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Nuevos caminos para la creatividad:

Arte y dise単o sostenible


indice introducci坦n que es la sostenibilidad dise単o/arte sostenibilidad y arte dise単o sostenible dise単o social contrapublicidad alternativa a los circuitos tradicionales del arte

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Introduccion ¿Está el Arte íntimamente ligado a la política? Por supuesto. Y lo está más aún a partir del último cuarto del siglo XX. Ya, en época tan lejana como el Imperio Romano, el arte participaba de la política o de la ideología política dominante; estaba al servicio (o se correspondía) de la idea del Imperio. El arte, por supuesto no nació como producto o síntesis de alguna ideología de tipo político. Quizás nació con un sentido mágico-religioso pero no como elemento social. En sociedades tribales o nómadas la existencia de una ideología, es impensable. La ideología como superestructura hace su aparición con las sociedades agrícolas bien estratificadas en el II Milenio antes de Cristo. Fue, precisamente en esas sociedades (egipcia, asiria, hindú…) donde surge el Arte como función social como consecuencia de una ideología. El ejemplo más palpable podemos encontrarlo en el arte egipcio, donde una ideología, intacta durante tres mil años, produjo un arte único durante el mismo período de tiempo. En nuestra época, el arte evoluciona muy rápidamente, en función de los cambios, a veces violentos, de las ideologías o de los sistemas político-sociales. Una de las características de las ideologías es que se presentan en forma “abarcadora”. Esto incluye todas las relaciones sociales, el Arte entre ellas. ¿Influye la ideología en el Arte? Sin duda. Algunas corrientes como el cubismo, el dadá, el macondismo, entre otras son respuestas a ideologías de una época; no sólo como simples manifestaciones sino, en la mayoría de las veces, como su antítesis. Algún día, podrán estudiarse cómo eran las ideologías de los pueblos en función del Arte que producían. En fin, de un arte simbolista se pasa a un arte “comprometido” con el poder político. Esto se ha mantenido inalterable desde entonces: En la Edad Media, el arte estaba comprometido con la Iglesia, el Barroco fue una respuesta a la Reforma. El Neoclasicismo estuvo muy comprometido con las ideas imperiales de la Francia posrevolucionaria, el romanticismo, quizás el menos comprometido de todos, fue, sin embargo una respuesta a las crisis del siglo XIX, a la industrialización y al comienzo de la negación del individuo. El primer intento serio para volver a humanizar el arte se dio con los llamados movimientos de vanguardia. Aún así, no fue raro que el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán se apropiaran de

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algunos de los ideales artísticos de los años veinte y treinta del siglo pasado. Pero el arte, tal como lo había intuido Hegel, comenzaba a “desobjetizarse” y se inclinaba hacia un compromiso no político, sino social. Una reacción a una sociedad en crisis, a la industrialización, y, más recientemente, a ese proceso conocido como “globalización”. Así mismo, se produce una ruptura esencial en el modo de hacer arte y surge con fuerza el arte no figurativo: Cubos, cuadros bicolores, líneas entrecruzadas. Nada que se asemeje a algo existente en la realidad. Había nacido el abstraccionismo, la vuelta al simbolismo en el arte. Pero, ¿qué es hacer arte a comienzos del siglo XXI? En plena era posmodernista el arte parece que se ha fundido con la filosofía. Hay auténticas obras de arte que son un llamado constante a la reflexión. Por supuesto que esto no es propio solamente del siglo XXI pero se ha afianzado la idea o el concepto de que el arte debe estar comprometido con una búsqueda ontológica del ser. De allí que podríamos estar a las puertas de una crisis del arte. El postmodernismo, como concepto ideal que intenta explicar ciertas posturas y hechos socio-políticos ha venido sistemáticamente influyendo en la producción artística. Y esto no es nuevo. Ya lo veíamos en los años veinte con el surrealismo, y luego con la action painting y después con producción que se consideran marginales como los grafittis, las historietas, el body art… No se trata, en esencia, de una reacción a un mundo donde todo atenta contra la unicidad del individuo sino más bien a una respuesta “espiritual” o conceptual a un mundo deshumanizado, o mejor dicho, desindividualizado.

