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Este “librito” o guía es una contribución accesible al entendimiento o comprensión general del proceso de menstruación desde la perspectiva aymara y, más específicamente, el caso de Putre. El propósito de este proyecto no es juzgar o analizar las implicaciones de las relaciones o estructuras sociales de poder en términos de género presentes en Putre o medir la validad de estas creencias a través de la lente de la medicina occidental. Más bien, su uso es proveer y compartir otra perspectiva o representación de la menstruación, una que desafía la dominación y prevalencia constante de las percepciones occidentales, los cuales dictan los tratamientos médicos que, muchas veces, son impuestos por todo el mundo y, históricamente, han excluido algunas personas, grupos, o culturas. Estudiando estas vistas distintas, podemos reconocer la subjetividad y variabilidad del fenómeno y tratamiento subsiguiente de la menstruación y darnos cuenta de, dado la singularidad del tema, el relativismo necesario mientras trabajamos en culturas, regiones, o países diferentes. Este proyecto fue cumplido a través de una investigación bibliográfica personal y una serie de conversaciones y entrevistas con individuales de Putre. Durante un periodo de dos semanas, yo hablé con tres terapeutas, yatiri/qulliri/partera/leo la hoja de coca Fausta Pairo, qulliri/partera Luisa Guítierrez, y yatiri Teófilo Cañari, y cinco mujeres anónimas, lo quienes me gustaría agradecer por su paciencia, tiempo, y la buena disposición de hablar y discutir un tema tan personal. Sin su participación, conocimiento, y cuentos personales, este proyecto simplemente no existiría.


Putre: un contexto sociohistórico Los factores que influyen la percepción menstrual

¿Qué es la menstruación?

Una definición desde la perspectiva aymara

La primera mujer

El origen de la menstruación

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Menstruación y fecundidad

Su rol en la cosmovisión acerca de la reproducción

Menarquía

El primer periodo que se llega

Menopausia

El fin de la menstruación

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¿Qué es yatiri y qulliri?

Entender los fuentes de la sabiduría en Putre

Las hierbas

Los remedios naturales para la menstruación

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Las prácticas menstruales

Los productos, comportamiento, y cuidados especiales

Fuentes

Información suplementaria

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bicado en el altiplano de los Andes en una altura 3,500 metros, Putre es un pueblo de alrededor 2,765 personas dentro de la Región de Arica y Parinacota y la capital de la provincia Parinacota. Mientras que la tierra que compone esta región no siempre ha sido una parte del estado chileno, se ha definido históricamente por sus poblaciones indígenas. Según el censo de 2017, 35,7% de la población se identifica como indígena, la mayor proporción en el país, con la mayoría de este porcentaje ser aymara (Rojas, 2018). En Putre específicamente, 59% de los ciudadanos tiene ascendencia originaria, con 82,6% de este porcentaje identificándose como aymara (El Instituto Nacional de Estadísticas, 2017). La población aymara es un grupo diverso y no homogéneo, habiendo ocupado un rango de escenarios distintos y varios por toda su historia. Históricamente, ellos se centralizaron en lago Titicaca, expandiéndose hacia la costa del Pacifico y al sur. Actualmente, se ubican en el sur peruano, altiplano boliviano, Noroeste argentino, y, como Putre, en el Norte Grande de Chile (Llerena, 2018). Esta extensión y diversidad geográfica amplia entre los varios territorios han fomentado una multiplicidad de las practicas o tradiciones culturales, las cuales varían mucho entre la miríada de grupos o comunidades aymaras distintos (González y Gavilán, 1990). Esta riqueza cultural se observa en la Región de Arica y Parinacota, con la mayoría de los aymaras son descendientes de cuatro étnicas aymaras: Lupaca, Pacaje, Carangas, y Qullaca (Llerena). Sin embargo, entre todos los grupos, la población aymara comparte una cosmovisión común, una que es basada en la dualidad o simetría constante y tensa. La cosmovisión aymara es una de interconexión total y orgánica, en cual tiempo, en vez de medirse linealmente, es un ciclo de temporadas o periodos repitiendo que correlacionan con los fenómenos naturales y el clima de la

