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AGRIDULCES MEMORIAS DE UN PEREGRINO XLVI LA CUARTA ALTERNATIVA “Qué día tan largo… y qué camino tan áspero… qué largo es todo, qué largo; qué largo es todo y qué áspero! En el cielo está clavado el sol, iracundo y alto. La tierra es toda llanura… llanura… toda llanura… y en la llanura… ni un árbol… Voy tan cansado que pienso en una sombra cualquiera. Quiero descanso… descanso… solo descanso… ¡Dormir! y lo mismo me da ya bajo un ciprés que bajo un álamo! (León Felipe).

Por: Sergio Villa Godoy

Es tarde… Quedaron atrás los felices tiempos… Su memoria es como una alberca en la que chapotean, en desorden y sin el menor respeto, una multitud de logros, de mediatos triunfos, de momentos satisfactorios… Reconoce lo insulso de sus más antiguas preocupaciones; de lo que antaño juzgara arduo, como la disciplina; los magros presupuestos frente a sus frívolas aspiraciones… Después le parecieron minucias, bagatelas, nimiedades… Recuerda que por el aval de sus calificaciones universitarias, obtuvo su primer empleo y que por su diligencia, fácilmente llegaron los ascensos… Luego, en el bienestar del confortable privado, aprendió a organizar a solas, sus pensamientos… Ante los grupos colegiados presididos por el jefe de todos, se significaron sus éxitos… Simplemente aplicaba el método… Primero el relato ordenado de los hechos y de las premisas dignas de mención… Enseguida, con claridad, la exposición del problema… Finalmente, la proposición de alternativas viables para la toma de una decisión… Ahora, eso es solamente nostalgia… Evoca la comodidad de sus responsabilidades de aquellos tiempos… Siempre trató de ser cuidadoso, pero muy especialmente durante las crisis y los grandes problemas… Ante los grupos colegiados, siempre exponía el mayor número de alternativas de solución, pero nunca planteó menos de dos en una sola reunión… Cuando sólo veía una posibilidad, el planteamiento era a solas, ante su jefe; sin testigos; de esta manera, por razones obvias, el jefe le quedaba agradecido sin expresarlo, pero luego decidía si el planteamiento lo debía hacer él, o yo… Prefería plantear ante los grupos, tres alternativas viables, enriquecidas con pros y contras bien razonados; se sentía más seguro; más profesional… Le gustaba que sus propuestas compitieran en cuanto a su viabilidad; así, su trabajo lucía más; sentía una especial curiosidad previa a la reunión; luego vivía una intensa emoción durante los debates, hasta el momento en que el jefe tomaba la decisión. Cierra y aprieta los ojos en mudo esfuerzo por deshacerse de sus cavilaciones... Ya no tiene jefe… La responsabilidad de normar un criterio; de instrumentar la mejor alternativa, es de su absoluta competencia… Nadie en sus condiciones, puede decidir por él… Está consciente de sus limitaciones… ¡Esos benditos años de la comodidad...! Esos años, en los que sin darse cuenta, se marginaba de la