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Que es la sostenibilidad El concepto de sostenibilidad surge por vía negativa, como resultado de los análisis de la situación del mundo, que puede describirse como una “emergencia planetaria”, como una circunstancia insostenible que amenaza gravemente el futuro de la humanidad. Un futuro amenazado es, sin ir más lejos, el titulo del primer capítulo de Nuestro futuro común, el informe de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (CMMAD, 1988), organización a la que debemos uno de los primeros intentos de introducir el concepto de sostenibilidad o de sustentabilidad: «El desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades». Una primera crítica de las muchas que ha recibido dicha definición es la de que el concepto de desarrollo sostenible apenas sería la expresión de una idea de sentido común (sostenible vendría de sostener, cuyo primer significado, de su raíz latina sustinere, es “sustentar, mantener firme una cosa”), de la que aparecen indicios en numerosas civilizaciones que han intuido la necesidad de preservar los recursos para las generaciones futuras. Dicha apelación cobra sentido observada desde la óptica crítica para con los agentes internacionales que fomentan esta idea de desarrollo sostenible, siendo este desarrollo un juego de palabras burdo para no frenar un crecimiento insostenible. El capitalismo no es viable de ninguna otra manera que no sea mediante el crecimiento constante, y bien se guardan de ello los grandes capitales. Es importante comprender la sostenibilidad al margen del sistema y sus grandes corporaciones y eliminar de su enunciado el apostillado de “desarrollo”, puesto que bajo esa mascara bondadosa e incluso apetecible como es desarrollo, se esconde la negación a detener la gran maquinaria capitalista que nos lleva hacia el colapso social y medioambiental. El desarrollo sostenible no es sino un mensaje tranquilizador que solo pretende convertir en sostenible el crecimiento insostenible, es decir, seguir con su consumo desmesurado de recursos pero “trabajar” porque ello no conlleve la destrucción del medio o el individuo. Estamos hablando de una idea reciente que avanza con mucha dificultad, porque los signos de degradación han sido hasta tiempos

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cercanos poco visibles, y porque en ciertas partes del mundo los seres humanos hemos visto mejorados de forma muy considerable nuestro nivel y nuestra calidad de vida. La supeditación de la naturaleza a las necesidades y a los deseos de los seres humanos ha sido vista siempre como signo distintivo de sociedades avanzadas. Ni siquiera se planteaba como supeditación: la naturaleza era prácticamente ilimitada, y se podía centrar la atención en nuestras necesidades sin que tuviéramos que preocuparnos por las consecuencias ambientales. El problema ni siquiera se planteaba. Después han venido las señales de alarma de los científicos, los estudios internacionales..., pero todo eso no ha calado en la población, como tampoco en los responsables políticos, en los educadores, o en quienes planifican y dirigen el desarrollo industrial o la producción agrícola. A este respecto, Mayor Zaragoza señala que «la preocupación, surgida recientemente, por la preservación de nuestro planeta, es indicio de una auténtica revolución de las mentalidades: aparecida en apenas una o dos generaciones, esta metamorfosis cultural, científica y social, rompe con una larga tradición de indiferencia, por no decir de hostilidad». Por otra parte, la idea de sostenibilidad parte de la suposición de que puede haber desarrollo, mejora cualitativa o despliegue de potencialidades sin crecimiento, es decir, sin incremento cuantitativo de la escala física, sin incorporación de mayor cantidad de energía ni de materiales. En otras palabras: es el crecimiento lo que no puede continuar de manera indefinida en un mundo finito. La afirmación categórica de que el desarrollo es posible y necesario, se justifica en que las actuales formas de vida no pueden continuar; deben experimentar cambios cualitativos profundos, tanto para aquellos (la mayoría) que viven en la precariedad, como para el 20% que lo hace más o menos decentemente. Y esos cambios cualitativos suponen un desarrollo que será preciso diseñar y orientar en condiciones adecuadas. Mientras que sea dirigido por los organismos que lo fomentan, la idea de desarrollar el “tercer mundo” en pro del bienestar social, el destino no sera otro que el crecimiento capitalista, esta vez, donde aún no ha sido llevado a cabo. El verdadero concepto de sostenibilidad viene dado por el estimulo del autodesarrollo, el desarrollo local, al margen de las grandes colonizaciones encubiertas. Otra de las críticas que suele hacerse a la definición de la CMMAD es la de que, si bien se preocupa por las generaciones futuras, no Arte y diseño sostenible / Arte y política 6