Pachamama, o la Tierra, creando un universo que es tanto espacial como temporal. Dentro de este universo, la orden cósmica y social se organiza o divida entre dos formas o mitades complementarias, “lo femenino” y “lo masculino,” las cuales, siendo tanto individuales como interdependientes, siempre crean una tensión constante que sirven la simetría o equilibrio completo de la vida (Van den Berg, 1989). La interacción entre la feminidad y masculinidad y la lógica aymara pueden verse en la composición social de casi todo: en el espacio cósmico (arajpacha, mangqhapacha, akapacha) y en las estaciones (fría y seca, lluviosa y templada, y seca y caliente), los cuales reflejan con la masculina, la femenina, y el centro masculino-femenino, respectivamente (Kessel, 1996, Van den Berg). En esta organización, cada cosa, ser, o evento se asigna varios roles, responsabilidades, o significados simbólicos que corresponden con sus divisiones genéricas y sexuales y son los opuestos de sus formas complementarias. Por ejemplo, la mujer, dado sus habilidades únicas a parir niños, y su feminidad se asocian con la producción, transformación, distribución, y abundancia y, por lo tanto, aspectos del espacio cósmico como la Pachamama, la cual produce y da comida y alimentación a la gente, y deberes domésticos la cocina (Arnold, 2014). Sin embargo, esta dualidad no debe ser considerada como una dicotomía, en que los fines opuestos llevan valores diferentes y en contra el uno al otro, o en que uno se considera mejor que el otro. Los conceptos de “bueno” y “malo,” tan prevalente en las perspectivas occidentales, no existen o tienen los mismos significados en la cosmovisión aymara, porque cada mitad es igual y contribuye al sistema del mundo para crear estabilidad y tensión equilibrada en el universo (Van Kessel, 1996). Esta epistemología o visión mundial fue interrumpida radicalmente por el colonialismo de los españoles, lo cual, a través de métodos como las encomiendas,

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o trabajo forzado traído primero a la región de Chile actual en 1540, impuso sistemas verticales y jerárquicos de catolicismo y capitalismo explotador. El legado histórico de este colonialismo en qué ya se considera el norte de Chile es lo de explotación y reducción cultural, política, y económica (Cortez et al, 2014). Las instituciones económicas y religiosas introducidas por colonialismo eran mantenidas con poco cambio por tanta la República peruana luego de la independencia como el Estado chileno tras la Guerra del Pacifico. Después de esta guerra, el Tratado de Ancón en 1883 puso las regiones de Arica y Tacna bajo de la soberanía de Chile, con el intento de establecer un plebiscito que permitiría a las regiones respectivas determinar su nacionalidad (El Comisionado Presidencial para Asuntos Indígenas, 2008). Aunque este plebiscito nunca ocurririó, y, a través del Tratado de 1929, Tacna se retornaría a Perú mientras Arica se quedaría en el Estado chileno, el Estado inició y continuaba una serie de violencia simbólica y xenofobia agresiva que sofocaba o desplazaba cualquiera celebración extranjera de cultura y que seguía después del tratado hasta hoy día con el objetivo de crear una identidad homogénea y nacionalista que aseguraría el mantenimiento de sus territorios nuevos en el caso de un plebiscito potencial (Cortez et al). Durante este tiempo de “chilenización,” las poblaciones aymaras experimentaba una doble discriminación, consideradas tantos “indios” atrasados y salvajes como “extranjeros” o no una parte de la nación, a medida que sus identidades son asociadas con los peruanos o bolivianos (Cortez y Vega, 1990). Como resultado, sus culturas se profanaban y denegaban legitimidad o espacio libre en el Estado chileno (El Comisionado Presidencial para Asuntos Indígenas). La promulgación continua de un “chileno” singular era apoyada, en parte, por una evangelización más profunda a través de las instituciones católicas, las

cuales creaban capital social y orgullo nacional por las ceremonias religiosas y la asociación de los santos varios con poder militar y estatal (Jiménez, 2013). Por lo tanto, la cultura aymara actual en Putre es un resultado complejo del colonialismo, la imposición de catolicismo, y la violencia social y epistemológica del estado durante el proceso de chilenización. Sin embargo, su cultura e identidad no debe medirse o considerarse solamente por los aspectos que ha logrado a “sobrevivir” o preservarse (Cortez & Vega). Esta simplificación excesiva, crear una dicotomía falsa entre lo que es “tradicional” y lo que es “moderno” y dejar la identidad cultural estático, niega la agencia y papel las personas de Putre han desempeñado en influir sus propias y distintas tradiciones y creencias. Hoy, la comunidad expone una mezcla o sincretismo de las tradiciones aymaras y cristianas, las cuales, juntas, han formado una religión y visión única que solamente es visto en el norte de Chile. Como la intersección de conceptos de sexo, género, y medicina construidos social y culturalmente, la percepción o tratamiento de menstruación en Putre es la producción individual de la interacción entre estos eventos históricos. Por lo tanto, aunque la menstruación es un fenómeno biológico y universal, sus implicaciones o connotaciones grandes son interpretadas por cada sociedad y determinado por sus vistas respectivas en género, feminidad, y los roles de mujeres. Estas vistas de género frecuentemente son interrelacionadas o inseparables de otras actitudes sociales acerca de la religión, economía, y política (Santibáñez et al, 2017). Como resultado, esta cronología amplia debe funcionar como la fundación o fondo para entender los factores subyacentes que define Putre e influye los sentidos en que la menstruación se ha representado por el pueblo. Difundir esta información, podemos empezar a explorar las complejidades y experiencias del proceso dentro de Putre.

