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José y María se casaron jóvenes. Vivían en una casa alquilada lejos de la ciudad. Él tenía sólo una moto Vespa que le gustaba mucho. A ella le encantaba un tigre que tenía como mascota. Cierto día, José decidió salir para comprar algunas cosas en una tienda. El cielo estaba soleado. En la carretera, se dio cuenta de que el tiempo estaba cambiando y empezó a llover. Había fuertes vientos y un rayo golpeó la Vespa de José, se rompió y él cayó al suelo.

José escuchó un ruido y cuando miró la carretera vio una cebra que venía hacia él. Imaginó que podría llevársela a su casa y así lo hizo. Notó que le picaba el cuerpo, pero la preocupación con la cebra era tan grande que no le dio importancia a eso. Al llegar a casa, en cuanto María vio a José le dijo: “¿Qué son esas manchas rojas? Seguro que son pulgas”. Él no prestó atención y dijo que se había caído en la carretera y que su Vespa estaba rota, que había encontrado una cebra y que podría venderla junto con el tigre de María para reparar o comprar otra moto... La nube oscura que antes estaba allí debido al mal tiempo, esta vez se instaló definitivamente porque María y José empezaron una gran discusión: ella no quería de ninguna forma vender su mascota, y José, por otro lado, quería de todas las formas vender los dos animales para comprar una nueva moto. La nube dio lugar a un terrible temporal....


José y María se estuvieron gritando el uno al otro. María no quería vender su mascota ya que tenía el tigre mucho tiempo, más o menos siete años y se había convertido en una parte de la familia. No, ella no podía perderlo. José tenía la Vespa desde su decimoséptimo año de vida, así que estaba muy unido a su moto. La discusión duró toda la noche.

Las dos fueron a dormir solos. Ella durmió en el sofá y José en la cama. María tenía mucho miedo de perder a su tigre, y decidió dormir junto a él, abrazados. José estaba en su cama y no pudo dormir en toda la noche pensando en su moto rota. Al día siguiente, cuando María se despertó, José no estaba en casa. No había dejado ni una nota y ella no tenía ni idea de dónde estaba. José no volvió en todo el día... María, que nunca había estado tanto tiempo sin hablar con su marido, estaba muy nerviosa con esa situación. Pensaba en todo lo que él podría estar haciendo, pero siempre que intentaba salir de casa para buscarle en la ciudad o en casa de un amigo, el tiempo cambiaba rápidamente: del cielo claro con sol a la lluvia con muchos rayos, parecía que la tormenta surgía siempre que ella salía a la puerta.


El tigre, viendo el desespero de la dueña por su marido que no había vuelto a casa y por saber que aquel temporal podría ser fatal para José, intentó ayudarles. Salió corriendo en medio del campo. Buscó a José por todos lados. Sabía de la intención de José de venderlo, pero para él era muy importante la felicidad de su amable dueña. Mientras caminaba buscándole, muchos rayos caían sobre la tierra, pero había uno, el más fuerte, que siempre intentaba dañarlo. A pesar de las dificultades, la búsqueda continuó… Mientras esa confusión ocurría en la tierra, en el cielo también parecían pasar cosas raras. La nuble blanca, conocida por todos como Agostina, debido a su amor por el calor de agosto, deseaba tener su espacio en el cielo, pues siempre que intentaba mirar a la tierra, un rayo aparecía para perturbar su visión. Lo que pasaba es que a ella la encantaba mirar a María y a José charlando en la barandilla, como tenían costumbre de hacer, pero el rayo, que tenía mal humor todos los días y al que no le gustaban las personas y las cosas que se amaban, nunca le dejaba hacer lo que deseaba. En el mismo día de la desaparición de José, Agostina percibió que aquel rayo estaba perjudicando a alguien en la tierra. Esta vez fue al pobre tigre de María. Él ya estaba muy herido, cansado de intentar huir del rayo para buscar a José. Y mirando todo eso desde arriba, la nuble se enfadó e hizo todo lo que pudo para impedir que el rayo hiriese tigre otra vez.


