber que no durará por siempre. Tomo mis llaves y dejo la almohada en la cama. Nunca lavaré esa funda de almohada. Nunca. El viaje se siente vacío, lo que me decepciona. Tenía la esperanza de que su auto se hubiera roto o que por algún milagro una de sus ruedas se hubiera pinchado y no supiera cómo cambiarla. La mayoría de las chicas no pueden, incluso mi hermana. Pero conociendo mi suerte, ella podría hacerlo más rápido que yo y seguiría con su viaje a Georgia o a donde sea que se dirigiera. Lo dijo de pasada. ¿Hacia dónde? Espero que esté yendo a Ruxton o volviendo a verme. Y si existe Dios, esto último pasaría. Y conseguiría su maldito nombre aunque eso significara mi muerte. Llego a la casa de mis padres y estaciono la camioneta en el barro endurecido. Nadie aparca ahí además de mí, pero es porque probablemente el vehículo se atascaría, y mi camioneta es la única que sería capaz de salir. A Tessa le tuvieron que remolcar su auto varias veces cuando intentaba demostrarme que su Ruv4 era mejor que mi auto. Se volvió más inteligente y ahora aparca el auto en la entrada. Caminando por el pasto veo dos piernas dobladas en reposeras. Las de mi hermana son fabulosas, teniendo en cuenta que se broncea aquí todos los días. Las otras contrastan como el cabello negro contra mis sábanas blancas anoche. Mierda. No es tiempo de ponerse duro. No pienses en ella. Bordeo la piscina y me paro junto a Tessa. Ambos rostros están cubiertos con toallas playeras, pero no es eso lo que estoy mirando. Mis


ojos miran lo que es imposible que sea el cuerpo de Mia Correlli. De ninguna manera. Es demasiado como para no endurecerme. —¡Ben! Jesús, me has dado un susto de muerte. —Tessa se incorpora y deja caer la toalla a su regazo. Noto como se tensa el cuerpo de Mia. Sus manos se agarran a su toalla como si estuviera dispuesta a patearme el culo en un segundo—. Pensé que habías dicho una hora. Sólo pasaron veinte minutos. —Sí, desafortunadamente, se canceló mi plan. —Vuelvo mi atención a ese lindo y pequeño cuerpo que encaja perfectamente con ese biquini amarillo—. Mia, es un gusto volver a verte. —Mjmm —responde. Río. Maldita sea. Está bien si quiere jugar. —Te ves muy diferente desde la última vez que te vi. ¿Sigues usando esos lentes tan… anticuados? —El pie de Tessa choca contra mi muslo—. Ay, ¿Qué? —Eres un idiota —suelta Tessa—. Mia, ignóralo. Solo está irritado porque no folla hace tres meses. Me paro en frente a ellas, logrando una mejor visión de Mia pero procurando mantener los ojos en mi hermana por el momento. —Púdrete. Sólo para que sepas, lo hice justo ayer. Y fue increíble. —Mjmm —repite Mia. Doy un paso a su lado, dejando su cuerpo en la perspectiva perfecta. Sus tetas son toxicas, enormes y apenas cubiertas por ese pedazo de tela. Tengo que agradecer a quien sea que inventó ese atuendo. Fue creado especialmente para ella. —¿Te da risa mi vida sexual, Mia? Porque si en serio quieres ver lo que soy capaz de hacer, puedo tomarte en esa reposera y hacerte gritar hasta que no puedas más. —No, gracias. Igual que tú, lo hice ayer. Y podría sentir ese placer durante meses. Incluso años. Todavía siento en mi coño la forma en que él trabajaba ahí. Su respuesta fue amortiguada por la toalla, pero definitivamente escuché la palabra coño. Y mi polla también. —¡Así se hace, amiga! —exclama Tessa. Pongo una mano en su rodilla, presionándola un poco. Ella se tensa. —Apuesto a que lo hago mejor que él. —Mi mano recorre su muslo, dolorosamente lento. Apenas se mueve. Su piel está erizada y caliente. Ella me detiene antes de que llegue a la mitad—. Andaré cerca de ti hasta que ruegues por mi polla.


—Dios sant… —Para en medio de la frase. Su toalla está en algún lugar que no me importa. Por qué solo estoy pensando en el rostro que no podría ser el de Mia Correlli—. ¿Tú? ¿Ben? ¡Ben! Oh, Dios. Oh, mi Dios. —Santa mierda. —Estoy en shock. Totalmente en shock. Es ella. Mia Correlli es ella. ¿Cuáles son las posibilidades?—. Mia, yo… —Se para rápidamente, sus caderas balanceadas mientras va hacia la casa—. Mia, ¡espera! —Comienzo a seguirla, pero el pequeño cuerpo de Tessa me bloquea. —¿Qué diablos fue eso? ¿En serio acabas de decirle a Mia andaré cerca de ti hasta que ruegues por mi polla? Tienes suerte de que no te haya derribado. Mi hermana es pequeña, así que puedo ver detrás de ella sin ningún problema, veo cómo Mia cierra la puerta detrás de ella. —Es complicado. Muévete para que pueda ir tras ella. —No es que no pueda moverla por mi cuenta, pero si lo hiciera ella se subiría a mi espalda como cuando éramos niños, y necesito estar a solas con Mia. Sus manos se hacen puños en sus caderas. —¿Qué es lo complicado? La has hecho sentir incómoda, como siempre que la ves, porque eres un idiota. Me comienzo a irritar. Tomo a Tessa de los hombros y gentilmente la acomodo en la silla. —Déjame unos minutos con ella. No la lastimaré, lo prometo. Sólo tengo algo que decirle. —Mi voz es sincera y Tessa lo nota. Relaja sus hombros y se acomoda contra el respaldo, tomando su posición favorita. —Cinco minutos. Y si vuelve llorando cortaré tus preciosos bebés. Buen trato. Cortármelas sería algo profundo, pero no habrá necesidad de ello. Mia no lloraría. Nunca la haría llorar. Si pudiera hallarla. Estoy vagando por la casa buscando pistas de ella, pero lo único que encuentro es el silencio. —¿Mia? Nena, por favor, háblame. Escucho una puerta abrirse y la veo aparecer con los ojos enrojecidos y rastros de lágrimas. —No me llames así, ¿cómo te atreves a decir todas esas cosas que dijiste allí afuera? —Estamos tan cerca que nuestras piernas chocan, pero al parecer no le gusta la cercanía, porque me aparta—. No lo puedo creer. No puedo creer que tú eras el de anoche. Esto no puede estar pasando. — Lágrimas caen por su rostro y las limpio antes de que ella pueda detenerme.


—Yo tampoco lo creo. Pero, mierda, Mia, este es el día más feliz de mi vida. —Llevo mis manos a su cara y la sostengo, sintiéndola temblar—. No he sido capaz de dejar de pensar en ti en toda la mañana. Lo de anoche fue… —Un error —interrumpe. Sus manos quitan las mías y da media vuelta, mira por la ventana—. Uno muy grande. Si hubiera sabido que eras tú, no lo hubiera hecho. Estoy segura de que ahora lo sabes. —No fue un error. —Voy hacia ella y coloco mi nariz en su cabello. Mierda, nada huele tan bien como esto. Nunca me cansaría de olerlo—. Algo como eso nunca sería un error. Lo que me diste… Lo que compartimos… Mia, nunca he… —Bajo mis manos por sus brazos y el hecho de que todavía esté en bikini hace que mi polla luche como nunca lo ha hecho—. Nena, por favor. —Por favor, déjame retorcerme dentro de ti. Por favor, déjame sentir tus pechos. Por favor, da media vuelta y ruégame que te folle justo aquí. Nunca me sentí tan sumiso y listo para desentrañar al mismo tiempo. Pero así es definitivamente cómo me siento en este momento. Como si un dedo de ella fuera lo único necesario para poner más presión a mi polla. Se mueve rápidamente fuera de mi alcance y vuelve por el pasillo por el que apareció. —No sé de qué sentimiento hablas. Y fue un error, Ben. Uno muy grande. —Sus ojos me ven con arrepentimiento y otra vez brotan lágrimas de ellos—. No puedes dejar de arruinarme la vida, ¿cierto? La veo irse, incapaz de responder. ¿Arruinar su vida? Soy un imbécil. Se abre la puerta corrediza de cristal. Tessa me mira con las cejas levantadas y señala la dirección por la que Mia se fue. —Estoy comenzando a sentir que quiero golpearte, así que te recomiendo que corras por tu rostro y el preciado atributo que Dios te dio. En vez de responder, paso por su lado y camino hacia mi camioneta. Estoy un poco mareado y mi corazón todavía siente la amenaza de Tessa. La chica de mis sueños resultó ser la jodida Mia Corelli. ¿Qué diablos? No la había visto por tanto tiempo. Y ahora está aquí. Mi ángel pasará aquí el verano y no quiere nada que tenga que ver conmigo.


4 Traducido por Apolineah17 Corregido por Nyssa

ueno, no vi venir esto. Ni en un millón de años. — Tessa se deja caer en la cama en la que había estado acurrucada después de que compartí mi pequeño sucio secreto con ella. Se movió de un lado para otro durante esa confesión, su mandíbula golpeando el piso en el momento en que dije que perdí mi virginidad con su hermano—. Esto. Es. Loco. Quiero decir, en primer lugar, no tenía idea de que seguías siendo virgen. Jódete, muchas gracias por no decírmelo. Aunque no estoy segura de que te hubiera creído, teniendo en cuenta cómo luces. Sonrío débilmente ante su cumplido. —Sí, bueno, me gustaría todavía serlo. No puedo creer que haya sido tan estúpida como para no preguntarle su nombre anoche. Esta mierda podría haberse evitado fácilmente. —Porque no hay manera en que hubiera seguido con ello si hubiera sabido que esa boca le pertenecía a Ben maldito Kelly. El chico me hizo llorar diariamente durante cinco años. El chico que me hizo sentir insignificante. El chico que odiaba. —En realidad no veo cuál es el gran problema aquí. De hecho, creo que es jodidamente increíble. —Se mueve hacia arriba en la cama y pone la cabeza en la almohada junto a la mía—. ¿Cómo estuvo de todos modos? ¿Te corriste? Pongo los ojos en blanco ante su franqueza. —Eres repugnante.


—Soy entrometida y puedo pretender que no fue mi hermano. — Enrolla su cabello alrededor de su dedo, sonriéndome—. Escúpelo, Mia. He compartido todas mis aventuras sexuales contigo en los últimos años. —Sin que yo te lo pida. Me encantaría ser capaz de olvidar algunos de esos horribles detalles. —Oh, por favor. Como si no hubieras disfrutado vivir indirectamente a través de mi coño. Mi coño libre de ETS, por cierto. Lo haces sonar como si fuera una prostituta. Me tapo el rostro con las manos, escuchando a Tessa reír en voz baja a mi lado. Si voy a compartir cómo su hermano me persuadió, no quiero que vea lo mucho que lo disfruté. Porque no lo hice. Nunca disfrutaría nada que lo involucrara. Y la opresión en mi centro que se está formando ante el recuerdo de la otra noche no tiene nada que ver con ese idiota. Gruño fuertemente antes de confesar: —Fue hermoso. Fue dulce y juguetón, pero también sabía exactamente lo que estaba haciendo. Definitivamente me corrí. Mucho. —¿Cuánto es mucho? —Levanto mi mano, escuchando su suave jadeo—. Jodidas bolas. Ben puede conseguirlo. Dejando caer las manos, me doy la vuelta para mirarla. —Pero no quiero que Ben lo consiga. No quiero que él sea el chico que tomó mi virginidad. Lo odio, Tessa. Sabes lo mucho que lo odio. —No era un secreto. Nunca escondí mis sentimientos por él hace años y no trataba de comenzar ahora. Siempre y cuando esos sentimientos siguieran siendo familiares. Estaba acostumbrada a odiar a Ben. Esos eran sentimientos con los que podía lidiar. No con lo que sea que sentí anoche. O no sentí. Porque no sentí nada. —Mia, ¿eres la misma chica que solía vivir aquí? ¿La chica que no se atrevería a decir una maldición o a llevar un bikini como el que actualmente estás mostrando? —Sonríe y menea juguetonamente las cejas. —No. Supongo que no —contesto monótonamente. Sabía exactamente a dónde iba con esto, y realmente no quería escucharlo. —Bueno, Ben no es el mismo imbécil cara de perdedor que solía meterse contigo cada vez que podía. En realidad es bastante tolerable ahora. —Trato de rodar lejos de ella pero me agarra del brazo, manteniendo mi mirada—. Él no es ese chico, Mia. No lo ha sido por un tiempo. Y creo que lo sabes en el fondo. —Hace una pausa, sus labios mostrando una sonrisa descarada—. No hay manera en que ese mismo chico te hubiera hecho sentir de la forma en que te sentiste anoche. —¿Asquerosa? ¿Nauseabunda? Porque así es como me sentí.


—Sí, está bien. Díselo a tus cinco orgasmos. —Suena tan poco convencida como yo me siento. Lo que sea. Incluso si él poseyó mi cuerpo, no iba a admitirlo frente a Tessa. O frente a mí misma para el caso. —Esta no es la forma en que estaba esperando comenzar mi verano. —No puedo imaginar empezarlo mejor. ¿Sexo caliente que terminó en cinco gloriosos orgasmos? Tendré en cuenta esas cosas, daría mi brazo derecho por doscientos, Alex. —Choca su hombro contra el mío y se desliza fuera de la cama—. Conozco a dos hombres que me ayudarían enormemente en una situación como esta. —No estoy interesada en tus vibradores. Somos cercanas, pero no tan cercanas. Escucho su risa mientras desaparece por el pasillo. Esto es jodidamente increíble. El hombre que no podía sacar de mi cabeza desde que puse mis ojos en él anoche resulta ser el idiota que ansiaba olvidar. Fue Ben quien me hizo sentir caliente y deseada por primera vez en mi vida. Fue Ben quien encendió mi piel e hizo que mi interior ardiera, y no en de la forma de ETS. Fue Ben a quien le grité por lo de anoche y a quien no quería dejar esta mañana. Benjamin jodido Kelly. Se burló de mi cuerpo durante años, pero anoche lo veneró. Diciéndome lo bien que sabía. Lo increíble que me sentía. Cómo quería quedarse profundamente dentro de mi coño hasta el día que muriera. Y me debatía entre el deseo de recuperar todo lo que habíamos experimentado juntos en no hace ni siquiera veinticuatro horas y pedirle que me tocara de nuevo. Cada vez que cerraba los ojos, podía sentir sus manos sobre mí. Su aliento en mi piel. Su lengua en mi clítoris. Su polla en mi coño. Me reclamó ayer por la noche y odiaba que me hubiera encantado. Tessa aparece en la puerta, con dos recipientes de helado Ben & Jerry en sus manos. —Digo que alquilemos algo no romántico y devoremos el contenido de estos recipientes. Necesitas desesperadamente una noche de chicas y voy a hacer que la tengas. —¿Es ese helado Half Baked? —Demonios. No he tenido uno de esos en años. Ella asiente y su sonrisa se hace más grande—. Eres increíble. Estoy dentro de la noche de chicas. —Eso es lo que estaba esperando que dijeras. Cámbiate y aplasta tu alegre culo frente a la televisión. —Me deja para hacer precisamente eso, y no pierdo el tiempo. Me pongo un vestido veraniego y la encuentro en la sala de estar, me zambullo en mi helado mientras ella se desplaza en la selección de películas.


—¿El Lobo de Wall Street o Capitán Phillips? —pregunta cuando se desplaza en la sección de On Demand. —El Lobo de Wall Street. No tengo ganas de llorar y ver a Tom Hanks siendo capturado por piratas, probablemente me romperá. Sabes que amo a ese hombre. —He estado enganchada con las películas de Tom Hanks desde que vi Philadelphia. Y ni hablar de Milagros Inesperados. Lloré como un bebé cuando Tessa y yo la vimos juntas. ¿La escena de la electrocución? Ni siquiera puedo con ello. Comienza la película y nos sentamos de nuevo, ambas nos zambullimos la comida que seguramente arruinará cualquier apetito para la cena. Estamos a la mitad de la película y de nuestros recipientes cuando el teléfono de Tessa suena. —Estás interrumpiendo una noche de chicas, te hago saber. Y el castigo por tu crimen es la muerte por castración. Me río alrededor de mi cuchara, mis ojos abriéndose cuando Leonardo Di Caprio inhala cocaína del culo de una chica. —Mmm, eres tan gracioso. Y no es asunto tuyo. Creo que has hecho suficiente daño como para justificar una vida de terapia. —Me encuentro con sus ojos brevemente antes de que gire la cabeza—. Simplemente déjala sola. Si ella quiere hablar contigo, hablará contigo. No necesito hacer conjeturas para saber con quién está hablando. Y una parte de mí no quiere reconocer el deseo que tengo que esté en una línea de teléfono fijo para que pueda levantar el auricular y escuchar. —No tengo idea, pero sea lo que sea, no va a estar relacionado contigo. Ahora déjanos en paz para que podamos ver toda esa cocaína siendo inhalada de una forma que definitivamente está calentando toda la parte sur de mi cintura. —Lanza el teléfono sobre la mesa de café—. Lo siento por eso. Al parecer, eres difícil de olvidar. —Sonríe coquetamente hacia mí y me preparo para lo que está a punto de decir—. Pero eso no podría afectarte, porque es mi hermano del que estamos hablando. ¿Verdad? —Es cierto —afirmo sin dudarlo. No voy a caer en esa trampa. Mantengo mi atención en Leonardo y alejo mis pensamientos de Benjamin Kelly. —Quiero decir, no es que él fuera dulce y juguetón contigo ni nada por el estilo. —No. En absoluto. —Y no es como si te hubiera dado esta hermosa experiencia para atesorarla por el resto de tu vida. Ese no fue Ben. —No lo fue.


—Y él definitivamente no es el chico que dulcemente se puso, como sabes, a trabajar en tu coño hasta que te zumbaba entre las piernas varias horas después. —Escucho su sonrisa a través de las palabras, pero no alejo mi mirada de la televisión. No quiero agrietarme. —Definitivamente no es él. —Estoy luchando, realmente luchando para no romperme. Me siento excitada de repente, como si mi cuerpo estuviera completamente cargado y listo para funcionar. Estoy empezando a moverme nerviosamente y eso no pasa desapercibido. —Una pregunta rápida. ¿Cómo te llamó Ben cuando te folló, dado que no sabía tu nombre? —Nena. Ángel. Linda chica —dejo escapar lo más apabullante sobre el chico en el camino. Incluso mi voz sube una octava. Mierda. En ese momento me giro hacia ella. Ella ganó y lo sabe, y la sonrisa en su rostro sólo se suma a mi irritación—. Te odio. —Das una pelea impresionante, te concederé eso. —Me arroja una almohada, golpeándome directamente en la cara—. Sólo admite que medio te gusta la idea de mi hermano conociendo todos los íntimos detalles de tu cuerpo. —Nunca. —Meto la almohada con la que me golpeó detrás de mi cabeza, llevando una cucharada gigante de helado a mi boca. Necesito una mordaza porque apuesto a que va a seguir con esta conversación. Sé que entre más hablemos de eso; crece la posibilidad de que meta la pata y diga algo que no quiero revelar. —Esto puede parecer en el límite de lo inapropiado. —Oh, Dios. Por favor, ahórramelo. —Estoy cuchareando helado hacia mi boca a un ritmo impresionante en este momento. El límite de lo inapropiado para Tessa significa cubrir tus oídos y, por favor, sacar a todos los niños del estado. Ella gira su cuerpo, metiendo las piernas debajo de su trasero. —¿Él es realmente grande? Porque he escuchado rumores. —Lleva las manos frente a ella, manteniendo la distancia entre los dos—. Veintitrés centímetros de rumores. —Jesucristo. —No debería sorprenderme. En verdad no debería. Es Tessa Kelly de quien estamos hablando. Se siente lo suficientemente cómoda hablando de sexo con cualquier persona. Incluyendo sacerdotes confesionarios. Estoy segura de que el número de avemarías que le han dicho que recitara está en los cientos. Dejo caer mi cuchara en mi contenedor vacío y suspiro pesadamente—. ¿Por qué querrías saber eso de tu hermano? Eso es increíblemente raro. —Así que, puedo chocarlas cinco contigo. Perder la virginidad con alguien tan masivo como él puede o no ser es digno de un maldito premio.


—Pone su mano cariñosamente en mi rodilla, pero no hay nada tierno sobre esta conversación. Sus tácticas son una estratagema, una cubierta para que esta conversación parezca inocente—. Y desde que tu boca estaba envuelta alrededor de sus veintitrés centímetros, me imagino que serías capaz de responder mejor que nadie. Empujo su sucia mano lejos. —Para tu información, mi boca no estaba envuelta alrededor de él. Todos sus veintitrés centímetros se quedaron entre mis piernas toda la noche. —¡Ajá! Así que puedo creer todo lo que he escuchado. —Levanta su mano hacia mí, y después de varios segundos de debatir su gesto, la complazco con un chócalas cinco—. Malditamente correcto. Estoy celosa. Veinte es mi número más grande. —Cuan infortunada. —Agarro el control remoto y subo el volumen—. ¿Podemos por favor ver el resto de la película? Ya he terminado de discutir la anatomía de tu hermano contigo. —Su maldita buena anatomía. —Bien, de acuerdo. Pero respóndeme una última pregunta antes de terminar esto. —Miro vacilante sobre mi hombro. Dios sabe qué podría golpearme con la siguiente. Ella sonríe—. ¿Cómo te encuentras, analmente hablando? ¿Aún virginal? —Muy. —Bueno, eso es probable sea lo más prudente considerando con lo que él está trabajando. La almohada que usaba para golpearme ahora está sorprendente contra su cara. —Realmente deberías venir con una etiqueta de advertencia. Por favor, mantenga alejado de los niños pequeños, los ancianos, y cualquiera con un marcapasos. Se ríe, recogiendo su largo cabello castaño nuevamente dentro de una cola de caballo. —Como tú deberías. Por favor, mantenga todos los penes de menos de veintitrés centímetros alejados de este coño, porque la barra se ha establecido. Siento mi rostro arder al instante. ¿Es raro estar de acuerdo con ella en esa evaluación? Quiero decir, seguramente no hay muchos penes por ahí que se podrían comparar con lo que Ben fue tan bellamente adornado. He visto bastante porno, e incluso esos penes no podían sostener una vela a la suya. Golpeo mi cabeza hacia atrás en el sofá y me quedo mirando la TV. Maldita sea, Ben. No sólo has arruinado mi vida, sino que también has arruinado todos los tamaños promedio de penes para mí. Ahora voy a comparar cada uno de los apéndices al tuyo. Muchas gracias, imbécil.


Debería estar durmiendo. Pero desde que no estoy durmiendo, debería estar leyendo un libro o viendo la televisión, o haciendo cualquier cosa además de lo que estoy haciendo en estos momentos. Esto es una locura. Nunca antes he estado enojada y caliente al mismo tiempo, pero eso es exactamente lo que estoy sintiendo en este momento. Es una furiosa lujuria y la odio. Quiero golpear a Ben en la garganta y quiero follarlo por toda la casa. Y sé a ciencia cierta, y me da vergüenza admitirlo, que disfrutaría a fondo haciendo ambas cosas. Son las tres y quince de la mañana, y mientras el resto de la población de Alabama duerme, mi mente y dedos están muy ocupados mientras me vengo por segunda vez esta noche con pensamientos de Ben. Esto no me tomó mucho tiempo porque él era tan bueno y me dio una serie de recuerdos con los que trabajar. Antes pensaba en él agarrando mis caderas y estrellándose contra mí rudamente desde atrás. Me agarró del cabello y golpeó mi culo, y me vengo cuando me imaginé su lengua lamiendo mi columna vertebral y sus dientes mordiendo mi espalda. Pero en este momento, está devorando mi coño con esa boca experta suya. Esa boca listilla que me gustaría golpear y luego follar. La única que sugirió que yo montaría cuando estábamos en la piscina antes. Mis piernas están puestas en su cabeza y me estoy derritiendo como si él fuera el sol y yo fuera un helado. Me vengo sobre mi mano, y no puedo dejar de lado la sensación de irritación que se derrama sobre mí cuando dejo que Ben Kelly mande sobre mi cuerpo por segunda vez en una hora. Y sé sin duda que estará irritándome otra vez mañana por la noche.

El olor del tocino me golpea como un camión marca Mack, sacándome del sueño de Ben que estaba molestamente disfrutando. Por lo general sería capaz de darme la vuelta y volver a dormir, pero es tocino y podría comer mi peso en esa cosa por lo que los sueños pueden esperar. Me sorprende sin embargo que Tessa esté levantada y haciendo el desayuno. Le gustaba dormir incluso más que a mí y era por lo general la última despierta cuando solía pasar la noche con ella. Tal vez sólo está


siendo una muy buena anfitriona. De cualquier manera, estoy a favor de conseguir despertarme a diario por ese delicioso olor. Hago mi camino por el pasillo, retirando mi salvaje cabello de la cara. —Oh mi Diosssss, eso huele increíble. Tengo tanta hambre en este momento. —Me detengo en seco cuando la cocina está a la vista. Tessa no es la que hace el desayuno, y de repente quiero arrojarme de nuevo a la cama e ir a por la tercera ronda con mis dedos favoritos. Contengo el escalofrío que siento recorrer a través de mí ante la idea de hacer precisamente eso. Ben gira su cabeza y me golpea con una sonrisa. —Buenos días. ¿Qué tipo de huevos quieres? —¿Qué estás haciendo aquí? —pregunto, cruzando los brazos sobre el pecho y con el ceño fruncido en su dirección. Maldita sea. Ahora de repente no sólo tengo un antojo de tocino. Él está invitando esto tan temprano en la mañana. Ligera barba incipiente. Ganchito. Cabello que sobresale un poco. Ganchito. Vagina despierta y lista. Doble ganchito. Luce muy follable en este momento y eso me irrita sin fin. Se ríe suavemente y agarra un plato fuera del gabinete. —Esta es la casa de mis padres. Desayuno aquí todo el tiempo. —Sostiene el plato de tocino hacia mí—. ¿Quieres un poco? —No. Me mira sin estar convencido. —¿No te acabo de escuchar que dijiste que estás muriendo de hambre? Y sé que quieres este tocino. Solíamos pelear por la última pieza todo el tiempo cuando te gustaba pasar la noche aquí. —Coloca el plato en la isla que ya está arreglado para dos personas y comienza a batir algunos huevos en un bol—. ¿Revuelto, está bien? —No conoces nada de mí. Sólo porque me gustaba el tocino, no significa que lo quiero ahora. —Cruzo la habitación con una mueca molesta pegada en mi rostro, abro la nevera y sacó el jugo de naranja—. Y no quiero huevos. —Conozco mucho sobre de ti —dice, bajando la voz a un bajo murmullo. No me puedo deshacerme de la manera en que esto ondula a través de mi cuerpo, haciendo que todos mis músculos se contraigan y mi temperatura corporal se dispare—. Ahora siéntate y déjame alimentarte. Tomo un sorbo de mi jugo de naranja y camino hacia el sofá. —Te lo dije. No quiero ningún desayuno. —Empiezo a hojear los canales de televisión, tratando de calmar el hambre que está creciendo más y más persistente. Quiero ese tocino. Y el hombre que lo hace. Cierra la boca, vagina.


—Haz lo que quieras —dice. El taburete raspa a largo del suelo antes de que el sonido de crujido llena mis oídos. Y es tocino crujiente. Hijo de puta—. Mmm. Esto es realmente bueno. ¿Por qué no dejas de ser terca, traes tu dulce culo aquí y te unes a mí? Volteo mi cabeza rápidamente y miro fijamente hacia él. —Y ¿por qué no dejas de ser un acosador y comes el desayuno en tu propia casa? No puedes decirme honestamente que estás aquí sólo para asaltar la nevera de tu mamá. Sus labios se curvan en una media sonrisa. Con esa chulería que se vierte fuera de él que yo no quería encontrar atractivo. —No, no puedo. Pero tú no puedes honestamente decirme que no estás al menos un poco feliz de verme. Especialmente desde que cociné tu comida favorita. —Toma un bocado de su tira de tocino, sonriendo con arrogancia—. ¿Recuerdas cuan enojada te solías poner cuando robaba piezas de tu plato? Lanzo el control remoto y echo un vistazo hacia la isla, viéndolo inclinarse hacia atrás en la silla al ver mi expresión irritada. ¿Quiere hablar de recuerdos? Hablemos de recuerdos. —No, no me acuerdo de eso. Lo que sí recuerdo es a ti llamándome caníbal, ya que me gustaba comer mi propia especie. —Su confianza se desvanece rápidamente de su rostro y parece arrepentido ahora. Aunque no estoy segura de si se está arrepintiendo de caminar por el carril de los recuerdos o de venir aquí en primer lugar—. Fue un poco difícil de disfrutar de mi comida favorita cuando cabrones como tú no me dejaban olvidar cuan pesada era. Estuve un par de días sin comer una vez a causa de la mierda que me dijiste. ¿Sabías eso? Deja caer su mirada de mi cara al suelo. —No, yo no lo sabía. — Levanta la mirada de nuevo, rogándome con los ojos. ¿Por perdón? ¿Para pasar por todo lo que ha dicho alguna vez a mí? Casi imposible—. No tenía idea de que provocaba algo así. Yo era un niño, Mia. Realmente no me importaba herir tus sentimientos en ese entonces. Pero Cristo, han pasado nueve años. No soy ese chico nunca más. —Extiende la mano para acariciar mi brazo pero retrocedo antes de que me pueda tocar. No quiero sus manos sobre mí. Sé exactamente lo mucho que me va a gustar. Sus ojos cambian y esa mirada pícara suya con la que me estoy empezando a familiarizar me golpea—. Parecías disfrutar de la persona que soy ahora la otra noche. Si recuerdo correctamente, me disfrutaste cinco veces. —Increíble. Acabas totalmente de probar mi punto. —Agarro un puñado de tocino y encuentro su mirada confundida. —¿Qué punto es ese? Le lanzo una mala mirada antes de girar sobre mis talones y caminar hacia mi dormitorio.


—Que aún eres un cabrón —le grito por encima de mi hombro. Al escuchar el sonido del taburete raspando el suelo otra vez, estrello mi puerta y la bloqueo, retrocediendo mientras los pasos en el pasillo son cada vez más fuertes. Se paran en la puerta de mi habitación y el pomo de la puerta tintinea. —Mia, vamos. Sólo siéntate y come algo del desayuno conmigo. Me siento en el borde de mi cama y comienzo a masticar un pedazo de tocino. —¿Puedes tomar una pista? No estoy interesada en comer o hacer cualquier cosa contigo. —Tomo otro bocado y escucho un poco de movimiento en el otro lado de la puerta. Tiene que irse. Realmente no quiero pasar todo el día encerrada en mi habitación. Y no hay ninguna posibilidad en el infierno que me este metiendo en mi bikini delante de él otra vez. No después de la manera lujuriosa en que me miró él ayer. No puedo manejarlo mirándome así de nuevo. Como si quisiera comerme viva. Como si supiera exactamente lo que estaba debajo de esa bikini y exactamente lo que quiere hacer. —Soy persistente. Levanto la vista hacia la puerta, imaginándolo de pie en el otro lado. —¿Qué? El sonido de su garganta aclarándose viene antes de hablar. —Soy un tipo persistente. Si me pides que me vaya, me iré, pero eso no va a detenerme de tratar de estar cerca de ti. Ninguno de nosotros habla por lo que parecen horas. No quiero que me guste la idea de ser perseguida por Ben. Mi cerebro quiere golpearlo con algún tipo de cargo por acosador mientras mi vagina quiere encerrarlo con llave por el verano. —Entonces, ¿quieres que me vaya? —pregunta, y puedo escuchar la ansiedad en su voz. Como si él ya supiera la respuesta a su pregunta, pero estuviera orando miserablemente por algún milagro. —Sí —le contesto rápidamente sin ninguna indecisión. Sé que si me permito tiempo para pensarlo, mi deseo de tener un orgasmo estilo Ben dominará cualquier y todo pensamiento racional. No dice nada más antes de que el sonido de sus pasos se desvanezca en la distancia. Después escucho la puerta corrediza de cristal cerrarse, me tiro de nuevo en mi cama. Tessa me había asegurado que no iba a tener que ver mucho de su hermano cuando planeé este viaje, pero esa garantía parece ser un recuerdo lejano ahora. Podría estar despertando cada mañana con el olor de Ben haciendo desayuno si decidía mostrarme cuán persistente que podía ser. Tengo miedo de admitir que una parte de mí no odia a la posibilidad de ese tipo de llamada de atención. Y no tiene nada que ver con el tocino.


5 Traducido por Kariza & JackieC Corregido por *Andreina F*

unca me había masturbado tanto en mi vida. Si mi polla no se cae pronto por todo el tratamiento que le estoy dando, voy a estar asombrado. No puedo sacarla de mi cabeza. Sus labios, su trasero. Sus jodidos pechos. Cada vez que pienso que estoy haciendo un progreso, una imagen me viene a la cabeza o la memoria de sus sonidos llena mis oídos. Esos malditos sonidos que hacía cuando me encontraba dentro de ella. Cuando lamía su coño. Cuando empujé su cabello. Necesito escucharlos de nuevo y necesito escucharlos pronto. Pero no quiere nada conmigo. Me odia, y no puedo decir que la culpo. Fui una completa mierda cuando éramos más jóvenes. Me burlaba mucho de ella. Todo el tiempo, de hecho. Pero todos los chicos son idiotas a esa edad. Tiene que saber eso. Ya no soy el mismo chico, y definitivamente ella no es la misma chica. Y nosotros jodidamente compartimos algo, maldición. Tuvo que haberlo sentido. Tenía que verla ayer, aunque sea por sólo unos minutos. No podía dormir de todos modos así que pensé en hacer un desayuno para nosotros dos. Mia solía comer el desayuno con nosotros todo el tiempo así que sabía qué le gustaba. Pensé que al menos disfrutaría de su compañía por una hora mientras se sentaba a mi lado, pero no. Aparentemente, era el más grande idiota para ella de lo que yo recordaba. El pensamiento de ella muriendo de hambre por un comentario idiota que hice me enfureció. Se aferra a un más profundo odio hacia mí del que me di cuenta. Pero el que me empuje lejos no va a detenerme. Me siento atraído hacia ella, y no solo porque quiera estar enterrado en ella todo el tiempo. Se siente bien estar a su alrededor. Sólo jodidamente correcto. La quiero. A toda ella. Y puedo ser


realmente un hijo de puta implacable cuando se trata de algo que quiero. Al menos ahora sabe eso. Mi teléfono suena en mi mesita de noche y lo tomo con la mano libre, la otra tomando mi polla. Es una buena cosa de hecho. Estoy a punto de frotarme a mí mismo si no tengo un puto agarre. Otro aparte del que he tenido por la última hora. Luke: Todo el mundo va hoy a Rocky Point. ¿Iras? Luke es mi mejor amigo y lo ha sido desde que nos conocimos en la academia. Normalmente estaría con todo para ir a Rocky Point con él. Pero estoy cansado de otra noche de actividad sexual, en este momento auto infligida. Yo: Paso, estoy jodidamente agotado. Luke: ¿Estás seguro? Escuche que alguna pieza de culo caliente estará con tu hermana y ambas estarán ahí. ¿Sabes algo de eso? A joder dormir. Yo: Te veré ahí. Y no la llames así de nuevo. Bueno, mi decisión está tomada ahora. Realmente no tomó mucha persuasión de parte de Luke. O nada en absoluto. Donde Mia va, voy yo. Me levanto de la cama y hurgo en algunos de mis cajones. No me importa si probablemente no me quiere ahí. Estoy jodidamente yendo. Mi teléfono suena de nuevo mientras camino hacia la puerta de mi camioneta. Tessa: Debo estar delirando para darte esta información, o tal vez sólo tengo una debilidad por mi hermano mayor. Vamos camino a Rocky Point hoy, y creo que deberías estar ahí. No creo que te odie para siempre, Ben. Pero si la haces llorar, voy a dar de comer tu polla a los caimanes. Yo: Ya estoy de camino, no le digas que voy. Tessa: ¿Crees que tengo deseos de morir? No puede odiarme por siempre. Y gastaré el resto de mi vida probándome a mí mismo para ella si es necesario. He cometido un montón de errores. He hecho cosas de las que me arrepiento. Pero lo que Mia y yo compartimos hace dos noches no fue uno de ellos. Sólo necesito algo para hacerle ver eso por ella misma.


No vi el coche de Tessa o Mia cuando me estacioné en la hierba en Rocky Point. Y me sentía feliz por eso. Quería ganarles al llegar aquí, así Mia no haría nada sin mí. Incluso cuando probablemente no lo merecía, quería todo su tiempo. Era un bastardo egoísta cuando se trataba de ella y no me avergonzaba de ello. Quería todo. Cada sonrisa, cada orgasmo, cada maldito sonido que salía de su linda boca. Y necesitaba todo el tiempo que me daría para compensar el ser una mierda con ella cuando éramos jóvenes. No dejaría ir todo el odio que ha guardado hacia mí. Ese odio era profundo. Luke está sentado en una mesa de picnic con Reed, un amigo de Tessa. Me acerco a ellos, tirando mis cosas en el banco y manteniendo mis ojos buscando un vehículo familiar. —¿Por qué tienes dos toallas, hombre? —pregunta Luke en su búsqueda a través de mis cosas—. Oh, espera, ¿tiene esto algo que ver con esa pieza de culo caliente? Recojo mis toallas y las quito de su alcance. —¿Qué jodidos te dije sobre llamarla así? Su nombre es Mia, y así es como la llamarás, nada más. ¿Entiendes? Sostiene sus manos en alto, inclinándose lejos de mí. —Lo siento, Jesús. Tomo una profunda respiración y la dejo salir lentamente. Tengo que calmar el infierno. Nunca me he sentido tan ansioso por ver a alguien antes. Y por el amor de Dios, sólo la vi ayer. Escaneo la línea de autos que se dirigen por el camino de tierra. No hay rastro de ellas todavía. —Esta es la chica que solía vivir aquí, ¿verdad? —pregunta Reed, moviéndose de pie desde el banquillo. —Sí —contesto, sin despegar los ojos de los vehículos—. Se mudó a Georgia hace un tiempo y está aquí para el verano. —Todavía no lo puedo creer. Esta es la misma chica que solía pasar cada fin de semana en mi casa con Tessa. Jodidamente mataría por tener una fiesta de pijamas ahora con ella. Un Jeep rojo aparece en la pequeña colina, y de repente encuentro difícil tomar una respiración profunda—. Voy a estar de vuelta. —Me ahogo con voz temblorosa. Consigue tu mierda junta, Kelly. —A la mierda con eso, voy contigo —afirma Luke, poniéndose de pie. Ambos caminamos hacia el Jeep mientras se mete entre otros dos autos. Tan pronto como Mia me ve a través del parabrisas, su mandíbula cae abierta y sus ojos color café se amplían. Puedo ver como sus manos aprietan el volante mientras se inclina diciendo algo a Tessa con la mandíbula apretada. —Se ve encantada de verte. —Se ríe Luke antes de caminar hacia la puerta de Tessa.


Ignoro la mirada que me está dando Mia y abro su puerta para ella. —Oye, me alegro de que vinieras. —Me siento más tranquilo ahora pero mi corazón sigue latiendo como si hubiera tenido una inyección de adrenalina. Está en una camiseta sin mangas, con su bikini empujando fuera, y diminutos pantalones cortos que apenas logran cubrir esas piernas entre las que quiero estar enterrado. Saco mis ojos de su regazo para darle una sonrisa. —Alguien olvidó mencionar que estarías aquí. —Ignora la mano que le extiendo y sale de su Jeep, empujando el asiento hacia atrás para agarrar su bolsa. Cierro la puerta y me muevo para caminar a su lado. —Te advertí de mi persistencia. Esto solo prueba que soy un hombre de palabra. Si me entero de que vas a estar en algún lugar, hay una muy buena posibilidad de que voy a aparecer. —Trata de ignorar mi comentario, pero no me pierdo la forma en que sus mejillas se cubren en rubor. Eso tiene que significar algo. Su mente y sus recuerdos del hombre que solía ser deben hacerla odiarme, pero su cuerpo no aparenta lo mismo. Tomo la bolsa de su hombro sin luchar, deslizándola en mi hombro—. Te he traído una toalla en caso de que necesites una. Se detiene en seco, causando que me doble hacia atrás. —No necesitas hacer cosas por mí, Ben. No necesito que me traigas toallas y cargues mi bolsa. —Llega a su bolsa pero doy un paso atrás. A la mierda. Estoy cargando su bolsa—. Bien, como sea. Pero sólo sé que este bonito acto no elimina las cosas de mierda que me has hecho. —Da un paso cerca, rozando su cuerpo contra el mío. Me congelo, completamente sin preparación para este tipo de contacto. Inclina la cabeza y me mira a los ojos, mientras que uso cada gramo de mi fuerza para no endurecerme—. Esa mierda todavía es muy cruel. Y ninguna cantidad de transporte de bolsas me va a hacer olvidarlo. Le veo el culo mientras se aleja, dándome cuenta de que ahora voy a tener que intensificar mi juego para derribar los muros que está construyendo a su alrededor. Lo cual está bien. Estoy a favor del desafío. Especialmente uno en el que al lograrlo la recompensa es Mia. Para el momento en que llego con el resto del grupo, Mia está hablando con Reed mientras Luke y Tessa se sumergen en la presa. Coloco su bolsa en el banco, agarrando la toalla de playa que traje para ella y metiéndola en su bolsa. Me acerco a ellos dos, entrando en su conversación y no dando una mierda si estoy interrumpido algo. —¿Quieres meterte al agua conmigo, Mia? —pregunto, quitándome mi camiseta y arrojándola al banco. No me pierdo el modo en que sus ojos recorren hacia abajo mi cuerpo, y hago lo mismo con el suyo una vez que se quita la blusa y se desliza abajo sus pantalones cortos. Cristo, es impresionante. Su largo cabello negro y la forma en que enmarca las delicadas facciones de su rostro. Ese rostro que no puedo sacar de mi


cabeza. Profundos ojos cafés y labios llenos que forman una sonrisa que te noqueará sobre tu trasero si tienes suerte de verla. La curva de sus pechos. Su diminuta cintura que lleva a esas caderas que se balancean con cada paso que da. Su animado trasero y esas interminables piernas tonificadas que quiero que me envuelvan en todo momento. Nunca he visto nada tan hermoso antes. Mira de Reed a mí, no mirándolo tanto tiempo mientras Reed salía de su camisa. —Quiero ir al agua —contesta secamente. Deja fuera la parte de “conmigo”, pero está bien. Observo mientras se sumerge en la presa y no toma mucho tiempo para que salte después de ella. El agua es cálida como siempre lo es, pero demasiado nublada para que la vea nadado enfrente de mí. Luke y Tessa han subido en uno de los muelles flotantes y están hablando muy cerca, pero Mia no parece encaminarse hacia el muelle. Se dirige a los acantilados. Sé que es un hecho que siempre ha estado demasiado asustada para saltar de ellos cuando era más joven. Lo hice mucho, y cada vez me asustó hasta la muerte. Era alto, realmente alto, y no voy a dejar que lo haga sola. Nado más rápido, empujándome a mí mismo para llegar a su lado, y dentro de unos pocos momentos tengo éxito. Ambos alcanzamos el borde de la roca al mismo tiempo y me mira una vez que se seca los ojos. Le sonrío y juro que veo la menor contracción en esos perfectos labios, pero no puedo estar seguro. Lucha para jalarse hacia arriba de la roca, resbalándose cada vez y volviendo a caer al agua. Mi chica necesita mi ayuda y voy a dársela. Rápidamente me subo a la roca, mirando hacia ella y ofreciendo mi mano. —Vamos, linda chica. Déjame ayudarte. —No necesito tu ayuda. —Continúa luchando, cada intento agotándola más—. Debería haber una maldita escalera aquí abajo o algo — se burla en voz baja y tengo que resistir la sonrisa que tira de mi boca. —¿Quieres saltar de los acantilados o no? —Me mira y se encoge de hombros una vez—. Dame tus manos. Te prometo que no muerdo. — Sonrió y ella la agarra, rodando los ojos—. A menos que quieras que lo haga. —Gracioso. —Me agarra una mano y le hago un gesto para que tome la otra. Lo hace, pero no sin darme antes una mirada molesta, y fácilmente la levanto del agua y la pongo de pie a mi lado—. Gracias. —Sus manos dejan las mías al instante y mira a mis ojos. Y, joder, quiero besarla, justo aquí. Y lo haría si no creyera que cortaría mis nueces si lo intento. —De nada. —Pongo mi mano en su espalda baja, moviéndola hacia las rocas de enfrente. Tenemos un largo camino que recorrer hasta la cima y definitivamente hará ese viaje por enfrente de mí. —Adelante, estaré justo detrás.


Maldita sea. ¿Está coqueteando conmigo? Capto la sonrisa que está tratando de esconder de mí y decido darle una mejor. —Oh, no necesito observarte, bebé. Me aprendí de memoria cada centímetro de tu cuerpo la otra noche. Aparta la cabeza hacia atrás y ve mi sonrisa, sus manos están apoyadas en las rocas por encima de ella. —¿Dónde está mi marca de nacimiento? —pregunta, desafiándome. Hay cero alegría en su tono. Está poniendo a prueba mi conocimiento de su cuerpo y por la expresión de su cara en este momento, piensa que me venció. Pero, joder si no me pertenece su cuerpo y lo conozco mejor que ella. —En la parte interna de tu muslo derecho. De alguna manera parece un maní. Abre la boca para hablar, pero la cierra antes de volverse para mirar alrededor. —Suerte, supongo. Me río y le doy un codazo en su pantorrilla. Comienza a moverse más rápido. —La suerte no tiene nada que ver con eso. El destino, tal vez. Ponernos en ese bar la otra noche fue más que una coincidencia. Pero sabiendo que te gusta verme comer tu coño o estar clavando tus uñas en algo mientras te venías, no tiene absolutamente nada que ver con la suerte. —Ve por encima del hombro con una mirada anonadada—. Presto atención a cada pequeña cosa sobre ti. No se detiene en mi cara, ni me da una respuesta. Pero creo que puedo haberla impresionado. Quizás. Últimamente, Mia es difícil de leer. Definitivamente no está enviándome señales claras como lo hizo la otra noche en el bar. Vuelve su atención a las rocas sobre ella y hace su camino hasta el acantilado. Estoy muy cerca de ella, manteniendo un ojo en su equilibrio en caso de que se deslice y tenga que cogerla. Llegamos a la cima y se mueve hacia el borde, con aprensión mirando hacia abajo. —Mierda. —Sus grandes ojos parpadean rápidamente y los dirige hacia mí—. Esto es realmente alto. No parecía así de alto desde ahí abajo. Estoy a su lado, rozando mi mano contra la suya. —Lo es. Lo hago todo el tiempo y todavía me pongo nervioso cuando llego aquí. —Recorro con mi dedo por su brazo, sintiendo un cosquilleo de su piel contra la mía. Parece no estar afectada por esto y mantiene su foco en el agua. ¿Cómo puede ignorar eso? ¿Cómo puede pretender que su cuerpo no responde a mis caricias?—. ¿Quieres que salte contigo? No es tan temible si lo haces con alguien. —Trato de agarrar su mano, pero la aleja de mí. —Salten, ¡maricas! —grita Tessa, de pie en el muelle y saludándonos. Reed y Luke están observando con diversión, Mia ríe junto a mí. Y es jodidamente hermosa. Daría cualquier cosa por oír esa risa todos los días por el resto de mi vida.