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n una definición simple, la menstruación, la regla, el periodo, o, en aymara, warmi wila sariri, es la expulsión mensual de sangre menstrual, o phaxsi wila, y tejido de la vagina. Generalmente, la mujer sangra por tres a siete días como una parte de un ciclo reproductivo durante que la mujer se somete a un periodo de fertilidad y, después, recuperación en que el cuerpo se prepara para el próximo ciclo, y que vuelve a empezar cada veintiséis a treinta días, con el promedio ciclo dura veintiocho días. Según creencias generalizadas en Putre, la menstruación y sangrado son un proceso limpiador, en lo cual la mujer expulsa o voltea, por la sangre menstrual, las enfermedades y dolencias reprimidas en el cuerpo. Por lo tanto, la sangra volteada o desechada por el cuerpo contiene los males y cosas “muertas” que, sin su eliminación, pueden dañar el cuerpo o la mente de la mujer. En adicción a esta limpieza, la menstruación sirve indicador de, y cumple un rol distintivo o centro en, la reproducción y capacidad fértil de la mujer. Durante su vida reproductiva completa, generalmente un periodo de treinta a cuarenta y cinco años, la mujer pasa por varias fases o etapas, los cuales llevan sus propios significados, responsabilidades, y cambios sociales. La potencial o capacidad fértil empieza entre los años diez o quince, en cual la niña, durante la etapa preadolescente, experimenta muchos cambios físicos en su cuerpo, incluyendo la aparición de la menstruación. Después de la terminación de esta primera transición, la niña entra las fases de la adolescencia y la adultez en lo cual ella, ahora considerada como una mujer adulta, logra fertilidad y puede empezar el proceso de reproducción. Dentro estas transiciones, la menstruación juega un papel clave, con su comienzo y fin marcan el inicio y la terminación respectiva de la fertilidad y las capacidades reproductivas. Como uno de los cambios decisivos en la vida de la mujer, la menstruación introduce varias dificultades y condiciones físicas para que la mujer necesita adaptarse, comprando productos especiales, haciendo remedios, y cuidando su cuerpo. Por lo tanto, la definición o percepción completa de la menstruación es más que las experiencias o cambios físicos, expandiéndose para incluir las tradiciones y tratamientos acerca del proceso.

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a Biblia, el texto espiritual de cristianismo, guía la vida y comportamiento diario de sus creyentes e instruye cómo debe tratarse el mundo y su fenómeno. Luego de la introducción y mantenimiento de catolicismo durante el colonialismo y la chilenización y consiguiente sincretismo de cultura andina y cristianismo, la palabras de la Biblia han cumplido un rol central en la interpretación o comprensión del mundo aymara, especialmente en la comunidad de Putre. Por lo tanto, para comprender el origen histórico de menstruación en el pueblo, es importante que examinemos el legado de menstruación y “la primera mujer” como dicho por la Biblia en el cuento de Eva. El Libro de Génesis de la Biblia cuenta la creación de la Tierra, durante la cual Señor Dios creó los primeros eres humanos: Adán, por el polvo de la tierra, y Eva, por la costilla del hombre, y su propio paraíso, el huerto de Edén, en que los dio todos los animales, árboles y plantas. Todo era para el uso y consumo de los humanos, excepto los árboles de la vida y del conocimiento del bien y del mal en el centro del jardín, los cuales Señor Dios mandó que Adán y Eva no coman o morirían. Un día, la serpiente abordó a Eva y le preguntó sobre la fruta de los árboles. Cuando ella respondió que no podíamos comer la fruta, la serpiente dijo que, si ellos comieran la fruta, “serán como Señor Dios, conociendo el bien y el mal.” Con esta tentación de la sabiduría potencial y aspecto deseable de la fruta, Eva la trajo a Adán y juntos la comieron y sus ojos se abrieron. Cuando Señor Dios descubrió que ellos han comido la fruta prohibida, empezó sus castigos. A Adán, Señor Dios le condenó a una vida de trabajo constante y, a la mujer, dijo:

Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. - Génesis 3:16 Aunque las palabras de Génesis no incluyen o mencionan la menstruación directamente, es creído o interpretado por varios líderes espirituales en Putre que este castigo de la mujer, como uno centrado en el proceso o la capacidad de reproducción, debido a su rol fundamental en la creación de hijos e hijas. Por lo tanto, la mujer actual, además del dolor del parto, sangra y duele cada mes por el pecado original de Eva, un castigo que no termina hasta la aparición y compleción de la menopausia.