dice nada acerca de las tremendas diferencias que se dan en la actualidad entre quienes viven en un mundo de opulencia y quienes se mantienen en la mayor de las miserias. Es cierto que la expresión “satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” puede parecer ambigua al respecto. Pero, en la misma página en la que se da dicha definición, podemos leer: “aun el restringido concepto de sostenibilidad física implica la preocupación por la igualdad social entre las generaciones, preocupación que debe extenderse lógicamente a la igualdad dentro de cada generación”. Y a renglón seguido se agrega: “el desarrollo sostenible requiere la satisfacción de las necesidades básicas de todos, y extiende a todos la oportunidad de satisfacer sus aspiraciones a una vida mejor”. Cabe señalar que el desarrollo de la biodiversidad y la calidad social, así como la satisfacción de las generaciones presentes viene dada bajo la conservación de la diversidad cultural, el desarrollo de la identidad propia de los pueblos y la conservación de la misma, oponiéndose frontalmente a la exportación de un sistema y una sociedad ajena.

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Diseño/arte Antes de seguir introduciéndonos en el tema debemos abordar la eterna dicotomia entre arte y diseño, diseño y arte. Durante muchos años, antes de que el propio término fuera acuñado, el diseño estaba integrado en la vida del artista, así pues, durante el renacimiento vemos un claro ejemplo del modelo de artista interdisciplinar. Ante todo cabe destacar que acudo a una concepción amplia del término arte, refiriéndome a el como cualquier tipo de manifestación estética. Obviando que de otra manera no podríamos determinar con criterio objetivo la diferencia o coincidencia de ambas disciplinas. A comienzos del renacimiento la progresiva mejora en la situación social del artista, debida al interés que los nobles y ricos prohombres italianos empezaron a mostrar por la belleza. Los productos del artista adquirieron un nuevo estatus de objetos destinados al consumo estético y, por ello, el arte se convirtió en un medio de promoción social, incrementándose el mecenazgo artístico y fomentando el coleccionismo. Desde ese momento se comienza a crear un “circuito” especulativo que determina lo que es y no es arte, por pertenecer o no a el o haber pasado los correspondientes filtros. Pero aun en ese momento, el arte era un análisis exhaustivo de la realidad y una aproximación a ella, un análisis minucioso, como el diseño, pero sin ese proceso creativo propio de este que se recuperaría para el “arte” tras el manierismo y la determinación de que el artista no mostraba la realidad puesto que esta no existía como tal, no en absoluto sino como parte de un sujeto, la propia realidad del artista quedaba reflejada en su obra introduciendo la interpretación personal en ella. Más adelante, con las vanguardias históricas se recupero la idea clásica de que cualquier cosa o experiencia elaborada por el ser humano era susceptible de ser arte.

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Habiendo llegado a este punto, ¿que consideramos como diseño? Los diseñadores más conservadores se aferran a la idea tradicional de que un diseño parte de un encargo externo, es decir, que interviene la idea de un cliente. En este aspecto no difiere de los comienzos del arte, ya que este también se debía al clientelismo, trabajando por encargo. Pero el diseño va más allá de esto, es decir, solo debe cumplir una función, propia o ajena, debe perseguir un fin y resolverlo. De esta manera comienza a aparecer en el panorama el diseño activista o social, cuyo fin último es el procomún, y, al igual que el arte, desde mi perspectiva personal ambos sirven a un fin, ya sea meramente estético o resolutivo. Partiendo de que ambas se desarrollan a través de un método, mediante el cual llevan a cabo un proceso creativo de confluencia de ideas o experiencias para culminar en una nueva. ¿Como marcar entonces la linea que divide estas dos disciplinas? Ambas generan una experiencia estética, y a su vez cumplen una función o necesidad. Dado que en mi opinión el arte se debe al ser humano considero que tiene una funcionalidad intrínseca e ineludible, convirtiendo la imagen gratuita, la obra vacía, en mero ornamento. Observamos también una disquisición básica tradicionalmente formulada que define el diseño como un acto técnico de elaboración y el arte como la inspiración o reflejo de sentimientos, otorgándoles una diferenciación semejante a la clásica de filosofía/ciencia. Por todo ello creo más conveniente la diferenciación de diseño como acto creativo y diseñador como profesión especifica; que la de intentar trazar una linea que, a mi modo de ver, no tiene ningún sentido puesto que catalogo el diseño como una disciplina artística como cualquier otra.