—Me encanta ese sonido —le digo, totalmente sin vergüenza de mi enamoramiento. Me mira con confusión. —¿Qué sonido? —Tu risa. Tu voz. Demonios, todos tus sonidos. —Sus labios se abren ligeramente, y con una mano temblorosa coloca su cabello detrás de la oreja—. No puedo sacarlos de mi cabeza. Frunce los labios, dejando caer su mirada hacia el agua. —Basta, Ben. —Su voz es una súplica intensa, como si no pudiera soportar otra palabra más saliendo de mi boca. Lo cual está jodidamente mal porque tengo mucho que decir en este momento. —¿Basta de qué? —Cierro la brecha entre nosotros y tomo sus caderas con tanta fuerza que me duelen los dedos. Sé que a ella le gusta de esa manera, así que no dejo que su atónita mirada me detenga. Jadea suavemente mientras la acerco hacia mí. Su cuerpo está tenso, temeroso incluso, pero no trata de alejarse de mi alcance. Sostengo su mirada, desafiándola a apartar la suya de mí mientras que continúo—: ¿Dejar de decirte que te deseo? ¿Dejar de decirte que he estado volviéndome loco desde que te fuiste de mi habitación? —La alcanzo y rozo mi pulgar por su labio inferior, deseando más que nada que tire de mí hacia su boca como lo hizo la otra noche. Necesito un poco de parte de mí dentro de ella. Me permite que la toque sin alejarse. Me acerco, tirando de nuestros cuerpos juntos para que estén perfectamente alineados—. ¿Dejar de decirte que estas tan increíblemente hermosa, que estoy teniendo problemas para recordar mi propio nombre cuando estás a mi alrededor? Empuja contra mi pecho, duro, haciendo que me tropiece hacia atrás un poco. —¡Basta! No puedes decir esas cosas, Ben. ¿Sabes lo que eso me hace? —Sé lo que me hace estar cerca de ti. —Agarro su mano y la coloco sobre mi pecho, mi otra mano reclamando su lugar en su cadera. Sus ojos se mueven de mi cara hacia donde su mano está y veo sus ojos reaccionar al efecto que tiene sobre mí—. ¿Lo sientes? Eso es lo que me haces. Cada maldita vez que estoy cerca de ti. —Puedo escuchar su respiración pesada mientras sus ojos permanecen fijos en su mano. No digo nada más. La dejo sentirlo. Eres dueña de esta parte de mí. Tómalo. La magnitud detrás de esa admisión no me perturba. No me importa lo loco que parece ser estar obsesionado con alguien después de una noche juntos. Nunca me he sentido así. Parece indecisa pero se queda ahí conmigo, su respiración llena mis oídos y sus dedos se mueven en contra de mi piel. Tentativamente. Sólo el más ligero roce de sus dedos, pero te juro por Cristo que deja marcas de quemaduras en mi pecho. Es abrasador. Marcándome con sus huellas dactilares. Y entonces lo veo, el momento en que la memoria de nosotros juntos la atraviesa. Rompiendo nuestra conexión. Parpadea varias veces,


su cara cae antes de tirar de su mano de mí como si fuera el que estuviera quemándola. Mira mi cara de preocupación y el agua, y sin una segunda mirada hacia mí, salta. —¡Mia! —Me muevo hasta el borde y la veo desaparecer, no pierdo el tiempo y salto detrás de ella. Mi cuerpo golpea el agua, mi espalda me escuece por el ángulo incómodo en el que aterrizo. Pero no me preocupa la forma en que salté. Cuando salgo a la superficie, veo a Mia haciendo una mueca de dolor cuando pisa el agua. Nado hacia ella y escucho sus gemidos suaves. —¿Dónde estás herida? Déjame ver. —Envuelvo mi brazo alrededor de su cintura para ayudarla a mantener la cabeza fuera del agua. Estamos pecho con pecho y espero que me empuje lejos pero no lo hace. Mantiene sus ojos hacia abajo, mirando la forma en que nuestros cuerpos se unen. Sus manos están agarrando mis brazos y los lleva más alto, rozando mis hombros hasta asentarse alrededor de mi cuello. Cierra los ojos mientras la abrazo a mí, el dolor en su expresión se va y es reemplazado por una mirada de satisfacción. Gime cuando aprieto mis manos en su cintura, acercándonos. No me jodas. Sí, ángel. Deja que tu cuerpo sienta. Hace un minuto saltó por un precipicio para alejarse lo más lejos posible de mí y ahora está haciendo esos malditos ruidos que me vuelven loco. Gime, apretando sus dientes a lo largo de su labio inferior. Acerco los labios a su oreja y la siento estremecerse en mis brazos—. Me estás matando, bebé. ¿Tienes alguna idea de lo mucho que quiero tomarte aquí mismo? No debería haber hablado. Debería haber, simplemente, disfrutado del momento que me daba y dejarla dirigir lo que sucedía. Sus ojos se abren, con lágrimas al instante, pero no se ve triste. Me mira enfurecida. Y no sé si es por lo brusco que he sido con ella en este momento o si está recordando alguna idiotez que le hice hace años. Demonios, podría estar enfadada consigo misma por dejar que su cuerpo se haga cargo y realmente disfrute de estar en mi compañía. Pero no tengo tiempo para preguntárselo mientras me empuja con las mismas manos que usó para aferrarse a mí. Estoy congelado, mientras comienza a nadar frenéticamente hacia el muelle. —¡Mia! Espera un segundo. —Empiezo a nadar más rápido de lo que nunca hice, con ganas, con la necesidad de llegar a ella antes de que alcance el muelle. La quiero sola, especialmente si está molesta. Pero me vence y llego a la escalera cuando coloca sus pies sobre los tablones de madera. —Linda zambullida, Benjamin —bromea Luke mientras me levanto en el muelle—. ¿Tratabas de romperte la espalda? —Vete a la mierda. —Me acerco a Mia, pero Tessa, una vez más, pone su pequeño cuerpo entre lo que quiero y yo—. Muévete o te arrojo al agua.


Golpea mi pecho con su dedo agresivamente. —Una vez más, estás alterando a mi mejor amiga. —Se inclina más cerca—. ¿Qué mierda te pasa?—susurra bruscamente su pregunta y sé que es porque está secretamente alentándome a mí. Mis ojos registran esto pero sólo yo lo oigo. —No fue mi intención. —Miro hacia ella y luego sobre su cabeza—. Mia, vamos. ¿Cuánto tiempo vas a estar enojada conmigo por la mierda que hice cuando era un niño? Eso no es justo. Su cabeza se mueve bruscamente hacia mí y quiero entrar de lleno en el agua por como su mirada me está derritiendo. —¿No es justo? ¿Quieres saber lo que no es justo, Ben? —Da un paso detrás de Tessa, con lo que estamos cara a cara. Mia se eleva por encima de mi hermana, así que es como si Tessa no estuviera entre nosotros—. No fue justo la última vez que vine aquí cuando me dijiste que no podía probar colgarme de la cuerda porque probablemente quebraría la rama en la que estaba atada. No fue justo el momento antes cuando me rogaste que no me sacara mi camisa porque te quedarías ciego si me veías en mi traje de baño. —Sus ojos se llenan de lágrimas y quiero más que nada empujar a Tessa del muelle y envolver mis brazos alrededor de Mia—. No era justo cuando... — Se muerde el labio para detener los temblores y se da la vuelta, sus hombros empiezan a temblar por sus sollozos. Reed se acerca y envuelve su brazo alrededor de su hombro, ofreciéndole el consuelo que debería estar dándole yo. —Bebé, por favor, no llores. Era el idiota más grande en ese entonces. —Doy un paso hacia un lado para evitar a Tessa, pero se mueve conmigo como una sombra. Me encuentro con los ojos de Mia cuando finalmente vuelve a mirarme—. No me gusta haberte dicho todas esas cosas. Joder, odio cuánto daño te he hecho. Lo siento, cariño. —Agarro a Tessa y la dirijo hacia Luke, ella va de buena gana con un ligero gruñido—. Por favor, sólo escúchame. Mia niega con la cabeza mientras se mueve detrás de Reed, lo que le permite ponerse a sí mismo entre nosotros. Bloquea a Mia completamente, y el ambiente protector que está emitiendo me ciega con la imperiosa necesidad de sacar su culo afuera. —Creo que has dicho lo suficiente, Ben. ¿Por qué no la dejas en paz? Doy un paso más cerca de él y sorprendentemente no retrocede. — Detente antes de te saque la mierda a golpes. —Quiero decir cada palabra de mi amenaza. Está fuera de su mente de mierda si piensa que voy a dejar que haga un movimiento sobre mi chica. Luke agarra mis hombros y me tira hacia atrás. —Calma, hermano. Es necesario que te calmes de una puta vez. Nadie tiene que amenazar a nadie.


—Jesús, Ben —chilla Tessa, envolviendo su mano alrededor de mi codo—. No amenaces a Reed. No hizo nada. —Ella es mía, Reed —declaro, lo suficientemente alto para que nadie pueda negar lo que acabo de decir. Lo suficientemente alto para que todo el mundo en Rocky Point sea ahora consciente de que Mia me pertenece. Todo el mundo en el muelle reacciona a mis palabras agrandando sus ojos como nunca antes. —¿Perdón? —Mia se limpia la cara y da unos pasos hacia mí—. No soy tuya. Escapo del agarre que Luke tiene sobre mi espalda. —Sí, lo eres. Simplemente todavía no estás dispuesta a admitirlo. —Me muevo hacia el borde del muelle y miro por encima del hombro. No llora más, la expresión de su rostro ha cambiado en algo que no puedo descifrar. Y veo la lucha familiar en sus ojos. La forma en que trata de ignorar cómo hago que se sienta. Y esa resistencia es mi puta motivación para seguir presionándola. Para mantener su empuje hacia donde necesito que esté. Sin darle oportunidad de discutir conmigo más lejos, me sumerjo en el agua y empiezo a nadar hacia la bajada. Mia es para mí. Y no me importa si tarda semanas en darse cuenta de ello. No sólo soy un bastardo codicioso cuando se trata de ella, pero también estoy decidido como el infierno. Voy a hacer cualquier cosa para conseguir su perdón, el infierno, voy a hacer cualquier cosa por ella. Veo mi futuro con ella y no me detendré ante nada para conseguirlo.


6 Traducido por AlysseVolkov Corregido por *Andreina F*

iro directamente a sus ojos mientras entra en mí, tan suavemente que es casi insoportable. Quiero que me tome en este momento, que use mi cuerpo para su placer y no quiero que sea amable sobre esto. Bajando mi mano, agarro su culo y lo insto a ir más profundo, más duro. Pero ignora mi petición y sacude su cabeza, descansando su mano en mi mejilla. —No —dice, sus palabras salen entrecortadas mientras se conduce dentro de mí—. Si me quieres rápido y duro, bebé, me tendrás que dar lo que quiero. Lo que sea. Le daré lo que sea ahora mismo. Levanto mis piernas, dándole entrada más profunda. Pero no lo toma. Se burla de mí con su polla y es el mayor tormento de mi vida. Siento un roce a lo largo de mi nariz, pero su mano se queda en su lugar en mi mejilla. Confundida, lo ignoro y me concentro en él. En la manera en que me mira, sus ojos grises tan brillantes que son casi cegadores. En la manera en que su otra mano agarra mi culo, los dedos clavándose en mi piel. Siento otro roce y sacudo la cabeza, necesitándolo para darme lo que quiero. Trato de instarlo de nuevo más profundo, pero su voluntad es más fuerte que mi deseo. Mantiene las largas, lentas arremetidas de su polla. Es un dichoso tormento que me golpea directamente a mi núcleo. —Por favor. Te daré lo que sea —ruego, clavando mis uñas en su espalda. Siento otro roce por mi nariz y gruño para alejarlo, no queriendo que nada me saque de este momento. —Tú. Te quiero, chica bonita.


Cierro los ojos y siento sus palabras correr a través de mí. Me quiere, pero ¿puedo darle eso? —¿Edes una pincesa deal? —Otra voz entra en mi cabeza, a través de otro roce en mi nariz. Niego con la cabeza, no queriendo escuchar nada sino del hombre encima de mí. Pero no lo puedo oír más. No puedo oír sus suaves gemidos. No puedo sentir su piel contra la mía. Carne con carne viva. Y cuando abro los ojos, me doy cuenta de por qué. Mis ojos se centran en una pequeña cara que me está mirando, con el cabello castaño salvaje y grandes ojos grises. Sonríe, rozando su dedo por mi nariz, y no puedo perder los dos hoyuelos masivos que aparecen en las mejillas. —Depeté a la pincesa. —Su pequeña voz es ronca y profunda como si sólo sus amígdalas hubieran sido removidas. Se sube a la cama, sosteniendo una espada de madera en su pequeña mano. Me froto los ojos y me siento un poco, apoyándome sobre dos almohadas. Sonriéndole, recorro mi dedo en su nariz y él se ríe tontamente, la risa más contagiosa que he oído nunca. —Hola, guapo. ¿Cuál es tu nombre? —Nowwllaann. —Arrastra su nombre, clavando su espada en la cama con tres golpes entusiastas. Me río. —Nolan. Ese es un nombre genial. —Toco su espada y la sostiene en el aire, girando alrededor de su cuerpo. Noto el dragón bordado en su camisa y calcetines estampados que está vistiendo, sintiendo un interés—. ¿Mataste a todos los dragones por mí? Sus ojos se agrandan y se pone de rodillas antes de asentir frenéticamente. —Papi dijo que tenía que sadvar a la pincesa. ¿Papi? ¿Ben tiene un niño? —¿Lo hizo? ¿Cuántos dragones has matado, noble caballero? —¡Midez! —Se pone en pie y sostiene su espada sobre su cabeza. Creo que acabo de conocer al chico más lindo que alguna vez ha existido. Sostengo mis manos a su alrededor por si se acerca demasiado a la orilla de la cama. —Mi héroe. ¿Cuántos años tienes? —Así de muchos. —Levanta tres dedos y cae sobre su vientre, deslizándose fuera de la cama y blandiendo su espada a su alrededor. Se detiene y se mueve más cerca de mí, pasando su dedo por mi nariz de nuevo—. ¿Cuál es tu nombe? —Mia. —Pincesa Mia —me corrige con una sonrisa torcida—. Papi dize que puede que necesites sed bezada pada que te depiete.


—Oh, tienes razón. Qué tonta soy. —Me desplomo en la cama y cierro los ojos, sintiendo el peso de un pequeño cuerpo junto a mí. Trato de no sonreír mientras sus labios tocan mi mejilla, haciéndome abrir mis ojos. —Veo que has encontrado a la princesa, amiguito. —Ben se apoya en el marco de la puerta, sonriéndome con la misma sonrisa con hoyuelos que me salvó de los dragones—. ¿Pero no dije que si necesitaba ser besada vinieras a buscarme para que yo pudiera hacerlo? Me siento contra la cabecera, tirando de las sábanas hasta mi pecho. Dormía en una camiseta sin mangas y pequeños pantalones cortos, y definitivamente no estoy usando un sostén. Estrello las sabanas en mi cuerpo, de repente sintiéndose increíblemente tímida con el único hombre que alguna vez me ha visto desnuda. Nolan salta de la cama y camina hacia él. —¿Puedo ir nada ahoda? —Sí, ve a buscar tu traje de baño de la maleta. —Espera —le digo, sentándome y señalando a Nolan para que vuelva. Se apresura rápidamente frente a mí y sonríe—. Tu espada, noble caballero. —Extiendo mi mano y me la da a mí sin una pregunta—. Baja la mirada hacia el suelo. —Lo hace y coloco la espada en su hombro izquierdo—. Yo te nombro Sir Nolan, asesino de todos los dragones en el reino. —Muevo la espada al hombro opuesto—. Y protector de la realeza. Me mira con gran alegría mientras le devuelvo su espada. —¡Papi, soy un caballedo deal! —Corre hacia Ben, saltando arriba y abajo con entusiasmo. Ben quita su sonrisa de mí hacia Nolan—. Quiedo ir a nada ahoda. Sale corriendo de la habitación y Ben revuelve su cabello mientras le pasa al lado. —Parece que otro chico Kelly tiene un enamoramiento por ti —dice Ben, cruzando los brazos sobre su pecho. Se ve increíble en tan sólo una camiseta y pantalones cortos, y mi mente de repente se inunda con imágenes del sueño del que desperté. Él encima de mí, desnudo, conduciéndome hacia mi placer a un ritmo castigador. Niego con esos pensamientos en mi cabeza y me concentro en él, lo que no me ayuda en lo más mínimo. La forma en que sus músculos se destacan, extendiéndose de la fina tela de su camisa que quiero rasgar a pedazos, actualmente está haciéndome colocar mis piernas juntas debajo de las sabanas. Trato de controlar el rubor, pero siento la propagación de la calidez en mi cara. —Es tan lindo. No tenía idea de que tenías un hijo. —Me han dicho que nos parecemos, así que supongo que eso significa que piensas que soy lindo, ¿cierto? —Alejo la mirada con una leve sonrisa—. Sí, eso es lo que pensaba. —Me giro justo a tiempo para ver su


sonrisa arrogante volver, y me gustaría decir que no hace nada para mí, pero lo hace. Maldito él y esa cara. —¡Papi! Quiedo ir a nada. —La diminuta voz excitada de Nolan viene llamando desde el pasillo. Ben vuelve la cabeza para mirar por el pasillo, enderezándose antes de volver a mirarme. —La próxima vez que necesites ser despertada, no va a ser mi hijo besándote, Princesa Mia. —Sus palabras son una promesa a la que no quiero reaccionar, pero no puedo negar el escalofrío que corre a través de mí. Tiene toda la confianza en el mundo de que va a ser el que me despierte con un beso. Y quiero decirle que nunca voy a dejar que eso suceda, pero me parece que no puedo encontrar las palabras. Salgo de la cama una vez que Ben se va, y cuando estoy colocando mi vestido favorito de verano por encima de mi cabeza, mi mente comienza a vagar a los recuerdos del viejo Ben. El niño que recuerdo nunca entró voluntariamente en cualquier habitación en que la que yo estuviera. El mismo niño que enloqueció cuando me atrapó en la suya. —¿Quieres escuchar música mientras tomamos el sol? —pregunta Tessa mientras echa un vistazo a la piscina por bichos con la red. —Sí, definitivamente. —Me extiendo sobre mi silla, protegiéndome los ojos con la mano. —Pues no te quedes solo allí, boba. Ve a buscar el estéreo. Me siento y sonrío. —¿Dónde está? —En la habitación de Ben. Creo que está en su escritorio. Me acosté de nuevo. —Olvídalo. Voy a tararear yo misma. Se ríe en voz baja. —No está en casa. Sólo tienes que ir allí y agarrarlo realmente rápido. Quiero escuchar mi nuevo CD de Justin Timberlake. Bueno, puedo hacer eso. Ni siquiera sabrá que estuve allí. —Está bien. Ya vengo. —Muevo mis piernas hacia un lado y entro a la casa. Me detengo frente a la habitación de Ben y vacilante giro el pomo de la puerta, empujándola para abrirla. Nunca he visto el interior de su habitación. Está fuera de los límites, lo cual está bien conmigo. No quiero estar aquí, así que voy a hacer esto rápido. Veo el estéreo en su escritorio y corro alrededor de su cama para llegar a él. —¡Oh! —Me tropiezo con algo, cayendo en el escritorio y haciendo traquetear todo lo que contiene. Incluyendo el estéreo—. Oh, no. —Extiendo mi mano para llegar a él, pero ya es demasiado tarde, y lo veo con una sensación de malestar mientras el estéreo golpea el suelo duro. Cierro mis ojos fuertemente, pero escucho el daño que he hecho—. Oh, no —susurro. —¿Qué estás haciendo?


Mis ojos se abren rápidamente y me doy la vuelta, cara a cara con un Ben muy enojado. —Uh, lo siento. Sólo estaba pidiendo prestado tu estéreo. No quería que... Me empuja fuera del camino y se agacha, recogiendo los pedazos dispersos. —¿Qué hiciste? —Abro la boca para hablar pero me interrumpe—: Tú lo rompiste. Lo has arruinado. ¿Por qué estás aun aquí? Te lo he dicho: nunca entres en mi habitación. Doy un paso hacia atrás, levantando mis manos en frente de mí. —Lo siento mucho. Tessa me pidió que lo agarrara y tropecé. Lanza las piezas del equipo de música contra la pared. —¡Mantente alejada de mis cosas! ¡Sal de aquí! ¡Dios, te odio! ¡Te odio! Me lanzo fuera de la habitación, a través de la casa y al exterior. Tessa se sienta y estudia mis manos vacías, inclinando la cabeza. —¿Dónde está la música? —Tu hermano está en casa. Lo rompí. Está muy enojado. Su boca se abre. —Oh, oh. —¡Tessa! —La voz de Ben retumba por la puerta corrediza de cristal que no he cerrado. Ambas hacemos una mueca de dolor y corremos por nuestras vidas. Suspiro, aclarando ese, Dios, terrible recuerdo de mi cabeza. Esa fue la última vez que me crucé en la habitación de Ben. Entendí su ira en el momento, pero fue un accidente. Y me sentí tan mal por ello, ahorré mi mesada y usé el dinero para comprar un nuevo estéreo. Pero eso no importaba. No a Ben. Todavía actuaba como si mi propia existencia le molestaba. Y esa actitud continuó hasta que me alejé hace nueve años. Mi existencia no parece molestarle ahora. Me hago una taza de café, moviéndome para pararme delante de la puerta corrediza de cristal mientras revuelvo mi crema. Ben está en la piscina con Nolan, empujándolo alrededor en una tabla de boogie. Parece un padre natural, y verlo con Nolan hace cosas en mí. Las cosas que trato de ignorar. Se aferra a la mano de Nolan para que pueda ponerse de pie sobre la tabla y fingir que está surfeando. Ambos están sonriendo el uno al otro, y al verlo compartir este momento con su hijo muestra a Ben en una luz completamente nueva. Distanciándolo del Ben que recuerdo de hace años, incluso más. No quiero estar intrigada por este Ben, pero lo estoy. Mi cerebro está gritándome para permanecer lejos de él, pero la forma en que mi cuerpo reacciona en su presencia es cada vez más difícil de ignorar. Demonios, prácticamente fui a sus brazos ayer en la presa. Eso habría sido ligeramente embarazoso. Apenas me tocaba y yo gemía como si me pudiera morir si se detenía. Gracias a Dios que habló y me sacó de mi patético estado. Realmente no quería desmoronarme así. Quería que


mantuviera su distancia de mí. Estar en su presencia se sentía peligroso. No confiaba en mi cuerpo a su alrededor. Parecía traicionarme en cada oportunidad que tiene. Ni siquiera tiene que trabajar para que consiga estar cerca del orgasmo. Sólo se frota en mi vecindad general y estoy inmediatamente a toda máquina y sosteniendo la pistola en mi mano con el dedo en el gatillo. Simplemente patético. Ni siquiera me resisto a la tentación de mirarlo mientras está en la piscina. Es una batalla que sé que voy a perder de todos modos así que bien podría ahorrar mi energía. El sol brilla fuera de su pecho, y mientras gira en la piscina, observo como los músculos se mueven con sus movimientos. La tinta oscura de su tatuaje parece destacarse aún más en el sol y quiero estar cerca de él. Lo suficientemente cerca para estudiar el diseño y leer las palabras que han quedado grabadas en su piel. Su cabello está mojado y se pega un poco a su piel, me recuerda a la forma en que se veía la otra mañana después de nuestra noche juntos. No hay manera de ignorar cuan atractivo es Ben. Y Nolan se parecía a su padre, pero nunca había etiquetado a Ben como lindo. Es ridículamente guapo, casi demasiado guapo para ser real. Sus palabras para mí desde ayer siguen jugando dando vueltas en mi cabeza. Eres mía. Estaba tan seguro de sí mismo, así que seguro que me encontré teniendo en cuenta la posibilidad de ser realmente suya. Pero lo he odiado durante tanto tiempo, parece imposible dejar a un lado esa emoción. Deseando a alguien y realmente gustarle son dos cosas completamente distintas. Y no puedo negar que deseo a Ben. Es todo lo del gusto con lo que estoy teniendo problemas. —¿Disfrutando de la vista matutina? Estuve a punto de dejar caer mi taza cuando Tessa viene interrumpiendo en mis pensamientos internos. —Jesús. Me asustaste un montón. —Echo un vistazo hacia su sonrisa burlona, haciendo caso omiso de ella mientras me tomo mi primer sorbo de mi café ya frío. Saluda con la mano a Nolan que hace lo mismo, sonriendo ampliamente cuando lo hace. Ben parece sólo fijarse en mí y trato de ignorar eso también. —Si te preguntara cuán mojada estabas ahora mismo, ¿qué dirías? —inquiere Tessa. —Dios mío. ¿Hay algún tema que esté fuera de los límites para ti? Lo piensa por un momento, haciendo girar su cabello alrededor de su dedo. —Nop. Doy un paso lejos de la puerta y me siento en el brazo del sofá. — ¿Por qué no me dijiste que Ben tiene un niño? Se encoge de hombros una vez. —Te dije que no es el mismo chico que solía ser.


—Sólo porque alguien no es el mismo chico, no significa que tengan pequeños hoyuelos parecidos corriendo por ahí. ¿De verdad crees que así era como había interpretado eso? Se mueve a la silla a mi lado y se desliza en ella. —Pensé que te ibas a dar cuenta al final, especialmente si le das a Ben la oportunidad y realmente pasar el rato con él, Señorita Poco Dispuesta a Dejar el Pasado Atrás. Ignoro esa última puya. —¿Dónde está la madre en todo esto? ¿Estoy asumiendo que considerando lo que ocurrió en los últimos días no está en la foto? —Tomo otro sorbo de mi café, contemplando la idea de Ben casado con alguien. Mi estómago se retuerce ante ese pensamiento. —Ugh, no me hagas comenzar con esa perra. —Quita el cabello de su cuello mientras espero a que dé más detalles—. Es tan amargada por no estar con Ben que usa eso en su contra. Nunca estuvieron juntos. Era sólo un enganche de una sola noche hasta que ella ha tratado de hacer algo más, pero Ben no está interesado, le da el menor tiempo posible con Nolan. Es una jodida mierda. —Eso es horrible. No debería ser capaz de retener a su propio hijo de él. —Sí, bueno, dile eso al maldito juez que le dio la custodia. Ben todavía consigue verlo, pero no casi tanto como ella lo hace. Y definitivamente él debería conseguir más. Es el mejor padre. —Se pone de pie y saca su teléfono del bolsillo—. Voy a salir a correr por un rato. ¿Quieres venir? Me paro y miro una vez más por la puerta corrediza de cristal. — Nah, mejor le doy a mi mamá una llamada. Ver cómo lo está haciendo. — Tessa me mira a sabiendas, en silencio comunica que está aquí por mí si la necesito. Nunca guardé ningún detalle acerca de la enfermedad de mi mamá de ella, y nosotras pasamos varias noches en el teléfono juntas, solo escuchando mis llantos. Camino de vuelta a mi habitación y me pongo la taza de café en mi tocador, cambiándolo por mi teléfono. Después de tres sonidos, la voz de mi tía viene a través del otro extremo. —¿Hola? —Hola, tía Mae. ¿Cómo va todo? ¿Cómo está ella? —Está fantástica, Mia. Aquí, voy a entregarle el teléfono. Espero ansiosamente la voz de mi madre, y después de sólo unos pocos segundos, soy recompensada con ella. —Hola, cariño. ¿Cómo estás? —Su voz es fuerte y puedo oír la sonrisa detrás de ella.


No puedo evitar las lágrimas que caen por mis mejillas pero mantengo la voz firme. —Estoy muy bien, mamá. Sin embargo, te echo de menos. —Yo también te extraño. ¿Cómo están todos allí? ¿Están Tessa y tú sin meterse en problemas? —Sí, por supuesto. No hemos hecho nada ilegal todavía. La risa de mi madre llena el teléfono, un sonido que tuve varios meses sin escuchar cuando estuvo en su peor momento. —¿Y su hermano? ¿Se está comportando a tu alrededor? Dudo, sin saber muy bien cómo responder a esa pregunta. —Él es... diferente. No lo sé. Es extraño acostumbrarse a este Ben cuando estuve anticipando al viejo. —Bueno, el tiempo cambia a la gente —afirma obviamente—. Ciertamente cambiaste a lo largo de los años. Mi niña se convirtió en esta hermosa jovencita. Sonrío y me acuesto en la cama, jugando con el dobladillo de mi vestido. —Suenas muy bien. ¿Cómo es tu fuerza? ¿Estás comiendo? ¿Tienes más de esos mareos? —Oh, cariño, estoy perfecta. —Más lágrimas llenan mis ojos y sorbo silenciosamente lejos del teléfono—. Tu tía y yo fuimos a dar un paseo ayer en el parque. Era un muy agradable día para quedarse en casa. Di de comer a unos patos por ti. —Oh, el estanque de los patos. Me encanta ese lugar. —Me siento cuando escucho el llanto que viene de abajo del vestíbulo. Pequeños hoyuelos parecidos está llorando—. Oye, mamá. ¿Puedo llamarte luego? —Cariño, disfruta. No te preocupes por mí. Me siento muy bien, ¿de acuerdo? Columpio mis piernas fuera de la cama y me levanto. —De acuerdo. Te amo. —Yo también te amo. Sonrío y lanzo mi teléfono en la cama, caminando hacia los gritos que parecen ponerse más histéricos cuanto más me acerco. Nolan está sentado en el mostrador de la cocina, envuelto en una toalla y tratando de alejar su rodilla de Ben. —¡Ahhhh, pada! ¡No, papi! —Amiguito, déjame ver eso. Tengo que limpiarlo. Me acerco a ellos y los ojos de Nolan giran hacia mí. —Oh, no. ¿Qué pasó, Sir Nolan? —Pongo mi mano sobre su espinilla, envolviendo mis dedos alrededor de su pantorrilla. Se tensa un poco, pero no se aparta de


mí—. Los caballeros valientes no lloran cuando consiguen un ayayai ¿verdad? —Se seca las lágrimas y niega con la cabeza hacia mí, su pequeño labio temblando. Su rodilla está raspada y un poco de sangre se está acumulando en la herida. —Do siento —esnifa—. Papi quiede dastimarla. Levanto la vista hacia Ben, encontrando su mirada que no me había dado cuenta que ya se encontraba fija en mí. —Papi no va a hacerle daño. ¿Lo harás, papi? —No me doy cuenta de mi tono seductor, pero dada la mirada intensificada que cambia en los ojos de Ben, supongo que salió así. Parpadea rápidamente, bajando la mirada hacia Nolan. Yo hago lo mismo—. Sabes, algunas princesas llevan poderes mágicos. Y, ¿adivina qué? —¿Qué? —Sus ojos se amplían y su voz se convierte en un susurro fascinado. —Soy una de esas princesas. —Desaparezco por el pasillo y recupero una pequeña bolsa de medicinas que llevo conmigo por costumbre. Y esta bolsa de medicinas pasa a estar cubierta de escarcha. Muy mágica. —¿Qué es ezo? —pregunta Nolan, el miedo completamente borrado de su voz y reemplazado con salvaje curiosidad. —Esto —Abro la cremallera y comienzo a hurgar en ella—, es mi bolsa mágica. Está llena de cosas para hacer que los caballeros se sientan mejor. —Saco un poco de spray desinfectante, unos trozos de gasa y una venda. Coloco la bolsa sobre el mostrador junto a Nolan, viendo sus ojos ensancharse mientras trata de ver en ella—. Mira en la bolsa y dime lo que ves. —Se distrae, recitando la lista de los artículos y permitiéndome desenvolver la gasa y colocarla suavemente en su rodilla. Ben me observa desde el lado atentamente, mis ojos encontrándose con los suyos cada pocos segundos. Quiero centrarme únicamente en mi tarea, pero mis ojos me traicionan y les permito vaguear. Soplo suavemente sobre la raspadura, pero Nolan no se da cuenta. —¿Qué es ezto? —Nolan saca un vendaje elástico, desenrollándolo en el suelo—. ¡Guau! Me rio y aplico la curita en su rodilla. —Eso es para caballeros valientes que padecen lesiones de dragón. —Levanto una ceja y él sonríe—. ¿Tienes alguna lesión de dragón? Asiente ansiosamente. —Fui gopeado po una gan cola aquí. —Señala la lesión invisible en su cabeza y Ben y yo reímos. —Bueno, si está bien con tu papi, puedo envolverte con mi venda mágica. —¿Porfi, papi?


Ben recoge el vendaje y lo tiende hacia mí. —Bueno, no puedo tenerte sangrando por todas partes en mi camioneta con esa enorme herida en la cabeza. —Me guiña el ojo, colocando la venda en mi mano. Envuelvo la cabeza de Nolan mientras ríe adorablemente. —Sir Nolan, estás listo para conquistar una tierra de dragones. —Ben lo toma en brazos, besando su mejilla antes de ponerlo en el suelo. Estoy a punto de darme la vuelta cuando dos pequeños brazos se envuelven alrededor de mis piernas. Me sonríe antes de correr hacia el sofá, cogiendo su espada y comienza la batalla que parece estar constantemente luchando. —Eso fue increíble —afirma Ben, me hace girar y mirarlo a los ojos. Estamos de pie a unos centímetros de distancia, lo suficientemente cerca como para tocarnos, si queremos—. No podía ir a ninguna parte cerca de su raspadura, y tú la limpiaste y colocaste una curita en ella sin que siquiera pestañeara. —Todo el mundo se olvida de sus temores cuando están distraídos. Y una bolsa mágica para un niño de tres años de edad, es una gran distracción. Se mueve más cerca de mí, sus ojos parpadeando hacia Nolan momentáneamente. Su mano roza la mía antes de agarrarla, entrelazando nuestros dedos. Trato de tirar la mía de la suya, pero la sostiene con más fuerza. —¿Cómo se supone que voy a hacer que gustes de mi si no vas a dejar de lado quien solía ser? Tiro con más fuerza, pero se acerca, eliminando todo el espacio entre nosotros. —Yo... no estoy lista para que me gustes todavía. —Sonríe, y es tan inesperado que realmente rio como una completa idiota. Llevo mi mano libre sobre mi boca. —Todavía —hace eco. Sus ojos hacen un recorrido rápido por mi cuerpo—. Te ves muy bonita por cierto. Trago con fuerza. Casi incómodamente mientras dejo ir mi mano. — Gracias. —Está sintiéndose de pronto mil grados más caliente aquí y necesito retroceder. Tengo que poner un poco de espacio entre nosotros. Tengo que sacar mi mano de la suya. Pero por alguna estúpida razón, no puedo. Quiero alejar de un tirón mi mano. Quiero que mis pies se muevan. Mi cerebro está gritándome en este momento para hacer las cosas bien aquí, pero mi cuerpo está abrumado. Maldita sea. ¿Por qué se tiene que sentir bien estar tan cerca de él? ¿Por qué no puede tener mal aliento o ser todo suave en vez de una montaña de músculos con invitación a suspirar? Puede que no tenga control sobre mi cuerpo ahora mismo, pero todavía tengo uso de mi boca. Mierda. Y ahora estoy pensando en lo que podía hacer con mi boca. ¡Mierda!


Tomo una respiración profunda y cierro los ojos con fuerza, necesitando por lo menos quitar la imagen de él. —Ben, por favor retrocede. Se ríe suavemente por encima de mí. —¿Por qué cierras los ojos? —Ellos simplemente lo hacen. ¿Puedes por favor retroceder? Se ríe de nuevo. Y maldita sea, me encantan sus sonidos también. — ¿Realmente quieres que retroceda? —Ben. —Me estoy asegurando. —Siento su pulgar rozar a lo largo de la piel de mi mano—. Te ves muy bonita, Mia. —Ya has dicho eso. —Y voy a seguir diciéndolo. Abro los ojos y levanto mi mirada hacia la suya. No hay nada más que bondad en ellos. Sin lujuria debajo de sus palabras. Sin motivos o planes secretos ocultos detrás de esos locos ojos grises. Supongo que siempre han sido así de sorprendentes para mirar, pero hace nueve años, les evitaba a toda costa. Por supuesto, hace nueve años, nunca se hubiera puesto tan cerca de mí. Y definitivamente no me habría hecho un cumplido. Sonríe, dejando caer mi mano después de darle un ligero apretón. — Lo digo en serio. Voy a seguir diciéndote eso. Deberías acostumbrarte a eso también. Bajo la mirada a mis pies, ocultando mis mejillas sonrojadas. —De acuerdo. Finalmente, da un paso atrás y echo un vistazo a escondidas, viendo que se aleja de mí. —Vamos, amiguito. Diga adiós a la Princesa Mia. —Adiós, Pincesa Mia. —Nolan se despide con su mano, golpeando las piernas de Ben con su espada. —Adiós, Sir Nolan. Si veo a algún dragón, mandaré a buscarte. Me doy la vuelta y me dirijo hacia el dormitorio. Y sé que no debería, sé que he tenido suficiente de él hoy, pero miro por encima del hombro de todos modos y fijo los ojos en los de Ben. Es como si estuviera esperando ese último vistazo, porque tan pronto como lo consigue, está fuera de la puerta.


7 Traducido por July Styles Tate Corregido por Alessa Masllentyle

uenas noches amiguito. Te amo. —Abrazo a Nolan contra mi pecho, escucho su bostezo soñoliento. Frota su cara contra mi camisa y después mira hacia arriba, alargando sus dedos hacia mi cara. Sonrío mientras recorre sus dedos bajo mi nariz y sonríe cuando hago lo mismo que él. —Buena noche papi. —Regresa hacia el pasillo, Angie se aproxima detrás de él. Odio compartir la custodia de mi hijo. Quiero a Nolan conmigo todo el tiempo, no sólo en los días que un juez asigna. El sistema no está a favor de los padres. Y lo mejor, Angie es una madre mediocre, y obtuvo la custodia primaria sólo porque lo dio a luz. Odio dejar a Nolan con ella. No es muy atenta con él y esa mierda me carcome. Nunca lo lleva a ningún sitio, incluso no salen. Nolan es un niño fácil de complacer. No toma mucho hacerlo feliz. Y el pensamiento de ella no haciéndolo feliz me mata. Ahora que está creciendo y entendiendo las cosas, comienza a hacer preguntas. Preguntas que no quiero responder todavía. Quiere saber por qué no puede pasar todas las noches en mi casa, o por qué yo no puedo vivir con él y su mamá. Sé que eventualmente tendré que responderlas, pero no por ahora. Soy capaz de salirme con la mía cambiando de tema por algo que llame sus atención. Como los dragones. Y ahora cuando yo pienso en dragones, pienso en Mia. Fue maravillosa con él hoy, y él la aceptó al igual como fue con Tessa, a quien también adora. Nunca lo he visto tan completamente cautivado por alguien. Ella sabía exactamente cómo tratar a Nolan, y Dios,


era sexy haciendo eso. La forma en que su lengua frotó la comisura de su boca mientras limpiaba su cortada. La forma en que sus labios se redondearon cuando sopló en su rodilla. La forma en que su cabello caía sobre sus hombros, haciéndole cosquillas a sus pechos mientras envolvió el vendaje alrededor de su cabeza. Lo tranquilizó inmediatamente, y sólo lo había conocido hace una hora. ¿Y toda la cosa de nombrarlo caballero? Cristo, si eso no era la cosa más dulce que alguien haya hecho por él. Tenía que tocarla, eso estaba matándome. Así que toqué su mano y la sostuve como esa noche en el bar. Ese ligero contacto fue suficiente para mí. Entonces ella me dio un todavía, y siento como si la hubiera sostenido por años. Pura euforia barre encima de mí. Adrenalina bombeó a través de mis venas, y finalmente tenía esperanza. Esperanza de que lentamente derrumbaba sus paredes. Tenía esperanza que eventualmente me dejaría entrar, y tal vez incluso más que eso. Podía trabajar con un todavía. —¿Quién demonios es la Princesa Mia? —pregunta Angie, caminando dentro de la cocina con una expresión irritada—. Nolan siguió y siguió hablando acerca de alguna princesa por la cual mató dragones durante el día de hoy. Me levanto de mi taburete y agarro mis llaves, manteniendo mi sonrisa escondida. —Es la mejor amiga de Tessa, quien la está visitando durante el verano. Nolan la conoció hoy cuando lo llevé a nadar. —Podría haber guardado mi explicación. Porque a Angie no le importa. Estuvo demasiado ocupada sobándome a través de mis pantalones cortos. Agarro su mano y la quito con un gruñido de disgusto—. Vete a la mierda. No estoy interesado. —¿Ah, no? —Lo hizo otra vez pero agarré su muñeca, presionándola contra su cuerpo—. Jesús. ¿Cuál es tu problema? —Su frente se arruga mientras me mira fijamente, más su cara se relaja con su siguiente pregunta—. ¿Esto tiene algo que ver con la Princesa Mia? No respondo, porque Angie no necesita saber de mi vida personal. No es como que fuéramos amigos y pueda compartir mi mierda con ella. Nosotros no somos nada. La rozo al pasar y me muevo hacia la puerta. —Dile a Nolan que lo veré pronto. —¿Realmente vas a irte con una erección? —¿Cuál erección? —Volteo, deteniéndome enfrente de la puerta—. Mi pene ya no te desea, Angie. Para de engañarte. —Bueno, me deseaba la semana pasada, cuando te lo chupé y tragué como querías. O, ¿qué acerca de la semana pasada cuando te di una mamada en el sofá? —Se para con sus brazos cruzados encima de su pecho, tratando de parecer arrogante y fuerte, pero su cara la está delatando. Angie odia el rechazo más que cualquier cosa y la he estado


rechazando por años—. Nosotros podemos hacerlo funcionar, Ben, sabes que podemos. —No hay un nosotros. Nunca lo hubo. Has chupado mi polla cuando tú querías. Nunca he pedido que lo hagas. No te he tocado en tres años. — Abro la puerta y salgo al corredor del edificio de su apartamento —¿Qué pasa con Nolan? ¿Por qué no puedes tratar por lo menos por tu propio hijo, Ben? Mi sangre hierve. Agarro el marco de la puerta hasta que mi mano pica. —No uses nunca a Nolan contra mí. ¿Cómo diablos podría beneficiarse, viendo a sus padres peleando cada segundo? —No quieres incluso darnos una oportunidad —suplica, sus ojos brillando con lágrimas. —Suficiente con estas pendejadas. No quiero pretender que tengo sentimientos por ti sólo porque eres la madre de mi hijo. No le mentiré. Nunca. —Exhalo bruscamente mientras su cara entristece—. Asegúrate de decirle a Nolan que lo veré luego. —Y no le doy la oportunidad de responder antes de cerrar la puerta detrás de mí.

—Así que déjame asegurarme si he entendido bien —dice Luke detrás de su cerveza. Decidimos tomar un poco después de que nuestro turno terminó, y yo sólo he estado consiente de todo lo relacionado con Mia. Todo excepto el hecho de que tomé su virginidad—. Atormentaste como la mierda a esta chica hace ocho años. —Nueve —lo corrijo. No es que un año realmente importe de una forma u otra. Pero siento que poniendo más distancia entre mi viejo yo gilipollas y mi yo actual ayuda a mi causa. Me agita su mano libre. —Lo que sea. Acostumbrabas ser un cabrón, y ahora te estás pateando a ti mismo porque ella es caliente y te pone. Escribo su nombre en la condensación de mi vaso, limpiándolo antes de que Luke lo vea y me diga mierda sobre eso. —Esto no es sólo acerca del sexo. Podría escucharla hablar mierda durante horas si me dejara. — Suspiro pesadamente, encontrándome con los ojos de mi muy divertido mejor amigo—. Vete a la mierda. Como si no estuvieras completamente colado por mí hermana. —No lo estoy. —Lo está, sólo que nunca admitirá eso—. Y si tú me preguntas…


—No lo hice. Me ignora antes de continuar—: Pienso que estás haciendo esto mal. No puedes esperar que Mia sólo salte a una relación contigo cuando te ha odiado por años. —¿Por qué no? —Porque te ha odiado por años —reafirma—. Sólo te seguirá diciendo que te vayas a la mierda —comienza su argumento como si fuera obvio, lo cual supongo que lo es. Incluso yo pensé que tenía una innegable química con Mia, ella no va a reconocérselo a sí misma mientras siga odiándome—. ¿Por qué no tratas de ser su amigo primero? Déjale ver que estás interesado en algo más que follarla. Reflexiono su consejo en silencio. Eso podría ser la mejor forma de seguir con esto. Ganarme su amistad significa ganarme su confianza, la cual seguramente podría otorgarme su perdón. Y los amigos pasan un montón de tiempo juntos, eso definitivamente me conviene. —Nolan está loco por ella, y es maravillosa con él, ¿podría ser una completa mierda si uso a mi hijo para eso? —Eres una completa mierda. —Hizo un ademán al camarero—. Dos Sam Adams, y ¿le pediste la identificación a aquellos idiotas al final de la barra? —Sigo los dedos de Luke y noto a los dos chicos que se está refiriendo. Definitivamente son niños. De ninguna manera tienen veintiún años. —Sí, por supuesto, se las pedí. Su identificación decía que tenían veintidós. —El camarero nos da otra cerveza. —Pídeles sus identificaciones para mí —insiste Luke. El camarero regresa unos segundos más tarde, y no omito la intranquilidad en los ojos de los dos chicos—. Estas son falsas. ¿Cómo demonios no viste esto, Ray? —Luke está de pie y estoy justo detrás de él. Sostiene las identificaciones en frente de él, mostrándolas a los chicos—. Ustedes, imbéciles, se dan cuenta que usando una identificación falsa están cometiendo un delito, ¿verdad? ¿Cuántos años tienen? —Tenemos veintidós —dice uno con una irritable confianza. Su petulancia sólo me da ganas de patear su culo. —¿Eres realmente tan estúpido como para usar una identificación falsa en un bar donde están bebiendo dos policías? —pregunto, viendo a Luke meter sus identificaciones en su bolsillo. O era eso o son ciegos. Estamos aún en nuestros uniformes, por amor a Dios—. Responde a mi compañero antes de que haga una llamada a sus padres y les explique que sus hijos están siendo arrestados.


—Tenemos diecinueve —responde urgentemente el que es más dócil. Su amigo comienza a sudar y sus manos tiemblan a sus lados—. Por favor no llamen a mi papá, oficial. ¿No nos puede dar una advertencia o algo? Luke y yo damos unos pasos más cerca de ellos, viendo como se encojen y acobardan. Me acerco al chico honesto. —Salgan ahora antes de que tu amigo los encarcele a ambos. —Se mueve rápidamente y su amigo trata de seguirlo, pero Luke agarra su brazo y lo detiene. —No mientan a un policía, estúpido. Especialmente cuando eres lo suficientemente tonto para usar tu verdadero nombre en tu identificación falsa, Parker Lance. —¿Cómo sabe que ese es mi nombre real? —Guau, este chico está pidiendo ser encerrado. —Porque eres demasiado estúpido como para memorizarte cualquier información que no sea realmente tuya. Y nadie podría voluntariamente escoger el nombre de Parker. Habría sentido pena por ti si no hubieras sido un mentiroso pedazo de mierda. —El chico abre su boca para argumentar pero es más inteligente y decide cerrarla—. Vete. —Ahora su cara de pánico desaparece por la puerta y nosotros reclamamos nuestros asientos en el bar. —Jodido cabrón. Debería haber llamado a sus padres sólo por ser un imbécil —dice Luke. Asiento de acuerdo mientras me quedo mirando la botella de cerveza en la repisa enfrente de mí, tomo un generoso sorbo de mi cerveza. Mi mente está en otro lugar en este momento y Luke lo nota—. Demonios, hombre. Nunca te he visto tan obsesionado con ninguna chica antes. ¿Qué demonios vas a hacer cuando el verano se termine y regrese a casa? Sabes que las cosas a distancia no funcionan. Pregúntale a Reed. Froto mis sienes con los dedos. —No sé. No puedo preocuparme de eso ahora, cuando estoy tratando que tolere estar a mí alrededor. —Por el ritmo en que vas puede que no tengas que preocuparte por eso. Lo ignoro y termino mi cerveza. No puedo pensar sobre esos tres meses desde ahora, y no sólo porque no estoy ni siquiera cerca de donde quiero estar con Mia. El pensamiento de que no esté a cinco minutos cerca de mí hace que se forme un nudo en mi estómago y una opresión en mi pecho. Odio la idea de no ser capaz de verla en un impulso. ¿Qué si tengo una urgencia repentina de besarla, tocarla, hablarle, o respirar el mismo aire que ella y vive a cuatro horas de distancia de mí? El pensamiento fue enloquecedor. Sabía que nunca podría sobrevivir a ese tipo de distancia de ella. La chica que una vez no podía conseguir que estuviera lo suficientemente lejos se ha convertido en la mujer a la que no puedo acercarme lo suficiente.