responsabilidad de instrumentar su propio juicio… Se acostumbró a plantear alternativas y a acatar las decisiones… Se acostumbró a no vivir la audacia; a no correr riesgos; a no asumir compromisos personales, que implicaran la toma de una importante decisión… Su reconocida habilidad con la que planteaba las alternativas, no requería del correspondiente aplomo que requieren las toma de decisiones… ¡Esos benditos, lejanos años, son como martillazos en su conciencia…! ¡Hay que ser práctico...! Para ello es indispensable sacudirse los murciélagos que revolotean dentro de su cabeza… No ha comido, pero recordarlo no le hizo ningún bien… Sabe que para resolver un problema de fondo, es indispensable enfrentar la realidad… Por lo tanto, ajustado a su disciplina, ordena sus ideas desde las premisas más elementales… Primero los hechos… De memoria recorre nuevamente el camino: Informan los medios que la crisis se ha agudizado y que el desplome de la economía es inevitable… Aunque lentamente, nuestra moneda se sigue desplomando y el precio del petróleo está muy por debajo de los costos… El desempleo es creciente… El País ha perdido estabilidad… Aparentemente se va extendiendo la polarización social… Proliferan los robos; los asaltos… Las noticias son abrumadoras… ¡Crece el número de desempleados…! Esto lo deprime más… Recuerda uno de sus estudios de antaño: En aquellos tiempos, la triste realidad era, que aproximadamente el 98% de la población nacional, dependía para atender sus necesidades, de los ingresos, de cuando menos uno de los miembros de la familia… No le cabe duda de que la mayor desgracia que puede ocurrirle a un país, es el alto desempleo… ¡Es esto precisamente, lo que nos ha sucedido…! Recuerda cuando sus compañeros en el trabajo, lo calificaban de pesimista; sólo porque nunca olvidaba mencionar, durante los análisis previos a sus alternativas de solución, la peor de las expectativas… Una vez… ¡Solamente una vez, fue abiertamente optimista…! ¡Maldita la hora en que lo fue…! Sin embargo, ahora tiene que ser optimista, para encontrar la solución… ¡Pero está perdiendo el tiempo en estupideces que ya no vienen al caso…! ¡Tiene que tomar una decisión antes de que amanezca…! ¡Es urgente…! ¡Lo que exige una solución inmediata, es el sustento…! La oleada de cansancio estuvo a punto de vencerlo…. ¡Pero no…! ¡No era el momento de abandonar las reflexiones…! Se serena hasta donde le es posible… Quizá exagera…. Tomó agua para distraer el hambre y para eludir el desaliento… ¡Tenía que tomar una decisión…! Sabe que no puede aplazar la decisión, sin consecuencias irremediables… Ya no debe pensar en estadísticas inútiles… Tiene que ser objetivo; frío; calculador… Sabe que ante la carencia absoluta de recursos, el hombre pierde su capacidad para comportarse con decoro, como lo establecen las normas, los códigos cívicos y morales… Sintió un calambre en la parte alta del estómago… Tomó un vaso de agua, y como en otras ocasiones, dejó de sentir el calambre… Se dispuso a revisar nuevamente, las posibilidades reales… ¡Tiene que deshacerse de las especulaciones…! ¡Una decisión…! ¡Tiene que tomar una decisión…! Volvió a tomar su acostumbrado block de hojas amarillas con rayas y se dispuso a revisar las posibilidades…. Desea intensa, desesperadamente, que sus reflexiones lo orienten al descubrimiento de alguna solución… Se aplica confuso e inseguro, en lo que ha sido su disciplina profesional… Fue su especialidad… Ordena primero las alternativas obvias, tal como lo hiciera tantas veces: 2


