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REVISTA CULTURAL KIPPEL. NUMERO 0. TRIMESTRE 1. AÑO 2000. PRECIO: COLOMBIA $10.000. LATINOAMERICA US$ 15. RESTO DEL MUNDO US$25 descuento del 10 % para docentes y estudiantes.


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Hacia t e l e v la resen i sibili Alber s i v a zació to Gó n mez

Portada Videograma y Montaje:

Dario Vargas Modelo:

María Fernanda Ibañez

Animación Tarde de 2 segundos Realización: Dario Vargas Musicalización: Roberto García Actuación: María Fernanda Ibañez Camila Alejandra Ibañez Daniela Ibanez Duración: 2 segundos. Grabada en HI8. Cuadros capturados en ATI

Agradecimientos. Video

Audio

Canal izquierdo

Al Museo de Arquitectura Leopoldo Rother y en especial a Marta Devia; a Odile Henault y su apoyo y visión; a Fredy Chaparro y su guia; a Roberto García y su apreciación sonora; a Gabriel Restrepo, Jorge Londoño y Carlos Gardeazabal por publicar en éste experimento; a Leonardo Vasquez y su Zip; a Alfonso Acosta y su tarjeta capturadora de video ATI; a Consuelo Saza y a su cámara HI8...Danke.

Canal derecho

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¡Oh! La ca li Gabriel Res da televisión trepo


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Videogramas, fotografia, animación.... Camilo Colmenares, Esteban Muñoz, John Castro y Evelyn López

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Libros, E x Música y posiciones, Audiovisu ales

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El terror a las telepantallas

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El s Cam illon ilo C ond e

El títu h a y s lo es inin t Dario ignificado eligible, n . o Varga .. s

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Dar una voz a los mudos Nachbarschaft Tele-vision

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Adorables Cabezas Cuadradas Carlos Gardeazabal

El miedo a en la Univ la televisión e Jorge Lond rsidad oño

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Tragicomedia en dos actos Germán Serven ti

Entrevista a S atoshi Kon Manga Films

Algunos mitos sobre la televisión en la ciencia ficción

Alberto Conde

Director: Dario Vargas. Comité editorial: Dario Vargas—Alberto Conde—Alberto Gómez. Redacción: Lina Conde—Silvia Buitrago—Diego Sosa—Juan Camilo Osorio—Alberto Gómez—Alberto Conde. Comité Gráfico: Camilo Conde—Camilo Colmenares—John Castro—Esteban Muñoz—Evelyn López. Diseño y diagramación: Dario Vargas. Fotografía: Dario Vargas—Camilo Colmenares. Coordinación: Fredy Chaparro. Impresión: Museo de Arquitectura Leopoldo Rother. Revista Cultural KIPPEL Publicación trimestral. Santafé de Bogota. Febrero del 2000. E-mail: Kippelmagazine@yahoo.com.

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K. a d r ía o e go qu ate i n a d i c ón é o m cons de i n c e u d i y a a fin a q o drí enci as de t un e po er as s la inar o b j f esc i r i d le , u a rm b o t a s ete d e lad , a son s t i d e r rma a o n d e i afi ur s em co ons un pue nes n en cil l a s rt t o c a í a obe está l i c or l, a c c f i a c P i s e s ca m cu o no s d e s a l. kipp ubli g a r o n e adé su n n i a l e e e i fu en ac s, y ur no- e p l l e n s de t c , l d i n d i m ial emá os to su os y o ck n e cu mo s r Ad cid uc í Di r t e a m cu e o o o p c ti o , le u od a s e it . b d d p e vist e d e to) re pr o ha e n a s , e s , id re rars tal á p i c o r l n d s e o i n e r ís u a l , e s e ñ u r a enie ist aj otr ie q de te, n u f d u q r lt d tir u yo er ro, e c t y pu és e r e o cual y n c p ú u l a b u s c de m su ing e, cl n t e s mu tor e n rs o s o l, u i s o , y , q e n g o a a a nde nos o u al tada n s m i c a n t r tip e ad (a a e e s m i e r a é rí lim tad esp A e r c s , c a d a c ste e o i d m i s a l . e ped n e r an al e í c u s i t u a c d t d a m a rí s ed so ar mo a se pu n n o s s e ó s e i i s o l c rm l l a a n hab té so o r í ec c a c l u s t u i des . i n n s t i io es r n o c lto i o c vo i c a l b

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Ello nos remite a la otra característica de ese objeto de consumo denominado revista cultural, que nos obligaría a asumirlo como perteneciente al orden del kippel: su completa inutilidad, con relación a las necesidades básicas del ser humano, incluso si entre ellas incluyéramos las necesidades creadas, residuales, en el ámbito del consumo. Una lejanísima mirada idealista las incluiría como parte de la necesidad de conocimiento, pero en una época en la que el conocimiento instantáneo, ligero y multifocal invade todas las esferas de la existencia, tal mirada legitimaría plenamente el carácter kippel de una revista cultural. En este orden de ideas, podemos afirmar que una revista cultural se encuentra oscilando en la frontera entre el kippel y el nokippel: cerrada, abandonada en una estantería o en la bodega personal de los editores, entra a formar parte de esa materia muerta que consume el espacio hasta invadirlo todo.

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LOS EDITORES.

Como ente cultural vivo, es kippel en potencia que se vale de la reproducción del conocimiento e incluso del abuso de la palabra, hasta concluir en el “desecho intelectual”, apenas valorado por el instinto investigativo, en tanto es kippelizado por el placer de consumo y apenas salvaguardado por el aprensivo ojo del coleccionista. Leída, asimilada, extraídos de su cuerpo los posibles trayectos reflexivos que generen movilidad cultural, dinámica, cuestionamiento, volverá al kippel, pero su estela habrá constituido una fuerza neg-entrópica que justificaría nuestro intento de presentar una lectura del presente. A través de esta revista nos proponemos generar nuevos puntos de contacto, propiciando una serie de diálogos interactivos de los que resultaría un concierto a partir del caos. Sus participantes serán autores que se han trazado como meta generar discursos que configuren en abstracto un mapa de la cultura, abierto a nuevas maneras de interpretación, en las que se definan posiciones críticas. Lo que se propone aquí es cohesionar una serie multiforme de fuentes, apreciaciones y perspectivas desde diversas discipli-

nas, girando siempre en torno a un problema, objeto o concepto concreto, seleccionado entre la serie —inabordable en su totalidad— de temas sobre los que se configuran las experiencias cotidianas del hombre contemporáneo. Como proyecto editorial, somos concientes del reto que representa ingresar en una industria aparentemente cerrada en nuestro país, buscando, incluso, proyección internacional. Por ello queremos respaldar nuestro trabajo con una propuesta novedosa en la que se establezca un equilibrio entre el logos y la imagen, entre la palabra y el color, tras lo cual deseamos conformar una identidad sincrética que de cuenta de la diversidad de los modos de representación y de las opiniones críticas que subyacen paralelamente a otros discursos oficializados y amparados por aquellos que, eufemísticamente, podemos denominar, del mercado. Este, nuestro número 0, está dedicado a uno de los fenómenos culturales más importantes de este siglo, un invento que inicialmente no tenía claros sus objetivos y que en pocas décadas se convirtió en el escenario central de la vida moderna: la televisión. Un medio que, a pesar de su inmaterialidad, constituye una de las fuentes más abundantes de aquella materia degradada definida por Dick.

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o ad l c di ria , e d ito e d n a ed u s t e t o s e ta a ar s p o s ro pue y e tici u l o s t r a e l m r o e u ic nú pr n c l pa r t n u a al a i e do ial a i l re s er La o u e m l ui n o i q ca er - m a r . q do s e lt pr ón a di at i e u t n m r o i s d o s i a S m r ev v i i o ons . a t v u p s c om es tel r e or. e n v i s a r á c o y t s Nu a t c l. , s no a e e a e la s t á l p r t s m é o is l e ro via g o t c o kip a v . r . n B o o o ww d e est r e s , ú m e e w h n an nu t a e n e de @ya b es a g mo odr we P 54 ine i m oxi z a 8 . pr da 5 6 a g a gin a mo A lm p e . A p p ra K i est nu

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Juan Carlos Cadavid. Estudiante de Cine y Televisión. Trabajo de Grado. Universidad Nacional. El cine, la imagen en movimiento y el video tambien han utilizado la pantalla como pagina completa, como foto por foto, yo creo que puede existir la posibilidad, asi como la han utilizado los diagramadores de revistas en no hacer foto por foto, sino en diagramar cada pagina aprovechando más el espacio, haciendo una diagramación dentro del cuadro mismo. Asi se puede crear un tipo de hipertexto, dentro del cuadro de cada frame de la pantalla...es como de alguna manera una multilectura que puede tener diferentes cuadros, púes en una misma pantalla (uhmm) como ya he dicho, se pueden generar distintas metáforas. Ya la metafora no se genera por anteponer un cuadro y luego en otro tiempo colocar otro cuadro, y de esa unión generar una metáfora, sino se puede generar simultaneamente al haber dos cuadros o dos imágenes video, dos imágenes cine o una imagen y un texto simultaneos. Creo que es una de las posibilidades que podia tener el video como estilo de diagramación de video.

Carlos Bonil. Estudiante de IV semestre, Artes Plasticas. Universidad Nacional.

Eduardo Esquivel. Estudiante de Trabajo de Grado, Antropología. Universidad Nacional.

¿Cómo alguien puede vivir con la oportunidad de ver por lo menos una hora de televisión diariamente y no aprovecharla? La televisión es digna de toda nuestra atención, define nuestro entorno, y es capaz incluso de transformarnos (no importa si es para bien o para mal, mutar es lo mejor).

Como antropólogo creo que no se puede desconocer la necesidad de que se eleven voces de denuncia acerca de la complicidad de la televisión con las manipulaciones del poder y los no siempre claros intereses del mercado, así como del lugar estratégico que la televisión ocupa en las dinámicas de la cultura en la transformación de las sensibilidades y en los modos de construir imaginarios e identidades. Se hace necesaria una antropología, con unas categorías de pensamiento y percepción, que den cuenta de cómo el mundo del sujeto está atravesado por el mundo de la imagen y ambos mundos permean otros como el social, el político y el económico. La imagen funciona en el individuo como recuerdo, punto de referencia, creación y recreación de la imaginación. Finalmente creo que la antropología no puede seguir ignorando que los nuevos modos de simbolización y ritualización del lazo social se hallan cada día mas relacionados al dispositivo comunicacional e informativo ligado a las imágenes. Esto nos llevaría al reconocimiento de la existencia de un régimen de representaciones, el cual actúa sobre la forma como percibimos la realidad social.

(Tambien su opinion visual. Parte de la obra de Carlos, ganadora del XXVI Salón Cano)

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Dibujo realizado por Alexandra Cabrera.

Ivan Martín. Guitarrista español.

Hector David López Cancino Ingeniero Geógrafo

La tele es un medio de información que no se usa para el cual creo que debería ser, hoy en día nos invaden programas basura que son lamentablemente los que más audiencia tienen. Los medios de noticias, están manipulados, no dicen la verdad que existe, y no te puedes fiar de lo que dicen. No existe un solo programa que me interese, por eso desde pequeño he decidido ver única y exclusivamente dibujos animados que creo que es lo único que me divierte, y alguna película. Bueno la verdad es que hay dos programas que los veo de vez en cuando, los hacen en la televisión catalana, y son de un grupo teatral en cachondeo, se llama, Malalts de tele y La cosa nostra.

Desde su aparición en Colombiaa a mediados del siglo pasado , la televisión ha procurado un cambio extraordinario en la actitud y el pensamiento de la población, la cual tenía una relación mas estrecha con la radio, la cual sin ninguna equivocación, imperaba sobre los demás medios de comunicación. Pero, desde la aceptación de la televisión como un «miembro» dentro de los hogares colombianos, las relaciones sociales, los esquemas culturales y de Nacionalidad se han modificado continuamente hasta lograr inducir las actitudes, maneras de pensar y actuar de la masa televidente y lograr así un nuevo genotipo de individualidad colombiana, sin restricción de la más elemental conciencia desde el punto de vista, puramente humanístico.

Daniel Oswaldo Ruiz VIII semestre de antropología. Universidad Nacional de Colombia. Pienso en temas específicos como el actual proceso de paz. No es raro escuchar, cuando se entabla una conversación, alguna frase repetida que cualquier periodista o presentador enunció en algún noticiero. Más que informar, la mayoría de espacios televisivos se encargan de modelar en la gente sus percepciones sobre la realidad. Poco a poco lo que repiten los medios se convierte en estructuras específicas de pensamiento que sirven, en forma muy parcializada, para dar cuenta del conflicto. A veces ni siquiera nos preocupamos por cuestionar las informaciones que recibimos y damos por sentado que lo que vemos en la pequeña pantalla es fiel reflejo de cuanto acontece, cuando todo ello no constituye sino un estratégico discurso de poder que legítima y reproduce el mismo razonamiento que se encargan de transmitirnos.