Tarde en la noche, agarro mi celular y abro un nuevo mensaje. Solamente tengo tres meses con Mia, y quiero conseguir toda la cosa del papel de ser amigos. Cuanto antes le guste como un amigo, más pronto me vera como la veo. Yo: ¿Puedes darme el número celular de Mía? Tessa: ¿Por qué? ¿Estás variando y tratas de hacerla llorar vía mensaje de texto? La mayoría de los días amo a mi hermana. La mayoría de los días. Yo: Mira, la cagué cuando era más joven y estoy tratando de compensar eso. Sabes que me importa, así que, ¿por favor me ayudarías aquí? Joder, le di tu número a Luke. Tessa: Te lo daré, pero necesitas saber que Reed tiene su número también. No sé si lo ve igual, pero te aviso. Es un chico genial y él nunca se burló de ella. Podría ser bueno para ella. Jodido Reed Tennyson. Debería haber pateado su culo cuando tuve la oportunidad. Yo: Yo podría ser bueno para ella. Reed se puede ir a la mierda. Tessa: Tranquilo, tigre. Estoy secretamente apostando por ti si eso ayuda. 205-555-7991. Yo: Gracias. Te lo debo. Tessa: Lo sé. Nunca he estado nervioso acerca de cualquier cosa referente a las mujeres. Nunca. Pero justo ahora, un simple mensaje es aterrador. Yo: Hola, soy Ben. Me preguntaba si querrías salir en algún momento esta semana. Mierda. Eso suena como que estoy invitándola a una cita. Lo cual es lo que realmente quiero hacer, pero eso no es parte de mi nueva ruta de amistad que estoy tratando de establecer. Yo: No es como una cita ni nada. Maldita sea. Eso suena mal, parece que necesito aclarar que no estoy definitivamente invitándola a una cita. Mierda. Yo: Sólo como amigos.


Arrojo mi celular a la cama. Debería lanzarlo afuera para evitar hacer un imbécil de mí mismo. El celular suena y me lanzo por él como si mi vida dependiera ello. Mia: No lo sé. Medio esperaba ese tipo de respuesta. Y me hallaba listo para la acción. Yo: Un cierto caballero está solicitando tiempo con su princesa favorita. No querrías decepcionarlo, ¿verdad? Probablemente va a llorar por días cuando le comunique las noticias. Mia: ¿Realmente estás usando a tu hijo para chantajearme? Yo: Lo hice. Estoy desesperado. Uno, dos minutos pasan y estoy comenzando a sudar. Yo: Sólo quiero pasar algo de tiempo contigo. Te he hecho sonreír un par de veces y pienso que puedo hacerlo otra vez si me dejas. Sólo te estoy pidiendo una oportunidad, Mia. Si odias al chico que soy ahora entonces te dejaré tranquila. Lo juro. Cincuenta y tres segundos más tarde, responde. Mia: De acuerdo, bien. Pero yo escojo lo que haremos. Levanto mi puño al aire. Yo: Está bien para mí. ¿Qué tienes en mente? Mia: Hay un espectáculo de una cena medieval que vi en mi camino hacia aquí el otro día. Creo que se encontraba a dos salidas antes de Ruxton. ¿Ha estado Nolan alguna vez allí? Podrá ver torneos de caballeros y esas cosas. Santa mierda. Nolan va a enloquecer. ¿Por qué no sabía acerca de este lugar? Yo: No, pero eso suena impresionante. ¿No necesito hacer reservaciones? Mia: Yo las haré. ¿El sábado funciona para ti? Todos los días funcionan para mí. Voy a reorganizar mi vida entera en este momento. Yo: Sí. Te pasaré a buscar. Sólo dime a qué hora. Mia: Bien, te diré después que haga la reserva. Yo: No puedo esperar. No responde a eso, pero no lo necesito. Lo único que necesito es la oportunidad que ahora está dispuesta a darme. Finalmente puedo mostrarle el hombre que soy ahora. Puedo compensar todo el daño que le


he causado. Todo el dolor. Me voy a ganar su amistad antes de ofrecerle mi vida. Es suya de todos modos. S贸lo necesita tomarla.


8 Traducido por Alysse Volkov Corregido por Andrea95

en: No puedo esperar. Yo tampoco. Quería escribir, pero no lo hice. No estaba solo buscando pasar tiempo con Nolan, quien da la casualidad de ser el niño más lindo en el planeta. Quería estar cerca de Ben. No quería pelear. Sabía que no podía seguir dejándolo fuera. No quería odiarlo por cosas que me hizo hace años. No cuando definitivamente ya no era ese tipo. Sería diferente si lo fuera. Ese odio estaría justificado. Pero no es nada como el viejo Ben. Él no me habla como ese mismo chico. No me mira como ese mismo chico. Y definitivamente no me hacer sentir como ese mismo chico. Sería una perra si al menos, no le doy a este Ben una oportunidad. Así que eso es lo que le estoy dando. El sábado no venia lo suficientemente rápido para mí. Nunca me he sentido ansiosa por hacer algo con un chico solo como amigos antes. Pero este era Benjamin Kelly de quien estábamos hablando. Él me ha visto desnuda. Completamente desnuda. Y ahora quería pasar el rato como si no nos hubiéramos llevado mutuamente a un inmenso placer. Se vino tanto como lo hice esa noche, así que estoy tomando el crédito por eso. ¿Cómo diablos se supone que voy a navegar una amistad con un chico por el que no puedo dejar de fantasear? He tenido amigos hombres antes. Es factible. Pero nunca he tenido mariposas con esos tipos. Nunca me he sentido como si en realidad podría arder sólo por estar en la habitación con esos chicos. Y definitivamente nunca he querido sacarle la mierda a esos chicos.


Hablando de chicos que quieren ser mis amigos, le prometí a Reed que me encontraría con él para almorzar hoy. Hemos hablado por teléfono un par de veces desde el día en Rocky Point. Era muy dulce y divertido, y cuando me pidió que pasar el rato con él, no dudé en decir que sí. Eligió una tienda de emparedados en la ciudad que me era familiar. Tessa y yo comimos allí varias veces cuando éramos más jóvenes con sus padres. Pasé la mañana en la piscina con ella, no siendo capaz de tomar el sol, porque el calor era suficiente para hacerte desmayar. Después de una ducha rápida, me dirigí a la ciudad y estacioné mi jeep junto a la camioneta de Reed. Ya estaba sentado en una mesa cuando entré por la puerta. —Oye, ¿cómo estás? —pregunto, caminando alrededor de la mesa mientras se pone de pie para saludarme. Me da un abrazo que no estoy esperando pero no es incómodo. Y definitivamente no es otra cosa que un abrazo que le daría a un amigo, lo cual me alivia. Espero que esto realmente sea sólo un almuerzo entre amigos y nada más. No estoy interesada en nada más con Reed y no quiero que esto se convierta en incómodo. Termina nuestro único armado abrazo con una palmadita en la espalda. Muy cómo no-cita. —Estoy bien. Te pedí un emparedado de camarones. Espero que esté bien. —Reed me sonríe mientras toma su asiento y tomo el mío. Tiene el cabello más ligero rubio que he visto nunca, casi blanco, que cae en sus ojos con un poco de rizos. —Sí, gracias. Eso suena delicioso. —Tomo un sorbo del agua que también había ordenado para mí—. Así que, ¿tuviste un día libre, hoy? — Reed había mencionado hace unos días que era un colaborador de la empresa constructora de su padre. Él asiente. —Sí. El negocio es un poco lento en estos momentos. Pero debe mejorar pronto. Usualmente estamos topados en el verano. —Nuestros emparedados se colocan delante de nosotros y los dos nos tomamos un bocado, masticando detrás de nuestras sonrisas—. ¿De qué ciudad en Georgia eres de nuevo? —Fulton. La ciudad más pequeña del mundo. —Me trago mi bocado y tomo de la bebida—. Es una ciudad militar. La base aérea es realmente la única cosa que tiene además de un Walmart. —¿Alguna vez has estado en la base aérea? Apuesto a que tienen algunos aviones muy interesantes allí. Me encojo de hombros. —Sólo he estado dentro un par de veces. Ellos muestran películas allí en el teatro por un dólar, pero siempre como tres meses después de su fecha de lanzamiento original. —Tomo otro bocado de mi emparedado—.


No creo darme la oportunidad de haber elegido vivir en Fulton. Hay sobre todo una gran cantidad de personas mayores que se retiran —hago una pausa y sonrió con picardía—. Y Marines. Se ríe detrás de su bebida. —Yo podría vivir allí totalmente. Tengo una debilidad por las chicas con uniformes y aviones militares. Mi abuelo era un piloto y me llevaba a los espectáculos aéreos cuando era más joven. —La puerta de la tienda tintinea cuando se abre y veo los ojos de Reed reaccionan a quien sea que entra—. Cuáles son las malditas probabilidades —murmura antes de fijar su mirada en mí. Me giro en mi silla y casi caigo fuera de ella. Dulce madre de todo lo que es santo. Ben está congelado justo en la puerta de la tienda, sus ojos cambiando entre los míos y lo que voy a asumir son los de Reed. Pero no puedo darme la vuelta para estar segura. No puedo hacer nada, además de mirar a la gloriosa visión de él con un uniforme de policía. ¿Es un policía? No tenía ni una maldita idea. ¿Qué demonios más está Tessa escondiéndome? Mi mejor amiga que habla por los codos parece tener los labios extrañamente cerrados en todo lo relacionado con su hermano. —Bueno pero mira quién es. —Soy sacada de mi trance y levanto la vista para ver la sonrisa divertida de Luke—. ¿Cómo estás, Mia? Un movimiento viene de mi izquierda y me giro para ver a Ben caminando. Oh, buen Dios. Está justo a mi lado. Está justo a mi lado y está llevando esposas. Trago con dificultad y fuerzo mis ojos de los suyos para mirar a Luke. —Estoy bien. Genial. Estoy... estoy bien. O genial. Ambos. Estoy ambas cosas. —Y aparentemente he olvidado cómo sostener una conversación. Luke sofoca su risa. —Oye —me saluda Ben con una sonrisa. Por lo general sería capaz de reaccionar como un ser humano normal y decir algo, cualquier cosa en respuesta, pero teniendo en cuenta el hecho que empareja esa sonrisa que me deja de culo con el uniforme que está usando tan bien, estoy pegada en mi silla y soy incapaz de hacer otra cosa que seguir respirando. Lanza una mirada a Reed, una que no quisiera fuera dirigida hacia mí—. Reed — gruñe prácticamente y creo que Reed dice algo a cambio, pero por el momento, todo mi cuerpo está completamente centrado en Ben, incluyendo a mis oídos. Me devuelve la mirada y agarra el respaldo de mi silla—. ¿Sigue en pie lo del sábado? —¿Mmm? —Sus labios se mueven, separando sensualmente, pero no tengo idea de qué palabras si es que alguna acaba de salir de ellos. Sé exactamente lo que esos labios son capaces de hacer y eso es lo único que se filtra a través de mi mente en este momento. Dios mío. Esos labios son orgásmicos—. Lo siento, ¿Qué?


Se ríe y mira a Luke rápidamente antes de regresar a mi rostro aturdido. —Te pregunté si aún sigue en pie lo del sábado. Asiento. Un montón. Mi cabeza podría haber caído si no me hubiera obligado a detenerme. —Sí. Hice las reservas para el show de las cinco. —Me aclaro la garganta y tomo un sorbo de mi agua antes de continuar. Cristo. Se siente como si tragué súper pegamento—. Um, tenemos que estar allí quince minutos antes de tiempo del show. Arreglé para que Nolan tenga su foto tomada con el Rey. Sus ojos se iluminan y sus mejillas se ahuecan con sus hoyuelos. —Oh hombre. Él va a enloquecer por eso. —Nos sonreímos mutuamente y los otros dos chicos probablemente podrían incendiarse y dudo que ninguno de los dos lo notaría. Yo definitivamente no me daría cuenta—. Buena idea, Princesa Mia. —Sí, puedo ser bastante impresionante a veces. Luke golpea la espalda de Ben y el sonido me saca de mi obsesivo trance. —Bueno, por mucho que me encantaría estar aquí y escucharlos no coquetear entre sí, me muero de hambre y tenemos que volver allí. —Me sonríe—. Ya sabes, chicos malos por atrapar y todo. Proteger y servir. Toda esa cosa. —Gira la cabeza hacia Reed—. Siento interrumpir tu cita. —No es una cita —espeto, inmediatamente lamentando la implicación oculta que nunca sería realidad estar en una cita con Reed. Lo miro, en silencio pidiendo que estuviera de acuerdo con mi declaración y no hacer esto más incomodo de lo que sólo lo hice. Ayuda a una chica salir. No me dejes colgando aquí. Alza una ceja hacia mí. —Bueno, esa es la última vez que te trabajo con mi mano libre debajo de la mesa. Has roto mi corazón, Mia. Mi mandíbula golpea la mesa definitivamente no estaba siendo trabajada debajo. ¿Está loco? —¿Qué? —Me las arreglo para chillar. —¿Qué demonios acabas de decir? —pregunta Ben con un tono que ningún hombre en su sano juicio debería cuestionar—. Dilo de nuevo, imbécil, y vamos a ver qué pasa. —Se mueve más cerca de Reed, pero Luke se para entre los dos. —Voy a dejar que él te golpee si dices algo estúpido como eso otra vez —afirma Luke, estirando su cabeza sobre su hombro para conectar con


Reed. Ben y Luke son aproximadamente del mismo tamaño, por lo que Luke no tiene ninguna dificultad en retenerlo. Reed, por el contrario, se inclinó más esbelto que muscular y probablemente no tendría ninguna oportunidad contra Ben. Luke vuelve hacia Ben que todavía está luciendo listo para matar—. No es una cita, hombre. Sólo relájate. —Sus palabras son apenas audible, pero yo las escucho. Y Ben parece calmarse mientras el mismo lo procesa. Reed levanta sus manos en señal de rendición. —Es broma. Jesucristo. Solías tener un sentido del humor, Ben. ¿Qué diablos pasó? Ben pone su mano en el respaldar de mi silla de nuevo, se cierne sobre mí de una manera muy posesiva. Si no me equivoco, es como si estuviera estacando su reclamo frente a Reed, al igual que lo hizo el otro día en el muelle. Pero esta vez, no me opongo a ello. Esta vez, la sola idea de ser de Ben no me enfurece. Me intriga. Quiero saber lo que se siente. Pero él me invitó a salir el sábado como amigos, y los amigos no actúan de esa manera con los demás. Así que esto no puede ser lo que está haciendo en este momento. Es probable que esté cuidándome. Así que yo empujo esos pensamientos hasta el fondo de mi mente y veo sus ojos cambiar de nuevo a los míos. No le ha dicho nada más a Reed, pero no creo que lo necesite. Sus acciones y conducta están hablando lo suficientemente alto como por él. —Te pasaré a buscar a las cuatro en punto. Creo que sorprenderíamos a Nolan, así que no voy a decirle a donde vamos. —Su tono es amable, todo nerviosismo y la agitación se ha ido, como si no sólo tuviese un concurso de meadas con el chico con el que no estoy en una cita. Me meto mi cabello detrás de mi oreja. —Asegúrate de que lleve su espada. Va a querer necesitarla. —Siento su pulgar rozar a lo largo de mi espalda y ese pequeño ligero contacto envía a mi mitad inferior en un frenesí. —Ben. Ven aquí y ordena —dice Luke en voz alta, después de haberse movido al mostrador. Él debe haber pensado que era seguro dejar a su amigo solo con Reed. Eso o que tenía demasiada hambre para que le siguiera importando. Ben suelta mi silla con una sonrisa y roza mi hombro con su mano. Estos pequeños toques me van a matar. —Nos vemos el sábado. —Está bien —dejo salir con voz temblorosa. Se vuelve, disparando a Reed un ceño fruncido antes de caminar hacia el mostrador. Y ahora está de espaldas a mí. Sus hombros en esa


camisa. Su culo en esos pantalones. Alguien puede que tenga que recogerme del piso. —Eres muy gracioso. —Miro a Reed, acompañado de la difícil tarea de quitar los ojos de encima del glorioso cuerpo parado a no más de cinco metros de mí—. Creo que recordaría tener dedos debajo de una mesa, idiota. —Espero que sí. —Sonríe antes de encogerse de hombros—. Está todo bien. Nunca he visto a Ben conseguir ser todo soy hombre de las cavernas, ésta es mi mujer. Es divertido sacarlo de quicio. Ruedo los ojos antes de ceder a la permanente tentación en el mostrador. No quiero mirar, pero teniendo en cuenta el hecho de que la espalda de Ben está en mi dirección y él nunca sabría que estoy babeando el frente de mi camisa, me lo permito. Escucho la voz de Reed cuando entra en mi oído y sería grosero de mi parte no responderle. Además, soy perfectamente capaz de responder a una persona mientras estoy pegada a alguien más. Soy una mujer por el amor de Cristo. Podemos realizar varias tareas de mierda a la vez. —Mjmm Sí, yo también —le contesto. Ben saca su billetera de la parte de atrás de sus pantalones. Donde su culo está. Ese. Culo. Es esta entidad perfectamente esculpida en sí mismo. Debería haber sitios de Internet dedicados a él. Clubs de fans. Desfiles incluso. —Oh vaya. Eso suena muy divertido. Me encantaría hacer eso. —Le respondo. Ben alza su mano hacia el hombro y se rasca la espalda, tirando de su camisa apretada a través de sus músculos. Dios mío. —Eso es una locura. Odio cuando pasa eso. —No tengo ni idea de lo que Reed acaba de decirme. Ni idea. Su risa me llama la atención y volteo mi cabeza rápidamente—. ¿Qué? Sus ojos se deslizan de los hombres en el mostrador y vuelven a mí. Él sonríe con gracia. —Sólo le pregunté cómo estaba tu emparedado, y me respondiste con “eso es una locura. Odio cuando pasa eso”. —Su cuerpo se sacude con una risa silenciosa. Coloco rápidamente mi mano sobre mis ojos y agacho mi cabeza en vergüenza. —Oh mi Dios. Lo siento mucho, Reed. Eso fue muy grosero de mi parte. —Dejo caer mi mano y giro mi cuerpo hacia él por completo, concediéndole toda mi atención—. Estoy prestándote atención, te lo juro. Inclina la cabeza. —¿Así que cuando debería prepararnos para el paracaidismo? —¿Eh? —¿Paracaidismo? Infiernos no. Nunca estaría de acuerdo con algo así.


—Dijiste que sonaba muy divertido y que te encantaría hacerlo. ¿Te acuerdas? Hace apenas dos minutos cuando me estabas prestando atención. Abro la boca para disculparme cuando la puerta tintinea, haciendo que mi cabeza gire rápidamente. Ben me sonríe antes de salir y ondeo la mano como una chica fan desagradable tratando llamar la atención de su celebridad favorita. Realmente bien. Me doy la vuelta y veo lo mucho que esto está entreteniendo a Reed. —¿He mencionado Ben y yo estamos probando todo este asunto de ser amigos? No tengo la más mínima idea de lo que estoy haciendo. — Llené a Reed en mí y la historia de Ben en Rocky Point, el otro día, dejando de lado el pequeño detalle de volarme los sesos con los cinco orgasmos que me dio. ¡Cinco! —Es evidente. —Sonríe y lanza su arrugada servilleta hacia mí—. Esto no va a funcionar. —¿Qué? —Amigos. Ben y tú. Apostaría dinero en ello. —Cruza los brazos sobre el pecho, reclinándose en su silla. Está sonriéndome como si lo tuviera en la billetera. Así como si ya estuviera sosteniendo mi dinero y contándolo con arrogancia frente a mí. Oh la petulancia. —¿Por qué estás tan seguro de que no va a funcionar? Puedo ser amiga de Ben. —Imito su apariencia y me recuesto en mi propia silla—. Podemos ser totalmente amigos. Va a funcionar. —No va a funcionar, y te diré por qué. —De acuerdo chico inteligente. ¿Por qué? —No vuelvas a decir a una mujer que no puede hacer algo, porque vamos a morir tratando de hacer esa cosa que estás tan seguro de que no podemos hacer. Creo que la raza femenina es terca en su totalidad. Tal vez sea un error de diseño, pero lo que sea. Estoy aquí para demostrar un punto. —Porque… —se sienta hacia adelante, tirando de mi emparedado a medio comer delante de él antes de tomarlo— …no sé tú, pero no suelo follar con la mirada a mis amigos. —¿Quién esta follando con la mirada? —casi grito. Gracias a Dios que somos las únicas dos personas actualmente en la tienda de emparedados. Pero no me salva de conseguir una mirada severa del propietario detrás del mostrador—. No estaba follando con la mirada —le susurro duramente. —Y no voy a comer el resto de tu emparedado. —Sonríe condescendientemente antes de tomar un gran bocado de mi emparedado. Ruedo mis ojos, los ojos que no están follando con la mirada a nadie, antes de responder.


—¿Cuál es tu opinión sobre él de todos modos? ¿Crees que es un buen tipo? Asiente y se traga su bocado. —Sí, cuando no está amenazando con sacarme la mierda. —Nos reímos y tomo un sorbo de mi agua—. Es muy bueno con su hijo. Incluso cuando Nolan era un bebé, sólo sabía qué hacer con él. Y ni siquiera estaba nervioso por ello. Estaría asustado hasta la muerte si alguien me lanzara un bebé. Me rio y lo veo meter el último pedazo de mi emparedado en su boca. Podría decir simplemente por estar cerca a ellos una vez que Ben era increíble con Nolan. Eran tan dulce juntos y Ben parecía el tipo de padre que haría cualquier cosa por su hijo, que es exactamente como debe ser. —Bueno, creo que cualquier estaría asustado si los bebés estuvieran volando hacia ellos ���contrarresto, siendo recompensado con una sonrisa burlona y otra servilleta arrugada es arrojada a mi cabeza. Los dos nos ponemos de pie y empujamos nuestras sillas para ponerlas en su lugar—. Gracias por el almuerzo. Fue memorable, incluso sin el dedo follándome. —Le guiño un ojo, él se encuentra incapaz de formar cualquier palabra con la boca llena—. Eres un buen amigo, Reed. Hace una mueca y se traga su masivo bocado incómodamente. —En la zona de amigos como un jefe. —Me carcajeo ante su declaración, riendo tan fuerte que mis ojos se llenaron de lágrimas—. No te preocupes. No eres mi tipo de todos modos. Prefiero chicas realmente tontas con baja autoestima y problemas de papi. Lo dirijo en dirección a la entrada. —Oh, eso es bueno. ¿Problemas de papi? ¿En serio? —Diablos, sí. —Sostiene la puerta para mí y los dos caminamos a nuestros vehículos—. Las chicas con problemas de papi siempre están buscando un nuevo papi. —Él tira su cabeza hacia atrás, riendo a carcajadas de sí mismo y la mirada de disgusto que actualmente estoy dándole—. Nos vemos luego, Mia. Sacudo mi cabeza con desaprobación. Hombres.


9 Traducido por Apolineah17 Corregido por Andrea95

odido Reed Tennyson. No sabía a qué estaba jugando, pero estaba seguro como el infierno de que lo iba a averiguar. Y no podía perder nada de tiempo para hacerlo. No cuando él llevaba a mi chica a almorzar y toda esa mierda. No estaba de acuerdo con eso. No sabía cuáles eran sus intenciones. Sí sólo quería una amistad con Mia, bien. ¿Algo más que eso? Mierda, no. Ella era mía y, al parecer, podría necesitar un recordatorio. Sé dónde vive Reed, así que paso por su casa después del trabajo. Realmente nunca nos juntamos mucho, pero solía recoger a Tessa de su casa todo el tiempo antes de que ella aprendiera a conducir. Su camioneta está estacionada en el camino de la entrada, lo cual es algo bueno. Realmente no me siento de humor para conducir por todas partes buscándolo, pero lo haré si tengo que hacerlo. Esta mierda tiene que ser aclarada esta noche. Después de estacionarme detrás de él, llamo a la puerta principal y veo que su cabeza se asoma por la pequeña ventana de al lado. Escucho un suave “mierda” antes de que abra la puerta y me salude con las cejas levantadas. Observa mi uniforme, manteniendo la mano en el pomo de la puerta. —¿Estás aquí para arrestarme por llevar a Mia a almorzar ayer? Porque si tengo que elegir, preferiría que me arrestaras en lugar que me muelas a palos. Me apoyo en la barandilla, ignorando el jodido tono inteligente que parecen tener todas sus palabas. —¿Qué demonios es lo que quieres con Mia?


Entonces se ríe y yo me enderezo, haciéndolo borrar la sonrisa de su rostro. Realmente no quiero golpearlo, pero no está haciendo la decisión fácil para mí. Lidiaré con las repercusiones después. —Nada. Quiero decir, es una gran chica y me gusta pasar tiempo con ella, pero sólo como amigos. Tal vez si no hubieras marcado tu territorio habría intentado algo, pero no soy estúpido. No creo que esté interesada en mí de esa forma de todos modos. —No es una jodida toma de agua contra incendios para que la orine, idiota. No te refieras a ella como un territorio. —Me le acerco, recordando lo que dijo ayer en la tienda de bocadillos después de que Mia insistiera en que ellos dos no estaba en una cita—. Y si alguna vez te escucho bromear por ahí sobre tocar a Mia de nuevo, se va a necesitar mucho más que Luke para que me impida destrozarte. Pasa las manos por su rostro antes de dejar escapar un exhausto suspiro. Dándose la vuelta, comienza a entrar de nuevo a su casa. —¿A dónde diablos vas? —pregunto, dando un paso hacia adelante y agarrando la puerta. Esta conversación se termina hasta que yo malditamente la termine. Lo sigo dentro, deteniéndome al final del pasillo que lleva a la cocina. Surge de la nevera con dos cervezas. —Ten. Seguro como el infierno que necesito una de éstas y tal vez si tienes una no estarás tan inclinado a asesinarme en mi porche. —Pone mi cerveza en la encimera y se inclina contra la nevera, tomando un trago de la suya—. De hecho, si vas a matarme, hazlo afuera, así al menos tengo testigos. Y evita arruinar demasiado mi rostro. Estoy seguro de que mi mamá preferiría un ataúd abierto. —No voy a matarte. Podría hacer que no puedas caminar por un par de días, pero todavía estarías respirando. Y no puedes culparme por querer averiguar cuáles son tus malditas intenciones con mi chica. —Me acerco a la encimera y agarro mi cerveza, manteniendo mi mirada sobre él mientras tomo un sorbo. —Mira, hombre, no estoy metiéndome con Mia. Lo juro. Pero me gustaría seguir siendo su amigo y malditamente no creo que debería pedir tu permiso para hacer eso. Sonrío y tomo otro trago de mi cerveza. Tengo una gran cantidad de músculo más que Reed, así que el hecho de que tenga las pelotas para hablarme como si no pudiera limpiar el suelo con él, lo hace ganar mi respeto. —No, no tienes que pedirme permiso. Estoy bien con que seas amigo de Mia. Sólo quería asegurarme de que no estabas intentando nada más con ella. Estoy malditamente loco por esa chica. Arquea una ceja hacia mí.


—¿En serio? No tenía ni idea. —Ambos nos reímos y se aleja de la nevera y se mueve hacia mí—. ¿Estás malditamente loco por una chica de la que estás tratando de hacerte su amigo? Eso tiene un jodido montón de sentido —afirma sarcásticamente. Hago una mueca. —Estoy haciendo lo que es necesario. La tortura que voy a soportar por no actuar sobre mis sentimientos valdrá la pena si ella me deja entrar. —Él me mira con una mirada perpleja, como si se lo hubiera explicado en otro idioma. Tomo otro sorbo de mi cerveza y frunzo el ceño—. Cuando conozcas a una chica que te llegue de la manera en que Mía llega a mí, me entenderás. Los amigos verdaderamente se agradan entre sí y necesito agradarle. Ella nunca me amará si no le gusto en primer lugar. Deja su cerveza con una sacudida de su cabeza. —Tuve una chica que llegó a mí de esa forma y me jodió completamente. No veo cómo algo de esto vale la pena. Eso por eso que sólo estoy con las chicas por una noche. No pueden arrancarte el corazón si no las dejas acercarse a él. —Lanza su botella de cerveza al bote de basura—. Sin embargo, espero que funcione para ti. Creo que tienes una buena oportunidad con ella por lo que he observado. —¿Por qué piensas eso? ¿Te dijo algo? —Si Reed y Mia son amigos, ella podría compartir cosas con él como lo hace con mi hermana. Y de repente apoyo completamente su amistad si ayuda a mi causa. Me mira con una sonrisa como si supiera cosas. Cosas que desesperadamente quiero saber. Bajo mi cerveza y lo miro maliciosamente—. No vas a decirme una mierda, ¿Verdad? Sonríe de nuevo, más maliciosamente esta vez. —No tengo mucho que decir. Pero una maldita persona ciega habría visto la forma en que ustedes dos actuaron alrededor del otro ayer. Podría haber incendiado el lugar y dudo que ninguno de los dos lo hubiera notado. La pusiste tan nerviosa que apenas podía hablar y definitivamente no estaba prestando atención a ninguna maldita cosa de lo que estaba diciendo una vez que entraste a la tienda. Podría haberle pedido que se embarazara de mis hijos y probablemente habría accedido sin saberlo. — Sacude su cabello fuera de sus ojos y registra mi expresión molesta—. No es que le hubiera preguntado eso. Estoy seguro de que has reclamado ese útero. Le hago señales de desdén con la mano, sosteniendo el cuello de mi botella de cerveza con la mano libre. —Me alegra hacer que sea difícil para ella formar una oración, pero no necesito convencer a su cuerpo de que deberíamos estar juntos. Ya he demostrado ese punto. —Agarra otra cerveza, ofreciéndome una, pero la rechazo—. Sólo necesito que me vea como el hombre que soy ahora y no


como el idiota que solía ser. Y siendo amigos y demostrándole que no sólo voy por su coño parece ser la mejor opción para mí. —A menos que mantenga tu culo de forma permanente en la zona de amigos. Todo el plan podría estallar en tu cara si no tienes cuidado. — Camina alrededor de la encimera y se sienta en el sofá, encendiendo la televisión. No he pensado en la posibilidad de que eso ocurra. Pero dudo mucho que Mia pueda ignorar la química que tenemos y sólo verme como un amigo. La chispa entre nosotros es jodidamente palpable. El aire parece crepitar cuando estamos en la misma habitación. Hay energía en ello, una dinámica que prácticamente puedes ver ondulando entre nosotros. Atrayéndonos juntos como partículas cargadas. No se puede negar eso. Y una vez que ella me vea como el hombre que soy ahora y no como el chico que solía ser, haré que mi propósito en la vida sea nunca dejarla sentir de nuevo el tipo de dolor que una vez le causé. —Oye, hombre, me voy a ir e iré a ver mi hijo. Gracias por la cerveza. —Reed asiente hacia mí con un movimiento de cabeza antes de salir de su casa. Me siento mejor ahora que sé a ciencia cierta que él no está tratando de ligarse a Mia. Y no tengo ningún problema con él siendo su amigo. Es un tipo decente. Siempre ha sido bueno con mi hermana. Pero si alguna vez se pasa de la raya con mi chica, no dudaría en ponerlo en su lugar.

Me estaciono frente al complejo de apartamentos de Angie y subo las escaleras rápidamente hacia su piso. Quiero decirle a Nolan que estará pasando tiempo con Mia el sábado por la noche. Sé que lo esperará tanto como yo una vez que comparta las noticias con él. Llamo a la puerta, escuchando su voz ronca cantando en voz alta desde algún lugar en el apartamento. La puerta se abre y Angie se queda allí de pie luciendo menos que contenta de verme. —Genial. Ahora nunca voy a conseguir que se vaya a dormir. —Se hace a un lado y me hace señas para que entre—. Ha estado riñendo conmigo durante la última hora y mis nervios están arruinados. —Puedo escuchar la voz de Nolan viniendo desde abajo del vestíbulo donde están las habitaciones. Suena muy animada, pero eso es bastante normal para él. —Lo pondré en la cama. Quiero hablar con él de todos modos. Cierra la puerta de la entrada y se mueve lejos de mí, hacia el sofá.


—No lo mantengas despierto con otra historia. Ya le he leído cuatro veces y si no se va pronto a la cama, estará malhumorado como el infierno en la mañana. —Comienza a hojear una revista, aparentemente terminando de darme un sermón, lo cual es algo bueno porque jodidamente he terminado de escucharla. Si alguien necesita consejos sobre crianza de nosotros dos, estoy seguro como el infierno que no soy yo. Camino por el pasillo y me detengo en la puerta de Nolan, apoyándome en el marco de la puerta. Está tratando de mantener parado a su dragón de peluche en el extremo de la cama, sosteniendo su espada con la mano libre. Lo observo con una sonrisa mientras consigue que su amigo favorito para dormir se quede de pie sobre el reposapiés de madera antes de que lo derribe con un poderoso golpe. —¿No se supone que estés en la cama, amiguito? —Sus ojos se iluminan y baja de la cama, corriendo hacia mí. Lo levanto y le planto besos por todo el rostro. —¡Papi! ¡Etás aquí! —Shhh —digo contra su cabello, llevándolo a la cama. Se arrastra bajo las mantas y me acuesto junto a él, acurrucándolo dentro—. Mamá dijo que se suponía que tenías que estar en la cama desde hace un rato. Tira de los botones de mi uniforme. —No toy canzado —su voz se rompe en un bostezo y trato de ocultar mi risa—. ¿Puedes leedme una hitodia? —Se ve totalmente agotado y sé que nunca llegaré a un par de páginas antes de que caiga dormido. Sigue jugando con los botones de mi camisa, sus ojos soñolientos cerrándose cada par de segundos. —No esta noche. —Me apoyo en la cama y agarro su dragón de peluche, entregándoselo. Lo lleva hacia él con fuerza, acercando una de las orejas del dragón a su boca como siempre lo hace. Se queda dormido de esa forma todas las noches y siempre se despierta si el dragón se cae de la cama a mitad de la noche y ya no lo tiene en su agarre. Paso un dedo por su nariz y me enfoco en su rostro, repitiendo el gesto. —¿Adivina quién va a pasar tiempo con nosotros el sábado por la noche? Su boca suelta la oreja. —¿Quién? Sonrío. —La Princesa Mia. Su sonrisa con hoyuelos ilumina su rostro por completo e inmediatamente se pone de rodillas.


—¡Pincesa Mia! ¡Sísísísísí! —Salta en la cama y lo hago guardar silencio, metiéndolo bajo los cobertores de nuevo—. Me guta la Pincesa Mia, papi —dice con voz más suave antes de meter la oreja del dragón de nuevo en su boca. Me inclino y lo beso en la frente. —A mí también, amiguito. —Cierra los ojos y comienza a canturrear contra el dragón. Me acomodo en mi lado, observando su cuerpo relajarse por completo y escuchando el bajo sonido que hace volverse más y más suave. Cuando sé que está dormido, me escabullo fuera de la habitación, dejando la puerta entreabierta. Angie todavía está en el sofá viendo su revista, pero la lanza sobre la mesa de café cuando entro a la habitación. —Sabes, pasándote por aquí durante la semana y metiéndolo a la cama sólo lo confunde. Camino hacia la puerta principal pero me detengo y me doy la vuelta después de su declaración. —¿De qué demonios estás hablando? Se pone de pie, golpeándome con su expresión más irritada. Me preparo para cualquier argumento de mierda que está a punto de comenzar. Sería bueno tener un momento viendo a Angie y no tener que hablar con ella, pero parece determinada a ser una perra conmigo sobre algo cada vez que puede. —Él va a comenzar a esperarlo. Ya quiere que seamos una familia y cuando vienes aquí y lo metes a la cama sólo hace que piense que somos una. —Da un paso cerca de mí, bajando la mirada a sus pies. Conozco esta táctica. Lo hace cuando quiere que me sienta mal por algo. Nunca funciona y me sorprende que siga usándola. Levanta la mirada hacia mí, sólo sus ojos, manteniendo su cabeza baja—. Probablemente va a despertarse preguntándose si todavía estás aquí y entonces cuando no lo estés, eso simplemente lo molestará. —Estás perdiendo el tiempo tratando de hacerme sentir culpable. Si quiero venir aquí y darle las buenas noches a mi hijo en noches que, técnicamente, no son mías, lo haré. Él sabe que nosotros tres no somos una familia. Me tiene y te tiene a ti, pero nunca nos tendrá a los dos juntos. Su cabeza desapareciendo.

se

levanta

bruscamente,

la

fachada

herida

—Dios, eres un imbécil. ¿Qué diablos estaba pensando cuando terminé contigo en primer lugar? Sigo mi camino hacia la puerta. —Ninguno de los dos estaba pensando —argumento. Porque no estaba pensando esa noche. Su hubiera estado sobrio, no me habría


acostado con Angie. Después de hablar con ella durante un minuto habría visto qué tipo de persona era. Una egocéntrica y manipuladora mocosa. Parecía alegrarse por mi miseria y no habría durado más de un minuto en su presencia si no hubiera estado ebrio. Agarro la manija de la puerta y miro detrás de mí donde ella se ha dejado caer de nuevo en el sofá, haciendo pucheros como una niña que acaba de ser reprendida. —Nunca lo cambiaría. —Sus ojos se encuentran brevemente con los míos antes de que ella los deje caer al suelo, asintiendo para transmitir la comprensión de lo que quiero decir. Odio a Angie pero amo el regalo que me dio. Nolan me hace un mejor hombre. Me duele imaginar no tenerlo, y siempre me sentiré en deuda con ella por no elegir el aborto. —Lo recogeré después del trabajo el viernes —digo. Me reconoce con otro movimiento de cabeza pero su mirada nunca abandona el lugar en el suelo en el que está haciendo un agujero. Cierro la puerta de su apartamento detrás de mí y me dirijo hacia mi camioneta. Siempre será así con Angie. Incluso dándole lo que quiere: nosotros, no cambiará la persona que realmente es. Es una perra por naturaleza y estoy atado a ella por el resto de mi vida. Pero no importa cómo me trate. Puede vomitar todo su veneno sobre mí y yo jodidamente lo tomaré. Me dio a mi hijo. Y eso es lo único que importa.


10 Traducido por Annie D & Aleja E Corregido por Elizabeth Scarhood

ué hay de malo en lo que estoy usando? —Me dirijo hacia mi mejor amiga que está actualmente hurgando en mi ropa. Para mi cita, no, salida amistosa con Ben y Nolan, escojo unos vaqueros ajustados y una camiseta blanca. Creo que esto es muy apropiado para ir a un espectáculo medieval con cena como amigos, pero Tessa tiene otras ideas. Las prendas de vestir están siendo lanzadas en el aire mientras se queda escondida en el closet que estoy ocupando por el verano. Doy un paso detrás suyo y empiezo a agarrar la ropa en el aire—. ¿Te importa? Vas a planchar todo esto después de que los recojas. —Arrojo el puñado de ropa que he conseguido atrapar en mi cama. Tessa emerge del closet con mi falda de jean más pequeña y un top de tubo. —Desnúdate. Metete en este pequeño número caliente, y te garantizo que mi hermano estará desenvolviéndote con sus dientes más tarde esta noche. Mi mejor amiga tiene una sola cosa en mente. Una cosa muy sucia en mente. Arranco el pequeño número caliente que definitivamente no voy a llevar fuera de sus manos. —Esta no es una cita por lo que no habrá ningún desenvolvimiento sucediendo. —Lanzo el atuendo en la cama y continúo cepillando mi cabello frente al espejo—. Te lo dije, estamos pasando el rato como amigos. No tengo necesidad de estar vistiendo algo revelador. Se deja caer en la cama, suspirando dramáticamente porque se trata de Tessa de quien estamos hablando. —¿Quién demonios va de una noche


de increíble sexo ardiente y caliente, a salir como amigos? ¿Ambos se golpearon con una roca grande cuando saltaron de esos acantilados el pasado fin de semana? ¿Está tu cerebro actualmente inflamado y causando que actúes como una completa idiota? Sujeto la mitad de mi cabello antes de girarme y mirarla. —Ahora sólo estoy acostumbrándome a la idea de no odiar a Ben por el resto de mi vida. ¿Tienes alguna idea cuan decidida me encontraba con ese plan de juego? Estaba cerca de tener un muñeco vudú de él. —Y ahora ustedes dos han tenido sexo, y sólo van a pretender que no lo hicieron. Gruño mi frustración y le disparo una mirada severa. —Nadie está pretendiendo nada. Me pidió que le diera una oportunidad y se la estoy dando. Como amigos. Sería realmente una mierda de mi parte no hacerlo. ―Me doy la vuelta y sigo jugando con mi pelo. No hay manera de que podría pretender que Ben y yo no compartimos esa única noche juntos. Si era posible de olvidar, ya me habría olvidado de ella. Dios sabe que no quería estar reviviéndola cada noche sola en mi cama. Ese recuerdo se iba a quedar alrededor permanentemente. Y que recuerdo. —No veo por qué no le puedes dar una oportunidad mientras está entre tus piernas. Al menos conseguirías algo de alivio si te estuviera follando en la zona de amigos. —¡Pincesa Mia! —La voz ronca de Nolan viene haciendo eco por el pasillo. —¡Espera un segundo! —Giro mi cabeza hacia una Tessa sonriente―. Realmente espero que tu sobrino no escuchara eso. —La regaño, pero simplemente se encoge de hombros en respuesta. Agarro mi teléfono y lo meto en mi bolsillo, dando un paso delante del espejo por última vez. Mi cabello definitivamente no se está comportando, haciendo esta extraña cosa rizada en la parte inferior que no me gusta nada. Y por supuesto, entre más lo intento, peor se pone. Refunfuño mi irritación en voz baja. —Mjmm —se burla Tessa—. Sólo amigos mi culo. La ignoro y aplico un poco de brillo de labios. —¿Qué pasa contigo y Luke? ¿Van en serio? Gira sobre su espalda, gimiendo juguetonamente. —Luke es divertido. Muy divertido. De la diversión de átame y se dueño de mi cuerpo. Debería estar sorprendida por esa descripción, pero no lo estoy. Tessa está en cualquier cosa que involucre hombres. Especialmente cuando se trata de cosas divertidas. —¿Pero no es diversión seria?


—No lo sé. Me gusta y le gusto. No necesito nada más que eso. —Nos miramos en el espejo. Quiere decirme más, puedo notarlo, pero decide no hacerlo y me da una sonrisa tímida en su lugar—. ¿Cuántos condones vas a llevar contigo esta noche? —Eres ridícula. —Le muestro el dedo por encima de mi hombro, caminando por el pasillo y hacia la sala de estar. Nolan está balanceando su espada en el aire detrás del sofá, matando a enemigos invisibles, pero mis ojos no permanecen ahí. No pueden. No cuando él está en la habitación. Toda mi atención es magnéticamente jalada en la dirección de Ben, que está apoyado en el mostrador. Se endereza cuando me ve, derritiéndome con su sonrisa que brilla como una bombilla de mil vatios. Si estuviera llevando tacones en este momento, definitivamente me hubiera tropezado. —Hola —dice haciendo girar las llaves en su dedo. Es muy informal, como cualquier saludo normal entre amigos, pero su saludo hace que mi columna vertebral hormiguee y los dedos de mis pies se doblen. Dios, ¿cómo hace eso? ¿Cómo convierte un simple hola en mucho más que eso? Siento que hola se acomoda entre mis piernas y echa raíces allí de forma permanente. —Hola —respondo, tratando de sonar tan segura y firme con toda esta cosa de la amistad como él lo hace. Sin embargo, mi hola sale roto y débil, revelando mi ansiedad. Aunque, incluso si no hubiera hablado, estoy segura de que mi lenguaje corporal estaría mostrando mi nerviosismo para que todos lo vean. Estoy completamente rígida y la conversación con Tessa que sólo sucedió hace unos momentos está reproduciéndose en círculos en mi mente. Sexo ardiente y caliente. Follando en la zona de amigos. Condones. Oh Dios, no te mojes en este momento. Dejo caer mis ojos en Nolan, necesitando una distracción. —¡Pincesa Mia! —Corre hacia mí y me agacho, bajándome a su nivel. Mis preocupaciones y deseos se quedan por encima de mí mientras me concentro en su ternura—. Papá dijo que vamos a una soplesa. —Se acerca y pasa su dedo por mi nariz y hago lo mismo con él. Su pequeño rostro se arruga después. —Vamos. Pero tengo que hacerte una pregunta antes de que vayamos. —Sus ojos se ponen aún más grandes, azul grisáceo al igual que su padre, mientras espera por mí—. ¿Alguna vez has estado en un verdadero castillo, Sir Nolan? —Sacude su cabeza y su boca se abre—. ¿Te gustaría ir a uno en este momento?


Nunca he visto a nadie pasar de una emoción a otra tan rápidamente. Si parpadeaba, probablemente me lo hubiera perdido. Comienza a saltar de arriba a abajo, casi tumbándome sobre mi culo en el proceso. —¡Un catillo deal! ¡Papi! ¡La Pincesa Mia dijo que podemos ir a un catillo deal! Ben se ríe mientras me pongo de pie. —¿Estás listo para ir, amiguito? —Levanta a un Nolan retorciéndose y me sonríe dulcemente—. ¿Estás tú lista, Princesa Mia? ¿Lo estoy? ¿Para la amistad con un hombre de quien no puedo dejar de pensar? Sexo ardiente y caliente. Mierda. Fuerzo un asentimiento y trago mi miedo. —Muéstrenme el camino, nobles caballeros.

