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CUENTOS

LLENOS

DE IMAGINACIร“N

Lengua 5ยบC

Colegio Escolapios

Bilbao


El verano de los videojuegos

Era verano, Mikel había sacado muy buenas notas en el instituto. Mikel tenía pelo castaño, era el más listo de la clase, normal de tamaño para su edad y le gustaba jugar a los videojuegos. Se lo pasaba muy bien en esta época del años con sus abuelos, porque tenían la casa al lado de la playa. En aquella tarde a la hora de la siesta, Mikel había cogido uno de sus libros favoritos y se había sentado en una tumbona en la amplia terraza de sus abuelos bajo, una sombrilla que le protegía del sol. Todo estaba tranquilo. Demasiado tranquilo para una tarde estival. No se oía nada de nada. Ni el ruido de las olas, ni los pájaros, ni los niños, ni los coches de la carretera que estaba a muy poca distancia… Fue a buscar a sus abuelos para preguntarles porque no se oía nada. Estuvo unos cinco minutos buscándolos por toda la casa, porque era muy grande. No encontró nada. Ni siquiera una nota o algo parecido. Salió de la casa y nada más salir ​vio que la casa había desaparecido. Veía muchos coches,


personajes de un juego que él conocía muy bien. ¡Estaba en el juego de Mario Kart! Se montó en el coche que más le gustaba y vio que el volante no era un volante normal, sino un mando de consola igual que el suyo.

Se había preparado para salir en cuanto la nube lo dijera.

El semáforo se puso en verde y todos los participantes salieron a la vez. Mikel iba en muy buena posición, en tercer lugar a punto de adelantar al segundo, cuando de repente se metieron en un túnel y no vio nada. Se dio cuenta de que iba en el último puesto. Quedaba muy poco para que se acabe la carrera. Adelantó hasta quedar segundo puesto. Era la última curva para acabar la carrera. Nada más hacer la curva adelantó al primero y ganó la carrera.


Al pasar la línea de meta se teletransportó a un laberinto. El laberinto tenía las paredes azules. ¡Estaba en el juego de Pac-man! Mikel no era muy bueno en este juego, se le daba fatal. Vio que los fantasmas ya le empezaban a perseguir y fue corriendo para escapar. Se acordó de que tenía que comerse todas las bolas del juego para ganar y probó a tomarse una para saber si le gustaba. No sabía a nada y también notó que no llenaban nada, así que siguió comiendo. Ya casi no le quedaba casi ninguna bola, cuando de repente al dar una curva un fantasma le mató. Volvió a aparecer porque tenía 3 vidas y ya se había gastado una. Se animó para conseguirlo a la segunda vida. Casi nada más comerse la quinta bola un fantasma le mató. — A la tercera va la vencida. —se dijo Mikel.

Recomenzó la partida y corrió todo lo que pudo con mucha precaución por si algún fantasma aparecía y le mataba otra vez. Estaba muy nervioso, era la última vida. Ya solo le quedaba la última bola por comer, pero lo malo es que estaba en la otra punta del laberinto. Cuando estuvo a punto de engullirla apareció un fantasma por un lado que le impidió


comérsela. Tuvo que huir hacia atrás y se encontró una bola de poder. Se la comió y el fantasma que le perseguía huyó con un color azul. Se tragó tranquilamente la última bola y se teletransportó a su vida normal. Encontró a sus abuelos en la playa y les contó lo pasado. Les pregunto porque había pasado eso y le dijeron que era un sueño,se había quedado dormido y había soñado esto porque se había pasado 5 horas jugando a lo videojuegos. —Ves lo que te decíamos —dijo la abuela— nunca te pases mucho rato jugando a los videojuegos que pueden hacer que sueñes con ellos. Desde aquel día Mikel no volvió a pasarse más de una hora jugando a videojuegos.


Sergio y Aingeru, dos superpolicías en acción

“​Hacía frío, el viento del norte soplaba y movía las ramas de los árboles desnudos. A aquellas horas de la noche no había nadie por la avenida de los chopos, tan sólo un coche patrulla de la policía que hacía su ronda habitual”. Los policías Aingeru y Sergio ven pasar a todo correr a un niño. A: ¡Eh! ¿Sergio! Mira a este chico. S: ¡Ala! Es súper rápido. A: ¿Pero no es raro un niño a estas horas solo y corriendo por la calle? S: Vamos Aingeru, vamos a ver qué le pasa. A: ¡Vale! Los dos policías van a donde el niño. S: Niño, ¿qué te pasa?


N: No sé, no sé, ¿por qué estoy en la calle? A: ¿Sabes dónde vives? N: Si, en la calle Cuatro Olivos. Los policías le llevaron a su casa y sus papás se pusieron muy contentos cuando le vieron. Así dejaron de estar preocupados. AINGERU VIVANCO


El secreto de la naturaleza

Era una tarde de primavera espléndida, los árboles del parque mostraban orgullosos sus brotes nuevos y los pájaros revoloteaban y trinaban sin parar. En la zona de juegos del parque una niña de unos siete años, morena y con grandes ojos negros trepaba por el tobogán. La niña corría y saltaba con alegría. Pero de repente su madre la llamó: -María ven, nos vamos a casa de la abuela. María desde el tobogán le pidió a su madre 5 minutos más.La madre le dijo que no con rapidez y la cogió de la mano mientras ella gritaba sin parar.


Todo el mundo se les quedaba mirando, por los chillidos que echaba la niña. Llegaron a un semáforo rojo y se quedaron esperando. En la siguiente acera se situaba la casa de la abuelita. La madre desesperada tocó varias veces al timbre. Estuvieron tocando como cinco o seis minutos pero nada. Mientras la niña entró en una floristería que estaba a la vuelta de la calle. Tenía muy mala pinta y nadie entraba. Desde fuera se veía muy oscuro y olía a pis. Para cuando la madre se dio cuenta que la niña faltaba, era tarde, no había ni rastro de ella. La madre sin límites empezó a buscar por la zona. Al final la madre sin pensarlo dos veces entró a la floristería y se encontró a María hablando con… ¡La abuela! Mientras la madre estaba buscando a María, María estaba hablando con la abuela de un gran secreto. La abuela le dijo que no le contara nada a su madre. Después de todo ese lío la abuela le pidió a la madre que se fuera a casa y que ella se iba a quedar con la niña. Le costó convencerla pero lo consiguió.


La abuela cogió a la niña de la mano igual que lo hizo su madre pero esta vez la niña iba contenta, porque iban a realizar un pacto super secreto. Entraron de nuevo en la vieja floristería, pero en realidad no era una floristería normal era la entrada a un país secreto. La abuela le contó que en ese local se escondía una llave que habría un país especial. La abuela cogió la llave y se acercó a un rincón que había en la tienda. Hay camuflada por un mueble había una mini puerta que cuando la abuela la abrió se convirtió en una enorme que pasaron con facilidad. Ahí dentro la abuela le contó todos los secretos de la naturaleza le dijo que esa llave se iba heredando de los antepasados, también le dijo que como ella estaba muy vieja lo heredaría Maria, pero que no se lo podía contar a nadie. Así los días se convirtieron en meses los meses en años y la abuela un día murió. Toda la familia estaba muy triste menos María, porque ella sabía que siempre estaría con la abuela estuviera donde estuviera.


Ainhoa Varona Bรณveda


El misterio  de  los  robos  en  las  tiendas  de  campaña

  Era último día de curso de 2030 faltaban tres minutos para que tocara el timbre, estábamos en clase de historia con la señorita Cristina. Cristina creía que todos estaban atentos, porque encima de ella estaba el reloj. Todos lo estaban mirando y con la cuenta atrás... Ya por fin ha tocado el timbre, los alumnos recogen el libro a todo correr y salen por la puerta del aula.


Empiezan a hablar de lo que van a hacer estas vacaciones. Lucia, Marcos y Julia se juntan a conversar de lo que tienen planeado este verano. -He hablado con mis padres y me han dejado invitaros a pasar una semana con nosotros. ¿Qué os parece? - Por mi bien. Dijo Marco, pero tengo que preguntar a mis padres. -Por mi también. Pero lo mismo que Marco. -Pero a dónde iríamos? -A un camping francés, llamado chopos con un aqua park y al lado hay una playa. Al día siguiente Marcos, julia y la familia de Lucía cogieron el coche y se pusieron en marcha. Dos horas después el navegador dijo que habíamos llegado a su destino, el coche era moderno y se fue a buscar un sitio para aparcar. Mientras nosotros nos fuimos a nuestro


camping. Cuando llegamos julia y marco se quedaron con la boca abierta...

. Descargaron las maletas y se fueron directos a la playa corriendo. Hacía un día muy bonito y soleado. El padre de Lucía había traído un tablón para surfear. Todos cogieron muchas olas, pero en una de ellas Lucía se resbaló y la corriente le llevó directa hacia las rocas. Cuando chocó se hundió hacia el fondo el padre


de Lucía fue directo a rescatarla.Esta se quedó sin conciencia. Horas después los padres de Lucía estaban en el hospital. Marcos y Julia en cambio estaban en el camping esperando su llegada. Así pasaron los días cada vez uno de los padres se quedaba con sus amigos. Una noche Marco salió a dar un paseo. Hacía frío el viento del norte soplaba y movía las ramas de los árboles desnudos. A aquellas horas de la noche no había nadie por la avenida de los chopos, tan solo un coche de patrulla de la policía que hacía su ronda habitual. Hasta que llegó el padre de Lucía para que se acueste.


Al día siguiente todos fueron a visitar a Lucía, por que el hospital había mandado un mensaje diciendo que ya se había despertado.

Le llevaron flores y chuches y todos le dieron muchos ánimos. Meses después en el primer día de curso y Julia, Marcos y Lucía estaban en la puerta del cole conversando y contando lo que les había ocurrido en el camping.