PROBLEMA: LOS DESEMPLEADOS QUE NO ENCUENTRAN EMPLEO PRIMERA ALTERNATIVA: Buscar trabajo sin resultados.  Obtener apoyo en dinero o en especie, con hermanos, padres, hijos, cuñados, primos, tíos y parientes en general, hasta que endeudado con todos, no puede o no se atreve a conseguir con ellos, algo más.  Pide prestado a compadres y amigos, hasta que se le cierran las puertas.  Obtiene propinas ocasionales haciendo servicios a instituciones religiosas.  Camina por las calles; pide dádivas por limpiar parabrisas, hacer mimos, piruetas, malabares, etcétera...  Tender la mano en los atrios de las iglesias; en los parques; pide limosna de casa en casa; en la Central de Autobuses; en donde sea… EN SÍNTESIS: “RENUNCIAR A LA DIGNIDAD….” SEGUNDA ALTERNATIVA:  Sustraer mercancías de supermercados; de tiendas; de lugares accesibles… Sorprender y engañar a las personas, con argucias...  Especializarse en aglomeraciones: Carteras, dijes, abrir bolsas de mano…  Robar calaveras, espejos retrovisores… Desvalijar autos… Robar coches…  Asaltar personas, autobuses, casas, bancos…  Incorporarse al crimen organizado… Narcotráfico; secuestro; trata de personas… Extorsión… Fraude en gran escala… EN SÍNTESIS: “RENUNCIAR A LA MORAL…” TERCERA ALTERNATIVA:  No saber qué hacer y deprimirse… Aislarse…  Inanición…  Suicidio… EN SÍNTESIS: “RENUNCIAR A LA VIDA…” Vuelven los calambres… Siente un ligero mareo… ¡Maldita sea…! ¡Tan bien que estaba en su pequeño y cómodo privado…! ¡Fue aquella ambición…! ¡Esas malditas aspiraciones…! ¡Ese querer ser jefe de sí mismo…! ¡Luego tan ocupado con sus ambiciosos proyectos, que no tuvo tiempo ni para casarse…! No lo ha podido asimilar… Reprime un sollozo… Vuelve a refugiarse en sus buenos recuerdos… Se ve en aquel pequeño privado del Banco, firmando por una parte las obligaciones hipotecarias y por la otra pero ahí mismo, las escrituras de ese pequeño pero funcional edificio… ¡Qué bien quedó todo…! Su departamento en el último piso y su Empresa en el resto del edificio… Se recuerda sereno, mesurado, tratando de tranquilizar a personas desconocidas y nerviosas, que como él, esperan su turno en la Sucursal del Banco… --¡Increíble…!--, lo repetían algunos, cuando llegó la calma… --¡Apenas hace un rato del simulacro…!--, dijo alguien más… Y se recuerda seguro de sí mimo, diciendo con autoridad: --¡Sí…! ¡El terremoto del ochenta y cinco, regresó veintidós años después, pero con unas horas de retraso…!--. Esa es su última frase de buen humor… Recuerda con tristeza la sonrisa de la cajera… Cierra los ojos y maldice íntimamente su chiste, pero los abre de inmediato… Sabe que si los mantiene cerrados, vuelve a ver el montón de escombros… Se quedó sin casa; sin muebles; sin empresa; con deudas; con demandas laborales imposibles de atender y mucho menos de cumplir; contratos fallidos e incumplimientos 3


profesionales, tanto de ida, como de vuelta… ¡Maldito terremoto…! ¡Cuando estaba en el mejor momento de su Carrera Profesional, lo dejó sin Empresa…! ¡Sin Oficinas…! ¡Sin casa…! ¡Sin nada…! Solamente deudas y un terreno hipotecado que nunca podría pagar… ¡Hace más de dos años…! Meses y meses que le parecen siglos, buscando un empleo… ¡A su edad y con millones de competidores, la mayoría jóvenes…! Trató de serenarse, pero no le fue posible… Recuerda cómo fue bajando poco a poco sus pretensiones… ¡Ahora ni bajándolas al mínimo indispensable, hay trabajo para él, ni para nadie…! ¡Siguen despidiendo a miles…! ¡Y también maldito Seguro Social…! ¡A sus 58 años, los dos que le faltan son una verdadera desgracia…! ¿Desde cuándo no come…? Le cuesta trabajo pensar… Deja la pluma… No ha comido desde que mordió lentamente… Lo más lentamente que pudo, aquel bolillo duro… ¿Hace mucho tiempo de eso…? Solamente hay agua… ¡Agua de la llave…! Le duele la cabeza… Recuerda la nieve con galletas, que le daban los sábados, cuando su madre lo mandaba al Catecismo… Se da cuenta de que está delirando… Evitar el llanto, no es, por el momento, lo que le ayude a tomar una decisión… Está demasiado cansado, para seguir buscando una cuarta alternativa… <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> <<<<<<<<<<>>>>>>>>>> V A L I D A C I Ó N del CUENTO Hay recuerdos que afloran a partir de un cuento y cuentos que nacen a partir de la vida misma… Podemos retener un “Cuento” en la “memoria”, cosa que de hecho todos hacemos de vez en vez, pero es una cursilería pretender que unas “Memorias”, solamente sean “un puro Cuento…” Lo que quiero decir, es que estas “Agridulces Memorias de un Peregrino XLVI”, no son solamente un “Cuento…” El aval está en estos comentarios; en estos recuerdos; en estas reflexiones… El “Coronavirus” y el desempleo multitudinario son, en primera instancia, los causantes de que yo haya rescatado de entre los archivos, mi Cuento denominado “La Cuarta Alternativa…” La violenta difusión mundial del mencionado “Coronavirus” y la imperiosa necesidad de contener la pandemia, ha provocado en determinados sectores de la población, (cuando menos en nuestro País) agudas carencias… Dos ejemplos de ello: I.- Se cancelan las actividades públicas del “Comercio Informal”, por lo que dicho sector, integrado con numerosos grupos de ciudadanos, queda sin ingresos… II.- Empleados en empresas “poco solventes”, o “sin liquidez financiera para el corto o mediano plazo”, se quedan sin empleo. ¡Ciudadanos sin ingresos…! ¡Sin dinero; sin crédito; con hambre…! Como el sujeto del Cuento… Hasta aquí he expresado el motivo por el que busqué mi viejo Cuento, (sin Coronavirus, obviamente) solo para refrescar mi memoria. Más allá de las buenas o las malas calificaciones que merezca mi Cuento, he decidido darle la validez que requiere para encabezar una de mis Agridulces Memorias, no solamente por las graves circunstancias que estamos sufriendo, sino también, por “aquellos recuerdos…” El Coronavirus me llevó a pensar en la triste realidad de muchos mexicanos; a buscar mi Cuento; a reflexionar en la buena y en la mala fortuna; a revivir tiempos idos, ya lejanos; a las circunstancias bajo las cuales, escribí mi Cuento…