La emoción de Nolan era contagiosa y aumentaba mientras la tarde pasaba. Cuando nos detuvimos en frente del castillo, no podía salir de la camioneta lo suficientemente rápido y prácticamente corrió hacia el castillo. Cuando obtuvo su foto tomada con el Rey, no podía apartar sus ojos de él, incluso cuando Ben y yo le dijimos que nos mirara así podíamos tomar las fotos con nuestros teléfonos. Lo miró con ojos del tamaño de platos, su boca formando una pequeña O. Fue la cosa más linda que alguna vez haya visto. Y cuando el show comenzó y Nolan llegó a ver a los caballeros en acción, compitiendo y luchando con espadas justo en frente suyo, no creo que parpadeara ni una sola vez. Y luego estaba Ben. Seguí capturando sus miradas toda la noche, encontrando sus ojos cada pocos minutos cuando no podía evitar mirarlo. Estoy segura de que mi lucha era obvia, considerando que me atrapó cada una de las veces en la que cedía a mi tentación. Pero la mirada que me lanzaba no era a la cual me encontraba acostumbrada. No era la mirada que me daba cuando sabía que pensaba en hacer cosas con mi cuerpo. Esa mirada me era familiar. El cambio avaro en sus ojos, la tensión en su mandíbula, la forma en que sus fosas nasales se dilataban como si fuera un perro pitbull enjaulado. Pero no tuve esa mirada esta noche. En lugar de la sed cruda que he visto en sus ojos en más de una ocasión, vi ternura. Un afecto amistoso. Me miró con dulzura pero no había nada detrás de eso. No el hambre subyacente. Y Dios, quería ser devorada por él. —Está completamente desmayado —observo, caminando junto a Ben y enfocándome en el rostro exhausto de Nolan. Me acerco y peino su


salvaje cabello castaño de la frente, sonriendo a su estado de somnolencia—. Ni siquiera creo que un dragón real podría despertarlo en este momento. Ben abre la puerta trasera de su camioneta, riéndose en voz baja al ver el rostro de Nolan mientras se despega su hombro. —Me imaginé que caería fuerte después de todo esto. —Abrocha a Nolan en su silla del auto, cerrando la puerta y agarrando la manija de la puerta del pasajero—. Puede que haya retenido su siesta hoy con la esperanza de llegar a hablar contigo a solas en el camino de regreso. A mi hijo le gusta monopolizar la conversación, como ya fuiste testigo en el camino para llegar aquí. Sonrío, subiendo al camión después de que mi puerta fue abierta para mí. Nolan habló sin parar en el camino para el espectáculo con cena, y cada vez que Ben trató de hablar conmigo acerca de algo que no fuera dragones o caballeros, Nolan interrumpiría adorablemente y cambiaría el tema. Estaría mintiendo si dijera que no estoy agradecida por la siesta perdida de Nolan. Me instalo en mi asiento y me abrocho el cinturón. —No puedo decir que lo culpo. Los dragones y caballeros son mucho más emocionante que lo que Tessa y yo hicimos hoy. Cierra mi puerta y se mete en el lado del conductor, encendiendo el camión y alejándolo del castillo. Aspiro, tomando la esencia de Ben que completamente ha llenado el espacio entre nosotros. Huele a puro Ben. No colonia, sólo él. Como un hombre que sabe exactamente cómo complacer a una mujer. Mierda. No vayas allí. ―¿Cómo está tu mamá? Tessa mencionó hace unos meses que se encontraba realmente enferma. ¿Es cáncer de mama? Cruzo una pierna sobre la otra, inclinando mi cuerpo hacia él. Una de sus manos se mantiene firmemente plantada en el volante mientras la otra se relaja en la consola entre nosotros. Estoy pegada a sus dedos, dedos de los que estúpidamente dudé esa noche. No pensé que habría una posibilidad en el infierno que me prendería de la manera que lo hizo. Y ahora qué sé lo que esos dedos son capaces de hacer, estoy fascinada de ellos. Realmente no puedo dejar de mirarlos. La longitud, el grosor, las malditas puntas me tocaron como un disco. Quiero que suba su mano así puedo ponerme a horcajadas sobre sus dedos y montar mi orgasmo reprimido en este momento, pero eso no va a suceder. Se aclara la garganta, ganándose mi atención y rápidamente me recordó la pregunta que me hizo antes de que deambulara a la tierra la-la de follar con dedos. Pinto en mi cara la más convincente de no fantaseaba sobre lo que podrías hacerme y respondo―: Sí. Lo está haciendo muy bien ahora. Los tratamientos no la hacen sentir tan mal como lo hacían al principio. Era


horrible cuando los comenzó. —Me mira y me da una sonrisa simpática―. No quería comer nada y no tenía la fuerza para levantarse de la cama. No podía dejar su lado durante más de unos pocos minutos porque se sentía mal constantemente. ―¿Pero lo está haciendo mejor ahora? ¿Todavía lo tiene? ―pregunta, volviendo a la carretera principal que llevaba a Ruxton. Asiento una vez. ―Sí, todavía lo tiene, pero supongo que los tratamientos están funcionando porque está mucho mejor que antes. Creo que ha recuperado la mayoría de su fuerza. —Inclino mi cabeza hacia atrás contra el respaldo del asiento, cambiando mis ojos del perfil de Ben hacia la carretera en frente de nosotros―. Simplemente, no sé lo que haría si algo le pasará. Es la única familia que me queda, además de mi tía. La mano que había anhelado que me tocara se acerca y agarra la mía. La aprieta con suavidad, reconfortándome. ―Nada va a pasarle. Y ella no es la única familia que tienes. Tessa te patearía el culo si te oyera decir eso. Me río y me sonríe. Sus ojos se desplazan hacia nuestras manos. Después de un suave apretón, deja la mía. Reprimo mi decepción y junto mis manos en mi regazo. ―Así que, Oficial Kelly. —Dios mío, ¿eso tiene un anillo en ello o qué? Destellos de imágenes las cosas que hizo en ese uniforme delante de mis ojos son demasiadas rápidas para enfocar. Parpadeo rápidamente a medida que sus ojos se encuentran con los míos y se oscurecen. Y esa mirada, la mirada que me da está conectada directamente al lugar pulsante entre mis piernas. Me aclaro la garganta y los pensamientos sucios de mi mente. —¿Te gusta ser policía? —Buena escapada. Escondo mi cara sonrojada detrás del mechón de cabello que se cayó de mi pinza, cambiando mi atención a la carretera en frente de nosotros. Mi cuerpo se pone rígido cuando su mano me roza la cara, metiendo mi cabello detrás de mi oreja. —Lo hago —responde con frialdad, como si no me hubiera tocado. Como si fuera absolutamente resistente a los toques. Su mano regresa a su regazo antes de que continúe, con sus ojos regresando a la carretera mientras los míos se descuidan por completo. Estoy demasiado centrada en él y su voz suave. —Nunca es aburrido, eso es seguro. Además Nolan consigue ventaja de ello. ―Su labio se curva en una sonrisa―. Cuando no está jugando a los caballeros, está jugando por lo general a los policías y ladrones conmigo. Miro al asiento de atrás hacia un pequeño niño con mucho sueño cuya cabeza está encorvada contra su asiento de coche. —Realmente es el niño más lindo que he visto en mi vida. —Tomo la espada de madera de su mano y la coloco en el asiento a su lado. —Ben, has criado a este increíble


niño. Si alguna vez tengo mis propios hijos, espero que resulten tan impresionantes como Nolan. Nuestros ojos se encuentran. —Si hay alguna mujer que nació para ser madre, eres tú. Realmente quiere decir lo que dice. Puedo sentirlo. Me acomodo en mi asiento y me quedo mirando su perfil. —¿En serio? —Nunca he pensado mucho en tener hijos, sobre todo porque nunca me he imaginado la persona con quien tenerlos. Cuando has pasado veintitrés años sin un novio, es difícil imaginar tener un marido. Me mira como si le acabara de preguntar la pregunta más ridícula. Tiene un pliegue profundo en la frente y un curioso gesto. ―¿Estás bromeando? Mira cómo eres con Nolan. Sacudo la cabeza en desacuerdo. —Nolan es fácil de tratar. Probablemente quiere a cualquiera que juegue a los caballeros y princesas con él. —No eres cualquiera. Nombraste caballero a mi hijo, de lo cual no ha dejado de hablar, le diste el recuerdo de esta increíble noche, y hace la cosa de la nariz contigo. Frunzo el ceño con confusión. ―¿La cosa de la refieres a cuando recorre el dedo por mi nariz? ¿Eso?

nariz? Ah, ¿te

—Sí. ¿Sabes que sólo hace eso conmigo? —Sale de la autopista y entra a la carretera que conduce de vuelta a la casa. Niego con la cabeza y lo ve antes de continuar—. Nunca lo he visto hacer eso con nadie. Ni con Tessa, ni con mis padres, y definitivamente no con su madre. No sé por qué lo hace, pero él sólo hace eso conmigo. De repente me siento muy mal, como si hubiera irrumpido una actividad de unión privada entre Ben y Nolan. —Lo siento. Me lo hizo cuando me desperté el otro día y se lo regrese por reflejo. No sabía que era algo suyo. —Mia, relájate. Me gusta que haga eso contigo. Me gusta que eso sea algo que tú y yo compartamos con él. Sólo te conoce por una semana y ya ha formado este vínculo especial contigo. Serías una madre increíble. ―Hace una pausa, mirando por el espejo retrovisor—. Serías mejor que la que tiene. —¿No es buena con Nolan? —Hay preocupación en mi voz, pero la idea de que alguien no sea bueno con Nolan hace hervir mi sangre. Sin embargo mantengo esa emoción escondida. Ben niega con la cabeza. —No pasa tiempo con Nolan porque quiere. Lo hace para que él no pase tiempo conmigo. Nunca ha sido una buena madre para Nolan. Cuando era un bebé, se negó a amamantarlo porque estaba muy preocupada de que eso arruinaría su cuerpo. Le supliqué que


lo hiciera porque sabía que sería bueno para Nolan, y se negó. —La mano que está sujetando el volante la aprieta con más firmeza—. No me gusta dejarlo con ella, sabiendo que probablemente está descuidando. Algo podría sucederle porque no le presta atención y ese pensamiento... —su voz se apaga y no pienso, sólo me muevo. Empujo la guantera y me deslizo a través del asiento, tirando de su mano libre a la mía. —Nada va a pasarle. No puedes pensar así, eso te va a volver loco. —Me mira, con nuestros cuerpos presionados uno contra el otro. Aprieto su mano como hizo con la mía cuando me estaba consolando hace unos momentos—. Te preocupas por él porque es tu hijo, pero no puedes dejar que esa preocupación te carcoma. Sólo céntrate en tu tiempo con Nolan. Concéntrate en hacerlo feliz cada segundo que estás con él, porque esa carita te lo pagara sonriendo. —La camioneta se detuvo frente a la casa en algún momento de mi discurso, pero no tengo ni idea de cuándo. Estoy puramente enfocada en aliviar su mente perturbada. Viéndolo de esta manera es desgarrador. Me mira con fascinación. —Le has dado a mi hijo más en una semana que su madre en tres años. No tienes idea de lo que eso significa para él. Lo que esto significa para mí. —Traga mientras baja la mirada a nuestras manos que se entrelazan en mi regazo—. ¿Cómo no vi a esta chica increíble hace nueve años? —Su pulgar roza la piel de mi mano, frotando suavemente. No sé qué contestarle, así que lo veo estudiar nuestras manos en su lugar, admirando sus rasgos mientras admira nuestra conexión. Sus largas pestañas oscuras y pómulos prominentes. Él parece estar atraído por la mera visión de nuestras manos, pero esa mirada de interés no se detiene. Exhalando con fuerza, casi frustrante, él desliza su mano de la mía y no pasa por mi mirada para mirar el tablero. —Es tarde. Probablemente debería llevar a Nolan a la cama. Los amigos no se dan la mano. Los amigos no se sientan tan cerca. Y Ben sabe estas cosas. No me importan cuáles son las reglas de amistad porque no estoy segura de querer a Ben como un amigo. No cuando me hace sentir así. Pero esa debe ser la forma en que me está viendo, ya que está rompiendo nuestro contacto. Me deslizo de nuevo hacia mi lado y abro mi puerta, saltando fuera de la camioneta. Abro la puerta de atrás e inclino mi cabeza en el interior, dándole un beso en la sien de Nolan. ―Buenas noches, Sir Nolan —susurro, al verlo moverse un poco. Levanta la mirada con brillantes ojos grises que me están estudiando—. Buenas noches, Ben. —Buenas noches —dice con una sonrisa controlada, diferente de su sonrisa de costumbre que me hace olvidar a respirar. Voy a cerrar la puerta, pero me detengo, volviéndome hacia Ben. ―Lo siento mucho por romper tu estéreo.


―¿Qué? Me estremezco al recordarlo. —¿Recuerdas el verano antes de mudarme? Fui a tu habitación para tomar prestado el estéreo y se me cayó de tu escritorio, rompiéndolo. Lo siento mucho por eso. Sacude la cabeza, frunciendo el ceño. —¿Qué te hizo pensar en eso? Me encojo de hombros. —No lo sé. Pero, Dios, me acuerdo lo enojado que estabas. Me odiaste ese día. Su mirada cae brevemente antes de volver a la mía. —Mia, ¿me haces un favor? No te disculpes por cosas que pasaron entre nosotros antes. Podrías haber roto todo en mi habitación y no habría justificado la manera en que te traté en ese entonces. No me debes una disculpa. Nunca. ¿Está bien? Sonrío tímidamente y asiento. —Está bien. Buenas noches. —Buenas noches. Camino dentro, voy directamente a mi dormitorio y colapso en mi cama. Esta noche fue increíble. Fue la mejor no cita en la que he estado. Me encantaba hablar y salir con Ben, lo cual parecía una locura teniendo en cuenta lo mucho que odiaba la sola presencia de él. El chico que una vez deseé que nunca existiera era ahora es el hombre con el cual quería pasar cada segundo. No me aferraba a ese odio que una vez tuve. No podía. No cuando el hombre que era ahora me hacía sentir cosas que sólo he leído en los libros. Termine de tratar de olvidar que le di una parte de mí que nadie más volvería a tocar. Quería que él la tenga. Quería que tenga cada pieza de mí. Benjamin Kelly se estaba convirtiendo en todo lo que siempre he querido y estaba finalmente dispuesta a admitírmelo. En el mismo momento que cierro mis ojos, Tessa se balancea por mi puerta abierta y se acerca a la cama, acostándose junto a mí. Espero que el interrogatorio comience, pero no viene, lo cual es impactante. Dándome la vuelta, me doy cuenta de su expresión preocupada. —Estoy retrasada —dice con los ojos fijos en el techo. —Para… —Y entonces lo entiendo. Las chicas sólo utilizan esa frase por una cosa cuando está emparejada con la mirada que está llevando en estos momentos—. Dios mío. ¿Qué vas a hacer? Finalmente me mira pero no responde. No tiene por qué. Su rostro está revelando lo que tiene que decir. No tiene ni una puta idea.


11 Traducido por evanescita Corregido por Nyssa

uería decirle que se veía hermosa esa noche. Quería envolver mi brazo alrededor de su hombro y abrazarla contra mi pecho cuando se deslizó a mi lado en mi camioneta. Quería besar esos labios carnosos suaves antes de que entrara en la casa. Pero no lo hice. No podía hacer ninguna de esas cosas. No cuando tenía muy claro que esta noche no era una cita. Estoy tratando de ganarme la confianza de Mia y asaltarla en mi asiento no es la manera de hacerlo. Si actúo por mis impulsos, sería joder el progreso que he logrado hacer de alguna manera. Me habla ahora en lugar de dejarme fuera. Está pasando tiempo conmigo en lugar de huir. O saltar desde acantilados. No puedo perder lo que tengo con Mia. Y mi polla me puede odiar todo lo que quiera, pero soy inflexible acerca de mantener las cosas amigables con ella por ahora. Cuatro días. Ese es el tiempo que pasé sin verla antes de que me encontrara conduciendo a casa de mis padres después del trabajo. Y créanme cuando digo que esos cuatro días fueron los más largos de mi vida. Gracias a Dios yo tenía un trabajo, de lo contrario estoy seguro de que me hubiera vuelto completamente loco sin una distracción. Luke disfrutó inmensamente de mi miseria, asegurándose de señalar cada vez que traje el nombre de Mia a la conversación que tenía que ver todo con trabajo y nada que ver con ella. Y fue miserable. Mantener mis pensamientos de su apretado coño y centrarme en la amistad que estaba construyendo con ella. Y si mi mente no era lo suficientemente fuerte para


filtrarse por sí sola, comenzó a mandarme mensajes de texto que estaban volviéndose cada vez más sexuales. Al parecer, Mia y yo ahora éramos el tipo de amigos que bromeaba sobre el sexo. Estaba tan jodidamente cómoda conmigo ahora que nada estaba fuera de límites para ella. Y no le importaba preguntarme si yo estaba bien con eso antes de que nos cambiara a esa categoría. Mia: ¿Crees que es masturbarse demasiado?

posible

adquirir

túnel

carpiano

de

Ese fue el primero que me mando. Mi cerebro se inundó de inmediato con imágenes de ella tocándose, y tomó hasta la última gota de fuerza en mí, no detenerme antes para contestarle. Debería haber respondido algo como esto: Yo: Mia, no creo que esto sea una conversación de amigos apropiada para tener. Y somos amigos, así que no vayamos allí. Pero no, soy una mierda completa con cero fuerza de voluntad. Así que a su vez, le respondí con esto; Yo: Si es posible, ya lo tendría. Sip. Ahora sabe que estaba masturbándome como un loco. Lo cual era la pura verdad. Tenía la esperanza de que eso fuera un error de su parte y que se daría cuenta y no me tentaría con otro texto como ese otra vez. Mi polla palpitaba suficiente con la ayuda de las imágenes que estaba poniendo en mi cabeza. Pero, al parecer, fue sólo el comienzo. Mia: ¿Cuál crees que es mi mejor característica? Tessa dice mis piernas, pero estoy pensando que mis tetas. ¿Qué piensas? ¿Qué piensas? ¿En serio? Estaba convencido de que trataba de matarme. Era un ángel y un diablo envuelto en un paquete que no podía rechazar. Uno que quería desesperadamente doblar sobre mi cama y follar en la mañana. No podía ignorarla. Éramos amigos, y si éste era el tipo de amigos que quería que seamos, entonces podría ser eso. Sería difícil constantemente, pero seamos sinceros, estar cerca ya estaba haciendo que sea un problema. Así que decidí a ir a por ello y contestar con sinceridad. Yo: Tetas, boca, culo, piernas. En ese orden. Pensé que era de oro. Pensé que iba a ser capaz de manejar estos textos sexuales y no tener mi polla en mi mano las veinticuatro horas al día. Y lo habría sido, si ella no hubiera subido las apuestas. Mia: ¿Los chicos prefieren a una chica que se lo traga o a una chica que lo escupe? Quiero decir, ¿no es el acto general de chupar a un chico lo suficiente para hacerlos felices? ¿Realmente importa lo que hago con su semen?


Hija de puta. Este texto será releído varias veces, sobre todo cuando esté masturbándome. Especialmente esa última frase. La implicación de que mi semen este en su boca era demasiado para mí. Estaba débil. Débil y más cachondo de lo que he estado en toda mi vida. Lo suficientemente débil para darle una respuesta. Yo: Es jodidamente caliente cuando una chica se lo traga. Pero sí, el acto en sí es suficiente para que a la mayoría de los chicos no les importe de una manera u otra. No es gran cosa. Era perfectamente capaz de manejar cualquier cosa que me lanzara. O eso creía yo. Mia: Estaba tan increíblemente encendida hoy. Los chicos son afortunados. Pueden esconder sus erecciones y seguir con su día como si ellos no tuvieran duro el pene. Las chicas no pueden hacer eso. Tuve que cambiar mis bragas dos veces antes del almuerzo. Eso es todo. Agito mi bandera blanca en señal de rendición. No le doy una respuesta a eso, no por mensaje de texto de todos modos. No, mi respuesta de alguna manera está tirando de mí hacia la casa de mis padres como un completo idiota. Necesito verla, sobre todo después del último texto. Debería enfrentarla y decirle en persona que no podía seguir enviándome mensajes como esos. Pero al segundo que su cuerpo está a la vista, descansando en una silla junto a la piscina, cada pensamiento es borrado de mi cerebro. De repente no puedo recordar por qué estoy aquí, pero eso no me impide caminar alrededor de la piscina e ir directamente hacia ella como un hombre poseído. Sus ojos están cerrados por lo que no me ve venir. Y entonces abre su boca y comienza a cantar junto a la canción que se está reproduciendo a través de los audífonos en sus oídos. La reconozco al instante Crash My Party de Luke Bryan. Es una buena canción, pero al escuchar a Mia cantarla hace que me guste mucho más. Me paro frente a ella, aún más cautivado por la visión de ella de lo estoy por lo general, se queda completamente ajena a mi presencia. Mi chica puede cantar. Su voz es tan hermosa como ella lo es y está cantando la melodía a todo pulmón y golpea sus pies sobre la toalla de playa, mientras disfruto del espectáculo. Tararea las notas finales de la canción antes de abrir sus ojos finalmente, encontrando la sonrisa que ha estado pegada en mi rostro desde que la vi. —¡Ben! ¡Jesucristo! —grita, sentándose y poniendo su mano en su pecho agitado. Con la otra mano se saca los audífonos de sus oídos y los arroja en su regazo —. ¿Cuánto tiempo has estado ahí de pie? —Lo suficiente —le contesto, recordando otra vez la noche en el bar cuando utilicé las mismas palabras. Sus mejillas reaccionan de la misma manera que lo hicieron esa noche, el ligero rubor que hace que su mirada vague en la mía temporalmente hasta que recupera la compostura. Pero no tiene que ocultar su reacción hacia mí. Me gusta cuando puedo hacerle


perder su estabilidad. Y ahora mismo, no puedo dejar de mirarla. Ella es todo pelo oscuro, piel ligeramente bronceada, y grandes ojos cafés que me miran con curiosidad después de que se incorpora a sí misma. —Yo, eh, no sabía que estabas viniendo hoy. ¿Estás aquí para ver a Tessa? Porque ella salió por un rato. Por primera vez desde la llegada de Mia a Ruxton, desearía que no estuviéramos solos. Me gustaría que mi hermana estuviera sentada aquí en la piscina. No puedo ser débil en este momento, y estar a solas con Mia en su insanamente pequeño bikini que está usando que me está haciendo débil. No, qué mierda. Puedo hacer esto. Me concentro en sus ojos. Sólo sus ojos. —Creo que es una evidente suposición para hacer si alguna vez vengo por aquí mientras estás en la ciudad, no estoy aquí para ver a mi hermana. —Sus labios se separan ligeramente mientras absorbe mis palabras. ¿Realmente no sabe que estoy aquí para verla? Echo un vistazo al libro olvidado en su regazo—. ¿Qué estás leyendo? Sus ojos siguen los míos y sus dedos rozan la cubierta. —Oh, um El Árbol Generoso. No lo he leído desde que era pequeña pero no puedo entenderlo. —Me da un vistazo lentamente, tomando su tiempo para alcanzar mi rostro—. No respondiste mi texto. Mi respiración se traba incómodamente en mi garganta. Estiro mi mano y froto mi cuello, de repente me siento como un amigo de mierda. Pero, ¡joder! ¿Qué clase de maldita respuesta es la que espera de mí? El recuerdo de ese texto y de su coño mojado me tiene contemplándola en su silla de playa sobre la que está recostada. Y dejárselo a Mia que corte la mierda y solo me llame por mi falta de negligencia. Porque si somos amigos, ¿por qué no podría responderle? No me sorprendería que su próximo paso sea leerme el maldito mensaje en voz alta y provocar una respuesta en mí de esa manera. Y no puedo dejar que eso suceda. No hay manera en el infierno en que sea capaz de contenerme si realmente me expreso en un mensaje de texto. Pero tengo que darle algo a su mirada abrumadora. Nunca va a dejar pasar esto. La conozco demasiado bien para tratar de cambiar el tema. Así que una mentira tendrá que ser. Meto las manos en mis bolsillos y trato de parecer imperturbable ante esto. Pero definitivamente estoy jodidamente intimidado. —Estuve muy ocupado esta tarde. A Luke y a mí nos llamaron por una pelea de violencia doméstica y fue muy intenso. Lo siento. De hecho, me olvidé de tu texto hasta ahora. No lo hice. Nunca pude olvidar de ese texto. —Oh, está bien. —Comienza a masticar el interior de la mejilla, sus ojos se mueven de los míos a la piscina. Parece vacilante, de repente. La chica segura que acaba de cantar con el corazón y lo suficientemente


valiente para llevar este tema, no está a la vista. Hasta que lo veo, algo se extiende sobre ella, lo que la hizo volver a enderezarse y estrechar sus ojos en los míos con una intensidad atronadora que nunca he visto antes—. Vas a responderlo, ¿cierto? Jo. De. Me. —Lo haré —le prometo sin un solo pensamiento. Cristo, esta mujer tiene la capacidad de desquiciarme como ninguna otra. Necesito cambiar de tema. O voy a tener una erección si no lo hago. Y maldita sea, si su persistencia no es la cosa más caliente que he visto en mi vida. Ella quiere que le responda. Lo necesita. Y no me gusta hacer que se sienta como que la ignoré. Pero tengo que hacer otra cosa, por lo que pregunto—. ¿Sabes si Tessa está ocupada este fin de semana? Tengo que trabajar el sábado por la noche y voy a tener a Nolan. Tenía la esperanza de que lo cuide por mí. —No lo sé. Tiene mucho que hacer en este momento —afirma nerviosamente, evitando mis ojos. ¿Mucho qué hacer? ¿Tessa? Sus planes para el verano consistían en broncearse y perseguir a Luke. Pero Mia parece incómoda de repente, así que decido no presionar. Sus ojos vuelven a los míos y sonríe—. Puedo cuidarlo por ti si lo deseas. —¿Sí? —pregunto, completamente aturdido por su oferta. No debería estar sorprendido por todo lo que implica Mia sin embargo. La chica me sigue asombrando con cada día que pasa—. Tú no tienes que hacer eso. Puedo pedírselo a la señora que vive a unas casas más abajo de mí. Ella lo ha cuidado antes, cuando nadie más podía. Sonríe y ladea la cabeza juguetonamente. —¿Crees que Nolan prefiera pasar la noche con una princesa que sabe moverse para producir una erección, o con una señora maloliente que probablemente tiene una cantidad absurda de gatos? —¿Una cantidad absurda de gatos? —Arqueo mi ceja, encontrando su proceso de pensamiento totalmente divertido. Levanta una ceja a cambio. —Oh, estoy segura de que los tiene. Todas las mujeres de esa edad se convierten en señoras locas por los gatos. Mi abuela lo hizo. Tenía once circulando a través de su casa. — Arruga la nariz ante el recuerdo—. Olía muy mal en su casa. Tú no quieres que Nolan haga esta cara, ¿verdad, Ben? —Se señala a sí misma, tratando de mantener el aspecto desagradable pero se agrieta en una sonrisa después de unos segundos. Solté una risa. —No, creo que no. Estoy seguro de que tendría más diversión contigo de todos modos. —Asiente, sonriendo como si realmente está deseando renunciar a su sábado por la noche para cuidar niños. ¿Podría esta mujer ser más perfecta?—. Te debo una grande por esto, así que empieza a pensar de qué manera puedo pagarte.


Saca su labio inferior de su boca y agarra el protector solar de la silla a su lado. —Oh, ya tengo algunas ideas. —Está mirándome fijamente a los ojos y la mirada ardiente en sus ojos me golpea donde no lo necesito—. Creo que me estoy quemando. ¿Te importaría? Mierdaaaaaa. No. No me importa. No en lo más mínimo. Sólo soy un hombre. No soy Dios. No puedo decirle que no a Mia cuando está mirándome como si quisiera que haga algo más que frotar protector solar en ella. Porque eso es exactamente por lo que me está mirando. Pregúntenle a mi polla. Agarro la loción y me aclaro la garganta mientras gira en su silla, ofreciéndome su espalda. Esta es una prueba. Una prueba para ver si puedo manejar ser amigo de Mia. Debido a que los amigos se aplican protector solar entre sí y pueden hacerlo sin que se sienta sexual. Comienzo a aplicar la loción sobre la piel cálida de sus hombros, sintiendo la piel de gallina brotar contra mi toque. Deja caer su cabeza y gime suavemente, haciendo que mi pene brinque como un maldito traidor. Pero lo ignoro, bajando a su espalda. Gime de nuevo, un poco más fuerte esta vez, cuando levanto la tira de su bikini, asegurándome de cubrir la zona antes de ponerla de nuevo en su lugar. Sólo estoy siendo cuidadoso. Odiaría que Mia se queme y tenga algún tipo de dolor. Sólo soy minucioso. —Se siente tan bien. Me olvidé de como tus manos se sentían en mi cuerpo. ¡Buen Dios! No quiero reaccionar. Esto es como sus mensajes de texto, sólo que peor. Aquí no puedo esconderme detrás de la pantalla de mi teléfono y masturbarse con la mano libre. Mi polla está teniendo dificultades para no reaccionar. Finjo que no la escuche y muevo mis manos por su espalda baja, untando la loción. Hace ese maldito sonido lloriqueando y toda la sangre en mis venas se precipita directamente a mi polla. Eso es todo. Tengo que salir de aquí. Cojo la botella del protector solar del suelo y lo dejo caer por sobre su hombro, en su regazo. —Me tengo que ir. Pasaré por Nolan alrededor de las tres el sábado. —Me alejó con una tremenda erección, pensando de nuevo en su último texto sobre ser capaz de apartarse y hacerlo menos obvio. Lo hago con una sacudida inquieta de mi cabeza. —Oh, está bien. ¡Nos vemos! —grita, pero no me volteo a mirarla. No puedo. Cristo, los putos sonidos están llenando mis oídos de nuevo y necesito masturbarme. Me meto en mi camioneta, ampliando la distancia que mi espacio de estacionamiento me da de ella y saco mi dolorosa erección. Me acaricio rápidamente, manteniendo mi agarre apretado para no prolongar mi clímax. Necesito hacer esto y obtener el infierno fuera de aquí antes de que lo joda todo.


—Oh, mierda. Pienso en su boca alrededor de mí, esos labios carnosos burlándose en la cabeza de mi polla y presionando suavemente en mi eje. Arrastrándolos por todo el camino, sé que lo haría. Su boca podría manejar todo lo que le diera y no me contendría en nada. Agarraría su pelo y empujaría mis caderas en su boca ansiosa y me chuparía hasta que sus mejillas estén hundidas y sus ojos humedecidos. —Oh Dios. Sí. Y se lo tragaría porque sabe que me encanta. Le encantaría también porque es mi sucia chica. Mi pequeño ángel sucio que me dice que sus bragas están empapadas. Y entonces me montaría, fuerte y rápido, con sus tetas perfectas rebotando en mi cara. Las que chuparía hasta que gritara como lo hizo la otra noche. Le diría que me estaría corriendo sobre ellas pronto, porque lo haría. Se encendería con mis palabras, mi boca y mi polla, y luego se correría perfectamente a mí alrededor. Su piel se sonrojaría a través de su pecho, floreciendo hasta su cuello mientras deja caer su cabeza hacia atrás. La visión de su orgasmo me empuja sobre el borde. Me habría corrido en su interior, esta vez sin condón porque necesito sentirla. Enterrando mi cara en sus tetas, mi polla en su coño, y jodidamente le daría todo. —Joder. —Mis muslos se tensan y puedo sentir mi liberación surgiendo a través de mí. Abro los ojos y tomo un par de servilletas de la guantera, sujetándolas contra mi punta, mientras me corro por mí mismo por incontable vez esta semana. Me limpio y luego arrugo las servilletas, empujándolas en mi portavasos. Me siento mejor, pero no por mucho. Todavía puedo ver su pequeño cuerpo apretado a la distancia y quiero la cosa real, no sólo la fantasía. Pero eso no va a suceder. No puede suceder. Todavía no. Enciendo mi camioneta y saco mi teléfono, desplazándome hasta su último texto. Mia: Estaba tan increíblemente encendida hoy. Los chicos son afortunados. Pueden esconder sus erecciones y seguir con su día como si ellos no tuvieran duro el pene. Las chicas no pueden hacer eso. Tuve que cambiar mis bragas dos veces antes del almuerzo. Después de que lo volví a leer como seis veces, finalmente le doy la respuesta que ella quiere. Yo: Incluso una erección escondida es todavía obvia. Confía en mí. Y tú no eres la única que ha estado increíblemente encendido últimamente. Presiono enviar y me largo de allí antes de que haga algo de lo que me arrepentiré. Sólo soy un hombre, maldita sea. Quería que le responda,


así que lo hice. Puedo manejar mensajes de texto sucios con la chica de la que me estoy enamorando... Jódeme. Eso es lo que está pasando. Me estoy enamorando de Mia Corelli.


12 Traducido por Elii Corregido por Alysse Volkov

ien, se honesta. Dime si me he sobrepasado completamente. —Pongo las manos sobre mis caderas y contemplo la enorme cantidad de suministros de niñera que recogí en la tienda—. Tengo papas fritas, galletas, palomitas de maíz, helado, mini bizcochos que he tenido que traer porque tenían pequeños escudos en ellos. —Me levanto de puntillas para mejor ver el resto de mis compras—. Leche orgánica de chocolate, leche orgánica de fresa, palitos de zanahoria, uvas, y chips de pan pita. —Él va a alucinar cuando vea lo que hiciste allí. ¿Y acabas de decir palitos de zanahoria? —dice Tessa en voz alta, caminando hacia mi desde la dirección de los dormitorios—. ¿En serio? Tiene tres años. Es más probable que use esos como mini espadas. —Sus ojos se abren a la vista de mis compras—. Y es un niño. Jesucristo, Mia. ¿Alguna vez has cuidado niños antes? Esto es suficiente para alimentar a un pequeño ejército. La empujo con mi codo. —Sí, he cuidado niños antes. Pero no sabía lo que a Nolan le gusta, así que conseguí de todo un poco. Ooohhh mira esto. —Extiendo mis manos sobre las bolsas de las papas de patatas fritas y agarro las dos películas de alquiler, extendiéndolas para Tessa las agarrara—. Tengo Frozen y algo llamado Mike the Knight. Me imaginé que es una de esas donde recuperan su camino. El pequeño caballero del dibujo animado me recordó a Nolan, menos los hoyuelos. —Vaya. —Tessa niega con la cabeza y me tiende de vuelta la película—. Estás haciendo un serio papel, ¿verdad? —Se sienta en el borde del sofá, sonriéndome ampliamente. Mi expresión de asombro consigue atravesar exactamente lo que siento, provocándola a dar más detalles—. Tú lo amas —afirma con una sonrisa satisfactoria.


—Claro, sí me encanta Nolan. ¿Cómo podría no amarlo? Tessa ya había empezado a negar con la cabeza tan pronto como dije el nombre de Nolan. —No, no es ese a quien me refiero. —Hace una pausa, y me da la oportunidad de conectar las piezas por mi cuenta. No me tomó mucho tiempo. Agito mi mano para restar importancia. —No amo a Ben si eso es lo que estás tontamente refiriéndote. —No. Sabría si amaba a Ben. Quiero volver a dormir con él, pero eso no es amor. —Lo es, y lo haces. O estás al menos abierta a amarlo ahora. No sólo estás tratando de impresionar a mi sobrino con todo esto. —Hace un gesto hacia mi pila de refrigerios—. Y estás tratando desesperadamente de salir de la zona de los amigos que tan estúpidamente los pusiste. ¿Cuántos mensajes de texto cachondos le has enviado? —se burla. Tessa y yo nunca mantener secretos entre nosotras. Demonios, fue quien sugirió la idea de los mensajes de texto escandalosos después de que le dije que quería que Ben me viera como algo más que un amiga. Ella predijo que caería todo y vendría a mi duro después del primero que envié. Pero no, o soy realmente mala en conseguir a alguien caliente con mis palabras o él es completamente inmune a ellas. Me tapo los ojos con la mano y gruño mi frustración—. No lo suficiente aparentemente. Tiré mi mejor material y él apenas se estremeció. —Dejo caer mi mano y la miré—. Me estoy quedando sin maneras de deletrear esto para él. Se pone de pie y camina hacia la puerta corrediza de cristal. — Desnúdate. Eso definitivamente lo va a deletrear. —Saluda con la mano y sonríe a lo que supongo es Nolan—. No le digas a mi hermano sobre el embarazo, ¿de acuerdo? Me acerco a ella, poniendo su mano en la mía. Nolan está en los brazos de Ben, blandiendo su espada en el aire, mientras caminan por la piscina. —Es tu noticia para contar, no la mía. Y la primera persona que tiene que saber sobre ello es Luke. Después del shock inicial del posible embarazo que se hundió en la otra noche, Tessa y yo estuvimos durante horas hablando de ello. Estaba asustada, pero también estaba muy contento de tener un bebé con Luke. El único problema era que no se suponen sean serios. Y lanzando un bebé en la mezcla sin duda cambia eso. Suspira profundamente. —Le voy a decir. Sólo estoy esperando el momento adecuado. —¿Como esta noche? —pregunto, sonriendo a la cara de Nolan, que viene cada vez más cerca del cristal. Tessa se encoge de hombros como respuesta—. Puedes hacerlo. Sabes que se preocupa por ti. Y si me necesitas, estaré justo aquí. —Inclina su cabeza en mi hombro mientras los chicos se acercan a la puerta, deslizándola para abrirla.


—Hola —me saluda Ben con una sonrisa mientras entra a la casa, colocando a Nolan en el suelo. Estoy una vez más inmóvil en silencio ante la vista de él en su uniforme, incapaz de darle algo, además de una sonrisa tonta en el momento. Pero, Dios mío, hace que el uniforme parezca francamente pecaminoso. Estoy tentada de ir a cometer un delito con la esperanza de que me vaya a cachear o mejor aún, levantar una persecución. Nolan se dirige directamente hacia mí, envolviendo sus brazos alrededor de mis piernas y sacándome de mis pensamientos lujuriosos—. Está un poco entusiasmado. El maniático ni siquiera tomo una siesta hoy porque estaba demasiado emocionado para venir aquí. Me río y froto la cabeza de Nolan, al verlo levantar el rostro hacia mí. —No podría tomar una siesta tampoco. —Me agacho para estar cara a cara, dejando caer mi sonrisa y tratando de mantenerme seria—. Traté de tomar una siesta, pero había todos estos dragones en mi habitación. —Sus ojos brillan de inmediato con interés, duplicando su tamaño—. Ellos podrían aún estar de vuelta allí. ¿Puedes ir a echar un vistazo por mí? —¡Sí! —grita con pura emoción, sus pequeñas piernas rápidamente llevándolo por el pasillo. Tessa empuja el hombro de Ben, apenas moviéndolo un centímetro. Sonríe y ella sonríe de vuelta antes de mirarme. —Nos vemos mañana en algún momento. —Me da una conocedora mirada y mueve su cabeza hacia Ben sin que él lo note—. Desnúdate —gesticula, ganándose una mirada severa de mi parte antes de que salga por la puerta. Definitivamente no voy a desnudarme a menos que Ben me desvista, y al paso que vamos, no veo que eso suceda a corto plazo. —Aquí están todas sus cosas. —Ben deja caer la bolsa de lona que se encuentra en su hombro en el sofá, abriendo la cremallera—. Pijamas, cepillo de dientes, un par de libros que me gusta leerle antes de que se duerma, y esto. —Saca un dragón de peluche que se ve muy amado. Está viejo y deshilachado en los bordes—. Él no puede ir a la cama sin esto, pero no se lo des antes de acostarlo, porque va a llevarlo a todas partes y me temo que si derrama algo en él, no voy a ser capaz de lavarlo. Si algo le pasa a esta cosa, estoy completamente jodido. Me río y lo observo meter las cosas de nuevo en la bolsa. —¿Cuál es la hora de dormir? —Entre las ocho y ocho treinta de la noche. Podrá estar desmayado antes de esa fecha, desde que estar saltándose la siesta. —Ben gira la cabeza y mira por encima del mostrador de la cocina—. Vaya. Estás definitivamente preparada. —Me sonríe con una mirada burlona—. ¿Esperando más niños? Golpeo su masivo hombro y muevo para pasarlo. —Oh ja-ja. Todo esto no es sólo para Nolan. He sido conocida de desaparecer una gran cantidad de aperitivos cuando estoy entretenida.


—¡Toma eso! ¡Deja a la Pincesa Mia sola! Ben y yo giramos la cabeza a la vez. —¿Qué está haciendo ahí? — pregunta. Me encojo de hombros con una sonrisa socarrona y entorna los ojos hacia mí—. Bueno, ahora tengo curiosidad. —Lo sigo por el pasillo, sabiendo exactamente lo que voy a ver cuando encuentre mi dormitorio. No solo fue de compras al supermercado hoy. —Papi. ¡Mida todos estos dagones! —Nolan está haciendo balancear su espada a los dragones inflables que rodean mi cama. Varían en tamaño, algunas son tan pequeñas como su animal de peluche y otros son más grandes que él—. ¡Voy a matados a todos! Me tapo la boca con la mano y rio junto a Ben, sintiendo sus ojos en mí. —¿De dónde sacaste todo esto? —El almacén de fiestas en la ciudad. Tienen de todo allí. —Observo a Nolan golpear a uno de los dragones más grandes en la cabeza. Parece estar disfrutando inmensamente—. Totalmente valieron la pena esos veinte dólares. —Dios, eres increíble. —Nuestros ojos se quedaron fijos y veo lo mucho que significa lo que acaba de decir. Eso es definitivamente una cualidad que tiene que me encanta. Ben es honesto, totalmente auténtico cuando me habla. Nunca dudo de nada que ha dicho y sé que nunca lo haré. Por supuesto, estoy segura de que quiere decir que soy increíble en una clase de manera amistosa, ya que no me está clavando contra una pared. Nos miramos el uno al otro mientras Nolan continúa matando a los dragones en frente de nosotros. Sus ojos grises son brillantes y llenos de adoración. Es el aspecto que quiero que Ben reserve sólo para mí. La mirada que me ha dado varias veces antes. En la presa, de pie en el salón de sus padres después de que nos descubrimos entre sí junto a la piscina, y en su camioneta. Es la mirada que nos tambalea al borde de la zona de los amigos, porque nunca he estado mirando a un amigo de esta manera antes. Quiero que Ben dijera algo más para mí. Quiero escuchar más de su honestidad, y por una fracción de segundo, parece que va a darme lo que quiero. Pero en cambio, rompe nuestra conexión y mira su reloj. —Me tengo que ir. —Me mira de nuevo con la misma mirada tierna—. Probablemente no volveré hasta cerca de las doce treinta de la noche, pero si necesitas algo, llámame. Pongo mi mano en su brazo y aprieto suavemente. —Vamos a estar bien. Ve a arrestar a algunos chicos malos, Oficial Kelly. —Mi voz no vacila en su título, pero no puedo negar la descarga de adrenalina que clava a través de mí cuando yo lo digo. Le guiño y entro al dormitorio, recogiendo unos dragones más pequeños. Nolan me mira y sonríe cuando me siento en el borde de la cama, mirándolo matar al dragón más grande en la habitación. Me río de él y giro la cabeza, con la esperanza de ver a Ben de


pie allí, pero se ha ido. Y sé que no debería sentirse decepcionada porque lo veré más tarde esta noche, pero no puedo evitarlo. Por lo menos tengo un chico Kelly para hacerme compañía mientras pienso en el otro. Nolan fue como esta pequeña bola de energía que parecía recargar más se movía. Nunca había visto a un niño pasar de una actividad a otra con tanto gusto. Después de que él asesinó a los dragones por una buena hora, tuvo un aperitivo y quería ver su DVD de Mike the Knight. Pero no se sentó inmóvil durante eso. Saltó alrededor delante del sofá y abrió su pequeña espada en el aire, imitando los movimientos en la pantalla. Coloreamos unos cuantos dibujos, hicimos una fortaleza con las sábanas extra que encontré en el armario, y soplamos burbujas en el patio trasero. Vi su primer bostezo, la única indicación que me había dado toda la noche que se estaba apagando, a las ocho y veinte de la noche, después de cambiarle el pijama, cepillé sus dientes y agarré los libros de la bolsa de lona. Se calma debajo de las cobijas en una de las habitaciones extra, sosteniendo su dragón de peluche con un agarre de muerte. —Pimedo lee eze —dice con voz dormilona, señalando hacia un libro sobre camiones. Me apoyo contra la cabecera y sostengo el libro en mi regazo, leyendo en voz baja. Cierra los ojos cuando estoy a la mitad, pero lo termino de todas formas. Luego de darle n beso en la frente, silenciosamente salgo de la habitación y me dejo caer en el sillón con mi teléfono. Yo: El pequeño caballero está fuera de combate. Asesinar treinta y siete dragones le quita mucho a alguien de tres años. Apago el DVD de Mike the Knight que sigue reproduciéndose y cambio de canal a algo en lo que yo me interese. Mi teléfono suena mientras me recuesto de regreso en el sillón, pero no es texto de una persona con quien muera por hablar, y ver para el caso. Esta es la primera vez que gruño ante la señal de ese nombre en particular en mi pantalla. Tessa: Aún no le he dicho y no sé si voy a hacerlo. ¿Qué si estalla y lo termina? ¿Qué si quiere que aborte al bebé? Nunca haría eso, pero ¿no es tan decisión suya como mía? Hemos tenido sexo tres veces desde que llegué aquí y ni siquiera sé si eso es bueno para mi situación actual. Yo: Primero que nada, ¿por qué no está en el trabajo con Ben? Segundo, Tú volviéndote loca definitivamente no es bueno para el bebé, así que por favor cálmate. Y tercero, ¿e serio crees que Luke es el tipo de chico que abandona a su novia embarazada? Solo he estado cerca de él un par de veces y sé que no es así. Tessa: ¡No soy su novia! No sé qué demonios soy, pero nunca me ha etiquetado así. Compañero de follada parece más apropiado.


Tessa: Ben está solo esta noche. No siempre patrullan juntos. Me rio y pongo una almohada debajo de mi cabeza. Yo: Que te crezcan un par y dile. Y digo eso en mi mejor estilo de voz Tessa porque sabes que es exactamente lo que me dirías. Tessa: Hablando de que te crezca un par… Yo: Cállate. Tessa: Sólo digo, perra. Sé a lo que está llegando. Que crezca un par. Por favor. Le dije a Ben que estoy en peligro por causar daño permanente a mi mano por masturbación excesiva y ¿necesito que me crezca un par? Me giro sobre mi costado y pongo una mano debajo de mi cabeza. Mi teléfono suena otra vez y esta vez, no puedo contener la sonrisa que se desliza en mi rostro. Ben: No puedo esperar a escucharlo. Te veo en unas horas. Miro la hora en mi teléfono. Tres horas y cuarenta y cinco minutos para ser exactos. No que esté contando.

—¿Mia? Mia, oye, despierta. —¿Mmm? —Mis ojos se abren lentamente y la cara de Ben entra en mi vista—. Oh, hola. Lo siento. No pretendía quedarme dormida. —Giro sobre mi espalda y estiro los brazos sobre mi cabeza, viendo los ojos de Ben caer en mi cuerpo y expandirse antes de que rápidamente se aleje de mí. Y que refiero a rápido como si no me pudiera tener fuera de su vista lo bastante rápido. Frunzo las cejas—. ¿Qué? ¿Qué pasa? Se aclara la garganta mientras se sienta, aún completamente ajena a lo que sea que lo está haciendo reaccionar de esta forma conmigo. Está mirando la cocina, frotándose la parte trasera del cuello con una mano. — Tal vez quieras ponerte algo. Tu… pecho es realmente visible en esa camiseta. ¿Pecho? oh, cuán formal. Bajo la mirada rápidamente, viendo mis pezones erectos asomándose por mi camiseta. Pero no estoy para nada avergonzada. Estoy irritada. En serio irritada de pronto. ¿Mis bubis lo ponen incómodo? Bueno, eso es sólo genial. Me levanto con la barbilla apretada y camino más allá de él, agarrando la sudadera que me quité antes y deslizándola por mi cabeza. —Cristo, Ben. Actúas como si nunca las hubieras visto o


chupado, para el caso. —Giro rápido la cabeza en su dirección y veo el shock en su rostro—. Solo son tetas. —Son tus tetas. —Establece su expresión endureciéndose y su voz nerviosa. La visión de mi pecho hace semanas le hubiera provocado una reacción totalmente diferente. Ahora está insensible ante ella. Asombroso. Ignoro la mirada que me está dando y me rehúso a dejar ir mi molestia. Esto es exasperante. —Y mis tetas te ponen incómodo. Pero supongo que deberían, considerando cuán amigables hemos sido. —Agarro los libros de Nolan y los meto en la bolsa de lona. —¿Qué se supone que significa eso? —pregunta, pero lo ignoro. Estoy enfocada en juntar su mierda y así se pueda ir. —Toma. Estuvo genial. No me dio problemas. —Aviento la bolsa en su pecho, pasando junto a él y agarrando mi teléfono—. Mis tetas y yo vamos a la cama antes de que te molestemos más. —No me giro mientras camino hacia mi habitación. No quiero ver si mis palabras lo afectan, especialmente ya que mi cuerpo ya no lo hace. ¿Qué rayos? Mis bubis de las que no podía tener suficiente hace semanas ahora están siendo un rehén en su estúpida zona de amigos contra su deseo. Y no están felices por eso en lo más mínimo. Únanse al club. Me saco la sudadera y la aviento a la esquina de la habitación con un gruñido. Estoy molesta, herida y realmente caliente. Tres emociones que me están enojando en este momento. Agarro mi teléfono para responder el último mensaje de Tessa. Yo: ¡Tu hermano me enfurece! Estoy encendida, enojada y enferma de está estúpida zona de amigos. No puedo ser amiga de alguien que me da orgasmos en sueños cada noche. Estoy cansada de bajarme al recuerdo de Ben. Ah, y tu idea de desnudo no funcionó. Mis tetas estaban para él y actúo ofendido por ellas. Presiono enviar y bajo mi teléfono, alcanzando para deshacer el lazo en el cabello que asegura mi cabello en un moño suelto. Justo mientras mi cabello cae en mi espalda, la puerta de mi habitación se abre y Ben está parado en la puerta con esa mirada ardiente suya que deja marcas de quemaduras en mi piel. Pero ahora, no me afecta. Justo ahora, me hace querer golpearlo en la garganta. —En serio no estoy de humor para hablar. Entra a la habitación y cierra la puerta detrás de él. —¿Era en serio lo que me acabas de enviar? Frunzo el ceño en una línea apretada. —¿De qué hablas? ¿A qué te refieres con lo que te acabo de mandar? —Salgo de la cama y lo miro. Sigo


molesta, incluso enojada, pero ahora estoy confundida como el infierno. Y luego lo veo, el celular que está agarrando y pánico surge en mi sistema. Mis piernas se sienten débiles debajo de mí y mi pecho se siete tan apretado que es como si estuviera respirando por un popote. Agarro mi teléfono y bajo al texto que pensé enviarle a Tessa. Pero no lo envié a Tessa. Levanto los ojos y miro mientras Ben se estira hacia atrás y bloquea la puerta, nunca quitando sus brillantes ojos de mí. Dejo caer mi teléfono en la cama e inhalo profundamente antes de responder. —Sí. Era en serio. —Mi respuesta es firme y definida. Este no es el momento de hacer nada a medias. Me está dando una oportunidad y la estoy tomando. Sonríe con esa sonrisa arrogante que me vuelve loca. —¿Me quieres, nena? Asiento. —No, necesito que o digas. Te daré lo que quieras, Mia. Pero no me voy a arriesgar a malinterpretar lo que acabo de leer. Dime exactamente lo que quieres. —Se detiene justo frente a mí, manteniendo su cuerpo a centímetros del mío. Está tan cerca de mí ahora que es casi insoportable. Sé exactamente lo que quiero. Él. Y no estoy por encima de acercarme a él ahora. Entiendo sus dudas. No quiere llevar esto a un lugar sin estar seguro de que yo quiero ir con él. Pero no sabe que lo seguiría a donde sea. Donde sea. Parpadeo pesadamente antes de eliminar todo el espacio entre nosotros, presionando mi cuerpo con el suyo. No se tensa, pero tampoco me envuelve en sus brazos. —No quiero ser sólo amigos. No creo haberlo sido nunca. —Presiono mi mano en su pecho, aplastándola contra su ritmo cardiaco y sintiendo su reacción a mí—. Te quiero, Ben. Todo de ti. Tus manos, tu boca, tu… —Bajo la mirada, deteniéndome por el coraje que necesito. —Dilo —gruñe. Dios, amo la autoridad en su voz. No dudo ante su orden. Mirando sus ojos, digo exactamente lo que quiero con la certeza de que él lo necesita. —Polla. He pensado en ti tocándome constantemente desde que estuvimos juntos la primera noche. Es todo en lo que he pensado. Sus manos suben a acunar mi rostro. —No seré capaz de contenerme. —No quiero que lo hagas. —Va a ser en serio malditamente intenso. No creo que pueda ser amable contigo ahora. Ha pasado tanto maldito tiempo desde que tuve las manos en ti y estoy a punto de comenzar a destrozar la mierda. Una pequeña sonrisa resuena en mi garganta. Está tan frustrado como yo. Gracias, Jesús. Deshago los botones de su uniforme, sintiendo


sus músculos tensarse debajo de mis dedos. —No quiero amable ahora. Quiero que me tomes. Asiente firmemente, entendiendo exactamente lo que necesito. Mantiene una mano en mi rostro pero trae la otra alrededor de mi cuello, agarrando con esa hambre posesiva suya que me saca de quicio como nada más. —Intentaba ser bueno, nena. Quería ver que no soy el mismo chico que conociste. Nunca seré ese chico. Nunca te lastimaré, Mia, y matare a cualquiera que lo haga, maldita sea. Pero esto es todo. Una vez que te tenga otra vez, no te voy a dejar ir. Así que mejor estás absolutamente segura de que esto es lo que quieras porque no voy a retroceder luego de esto. Paso mis manos por su cuello, rozando sobre su pulso martillante. —Bien. —Levanto la cabeza y presiono mis labios suavemente contra los suyos—. Fóllame, Ben. Muéstrame que soy tuya. —Mis palabras soplan en su boca y son lo único que necesita. Mi corazón es suyo y ahora quiero que reclame mi cuerpo.