Entonces, aprovechando que una nuble blanca tomaba todo el cielo el tigre se acostó debajo de un gran árbol. Sin embargo, justo cuando iba cerrar los ojos, se acordó de la mala mirada que tenía la cebra que estaba con José. Se acordó de que ella tampoco estaba en casa por la mañana y que podría haberle llevado a algún sitio lejos de allí temiendo ser vendida. Entonces el tigre tuvo una idea de donde podría encontrarles, pensó que José podría haber ido con la cebra al Valle Negro. Este sitio estaba muy lejos de la ciudad, para llegar tenía que atravesar un puente de madera muy viejo y pasar por el pantano. Todos tenían muchísimo miedo, pues decían de que en este sitio vivían las peores criaturas de la tierra, las más malas y feas. Estas tenían el poder de dar todo lo que se quisiese pero en cambio había que darles el alma. Muchas personas desesperadas por no tener dinero intentaban atravesar el puente y el pantano en busca de ser rico, pero todos los que iban jamás volvían. Total, que el tigre decidió buscar a José y por más que fuese peligroso pensaba en su dueña, que estaba tan preocupada y triste por la desaparición de su marido. Sin embargo, antes de empezar la búsqueda, fue a casa de un gran amigo suyo, Max, a pedirle ayuda para esta aventura, que no habría de ser fácil. Max era un Águila, ellos se conocían desde hacía mucho tiempo, de niños siempre andaban juntos. Eran los mejores amigos. Cuando el tigre llegó a casa de Max y le contó toda la historia, él no se lo pensó dos veces, tenía que ayudar a su amigo. Sabían que iba ser muy difícil, pero pensaban que juntos tenían mucha más fuerza y coraje para salvar a José y a la Cebra que probablemente debían estar en peligro. Prepararon todo lo que iban a necesitar y partieron.


Muy cerca de atravesar el puente, ellos preguntaron a un Urubú, un sabio muy viejo, feo y con una gran verruga en su nariz, si había visto un hombre con una cebra pasando por allí y el Urubú solo contestó diciendo: “¡¡Nunca volveréis si vais por ese camino!!”. Pero los dos amigos no escucharon a aquella terrible criatura y juntos atravesaron el puente, hasta llegar al pantano. Un tiempo después percibieron un olor insoportable, era parecido a las alcantarillas del peor pueblo del mundo. Los dos amigos se marearon. Unos minutos más tarde, se despertaron y vieron a una sirena. Esta tenía los ojos tan claros que reflejaban el pantano. Su pelo era de color rojo, rojo del diablo, del infierno. No se oía ni un ruido, ni cualquier signo de vida. Solamente ese ángel maléfico. El tigre de dio cuenta del peligro pero cuando quiso escaparse, vio a su amigo contemplando a la sirena. Su debilidad hacia las chicas lo había traicionado una vez más. La maléfica lo invitó a bañarse; en ese momento el pantano no parecía a un precipicio mortal sino un agradable oasis tropical. Asustado por esta escena, que firmaba su muerte, el tigre intentó hacerle razonar, pero nada hacía allí, la voz de la sirena era como un sortilegio. Teniendo una misión que debía respetar, el tigre no vaciló un segundo. Tenía que matar a la sirena. Alrededor nada ni nadie parecía poder ayudarles. El tiempo apremiaba y con un impulso de coraje, el tigre cogió una rama de árbol y le dio un terrible golpe a la sirena. Ella no se levantó. El águila, traumatizada, no podía perdonarse su debilidad. Así pues, los dos amigos prosiguieron su camino.


El pantano parecía no tener fin. Los bichos más raros empezaron a acercarse a ellos para molestarlos y de repente todo el cuerpo del tigre quedó cubierto de manchas rojas. En lugar de preocuparse, recordó el día que José volvió a casa con esas mismas manchas y entonces pensó que estarían en el buen camino para encontrarle. El hambre y el frío estaban aumentando cada vez más y para empeorar las cosas una serpiente gigante llamada Shakira apareció y dijo: “Hola pobres mortales, ¿qué pensáis hacer en mi tierra? Sólo sale vivo de aquí aquel que consigue derrotar a mi marido Piqué, el más fuerte y tenebroso rayo. Ahora mismo Piqué está muy nervioso, porque ha perdido un chico que ha entrado en nuestra tierra, pero cuando lo encuentre ¡yo no quiero ni imaginar lo que va a hacer con él y luego vosotros! Jajajajaja”

El miedo hacía temblar todo su cuerpo, pero a pesar de eso sabían que estaban en el camino correcto. ¡El chico del que hablaba la serpiente sólo podía ser José! - ¿Había alguna cebra con él?- preguntó el tigre. - ¿Quién, Bruce? - contestó Shakira. - ¿Usted lo conoce? - preguntó el tigre con espanto - Bruce es el señor de todo el bosque. Mira... Este pantano fue un regalo de Bruce para mi marido por su lealtad. Porque... ¿saben lo que ocurre con quienes no son leales o preguntan demasiado? Y señalándoles a ellos gritó “¡Guardas, cogedlos!” De repente pulgas gigantes avanzaron para cogerlos. Después de pelear mucho, los dos amigos consiguieron escapar y se adentraron por el pantano cada vez más frío y peligroso. No conseguían todavía entender lo de la cebra ni tampoco lo que el rayo Piqué deseaba hacer con José. ¿Por qué la cebra era el señor de del bosque? Esta historia era muy extraña.