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Don Francisco de Quevedo se ha de sentir complacido, por lo mucho que le hemos aprendido a Pero Grullo, el Maestro del Filósofo de Güemes… Las perogrulladas son el mejor sistema, cuando menos por el momento, para decir algo de lo que quiero decir llanamente; sin pedantería: Es indiscutible que los seres humanos, todos, pensamos, decimos y hacemos “cosas…” Un infinito número de “cosas…” Estas “cosas”, que individualmente decimos o hacemos, “son en suma”, todo lo que hacemos y decimos en la Vida, siempre y sin excepción, como consecuencia de “algo precedente…” Este “algo precedente” está, necesariamente, o “en el consciente”, o “en el inconsciente…” ¡Pero es y está…! ¡Hasta los sonámbulos y los locos dicen y hacen las “cosas” que hacen y dicen, en correspondencia a “algo precedente”, por irracional que ello nos parezca…! ¡Un “hurra” para Pero Grullo y sus perogrulladas…! Tan sencillo y tan directo, como el gran Aristóteles, con eso de “sus causas” y “sus efectos…” Muchas, muchísimas veces, hacemos o decimos “algo”, sin percibir “causa alguna…” Y hay ocasiones, quizá no demasiadas, en las que “el Tiempo nos hace el favor”, de llevar a la consciencia, “aquella causa” que no percibimos en “su oportunidad…” En el año 1995, el Lic. Miguel Gutiérrez Verti, entonces Secretario del Consejo Directivo de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera, (CNIA) se propuso editar una Revista, cuyo contenido tuviera esencialmente, cuestiones relacionadas con la Agroindustria Azucarera… Así nació “Ingenio”, Revista de corta duración, que fiel a su creador, ante la renuncia de éste a sus labores en la mencionada CNIA, desapareció… Esto lo menciono, porque en su momento, Miguel me invitó a participar en la Revista, con alguna aportación… Mis circunstancias “en aquel entonces”, eran muy especiales… Había renunciado a la Dirección General del “Ingenio Presidente Benito Juárez…” Me había tenido que deshacer de mis Acciones de dicho “Ingenio”; de las Acciones del “Grupo Súcrum”; así como también de las Acciones del “Hotel Molino de la Alborada” en San Cristóbal de las Casas… A los 61 años de edad, me quedé sin negocios; sin oficina; y en pocas palabras, sin nada que hacer… Gracias a Dios, me quedaron recursos económicos para que mi familia y yo, no careciéramos de lo necesario… Mi esposa me regaló una computadora y poco tiempo después, a sugerencia de ella misma, me inscribí, para ocuparme en algo, en una Maestría en “Humanidades…” Fue durante una de mis entonces largas caminatas por el Bosque de Tlalpan, que pensando en como corresponder a la invitación de Gutiérrez Verti, decidí marginarme por el momento, del tema azucarero (cosa que logré durante muy poco tiempo)… Así que escribí “La Cuarta Alternativa”, firmándola con el pseudónimo “Sérvigo…” Ahora pienso, metiéndome un poco a los terrenos de los psicólogos, que inconscientemente y al margen de mi buena fortuna, “armé un cuadro”, que tal vez exprese una escondida preocupación… La profesión y el tipo de responsabilidades del personaje del Cuento, son diferentes a las que fueron practicadas por mí, durante mi vida profesional… También nuestro respectivo “Estado Civil”, es diferente… Yo no me estaba muriendo de hambre, ni tampoco estaba urgido de un empleo; pero como él, era un viejo con la edad de los que despiden las empresas, para reducir costos al largo plazo… En aquel momento, la diferencia fundamental entre las condiciones del personaje del Cuento y 5