Hace unos años ocurrió algo que le cambió la vida a un niño llamado Mikel. Mikel era un niño muy alegre que siempre sonreía y vivía en una cabaña que estaba en medio de un bosque. Vivía con sus abuelos porque sus padres habían muerto en un accidente. Mikel solía jugar fuera con su balón, un día quiso bajar al sótano pero sus abuelos no le dejaban por una razón que nadie conocía. Mikel no tenía amigos y siempre jugaba solo porque sus abuelos le trataban mal y nunca jugaban con el. Un día Mikel se fue a la cama y cuando despertó no estaban sus abuelos. Mikel se


puso muy nervioso así que fue a donde el teléfono, pero el teléfono no estaba. Intento salir de la casa pero la puerta estaba cerrada y no podía salir. El decidió no preocuparse tanto y desayunar. Paso todo el día y sus abuelos no regresaban, así que se fue a su cama. Consiguió dormir, pero al cabo de un se volvió a despertar por unos fuertes ruidos que provenían del sótano pero no le dio importancia así que se volvió a la cama y m´sa tarde los volvió a oír y se levantó para investigar debajo y descubrió que había un gato en el sótano. Mikel le puso un bol de leche y se fue a la cama de nuevo. A la mañana siguiente bajó al sótano, para ver qué tal estaba el gato. Cuando llegó el gato no estaba, así que desayuno y siguió esperando a que sus abuelos volvieran. Mikel deseo que ya fuese invierno para ir al colegio y que esa pesadilla terminara. En aquella tarde de verano en la hora de la siesta, Mikel había cogido uno de sus libros favoritos y se había sentado en una tumbona en la amplia terraza de casa de sus abuelos bajo una sombrilla que le protegía de los rayos de sol. Todo estaba tranquilo. Hasta que volvió a oír los ruidos en el sótano y decidió bajar con sigilo. Cuando estaba en el sótano no se creía lo que veía, era un fantasma muy misterioso que estaba haciendo un conjuro o algo así. Este estaba intentando hacer desaparecer a las personas, por un momento Mikel pensó que podría detenerlo, pero luego se dio cuenta de que era imposible así que intentó salir del sótano, pero al


moverse un poco le dio a una caja y se cayó al suelo y dio un buen golpe contra el suelo y el fantasma se dio cuenta. El fantasma empezó a perseguirlo por toda la casa gritando que le iba a hacer desaparecer. Mikel corrió pero se tropezó otra vez contra una piedra y cayó al suelo entonces el fantasma, se puso delante de Mikel y cuando Mikel pensaba que iba a desaparecer cerró los ojos y al abrirlos de nuevo estaba en su cama. A Mikel le resultaba extraño estar en la cama así que seguro de sí mismo volvió al sótano pero en el sótano no estaba el fantasma. Mikel subió a la cocina y hay estaban sus abuelos haciendo el desayuno para Mikel. Mikel se puso muy contento y fue a desayunar. Cuando termino de desayunar Mikel salió a fuera para jugar con su pelota. Mikel chutó muy fuerte y la pelota se fue al bosque Mikel fue a buscar su pelota pero durante un momento le pareció ver al fantasma. El fantasma le susurró que se alejara de sus abuelos y desapareció y Mikel siguió jugando con su pelota sin hacerle caso.


Ander Jimeno Fernรกndez


​El misterio del cuarto amarillo

​Era una tarde de primavera espléndida, los árboles del parque mostraban orgullosos sus brotes nuevos y los pájaros revoloteaban y trinaban sin parar. En la zona de juegos del parque una niña de unos siete años, morena y con grandes ojos negros trepaba por el tobogán. Desde la zona de juegos del parque se podía ver la casa del árbol. La niña de siete años, se llamaba Marta, y le encantaba ver aquella casa ahí situada.


Cuando Marta cumplió los 11 años, les oyó a sus padres hablar sobre la casa del árbol, e intentó averiguar qué ocurría en esa casa. No encontró nada en Internet, así que habló con su amiga Sara para entrar en la casa del árbol por si encontraban algo. Cuando ya tenían todo planeado, las dos amigas empezaron a subir las escaleras. Sara estaba temblando. Desde las escaleras, podían ver que todas las paredes de la casa, eran de color amarillo, había amarillos claros, amarillos un poco más oscuros y amarillos muy oscuros. También había cuerpos tirados en el suelo y muebles destrozados con un montón de polvo.


De repente, se oyó una voz que decía: “Os voy a matar”. Durante unos instantes pensaron que una de las personas que estaban en el parque, les estaba haciendo una broma. Pero, se oyó otra vez aquella voz. Esta vez dijo: “¿Por qué miráis hacia atrás?” Entonces las dos amigas cambiaron de opinión. Pensaron que era el fantasma el que hablaba. Sara quiso bajar, pero Marta le dijo que no, que quería seguir investigando. Sara no tuvo otra opción que quedarse junto a su amiga, así que abrieron una puerta, entraron y vieron que había unas escaleras que llevaban a otro lugar.

Como no sabían hacia dónde llevaban esas escaleras, se dispusieron a averiguarlo. Pero cuando Marta pisó el primer escalón, se le volvió a oír al fantasma, y Sara, que no podía más, huyó muerta de miedo, y Marta le persiguió. Pero cuando Sara volvió al cuarto amarillo, se dió cuenta que ya no estaba la puerta de salida.


Sara y Marta se quedaron paralizadas, y decidieron volver a las escaleras. Llegaron a un cuarto, en el que estaba todo muy oscuro. Por esta razón, Marta empezó a buscar algún interruptor. Lo encontró, y encendió la luz. Pero las dos amigas se dieron cuenta que estaban otra vez en el cuarto amarillo. Sara no se lo podía creer, y Marta continuaba buscando desesperadamente la puerta de salida. Como no la encontraba volvió a salir por la puerta por la que había entrado, para volver a recorrer el camino por el que había venido, pero inexplicablemente volvió a estar en el cuarto amarillo. Cuando cruzó la puerta vió una cosa que le asombró. Ya no estaba Sara, así que empezó a gritar su nombre. Cómo nadie le respondió, volvió a subir las escaleras y de repente, trás la siguiente puerta, se encontró con Sara que le dijo que no se había movido. ¡Había dos cuartos amarillos! Empezaron a abrir puertas, a buscar pistas… debajo de un armario, había un cartel en el que decía: “Store No: 1754988”. Ninguna de las dos amigas sabía lo que significaba, así que siguieron buscando.


Encima de una de las puertas, había una caja muy pequeña. Marta la alcanzó y le dió la vuelta. Detrás de la caja, estaba escrito un código que coincidía con el del cartel que habían encontrado debajo del armario. Abrieron la caja, y encontraron una llave. Esa llave no encajaba en ninguna de las puertas de aquel cuarto, así que fueron al otro. En ese cuarto estaba la puerta en la que encajaba la llave. Sara se alegró cuando Marta abrió la puerta, y le dió un gran abrazo. Como era muy de noche, Marta le invitó a Sara a dormir a su casa. Cuando se despertaron, los padres de Marta que habían pasado toda la noche buscándolas, las dieron un gran abrazo, y llamaron a los padres de Sara para que lo supiesen.


Marta y Sara les contaron lo sucedido a sus padres, y cuando volvieron a buscar la casa del árbol, había desaparecido, por lo que decidieron pasar el día jugando en la zona de juegos del parque.

Ander Zarraonandia Martínez


Mikel desaparecido

En aquella tarde de verano a la hora de la siesta, Mikel había cogido uno de sus libros favoritos y se había sentado en una tumbona en la amplia terraza de sus abuelos, bajo una sombrilla que le protegía de los rayos del sol. Todo estaba tranquilo. Mikel leyendo su libro sin que nadie molestara pero de repente Mikel desapareció Sus abuelos fueron a la terraza y vieron que no estaba Mikel. Recorrieron todo el pueblo poniendo carteles de “Desaparecido”. Toda su familia desesperada pero y... ¿Mikel dónde está?


Y Mikel estaba dentro del libro, su libro favorito... Trataba sobre un niño al que le encantan los deportes y entre todos los deportes sus preferidos eran el fútbol, el baloncesto y el balonmano, ​pero de jugar en un equipo solo juega al balonmano. A su equipo se llaman los Tucanes Balonmano Club. Mikel en la vida real también juega al balonmano y su equipo se llaman los Águilas Balonmano Club. Mikel en el sueño se llamaba Ibon. Ibon tenía que jugar su último partido de liga, si lo perdían su equipo desaparecería y si lo ganaban su equipo seguiría. El mejor amigo de Ibon se llamaba Ander. Ander también juega en su equipo siempre está junto a Ibon, siempre se ayudan entre los dos porque los mejores amigos siempre se ayudan. O eso es lo que creo... bueno da igual. Ibon jugaba el viernes y hoy es lunes entonces quedan cinco días para el partido. Ibon tiene colegio y no puede ir porque se ha puesto muy malo. El está muy nervioso, porque piensa que no va a poder jugar el partido y él quiere jugar. Ha llegado el día del partido, se ha puesto bien y entonces van a jugar contra los Invencibles. Su último partido de toda la liga sale Ibon de titular, sus padres le animan desde la grada y


el súper piiiiiiiiiiiii!... Ha empezado el partido. Al acabar el partido el equipo de Ibon ganó 30-23 y de repente desapareció otra vez. Apareció de nuevo en la casa de sus abuelos. Sus abuelos le abrazaron súper fuerte a Mikel y le dijeron que pensaban que había desaparecido para siempre, pero Mikel le contó todo lo que había ocurrido a sus abuelos. Fue de nuevo a su casa en autobús y a sus padres les dijo lo mismo que sus abuelos y también le abrazaron. Mikel se fue a la cama para el siguiente día ir tan contento como siempre lo hacía en su vida.


Asier RodrĂ­guez Eceiza


El Monstruo Que Sale Del Libro

En un pueblo llamado Matalascañas vivía un querido niño se llamaba Mikel. Mikel tiene nueve años es bajito y un poco rubio. Vive con sus abuelos María y Antonio porque sus padres se han tenido que ir a Islandia por trabajo. Los padres de Mikel se dedican a la ingeniería.

Mikel de mayor quiere ser un muy buen ingeniero y buen mecánico de barcos. Mikel nació en dos mil ocho en el hospital de su gran pueblo Matalascañas. Cuando era pequeño Mikel saludaba a todas las personas por la calle, sus padres después de comer le contaban cuentos maravillosos, y ahora por eso a Mikel le gusta leer tanto.


Muchas veces se va él solo a la terraza de la casa de sus abuelos, se sienta en una tumbona y se pone a leer todo el mediodía.

En aquella tarde de verano a la hora de la siesta, Mikel había cogido uno de sus libros favoritos en una tumbona en la amplia terraza

de la casa de sus abuelos, bajo una

sombrilla que le protegía de los rayos del sol.

Todo estaba tranquilo, estaba leyendo el libro de Monstruos, hasta que pasó a una página que había un dibujo de un monstruo muy grande. Cuando se fijó Mikel en los ojos del monstruo, este salió del libro...

Mikel se quedó alucinado, lo primero que hizo cuando el monstruo salió del libro fue preguntarle cómo se llamaba y como había salido del libro. Este no tenía nombre, así que Mikel le puso uno con mucha ilusión, le llamó Rompecabezas. Le llamó así, porque de pequeño el primer rompecabezas que hizo fue de un monstruo parecido al que salió del libro.


Después

de

que

Mikel

hablara

un

poco con

Rompecabezas, le preguntó que porqué estabaallí. El monstruo le respondió al instante, cuando la gente se queda mirando a mis ojos voy a donde estén, este problema lo tengo desde que nací.

Mikel le preguntó qué tenía que hacer para devolverle dentro del libro. Respondió el Rompecabezas, que tienes que descargarte una aplicación para el móvil , se llama Los monstruos Al Ataque. Después dentro de esa aplicación hay unos combates y hay que

eliminarme. Tienes que

coger una pistola, la que te toca en el cofre del principio del juego.

Pues Mikel hizo lo que le dijo Rompecabezas, descargarse esta aplicación en el móvil. Cuando Mikel se descargó la aplicación, le llamó a Rompecabezas, le dijo que abriera el cofre y Mikel lo abrió. Cuando Mikel abrió el cofre Rompecabezas, le dijo que le tocó una arma legendaria. Las armas legendarias son las mejores del juego dijo Rompecabezas. Y encima le tocó el Lanzador de


Agujas: el Lanzador de Agujas dispara muy bien desde sitios lejanos y muy altos exclamó el monstruo.