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o s a c a gu e c ar e n os e t n r e lgu P ¿ a . n n ó a i nt s i v pu e do l a a e s n t or la ent a ea e t ha o d pre al, L n n e í ió und su itur . l s d s vi l m on cr n t e e s l s e e o te co a, c l, e e r e t n La adu logí ria c o h m e c eo se l , la ui id ión o n a b g a i s ci s H as ra L

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G Pr ab Un ofe rie ive so l rs r d Re id e st ad S r N ao c i oe p o cio log . na ía. l d qu e é

¿p or qu or qu es e, Co é t c lom ma ili om e la s te i m scu zad o bi f l má em evi a. re á ge lina a, e cu ne . es qui nin sió er s n Ha tet na, a da es b y L i la za n au A m d p la al os a, nq te la ue le or abr v te al as de es se isió lev id is n ad ha la un a po ? N ión b t a la el r y ? o s vi das evi tifi mod ha En su si ci er b ó o al na lam ot id que n , os ras p ad , co ro e m p s d pa io pr aun o de el la im qu d d a c ar pa bra e e e i r ia , s r s. te ese la su ato , le má em cu av , ti iso ltu e, ca r s, r d a no e s

epr ue q e a d es ra a mo ra, , p n ió co itu del is zón n v cr le ra ció es aje e t la a la gu de ic n a e n n e l ió rec a do omu de l l c i e s c d o “e na pa ic mi ue rát e ya de frí d, o t a n n q hie a? in lo reu re s h dio n s n a ia l a F a uli na c l ó ap izá me n a de e n c a as pe oci es tr ese z qu te ció n n n m e u e e t pr nt a la la . P lo es osi sió ia ta, y e r a d e p u la fr le s h ón a del me ci de tra xpr s o, je cult va nte isi erc , in sus a e e n a, ga elev ac gía ata n on nin ua a a ue ar co la i t s l o r g e l c n u E t o r t a m en e q ab en n l d regu ter la s ión nol e ci fe n do h , ú e o a g s e a i o se p in e evi om as lgo su do nc an id o ios aliz Exd l en a o e e N a a se Luh cál es, t e e d d o f . t ed loc ). eg es is tez rs a l z m o o Mc go al . a a m s s e l r x co a l e ia la ie el de uer unic ne lid emo er ént ed os al cu t e ” u l n f a n q m n , m o é n r c a r c o o e p nd a la s e n Qu sió a in bie ual n de ¿ vi su spo e p la l C rá rea rad un il c ue au t e a i e y l c i r la . c l q n s rí e te ar , e e r ent de : mo nclu ue sce í a f á o i i d d esa d q de qu ás o oja róx co n la scit ura s d er se do en pea m mu o , p n t í su crit nte pon ncia rad i o n s, A e pa lo isió mie ntr ite sea del as stra reso da ble a es s o c m a e g v a ce re su o p elg osi lzur o ue es ar pr na leja ele rañ n, q b p u eñ ó d u t t s n i e t si a em la e st e e ado sa las n d equ pr e a par ex r , e e m e r e g e cu co j d ur , v se c p ie nt su dent rro e, í a e rico s ndu das a l oc sta de o co to de evi ahe ant pe hog ued de ént ntr di to l l q o e c n te ve hab las e a e ac uí, ex ce qu con e s s m l e . s ó s y e aq ís el nto í có en l da es al y to ual cu pa ues mie cand Cho n f cua ar ble c l u l n g A e si (p aña d ho vi rre las e e e r e t sd Es or e co n ant el al e p en fici al de pit o. N o r , u a s s e c ci rino a c si nci sup a o l Nar eat pn ese a i t s h pr os ra de e t s s co lici e a de cula agu te, lí as den es vi el

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? o in n e . s m i e es f o ót l e hip d n ta e d es r o de l a r o i vo d e a f m en e t os s e t n e m

La situación o acto de ver la televisión responde en casi igual forma a la etapa infantil en la que uno es hablado, sin que pueda reaccionar con el logos o siquiera con una respuesta emocional.

el de Maese Pedro de El Quijote, esa posmoderna caverna de Platón —el reino de la opinión, de la publicidad, de la habladuría, del lugar común de encuentro— de la cual nadie quiere ser extraído para ser llevado a los supuestos encantos sutiles o secretos de la episteme, ese espejo de espejos, esa bola mágica, esa cajita de sorpresas. ¿Por qué, pues, la televisión como un género de comunicación “cálido” y “femenino”? Aquí, en estas pocas líneas, se aventura una hipótesis. La situación o acto de ver la televisión responde en casi igual forma a la etapa infantil en la que uno es hablado, sin que pueda reaccionar con el logos o siquiera con una respuesta emocional. En otros términos, la televisión evoca el acto infantil de la lactancia. Infantil quiere decir en su etimología “el que no habla”. Con frecuencia los críticos de la televisión apuntan a reiterar el carácter no interactivo del medio televisivo, a insistir en lo no dialogal de la televisión. Ello tiende a realzar la pasividad del espectador (aunque éste pueda seleccionar el canal o prender y apagar el televisor). Pero habría que ir más allá. Pensar la televisión como el sucedáneo telemático de los pechos maternos que proporcionan el alimento visual y oral del que se nutre el hombre contemporáneo. Ya no es en éste caso la boca la que recibe este alimento (que, como todo alimento, puede incluir mucha basura), sino los ojos, aunque habría que sugerir cierta continuidad entre la ingestión visual y la ingestión de comida: de hecho, un fenómeno observable entre muchos adictos a la televisión es la asociación entre ver y tragar (observable también en los cines). Ello, por supuesto, no se limita al acto de ver la televisión: se prolonga en el deseo de consumo que la publicidad o los simples programas suscitan. Porque así como hay un deseo de ver, hay una envidia de lo visto. Ya lo decía Proust, según lo ha recordado Bourdieu: “ver es envidiar”. La obsesión infinita del ser humano por la imagen no parece saciarse con la cinética de esos proyectiles (ametralladoras los llamaron en su comienzo), que son el cine y la televisión, hoy verdaderas bombas de fusión y de fisión que conectan las redes del capital simbólico con los ships o neuronas de cada sujeto del mundo contemporáneo para organizar el sentido de una vida que muchas veces carece de sentido. La televisión ha tornado caduco el mundo de la ideología, con su pretensión serial, escritural, racional, coherente. Nos ha devuelto al mundo primitivo y terrorífico del espectáculo, ya no de la naturaleza, sino de la deriva social. Es un universo que no se entiende con la hermenéutica, sino con la semiología, que no se descifra con la crítica literaria, sino con las herramientas del psicoanálisis descubiertas por Freud en La Interpretación de los Sueños. Porque lo que esa gigantesca y enmarañada ubre produce es un “bricollage”, un magazín de imaginarios. Cabría indagar —en una especie de sociología del conocimiento, en este caso de los medios— por qué McLuhan fue pionero en admitir el carácter distinto de la televisión. Mi sugerencia ronda el siguiente argumento: Su adhesión al catolicismo y su repudio expreso del protestantismo favoreció una comprensión no iconoclasta de la televisión, lo mismo que una benevolencia frente a la dimensión “materna” de los nuevos medios. Sugerencia de trabajo, no debería descartarse. Adviértase el papel de los jesuítas en el uso de la imagen como medio de evangelización, tan firme aquí en América Latina con todo el dispositivo del Barroco. Ello apuntaría también a descifrar por qué la televisión ha calado tanto en Colombia. Pueblo mimético por doble vía, por lo español (y su gusto por el espectáculo) y por lo indígena ( y su proclividad por el sacrificio), en el fondo la escritura siempre se ha visto con ambivalencia, pues, pese a que hayan sido el secreto del dominio de la “ciudad letrada”, ella significó la expropiación de la tierra (“escrituras”, en sentido notarial) y de la cultura (“escrituras” sagradas). Habría que trabajar, por ello, nuestra historia de la televisión como una sucesión en la cual la “ciudad letrada” comprende muy pronto el sentido de la “ciudad imaginada” y adopta este medio como una forma de control simbólico (no por azar, la difusión de la televisión fue auspiciada por un general en la presidencia) ya no expresado en la tradicional figura del presidente gramático. Razón por la cual hoy no se sienta en el solio de Bolívar nadie distinto a un presidente que fuera presentador de noticias, hijo de un presidente que a su vez fuera estandarte de esa otra gramática moderna, la de la economía.

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La televisión se convierte en un objeto peligroso para una para asimilarla adecuadamente. Sin embargo, el ojo del televiden los esquematismos del mercado que en la actualidad la determin Alberto Gómez Melo. Estudiante VII Semestre de Literatura. Universidad Nacional.

Con contadas excepciones, los programas, generan pobres expectativas a un público que requiere urgentemente de un medio en el que se exploten, artística e intelectualmente las capacidades profesionales de los realizadores.

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pesar de que el siglo XX ha constituido para los diversos discursos históricos la gran época del aceleramiento de la Humanidad, dados los logros y satisfacciones sucesivos que motivaron descubrimientos de toda índole y replanteamientos filosóficos, el género humano no ha dado en la práctica con la solución de los principales problemas que le aquejan. Para mala fortuna de todos, el adelanto tecnológico, en lugar de unirnos, parece cada vez distender los lazos socio-afectivos. El caso es paradójico, porque a pesar de que la percepción de la realidad, de cierta manera, nos proporciona una seguridad frente al futuro, en cuanto a la manipulación y la facilidad para acceder no sólo a diversa información en tiempo reducido sino a herramientas de gran y diversa utilidad para el hombre promedio contemporáneo, la velocidad que proporciona la tecnología, impulsa al hombre moderno a limitar su relación con el entorno a meras exigencias utilitarias. Instrumentos técnicos, virtuales y

comunicacionales como el computador, la Red o la televisión, inciden profundamente en la relación cotidiana entre los individuos de cualquier lugar del planeta. Pero estos instrumentos son valorados en razón del mercado en el que generan o se generan como productos, sin importar, como ocurre en el caso de la televisión colombiana, las posibilidades estéticas o expresivas que ofrecen para ser aprovechados en beneficio de los procesos comunicativos. Los bien llamados Medios Masivos de Comunicación, funcionan como mecanismos reguladores de la realidad desde sus distintos ámbitos. Para nadie es un secreto que la televisión ha llegado a constituirse en el quizá más importante medio de comunicación de masas. Su eficacia no sólo se comprueba con la inmediatez y la simultaneidad con que transmite informaciones desde cualquier parte del mundo —atributo que ahora comparte con la Red— sino, y tal vez principalmente, por el carácter de realismo que induce a aceptar las imágenes transmitidas bajo determinados parámetros de verosimilitud, lo que implica cierto condicionamiento sobre las posibilidades de relacionarnos con el mundo. Cosa nada gratuita para la civilización actual que, en un siglo en el que se descree de la ver-

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dad absoluta a causa de la relativización de la verdad, busca hacer más impactante el mensaje que transmite a partir de la reproducción de la realidad. Por lo que toca a la televisión producida en Colombia, el caso raya en el patetismo. Con contadas excepciones, los programas generan pobres expectativas a un público que requiere urgentemente de un medio en el que se exploten, artística e intelectualmente, las capacidades profesionales de los realizadores. La programación de los actuales canales colombianos parece que fuera pensada para mediocres que se contentan con el bullicio y la espectacularidad amarillista; con lo que se convierten en noticias importantes hasta las más triviales declaraciones de cualquier ídolo de la farándula. Raro es el noticiero que no emula un magazín haciendo de los chismes secretos el punto culminante de cada tanda de noticias. Los programas humorísticos y de concurso, como por dogma, rayan en la chabacanería bajo el argumento del gusto popular. El caso es similar con las telenovelas, que como ingrediente especial, tienden a desperdiciar millonadas para alcanzar burdas copias estereotipadas que el televidente acepta, más que por gusto, por que no queda otro camino. Igual, la televisión siempre tendrá un público, pero con estas propuestas televisivas, dicho público, educado para

sociedad que no está preparada te puede ser la mejor arma contra an.

ver puras fruslerías, poco entenderá cuando ante sí se presente un programa de calidad. La televisión cumple un papel tan preponderante en la sociedad que, en tanto incita a la reflexión a las mentes cultivadas y suspicaces, invade de amodorramiento e inacción a las mayorías, sin respetar raza, credo, jerarquía o inteligencia. ¿Cuántos no han sido presa en algún momento de sus vidas de ese estado abúlico frente a la pantalla? Podría asegurarse que en lo que concierne a nuestro caso, la televisión no ha sido aún descubierta, por cuanto la sociedad ha encontrado una función meramente espectacular en el aparato televisivo. Cada vez cumple mejor su papel de circo romano ofreciéndonos liberalidad a toda costa. Pero podemos ver, con menos júbilo, cómo nos sentamos frente a la pantalla, o qué actitud asumimos como colectividad frente al medio de comunicación. Paradójicamente, mientras más banalizamos nuestro contacto con la realidad, sometiéndonos a la trivialidad de una violencia descarnada, más ritualizamos el apego al monitor. Nuestras familias viven en su entorno. Nosotros lo hacemos. Pero sin una actitud lúdica puede que no halla comprensión de los contenidos ni beneficio interrelacional. Nuestra propuesta va en este sentido: la televisión debe reformarse desde sus cimientos, mediante un trabajo conjunto de los distintos sectores de la sociedad, en

La televisión cumple un papel tan preponderante en la sociedad que, en tanto incita a la reflexión a las mentes cultivadas y suspicaces, invade de amodorramiento e inacción a las mayorías, sin respetar raza, credo, jerarquía o inteligencia.

donde se incentive una lectura reflexiva sobre la forma y los contenidos de lo que ofrece el medio. La televisión no sólo hace parte de nuestro presente. Está prefijada su operacionalidad en el futuro. Pero podemos esperar consecuencias tan desastrosas como las que nos ofrecen las elucubraciones filosóficas del arte en novelas como Fahrenheit 451 de Ray Bradbury o 1984 de George Orwell, donde el artefacto fuera de ser un ente comunicador sirve como instrumento de dominación, sin ser posible la opinión sobre el medio; como también podemos esperar que mediante un trabajo conjunto de la sociedad, se logre enriquecer los horizontes de conocimiento con imparcialidad y sin espectacularizaciones desde los noticieros y programas de opinión, y se propicie un sano divertimento sin alimentar la vulgaridad, la chabacanería y especialmente el chovinismo. La experiencia nos dice, que tanto apasionamiento sin sentido no nos deja más que muertos y olvido. Finalmente no podemos considerar que el instrumento sea malo o bueno por definición. Tenemos que tener presente que es el uso que se le da el que condiciona la valoración. Si nosotros no vivimos a la altura del invento, no podemos explotar sus posibilidades. Y la televisión nos ofrece muchas, tanto estéticas como comunicativas o pedagógicas. Depende, entonces, de quienes hacen televisión, que entiendan que el sometimiento a las reglas del mercado esta condicionando la experimentación y el contacto entre consumidores, restringiendo desde dentro las posibilidades de interacción. De otro lado es tarea de los educadores incentivar, no sólo frente a la televisión sino frente a cualquier otro producto audiovisual, un espíritu reflexivo en los jóvenes tanto respecto a los contenidos como a la forma de seducción de los medios.

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¿De qué forma se vio implicado en el proyecto de “Perfect Blue”?

¿Y antes de eso trabajó en manga, mas no en animé?