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Sostenibilidad y arte El término arte sostenible, también llamado arte medioambiental o arte verde, pretende la inclusión en las obras que lo conforman, de aspectos relativos a la ecología y la denuncia de las acciones que degradan nuestro entorno, así como el apoyo de causas sociales. Por otra parte, se trata de un tipo de arte que tiene en consideración el impacto que la obra va a crear en su contexto geográfico y social. Los inicios del arte sostenible no están delimitados de una forma clara, pero se pueden datar en torno a la aparición del “arte conceptual” a finales de los años 60 y principios de los 70. La postura que los artistas pertenecientes a esta nueva rama del arte adoptaron fue la de criticar a los autores contemporáneos de Land Art, que no prestaban atención ni interés por el medio ambiente sobre el cual trabajaban. Por lo general, las obras de land art llevaban consigo modificaciones del terreno que afectaban al entorno de forma negativa, en un sentido ecológico. Sin embargo, el arte sostenible no ha empezado a encontrar protagonismo hasta los primeros años del siglo XXI. En el año 2002, en Berlín, hubo uno de los primeros encuentros de esta naturaleza titulado “Tutzinger Manifest”. En 2006 se celebró el International Symposium on Sustainability and Contemporary Art en Budapest. Este último encuentro, organizado por los artistas Maja y Reuben Fowkes, ha tenido sucesivas ediciones e otras tantas ciudades importantes. Observamos pues, un aumento significativo en la producción artística dentro de estos parámetros en los últimos años, pero existe una tendencia que orienta sus demandas o, si se quiere, hace un mayor hincapié en el aspecto ecológico y medioambiental dejando el compromiso social ( el cual es una parte fundamental en la creación sostenible) en un segundo plano. También es cierto que la tendencia predominante del discurso artístico en los últimos años si ha abogado por una denuncia social, pero esta se ha visto subyugada a una ideología predominante, ha existido una linea discursiva superflua con un escaso calado “radical”. El estado de bienestar proporcionado por los poderes predominantes y la ilusión de la estandarizada “democracia” occidental ha aletargado una visión de clase de los problemas sociales. Gradualmente estas actividades artísticas de denuncia social están fijando la atención sobre el verdadero problema de raíz, que no es otro sino el propio sistema impuesto por las grandes corporaciones que, de manera progresiva, han conseguido diluir la ética del individuo y se han apoderado tanto de las vidas de las personas como de sus experiencias estéticas. Arte y diseño sostenible / Arte y política 10


Diseño sostenible El diseño sostenible es la filosofía de diseño de acuerdo con principios de sostenibilidad económica, social y ecológica. Esto quiere decir que todo diseño llevado a cabo bajo un criterio de sostenibilidad debe respetar unos principios de sostenibilidad economica, debe ser respetuoso con el medio ambiente y contener un carácter social de implicacion directa. En muchas ocasiones el diseño sostenible es confundido con el diseño ecologico, siendo esto un error porque obvia la que para mi es su caracteristica fundamental, y esto es el carácter social. Asimismo, dentro de los criterios ambientales hay que mencionar el respeto y fomento de la biodiversidad, lo cual engloba como animal al ser humano y fomenta el desarrollo de la diversidad cultural y de raza asi como su respeto.

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Diseño social Cuando pensamos en diseño, imaginamos productos para ser vendidos, fabricados por una industria y dirigidos a los consumidores. Pero muchos diseñadores hemos aprendido que es necesaría la “responsabilidad social” en la práctica del diseño. Es decir, un diseño orientado hacia las personas, que busca trabajar para y por las personas, y que tenga algo más que el beneficio de una transacción de compraventa de servicios. Temas como la promoción de los valores sociales, de promoción de los derechos humanos, de asistencia social, de cooperación para el desarrollo, de promoción de la mujer, de promoción y protección de la familia, de protección de la infancia, de fomento de la igualdad de oportunidades y de la tolerancia, de defensa del medio ambiente, de fomento de la economía social o de la investigación, de promoción del voluntariado social, de defensa de consumidores y usuarios, de promoción y atención a las personas en riesgo de exclusión por razones físicas, sociales, económicas o culturales, y cualesquiera otros de similar naturaleza se aúnan en una preocupación social latente que demanda nuevos lenguajes y formas. El mundo actual es un mundo de productos que van desde lo funcional a lo totémico. Muchos productos que vemos en el mercado no sólo tienen una función práctica sino también un valor agregado, que normalmente atribuye el marketing utilizado por la marca. La gran mayoría de estos artículos responden al modelo de consumo capitalista, constante generador y abastecedor de necesidades de consumo. El principal fin de la producción de objetos es hacer crecer el capital de la industria y las marcas sobre todas las cosas, sin importar si se atenta contra el medio ambiente, si se explota a los trabajadores, si se desplaza a pequeños productores y a la economía local, y sin importar, incluso, la calidad de los mismos productos. No lo tienen en cuenta los productores pero tampoco, y en esto tenemos gran parte de la culpa, lo tenemos en cuenta los compradores. Víctor Papanek ya planteó en 1971 en su libro Diseñar para un mundo real:“hay profesiones que son más dañinas que el diseño industrial, pero muy pocas” El diseño industrial es una herramienta muy poderosa que puede ser exclava de las grandes empresas y crear necesidades en el pú-