Y dijo Mikel... - ¡A jugar!..., primero jugó unas cuantas partidas el monstruo, pero no se mató a sí mismo, cuando Mikel ya entendió cómo se jugaba a ese divertido juego empezó a pasarlo bien. Mikel le dio al botón de empezar partida y le dijo Rompecabezas que confiaba en él. Mikel le dio al botón de empezar partida, Mikel le dejó a Rompecabezas con muy poca vida pero de repente se le gastó la batería del teléfono móvil. Cuando a Mikel se le gastó la batería del teléfono móvil se fue a la cama y Rompecabezas durmió en un armario viejo y con bastante polvo y muchas polillas.

Al siguiente día se levantó Mikel y también el monstruo Rompecabezas, el monstruo salió manchado de polvo así que Mikel le dijo que saliera al balcón a sacudirse la ropa. Después de que Rompecabezas viniera del balcón Mikel empezó a jugar, pero antes de empezar a jugar Rompecabezas le dio un collar que llevaba, aquel collar era


un collar de un puño muy grande. Y también le dio un gran abrazo antes de que Mikel ganara esa partida.

Mikel empezó a jugar Mikel, empezó fatal perdiendo pero poco a poco iba remontando y al final ganó esa maravillosa

partida.

Y

de

repente

el

monstruo

Rompecabezas desapareció, y Mikel el pequeño niño de nueve años no volvió a saber más de él. Pero Mikel si seguió leyendo el libro en el que que salía Rompecabezas, Rompecabezas, un monstruo sin miedo a los humanos.


Asier SantamarĂ­a Atristain


Mikel y el mundo árbol

En aquella tarde de verano a la hora de la siesta, Mikel había cogido uno de sus libros favoritos y se había sentado en una tumbona en la amplia terraza de la casa de sus abuelos bajo una sombrilla que le protegía de los rayos de sol. Todo estaba tranquilo. De repente entró en un mundo de otra dimensión pero no podía salir. Allí todas las criaturas eran iguales: se llamaban gropidus, los gropidus en vez de ojos tienen flores y son como una especie de árboles. Los árboles no hablaban solo se hacían gestos.

Cuando intentó hablarles como si fueran tontos: hola yo Mikel o algo hasi los harboles hicieron gestos de reírse.


Entonces Mikel lo entendió. Les hizo unos gestos a los gropidus diciéndoles que como podía salir de ese sitio, en ese mundo llovía mucho porque era esencial para los gropidus. Los gropidus eran serios pero a la vez graciosos, hacían chistes que a nosotros no nos hacen gracia pero a ellos si. Cuando les pregunto como podía salir nadie contestó pero un gropidus muy pero que muy pequeño se acercó y le dijo (en modo de gestos) hay un gropidus que es muy poderoso y que probablemente te ayude. También le dijo yo me llamo Gropi pero Mikel no lo entendió, hasi que le llamo mini gropidus, que a Gropi no le importaba. Gropi o como le llamaba según Mikel mini gropidus era muy bonito pero parecía que no tenía amigos, porque estaba muy emocionado en partir hacia el árbol poderoso. Por el camino uno le hacía preguntas al otro como: como se llama este mundo? Gropi le contestaba todas las preguntas: gripland se llama este mundo. El que más preguntas hacía era Mikel porque estaba en el mundo de gropi claro, pero Gropi también le hacía preguntas. Cada vez que Mikel hacía alguna pregunta o comentario sobre la familia a Gropi se le caía una hoja. Cuando llegaron el árbol poderoso estaba durmiendo. De repente subió la cabeza y dijo: - Os estaba esperando y se todo sobre vosotros sobre todo sobre Gropi. A Gropi se le volvió a caer una hoja. - Os puedo ayudar pero me tenéis que dar una cosa. Mikel y Gropi se ofrecieron a dar cualquier cosa menos su vida claro. El arbol todo poderoso saco de sus hojas un pergamino mágico y les dijo: - Quiero que encontréis a ese gropidus. Cada vez que se movían el mapa cambiaba es como si estuvieran en el destino. Siguieron moviéndose pero no


conseguían el encontrar el gropidus. Pasaron horas y Gropi muy nervioso dijo: - Ya se quien es ese gropidus, el gropidus que busca soy yo. Soy su hijo pero no quiero ir a su casa por eso se me caen las hojas cuando pienso en la familia. - Habla con él y haz las paces, si eres mi amigo de verdad harás lo correcto. - Siempre seré tu amigo aunque te vallas a ir. Me visitarás? - No se como mini gropidus. - Lo sabrás te lo digo yo. Cuando volvieron el árbol poderoso estaba esperándoles. - Lo habéis encontrado verdad - Si padre - dijo Gropi - Soy yo verdad? - Si hijo eres tú, te echo tanto de menos Gropi. - Volveré si le mandas a su mundo. - Trato hecho - dijo el árbol poderoso.

Le pellizcó y apareció otra vez en la tumbona. Como dijo Gropi ya savia como visitarles. Cada noche se leía el mismo libro y se despertaba en gripland. Siempre le esperaba la misma sonrisa del mini gropidus con su padre. Mikel decidió ser escritor y escribía todas sus aventuras en gripland.


Mikel y el mundo árbol

En aquella tarde de verano, a la hora de la siesta, Mikel había cogido uno de sus libros favoritos y se había sentado en una tumbona en la amplia terraza de la casa de sus abuelos, bajo una sombrilla que le protegía de los rayos de sol. Todo estaba tranquilo. De repente entró en un mundo de otra dimensión, pero no podía salir. Allí todas las criaturas eran iguales: se llamaban Gropidus. Estos en vez de ojos tenían flores y eran como una especie de árboles, no hablaban, solo hacían gestos.


Cuando intentó hablarles como si fueran tontos, -Hola yo soy Mikel o algo así... los árboles hicieron gestos de reírse. Entonces Mikel lo entendió. Les hizo unos gestos a los Gropidus diciéndoles que como podía salir de ese sitio, en ese mundo llovía mucho porque era esencial para los Gropidus. Los Gropidus eran serios pero a la vez graciosos, hacían chistes que a nosotros no nos hacen gracia, pero a ellos si. Cuando les preguntó cómo podía salir, nadie contestó, pero un Gropidus muy pero que muy pequeño se acercó y le dijo (en modo de gestos). -Hay uno de nosotros que es muy poderoso y que probablemente te ayude. También le dijo... -Yo me llamo Gropi, pero Mikel no lo entendió, así que le llamó mini Gropidus, que a Gropi no le importaba. Gropi o como le llamaba según Mikel, mini Gropidus era muy bonito, pero parecía que no tenía amigos, porque estaba muy emocionado en partir hacia el árbol poderoso. Por el camino uno le hacía preguntas al otro como: como se llama este mundo. Gropi le contestaba todas las preguntas...


-Gripland se llama este mundo. El que más preguntas hacía era Mikel, porque estaba en el mundo de Gropi claro, pero Gropi también le hacía preguntas. Cada vez que Mikel hacía alguna pregunta o comentario sobre la familia a Gropi se le caía una hoja. Cuando llegaron el árbol poderoso estaba durmiendo. De repente subió la cabeza y dijo… -Os estaba esperando y se todo sobre vosotros sobre todo sobre Gropi. A Gropi se le volvió a caer una hoja… -Os puedo ayudar pero me tenéis que dar una cosa. Mikel y Gropi se ofrecieron a dar cualquier cosa menos su vida claro. El árbol todopoderoso sacó de sus hojas un pergamino mágico y les dijo… -Quiero que encontréis a ese Gropidus. Cada vez que se movían el mapa cambiaba es como si estuvieran en el destino. Siguieron moviéndose pero no conseguían el encontrar el Gropidus. Pasaron horas y Gropi muy nervioso dijo:


-Ya se quien es ese Gropidus, el Gropidus que busca soy yo. Soy su hijo pero no quiero ir a su casa por eso se me caen las hojas cuando pienso en la familia. -Habla con él y haz las paces, si eres mi amigo de verdad harás lo correcto. -Siempre seré tu amigo aunque te vayas a ir. Me visitarás? -No se como mini Gropidus. -Lo sabrás te lo digo yo. Cuando volvieron el árbol poderoso estaba esperándolos. -Lo habéis encontrado verdad -Si padre - dijo Gropi - Soy yo verdad? -Si hijo eres tú, te echo tanto de menos Gropi. -Volveré si le mandas a su mundo. -Trato hecho - dijo el árbol poderoso. Le pellizcó y apareció otra vez en la tumbona. Como dijo Gropi ya sabía cómo visitarlos. Cada noche se leía el mismo libro y se despertaba en Gripland. Siempre le esperaba la misma sonrisa del mini Gropidus con su padre. Mikel decidió ser


escritor

y

escribĂ­a

todas

Elisa Oleaga Zumarraga

sus

aventuras

en

Gripland.


El concurso de baile

 

​Érase una  vez  en  1989  un  niño  llamado  Matías  . 

Matías vivía  con  su  familia  en  un  pueblo  muy  pobre,  como  sabéis  la  familia  de  Matías  no  tenía  demasiado  dinero  para  mantenerse.  Por  eso  los  de  la  familia  trabajaban en en el campo para poder comer y beber.     A  Matías  le  gustaba  mucho  bailar  y  leer,  además  a  su  abuela  en  su  día le gustaba escribir obras o poemas y  una  cosa  que  escribió  a  Matías  le  encantó  y  decía  así...  “Hacía  frío,  el  viento  del  norte  soplaba  y  movía  las ramas  de  los  árboles  desnudos.  A  aquellas  horas  no  había 


nadie por  la  avenida  de  los  chopos,  tan  solo  un  coche  patrulla de la policía que hacía su ronda habitual”    Una  noche  mientras  toda  la  familia  dormía,  hubo  una  gran  tragedia  tuvieron  una sequía y toda la cosecha  se secó.      

Por suerte,  al  lado  del  el  pueblo  de  ellos,  había  una 

pequeña aldea.  Cuando  llegaron  a  la  aldea,  se  dieron  cuenta  de  que  eran  las  fiestas  del  Color  y  que  solo  se  celebraban  una  vez  cada  7  años.  En  esa  fiesta  había  unas  cuantas  actividades  y  de  todas  esas  la  más  importante  era  el  concurso de baile que se celebraba. La  recompensa  del  concurso  era  5.000.000€  y  mucha  fruta  y  verdura. Y como no, Matías se inscribió.     

Después de unos cuantos días de duro entrenamiento, 

llegó el  día  del  concurso  y  Matías  estaba  listo  para  arrasar  con  todo  y  ademas  tenia  bien claro que todo iba  para  él  y  su  familia.  Había  un  escenario y tres jueces que  parecían bastante serios.     Los  jueces  tenían  que  elegir  a  dos  concursantes  para  la  final  y  luego  de  esos  dos,  elegir  a  uno  para  que  ganase.  