Por las “extrañas aventuras de Jojo” (1993), en la que trabajé previamente supervisando el script, la continuidad y la producción; mas el sonido, el doblaje y el resto eran el trabajo del director. Quería ir y encargarme de todo y “Azul Perfecto” me presentó la oportunidad ideal para cumplir este deseo.

No deseé sólo leer manga (libros cómicos), sino ir y escribirlos yo mismo. Fui fuertemente influenciado por el “Domu” de Katsuhiro Otomo (1980) y “Akira” (1982). Me gusta especialmente “Domu” y pensé que si se me permitiera hacer sólo una película de todos los mangas que había leído, sería el de esa historia. Al comienzo disfrutaba dibujando cuadros y muy pronto mis “scribbles” se comenzaron a desarrollar para formar un eventual manga. Entonces, una historia que terminé ganó el concurso de Kodansha Manga y desde entonces, he estado dibujando manga no como pasatiempo, sino como mi sustento.

Fragmentos de la entrevista realizada por Mangafilms. Traducción de Diego Sosa.

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¿Aparte de Otomo, qué otros creadores y directores le han influenciado?

También parece haber un énfasis en la TV y el Internet. ¿a qué viene esto?

La mayoría de la película se fija dentro. El web de Mima, Uchida y su habitación de fanático, igual el estudio donde se rueda la película. La otra Mima hace su primera aparición desde la pantalla de la PC ubicada en el cuarto de Mima. Para decir la verdad, pensé mucho de cómo el otro Mima debía aparecer lo mejor posible, y fue Murai que vino con la idea del Internet: el cuarto del homepage de Mima. De esta manera, decidímos hacer que todos de los cuartos evoquen la misma cosa. Hay tres pantallas en el cuarto en donde vive Mima: una TV, una PC y una pecera con las mismas dimensiones 3x4 de un monitor. También intentamos que el sitio de Mima fuera visto como si estuviera en una pantalla de la TV. Esto es porque deseamos dar un sentido diluido de la realidad, como si todos los acontecimientos ocurrieran dentro de una pantalla de una TV de cierta clase. Más adelante, cuando el libretista Shibutani viene en la escena del estacionamiento, la entrada se enmarca como si fuera una pantalla de la TV, con las mismas dimensiones de 3:4.

En la época en la que estaba cursando la secundaria, vi varios animés de Miyazaki como “Yamato” (1974) y “Gundam” (1979). Compré mucho manga cuando era más joven, pero después de que entrar a la universidad yo pensé que me había aficionado demasiado a las películas vivas de acción. La mayoría de ellas las vi en vídeo, y he hecho que una de mis políticas sea la de observar la configuración, el formato y la producción de las escenas para los mangas que dibujaba. En realidad, no puedo pensar en una película específica o en un director determinado que realmente me haya “influenciado”, pero absorbí gradualmente las cosas que vi. Por ejemplo, el formato de Akira Kurosawa es sólido y de fácil entendimiento. Sin embargo, el hecho de que lo he visto no significa que deba imitarlo, pero a la larga este procedimiento demostró ser mi mejor método de estudio para hacer películas. Pero sería tonto decir que sólo por éste hecho ya he sido “influenciado” por Kurosawa (risas).

¿Qué usted trajo de Roujin Z, su primer En Roujin Z (1991) anime? diseño determinado del

éramos responsables de diseño del conjunto. En anime especialmente, la cosa más importante es hacer que estos lugares se miren en vivo, de alguna manera parezcan verdaderos. Incluso los objetos vagos puestos del fondo tienen que mirarse como si «tuvieran un pasado», y que vinieron a estar allí por un proceso, no por el hombre que los dibuja. Así pues, por ejemplo, si estoy representando un apartamento sucio, hay alguien que se está viviendo allí, las áreas alrededor donde él pegó los carteles en las paredes tienen que ser decoloradas levemente.

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Introducción Teniendo en cuenta las diferencias de soporte, producción y recepción entre cine, televisión, video y multimedia, es necesario precisar como se asume el concepto de televisión dentro de los límites de este trabajo, aceptando las diferencias y por tanto las diversas posibilidades de acceso a estos medios. Partiendo de su acepción etimológica (tele: a distancia, visión: ver) y ateniéndonos a específica, podemos considerar que la Televisión es la transmisión sincrónica su función de imágenes y sonidos a distancia, en el momento en que ocurren o, en momentos anteriores

Por Jorge Londoño Maestro de Cine y Televisión Universidad Nacional de Colombia.

Tratando de superar los prejuicios académicos co la televisión y otros medios audiovisuales en la ed da la cuestión de la competencia audiovisual com llarse en los distintos ámbitos de enseñanza, de m de considerarse como meros instrumentos de tra auténticos generadores de saber.

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registrados en diferentes medios: químicos, físicos, electromagnéticos, digitales u otros. Es decir que ocurrieron en otro momento diferente al de la transmisión y fueron fotografiados, o grabados filmados, digitalizados. Esto nos obliga a precisar que toda producción registrada en cualquiera de estos medios (Cine, video, multimedia...) es susceptible de ser televisada y por lo tanto, en potencia, es Televisión. Este concepto amplio de Televisión es el que subyace en los planteamientos del presente trabajo y junto con reconocimiento de estar viviendo en una sociedad fundamentalmente televidente, pasaremos a contemplar su importancia en el ámbito de la educación.

La Televisión: la gran ausente en el ámbito universitario Silenciosamente, sin que nos diéramos cuenta, la Televisión nos ha rodeado, cercándonos con su presencia insistente y aún no la usamos, ni la trabajamos, ni nos apropiamos de ella para desarrollar nuestras tareas universitarias. Si en algún lugar de Bogotá se ignora totalmente la Televisión es en la «Ciudad Universitaria». No hay, por ejemplo, en la Universidad Nacional un canal de televisión, ni se genera desde ella programación que informe, enseñe, o dé pautas sobre tantos asuntos del conocimiento y de la expresión que deberían ser difundidos entre los ciudadanos. Existe un distanciamiento entre los profesores y la Televisión y su incorporación a la docencia universitaria; si bien encontramos intenciones aisladas para utilizar los recursos de la Televisión en la docencia, en general no hay una conciencia colectiva de lo que esto puede significar. De éste distanciamiento surgen preguntas como: ¿debemos ocuparnos de la Televisión.? ¿es importante la Televisión para los profesores de

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los niveles superiores de educación y de todas las áreas del conocimiento? ¿debemos tener una Televisión Universitaria? ¿Quiénes deberían producir dicha Televisión? ¿Cómo? Comencemos por precisar, para iniciar el camino de las respuestas, que existe una apropiación distorsionada del concepto de Televisión, algo que podríamos llamar una visión fetiche, según la cual, la Televisión es portadora de un lenguaje inapropiado para la educación y para la expresión de las esferas de la producción simbólica, científica, social, etc.; de acuerdo con esta visión, este medio de comunicación, representa una amenaza tecnológica que reemplazaría al profesor. Por otro lado, existe la creencia de que la producción televisiva implica grandes cantidades de dinero. De la primera distorsión se deriva una gran discusión que tiene que ver con los medios legítimos e ilegítimos para servir de soporte a los descubrimientos científicos, a los análisis o abstracciones conceptuales. La respuesta previsible es que el medio escrito es el más adecuado, si no el único capaz para soportar el bagaje científico de la humanidad. No es de extrañar; llevamos más de quinientos años centrados en la palabra impresa y su difusión masiva, medio que por otra parte ha demostrado que puede soportar cualquier cosa: desde los descubrimientos y conceptos más imbricados, hasta las descripciones más banales o inútiles. El «papel aguanta todo», es el dicho popular que acuña esta clara realidad. Pero cada época ha aportado sus propias tecnologías y sus propios criterios que, sin quitarle validez a las otras, avanzan o encuentran nuevas formas de registrar, transmitir y

n relación a la presencia de ucación, este artículo abormo un recurso por desarroanera que los medios dejen nsmisión y se conviertan en posibilitar nuevos caminos para conocer. ¿Por qué han de ser menos válidos los medios de hoy? El desarrollo tecnológico que ha desembocado en el multimedia confirma, con sobrados ejemplos y contundencia, que el uso combinado de todos los lenguajes fusionados a través del audiovisual será la forma de expresión más común en el futuro próximo. ¿por qué, entonces, la resistencia a aceptarlo? Los CD-ROM, archivos de imágenes, palabras, fotografías, escritura, textos.. etc., pueden ser el soporte ideal para la expresión, acumulación y conservación del conocimiento de la humanidad. Allí cabe todo: los libros y las imágenes, las palabras, la música y los sonidos. «Leerlos», «escribirlos», es decir, hacerlos, es una capacidad que todo ciudadano debe poseer, al menos potencialmente. La Televisión, transmisión de imágenes y sonidos de manera sincrónica, en vivo o pregrabados, de un lugar a otro, por vías como las ondas herzianas, el cable o la fibra óptica, es también el medio sincrético por

excelencia, el canal donde todos los lenguajes pueden combinarse para producir multitud de discursos. Es un medio suficiente y sobradamente idóneo para soportar los postulados científicos más profundos y complejos, tanto como las expresiones artísticas mas sublimes y no al revés, como presenta la visión fetiche. Incluso se puede ir más allá, y afirmar y comprobar que la televisión es un instrumento de indagación, de investigación que puede generar conocimiento y sentido.

La Televisión: modo de expresión / lenguaje audiovisual La imagen en movimiento y las posibilidades de captarla y reproducirla han generado después de un siglo el lenguaje audiovisual. Como opina el investigador José Pérez Tornero se suele asociar la escritura textual a los procesos de razonamiento, cosa que hace difícil conjugar la idea del texto audiovisual con el pensamiento. En su misma opinión, tal vez esto se deba a que lo audiovisual lo vivimos frecuentemente solo como receptores, de un modo pasivo. En tanto que la lectura de un texto escrito la asociamos más fácilmente a la escritura y al arte de combinar y crear relaciones entre palabras. Pero Tornero también nos hace caer en cuenta de que, en términos lógicos, cabe hablar de escritura audiovisual, o sea la posibilidad de engendrar, mediante la combinación de imágenes, sonidos y palabras, textos capaces de expresar ideas y sentimientos, de describir espacios y situaciones, y de narrar acontecimientos e imaginar mundos posibles. Pero más allá del desarrollo de los medios audiovisuales, de sus formas de expresión, y de sus usos en el contexto escolar, está lo que Jesús Martín Barbero ha denominado: «modelos de comunicación» que subyacen a la educación. Barbero apunta claramente a que la escuela encarna y prolonga, como ninguna otra institución, el régimen de saber que instituyó la comunicación del texto escrito. La hegemonía de la palabra escrita que se inició y consolidó desde el siglo XIV, durante cinco siglos, ha sido quebrantada por unas nuevas formas de percibir el mundo que se están imponiendo de manera contundente y que hacen parte del consumo cultural cotidiano de la población urbana. Este hecho importantísimo del audiovisual como lenguaje es el reto más grande de la escuela, pues no se trata solamente de educar a través de los audiovisuales, sino de educar para la lectura y escritura de los audiovisuales, para verlos críticamente y para producir o estar en capacidad de hacerlo. En resumidas cuentas, es un problema de competencia. La cultura audiovisual educativa aún está en mora de construirse; lo que hasta ahora se ha realizado debe superarse y dar a los medios audiovisuales presencia real en los procesos educativos. El gran reto de la educación está en proporcionar herramientas que permitan a los individuos discernir, entre la saturación de imágenes, la información que recibe, asumiéndola críticamente, e incluso beneficiándose al poder expresarse por estos medios.

La Televisión asunto de especialistas La otra cara del fetiche, aquella que nos ha hecho creer desde siempre que la televisión sólo pueden realizarla especialistas y emporios económicos, ha causado no menos inercia en su

