Cuando se escucha la palabra “política”, el ambiente se torna pestilente, un hedor a podredumbre sale de esta desagradable palabra, no menos provocan, los que por mote hacen uso de ésta falacia populista por simpatías o antipatías, que con alarde de dones justicieros envuelven al pueblo con su mentira, además de darse de goce intelectual y que ni siquiera conocen el anarquismo, en su vida han tomado un libro para enterarse del verdadero pensar libertario, sólo se dejan llevar por lo horrible que les suenan las palabras: sin gobierno.