Los amigos continuaron avanzando por el pantano. Ya con mucha hambre y cansados vieron una luz muy distante que salía de una caverna. Decidieron seguir la luz hasta que se toparon con un León, viejo y muy delgado que se calentaba cerca de la hoguera. Los amigos se aproximaron y el león se asustó con la presencia inesperada de estos. -¡No se asuste! Estamos perdidos, no vamos a hacerle mal- dijo el tigre. El león un poco asustado todavía, volvió cerca de la hoguera y los invitó a acercarse preguntando lo que hacían en aquel pantano maldito. El tigre entonces le explicó todo lo que había acontecido desde el día anterior. El león también les contó toda su historia y como había llegado a aquel sitio. Pero pasada la noche el león se dio cuenta de que los dos eran de verdad Max y el tigre, entonces los llamó y contó toda la verdad. “Chicos, la verdad es que yo soy José, me han transformado en un león, pero les juro que soy yo”. Muy asustados los tres se sentaron y José empezó a contar todo lo que había pasado…

-Cuando pasó eso de la carretera apareció esta cebra y yo pensé que era un regalo del cielo ya que tenía mi Vespa rota, pero la verdad es que no… La cebra es una criatura muy mala que intenta robar la felicidad de los demás, y percibió que yo y María éramos muy felices, entonces me trajo a este pantano para robar mi corazón… después de mucho intentar salir de aquí, de huir del rayo, de la sirena, de la cebra y de la serpiente, encontré una hormiga que luego se hizo mi amiga y está ayudándome con todo esto. Es una hormiga encantada, entonces pensamos juntas que la mejor manera de salir de aquí era como otra criatura y me transformó en un león, ahora solo tendremos que encontrar una manera de salir de aquí y salvar a todas las criaturas buenas devolviéndoles la felicidad. ¿Estamos todos juntos en este proyecto?


Sin pensar los amigos decidieron enfrentarse a todos aquellos malvados y recuperar la felicidad de aquel pueblo. Entonces planificaron todo, el león, que era José, iba a encantar a la serpiente con su belleza y así causar una pelea entre ella y el rayo. Entonces dejaron todo listo para poner el plan en práctica el lunes por la mañana, cuando la serpiente saliera de paseo en el bosque. En el día previsto todo ocurrió bien, salieron a la hora marcada, la serpiente estaba paseando, y el león se puso a hablar con ella. No se resistió a sus encantos y se enamoró de ella. La sirena, que estaba enamorada del rayo salió corriendo para contarle a él lo que había visto, y en ese momento empezó el mayor conflicto que hubo jamás en el pantano: la oscuridad lo tomo todo y la rabia se apoderó de unos y otros. En medio de la confusión apareció María. Todos se miraron sin comprender cómo había llegado hasta allí. La verdad es que el pantano tenía un secreto y es que las personas de corazón puro podían cruzarlo sin ningún peligro porque nada les podía hacer daño.


Su amor por José era tan grande que aún siendo él ahora un león, reconoció a su amante. María le cogió las manos y junto al tigre y el águila salieron del bosque de manera segura. Al cruzar el puente, José volvió a ser humano y la magia se rompió. Ella estaba muy apesadumbrada por su intención de vender el tigre. Se disculpó con él y dijo que el valor de una amistad es mucho más grande que cualquier otra cosa. Cuando llegaron a casa, fueron sorprendidos por lo que vieron: la vespa de José estaba en la puerta, limpia y nueva. Nadie sabía como la Vespa había aparecido totalmente arreglada. María fue a preguntar a sus vecinos si habían visto a alguien dejar la moto allí, pero los vecinos tampoco lo sabían. María y José fueron a descansar y al día siguiente, la gran amiga de José en el pantano, la hormiga encantada, apareció en su puerta y le dijo a José que el rayo Pique había mandado a la serpiente a buscarlo. Total, que José y María estaban muy preocupados y no sabían qué hacer. Entonces el Tigre tuvo una gran idea: pedir a la hormiga encantada que transformara a José y a María en animales pues, así sería mejor para escapar de la rabia del rayo.