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infrecuente uso educativo y pone una barrera falsa, reforzando el distanciamiento del medio de todos los mortales que no sean especialistas o dueños de un gran capital. Pero la misma tecnología se ha ido encargando de develar esta distorsión. Desde 1965, cuando Nan Jun Paik, el artista coreano, grabó electromagnéticamente, por primera vez con un equipo portátil, las calles de Nueva York, llegó a las manos del ciudadano común la posibilidad de elaborar el mensaje y de contestar a través de la Televisión, al menos potencialmente. Posibilidad que se ha visto favorecida con el vertiginoso desarrollo del video y del multimedia, que cada día pone al alcance de los ciudadanos instrumentos para grabar (y/o digitalizar) imágenes y para transmitirlas, a más bajos costos y de más fácil uso. Primero fueron los jóvenes de los sesentas y setentas en Europa y Norteamérica quienes enarbolaron la bandera del video y sus posibilidades democráticas en contra de la televisión unidireccional y monopolizada; de esta forma, se iniciaron los periódicos-video que daban la información local del barrio, del grupo. Hoy son miles de ciudadanos los que pueden grabar con sus cámaras los hechos más inusitados y esto ha generado un mercado del video que a puesto en las pantallas todo tipo de realidades, provenientes de las manos del público común y delimitar su lenguaje y su campo; así, la programación televisiva estaría más en corriente, que está comenzando a particimanos de todos los interesados en difundir saberes, y no sólo en los periodistas, par con sus registros en los canales de profesionales y actuales poseedores del medio. televisión. Si el profesor de básica primaria, secundaria, técnica y superior introduce la En la ciudades colombianas han surgido televisión en sus clases, transforma el método. Pero la utopía debe ir más lejos, canales comunitarios que han generado exnos debe permitir soñar que los profesores y los estudiantes nos metamos en periencias colectivas de producción de Teaventuras video, Internet, multimedia, cine y televisión y produzcamos la televilevisión; en Santa Fe de Bogotá debe sión educativa, haciendo presencia activa en una programación en la que debemos haber cerca de treinta de esos canales, y ser actores de primera línea. Los realizadores de cine y televisión, y en general ya existen asociaciones de televidentes y los que conocen las técnicas de producción de estos medios, por un lado tienen su de canales comunitarios. El desarrollo propio campo de trabajo y por otro no tecnológico nos ha puesto a hacer Televison los más idóneos para trabajar los sión sin que nos demos cuenta. Existe así temas que deben presentarse en la TeleEn cuanto al aspecto económico mismo una legislación, que aún está en visión Educativa. Es decir, los de todos el primer obstáculo son las altísiproceso de reglamentación, sobre estos los niveles educativos, desde el básico al mas inversiones en equipo y luego asuntos. superior, los temas en que los profesores la misma situación de auge de la son especialistas, junto con su forma de Televisión comercial con altísimos El campo de la Televisión eduenseñarlos; los temas que estudian los costos de producción. Lo que se cativa y su producción estudiantes, construyendo también métorefleja en políticas de poca dotados para hacerlo. Los aportes de los proción institucional y en equipos e No tenemos un «lenguaje»/«modo de fesionales del Cine y la Televisión a los infraestructura técnica para la proexpresión» de la Televisión Educativa y profesionales de la docencia son sin emducción de Televisión, asunto que hay que desarrollarlo. Y no lo tenemos bargo necesarios y valiosos, pero deben en primera instancia es considerado porque crearlo y desarrollarlo es un probuscar el rompimiento con los patrones como de altísimas derogaciones, pero blema directo de quienes son los estamentos actuales del lenguaje televisivo, para que en una perspectiva social de esenciales de los procesos educativos: los desarrollar los patrones del lenguaje de acceso a la educación y desarrollo estudiantes y los profesores. ¿Por qué no la Nueva Televisión Educativa, que tenga de competencias ciudadanas sería una podemos hacer los profesores programas en cuenta todos los lenguajes desarrollainversión, además de necesaria, renpara Televisión Educativa? Es decir, ¿pordos por el Cine y la Televisión pero que table. qué no nos dedicamos a desarrollar una se justifique en una estructura didáctiLa escuela debe ser Productora y Televisión Educativa desde los profesores ca. Programadora de Televisión Educatiy los estudiantes y no desde los especiaPor otro lado, en la mayoría de los va, debe generar sus propios prolistas, que generalmente tienden a serlo casos, con la Televisión Educativa se regramas, desde sus áreas de investimás en el manejo de los medios que en produce el esquema de canal emisor-esgación y docencia. Los profesores educación o en los temas de que se trata? cuela receptora. Una concepción de la que diariamente construyen el proEsto les incapacita para desarrollar un recepción pasiva, que ha sido refutada ceso educativo, deben plantearse el lenguaje para la Televisión Educativa que por muchos autores dedicados a estos temas. problema de hacerlo para televipueda decirse que no aburra, ni pegue Una Televisión Educativa debe ser generasión, dejando de lado la concepción como ladrillo, pero que sí informe o proda desde el seno mismo de la escuela, según la cual la televisión es un picie la búsqueda del saber. Ese lenguaje desde sus profesores y estudiantes, para medio y un lenguaje de segunda claes el que tenemos que crear nosotros tener la posibilidad de emitir desde la se, que no puede trabajarse para la desde las prácticas investigativas y doescuela para la escuela, las otras escueeducación o que por su costos es centes cotidianas. Aparece, entonces, un las y para la ciudad (o para el municipio). imposible hacerlo. Cuando al fin asunto clave: «la competencia televisiva». Pero esto depende de que los educadores aceptemos la trascendencia de estos Potencialmente todos podemos expresarasumamos la tarea de hacer la Televisión medios y la cultura esté centrada nos, utilizando las características de la Educativa. Hasta ahora no sólo su lenguatotalmente en ellos, tal vez nos televisión; ya vimos que es algo necesario je ha estado influido por el discurso demos cuenta que la mejor comunipara todos; quien no lo haga, en el 2002 comercial, sino que su producción, en cación es la directa y tal vez apreno próximo a ese año, por ejemplo, será general, no es de iniciativa de los edudamos a hacerlo telepáticamente, sin considerado analfabeta de estos nuevos cadores y estudiantes, sino de otras insnecesidad de medios, ni de medialenguajes de expresión que se imponen día tancias (como el Fondo de Capacitación ciones. Entre tanto continuaremos a día, y se impondrán del todo en el Popular, Acción Cultural Popular-ACPO, encerrados en los altos y estrechos momento menos esperado. Ministerio de Educación o programación muros que la Televisión ha consEn el hipotético caso de que todos proveniente de grandes productoras extruido a nuestro alrededor hasta tuviésemos una mínina competencia tranjeras). La Televisión Educativa ha que le demos su verdadero valor televisiva, comenzarían a desarrollarse los estado en manos de expertos aislados de democrático y podamos expresarnos discursos específicos de la Televisión la escuela misma. La Televisión en general plenamente a través de ella. científica, artística o educativa. Muchos y la educativa en particular han dependide ellos realizados con especialistas en el do en Colombia de los vaivenes políticos, medio, otros por profesores e investigade los cambios de gobierno y de las dores que por sí mismos pueden producir cuotas burocráticas que han impedido que sus propias realizaciones. Seguiríamos nelos educadores, quienes son los que deben cesitando los realizadores periodísticos y asumir el papel de hacer la Televisión del espectáculo, pero estos tendrían que Educativa, no lo puedan hacer.

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y a g al e i r sí, ila g ia que osc ón d e sa so isi g ra ien co elev t a p o jo a t l re uez on de l t n rq n t is e n Má e os ó i n pn c e a i í a el arc , qu e hi sí r a ? G lo ulc XX xis n o u l ne u eo íc a d g g i l t al s bié e r a n a r l v a á a e r or e a d tam sir ud a r ia y na ay t p est ad b n a m n co ntemde sign lo sió ia. Upar a. o n C evi ed te otr e co or re a e l l n ut ón el rag en la t n b i E ay t am a s ró l a aci o o h la ios uar b e pt tu e p r e i l te rac et s u ue ce v os s , E s t e g erp ¿ nc lq a má c u l e n t ual p i s c u ua e la de re i a , v a l la b r se ig ntr po t o r s , de ejo e s a s o i h o l ca o m nt u e n e lo e e i s l n b g t d a o

Carlos Gardeazabal B. Estudiante de VI semestre de Filosofía. Universidad Nacional de Colombia.

E

n la Grecia del siglo V a.C. no existía la televisión, pero sí existía la tragedia. En la tragedia, los bienamados griegos veían reflejadas todas sus preocupaciones y angustias, sus mitos fundadores, los problemas típicos de su comunidad, su historia, su moral, sus arquetipos... la tragedia servía como sistema de reproducción de las costumbres y modos de pensar que servían, a su vez, para conservar la comunidad griega misma. La tragedia, y su contraparte crítica, la comedia, hacían todo ésto mientras divertían —recreaban, a decir verdad— al jodido pueblo griego, un pueblo que cuando no tenía una guerra entre ciudades la tenía con los persas, los macedonios o los romanos, dependiendo de la época, que a pesar de sus colonias y su comercio, nunca fue lo suficientemente rico, comparado con civilizaciones pares.

é l s í er e st ron ta u y ba o u e l Ah s s f e a d el n m E i t i d e . ó ra qu d o s m o isi os ca. u n a ces ial ot ad e c v d i co n ti o í e e n so de cie la a n, ns u e r l n e d o s u aú po q es s no uPi qu ió n em á i a a y e n t de os la s b l d n s c ue z he a a ó e r s g q s t s t o o v e y i a la l c so, si s o t e l dore red e to s P a a a c e l de di o n o sun No i n see he fí a n e r e a e a s. r g alg ma m os po mos loso y , a os pa tra r o L s o l m a o i f í a ión si dia a de so or a f , rt emp sta. P í l e c e r c j a ci de e ue rte la r e en uert rag ba eo. pa l i c t p e a s la t ca cr do f b es lo m tre p rto ro ú i r p a a a o e n t p l e zos n de am mp í ri lo l t R e uto r m su m o a e ¿C o e la nía s o d le a r s ec má el u s N a e . r s e t s o t sa d a o c su ? ab e Un r ay . d an gar uch ban que ue co iega end h a etua q a i r m r e m t s d í g co ll a s e rp o ra es ón rio l t na X rag pe re d a n ide an ier s ta s X a e s t v o r í a o l a o o d con od tu gic Ma uci y ech la gl la ar re e p que trá de vol s. si h , ud so re ena del iste ay qu eo es es io os dia a r a c p n e li ic At ia el ex ra cr tor éro de íp t rag v a ingú s a , b h u e p s t á a s d om ién i l s N te am as má oca la f e c t ó. j lo cra ud Col amb ente r t e re nó ap mo t am el nt d e Só ven la e c i o g y ios mi o s es ñ os . C n t e la ju En c ma : i a o a e n n o nt r ó su igl s t e ó a qu sta atic m i e si e g ra. isi s i b a v i r ot lev los te a rv ar apa o r t a s t t si la m te s e ul e li mp a La odo en r e s sist ota ste c o t t d é s a ó n el co e d e lo i d i i d al t s i r í re l e v tua ol der i n a p po c a m t e rpe a m e l en p te e s r , i s ne te te v i e r di

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lo se s i n es pu div t ti os ede idu ; os va vida b as de r d d so su de ta sen e t c i cu ed s co te al l e l e n t ad efe a p n nde ma ec a po ctos rop pon r d ner tr a e gu Las o d d e st- , m aga er qu o i n a i l u m é l a nd út r lt da te a e p s u nc st ipl e v n in iles una reoc s t i c i i c o ri ic az ón gi l s s o u e i a a ns l po rv p te pa . e c l a dos y a anc iste su lít ibl ara cno cio l u ma e n ctu po ue la ia la logí nes go dr ple ico es, ci r a d e a s l, mi y ob fec e gu a ma ada co in el l c p e m . e s , , d e ar er pl fic so rr apa cui qu e a no El e a l d s n e i z ad lo ap tam ent ten , lo la d s d o s l a a s a a e im s up ra ent e pa tá rs C s ni e y ien co obt po un ra Ds? crea le tic e r to mp co o e l o m . v n a n , ra vi s il iv ¿Q ue er co ¿ c d d j Q ns ui u st om di to a? ea ir d c e de én ién ros o e ver osa un e clon eMe ns pu da ti b e s p l G c n si ien s vi nta esa te irb ente edí ece des re da m e s m á s s t a a e s m qu vir . P mi o q ud ent a ita os to caja s, ema e e b b po la r de gr a n ie ro, erd ue par e? a na a it o eale l si cua s re co o s n, ¿ Q o ¿ di qu s, st br sult hay ea del qui es e. mej uié s i e u e pi si a ci én n én ar El ora n a e n g re y lg l t m r o ar w pi me ás uie es ri nec ific con su qui alk dió d ll f e n no i e m s hum . E e a o o sita al ort est re an a n i d la no ntr im qu lo de de e al de e d na , m e p e l un cr e tu ás más s s cua e t t ra l a a al qu é le in za te arti vaj ier pa a e r rv . f ie ici s? rop a ne al Ta a el al mg ho o, m-

ul s re iene za. , o v e lg ter ral a l n u ia s i nat c i á tif , m s la r a no no s a e á m hum y m re ás re t En m mb ta l ho e

iev de l te s a ma li un ar nta nos me me eos mas c m a al s e su deés mi un i v o ué po ara s r tu la rea a ¿Q an ns ac tic ? t si ndo pe h u m de o é a o a r a du rí iliz pa ica, ivi mod que o s dad se e t d d i t y us a s ce , u ist rát in un ra i e n mun as u l c a l s a e de p t i m co dor con plasc mo n a f de en a n a a a umué io r ero s e un mpr caz su ¿Q rac da , c os e a p a j n s — e co efi o n gan rta man edu o r d ó o e , e e a i s i no s e u i n u s d o ia s op y es ió qu v h b r u i a a n t mb est al d ac se div o pr d ió sti nc e o e l s m i l b o , i r e m e s in te vi b re i da p de for s o e tele es e f p n o un ría al m e n iera o d mod ejo ans r qu co ad de s o o m a sup s, n un man tr io— la ejo o c e , op , m rto Rob edu hac e n l r o t ón se ien de s ó r e e e r i o ci p al y en lo a u s, ap a ie o a Si mac o s s u m i h r no mo ica es? bli ust ani ano es no o b si n q nom g su ié ut ó bra r s hum ¿no o ip y ho mun ant u o t , d l q a ¿ r a que po e co mej nto s ue, uca Un so e á d e d o o o e e m nq ed ? s mie nt a n er e s lo per o a n u e p i r a g co a e , r én , j z imi nc ce , a ien al e a , i e ha n v b o ne qu mbi ece a b uiz uen a pl fer ie po ue emp mu l r R b B i e n ta par t i q ti d ed . i ién , s, t a s er s pu ile un r ó n su lte qu tes me m o ien trá a l e e s e a ci d . D su do, cra a, m i s o V út a Ba e e e s a o c r d ó p e t rge ier e om ari es ese uto ca S épo l c u e u o n t d d p q A a J e ja ici os l dimi no ede ien te? str e r a vie ubl ect a e p ef rí res o?— pu r b san nue i c i na a a a n ¿n h u ñ se pe en a sta cre elul l, n p i o c S ció am ha Se y an r —co a rí o . iza a c y a. s r f e ltu uen n otr e u dos ó cu a b cci ía o d os u n u od ser y n a l pr sa na ast co rso o h pe ont pr

A la televisión le agradezco muchos ratos de felicidad y hasta de cultura, pero también le debo mi pertenencia a la serie de prácticas estúpidas que me hacen miembro de esta sociedad irracional e infeliz. Mientras la televisión se somete a terapia intensiva pienso seguir disfrutando de su goce culpable. Después de todo, la mayoría de mis amistades las he iniciado o conservado gracias a conversaciones sobre T.V. Gracias a ella, soy un sujeto social. ¿No pasaba lo mismo con los griegos, sólo que de manera menos loba? ¿Acaso no eran los griegos costeños? La verdad es que no hay nada mejor que tener, por ahora, un pie en Las Vegas y otro en Cambridge.

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Por C

ilo Conde am RIVISTA CULTURELLE KIPPEL. NUMERO 0. TRIMESTRE 1. ANNO 2000.

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TRAGICOMEDIA EN He aquí un regresus ad uterum de un alucinado enfrentado a de la existencia. Una parodia trágica que hace del ascensor el más propicio para encarnar el drama del eterno retorno.

—B

Por Germán Serventi. Estudiante de IV semestre de Literatura Universidad Nacional de Colombia.