Empezó el  concurso  y  había  niños  y  niñas  que 

bailaban muy  bien  así  que  lo  tenía  difícil  pero  él  no  se  rendía.  Él  era  él  anteultimo  que  salía  y  el  último  era  un  chaval que no tenía pinta de ser muy pobre. 

 

Después de  que  actuasen  todos  los  niños  hasta 

Matías y  el  niño  de  atrás,  decidieron  que  los  finalistas  eran  Matías  y  Tom  que  era  el  chaval  de  atrás. Les dieron  30 minutos para practicar y concentrarse.      

Primero actuó  Matías  y  le  dieron  muy  buena 

puntuación, Tom  no  quería  perder  en  roces  puso  un  móvil  delante  suyo  sin  que  nadie  lo  notase  y  de  un  vídeo  empezó  a  copiar  los  pasos.  Al  final  de  todo  los  jueces  decidieron  que  ganase  Tom,  pero  cuando  Matías  por  el  escenario a recoger sus cosas vio el móvil hay escondido.  Entonces  descubrió  que  Tom  había  hecho  trampas  y  se  lo dijo a uno de los jueces. 


A Tom  le  obligaron  a  decir  la  verdad  y  le expulsaron 

de concurso  entonces  Matías  se  llevó  la  comida  y  el  dinero.  Pero  cuando  miro  a  su  alrededor  y  vio  a  tantos  niños  y  niñas  pobres  tuvo  una  idea  estupenda...  Compartió  comida y dinero para que todos tuviesen algo  para  cuidarse  y  además  le  sobraba  de  todo.  Así  todos  aprendieron  ​que  el  dinero  no  es  lo  más  importante  sino  los amigos y la familia.   

    Gabriela Palacios Robledo   


Mikel y sus vacaciones

Era junio, y Mikel tenía unas ganas tremendas de terminar el cole. Que terminaba el colegio significaba que el verano empezaba y con ello las vacaciones. Mikel deseaba dejar ya la ciudad e irse al pueblo a casa de sus abuelos, dónde le encantaba estar. Mikel se puso nervioso a medida que se acercaba el día de irse al pueblo y avisó a todos sus amigos del pueblo diciéndoles que iba a ir allí. El día de irse fue montarse en el


coche y una sonrisa enorme apareció en la cara de Mikel. Una vez llegado al pueblo Mikel iba a pasar una de sus mejores tardes de su vida con todos sus amigos. En aquella tarde de verano a la hora de la siesta, Mikel había cogido uno de sus libros favoritos y se había se había sentado en una tumbona, en la amplia terraza de la casa de sus abuelos, bajo una sombrilla que le protegía de los rayos de sol. Todo estaba tranquilo. Cuando sonó el timbre y Mikel se levantó corriendo de la tumbona y fue a abrir la puerta... ¡Qué alegría se llevó! Eran todos sus amigos del pueblo que habían venido a buscarle. Corriendo se puso el bañador y cogió la toalla y fueron a la playa, y sus amigos le dijeron que esta semana el agua iba a estar como nunca había estado. Entonces, Mikel y sus amigos fueron a la playa y cuando llegaron Mikel se quedó alucinado con el paisaje que vió, nunca había visto nada igual. Una vez allí, aprovecharon el paisaje y el agua caaliente, para darse un baño largo todos juntos. Cuando se hizo de noche Mikel les agradeció a sus amigos la tarde tan bonita que habían pasado.


Al llegar a casa, los padres de Mikel le vieron muy contento y le preguntaron a ver qué había pasado. Mikel les contestó que había pasado una de las mejores tardes de su vida ya que nunca había visto una playa tan bonita. Y entonces, los padres entendieron que a Mikel le gustaba más en el pueblo que en la ciudad​. ​Y Mikel le dijo a sus padres que a ver si le dejaban vivir en el pueblo.

Gaizka Solay Fernández


Las dos detectives

Era una tarde de primavera espléndida, los árboles del parque mostraban orgullosos sus brotes nuevos y los pájaros revoloteaban y trinaban sin parar. En la zona de juegos del parque una niña de unos siete años, morena y con grandes ojos negros trepaba por el tobogán. Pasaba un buen rato con su mejor amiga. Las niñas llamadas Lucía y Marta no solo estaban allí porque querían disfrutar sino que también estaban investigando. Un 13 de octubre empezaron a pasar cosas extrañas en ese parque y así ha seguido desde hace tiempo. En la capital de España, Madrid. Muchos investigadores y policías han estado dándole vueltas pero nadie superaba la inteligencia que tenían Lucía y Marta juntas. Ellas sospechaban de que podía ser algun


espiritu del pueblo que quedó insatisfecho antes de morirse y decidió vengarse. Al día siguiente estaban muy cansadas, porque se quedaron hasta tarde investigando y no tenían ganas de ir al colegio. Entonces Lucía le llamó por teléfono a Marta y le dijo que le dijese a sus padres que no se sentía muy bien. Así lo hizo Marta y consiguió convencer a sus padres. Lucía y Marta quedaron en el parque para investigar un poco más. Pero para su sorpresa los policías habían tomado precauciones y no dejaban entrar a nadie. Las niñas maquinaron un plan para poder entrar en el parque y al final consiguieron entrar, pero tenían que ir a escondidas porque si alguien les pillaba se iban a ganar una buena bronca. Cuando por fin los policías se fueron a comer, pudieron investigar un poco. Se dieron cuenta de que había unas manchas de verde fosforito en el suelo. Era como una especie de moco. Se llevaron un poco de ese moco a su casa y a la tarde irían al colegio para poder examinarlo, en el laboratorio de ciencias del colegio. Cuando llegó la tarde les dijeron a sus padres que ya estaban mejor para poder ir al colegio. Cuando examinaron el moco (en el


laboratorio) se dieron cuenta de que era una masa que alguien había hecho para engañar a los policías. Todo lo que había pasado era una broma. A la mañana siguiente fueron al colegio como siempre. A la tarde les dijeron a sus padres que se iban a quedar en la biblioteca a estudiar, pero en vez de eso fueron a comisaría para explicarles todo. Los comisarios dijeron que era una tontería que serían unas bromas muy bien elaboradas, que nadie podría hacerlo. Lucía y Marta se fueron muy decepcionadas de comisaría porque no les creían. Lucía que era la más atrevida se le ocurrió que podían resolver el caso ellas dos solas que no necesitaban ayuda de ningún policía. Le costó convencer a Marta porque ella era un poco más tímida, pero al final cedió. Las niñas maquinaron un plan para a la noche poder tender una trampa, a el o la que hiciese las bromas. En plena noche quedaron en el parque para colocar la trampa. Según llegaron al parque la colocaron en el final del tobogán, una trampa por si alguien se acercaba se caería al hoyo y le o la descubrirán. Así hicieron con todos los juegos del parque. Las dos niñas se quedaron detrás de un arbusto para no ser vistas por nadie. Pero al cabo de un rato se quedaron las dos


dormidas. De repente Marta se despertó porque tenía una pesadilla y le despertó a Lucía para que se quedase vigilando un rato más, que si no se iban a casa. Cuando pasaron aproximadamente 5 minutos, se oyó un ruido las niñas miraron haber si alguien había caído en su trampa. Efectivamente una niña de su clase estaba al fondo del hoyo que había cavado en el final del tobogán. Lucía y Marta se quedaron alucinadas porque era la niña que más fama tenía entre todas las chicas de clase. Las dos niñas pidieron explicaciones y la niña de su clase empezó a relatar la historia. Hacía tiempo que nadie le hacía caso por eso se lo ocurrió la idea de gastar bromas para tener más popularidad. La niña no se dió cuenta de que causaba tanta preocupación a todos y les prometió que no seguiría haciendo bromas. Lucía y Marta le pidieron que se lo contase todo al policía para no causar más preocupación. La niña así lo hizo y con mucha vergüenza le explico todo al policía. A partir de ese día, Lucía y Marta tuvieron muchísima amigas más en el colegio. Porque la niña más famosa de la clase estaba todo el rato con ellas con lo cual las demás también. Pero Lucía y


Marta preferían estar abandonadas como antes porque tenían mucha más tranquilidad. Las dos niñas decidieron montar una agencia de detectives porque eran muy inteligentes y podrían resolver muchos casos. También porque se lo pasaban muy bien haciéndolo y les gustaba estar juntas.

Goizane Valle Méndez


La historia de las historias Ayer viernes 22 de Junio, terminó el colegio y Mikel y Roberto estaban encantados. El colegio les gustaba, pero ellos sabían que el verano prometía cosas increíbles. Mikel y Roberto eran los mejores amigos, ambos nacieron el mismo día y hacían casi todas las cosas juntos. Mikel es un chico bajito, lleva gafas y tiene el pelo castaño. Roberto en cambio es alto, pelirrojo y no lleva gafas. Ayer estaban cada uno en su casa, cuando ambos, y a la vez recibieron un correo muy extraño; les ponia que solo podían abrirlo y leerlo juntos y que por su puesto no se lo podían contar a nadie. Mikel no dudó, cogió su Tablet y le dijo a su ama: -Voy a casa de Roberto a jugar. A la amatxu no le extrañó, ya que ambos vivían muy cerca y era normal que fueran continuamente uno a casa de otro, a jugar a la play, a estudiar incluso a dormir. Roberto estaba impaciente, esperando a Mikel y en cuanto llegó, ambos niños fueron a la habitación a ver el


mensaje, estaban muy nerviosos y por fin dieron al botón de ABRIR.

Ambos niños, se miraron , no sabían que decir, tendrían que mentir a sus aitas, y eso no iba a ser fácil. Les dijeron a su aitas que iban a dormir a casa de un niño nuevo de clase, y que el padre de ese niño les iba a venir a buscar a las 18.00. Los padres aceptaron y les dejaron ir. Llegó la hora y a las 18.00 llegó a buscarles un hombre con gafas de sol que se llamaba Luka y era croata. El era el jefe, tenía 22 años, 10 más que Mikel y Roberto. Se montaron


en su coche y les llevaron a un edificio, en la puerta ponía;

Por la bandera se dieron cuenta que estaban en el Ministerio del Interior de Croacia. No entendían porque estaban allí, les preguntaron si conocían a KAHI, ellos estaban flipando, KAHI, era un chico con el que jugaban a la ​Play on line​, no le habían visto nunca pero habitualmente les retaba a jugar partidos. Les dijeron que KAHI, era un peligroso terrorista y que la policía pensaba que Mikel y Roberto eran sus cómplices. Les pidieron que ayudarán a capturar a KAHI. Ellos no sabían qué hacer, querían llamar a sus aitas, pero el hombre de Gafas no les dejaba.


-Tenían miedo, pero entonces dijo Roberto: - Vale, aceptamos. Que sabeis de KAHI? -Estos son sus datos:

Realmente se llamaba Juan, conduce un camión de cerveza y soñaba con ser jugador de Élite. Le retaron para jugar una partida pero esta vez le citaron en la dirección que les dijo el señor de las gafas.Le dijeron que era una partida importante, que iba a ser la partida final. KAHI llegó puntual a la cita y el señor de las gafas, le detuvo.