La hormiga les dijo que podía hacerlo pero que el efecto solo iba pasar si se juntaban con el tigre para derrotar al jefe del pantano y así poder transformar el pantano en un lugar para personas de bien. María y José estaban de acuerdo con las condiciones de la hormiga y así fue hecho. La hormiga transformó a María y a José en sapos venenosos. Todos sabían que la única debilidad del señor del pantano, el rayo Piqué, era su amor por la serpiente Shakira. Entonces pensaron que si la serpiente estuviese muerta, el rayo podría no soportar la pérdida y morir de tristeza. De pronto elaboraron un plan y fueron a ponerlo en práctica. José y María pidieron a la nuble blanca Agostina, que distrajese al rayo mientras que ellos, transformados en sapos venenosos, fueron hasta al pantano y atrajeron la atención de la serpiente. Así, ella, que estaba muerta de hambre, se los comió.


Ya dentro del cuerpo de la serpiente, ellos destilaron su veneno y ella se desintegró, así que los dos salieron vivos. José y María fueron hasta su casa con mucho miedo de lo que estaba por venir una vez que la serpiente Shakira estaba muerta. Horas después, el cielo que estaba blanco, cubierto por la nube, se puso negro y se podían oír ruidos muy fuertes de rayos. Piqué, el jefe del pantano, estaba muy enfadado cuando descubrió lo que había pasado con su amada. Quería vengarse de todos los que eran felices, principalmente de José y María. Decidió mantener el cielo oscuro y con fuertes rayos para acabar con toda la felicidad que pudiese existir en la Tierra. Sin embargo, mientras José y María estuviesen en su casa estaban seguros. Los dos estaban muy preocupados por no saber qué había pasado con el Tigre que María tanto amaba. Pasaron 3 días y 3 noches de mucha espera y miedo. José y María eran sapos todavía y necesitaban encontrar al Tigre para juntos derrotar al rayo: sólo así volverían a ser humanos.


María estaba muy triste sin saber dónde estaba su amigo el Tigre. José no quería más ver a su amada sufriendo y decidió que una vez más iría a enfrentarse a la ira de Piqué para encontrar al Tigre. Cuando José decidió salir en busca del Tigre percibió que Piqué estaba más flaco, el sonido que se escuchaba ya no era de ira, era un sonido de tristeza. Sin la serpiente, Piqué estaba perdiendo sus fuerzas muy rápidamente. Cada día que pasaba llovía más, como si todo el cielo estuviese llorando. Junto con la lluvia se escuchaban muchos ruidos, pero no había luz en los rayos, pues Piqué ya no tenía más fuerzas para eso. Él se estaba muriendo lentamente.


El tigre, que era un animal con un gran corazón, se entristeció con la situación, ya que María, José y él fueron los culpables de la tristeza de Piqué. Aun siendo Piqué uno de los seres más malos del Valle Negro, el tigre le buscó para intentar hacer algo por él. El tigre le gritaba desde la tierra, pero el rayo no decía nada, sólo hacía algunos ruidos. Después de intentar una conversación durante un largo tiempo, por fin el rayo no se contuvo más y empezó a lamentarse. Dijo que había perdido a su gran amor y que ya nada le importaba, que en el momento en el que la serpiente murió, la ira se apoderó de él y quiso sembrar el caos en todo el planeta, pero después la ira dio paso a la tristeza, y ésta le mataba cada día más. Dijo también que cuando perdió a Shakira, se dio cuenta de que la corsa más importante en la vida era el amor, y que el mal y el amor no pegaban ni con cola. Así, el rayo comprobó que había pasado toda su vida haciendo lo opuesto a lo que debería hacer, que había pasado mucho tiempo preocupándose por dominar el Valle Negro por medio del mal y que así había perdido a su gran amor.


Mientras hablaban, José se adentró en el Valle otra vez para buscar al tigre. Hacía mucho frío y todo estaba muy oscuro. Total, que José cayó en un agujero muy profundo y como era un sapo, no podía gritar demasiado fuerte para pedir ayuda y tampoco podía salir sólo del agujero. José gritaba pidiendo ayuda pero parecía como si nadie pudiera oírle. Empezó a pensar en todo lo que había pasado. Todo fue su culpa, lo único que quería era una cosa: qué todo volvería a ser como antes, con su amor María y su amigo el Tigre.