A Silvia

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uenos días señorita, a la celda número 100, es que vengo a ver al doctor... Sí, es que me duelen los ojos... ¿El doctor esta ocupado?...¡Oh! No importa, lo esperaré... Sí, ese es mi nombre... Sí, subiré por el ascensor. La señorita sonrió con un enorme signo de interrogación entre sus labios. Caminé a través del pasillo y, a pesar del ruido y de la trivialidad que se protagonizaba en el lugar, sentí un ambiente solemne. Algo extraño se urdía detrás del telón de mis sentidos. Caminé y llegué frente a la puerta del ascensor. Me sentí incómodo: “No debería estar aquí”, pensé. Esperé mientras una estridente picazón me destemplaba la piel. El ascensor se detuvo. Entré. Oprimí el botón que representaba el espacio de mi destino, con un cinco marcado, y se cerraron las puertas delante de mí. El ascensor se empezó a elevar. Comencé a sentirme asqueroso. Mi cuerpo se empezó a acelerar. El vértigo se apoderó de todas mis neuronas, de mis músculos, de mi estómago; me desplazaba internamente a una velocidad exageradamente estática; daba vueltas en mí mismo sin moverme. Un extraño ritmo se empezó a acelerar; sonaba una música, que no escuchaba, cada vez más fuerte. Todo iba a terminar, todo; todo me sentía yo, todo era yo, mi pensamiento era uno, era ¡Maldición! ¡Era! Lloro a lo largo de un inconmensurable tiempo. Estoy acurrucado y enclaustrado en un ascensor que supuestamente me lleva con el doctor. Ya no me duelen los ojos o, tal vez, ya no me importa. Mis funciones vitales no las siento, sin embargo, no estoy muerto. El ascensor no ha dejado de moverse hacia arriba. El sueño se me confunde con la vigilia: no sé si estoy dormido o despierto pero

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DOS ACTOS la claustrofóbica escena espacio contemporáneo

sé que me ha ocurrido algo de lo que no soy consciente, y no me siento igual que antes. Pero, ¿antes de qué? Siento que mi cuerpo y mi mente se funden en una forma de estrella marina. Sin embargo, me observo y soy un hombre. Todo me es naturalmente extraño. Inesperadamente empiezo a escuchar la voz de mis padres, mientras suena, a la par, aquella diabólica música infantil de cuna, ritmada no muy armónicamente por continuas explosiones de cañón. Me dicen, no sé si las voces, o mis padres, o ellos, cómo debo comportarme, cómo no debo comportarme; la voz de mamá, de pronto, me abraza. Bueno, eso es lo que siento; también siento cómo la de mi padre me golpea; me siento mal, pero el golpe lo recibo con agrado, lo siento justo. Luego me veo, sin dejar de sentir lo anterior, corriendo en círculos por un inmenso jardín temporal: primero, llevando una lonchera azul y vistiendo un uniforme colegial, de alguna tropa. Corro llevando el ritmo galopante de un caballo, parezco inocentemente feliz; después, corriendo todavía por aquel inmutable y ridículo jardín, vestido como un

adolescente rebelde, llevo una inmensa guitarra, que unas veces cuelga a la espalda y otras, mientras marcho con un estúpido orgullo, toco algo incoherente, sonidos vacíos de ritmo y armonía, horribles... Mientras alucino mi propia vida ante mis nuevos sentidos, el ascensor se detiene muy rotundamente. Las puertas se abren, y aparece ante nosotros, la puerta y yo, una hermosa mujer, a la cual recuerdo y olvido en un mismo instante. No se ve nada más que la mujer. El espacio rectangular piramidal que debiera haber insinuado la ausente puerta se contrae en la forma misma de la mujer. Sin embargo, la observo y es una mujer. Me mira fijamente, se sonríe y entra sin pronunciar todas las palabras. Las puertas están cerradas apenas la mujer está adentro. Se pasea en círculos larga y apaciblemente por el ascensor, mientras pone su dedo índice sobre mi cabeza a modo de eje. Comprendo que ya lo conoce y lo recuerda; sin embargo, juega con el tiempo y lo vuelve a conocer, lo reconoce. Se para frente a mí, se arrodilla y me contempla oscuramente. Se acerca infinitamente despacio pero sobrepasa a la tortuga y me besa. Hacemos el amor mientras el ascensor danza en su perpendicularidad, la mujer jadea cantando a su placer; yo, me esfuerzo lo más que puedo para agotar todas mis fuerzas y caer rendido, pero no lo logro, no logro nada, no siento nada, solo un lascivo movimiento en el que no soy más que materia nerviosa. La mujer empieza a titilar ante mis ojos. Al principio se lo atribuyo a mi dolencia visual pero luego, cuando entiendo que mis ojos no son los que ven, me doy cuenta que está sufriendo una metamorfosis: su cabeza, mientras sus jadeos que son más intensos y que son atravesados por una horrible risa, se transforma en una especie de templo antiguo: su nariz se apodera de la forma de un mucoso campanario; su boca, por medio de una dilatación de los labios, se toma el empleo de una gruesa y reseca puerta abierta, sus orejas adquieren la forma de unos dispares ábsides donde brillan unas pequeñas ventanas color cera; su cráneo se convierte en la bóveda hueca de la nave central; y su lengua, donde las Quimeras y las aberraciones mitomaniacas danzan en un inmundo ritual falaz y sin sentido, se transfigura, por medio de unas pocas convulsiones nerviosas,

en un adiposo altar, donde se evocan magnas mentiras: creaciones controladas por la rienda impotente de la obsesión humana, por su complejo de dios creyente, incoherente; creaciones que en sí se rebelan y corren por los túneles iluminados artificialmente de nuestro mundo-submundo; creaciones que danzan con sus grandes falos erectos dispuestos a violar la desechada naturaleza absurda del hombre; vendas veneradas, amputaciones inocentes, reinas depravadas, besos legislados. Repugnado por la inmunda escena empujo a la mujer, me zafo de sus provocativos brazos abrazadores y la escupo. Empieza a hablar, a minarme, y todo lo que dice es mentira: fetos inmundos que me hieren y me laceran todo el cuerpo. Se ríe horriblemente, se ríe toda de mí, pero sus ojos, faltos del vital brillo, de la madre lágrima, muestran una debilidad que yo trato de conocer. Sin embargo, cuando estoy a punto de descubrir lo que empero es obvio, se convierte en una pequeña gatita que empieza a bailar muy sensualmente alrededor mío haciéndome cosquillas en la espalda con su misteriosa y tersa cola. Me encanta y me calma, como cuando la mentira deleita a la víctima. La trato de acariciar pero, antes de poderla tocar, se desvanece como una ilusión; desaparece del ascensor y de mi memoria. No obstante, está. Transpiro frío y veo que las paredes del ascensor están cubiertas por una efímera capa de vapor orgánico. Sigo viéndome en el jardín ya eclipsado por una artificiosa habitación cuadrada que sólo tiene un muro, el cual está construido toscamente con fajos de sangre pegados con abundantes billetes. Camino descuidadamente hacia una puerta que está ubicada en el centro de la pared, la abro mientras las bisagras ríen, la atravieso y llego, como era de esperarse, al otro lado del mismo cuarto, pero éste ya con dos puertas ubicadas una al lado de la otra. Abro otra de estas dos puertas y llego al mismo cuarto pero ahora con cuatro puertas en el muro. Me veo repitiendo la operación varias veces mientras las puertas se multiplican incesantemente y parece que entiendo el juego, la tragedia, aunque no entienda que es un juego, una farsa. La habitaciónmuro, que empero es la misma, tiene cada vez mayor cantidad de puertas: girar el picaporte y la puerta abrirá espacio para una

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cantidad infinita de puertas, todas poseídas por el mismo mecanismo. Yo, aquí en el ascensor, me quedo aguardando la ridícula acción, mi gran actuación, en la que parezco un celador ansioso que corre veloz para abrir la puerta, cualquier puerta, para satisfacer el capricho de algún amo invisible, irracional, y para llenar mi tiempo por él pago, con la primera basura que flota al alcance de mi mano y de mis palabras, de mis nombres... Soy, infinita y eternamente, mientras alucino a un mismo tiempo toda mi vida: recorro y repaso el tubo finito de mi existencia, el cual en su dinámica pareciese que se llenara de sí mismo una y otra vez. El ascensor vuelve a detenerse, las puertas se abren mientras el vértigo me inunda de vacío. Aparece ante mí, muy augusto, un anciano que me da la impresión de no ser en su naturaleza un verdadero hombre. Una Quimera lo envuelve. Reza un paso hacia adelante, las puertas siguen cerradas, y saca un gran libro de su largo hábito sagrado. Con la otra mano se rasca violentamente la espalda, y al cese de esta reacción, su mano aparece ante mis ojos ensangrentada y sus uñas retienen algunos jirones de tejido epidérmico y dérmico. Sin mirarme abre el libro y comienza a leer: el lenguaje que pronuncia es extraño, lo reconozco pero no lo entiendo. El sujeto me mira, dispone una cara de ser muy obvio lo que lee y parece que me pregunta: me quedo tarado tratando de entender lo que predica pero no puedo. Luego de un silencio, mediante el cual la expresión de la cara del anciano se trastoca en inquisitiva, me vuelve el libro donde se ve esta sucesión de figuras: “Díjose entonces Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre todas las bestias da la tierra y sobre cuantos animales se muevan en ella”. No entiendo, me exaspero y grito fuertemente. El hombre da media vuelta sobre sus talones y veo que su espalda es, en realidad, otro hombre: menos robusto y más joven. Me observa detalladamente. Mi curiosidad me calma y me quedo esperando ante el absurdo. El hombre saca de uno de los bolsillos de su bata inmaculada un pequeño cuaderno de notas y al mismo tiempo, con su otra mano, se peina dócilmente la cabellera que le cae tras su nuca y espalda: algunos cabellos se rompen entre sus dedos; sin embargo, no parece importarle. Luego de balbucear con las páginas del librejo, lee. Sigo sin entender su lenguaje, él se queda esperando alguna reacción mía. Sin respuesta, me vuelve el cuadernillo donde veo: “e=mc2”. Me quedo un momento tratando de descifrar el misterio pero, antes de alcanzar lo inalcanzable, el ansia empieza a corroerme los sesos y no soporto más la presencia de este o estos sujetos y, en un acto casi de violencia, lo insulto y trato de agredirlo sin mayores consecuencias, pues se desvanece entre mis puños como una estatua de ceniza.

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No pasa un larguísimo tiempo. Yo sigo acurrucado en el piso del ascensor; éste, sigue subiendo. Me siento incómodo: “No debo estar aquí”, pienso. Soy, mientras una estridente picazón me destempla la piel. El ascensor se detiene. Quieto. Se oprime un botón que representa el espacio de mi destino, con un sensual cero marcado, y las puertas siguen cerradas delante de mí. Presiento lo que va a suceder. Soy lo que va a pasar. Sin embargo, todo sentimiento trágico desaparece; la tragedia ya es, la tragedia del ser mientras llega a ser. El cosmos se ríe y entiendo mi pantomima: Caigo en el Abismo. Desde la parte superior de las paredes del ascensor, mientras éste cae velozmente en el vacío, empieza a chorrear un viscoso liquido blanco, espeso y grumoso. Siento un profundo asco. De la irregular manta que va cubriendo el grisáceo metal se desprende un hilo que veloz alcanza el suelo, se desliza por entre mis pies desnudos y, cosa extraña, se precipita por un sifón del cual, cosa todavía más extraña, pareciese que nace mi nudosa melena. El líquido se desliza por entre mis cabellos mientras atraviesa un ambiguo e infinito abismo, y va a estrellarse contra un punto, en el que todo es y está. Éste se lo consume a medida que el chorro cae. El pequeño cuarto se desfigura en sus dimensiones y gracias a este trastorno se convierte en una bolsa sanguinolenta y carnosa. Una extraña fuerza me oprime, paulatinamente voy tomando una posición fetal, y me doy cuenta que el ascensor, que ya no es ascensor, está lleno de un espeso líquido transparente. Siento un inefable dolor en mi vientre y veo como vertiginosamente se forma un cordón que se desprende de mi ombligo y se pierde en el infinito. Recuerdo todo y olvido todo. Ya no soy más. Ya no veo más. La tragedia vuelve, volvió y volverá, a comenzar. ...un aseador se deslizó pensativo y nervioso por el pasillo hacia la administración del edificio. Golpeó indeciso la puerta, mitad de vidrio, mitad de madera. Luego entró, se quitó la gorra azul vieja, la puso atrás, a la altura de los glúteos, agachó apenadamente la cabeza y dijo, dirigiéndose al administrador: “Señor, lamento informarle que debido a unas fallas mecánicas el ascensor se desplomó y se destrozó contra el piso, murió una persona que estaba adentro”. ...la mujer gritaba de dolor y todas sus venas y músculos se concentraban para vomitar fuera aquel gracioso y ensangrentado hijo. “Un poco más, Un poco más” decía el doctor, mientras la mujer y el universo sufrían unos horrorosos espasmos en sus vientres, “ya viene, ya viene, eso, así, un poco más, más fuerte. ¡Oh, milagro de la naturaleza! Es una hermosa niña. Felicitaciones señora, es ahora usted madre”. Un efímero aplauso, adornado por algunas inocentes carcajadas, resonó por la celda. ...al otro día en un periódico local se leía: “mientras una hermosa niña ciega nacía en una clínica en el centro de la ciudad, uno de sus ascensores se precipito al suelo matando a un ocupante, lo único que quedó reconocible de él fue su cabeza hinchada, donde sus ojos parecían mirar hacia el vacío. La mujer, en un acto de humanidad, y a pesar del extraño nombre, llamará a la niña Tempora, en memoria del difunto, cuyo nombre es Tempus”.

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JOSEPH BEUYS contemporáneo Aunque a inicios de siglo para la naciente televisión no se habían prefijado más que intereses experimentales que tendían a la realización del mejoramiento de la telegrafía y la telefonía, no pasaron muchos años en que se perfilaran intereses políticos y económicos para su uso; prueba de ello es que la primera transmisión televisada masivamente fue el discurso de inaguración de los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 presidida por el propio Adolfo Hitler y recibida por cerca de 180.000 berlineses.