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blico consumidor, también puede resolver problemáticas dentro de un contexto social. A esto último se le llama diseño social, y su principal objetivo, a diferencia del diseño mercantil, es contribuir a hacer un mundo mejor para todos. Mientras los derechos humanos siguen en un segundo plano, y gracias al apoyo de muchos líderes políticos y la buena labor de muchas asociaciones en defensa del medio ambiente, la sostenibilidad está de moda. Sin embargo, la industria sigue más interesada en vender productos “sostenibles” que en crear realmente productos “sostenibles”. Esto nos ha llevado a que ahora podemos comprar casi cualquier producto de materiales reciclados sin importar si en el proceso de reciclado se invierte más energía que si se hiciera de nuevo. Es necesario dar un paso más allá en el debate sobre diseño y activismo y detectar algunas cuestiones antisociales que derivan de la estrecha vinculación entre el diseño y los valores del capitalismo. En el escenario actual la macroestructura financiera aboca a naciones enteras a una disyuntiva atroz: elegir entre la desaparición del estado de bienestar o la salida fulminante del euro con la consiguiente amenaza de pobreza y escasez instaladas también a perpetuidad. En este marco, el debate sobre diseño y activismo quedaría constreñido dramáticamente si se limitara a las tradicionales reclamaciones sobre la sostenibilidad medioambiental, la ética en la elección adecuada de «clientes» (por ejemplo, el trabajo para organizaciones con actividad política o humanitaria) o la consolidación de relaciones laborales respetuosas. Sin menospreciar este tipo de conductas, en cierta medida necesarias y saludables, es necesario dar un paso más allá y detectar algunas cuestiones profundamente antisociales que la práctica del diseño alimenta de forma natural desde sus inicios. El nacimiento del diseño gráfico, tal como lo conocemos hoy, es habitualmente contextualizado en la modernidad, con las revoluciones industriales y la aparición de las economías de escala, donde las necesidades de diseño requerían una industrialización paralela de los mecanismos de producción y de las comunicaciones. Según esta convención, el diseño nace al calor de la industria y al servicio del mercado. No es de extrañar que, como veremos más adelante, los valores que el capitalismo destila estén muy próximos o sean idénticos a los valores atribuidos a un correcto diseño.

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Valores, capitalismo y diseño Con sus dos dispositivos de sujeción, dinero y cultura, el capitalismo ha sido implacable a la hora de distribuir e imponer un sistema coherente a lo largo del mundo entero. Es ejemplar cómo el capitalismo, en su vertiente económica, es estimulado por un sistema de valores que lo acompaña y lo protege instalándose en el imaginario colectivo con una eficacia asombrosa. Ideas como la creatividad, la purificación mediada por el trabajo o la eficacia competitiva ocupan lugares privilegiados en nuestras escalas de valores. Son, sin embargo, un subproducto de la subjetividad capitalista. Digamos, por poner un ejemplo, que un exprimidor debería poder exprimir (función instrumental) pero, a la vez, transmite ciertos atributos relacionadas con su uso, posesión, su lugar en el mundo, etc. (función simbólica). Podemos encontrar una comparativa típica entre el exprimidor de Starck, con una predominante presencia de los valores simbólicos y uno diseñado por Braun, cuyo objetivo es racionalizar el proceso de exprimido. En diseño gráfico no es tan fácil como en industrial separar las dos funciones pero, aún con esa confusión, podemos ver que el diseño gráfico también opera en los dos dominios. Así, en la práctica del diseño, tenemos una parte que se ocupa de racionalizar y rentabilizar procesos, relacionada estrechamente con la cuestión económica y otra parte, la simbolización, relacionada con la cuestión cultural, los dos modos antes mencionados. A lo largo de la historia del diseño han existido distintas posiciones sobre la forma de enfrentar las dos funciones, siendo ejemplos antagónicos la etapa moderna, con su pretensión de abandono de la función simbólica y la etapa posmoderna que, reaccionando a la anterior, desembocó en su hipertrofia. La crisis actual, en términos muy generales, habría sido producida por un creciente desequilibrio de poder debido a que las estructuras sociales, en su progresión evolutiva, han sido capaces de acumular poder que es utilizado, a su vez, para la obtención de poder adicional. La espiral resultante deviene en una polarización creciente entre dichas estructuras y la sociedad civil no organizada, desembocando en una confrontación entre los intereses privados y los colectivos que, finalmente, ha arrasado con la colectividad. La solución al abuso de poder no puede delegarse enteramente en la autoorganización social porque desemboca, habitualmente, en estructuras jerárquicas de distinto tipo. Debe existir un elemento cualitativo adicional, simplemenArte y diseño sostenible / Arte y política 14