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n la cosmovisión aymara de dualidad y simetría, el sol y la luna son mitades o partes interconectadas y algunos representantes simbólicos del hombre y la mujer, respectivamente. La base de esta conexión entre la mujer y la luna está en el ciclo menstrual, lo cual lleva semejanzas con, y refleja muchos aspectos de, el ciclo lunar. La conexión más obvia entre los ciclos es que los dos duran veintiocho días. Durante estes días, la luna o phaxsi, como el cuerpo de la mujer durante el ciclo menstrual, experimenta una serie repetida de fases, cambiando desde un tiempo de vacuidad durante la luna nueva a uno de plenitud o fecundidad durante la luna llena. Estes cambios, relejados en el cuerpo de la mujer, son conectados a su fertilidad, así que ella también se súmete a un periodo de fecundidad y, después, uno de esterilidad y recuperación. Generalmente, la luna llena y la luna nueva coinciden con los momentos o extremos de fertilidad, con la menstruación empezando junta con la fase de la luna llena (Vásquez et al, 2017). Dentro de este ciclo menstrual, la sangre menstrual cumple un rol clave en la reproducción humana. Continuando la dualidad entre los participantes o actores de la procreación, el hombre y la mujer, la concepción es dividida o constado de dos partes equilibradas. En esta simetría, la sangre menstrual es considerada la forma complementaria al semen del hombre (Gavilán, 2005). Como resultado, se cree que la mujer es más fértil, o miraña (el termino aymara que traduce a, o significa, abierta), cerca del fin de su ciclo menstrual a

alrededor el tercero día de sangrar, porque su cuerpo está más débil y más fácil penetrarse. Por consiguiente, si la mujer toma relaciones sexuales durante este tiempo, el semen mezcla con la sangre menstrual para concebir el niño, y ella se embarazará casi inmediatamente. Sin embargo, algunos individuales de Putre advirtieron los riesgos que vienen con este tipo de concepción. Según ellos, la creación de un niño durante la menstruación específicamente puede causar problemas físicos en ello, porque los contentos mencionados de la sangre menstrual llevan enfermedades y tejido muerto del cuerpo que pueden dañarlo. Estas complicaciones físicas incluyen defectos de nacimiento inmediatos, como dedos perdidos, o problemas no vistos hasta años más tarde, como asma.

Hay algunos salan sin manitos, sin orejita, con el pie desigual. Y por eso... hay que tomar de acuerdo bien para tener el bebé. Tomando de acuerdo, ningún problema.

Mujer de Putre, 78 años

Como resultado, es la responsabilidad de la pareja o la mujer menstruando discutir sobre el tema antes de la concepción o relaciones. Con tal de que la pareja esté de acuerdo, no habrá complicaciones y el niño se nacerá en buena salud.

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enarquía, o el comienzo de la menstruación y, por consiguiente, la capacidad reproductiva de la mujer, generalmente se inician entre los diez o los quince años, con la media edad a los doce años. Esta etapa de la vida es una de cambios varios en el cuerpo en que la mujer se vuelve capaz de crear y parir niños. Asimismo, con este nuevo potencial de fecundidad, sus responsabilidades y percepción sociales cambian, desde las de una niña o las de una mujer, requiriendo que la mujer se cuide tanto su cuerpo y su fertilidad a través de métodos que se mencionan en las páginas siguientes.

Las experiencias de o reacciones iniciales a la menarquía o todo el proceso de cambio varían entre las mujeres de Putre, dependiendo del conocimiento o educación tenida antes de la aparición de su periodo. Como demostrados por las citas y cuentos siguientes, las conversaciones o saber anteriores acerca de menstruación son más comunes o compartidos entre mujeres y familias más jóvenes, mientras que las generaciones mayores no sabían o hablaban sobre el tema de menstruación. Por lo tanto, mucho de su conocimiento era formado por la experimentación y experiencia personales y privadas.