La televisión por cable o cable visión (CATV= Comunniti Antenna Television) tuvo su antecedente remoto en las experiencias de recepción radiofónica mediante cables conectados a una gran antena comunitaria y bien ubicada, que se desarrollaron en Estados Unidos desde 1923. Este principio, aplicado a la televisión para burlar los obstáculos topográficos opuestos a la propagación de las ondas, conoció su primera experimentación por obra del operador de radio L. E. Parsons en Astoria (Oregón) en 1949, para complacer a su esposa que quería ver las emisiones provenientes de Seattle situada a 125 millas de distancia.

Plástico |

| la cultura

_will_ |

energía———— el movimiento, ritmo, que se siente—————| _intellect_

alma,

caótico | la idea

| pensando

| la forma El principio de la persistencia de las sensaciones ópticas en el ser humano y de la formación de imágenes unitarias a base de fragmentos suyos transmitidos de modo sucesivo, tendrá una proyección —o conexión— pictórica: el neo-impresionismo o puntillismo. Aunque el hecho televisivo en las primeras etapas -entre 1874 y 1889- se encuentre alejado del arte se partirá de los mismos principios; este es uno de ellos, y permitió concebir al estaunidense G. Carey en 1874 un sistema pionero de transmisión televisiva, que consistía en una pantalla de emisión con 2500 células fotoeléctricas de selenio, una pantalla de recepción con asimismo 2500 bombillas eléctricas y, uniendo a ambos, otros tantos 2500 hilos eléctricos.

Cuando Vladimir Zworykin presentó en 1933 su revolucionario tubo iconoscopio, que hizo posible la televisión electrónica, no lo hizo como un medio de comunicación de masas sino como un “medio para aumentar la amplitud de la visión humana”, llegando a proponer la instalación de una cámara de televisión en un cohete para la observación de lugares inaccesibles.

En Julio de 1962 Telstar inauguró la era de sátelites activos de comunicaciones que hicieron posible la Mundivisión, con motivo de los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964. El primer satélite para uso de comunicaciones comerciales fue el Early Bird (Intelsat I) lanzado el 6 de abril de 1965, que tenía capacidad para doscientos cuarenta circuitos telefónicos o un canal de comunicación, de modo que cuando se usaba para televisión todas las líneas quedaban bloqueadas. Resultó d e m a s i a d o c a r o p a r a l a s e s t a c i o n e s televisoras, pues su tarifa era 8500 dólares por cada diez minutos en horas punta de días laborales.

La crisis del imperio monopolístico de las empresas de televisión aumenta durante la primera mitad de los años sesenta, hasta el extremo de que en los Estados Unidos se reglamenta la apertura de canales libres en las CTV, mientras en Europa aparecen esas estaciones hertzianas de planteamientos opuestos a las vigentes y que se denominan TVpirata. Además, el video prosigue su labor de zapa y las CTV se extienden por el mundo. Todo ello converge en torno a un concepto: bidireccionalidad, que significa participación y dominio de las masas precisamente sobre los medios de comunicación masivos.

¿Y puede usted ver la Escultura Social la sociedad como una obra de arte? La sociedad es una palabra abstracta. No hay nada que usted puede ver.

Extraido de http://www.geocities.com/ SoHo/Studios/9484/U3.html

El museo sólo puede cumplir su tema cuando no es un enunciado o una sucesión de tesis demostradas, sino la persuasión silenciosa y movible de lo sensible, proposición a la abertura del tiempo presente; cuando su objetivo no es querer ser visto, sino mirado, excavado por la interioridad del sujeto, por la temporalidad del presente que el sujeto aporta cuando, al querer comprender, es él mismo la razón del acto de percepción. Primacía del movimiento como inestabilidad, como fluctuación organizada, el museo necesita el movimiento del espectador-actor para ser comprendido, re-conocido. El museo sólo es presencia cuando se abre a la espacialización del tiempo y se propone como ‘viaje’ en el tiempo. Pero no en cualquier tiempo, sino en su ruptura, en su ‘vértigo’. El viaje es una empresa en el tiempo cuya temporalidad no es un dislocamiento, sino una diferenciación interna permanente, un modo de existencia del presente como un ‘mundo’ siempre en transformación. Así y sólo así, el museo es presentación de imágenes que se anuncian como significados vivos de lo estético-cultural y reclaman un profundo impulso hacia el reconocimiento. Extraido de http://www.arch-mag.com

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Nachbarschaft - Tele- Vision 1000 Berlin 65 Bastinnstraße 23 Telefon (030) 4 85 11 08

s! ke n l Vo ei s d k e d un ein m — u he di ino se nt Me eimk h me c n H u i I e tr . in : at ins st ke N L i s — N in en ist se O h . t E d DE e ID keit wuß un ns hen V r e h rt B Fe nse st klic n! iert fo i e r o d n s s r Fe e r ! en ei res alis un Wi d h h e r n se er en at ist Int zent ch! h u d ch T e Fern d a i c e n n m un d änl nis el ehe hre s g n g o e zu de rch der ist zu ktr er wa pi erns d S t u e n n F h e d te e c el di ehen llen ite ¡S lei t a s ke ert umen r r s n h n e c fü Fer ell n i ! it vo ind r gli chle Arg i k e a ö e p h i b e M rs nd nd e riz erns i e r t ist u n se v p T. e u l F h a : l hen R e c t r n o z i ! e r l O e se em rk erd eset nt W st Ab wi w k o Fern en! n i ein G U h e s e Z in se seh Di hen nige T n n e hei u r s r z n Fe nge c n! MM Fer ens i e . on ä e O v f r d b p K fa u s t Em ge nd R d a m H In e DE Fil m E r e n J d im vo d n St t in u tig d ne en al em i h w r e . e e f n s ert erg um ts r n i s i e v e n e F lis n hk Ko m n lic it. s t ntra sehe e m k i re r e tig ä i n e k t tu w r z e Fe ich e i Eli n ut d n he fenl e i n s H e olen Ist o e un v s öf p n . he no te er in er rt en ac r ie Mo Heu ath t F che s e h S z te . u S is e r Te d rn n e e o F ei z i lkes d te nur pr i r n l un Heu o und t e s vo mp s V eh ft e i . o s e f r k n d rn g t ha de he n ß n e sc H e u t l u n t Fe i e u e chl S ns i t e is n . s ige me. er n s m F e r t e au en tim eh V e Heu l i s t i s t S n s ter r w r a i e u ne n F z e n u . e t oh S p H e u i s c h i s t ang hen e g n n s r e a ch t e svo ern nt m e H e u ion t F umme is ns kt du te Ko o Pr Heu en ion l l Mi

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le y te la itas de atu gr es ad es lid ley bi . si r po po ria t as as us er ad ind : ad lt ro rd cu la ve n o e Pe d o s La n s os ó ent si vi gum ar en a ! ad l os iz e al ud r tr am po en c re a s da lo tá la lic la es io a e úb v d p in z á s n ió . un st vo jo ge o is e le ma ev oli ón a l i i á te nop sión ac un st na ia di e c u mo vi la . e me pe y del tel tro ión rea y es na a s Ho c i u e e a t d la d s ev te oca l no y es el a i . s pr o ma Ho y e a t men n br co o l ió sum la fa d s e so r l es ne y vi on ca p e i d ci Ho y . le l c ón as pl á te m i or n t e te s ó ad is is co i n e a v a s l em lid a r e ar ele . un clu y ón s a a p Ho l p a t stas isi ex es v oc oz. i l e ra o p v j n te y elit tel y ió ba n la Ho is mu si n v s la le i ó s es ta y e . te ucc r lis Ho c a n do ó n i la rod si umi p cá y s vi m e Ho e le con d te so o . la de ce e b l s y o ne pu H llo mi

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Camilo Colmenares. Estudiante de Cine y Televisión. Trabajo de Grado. Fotografías. Sin título.

Esteban Muñoz. Estudiante de Cine y Televisión. Trabajo de Grado. Videogramas. Fortuna.

John Castro. Estudiante de Cine y Televisión. Trabajo de Grado. Videogramas. Sin título.

Evelyn Lopez. Estudiante de Artes Plasticas. V Semestre. Animación (Fragmentos). El juego de vestirse y desvestirse.

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Más que del futuro, por lo general la ciencia ficción nos habla del prese un medio como la televisión, escenario central de nuestra época? Aq permiten pensar en este medio como protagonista de los más vigente Juan Alberto Conde Comunicador Social. Estudiante de V Semestre de Literatura. Universidad Javeriana. “Así que todos están de acuerdo —pensó Chien—. Lo que vemos todas las noches en la pantalla no es real. La cuestión es: ¿Hasta qué punto es irreal? ¿Parcialmente? ¿O completamente?” “La fe de nuestros padres” Philip K. Dick

en n t i e e, u s la e q n l t a d d r e ob de n p a ida erva son dos ría e l r d t e ula obs tos rola po e na s rtic de uje ont ue bo d co t s q E s pa ás os y c lo tis , se ás la dem , l os e, r a ivo m a llas ad qu ime ct ma i o . e erv era pr era for i n s an un int la d o m m er io en e s ed te a d m ier t i v v fec e

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a ciencia ficción se ha consolidado como la máquina narrativa de mayor acierto y precisión a la hora de generar mitos desde la literatura, el cine, el cómic y otros medios de expresión que han hecho de ella el territorio de sus exploraciones. Ya lo dijo Estapledon cuando reflexionó sobre su inclinación a escribir novelas ambientadas en el futuro: “…nuestro objetivo no consiste pura y simplemente en crear una ficción admirable desde el punto de vista estético. No se trata de crear ni historia ni ficción solamente, sino un mito. Un mito verdadero es aquel que, en el marco de una cierta cultura, (viva o muerta), expresa de manera sublime, y a veces de un modo trágico, las creencias más importantes de esa cultura”. Por otro lado, si nos acercamos a cualquiera de las reflexiones teóricas sobre nuestro tiempo, los medios de comunicación aparecen como el eje central sobre el cual se articula -para desgracia de algunos y dicha de otros - la cultura contemporánea. De ahí que también se conviertan en uno de los temas principales de los mitos que atemorizan o consuelan al hombre solitario de fin de siglo (y aquella imagen del hombre solitario y aislado de fin de siglo es uno de esos mitos). La televisión es un caso en el que podemos rastrear algunos de esos relatos míticos, en tanto ha llegado a encarnar por antonomasia la generalidad de los medios, debido a su casi omnipresencia en el mundo contemporáneo. Se tratará de considerar en este artículo, (para nada exhaustivo), un conjunto de relatos que, desde la ciencia ficción, configuran todo un horizonte mitológico en el que la televisión es protagonista.

Las ventanas del gran hermano Tomemos como un primer ejemplo el caso de aquellas ya famosas telepantallas que aparecen en la obra de George Orwell, 1984. En esta novela se presenta un mundo “socialista” en el que impera un estado represivo que proyecta su sombra de dominio y control sobre todos los estratos de la condición humana. El protagonista es un individuo discreto que pertenece a la clase burocrática, la cual posee un aparente grado superior que le brinda acceso a comodidades y oportunidades. Pero en cada habitación, en cada espacio del hogar o del trabajo, existe una telepantalla a través de la cual el individuo recibe informaciones y comunicados por parte del organismo estatal, a la cabeza del cual


de ejercicio represivo sobre la conducta y la construcción controlada de la subjetividad. De hecho, las tecnologías de la imagen se han mostrado, a lo largo de este siglo que muere, tanto o más efectivas que aquella construcción arquitectónica inventada en el siglo XVIII por Jeremías Bentham como espacio de vigilancia, que permitía contemplar los comportamientos de los presos -o internos, estudiantes, etc- en su totalidad, sin que ellos pudieran ver a los vigilantes. La omnipresencia de los mecanismos productores de imágenes en la vida cotidiana del hombre, que no se encuentran restringidos a ámbitos punitivos o escolares sino que están anidados en el seno de la vida privada, hace que el alcance de su poder llegue a límites escalofriantes, como el planteado en la novela de Orwell. No sobra aclarar, empero, que estas reflexiones contemporáneas, así como las ficciones especulativas, han dado lugar a toda una paranoia panóptica de la que se alimenta uno de los mitos apocalípticos al que más se recurre, con profundidad y certeza en algunos casos, con facilismo en muchos otros, a la hora de imaginar el futuro del mundo. Una idea similar nos presenta Philip K. Dick en su relato “La fe de nuestros padres”. En esta historia también hay un Gran Líder, al que sólo se ve a través de la pantalla de televisión. Aquí los aparatos de transmisión cumplen una función similar a la de la novela de Orwell y la novedad que incluye Dick es el hecho de que la imagen que presenta el televisor está sujeta a una doble distorsión: primero, el protagonista descubre que el Gran Líder, el cual se ha presentado hasta el momento como un hombre oriental que sustenta su política estatal en una extraña fusión de las ideologías socialistas con filosofías y tradiciones de oriente como el Zen, resulta ser un hombre caucásico cuya vida personal se desenvuelve en la ostentación y el desenfreno. Esta es sólo la primera falsedad. Más allá de esa personalidad, se esconde una entidad extraterrestre amorfa y oscura, de la cual se sospecha es la parte maléfica de la divinidad desarrollada por el gnostisismo, y a la cual K. Dick echa mano una vez más en sus últimas novelas, como Sivainvi. De cualquier modo, aquellas entidades oscuras,

Las casas de nuestro cielo psicológico ya no están habitadas por carneros, cabras y cangrejos, sino por misiles de crucero y espirales intrauterinas...

ente. ¿Qué puede decirnos entonces de quí se exploran algunos ejemplos que es mitos escatológicos de final de siglo. está el Gran Hermano. Estas telepantallas tiene la particularidad de que, además de observar en ellas, los sujetos son observados y controlados, de manera que, lo que podría ser un primer atisbo de medio interactivo, se convierte en la forma más efectiva de dominio. Esta historia de Orwell anticipó de alguna manera toda la desconfianza frente a la televisi ón que se exacerbó con la integración de aquella figura del panóptico, estudiada por Michel Foucault en su riguroso rastreo de las manifestaciones del poder y las formas en que este crea distintos dispositivos de control sobre el individuo, con otras reflexiones acerca de las tecnologías de la imagen que cumplen tales funciones. En particular, el trabajo de Paul Virilio ha definido de manera lúcida las prótesis ópticas -incluidos en ellas los medios audiovisuales-, como las formas más recientes

de dudosa procedencia y que nunca son lo que aparentan ser en un primer momento, anticipan un nuevo tipo de relatos, distintos de aquellos inspirados por un estado represor o una figura de autoridad radical, que ya no es tan común en la realidad contemporánea. La pérdida de poder de los estados en la política y la economía de fin de milenio es tal vez la causa de que hayan surgido otro tipo de mitos, relacionados también con la televisión, pero derivando la mirada hacia otras problemáticas, que no dejan de ser apocalípticas.