te, una especial atención a los mecanismos para la restitución de la capacidad de decisión del individuo y su incidencia en la colectividad. Es interesante observar cómo la democracia, a pesar de constituir un tímido intento en la restitución de una parte del poder de decisión al individuo, utiliza los medios de masas como herramienta primera de comunicación, lo que equivale, en su terreno, a una especie de totalitarismo informativo. Los medios de comunicación, al instalarse en el desequilibrio mediático y carecer de mecanismos de reciprocidad directa, reproducen los mismos presupuestos antidemocráticos que serían inadmisibles en otros ámbitos. Se trata, en última instancia, de eliminar las exigencias del mercado, con su escala de valores y su moral implícita, y recuperar el valor de la individualidad que suma en lo colectivo, devolviendo el rango de persona a aquellos que lo perdieron en favor de un tipo de especulación simbólica característico del capital cognitivo. Aludo ahora a la producción industrial de subjetividad, una subjetividad extendida y replicada hasta la extenuación, cuya principal consecuencia es abocar a millones de personas a la toma voluntaria de decisiones que operan en su contra y cuya principal causa se encuentra en una forma de éxito: la conquista de ciertos ámbitos de libertad. Desde el mismo momento en el que el individuo obtiene un ámbito de libertad es acosado por incontables instancias para modelar su perspectiva en favor de intereses ajenos. Desde que uno puede votar, es condicionado para hacerlo en una u otra dirección. Si puede comprar, también se verá motivado por agentes externos para generar necesidades superfluas. La publicidad y la propaganda está dirigida a producir un determinado tipo de subjetividad de tal forma que el individuo tome decisiones que «parecen suyas» en favor de intereses ajenos, en un proceso de inversión de la autonomía en heteronomía, el condicionamiento externo de la propia voluntad. Casualmente, un conjunto de valores muy apropiados para el desarrollo del capitalismo. A la cabeza de estos encontramos la creatividad, el arte o el diseño, entendidos como signos sin un sentido claro, son receptores de capital simbólico canjeable por distintas prebendas en el mercado de la visibilidad, la autoestima y el reconocimiento social. Ética y sistema capitalista de valores

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Instituir la caridad como ejemplo de comportamiento ético es una conducta típicamente capitalista en la medida que la caridad funciona como legitimación de las grandes fortunas y, por otra parte, actúa como solución o parche a un problema ya consolidado: la pobreza o la desigualdad. Típicamente, el capital se ocupa de instituir como valores morales las soluciones a posteriori en detrimento de las actuaciones que dejarían de producir dichos problemas, localizados, básicamente, en la acumulación de capital. Así, las soluciones reactivas sepultan aquellas que proactivamente podrían redundar en un escenario más justo para todos. El diseño, en su relación con el activismo, no debe limitarse al diseño de protesta, sostenible o laboralmente justo. Hay que buscar los mecanismos de producción, las tecnologías y las conductas que perviertan el simbolismo en la práctica del diseño. Es una cuestión compleja y dificil cuyo eje principal pasa por la autoconstrucción de la subjetividad. Uno debe ser, pero como resultado de la interacción con su entorno local y resistir contra la sustracción de nuestros pequeños y parciales ámbitos de libertad. Hay que cultivar la idea de solidaridad y cooperación, pero no entendida como la solidaridad de nuestro «cliente» al estilo de la ONG de turno, sino la solidaridad de nuestra posición como diseñadores, lo que incluye redefinir la idea de propiedad intelectual en nuestro propio trabajo y renegar de muchas habilidades como comunicadores, en favor de posiciones inclusivas y en detrimento de las exclusivas, propiciando algo parecido al decrecimiento económico, aplicado al capital simbólico. Esta es la forma de afrontar las perversiones constitutivas del diseño y un terreno aún sin explorar. Hacer una labor de protesta por causas sociales, no está mal, pero hemos olvidado hacer primero la limpieza en casa.

