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Un Eco Repentino

Autores: -Eyder Stick Ryco -Breyner Diaz -Kevin Daza 2018


UN ECO REPENTINO John, un niño de tan solo 14 añitos de edad y su vida era demasiado triste y agotadora debido a que tenía demasiados problemas, en su hogar y en la escuela, vivía con sus padres en una cabaña fuera de la ciudad, su escuela quedaba bastante lejos por lo que tenía que caminar horas para llegar a recibir sus clases, John era demasiado tímido y por lo tanto se le hacia difícil hacer amigos. No era el mejor de su clase y se quedaba dormido las primeras horas, al regresar a su casa saludaba a su madre que estaba en la cocina haciendo de comer, cuando llegaba la hora de la cena los tres se sentaban en la mesa, el joven John les platicaba sobre cómo le fue en la escuela, pero sus padres no le prestaban ni un minuto de atención, John en ese instante se sentía muy mal se sentía muy vacío y solo, que no le importaba a nadie que era un estorbo para todos, en ese momento John se levantó de la mesa con lágrimas en sus ojos y se fue corriendo para su cuarto. A John se le acumularon muchos sentimientos de odio y rencor hacia los demás, su pensamiento empezó a cambiar y ya nada lo llenaba cada mañana se levantaba, aburrido quería irse de este mundo no le encontraba sentido a la vida. John en su clase no daba ni el mínimo esfuerzo por hacer las cosas, su maestra decidió comunicarse con sus padres pero sus padres nunca contestaron sus teléfonos. Así que la maestra decidió acercarse a John y preguntarle qué le sucedía. John con un fuerte grito le respondió: -¡No me pasa nada y no es de su incumbencia!! la profesora le respondió: -¡Yo puedo estar para escucharte si lo necesitas! El solo susurro: -Yo solo quiero estar solo.


Su profesora prefirió alejarse. John esa misma tarde de regreso a su casa mientras iba caminando, un joven como él se le acercó y le dijo: -Hola hermano, como estas, te noto aburrido tengo algo para hacerte sentir mejor. John

lo miró y le dijo:

-No gracias, estoy bien así. El Joven le respondió: -Ok hermano, si quieres una dosis para sentirte mejor estoy por acá. John respondió: -Bueno gracias, lo tendré en cuenta. Y John continuó su camino hacia su casa. Al llegar a su casa sus padres tenían una fuerte discusión, John solo cayó en llanto y se fue corriendo para su habitación. Esa noche con tanto dolor pensó en aquel joven que se le acercó, y John exclamó: -Que sería esa dosis?¿Como que me puede ayudar a sentir mejor? Para John todos los días eran aburridos y asquerosos. El siempre reprochaba y reprochaba a Dios. Al siguiente día, de camino a su escuela, como era de costumbre John iba diciendo: -¿Por qué, por qué me tocó esta vida, por qué a mí, por qué mis padres no son como los de los demás? por qué no me ayudas, donde estas señor DIOS me has abandonado. De regreso a su casa John solo pensaba en aquel joven que se había encontrado ese día, y tenía demasiada curiosidad de que era esa tal dosis para sentirte mejor, esa frase quedó retumbando en su mente, cuando ya casi iba llegando a su casa, se encontró de nuevo con aquel joven y John le preguntó: -¿Podrías hablarme más acerca de esa tal dosis que me puede ayudar a sentir mejor?


El joven le dijo: -Mira cuando estés en tu casa tómate esta pastilla y mañana que regreses me dices que tal te pareció? John se fue para su casa y entró derecho hacia su habitación, fue por un vaso de agua y se tomó esa pastilla, se acostó en su cama y cerró sus ojos. Cuando los abrió estaba volando sobre su cama su habitación ya no estaba solo, estaba su cama y muchas nubes a su alrededor y un gran arcoíris de muchos colores fosforescentes y pensó: -¡Joder!, Enserio? , Enserio? estas pastillas son buenísimas. Al día siguiente, en su clase estaba ansioso de que llegara la hora de salida para ir a donde aquel joven a preguntarle qué eran esas pastillas que parecían mágicas. Llegó la hora de la salida y se encontró aquel chico y le dijo: -Oye, ¿Qué eran esas pastillas? El joven le respondió: -Son pastillas de LSD, dime que tal te parecieron? John le dijo: -Buenas, estaban buenas, ¿No podrías darme otra? El joven le dijo: -Mira toma, y ya vete para tu casa. John se fue corriendo para su casa, al llegar sacó de nuevo un vaso de agua y se tomó la pastilla, se acostó en su cama de nuevo cerró los ojos. Cuando los abrió estaba flotando en su cama, estaba en el mar, él estaba muy sorprendido de lo que las pastillas podían hacer. Al siguiente día, regresó después de la escuela donde aquel joven y le dijo: -Oye puedes darme otra pastilla? El joven le respondió:


-No hermano estas cosas no las regalan dame 15 mil pesos y te daré otra. John le dijo: -¡Oye! pero no tengo dinero. El joven dijo: -Ese no es mi problema, si necesitas la dosis de la felicidad ya sabes dónde buscarme. John se fue para su casa pensando: ¿De dónde voy a sacar todo ese dinero? ,el dinero del colegio no me alcanza y mi mamá me preguntará para qué necesito tanto dinero, no sé qué hacer, o a lo mejor le saco un poco de dinero de su bolso y cuando vuelva a recuperarlo se lo meto en su cartera de nuevo. John decidió sacarle dinero a su madre del bolso. Al día siguiente se fue donde el joven y compró la pastilla, John decidió tomarse la pastilla mientras iba a su casa. John pensó, bueno quizás el camino se me haga más corto con esta pastilla, y procedió a tomarla en ese momento, de camino a casa John iba alucinando, iba en medio de la carretera pero él no tenía idea de que iba por un camino peligroso, ya que pasan autos a mucha velocidad, cuando a John se le pasó el efecto de la droga, notó que estaba en medio de la carretera. En ese mismo instante, venía una camioneta a alta velocidad y arrolló a John, rápidamente llegaron los médicos y lo trasladaron al hospital más cercano. En el hospital, confirmaron que había estado bajo los efectos de la droga, así que acudieron a llamar a sus padres para avisarles del accidente que tuvo John. Sus padres asustados llegaron de inmediato, y cuando llegaron el médico les informó que John estaba muy grave, con fracturas en su pierna derecha y heridas profundas. Sus padres preguntaron que si podían entrar a verlo, el médico les dijo que sí pero por un par de minutos. Al entrar a la habitación donde se encontraba John, su madre empezó a llorar y dijo:


-Perdóname hijo por no haberte puesto demasiada atención, prometo no volver a ignorarte. Cuando John los vio, sus lágrimas bajaron por sus mejillas y dijo: -Lo siento, yo también he actuado mal por favor perdónenme. El médico entró a la habitación y les informó que John que su recuperación era lenta, pero que podría volver a caminar, tenía que andar en muletas varios meses, y que necesitaba de muchos cuidados y su madre dijo que lo iba a cuidar mucho mejor y que de ahora en adelante iba a pasar mucho tiempo con John, John y su familia se abrazaron en ese instante y sus padres entendieron que un hijo es muy importante en la vida, y John entendió que a veces la rabia te lleva a hacer muchas cosas malas, que por lo tanto hay que tener un poquito mas de control sobre la rabia, y vivieron felices.

Un eco repentino  

La vida de John esta llena de dificultades,su situación cambia debido al comportamiento de sus padres y esto conllevara a una tragedia.

Un eco repentino  

La vida de John esta llena de dificultades,su situación cambia debido al comportamiento de sus padres y esto conllevara a una tragedia.

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