No dije [la menstruación] a nadie. De repente, llega y una se guarda en su corazón y nada más. Una tiene que ser un poco escondida, cuidadosa de su persona. Cuando una tiene su enfermedad, cuando una esta enfermada, eso es personal. Una no más sabe que está pasando… Así nosotros nos creamos, vivimos, no hablamos o partimos esta parte. Mujer de Putre, 78 años La primera vez que llegó la menstruación fue como a los trece años, fue algo como me asusté porque nunca he visto nada y los papas no conversaban en que hay una edad en que llega la menstruación. Entonces para mí, estaba asustada porque me manché toda mi ropa interior. Dije algo a mi mamá y no más. Ella me daba los pañitos y los lavaba y no más, no me informó cómo usarlos o sobre menstruación. Solamente era que [la menstruación] tenía que venir no más. No había más información. Era algo como escondida que nadie más podía saber. El hombre, el papá no debería saber. En mi tiempo no había mucha información en el colegio, era como el tema tabú. Mujer de Putre, 50 años Mi periodo me llegó a los quince años, el día después mis cumpleaños. Estaba en mi casa y, al tiro, llamaba a mi mamá. Mi mamá me ha hablado del tema antes, así que no me asusté mucho. Me decía ‘si no te llega la regla, no vas a poder tener guaguas.’ Entonces, era como ‘¡oye, espero que me llegue!’ Mis hermanas de los nueve, diez años tuvieron sus periodos, y yo casi era de los quince años y ya no ha pasado. Yo dije, ‘¡no, no voy a pasar sin regla!’ Mujer de Putre, 27 años

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l segundo, y final, cambio en el cuerpo y vida dolor menstrual, como orégano o hoja de higo. La hierba reproductiva de la mujer es cuando ella empieza la usada más comúnmente es el chucapaco, retratado en menopausia, o warmi nagac paxi wila saraña tactoyi, las páginas siguientes, lo cual ayuda con los dolores de los en que la menstruación cesa y el cuerpo no es capaz de huesos específicamente. Fuera de los remedios herbales, reproducir. Aunque el punto de partida exacto es dependiente la alimentación y dieta apropiada es auxilio esencial, dado en la edad en que la mujer se embarcó la menarquía, que el cuerpo menopaúsico está experimentando cambios generalmente este cambio hormonales y físicos empieza a los años 40, con el que causan deficiencias Cuando tenía cuarenta y siete años, me nutricionales. El alimento periodo fértil o reproductivo de una mujer dura por alrededor sentí rara porque ya no era normal. [La más importante es la ingesta 35 años. menstruación] me llega poquito y poquito. regular de la leche, la cual, Durante la menopausia, el conteniendo niveles altos de Me decía que quizás estaba embarazada. Y estrógeno, una hormona que periodo o regla menstrual es irregular y “juega” con el cuerpo, después dije ‘no, voy a consultar una persona disminuye los síntomas de aparece esporádicamente que trabaja en CESFAM.’ Y ella me dijo, ‘no está menopausia, puede funcionar por tres, cinco, o siete días, como menopaúsica.’ Es así, todos meses te va como una alternativa natural se salta uno o dos meses, y menos cara para las pastillas a venir cortando y cortando, y después un ano y cambia en flujo. La última hormonales ofrecidas por aparición de la menstruación me cortó definitivo. Pero te va a tener todo oficinas medicas locales como se describe como un “periodo que duele, los huesos, todos los síntomas. No Centros de Salud Familiar blanco,” en que la sangre (CESFAM). me gusta este periodo, a veces no se puede menstrual es prácticamente Sin embargo, después clara. Después este periodo dormir, que se duele algo, la cabeza, me algunos años de que la mujer final, la menstruación termina empieza a cortar la vista. Pero lo único que se adapte y siga los remedios definitivamente. Mientras me recomendó es comer bien, alimentarme varios, la menopausia se que este proceso continúa vuelve a un estado o condición bien, tomar alta leche. De poco se va a quitarla. más tolerable o “tranquilo,” normalmente por hasta un año, los síntomas de la menopausia, Por ejemplo, ya no me da tanto sueño. Esta más en que los síntomas no son los cuales incluyen fatiga o tan fuertes y la mujer puede tranquilo. cansancio persistente, dolores disfrutar los cambios en sus Mujer de Putre, 50 años en los huesos, coyunturas, y deberes o responsabilidades músculos, dificultad para dormir, en la sociedad, como ella ya y los sofocos, pueden seguir por diez años aún después de la no es esperada que produzca más niños. Durante este nuevo menstruación última. periodo, algunas mujeres describen o experimentan una nueva Para facilitar el proceso de menopausia, hay remedios y libertad sexual, en que no son cargadas por el temor o miedo tratamientos naturales que son prescribimos o recomendados, constante al embarazo, mientras otras simplemente agradecen la mayoría de que son los mismos usados por los cólicos y de liberarse de la preocupación mensual de su periodo.

