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República Bolivariana de Venezuela Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez” Araure, Estado Portuguesa

El Dialogo en el Jardín

Prof. (a) Mirla Sandoval.

Integrante: Alvarado Keyla. C.I: 21.059.908 Barrada Yessica C.I: 20.810.187 Mendoza Beatriz C.I: 20.810.187 Maria Rangel C.I: 20.511.121

Noviembre de 2013


Había una vez una flor llamada Margarita que tenía una hermana llamada Lechuga. Un día Margarita se encuentra en un bello jardín a su hermana Lechuga y le dice: ¡Hay hermana Lechuga he estado pensando en tu destino y me parece muy poco sonriente! La hermana lechuga le contesta: Dios nos ha hecho a las dos para muy distintas cosas, hermana margarita.


Margarita le responde luciĂŠndose pero es que yo tengo pĂŠtalos blancos y brillantes, y mi corazĂłn de oro. A ti te dieron hojas y unas cuantas flores. Viene y saluda la Hermana Yerbabuena: Hermanas hierbas y hermanas flores, que para todos haya sol, agua y tierra.


¿De dónde sacas tanto aroma, tanto olor?, pregunta Margarita y Yerbabuena le responde: No lo sé, como tú no sabes de dónde sacas tus brillantes pétalos blancos. Dice la hermana lechuga: Y como yo no sé de donde saco mis vitaminas. ¿Qué son vitaminas? A mi, nadie me ha dicho que tengo vitaminas, pregunta Yerbabuena. Y la hermana Lechuga le contesta: No sé, pero yo tengo vitaminas. En cambio, no tengo hojas brillantes ni flores. Grita la hermana Margarita: Ni yo tengo aroma, ni vitaminas, ni suerte. Cada uno es como Dios lo hizo.


Viene Caracol y saluda: Buenos días, hermanitas hierbas, hermanitas flores. ¿Por qué os gritáis tanto?

Le contesta Yerbabuena, es que cada uno quiere tener lo que tienen las demás y nadie está contento. ¿Tú estás contento con tu suerte?


Caracol le responde si, hermanitas flores. No tengo, como la margarita, hermosas flores; no tengo el poder nutritivo de la hermana lechuga, ni tengo el aroma de la Yerbabuena; llevo mi casa a cuestas y, sin embargo, soy feliz, porque veo tus flores, hermana margarita, y porque recibo el aroma de la Yerbabuena: feliz, porque me regocijo con la suerte de cada uno de ustedes. Para vivir feliz, no es necesario tenerlo todo, sino saberlo gozar y hacer gozar a los demรกs.


Dice la hermana Margarita, tienes razón debemos aceptarnos tal cual como Dios nos hizo, sin sentir envidia hacia los demás y mucho menos querer ser más que otros.

Si es verdad, dice la hermana Lechuga; más bien debemos ser generoso, respetuosos, felices y compartir esa felicidad con los demás. Y yo quiero ser muy feliz contigo hermana Margarita, yo también hermanita quiero compartir mi felicidad contigo siempre, contesta la hermana Margarita. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.


El dialogo en el jardin