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Contrapublicidad El movimiento de contrapublicidad es una consecuencia lógica del anticonsumismo, y una reacción en contra del abuso y saturación de mensajes publicitarios de nuestro entorno. Suele actuar contra de la publicidad en general, pero a menudo realizan boicots sobre productos de consumo concretos cuyas actividades consideran deshonestas o frente a prácticas abusivas como los buzoneos, telemarketing, etc… También se le puede relacionar con el concepto de culture jamming, una reacción de resistencia a la opresión de la hegemonía cultural, de la cultura del rebaño. Es irónico que muchos movimientos más o menos anticonsumistas o anticapitalistas tienen a menudo como miembros de su organización a trabajadores de empresas de publicidad, creativos, diseñadores, etc… personas cansadas de tener que defender malos productos con recursos poco honestos. Porque a menudo somos como esos abogados de criminales que saben que deben defender a su cliente con la nariz tapada.

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Alternativa a los circuitos tradicionales del arte La cultura ha sido capitalizada por la industria, esta es entendida como un valor generador de riqueza, vive ligada a los intereses políticos y financieros, esto impide que se desarrolle plena y libremente. Porque la cultura se nos ofrece desde arriba, carece de procesos democráticos y de implicación social, y esto hace que la gente no lo sienta como algo propio, porque no lo es, la cultura está alienada. Frente a este sistema cultural, surgen iniciativas que empiezan a tener presencia, especialmente desde la red. El crowdfunding consiste en unas plataformas de financiación colectiva que fomentan la cultura libre y colaborativa al margen del excluyente “mercado del arte”. A través de estas plataformas los creadores presentan sus proyectos, y son las personas interesadas en apoyar cada una de las obras las que financian con pequeñas aportaciones, o incluso colaboran en el desarrollo del proyecto. Esta es una via de democratización del arte y una posibilidad para los creadores de llevar a cabo proyectos en libertad, sin necesidad de buscar financiación en instituciones y empresas. Otra práctica que la comunidad de usuarios, y bastantes creadores también, está poniendo en cuastión es el uso de copyright. Esta licencia de derechos de autor, con la presencia de internet, queda obsoleta y deviene además es un negocio suculento para el sector especulativo de la cultura, productoras, editoriales, sociedades de autores.... La cultura ha de ser un bien común, lo que no tiene que ir en detreimento de los creadores, ya que entendemos que para poder crear primero hay que comer. Para esto se han venido creando nuevas y diferentes licencias en defensa de los derechos de autor como copyleft, creative commons o licencia de arte libre.

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Ejemplos arte sostenible

LAVAPIÉS 1984. Un barrio feliz. Intervenciones y acciones contra la videovigilancia en el barrio de Lavapiés. 48 cámaras de videovigilancia van a convertir tu barrio en un gueto, el Gran Hermano particular de tu vida, tu intimidad, tu libertad. Cuando pasees, okupes, beses, te saques un moco, serás filmado para la posteridad... http://unbarriofeliz.wordpress.com/

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Agua que has de beber… En Madrid se han perdido, en menos de 30 años, más del 50% de las fuentes públicas en servicio, que ahora aparecen desmanteladas, rotas, sin grifo para beber o simplemente secas. Las razones no la entendemos muy bien, aunque las instituciones lo achacan a que somos gente poco cívica, que lava las jeringas de la droga o el coche en ellas… A nosotros nos enfada mucho que para beber en el espacio público tengamos que comprar una botella de agua en un kiosco o meternos en un bar, por no hablar de la diversión a la que se priva a los niños que juegan en los parques y plazas. En Madrid, para encontrar una fuente, debes andar mas de 5 kms. Para criticar este despego de la administración por un servicio público tan necesario y más en una ciudad tan calurosa como Madrid, hemos llevado a cabo una acción llamada Agua potable corriendo por las calles. Luz Interruptus http://www.luzinterruptus.com/?p=979#more-979 Arte y diseño sostenible / Arte y política 20