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a historia o el legado del conocimiento de remedios naturales y la curación espiritual es casi totalmente verbal, con la información o saber colectado durante décadas, generaciones o aun siglos es compartido por conversaciones e interacciones intimas y personales con personas que llevan entendimiento profundo de las tradiciones espirituales y las hierbas, los cuales, juntos, componen la salud holística de la cosmovisión aymara. Estas personas generalmente son las abuelas, tías, o madres del estudiante o la estudiante que se han enseñado por sus propias parientes, así que la información tiene que guardarse o mantenerse dentro de la familia, y solamente puede compartirse entre líneas familiares, y no con individuales fuera de la familia. El proceso de aprender, en vez de ser algo formal o estructurado, es uno de observación y memoria, simplemente mirando las acciones o decisiones de las expertas familiares y recordando las maneras en que ella corta y usa las hierbas o en que organiza las ceremonias curativas. Por lo tanto, el aprendizaje requiere una persona motivada y apasionada por la curación y medicina aymara, porque todo el trabajo es, aunque para la salud y bienestar colectivo de la comunidad, guiado individualmente. Para los yatirinaka y qullirinaka de Putre, su enseñanza o conocimiento empezó con sus abuelas o tías cuando ellos tenían dieciocho o veinte años, pero todo han observado o notado el uso de remedios naturales antes durante su niñez. Con el tiempo y años de experiencia directa, ellos eventualmente pudieron usar esta información y saber, junto con su propios instinto y talentos, para volverse o considerarse yatirinaka, qullirinaka, o usuyirinaka o parteras, los cuales llevan responsabilidades y características diferentes. Un yatiri es alguien en la comunidad aymara que lleva sabiduría profunda de las ceremonias y rituales locales y que tiene una conexión espiritual con la tierra y Señor Dios. Aunque estas tradiciones pueden usarse para la curación de miembros de la comunidad, el trabajo de un yatiri no es limitado solamente a la esfera médica. Por otro lado, un qulliri es especializado en la medicina aymara y tiene conocimiento detallado de las hierbas y

otros remedios naturales y de algunas ceremonias. Finalmente, un usuyiri es una partera, lo cual ayuda con los partos de niños. Típicamente, hay tres factores externos que causan un individual convertirse en un yatiri o son indicadores de la potencial de una persona. Primero, el título de yatiri puede pasarse por la línea familiar, si otros miembros o ancestros de la familia había sido yatirinaka. Segundo, el parto de un individual de pie puede ser un indicador de un yatiri. Finalmente, si una persona esta tocada o golpeada, directamente o indirectamente, como la casa o un edificio en que esté, por un rayo, puede volverse un yatiri (Juárez, 1997). También, para considerarse tanto un yatiri como un qulliri, uno necesita tener Don, o sabiduría y tacto especial individual, que, generalmente llevado por conexiones familiares, es logrado por experiencias o testimonios. Estos testimonios son cuentos o experiencias de personas que se han curado por una persona estudiando, o trabajando para, la medicina aymara. Después varios testimonios y experiencias trabajando, una persona puede tener el Don. A diferencia de otros países con poblaciones aymara más grande, como Bolivia, en Chile no hay un proceso formal de verificación para ser un yatiri o qulliri, pero esta certificación, un resultado posible de la introducción o influencia de medicina institucionalizada y occidental, no es necesario para recibir el respeto del pueblo. Como el Don, este título es el resultado de las interacciones, trabajo, y reputación comunitaria, así que los yatirinaka y qullirinaka de Putre han trabajado y ayudado en el pueblo por tantos años. En el contexto de este proyecto, los yatirinaka y qullirinaka son los expertos de salud aymara, la cual es la interconexión o tejido de la espiritualidad, que dicta las percepciones de la mujer aymara, la menstruación, y el universo en general, y la medicina, cuyos tratamientos y estrategias de curar son los resultados subsiguientes de dichas percepciones. Además, su rol involucrado e interactivo en la comunidad tanto presencia como influye las creencias del pueblo. Como resultado, ellos tienen la capacidad de revelar o compartir muchos de las ideas o creencias extendidas acerca del tema de menstruación. 9


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a mayoría de las experiencias problemáticas o dificultades acerca de menstruación, como dolor, cólicos, o irregularidad, se atribuye la incapacidad de la sangre menstrual para fluir o voltear fácilmente y, muchas veces, completamente. Por consiguiente, esta sangre se queda en el cuerpo y se congela en pedazos o pelotas duras, los cuales causan dolores o, en casos más graves, pueden parar la menstruación completamente y prevenir al cuerpo disipar todas las enfermedades o los males que corren por la sangre menstrual. Con el tiempo, las personas sin una menstruación efectiva o completa pueden experimentar enfermedades o otros problemas de salud, manifestado en indicadores físicos como manchas en la piel. Hay causas distintas de este fenómeno, pero la más común, como se discutirá en las secciones siguientes, es el frío, lo cual provoca los músculos tensarse y la sangre menstrual pegarse y, en total, interrumpe el flujo normal. En otros casos, el cuerpo menstruando es demasiado débil, y no puede impulsar toda de la sangre solo. Todas de estas hierbas, se preparan como un té o infusión, pueden ayudar o facilitar el proceso de menstruación y prevenir la congelación de la sangre a través de métodos varios. Primero, servidas en bebidas calientes, todas las hierbas calientan el cuerpo, especialmente el abdomen y guata, y la sangre congelada, para soltarla y reintegrar la función regular. También, algunas de estas hierbas son analgésicos generales y ayudan a relajar el cuerpo y los músculos, mientras que otras hierbas tienen propiedades únicas que especialmente van dirigidas a la sangre endurecida.