13 Traducido por Apolineah17 Corregido por Marieta16

óllame, Ben. Muéstrame que soy tuya. Cuando esas palabras salieron de su perfecta boca, sentí todo mi cuerpo llenarse de poder. Mi adrenalina se disparó y la imponente necesidad que tenía por Mia y que había aplacado con nuestra amistad gritó de nuevo a la vida dentro de mí. Nunca había habido ninguna duda en mi mente de a quién le pertenecía. Y después de esta noche, nunca habría ninguna duda en la suya tampoco. —Si soy demasiado duro contigo, tienes que decírmelo —digo contra sus labios, apoyando su cuerpo en la parte superior de la cama. Estoy tan listo ahora mismo, estoy tan duro que sé que la única manera en que seré capaz de contenerme es si ella no puede manejar la situación. Me siento rápido, como un caballo de carreras que ha sido liberado y necesito que ella sea honesta conmigo. Nunca me había sentido fuera de control antes, pero Mia tiene la habilidad de hacerme perder mi mierda por completo—. Nena, prométeme que me dirás si te hago hecho daño. —La empujo hacia abajo sobre la cama, agarrando sus piernas y separándolas de par en par mientras me acomodo entre ellas. Se me queda mirando con nada más que confianza en su ojos. Estoy seguro por la mirada que me está dando qué puedo hacer cualquier cosa con ella en este mismo momento y no vacilará. Tira de su camiseta sobre su cabeza antes de decir—: Lo haré, pero no tendré que hacerlo. Quiero esto tanto como tú. Por favor no te contengas, Ben. No soy frágil. No, no lo es. Tengo que recordarme a mí mismo que no es la misma Mia que solía estar asustada de saltar desde el acantilado en Rocky Point.


He conocido a mi otra mitad en esta mujer, tanto dentro como fuera de la habitación. Comienza a trabajar en sus pantalones cortos cuando la detengo, alejando sus manos. —Estos son míos para quitarlos. —Los bajó junto con sus bragas, tirándolos a algún lugar detrás de mí. Está desnuda, completamente desnuda para mí y casi me olvido de cómo malditamente respirar. Me tomo un momento para mirarla, apreciando cada cuesta y curva de su cuerpo. Sus manos tamborilean la sábana a sus costados mientras me permite tener mi momento. Levanto la mirada hacia su rostro y humedece sus labios—. Eres la mujer más sexy que he visto. Y no tienes idea, ¿verdad? No tienes idea de lo impresionante que eres. —Trabajo rápidamente en mi camisa, desabrochándola hasta la mitad y pasándola por encima de mi cabeza para quitármela. Mia se ríe en voz baja debajo de mí, estirando su cuerpo sobre la cama. —¿Pensé que dijiste que no ibas a ser amable conmigo? No lo quiero dulce ni romántico en este momento, Benjamin Kelly. Inclino mi cabeza hacia ella y sonríe. —Tomarás lo que te dé. —Me quitó el cinturón y dejo caer mis pantalones y bóxers, saliendo de ambos—. Puedo follarte y decirte lo loco que estoy por ti. Soy capaz de hacerte gritar y venerarte al mismo tiempo. —Estoy a punto de extender mi cuerpo encima del suyo cuando se sienta de forma inesperada y agarra mi pene. Sus ojos brillan, llenos de una necesidad cruda. Gimo profundamente en mi garganta y detengo su mano—. Mierda, nena. Sé que quieres jugar en este momento, pero estoy malditamente cansado de eso. No me voy a correr en tu mano y si me tocas un poco más, eso es exactamente lo que va a pasar. Ella arquea una ceja hacia mí. Tan juguetona y seductora al mismo tiempo. —Tenía la esperanza de que te vinieras en mi boca. Ah, demonios. Mi pequeño ángel sucio nunca deja de sorprenderme. Acaricio lo largo de su labio inferior con mi pulgar. —Nena, pronto, muy pronto follaré esa pequeña y bonita boca. Pero en este momento, necesito estar dentro de ti. Necesito sentirte alrededor de mí. —Y entonces mi mundo se derrumba. Maldito hijo de puta. Aprieto los ojos con fuerza y retrocedo fuera de su necesitado agarre. —¿Qué pasa? ¿Qué mierda? Paso las manos por mi rostro y maldigo en voz baja.


—No había anticipado en absoluto que esto iba a suceder entre nosotros por un tiempo. Honestamente pensé que tomaría mucho más tiempo que vieras que ya no soy un completo idiota y me dejaras estar en cualquier lugar cerca de tu cuerpo. —Dejo caer las manos y me encuentro con su rostro desconcertado. No tiene idea de lo que quiero decir—. No tengo ningún condón conmigo. Y no voy a registrar la casa buscándolos porque eso es jodidamente raro. Por favor, dime que tienes alguno. Su rostro se llena de decepción. —No, no tengo. ¿No tienes ninguno en tu camioneta? Su optimismo es adorable. Niego con la cabeza y paso la mano por mi cabello con fuerza. —No. A Nolan le gusta husmear por ahí adentro y siempre tengo miedo de que vaya a encontrar uno y piense que es un maldito globo o algo. Se ríe y tira de sus rodillas hacia su pecho. Estoy a punto de decirle que no tendremos sexo esta noche, que estaría completamente satisfecho con solo abrazarla, porque lo estaría, cuando de repente vuelve a tener el comportamiento juguetón y me mira con fiera pasión. —Sabes que sólo he estado contigo —dice, su voz volviéndose un ronroneo suave—. Y estoy en control de natalidad, por lo que no había ningún riesgo de quedar embarazada. Así que mientras estés limpio, no veo por qué esto es un problema. Simplemente morí. Esto tiene que ser como el cielo. Angelitos sucios flotando alrededor, tentándote con la barrera del sexo libre. ¿Hay algún hombre en el planeta que realmente pudiera decirle que no a esto? Inhalo profundamente, tratando de calmar mi dolorosa erección que está luchando por entrar en su húmedo calor sin ser envuelta. —Estoy limpio. —Y al parecer no necesito mucho convencimiento—. Nunca lo he hecho sin condón. Nolan fue el resultado de uno que se rompió. —Doy un paso más cerca de ella y se empuja hacia atrás en la cama, extendiendo la mano hacia mí con una mano ansiosa. —¿Así que voy a ser tu primera de esta forma? Me encanta eso. Me acerco a la cama, poniéndome de rodillas mientras ella se relaja de nuevo sobre una almohada. —¿Está segura? Nena, simplemente podría comer tu coño por una buena hora, tal vez varias y estaría perfecto con eso. No hay necesidad de apresurarnos con esto. —Pero la hay. —Agarra mi mano y le doy la otra para que nuestras dos manos estén unidas entre sí. Estoy de rodillas entre sus piernas, mirando esos ojos color café que me tienen por las bolas y podrían obligarme a hacer prácticamente cualquier cosa ahora mismo—. No


tenemos un para siempre, Ben. Sólo estoy aquí por el verano. Me quedan dos meses para estar contigo y no quiero desperdiciar ni un segundo más no estando contigo de la manera en que quiero estar. Me encanta que me dieras tiempo para llegar a conocer quién eres ahora y no regresaría el tiempo. Pero no necesito más tiempo. Sólo te necesito a ti. —Separa las piernas, dejándolas caer a cada lado de las mías—. Eres el único hombre que alguna vez me ha tenido. Toma lo que es tuyo. Esto es el cielo. Tiene que serlo. Y hablaremos de toda esta cosa del para siempre después. No hay manera en el infierno en que vaya a terminar esto con ella al final del verano. No me importa la enorme distancia que habrá entre nosotros. —No sé qué demonios hice para merecerte, pero nunca tomarás otro aliento sin saber lo especial que eres para mí. —Me inclino y llevo mi boca hacia la suya, necesitando sentir su aliento dentro de mí. Necesitando tragar sus sonidos. Ella se abre y mi lengua se desliza a través de la suya, acariciando profundamente su boca entretanto agarra mi cuello con una mano y mi hombro con la otra. Rompo el contacto porque necesito más de ella. He pasado casi cuatro semanas sin su sabor y lo quiero corriendo a través de mí. Lo necesito corriendo por mi sistema. Me acomodo entre sus piernas y ella las abre con un suave suspiro—. Lo quieres, ¿no? Quieres que mi lengua te haga rogar antes de que mi polla lo haga. Su mano agarra mi cabeza y me presiona hacia abajo en respuesta. Sonrío contra su clítoris antes de lamerlo con la lengua. Arquea sus caderas hacia arriba para encontrarse con cada caricia. Mierda, la forma en que sabe. Algunos coños simplemente saben mejor que otros y el de Mia es pecaminoso. Pulsa contra mi lengua mientras recorro su longitud, demorándome sobre su clítoris antes de meterlo a mi boca. —Oh, Dios, Ben. Chupo duro, más duro, necesitando su orgasmo más de lo que necesito respirar. Hacerla correrse me excita, y Mia es tan receptiva que es difícil no correrse con ella cuando lo hace tan perfectamente. Mis ojos recorren su cuerpo, sobre sus tetas que van a conseguir mi atención muy pronto y nuestras miradas se encuentran. Sabía que ella estaría observándome. Su mano se aprieta en mi cabello cuando me muevo en rápidos círculos. Susurra mi nombre, gimiendo y apenas teniendo algo de sentido mientras su orgasmo se construye rápidamente. Me ruega una y otra vez que no me detenga. Que está justo ahí. Que está tan cerca. Me sujeta entre sus piernas, revolviéndose contra mí entretanto agarro sus muslos y la consumo por completo. Y entonces finalmente relaja su cuerpo, sus piernas cayendo a ambos lados en completo agotamiento mientras mi ángel regresa a la tierra. —Tan, tan bueno. Me encanta tu boca, Quiero decir, realmente. También me encanta tu pene, ¿pero tu boca? —Suspira pesadamente


mientras me arrastro por su cuerpo, besando cada centímetro de ella—. En realidad debería venir con una especie de etiqueta de advertencia. —Mmm y ¿qué diría? ¿Múltiples orgasmos te esperan mientras la pongas entre tus piernas? —Succiono su pezón izquierdo en mi boca, sacando otro bajo gemido de ella. Liberándolo con una sonrisa, dejo caer mi cabeza entre sus tetas y aspiro su olor. Ese olor a bayas y crema que me destroza por completo—. Me encanta cómo hueles. Especialmente aquí. —Aspiro de nuevo y gruño contra ella, sintiéndola retorcerse debajo de mí. Levanto la mirada hacia ella con una advertencia—. No te atrevas a tratar de apresurarme. Junto con esa hermosa vista entre tus piernas, aquí es donde me gustaría morir. Justo aquí. —Planto un beso en su escote antes de moverme más arriba de su cuerpo. —Necesitas follarme ahora. —Suena urgente, aún necesitada. Como si no acabara de correrse sobre toda mi lengua—. ¿Crees que podrías hacer eso? Me deslizo directamente dentro de su coño como respuesta. —Santa mierda, Mia. —Está empapada, su necesidad por mí tan fuerte como mi necesidad por ella. Gimo mientras arquea la espalda y presiona sus tetas contra mi pecho. Nada se ha sentido como esto y sé sin lugar a dudas que no hay otra mujer con la que quisiera experimentar esto además de Mia. Y también sé que he terminado el uso de condones con ella. No voy a tomarla de ninguna otra manera, además de esta maldita perfección. Estoy completamente dentro de ella pero no puedo moverme. Todavía no. Estoy tan jodidamente cerca de perderlo y quiero que esto dure. Se contonea debajo de mí, instándome con sus manos agarrando mi trasero—. Dame un segundo, nena. No tienes idea de lo bien que te sientes en este momento y no quiero no quiero correrme dentro de ti aún. —Dejo caer mi frente en la suya y mi respiración aumenta. Su lengua se dispara hacia afuera y lame mi labio inferior. —¿Por qué no? ¿No te puedes poner duro de nuevo casi de inmediato? Tenía la esperanza de que esto no fuera un trato de uno y terminamos. Me río, rozando sus labios con los míos. —¿Me estás retando? ¿Quieres ver lo duro que puedo follarte y lo duro que me puedo poner de nuevo con sólo mirarte? Sólo di las palabras y eso es todo lo que conseguirás. —No dice ninguna palabra. En lugar de eso, se tensa debajo de mí y me aprieta más fuerte que una tenaza. Alcanzo su trasero, agarrando sus piernas y fijándolas contra el colchón mientras llevo mis caderas contra ella—. ¿Esto es lo que quieres? Mierda, nena. ¿Así es como quieres que te tome? —Apenas puedo decir las palabras antes de que sienta mi orgasmo construirse a un ritmo impresionante. La estoy follando como si no la hubiera tenido en años,


porque así es como me siento. Soy un hombre carente y no voy a detenerme hasta que ella no pueda imaginar no tenerme entre sus piernas. La habitación se llena de nuestros gemidos y del fuerte sonido de nuestros cuerpos chocando entre sí. —¡Sí! Oh, Dios, Ben. Por favor. —Cierra los ojos y se arquea en la cama, empujando su pecho en el aire. —Mia, me voy a venir dentro de ti, nena. Me estoy corriendo dentro de este dulce coño. Le doy todo y lo toma, corriéndose en mi polla tan pronto como le digo que la estoy llenando. Su piel se vuelve rosa, después roja, llenado su pecho y su cuello. Me alcanza y encaja sus uñas en mi pecho, dándome el dolor que sabe que necesito. Es perfecta cuando se corre, un hermoso ángel debajo de mí. Salgo y ella se sienta sobre sus codos, mirando entre mis piernas hacia la erección que está totalmente dura para ella. —Te viniste, ¿no? —pregunta, con los ojos llenos de sorpresa. Duda de mi deseo por ella, lo cual nunca hará de nuevo. Meto mi dedo dentro de ella y lo llevo a su boca, persuadiéndola a que saboree lo que le he dado. Me golpea con esa mirada seductora que dominó esa noche en el bar y succiona mi dedo, liberándolo con un pop. Mi pene se alarga aún más ante la visión de ella. A mi chica le gusta—. Mmm. Supongo que eso responde esa pregunta. ¿Quieres hacerlo de nuevo? La agarro, intercambiando lugares así que ahora estoy tendido sobre la cama y está arrodillada a mi lado. —Móntame, nena. Quiero que tú dirijas esta vez. Muéstrame lo mucho que quieres esta polla que está dura como una piedra solo por ti. Se sienta a horcadas sobre mí sin dudarlo, agarrándome en su mano y guiándome dentro de su resbaladizo coño. —Oh, Dios. —Su cabeza cae hacia atrás hasta que estoy completamente dentro de ella. Entonces me golpea con esos enormes ojos cafés de nuevo—. Olvidé lo profundo que estás de esta forma. Se siente como si estuvieras golpeando mis costillas. —Se mueve lentamente, meciendo sus caderas a un ritmo suave. Como si yo fuera el frágil. Prácticamente la follé en el piso y ahora está mirándome como si fuera frágil. No lo soy y necesita saberlo. Agarro su cuello con firmeza y la jalo hacia abajo, chocando su boca contra la mía. —¿Parezco delicado para ti? O me veo como un hombre que ha estado muriendo de hambre por este coño. —Rozo mis dientes a lo largo de su labio inferior y gime—. Jodidamente móntame, Mía. —Sus ojos se abren y asiente una vez, a propósito. Y entonces se estira detrás de su espalda y clava sus uñas en mis muslos, inclinándose y follándome con salvaje


desenfreno—. Sí, justo así. Tan bueno. Tan jodidamente apretada, nena — gruño mis elogios hacia ella cuando mis ojos vagan entre su boca y sus tetas. Me inclino y los chupo, haciéndola gritar y montarme más duro. Alterna entre balancear sus caderas, primero rápido, después más rápido, mientras se estrellan hacia abajo sobre mí. Manchas blancas nublan mi visión mientras me lleva al borde. —Lo necesito, Ben. Oh, Dios. Estoy tan cerca. —Araña mis brazos y gimo en voz alta, amando el dolor que se mezcla con el placer. Cristo, esta mujer sabe exactamente lo que necesito y sabe cuándo dármelo. —¿Te vas a correr en mi polla, nena? —Agarro sus caderas y empiezo a dirigir el ritmo, necesitando un último pedazo de control. Nunca puedo renunciar a él por completo y aunque Mia es mi dueña, tengo que dominar la forma en que nos corremos juntos. —Sí —responde con una suave súplica. —Vamos, ángel. Estoy justo allí contigo. —La agarro con más fuerza y empiezo a embestir dentro de ella con todo lo que tengo. Dándole cada parte de mí. Siéntelo. Así es como te amo. Nos corremos juntos, fuerte y salvaje, y se desploma encima de mí. Envuelvo mis brazos alrededor de su cintura y la abrazo, sintiendo su corazón martilleando contra mi pecho. Su piel está húmeda, brillante de sudor. Nos quedamos así por varios minutos, nuestra respiración reflejando la del otro y descendiendo a un ritmo más estable. Estar dentro de Mia, con su cuerpo completamente conectado al mío, es todo lo que siempre necesitaré. —Aquí, déjame buscar algo con lo cual limpiarte. —La deslizo a mi lado y me pongo los calzoncillos antes de desaparecer por el pasillo. Compruebo a Nolan que todavía está dormido antes de agarrar una toalla de mano del baño y subir de nuevo a la cama. —No lo despertamos, ¿verdad? —pregunta mientras la limpio entre las piernas. La visión de mi semen saliendo de ella me hace querer golpear mi pecho como un maldito hombre de las cavernas. Mía. Capto un bostezo que ella trata de ahogar cuando se mete debajo de los cobertores. Lanzo la toalla a la cesta de la ropa sucia después de limpiarme a mí mismo. —No, él está fuera de combate. —Se acurruca contra mi pecho cuando me recuesto sobre mi almohada. Le acaricio el brazo, sintiendo la piel de gallina formándose contra mi tacto como siempre lo hace. Canturrea en voz baja sobre mi piel—. Nolan tiene un sueño muy profundo. Se quedó dormido el año pasado durante la muestra de los fuegos artificiales del Cuatro de Julio sobre Canyon Creek. Y esa mierda era ruidosa. Tal vez casi tan ruidosa como tú. —Mi chica es una gritona. Me encanta eso. Quiero que todos en todo el estado sepan lo que le estoy haciendo. Mi pecho se expande con orgullo ante el pensamiento—. Sin


embargo, creo que heredó eso de mí. Casi puedo dormir en cualquier situación. —Su silencio me hace bajar el cuello para ver sus ojos cerrados—. ¿Mia? —¿Mmm? Sonrío. —¿Te dejé sin palabras? —Mjmm. —Su brazo que está envuelto alrededor de mi cintura se tensa, como el resto de su cuerpo. Se está quedando dormida, pero no me puede soltar. Es como si tuviera miedo de que fuera a escapar de ella en el momento en que se quede dormida. O que no vaya a estar allí cuando despierte. Se aferra a mí con todo lo que tiene que es como siempre me he sentido alrededor de ella. Incluso cuando me aferraba al recuerdo de nosotros juntos. Presiono mis labios en su frente, tirando de las mantas para cubrirnos. —Duerme, ángel. Me tienes. Nunca voy a dejarte ir. —Y con esas palabras, finalmente se relaja.


14 Traducido por Damabell Corregido por Alessa Masllentyle

o quiero abrir los ojos. No quiero despertarme y que no sea real. Quiero quedarme dormida por días, meses, incluso años. Porque este sueño es diferente. Esto no es sólo mi típica fantasía nocturna en la que Benjamin Kelly me trae al orgasmo una y otra vez. No es que no sean sorprendentes. Pero este sueño es mejor. Porque se quedó. Me llevó como lo hizo la primera noche en la que estuvimos juntos. Se siente tan bien. Tan real. Y estoy aterrada de abrir los ojos y descubrir que estoy sola. Que somos sólo amigos. Puedo sentir su piel contra mi mejilla. Puedo oler su aroma, las fuertes feromonas masculinas que son puramente de Ben. ¿Mi mente está completamente jugando conmigo ahora? No debería ser capaz de sentir ni oler nada. ¿Verdad? Mi curiosidad llega a un punto máximo y tengo que arriesgarme a la decepción de que seguro no lo pueda sentir cuando abra los ojos. Poco a poco abro uno, entonces ambos están abiertos y casi lloro ante la vista de él. No sé si alguna vez he sido tan feliz. Olvídate de dormir para siempre. No quiero volver a separar mis ojos del hombre que duerme a mi lado. Está en mi cama. No era un sueño. Su aliento sopla sobre mi frente, sus piernas se enredan con las mías debajo de las sábanas. Es real. Estiro la mano y cepillo su nariz con mi dedo, viendo la ligera contracción de su labio. Dirijo mi dedo sobre el tatuaje que cubre sus hombros, trazando sobre el contorno del diseño. Es


hermoso. Cómo los colores se mezclan, el camino se extiende en su brazo y sus músculos. Es una escena de objetos y frases, pero destaca. Nolan está grabado en su piel en la escritura de un niño. Es la cosa más dulce, y recalco sobre él varias veces con la punta del dedo. Ben se revuelve debajo de mí cuando mi dedo corre sobre el escudo de la policía que se encuentra en la parte superior del brazo, las palabras Honra a los Caídos en tinta negra destacando sobre su piel bronceada. Corro sobre las palabras varias veces mientras mi mente va a la deriva. ¿Cuántos hombres caídos conoce Ben? No tiene el trabajo más seguro, y el pensamiento de que esté en peligro es suficiente para hacerme querer aferrarme a él para siempre y no dejarlo fuera de mi vista. Si algo le pasara… no. No puedo ir allí. Se mueve debajo de mí otra vez y el tacto del dedo cepillando por mi nariz, lleva mi atención hasta su cara. —Hola. —Presiono mis labios en su pecho y descanso mi barbilla en mi mano. Sus ojos parecen más brillantes por la mañana, casi como si hubiera una luz que brilla detrás de ellos. Su cabello un poco sucio y tiene la cantidad perfecta de rastrojo. Me podría acostumbrar a las mañanas de Ben. Dirijo mi dedo bajo su nariz y me agarra, trayéndome a sus labios. —Me gusta más cuando no quieres salir corriendo por la mañana. — Se mueve hacia su lado, corriendo su mano por mi brazo—. Te ves como si estuvieras pensando en esa cabecita. ¿Qué pasa? Miro de su tatuaje a él. —¿Alguna vez te han disparado? —Levanta sus cejas, aparentemente no preparado para ese tipo de pregunta. Recalco otra vez sobre las palabras debajo de su escudo—. Quiero decir, tu trabajo es muy peligroso, ¿no? —A veces. Pero nunca he sido puesto en una situación así. A Luke le dispararon en la pierna hace un par de años. —Mis ojos se ensanchan y agita su cabeza cuando ve mi mirada preocupada—. La bala apenas le rozó la pierna, pero cuando dice la historia, casi se muere. Estoy seguro de que en su versión se expuso en más de una ocasión. —Su mano agarra firmemente mi cadera y me aprieta contra él. Sus ojos se oscurecen a un tono taimado mientras tomo conciencia de su necesidad por mí. Muy consciente—. ¿Está mi chica preocupada por mí? —pregunta, rodando encima de mí y colocando su cuerpo entre mis piernas. —Sí. —Envuelvo mis piernas alrededor de su cintura, levanto mi pelvis para concederle acceso. Entra lentamente, gimiendo y dejando caer su frente en la mía. —No sé. —Besa mis labios una vez, entonces una vez más—. Nada podría llevarme lejos de ti. Me tienes, bebé. Es aquí donde pertenezco. Aquí. —Él mismo se apoyó en sus manos, empujando profundamente en mí—. Cristo, no hay nada como esto. —Su voz es forzada, sus ojos se centran en mi cara, suavemente acariciando mi rostro mientras se mueve dentro de mí.


—Ben. —Alcanzo y acaricio su mejilla. La conexión que compartimos es tan fuerte, tan innegable. No quiero romperla nunca. Es tan familiar para mí. Estar con Ben se siente como estar en casa. Y no puedo imaginar mi vida sin este hombre en ella. Pero después de que termine el verano, ¿qué tendremos? ¿Será todo como comenzó esto entre nosotros? ¿Un hermoso recuerdo que nunca iba a durar? No me imagino cuán difícil va a ser dejarlo, así que no pienso en ello. No me permito pensamientos indeseados que me saquen de este momento con él. Sólo me enfoco en él. —Oh, Dios. Te sientes muy bien —gimo, levantándome a su boca. Mis piernas se agarran más fuerte; mis brazos sostienen nuestros cuerpos juntos como una goma elástica burlándose. Necesito que cada parte de él me toque. No puedo acercarme lo suficiente. Nunca llegaré bastante cerca. Desploma sus caderas contra las mías cuando sus manos refuerzan mis tobillos sobre sus hombros, su pelvis está en un delicioso ángulo de inclinación. Llega por encima de mí y presiona las manos contra el cabecero, forzándose a lo más profundo. Lo encuentro en cada embestida. El familiar tirón se construye en mi corazón y observo hipnotizada sus músculos contraerse, la parte superior de su cuerpo con cada empuje. Dirige su mirada hacia abajo en mi cuerpo y la establece justo donde está entrando. —Tócate para mí —exige con su tono y ojos desafiándome a rechazarlo. Deslizo mi mano por mi cuerpo y paro cuando mis dedos sienten el borde duro de su pene desplazándose dentro y fuera de mí. —Oh, mi Dios. Estoy tan mojada. —Jódeme justo ahí. Dios, Mia. Nunca he querido algo tanto como te quiero. Nunca llegará a ser suficiente, bebé. —Sigo frotando contra mi remojado clítoris. Nos encontramos en un ritmo, mis dos dedos dando vueltas mientras me coge y de repente me siento drogada con el placer de dichos dedos. En algún momento envuelve mis piernas alrededor de su cintura, pero todavía no lo registro sucediendo. Estoy perdida. Perdida en sentirlo. Sólo a él. —Estoy cerca —jadeo, viendo una astuta sonrisa en sus labios húmedos. —¿Crees que no lo sé? —Presiona su pulgar contra mis dedos y comienza a moverse conmigo, dirigiendo el ritmo. Alcanzo mi mano libre y agarro su cuello, bajando su rostro al mío. Nuestras bocas se enredan en un beso brutal y siento su aire llenar mis pulmones. En ese momento estamos juntos, tan completamente en sintonía con el otro que ninguno de nosotros escucha la chirriante puerta. —Papi. No puedo quitado. —La voz ronca de Nolan causa que Ben maldiga bajo su aliento y suspiro. El orgasmo que estaba a punto de desgarrarse en mi cuerpo se evapora rápidamente.


Miro a Nolan, viendo un pastelito en su mano y su rostro cubierto de glaseado verde. Sus grandes ojos grises van entre su padre y yo. —¿Qué etás haciendo con la Pincesa Mia? Quiero cubrir mi cara con mi mano y trato de contener la histeria mientras Ben se desliza, a espaldas de Nolan. Saco la sábana hasta mi cuello. —Amiguito, ¿puedes ir a esperarme en el sofá? Voy a estar ahí. Pero Nolan no hace eso. En lugar de abandonar el cuarto, se sube a la cama, haciendo que Ben deje salir una cadena de mudas maldiciones mientras intenta mantener oculta su erección. Todo mi cuerpo se agita de la risa, ya que Nolan sostiene el pastelito hacia mí, completamente inafectado por la lucha de su padre—. ¿Puedes quitad el papel de ezto? — Su sonrisa con hoyuelos me golpea, junto con su sonrisa torcida. Sonrío hacia él, tomando el pastelito y quitando el envoltorio. — ¿Estás teniendo pastelitos para el desayuno, Sir Nolan? —Creo que es mi culpa. Me olvidé completamente de poner lejos todos los dulces que compré ayer antes de irme a la cama. Pero en mi defensa, estaba más preocupada por ofender a Ben con mis tetas que por poner los refrigerios azucarados fuera del alcance de sus pequeñas manos. Nota al margen: definitivamente no se ofendió por mis tetas. Asiente rápidamente con la cabeza y lleva su pastelito. Anticipo su marcha, pero no, Nolan tiene otros planes. Se arrastra hacia mí y ondula entre Ben y yo, se tira sobre mi almohada. —¿Papá y tú se besaban? Miro rápidamente a Ben, lo veo deslizarse en sus calzoncillos por debajo de las sábanas. Me hace guiños, me da la oportunidad de responder como quiera. Giro mi cuerpo hacia Nolan y lo apunto con mi mano, procurando mantenerme completamente cubierta. —Estaba besando a tu papá. Cuando dos personas realmente se preocupan unos por otros, generalmente se besan. —Mis ojos se encuentran con Ben otra vez—. Un montón. Mastica y toma otro trozo. —¿Podemos ir a nada hoy, papi? Quiero mostadle a la Pincesa Mia qué tan alto puedo saltad en la piscina. —Al parecer, Nolan terminó la discusión que involucra besos. Mi respuesta era suficiente para satisfacer su curiosidad, o es un niño de tres años que tiene directamente sus prioridades. Salta con el último trozo de pastelito en la boca y alcanza su dedo hacia Ben, corriéndolo por su nariz. Ben sonríe y hace lo mismo. —Sí, podemos ir a nadar. Pero tengo que llevarte de vuelta a casa de mamá antes de la cena. Nolan se sienta protestando con un gruñido y comienza a pegarle con su manita en el pecho a Ben. —No, papi. Quiedo quedame aquí contigo y la Pincesa Mia. —No he visto a Nolan mostrar ninguna emoción


además de la alegría pura, pero en este momento, definitivamente no es un niño feliz. —No me pegues, Nolan. —La voz suave que Ben siempre usa con él se ha ido y fue reemplazada con un severo tono paternal. Incluso yo me encogí un poco por ella. Agarra un puño de Nolan—. Si tienes un ataque así otra vez, no vamos a nadar. ¿Entiendes? —Nolan asiente, su cara cayendo como si Ben le hubiera dicho que los dragones no existen. Me acerco y recorro mi dedo por su nariz. Se anima y hace lo mismo para mí. —No se permiten caras tristes. ¿Por qué no vas a agarrar un pastelito para mí y papi? —Sonríe y se revuelve fuera de la cama, el golpeteo rápido de sus pies disminuyendo en la distancia—. Tu hijo bloqueo totalmente tu polla. ¿Vas a estar bien ahí abajo? —Me deslizo rápidamente de la cama, rozando la parte delantera de sus bóxers. —No si sigues haciendo eso —advierte. Su mano agarra la mía y tira en su boca los dos dedos que había estado usando hace unos momentos, succionando, me acaricia con fascinación. Tiene que ser una de las mejores cosas que he visto nunca. Creo que hay dos tipos de hombres. Chicos que pretenden comer coño para complacer a la chica, y los chicos que lo buscan, como su comida favorita en el menú. Ben es sin duda del último. Se desliza fuera de la habitación con una sonrisa arrogante y regresa momentos después en su traje de baño. Me vestí tan rápido como pude, escuchando los pies de Nolan y su voz animada venir por el pasillo. Sólo he asegurado la parte superior del bikini, bateando lejos los dedos traviesos de Ben, cuando viene con dos pastelitos glaseados color verde brillante—. ¡Pincesa Mia!, ¡puedo saltad a la piscina sin mis flotadoes! —Prácticamente tira los pastelitos hacia nosotros, su emoción es incontenible—. ¡Voy a buscal mi taje de baño! —Espera un momento, amiguito —grita Ben después de él. Se vuelve hacia mí y se inclina, besando mis labios cubiertos de glaseado—. Debo comer mi pastelito de ti. —Lame mis labios, sólo para retroceder un centímetro—. Mi chica se ve bien cubierta de glaseado. —Quiero ser cubierta con tu glaseado —me burlo. Su mandíbula se mueve, junto con otra parte del cuerpo, seguro. Gruñe en mi cabello, azota mi culo antes de ir hacia Nolan. Recojo mi teléfono del suelo, riendo suavemente con la imagen del calor de la apasionada noche en la cama. Quiero saber de mi madre antes de pasar el día en la piscina con mis dos chicos favoritos. Contesta después del segundo timbre. —¿Hola? —Tose antes de despejar su garganta, el sonido ahogado viniendo a través del teléfono.


Me siento en el borde de la cama, mi cuerpo entero se tensa. — Mamá, ¿estás bien? —No puede estar enferma, no ahora. No cuando las cosas empiezan a caer en su lugar para mí. Dios, sueno horrible. ¿Soy egoísta con ese pensamiento? Ella sorbe por la nariz un par de veces, una vez más aclara la garganta antes de responder—: Oh, estoy bien, cariño. Es sólo un poco de frío. —Tos. Tos. Un poco de frío a mi mamá en su estado no es algo para tomar a la ligera. De repente entro en pánico. —¿Cuánto tiempo llevas así? ¿Tienes fiebre? ¿Cómo está tu apetito? —Cariño, por favor, relájate. Estoy bien, en verdad. Mi nariz comenzó a congestionarse ayer y ahora tengo este pequeño cosquilleo en la garganta. Eso es todo. No hay fiebre. Sin náuseas. —¿Así que estás comiendo? —Es muy importante para mi madre poder mantener su comida. Había perdido mucho peso cuando comenzaron sus tratamientos y finalmente volvimos a un número nutritivo hace unos meses. No quiero volver a ver a mi mamá delgada. —Sí, sí que como. Sopa principalmente, pero eso es bueno para el resfriado, que es lo que es, Mia. No quiero que te preocupes hasta la muerte por esto. Tu tía tiene todo bajo control. —No puedo evitar preocuparme, mamá. ¿Sabes? Suspira, despejando su garganta otra vez. —Sí, lo sé. Pero sigo siendo el padre, y si digo que no quiero que te preocupes, entonces tienes que escucharme. Ahora dime, ¿está el clima allí tan miserable como aquí? Ahora esta tan caliente afuera que no puedes ni siquiera respirar. Y no me hagas hablar de las malditas pulgas de arena. Pulgas de arena. No las extraño. Están por todas partes en Georgia cuando el clima se calienta. Estas cosas diminutas que muerden y te hacen la vida miserable. —Es muy bueno, pero sabes que siempre me gustaron los veranos de Alabama. El aire es mejor aquí o algo, no sé. Estoy lista para meterte en la piscina ahora. Sorbe otra vez. —Oh, bien, ¿por qué estás perdiendo tu tiempo hablando conmigo? ¡A divertirse, cariño! —No estoy malgastando mi tiempo. Sólo quería ver cómo lo hacían. —Estoy haciendo grandes progresos además del poco frío. Así que por favor ve a nadar unas vueltas por mí. Tal vez el próximo verano podríamos ir a la piscina a la base juntas como solíamos hacer. Me levanto y sonrío. —Por supuesto. Serás tan fuerte para entonces, mamá. Te amo.


—También te amo. Ella será más fuerte el próximo verano. No puedo esperar para ver a mamá haciendo todo lo que solía hacer. Pero con la alegría viene el corazón desgarrado al darme cuenta que estaré con ella en Georgia y no aquí con Ben. La vida a veces puede ser una puta. No, mierda. No voy a dejar que nada arruine mi día o el resto de mi tiempo aquí. Después de cepillarme los dientes y amarrar mi pelo en un moño, camino fuera hacia la piscina. —¡Pincesa Mia! ¡Mida ezto! —Nolan está de pie en el borde de la parte más honda mientras Ben se mantiene a unos pies delante de él en el agua. Ando alrededor y lo miro con entusiasmo. Se agacha hacia abajo muy ligeramente antes de brincar de lado y chapotear en el agua. Va abajo y brinca hacia atrás después de unos segundos, incitando a Ben a entusiasmarlo. Aplaudo para él y me siento en el borde. —Eso fue impresionante. Eres un chico grande que no necesita los flotadores. No sé si soy lo suficientemente valiente para hacer eso. Ben se mueve más cerca a mí en el agua, agarrando a Nolan delante de él para que pueda chapotear. Gira su cuerpo, poniéndose entre Nolan y yo. Sus ojos hacen ese cambio de dulce a travieso que parece hacer mejor que nadie mientras barre sobre mi cuerpo. —Mejor date prisa y pon tu cuerpo bajo el agua antes de que te haga cosas muy inapropiadas delante de mi hijo. —Le doy una sonrisa de desaprobación. No se atrevería. Se inclina y pellizca mi labio inferior, enviando un escalofrío por mi espalda en el sofocante calor—. Lo digo completamente en serio —advierte, siento que sus palabras me encienden en lugares con los que sólo él está familiarizado. —Bien, lamentaría verle poner desobedecer sus órdenes, Oficial Kelly.

aquellas

esposas

si

decido

Le disparé una mirada, burlándome mientras me deslizo en el agua. Es cálido, pero aún se enfría mi cuerpo al instante. Roza sus labios contra mi oído. —Vas a estar en mis esposas pronto. Desobedecerme no tiene nada que ver con eso. —¡Por Dios! Completamente bromeaba, pero dada la mira que me da Ben actualmente, definitivamente él no. Y estoy con cualquier forma en la que quiera utilizarlas en mí. Se aleja de mí y sostiene a Nolan delante de él—. Muéstrale a la Princesa Mia cómo puedes nadar, amiguito. Extiendo mis manos hacia él, apoyándome en la pared. Sus pies patalean tan duro como puede, salpica a Ben en el proceso mientras golpea sus brazos contra el agua. Le lleva a un poco de tiempo, pero finalmente llega a mí con la mayor sonrisa con hoyuelos en la cara. —Eres como un pequeño pez. —Envuelvo mis brazos, inmediatamente me atrae


más a un abrazo. Entierra su cara en mi cuello, con todas sus fuerzas—. Das un buen abrazo, Sir Nolan. —Te quiedo —declara con su voz ronca. Cierro los ojos, Ben nos vigila atentamente. —También te quiero —le juro, nunca desviando mis ojos de los de Ben. Sus labios se abren ligeramente mientras se mueve más cerca de nosotros. Fuertes brazos encuentran mi cintura bajo el agua y nos empuja contra su pecho. Nos quedamos así mientras Nolan lo permite, Ben y yo robando besos por encima de la cabeza de Nolan. Es el mejor momento que he tenido en la piscina. Un día perfecto con mis dos chicos Kelly favoritos.


15 Traducido por Kariza Corregido por Paltonika

unca he escuchado a mi hijo decirle te quiero a nadie además de mí. Ni siquiera a mi familia, y sabía que él los amaba. Se sentía loco por mis padres y mi hermana. Y estoy seguro que amaba a su mama porque todos los niños de tres años aman a sus padres, no importa cuán mierda fueron con ellos. Pero nunca le dijo esas palabras a ella enfrente de mí. Al igual que la cosa de la nariz, esas dos palabras eran algo que solo nosotros compartimos. Algo que sólo se mantiene entre nosotros dos. Hasta que conoció a Mia. Y no puedo culparlo por amarla. Ella es increíblemente fácil de amar. Escuchar que se lo dijera a ella me golpeo en el alma. Era lo mismo que sentí cuando me las dijo a mí. Como que me acabaran de dar este increíble regalo. Y lo decía enserio. Mi hijo es brutalmente honesto con sus sentimientos. Dirá exactamente cómo se siente y no lo cubrirá con azúcar. No lo dudo en lo más mínimo. Sus palabras fueron fuertes y constantes, al igual que serían las mías cuando eventualmente las escuche. Cuando se lo dijo de vuelta, ella me miro con esos ojos de los que era imposible apartar la mirada. Ninguna mujer me ha mirado de la forma en que lo hace Mia. Era nuevo, pero tan familiar al mismo tiempo. Como si me hubiera estado buscando por vidas enteras. Como si me conociera mejor que nadie. Estaba acostumbrado a que las mujeres me miraran como si me quisieran. Me hallaba familiarizado con esa mirada. Ese deseo que era completamente artificial y carente de cualquier emoción real. Fácilmente podría romper con esas mujeres. No me encontraba completamente atrapado con una jodida mirada. Listo para entregar mi vida entera a causa de una mirada. Pero así fue como pasó con Mia. Cuando me miró, ella me vio. Mis esperanzas, mis miedos, mi futuro, que


para todos los efectos le pertenecían a ella. Malditamente me poseyó con esa mirada, por lo que nunca miraría hacia otro lado. Quería que Mia viniera conmigo para llevar a Nolan al departamento de Angie. Parecía incomoda al principio, pero Nolan encendió todo el encanto de Kelly y la dejo completamente indefensa. No sabía con seguridad cómo lo tomaría Angie, pero honestamente, no daba una mierda. No importa cuánto ella quería negarlo, Angie era muy consciente de mis sentimientos. Siempre he sido sencillo y honesto, incluso cuando deje que me hiciera una mamada ocasional. Y mirando hacia atrás, odio como era débil en esos momentos de soledad. Pero sabía que nosotros no teníamos un futuro, y yo quería mostrarle el mío. —Oh, um, pensé que sólo podría esperar en el camión. —Mia me miró con una expresión ansiosa mientras permanecía de pie fuera de su lado del camión. No había mencionado que ella estaría caminando conmigo adentro, pero era muy consciente de mi intención ahora. Tímidamente coloca su mano en la mía y me permite ayudarla a bajar—. Ben, de verdad, no tengo que ir adentro. Cierro la puerta del pasajero, empujándola contra mí e inhalando su cabello. —Nena, relájate. No hay razón para estar nerviosa. Eres la primera mujer que he presentado a la madre de mi hijo. —¿Se supone que eso deba relajarme? —pregunta con tensión en su voz—. En todo caso, me pone más nerviosa. Miro hacia ella, inclinando mi cabeza hacia un lado. —Tampoco le he presentado ninguna mujer con la que he estado a Nolan. —Parece que se alivia en mis brazos, suelta su labio inferior liberándolo de su boca—. Eso es lo mucho que significas para mí. Quiero que seas parte de la vida de Nolan tanto como quiero que seas parte de mi vida. Él te ama y Angie averiguará sobre ti eventualmente. Podríamos terminar con esto de una vez. Cambia de pie ligeramente mientras permanece en mis brazos, manteniendo sus ojos en los míos. —¿Es tu hijo Kelly el único chico que se siente de esa manera? Guau. Deja a Mia poner al chico en su lugar. Estoy seguro de que ninguna pregunta esta fuera de los límites para ella. Pero así es como es. No tiene miedo de decirte nada. Y nunca he querido que sea diferente. —No. —Acaricio sus labios con los míos, probándola con mi lengua—. Estoy seguro que mi padre te ama como a una hija. Sonríe antes de plantar besos rápidos en mis labios. —Oh, ¿así es como vas a jugar esto? ¿Qué pasa si yo lo digo primero, lo dirías entonces? —Arqueo mi ceja, desafiándola a dar el primer paso—. Yo… —Besa mi mandíbula—. Amo… —Sus labios se mueven a mi oído—. Los Girasoles. — Se ríe sobre mí, y me trago mi sonrisa, entrecerrando los ojos hacia ella


cuando se inclina hacia atrás. Saca la sonrisa de su cara y me da una mirada coqueta. —Sabes, tengo un par de esposas en la guantera que no dudaré en usar en ti. —Agarro sus muñecas y las pongo en su espalda, trayendo nuestros pechos juntos. Su respiración se traba y ronronea contra mí—. Mmm… ¿te gustaría eso verdad? No ser capaz de tocarme mientras hago mi camino en ti. Dándote a mí por completo. —Asiente y lame sus labios. Condenados deberes parentales. Mi chica sucia quiere que la tome justo aquí y lo único que me detiene está en el asiento trasero de mi camioneta, blandiendo su espada alrededor de su cabeza como un maniático. Libero sus muñecas y la beso una vez, luego una vez más—. Más tarde, linda chica. Caminamos al departamento de Angie, Nolan corriendo delante de nosotros. Él llama suavemente la puerta y luego golpea varias veces con su espada. Mientras Mia y yo permanecemos detrás de él, la puerta se abre. Los ojos de Angie caen inmediatamente en Mia, quien lucha por tirar su mano de la mía. Pero no la dejaré hacerlo, así que la sujeto con más fuerza. Angie cruza sus brazos sobre su pecho con molestia. —Déjame adivinar, ¿Princesa Mia? —Sus ojos se desplazan hacia mí—. ¿De verdad, Ben? Tuviste que traer a tu último enganche a mi apartamento. Nolan corre pasándola hacia la sala de estar y agradezco eso. Si vamos a sacarlo justo ahora, no quiero que lo escuche. —No seas una perra, Angie. Te estoy haciendo una cortesía aquí. Nuestro hijo estará pasando mucho tiempo con Mia, así que pensé que deberías conocerla. Mia da un paso adelante tanto como mi agarre se lo permite y sostiene su mano libre. —Hola, Angie. Es un placer conocerte. Tienes el más dulce chico. Estoy loca por él. Angie mira hacia abajo a la mano de Mia, negándose a tomarla. Devuelve su atención a mí en su lugar. —¿De verdad crees que es prudente confundir a nuestro hijo introduciendo a tu sabor del mes? Y yo pensaba que estábamos tratando de resolver las cosas entre nosotros, Ben. —Deja caer sus manos y se limpia la cara de irritación, remplazándola con una expresión herida—. Realmente es lo mejor para Ben. —Tal vez sólo voy a esperar en el camión —dice Mia suavemente, dejando caer su mano. Sacudo mi cabeza hacia ella. —No. Tu perteneces donde estoy yo. —Oh, dame un maldito descanso —dice Angie con irritación. Miro más allá de ella y veo a Nolan en la mesa de la cocina con una caja de crayolas. Dejo ir la mano de Mia y doy un paso más cerca a Angie,


por lo que se tenga al instante. —Tienes suerte de que no escuchara eso. Y ni se te ocurra dirigir tu amargura a Mia. No te ha hecho nada y es increíble con Nolan. —Soy su madre. Y tú deberías estar más preocupado por arreglar nuestra familia que con quien quiere jugar tu polla. —Ben, ¿puedes darme, por favor, las llaves del camión? —pregunta Mia, sosteniendo su palma hacia mí. A pesar de que suena como una pregunta, no me está preguntando. Pero no quiero que se vaya. Que se pudra Angie. Mia tiene todo el derecho de estar donde estoy. Desafortunadamente, sé que Angie nunca se calmara mientras Mia este enfrente de ella. De mala gana tiré las llaves de mi bolsillo y se las di. — Gracias. —Gira la cabeza hacia Angie y le ofrece una sonrisa—. Espero que te des cuenta de cuán afortunada eres por tener a Nolan. Angie hace una mueca ante el comentario. Y espero hasta que Mia esté fuera del alcance del oído antes de gritar a la persona que hace de mi vida un infierno. —Nunca más vuelvas a hablarle así a Mia de nuevo. No merece ser despreciada por ti. —¿Qué demonios te importa si herí los sentimientos de tu aventura? Di un paso más cerca. —No es mi aventura. Es la mujer para mí. ¿No lo entiendes? No va a ninguna parte, así que será mejor para ti que lo aceptes. Nuestro hijo seguro como el infierno que lo hace. Angie inhala audiblemente. —¿Qué significa eso? —Le dijo que la amaba hoy. ¿Te ha dicho eso a ti? Su labio inferior comienza a temblar, provocando que ella lo tire con sus dedos. —Sólo no entiendo porque no puedes al menos tratar de hacer que esto funcione. Terminé con esta conversación. Si no entiende que nosotros nunca funcionaremos ahora, nunca lo entenderá. La empujo pasando y caminando hacia Nolan, besando la cima de su cabeza. —Te amo, amiguito. Te veré pronto, ¿está bien? —Ten papi. Mida lo que pinté pala ti. —Levanta el papel en el que ha estado trabajando. Son tres personas, todos luciendo como círculos con extremidades de palito saliendo de ellos. Dos de ellos son más altos que el tercero. Incluso nos etiqueta con su letra de pollo—. Edes tú, ella es Pincesa Mia y eze soy yo. —Me lo da con una sonrisa antes de correr su dedo por mi nariz hacia abajo. Repito el gesto y sostengo su dibujo contra mi pecho. —Gracias, amiguito. —Revuelvo su cabello antes de caminar hacia la puerta. Angie evade mis ojos, mirando en su lugar a los pies. No tengo nada que decirle, así que camino fuera del apartamento y cierro la puerta detrás de mí. Tenía el sentimiento de que no tomaría bien conocer a Mia. Angie todavía


tenía la idea de que terminaríamos juntos. Y considerando que nunca le había presentado a nadie antes, estoy seguro de que sólo le añadí más desilusión. Pero el suspirar por mí, no la justificaba de tratar a Mia de esa forma. Y nunca dejaría que tratara a mi chica de esa manera nuevamente. Me subí al camión después de doblar el dibujo de Nolan y meterlo en mi bolsillo trasero. —Lo siento por eso. No volverá a hablarte de esa forma de nuevo. Lo prometo. —Busco su mano y la pone en la mía con una sonrisa. Parece completamente inafectada por el odio que fue directo hacia ella. —Está bien. Lo entiendo. —Une sus dedos con los míos mientras nos vamos del complejo de apartamentos—. Te ama, y está herida por nosotros estando juntos. Estoy segura de que no es fácil para ella. Jesús. No tiene nada negativo que decir sobre Angie después de ese encuentro de perra. De hecho lo siente por ella. —No creo que Angie me ame. Creo que sólo está desesperada por atención. Tuvimos sólo una noche juntos, y ninguno recuerda nada de ello. Sacude la cabeza en desacuerdo. —Ella definitivamente te ama, puedo decirlo. —Recuesta su cabeza en el asiento y se gira hacia mí. Nuestros ojos se reúnen brevemente antes de volver los míos a la carretera—. ¿Trataste alguna vez de que funcionara? —Si, después de que Nolan naciera. Sabía que Angie quería que fuéramos una familia y además, le debía a Nolan al menos intentarlo. Ellos se mudaron conmigo después de que ambos fueran dados de alta en el hospital. Pero sólo duro dos semanas. —Su mano se aprieta en la mía—. Peleábamos constantemente sobre todo y era malditamente miserable todo el tiempo. Tener un bebé a los veintitrés años era bastante estresante y luego entender que no podía soportar a la madre de mi hijo. No fue bueno. Cuando le dije que no iba a funcionar, enloqueció tratando de mantener a Nolan lejos de mí. La lleve a la corte para asegurarme de que al menos tendría más tiempo con Nolan y eso sólo la enfureció más. —Estaciono mi camión en el estacionamiento usual de la casa de mis padres. Ayudo a Mia a salir por su lado, manteniendo su mano en la mía, mientras caminamos alrededor de la piscina—. A veces desearía nunca haber dormido con ella esa noche, pero entonces no tendría a Nolan. Y no me puedo imaginar no tener a ese pequeño maniático. Se ríe suavemente contra mi hombro mientras rodeamos la piscina. —No te puedo imaginar no teniéndolo tampoco. —Deslizo la puerta para abrirla, colocando mi mano en su espalda y la guio dentro de la casa de mis padres. Tessa está sentada en el sofá, su regazo completamente cubierto de pañuelos desechables y la cara en sus manos—. ¿Tessa? ¿Qué está mal?,—Mia va directo a mi hermana, sentándose a su lado. —¿Estás bien? —pregunto, moviéndome enfrente de ella. Nunca había visto a Tessa llorar desde que éramos jóvenes, y en aquel entonces,


yo era la causa de ello. Cuánto más vieja se ponía, menos dejaba que las cosas le afectaran. Si tuviera bolas, serían de acero. Me mira y luego a Mia. —Oh, por Dios. ¿Están juntos ahora? —Mia asiente y Tessa comienza a llorar muy fuerte. No es la reacción que había estado esperando. Tessa era mi más grande apoyo a la hora de conquistar a Mia—. Eso me hace tan feliz. No tienen ni idea —solloza, lo que provoca que Mia ponga los brazos a su alrededor. —¿Necesitas una noche de chicas? —pregunta Mia, dándome una mirada de complicidad sobre el hombro de Tessa. Entiendo el mensaje alto y claro. Ninguna de ellas me necesita aquí para eso. Tampoco es como que quisiera estar aquí para lo que sea que malditamente pase en una noche de chicas. Me agacho y beso a Mia en su frente. —Voy a salir de aquí. Nos vemos mañana después del trabajo. —Me guiña y asiente contra Tessa. Pongo mi mano en el hombro de mi hermana—. Si estas así debido a Luke, voy a encontrarlo justo ahora y patear su trasero. —Gime contra Mia, y hubiera tomado eso como un sí, hasta que comienza a sacudir su cabeza. Malditas mujeres y sus señales mezcladas. Un simple sí o no, sería agradable. Exhalo fuerte con enfado—. Sólo llámenme si me necesitan. —Sonrío una vez a Mia y salgo fuera lo más rápido posible antes de tener más respuestas enigmáticas.