las mías, consisten en que él no tenía recursos para subsistir, situación ésta que pudo haber sido la mía, atentos al comportamiento financiero de uno de mis socios en los ingenios del Sureste, aunada a la reacción que ante este hecho, tuvieron en primera instancia, determinados funcionarios del Gobierno Federal. Debo ser enfático ratificando que fue, a partir de los preocupantes pronósticos sobre el desempleo multitudinario a causa del “Coronavirus”, que decidí despertar a mi tantas veces mencionado Cuento, al que le hice unas cuantas modificaciones, antes de insertarlo aquí… “El millones de veces maldito Coronavirus, nos ha traído preocupaciones, temor, enfermedad, miseria, aislamiento, muerte…” Es el “personaje estelar en los Medios de Comunicación de todo el Planeta…” No es para menos… Da la impresión de que el Coronavirus aspira a conquistar el Mundo… Para nosotros los mexicanos, “el Coronavirus” es un peligroso asesino, cruel y digno competidor del “Crimen”; plaga ésta, que parece haber llegado a nuestro País, para quedarse a vivir… México ha sido, históricamente, un amable y hasta afectuoso anfitrión… Aquí, “el Crimen” goza de cabal salud, respirando los siempre frescos aires de la impunidad… Los cuadros sinópticos que cotidianamente presenta públicamente el Subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, nos ponen al tanto de las conquistas escatológicas del “Coronavirus…” Por su lado, los medios de comunicación repiten estos datos y generalmente, que no siempre, lo hacen en la misma sección informativa, en la que nos comunican el número de los asesinatos perpetrados por “los criminales” de nuestro País… Vivimos bajo una silenciosa competencia escatológica, entre el “Coronavirus” y el ”Crimen…” Cumplida la tercera semana de abril, el “Crimen” le sigue llevando al “Coronavirus”, cotidiana ventaja en número de muertos por día… Pero dicen los expertos en el área de la Salud, que entrando a la Tercera Etapa, el “número de asesinatos por día”, perpetrados por el maldito “Coronavirus”, sobrepasará con creces, a las también “cotidianas cifras de asesinados por día”, atribuidas a los igualmente malditos “Criminales…” Pero al margen de los ilustrativos cuadros sinópticos y de las imaginarias competencias escatológicas, pienso que esta Pandemia es una suave cachetada, que a manera de reconvención, nos proporciona la Naturaleza… Algo así como una primera y suave advertencia… ¡Qué…! ¿Acaso corre peligro la Vida…? ¡No…! ¡La Vida no corre peligro…! ¡Hay Vida de sobra en la Tierra…! En todo caso, corre peligro la Humanidad… Entre tanto y deseando que un largo futuro nos alcance, valga la sugerencia para que compartamos el pan con alguien, que como el personaje del Cuento, no tenga lo indispensable… ¡Hasta los miembros del “Crimen Organizado”, están repartiendo despensas a los necesitados…! Con estos recuerdos, reflexiones y comentarios, he habilitado a La Cuarta Alternativa, con las credenciales para encabezar estas, mis Agridulces Memorias XLVI. Ciudad de México, Abril del año 2020. sergiovillagodoy@yahoo.com.mx

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Revista ATAM Vol. 33 No. 2  

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