Roberto y Mikel se despertaron en el portal de Mikel y no sabían cómo habían llegado hasta allí. Por

un

momento

pensaron que todo había sido un sueño, pero miraron en su bolsillo y encontraron un papel que ponía ;

HVALA Corrieron a casa y buscaron en el google que significaba y vieron que era GRACIAS.


Guillermo Urrecho Hermosilla


Lee sentado en su tumbona de la amplia terraza de la casa de sus abuelos bajo una sombrilla que le tapaba los rayos de sol. Todo estaba tranquilo.


Los dos niños y el pozo maldito

Érase una vez dos niños gemelos de diez años, que vivían en un pueblo muy pequeño y se llamaban Julio y Alfredo. Julio era rubio, guapo y listo, en cambio, Alfredo era todo lo contrario, moreno, feo y bastante despistado. Julio y Alfredo para llegar a su colegio tenían que pasar por un bosque lleno de árboles y muchas ramas. Un día después de ir a clase, cuando volvían a casa los dos niños, oyeron unas voces y vieron que venían de un pozo muy viejo. Se acercaron a él pero al asomarse estaba muy oscuro y se dieron cuenta que no había ninguna persona pero una voz les dijo que si no entraban al pozo se convertirían en una estatua para siempre. Era un pozo maldito, y el que hablaba era un espíritu que vivía allí desde hace muchos años, que les quería engañar y hacer una trampa: Si entraban, era cuando realmente se iban a convertir en piedras para siempre.


Los niños se lo pensaron mucho y le dieron muchas vueltas porque no estaban convencidos y finalmente decidieron no entrar a ese pozo tan raro que hablaba. Al cabo de unos días, los niños tenían ganas de salir de casa a jugar, porque llevaban muchos días encerrados, ya que el pozo maldito se había enfadado mucho y si los veía por la calle podían morir. Como llego el lunes, les tocaba ir al colegio y su madre les llamó para desayunar pero no aparecían en la cocina entonces al ir al cuarto a buscarles vió que allí no había nadie, porque ellos estaban escondidos por el miedo que tenían. Cuando su madre no les veía, salieron por la puerta trasera, que por ese lado el pozo no les iba a ver y así no les pasaría nada. Julio y Alfredo como ya estaban cansados de estar asustados todos los días, decidieron hablar con el pozo y le dijeron que al final habían decidido bajar. Entonces la cadena que servía para sujetar el cubo de metal que colgaba del pozo se deslizó por la polea con un sonido chirriante. Cuando llegó al agua los dos niños pudieron escuchar el choque que se produjo y se asomaron al brocal para contemplar el fondo.


Dentro del pozo se encontraron con el espíritu, que no era tan malo como ellos pensaban y se pusieron los tres a jugar muy contentos. Entonces el espíritu les perdonó, porque vió que Julio y Alfredo nunca le iban a hacer daño y que iban a ser sus amigos para siempre. Los dos niños iban todos los días después del colegio a visitar al espíritu al pozo y a jugar un rato con él y así fueron felices los tres durante mucho tiempo.

Ibai Zaballa Larrea


La planta universal

Hacía frío, del norte soplaba y movía las ramas de los árboles desnudos. A aquellas horas de la noche no había nadie por la avenida de los chopos, tan sólo un coche patrulla de la policía que hacía su ronda habitual. A las doce de la noche un grito llenó la calle. Era la voz del guarda del coche de policía. Como todo el mundo estaba durmiendo nadie le oyó pero a la mañana siguiente todos se dieron cuenta de que había desaparecido. La única prueba de el crimen era el andrajoso traje de policía que estaba en el suelo. Este pueblo ya había sufrido ataques como este pero hace mucho tiempo.


De repente un extraño tentáculo verde y bastante pegajoso. El tentáculo se movió sin parar y atrapó a un par de policías, Pedro y Mario. Justo estos dos policías eran los únicos que estaban en prácticas. Al estar en formación no tenían pistola o cualquier arma. Empezaron a caer en una estancia oscura los dos jóvenes no veían absolutamente nada pero después de un rato cayendo chocaron contra un suelo viscoso. Seguía sin verse nada. Pero de repente una tenue luz iluminó la sala los policías pudieron ver donde se encontraban. Era una sala de forma de bulbo con paredes de color rojo oscuro y el suelo de color verde. —¿Qué hacemos aquí?—dijo Mario —Ni idea. Pero parecemos estar dentro de un ser vivo.—respondió Pedro —Sí, yo también lo creo pero juraría que estamos en una planta. Y por lo visto carnívora. —Solo podemos esperar a que nos salven. Solamente esperaron cinco minutos y se abrió una apertura en la pared. Los policías compartieron una mirada de recelo pero Mario se encogió de hombros y pasó por ella. —¡Espera!—Exclamó Pedro siguiendo a Mario. Pedro examinó la sala. El ambiente había cambiado muchísimo como la sala en sí. Ahora estaban en un lugar que parecía una cueva con aspecto de universo. El suelo era rocoso y había cristales por todos lados a semejanza de estrellas. Pero el suelo y las paredes diferencia de la mayoría de piedras eran negro azabache. Siguieron andando un


rato largo y cada vez había más piedras luminosas que parecían estrellas. Algún rato más tarde encontraron un pequeño brote y una nota a su lado que estaba pegada a un insecticida que brillaba sin parar. En la nota ponía: ​No he tenido mucha suerte en esta investigación. Je, je los del pueblo tenían razón estoy un poco loco por meterme en esta planta enorme. Pero mi afán a la naturaleza me dejará salir de aquí, lo noto. En fin si la planta se come a alguien más y ese alguien llega hasta esta nota, por favor, coje este brote, llévalo fuera de la planta y rocialo con este spray a mi no me queda mucho tiempo. Los jóvenes se miraron de manera inexpresiva —¡Entonces hubo alguien aquí antes!—gritó Mario —Tu no lees los libros de historia ¿Verdad?—respondió Pedro. Siguieron andando un tiempo y llegaron a una escalera de raíces. Subieron y encontraron un portal y al entrar estaban en la avenida de los chopos rápidamente esparcieron el gas que decía la nota y a partir de ese día no hubieron más desapareciones y a Pedro y a Mario les ascendieron.


Los días de la mala suerte ​

Un día muy soleado una niña llamada Lucía se levantó y gritó: ¡Mañana es mi cumpleaños! En su vida todo le había ido muy bien. Sus padres decían que era superdotada por sacar buenas notas y portarse bien, pero eso no era verdad. La niña vivía muy bien, acompañada de sus padres y de sus nueve mascotas: dos perros, un gato, tres ponis y otros tres hámsters. No tenía primos porque murieron en el circo... Lucía tenía un don, que era luchar por lo que quería y ella lo que quería era ir al circo para ver cómo o con qué murieron sus primos.Al día siguiente era su cumpleaños, caía en viernes


13, pero ella no se dio cuenta de que era el día de la mala suerte. Sus padres eran ricos y por ese motivo tenía tantos regalos. Les dijo que no quería ninguno de esos regalos, lo que quería era ir al circo. Sus padres cogieron entradas para ir al circo y fueron. Cuando la niña vio un cartel que ponía que estaba cerrado por problemas de electricidad, se puso a gritar que era el peor día de su vida. Se fue a su casa y se quedó mirando por el balcón a ver si veía el circo y lo vio. Vio a un montón de gente esperando y entrando y al instante fue a la habitación de sus padres.Les aviso y fueron. La niña estaba emocionada por saber cómo murieron sus primos, pero a la vez un poco triste. Al entrar vio un montón de cosas raras, porque nunca en su vida había visitado un circo. Después del espectáculo se quedó sola porque sus padres se fueron y ella se quedó dentro. Cuando los padres se dieron cuenta, cerraron las puertas y no pudieron entrar. Lucía empezó a mirar todo y tocó algo que no debería haber tocado, de repente vio un pozo que tenía una cadena


muy larga y la cadena que servía para sujetar el cubo de metal que colgaba del pozo que se deslizó por la polea con un sonido chirriante. Cuando llegó al agua los dos niños pudieron escuchar el choque que se produjo y se asomaron al brocal para contemplar el fondo. Cuando los dos niños y Lucía se levantaron se miraron y los tres se quedaron callados se preguntaron los nombres los apellidos y los apellidos coincidían los niños decían que tenían una prima llamada Lucía y ella dijo que sus primos murieron en ese mismo circo. Estuvieron un poco más en silencio y se dieron cuenta de que eran primos. Lucía les preguntó qué hacían allí y uno de ellos les dijo que sus padres se separaron y que uno se fue a Francia y otro a Inglaterra y que por eso estaban allí. Lucía estaba contenta por haber encontrado a sus primos, pero dijo que nunca más iba a volver al circo en su vida. Se fueron a dormir y a la mañana siguiente sus padres compraron dos entradas, para recoger del circo a Lucía. Después de ver el espectáculo le buscaron a Lucía y le encontraron con sus primos, Lucía les dijo que ellos eran sus primos y si eran sus primos dijo su madre. Se iban ha llevar a Lucía a casa pero


Lucía les dijo que sus primos estaban solos y que no tenían madre ni padre. Los padres de Lucía se los llevaron a casa, la niña ya no quería ser rica, porque estaba con sus primos, pero aparte de eso también estaba contenta, porque estaba casi con toda su familia y que lo que quería lo había conseguido. Pero lo que ella quería también era encontrar a toda su familia. Y no se rindió. Les preguntó a sus primos donde se encontraban y les dijo que estaban en Francia e Inglaterra, pero que no estaban tan seguros porque llevaban 3 años sin saber casi nada de ellos. Lucía ni quería poner a su familia en peligro y por ese motivo fue ella sola con un hámster suyo. Fueron a Inglaterra encontraron en la casa con la madre y el padre y estos les dijo que por qué no iban con sus hijos a cuidarlos y les respondió que no querían recordar esos malos momentos. Lucía se quedó con la boca abierta y les dijo que podrían arreglar todo si hilan y Bibiana todos juntos. Lucía les convenció y se fueron a su ciudad llamada Chambley. Al llegar les dijeron los padres a sus primos que iban a vivir bien y no iban a dejarles solos, o hacer les algo malo nunca


mĂĄs. Como estaba toda la familia los padres de LucĂ­a, decidieron hacer una fiesta celebrando que estaban todos juntos. InĂŠs Mendieta Rodriguez


El planeta Watertower y el cubo de la destrucción

En un planeta llamado Watertower donde la gente era muy amable todos convivían en paz. El planeta era azul con millones de estrellas dando vueltas alrededor de él. Un dia los habitantes del planeta Mordor, que era un planeta rojo cuyos habitantes eran muy malas personas y siempre querían todo para ellos, tiraron un cubo de un metal ardiendo al planeta Watertower.