16 Traducido por AlysseVolkov & AlessaMasllentyle Corregido por Lucero Rangel

iste, es una buena cosa que me abastecí como lo hice ayer —le digo, cargando dos bolsas de papas fritas y una caja de galletas que Nolan y yo habíamos hecho un hueco en ellas ayer. La noche de chicas no puede existir sin algún tipo de comida chatarra. Lo dejo caer sobre la mesa y me coloco junto a Tessa, girando mi cuerpo hacia ella. Ya no está llorando más, pero se ve emocionalmente agotada. Coloco mis piernas debajo de mí y pongo mi mano en su rodilla—. ¿Qué pasó con Luke? Esnifa, inclinando su cabeza para que descanse en el respaldo del sofá. Tiene los ojos hinchados e inyectados en sangre y su nariz es de color rojo brillante. Nunca había visto llorar a Tessa. Ni siquiera cuando éramos más jóvenes. Siempre era la más fuerte de las dos. —No sabía dónde Luke estaba parado con toda la cosa del niño. Nunca hemos hablado de eso y no quería simplemente lanzar la bomba bebé en su regazo, sin estar algo preparada para su reacción. —Levanta una mano y limpia una lágrima de su rostro―. Estaba anticipando que diría que querría que esperar unos años para formar una familia y entonces yo diría que algo así como en lugar de esperar un par de años, ¿cómo te sientes acerca de esperar unos meses? Pero no dijo eso. —Baja la mirada hacia su regazo y comienza a quitarse el esmalte de uñas. —¿Qué dijo? —Dijo que no sabía si quería niños. Dijo que cada vez que veía a Ben y Nolan juntos, nunca pensaba que era algo que querría algún día. — Levanta la cabeza y me mira—. Me puse tan enojada. Lo empujé lejos de mí y empecé a gritarle. Le dije que estaba tan malditamente cansada de lo


que estábamos haciendo juntos y que no quería volver a verlo nunca más. —Comienza a llorar de nuevo y me agarra la mano antes de que siga—. Ni siquiera sé si estaba totalmente comprometido conmigo. Podría haber estado follando todas las chicas de Ruxton por lo que sé, y entonces el pensamiento de él embarazando a todas esas chicas me molestó aún más. Estaba gritando y llorando. Ni siquiera sé si lo que estaba haciendo tenía ningún sentido. Trató de calmarme, pero ni siquiera podía mirarlo. Le dije que nunca me volviera a llamar y me fui. Agarro un pañuelo de la caja y se lo entrego a ella. —¿Así que no le dijiste que podrías estar embarazada? —Incluso si ella y Luke no estaban juntos nunca más, todavía pensaba que él debería saberlo. Se ríe en voz baja lo cual me desgarra por completo. Terminar las cosas con el padre de tu hijo no nacido no parece gracioso para mí. —El momento en que todo esto no podría haber sido más jodido. Después que llegué a casa, fui al baño y sorprendente e inesperadamente allí estaba mi estúpida regla. Esa perra realmente se tomó su dulce maldito tiempo haciendo acto de presencia. —Niega con la cabeza y la deja caer hacia un lado, apoyándola contra el sofá—. Sigo pensando que si lo sólo hubiera esperado un día, toda esa conversación no habría sucedido y todavía estaría jodiendo. Pero me alegro de que no esperara. Quiero una familia algún día. Quiero casarme y tener hijos y no iba a conseguir eso con él. Solo estaría perdiendo el tiempo. —Sus palabras son ciertas, pero parece triste por la pérdida de lo que sea que ella y Luke compartieran. Aprieto mi agarre en su mano. —Siento realmente que las cosas no funcionaron. Con Luke y el bebé. Sé que estabas emocionada por ser madre. Se encoge de hombros. —Probablemente es lo mejor. Puedo ver lo que mi hermano tiene que ir a través de la crianza de un bebé con alguien que no está con él. Y estoy segura que Luke hubiera terminado las cosas una vez le dijera lo que me estaba guardando. —Agarra unas galletas y se apoya de nuevo en el brazo del sofá—. Voy a extrañar el sexo sin embargo. Mi Dios. Me río y agarro una bolsa de papas fritas. —¿Eso es bueno? — Levanta la mirada con humor—. Bueno, siempre hay un Reed. ¿Alguna vez han estado juntos? —Realmente no tenía ni idea de si los dos de ellos había enganchado. Reed era un chico guapo, y Tessa era, bueno, era Tessa. Levanta su mano para detenerme, haciendo una mueca. — Asqueroso. Eso sería como dormir con Ben. Y tiene un montón de equipaje. ¿No te dijo de su última novia? —Niego con la cabeza y cavo en mi bolsa de papas fritas, preparándome para un chisme—. Es realmente jodido. Él comenzó a salir con esta chica último año, Molly McAfferty, y estaban como locamente enamorados. Todo el mundo pensaba que iban a


terminar casados con una carga de bebés algún día. —Se levanta del sofá y va a la nevera y vuelve con dos cervezas y me entrega una antes de reclamar su asiento—. Pero eso obviamente no sucedió. —Tessa toma un sorbo de su cerveza y se lame los labios—. Molly fue a la universidad en Virginia y Reed se quedó aquí, encargándose de la empresa de su padre. Él estaba decidido a hacer que funcionara sin embargo y se quedó completamente fiel a ella. Quiero decir, actuó como si ya estuvieran casados. Ni siquiera miraba a otras chicas. Le escribía cartas todo el tiempo y tomaría viajes por carretera cada fin de semana para ir a verla, pero ella nunca regresó aquí para verlo. Ni siquiera durante los días festivos. Y después de un tiempo, dejó de llamarlo todo a la vez. —Tengo una idea de adonde va esta historia y casi que no quiero oír más. Reed es un tipo dulce y no se merece lo que temo que Tessa está a punto de decirme. Ella continúa con un fuerte suspiro—: Yo expresé mi opinión sobre su relación aparentemente unilateral y se enojo tanto conmigo. Le dije que si estaba tan seguro de que ella no le era infiel, que debería ir a verla durante la semana cuando no lo esperaba. —¿Lo hizo? —Sí. Fue directo para encontrarla follando a algún tipo en su dormitorio. Tengo la necesidad repentina de ir a buscar a Reed y abrazarlo y golpear fuertemente a esta chica Molly. Desprecio a los infieles. El último novio de mi mamá era uno. —Oh Dios. Pobre Reed. ¿No ha salido con nadie desde ella? Cava en su bolsa de papas fritas, haciendo estallar unos cuantos en su boca antes de contestar. —Yo no clasificaría follar con chicas al azar como citas. Él es como el rey de una sola noche por aquí. Me rio entre dientes suavemente. Podría haber sido Reed esa noche en el bar, comprándome el trago púrpura y diciéndome que iba a perder su mente si no conseguía estar dentro de mí pronto. Ese pensamiento es empujado rápidamente fuera de mi cabeza. No quiero imaginarme entregarme a nadie más que a Ben. Le pertenezco a él. —No es más que miedo de enamorarse por una chica y luego rompan de nuevo —continúa—. Pero nunca me admitirá eso. Actúa como si Molly no lo arruinó por completo, pero no vio lo que yo vi. Ese chico estaba destruido. —Ambas masticamos nuestros bocados, colocando nuestras bolsas de papas fritas en la mesa de café cuando acabamos. Estoy quitando la etiqueta en mi botella de cerveza cuando siento un par de ojos en mí. Levanto la vista y me encuentro con su sonrisa radiante. —¿Qué? —Conseguiste estar desnuda delante de él anoche, ¿cierto?


Ahí está la Tessa que conozco y amo. Me río y niego con la cabeza. — No. Le envié un texto que era para ti. —Saco mi teléfono de mi bolsillo y se lo muestro. Arquea la ceja, leyendo el mensaje de texto varias veces. — Demonios. Bueno, eso es definitivamente una manera de ir sobre él para salir de la zona de amigos. ¿Cómo reaccionó a esto? —¿Cómo crees que reaccionó a esto? —pregunto juguetonamente. Me acerco más a su lado para que podamos descansar la cabeza contra la otra. Nuestras piernas están estiradas en frente de nosotros, nuestros pies apoyados en el borde de la mesa de café—. Tenías razón. —Por lo general la tengo. Pero, ¿a qué te refieres? Suspiro, haciendo una pausa para un efecto dramático. Golpea su rodilla contra la mía, lo que indica que no está aguantando mis tácticas evasivas hoy. —Lo amo. —Realmente siento que mi corazón se hinchan dentro de mi pecho cuando lo reconozco en voz alta. Las mariposas que sólo Ben puede evocar dentro de mi estómago comienzan a revolotear allí. Siento que mi amor por él se derrama a través de mí como si corriera por mis venas. Y sé que, sin duda, que lo amaré con fiereza y para siempre. Su mano me aprieta la rodilla. —Por supuesto que sí. Y él te ama. Es ridículamente obvio, y molesto ahora que estoy soltera. —Bosteza al final de su observación, provocándome hacer el mismo sonido suyo. Quiero creerle a Tessa. Quiero creer lo que mi corazón me está diciendo. Pero nunca voy a estar segura hasta que él me diga esas palabras. Una parte de mí piensa que no debería amarlo, pero por razones completamente diferentes de las que alguna vez he tenido antes. Sé lo difícil que va a ser dejarlo cuando me tenga que regresar a Georgia. Y dejar mi corazón aquí no va a hacer que sea más fácil. Tal vez por eso Ben no me ha dicho esas palabras, si es que las siente en absoluto. Tal vez está siendo sensible y mantiene su corazón fuera de esto. Pero quiero que se lanzara desde el acantilado después de mí. Quiero que sienta esa adrenalina y arriesgue el dolor porque estoy dispuesta a hacerlo. Lo arriesgaría todo.

—Sabes que eres la mejor amiga de alguien cuando estás dispuesta a esposarla, mientras está prácticamente desnuda, y la ayudas a lograr prepararse para una fiesta de sexo con tu hermano —dice Tessa a través de una sonrisa que escucho en lugar de ver. No puedo ver mucho en la posición que estoy actualmente además de la cabecera y el edredón.


Afianza las esposas a mis muñecas, asegurando mis brazos detrás de mi espalda—. Esto es una locura teniendo en cuenta que no tengo una llave para estas. ¿Cómo de jodido sería si él consiguiera retenerte en su trabajo y tuvieras que permanecer así por horas? ¿O días? Mierda. No había pensado en eso. Dios, eso sería horrible. Por no mencionar vergonzoso. No estoy segura cómo me las arreglaré para ir al baño con esto. Abro mi boca para responder cuando escucho el sonido de la puerta corrediza de cristal abriéndose. —Que comience la fiesta —dice Tessa—. Estaré fuera por algunas horas. Intenta no matarlo. —Gracias. —susurré. Todo mi cuerpo zumbaba con anticipación cuando salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de ella. Escuché voces apagadas a la distancia, riendo para mí misma por el discurso que Tessa ensayó conmigo cuando le pedí que me ayudara a salir esta noche. Mia no estaba actuando como ella misma hoy. Parecía un poco al borde y era un poco hostil. Tuve que contenerla. Y luego viene lo bueno. Es una mala chica, Ben. Una muy mala chica. Me hubiera encantado haber visto su cara cuando pronunció esa línea. Y esto para el caso. Las tablas del suelo en el pasillo crujen con sus pasos, cada pulgada más cerca hasta que finalmente, la puerta oscila abierta. No puedo verlo, pero puedo escucharlo claramente con el oído que no está amortiguado con la cama. Estoy arrodillada en el borde de la cama, mi cuerpo en un ángulo hacia abajo y mi mejilla reposando en el edredón. Mis muñecas están atadas a mi espalda y sólo estoy llevando un muy pequeño par de ropa interior negra. Apenas cubren nada y bien podría estar desnuda en estos momentos. Y por el sonido de su pesado jadeo, sé que no odia esta sorpresa. —Querido Dios. Un hombre debe ser advertido antes de avanzar contigo así. Casi me vengo con verte, bebé. —Se acerca y coloca su mano en mi espalda baja, corriendo hasta mi espina dorsal. Me quejo por su toque. Es como fuego fusionándose con hielo—. Mi chica sucia luce absolutamente impresionante boca abajo. Y puedo apostar esto contigo, ¿no es así? Apuesto que estás húmeda en este momento. —Tócame y descúbrelo. Su mano se mueve hacia abajo, burlándose de mí entre mis piernas. —Santa mierda —gruñe, deslizando mis bragas hasta las rodillas. Sus dedos se sumergen dentro de mí, moviéndose en un ritmo constante como voy gimiendo en contra de su toque. Sus labios presionan contra mi espalda, lamiendo y besando mi piel―. ¿Qué quieres, ángel? Dime y te lo daré. —Tú, Ben. Te deseo.


—Y vas a conseguirme, cariño. Pero quiero que seas específica en este momento. ¿Quieres que te haga venir de esta manera? Me quejo en voz alta en el colchón. Jesús. Sus dedos son mágicos. Estoy segura de que puede hacerme venir con ellos en dos segundos si así lo desea. Pero sé que quiere escucharlo y quiero que me lo de. —Quiero que hagas lo que quieras conmigo. Toma lo que necesites y no te detengas. Esto te pertenece a ti. —Sí, bebé. —Remueve sus dedos y el sonido de él succionándolos casi me empuja sobre el borde. Entonces lo escucho desatar su cinturón y me acuerdo de una cosa más importante. Esto hay que decirlo antes de que utilice mi cuerpo para su propio placer. Esta es mi fantasía tanto como la es de él. —Deja tu uniforme. —Joder, sí. —El sonido de la cremallera descendiendo es el último ruido que escucho antes de que me penetre. Ambos gemimos juntos, el suyo más ruidoso que el mío, sus manos apretando mis antebrazos—. Cristo, eres perfecta. Creo que jamás he estado tan duro. Se mueve dentro y fuera de mí, tomando lo que necesita. Su energía durante el sexo es enorme. La forma en que su agarre se aprieta en mí, la forma en que sus caderas golpean contra mi trasero. Me está jodiendo con tanta fuerza, tanta necesidad codiciosa. Y Dios, quiero todo lo que me está dando. Quiero que posea cada centímetro de mí. Estoy segura de que mi cuerpo está hecho específicamente para su placer y para el mío. Nuestros sonidos y sus palabras suenan a nuestro alrededor. Él me dice lo mucho que me quiere. Cómo nunca ha sentido nada como esto. Y cómo nunca tiene suficiente. Siento todo lo que me da y cada palabra que dice. Esto es lo que se siente estar enamorada. Puro. Honesto. Él me hace sentir hermosa y querida, incluso en esta situación de vulnerabilidad. Cuando está a punto de perderse, presiona sus labios en mi oído y sus dedos encuentran mi clítoris. Y cuando me dice que: está jodidamente viniéndose, mi cuerpo le responde inmediatamente. Estoy jadeando en el edredón, tratando de calmar mi respiración mientras desabrocha las esposas. Pero sé que no hemos terminado. Si algo he aprendido al estar con Ben, es que mi hambre insaciable por él siempre será bien recibida por su necesidad por mí. Nunca vamos a ser fácilmente satisfechos cuando se trata del uno al otro. Incluso después de que nos hemos dado cada pedazo de nosotros mismos, seguiremos queriendo más. Sus manos masajean mis muñecas, frotando la vida de nuevo en ellas mientras giro sobre mi espalda. Mis bragas son finalmente retiradas y las arroja a algún lugar fuera de la cama. Empuja una de mis piernas cerca de mi cuerpo mientras se introduce en mí, moliendo sus caderas contra las mías.


—Mantén tus ojos en mí. —Ordena mientras su frente gotea con sudor. Agarra mi otra rodilla y la empuja contra mi pecho, apoyando su duro cuerpo contra el mío y acariciándome más profundo. Incluso si quisiera mirar hacia otro lado, que no quería, seamos claros acerca de esto, no creo que hubiera sido capaz de hacerlo. Él follándome en su uniforme ha ido mucho más allá de cualquier expectativa que podría haber evocado. Observo sus ojos y el brillo posesivo en ellos. La plenitud de su boca y la forma en que se mantiene entreabierta. La burla de su lengua mientras lame la comisura de sus labios. Mis ojos se mueven hasta su cabello y quiero agarrarlo, tirar de él con fuerza y llevar su boca contra mí. Para robar esa lengua suya y mantenerla cautiva en mi boca y entre mis piernas. Pero son sus ojos los que dominan la mayor parte de mi atención. No sólo me mira como un hombre que, como tan elocuentemente expresó, está hambriento de mi coño. Me mira como un hombre que haría cualquier cosa por ella. Que haría cualquier cosa por mí. Es una mirada que me lanzaría completamente fuera de balance si no estuviera preparada para ello. Pero estoy preparada. —Háblame. Su labio se crispa con esa astuta sonrisa suya y se desliza fuera de mí, agarrándome por el cuello y sentándome de modo que estamos cara a cara. Me jala a su regazo, mis piernas alrededor de su cintura y trae su boca a la mía. —Y ¿decir qué, ángel? Que podría besarte durante horas. Que me encanta tu sabor en mi lengua. —Lame lo largo de mi labio inferior y los abro para él, lo que le permite el acceso a lo que los dos queremos. Explora mi boca, respirando su fuego dentro de mí y cubriéndome en llamas desde adentro hacia afuera. Luego se rompe nuestro beso y presiona sus labios en mi oído, sus manos sosteniéndome con fuerza contra él—. Vas a tener que ser específica. Hay un montón de cosas que podría decirte en este momento. —Su voz es un ruido sordo, como un trueno en la distancia. Se inclina hacia atrás y capta mi atención con la tormenta en sus ojos. Me muevo en su regazo para que roce mi entrada. —Quiero todas tus palabras. Quiero ser llenada con ellas para que cuando vuelva a casa, nunca olvide cómo te hice sentir. —Estoy cernida sobre él, mojada y lista cuando agarra mis caderas y me impide bajarme. Roza sus labios a lo largo de mi mandíbula, mordisqueando mi piel. —Estás en casa —susurra. Bajo mi cara al hueco de su cuello, reprimiendo las lágrimas que pican en mis ojos. Me acaricia el cabello con una mano, la otra todavía me sostiene firmemente encima de él—. Siempre querré esto, Mia. Podría poseerte todos los días por el resto de mi vida y nunca conseguiría suficiente de ti.


—Yo también —digo, finalmente me inclino hacia atrás y le permito ver mi cara. Se estira y quita la lágrima de mi mejilla con su pulgar. Hay una sonrisa tentativa en mis labios y me da una a cambio—. ¿Puedo tenerte ahora? —pregunto, moviéndome en sus brazos para que roce mi clítoris. Un suspiro se escapa de mis labios cuando se aplica la menor cantidad de presión en mi sexo hinchado. —¿Me quieres? Asiento, lentamente, enfatizando mi deseo. Me reposa sobre él, gruñendo cuando estoy totalmente sentada. Dejo que me tome por delante, moviendo las caderas al ritmo que quiere. Mantiene sus ojos en mi boca, una constante de cuanto le encanta. No se avergüenza de su obsesión por ciertas partes de mi cuerpo y con mucho gusto lo dejo que me mire con esa hambre salvaje. Una de sus manos se clava en mi cadera y la otra empuja en el centro de mi espalda, arqueándome hasta que puede tomar mi seno izquierdo en su boca. —Ben, Dios mío. Lo veo dejar marcas de mordeduras por todo mi pecho, gimiendo cada vez que siento sus dientes rozando mi piel. Inclina mi cabeza, dándose acceso a mi cuello mientras con la otra mano agarra mi culo y me muele dentro de él. Rasguño su espalda a través de su camisa y se queja contra mi hombro. —Joder. Vente conmigo, bebé. No me voy a ir sin ti. Me sacudo más duro dentro de él. —Muérdeme. —Sus dientes están al ras encima de mi hombro y luego lo siento. El escozor fuerte que tira un grito de asombro de mí, como si me hubiera estado muriendo de hambre por un respiro—. Ben. —Mi orgasmo hace nudos en mi estómago, que irradian hasta mi pecho, agarro su cara y hago que me vea—. Vente. Ahora. —Apenas puedo conseguir las palabras cuando mi clímax se hace cargo, quemándome desde adentro hacia afuera. Caigo sobre él, una pila de brasas mientras me da su liberación. Mis ojos ya se están cerrando cuando me posiciona en la cama por lo que mi cabeza puede descansar sobre una almohada. Y la sensación de la cama hundiéndose junto a mí y sus labios en mi frente, son lo último que registro antes de caer en un sueño.

Sé que estoy sola antes de abrir los ojos. Su cuerpo no está enredado con el mío, su aliento no sopla directamente sobre mi piel, y simplemente se siente como si una parte de mí hubiera desaparecido. Froto mi cara en


la almohada antes de abrir mis ojos. Y allí, puesto en el lugar que le pertenece a Ben hay un ramo de girasoles. Podría llorar aquí. Y lo hago. Él recordó.


17 Traducido por Lizi_0696 & Aleja E Corregido por Marieta16

lla era perfecta. Ninguna otra mujer llegó a mí de la manera en que Mia lo hizo. Ninguna otra mujer sabrá nunca lo que necesito sin que tenga que pedirlo. Quiero controlarla, pero también quiero que ella tome lo que es suyo. Me diga lo que necesita cuando podría dudar dárselo. Que exija que la folle duro, que la muerda allí, para desnudar mi alma a ella. Y casi lo dije. Te amo. Las palabras estaban allí mismo, en la punta de mi lengua pero me las tragué. Yo sé que está esperando mi propia admisión antes de que me dé el corazón que tan ferozmente protege. Pero una vez que tenga la última pieza, no voy a ser capaz de dejarla ir. ¿Y cuan idiota sería si le pido elegir entre ir de nuevo a Georgia para cuidar de su madre y tener una vida conmigo? Mia es mía, y va a ser mía para siempre, pero no puedo tenerla trescientos kilómetros de distancia. Y mi única otra opción es empacar mis cosas y mudarme a Georgia con ella, pero eso significaría dejar a Nolan atrás. Debido a mi jodida situación con Angie, nunca seré capaz de llevarlo conmigo. Lo que significa que estoy jodido. Completamente jodido. Dejarla esta mañana fue la cosa más difícil que he hecho nunca. Ella fue un ángel a mi lado, acurrucándose contra mi cuerpo como si no pudiera acercarse lo suficiente. Me encantó la forma en que nuestros cuerpos se buscaron incluso en el sueño. Nos quedamos completamente entrelazados, una persona en lugar de dos. Era difícil decir dónde terminaba mi cuerpo y donde comenzaba el de ella. Y aun así, yo la


necesitaba más. La quería conmigo en todo momento. Cada segundo que pasé con Mia, caí fuerte. Y mierda, quería caer. Quería arriesgarlo todo por algo tan impredecible. Algo que no entendí muy bien. Amarla era salvaje y quería más de ella. Lo quería todo. Resuelve tu mierda, Kelly. Luego hazla tuya. Mi estado de ánimo posterior a Mia, estaba contaminado por el día que tenía. Todo parecía ir a la mierda y por si fuera poco; tenía un compañero que repentinamente compartía sus sentimientos conmigo. A media mañana, era muy consciente del razonamiento detrás de las lágrimas de mi hermana de la otra noche. Y no podía decirle que fue lo que más le molesto a Luke. El hecho de que consiguiera dejarlo, o el hecho de que no tuviera ni puta idea de por qué. —Fue completamente de la nada —me informa por centésima vez hoy, al patrullar el centro de Ruxton. No me importa el tema en materia o qué demonios estábamos haciendo, Tessa se deslizó en la conversación. No puedo decir nada, sin embargo. Hice la misma mierda, el otro día cuando no podía dejar de pensar en Mia—. Sé que realmente no te importa saber los detalles de mi vida sexual. —No, pero eso nunca te detuvo de compartirlo antes. —De hecho, él compartía cosas de su vida privada la mayor parte del tiempo. Luke no tenía un filtro cuando se trataba de su vida sexual, incluso cuando se trataba de mi hermana. Exhala exhausto, dejando caer la cabeza hacia atrás en el asiento. —Simplemente no lo entiendo. Estaba insaciable esa noche, y la mañana siguiente. No creo que tuviera ningún semen de sobra. —Jesús, hombre. No quiero saber esa mierda. —Lo siento. Pero, ¿qué mierda? Pasa de no poder obtener suficiente de mí en un minuto a desechar mi trasero al siguiente. Y ni siquiera me dio una razón. Podría manejar una puta razón. —Comienza a desplazarse a través de su teléfono, sin duda, el debate sobre enviarle otro mensaje de texto suplicándole. —¿Tengo que tirarlo por la ventana? Se lo mete en el bolsillo con el agravamiento puro. —¿No te ha dicho nada? Él estaba en lo profundo. Sabía que Luke se obsesionó con Tessa, pero no me había dado cuenta hasta hoy de que estaba enamorado de ella. Sin embargo, no creo que él lo supiera, y si lo hace, dudo que lo admita. Especialmente después de ser objeto de desecho por primera vez en su vida. Le subo el volumen a la radio antes de responder. —No, en los diez minutos que han pasado desde la última vez me hiciste la misma pregunta, no me ha dicho nada. Lo único que sé es que se veía muy


molesta. —Empiezo a seguir un auto que va doce sobre el límite de velocidad. Normalmente lo dejaría ir si no estuviéramos en este momento en una zona escolar y no estuviera de un humor de mierda. Tener un hijo me ha hecho más estricto en ciertas cosas, y el idiota delante de mí ha elegido el día equivocado para ir un poco pesado en el gas. Ya hemos multado a nueve personas el día de hoy, todos decidieron que era en su mejor interés darme una mala disposición. Y una vez que discuten sobre una conmigo una violación de conducción, no les estoy dando una advertencia de mierda. Luke agarra la parte posterior de su cuello con las dos manos. — Maldita sea. ¿Cómo diablos se supone que voy a arreglar esto si no quiere siquiera hablar conmigo? —Vuelve el portátil hacia él y comienza a buscar la información de la placa de licencia. Enciendo las luces y el conductor tira más hacia el arcén, apenas me deja suficiente espacio para llegar detrás de él. Eso me molesta más—. No estoy de acuerdo con ser objeto de desecho sin saber qué demonios hice mal. Si no me habla pronto, me voy volver un maldito loco. Agarro la parte inferior del soporte que sostiene la computadora portátil y lo giro para que pueda verlo. —Dame la maldita cosa. ¿No te das cuenta que solo estas buscando información de mi hermana aquí? Luke se inclina, mirando a la pantalla que muestra todas las direcciones excesos de velocidad que Tessa alguna vez tuvo. Se encoge antes de caer de nuevo en su asiento. —No me jodas. Estoy en lo profundo, hombre. —No, tú estás enamorado, idiota. Y cuando no discute conmigo, no siento la necesidad de decir nada más. Tendrá un tiempo bastante difícil tratar con ese mismo ejercicio sin mí alimentando el fuego. Pero sí le debemos a él, al menos, tratar de obtener alguna información de Tessa. En silencio me comprometo a hacer eso. No me atreví a mencionar el nombre de mi hermana otra vez mientras terminábamos de patrullar. Luke había dejado caer todas las conversaciones que la involucraban. Y no era un glotón para el castigo, así que mis conversaciones con él quedé tan lejos de ese tema como sea posible. Ni siquiera mencioné a Mia porque sabía que sólo le dispararía. Y no estamos hablando de Mia era más difícil de lo que yo había anticipado. Estoy mentalmente exhausto al final del día. Lo único que quiero hacer es mantener a Mia contra mí y quedarme dormido con ella. Por lo que sólo puedo imaginar la oleada de decepción que se ejecuta a través de mí cuando llego a casa de mis padres y no está allí. Agarro mi teléfono y marco su número, necesitando al menos escucharla después del día que he tenido.


—¿Hola? —responde con esa voz que puede hacerme caer de rodillas. Sonrío contra mi teléfono y me siento en el sofá, sin rumbo hojeando los canales. —Bebé, estoy en la casa y tú no. En cierto modo aquí es una mierda sin ti. —Oh Dios, ¿son después de las seis ya? Lo siento, bebé. Tessa quería que fuéramos a cuidar nuestro cabello y uñas hoy y perdí totalmente la noción del tiempo. —Voces apagadas vienen a través del teléfono y puedo decir que está en un lugar lleno de gente. —Tú me llamaste bebé —declaro. Ella nunca me llama nada, además de Ben, salvo alguna blasfemia que estoy seguro de que me marcó con la primera vez que descubrió quién era yo. O múltiples blasfemias. —Oh, sí, supongo que sí. —Se ríe en voz baja—. ¿Está bien? Tú me llamas de tantos apodos diferentes y quería probar uno. Me gustó bebé. Me muevo en el sofá, descansando los pies sobre la mesa de café. — Me gusta demasiado. —Mi teléfono emite un pitido, lo que indica que estoy recibiendo otra llamada—. Oh, espera un segundo, ángel. —Está bien, bebé —responde, la sonrisa evidente en su voz. Presiono un botón y respondo a la llamada entrante. —¿Hola? —Oye, Ben. Es Rollins. —Phil Rollins es otro agente que trabaja en mi distrito. No lo veo mucho a él o a su socio, teniendo en cuenta que trabajan en las noches—. Escucha, hombre. Vas a tener que bajar al bloque 14 de la calle Canton. Acabo de sacar Angie por conducir borracha y tenía Nolan con ella. Estoy sobre mis pies y moviéndome hacia la puerta tan pronto como he oído el nombre de Nolan. —¿Qué? ¿Está bien? Rollins, ¡maldición dime si está herido! —Todo mi cuerpo se tensa y siento que mi corazón late con fuerza en mi cabeza. —Él está bien, hombre. Sin embargo, estoy a punto de arrestar a Angie. Está muy por encima del límite legal y parece estar en algo más que el alcohol. Estúpida perra. Corro a mi camioneta, no siendo capaz de hacer que mis piernas se mueven lo suficientemente rápido. —No la detengas hasta que yo llegue. ¿Me oyes? Quiero ver su cara de mierda antes de que la arrestes. —Muy bien, sólo prométeme que no te unirás a ella en la parte trasera de mi coche. Mantén tu mierda bajo control, Kelly. Tu hijo te necesita. —Estoy en camino. Dile que papi está llegando. No dejes que crea que no voy a ir por él. —Arranco mi camioneta y cuelgo el teléfono,


sorprendiéndome por el sonido de él sonando de nuevo. Mierda. Me olvidé de Mia—. Bebé, Angie está detenida por conducir ebria y Nolan está con ella. —Mi voz se quiebra al final. Algo podría haberle pasado a mi hijo. Pudo haberlo matado. —Dios mío. ¿Está bien? ¿Adónde vas? Nos encontraremos allí. Me voy ahora mismo sólo dime dónde ir. —Ahora es su voz, la que está estremeciéndose. Oigo el movimiento y el sonido de un juego de llaves. La necesito. Nolan la tendrá ella. Me aclaro la voz y mantengo firme. —Él está bien. No está herido, gracias a Dios. Si lo estuviera no sería responsable de lo que pudiera hacerle a esa perra. Están en el bloque 14 de la calle Canton. —Bueno. Tessa y yo estamos en camino. Bebé, sólo trata de mantener la calma, ¿de acuerdo? Nolan probablemente esté muy asustado con toda la conmoción y va a necesitar que seas fuerte para él. Dios, amaba a esta mujer. Sabía exactamente qué decir para mantenerme sereno. —Sólo encuéntrame allí, ángel. Te necesito. El sonido coche encendiendo viene a través del teléfono. —Lo sé. Ya voy.

Hay tres coches de policía en la escena y una ambulancia. La gente está empezando a reunirse en la calle fuera de sus hogares pero no presto atención a nada de eso. La única cara que veo es de Nolan mientras peleo fuera de mi camioneta y corro hasta la puerta trasera de la ambulancia. Él está en los brazos de Rollins, siendo revisado por el paramédico. Cuando me apresuro a ellos, Rollins lee mi estado aterrorizado. —Sólo por precaución, hombre. Está perfectamente bien. Asiento con alivio, sonriendo a Nolan que finalmente registra mi presencia. Mi hijo me sonríe como siempre lo hace. —¡Papi! ¡mida todos esos cados de podicía! El paramédico me da el visto bueno para agarrarlo, después de haber terminado con el examen. Lo estrecho contra mi pecho y lo sostengo con suavidad. —¿Estás bien, amiguito? ¿No estás lastimado en ningún lugar? —Se ve completamente ileso, pero me siento como si estuviera acunando a un animal herido contra mí. Puedo oír la voz histérica de Angie a lo lejos pero trato de bloquearla. No quiero enojarme frente a Nolan. Lo alejo de mí y veo su rostro, sus brazos y sus piernas. Estoy escaneando cada centímetro de piel expuesta por alguna señal de daño, pero no encuentro ninguna—. Nolan, ¿no tienes ningún ayayai?


Sacude la cabeza y mira por encima de mi hombro. Su rostro se ilumina. —Papi, ¡La Pincesa Mia y la tía Tessa etan aquí! Giro mi cuerpo y siento una oleada de calma través de mí. El rostro de Mia está manchado de lágrimas, pero sacude rápidamente su tristeza cuando ve a Nolan. O está aliviada o no quiere que él la vea así. Tessa, por otro lado, se ve como una asesina. —Aquí, ¿puedes tomarlo por mí mientras voy a manejar esto? —Le entrego Nolan a Mia y él parece que no puede llegar a sus brazos lo suficientemente rápido. Se inclina hacia mí y me da un beso en la mandíbula antes de caminar hacia mi camioneta, con sus labios presionados a la frente de Nolan. Tessa espera hasta que Nolan esté a varios metros de distancia antes de decir—: ¿En dónde mierda está esa estúpida perra? Ella no merece la cárcel. Merece comer mi puño. —Cálmate, Tessa. —La voz de Luke nos asusta a ambos, pero más a Tessa que a mí. Camina junto a ella pasándola y se une a mí, con los ojos fijos en ella—. ¿Cómo tú yendo a la cárcel ayuda en esta situación? —Le da una mirada asesina, cruzando los brazos sobre su pecho mientras caminamos hacia el primer coche de policía. Puedo sentir la sangre corriendo hacia mis orejas mientras el rostro de Angie se hace visible, con su parte inferior del cuerpo colgando de la parte trasera del auto de policía. Sus manos están esposadas, obviamente, detrás de ella y está llorando histéricamente. Parece que llora más fuerte cuando siente mi presencia. Y ahora que Nolan no está cerca, no tengo que mantener la calma. Empujo pasando al oficial que está de pie justo delante de la puerta, sin siquiera molestarme en registrar quién es, y acerco mi rostro a un soplo de distancia que el de ella. Puedo oler el alcohol y eso sólo alimenta mi ira. Si fuera un hombre, le arrancaría la garganta. —¡Maldita perra! —Siento unas manos sobre mis hombros, tratando de alejarme de ella pero no son lo suficientemente fuertes. Me quedo donde estoy para que sienta cada onza de odio que siento por ella—. Eres una maldita vergüenza. Espero que hayas disfrutado de tus tres años con él, porque nunca verás a mi hijo otra vez. —Las manos se multiplican en mí y poco a poco estoy siendo arrastrado fuera de la arrepentida mirada de Angie. Pero no me importa cuán arrepentida está o si lo siente en absoluto. No hay nada que pueda decir para hacerme sentir una pizca de remordimiento por ella. Pero la estúpida perra habla de todos modos. —Lo siento. Ben, lo siento mucho. Pero te rendiste acerca de nosotros. —Sus lágrimas vienen con más fuerza—. ¡Te rendiste! Me lanzo hacia adelante y llenar mis pulmones al máximo. —¡No hay un nosotros! ¡Y no me importa una mierda sí lo sientes! ¡Podrías haberlo matado! ¡Podrías haber matado a mi hijo! —Está delirando si piensa que un montón de disculpas van a ayudar. Y el hecho que piense que eso ayudará sólo me enfurece más—. ¡Eres un pedazo de mierda!


—Ben, es suficiente —presiona Luke en mi oído. Él tiene su agarre principal en mí y soy llevado a unos quince metros de distancia del coche de policía. Veo los grandes ojos de Tessa y me doy cuenta que tengo que calmarme. No puedo estar así cuando regrese a la camioneta. He dicho todo lo que tenía que decirle a Angie y no quiero ver su cara otra vez. —Muy bien. Estoy bien. —Empujo su agarre de mí y me acerco a Rollins quien está observando la escena. —No puedo culparte por explotar así. Hubiera reaccionado de la misma manera. —¿Cuáles son mis posibilidades de conseguir la custodia de mi hijo ahora? —le pregunto. La esposa de Rollins es una abogada con la que trabajamos con frecuencia, y él a su vez sabe más sobre el sistema que yo. También tiene una ex esposa que lo llevó a la corte hace años al pelear por la custodia. Pone una mano en mi hombro y aplica una presión leve. —Son muy buenas hombre. Sobre todo si los resultados de las pruebas vienen con algo más que alcohol en su sistema. Eso está más arriba que la clase de delito E por el cual está siendo acusada, eso debe darte la custodia completa. —Sabía que por ley, ella se enfrentaría hasta cuatro años de cárcel por tener un menor de edad en el coche. Y por eso pensaba que tendría una muy buena oportunidad de conseguir la custodia completa de Nolan. Pero quería oír eso en voz alta. Necesitaba escuchar esas palabras. Quería estar seguro. Asiento hacia Rollins, dándole las gracias antes de caminar de vuelta hacia Luke y Tessa. Me está mirando mientras que él la está mirando. Y por la expresión de sus rostros, todavía no han hablado. —Me voy a quedar donde mamá y papá esta noche con Nolan. ¿Condujiste tu hasta aquí o lo hizo Mia? —Yo lo hice. Te veré en casa. —Se da vuelta sobre sus talones sin darle a Luke ni una mirada. —Tessa, vamos. ¿Podría por lo menos hablar conmigo por un minuto? —dice Luke en voz alta. Ella lo oye pero no responde, ni siquiera con una mirada por encima del hombro. Se pasa las manos por la cara y deja escapar un gruñido—. Te veré mañana, hombre. Me alegro que Nolan esté bien. —Se aleja luciendo derrotado lo cual no es un aspecto que a menudo tiene. Especialmente si se trata de mujeres. Me siento mal por el tipo. Hablo con otros oficiales antes de finalmente caminar a la camioneta. Mia está sosteniendo a Nolan contra su pecho en el asiento delantero, ambos dormidos. Abro la puerta y lo quito de su agarre, para poder ponerlo en su asiento de coche. Se mueve por la pérdida de peso sobre ella.


—Hola. —Pone su mano en mi mejilla después que me acomodo en el asiento del conductor—. ¿Estás bien? Giro mi cara hacia su palma y la beso. —Lo estoy ahora. No me preguntó nada en el viaje de regreso a la casa de mis padres. Es como si supiera que necesito silencio en este momento. Mi cerebro está resolviendo los posibles escenarios que podría haber trascendido esta noche. Todos ellos involucrando a Nolan herido de alguna manera. Mi agarre sigue apretando en el volante y cada vez que lo pienso, Mia aprieta su agarre en mi mano. Ella mantiene su otra mano en la parte de atrás de mi cuello, masajeando suavemente y aliviando la tensión que está empezando a establecerse de forma permanente. Cuando llegamos a la casa, llevo a Nolan a dentro y lo coloco en el medio de la cama que duerme cuando pasa la noche aquí. No lo puedo dejar. Todavía no. Así que me siento en el borde y veo a su pecho subir y bajar Podría haberlo perdido. Nunca hubiera sido capaz de verlo dormir de nuevo. No hubiera oído su voz ronca resonando en toda la casa de nuevo, nunca hubiera sido capaz de verlo matando dragones invisibles. Tendría tres años de recuerdos para el resto de mi vida y no hubieran sido suficientes. Es mi mundo, y ahora debido a la decisión imprudente de su madre, es todo mío. Nunca voy a tener que perder otro momento con él. Nunca voy a tener que mendigar el ver a mi hijo en los días que no son técnicamente míos. Y me siento como una mierda completa por sentirme un poco agradecido por los acontecimientos que tuvieron lugar esta noche. ¿Qué mierda es lo que me pasa? No tengo ni idea de cuánto tiempo me siento allí, pero cuando finalmente me levanto y me doy la vuelta, Mia está inclinada contra el marco de la puerta. Me acerco a ella y envuelve sus brazos alrededor de mi cintura, apretando su cara contra mi pecho. —Ya sabes que si quieres hablar de eso, estoy aquí. —Levanta su rostro y le beso su frente. —Me alegro de que esto sucediera. ¿Qué tan jodido es eso? Sus manos agarran mi cara. —No estás contento de que ocurriera. Nunca querrías que Nolan este expuesto a cualquier tipo de peligro. El hecho de que es probable que nunca más tengas que dividir tu tiempo con él de nuevo debido a la falta de juicio de Angie es un pequeño resquicio de esperanza. Pero el bienestar de Nolan es la única cosa real que te importa. Darías todo tu tiempo con él si eso significa mantenerlo seguro. Sé que lo harías. Te amo.


Las palabras queman en la parte posterior de la garganta, ardiendo para que las deje salir. No tengo ni idea de cuánto tiempo tomará conseguir el acuerdo de custodia de Nolan. Y yo no lo puedo llevar a Georgia hasta que eso ocurra. El sistema jurídico se toma mucho tiempo cuando quieres que se den prisa de una puta vez. Y Mia puede tener que dejarme antes de que yo lo pueda sacar del estado. Además voy a tener que conseguir un trabajo por ahí. Podría ser semanas o meses antes de que pueda estar con ella de nuevo. Y no voy a hacer esto más difícil para ella. Así que me trago esas dos palabras de nuevo, sin dejarlas salir. Todavía no. Me agacho y la levanto por su culo, lo que provoca que envuelva sus piernas alrededor de mi cintura. —Te necesito —le susurro contra sus labios. —Ya me tienes. La llevo a su habitación y dejo en medio de la cama. —Quítatelo todo. —Se sienta y se saca el vestido por la cabeza, revelándose en sólo un par de bragas blancas—. Mierda. Necesito estar dentro de ti, ángel. Se sienta de nuevo en sus manos, empujando sus tetas perfectas y haciéndome bromas con ellas. —Estoy esperando. Prácticamente rasgo mi camisa, y cuando empiezo a aflojar el cinturón, ella se recuesta y desliza su mano en la parte delantera de sus bragas. —Jesús, Mia. —Salgo de mi pantalón y me muevo sobre ella, dejando que mi polla se arrastre por su cuerpo. —Entra en mí —declara, su mano sigue trabajando entre nosotros y rueda sus ojos cerrándolos. —Todavía no. Primero tengo que probarte. Sus ojos se abren con ese brillo coqueto y su mano se envuelve alrededor de mi polla. —Yo también. Sus bragas son arrancadas de su cuerpo antes de que yo la agarre y la ponga sobre mí, por lo que está montando mi rostro. Siento su aliento cálido cosquilleando mi polla mientras beso la suave piel de su cara interna del muslo. —Es mejor que esos bonitos labios tuyos se encuentren envueltos alrededor de mi polla en dos segundos. Su suave risa llena la habitación. —¿Y si no lo hacen? Lamo su hendidura no pudiendo resistir más. Su sabor llena mi boca y su gemido vibra contra mis labios. La saboreo con mi lengua, dejando que todo se desvanezca a mí alrededor. Soy como un adicto al conseguir su dosis. Pero en lugar de perder mis sentidos, siento a mi pulso acelerarse y mis huesos comienzan a vibrar. Soy un puto rey entre sus piernas y cuando por fin lame mi polla, agarro sus caderas y entierro mi cara en su coño.