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Cada vez que me llega [la menstruación] era muy mal. Me dolió la cabeza, con vómito y sangrada por la nariz. La fecha que me llega, de repente, no podría ir a la escuela. El primer día y nada más, pero era malísimo. Si me llegaba en la escuela, tenía que retirar. Lo que siempre pedía era que me llega en la noche porque si me llega en la escuela, esta igual. Mala. Pero si me llegaba en la noche, tenía que tomar un mate de orégano al tiro. Mi mama me daba mate de orégano caliente, y eso me ayudaba al tiro. Mujer de Putre, 27 años

Cultivada en la cordillera en las partes más heladas, en una altura de 4 mil metros

Colectada desde abril hasta mayo

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Mi hija por un tiempo no tenía [su menstruación], se perdió por un tiempo de cuatro meses su periodo, pero no estaba esperando para una familia. Yo le daba una hierba que se llama tiquiltique. Y con este, se puso normal y empezó nuevamente a tener menstruación. Yatiri Teófilo Cañari Crece en pueblos cercanos, como Socoroma y Azapa

No crece en el clima de Putre, se compra en Arica Se debe tomar después la menstruación o en el último día de periodo para limpiarse o voltear toda la sangre que se ha quedado y bloqueado flujo normal

Aunque la mayoría de estas hierbas son comunes, algunas son únicas a Putre o regiones cercanas. Todas de estas hierbas son colectadas por yatiris y qulliris a través de un proceso conocido como “extracción planificada,” o la cosecha consciente de algunas partes de las plantas que permite la cultivación continua y natural de las hierbas. 12


A cierta edad, creo que dieciocho años, empezó a no ser normal, el periodo, con más dolor. Eran dos días antes [mi periodo], dolores que me deja a la cama. Recordé cuando era más joven, mi madre decía que “necesitas abrigarte porque después cuando sea mayor, te va a doler, cuando tengas hijos te va doler,” “cuando tengas sus cosas de la mujer,” me decía ella, “te va a doler.” Entonces eso pasó cuando ya tuve dieciocho años, años después la primera menstruación. Siempre me daban manzanilla, hierba buena, que son plantas que te alivian el dolor, pero la hermana mayor de mi mamá sabe más de medicina que mi madre. En este tiempo íbamos mucho a visitar la tía y ella tiene varias hijas, también. Cuando tenía veinte años, ella decía “que pasa lo misma que mis hijas, necesitas un poco de masaje.” La tía hizo un masaje especial con unas cremas de hierbas y grasa de llama y después me aplica calor, mucho calor, con mantas calientes. Después, me llega mi periodo per en abundancia, mucho, con alto dolor, pero después nunca más hasta ahora. Si me duele ahora, es un poco y por el frio. Dice que pasas mucho frio, y tu cuerpo no puede eliminar todo. Entonces, se va a quedar ahí, como pegado o coagulado y no votas. Por ese, te duele. Mujer de Putre, 35 años

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ara aliviar o calmar algún dolor de la menstruación, parto, y, luego, menopausia, una mujer de Putre es esperada a tomar cuidados especiales de su cuerpo por toda su vida, aun cuando ella no está activamente menstruando, a través de siempre abrigarse y mantener calor en su cuerpo. Esta práctica recomendada es arraigada en el sistema mencionado anteriormente de la dualidad en la cosmovisión amplia aymara, como otra más de las características simbólicas vinculadas o conectadas con la feminidad y la mujer. La mujer se asocia con la fertilidad y reproducción, incluyendo la producción agrícola, la cual ocurre durante los meses templados y húmidos (Gavilán, 2006). Asimismo, el cuerpo y procesos reproductivos de la mujer función mejor en las temperaturas más cálidas. Como resultado, cuando su cuerpo experimenta frío, los músculos, incluyendo estos en el abdomen y las paredes uterinos, se ponen tensos y previenen el movimiento o expulsión normal de la sangre menstrual. Asimismo, el frio congela la sangre menstrual no volteada, la deja en pelotas o pedazos duros que pueden quedarse en el cuerpo por incontables días, semanas, o aún años. Esta sangre pegada, junta con los músculos tensos, luego pueden obstruir o impedir el flujo normal de la sangre y causan problemas o dificultades como flujos irregulares