Escenas de la película 1984 Basada en la novela de George Orwell.

El empíreo catódico El esquema configurado por la relación Gran Hermano - hipercontrol - telepantalla - individuo transgresor - grupo disidente - identificación - castigo final, puede considerarse ya un mitema, siguiendo la terminología de Levi-Strauss para definir la unidad básica del mito, entendida como “haces de relaciones” que “sólo en forma de relaciones adquieren una función significante”. El mitema produce un sinnúmero de versiones, que tratan de dar cuenta de la función fundamental del mito para Levi-Strauss, cual es la de resolver una contradicción al interior del pensamiento humano. En este sentido, la versión de Dick introduce en esta nueva versión un tópico fundamental, de carácter metafísico: la referencia a una instancia trascendente, ese dios o demonio que representa, a través de la ambigüedad y el mimetismo, los poderes ocultos que se esconden tras los medios y que por sus repercusiones en el mundo el hombre se resiste a ver como pertenecientes a instituciones o individuos concretos. Pues si uno de los atributos constantes de la divinidad fue su ocultamiento, y ahora no vemos a esos seres que controlan el mundo a

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Escenas de la película Videodrome Dirigida por David Cronenberg

En otro orden simbólico podemos incluir, en este sucinto bosquejo de mitología futurista, el Zodíaco de Ballard, que pretende una actualización moderna del horóscopo caldeo; pues, en sus propias palabras, “las casas de nuestro cielo psicológico ya no están habitadas por carneros, cabras y cangrejos, sino por misiles de crucero y espirales intrauterinas, y por todo los espectros del pabellón psiquiátrico”. Ballard incluye en este intento una figura de interés para esta reflexión: “en cuanto al carnero, el incansable guardián del rebaño doméstico, su equivalente en nuestras propias casas parece ser la cámara Polaroid que pastorea nuestros recuerdos y emociones más insignificantes, nuestros actos sexuales más tiernos”. En la actualidad, esta función que Ballard atribuye a las cámaras Polaroid podemos adjudicársela a la handycam y a los videos caseros. Sin embargo, la mirada de Ballard sobre los medios, y en específico sobre la televisión, alcanza zonas más polémicas y oscuras. En otro de sus relatos, el escritor británico imagina una sociedad en la que los individuos viven aislados en sus casas, reducidos no sólo a la soledad que parasita su existencia de la adicción a los medios electrónicos, sino al delirio derivado de ella. Se trata del cuento La arquitectura de los moteles, protagonizado por uno de estos hombres solitarios, llamado Pangborn, que vive confinado en un solarium, especie de habitáculo aislado, y que pasa sus días contemplando en un pánel compuesto de muchas pantallas de televisión, la escena de la ducha de la película Psicosis. Según se afirma, Pangborn encuentra en esta escena “la clave del verdadero significado de todo lo que había en su mundo, de la relación no declarada entre su propia musculatura y el inmaculado universo de cromo y cristal del solarium”. En un magistral contrapunteo con el filme de Hitchcock, Ballard relata la manera en que su personaje empieza a vivir una fantasía paranoica en la que intuye un extraño oculto que lo persigue para matarlo. Todo empieza con la irrupción de

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otro que él mismo, convertido ahora en asesino, decide quitarse la vida. Además de entablar un magistral juego intertextual con Psicosis, este relato plantea una nueva faceta de la influencia televisiva sobre el hombre, que entra en consonancia con los planteamientos de Virilio sobre las transformaciones de lo humano en la videosfera. Por un lado, Pangborn es un ejemplo exacervado del usuario de las prótesis ópticas, que renuncia al cuerpo y a la experiencia, acondicionando su percepción a las pantallas. Por otro lado, este personaje ejemplifica lo que para Virilio es la condición de todos nosotros como televidentes: “encerrados en nuestros escaparates catódicos, nos volvemos teleactores, las teleactrices de un cine viviente cuyo reciente desarrollo de las manifestaciones «sonido y luz» señala el momento, bajo el pretexto constantemente repetido, a partir de Malraux hasta Lyotard, pasando por Jack Lang, de salvaguardar nuestro patrimonio inmobiliario”. Un sentido similar puede encontrarse en otro de los relatos de Ballard, compilados precisamente bajo el título de Mitos del futuro próximo, que está inscrito en un ambiente similar al anterior. En Unidad de cuidados intensivos se nos relata un mundo en el cual toda relación posible entre los seres humanos está mediatizada por la televisión y las tecnologías de video. Los niños son concebidos por medios artificiales, pues cualquier contacto físico está prohibido, y las familias se conocen e interactúan a través de producciones de video, en las que sus apariencias son mejoradas gracias al maquillaje, por un lado, y a los efectos especiales, por otro. El equilibrio en este mundo se rompe cuando el protagonista del relato decide, en complicidad con su esposa, romper esa distancia y tener un encuentro directo con ella y con sus hijos. Una vez tomada la

una empleada de mantenimiento, llamada Vera Tilley, que se muestra demasiado familiar, lo cual dispara la obsesión de Pangborn, quien pretende que el supuesto extraño está relacionado con ella. Él es un ser que lleva doce años aislado del mundo, confinado por voluntad propia a la silla de ruedas desde la que contempla las pantallas, como recomiendan los programas de mantenimiento psicológico; la aparición del extraño, así como la de Vera, lo han obligado a alternar sus extensas sesiones de análisis y desglosamiento de la escena mencionada (plano por plano, fragmentando y congelando encuadres en cada una de sus muchas pantallas), con constantes recorridos por los otros lugares del solarium que no solía visitar. Poco a poco siente más amenazante y cercana la presencia del extraño, a la vez que se da cuenta de que sus gustos y comportamientos son muy similares a los suyos. Finalmente, Pangborn descubre a Vera asesinada en el baño, emulando la escena de Hitchcock, y después de darse cuenta de que el extraño no era

La ventana que oculta

n ta ora it , gi d e s e s e or i br lo u t elim - e om de l o c a ece d l h o , fug nn ida de ls e s rí i d e pu o r nt to ér nt im t a d ce ien a p me a a p l o rza am un La pris e x fue ens de p en a s, a r e e l do rig qu to , o . na rio p o sa i e m t

través de los medios, ¿Por qué no integrarlos en una misma figura, símbolo complejo y de múltiples fachadas? Podemos calificar como pertenecientes a este mismo conjunto de mitemas a la “Iglesia del Rayo Catódico” que en el film “Videodrome”, de David Cronemberg, recluta a diversos personajes en torno a la pantalla de televisión como el nuevo recinto de lo sagrado; así mismo, la novela “Luz virtual” de William Gibson, describe una religión que sustenta todo su credo en la idea de que viendo televisión se puede acceder a Dios.


decisión del encuentro físico, el primer experimento fue decepcionante: ambos descubrieron que la imagen que se presentaban mutuamente en las pantallas no era más que un artificio técnico, y que la realidad de ambos era mucho menos atractiva. Sin embargo, a pesar de este fracaso, ambos deciden continuar con su experimento, y fijan un encuentro en el que participarán también sus hijos. El resultado, todavía más fatídico: cada uno de los miembros de la familia, al verse enfrentado a las molestas y desagradables corporeidades de los demás, emprende una batalla en la que todos se agreden y mutilan, terminando en una auténtica batalla campal, al seno del núcleo familiar. Una vez más, Ballard convierte a la televisión en el blanco de sus críticas a las nuevas formas de socialidad, mediatizadas por las tecnologías audiovisuales que a pesar de ser llamadas “de comunicación”, en realidad interponen barreras a la interacción y la convivencia, planteando una muerte de lo social, que ya empezamos a experimentar.

Una proyección inversa: las sombras ajenas Para concluir este sucinto y excluyente recorrido, es necesario hacer una aclaración con respecto al papel de la televisión manifiesto en los relatos anteriormente mencionados. Resulta preocupante el hecho de que casi la totalidad de narraciones míticas que incluyan en su discurso a la televisión, la presenten como una fuerza oscura y nociva para la libertad, la creatividad o la riqueza ética y estética de la cultura. Así por ejemplo, la popular historia de Bradbury, Farenheith 451, describe un mundo en que los libros son quemados pues contienen la semilla de un peligro latente: hacen pensar a las personas. En este mundo, en cambio, la televisión -grandes pantallas que ocupan paredes enteras- son el mecanismo ideal para mantener a la gente en una esfera de la vanalidad y la superficialidad; esto es, de la inmediatez de las imágenes: “Acelera la proyección, Montag, aprisa, ¿Click? ¿Película?, Mira, Ojo, Ahora, Adelante, Aquí, Allí, Aprisa, Ritmo, Arriba, Abajo, Dentro, Fuera, Por Qué, Cómo, Quién, Qué, Dónde, ¿Eh?, ¡Oh!, ¡Bang!, ¡Zas!, Golpe, Bing, Bong, ¡Bum! Selecciones de selecciones. ¿Política? ¡Una columna, dos frases, un titular! Luego, en pleno aire, todo desaparece. La mente del hombre gira tan aprisa a impulso de los editores, explotadores, locutores, que la fuerza centrífuga elimina todo pensamiento innecesario, origen de una pérdida de tiempo”. Bradbury hace aquí una atinada aproximación a un fenómeno que, con la aparición de las

redes informáticas, ha llegado a un punto que ni él mismo imaginó, y que Jean Baudrillard define contundentemente: “hoy el medio más seguro para neutralizar a alguien no es el de saberlo todo sobre él, sino el de darle los medios para saber todo sobre todo. Ya no lo neutralizaréis con la represión y el control, sino con la información y la comunicación, porque lo encadenaréis a la única necesidad de la pantalla”. Sin embargo, surge también en este relato ese temor que tanto hace temblar en la actualidad a muchos intelectuales, y que se ha planteado como una de las rupturas más radicales de las culturas contemporáneas: el desplazamiento del libro como eje del conocimiento, en una lógica absurda que supone la sustitución de la palabra por la imagen. En esta misma lógica, la “satanización” de la televisión se desarrolla en éstos y otros relatos fílmicos, literarios, teóricos, cotidianos y de todos los órdenes, que la muestran como la causante de la violencia, la corrupción, la alienación o el decaimiento de los valores vigentes hasta el momento. Y aunque los cuestionamientos que estos mitos plantean a la sobrevaloración y omnipresencia de los medios en la actualidad deben ser escuchados, hay que cuidarse de asumirlos como la única causa de una problemática compleja y de múltiples raíces. Pues, al parecer, en ese terror apocalíptico de fin de siglo, la televisión es algo así como “el monstruo de las siete cabezas” sobre el cual cabalgan rampantes la gran prostituta y el falso profeta. Podemos evocar entonces la figura arquetípica junguiana de la Sombra, que representa ese factor de oscuridad inmanente al hombre, la cual éste trata de negar proyectándola fuera de sí. Tal es, según hemos visto, la posición que ha asumido la modernidad frente a la televisión. En la escena cultural actual, una gran porción de las instituciones sociales han convertido a la televisión en el “chivo expiatorio” sobre el cual proyectan todos los errores, las carencias y corrupciones que desde sus ámbitos particulares han contribuido al ambiente de crisis que se experimenta con desconcierto hoy en día. Así, a la verdadera y profunda sombra de la televisión, se suma la de tantos otros inadvertidos adversarios.

1 Este artículo es una reelaboración de un fragmento de la tesis Hermes acelerado o las mitologías diseminadas, por Juan Alberto Conde y Diego H. Sosa. 2 Citado por David Pringle en Ciencia ficción: las 100 mejores novelas. Ed. Minotauro, 1990. 3 Gran parte de la obra del filósofo francés está dedicada a este tema. Se pueden consultar en particular su libro Vigilar y castigar. México, 1985. 4 La máquina de la visión. Ed. Cátedra, Madrid, 1989. 5 Claude Levi-Strauss, Antropología estructural, Ed. Paidós, Barcelona, 1976. 6 J.G. Ballard, Zodiaco 2000, en Mitos del futuro próximo. Ed. Minotauro, 1990. 7 Ibid. 8 Paul Virilio, El último vehículo. En Videoculturas de fin de siglo. Ed. Cátedra, Madrid, 1990. 9 J. G. Ballard, Op cit. 10 Ray Bradbury., Farenheit 451. Ed. Hyspamérica, Madrid, 1985. 11 Jean Baudrillard. Videosfera y sujeto fractal. En Videoculturas…, op. Cit.

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La sombra cazadora Suso de Toro Ediciones B - Tiempos modernos 1995

S

ería difícil encontrar citado entre el nuevo panteón de la literatura española el extraño nombre del autor de la novela “La sombra cazadora”, por más de una razón. Primero, no comparte la precocidad con autores como Ray Lóriga, José Ángel Mañas o Juan Manuel de Prada. Segundo, tampoco po-

see la madurez de un Muñoz Molina o un Javier Marías, y menos su prestigio y universalidad. Tercero, y tal vez este es el punto clave, Suso de Toro es un escritor de Galicia, que ha escrito parte de su obra en gallego, lo cual lo convierte en lo que aquí llamaríamos un escritor “de provincia”, aunque sus relatos no adolecen necesariamente de localismo. Es quizás por eso que, a pesar de haber ganado el Premio Nacional de la Crítica con dos de sus novelas y de que algunos de sus libros han sido traducidos al francés, difícilmente alguno de ellos arribe a las desiertas costas de nuestras librerías. Por azares del destino, ha llegado a nuestras manos la novela que ahora reseñamos, y que constituye una discreta incursión en los terrenos de la ciencia ficción. Decimos discreta, pues si se juzga a la luz de los parámetros tradicionales que rigen el género, este relato aparece, cuando menos, como ingenuo. Y tal vez esa sea una de las virtudes de la novela, una actitud explícita y consciente para un relato protagonizado por dos adolescentes que apenas dejan el mundo de la infancia. La novela nos narra la historia de Clara y su hermano, huérfanos de madre, quienes después de vivir aislados del mundo en una finca con su padre, al morir éste se ven obligados a salir y a enfrentar la persecución a la que los somete una extraña entidad virtual, al parecer el señor omnipotente de los medios de comunicación.