Lo suelta con un pop y presiona hacia abajo sobre mi pelvis con sus manos, su espalda inclinándose en el placer. —Dios mío. No voy a ser capaz de concentrarme si sigues haciendo eso. —Su voz se rompe con otro gemido cuando no la dejo ir y su mano toma lugar donde estaba su boca. Me quejo contra su clítoris antes de morder con suavidad. Ella corta su respiración y la libero. —Inclínate y chupa mi polla, Mia. Me voy a venir en esa boca esta noche. —Entonces vas a tener que soltarme un poco. Sí, eso no está sucediendo. Sonrío contra ella. —Nada podría dejarme que suelte tu coño, ángel. Pon mi polla en tu boca y no seas delicada al respecto. Quiero sentir la parte posterior de tu garganta cuando me corra. Siento su cambio de peso y su lengua lame la cabeza de mi polla. Estoy a punto de decirle que no se burle de mí cuando me la chupa profundamente como una campeona y roza sus dientes a lo largo de mi eje. —¡Mia! —gruño clavando mis dedos en su culo. Ella me chupa como si su vida dependiera de ello y aplano mi lengua contra su clítoris, acariciándolo con un ritmo que hace que sus labios vibren contra mi polla. Y a continuación, se trata que se venga antes que yo. Alterno entre chupar su clítoris y follarla con mi lengua, tirando de sus caderas con tanta fuerza que estoy siendo prácticamente asfixiado. Siento su pulso contra mi lengua y cuando ella libera mi polla y clava sus uñas en mi cadera, sé que la tengo. Se mece en mi contra, follando mi cara y liberando su orgasmo mientras canta en voz baja mi nombre. Aprieto mis labios una vez más a su clítoris antes de que se derrumbe sobre mí, su cara ahora apoyada en mi muslo. —Lo siento. Sólo dame un minuto —dice, deslizándose fuera de mi estómago y colocándose entre mis piernas. Levanta la vista hacia el rostro petulante que estoy poniendo y envuelve su mano alrededor de mi polla—. ¿Todavía quieres venirte en mi boca? —me pregunta antes de presionar sus labios en mi eje. Gimo mientras se desliza hacia abajo. —Deja de hablar y chupa mi polla, nena. Su mejilla se mueve con una sonrisa. —Sí, Oficial Kelly.


18 Traducido por Kariza Corregido por Pily

a cama se está sacudiendo debajo de mí, sacándome de mi sueño. Delgadas risas llenan la habitación y me piden que abra los ojos. Nolan esta saltando en la cama y riéndose de sí mismo, y cuando mis ojos lo ven él salta sobre mi y aterriza en mi estómago. Gruño cuando su codo se conecta con algunas de mis costillas. Jesús. ¿Cómo puede un pequeño cuerpo delgado causar tanto dolor? Después de recuperarme, muevo ligeramente su pelo con mi mano, frotando su espalda con la otra. —Eres una pequeña bola de energía en la mañana. ¿Estás hambriento? Se desliza de mí y se escabulle fuera de la cama —Quiedo panqueques. —Su pequeña voz ronca es más ronca por la mañana. Eso y su loco cabello son la única cosa que está dando desde que despertó. Ciertamente no se está moviendo lento como sé que lo haré yo. Incluso fuera de la cama está saltando como una liebre. Me pongo de pie y froto mis ojos con ambas manos. —Ve a despertar a tía Tessa y te veré en la cocina. —Sus pequeños pies lo llevan fuera de la habitación rápidamente y por el pasillo mientras me visto para el día. Mi teléfono suena en la mesita de noche justo cuando me estoy poniendo mi cabello en una cola de caballo. Ben: ¿Ya está despierto el maniático?


Yo: ¿Estás bromeando? Está corriendo a toda velocidad ya. :) Nos estamos preparando para hacer panqueques. Ben: Probablemente se ha mentalizado para pasar todo el día contigo. Estoy celoso. Yo: Me tendrás esta noche, no te preocupes. Ben: Apuesta tu culo a que lo haré. Te veré a las seis. Yo: No puedo esperar. Meto el teléfono en mi bolsillo y camino fuera hacia la cocina. Tessa está hurgando en los armarios mientras Nolan está jugando con su teléfono en el sofá. Suelto una risita al verlo navegar en iTunes como lo ha hecho un millón de veces. —Mierda. No tenemos mezcla para panqueques —dice, cerrando las puertas que tenía abiertas y girándose hacia mí—. Mis padres realmente deberían haberse abastecido antes de tomar un viaje de seis meses a Europa. Estoy extremadamente decepcionada de ellos. Me río y agarro mis llaves del mostrador. —Sí, como se atreven a no proporcionarte comida por medio año mientras están de vacaciones. —Me frunce el ceño en broma, sacando el jugo de naranja del refrigerador—. Iré a la tienda a traer algo. ¿Necesitamos algo más? —Necesitamos más leche con Nolan aquí. Aparte de eso, creo que estamos bien. —Camina para el sofá y se deja caer a su lado—. ¿Puedes no comprar aplicaciones por favor? ¿Cómo es que sabes mi contraseña? — Apoya la cabeza en la suya y monitorea las acciones de él en el teléfono. Me río bajo mi aliento mientras camino hacia la puerta. —Correcto. Estaré de vuelta en un rato. Cuida el fuerte. Sir, Nolan. —Tira sus hoyuelos antes de regresar a comprar aplicaciones en el Teléfono de Tessa.

Estoy esperando en fila para pagar en la tienda de abarrotes después de haber agarrado la mezcla para panqueques, algo de leche y un libro de colorear de dragón que encontré cerca de las tarjetas de felicitaciones, cuando mi teléfono comienza a sonar. Lo saco de mi bolsillo y pongo mi canasta a mis pies, viendo el nombre de mi tía parpadear en la pantalla. —Oye, Tía Mae.


—Mia, corazón, necesitas venir a casa. —Esnifa fuerte y mi corazón inmediatamente cae al suelo al lado de mi canasta. Estoy fuera de la puerta, corriendo a través del estacionamiento en segundos. —¿Qué pasó? ¿Es el estúpido resfriado que dijo que tenía? ¿Tiene fiebre o algo? —¡Sabía que era más que un resfriado! ¡Joder! Mis neumáticos chillan mientras salgo de mi espacio del aparcamiento y conduzco hacia la salida de la autopista. Mi tía solloza a través del teléfono—. Tía Mae, dime que está pasando. ¿Puedo hablar con ella? — Escucho un sonido discreto a través del teléfono entre el llanto de mi tía. Está en el hospital. Eso es de lo que es el sonido. —Estaba bien. No sé qué paso. Fui a despertarla esta mañana y no me respondió. —Su voz se quiebra y comienza a llorar más fuerte—. Ella no despierta, Mia. Los doctores están esperando que llegues aquí. Oh cariño. Lo siento tanto. Estoy llorando ahora, sollozando incontrolablemente. Tengo que ir limpiando mis ojos para poder ver el camino delante de mí. Y la mano que sostiene el teléfono en mi oído está temblando tanto, el llanto de mi tía se desvanece dentro y fuera. Se a lo que ella se refiere. Mi madre tenía una orden de no resucitar. Los doctores están esperando por mí antes de desconectarla de las máquinas. Mi mama está muriendo y no estoy ahí. No había estado ahí para ella. —Estoy en camino. Dile que estoy en camino. —Cariño, ese encuentra inconsciente. —Dile que estoy yendo. —Cuelgo el teléfono y se cae en algún lugar, cualquier lugar. No doy ni una mierda por mi teléfono ahora mismo. Mi atención está en el camino y nada más mientras vuelo por la autopista. El límite de velocidad no significa nada para mí. Ni los otros autos en el camino. Giro dentro y fuera del tráfico, tomando la medida ocasionalmente cuando no consigo rodear a alguien. La única cosa que me importa en este momento es estar con ella en menos de cuatro horas. Cuatro jodidas horas. ¿Porque en el infierno la dejé? Sabía en el interior que no tenía que dejarla durante el verano. Fui egoísta. Estaba más consciente de tener un asombroso verano con mi mejor amiga que cuidando de mi propia madre. Y ahora está muriendo y no estoy ahí. No estuve ahí cuando consiguió ese maldito resfriado. No estuve ahí anoche cuando probablemente comenzó a sentirse mal, y después el mal se convirtió en peor en algún momento de la media noche. Probablemente me llamó con su voz débil, demasiado débil para alertar a mi tía. Y ahora estoy a doscientas millas de distancia y no puedo llegar a ella lo suficientemente rápido.


El mundo se desdibuja enfrente de mí. La imagen de mi madre en el hospital llena mis pensamientos mientras voy a toda velocidad por la autopista. Solo me detengo cuando es absolutamente necesario y es para poner gasolina. Incluso ni siquiera corro dentro de la estación de gasolina para usar el baño. Pero agarro mi teléfono que se había deslizado debajo del asiento trasero. Tengo algunas llamadas perdidas de Tessa pero las ignoro por ahora. Marco el número de Ben que va directamente al buzón de voz. —Bebé, mi mama está muriendo. Estoy en camino a Fulton ahora. —Hago una pausa tomando dos temblorosas respiraciones, limpiando bajo mis ojos—. Sé que no puedes estar ahí conmigo, pero al menos ¿puedes llamarme? Solo necesito escuchar tu voz en este momento. —Parpadeo, enviando las lágrimas a correr a través de mi cara—. Por favor llámame. Termino la llamada, manteniendo mis ojos en la bomba. Tan pronto como los números dejan de moverse, salto a mi auto y vuelvo al camino. Cómo maneje a Fulton en dos horas y media. Nunca lo entenderé. Pero debió ser un milagro. Por supuesto, rompí el límite de velocidad por el largo tramo completo para llegar aquí. Saco mi teléfono de mi bolsillo mientras corro a la entrada. Necesito decirle a Tessa donde estoy. Probablemente está enferma de la preocupación ahora, y solo puedo imaginar cuan hambriento debe estar Nolan. Después de unos timbres, su buzón de voz salta y maldigo en voz baja. ¿Nadie está contestando el teléfono hoy? —Oye soy yo. Perdón me perdí tus llamadas pero estoy en el hospital de Fulton ahora. Es mi mamá. Está muriendo, Tessa. —Muerdo mi labio para detenerme a mí misma de llorar—. Recibí la llamada de mi tía cuando estaba en la tienda y solo conduje hasta aquí. ¿Puedes decirle a Ben que me llame? ¿O me envié un mensaje o algo? He tratado de llamarlo pero no contesta. —Recuerdo las cosas que dejé en el piso de la caja registradora en la tienda—. Oh, y dile a Nolan que lo siento por sus panqueques. Se los haré la próxima vez que lo vea. Pongo mi teléfono lejos y corro dentro del hospital, deteniéndome en el escritorio de información. Estoy yendo directo hacia el área de cuidados intensivos y mientras corro al elevador, veo a mi tía. Está paseándose fuera de la habitación, mirando hacia abajo repetitivamente cuando se gira hacia mis pasos. Se deja caer en sus brazos alrededor de mí y lloro contra su hombro. —Oh Cariño. Siento que esto haya pasado. Juro por Dios que estaba bien ayer. Te hubiera llamado si hubiera sido algo serio. Me alejo de a ella y miro dentro de la habitación.


—¿Saben los doctores que paso? Lo estaba haciendo tan bien. Solo no lo entiendo. Estaba luchando… iba a vencerlo. —Veo a la enfermera anotar algo en la carpeta de mamá, sus ojos yendo de la carpeta al monitor. Justo entonces, un hombre camina a donde estamos mi tía y yo de pie y sostiene su mano hacia mí. Está vistiendo una bata blanca de laboratorio y una expresión de disculpa. —¿Señorita Corelli? Soy el Doctor Stevens, quien ha estado cuidando de su madre. —Sacudo su mano débilmente, mis ojos renuentes a mirarlo porque ellos quieren quedarse pegados a mi madre. Ahora que estoy aquí, tiene toda mi atención—. Estoy seguro de que usted estaba consciente de cuan enferma estaba su mamá. Los tratamientos parecían estar funcionando, pero estas cosas pasan. La más ligera infección no afectaría a una persona saludable, pero realmente puede ser perjudicial para alguien en su condición. Comienzo a llorar de nuevo. —Me dijo hace unos días que tenía un resfriado pero dijo que no era gran cosa. Pero sabía que lo era. Debí haber estado aquí. —Mi tía envuelve su brazo en mi hombro mientras parpadeo fuertemente, enviando mis lágrimas a correr por mi cara. El Doctor Stevens pone su mano en mi hombro. —Querida, no había realmente nada que pudieras hacer. El cáncer era muy fuerte y tu mamá no pudo pelear más. No está sufriendo ahora. — Mira dentro de la habitación brevemente antes de volverse hacia mí—. Tomate el tiempo que necesites, ¿está bien? Asiento y le doy una sonrisa débil antes de entrar a la habitación. Mi tía se queda afuera, dándome la privacidad que necesito y la enfermera sale también. Me siento en la silla y agarro la mano de mamá. Esta pálida, pero su mano está caliente, y se mira en paz. Contenta. Como si estuviera lista para irse. Me agacho y presiono mis labios en sus nudillos. —Hola mamá. Estoy con ella por horas, escuchando los monitores y el parloteo de la luz de las personas en el pasillo. Nunca ni una vez dejo ir su mano, incluso cuando las enfermeras toman sus signos vitales. Hablé con ella como si estuviera despierta y mirándome, escuchándome atentamente. Le digo todo sobre Ben y Nolan, y como estoy enamorada del chico que una vez odié más que a nada. Le digo que desearía que conociera al hombre que es ahora porque lo amaría. Y le digo cuanto quiero tener bebés con el justo como Nolan. Pequeñas versiones de hoyuelos de Ben con tal vez algunas de mis características pero más las de él. Las lágrimas regresan cuando me doy cuenta de que jamás me verá en mi día de boda o conocerá a sus nietos. Pero le prometo que mis hijos conocerán todo acerca de su abuela y de cómo hermosa e increíble era.


Mi tía se me une después de un rato y hablamos sobre los últimos días que estuvo con ella y que hicieron. Me llena con cada pequeño detalle, haciéndome sentir como si estuviera ahí y no a miles de kilómetros. Me mantengo revisando mi teléfono pero nunca escucho de Tessa o Ben y no puedo esconder la tristeza que me embarga cuando ninguno de los dos me ha contactado. Especialmente Ben. Necesito escuchar su voz. Lo necesito conmigo, pero no me ha llamado o enviado un mensaje y no entiendo por qué. Y mientras el tiempo se prolonga, mi corazón duele hasta el punto de ser agonizante. Tal vez había imaginado lo que teníamos juntos. Tal vez no me ama. Tal vez esto fue una especie de juego para él, engañando a la molesta mejor amiga de su hermana fingiendo que la amaba. Y cuando el Doctor Stevens viene a preguntar si estamos listas para decir adiós, lo pierdo. Me caigo en mis rodillas y lloro tan fuerte como nunca lo he hecho antes. Lloro por la pérdida de mi madre por esta enfermedad y por el hecho de que escogí un verano con Ben sobre mi último verano con mi madre, y lloro porque al hombre que amo no le importo lo suficiente como para llamarme por teléfono. Y sé que no puede estar aquí conmigo. Él está en el trabajo, pero pudo haber llamado. Y mientras estoy fuera de la habitación de mi madre viendo como la cubren con una sábana, ese familiar odio que una vez reservé solo para él viene de nuevo a la superficie. —Sabes, es realmente increíble que tu madre quisiera donar su cuerpo a la ciencia, podría ser la razón de que encuentren una cura para esa enfermedad de mierda. —No puedo dejar de reír escuchando a mi tía decir malas palabras. Nunca maldice delante de mí. Su mano toma un mechón de mi cabello y lo pone detrás de mi oreja que se ha caído de mi lazo de pelo—. ¿Vas a quedarte aquí por un tiempo o volverás de inmediato a Alabama? Miro abajo a mi teléfono de nuevo. Aún nada. —No tengo ninguna razón para volver a Alabama. —¿Estar enamorada no es razón suficiente? —pregunta. —No cuando es solo de un lado. —Miro abajo a mi teléfono y lo aprieto con fuerza deseando que suene—. Él no se preocupó lo suficiente como para ni siquiera mandarme un mensaje de texto. No puedes tener nada más impersonal que un mensaje de texto, y aun así eso fue mucho para él. —Conozco la mirada de lastima de mi tía—. Está bien, solía odiar a Ben. No es muy difícil. Puedo conseguir que me envíen mis cosas por correo así no tendré que volver ahí. —El pensamiento de no volver a ver a Nolan hace que mi estómago se retuerza. Pero ver a Nolan significa ver a Ben. El Ben al que no le importo lo suficiente. Toma un sorbo de café que ha estado cuidando desde la última hora.


—Porque no sales a caminar y tomar un poco de aire. Sería bueno salir de esta atmosfera sofocante por unos minutos. Aclarar tu cabeza un poco. Asiento en acuerdo y tomo los elevadores hasta el nivel de abajo, caminando fuera de la entrada por la que vine corriendo hace unas horas. Tan pronto como doy un paso en la acera, mi teléfono comienza a sonar como loco en mi bolsillo. Sorprendida, lo saco de mi bolsillo y miro el número de llamadas perdidas de Tessa, pero todavía nada de Ben. ¿Cómo en el infierno me perdí tantas llamadas? Y ahí es cuando me golpea. No hay ninguna recepción en el hospital. Comienzo a escuchar los mensajes de voz que me dejó. El primero se está preguntando dónde estoy, diciéndome que Nolan la está volviendo loca con su impaciencia. Luego me dice que Nolan había estado jugando con su teléfono y no notó que le había bajado todo el volumen por eso se perdió mis llamadas. Después me dice que va a llamar a Ben y no puedo evitar notar el agravamiento que siento por esa declaración. Llora en el siguiente mensaje, pidiéndome que la llame para dejarle saber cómo se encuentra mi mamá. Tan pronto como empieza a hablar de cómo Ben no está contestando su teléfono. Borro el mensaje y voy al siguiente. Si tiene cualquier excusa por él no quiero escucharla. Obviamente no me ama porque cuando amas a alguien, te tomas cinco segundos de tu día para enviarle un mensaje cuando su madre está muriendo. Puedo haberme enviado solo una jodida palabra. Un simple lo siento. Pero no. Lo necesito y a él no le importa. No me ama. Y el darme cuenta de eso hizo que mi cuerpo picara con un malestar que nunca había sentido antes. Pero justo cuando pienso que mi mundo no se puede derrumbar más, llego al último mensaje de voz. —Mia, le han disparado a Ben. Ha recibido un maldito disparo. No sé nada excepto que lo están llevando al hospital St. Joseph. Por favor llámame. Por favor. Puedo escuchar el pánico en la voz de Tessa. Caigo al suelo, mis rodillas golpeando la acera y causándome un disparo de dolor que corre hasta mis muslos. Pero no es el dolor lo que me tiene luchando por respirar. —Oh, Dios, Por favor No. —Me empujo a mi misma y comienzo a correr a mi Jeep cuando recuerdo a mi tía—. Joder. Corriendo más rápido que nunca. Tomo las escaleras porque no quiero esperar por el elevador. Mi tía está donde la dejé y se asusta cuando me ve, encontrándome a medio camino de la estación de enfermeras. Estoy llorando y apenas puedo tomar aire, pero consigo hablar. —Le han disparado a Ben. Tengo que ir. Justo ahora. ¿Necesitas algo? ¿Hay algo más que pueda hacer aquí? ¿Por favor puedo ir? —Mi


pecho esta forzado por mi corrida y mis piernas están quemando, pero no me importa. Y si tengo que hacer papeleo u otra cosa, tendrá que esperar. Aprieta mi mano, sacudiendo su cabeza con ojos preocupados. —No cariño. Ve. Me encargaré de todo. Llámame cuando llegues allá. Corro escaleras abajo, casi cayéndome en mi apresurado estado. Una vez que estoy fuera marco el número de Tessa mientras subo al Jeep. Se va directo al buzón de voz. —Estoy en camino. Oh por dios, por favor llámame y dime que está bien. Dile que lo amo, Tessa. Dile que se lo diré cada segundo por el resto de nuestras vidas. El nunca tendrá otro día sin escuchar esas palabras de mí. Limpio mis lágrimas de mis ojos así puedo enfocarme en el camino enfrente de mí mientras salgo del estacionamiento. —Por favor no lo alejes de mi —sollozo mi plegaria a Dios y para Tessa sin saber si alguno de ellos me escuchará. Si Tessa está en el hospital, probablemente no escuche el mensaje hasta que camine fuera. Y si Ben está muriendo, ¿cómo podría dejarlo? Yo no dejaría su lado si estuviera ahí. El hombre al que pasé odiando las últimas dos horas es el hombre que amo más que a nada en el mundo. Él era mi familia, mi futuro, y no puedo perderlo. No lo perderé. Nunca había creído tanto en algo antes, pero desde el momento en el que vi a Ben en el bar supe que era el único hombre para mí. Nosotros siempre estuvimos destinados a estar juntos. Y trescientos veintidós kilómetros que nos separan ahora, será la última cosa que nos separe por mucho tiempo. Y malditamente me aseguraré de ello.


19 Traducido por Meeny & Ahtziri29 Corregido por Pily

uiedo panques! ¡Quiedo panques! —grita Nolan, saltando en el sofá—. ¡Panques, panques, panques! Amo a mi sobrino, pero estoy a punto de meterlo a la secadora. Gruño en señal de molestia, mirando por la ventana en busca de cualquier señal del jeep rojo. —Nolan, tranquilo, por favor. Mia debería estar de vuelta en cualquier minuto. —Es Pincesa Mia —me corrige, haciéndome entrecerrar los ojos hacia él. Le arranco mi celular de sus pequeños dedos sucios y marco el número de ella. Suena cuatro veces y luego su saludo del buzón de voz sale a través del teléfono. Espero el pitido. —Oh, mi Dios. Por favor, dime que ya estás de camino. Se está volviendo insoportable estar alrededor del pequeño monstruo. Ah, y si todavía estás en la tienda, ¿puedes traerme una Mountain Dew? —Cuelgo y observo a Nolan arranca toda las almohadas del sofá y salta en ellas como piedras en un riachuelo. —¿Qué tal algunos Fruit Loops para controlarte? Sacude la cabeza hacia arriba y conecta con mis ojos. —Asquedozo. Odio los fug dups. Quiedo panques. —Su pequeño amenazante cuerpo vuela en el aire con cada salto que da—. La Pincesa Mia me lo pometió.


Me aparto de él y miro por la puerta de cristal corrediza, rezando que el cuerpo de Mia esté a la vista en cualquier segundo. Pero no lo hace. Y mi impaciencia comienza a crecer junto con la de Nolan mientras el tiempo avanza. Marco su número. —Oye. ¿Te acuerdas cómo llegar a la casa de mis padres, verdad? Nolan está a punto de empezar a comerse los muebles. Y otra vez. —¿A qué tienda fuiste? Hay algunas en Alabama. Estoy a punto de empezar a hacer panqueques de harina de maíz y no estoy segura de cómo irán, así que tal vez quieras apresurarte un poco. Y nuevamente. —¡Santo cielo! ¿¡Me llamarías para hacerme saber que sigues con vida!? La voz de Nolan se hace más y más fuerte, más urgente a medida que los minutos se alargan. Lo silencio con mi teléfono cuando creo que mi cabeza va a explotar y que atracaré la nevera. No necesito esperar la mezcla para panqueques para desayunar. Estoy perfectamente feliz con los Fruit Loops, a diferencia de mi sobrino amante de la comida caliente. —Nolan, no compres más aplicaciones. Saquearé tu cerdito para pagar los siete dólares que has gastado. No responde mientras lavo mis platos, muy probablemente esté navegando los juegos más populares en iTunes. Otra hora pasa antes de que agarre mi teléfono y realmente empiece a preocuparme. No hay forma en el infierno que a Mia le pudiera llevar tanto tiempo. No a menos que realmente fuera a una abarrotería en otro estado. Noto la llamada perdida de Mia en mi pantalla. —Nolan, maldita sea. Pusiste el celular en silencio. Jadea bajo y levanto la mirada hacia sus ojos abiertos de par en par. —Dijiste una mala padaba. Mierda. Sostengo mi teléfono en el oído para escuchar su mensaje de voz, enciendo la televisión como distracción. Con suerte encontrará algo divertido y olvidará mi boca sucia. No estoy para que Ben me mande al demonio por el lenguaje que uso alrededor de su hijo. —Oye soy yo. Perdón me perdí tus llamadas pero estoy en el hospital de Fulton ahora. Es mi mamá. Está muriendo, Tessa. Recibí la llamada de mi tía cuando estaba en la tienda y solo conduje hasta aquí. ¿Puedes decirle a Ben que me llame? ¿O me envié un mensaje o algo? He tratado de llamarlo pero no contesta. Oh, y dile a Nolan que lo siento por sus panqueques. Se los haré la próxima vez que lo vea.


—Oh Dios. —Salgo de mi correo de voz y rápidamente marco su número de nuevo, maldiciendo en voz baja y moviéndome en la cocina. No responde y empiezo a llorar—. Oh Dios mío, Mia, lamento mucho haberme perdido tu llamada. Nolan estaba jugando con mi teléfono y bajó el volumen. —Intento amortiguar mi llanto pero soy de las que lloran ruidosamente, y es inútil—. Jesús, debería estar allí contigo. Voy a llamar a Ben ahora mismo y le haré saber lo que está pasando. Solo llámame cuando tengas oportunidad, ¿de acuerdo? Te amo. Me limpio los ojos y marco el número de Ben. Nolan salta alrededor en los almohadones del sofá, completamente ajeno a mí y a cualquier otra cosa que no sea la caricatura que está viendo. Gracias a Dios aparté su mente de esos panqueques. —Dios, maldita sea. —El mensaje del correo de voz de Ben comienza a reproducirse. Espero el pitido y me alejo más en la cocina, intentando salir del alcance del oído de Nolan—. ¿Es que nadie contesta sus teléfonos hoy en día? La mamá de Mia se está muriendo, Ben. Ella te necesita. Ya está en Fulton y más vale que la llames o lleves tu trasero allí. Yo cuidaré a Nolan. Y contesta el teléfono cuando te llamo por favor. Marco el número de Mia nuevamente. —Hola, soy yo. Llamé a Ben pero tuve que dejarle un mensaje. Dios, deseo estar allí contigo. Odio que estés lidiando sola con esto. Llámame tan pronto escuches esto y hazme saber qué está pasando. Seguiré intentado contactar a Ben. Llamo nuevamente a Ben. —Responde tu jodido teléfono. Mia te necesita, imbécil. Cuelgo y camino hacia el mostrador, agarrando la caja de galletas que está casi vacía. No hay forma de que vaya a informarle a Nolan que no tendrá panqueques por ahora. He visto algunas de sus rabietas. Levanto los almohadones del sillón y los recoloco antes de dejarme caer al final. —Tengo ganas de galletas para desayunar. —Le doy un mordisco a una de las de chispas de chocolate cuando trepa junto a mí, sus alocados ojos grises parpadeando de mi boca a la caja—. ¿Y tú? —Asiente entusiasmado y se lanza por unas galletas, recostándose de lado en el sillón con la cabeza en el otro extremo mientras come y mira su cómica. Marco el número de Mia varias veces más, esperando obtener una respuesta de su parte, pero consiguiendo el correo de voz cada vez. También llamo a Ben unas cuantas veces más y soy enviada directo a su buzón de voz con cada marcación. Estoy triste por Mia y quiero estar con ella. La señora Corelli siempre fue muy dulce conmigo cuando yo era más


joven. Haría cualquier cosa por cualquiera, una cualidad que mi mejor amiga adquirió. Pienso en meter a Nolan a mi coche y comenzar la marcha hacia Fulton, pero nunca haría eso a menos que le hubiese avisado a Ben. Y dado que a mi imbécil hermano no le gusta su teléfono hoy, no puedo avisarle de ese plan. Nolan y yo devoramos las galletas mientras vemos varios de sus programas favoritos, y justo cuando estoy por buscarnos unas bebida, mi teléfono finalmente suena. Me lanzo por él, esperando y rezando que sea Mia o Ben, pero no. El nombre de Luke parpadea en mi pantalla y toco “ignorar” con mi dedo medio antes de enseñarlo frente a mi teléfono, como si él pudiera verlo. Es la última persona con quien quiero hablar. Llama otra vez, y otra vez, y cada vez le doy a ignorar con un gruñido irritado. Hasta que me doy cuenta como una completa imbécil que necesito hablar con Luke. Porque hablar con Luke significa llegar a Ben. —Mierda. —Toco “devolver llamada” frenéticamente y me levanto del sillón, caminando por detrás de este. Nolan se ríe por mi elección de palabras antes de volver a su cómica. —Jesús-jodido-cristo. ¡Finalmente! —grita Luke en mi oído. Abro la boca para callarlo, ponerlo en su lugar y recordarle que no somos pareja así que no tengo que responder a sus llamadas, cuando su voz me detiene: —Le dispararon a Ben, Tessa. Están llevándolo al hospital St. Joseph’s. Sus palabras son como una patada en mi diafragma. Siento el aire abandonar mis pulmones y no registro nada más de lo que viene del teléfono. Todo es ruido blanco. Sandeces de fondo, de un tipo con el que no quiero hablar, de todas formas. Los huesos de mi mano duelen mientras agarro el teléfono con más fuerza y miro fijamente la parte trasera de la cabeza de Nolan. Le dispararon a Ben. Nolan. Mia. De alguna forma me las arreglo para dar un respiro y encontrar mi voz. —Voy en camino. No vemos allá. Toco “finalizar” y corro por el pasillo hacia mi dormitorio, marcando el número de Mia. En este punto ni siquiera me sorprendo cuando se va al correo de voz. Trato de mantener mi voz lo más tranquila que puedo por ella. —Mia, le dispararon a Ben. Le dispararon, joder. No sé nada, excepto que lo llevan al hospital St. Joseph’s. Por favor, llámame. Por favor. Cuelgo y agarro mis llaves antes correr nuevamente hacia la sala de estar.


—Nolan, vamos. Tenemos que irnos. Él continúa saltando en el sillón. —Quiero ve ezto. —Lo agarro y siento su cuerpo tensarse en protesta—. ¡Nooooooooo! —Se retuerce en mis manos pero solo lo sostengo con más fuerza mientras nos dirigimos hacia mi auto. —Detente, Nolan. Iremos a ver a papi. De inmediato deja de luchar contra mí e inmediatamente me arrepiento de decirle a dónde vamos. Si algo llegara a sucederle a Ben y Nolan no consigue verlo, no estoy segura de cómo yo manejaría eso. No solo por él, sino por mí también. Y Mia. Dios, no. No puedo pensar en eso. Nada va a pasarle. Contengo mis lágrimas y le pongo el cinturón a Nolan antes de alejarnos de casa. El hospital de St. Joseph’s está a treinta y cinco minutos pero llego en poco menos de veinte. Quería llamar a mis padres pero no podía informarles de la situación de Ben, con Nolan y su oído súper sónico aquí escuchando, así que recurrí a un mensaje de texto. Sabía que tendría una bronca una vez que vieran que esta fue la forma en que decidí informarlos, pero era mi única opción en este momento. Me las arreglo para mantenerme calmada cuando recojo a Nolan del auto y lo llevo dentro del hospital. Pero una vez la señora de la recepción me dice el número de habitación de Ben, corro hacia los elevadores. No sé en qué condición lo encontraré. Podría esta inconsciente. Irreconocible. Muerto. No tengo idea. No sé la extensión de sus lesiones y estoy dispuesta a arriesgar a Nolan a ver a su padre en el estado en que está porque necesito verlo. Cuando el elevador se detiene en mi piso, aferro a Nolan contra mi costado mientras maniobro entre las personas en el pasillo. 319. 319. Escaneo en busca del número de la habitación de Ben mientras paso por cada entrada. Finalmente, después de lo que se siente como toda una vida, paso frente a la habitación 317 y sé que su habitación es la siguiente. Me detengo justo antes de llegar a su puerta, mi corazón bombea tan fuerte que causa temblores en mi campo de visión. Dejo escapar un aliento inestable y cambio a Nolan de posición en mi cadera antes de llenar la entrada. Estoy preparada para la sangre. Estoy preparada para el molestoso constante pitido de las máquinas y la visión de mi hermano vendado. ¿Pero esto? No estoy preparada para esto. No después de la multitud de emociones que he sentido hoy. Mi corazón truena en mi pecho a la vista de Ben, sentado en una cama mientras una enfermera atiende su hombro. Luce completamente


ileso excepto por una herida profunda que la enfermera está cociendo. Luke está sentado a su lado en una silla junto a la cama mientras entro al cuarto, los dos pares de ojos se fijan en mí. —¡Papi! —Nolan se revuelve fuera de mis brazos y corre hacia la cama, subiéndose en ella. —¿Qué demonios es esto? —Gesticulo con mi mano hacia mi hermano, obteniendo una expresión desconcertada de regreso—. Pensé que te estarías muriendo. O al menos estabas gravemente herido. —Giro mi cabeza hacia Luke quien se recuesta en su silla en respuesta al enojo detrás de mi mirada—. Jesucristo Luke. ¡No crees que podrías haber mencionado que Ben solo estaba sufriendo una herida superficial! ¡Tienes idea de cuan asustada estaba! ¡Lo asustada que probablemente puse a Mia! —¿Dónde está Mia? —pregunta Ben, pero su pregunta se queda sin responder cuando sigo contemplando como quiero infringirle dolor al idiota en el cuarto. Los ojos de Luke van de los de Ben a los míos. —Te dije que estaba usando su chaleco, gracias a Dios y solo le alcanzó uno en el brazo. Si él no lo hubiera estado usando, probablemente estaría muerto. Mira esta cosa. —Se agacha y alcanza el chaleco de policía de Ben del piso, numerosos hoyos eran visibles en el plano del pecho. Pongo mis manos en mis caderas. —No dijiste eso. Solo dijiste que le dispararon y estaba en camino al hospital. Gracias por quedarte para ti los detalles importantes idiota. No quería admitir frente a Luke que no le había puesto atención un momento durante nuestra conversación. Pudo haberme dicho que Ben estaba bien y el pensamiento de mí no escuchándolo en lugar de él no diciéndolo era enloquecedor. Había asustado a todos sin ninguna razón. Todo era mi culpa. Pero él no necesitaba saber eso. Ben agarra la cabeza de Nolan y cubre sus oídos. —¿En serio Tessa? ¿Podrías no maldecir frente a él? ¿Y dónde carajos está Mia? —susurra con dureza, dejando a Nolan completamente ajeno. Luke se para y deja el chaleco en la cama. —Dios, estoy tan harto de tu mierda. Rompes conmigo por ninguna maldita razón en absoluto y ahora actúas como una completa perra. — Quita la distancia entre nosotros, llevando su cara a pulgadas de la mía—. ¿Por qué lo terminaste? Me debes una razón y vas a dármela ahora mismo maldita sea. —Te debo una mierda.


—¡Tessa! Luke y yo volteamos hacia la voz frenética de Ben. La enfermera que estaba trabajando en él agarra su hombro y lo empuja hacia atrás así esta recostado en la cama. Todavía está cubriendo los oídos de Nolan, lo cual es una cosa buena. —Señor, va a tener que permanecer quieto para que pueda terminar esto. Si vuelve a gritar así de nuevo, Probablemente voy a clavar esta aguja derecho en su brazo. —Lo siento —le dice a ella antes de mirarme de nuevo—. ¿En dónde está? Nada más sale de tu boca hasta que me digas donde está. Ignoro la cercanía de Luke y siento mi estómago caer ante el pensamiento de mi mejor amiga. —Su mamá estaba muriendo. Salió a conseguir harina para panqueques para Nolan y recibió una llamada de su tía. Está en Fulton. Las palabras salen como un fuego rápido y tan pronto como termino de hablar, Ben trata de levantarse. La enfermera empuja firmemente contra su hombro de nuevo. —Señor, no he terminado. La aleja y carga a Nolan en su regazo. —No me importa. Necesito irme. —Señor Kelly no puede irse con la herida abierta. Es propenso a tener una infección. Una muy fea. Déjeme terminar de coserlo y veremos si el doctor le da el alta. Gruñe y se recuesta, sus puños apretando la sabana. —Dese. Prisa. —La direcciona firmemente. Sus ojos perforando en los míos—. ¿Por qué no me llamaste? ¿Por qué no lo hizo ella? No debería estar pasando por esto sin mí. Uno de nosotros debería estar con ella. —Ya lo sé. No he sido capaz de hablar con ella en todo el día. Me dejó un mensaje y me pidió que tratara de hablar contigo porque no podía localizarte. Y entonces yo no podía localizarte. ¿Dónde diablos está tu teléfono? Ve al chaleco en la cama y lo alcanza, sacando un teléfono que apenas se mantiene unido. —Mierda —susurra, mirando rápidamente a Nolan quien ahora está jugando con el control de la tele al pie de la cama. Hace una mueca mientras la enfermera continúa cosiéndolo—. Llámala. Averigua en donde está y dile que voy a recogerla. Saco mi teléfono y me percato de la señal no existente que estoy consiguiendo.


—Tengo que salir. ¿Quieres que me lleve a Nolan? —No. Pero necesito que lo vigiles cuando me vaya. Estoy llegando a Fulton dentro de cuatro horas. —Se voltea y mira a la enfermera, indudablemente instándola a malditamente apresurarse. Asiento y salgo del cuarto, escuchando pasos detrás de mí. Me volteo y Luke corre derecho hacia a mí, agarrándome antes de que me dé la vuelta. —¡Cristo! ¿Qué? No tengo tiempo para esto. Necesito llamar a Mia. Mantiene su agarre en mis brazos. —Dime por qué rompiste conmigo. Estoy harta de esto. Y conozco a Luke. No va a dejar esto ir hasta que consiga lo que quiere. Pequeño bastardo persistente. Justo como cuando necesita sacarme otro orgasmo. Toléralo. Empujo mis brazos fuera de su agarre y aprieto mis dientes. —Pensé que estaba embarazada, tú idiota. Se hace hacia atrás como si lo hubiera abofeteado en la cara. —¿Qué? ¿Lo pensabas? ¿Cuándo? ¿Lo estás? —Su voz es más suave, el enojo que estaba ahí momentos atrás completamente desvanecida. Siento a mi cuerpo recordar ese día y el dolor que sentí cuando entregué el golpe que nos rompió. La agonía quema como ácido en mi boca, cubriendo mis palabras. —No, no lo estoy. Pero creí que lo estaba. Sostiene sus manos afuera frente a él, todavía pareciendo perdido de por qué termine las cosas. —Te pregunté si te veías teniendo hijos algún día y dijiste que no. Dijiste que nunca querías lo que Ben tenía. Y yo quiero eso. —Muerdo mi lengua para distraerme del dolor de la memoria. Sus fosas nasales se ensanchan y se acerca más a mí. —¿Terminaste conmigo pensando que estabas embarazada? ¿Y no pensaste que debía saberlo? ¿Sabes que tan jodido es eso? —No lo hubieras querido. Tú dijiste… Se acerca hacia mí y trae su cara tan cerca a la mía, su aliento hace cosquillas a mis pestañas. —No me digas lo que hubiera querido —gruñe—. ¿Había una posibilidad de que no fuera mío? ¿Por eso fue que no me dijiste?


Sus palabras son como veneno saliendo de su boca. Jadeo, retrocediendo y poniendo un poco de distancia entre nosotros. —No, no había una posibilidad de que no hubiera sido tuyo. Pero desde que lo estás sacando, ¿Con cuántas chicas más estabas durmiendo además de mí? Probablemente debería ir y hacerme unos exámenes mientras estoy aquí. Sacude su cabeza y viene a mi lado, deteniéndose cuando su brazo roza contra el mío. —Debiste haberme dicho —gruñe hacia a mí. Nunca me ha mirado así antes. Prácticamente puedo sentir la repulsión saliendo de él. Y entonces no está, moviéndose abajo por el pasillo en la dirección que me dirigía originalmente. Escogió no saciarme con una respuesta a mi pregunta, pero supongo que su silencio responde por él. Camino hacia afuera y marco rápidamente el número de mis padres después de que mi teléfono suena con la alerta de buzón de voz. La voz casual de mi madre me desconcierta, hasta que me informa que no ha leído mis mensajes debido a que los dos han estado durmiendo. Sin embargo, eso no evita el regaño que me da acerca de no sentir la necesidad de llamarla con ese tipo de información. Eventualmente se calma después de que le digo que Ben está bien y solo me mantiene en el teléfono unos pocos minutos. Después de colgar con ella, marco el número de Mia. Contesta al segundo tono. —Oh Dios mío. ¿Está bien? Por favor dime que está bien. Su tono de pánico hace a mi corazón encogerse en la cavidad de mi pecho. Es mi culpa que ella esté tan preocupada. —Cariño, él está bien. No está realmente herido en lo absoluto. Solo un corte menor en su brazo. Llora a través del teléfono, sus gemidos mezclados con el sonido del tráfico. —Tessa, pensé… pensé que no lo vería nunca más. Nunca le dije… —Su voz se rompe en sollozos y eso me mata. —Shh Mia, está bien. Él está bien, lo juró. Está malditamente enojado como el infierno acerca de no estar ahí contigo. Y yo también. ¿Estás bien? Hace una pausa, tomando unas respiraciones profundas. —Estoy bien supongo. No tenía dolor cuando murió. Fue muy pacífico y logré decir adiós. Mis últimos recuerdos de ella son de cuando estaba sana, así que tengo esos para aferrarme. —Siento tanto no haber estado ahí. Y Ben está destrozado acerca de ti pasando por esto sola.


—En realidad pensé que tal vez no le importaba. Que no le importaba lo suficiente para llamarme cuando lo necesitaba. Y entonces cuando recibí tu mensaje diciéndome que le habían disparado, Dios Tessa, casi me muero ahí mismo. Jamás había estado tan asustada antes. Limpio la lágrima que había hecho su camino abajo por mi mejilla. —Oh cariño. ¿Cómo puedes pensar que no le importa? Te ama. ¿No te ha dicho eso? —No, no todavía. No importa. Se lo voy a decir tan pronto como lo vea. No puedo esperar otro segundo. —Su voz suena estable ahora, llena de determinación. Cuando mi mejor amiga quiere algo, va por ello—. Mejor me voy de aquí antes de que manden una grúa. Estoy cerca de dos horas así que dile a Ben que estaré ahí pronto. —Va hacia ti Mia. Te lo estoy diciendo ahora, tan pronto como le den el alta, se va de aquí. Suspira pesadamente. —Bueno dile que se quede quieto. —¿Lo has conocido verdad? No puedo decirle nada cuando se trata de ti. Se ríe suavemente, sorbiendo al final de su tenue risa. —Sí. Solo has que me llame cuando se esté yendo. Supongo que lo encontraré en algún lado. Camino hacia la entrada del hospital, habiendo hecho mi camino a lo largo del lado durante nuestra conversación. —Está bien. Te quiero. —También te quiero. Termino la llamada y pongo en buzón de voz, llorando otra vez cuando escuchó su voz. Y entonces lo dice: —Dile que lo amo Tessa. —Y paro el mensaje. Esto no es para mí. Es para él.


20 Traducido por July Styles Tate Corregido por Alessa Masllentyle

antengo mis ojos en Nolan mientras maneja torpemente el control remoto del televisor. Necesito una distracción y es lo único que me mantiene de saltar fuera de esta cama y no obtener una mierda acerca de mis puntos de sutura. Cada vez que miro a esta enfermera trabajar la aguja dentro y fuera de mi piel, parece ir más despacio. Así que no la miro. Porque necesito largarme de aquí. No me encontraba con ella cuando me necesitó. Me mata pensar que no podría conseguir apoyo de mí. Y peor que eso, es que hubo un momento en que consideré no ponerme el chaleco antes de esa redada. Algo podría haber sucedido. Una de esas balas podría haber sido letal y nunca hubiera podido sostenerla otra vez. Nunca vería su rostro iluminarse con su sonrisa o el brillo juguetón en sus ojos que están al borde de la seducción. Mi pecho está en llamas donde los moretones están formados, pero el dolor que siento justo ahora, sin ella, es atroz. Siento como si una parte de mi alma se hallara ausente. Es la mejor parte de mí, mi futuro entero, y tan pronto como la vea, le diré eso. Tessa entra a la habitación, limpiando debajo de sus ojos antes de darme un movimiento de cabeza. —Hablé con ella. Sabe que estás bien. Y parece bien ahora. Su mamá no sintió dolor cuando murió. Está en camino hacia aquí. Joder. No estaba allí para ella. Su mamá murió y no estaba allí. La opresión formada en mi pecho se intensifica y me burlo de la enfermera quien parece estar tomándose su jodido tiempo en mi brazo.


Tessa se acerca a la cama, sosteniendo su celular. —Aquí, necesitas escuchar esto. Lo tomo con temor. —¿Qué es? —No me responde, camina hacia Nolan y coloco el celular junto a mi oído. En cuestión de segundos, la voz de mi ángel me llena. —Estoy en camino, oh Dios mío, por favor dile que llame y me diga que está bien. Dile que lo amo, Tessa. Dile que se le voy a decir cada segundo por el resto de su vida. Que nunca pasará otro día sin escuchar esas palabras de mí. —Escucho su voz quebrarse antes de suplicar—: Por favor, no lo alejen de mí. La desesperación en su voz casi me destripa. Pero esas palabras, las palabras que he aplazado a decir, tienen mi corazón golpeando tan duro contra mi esternón que estoy seguro podría romperse por la mitad. Pero no me importa si lo hace. No quiero que deje de latir así. Haría cualquier mierda para mantenerme sintiéndome de esta forma. La necesito. Ahora. Comienzo a salir de la cama cuando la enfermera golpea mi hombro. —Tengo que hacer una puntada más. Y después tendrás que esperar para ver si el médico te dejará libre. Tienes una gran cantidad de moretones por esas balas y vas a tener un montón de dolor. Es posible que desees pensar en ir a casa con alguna medicación. Vuelvo la cabeza y me aseguro de que me está mirando directamente a los ojos. No quiero tener que repetirlo. —No me importa el dolor. Voy a soportar cualquier cosa para conseguir a la mujer que jodidamente necesito para respirar. Me necesita y tan pronto como usted esté terminando con la última puntada, estaré con ella. Sus ojos se abren un poco y estabiliza la aguja en mi hombro. —Pero el médico quiere… —Dígale que no voy a esperar que me dé el alta. Diga que me fui en contra de las órdenes. Me importa una mierda. —Veo mi hombro y luego de regreso hacia ella—. Esto no necesita estar bonito. Sólo termine así puedo salir de aquí. —Se pone en ello y le doy su celular a Tessa. Ella agita su mano. —No. Tómalo. Lo necesitarás para llamarla así ustedes dos no se pasan el uno al otro en la carretera. —Baja la mirada hacia Nolan y sonríe antes de mirarme de regreso con una expresión triste—. Su mensaje como que me mató. Apoyo la cabeza en la cama. —Sí. En cierto modo me mató también. La enfermera se detiene y se quita los guantes, después coloca un vendaje encima de mis puntos de sutura.