Ese cubo se metió en el centro del el planeta y creó un pozo volcánico que tenía agua hirviendo. El cubo colgaba de una cadena muy larga que muy poco a poco iba deslizándose. Los del planeta Mordor dieron un aviso que decía que cuando el cubo cayera el planeta Watertower se destruiría por completo. Unos hermanos llamados Henry y Robin, que eran muy aventureros, al escuchar el aviso se dirigieron a su cuartel general, donde tenían todo tipo de aparatos preparados. Cada uno tenía una habilidad distinta: Henry tenía una puntería y un manejo de cualquier arma que disparaba, que nunca nadie le paraba y Robin, gracias a una fuente de energía, podía controlar objetos, juntos eran lo más poderoso de la galaxia hasta aquel día. Después de coger sus armas y practicar sus poderes fueron al Stader Lauch, un sitio donde se encuentran todos los mejores maestros, uno de ellos el suyo. Se dirigieron a la sala de su maestro y descubrieron que estaba muerto, al lado tenía una nota que ponía: paro cardiaco, firmado planeta Mordor. Fueron al hospital y ahí dijeron que prácticamente todos los que estaban por esa zona murieron igual y con la misma


nota. Envueltos por la ira por la muerte de su maestro, juraron que se vengarían y que no volvería a pasar algo así. De repente una estela negra y roja emergió de las nubes, un maestro que quedaba vivo les teletransportó al lado del pozo. La cadena que servía para sujetar el cubo de metal que colgaba del pozo se deslizó por la polea con un sonido chirriante. Cuando llegó al agua los dos niños pudieron escuchar el choque que se produjo y se asomaron al brocal para contemplar el fondo. Estaban super pálidos, sabían que era el fin. En ese momento se presentó en escena su primo que tenía una capacidad de deducción implacable. Su mote era L pero nadie sabía su verdadero nombre, fue corriendo a decirles que el aviso era falso, que tenían que ir al planeta Mordor y destruir el verdadero cubo de la destrucción. Como L lo sospechaba desde el principio ya tenía preparada una nave, los tres se embarcaron a Mordor. Cuando aterrizaron el sonido hizo que fueran mogollón de dragones, pero no eran rival. En un momento Robin juntó lava con una roca enorme y destruyó todo el grupo de dragones. El rey de Mordor que era un demonio invocó a un monstruo de


lava, L que también era muy bueno con espadas le cortó un brazo pero no surgió efecto. Mientras Henry y Robin peleaban L supo que si destruyen el círculo que tenía en el centro del cuerpo, se desharía. Henry de un tiro hizo que desapareciera por completo.

Por fin se encontraron al demonio con el cubo, en ese momento L le dijo a Henry que se escondieran detrás de una roca y le dio una pistola nueva con unos balines especiales. La pistola tenía un botón, L le dijo a Henry que lo pulsara si quería un escudo, Henry le hizo caso porque L siempre tenía razón. Al de muy poco Robin y L fueron vencidos pero no murieron. Henry dio un salto y disparó una de las balas espaciales al cubo la cual lo destrozó, salvó Watertower, pero


tenía que salvar a su hermano y a su primo. De repente el demonio le lanzó un latigazo, entonces Henry pulso el botón, salió un escudo que hizo que el látigo rebotara, y de un tiro lo mató.


MIEDO A DAVID

Hace mucho tiempo, que a una persona que se llamaba David todo el mundo le tenía miedo. La gente le tenía miedo porque su padre había estado en la cárcel y porque él pegaba mucho. Después de que a su padre le llevaron a la cárcel, una familia muy maja de Bilbao le adoptó. David se sentía un poco más relajado con su nueva vida, pero aun así, a los niños del colegio les daba mucho miedo su presencia.


A mucha gente, como a los profesores del colegio, les daba pena y siempre les decían en clase a sus estudiantes que no le tuviesen miedo, porque era un niño normal, como todo el mundo, pero que había pasado por malos momentos. David repitió de curso una vez y sólo tenía un amigo que se llamaba Ander. Lo malo es que Ander se fue a otro colegio en Madrid porque sus padres tenían que trabajar allí y se tuvieron que mudar. Mucha gente le vacilaba a David, pero cuando él se les acercaba para jugar, la gente se iba porque sabían que si no les iba a pegar. Era una tarde primavera espléndida y los árboles del parque mostraban orgullosos sus brotes nuevos, y los pájaros revoloteaban y trinaban sin parar. En la zona de juegos del parque, una niña de unos 7 años, morena y con grandes ojos negros trepaba por el tobogán. Hasta que de repente apareció David en el parque porque se había perdido de donde estaba con su madre. De repente vio a la niña de 7 años y se acercó a ella. La niña no tenía ni idea de quién era David y que le podía pegar. ç


Como era de esperar David le pegó y la niña se lo dijo a su madre. Mientras estaba llorando, la madre se enfrentó muy agresiva a David y le dijo todo tipo de palabrotas. En ese mismo instante, vino la madre de David y vio le estaban insultando. La madre de David reaccionó como una loca y empezaron a discutir entre las dos. Una persona que estaba allí, al ver que estaban discutiendo mucho, les intentó separar, pero David perdió los nervios y le pegó un golpetazo con su cinturón. La señora se enfadó tanto, que al final llamó a la policía. Vinieron en un coche patrulla y una moto de la guardia civil. Al ver todo lo que había ocurrido, descubrieron que David había sido el culpable y le dijeron que le iban a llevar a un centro de menores. Cuando David se enteró, se puso a llorar y también a abrazar a su madre. Su madre no podía creer que a su hijo se lo iban a llevar. El policía dijo que iba a estar tres semanas. La policía le dijo a David que se montara en el coche, porque se lo iban a llevar.


La madre, como le dio tanta pena, se desmayó. Cuando se recuperó ya no estaba mareada, y llamó a la familia para que se enterasen de la noticia. David cuando llegó al centro, lo primero que le hicieron fue llevarle hasta su habitación. Los de clase de David no sabían qué le había pasado, así que se imaginaron que habría pegado a alguien. Después de unos días, David salió del centro y le dijo a su madre que quería ver a aquella madre a la que pegó, porque quería pedirle perdón. La madre de David no esperaba que reaccionara así. Pensando que era muy difícil encontrar a aquella madre, lo primero que hicieron fue decirle a la policía que la llamaran, para que así pudiera pedirle perdón. Así fue y el día que se juntaron, David le pidió perdón. Al día siguiente, cuando David llegó al cole, la gente ya sabía lo que había pasado y ya nadie le vacilaba; sin duda todos querían ser su amigo. Había pasado de ser una persona que estaba sola a ser una persona con la que todo el mundo quería estar. Todos le pidieron perdón y entre todos sus amigos del colegio, decidieron regalarle un IPad.


Jon Unceta Momoitio


Primavera

 Era una tarde de primavera đ&#x;Œą esplĂŠndida, los ĂĄrboles del parque mostraban orgullosos sus brotes nuevos y los pĂĄjaros revoloteaban y trinaban sin parar. En la zona de juegos del parque una niĂąa de unos siete aĂąos, morena y con grandes ojos negros trepaba por el tobogĂĄn.

Y se creĂł su propia aventura de piratas. Ella era la capitana del barco pirata y sus amigos los tripulantes del barco.

Ya de mayores un dĂ­a estaban cruzando los siete mares y una ola les arrastrĂł al triĂĄngulo de las bermudas se centraron en la tormenta y se


metieron por el remolino y salieron en un planeta distinto había muchas cosas tiradas en el suelo y parecía una chatarrera.

Su barco pirata ☠ tuvo suerte y cayó en el agua fueron a mirar y descubrieron que era una piscina de gigantes enorme de 30 km de largo y las cosas esas tiradas en el suelo eran sus aperitivos. El barco pirata ☠ para ellos era un muñeco. Los tripulantes del barco pirata ☠ se hicieron amigos de lo gigantes y les ayudaron a salir de su planeta.

Jorge Guillén Eguilondo  


Los Elementales

​En

el 3.050 la tierra a cambiado mucho desde que cayó el meteorito. La tierra quedó dividida en cuatro territorios que eran: tierra, agua, fuego y hielo, cada uno de esos territorios tenían un animal en concreto, como por ejemplo el territorio del hielo tenía a un lobo, llamado Lobo Dientes de Sangre, los de la tierra tenían un gorila llamado Saltador, los del el agua un delfín llamado el Nadador y por último los del fuego tenían un leon llamado Lider.

En cada ciudad nombran a un elegido que absorberá los poderes de los distintivos animales. Por ejemplo el lobo daba el poder de la fuerza,agilidad y sigilo increíble. El gorila como su nombre indica tenía una capacidad de salto y fuerza tan potente que podía romper una roca con un solo puñetazo.


El delfín podía respirar bajo el agua más de una hora y permitía hacer que el humano fuera mucho más inteligente y que fuese mucho más ágil y por último el león con una capacidad de liderazgo y poder pensar planes en cuestión de segundos y tener fuerza sobrehumana En la parte del el hielo el nuevo elegido llamado Jacob va a absorber el poder de dientes de sangre, en la de fuego pasaba igual solo que con Lucía. En la del agua estaba Zoe y por último, en la de la tierra igual solo que con Petter. Cuando absorbieron los poderes, todos fueron llevados a un campo naciente lleno de robots de prueba donde cada uno tenía su propio hábitat. Zoe fue llevada a una isla donde podía nadar libremente y donde se embregaría a sus contrincantes, que son unos robots resistentes al agua, uno de varios intentos en los que Zoe perdió contra los robots y entonces en uno se le ocurrió un plan. A ver si conseguía acabar con un robot tirándolo fuera del mar, que pasa si ataco por la espalda y los mando a todos fuera-pensó Zoe y rápidamente ejecutó su plan el cual funcionó. Al estar todos ya entrenados y armados salieron del campo, las armas de cada uno fueron para Jacob unas cuchillas de muñeca, aLucía le dieron una espada muy afilada, a Petter le dieron un mandoble y a Zoe un arco. Pero de pronto


cayó un meteorito del cual salió el un dragón e inmediatamente fueron a ver qué pasaba. Al verlo se dieron cuenta de que habría destruido el territorial de fuego e inmediatamente sin pensarlo dos veces se lanzaron al ataque. Después de una intensa batalla donde el territorio de fuego cayó, ellos ganaron aunque de pronto el dragón medio muerto desapareció ¿Volverá?

Juan Miguel López


Verano de 1980 Era un día lluvioso y frío. Las calles de Londres estaban inundadas, los habitantes estaban tristes y desanimados. ¿Como podría ser que fuera verano y que no hubiera tocado ningún rayo de sol la ciudad de Londres en meses?