IDORU William Gibson

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Lo paradójico es que esa entidad fue creada a su imagen y semejanza por el padre de los muchachos, como un simple presentador de televisión que termina convertido en un dictador presente en las miles de pantallas que inundan el mundo. El tema no es novedoso —véase el artículo sobre las telepantallas—, y el sustento cognitivo es más bien pobre si se le compara con los grandes relatos que muy probablemente constituyen su fuente. Sin embargo, tal juicio es precipitado si se supone que la novela está libre de pretensiones en ese sentido. Su tono, su desarrollo, se inscriben más en una c.f. “blanda”, que, a través de una prosa sencilla y envolvente, pone sus énfasis en la fuerza y emotividad de los personajes, así como en la construcción de un ethos marcado por el deterioro de la familia y las instituciones de cohesión social, ante la fría omnipresencia de los medios. Es el caso de las tribus de adolescentes que recorren la ciudad a la buena de Dios, procreando al capricho mientras sus padres viven en el deterioro del enclaustramiento, constituyendo una coherente extrapolación de la sociedad actual. En ese sentido, el poco creíble dictador mass mediático que imagina de Toro, adquiere su legitimidad simbólica como una explícita metáfora del alto precio que se paga por el entretenimiento en la sociedad del espectáculo: la muerte del afecto. Una muerte que no es definitiva, ya que al final el afecto triunfa en la novela, convirtiéndola en una parábola honesta y cálida.

CUENTOS DE AMOR, TERROR Y OTROS MISTERIOS René Rebetez.

Editorial Minotauro, 1998.

Cooperativa editorial Magisterio Colección Piedra de Sol 1998

Además de ser el creador del neologismo, William Gibson es el gran etnólogo del Ciberespacio. ¿Quién mejor que él para introducir en la aldea digital nuevas figuras arquetípicas, ya presentes en el mundo real? Primero, la Idoru —título de la novela— es el extranjerismo que los japoneses utilizan para denominar a las superestrellas virtuales del pop, hechas de pura información. Segundo, la Ciudad Amurallada, una comunidad virtual cerrada y compleja, tal vez el futuro de la socialidad en la era digital. Superponiendo al mundo de las corporaciones del espectáculo las oscuras transacciones de la mafia rusa, el mundillo de los fans en internet y los últimos desarrollos de la nanotecnología que ayudaron a reconstruir Tokio después de un terremoto, Gibson aprovecha los recursos de la novela negra para desplegar una trama sencilla pero rica en ambientación y desarrollo, que lo convierte una vez más en un lúcido “profeta del presente”.

En éste, su más reciente libro de cuentos, René Rebetez muestra una vez más que las fronteras entre la ciencia ficción y la literatura fantástica le son poco menos que indiferentes. Procedentes de distintas etapas de su carrera literaria —lo cual se evidencia en la desigual calidad y en la diversidad de temas y tratamientos—, estos relatos suponen un conjunto de exploraciones por los intersticios de la realidad, a partir de los horizontes abiertos por la ciencia, la magia, las filosofías orientales o las profundidades de la conciencia, desplegados en un mundo cotidiano que se desestabiliza ante la irrupción del asombro. Fertilizadas por los diversos viajes del autor alrededor del mundo, empobrecidas a veces por un afán moralizante o reflexivo, estas historias de Rebetez lo ubican una vez más entre los pocos escritores colombianos que se atreven a distanciarse (sin eludirlo u obviarlo) de manera honesta, aunque a veces ingenua, de ese fantasma denominado “realidad nacional”.


C

omo parte de las actividades culturales realizadas por las distintas dependencias de la Universidad Nacional en torno a lo que se denominó “la UN cuenta”, en el Museo de Arquitectura Leopoldo Rother se llevó a cabo, del 12 de octubre al 12 de noviembre del año anterior, un sentido homenaje a quien fuese uno de los maestros y arquitectos más destacados con los que ha contado el departamento de arquitectura y la Facultad de Artes a lo largo de su historia. Se trata del arquitecto bogotano Guillermo Bermúdez Umaña. En esta exposición se reprodujeron los planos de la casa Bermúdez sobre las paredes y pisos del Museo, orientando a los espectadores sobre el sentido de espacialidad y HOMENAJE A GUILLERMO tranquilidad que evoca dicha construcción. BERMUDEZ UMAÑA. No olvidemos que fue premiada como la mejor residencia en la primera bienal de arquitecMuseo de Arquitectura Leopoldo Rother. tura 1960-1962. Para los organizadores de esta exposición era importante destacar la Universidad Nacional de Colombia. sensación de libertad que transmiten sus 12 de Octubre al 12 de Noviembre de obras arquitectónicas. Nacido en 1924, hizo 1999.

Curaduría de Marta Devia.

sus estudios de bachillerato en Santiago de Chile y allí mismo inició la carrera de arquitecto en la Universidad Católica, donde permaneció tan solo dos años. Hacia 1944 regresó a Bogotá para continuar sus estudios en la Universidad Nacional de la que obtuvo su diploma en 1948. Su innegable talento le permitió desde muy joven vincularse a la Facultad en calidad de profesor de Taller, siendo así que, desde mediados de los setenta, en compañía del maestro Reynaldo Valencia se encargó de desarrollar en su cátedra una labor docente de gran significación. Varias promociones de arquitectos se beneficiaron de sus enseñanzas. Guillermo Bermúdez no sólo se caracterizaba por ser un hombre jovial y sarcástico que gustaba tanto del billar como de discutir con sus compañeros de temas íntimamente ligados a su que hacer. También era un hombre riguroso y organizado que permanecía en constante reflexión y transmitía sus inquietudes profesionales a los alumnos. Era un reconocido diseñador de vivienda pero a la vez desarrolló obras sobresalientes de diversa destinación, como el Edificio de la Bolsa de Bogotá, el Colegio Nueva Granada o el Instituto de Investigaciones Tecnológicas de la Universidad Nacional. Era un arquitecto detallista que vigilaba cada parte del proceso de construcción. De ahí que fuese caracterizado por muchos de sus alumnos como un hombre eminentemente pragmático que enseñaba tanto a seleccionar materiales como a reconocer las expectativas de aquellos que habitarían las viviendas. El maestro Guillermo Bermúdez falleció en 1995; sin embargo, su legado ha sido asimilado por las nuevas generaciones de arquitectos que ven en él más allá de una figura pública, un maestro en todo el sentido de la palabra que no olvidaba recordar que “las obras arquitectónicas deben ser pensadas en función de las personas que las habitan”.

MUNTADAS Biblioteca Luis Angel Arango Casa de Moneda 25 de agosto al 31 de octubre de 1999. Curaduria de Carlos Jiménez. Perteneciente al grupo de artistas que en los años setenta comenzaron a explorar las posibilidades estéticas de los medios electrónicos, Antoni Muntadas aborda en sus obras el rol de los medios de comunicación en la sociedad contemporánea, cuestionándolos a partir de sus mismos lenguajes y recursos tecnológicos. Video-instalación, video-arte, fotografía y medios de reproducción gráfica están presentes en esta exposición de Muntadas, la cual, expone una crítica directa a la estrecha y problemática cercanía entre el fascismo y la cultura del espectáculo, manifiesta en escenarios distintos como los estadios y certámenes deportivos o los noticieros de televisión, que convierten la violencia en un teatro cotidiano de variedades. En este sentido, hay que mencionar en particular la video-instalación que Muntadas concibió especialmente para el caso de Colombia y la vanalización de la muerte que contemplamos a diario en nuestros medios.

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“M

i perro tiene cara de perro”. Defens amar a: Es una flo r fuxia de.. i l l o s o b con r . e un f nex Recu e o rda ndo en de verla c Un l p la e a j m a anc de ar opó klee ipa tí . ció cu n c lo hév ere qu e co br a im po rt an ci a

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El disco sienta el precedente de colores fu er te s en un dis eñ o no ve do so , po r en cim a de un sonido convenci La onal. mús i c Su a g ira ti e n . en can In e to si de est st á e re en p et in la i ci r cap si in aci va si da st me d ie qu nt nd e e: o. ..

tien e cara de flor .

Es muy interesante la transformación que presenta la banda liderada por la carismática vocalista Sara Valenzuela en éste, su tercer trabajo en carrera seguramente con miras a encarar el nuevo milenio. En “Hidro”, La Dosis ha decidido adentrarse musicalmente en terrenos que bordean más la música eléctrónica, los sampleos, abandonando de manera más contundente el sonido funk que ya se delineaba como un distintivo del grupo. Tal vez a ésto se debe la salida de la sección de vientos y una mayor preponderancia a la guitarra eléctrica. Interesante el desempeño de Ricardo Arreola en el bajo, quien provee al nuevo sonido de La Dosis el soporte que permite una mayor compenetración con el estilo vocal de S. Valenzuela. Un trabajo que por su factura recomendamos a ojo cerrado.

Con gran expectativa era esperada la segunda producción de uno de las más gratas sorpresas al nivel del rock nacional en 1997: Los Superlitio. Con “el sonido mostaza”, este quinteto caleño cierra la boca de escépticos y abre la de sus fanáticos, quienes al escuchar corte a corte sienten la profunda depuración de su música (una mezcolanza de Funk, disco, rock y hard) y de sello independiente para más veras. Perentorio es acusar un trabajo más elaborado en las letras, que temáticamente se ampliaron. Sin duda, algunos de ustedes al escucharlo coincidirán con nosotros que están oyendo uno de los mejores, si no el mejor, álbum de rock nacional en este año, vé.

“Los viejos rockeros nunca mueren” dice Miguel Ríos en uno de sus temas. Y esto se adapta perfectamente a la carrera del “hombre del mostacho bicolor”, quien a pesar de su inestabilidad emocional y psíquica, álbum a álbum reafirma su vitalidad como rockero, espíritu inamovible que lo ha acompañado en ya casi 30 años de vida artística. “Demasiado Ego”, vigésimoséptimo trabajo en la cuenta personal de Charly, recoge un recital efectuado a principios de 1999 en Buenos Aires ante 300.000 personas, con motivo de una serie de conciertos por los desaparecidos. Incluye además tres temas nuevos, que junto a los ya clásicos de este bonaerense, demuestran que hay García para rato... aunque a veces muchos crean que no.

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B

asada en la novela de Takeuchi Yoshikazu, dirigida por Satoshi Kon y con la colaboración especial de Katsuhiro Otomo, Perfect Blue nos presenta a Mima, integrante central de Cham, un trío de pop idols, quien en medio de un concierto anuncia a sus fans su retiro para incursionar en la actuación, en una serie de televisión llamada Double Bind. Bajo la influencia de uno de sus manejadores y el desacuerdo de Rumi, su manejadora personal y ex-pop idol, acepta una escena en la que su personaje es violado, y posar desnuda para unas fotograf ías, lo que acelera su popularidad.

Mima consulta su home page, en la que aparece su vida íntima y se da cuenta de que alguien la conoce demasiado bien, entonces se encuentra ante otra Mima, la cantante de Cham, y desde ese momento comienza a verla en todas partes; el asesinato del libretista de la serie y del fotógrafo de los desnudos, contribuyen a su confusión, viéndose perdida y asustada ante la presencia constante de Uchida, un fervoroso admirador de su antigua imagen, todo esto mientras la frontera entre la realidad y la ficción, su vida y la de su personaje se hace cada vez más difusa. Perfect Blue es una historia de terror que a diferencia del manejo acostumbrado en este género dentro de la animación japonesa, no recurre a elemento sobrenaturales para crear un efecto sobrecogedor, s que explora los quiebres de la identidad y de la conscie generados en el mundo de continuos simulacros constituye la cultura de los medios masivos de comuni encarnados en este caso por la industria de la música p televisión en Japón.

Ojo al talento Concurso Dirección de Cinematografía. Ministerio de Cultura

Videodrome. David Cronenberg. 1984 -Brian Oblivion: La pantalla del televisor es la retina del ojo de la mente, por lo tanto la pantallla del televisor es parte de la estructura fisica del cerebro...lo que aparece por la pantalla del televisor emerge como experiencia sin diluir para aquellos que lo ven...la televisión es realidad y la realidad es menos que la televisión... (Extraido de la película Videodrome)

Los altos costos comprometidos en la elaboración de imágenes cinematográficas, han creado una especie de «ESPERANTO» audiovisual. Las culturas más poderosas, y por consiguiente con más capacidad de generar imágenes sobre sí mismas, invaden con su visión del mundo a otras culturas menos fuertes. Estas últimas, a fuerza de consumir exclusivamente imágenes ajenas, desarrollan un proceso de aculturación, de soñar sueños ajenos. PARA REVERSAR ESTE PROCESO Y COMPARTIR LOS ESPACIOS AUDIOVISUALES nacionales, internacionales, el MINISTERIO DE CULTURA ha diseñado estrategias, programas y proyectos en donde aprovechando.............................. ..................................................................... Así mismo, las convocatorias Cinematográficas tienen como objetivo complementar las diversas gestiones que en todas las áreas de la cinematografía se están desarrollando para lograr un avance GLOBAL y ARMÓNICO del sector. La Convocatoria en sí misma es un CONCEPTO porque “SÓLO GENERARÁ EL CINE QUE LA CULTURA QUIERE HACER.” El propósito de la convocatoria es contribuir a la creación de una cultura cinematográfica en la que participen en condiciones de IGUALDAD TODOS los creadores en un PROCESO DEMOCRÁTICO Y PARTICIPATIVO ............................................................................ASÍ COMO FUE FLEXIBLE CON RELACIÓN A LOS DISTINTOS GÉNEROS DE EXPRESIÓN CINEMATOGRÁFICA, tales como largometraje................................... ................................................................................................................ Contrario a lo anterior No hay modalidad para trabajos experimentales.

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00:48 Autor: Dario Vargas. Título: El título es ininteligible, no hay significado alguno detras de ésta narración, no lo pretendo, que se entienda lo que se quiera.


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Kippel nº0 La televisión.