Horas después, José pensaba que iba a morir porque no tenía ni agua ni comida. De repente, una corneja cayó en el mismo agujero. Ésta se sorprendió de ver un sapo lejos del agua y empezó a hablar: ¿Por qué estas en este agujero? ¡Estás lejos del agua! Lo sé, ¡pero no he visto este agujero y me he caído! No puedo gritar demasiado fuerte para que alguien me eche una mano. ¿Puedes ayudarme tú a llevar este infierno? ¡Claro! ¡Ponte sobre mi espalda!

Los dos compañeros de infortunio salieron del agujero y así, una nueva amistad empezó. José le contó todo lo que había pasado y que estaba en busca del tigre. La corneja tenía un poder que nadie sabía y conmovida con la historia tuvo una idea fatal. Como era muy vieja y toda su familia ya se había muerto decidió utilizar su magia: cambiar una vida por una muerte. Así, la vida era de ella y la muerte de Shakira.


Después de mucho tiempo intentando convencer a José para que aceptara su decisión, la corneja finalmente lo consiguió de modo que, en ese momento, ambos precisaban reunir a todos para que la magia fuese efectiva. Bruce y las pulgas gigantes fueron las primeras criaturas encontradas y enteradas de la situación y como estaban muy preocupados con la tristeza de Piqué acordaron hacer el “cambio mágico” y encontrar a los demás. Las pulgas gigantes se dividieron y empezaron a buscar a los otros. Un poco más adelante estaba la sirena preparando la cena de su familia y en cuanto supo de la novedad dijo que haría una gran cena para el ritual que acontecería aquella noche. La hormiga encantada fue la cuarta en ser informada y al principio no le gustó la idea, pero se dio cuenta de que esa sería la única solución para que todos viviesen en paz y felices. Total, que se fue tras de María que estaba en casa preocupada con la desaparición de sus dos amores. Después de mucha busca, mucha explicación y mucha confusión finalmente allí estaban todos reunidos en el pantano del Valle Negro.


- ¡Buenas noches! Como todos ya saben yo estoy muy vieja y ya no tengo más a mi lado a las personas que más amo. Por lo tanto como tengo el poder de cambiar una vida por una muerte moriré para traer a Shakira de vuelta, para que vosotros puedan aprovechar las cosas más importantes de la vida: el amor y la felicidad. Piqué emocionado le contestó: - Adorable corneja, no sé ni cómo agradecértelo. Es una pena que sólo ahora me de cuenta de la importancia que tienen estos sentimientos y que si podemos disfrutar del amor y de la felicidad no hay por qué hacer daño a los demás. Prometo que nunca más haré mal a nadie ni a nada. ¡Ojalá seas muy feliz junto a tu familia!


Luego anunció José: - Mi preciosa amiga corneja, lo que estás haciendo por mí y por todos los aquí presentes es un ato de bondad y mucho coraje. Seremos eternamente gratos y nos acordaremos siempre de ti con mucho gusto. ¡Ve con Dios! La corneja agradeció las palabras y empezó su ritual. Primero hizo un rezo, después cantó una canción suave y al final clavó una espada en su corazón.


Todos empezaroan a llorar hasta que una voz ronca surgió por detrás de un árbol: - Piqué, Piqué… Era Shakira que estaba tumbada, un poco mareada y confusa. La alegría comenzó a dar lugar a la tristeza y junto a la serpiente Piqué, José y el Urubú la explicaron todo lo que había pasado. Poco a poco Shakira se fue enterando y todavía un poco asustada pero muy feliz hizo una declaración de amor a Piqué. Él la retribuyó con una canción romántica y animada y todos empezaron a bailar. Una energía positiva surgió en el Valle. En aquel momento ellos comprendieron que una bonita y fuerte amistad acababa de surgir y durante la cena una feliz y divertida charla comenzó.

Piqué, Piqué…


Cuando ya estaba terminando la comida José se levantó y dijo: - Queridos nuevos amigos creo que este episodio ocurrió para unirnos y como ahora yo y María somos sapos hemos pensado vivir aquí en el Valle negro con vosotros. Nos gustaría mucho que Agostina y nuestro tigre también se quedasen aquí. Sin pensar dos veces Piqué le contestó: - ¡Es lo que yo iba decir! Vamos todos a vivir juntos y disfrutar cada día como si fuese el último de nuestras vidas. ¡Sed bienvenidos a vuestro nuevo hogar!


Valle de la Corneja Preciosa

Después de aquella noche una nueva familia se formó. El nombre del Valle fue cambiado para el “Valle de la corneja preciosa” y felices siguieron unidos por todo el resto de sus vidas. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.


El valle de la corneja preciosa