Pero en la ciudad, todavía había gente feliz. Las personas que lo estaban, eran las menos indicadas para estarlo, porque eran pobres y vivían en una casa fría y repleta de goteras. Aquella familia, era la familia Granger. Eran felices, muy felices, por tener a su querido bebé que acaba de nacer entre sus brazos. Al bebé lo llamaron Fred. Los años pasaron y la madre de Fred cayó muy enferma. En ese momento, Fred tan solo tenía 10 años. Solamente mirando a su madre tan pálida y vulnerable, se dio cuenta de que tenía que actuar. Recorrió todas las farmacias en busca de la medicina que la curaría, pero en ninguna farmacia tenían lo que él necesitaba. Fred, desesperado, y muy decepcionado, decidió volver a casa. Solo de pensar la cara de tristeza de sus padres al ver que venía con las manos vacías. Fred se sintió infeliz, y sintió como si alguien le hubiera apuñalado por la espalda o como si un ladrón le hubiera robado la felicidad y las ganas de volver a sonreír. Pero, de repente, oyó un grito que pensó que provenía de una tienda en la esquina de la calle Chopos . En solo unos instantes, volvió a


escuchar el mismo grito. Ahora, estaba seguro de que provenía de esa tienda. Solo de pensarlo, se dio cuenta de que durante sus 10 largos años no se había dado cuenta de la existencia de esa tienda. La tienda, estaba a punto de derrumbarse y parecía que nadie había entrado en décadas. Sin pensarlo dos veces, entró en aquella espeluznante tienda, con un miedo que le corría por las venas. De solo cruzar la puerta, se le puso toda la piel de gallina y se sintió muy vulnerable porque no conocía nada eso. Además, ¿Qué peligros podrían esperar ahí dentro? No veía nada porque todo estaba oscuro, pero después de unos instantes, cuando la vista se adaptó a la oscuridad, recorrió con la mirada toda la destrozada tienda de norte a sur y de este a oeste. Pero en toda aquella tienda, que hace mucho tiempo debería de haber estado repleta de clientes, estaba casi vacía. Cuando bajó la mirada al suelo vio a una pequeña anciana con pelo blanco y dentadura blanca en el suelo.


Durante unos instantes, rezó porque estuviera solamente inconsciente. Cuando la levantó, se fijó en que la delicada anciana, no estaba sin sentido. La abuela, le explicó que se había tropezado con una baldosa suelta y mugrienta, y que había gritado, porque había oído los pasos de Fred y se aterrorizó. La anciana estaba contenta, porque se había dado cuenta de que aún quedaba caballeros en la ciudad. Fred le preguntó qué hacía en aquella tienda tan vieja, y la anciana le respondió que esa tienda era la única casa que se podía permitir. La anciana, dándole las gracias, le dijo que a cambio de lo que había hecho le daría una cosa. A Fred le dejaría alojarse en su casa durante un tiempo, porque por las noches se sentía sola e insegura y quería tener una cama cómoda en la que dormir. Como todos esperamos le dijo que quería la medicina que salvaría su madre. La anciana le dijo que esa tienda, hace bastante tiempo, había sido una farmacia en la que vendía todo tipo de medicinas y que le daría una a él. Fred, fue corriendo con la abuela a su casa y le contó a su familia lo ocurrido. Toda su familia se puso muy contenta de escuchar la


gran noticia y durante esos días en los que la abuela estuvo en su casa se lo pasaron muy bien contandose chistes. Para que la anciana no se sintiera sola, Fred la acompañaba todos los días a trabajar en la tienda. Los días pasaron y la madre de Fred iba mejorando, pero por desgracia la anciana cada día estaba más vieja y enferma hasta que un día dijo adiós. Para Fred fue una despedida muy dura porque fue su única amiga. La anciana le dejó a la familia de Fred la tienda para que pudieran salir adelante. Era un día lluvioso, en la calle hacía frío, el viento del norte soplaba y movía las ramas de los árboles desnudos. A aquellas horas de la noche no había nadie por la avenida de los Chopos, tan solo un coche patrulla de la policía que hacía su ronda habitual. Al instante, el padre de Fred se dio un golpe en la espalda contra el mostrador. A todo correr llevaron al padre de Fred al hospital, para que un experto lo atendiera y le examinará la espalda. Fred espero a su madre y a su padre en la sala de espera y de repente vio una imagen borrosa. En el interior de


la imagen aparecía su padre dormido (eso esperaba) y al lado su madre llorando. En unos segundos la imagen desapareció. Fred pensó que era producto de su imaginación. Pasaron las horas y la paciencia de Fred se empezó a terminar porque llevaba mucho tiempo esperando. Entonces decidió entrar dentro de la habitación donde estaba ingresado su padre. El corazón de Fred iba a cien. Fred esperaba que no le hubiera ocurrido nada a su querido padre. Fred consiguió reunir suficiente valor para entrar en la habitación. Cuando entró en la habitación a Fred se le petrificó el cuerpo y durante unos instantes estuvo paralizado y lo que vio fue horroroso. Vio a su padre en la camilla tumbado y al lado su madre llorando. Exactamente lo que aparecía en la imagen borrosa. Fred al ver eso salió corriendo y se puso a llorar desconsoladamente en la sala de espera. Al cabo de unos minutos llegó su madre. Fred ya sabía lo que le esperaba.


Su madre le explicó que el golpe de su padre en la espalda fue tan fuerte que lo dejó paralítico y que en esos instantes estaba durmiendo. Fred no podía creérselo. Pasaron los días y su padre volvió a casa. Fred no estaba tan preocupado por su padre estaba más preocupado por las imágenes que veía. Porque en los últimos días estaba viendo cosas que tiempo después sucedían . Fred intentó decírselo a sus padres pero prefería no hacerlo para no preocuparles, después de todo lo que había ocurrido. Fred recordó que al lado hospital había un hombre que te podía leer la mente, ver el futuro… Fred decidió ir ahí para ver qué significaban todas esas imágenes . Cuando llegó tocó la puerta y le abrió la puerta un señor espeluznante y viejo. Fred entró en aquella tétrica casa que olía gato muerto. Fred y el señor se sentaron a hablar y Fred le contó lo ocurrido durante todos esos días. A aquel hombre le costó al principio saber lo que tenía pero al final lo averiguo. Fred podía ver el futuro. Fred se entusiasmó, pero a la vez se aterrorizo.


Al final Fred consiguió asumirlo y el buen hombre le dijo que si quería podía venir todas las tardes a su casa para controlar su poder. Fred accedió y todas las tardes iba a la casa a practicar. Los años pasaron y Fred cada día dominaba mejor su poder. Hasta que un día el viejecito le dijo que debería trabajar con la policía porque Fred sería de gran ayuda. A Fred le daba un poco de miedo pero al final lo hizo. Le contó a la policía lo de su poder. La policía al principio no le creyó, pero al final haciéndole muchas pruebas si lo hicieron. Fred se hizo parte del cuerpo de policía. Desde aquel día Fred ayudó a mucha gente y al final la familia de Fred salió de la pobreza.


UNA PRIMAVERA REVOLTOSA

Ha llegado la primavera al parque de los Patos y se nota por el ambiente que tiene. Grupos de niños jugando, ancianos sentados en los bancos, perros que pasean con sus dueños. El sol lo ilumina todo desde arriba. Es una tarde de primavera espléndida, los árboles del parque muestran orgullosos y los pájaros revolotean y trinan sin parar. En la zona de juegos una niña de unos siete años, morena y con grandes ojos trepa por el tobogán. La niña se llama Elena y aunque lleva el pelo largo y con trenzas, le encanta jugar con los chicos a fútbol. Cerca de


donde se encuentra Elena, una pandilla de chicos juegan al fútbol con un balón rojo y negro. Elena se acerca a ellos y les pide unirse al juego. Cuando chuta con fuerza no apunta bien y el balón termina en el lago cercano. Entonces dice Marco: - La ley de la botella el que la tira va a por ella. Elena tiene que ir a por la pelota, y para intentar cogerla agarra una rama e intenta acercar la pelota, pero en uno de los intentos calcula mal y cae al agua. Al ver a Elena caerse todos los niños empiezan a reírse. Cuando llega la madre de Elena les pregunta: - ¿Dónde está mi hija? Ellos señalan hacia al lago, entonces la madre de Elena comienza a gritar porque su hija no sabe nadar. Al oír los gritos un guarda forestal se da cuenta de que hay un problema y pregunta qué ocurre y dice la madre de Elena: -¡Mi hija se ha caído al agua y no sabe nadar! En ese momento el guarda forestal rápidamente se quita las botas y sin pensárselo se tira al agua para salvar a Elena que está a punto de ahogarse porque no sabe nadar ​y no consigue flotar.


Una vez en la orilla, su madre respira tranquila y le da las gracias al guarda forestal. Después de todo lo ocurrido, le echa la bronca a su hija por la tontería que ha hecho y le hace prometer que no volverá a ponerse en peligro de una forma tan tonta. Los chicos asustados por lo que ha sucedido le piden disculpas a la madre de Elena, y le prometen tener más cuidado. Al final, todos juntos deciden quedarse en el parque y organizar unos juegos más ordenados: juegan al escondite, a tú la llevas, etc. El día finalmente termina sin más sustos, todos se van a sus casas y el parque se queda tranquilo.

Martín Osa Unceta


LAS HUELLAS DE ROCAS En el año 1876, una joven llamada Ross, de unos 14 años paseando por la playa, se dio cuenta de que había huellas enormes de rocas. Se acercó y pudo ver que eran unas huellas de unos 15 cm de ancho. Con su cámara y sacó una foto. Al llegar a casa examinó la fotografía, pero no encontró nada fuera de lo común. Con las esperanzas de ir a la playa

la mañana

siguiente y se fue a la cama. Al día siguiente Ross se despierta, cuando mira por la ventana se da cuenta de que el ciela está cubierto por nubes llenas de lluvia. -Con las ganas que tenía de ir a la playa - dijo Ross a su perrito Manchitas mientras miraban por la ventana. Pero el tiempo no cambió, seguía lloviendo. Hacía frío, el viento del norte soplaba y movía las ramas de los árboles desnudos. A aquellas horas de la noche no había nadie por la avenida de los chopos, tan solo un coche patrulla de la policía que hacía su ronda habitual.


Se metió a la cama, pero no se pudo dormir, así que se levantó y se fue a la cocina a tomar leche con galletas. Pero afuera había alguien o algo que estaba haciendo mucho ruido. Así que miro por la ventana y vio una figura de unos 3 metros de altura. Fue corriendo y de un cajón sacó una linterna, la encendió e iluminó la figura, era un monstruo hecha de rocas y musgos. Fue a su cuarto a por su camara, le saco una foto al monstruo y volvió a la cama. Al día siguiente cuando se despertó hacía buen tiempo, leía el periódico mientras desayunaba. En la portada aparecía que esa misma noche desapareció el coche patrulla con el policía. Bajó rápidamente y pudo ver que había huellas como las de la playa. Tenía que advertir a los policías de todo lo que sabía. Pero cuando se fue le dijeron que no le creían y que se fuera a su casa. Así lo hizo y volvió con la foto, entonces le creyeron y le dijeron que si sabía algo más, que les avisara. Pero no se supo nada más durante una semana. Hasta que un día, había coches aplastados y farolas en el suelo. Pero esa vez había mini rocas. Nadie sabía de qué se trataba y no desapareció, ni se oyó nada durante la noche.