Piscina pública sobre fondo de Campo de Cebada El barrio de La Latina de Madrid tenía una popular piscina pública, estaba en la Plaza de la Cebada y a ella acudían vecinos del Centro para practicar el saludable deporte de nadar, también en invierno. En el 2008 la piscina se demolió con la firme promesa por parte del Ayuntamiento, de que en 2 años habría otra en su lugar, mas moderna y con mas capacidad para dar servicio a más gente del barrio. El proyecto incluía también la remodelación del Mercado de la Cebada que sería sustituido por uno de arquitectura vanguardista con zonas de ocio, deportivas y con verdes en su cubierta. A 21 de mayo de 2012 aun no se ha comenzado la construcción de la piscina ni del mercado y la perspectiva de que el futuro edificio albergue unas instalaciones deportivas al alcance de todos los ciudadanos cada vez se ve más lejana. Luz Interruptus http://www.luzinterruptus.com/?p=1133 Sergio Prieto Mier 21


Kulturpark Kulturpark es un proyecto colaborativo desarrollado para explorar las ruinas de un parque de atracciones abandonado en el este de Berlín. A través de una investigación pública sobre la naturaleza de las ruinas del parque temático, el equipo creativo aspira a poner en marcha varias instalaciones de arte “site-specific” de grandes dimensiones para así revitalizar el espacio. El parque de atracciones “Kulturpark Plänterwald” se construyó en 1969 por la RDA a lo largo del río Spree como un sitio de esparcimiento para la típica familia de mediados del siglo XX, y fue el único de su tipo en la Alemania del Este. El parque era un destino apreciado para los escolares de otros países del bloque oriental que visitaban Berlín. Sin embargo, después de la caída del Muro, el parque de atracciones fue privatizado y pasó a llamarse “spreepark” convirtiéndose también en un santuario de la naturaleza. El parque permaneció abierta al público hasta el colapso financiero en 2001. kulturpark.org Arte y diseño sostenible / Arte y política 22


Reverse Graffiti Una noche del 2007, Alexandre se adentró en el túnel Max Ferrer armado de un trapo y solvente, y comenzó a… limpiar las paredes del túnel. Cubiertas de una gruesa capa negra producto de las emisiones de los automóviles, Alexandre cuidadosamente fue removiendo la suciedad hasta revelar el luminoso color original de las paredes. Con cada pasada de su trapo iba “revelando” una macabra imagen: una serie de cráneos humanos dibujados en el contraste de la inmundicia y la limpieza. La creación de Orion denunciaba lo que a menudo es invisible a nuestros ojos: la contaminación nos cubre y domina, sin darnos cuenta de que se trata de un manto de muerte. www.alexandreorion.com Sergio Prieto Mier 23


Ejemplos diseño sostenible

Ecookies Ecookies, es la primera cucharilla de café creada por los diseñadores brasileños Victor Lopes Mascarenhas y rodrigo Maia, la cual no genera residuos plásticos. Se trata de una idea tan sencilla como efectiva, que consiste en la sustitución de las clásicas cucharillas de plástico, que al año, generan toneladas de residuos en todo el mundo. Esta pasaría a ser una galleta cuya consistencia sería mucho más densa de lo habitual, que nos servirá para remover el café o el té y, que después podrá ser ingerida. Mascarenhas y Maia han pensado en todo y han ideado Ecookies de sabores diferentes para todo tipo de gustos. Por último añadir que esta buena iniciativa muy pronto llegará a España, y que si esta idea crece como negocio, reemplazará a millones de removedores plásticos que dañan el ambiente. http://www.ecookies.com.br/ Arte y diseño sostenible / Arte y política 24


Paperwood Mieke Meijer, en colaboración con el estudio Vij5 y un grupo de jóvenes diseñadores holandeses, han presentado en Milán 2011 una colección de muebles realizada con un novedoso recurso, el NewspaperWood, fruto de la transformación de desechos de papel en un material reciclado sólido y resistente. NewspaperWood imita la consistencia orgánica de la madera y transforma las tipogrfías y los colores del papel de periódico en un nuevo patrón de líneas que recuerda a las vetas de los troncos de los árboles. Sergio Prieto Mier 25


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Contrapublicidad

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Sergio Prieto Mier, Madrid, 2012

arte sostenible  

trabajo de arte sostenible para artista sociedad y educacion bbaa ucm 2012 arte y politica

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