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COLETTE

Besa las nubes abraza el viento Tatiana Cardenas B

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COLETTE

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n una pequeña casa un día soleado, nació una niña, su nombre era Colette. Los días, los meses y los años pasaban y Colette comenzaba a descubrir su gusto por las plantas y los animales.

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pesar de que sus padres habían muerto muy recientemente, ella opacaba su tristeza con una gran sonrisa, salía al jardín y regaba las Flórez, jugaba con las mariposas a las escondidas, y soñaba con plantar árboles pues era lo que su mamá siempre había querido.

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olette cada día miraba una pequeña caja de recuerdos que le habían dejado sus padres, recuerdos que no permitían que llorará así se sintiera sola.

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omó un pequeño libro viejo y empolvado que llamó su atención y en un momento vio como caía una bolsa, al abrirla un pequeño aire sopló su rostro y sintió la fragancia de su madre, eran unas semillitas, corrió a buscar una pala y un balde, pues las semillas susurraron a su oído plántame.

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ientras las plantaba decía la siguiente frase, esta fruta será mágica la plantaré, la regaré, la cuidare y después me la comeré, consentir las plantas es la mejor manera para que sus frutos sean muy dulces, era lo que su mamá decía.

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ada mañana visitaba las plantas, les hablaba y cantaba hermosas canciones, mientras las semillas crecían y crecían. Esperaba ansiosa a que fueran árboles grandes, fuertes y que dieran frutos pues para ella eran especiales.

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l sol les daba abrigo, y Colette les daba todo su cariĂąo, eran sus amigos, con ellos no se sentĂ­a sola, su sonrisa se volviĂł mĂĄs frecuente y su tiempo libre lo dedicaba enteramente a sus semillitas.

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ierto día se asomò a la ventana y vaya sorpresa la que se llevó cuando vio que sus árboles habían crecido, pero observó que cada árbol tenía un solo fruto, una naranja, una manzana y una pera. Salió corriendo con mucha curiosidad y aunque no era una cosecha abundante saltaba de alegría y gritaba ¡al fin!, ¡al fin!.

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uando llegó al pie de los árboles, ellos se agitaron con gran fuerza y en el vaivén de sus hojas recitaban las canciones que Colette les cantaba como si estuvieran agradeciendo lo mucho que había cuidado de ellos.

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nmediatamente se subió a la copa del árbol que contenía la naranja y la tomó, con un gran mordisco la saboreó, y mágicamente se convirtió en un gato de colita amarilla, con orejas grandes.

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xtasiada maullaba, no lo podía creer era una sensación especial, única, como si fuera un acto de magia.

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olette en su corazón de gato sentía que era un regalo de su madre, un regalo que estaba disfrutando muchísimo. Pero unas horas después volvió a su estado original, Era de nuevo Colette.

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ecidi贸 tomar el fruto del manzano, cuando lo introdujo a su boca y lo mastic贸, con muchas ansias.

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e repente su lengua comenz贸 a estirarse, su piel comenz贸 a tornarse de color verde, asombrada vio como su cuerpo tomaba la forma de una rana.

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ra una rana muy particular que tenĂ­a manchas rojas, saltaba y saltaba, y entonaba el sonido peculiar de las ranas.

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l tiempo de su transformación había terminado, volvió a su estado original era de nuevo Colette, un pequeño suspiro dibujaba la sensación grata que le despertaba su nueva experiencia, sus ojos brillaban, eran como estrellitas que se habían escapado del cielo para presenciar lo que le esperaba a Colette, después de morder la última fruta que quedaba.

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ero gran tristeza la que se notó en ella cuando vio que el árbol era demasiado grande y que le era casi imposible alcanzar la fruta, lo intento muchas veces, pues era de las que no se rendía fácilmente pero cada vez perdía las esperanza de tomarla pues sus manos le dolían y sus pies ya no aguantaban más.

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egreso a la casa y muy afligida se fue a la cama, pero no dejaba de pensar en el รกrbol de peras

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ada mañana se sentaba bajo aquel árbol, y lo miraba por horas, las mariposas se escondían esperando a que Colette las buscará, pero no lo hacía, estaba muy triste.

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os dĂ­as y las noches pasaban y Colette no dejaba de sentarse bajo el ĂĄrbol, ahora cantaba canciones muy tristes.

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na mañana sentada en aquel árbol sintió un gran golpe en la cabeza, era la pera que tanto había anhelado.

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谩pidamente la tom贸 y sus ansias no se hicieron esperar, sus dientes mordieron fuertemente la fruta y de repente, como lo esperaba sus manos se convirtieron en alas.

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las verdes y largas, su boca era un pico y su cuerpo se comenz贸 a llenar de plumas, era un p谩jaro radiante, hermoso como el alma de Colette,

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gitando sus alas sus patas se desprendieron de la tierra y comenz贸 su vuelo, recorr铆a las nubes, planeando como si lo hubiera hecho muchas veces, de repente sinti贸 como las nubes la abrazaron y el viento la acarici贸.

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u mente recordó en un instante la imagen de sus padres y fue allí donde descubrió que siempre la habían observado desde lo alto y que era allí donde pertenecía, al lado de ellos.

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ero lastimosamente le quedaban unos pocos minutos para volver a su forma humana, y se vio obligada a volver a casa, sin antes besar con un gran amor a las nubes y decir con una voz agobiante los amo.

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l Llegar al jardín se posó en el árbol de peras y pidió un último deseo “arbolito, arbolito allá arriba están mis papitos quisiera estar con ellos”.

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e hacen falta sus abrazos, y los cuentos que me recitaban antes de dormir, me hace falta su amor, prometo que no me olvidarĂŠ de ustedes mis amigos que me guiaron hasta donde ellos y que me acompaĂąaron durante todo este tiempo.

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uando mis papitos murieron mi único deseo cada vez que me levantaba era el de volverlos a ver algún día, besarlos y decirles cuanto los amo, dame la oportunidad árbol.

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na pluma cayó muy lentamente y acarició el tronco del árbol que conmovido exclamó, ¡tu deseo ya fue concedido!. Ahora agita sus alas verdes en el aire, y descansa en la copa de los árboles, es un pájaro, un pájaro que besa las nubes y abraza el viento, ahora es un ave más del cielo.

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Cuento para niños entre los 6 y los 10 años de edad