Esa misma noche 4 coches patrullas fueron detrás de las huellas, les dirigió hasta una enorme cueva. Al entrar vieron que las huellas eran como las de un Hetty. Los policías no entendían nada. Al principio un monstruo de piedra, después una familia de piedras y ahora un Hetty. ¿Que sería lo siguiente? -Ya no entiendo nada - dijo el inspector Rolland. -Yo no entiendo nada, pero haremos fotos para aclararnos mejor - dijo el jefe de policía Pepito. Unos días después muchos turistas fueron al pueblo, tuvieron que venir unos 190 sargentos y 300 policías más, había ambulancias por todas partes era imposible no encontrarte con ninguno. Pero todo empeoro, cada día más y más gente desaparecía. El pueblo estaba harto. Empezaron a explorar la cueva. Al final de la cueva vieron una luz, fueron corriendo pero lo que vieron les dejó de piedra. Vieron un paraíso un lugar muy bonito y con mucha vegetación. Se les ocurrió adentrarse. Había árboles enormes y en algunos colgaban


casas hechas con ramas y hojas. Parecía que ahí vivían humanos pero sería imposible, a no ser que los monstruos fueron disfraces. ¿Pero quién querría hacer eso? Empezaron a investigar y a uno se le ocurrió que había 15 sospechosos, 10 desaparecieron sin dejar rastros. Y los otros 5 eran científicos que todo el mundo creía que estaban locos, porque decían que los monstruos y los fantasmas existían, a si que se fueron de la ciudad sin decir nada a nadie. Entonces cuando Ross oyó eso se le ocurrió que tal vez escaparan ahí y que las casas de arriba fueran laboratorios. A todos les pareció una buena idea así que entraron adentro. Vieron como dentro de las casas había piel, rocas y telas. ¡ Lo que se necesita para hacer un disfraz ! Además en una de las casas había un calendario - Ya se como pillarlos. Sales todos las noches que haya luna llena, y la siguiente luna llena sería hoy - dijo el inspector Rolland. - Si, buena idea - dijo el policía Pedro.


Preparando todo para esa misma noche. Y al final los atraparon. Pero no estaban solo los científicos, encontraron a Pedro el policía. Los llevaron a la cárcel y allí se tenían que quedar encerrados durante 15 años, por el delito que habían cometido.

Naroa Recart Olazar


El misterio de la ciudad gris

Hace mucho mucho tiempo había una ciudad llamada Gris. Gris era una ciudad muy rara donde nadie era feliz. Todo el mundo iba vestido de gris, negro… todo colores apagados. Había dos niños que eran los únicos normales, que iban todos los inviernos. Los niños eran gemelos. Un niño se llamaba Lucas y el otro Pedro pero todo el mundo le llamaba Pedrito. Lucas era de pelo rubio ojos azules, le gustaba jugar al fútbol de delantero. Pedrito era de pelo rubio de ojos verdes, le gustaba también jugar al fútbol pero el de portero. Los dos


jugaban al fútbol en un equipo que se llamaba Escolapios. Vivían en Bilbao. Un invierno que hacía menos 15 grado,s iban Lucas, Pedrito y todos sus amigos, los de su equipo, los de su clase… a Gris. Alquilaron la casa màs grande de todo el pueblo, porque eran muchos. En ese invierno había pasado muchas cosas malas hubo muchos asesinatos, robos y más cosas. Un día de noche fueron Lucas, Pedrito todos sus amigos a dar un paseo y encontraron un pozo que pensaban que era de pedir deseos, pero luego se dieron cuenta que no era de deseos, porque esa ciudad no era mucho de pedir deseos. Decían que eso era como de cuentos y que los deseos no se iban a cumplir. El año pasado salió en el periódico, que si alguien tiraba una moneda al pozo le mataban, le llevaban a la cárcel o le condenaban a muerte. Al día siguiente Lucas y Pedrito no se podían dormir, así que fueron a ver el pozo. Al lado del pozo había un cartel que contaba una parte de una historia que había ocurrido en la vida real. El cartel así decía: la cadena que servía para sujetar el cubo de metal que colgaba del pozo se deslizó por la polea con


un sonido chirriante. Cuando llegó al agua los dos niños pudieron escuchar el choque que se produjo y se asomaron al brocal para contemplar el fondo. Abajo del cartel del revés ponía que si dos niños gemelos leían este cacho de la historia aparecería un cadáver dentro del pozo. Así fue había un cadáver dentro del pozo los Lucas y Pedrito se asustaron. Fueron corriendo para avisar a sus amigos. Cuando llegaron a la casa solo pudieron despertar a los de su equipo de fútbol. Todos los de el equipo de fútbol fueron otra vez al pozo. Cuando llegaron ya no estaba el cadáver. Como ya no estaba el cadáver no le dieron importancia entonces se fueron a dormir, porque tenían mucho sueño; eran las 4:00 mañana. Ya habían pasado los días en que fueron a Gris. Cuando ya estaban en Bilbao, Lucas y Pedrito seguían preocupados. Al de de un mes quedaron para ir a otro sitio todos los que habían ido a Gris. En el viaje uno del equipo de fútbol les dijo a los gemelos Lucas y Pedrito que lo del pozo y lo del cadáver era todo una mentira y lo de el cartel. Que todo lo habí@n preparado ellos. Siempre lo hacían cuando tenían unos gemelos en el grupo de amigos y cuando iban a un sitio que tenía pozo.


La historia acaba, con que un grupo de amigos que siempre están viajando, que cuando entra uno nuevo al grupo o tenían gemelos, que no les habían hecho ninguna broma, les hacían esta broma.

Nerea Membibre Carro


La casa encantada

  Hace

mucho

tiempo

una

familia

de

cuatro

personas, dos eran niños, se mudó a una casa normal y corriente, pero la casa de al lado no era normal. La casa te ponía los pelos de punta y lo peor era pensar que alguien malvado podía haber vivido allí. La casa estaba abandonada y por tanto no vivía nadie allí. Un día los dos niños querían entrar en la casa para ver qué había, pero los padres no les dejaban. A la noche se les ocurrió un plan, cuando los padres


estarían totalmente dormidos... y era salir de casa con mucho cuidado sin hacer ruido, porque si les pillaban les echarían una bronca terrible, así que salieron de casa sin hacer ni un solo ruido. Después de unos 10 minutos empezaron a andar hasta la casa abandonada y encantada. Un rato después estaban delante de la puerta. Daba tanto miedo que estuvieron pensando en volver a la cama rápidamente, pero decidieron entrar y ver que había dentro. Al entrar se veía un vestíbulo inmenso que iba seguido por un pasillo súper largo. Había una alfombra que seguía por toda la casa. Los niños decidieron seguir por el pasillo. Cuando llegaron al final había 3 puertas y una escalera y los niños empezaron a subir por la escalera, que era una escalera de caracol. Cuando llegaron al final de la escalera había una puerta abierta a la que los niños entraron sin ningún miedo.


Se asomaron a la ventana de la torre y vieron unas luces encendidas en su propia casa, en el cuarto de sus padres. Los niños se asustaron y salieron corriendo hacia su casa. Cuando estaban en el jardín vieron que las luces ya se habían apagado. Los niños vieron que estaban en el jardín y vieron un pozo al que se acercaron antes de volver a casa. La cadena que servía para sujetar el cubo de metal que colgaba del pozo deslizó por la polea con un sonido chirriante. Cuando llegó al agua los dos niños pudieron escuchar el choque que se produjo y se asomaron al brocal para contemplar el fondo. Al final los niños volvieron a casa. Cuando entraron no podían hacer ni un solo ruido, como al principio. Al día siguiente los padres les despertaron muy pronto porque querían hacer una excursión con los niños. estos no querían despertarse porque habían dormido muy poco la noche anterior, pero se levantaron


y se fueron. No sabían lo que les decían ni lo que hacían porque estaban medio dormidos.

Nerea Troitiño A


¡Cuidado con el Pozo!

Hace mucho tiempo, una familia muy encantadora se mudó a un pueblo muy terrorífico, en el que había unas cosas muy raras, por ejemplo: los coches volaban, había un pozo muy profundo en el que si te metías dentro no podías volver a salir… La madre se llamaba María, el padre Juan y los niños Marco y Laura, aunque los padres y casi todo el mundo, les llamaban los dos niños, porque a María no le gustaba que la gente supiera el nombre de sus hijos para no tener problemas. Los dos niños, iban al colegio, como todos los niños, el colegio se llamaba ‘High School’ que como bien dice su nombre, es un colegio muy bueno, aunque castigaban mucho. El primer día de


clase estaban muy callados porque estaban alucinando con lo duros que eran los profesores, lo bueno era que estaban en la misma clase los dos. Después de una semana de duro trabajo en el colegio, les dijeron que tenían una excursión a un pozo, el pozo que si te metías dentro no podías salir. La directora les dijo a los alumnos que se podían meter que no había problema, pero los niños que ya estaban en ese colegio eran listos y ya sabían lo que ocurría si te metías dentro. Los dos niños, Marco y Lucía no sabían nada de lo del pozo, y los demás alumnos no dijeron nada para detenerlos. La cadena que servía para sujetar el cubo de metal que colgaba el pozo se deslizó por la polea con un sonido chirriante. Cuando llegó al agua los dos niños pudieron escuchar el choque que se produjo y se asomaron al brocal para contemplar el fondo. Cuando estaban en el fondo del pozo todos los demás alumnos se miraban unos a otros diciendo: ¿Por qué se han metido? ¿Sabían lo que iba a ocurrir?. Los Dos Niños preguntaron a ver cómo iban a salir de ahí, pero

nadie

les

respondió.

Cuando

pasó

una

hora

aproximadamente, la directora dijo que se tenían que ir a clase,


pero Marcó y Lucía seguían dentro del pozo sin poder salir. Estuvieron bastante tiempo pidiendo ayuda, pero nadie les escuchaba. Cuando se acabó el colegio, los padres de los dos niños fueron a recogerlos, pero no estaban. Un amigo de los dos niños les contó lo que había ocurrido y fueron rápidamente a por ellos. Cuando llegaron al pozo María gritó: -¿Estáis bien chicos? Los dos niños no respondían. María preguntaba una y otra vez pero nada. Pasados unos minutos a María se le ocurrió una idea. Le dijo a Juan que trajera de casa una cuerda, el disco favorito de los dos niños y el reproductor de música para poner el disco. Juan fue corriendo a casa y lo trajo. María lanzó la cuerda atada con el reproductor de música y el disco. Cuando empezó a sonar la música, los dos niños de repente aparecieron. Los Dos Niños se agarraron a la cuerda y María, Juan y el amigo de los dos niños empezaron a tirar. Cuando los dos subieron, le contaron a su madre que habían visto una luz al final del pozo y fueron a ver que había, pero cuando escucharon la música notaron algo raro y fueron a ver que era.


Después de estar abrazados, dándose besos y hablando, se fueron los cuatro a casa a descansar y a cenar. Después de cenar se metieron en la cama. Al día siguiente la madre fue donde la directora y le denunció por hacer eso. Rápidamente la madre llamó a la policía y arrestaron a la directora. La directora se enfadó mucho. De ahora en adelante el colegio iba a ser muy bonito y con profesores majos. Y así estuvieron muchos años, felices, muy felices.

Paula Ucha Rosón


Cuentos llenos de imaginación  

Cuentos escritos por los alumnos de 5º C del colegio Escolapios de Bilbao.

Cuentos llenos de imaginación  

Cuentos escritos por los alumnos de 5º C del colegio Escolapios de Bilbao.

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