—Todo terminado. Voy a buscar el papeleo que necesitas firmar. — Estoy fuera de la cama antes de que ella deje la habitación y mi rapidez la sobresalta—. Uh, no va a quedarse y firmar nada, ¿verdad? —Nop. —Me dirijo a Tessa quien está alzando en brazos a Nolan mientras la enfermera pronuncia algo en voz baja, saliendo de la habitación—. ¿Lo tienes? —Sip, ve con ella. Pero por favor, sé cuidadoso. He sufrido suficiente estrés hoy. Le doy un beso a Nolan antes de correr a toda velocidad fuera de la habitación y por el largo pasillo hacia la escalera. Estoy fuera de la puerta y corro directo a mi camioneta, que afortunadamente Luke se aseguró de que estuviera aquí para mí para cuando me dieran de alta. Pero no importa. Jodidamente robaría un carro a este punto para ir con ella. Tan pronto como las barras se registran en el celular de Tessa indicando recepción, marco el número de Mia. —Hola, todavía como una hora y media en la calle. ¡Este tráfico es ridículo!, ¿ya nadie trabaja? Enciendo mi camioneta y me alejo del hospital, el sonido de su voz enviando un dolor a través de todo mi cuerpo. —Nena —susurro, mi voz una cansada súplica. Oigo su grito ahogado y luego su respiración estupefacta llena mi oído. —Ben —dice a través de un suave grito. Mi nombre en sus labios cubre el dolor que siento ahora mismo. Ese dolor que he sentido durante las últimas horas. La esperanza y la necesidad pura inundan mis sentidos y empujo mi pie en el pedal del acelerador hasta que toca el fondo—. Oh, Dios, bebé. Estoy tan feliz de escuchar tu voz. Estaba muy preocupada. —Ángel, ¿dónde estás? Estoy tomando la 215 ahora mismo. —Estoy en la Ruta 7. ¿Por qué no sólo esperas ahí por mí? Podríamos pasarnos uno al otro. Me río ligeramente, mi primera risa desde ayer. —No hay forma de que te deje pasarme, nena. Sólo mantente manejando hacia mí y te encontraré. Hace una pausa por un tiempo y casi puedo ver su inquietud a través del celular. —Ben, tengo algo que decirte. No puedo esperar un segundo sin decirte esto. Cristo, necesito decir eso también. Pero no de esta forma. Mierda, todavía no. —No lo digas Mia. Quiero verte a los ojos cuando te lo diga. Y entonces me lo puedes decir de regreso. ¿Está bien? Sólo espera por mí. Ella sorbe varias veces. —Está bien. Pero será mejor que lo digas en el segundo que me veas o lo diré primero. He esperado el tiempo suficiente por ti, Benjamin Kelly. No me hagas esperar más.


Agito mi mano libre del puño que está comenzando a establecerse permanentemente. Conociendo a Mia que es tan parecida a mí se siente como si tuviera comezón y no pudiera rascarse. —No más espera, nena. Te prometo eso. —Bien. —Se detiene y un débil gruñido llena el celular—. Mierda, bebé. Mi celular está muriendo. Debería bajar aquí en caso de que se descargue y nos pasemos el uno al otro y tenga que llamarte. En realidad estoy apostando a que eso suceda. —No dudes de mí, Mia. Te encontraré en cualquier lugar. La posesiva hambre en mi sangre anhela demostrar que se equivoca en este caso. No necesitará ese celular de nuevo. Me siento atraído por ella como un jodido misil. Ríe un poco. —Sí, eres el mejor.

Sabía que me encontraría con ella en algún lugar de la Ruta 7. Este era el tramo más largo de la carretera que conectaba Alabama y Georgia. Sólo buscaba un vehículo que cruzara la cubierta mediana de césped que separa el límite este y oeste. Y tan pronto como ese jeep rojo entra en mi campo de visión, siento como si alguien me conectara a un tomacorriente. Mi cuerpo entero se pone rígido por la anticipación mientras cruzo los tres carriles y conduzco mi camioneta por el medio. La parte trasera derrapa varias veces dada la velocidad que tomo, pero no puedo ir lento. Conduzco hacia la dirección del tráfico, todavía en el medio, y el jeep rojo corre a toda velocidad en la carretera entre los carros y derrapa para detenerse en el césped. Cristo, nena. Si tengo un accidente justo ahora… Subo de golpe el freno de emergencia y salto de mi camioneta, dejándola encendida. Ella balancea sus piernas fuera del jeep y salta, estabilizándose antes de comenzar a correr en mi dirección. Mia. Mia. Mia. Se golpea contra mi pecho, un quejido escapando de ambos mientras la sostengo contra mi pecho. El dolor que causa a mis moretones es ignorado. No la puedo dejar ir. Todavía no. Pero la alejo de mí y tomo su delicado rostro con ambas manos. Me mira con desesperación. Por abrazarme. Por hablar conmigo. Por jodidamente escuchar lo que he guardado para ella. No voy a hacerla esperar más.


—Te amo. No puedo recordar un momento en el que no te amé. Lo siento tanto, no estaba ahí para ti cuando me necesitaste, pero eso no pasará otra vez. No puedo estar sin ti, ángel. Por favor dime que te quedarás conmigo. —Dejo caer mi frente contra la suya y cierro mis ojos. La magnitud de mi amor por ella es gigantesco—. No puedo decirte adiós. Sus manos agarran mis muñecas con un apretón gentil. —También te amo. Y nunca tendrás que decirme adiós. Se suponía que estarías en el bar esa noche, Ben estabas destinado a ser mi primero, y mi último. No puedo imaginarme a mí misma con alguien más. No ahora. Ni nunca. — Abro mis ojos cuando siento las lágrimas caer por mi rostro, las alcanza y las limpia—. Aquí es donde pertenezco. Donde quiera que estés. Siempre. Su declaración me hace luchar para mantenerme de pie. Mis rodillas se sienten lo suficientemente débiles para dejarme caer. Pero me tiene. Envuelve sus brazos alrededor de mi cintura y coloca su cabeza sobre mi pecho. Entierro mi cabeza en su cabello. —Volveremos por tu auto. No voy a regresar a casa en vehículos separados cuando he estado sin ti durante tanto tiempo. Se ríe contra mí, su rostro se eleva y me golpea con esa sonrisa. — No ha pasado incluso un día entero. —Se siente como un año entero. Vamos. Me muevo a lo largo del césped y la ayudo a subirse dentro de mi camioneta, después aseguro su vehículo. No hay espacio entre nosotros, nunca más. Y nunca habrá otra vez. Está contra mi lado todo el camino a casa. Su cabeza en mi hombro y mi mano en su regazo con ella aferrándose a mí. Dejo que su olor llene mis pulmones, sintiendo que me calma como una maldita droga. ¿Analgésicos? No. No necesitaré ningún analgésico. Ella me tiene completamente relajado, cada músculo de mi cuerpo flojo, hasta que siento sus labios presionados contra mi cuello. Se retuerce contra mí, moviendo mi mano hacia abajo entre sus piernas. —¿Recuerdas cuando estabas muy cerca de estacionarte al lado de la carretera y tomarme en tu camioneta? —Su respiración calienta la piel debajo de mi oreja, enviando una sacudida directamente a mi polla—. Quiero eso. Ahora mismo. —Y entonces su mano presiona sobre mi masiva erección, la que amenaza con rasgar a través de mi cremallera. Siseo a través de un gemido y trabaja a través de mis pantalones. — ¿Quieres que te tire en la asiento trasero y te folle a un lado del camino? — La siento asentir contra mí mientras sus dientes tiran de mi oreja—. Joder. ¿Qué tan húmeda estás ahora? —Mucho. —Agarra mi mano y la desliza debajo de su vestido, presionado mis dedos contra sus bragas. Mi pene se vuelve dolorosamente


duro al sentir su excitación y gime cuando presiono un dedo contra su clítoris—. Ben, por favor —jadea, enterrando sus uñas en mis muñecas mientras giro mi mano. Deslizo a un lado sus bragas y entierro un dedo dentro de ella. Su cabeza cae sobre el asiento con un suspiro tembloroso. —Jesucristo. Espera, ángel. —Protesta con un gemido mientras deslizo mi dedo fuera de ella y lo meto en mi boca. Me desvío hacia un camino recóndito que rompe en una zona boscosa aislada, estaciono mi camioneta entre los árboles. Doy vuelta a la camioneta y desabrocho el cinturón de seguridad mientras ella hace lo mismo—. Sube sobre el asiento y saca ese vestido. Te quiero desnuda y lista para mí. —Cumple con una risa alegre, y me da una hermosa vista de su culo mientras se mete en la parte posterior. Salgo de la camioneta y echo un vistazo alrededor. Estamos completamente aislados. Bueno. Nada interrumpirá esto. Abro la puerta de atrás, libero mi polla de mis pantalones antes de entrar. Está quitándose sus bragas, su vestido descartado en algún lugar. Sus ojos hambrientos se fijan en mi polla que poco a poco acaricio mientras la observo. —Estás tan duro para mí —afirma con un tono fascinado. Llega a mí, pero rápidamente coloca sus manos en su espalda—. ¿Quieres que haga eso? ¿O debería tocarme mientras ves? Cristo. Eso es tentador como el infierno. Mi polla se sacude en mi mano con el pensamiento. Pero estoy repentinamente agitado con la necesidad de sentirla alrededor mío. Ninguna otra cosa será suficiente en este momento. Agarro su pierna y la jalo hacia mí, manteniendo mi otra mano en la base de mi polla. —Siéntate a horcajadas sobre mí. Quiero esas tetas en mi cara. La guío sobre mí, deslizando mis manos por sus muslos mientras ella agarra mi polla y lo frota contra sí misma, lubricando la cabeza. — Joder, se siente increíble, nena —gruño a través de la mandíbula tensa. Me inclino y lamo su pezón firme, provocándolo antes de meterlo a mi boca. —Ben —susurra, cambiando su peso hacia adelante y me guía a su entrada. Agarra mi cara con las dos manos, tirando de mí lejos de su pecho y me mira a los ojos—. Mírame. —Su boca se separa ligeramente mientras se baja a sí misma, llevándome hasta el final—. Te amo. Inclino mi cabeza hacia atrás y sonrío. —¿A mí? ¿O a mi polla? — Antes de que pueda responder, agarro sus caderas y la levanto, entrando en ella unas cinco veces con fuerza bruta—. ¿Tú. Amas. Esto? —pregunto entre embestidas. —Sí. Dios, sí.


Cuando termino, toma la iniciativa y entierra sus uñas en mis hombros mientras se mece en mi contra. —Cuidado, nena —le advierto cuando su mano presiona contra mis puntos de sutura. Sus ojos van hacia el lugar en mi brazo y levanta la manga de mi camisa. Su frente se surca con dolor, culpa, tal vez. No estoy seguro. Se inclina, apretando su mano en mi pecho mientras besa el vendaje. Me estremezco a la presión que pone sobre mí y lo nota. Sus manos agarran la parte inferior de mi camisa. —Quítate la camisa. La dejo alzarla más allá de mis abdominales superiores. —Estoy bien. Sólo con un poco de dolor. —Quiero verlo. —Tira con determinación y cumple, cambiando para que pueda levantarlo por encima de mi cabeza. Inhala rápidamente, sus ojos asimilando los nueve cardenales y los moretones que se han formado alrededor de ellos. Su mano se sitúa gentilmente sobre uno de los cardenales que se encuentra justo en el medio de mi pecho. Veo su labio temblar y levanto el brazo, ahuecando un lado de su cara. Sus ojos se encuentran con los míos en agonía—. Podría haberte perdido. Empujo su rostro hacia mí. —No. Nunca me perderás. Te dije que nada podría llevarme alguna vez lejos de ti. —Rozo mis labios contra los de ella y pruebo sus lágrimas en mi lengua—. No llores. No ahora. Perteneces aquí conmigo, Mía. Me besa suavemente, después limpia sus lágrimas. —Hazme el amor. Al igual que la primera noche. —¿Quieres que sea suave? —pregunto, serpenteando mis brazos alrededor de su cintura. Asiente antes de caer de mi regazo y acostarse en el asiento de atrás, con las piernas abiertas. Empujo mis pantalones y bóxers hasta la mitad del muslo antes de ponerme entre sus piernas—. Guíame, nena. Sonríe y llega a mí alrededor, empujándome directamente dentro de ella. Empujo mis caderas, lentamente, dejándola sentir cada centímetro de mí mientras me sostengo sobre mis codos. Sus ojos se agitan cerrándose y se arquea contra mí, rozando su pecho contra el mío con una inhalación profunda. Puedo sentir su corazón golpeando contra mi pecho, imitando mi ritmo. Beso su mandíbula, su nariz, sus mejillas. Cada centímetro de su cara es tocado por mis labios. Me deja adorar su cuerpo como si fuera la primera vez. Mis manos acarician cada parte de ella, mis labios deslizándose por su piel. La aprendo de memoria. Su aroma. Su sabor. La forma en que su cuerpo se estremece contra el mío. La sensación de ella en este momento, debajo de mí mientras alargo esto, mientras prolongo este momento con ella, esto, mierda esta es la razón de mi existencia. Con cada respiración que tomo, tomo una para ella.


Gime en voz alta y agarra mi cara, presionando sus labios contra los míos. —Estoy tan cerca. —Me muevo en ella al mismo ritmo. No acelero. No la tomo a de la forma en que estoy acostumbrado—. Oh Dios, Ben — dice contra mis labios, rastrillando sus uñas en mi espalda—. Por favor. —Lo sé, ángel. Te tengo. —Deslizo mi mano entre nosotros y presiono mi pulgar contra su clítoris. Responde con un grito lloroso y llega. Justo allí, con sólo unas pocas caricias. Sus ojos se abren y envuelve sus piernas alrededor de mí. —No quiero irme sin ti. —Apenas consigue decir su oración antes de que su cuerpo se tense alrededor de mí—. Ben… Me quejo en voz alta y siento mi orgasmo quemar por mi columna vertebral. —Mierda. —Observo sus labios dividirse en un grito silencioso, cerrando los ojos mientras el placer se acumula, y empuja sus rodillas hacia atrás, necesitaba conseguirlo más profundo. Mi respiración es robada de mí mientras salgo de ella, conduciéndola hacia su punto de agotamiento. Dándole cada pedazo de mí. Y a pesar de que fui cariñoso y sin prisas, me sacude con una intensidad cegadora. Del tipo que sólo he sentido con Mia. Me dejo caer sobre ella, apoyando mi cabeza en su pecho. Sus brazos se envuelven alrededor de mí y me abraza fuerte. Más cerca. Nunca lo suficientemente cerca. No me puedo imaginar amarla más de lo que hago ahora, pero sé que lo haré. Debido a que cada segundo que estoy con ella, caigo más fuerte. Es la forma en que siempre ha sido entre nosotros. Incluso cuando me mantuve atrás. La amaba cuando se convirtió en mi mejor amiga. Y dada la oportunidad, nunca cambiaría la forma en que sucedió. Nunca me retractaría de esas semanas en las que sufrí en silencio, queriendo más de lo que estaba dispuesta a dar. Le daría eso una y mil veces si lo necesitara. Un futuro con ella era más de lo que podría merecer. Y voy a quererla como el regalo que es hasta extraer mi último aliento.


21 Traducido por Lizi_0696 Corregido por Marieta16

a sabes, antes de que todo esto comenzara entre ustedes dos, técnicamente eras mía para el verano — dice Tessa mientras me ayuda a empacar mis cosas de la habitación que he ocupado durante los últimos dos meses—. Quiero decir, no veo el perjuicio que termines tu tiempo aquí conmigo y luego te vayas vivir con Ben después que el verano termine. —Porque él fue muy rápido para estar de acuerdo con esa disposición —declaro con una suave risa. Yo sabía que no había manera en el infierno para prolongar mi mudanza. Es todo acerca de lo que él ha hablado en los últimos cinco días. Estoy realmente sorprendida de que haya tardado tanto—. Y actúas como no fuera a estar a la vuelta de la esquina. Te das cuenta de que estoy aquí permanentemente, ¿no? Sonríe sobre su hombro mientras agarra la ropa que cuelga en el armario. —Ese no es el punto. Me encanta que ustedes dos estén juntos, pero él es un pretendiente horrible. Siempre lo ha sido. Cojo la ropa que tiene ella y las saco de las perchas. —¿Has hablado con él? —¿Con quién? —Le doy una mirada de complicidad y pone los ojos en blanco—. ¿Por qué iba a hablar con él? No hay nada de qué hablar. Se acabó. Sus palabras son definitivas, pero conozco a Tessa. Ella se está haciendo daño. Nunca lo admitirá, pero lo echa de menos. —¿Esta noche no va a ser rara? ¿Al verlo en el concierto? Se encoge de hombros una vez antes de llevar las perchas de vuelta al armario. —Va a haber como cinco mil personas allí. Lo puedo evitar en


una multitud de ese tamaño. Además, tengo la intención de quedar como una cuba, lo cual es seguro que ayudará con la situación. —Cierra la puerta del armario antes de dejar caer su frente, golpeando la madera con un ruido sordo. —Tessa… —No quiero hablar de eso. —Levanta la cabeza y se vuelve hacia mí, sus ojos dicen exactamente lo que ella está sintiendo—. ¿De acuerdo? Asiento. —De acuerdo. Terminamos de empacar lo de mi habitación en silencio. Sé que cuando esté lista para hablar de eso, se va a abrir. Y sabe que estaré aquí cuando sea que llegue ese momento. Mi tía se ocupa de la venta de la casa de mi madre por mí, permitiendo que me quede en Alabama durante el proceso. Ben y yo estaremos haciendo un viaje pronto para tener el resto de mis cosas, pero para ser honesta, tengo todo lo que siempre he necesitado. Nunca me imaginé regresar a Ruxton, pero ahora no puedo imaginar no vivir aquí. Esta siempre fue mi casa. Dondequiera que él estaba. Después de cargar mis cosas en el Jeep para poder llevárselo directamente a Ben después del concierto, Tessa y yo nos dirigimos hacia el campo. Ben acabó por conseguir entradas para ver a Luke Bryan. Con tumbonas, las cuales nos permitieron colocarnos en el campo con vistas al escenario y nos sentamos en nuestros vehículos mientras disfrutamos de la música. Veo a la camioneta de Ben después de serpentear dentro y fuera de la multitud y el parque al lado de esta, viendo como él saltaba de la cama y se acercaba a mi puerta. —Oye, nena. ¿Empacaste todo? —Abre la puerta para mí y yo salto fuera, saludando a Reed quien está haciendo su camino hacia Tessa. Cojo su mano y dejo que me lleve a la parte trasera de su camioneta. —Sí. Todo está en el Jeep. Tu hermana no está muy feliz por esto. Se ahoga una risa mientras se le cae la puerta trasera hacia abajo. —Al igual que me impediría vivir contigo. Aquí. Hasta que vayas. Subo a la parte trasera de su camioneta, al ver las almohadas y las mantas extendidas para nosotros. Me dirijo a él con una sonrisa nostálgica. —¿Voy a tener suerte durante este concierto? Él envuelve sus brazos alrededor de mi cintura y me besa el hombro desnudo. —Siempre estoy preparado, ángel. Mi chica parece estar un poco insaciable últimamente. —Eres como un pequeño y sucio niño explorador —agrego, al oír la risa de Tessa sonando más fuerte detrás de mí. Me giro en los brazos de Ben y la descubro caminando hacia nosotros con Reed.


—Oye. Estoy muy contento de que ustedes trabajaran su mierda. Apestan como amigos —dice Reed a través de una sonrisa burlona. Le muestro el dedo por encima del hombro de Ben y él echa la cabeza hacia atrás con una carcajada. Justo cuando Tessa abre la boca para hablar, otro camión se detiene junto a Ben y le llama la atención. — Oh perfecto. ¿No pudo haberse perdido de camino aquí? El pecho de Ben se sacude de risa contra mi espalda mientras sus manos se deslizaban a través de mi abdomen. —Hemos estado aquí una y mil veces. Dudo que se pierda. El cuerpo de Tessa se pone rígido de repente y vuelvo la cabeza para ver por qué. Luke no es el único que emerge de su camión. Una alta y rubia de piernas largas está a su lado mientras él se une al grupo, deteniéndose a unos cortos metros de Tessa y Reed. Mueve la mirada de Tessa a nosotros. —Chicos, esta es Brandie. Brandie estos son… todo el mundo. —Agita su delicada mano, la que no está casualmente recorriendo libre sobre el pecho de él. Luke envuelve su brazo alrededor de su cintura—. Vamos a ir más cerca del escenario. Nos pondremos al día con ustedes más tarde. A medida que se aleja con la señorita Sobona, Tessa cierra la puerta trasera de la camioneta y sobresaltándonos a los tres. —Bueno, parece encantadora. Él está realmente raspando el fondo del barril ahora, ¿verdad? Reed se encoge de hombros una vez. —No lo sé. Ella es muy caliente. —Lo mira y él retrocede un poco—. Sí, realmente tiene que estar en la esquina de la calle. ¿Y su nombre podría ser más de puta? —Podrías pensar lo mismo si su nombre fuera María —dice Ben—. Deja de ser celosa, Tessa. Rompiste con él. Ella se despide y agarra la mano de Reed. —Lo que sea. Vamos por varios cientos de cervezas. ¿Quieren algo? —Se dirige hacia nosotros, su rostro aún tenso con amargura. —Estoy bien —le digo, mirando a Ben que está situando las almohadas y extendiendo la manta. —Yo también —añade. Tessa y Reed desaparecen en la multitud. Me doy la vuelta justo a tiempo para ver a Ben llegar y sacar un marco de una imagen. Me sonríe y se sienta en la manta con la espalda apoyada en una almohada. Él se estira hacia mí con su mano libre. —Ven aquí, ángel. —¿Qué tienes ahí?


Acaricia el punto entre las piernas y me siento con mi espalda contra su pecho, dejando caer los brazos sobre sus piernas. Coloca el marco en mi regazo. —No llores —susurra en mi oído. Inclino el marco y miro el dibujo. Tres figuras, sin duda dibujados por Nolan, que representan nuestra familia. Mi familia. Incluso me etiqueta como Mami Pincesa Mia. Y las lágrimas vienen al instante. No puedo evitarlo. —Sus habilidades artísticas son horrendas. —Limpio las lágrimas de mis ojos mientras se ríe en mi contra—. Dios, es el más dulce, ¿no? ¿Podemos colgarla en tu casa? —Nuestra casa —me corrige. Aprieta su boca contra mi cabello otra vez—. No llores, bebé. Abro la boca para decirle que no puedo dejar de llorar al ver a nuestro primer dibujo de la familia, pero borra cada palabra de mi vocabulario cuando coloca una pequeña caja en mi regazo. Ya sabes, el tipo de caja que toda chica reconoce. Grito en voz baja, sostengo el marco fuertemente contra mi pecho mientras mis ojos se quedan pegados a la caja. Sus manos firmes lo abren. —¿Sabes cuánto te amo? Asiento y agarro el marco más duro, sintiendo las lágrimas en mis ojos. Parpadeo alejándolas y me centro en el anillo que él está sosteniendo entre sus dedos. —Tanto como yo te amo. —Me atraganto con eso. —No, ángel. Nadie ha amado nunca a nadie tanto como yo te amo. Me temo que tengo que vencerte en eso. —Hace un gesto hacia mi mano y la coloca en las suyas, lo que le permite deslizar el anillo en mi dedo—. Eres mi mejor amiga, Mia. Te quiero todos los días, por el resto de mi vida. Siempre voy a apreciar cada momento que me das. Cásate conmigo, nena. Estoy asintiendo y murmurando—: Sí —incluso antes de que termine. Y entonces me gira y me acuna contra su pecho, adorándome con besos por toda la cara—. Gracias —le digo a los labios. Lo siento curvarse en una sonrisa. —¿Por qué? Le beso a lo largo de su mandíbula hasta su oído. —Por estar en el bar esa noche. Por ser el hombre que eres. Por darme a Nolan. —Me muevo hacia atrás y le acuno la cara entre mis manos—. ¿Podemos tener más hijos? Lleva mi mano hasta sus labios y besa a la parte posterior de la misma. —¿Podemos empezar ahora mismo? Y entonces estoy sobre mi espalda, su cuerpo cubriendo el mío. Me río contra él mientras retira el pelo de mi cara. —Estamos en el medio del campo. —No me importa. Nadie nos puede ver de todos modos. Mira lo alto que estamos.


—Sí, pero me han dicho que soy bastante ruidosa —bromeé mientras besa mi cuello. Él gruñe y muerde una vez en mi piel sensible allí—. Te amo. —Te amo. —Quiero un montón de bebés. Su cabeza se acerca y sonríe ampliamente. —Muchos. Cambia su peso y pone su cabeza en la almohada, tirando de mí, así que estoy recostada sobre su pecho. Y nos quedamos así mucho después de que Tessa y Reed regresan. Mucho tiempo después de que se inicie y termine el concierto. Hasta que estamos en el único vehículo que queda en el campo. Me hace el amor bajo las estrellas, su ternura interrumpida en un frenesí salvaje cuando ambos lo necesitamos. Es perfecto. Estoy segura donde pertenezco. Donde siempre estaré.


Traducido por Alysse Volkov Corregido por Alessa Masllentyle

ia: Nos vemos en nuestro lugar. Miro mi teléfono, leyendo el mensaje de texto por segunda vez. Nuestro lugar. ¿Qué lugar? En lo que a mí respecta, cada lugar al que he llevado a Mia se ha convertido en nuestro lugar. Y hemos acumulado un montón de lugares en los últimos cuatro meses. Voy a releer su mensaje de texto cuando mi teléfono suena. Mia: El bar, Ben. Niego con la cabeza con una sonrisa. Yo: No la había captado. ¿Qué te he dicho sobre dudar de mí? Mia: Sólo date prisa antes de que uno de los otros hombres de aquí me lleve a casa. Yo: Mia... Mia: Estoy bromeando. Pero, date prisa. Estoy en el estacionamiento dentro de diez minutos, estacionándome al lado de su jeep. Está casi tan lleno como la noche que Mia se convirtió en mía, pero la veo en ese mismo taburete que ocupaba hace tantos meses. No voy a ella, sin embargo. En cambio, voy al lado de la barra donde no puede verme y la observo sin que lo sepa. Está tocando la barra ansiosamente con sus dedos, mirando sobre su hombro cada pocos segundos hacia la puerta. Su cabello está suelto y está usando una camisa que tiene mis ojos pasando de su pecho a su cara y otra vez. Hago un gesto hacia el camarero. —¿Puedes enviar una de esas bebidas de color púrpura a esa chica para mí?


Asiente y se pone a trabajar en la bebida mientras saca su teléfono con el ceño fruncido. Mi teléfono emite un pitido. Mia: He mencionado hoy, ¿verdad? Yo: Eres tan jodidamente hermosa. ¿Sabes eso? Justo cuando mi mensaje llega, el camarero coloca la bebida en frente de ella. Ella le sonríe, mirando a la bebida y luego echa un vistazo a su teléfono. Sus ojos inmediatamente encuentran los míos a través de la barra y me dirijo a ella. Mi mano roza a lo largo de su espalda y reclamo mi lugar. —Te veías sedienta de donde estaba parado. Pensé que te ayudaría —le digo con una sonrisa. Pone una mano en mi rodilla. —Tengo que hablar contigo de algo. Inclino mi cabeza y empujo su bebida más cerca de ella. —¿Y qué es eso? —Tenemos que mover la fecha de la boda. —Agarra la pajilla entre sus dedos y la usa para revolver su bebida. —¿Por qué? ¿Pensé que querías una boda veraniega? Quiero decir, estoy a favor de secuestrarte en este momento y hacerte mi esposa, pero parecías bastante emocionada con la fecha. Sonríe y empuja la bebida lejos, haciendo un gesto al camarero. Él se detiene frente a nosotros y me da un guiño amistoso antes de mirarla. —Lo siento. ¿Se puede hacer esto sin alcohol? No puedo beber esto. —Claro que sí —dice, llevándose el vaso. Me golpea con una sonrisa y coge mi mano, colocándola a través de su estómago. —Ben. —¿Mmm? —Todavía estoy tratando de reconstruir el por qué de repente no quiere esa bebida que tan ansiosamente consumió en nuestro primer encuentro. Me toma un minuto concentrarme en mi mano. Mis ojos se encuentran con los de ella y sonríe. Y después hace clic—. Bebé, ¿estás embarazada? —La esperanza en mi voz domina sobre la ansiedad repentina que comienza a elaborarse en mis entrañas. —Realmente no quiero ser del tamaño de una casa cuando esté caminando por el pasillo hacia ti. ¿Entonces, pensaba que tal vez podemos tener una boda de primavera en su lugar? Tendría cinco meses entonces. —Ángel. —Me pongo de rodillas en medio de la barra, presionando mi cara contra su estómago—. Por favor, dime que no te estoy escuchando mal. Se ríe contra mí y se da la vuelta para enfrentarme. —No estás escuchándome mal. Nolan va a ser un hermano mayor.


Mis sentidos se inundan con la necesidad de proteger a esta mujer y mi bebé que lleva dentro. —Tenemos que salir de aquí. —¿Por qué? Este es nuestro lugar. Niego con la cabeza y me pongo de pie, agarrando un poco de dinero de mi billetera y pagando por la bebida que no consumió. —Hay gente fumando. Y es muy fuerte el ruido. Se ríe y pone su mano en la mía, permitiéndome llevarla fuera. — Cariño, no creo que el nivel de ruido aquí vaya a lastimar al bebé. Él es apenas del tamaño de un cacahuete en este momento. Me detengo en medio del estacionamiento, dando la vuelta. —¿Él? Me sonríe y pone sus manos en mi pecho. —Sólo es un presentimiento que tengo. Es demasiado pronto para decirlo. —Envuelvo mis brazos alrededor de ella, mirando fijamente a la mujer a la que le daré toda mi vida—. Vas a meterme en una burbuja por los próximos nueve meses, ¿no es así? Beso su frente, tirando de ella contra mi pecho. —Voy a hacer lo que sea necesario —le digo. Y no discute conmigo. Me permite sostenerla justo donde nos quedamos esa noche. Antes de que supiera que cambiaría mi vida. Antes de darme cuenta que sostenía la mujer con la que me iba a casar. Mi futuro. Mi para siempre. Todo mío.


Thing for You – Hinder What if I Was Nothing – All That Remains Never say Never – The Fray All I Ever Needed – Bret Michaels All I Wanna Do is Make to Love You – Halestorm Crash My Party – Luke Bryan A Drop in the Ocean – Ron Pope Hands on You – Florida Georgia Line Stay – Florida Georgia Line Not Ready to Make Nice – Dixie Chicks Be with You – Enrique Iglesias A Thousand Years – Boyce Avenue Torn the Pieces – Pop Evil Best is Yet to Come – Red Crazy – K-Ci & JoJo Lie to Me – Red


Traducido por Fiioreee & Angie De Rossi Corregido por Alysse Volkov

Mia: ¡Oh, Dios mío, estoy tan emocionada! ¡Siento que no he estado contigo en años! Mia: Date prisa. ¿Está dormido? Sólo acuéstalo. Él va a estar bien. En realidad no, no hagas eso. Él va a gritar, y luego me voy a sentir culpable. Mia: Mierda, estoy tan caliente en este momento. Podría empezar sin ti. Pero no lo haré... pero podría. Mia: Ben, date prisa. Sonrío hacia abajo al teléfono en mi mano mientras Chase se frota la cara en mi camisa. —Amiguito, verdaderamente me estás jodiendo aquí luchando contra el sueño. Tu mamá está en la otra habitación, y está lista. Sin embargo, tengo que esperar por ti, hombrecito, y cuanto más tiempo te lleve desmayarte, más finas son mis posibilidades de conseguir ese coño. ¿Y sabes cuánto tiempo ha pasado? ¿Sabes cuántos años tienes? —Chase arrulla en mi contra—. Tienes seis semanas hoy, Chase. Seis semanas. Sé que eso no significa nada para ti en este momento, pero cuando seas mayor, y hayas pasado tanto tiempo sin estar dentro de tu mujer, vas a entender la gravedad de esta situación. Tu padre está muriendo aquí. Lleva sus dedos a su boca, y una ola de alivio cae sobre mí. Conozco ese signo. No faltaría mucho ahora. Yo: Dame cinco minutos más. Él está chupando sus dedos ahora. Es curioso, yo estaré haciendo lo mismo después de que haga que me montes. Mia: Me estás matando... Termino con el móvil cuando el sonido se desvanece y lo dejo en el planeador, meciendo a Chase lentamente como a él le gusta. Es tan diferente a Nolan. Chase necesita constante movimiento para conciliar el sueño, y ruido. Cualquier tipo funciona para él. No tiene por qué ser tu


móvil. Se dormiría en una multitud de personas en el centro comercial, siempre y cuando él se está moviendo alrededor. Pero Nolan, cuando era un bebé, no podía hacer nada con él. Necesitaba estar quieto, y necesitaba silencio. Eso me llevó una eternidad averiguarlo. Pensé que a todos los bebés les gustaba escuchar a aquellos versos infantiles molestos cuando estaban en sus cunas. Pero no Nolan. Me paseaba con él, tratando de conseguir que se duerma cuando el maldito móvil sonaba de fondo, y eso acababa siendo peor. No fue hasta que estaba agotado de casi dos semanas de la lucha contra él conmigo todas las noches cuando me senté en el sofá con él contra mi pecho y cerré los ojos. No trataba de conciliar el sueño. Nunca haría eso mientras sostenía un bebé, pero estaba malditamente drenado. Angie estaba Dios-maldito-sabe-dónde, y sólo necesitaba un descanso. Incluso si ella se encontraba cerca, no quería tratar con él. Lo puse a la cama todas las noches. Jugué a ambos padres mientras hacía lo que mierda quería. Nunca me quejé porque yo amaba a mi hijo, y quería cada segundo con él. Pero joder, estaba cansado de estar toda la noche constantemente. Sólo quería sentarme por un minuto y cerrar los ojos. No incluso treinta segundos después que me puse cómodo en el sofá, se quedó dormido. Estaba oscuro. Estaba tranquilo. Y no me movía. A la noche siguiente, y todas las noches después cuando él estaba conmigo, me senté con Nolan en mi sala de estar, y casi de inmediato, se cerraban sus ojos. Si me hago esa mierda con Chase esta noche, nunca tendría sexo. Y estoy jodidamente teniendo sexo. Después de dejar mi móvil una vez más, me deslizo fuera del cuarto de Chase una vez que está dormido en su cuna. Llego a la puerta de mi dormitorio, palmeo la perilla, y giro para abrir la puerta. —¿Papi? Mi cabeza golpea la puerta todavía cerrada con un ruido sordo. Tan jodidamente cerca. Oh, Dios. ¿Qué aspecto tiene ahí dentro? ¿Esta desnuda? ¿Está bombeando mi pequeño ángel sucio sus dedos dentro y fuera de ese dulce coño sólo de pensar en mi pene? —Papiiiiiiiii. Mi mano se cae del pomo de la puerta y presiona contra mi erección. —¿Sí? —Vuelvo la cabeza, manteniendo mi templo en la puerta, y descubro a Nolan de pie al final del pasillo con su dragón de peluche en sus brazos. —No puedo mimir. Mi cedebo quiede ved teledision y comer un bodadillo. Agarro a Nolan en mis brazos y entro en su cuarto. —Es demasiado tarde para ver la televisión y comer un bocadillo. Deberías haber estado


dormido hace una hora. —Le tendí en la almohada, y sus manos agarraron en un puño a mi camiseta, negándose a dejar que me enderece—. Nolan... —¿Pedes acostate comigo? Pod favod, papi. Mis manos se aplanan en la cama, y me quedo mirando hacia abajo a mi hijo. Sus grandes ojos grises son pesados, los párpados ligeramente hinchados por el sueño. Su cabello es un desastre natural, y su boca se abre para permitir que el oído de su dragón se deslice dentro de él para chuparlo. Levanta su mano y recorre su dedo por mi nariz, y joder, me tiene. Sonríe grande detrás de ese dragón, porque sabe que me tiene cuando saca esa mierda. Repito el gesto y subo a su lado, él metiéndolo con la mano que no estaba detrás de mi cabeza. —¿Papi? —¿Mmm? —¿Poqué no fui a la caza de mami dunca más? Mi pecho se aprieta, dificultando la respiración. No hemos hablado de esto. Nolan rara vez pregunta por Angie, con excepción de las veces que preguntaba si iba a verla de nuevo. Y le he dado una respuesta de una palabra, sí, y cambié de tema, porque no sé qué coño decir. No quiero que él la vea de nuevo, pero cuando salga de la cárcel en poco tiempo, estoy seguro de que voy a tener que lidiar con esa mierda. Probablemente va a servir unos cuantos años más por conducir bajo la influencia del alcohol, cargo por la que fue arrestada. Por la cual podría haber matado a mi hijo. Si tuviera algo que decir en el mismo, que coño se pudra en la cárcel por el resto de su vida. Pero no lo hago. No puedo hacer mierda sobre ella saliendo algún día, pero puedo proteger Nolan. Es mío. Mia es su mamá ahora, y Angie puede irse a la mierda si piensa que él está distanciándose de nosotros. —¿Papi? Miro a los ojos cansados de Nolan. —Tu mami, tu primera mami, tenía que ir a alguna parte, porque no podía ser una buena mami para ti. Pero ella te amaba mucho, y quería que tuvieras la mejor mami en el mundo entero. Así que ella y yo, fuimos a buscar una princesa, porque sabíamos que una princesa sería la mejor mami para ti. Sonríe, dejando caer la oreja dragón de su boca. —Yo quiedo a la Pincesa Mia, papi. Ella ez la mejod mami de todaz. —Y ella te ama mucho, amiguito. —¿Mi pimeda mami me quedía de vedad? Asiento antes de que tenga la oportunidad de dudar, porque yo no sé ni mierda la respuesta a esto. Y esta puta mierda me mata. ¿Qué niño debería tener que cuestionarse esto? ¿Qué clase de mierda de persona hace su propia duda al niño sobre si los aman o no?


Pasando mi mano a lo largo de su mejilla, lo siento apoyarse mientras que lleva al dragón a su boca. —Ella te amaba, amiguito. No podía amarte como una princesa podía. Nolan cierra los ojos y se escabulle cerca, acariciándose contra mi camisa. —¿Chasey va a sed chititito pod siempe? —No, amiguito. Él va a ser grande como tú. —¿Le gutadan dagones también? —Probablemente. Él hace un gruñido suave. —No voy a dejad que te adeje —susurra en la oscuridad de su habitación. Vuelvo la cabeza lejos de él, manteniendo mi reacción divertida a lo que acaba de decir en silencio. Sólo Nolan podría consolar a su animal de peluche. Sólo mi hijo iba a pensar en los sentimientos de algún objeto inanimado después de tocar los suyos tan profundamente. Bostezando Nolan, a continuación, dice en voz baja—: Te quiedo papi. —Su voz amortiguada contra su dragón. —Te quiero, amiguito. —Aprieto un beso en su frente, después me deslizo fuera de la cama, sin moverme hacia la puerta en caso de Nolan proteste. No me sorprendería si lo hacía. Pero al estar allí en la oscuridad, con los cambios en su respiración, volviéndose más pesada, más relajado. Espero un buen minuto antes de salir, porque no lo haré otra vez y cerraré esta mierda. Tirando de mi celular en mi bolsillo, golpeó el botón de encendido e ilumino la pantalla. 11:24 p.m. Mierda. Jodeeerrrrr. Le envié un mensaje a Mia hace más de una hora diciendo cinco minutos. Y no me ha enviado mensajes de texto desde eso, lo cual puede significar una cosa. Mientras empujo la puerta de mi habitación para abrirla, mis ojos se encuentran con el cuerpo de Mia ya que no hay nada más en la habitación en que centrarse. El resplandor de varias velas iluminadas estaba repartida sobre ella, mostrando la luz que veo en mi ángel. Con los ojos cerrados, está de espaldas con una ropa que no puedo si quiera ver en estos putos momentos sin que mis bolas colapsen en mi pantalón. Negro. Encaje. Esas malditos medias que encontré en su cómoda la semana pasada que se negó a ponerse para mí. Jesús jodido Cristo. Me voy a venir antes de tocarla. Me desnudo y envuelvo mi mano alrededor de la base de mi polla, dispuesto a relajarme hasta los huesos por un segundo. Estoy tan amplificado en este momento, que hay una buena probabilidad de que vaya a sacar el infierno de mí mismo si hago exactamente lo que quiero


hacer, a la mierda despertarla. Así que voy con la segunda opción. La segunda mejor cosa que se desliza dentro de su apretado coño. Lo que va a elegir sobre todo lo demás, excepto mi polla. Lo que me va mendigar. Debo hacerla rogar en este momento por hacerme bromas con este atuendo. Atrevido, traviesa Mia. Vas a gritar tan jodidamente fuerte para mí. No pierdo cualquier momento. No puedo bromear con ella esta noche a menos que quiera volver a este colchón. Dejando caer mi cabeza, acaricio mi boca contra su coño, tirando sus piernas por encima de mi hombro, y espero hasta que desliza su mano en mi cabello antes de recorrer mi lengua sobre su clítoris. —Mmm... Pensé que estaba soñando. Agarro un pecho envuelto en su sostén de encaje, arrancando un grito ahogado de sus labios. —No soñando, chica bonita. ¿Tocaste este coño sin mí? Niega con la cabeza a través de un gemido. —¿Estás segura? —pregunto, mordiéndole el clítoris y sujetándola cuando se retuerce. —No, no, yo... Oh, Ben, por favor. —Mejor me aseguro de que no estás mintiendo. —Quito su mano de mi cabello y deslizo sus dos dedos favoritos en mi boca. Me mira con la boca abierta y la lengua rodando a lo largo de su labio inferior mientras chupo—. Esperaste por mí —concluyo, volviendo la cabeza para plantar un beso en su palma abierta. —Te dije que lo haría —dice con voz ronca por el sueño. Acuna mi mandíbula—. ¿Están bien los chicos? —Mia, por favor déjalos fuera de este cuarto esta noche. Tengo que follar a mi esposa, y no puedo hacer eso contigo si comienzas a preguntar sobre otros hombres. Se ríe mientras pongo mi cabeza en su muslo y rozo mi dedo pulgar entre sus labios. —Necesito que folles a tu esposa, también. Pero no puedes hacerlo si estás ahí abajo. —Primero quiero comer tu coño. —Ben —suplica. Su cabeza se levanta de la almohada para verme mejor, ya que ambas manos agarran mi cara, obligando mi atención por su cuerpo—. Han pasado seis semanas. Por Favor. Fóllame ya. Me arrastro hacia ella tan rápido, que chilla por debajo de mí, riéndose sobre la piel de mi cuello. Mi polla se pone pesada contra su muslo mientras sus manos deambulan por toda mi espalda, y luego las


uñas marcan mi piel con una urgencia que me tiene temblando mientras presiono la punta de mi pene contra su clítoris. —Oh Dios mío. Sí. —Tetas fuera, ángel. Podría considerar follarlas a ellas primero, porque voy a perder mi mente en el segundo que sienta tu agarre en mí. — Libero una exhalación áspera, agarrando la base de mi polla hasta que es casi doloroso—. Mierda, Mia. Me estoy muriendo aquí. Sus manos ansiosas liberan sus pechos, agrupando el material de su ropa interior entre nosotros en su cintura. Entonces su mano está cubriendo el mío, deslizando mi polla a lo largo de su resbaladizo coño y cubriéndome con lo que mi boca aún debe estar saboreando. Mi cabeza cae hacia atrás con un gemido, mis músculos duros como una roca sobre mis rodillas. —Mia —gruño, gimiendo cuando sus manos acunan mis bolas. Mi resistencia rompe. No, no se rompe. Se queda en putos añicos. Ya no soy capaz de mantenerla a raya, y me agarra la mano con la que me está acariciando como si jodidamente fuera mi dueña, la aseguro por encima de su cabeza con un agarre firme, y dejo su otra mano al lado de su cabeza mientras me deslizo dentro de ella, poco a poco, tomando lo que es mío, enterrándome tan profundo dentro de ella, que nunca dejara de sentirme. Su rostro se contorsiona, sus cejas se juntan y sus labios se fruncen mientras echa la cabeza sobre la almohada. Mierda. Han pasado seis semanas desde que he estado dentro de ella. Y ahora estoy jodidamente lastimándola. —¿Estás bien? —le pregunto, llevando la mano al lado de su cara. Libero a su muñeca y me apoyo en los codos para mirarla, mirando sus ojos cerrados a través de una respiración profunda. Su pecho se estremece contra el mío—. Háblame, chica bonita. Dime lo que sientes. Con los ojos todavía cerrados, se lame los labios antes de susurrar —: Ben. —Dejo caer mi cabeza junto a la suya mientras mi corazón se atasca en algún lugar de mi garganta. No puedo soportar herir a Mia. Debería salir en este momento y volver a adorar su coño con mi lengua. Pero entonces sus labios rozan mi oído, aquietando todo dentro de mí—. Fóllame —pide, engancha sus piernas alrededor de mi cintura, inclinando su pelvis así que me deslizo en el último centímetro increíblemente perfecto. —¿Sí? —pregunto, echándome hacia atrás para mirarla—. ¿Quieres que sea duro, ángel? Asiente, con los ojos fijos en los míos. —Lo quiero duro. —Me correré —le advierto.


—Yo también. Sonríe, y mierda, estoy tan ido por esta mujer. Golpeare a cada hijo de puta por ahí que piensa que ha amado más que cualquier otro hombre en este planeta. Quién piensa que han encontrado a la chica perfecta. Nadie va a va a estar cerca de tener lo que tengo, a sentir lo que siento cada vez que mi esposa me mira. Esto. Justo aquí. He follado a mi esposa de un montón de maneras, pero cuando quiere que sea duro, nunca me detengo con ella. Le daré exactamente lo que necesita, porque siempre es exactamente como yo lo necesito. Cuando la tomo lento y adoro su cuerpo con algo más que mi polla, es perfecto. Y cuando la tomo con fuerza, mostrando la forma tan desesperada en la que estoy por lo que me da, es perfecto. Siempre está follando perfecto, y ahora mismo empujo sus piernas contra su pecho y su mierda hasta que no pueda respirar, es perfecto. —Mia —gimo mientras el sudor gotea de mi cuerpo a su pecho—. Mia. Recorre su dedo sobre mi cadera, y sin mirar hacia abajo, sé que está trazando su nombre. Uno de mis tatuajes nuevos, además del nombre de Chase que se funde con el diseño en mi brazo. Mia cierra los ojos a través de un gemido y lo presiona contra su marca favorita. Incorporándose a sí misma más en mí. No sé por qué, pero eso me envía sobre el borde. Sabiendo lo permanente que siempre será. Sabiendo lo mucho que quiere eso. Cavo en el más profundo, la follo con más fuerza. —Llega allí, Mia. —Le muerdo el labio inferior, tragando su jadeo—. Jodidamente llega allí. —¡Ben! —Agarra a mi piel, muerde en mi lengua, y se viene con tanta fuerza que me rodea, que casi me vuela la cabeza. La follo hasta que me derrumbo, nuestros cuerpos en una maraña mientras me rueda sobre mi espalda. El sudor se pega a la piel, y le paso la mano entre sus pechos cuando se extiende a ambos lados de mi cintura. —Ángel, necesito un minuto —le digo, pensando en su juego de montarme hasta que no pueda verla directamente. Aplana su cuerpo sobre el mío, entierra su cara en mi cuello, y chupa mi piel mientras su corazón truena contra mi pecho. —Te amo, Benjamin Kelly. Te amo, y a tu polla gigante. Aprieto los labios en su cabello, amortiguando mi risa mientras mis brazos la envuelven. —No es gigante. —Es enorme. Y perfecta. Y muy, muy mía. —Eso no es todo lo mío que es tuyo.


Permanece en silencio durante varios segundos, y creo que tal vez he dicho algo malo, o tal vez se quedo dormida. Hasta que levanta la cabeza, sellando nuestras bocas con un suave beso. —Soy tuya también. —Lo sé —le digo, moviendo una mano entre nosotros acunando el único coño por el que siempre caería de rodillas—. Creo que voy a follarte esta vez más despacio. Sonríe, toda grande y hermosa. Toda Mia. Toda mía.


Luke Evans es un rompecorazones. No quise darle el mío. No cuando él me dejó fuera. Él me dio suficiente, sólo suficiente para hacer que me enamorara de él. Digo esto para convencerme a mí misma. Pero sé la verdad. Me he enamorado de él a la distancia. Tendiéndole mi corazón a Luke era la cosa más fácil que había hecho nunca. Era ingenua cuando deseé más, cuando esperaba que él quisiera las mismas cosas que yo. Intenté odiarlo. Intenté olvidarlo. Pero no es tan fácil. El amor es una perra despiadada, y soy su más reciente víctima.

Tessa Kelly es una devoradora de hombres. Cuando pone su mirada en ti, no sólo consume tu corazón, va por tu alma. Lo que teníamos era perfecto, real, y todo lo que siempre quise. Pero lo destruyó. Nos destruyó. Intenté odiarla. Intenté olvidarla. Pero no es tan fácil. El amor es para personas que tienen esperanza, y no tengo ninguna.

Alabama Summer #2 Marzo, sólo en Paradise Books


J. Daniels es una autora con galardones como Bestselling en el New York Times y el USA Today gracias a las series Sweet Addiction y Alabama Summer. A ella le encanta acurrucarse con un buen libro, beber una cantidad ridícula de café, y escribirles historias a sus hijos que nunca han leído. J. creció en Baltimore y reside en Maryland con su familia. Síguela en sus redes sociales como: Facebook: https://www.facebook.com/jdanielsauthor Twitter: @JDanielsBooks O visita su página web: www.authorjdaniels.com



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