o sumamente altos, dolores o cólicos más fuertes, y enfermedades. Por supuesto, todo de estas complicaciones generalmente son el resultado de la exposición larga y continua al frío o una historia de negligencia, durante que las consecuencias descritas se acumulan y desarrollan. De hecho, es posible que una mujer no se sienta o tenga los síntomas hasta años después de que las condiciones empezaran a formar, cuando son más serios o graves. Por lo tanto, es importante que ella siempre se cuida, aunque cuando no parezca necesario. Entonces, hay algunas actividades que la mujer, desde una niña, siempre necesita hacer o evitar para asegurar que el cuerpo no se enfría. Primero, ella siempre tiene que vestirse en ropa apropiada y abrigada que, sobre todo, cubre la guata o abdomen, aunque cuando ella no se siente mucho frio. Además, la mujer no debe lavarse el pelo durante la semana de su periodo, cuando su cuerpo es más débil y vulnerable, porque esta actividad mojaría una parte del cuerpo, la cabeza, que es más sensible al frio o y puede enfriar el resto del cuerpo. Para las mujeres con disposiciones más débiles, como las quienes que experimentan dolores menstruales extremos o que continuamente se sienten fría, deben evitar bañarse o mojarse su cuerpo en general durante su menstruación, así que cualquier exposición a frio puede agravar los músculos o congelar la sangre menstrual.

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os productos de higiene menstrual son todos los materiales o bienes comprados o hechos por mano para colectar o absorber la sangre menstrual durante la menstruación. Este término puede incluir productos como toallas sanitarias y tampones desechables, compresas menstruales, o paño. En cualquier caso, estas cosas, usadas constantemente durante la menstruación, determinan o influyen las experiencias mensuales y relaciones diarias entre la mujer y su periodo, a través de facilitar o complicar el proceso de menstruar. Como la mayoría de otras prácticas y conocimiento acerca de menstruación, los productos de higiene menstrual más comúnmente utilizados o preferidos varían a través de líneas generacionales, como mujeres más jóvenes son introducidos a innovaciones nuevas y tienen acceso a una amplia gama de productos. Entre las poblaciones mayores, las opciones limitadas disponibles durante sus años menstruando consistían en paños reutilizables, ofrecidos en los pedazos gruesos en capas o en los cuadrados de tela doblados, que se cambiarían varias veces durante todo el día. Para muchas mujeres, estes productos siempre llevaban el riesgo de mancharse, porque se ponían en la ropa interior sin asegurarse o sujetarse y, por lo tanto, podían moverse en la ropa. Además, ellos requerían esfuerzo y tiempo especial para mantenerlos. Después de cada uso, los “pañitos” deberían lavarse con jabón y tenderse a fuera para secarse en el sol. El sol, en adicción a secar a los pañitos, servía de un esterilizador, mataba las bacterias que podrían crecer en la tela. Sin embargo, secarlos a fuera en espacios visibles o accesibles prevenía un aspecto de privacidad y, a veces,

podían dar vergüenza a las usuarias. Según una mujer,

... todo el mundo sabía después que tú estabas menstruando. Mujer de Putre, 50 años Sin embargo, estes productos, los cuales tenían que comprarse en tiendas o de vendedores locales, no eran accesible por toda la población. Para las mujeres que vivían en el campo aislado o experimentaban el apuro económico, el camino a los vendedores y/o gasto adicional para comprar estes pañitos no eran posible. Por lo tanto, ellas tenían que usar pedazos de ropa desechadas o, para las mujeres con flujos bajos, menstruaban en su ropa interior. Estas telas se lavarían y cuidarían en las mismas maneras de los pañitos comprados. Por otro lado, entre las generaciones jóvenes, toallas sanitarias desechables son los productos más comunes. Estas toallas introducen un nivel nuevo de facilidad que, antes, con los pañitos, no existían, porque las toallas pueden pegarse seguramente en la ropa interior con un adhesivo y botarse después de uno solo uso. Sin embargo, los productos disponibles en Putre son de una variedad limitada, con una calidad inferior y un mayor costo. Por lo tanto, los que usan toallas sanitarias generalmente esperan a comprar sus productos menstruales hasta un viaje a una ciudad cercana, como Arica, en que comprarían las toallas en una cuantidad grande, lo cual fuerza a ellas a planificar una excursión a la ciudad, un compromiso de tres horas, para comprar los productos menstruales necesarios.

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El saber aymara de menstruación en Putre, Chile  

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